pub01.jpg

Las 2 últimas victorias aéreas del Conflicto

Estrategia y tácticas de combate

Moderadores: José Luis, Francis Currey

Avatar de Usuario
Erich Hartmann
Miembro fundador
Miembro fundador
Mensajes: 3649
Registrado: Lun Jun 13, 2005 4:15 am
Ubicación: Deutsches Reich
Contactar:

Las 2 últimas victorias aéreas del Conflicto

Mensajepor Erich Hartmann » Jue Feb 09, 2006 8:23 pm

CAZA FINAL

En los días transcurridos desde que Tokio ordenó la suspensión de los ataques a sus fuerzas hasta que el discurso del emperador anunció la capitulación a todo el país, se produjeron numerosas acciones militares, como la extraordinaria historia vivida por un caza norteamericano

Las dos últimas victorias aéreas de la II Guerra Mundial tuvieron lugar una vez acabada la contienda y ambas fueron conseguidas por el mismo avión, aunque con pilotos diferentes. Además, los dos derribos se produjeron sin efectuar un solo disparo y ninguno de ellos fue reconocido como victoria de guerra.

La historia comienza al atardecer del 14 de agosto de 1945 en el islote de Ie Shima, próximo a la isla japonesa de Okinawa. Los tenientes Robert W. Clyde, piloto, y Bruce K. Leford, operador de radar, se dirigieron a su caza nocturno bimotor, un Northrop P-61 B, Black Widow, para llevar a cabo una patrulla aérea de combate (CAP).

Todo apuntaba a que el vuelo sería un paseo, un milk run (ronda de lechero). Sin embargo, algo inquietante flotaba en el ambiente: la amenaza kamikaze. Desde su aparición, en el Golfo de Leyte a finales de octubre de 1944, los pilotos suicidas japoneses habían hundido 34 barcos aliados, causado daños a casi 300 más (entre estos últimos, había portaaviones y acorazados) y matado a miles de marinos y traumatizado a todos.

A pocas horas del cese de las hostilidades no cabía descartar un último ataque suicida a la desesperada. De hecho, los mandos norteamericanos tenían noticia de que en Tokio se estaba produciendo una especie de intento de golpe de Estado por parte de quienes aún trataban de proseguir la guerra.

Cuando llegaron a su aparato, Clyde y Leford, fueron informados de que su bimotor sufría una pequeña avería. En vista de ello, optaron por llevar a cabo la misión con otro de los aviones del 548 escuadrón de caza nocturna, unidad a la que ambos pertenecían. El elegido fue el Lady in the Dark, montura personal del capitán Solie Solomon. La misión comenzaba con retraso, pero sería la última vez que volarían en tiempo de guerra.

Los pilotos afirman que la guerra aérea consiste en tediosas horas de patrulla, salpicadas de segundos de frenética actividad. Todo apuntaba a que en esta ocasión tocaba aburrirse. Tras cuatro años de guerra, parecía que el Pacífico, por fin, hacía honor a su nombre. Fue entonces cuando varios puntos luminosos aparecieron en la pantalla de radar de Leford, que inmediatamente dirigió a Clyde hacia los supuestos intrusos.

Sin embargo, antes de que pudiesen acercarse lo suficiente, la mayoría de los presuntos enemigos se desvaneció en la oscuridad. Leford tan sólo pudo conservar un contacto. El aparato resultó ser un Nakajima Ki 43, Oscar, en el código aliado, un modelo que había entrado en servicio en 1939 y era muy inferior al aparato norteamericano.

Saludos cordiales
ImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagen

Avatar de Usuario
Erich Hartmann
Miembro fundador
Miembro fundador
Mensajes: 3649
Registrado: Lun Jun 13, 2005 4:15 am
Ubicación: Deutsches Reich
Contactar:

Mensajepor Erich Hartmann » Jue Feb 09, 2006 8:26 pm

Con la guardia alta

A pesar de que los Black Widowviuda negra, nombre en clave del modelo— estaban íntegramente pintados de negro y eran prácticamente invisibles en la oscuridad, el piloto japonés detectó la presencia del caza nocturno e inició una serie de maniobras evasivas. La agilidad del P-61 y la aparente bisoñez del aviador nipón permitieron a Clyde mantener el contacto con su oponente.

Pero la física es implacable y entre giros y derrapajes, ambos aviones fueron perdiendo altitud y acercándose a la negra superficie del océano. Aquella noche la suerte se mostró esquiva con el piloto japonés. En uno de los virajes, su avión tocó la superficie del océano y se desintegró en mil pedazos.

El Lady in the Dark sobrevoló la zona durante unos minutos, pero no había rastro del piloto, que debía estar en el reino de Hades. Clyde enfiló entonces hacia le Shima.

Aunque la guerra, teóricamente, había concluido, el mando estadounidense decidió mantener las patrullas diurnas y nocturnas durante algunos días más. "Todos sabíamos que las órdenes de deponer las armas podrían tardar bastante en llegar desde el Alto Mando japonés hasta las diferentes unidades y quién sabe cómo iban a reaccionar", comentaba Solie Solomon, en un artículo que escribió a finales de 2003, a punto de cumplir 85 años.

"Los japoneses no eran conocidos por rendirse con facilidad", continúa el capitán, antes de recordar que aviones japoneses aparentemente inofensivos habían llevado a cabo ataques suicidas contra todo tipo de objetivos. "Así que todos estábamos de los nervios (...), y permanecimos en estado de combate. Eso quería decir que seguían las patrullas".

Y el 15 de agosto le tocó a él ponerse a los mandos del Lady in the Dark. A las 21.10 Solomon despegaba de le Shima, con el teniente John Scheerer como operador de radar y el sargento James Skiles a cargo de la torreta dorsal, dotada con cuatro ametralladoras pesadas de 12,7 milímetros. Su código de radio era Boblink 55 (Bob 55). A la misma hora, otro bimotor, pilotado por el teniente Jones y con nombre clave Bohnlink 72, se dirigía al extremo opuesto de la isla.

"Así, que allí estábamos, en la oscuridad, sobrevolando le Shima, en patrulla de combate, pero ¡sin guerra! He de admitir que me sentía feliz de que la contienda hubiese acabado, pero también contrariado porque no había conseguido una sola victoria aérea", comenta Solomon.

Igual que había sucedido la víspera, al principio todo presagiaba un vuelo tranquilo. "Entonces el control de tierra llamó para decir que tenía un intruso para nosotros, rumbo 180 [grados] y 4.500 pies [casi 1.400 metros de altitud]. No les gustó, olía a kamikaze".

Scheerer dirigió la persecución y condujo al Lady in the Dark hasta las inmediaciones del japonés. Solomon recuerda que las normas exigían una identificación visual del objetivo antes de disparar. "Nuestra tecnología era bastante primitiva, utilizábamos el globo ocular humano modelo uno, y eso quiere decir muy cerca", bromea.

Igual que había sucedido la noche anterior, el piloto japonés detectó la presencia del caza nocturno. Solomon no acierta a comprender cómo. "De noche el Black Widow era casi imposible de ver". Además, el aviador nipón no se contentó con realizar bruscas maniobras para deshacerse de su perseguidor, si- no que también lanzó racimos de bandas de aluminio -conocidas como Windows- que cegaban los radares.

Scheerer logró mantener el contacto, a pesar de las interferencias y situó el aparato a unos 250 metros por detrás del avión japonés. En esta ocasión se trataba de un Nakajima Ki 44 Shoki (Demonio), Tojo en el código aliado, un interceptor veloz y bien armado, que había entrado en servicio en 1942. Sin embargo, sus dos ametralladoras pesadas y sus dos cañones de 20 milímetros palidecían frente a las cuatro ametralladoras y cuatro cañones del Black Widow que se situaba en ese momento a su cola dispuesto a abrir fuego.


Saludos cordiales
ImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagen

Avatar de Usuario
Erich Hartmann
Miembro fundador
Miembro fundador
Mensajes: 3649
Registrado: Lun Jun 13, 2005 4:15 am
Ubicación: Deutsches Reich
Contactar:

Mensajepor Erich Hartmann » Jue Feb 09, 2006 8:30 pm

Una ventanilla rebelde

Entonces sucedió algo inaudito. "Uno de esos hechos disparatados que dictan el curso de las guerras: mi ventanilla se abrió de golpe", escribe Solomon. La ensordecedora tromba de aire le impedía oír las instrucciones de su operador de radar. "Ahí estábamos, pilotando un aparato de 14.000 kilos y con 4.000 caballos de potencia, a baja altitud y en completa oscuridad, acercándonos a un avión que maniobraba violentamente ¡y al que no podíamos ver!".

Para evitar una colisión, el piloto redujo los gases y se alejó del Tojo. Después de cerrar la ventanilla y de asegurarla. Scheerer guió de nuevo al piloto hasta situarlo en la estela del Nakajima. Y fue entonces cuando la ventanilla decidió abrirse de nuevo.

Solomon volvió a reducir la velocidad para cerrar el dichoso panel, antes de reanudar la caza. Para su desesperación, la ventanilla falló otras dos veces más, en cuanto se situaba en la estela del avión japonés. Tal vez fuese debido a las turbulencias creadas por el aparato nipón. En cualquier caso, Solomon afirma que era algo insólito: "Había estado volando en el Lady durante más de un año, cientos de horas, y la ventanilla nunca se había abierto, ¡ni una sola vez!".

Transcurridos sesenta años de aquellos hechos, el piloto se preguntaba si no sería aquello una señal del cielo. "Me pregunto qué dioses protegían a aquel intruso o si aquel mensaje no estaría dirigido a mí".

Fuese cosa de los hados o de las turbulencias, el hecho debió causarle más vergüenza que preocupación, porque en el informe de la misión —el número 548-4, con membrete dieron el contacto por radar en cuatro ocasiones. Temía que pudiera ser considerado como incompetencia.

Solomon reconoce que se sentía frustrado. aunque menos que el resto de su tripulación y, desde luego, nada comparado con Pineapple -el operador de radar terrestre que les dirigía en la caza— que, al borde de un ataque de nervios, le dio permiso para derribar al japonés sin identificación previa

Pero para entonces, el aparato enemigo había desaparecido. En realidad, el avión se había estrellado, pero Solomon se enteró después de regresar a la base, donde aterrizó a las 22.03. El impacto fue presenciado por varias personas e incluso fue confirmado por Pineapple. Sin embargo, la victoria nunca le fue reconocida, ya que sólo se puede obtener una al derribar a un enemigo y a aquellas horas Japón había dejado de serlo.

"La guerra había acabado. No había victoria. No sé cómo consignaron el derribo los encargados de esas cuestiones, pero en opinión de todos los relacionados con este incidente, dado que nuestra Fuerza Aérea era supuestamente objeto de un ataque por parte de aquel avión, es una victoria aérea legítima. Sospecho que el piloto japonés estaría de acuerdo... si pudiésemos preguntárselo".

*Artículo de FERNANDO LIZUNDIA, aparecido en la revista La aventura de la Historia, en septiembre de 2005


Saludos cordiales
ImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagen

Avatar de Usuario
Audie Murphy
Moderador
Moderador
Mensajes: 3567
Registrado: Dom Oct 09, 2005 7:38 am

Re: Las 2 últimas victorias aéreas del Conflicto

Mensajepor Audie Murphy » Dom Mar 27, 2016 7:56 pm

Reportajes sobre las últimas misiones y victorias aéreas inglesas de la guerra
https://www.docdroid.net/wnKXpj3/last-s ... 5.pdf.html
https://es.scribd.com/document/32200595 ... ontre-Zero

unas acciones también tristemente famosas por la muerte del Sub-Lieutenant Frederick (Fred) Hockley, derribado sobre la peninsula de Chiba fue ejecutado a tiros por soldados nipones 9h después de la rendición nipona
https://en.wikipedia.org/wiki/Fred_Hockley

por este crimen de guerra fueron enjuicidados varios militares japoneses y ahorcados el mayor Hirano Nobou (oficial de inteligencia de la 147 Division) y su ayudante el capitán Fujino Masazo
"El mal existe cuando las personas buenas no hacen lo que es correcto"


Volver a “Temas generales”

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado