Diario de un piloto aleman

Organización y despliegue de las fuerzas aéreas. Aviones de combate.

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gerkamp
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Diario de un piloto aleman

Mensajepor gerkamp » Sab Abr 30, 2011 7:47 am

22 DE DICIEMBRE DE 1944

Tratan de sacarme de la cama al mediodía; las fortalezas están bombardeando la ciudad y quieren transladarme a un refugio antiaéreo. Pero los corro, diciéndoles que me dejen en paz. No me importa nada, sólo quiero dormir.

A la caída de la tarde salgo en un tren militar que debe llegar a Hanover a la mañana siguiente.
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Mensajepor gerkamp » Sab Abr 30, 2011 8:00 am

23 DE DICIEMBRE DE 1944

La fatiga del viaje ha sido demasiado para mí. Me duelen todas las coyunturas y los músculos. Afortunadamente, en todas partes me encuentro con gente amable que se ofrece a ayudarme; las muletas me hacen sentir tan desamparado como un niño chiquito.

Unos ferrocarrileros me llevan a la locomotora de un tren de carga que sale rumbo a Bremen. La cabina del maquinista es bonita y hace calor; entre éste y el fogonero me acomodan sobre un montón de lonas y sacos. Se sorprenden al ver todas mis insignias y condecoraciones; nunca se imaginaron que los oficiales heridos en la línea del frente pudieran viajar en forma tan primitiva.

Hablamos de la guerra, de la destrucción de las ciudades y de las fábricas. El maquinista perdió a toda su familia y su casa durante uno de los bombardeos de Bremen. El fogonero perdió a su yerno en el frente ruso. Ambos opinan, como yo, que debemos hacer la paz con las naciones de Occidente para tener manos libres en el Oriente. Los dos están preparados para luchar contra los rusos una vez más, tal como lo hicieron de jóvenes durante la Primera Guerra Mundial.

Un lento tren de pasajeros local me lleva por fin hasta Jever, donde llego a medianoche. El comandante de la estación aérea envía su automóvil para que me conduzca a casa.

En medio de la oscuridad y desde la puerta que da acceso al jardín, veo a Lilo que sale corriendo de la casa y viene a recibirme. Quisiera tomarla en mis brazos y apretarla como siempre lo hacía, pero esta vez no puedo porque necesito las dos manos para sostenerme en las muletas. Después de besarla, entramos juntos a la casa. Ella habla sólo una vez y con voz temblorosa me dice:

—Caminas tan despacio. No tenía idea de que estuvieras tan mal.

Hace calor en la estancia que es cómoda. Me siento muy cansado, agobiado por todo el esfuerzo y la incomodidad del viaje; por todo lo que he visto, oído y experimentado; fastidiado de la guerra. Sin embargo, me siento feliz. Contento de haber llegado por fin a mi casa; encantado de que Lilo y yo volvamos a estar juntos una vez más.

Mañana será Nochebuena y la pequeña Ingrid se levantará y correrá de un lado a otro, con sus rizos color oro. Me acosará con infinidad de preguntas: ¿Te quedaras en casa?, ¿Por que estuviste fuera tanto tiempo?, ¿por qué caminas tan despacio?, ¿por qué hay guerra?, ¿por qué... por qué... por qué? ¿por qué . . . por qué . . . por qué?
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Mensajepor gerkamp » Sab Abr 30, 2011 11:47 pm

EPILOGO

Hasta mediados de enero me es imposible salir de la casa. La nieve y el hielo me impiden presentarme en el hospital.

Me llegan noticias del escuadrón. El capitán Woitke volvió a tomar el mando después de haberse restablecido, pero murió en acción pocos días después. Me envían mis libros de bitácora, junto con la confirmación de las victorias que faltaban y el aviso de que me han conferido la Cruz de Caballero.

Mis bitácoras contienen el registro de casi 2,000 vuelos, incluyendo más de 400 misiones de operaciones frente al enemigo. Se me reconoce haber derribado cincuenta y dos aviones. En distancia, he volado más de ochocientos mil kilómetros aéreos. ¿Volveré a volar?

El 19 de enero, nuestras Alas de Combate emprenden su última operación aérea en gran escala. Los aeródromos ingleses y americanos, en Francia y Bélgica, son bombardeados y ametrallados con éxito. Para muchos de mis camaradas, esta es indudablemente la última de todas las misiones. El mayor Specht se halla entre los que no regresaron. No puedo dejar de pensar en la fiesta de Año Nuevo del año pasado. La gran misión que el "pequeño comodoro" esperaba, entonces vino a realizarse exactamente un año después.

Habiendo hecho este supremo esfuerzo, el Comando Alemán de Combate, como tal, y para todos fines prácticos, deja de existir. Sobreviven únicamente unas cuantas unidades para operaciones futuras.

Mientras tanto, las avanzadas enemigas, tanto en uno como en otro frente, han cruzado las fronteras del Reich. Millones de alemanes en el territorio Oriental huyen ante las hordas asiáticas que se aproximan. No hay palabras con qué describir el horror y la miseria de su situación.

Mis padres se cuentan entre los que se han visto obligados a abandonar sus hogares. Mi madre y mi hermana se comunican conmigo hacia fines de enero. No hay ninguna noticia respecto al paradero de mi padre.

Durante las veinticuatro horas del día, los ingleses y americanos siguen bombardeando nuestras ciudades, sin la menor tregua. Cientos de miles de personas pierden de este modo la vida.

Siguen librándose grandes batallas en los dos frentes. Los soldados alemanes luchan desesperadamente, defendiendo el suelo de su patria pulgada por pulgada, hasta lo último. De acuerdo con las listas más recientes que dan el número de bajas, se estima que hemos perdido cuatro millones de hombres.

Día tras día, aun en los distritos más lejanos, como Friesia, las sirenas de alarma interrumpen la paz rural. Una y otra vez, Lilo tiene que llevarse a las niñas y unas cuantas maletas al refugio antiaéreo. Se ha cavado una pequeña trinchera para mí, en la parte de atrás de la casa, en el jardín. Nunca me han gustado los refugios de concreto, me agrada ver lo que pasa y estoy acostumbrado a hacerlo.

En marzo, me presento al comandante de la estación aérea para operaciones terrestres. A pesar de las muletas, se me
tiene ocupado durante todo el día, inspeccionando diferentes campos que pueden servir como pistas de aterrizaje para los deslizadores que transportan efectivos militares; o estableciendo puestos locales de defensa; u organizando un control móvil de vuelos.

Somos parte de las fortificaciones de Wilhelmshaven. La ciudad está convertida en fortaleza, que deberá ser defendida hasta lo último y a toda costa. La guarnición será pertrechada por aire en caso de que quede sitiada. Quedo como oficial de enlace aéreo, a las órdenes de la comandancia de la guarnición y para los servicios de campaña. Hay unos 40,000 miembros de la Marina disponibles para las operaciones en tierra. Todos son novatos y no se cuenta con suficiente armamento, excepto para un reducido número de ellos.

Conforme pasan las semanas, me convenzo mas y mas de que es inútil continuar toda resistencia en el frente Occidental. Debemos concentrar toda nuestra fuerza para detener el avance ruso en Europa. Sé que en caso de un armisticio en el Occidente, millones de soldados alemanes, exaustos, descorazonados y fastidiados de la guerra, volverán a cobrar ánimo y se uniran lanzando hasta la última pizca de fuerza en la lucha contra el comunismo, para liberar sus hogares y salvar a Europa del desastre final.

Yo mismo no titubearía en subirme a un avión y pelear otra vez, hasta que el último bolchevique de las hordas asiáticas que quieren conquistar el mundo fuera echado del último rincón de Alemania.

Estas no son ideas mías solamente. Es el deseo de todos los oficiales y soldados con quienes he hablado durante las últimas semanas. Todos esperan el día en que los Aliados de Occidente se den cuenta de que no es Alemania la amenaza real para su vida y su libertad, sino la Rusia Soviética.

El 11 de marzo de 1945, día en que rindo homenaje a los héroes, escribo el siguiente texto en mi diario:

"La guerra se ha convertido en una norma de prueba que sirve para medir el espíritu de Alemania, algo semejante a una
línea de división espiritual. En tiempo de paz, reconocemos la distinción entre el bien y el mal; pero ahora son los valientes los que se distinguen de los cobardes.

"La guerra ofrece a los bravos la oportunidad de superarse. Dios los ha dotado ya de valor y fuerza. Aun cuando perezcan, el heroísmo que entraña su muerte quedará inmortalizado para siempre.

"El pueblo alemán los recuerda hoy, en esta hora, quizás la más negra que ha vivido nuestra amada patria. Sólo con cerrarlos ojos puedo ver a los camaradas que volaron y cayeron a mi lado, en las más feroces batallas libradas durante la guerra.

"En el curso de los dos últimos años, he llegado a quedarme muy solo. No muchos de mis camaradas regresaron de lo que acostumbramos llamar "El Gran Cementerio de Combate". Frecuentemente fuimos dominados por la inmensa superioridad numérica del enemigo; a menudo fuimos vencidos valientemente en combates aéreos. Sin embargo, aún en la derrota pudimos salir victoriosos en un sentido: nos hemos vencido a nosotros mismos, hemos triunfado sobre los instintos más bajos que amenazaban robarnos el valor y la fe.

"Una y otra vez nos elevamos, siempre como cosa de rutina. En cada ocasión hubo algunos que no regresaban, pero nunca se escucharon quejas ni preguntas de nadie. Los que sobrevivimos hemos sido heridos más de una vez. Yo mismo, sufrí cinco heridas y estoy convertido en un inválido.

"Pero si llegase el momento en que se tratara de arrojar a los rusos hasta sus bosques, pantanos y estepas, después de
concertar un armisticio con las potencias occidentales, estoy dispuesto a salir a luchar otra vez. Habrá nuevos camaradas, y juntos podremos recobrar el espíritu del pasado, juntos podremos entrar a formar parte de la tradición. Habrá sonrisas cuando nos demos el primer apretón de manos, y después, momentos de seriedad al recordar a los muertos... Su espíritu de osadía temeraria prevalecerá siempre, dondequiera que se reunan pilotos de combate. Terminada la tarea, y devuelta la libertad a nuestra amada patria, con el estruendo de los motores que haga eco nuevamente en los ámbitos del cielo de Alemania, podremos pagar el tributo debido a la memoria de nuestros héroes y nuestros camaradas.

"Su muerte no habrá sido en vano".

La guerra está perdida.

La guerra está perdida... Se ha perdido la guerra...

Las palabras resuenan como golpes de mazo. La nación alemana ha sufrido un colapso total, una derrota aplastante. El verdadero significado de todo esto, se halla más allá de mi capacidad de comprensión.

Hitler ha muerto. El Reich ha sido vencido y se halla bajo la ocupación del enemigo. El que fuera el orgulloso Ejército Alemán, ha dejado de existir. Los restos supervivientes están en campos de prisioneros o recorren la campiña en forma de pandillas indisciplinadas de vagos hambrientos. El soldado alemán ha sido deshonrado; hasta el nombre de los camaradas muertos ha sido manchado.

Nuestro mundo ha quedado reducido a cenizas.

Es inútil afligirnos por cuestiones académicas, como la de la responsabilidad o la culpa de la guerra.

La guerra está perdida. Es suficiente ya con que la victoria haya quedado en manos del extranjero.

Hemos quedado atónitos ante los descubrimientos sensacionales y hechos que ocurren en rápida sucesión. Para nosotros, el camino del futuro debe seguir un rumbo de pobrezas y necesidades. Un despotismo sin conciencia ha quedado revelado entre los nazis que actuaban tras la personalidad de Hitler.

Disgustados e indignados, los soldados y oficiales del Ejército Alemán vuelven las espaldas a aquellos cuyos crímenes brutales de guerra y tremendas atrocidades, han quedado expuestos. Estos criminales, cuyas actividades por regla general quedaban restringidas a los campos de concentración y de trabajo en las áreas de defensa en la retaguardia, han deshonrado el nombre de Alemania. Las atrocidades cometidas bajo la bandera de la esvástica, merecen el más riguroso castigo. Los Aliados deberían dejar que los soldados alemanes que sostuvieron la lucha, hicieran justicias con estos criminales.

La guerra está perdiada. Se ha firmado el armisticio. ¿Quiere decir esto que habrá paz?

El comunismo ha llegado al corazón de Europa. Eso es lo que el mundo no debe olvidar jamás. La destrucción del Reich alemán significa que la última barrera contra la revolución mundial roja ha sido derribada. Sobre Berlín ondea ahora la bandera roja. Allí tenemos al verdadero vencedor de esta guerra.

El camino ha quedado abierto para Stalin. ¿Cuándo empezarán a pisar sus tanques el suelo de Europa?


FIN


Espero que les haya gustado.

Saludos cordiales
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Diario de un piloto aleman

Mensajepor gerkamp » Sab Abr 30, 2011 11:58 pm

Para el que le interese, dejo unas fotos

Foto que retrata al autor del diario, Heinz Konoke, creo que a sus 21 años
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http://www.ghspaulding.com/

Portada del libro
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http://freelibro.com

Saludos
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Re: Diario de un piloto aleman

Mensajepor IsabelRosa » Dom May 01, 2011 6:16 am

Reitero : es un magnífico documento, expresión fluida y pura del sentir de este hombre, humano y frágil a la vez que valiente y osado.
Luchó sin perder su humanidad, eso es mucho.
Me alegra recordar que en el prólogo se narra que sobrevivió, junto con su familia, y fue parte de la reconstrucción de su país en tiempos de paz.
Nuevamente: mil gracias por este valioso aporte,

Isabel
Última edición por IsabelRosa el Lun Abr 18, 2016 7:43 pm, editado 1 vez en total.

Davidbader
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Re: Diario de un piloto aleman

Mensajepor Davidbader » Vie Nov 20, 2015 10:35 pm

Me a encantado. Lo he leído a cachos en en trabajo durante dos días.Muy muy bueno,acia tiempo que no leia unas memorias tann exquisitas,desde tigres en el barro de otto carius.
En doos cosa coinciden, una el miedo a rusia a que invada europa, y en que no todos los soldados de Alemania eran nazis.
Me quito el sombrero ante el escrito y ante el que lo ha subido. Muchas gracias.

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Re: Diario de un piloto aleman

Mensajepor Grossman » Lun Abr 18, 2016 12:53 pm

Hilo movido de "Documentos" a "Aviación de combate del Eje" a petición de su autor, Gerkamp.
Espérame y yo volveré, pero espérame mucho
Espérame cuando las tristes lluvias lleguen, y cuando el calor llegue no dejes de esperar
Espérame y yo volveré para que la muerte rabie
No comprenderán jamás los que jamás han esperado, cómo tú del fuego me salvaste
Es que sencillamente me esperaste como nunca nadie me esperó
****************** Konstantin Simonov ******************

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Re: Diario de un piloto aleman

Mensajepor Juan M. Parada C. » Lun Abr 25, 2016 5:07 pm

He aqui un extraordinario testimonio de primera mano de un combatiente germano sobre este descarnado hecho que padeciría en carne propia,como fue la guerra.Simplemente conmovedor en extremo.

Saludos y bendiciones a granel.
"¡Ay,señor! Tú sabes lo ocupado que tendré que estar hoy.Si acaso te olvido por un instante,tu no te olvides de mi". Sir Jacob Astley antes de la batalla de Edge Hill el 23 de octubre del año de nuestro señor de 1642

sixtoms
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Re: Diario de un piloto aleman

Mensajepor sixtoms » Sab Jul 08, 2017 12:37 am

entretenido relato, lo he leído de un tirón y me parece una novela mas bien mediocre, el piloto que nunca muere, patriota hasta la médula, con su amor esperando y comprendiéndome en todo momento, en number one, tenemos todos los ingredientes para triunfar ante el público juvenil. Lo siento pero no me creo nada, lo de las cámaras en las alas para gravar los ataques a las fortalezas, esta muy bien conseguido, enseguida me vino a la cabeza las imágenes en blanco y negro que todos hemos visto cientos de veces y que incluso se han aplicado a algún videojuego.
Le ha faltado a mi gusto, la descripción explicita del miedo ( por favor ver como referencia el capítulo "viento metálico") de la serie un mundo en guerra.
En cuanto a la ignorancia del holocausto os remito de nuevo a esta serie en su capítulo "un nuevo mundo"
Como entretenimiento insisto que esta bien, pero siento decir que nada mas


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