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Hanson, The Second World Wars

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José Luis
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Hanson, The Second World Wars

Mensajepor José Luis » Vie Mar 02, 2018 11:35 am

¡Hola a todos!

Victor Davis Hanson, The Second World Wars: How the First Global Conflict Was Fought and Won (New York: Hachette Book Group, 2017).

Muchas veces me han solicitado recomendaciones para una lectura general sobre la IIGM, una petición complicada de satisfacer salvo respondiendo con una prolija lista de libros y autores. Pues bien, he aquí un libro que recomiendo especialmente. Un par de apuntes sobre el mismo.

El enfoque y las aproximaciones de Hanson en su libro a la IIGM son ciertamente peculiares porque se alejan de los que son típicos en la narrativa de este conflicto. Incluso la peculiaridad del plural Wars en el título de su libro es muestra de ello, y, como el mismo autor expresa en el prólogo mediante el ejemplo de sus familiares que lucharon en ellas, se justifica porque nunca antes una guerra se había combatido en escenarios tan diversos y que a menudo parecían carecer de conexión. Y porque tampoco nunca antes se había luchado de formas tan diferentes, “hasta el grado de que un ataque con cohetes sobre Londres, o el combate en la jungla de Birmania, o los ataques blindados en Libia parecían pertenecer a guerras completamente diferentes”. Hanson se aparta de la narrativa cronológica y de una historia operacional exhaustiva de la guerra para analizar, más bien, “los diversos métodos y efectividad de combate -el papel de los civiles, industria, poder aéreo, marinas, infantería, blindaje, asedio y liderazgo militar- para valorar cómo estas diferentes inversiones y estrategias llevaron a un lado a ganar y al otro a perder, y cómo los diferentes teatros, beligerantes y formas de combate de la guerra llegaron finalmente a definir una sola guerra”. Con un tema general que trasciende todos sus capítulos: el hecho de que las potencias del Eje estaban totalmente mal preparadas -política, militar y económicamente- para ganar una guerra global que ellas mismas habían provocado en 1941. El hecho de que durante los cuatro años que siguieron, las potencias del Eje mataran más soldados y civiles -mayormente en la URSS, Europa Oriental y China- nunca vino a equivaler a, en palabras de Hanson, “destruir la capacidad de sus enemigos para hacer la guerra”.

Siendo un especialista en la antigüedad clásica, en su historia militar, y un excelente profesor de griego y latín, Hanson no escatima esfuerzos para introducir la comparativa contextual de las guerras clásicas con la IIGM. Y principia estableciendo una aguda realidad: “Empezar guerras es más fácil que acabarlas”, remitiendo como ejemplo a las Guerras del Peleponeso entre Atenas y Esparta y sus aliados, donde “ganar y acabar una guerra” implicaba hallar maneras de doblegar la capacidad del enemigo para combatir, ya psicológica, ya materialmente. Y durante la IIGM, afirma Hanson, los aliados poseían “una mejor apreciación histórica de las fórmulas” para poner fin a los conflictos. Cuando estalló la guerra en 1939, Alemania no tenía un plan serio para derrotar a cualquiera de los enemigos, presentes o futuros, que estuvieran mucho más allá del alcance de sus fronteras. No tenía una armada adecuada ni una fuerza aérea de bombardeo estratégico apoyada por cazas de escolta y bombarderos pesados cuatrimotores de largo alcance y capacidad de carga mortífera para atacar el interior de los territorios de sus alejados enemigos. Los cuatro países más poblados del mundo -China, India, Estados Unidos y la Unión Soviética, superando en su conjunto los mil millones de habitantes- hicieron la guerra a las potencias del Eje o tuvieron agendas opuestas a ellas. Hitler pareció incapaz de vislumbrar esta realidad en su escalada de agresiones y declaraciones de guerra; ni siquiera Napoleón se había atrevido a tanto.

Otro de los ejemplos de Hanson nos recuerda una realidad clásica. El bando que gana una guerra es siempre quien más rápidamente aprende de sus errores, hace las correcciones necesarias y responde de la forma más rápida a los nuevos desafíos. Eso hizo Esparta, una potencia terrestre, que construyó finalmente una flota marítima mucho mejor, mientras que una potencia marítima como Atenas nunca fue capaz de desplegar un ejército superior al de sus enemigos. O como las galeras de Roma, que fueron al final más eficaces que los ejércitos de la potencia marítima Cartago. Los angloamericanos fueron más rápidos que los alemanes a la hora de corregir sus errores. Por ejemplo, en su campaña de bombardeo estratégico, “empleando cazas de escolta de largo alcance, recalibrando los blancos, integrando el radar en las redes de defensa aérea, desarrollando nuevas tácticas y produciendo más y mejores aviones y tripulaciones”. Como contraposición a lo que hizo Alemania en su campaña de bombardeo sobre Gran Bretaña. Durante seis meses del Blitz (septiembre de 1940 a febrero de 1941) la Luftwaffe arrojó 30.000 toneladas de bombas sobre Gran Bretaña; entre junio y noviembre de 1944, los bombarderos aliados soltaron 20 veces más toneladas de bombas sobre Alemania.

Más precedentes clásicos. Aunque al parecer desechada por los aliados, la historia militar occidental enseñaba que “a menudo fue difícil comenzar una campaña hacia el norte a través de la estrecha columna vertebral de la península italiana. Lo que frecuentemente comenzaba en Sicilia languidecía a mitad de la península, dada la fácil defensa en el angosto terreno montañoso de los Apeninos con mares en sus flancos”. En cambio, Aníbal y Napoleón creían que la mejor dirección para conquistar Italia era desde el norte, no desde el sur. Como tampoco tuvieron éxito los europeos cuando intentaron atacar a Rusia desde el oeste, como demostraron los ejemplos de suecos, franceses, y alemanes del emperador Guillermo, frustrados, pese a sus éxitos, por la inmensa vastedad a lo largo y ancho del territorio, las innumerables barreras naturales, el clima, y los propios rusos, infatigables a la hora de defender su patria. Los aviones y tanques de Hitler no podían cambiar estas realidades. El mar de Gran Bretaña y el terreno de la Unión Soviética eran obstáculos formidables para el ejército alemán.

También en Las Ardenas, dos veces cruzadas por los ejércitos de Hitler, trae Hanson a colación los precedentes históricos, al margen de los de la IGM. Ya habían sido terreno de paso para los ejércitos romanos y para Carlomagno. Y lo mismo hace con los precedentes clásicos de la estrategia oceánica, la orografía, meteorología, etc. Sin embargo, no hay precedentes en la historia de una guerra global, una singularidad de la IIGM. En suma, la primera parte del libro (Ideas), primer capítulo (The War in Classical Context) es un afortunado y brillante análisis de los diferentes aspectos político-militares de la IIGM y sus precedentes clásicos, y, en lo que a mí respecta, viene a sustentar mi juicio acerca de la carencia de novedad en la IIGM en cuanto a las formas en que fue combatida, dejando a un lado la influencia del factor tecnológico, especialmente en la guerra aérea. Al margen de este factor, las pretendidas novedades militares, como la de la Blitzkrieg, no son, en mi opinión, más que mitos y literatura popular.

El libro consta de 720 páginas divididas en siete partes de peculiares títulos (Ideas, Aire, Agua, Tierra, Fuego, Gente y Finales) y sus respectivos capítulos, con profusas notas y bibliografía. Una lectura sorprendentemente agradable y brillante que recomiendo.

Saludos cordiales
JL
"Dioses, no me juzguéis como un dios
sino como un hombre
a quien ha destrozado el mar" (Plegaria fenicia)

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