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Discursos de la II Guerra Mundial

Discursos, carteles, obras.

Moderador: José Luis

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Re: Discursos de la II Guerra Mundial

Mensajepor mark » Dom May 11, 2014 10:34 am

José Luis escribió:¡Hola a todos!

Un discurso plagado de buenas y nobles intenciones, el que precede puesto por mark. Lamentablemente y en última instancia tan fracasado como su predecesor de la Liga de las Naciones. ¡Lástima!

Saludos cordiales
JL


Sin duda, y por desgracia, un fracaso. De hecho, y a la vista de los acontecimientos posteriores, parece incluso utópico. No obstante, no deja de haber un contraste brutal entre esta declaración de intenciones con, por ejemplo, el inmediatemente anterior discurso puesto en este hilo de H. Himmler.

Saludos.
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Re: Discursos de la II Guerra Mundial

Mensajepor mark » Sab May 31, 2014 1:33 pm

A continuación discurso del almirante Halsey, de la III Flota, el 15 de agosto de 1.945, durante una acción de los kamikace:

"Hombres de la III Flota:

La guerra ha terminado. Junto con vuestros camaradas de otras armas y los de las naciones aliadas, habéis logrado al fin el objetivo final. Habéis hecho poner de rodillas a un enemigo despiadado, traicionero y fanático, que se ha visto obligado a pedir clemencia. Es la primera vez en la historia que la odiosa raza japonesa, como nación, ha tenido que sufrir una humillación parecida. Dije en 1.942 que los japoneses no eran superhombres; en 1945, con la firma de la rendición, han corroborado mis palabras...Vosotros habéis preservado a nuestros compatriotas de los peligros que les amenazaban. Hemos de agradecer al Todopoderoso su protección, así como el habernos elegido como su instrumento divino. La victoria no es el fin...sino más bien el principio. Hemos de asegurar la paz, una paz que permita vivir con decoro a todos los pueblos amantes de la libertad. Una paz que haga digna la existencia para todos los hombres de la Tierra. Jamás permitiremos que las personas honorables sean sojuzgadas, ni que partes de nuestro mundo civilizado sean dominados por tiranías...

El cometido actual e inmediato de la III Flota está claro. En unión de las demás formaciones aliadas, hemos de poner fuera de combate a la fuerza bélica nipona, y procurar que nunca vuelva a resurgir. Para ello, habremos de crear en el futuro los instrumentos necesarios para educar al pueblo japonés en las tradiciones democráticas, liberándolo de sus bárbaras costumbres y tradiciones...

Para un marino norteamericano, no existe otra expresión mejor que signifique alabanza como cuando se dice <<Well done>>. Con orgullo y gratitud me uno a vosotros para exclamar con toda sinceridad: <<Well done!>> Igualmente manifiesto aquí mi más cordial gratitud a nuestros colegas de la Flota británica del Pacífico por su inestimable y poderosa ayuda...

Y para todos aquellos de nuestros hermanos que lo han dado todo, hasta la ofrenda de sus vidas, sólo me queda el fervoroso deseo de que reposen en la paz del Señor. Su recuerdo permanecerá siempre vivo entre nosotros. Sus nombres y sus acciones quedarán grabados en nuestras mentes, como ejemplo fiel para las generaciones venideras. ¿Qué otro sacrificio más sublime puede caber, sino el de un hombre que da su vida por la patria? Uno mi más profundo pesar al de los deudos de aquellos que ya han caído en defensa de nuestras libertades. Que el tiempo se encargue de mitigar su dolor, pero que aumente el orgullo legítimo que nos produce su gloria imperecedera...
"

("Los últimos cien días", Plaza & Janés 1.967. Hans Dollinger. Pág. 376).

Imagen
Almirante Halsey
(http://es.wikipedia.org/wiki/William_F._Halsey)
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cetme
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Re: Discursos de la II Guerra Mundial

Mensajepor cetme » Sab Jun 28, 2014 12:42 pm

Adolf Hitler y uno de sus discursos.
https://www.youtube.com/watch?v=uuxFrkciUYo

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Re: Discursos de la II Guerra Mundial

Mensajepor mark » Mar Dic 23, 2014 12:19 pm

cetme escribió:Adolf Hitler y uno de sus discursos.
https://www.youtube.com/watch?v=uuxFrkciUYo


Gracias cetme, muy interesante.
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Re: Discursos de la II Guerra Mundial

Mensajepor mark » Mar Dic 23, 2014 12:54 pm

12 de abril de 1.945, Franklin D. Roosevelt ha muerto:

"Le admiraba como estadista, como personaje que forja Historia y como caudillo en la batalla. Tenía plena confianza en su recta y animosa personalidad y entendimiento, y sentía una gran admiración personal por él - inclinación, diría mejor -, que hoy me es imposible expresar. De hecho, es una gran pérdida, una amarga pérdida para la Humanidad, el hecho de que ese corazón magnánimo haya dejado para siempre de latir".
(Winston Churchill)
("Los últimos cien días", Plaza & Janés 1.967. Hans Dollinger. Pág. 164).

13 de abril de 1.945:

"En nombre del Gobierno de la Unión Soviética y en el mío propio, transmito al Gobierno de los Estados Unidos de América la más profunda condolencia por el reciente óbito del presidente Roosevelt. El pueblo americano y las Naciones Unidas pierden en Franklin D. Roosevelt un magno estadista de significación internacional y un auténtico paladín de la Organización para la paz y la seguridad mundiales. El Gobierno de la Unión Soviética se une al dolor del pueblo americano por tan irreparable pérdida, y manifiesta su convencimiento de que la política de colaboración entre las grandes potencias que han soportado la carga principal de la contienda contra el enemigo común, seguirá en el futuro con idéntica firmeza".
(J. Stalin)
("Los últimos cien días", Plaza & Janés 1.967. Hans Dollinger. Pág. 164).

Noticia aparecida en prensa, 13 de abril de 1.945:

Obituario del Ejército y la Marina

Washington, 13 de abril de 1.945. Relación de bajas recientes en nuestras fuerzas armadas, y mención de su pariente más cercano:

Bajas del Ejército y la Marina:
ROOSEVELT, Franklin D., comandante en jefe.
Se esposa, Mrs Anna Eleanor Roosevelt, Casa Blanca.

16 de abril de 1.945, discurso inaugural del presidente H. S. Truman en sesión conjunta de ambas cámaras legislativas:

"A fin de que no exista la menor posibilidad de interpretaciones erróneas, tanto Alemania como el Japón pueden disipar el más leve asomo de esperanza de que nos desviemos de la ruta trazada. Seguiremos luchando por la libertad hasta que la resistencia armada de esos países cese totalmente. Sabemos muy bien que se avecinan duros combates, pero América no participará jamás en cualquier componenda que dé lugar a un triunfo parcial. No queremos entablar negociaciones de paz con aquellos que la perturban constantemente. Exigimos, como siempre, la rendición incondicional".

("Los últimos cien días", Plaza & Janés 1.967. Hans Dollinger. Pág. 164).

Imagen
Cortejo fúnebre Franklin D. Roosevelt
(http://commons.wikimedia.org/wiki/File: ... n_1945.jpg)
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Re: Discursos de la II Guerra Mundial

Mensajepor mark » Mié Abr 01, 2015 5:12 pm

Hoy vamos a incluir un discurso del general norteamericano George Smith Patton, Jr en 1.944. Este discurso, entre otros, sirvió como base para el archiconocido discurso que aparece en la escena inicial de la oscarizada película "Patton" de 1.970, de hecho se parece bastante. Por cierto, si algún despistado no ha visto la película se pierde una obra maestra del cine.

Disfrutad el discurso del bueno de Patton porque no tiene desperdicio:

"¡Muchachos!, estas historias que algunos medios están difundiendo por ahí sobre que America quiere mantenerse al margen de esta guerra, que no quiere luchar, son un montón de mierda. A los americanos tradicionalmente les ha encantado luchar. Todo verdadero americano ama el rugir de la batalla. Los americanos aman a los ganadores. Los americanos no tolerarán perdedores. Los americanos desprecian a los cobardes. Los americanos luchan para ganar. Esa es la razón por la que los americanos nunca han perdido y nunca perderán una guerra.

No todos vosotros vais a morir. Solo el dos por ciento de los que estais hoy aquí morirá en combate. No se debe temer a la muerte. Con el tiempo, la muerte le llega a todo hombre. Y todo hombre está asustado en su primera batalla. Si dice que no lo está, es un maldito mentiroso. Algunos hombres son cobardes pero luchan igual que los hombres valientes o se les retorcerán las tripas al ver a hombres luchar que están igual de asustados que ellos. Recordad que el enemigo está tan asustado como vosotros, y probablemente inlcuso más. No son superhombres. El verdadero héroe es el hombre que lucha incluso cuando está asustado. Algunos logran superar su miedo inmediatamente una vez bajo el fuego, a otros les lleva una hora, algunos necesitarán días, pero un verdadero hombre nunca permitirá que su miedo a la muerte se anteponga a su honor, a su sentido del deber para con su país y para con la humanidad.

Durante todo vuestro tiempo de servicio en el Ejército, vosotros, muchachos, habéis echado pestes de lo que llamáis “la estúpida instrucción”. Eso, como todo lo demás en este ejército, tiene un propósito bien definido. Ese propósito es el estado de alerta. Este estado de alerta debe ser inculcado en cada soldado. Un hombre debe permanecer en alerta todo el tiempo si piensa seguir vivo. Si no estáis alerta, en algún momento, un alemán hijo de una *** cabrón se acercará sigiloso por detrás y os matará. Hay cuatrocientas tumbas cuidadosamente marcadas en algún lugar de Sicilia, y todo porque un hombre se durmió estando de servicio. Pero las tumbas son alemanas, porque sorprendimos al bastardo que se durmió.

Un ejército es un equipo. Vive, duerme, come y lucha como un equipo. Todo este asunto de la heroicidad individual es un montón de estiércol. Los biliosos bastardos que escriben ese tipo de cosas para el Saturday Evevning Post no saben más del verdadero combate bajo el silbido de las balas que lo que saben de follar. Tenemos la mejor comida, el mejor equipo, el mejor espíritu, y los mejores hombres del mundo. Por eso, Dios lo sabe, siento pena por esos pobres hijos de perra con los que vamos a luchar.

Mis hombres no se rinden, y no quiero oir que ningún soldado bajo mi mando ha sido capturado si no es porque lo han herido. Incluso si os hieren, todavía podéis seguir luchando. La clase de hombre que quiero bajo mi mando es la del teniente Libya, que, aun teniendo una Luger apuntada al pecho, se quitó el casco, desvió el arma hacia un lado con un amano, y le reventó el casco en la cabeza a ese Kraut. Luego se arrojó a por el arma y mató a otro alemán antes de que supieran lo que estaba pasando. Y, durante todo este tiempo, este hombre tenía una bala alojada en su pulmón. ¡Se trataba de un hombre de los de verdad!

Todos y cada uno de los hombres de este ejército juega un papel vital. Cada hombre es un eslabón vital de una gran cadena. ¿Qué pasaría si un conductor de camión decidiera de súbito que no le gusta el silbido de los proyectiles, se pusiera amarillo, y se arrojara de cabeza al arcén? Ese cobarde bastardo pensaría, “Demonios, no me echarán de menos, solo soy un hombre entre miles”. Pero, ¿qué pasaría si cada hombre pensara de la misma manera? ¿Dónde demonios estaríamos ahora? ¿Qué sería de nuestro país, nuestros seres queridos, nuestros hogares, o incluso el mundo? No, maldita sea, los americanos no piensan así. Cada hombre cumple con su deber, sirve al todo. Los de suministros son necesarios para proporcionar las armas y la maquinaria de guerra necesaria para seguir adelante. Los de intendencia son necesarios para traernos la comida y la ropa porque a donde vamos no hay siquiera una mierda que robar. Hasta el último hombre de las cocinas tiene un deber que cumplir, incluso el que calienta nuestra agua para prevenirnos de la diarrea. Todos y cada uno de los hombres debe pensar, no solo en sí mismo, sino también en el camarada que lucha a su lado.

Uno de los hombres más valientes que nunca haya visto fue un tipo subido a lo alto de un poste telegráfico en mitad de un furioso tiroteo en Tunisia. Me detuve y le pregunté que coño estaba haciendo ahí arriba con la que estaba cayendo. Me respondió, “arreglando el cable, señor”. Le pregunté, “no cree que es poco saludable ahora mismo?”. Me respondió, “Si, señor, pero el maldito cable debe ser reparado”. Le pregunté, “no te asustan esos aviones ametrallando la carretera?, y me contestó, “No, señor, pero usted sin duda sí”.

Era un hombre de verdad. Un verdadero soldado. Era un hombre que lo consagró todo a su deber, sin importar lo aparentemente insignificante que pudiera parecer, sin importar si se la estaba jugando. Y deberíais haber visto a esos camiones camino de Tunisia. Aquellos conductores eran magníficos. De día y de noche rodaban por esas malditas carreteras, sin parar jamás, sin desviarse nunca de su curso, con proyectiles estallando a su alrededor todo el tiempo. Salieron esas viejas agallas americanas. Muchos de esos hombres condujeron durante 40 horas seguidas. Esos hombres no eran personal de combate, pero eran soldados con una misión que cumpir. Lo hicieron, y de una manera endemoniada lo consiguieron. Eran parte de un equipo. Sin trabajo en equipo, sin ellos, hubiéramos perdido la batalla. Todos los eslabones de la cadena tiraron a un tiempo y esta se hizo irrompible.

Recordad muchachos, vosotros no sabéis que yo estoy aquí. No se debe hacer ninguna mención de ello en ninguna carta. Se supone que el mundo no debe saber que demonios me pasó. Se supone que yo no estoy al mando de este ejército. Incluso se supone que yo no debo estar aquí en Inglaterra. Haced que los primeros bastardos en enterarse sean los malditos alemanes. Queremos desatar el infierno allí, mientras más rápido limpiemos este desaguisado, más rápido podremos hacer una pequeña excursión contra esos japos que mean morado para aniquilar sus nidos también. Antes de que los malditos marines se lleven todo el mérito.

Por supuesto que queremos volver a casa. Queremos terminar esta guerra. La manera más rápida para hacerlo es ir a por los bastardos que la empezaron. Mientras más rápido sean borrados del mapa, más pronto volveremos a casa. El camino más corto a casa pasa por Berlín y Tokio. Y cuando lleguemos a Berlín, yo personalmente dispararé a ese burócrata hijo de perra de Hitler. ¡Igual que dispararía a una serpiente!

Cuando un hombre se encuentra en el cráter de un proyectil, si se queda allí todo el día, un alemán acabará econtrándolo tarde o temprano. Al diablo con esa idea. Al diablo con hacerlo. Mis hombres no cavan hoyos. No quiero que lo hagan. Lo único que hacen los hoyos es retrasar la ofensiva. Os quiero en movimiento. Y tampoco deis tiempo al enemigo para que cave el suyo. Vamos a ganar esta guerra, pero solo la ganermos luchando y mostrándole a los alemanes que tenemos más agallas de las que ellos tienen y tendrán

La guerra es un asunto sangriento y mortal. Tendréis que verter vuestra sangre, o ellos tendrán que verter la suya. Desgarradles el vientre. Dispararles en las entrañas. Cuando los proyectiles estallen a vuestro alrededor y al limpiaros la suciedad de la cara os deis cuenta de que es la sangre y las entrañas de lo que una vez fue vuestro mejor amigo a vuestro lado, entonces sabréis qué hacer.

No quiero recibir ningún mensaje que diga “Estoy manteniendo mi posición”. Nosotros no mantenemos una mierda. Que lo hagan los alemanes. Nosotros avanzaremos constantemente y no estaremos interesados en sujetar nada salvo las pelotas del enemigo. Les vamos a retorcer las pelotas y a patearles el culo todo el tiempo. Nuestro plan de operaciones básico es avanzar y seguir avanzando sin importarnos si tenemos que pasar sobre, a través o por debajo del enemigo.

De vez en cuando habrá quejas de que estamos exigiendo mucho de nuestra gente. Me importan una mierda ese tipo de quejas. Creo en la vieja y sana regla de que una onza de sudor salvará un galón de sangre. Mientras más duro empujemos, más alemanes mataremos. Mientras más alemanes matemos, menor número de los nuestros morirán. Avanzar significa menos bajas. Quiero que todos vosotros recordéis esto.

Hay una magnífica cosa que vosotros muchachos podréis decir una vez haya acabado la guerra y estéis otra vez en casa. Podréis estar agradecidos que dentro de 20 años cuando estéis sentados al calor de la lumbre con vuestro nieto en la rodilla y os pregunte que hicisteis en la segunda guerra mundial, no tendréis que toser, cambiarlo de rodilla y decirle, “Bueno, tu abuelito cargaba estiércol en Louisiana”. No señor, lo podréis mirar fijo a los ojos y decirle, “Hijo, tu abuelito marchó con el Gran Tercer Ejército y con un maldito hijo de perra llamado George Patton.

Eso es todo."

(http://www.gehm.es/segunda-guerra-mundi ... cito-1944/)

Éste es el discurso claro, directo, de un líder. Sin tapujos, sin palabrería barata. Es una magnífica arenga a los soldados de un gran líder carismático.

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(http://www.gehm.es/segunda-guerra-mundi ... cito-1944/)
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Re: Discursos de la II Guerra Mundial

Mensajepor Juan M. Parada C. » Lun Abr 20, 2015 3:04 pm

He aqui un enlace sobre un interesante discurso de Hitler de lo que pensaba con respecto a la democracia en base al poder de los capitales de unos pocos en determinar la política a seguir,según su opinión.Simplemente dantesco su punto de vista,a mi modo de ver, que sirve para alimentar la demagogía y la supremacia de un líder supremo ante el fracaso de la misma,como si los capitales no determinsen también el rumbo de los gobiernos de facto.Exceptuando tal vez el de Hitler para someterlos a su capricho extremo.


https://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=qYr43eUjQhU


Saludos y bendiciones a granel.
"¡Ay,señor! Tú sabes lo ocupado que tendré que estar hoy.Si acaso te olvido por un instante,tu no te olvides de mi". Sir Jacob Astley antes de la batalla de Edge Hill el 23 de octubre del año de nuestro señor de 1642

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Re: Discursos de la II Guerra Mundial

Mensajepor mark » Dom Abr 26, 2015 12:24 pm

Juan M. Parada C. escribió:He aqui un enlace sobre un interesante discurso de Hitler de lo que pensaba con respecto a la democracia en base al poder de los capitales de unos pocos en determinar la política a seguir,según su opinión.Simplemente dantesco su punto de vista,a mi modo de ver, que sirve para alimentar la demagogía y la supremacia de un líder supremo ante el fracaso de la misma,como si los capitales no determinsen también el rumbo de los gobiernos de facto.Exceptuando tal vez el de Hitler para someterlos a su capricho extremo.


https://www.youtube.com/watch?feature=p ... Yr43eUjQhU


Gracias por el aporte Juan M. Parada.

Esta visión demagógica de la democracia de Hitler yo la calificaría de cínica y vergonzosa. Da la impresión de que este discurso está dirigido a estúpidos analfabetos o a un público al que se le ha abstraido cualquier tipo de espíritu crítico y de raciocinio elemental.

Hitler habla de medios de comunicación dominados por los grandes capitales. Supongo que en la Alemania de Hitler existía una verdadera libertad de prensa por todos conocida. Habla de la "educación" del pueblo. Claro, el sistema nazi sabe muy bien de eso y de lo que les pasa a los que no pueden ser educados. Habla de las diferencias sociales poniendo como ejemplo la India. El sistema nazi también tenía bien resuelto este asunto. Sólo hay que ver qué sucedió a los judíos, gitanos y el destino que aguardaba a las razas eslavas que habitaban el este de Europa, la que iba a ser la "India" de Alemania.

Lo cierto es que un sistema en el que los ciudadanos eligen a sus dirigentes, (sistema del que se valió Hitler para llegar al poder), es un verdadero problema para cualquier dictador y evidentemente hay que desprestigiarlo.

Un discurso éste que me recuerda mucho a otros que oigo en la actualidad, por cierto. La demagogia es tan vieja como la cerveza y tan actual como ésta.

Un saludo.
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Re: Discursos de la II Guerra Mundial

Mensajepor mark » Jue Ene 11, 2018 4:23 pm

Aprovechando el próximo estreno de la película "El Instante más oscuro", vamos a poner un discurso de W. Churchill el 5 de marzo de 1.946 en el Westminster College, Fulton, Missouri, con motivo de su investidura como Doctor Honoris Causa, el famoso discurso del "telón de acero".

"Estoy contento de haber venido al Westminister College esta tarde, y también de que me hagan el honor de concederme el doctorado…

Hoy los Estados Unidos se encuentran en el pináculo de la torre del poder. Es un momento solemne para la Democracia americana. Porque esa primacía de poder está acompañada de una impresionante responsabilidad de futuro. Si miran a su alrededor, no sólo deberán tener el sentimiento del deber cumplido, sino que habrán de sentir el temor de no alcanzar todo lo que se han propuesto… es necesario que el espíritu constante, el propósito inmutable y la gran sencillez en las decisiones guíen y gobiernen en la paz como e la guerra, la conducta de los pueblos que hablan en inglés. En esta obligación debemos demostrar que somos iguales, y creo que lo vamos a hacer.

Tengo una propuesta práctica y concreta que hacer. Se pueden nombrar tribunales y jueces, pero no pueden funcionar sin sheriff ni policías. La Organización de la Naciones Unidas debe empezar inmediatamente a proveerse de un ejército internacional… propongo que se invite a todas las potencias y a todos los Estados a que deleguen un número determinado de sus escuadrones aéreos para e servicio de la Organización mundial… se podría empezar a escala modesta, para que creciera a medida que lo hiciera la confianza. Querría haber visto que se hacía cuando terminó la Primera Guerra Mundial, y confío de todo corazón que se pueda hacer inmediatamente.

No obstante, sería un error y una imprudencia confiar los conocimientos secretos o la experiencia de la bomba atómica, que hoy comparten los Estados Unidos, Gan Bretaña y Canadá, a la Organización Internacional mientras esta se encuentre en su infancia… Nadie de ningún país ha dormido peor en su cama porque estos conocimientos, esos métodos y las materias primas que hay que utilizar, en su mayoría se encuentren hoy en manos de los americanos. No creo que todos nosotros hubiéramos dormido con tanta placidez si la situación hubiese sido la opuesta o si algún estado comunista o neofascista hubiese monopolizado hasta hoy estos temibles recursos. Dios ha querido que no ocurra así y disponemos al menos de un tiempo para respirar y poner la casa en orden antes de enfrentarnos a este peligro; e incluso entonces, si no se ahorran esfuerzos seguiremos poseyendo una superioridad tan formidable que bastará para disuadir de forma efectiva de que los utilicen o amenacen con hacerlo.

… y ahora hablaré del segundo peligro de estos maleantes que amenazan la finca, la casa y a la gente corriente; es decir, la tiranía. No podemos estar ciegos ante el hecho de que las libertades de que goza cada uno de los ciudadanos de todo el Imperio Británico no existen en número considerable de países, algunos de los cuales son grandes potencias. En estos Estados se controla a la gente corriente mediante diferentes tipos de gobiernos policiales que lo abarcan todo…

Hoy, cuando las dificultades son tantas, no es obligación nuestra intervenir a la fuerza en los asuntos internos de los países que no hemos conquistado en la guerra. Pero nunca debemos dejar de proclamar sin miedo los grandes principios de la libertad y los derechos del hombre, que son la herencia común del mundo de habla inglesa que, a través de la Carta Magna, la Carta de Derechos, el Habeas Corpus, el juicio y el jurado, y el derecho Común Inglés, tienen su más famosa expresión en la Declaración de Independencia Americana.

Todo esto significa que las personas de cualquier país tienen derecho, y deberían tener la capacidad reconocida por la Constitución de elegir o cambiar, mediante elecciones libres, sin restricciones y secretas el carácter o la forma de gobierno por el que se rijan; que debe imperar la libertada de expresión y de pensamiento; que los tribunales de justicia, independientes del poder ejecutivo y de cualquier partido apliquen las leyes que hayan recibido el consentimiento amplio de la mayoría o estén consagradas por el tiempo y la costumbre. Ello representa el título de propiedad de la libertad que debe existir en todos los hogares. Ahí está el mensaje que los pueblos americanos e ingles dirigen a la humanidad.

No se podrá evitar la guerra de forma segura ni podrá progresar de forma continuada la Organización Mundial sin lo que he denominado la asociación fraterna de los pueblos de habla inglesa… la asociación fraterna no solo exige el desarrollo de la amistad y la comprensión mutua de nuestros dos sistemas de sociedad, muy amplios, pero similares, sino la continuidad de relación estrecha entre nuestros asesores militares, que conduzca al estudio común de los posibles peligros, la semejanza de las armas y los manuales de instrucción y al intercambio de oficiales y cadetes en los centros de formación.

Una sombra se cierne sobre los escenarios que hasta hoy alumbraba la luz de la victoria de los aliados. Nadie sabe que pretende hacer la Rusia Soviética y su organización Comunista Internacional en el futuro inmediato, ni cuales son los límites si existe alguno, a su tendencia expansiva y proselitista. Siento una gran admiración y tengo una gran estima al valeroso pueblo ruso y al que fue mi camarada en la guerra, el Mariscal Stalin. En Gran Bretaña (y no dudo que también en Estados Unidos) existe una profunda simpatía y buena voluntad hacia todos los pueblos de Rusia y una disposición a perseverar, a partir de las muchas diferencias y los muchos desaires, en el establecimiento de una amistad duradera. Comprendemos la necesidad que tiene Rusia de asegurar sus fronteras occidentales para alejar cualquier posibilidad de agresión por parte de los alemanes. Damos la bienvenida a Rusia al lugar que le corresponde entre las principales naciones del mundo. Damos la bienvenida a su bandera e los mares. Y sobre todo nos alegramos de los contactos constantes, frecuentes y cada vez más numerosos entre el pueblo ruso y nuestro propio pueblo de ambos lados del Atlántico. Sin embargo s mi obligación, porque estoy seguro que desean que les diga las cosas como las veo, exponerles algunos hechos sobre la posición actual de Europa.

Desde Stettin, en el Báltico, a Trieste, en el Adriático, ha caído sobre el continente un telón de hierro. Tras él se encuentran todas las capitales de los antiguos Estados de Europa central y Oriental. Varsovia, Berlín, Praga, Viena, Budapest, Belgrado, Bucarest y Sofía, todas estas famosas ciudades y sus poblaciones y los países en torno a ellas se encuentran en lo que debo llamar la esfera soviética, y todos están sometidos, de una manera u otra, no sólo a la influencia soviética, sino a una altísima y, en muchos casos, creciente medida de control por parte de Moscú, muy fuertes, y en algunos casos, cada vez más estrictas. Únicamente Atenas es libre de elegir su futro en unas elecciones bajo la supervisión de Ingleses, americanos y franceses. El gobierno polaco, dominado por Rusia, ha sido empujado a hacer incursiones enormes e injustas en Alemania, y hoy se está produciendo la expulsión en masa de millones de alemanes a una escala inimaginable y de extrema gravedad. Los partidos Comunistas que eran muy reducidos en los Estados Orientales de Europa, han sido situados en lugares preeminentes, se les ha otorgado un poder muy superior a lo que representan y procuran hacerse con un control totalitario en todas partes. Los gobiernos policiales prevalecen en casi todos los casos y, de momento, salvo en Checoslovaquia no existe una autentica democracia.

La seguridad del mundo exige una nueva unidad de Europa, de la que ninguna nación esté excluida de forma permanente. Las guerras de las que hemos sido testigo o las que ocurrieron en tiempos anteriores, nacieron de las disputas entre pueblos a los que unen fuertes vínculos… dos veces Estados Unidos ha tenido que enviar a la guerra al otro lado del Atlántico a varios millones de sus jóvenes; y hoy la guerra puede sorprender a cualquier nación de cualquier lugar entre oriente y Occidente. No hay duda de que debemos trabajar en la pacificación de toda Europa, dentro de la estructura de Naciones Unidas y de acuerdo con su carta.

…en un gran número de países, lejos de las fronteras rusas y por todo el mundo, se establecen quintas columnas comunistas que trabajan en perfecta Unión y total obediencia a las directrices que reciben del centro comunista.

Pesé que tenía la obligación de mostrar la sombra que, tanto en oriente como en occidente, se cierne sobre el mundo. Era alto ministro en tiempos del Tratado de Versalles y amigo íntimo del Señor Lloyd George, que fue el jefe de la delegación Británica en Versalles. Yo no estaba de acuerdo en muchas cosas que se hicieron, pero tengo muy grabada en la mente aquella situación y me duele tenerla que cotejar con lo que ocurre hoy. En aquellos días se tenia mucha esperanza y una confianza sin límites en que las guerras se habían terminado y en que la Liga de Naciones sería todopoderosa. En el enfermizo mundo de hoy no veo ni siento la misma confianza, ni siquiera las mismas esperanzas.

Por otro lado, rechazo la idea de que es inevitable una nueva guerra, y mucho más la de que sea inminente. Estoy seguro de que nuestros destinos siguen en nuestras manos… por eso me siento obligado a hablar ahora que tengo la oportunidad de hacerlo. No creo que la Rusia Soviética desee la guerra. Lo que quieren son los frutos de la guerra y la expansión indefinida de su poder y de sus doctrinas. Pero lo que debemos considerar hoy aquí mientras hay tiempo es la prevención permanente de la guerra y el establecimiento de las condiciones de liberad y democracias lo antes posible en todos los países… las dificultades y peligros no desaparecerán porque cerremos los ojos…

Por ‘cuanto he visto de nuestros amigos los rusos durante la guerra, estoy convencido de que nada admiran más que la fuerza y nada respetan menos que la debilidad especialmente la debilidad militar. Por esta razón la vieja doctrina del equilibrio de poder es perjudicial. Si las naciones occidentales se mantienen juntas en el respeto estricto de la Carta de las Naciones Unidas, su influencia en el fomento de esos principios será inmensa (…)

La última vez vi que se aproximaba todo esto y lo proclamé a mis paisanos y al mundo, pero nadie prestó atención. Hasta 1933 e incluso 1935 se hubiera podido salvar a Alemania del terrible destino en que ha caído y todos nos podríamos haber evitado todas las calamidades que Hitler permitió que cayeran sobre la Humanidad. Nunca en a historia hubo una guerra tan fácil de prevenir mediante una acción oportuna como la guerra que acaba de asolar grandes zonas del globo… pero nadie quiso escuchar, y el terrible torbellino nos engulló a uno después de otro. Es evidente que no debemos permitir que vuelva a ocurrir.

Y esto sólo se puede conseguir si hoy en 1946, alcanzamos un buen acuerdo con Rusia en todas las cuestiones bajo la autoridad general de la Organización de las Naciones Unidas y con el mantenimiento de ese acuerdo a lo largo de muchos años de paz mediante este instrumento mundial apoyado por todas las fuerzas del mundo de habla inglesa y todos los países relacionados con él. Ahí esta la solución que con todo respeto les propongo en esta Alocución a la que he dado el título de “Los Pilares de la Paz”."

(https://historia1imagen.cl/2007/09/11/w ... -de-acero/)

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(http://www.nuevatribuna.es/articulo/his ... 26137.html)
"La tolerancia es un crimen cuando lo que se tolera es la maldad"
(Thomas Mann)


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