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Noviembre de 1940: Molotov en Berlín

Cuestiones generales relativas a la Segunda Guerra Mundial

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Eckart
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Noviembre de 1940: Molotov en Berlín

Mensaje por Eckart » Mar Nov 28, 2006 1:42 am

El 12 de noviembre de 1940 Molotov aterrizó en Berlín para una visita de dos días. Durante las charlas con Hitler y Ribbentrop, Molotov mostró el interés soviético por los balcanes y Finlandia entre otros territorios del este de Europa, desmarcándose de las insinuaciones alemanas de que dirigieran su interés hacia oriente y la India. Las conversaciones resultaron un fracaso evidente y el ruso no fue persuadido. Ian Kershaw defiende que muy posiblemente estas negociaciones que pretendían repartir el mundo, fueron el catalizador que acabó por inclinar a Hitler definitivamente hacia el ataque contra la Unión Soviética. Dejo aquí algunas fotos de la visita de Molotov:

Fuente: Illustrierter Beobachter, 21.11.1940.

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Un saludo.
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José Luis
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Mensaje por José Luis » Jue Nov 30, 2006 1:39 pm

¡Buenos días a todos!

La visita de Molotov a Berlín y las conversaciones que mantuvo con Hitler y Ribbentrop durante los días 12-13 de noviembre de 1940 constituyen, en mi opinión, el mejor exponente de la incompetencia política de Hitler en el terreno de la gran estrategia. Ahí se pusieron de manifiesto sus prejuicios ideológicos y su asombrosa carencia de realismo político.

Stalin había redactado el 9 de noviembre de 1940 una serie de instrucciones para Molotov que definían sus perspectivas e intereses estratégicos para el futuro. Ese informe, comparado con las digresiones que Hitler realizó ante Molotov durante sus encuentros del 12-13 de noviembre, es una prueba genuina que evidencia claramente el abismo insalvable que había entre un profesional experimentado en el complejo y cambiante mundo de la política, un hombre dotado de un gran sentido de la realidad política interna y externa, más allá de su personalidad cruel y paranoica, y entre un don nadie que se había formado y curtido en el mundo arrabalero de los seudo-políticos nacionalistas radicales de tercer o cuarto orden de la República de Weimar, y que por vicisitudes de la historia llegó un día a la cima del poder en su país. Las conversaciones entre Molotov y Hitler sirven perfectamente para diferenciar al estadista (Stalin) del aventurero (Hitler).

Cuando Molotov sacó a relucir la cuestión finlandesa no estaba haciendo otra cosa que reclamar legítimamente el respeto alemán por los acuerdos firmados entre la Unión Soviética y Alemania en el protocolo secreto del Pacto Ribbentrop-Molotov de agosto de 1939. Molotov, siguiendo las instrucciones de Stalin, hizo saber a Hitler la preocupación soviética por el cambio alemán en su política hacia Finlandia durante los últimos meses. Molotov recordó a Hitler el compromiso adquirido en el verano anterior que dejaba a Finlandia dentro de la esfera de influencia soviética, y exigió la retirada de las tropas alemanas y el cese de los envíos de armamento al ejército finlandés. Claro que Molotov, y Stalin, desconocía la decisión que Hitler había tomado en el verano para lanzar un ataque sobre la URSS, y el interés y trabajo alemanes para que Finlandia se convirtiera en su aliado en ese ataque.

Molotov, con una argumentación sólida tras recordar el absoluto desinterés que Alemania había mostrado por Bulgaria en el Pacto Ribbentrop-Molotov, expresó el interés soviético en establecer bases en Bulgaria, y, además, el interés soviético sobre el control de los estrechos y relaciones generales con Turquía, pues la URSS quería un acceso abierto al Mediterráneo. La Unión Soviética también deseaba llevar a cabo los arreglos necesarios para tener un acceso, todavía no definido, a través de las aguas danesas al Mar del Norte desde el Báltico. Y como la URSS tenía una frontera común con Hungría desde su anexión de Polonia oriental y la anexión de Hungría de los Cárpatos de Ucrania, Stalin deseaba tener un cuadro claro de los planes alemanes con respecto a Hungría y Rumania.

Las claras y lógicas peticiones de Molotov venían a poner de manifiesto las improvisaciones pasadas de la estrategia hitleriana durante su frenética e irresponsable aventura guerrera de agosto de 1939. En aquella época, Hitler sólo buscaba un acuerdo formal con la Unión Soviética que le cubriera las espaldas mientras agredía a Polonia, sin importarle demasiado las lagunas políticas de ese acuerdo y sus consecuencias futuras. Ahora, en noviembre de 1940, esas consecuencias salían a flote. En vez de reconsiderar su estrategia, o para ser más fiel a la realidad, en vez de construir una gran estrategia que hasta el momento no tenía, tendente a ganarse la alianza soviética en su lucha contra Gran Bretaña, Hitler despachó groseramente a Molotov, tras varias conversaciones, y se reafirmó en su decisión de atacar a la Unión Soviética. Con ello, Hitler demostraba una vez más su incapacidad para distinguir el mundo de sus prejuicios y deseos del mundo de la realidad política. Aparentemente era incapaz de ver más allá de sus primeros movimientos tácticos, por eso siempre me ha parecido un buen símil el decir que Hitler podía ser un buen jugador de damas, pero era indudablemente un completo incompetente en el juego de ajedrez.

En el nuevo orden mundial que Stalin visualizaba en el otoño de 1940, que era bastante diferente al que había esperado antes del sorprendente éxito de la campaña alemana en el Oeste unos meses antes, el dictador soviético esperaba una “posible paz entre Gran Bretaña y Alemania, y una posible paz entre China y Japón. Con respecto a la primera, Molotov tenía que sugerir que los británicos devolvieran a Alemania todas sus antiguas colonias, dejando Gibraltar y Egipto –presumiblemente a la España de Franco y a la Italia de Mussolini, respectivamente- pero manteniendo el resto de su actual imperio. En el momento en que los partidos comunistas alrededor del mundo estuvieran pidiendo la paz, este concepto de paz también dejaría a Alemania con el control de Austria, la mayor parte de Checoslovaquia, Dinamarca, Noruega, Países Bajos, y la mayor parte de Francia. La Unión Soviética ya había reconocido la anexión italiana de Etiopía y Albania en 1939 y de esta forma estaba en total acuerdo con Alemania sobre la administración de esos países. En Asia del Este, Stalin preveía a las potencias del Eje unidas por la Unión Soviética en la mediación de una paz entre la China de Chiang Kaidshek y Japón. El asentamiento que Stalin contemplaba sacaría Manchuria al Japón y en adición daría las Indias Orientales Holandesas al Japón, ya que Alemania tenía que retener el control de Holanda de esa enorme y rica colonia.” (1)

Todavía después de que Molotov, tras entrevistarse con Ribbentrop, regresara a Moscú, Stalin esperaba una nueva visita del ministro alemán a Moscú para continuar buscando las bases de una alianza sólida. Tras enterarse de todo lo que tenía que contarle Molotov sobre su visita a Berlín, Stalin estudió detenidamente todos los temas y vio las ventajas que le ofrecía el pacto cuatripartito que Ribbentrop le había ofrecido a Molotov durante sus últimas conversaciones en Berlín. Stalin estaba dispuesto a aceptar “una esfera de influencia con su centro redefinido como el área sur de Baku y Batum en la dirección general del Golfo Pérsico. Se envió una respuesta soviética el 25 de noviembre, menos de dos semanas después del regreso de Molotov, aceptando la propuesta de Ribbentrop, estipulando que a cambio Hitler estaba preparado a aceptar ciertas condiciones. Eran éstas la inmediata retirada de todas las tropas alemanas de Finlandia y un tratado ruso-búlgaro que, junto con una base en el Bósforo que debía ser garantizada por Turquía, daría a los rusos control de paso a y del Mar Negro.” (2) Pero Hitler nunca contestó a la nota soviética. Ya había decidido prescindir de la gran política y meterse de lleno en la aventura de Barbarroja.

(1) Gerhard L. Weinberg, Visions of Victory: The Hopes of Eight World War II Leaders (Cambridge University Press, 2005), p. 105

(2) Alan Bullock, Hitler and Stalin Parallel Lives (Alfred A. Knopf, New York, 1992), p. 691

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Mensaje por maximus » Sab Dic 02, 2006 1:13 pm

La torpeza y cortedad de miras de Hitler quedan a las claras cuando nos damos cuenta de que el anzuelo que se tendía a Stalin en noviembre de 1940, de repartirse con ellos el Imperio Inglés en Asia, podía realmente haber hecho picar a los rusos poniéndolos en una situación desastrosa cuando estallara Barbarroja al verano siguiente.

La apertura de Rusia a los "mares cálidos" era una aspiración de tiempo de los zares y el "gran juego" del que hablaba Kipling. Si la debacle del Imperio Británico podía llevar a que los rusos se apoderasen de Persia, Afganistan y la India, desde luego que esto resultaría interesante para Stalin. No sólo eso, sino que provocaría algo que la invasión de Finlandia no consiguió: que los angloamericanos declararan la guerra a la URSS.

Sin embargo, Hitler no dio ningún paso en este sentido. En noviembre de 1940 era un momento excelente para que los nazis prepararan sus posiciones para Barbarroja también por el Sur, para aniquilar moralmente a los británicos en Gibraltar y Egipto, y para que el engaño surtiera efecto con Stalin. Si para Navidad de 1940 los alemanes están en Oriente Medio, Stalin no dudaría de invadir Persia y la India. El engaño habría surtido efecto a la hora de repartir el "botín para todos".

Para engañar a Stalin no bastaban palabras poco creíbles acerca de una inminente capitulación británica (recordemos cómo Churchill ordenó que se bombardeara Berlin durante la visita de Molotov). Hacían falta hechos que hicieran creíbles las tentadoras ofertas.

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Mensaje por David L » Dom Jul 19, 2009 11:56 pm

Se puede entender las ambiciones o expectativas soviéticas en torno a la Europa Oriental y en la zona del Golfo Pérsico, pero hay una de las proposiciones que Molotov traía bajo su cartera que no deja de sorprenderme, al menos no entiendo con qué propósito deseaban esa zona de influencia. En concreto, me refiero al deseo soviético de disponer de un acceso a través de las aguas danesas al Mar del Norte desde el Báltico. ¿Qué interés geoestratégico tendría este acceso para la URSS?

Un saludo.
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Mensaje por cv-6 » Lun Jul 20, 2009 11:31 am

Hombre, la URSS tenía costa en el báltico (Estonia, Letonia y Lituania). Es lógico que Stalin quisiera que su flota pudiera entrar y salir de dicho mar con cierta libertad.
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Mensaje por Schwerpunkt » Lun Jul 20, 2009 7:17 pm

Desde luego Stalin y su fiel esbirro Molotov desplegaron un realismo político y una visión estratégica que los dirigentes del Eje ya hubiera querido tener... Frente a la verborrea vacía de Ribbentrop, Molotov obsequió a los alemanes con un bombardeo de preguntas precisas y concretas (las intromisiones alemanas en Finlandia, los Balcanes, etc) al que tanto Ribbentrop como Hitler no pudieron oponer nada concreto porque la decisión se había tomado previamente por Hitler y que en pocas palabras se resumía en la invasión de la Rusia soviética lo antes posible.

En realidad Hitler no pudo reaccionar a la estrategia soviética y que aunque no lo parezca era de apaciguamiento y entente con la potencia germana porque ya había decidido que la invasión de la Unión Soviética era inevitable. Es cierto que el pacto de agosto de 1939 con Stalin era básicamente una compra de tiempo al que Alemania debía su salvación. Si no hubiera sido así en el invierno de 1940 y la primavera de 1940 Alemania se hubiera podido encontrar en una guerra en dos frentes y sin materias primas para mantener su economía. Se olvida muchas veces, pero sin el pacto Molotov-Ribbentrop salvó a Alemania del desastre seguro en 1939-40.

Para cualquier estadísta mínimamente preparado la oferta de los alemanes para que la Unión Soviética dedicara su atención al Asia Central era un regalo envenenado que nadie podía aceptar. Primero porque Gran Bretaña no había sido todavía derrotada como los bombarderos británicos se encargaron de recordar una de las noches de las reuniones. Y segundo y punto fundamental porque hubiera acarreado la guerra entre la Unión Soviética y el Imperio Británico, cosa de la que Stalin se hubiera guardado mucho.

Mi impresión es que Hitler había prefijado su actuación y estrategia -la invasión de la Unión Soviética- con lo que la reunión con Molotov era básicamente un intento de ganar tiempo y ver si salía el número de lotería en el que la URSS aceptara la piel del oso que todavía no estaba muerto. El que Hitler o Ribbentrop fiaran esta apuesta tan improbable con unos jugadores del calibre de Stalin y Molotov nos hace ver el mundo irreal en el que progresivamente se iba adentrando el dictador nazi. La clave de toda la cuestión es el dilema estratégico en el que Hitler se encontraba al día siguiente de la caída de Francia: su visión maniquea del mundo le decía que tenía que destruir y conquistar a la Unión Soviética y su visión práctica le decía que había que poner al Imperio Británico fuera de juego y que necesitaba las materias primas de la URSS y su territorio. En su proceso mental de toma de decisiones, en vez de pergeñar una estrategia en la que Gran Bretaña fuera forzada a pactar con Alemania, buscaba una que convirtiera a Alemania en materialmente inatacable y esa visión según él pasaba por la conquista de la Unión Soviética. Puesto que esa conquista sería rápida, el Reino Unido no tendría tiempo de rehacerse e infringir un daño de consideración a su imperio europeo mientras estaba atareado dando el puntillazo al oso soviético. Una vez conquistada la Unión Soviética, no importaba que los EE.UU. estuvieran del lado de los británicos puesto que tendría una potencia económica y militar invencible.

En apoyo de esta tesis de que en definitiva la estrategia hitleriana ya estaba casi decidida hay un párrafo que quiero citar de unas conversaciones de Hitler con su ayudante del ejército de tierra, comandante Engel:

"... Consideraba las conversaciones de Berlín... como una prueba para ver si Alemania y la Unión Soviética estaban "espalda contra espalda o pecho contra pecho"... Hitler le explicó a Engel que en realidad él no había esperado que saliese nada de la visita de Molotov. Las conversaciones habían mostrado hacia donde apuntaban los planes rusos. Molotov había dejado salir el gato del saco. Para él (el Führer) había sido un alivio, en realidad. Aquello no seguiría ni siquiera como un matrimonio de conveniencia. Dejar entrar a los rusos en Europa significaba el fin de la Europa central. Los Balcanes y Finlandia eran también flancos peligrosos."(*)

(*) Ian Kershaw: Hitler (II) 1936-1945 (pág. 462) Ed. Quinteto.

Creo que la estrategia elegida por Hitler era en extremo arriesgada pero tenía una base racional, entendida como una actuación no desprovista de lógica. Su problema era que todo quedaba justificado por el resultado de la apuesta; "si hubiera salido bien la jugada, se hubiera visto dueño de Europa y con un imperio autosuficiente en materias primas y la historia le hubiera dado la razón" Dejando aparte el peligro de esta manera de arriesgarlo todo a apuestas al todo o nada, la cuestión principal es que no dejaba posibilidades a otras opciones. ¿O acaso no hubiera sido posible un progresivo ahogamiento del Imperio británico en el Mediterráneo con una relativa estabilidad y paz con la Rusia de Stalin ? Quién sabe si al final no hubiera habido una especie de guerra fría con un gran número de divisiones alemanas y soviéticas alrededor de este nuevo Telón de Acero... Incluso este escenario hubiera sido más conveniente para la Alemania nazi que el de la derrota total a la que se arriesgaba por intentar destruir a una de las mayores potencias del mundo.

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Mensaje por Widerstand » Lun Jul 20, 2009 7:50 pm

David L escribió:En concreto, me refiero al deseo soviético de disponer de un acceso a través de las aguas danesas al Mar del Norte desde el Báltico. ¿Qué interés geoestratégico tendría este acceso para la URSS?
cv-6 escribió:Es lógico que Stalin quisiera que su flota pudiera entrar y salir de dicho mar con cierta libertad.
No lo entiendo. ¿Para qué querría Stalin sacar su flota del Báltico al Atlántico norte?

Es mucho más lógico el interés de los soviéticos por controlar los estrechos que daban acceso al Mediterráneo a través del Mar Negro y que en esos momentos estaban controlados por Turquía.
El atentado debe tener lugar coûte que coûte. Aunque no logremos el éxito, es necesario actuar. Lo esencial es que la resistencia alemana se atreva a realizar la acción decisiva ante el mundo y ante la historia.

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Mensaje por cv-6 » Lun Jul 20, 2009 8:57 pm

Widerstand escribió: No lo entiendo. ¿Para qué querría Stalin sacar su flota del Báltico al Atlántico norte?
Bueno, desde mi punto de vista no tendría mucho sentido tener una flota que no pueda apenas alejarse de su propio puerto. Probablemente la salida al Mediterráneo fuera más útil, pero supongo que puestos a elegir, Stalin preferiría tener las dos en vez de sólo una.
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Mensaje por Schwerpunkt » Mar Jul 21, 2009 12:51 am

Aunque la cuestión de las salidas al mar abierto, sean los estrechos del Bósforo y Dardanelos como la salida del Báltico al Atlántico ha sido una constante de la política exterior rusa desde los tiempos de Pedro el Grande, no nos olvidemos de cuales eran las prioridades de Stalin.

Las prioridades de Stalin se pueden resumir en una y era la seguridad de las fronteras occidentales de la Rusia Soviética. El interés, seguridad y prioridad fundamental pasaba por lo que ocurriera en Europa Oriental, no en las estepas o montañas del Asia Central como con poco tino Ribbentrop proponía a Ribbentrop. Todo lo demás entraba en un segundo plano. Stalin siempre estuvo preocupado por lo que ocurriera en Europa central y oriental. Evidentemente poco caso podía hacer a los cantos de sirena hacia el Asia Central tan zafiamente entonados por Ribbentrop. Llama la atención lo claro que tenían los soviéticos sus prioridades estratégicas y lo deslavazado de las propuestas alemanas. Creo que la impresión que causaron en Molotov fue desastrosa y reforzaron en Hitler lo que él de todas formas quería ver y era la imposibilidad de un pacto con los soviéticos.

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Mensaje por José Luis » Mar Jul 21, 2009 9:47 am

¡Hola a todos!

El interés expresado por Molotov en conseguir los pasos daneses tenía que ver más con el acceso soviético al Mar del Norte que una salida al Atlántico. Y estaba directamente relacionado con la incertidumbre sobre la neutralidad sueca y una posible invasión "occidental" (alemana o británica) con la ayuda de una Suecia beligerante.

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Mensaje por Widerstand » Mar Jul 21, 2009 6:10 pm

Widerstand escribió:No lo entiendo. ¿Para qué querría Stalin sacar su flota del Báltico al Atlántico norte?
cv-6 escribió:Bueno, desde mi punto de vista no tendría mucho sentido tener una flota que no pueda apenas alejarse de su propio puerto.
No en el caso de que la flota haya mantenido una estrategia y una doctrina defensivas, como era el caso de la flota soviética del Báltico. En un principio su papel principal era el de abortar cualquier intento de invasión sobre Leningrado, aunque más adelante ya se consideró una estrategia más ofensiva con el fin de dominar todo el golfo de Finlandia, llegando a plantear el estado mayor de la flota del Báltico en septiembre de 1940 un plan detallado para invadir las islas Aland, situadas entre Suecia y Finlandia.

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El dominio militar sobre los estados bálticos indudablemente mejoró la posición de la flota soviética, pero aun así los planes más ambiciosos de la marina soviética en ese momento eran el establecimiento de una base naval capaz de dar servicio a acorazados en Paldiski-Hanko, territorio finlandés situado en la boca del golfo de Finlandia y el plan para hacerse con las islas Aland que he comentado antes.
José Luis escribió:El interés expresado por Molotov en conseguir los pasos daneses tenía que ver más con el acceso soviético al Mar del Norte que una salida al Atlántico. Y estaba directamente relacionado con la incertidumbre sobre la neutralidad sueca y una posible invasión "occidental" (alemana o británica) con la ayuda de una Suecia beligerante.
No cabe duda que la flota del Báltico no estaba preparada para una aventura en el Atlántico Norte A su escaso potencial se sumaba el hándicap de sus submarinos, los cuales no eran capaces de operar fuera del golfo de Finlandia durante largos períodos de tiempo, por lo que sigo sin comprender el motivo por el que se pretendía hacer llegar la flota soviética hasta el Atlántico Norte. En junio de 1941, la flota del Báltico estaba compuesta por dos acorazados, dos cruceros, un viejo crucero para adiestramiento, un minador, dos destructores como líderes de flotilla y 19 destructores (12 de ellos modernos). Nada del otro mundo.

Estos datos los he sacado del libro escrito por el historiador sueco Gunnar Aselius titulado "The rise and fall of the soviet navy in the Baltic, 1921-1941" y publicado por la editorial Frank Kass en 2005 y en el que que no he podido encontrar referencia alguna al interés de la flota soviética por operar en el Atlántico Norte.

Sobre la propuesta de Molotov que comentó anteriormente David L, el libro no hace referencia alguna a ello, indicando únicamente que Molotov presentó demandas para el acceso a los estrechos de Finlanda y Turquía, los cuales podrían ser destinados para el despliegue futuro de la flota soviética.
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Mensaje por José Luis » Mar Jul 21, 2009 7:14 pm

¡Hola a todos!
Widerstand escribió: Sobre la propuesta de Molotov que comentó anteriormente David L, el libro no hace referencia alguna a ello, indicando únicamente que Molotov presentó demandas para el acceso a los estrechos de Finlanda y Turquía, los cuales podrían ser destinados para el despliegue futuro de la flota soviética.
José Luis escribió: La Unión Soviética también deseaba llevar a cabo los arreglos necesarios para tener un acceso, todavía no definido, a través de las aguas danesas al Mar del Norte desde el Báltico.
The Soviet Government was also interested in the question of Swedish neutrality, and he wanted to know whether the German Government still took the stand that the preservation of Swedish neutrality was in the interest of the Soviet Union and Germany. Besides, there existed the question of the passages out of the Baltic Sea (Store Belt, Lille Belt, Oeresund, Kattegat, Skagerrak). The Soviet Government believed that discussions must be held regarding this question similar to those now being conducted concerning the Danube Commissions.

http://www.worldfuturefund.org/wffmaste ... etings.htm

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Mensaje por juankamilo » Mar Jul 21, 2009 7:34 pm

A mi modo de ver, los soviéticos pretendían la mayor cantidad de influencia geopolítica a través de la diplomacia, sin tener que hacer uso de la fuerza, pues su confianza en el ejército había decaido gravemente, en especial después de la Guerra de Invierno. Los soviéticos (Stalin) no iban a atacar a los británicos en ningún frente, por lo que la idea de dirigirse hacia las colonias inglesas de Asia Central no les sonaba, como tampoco meterse en una guerra contra Japón (Guerra de 1905) y mucho menos ir a atacar a la poderosa Alemania después de lo que había conseguido en el frente occidental.
Esto lo debió haber visto Hitler, y le debió molestar muchísimo que los soviétivos pretendieran expandir su influencia sin un solo tiro por fuera de su territorio patrio.....Barbarroja fue el mayor error de Hitler, pero dadas las condiciones era inevitable.

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Mensaje por José Luis » Mar Jul 21, 2009 9:15 pm

Widerstand escribió: No cabe duda que la flota del Báltico no estaba preparada para una aventura en el Atlántico Norte A su escaso potencial se sumaba el hándicap de sus submarinos, los cuales no eran capaces de operar fuera del golfo de Finlandia durante largos períodos de tiempo, por lo que sigo sin comprender el motivo por el que se pretendía hacer llegar la flota soviética hasta el Atlántico Norte.
Una cosa es la situación de la flota del Báltico en junio de 1941 y otra muy diferente es lo que Stalin tenía pensado que fuera su flota de guerra, una flota oceánica. A tal fin necesitaba asegurar una salida al Báltico (entre otras condiciones). Para ponderar esto no te basta el excelente libro de Aselius; la cuesión está bien estudiada en Mikhail S. Monakov y Jürgen Rohwer, Stalin’s Ocean-Going Fleet: Soviet Naval Strategy and Shipbuilding (Frank Cass Publishers, Digital Printing 2006).

Un salida al Báltico no sólo la presentó Molotov, tal como he apuntado en mi primer mensaje, durante su visita a Berlín el 12-13 de noviembre de 1940, sino que fue repetida en la carta que el gobierno soviético envió al gobierno alemán a los pocos días de la visita de Molotov, el 25 de noviembre de 1940. Más tarde, Stalin volvió a exigir esta condición, aunque esta vez a los aliados durante la Conferencia de Yalta.

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Mensaje por Widerstand » Mié Jul 22, 2009 6:19 pm

Gracias por vuestras aportaciones cv-6 y José Luis. Queda aclarada la cuestión.

Ya que hemos hablado un poco del Báltico, aquí dejo este mapa obtenido del libro del VADM KM Friedrich Ruge titulado The soviets as naval opponents 1941-1945 y publicado por Naval Institute Press en 1979.

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