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Segundo frente británico

Estrategia y tácticas de combate

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maxtor
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Segundo frente británico

Mensajepor maxtor » Mié Jul 29, 2015 12:47 pm

Saludos a todos.

En el libro de Rolf-Dieter Müller, "La muerte caída del cielo" se trata en extenso las campañas aéreas durante la Segunda Guerra Mundial, pero me ha llamado especialmente la atención el capítulo 7 "El Segundo Frente de los Británicos en la Guerra Aérea", pp. 128 - 135 donde se aborda la importancia estratégica que supuso la decisión de Churchill primero de continuar en la guerra y luego de ir a por todas contra Alemania con el bombardeo de sus ciudades.

La debilitación del frente alemán en el Canal y de la defensa aérea del Reich mejoró las perspectivas de una ruptura en 1941. Los británicos no contaban con que el Ejército Rojo resistira mucho tiempo, y tras lo que preveían una victoria alemana en el este, se disponían a enfrentarse en solitario contra la Wehrmacht. Para Churchill esta persepctiva era más sombría que el panorama al que tuvo que enfrentarse tras la caída de Francia, un año antes, pues si Alemania conseguía los recursos de la Europa oriental, su industria armamentística se volvería inmune incluso a los nuevos bombarderos cuatrimotores de largo alcance. No es de extrañar que Churchill enviara algunos telegramas a Stalin intentando reforzar su determinación: “Haremos todo por ayudaros…. Noche y día, en todo su radio de acción, nuestras fuerzas aéreas llevan a cabo ataques contra todos los territorios ocupados por los alemanes y esperamos obligar a Hitler a volver a dirigir al oeste parte de su Luftwaffe, con lo que disminuirá gradualmente la presión a la que ahora está sometido vuestro país” (citado en Rexin, Manfred, “Die unheilige Allianz. Stalins Briefwechsel mit Churchill”, Reinbek, 1964, p. 49).

Para GB todo dependía de la ayuda de los EEUU, cuyas reservas parecían inmensas e inatacables, el 4 de mayo de 1941 Roosevelt ordenó elevar la producción mensual de bombarderos pesados hasta las 500 unidades. (¡ Ésta fue la producción británica durante todo el año 1941!). Roosevelt estaba bastante impresionado por los efectos de la guerra aérea, y parece ser que sus efectos no le eran del todo ajeno incluso antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, tanto más así cuando en 1939 Albert Einstein le advirtió de la posibilidad de que Hitler pudiese llegar a poseer pronto la bomba atómica. Roosevelt no desoía ningún rumor ni información de inteligencia que confirmase su temor hacia la competencia científica y falta de escrúpulos alemanes. Afirmó conocer de sólidas fuentes que la Luftwaffe estaba en condiciones de aniquilar a todos los habitantes de Manhattan dando pávulo al conocido Proyecto Uranio (nombre en clave del proyecto de energía nuclear desarrollado por el Departamento de Desarrollo de Armamento de la Wehrmacht durante la 2GM para el empleo de ésta en la fabricación de la bomba atómica), y la vieja idea de zepelines y aviones gigantes con los que poder atacar EEUU.

Los servicios de inteligencia norteamericanos sobrevaloraron la capacidad de fabricación alemana de aviones casi cuatro veces más de su capacidad real, los alemanes veían limitada su fabricación a un solo turno por falta de mano de obra, maquinaria y materias primas. En 1941 la capacidad alemana no llegó siquiera para producir 12.000 bombarderos de largo alcance, tal como se suponía en Washington. Hitler hubiera necesitado una flota de esas dimensiones para someter a los británicos, y posiblemente una fuerza aérea de tales dimensiones hubiera disuadido a los EEUU de entrar en liza y convertido en una victoria segura la guerra relámpago contra la URSS. Las cifras fantásticas de los servicios secretos estadounidenses sirvieron al menos para lograr el dinero para la construcción de bombarderos pesados. En agosto de 1941, cuando parecía que la Wehrmacht iba a alcanzar la victoria final en el este, Roosevelt veía en esos aviones el único medio con el que vencer al tirano.

El historiador británico Richard Overy sostiene que sin el apoyo de Roosevelt y de otros destacados políticos, los bombarderos no se habrían convertido en el arma decisiva de la estrategia bélica occidental, idea compartida ampliamente por Churchill. Ambos mandatarios hubieran cedido a la presión de sus militares por usar los bombarderos como apoyo del ejército de tierra y de la marina si Stalin no hubiese exigido la apertura de un segundo frente en el Oeste – cosa lógica por otro lado – Así pues, lo que motivó los bombardeos estratégicos fueron razones políticas, y no consideraciones militares. Contra la dura opisición de los militares, los políticos civiles fuero partidarios de dirigir la ofensiva contra la població civil.

Respecto a Hitler, no es que el mismo tuviese escrúpulo alguno respecto al uso de bombardeos contra la población civil y aunque siempre estuvo la misma presente y como opción, en su estrategia Hitler concedió la prioridad al cuerpo acorazado; la misión de los Stukas consistía en desbrozar el camino para los carros de combate, y los bombarderos He-111, en cubrirlos en el campo de batalla. Los primeros años fueron contínuos éxitos, ¿porqué cambiar una estrategia militar tan brillante, por un concepto de guerra aérea estratégica, no probado todavía?. A las dos semanas de Barbarroja, Hitler comunicó al Estado Mayor del ejército su “firme decisión de arrasar Moscú y Leningrado” (citado en “Tagebuchauszüge und dienstliche Notizen mit ÄuBerungen Hitler über die Behandlung der Bevölkerungen von Leningrad, Moskau, Kiew und Stalingrand”, en Ueberschär, Gerd R; Wette, Wolfram (eds.), “Unternehmen Barbarossa”, Paderborn, 1984, pp. 332-336). ¿Significaba esto un giro hacia los bombarderos de terror contra la población civil?. En toco caso, según el historiador Rolf – Dieter Müller, no en el sentido de la teoría de la guerra aérea que consideraba los ataques de área indiscriminados como un medio de terminar la guerra, tal como los británicos y estadounidenses lo veían. Hitler suponía que tras las primeras batallas fronterizas el régimen soviético se vendría abajo; para él Moscú y Leningrado eran el centro del bolchevismo, y por eso quería arrasar estas ciudades. Los bombarderos de Göring no cumplína una misión militar alguna, sino que eran el instrumento de la guerra de aniquilación promovida por la ideología racista. No era terror, sino aniquilación.

El Ejército Rojo disponía de la mayor flota aérea del mundo y de gran número de bombardeos de larga distancia, aunque en su mayoría anticuados. La Luftwaffe de Göring, con su radio de alcance limitado, podía realizar ataques en las regiones occidentales de la URSS. Así, a la flota aérea del ER le quedaba una gigantesca e inatacable retaguardia, con grandes fábricas de aviones de cuya capacidad de producción pudo convencerse una delegación alemana que en abril de 1941 había realizado una “visita amistosa”. La dirección de la Luftwaffe preparó todos los escuadrones disponibles para la operación Barbarroja. Cerca de un tercio de los aviones estaba siendo usado en los demás frentes, desde el cabo Norte hasta la frontera española y el Mediterráneo.

En los doce meses anteriores, las continuas luchas contra los británicos supusieron un grave desgaste para la Luftwaffe. La producción de aviones alcanzó apenas para cubrir las pérdidas. A fin de disponer de un número elevado de escuadrones, antes de la invasión de la URSS tuvieron que repararse los numerosos aparatos dañados en turnos de día y noche. Sólo esta extraordinaria actividad permitió a la Luftwaffe disponer al comienzo de la guerra del este de un número de aviones casi igual al disponible el 2 de septiembre de 1939 (3687 y 3572, respectivamente). La producción de dos años se había consumido prácticamente en la guerra contra los británicos.

En el período comprendido entre junio de 1940 y mayo de 1941, las pérdidas totales se elevaron a 4523 aparatos. La guerra aérea continuada contra GB costó a la Luftwaffe un precio elevadísimo, en modo alguno justificado por los daños causados al enemigo. El Blitz alemán contra Inglaterra tuvo sobre todo consecuencias políticas, puesto que engañó a Stalin respecto a las intenciones de Hitler. Aunque, por otro lado, la guerra aérea germanobritánica hizo que el 22 de junio de 1941 la Luftwaffe de Göring entrase en guerra contra la URSS con sus fuerzas deterioradas; más aún: la actitud inflexible de Churchill no sólo hizo que la Luftwaffe viera su potencia reducida a la mitad, sino que más de 1800 de los aviones restantes tuvieron que quedarse en el frente occidental. Por todo ello, puede concluirse que si en el verano de 1940 GB hubiese llegado a un acuerdo con Hitler, la Luftwafe de Göring en junio de 1941 no habría ido al este con 3687 aviones, sino con 9640. En opinión de Rolf-Dieter Müller, con absoluta seguridad puede afirmarse que esto habría significado la rápida derrota de la URSS.

Saludos desde Benidorm.
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Re: Segundo frente británico

Mensajepor Schwerpunkt » Mié Jul 29, 2015 4:41 pm

¡ Saludos a tod@s !

Excelente reseña y comentarios sobre el libro de Ralf-Dieter Müller que tenemos que agradecer a Maxtor. Viene a clarificar la incorrecta percepción del desvío de fuerzas motivadas por el segundo frente abierto por Hitler en Rusia.

Se había asumido que en la apertura del frente oriental sin estar vencido el Reino Unido no se había puesto toda la carne en el asador. ¿Y por qué ? Pues porque Hitler había tenido que dedicar un gran número de divisiones y fuerzas a defender sus conquistas de Europa occidental y Balcanes. Popularmente se asume que de las 201 divisiones alemanas disponibles, 153 (o sea el 76%) se habían lanzado contra la URSS y que las otras 48 estuvieron ociosas sin prestar ninguna contribución a la campaña del este.

En realidad y si exceptuamos las dos divisiones blindadas y motorizadas enviadas a Libia para reforzar al tambaleante régimen fascista italiano, la inmensa mayoría de divisiones estacionadas en Noruega, Francia y Balcanes eran divisiones de segunda clase de infantería. No había ni una sola división blindada o motorizada pues se había enviado absolutamente todo contra la Unión Soviética. Y visto lo precario de la logística alemana no vemos en que medida hubiera cambiado la adición de unas divisiones de infantería de segunda clase a la situación alemana como no fuera agravar el estado de los suministros aún más.

Pero en el mar y en el aire la situación era diferente. Si bien el Reino Unido carecía de fuerzas terrestres para emprender una operación de envergadura en Europa Occidental, los alemanes se vieron forzados a retener fuerzas considerables aéreas y prácticamente toda la Kriegsmarine para tener a raya las incursiones británicas.

Y en el capítulo económico evidentemente la guerra submarina absorbía un gran número de recursos materiales.

Pero es en el capítulo aéreo donde me parece que la oculta contribución británica fue decisiva. No cabe duda que la Luftwaffe hubiera podido hacer muchas cosas con unos 1.500 aviones más en 1941 en el Frente Oriental.

Emil Dermuth
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Re: Segundo frente británico

Mensajepor Emil Dermuth » Jue Jul 30, 2015 9:55 am

Hola a todos!

Me sumo a las felicitaciones hacia el compañero Maxtor por su excelente artículo. Gracias a él he comprendido el empeño británico por tomar la iniciativa en el canal tras la Batalla de Inglaterra, y su importancia en cuanto a la fijación de efectivos en el frente occidental.

maxtor escribió:En el período comprendido entre junio de 1940 y mayo de 1941, las pérdidas totales se elevaron a 4523 aparatos. La guerra aérea continuada contra GB costó a la Luftwaffe un precio elevadísimo, en modo alguno justificado por los daños causados al enemigo


No solo eso, sino que gran número de pilotos y tripulaciones bien entrenadas y experimentadas se perdieron, algo aún más difícil de reponer que los aviones.
Pero lo verdaderamente interesante es que tras la Batalla de Inglaterra, con la RAF aún lamiendose las heridas se pretendiera tomar la iniciativa en el canal en Diciembre de 1.940. En esa fecha empezaron las operaciones Ruibarbo (parejas de cazas ametrallando a baja cota con protección de decenas de cazas a gran altura) y Circus (Unos pocos bombarderos hostigando con protección de unos 200 cazas), todo ello para forzar a la caza alemana a entablar un combate que no le interesaba.
En general, al principio, las operaciones Ruibarbo y Circus suponían para la RAF mucho esfuerzo, bastantes pérdidas y pocos beneficios. Ese esfuerzo cobra sentido a partir de Junio de 1.941, y el telegrama de Churchill lo explica todo

maxtor escribió:No es de extrañar que Churchill enviara algunos telegramas a Stalin intentando reforzar su determinación: “Haremos todo por ayudaros…. Noche y día, en todo su radio de acción, nuestras fuerzas aéreas llevan a cabo ataques contra todos los territorios ocupados por los alemanes y esperamos obligar a Hitler a volver a dirigir al oeste parte de su Luftwaffe, con lo que disminuirá gradualmente la presión a la que ahora está sometido vuestro país”


El resultado de todo esto lo refleja el compañero Maxtor en su reseña

maxtor escribió: la guerra aérea germanobritánica hizo que el 22 de junio de 1941 la Luftwaffe de Göring entrase en guerra contra la URSS con sus fuerzas deterioradas; más aún: la actitud inflexible de Churchill no sólo hizo que la Luftwaffe viera su potencia reducida a la mitad, sino que más de 1800 de los aviones restantes tuvieron que quedarse en el frente occidental


Además, por la creencia de que los aviones y pilotos británicos eran muy superiores a los rusos, los mejores grupos y los más modernos aparatos de caza alemanes eran enviados al frente occidental, con lo cual el frente aéreo oriental estaba en un segundo plano.

Un cordial saludo a todos!


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