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La decisión de usar la bomba atómica: bibliografía en inglés

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La decisión de usar la bomba atómica: bibliografía en inglés

Mensajepor José Luis » Mar Ago 12, 2008 5:21 pm

¡Hola a todos!

Hace unos pocos días que acabo de leer el libro de J. Samuel Walker, Prompt and Utter Destruction: Truman and the Use of Atomics Bombs Against Japan (Chapel Hill, University of North Carolina Press, 2004). El libro, una joya académica de 160 páginas, es una revisión de la primera edición (1997) que aborda y responde de manera impecable las cuestiones esenciales en torno a las verdaderas razones en la toma de decisión americana para el uso de las bombas atómicas. Se deja de manifiesto que es un auténtico mito lo del medio millón o un millón de bajas americanas que supondría una invasión contra Japón (las bajas estimadas eran muchísimo menores), como mitos igualmente son, por citar sólo dos, los que afirman que el gobierno japonés estaba dispuesto a rendirse antes de Hiroshima o que Truman estaba abocado a dos únicas alternativas para acabar la guerra: usar la bomba atómica o invadir Japón.

Contiene, además, un ensayo sobre las fuentes (Essay on Sources, pp. 131-136) que es el motivo de este topic, pues considero muy valiosas las aportaciones historiográficas de Walker. Salvo dos o tres párrafos finales que dan cuenta bibliográfica del Proyecto Manhattan, os traduzco el resto:

Ensayo sobre fuentes (J. Samuel Walker)

La literatura sobre el uso de la bomba atómica es enorme, y durante un periodo de cuatro décadas ha producido una controversia dura y altamente polarizada. Para una visión historiográfica de obras académicas sobre el tema, véanse Barton J. Bernstein, “The Atomic Bomb and American Foreign Policy, 1941-1945: An Historiographical Controversy,” Peace and Change 2 (Spring 1974): 1-16; Barton J. Bernstein, “The Struggle over History: Defining the Hiroshima Narrative,” in Judgment at the Smithsonian: The Bombing of Hiroshima and Nagasaki, ed. Philip Nobile (New York: Marlowe, 1995), 127-256; J. Samuel Walker, “The Decision to Use the Bomb: A Historiographical Update,” in Hiroshima in History and Memory, ed. Michael J. Hogan (New York: Cambridge University Press, 1996): 11-37 [la versión original de este artículo apareció en Diplomatic History 14 (Winter 1990): 97-114]; y J. Samuel Walker, “Recent Literature on Truman’s Atomic Bomb Decision: A Search for Middle Ground,” Diplomatic History, próximamente en 2005.

La visión tradicional de la decisión de Truman expresa que se enfrentaba a una elección entre usar la bomba y ordenar una invasión de Japón que costaría cientos de miles de vidas americanas. Para ejemplos recientes de esta interpretación, véanse Robert H. Ferrell, Harry S. Truman: A Life (Columbia: University of Missouri Press, 1994); Robert James Maddox, Weapons for Victory: The Hiroshima Decision Fifty Years Later (Columbia: University of Missouri Press, 1995); Robert P. Newman, Truman and the Hiroshima Cult (East Lansing: Michigan State University Press, 1995); Thomas B. Allen y Norman Polmar, Code-Name Downfall: The Secret Plan to Invade Japan and Why Truman Dropped the Bomb (New York: Simon and Schuster, 1995); Stanley Weintraub, The Last Great Victory: The End of World War II, July/August 1945 (New York: Dutton, 1995); D.M. Giangreco, “Casualty Projections of the U.S. Invasion of Japan, 1945-1946: Planning and Policy Implications,” Journal of Military History 61 (July 1997): 521-82; y D.M. Giangreco, “A Score of Bloody Okinawas and Iwo Jimas’: President Truman and Casualty Estimates for the Invasion of Japan,” Pacific Historical Review 72 (February 2003): 93-132.

Los académicos revisionistas muestran una dura crítica con esta interpretación. Sostienen que no se necesitaba la bomba para acabar la guerra y que Truman no la usó con propósitos militares. Para ejemplos de la visión revisionista, véanse Ronald Takaki, Hiroshima: Why America Dropped the Bomb (Boston: Little, Brown, 1995); Robert Jay Lifton y Greg Mitchell, Hiroshima in America: Fifty Years of Denial (New York: Grosset/Putnam, 1995); Gar Alperovitz, The Decision to Use the Atomic Bomb and the Architecture of an American Myth (New York: Alfred A. Knopf, 1995); Dennis D. Wainstock, The Decision to Drop the Atomic Bomb (Westport, Conn.: Praeger, 1996); Richard H. Minear, “Atomic Holocaust, Nazi Holocaust: Some Reflections,” Diplomatic History 19 (Spring 1995): 347-65; Philip Nobile, “On the Steps of the Smithsonian: Hiroshima Denial in America’s Attic,” in Nobile, ed., Judgment at the Smithsonian; y Kai Bird y Lawrence Lifschultz, “The Legend of Hiroshima” en Hiroshima’s Shadow: Writings on the Denial of History and the Smithsionan Controversy, eds. Kai Bird y Lawrence Lifschultz (Stony Creck, Conn.: Pamphleteer’s Press, 1998).

Mientras tradicionalistas y revisionistas han batallado sobre la decisión de Truman, otros académicos se han situado más allá de este fiero partidismo y evaluaron los puntos fuertes y débiles de las interpretaciones opuestas. El más prominente y prolífico de los que se sitúan de alguna manera entre los extremos polares es Barton J. Bernstein. Ha producido una serie de artículos innovadores durante un periodo de más de tres décadas. A medida que se disponía de nuevas pruebas, las ha introducido en sus estudios, incluso si le obligaban a revisar sus propias opiniones……Véanse especialmente los siguientes artículos: “Roosevelt, Truman, and the Atomic Bomb, 1941-1945: A Reinterpretation,” Political Science Quarterly 90 (Spring 1975): 23-69; “The Perils and Politics of Surrender: Ending the War with Japan and Avoiding the Third Atomic Bomb,” Pacific Historical Review 46 (February 1977): 1-26; “A Postwar Myth: 500.000 U.S. Lives Saved,” Bulletin of the Atomic Scientists 42 (June/July 1986): 38-40; “Ike and Hiroshima: Did He Oppose It?” Journal of Strategic Studies 10 (September 1987): 377-89; “Compelling Japan’s Surrender without the A-Bomb, Soviet Entry, or Invasion: Reconsidering the U.S. Bombing Survey’s Early-Surrender Conclusions,” Journal of Strategic Studies 18 (June 1995): 105-48; “Eclipsed by Hiroshima and Nagasaki: Early Thinking about Tactical Nuclear Weapons,” International Security 15 (Spring 1991): 149-73; “Writing, Righting, or Wronging the Historical Record: President Truman’s Letter on His Atomic-Bomb Decision,” Diplomatic History 16 (Winter 1992): 163-73; “Seizing the Contested Terrain of Early Nuclear History: Stimson, Conant, and Their Allies Explain the Decision to Use the Atomic Bomb,” Diplomatic History 17 (Winter 1993): 35-72; “Understanding the Atomic Bomb and the Japanese Surrender: Missed Opportunities, Little-Known Near Disasters, and Modern Memory,” Diplomatic History 19 (Spring 1995): 227-73; “Truman and the A-Bomb: Targeting Noncombatants, Using the Bomb, and Defending the ‘Decision,’” Journal of Military History 62 (July 1998): 547-70; “Reconsidering Truman’s Claim of ‘Half a Million American Lives’ Saved by the Atomic Bomb: The Construction and Deconstruction of a Myth,” Journal of Strategic Studies 22 (March 1999): 54-95; “The Alarming Japanese Buildup on Southern Kyushu, Growing U.S. Fears, and Counterfactual Analysis: Would the Planned November 1945 Invasion of Southern Kyushu Have Occurred?” Pacific Historical Review 68 (November 1999): 561-609; y “Reconsidering ‘Invasion Most Costly’: Popular-History Scholarship, Publishing Standards, and the Claim of High U.S. Casualty Estimates to Help Legitimize the Atomic Bombings,” Peace and Change 24 (April 1999): 220-48.

Otra cuenta equilibrada de la decisión de Truman es Martin J. Sherwin, A World Destroyed: Hiroshima and its Legacies, 3ª ed. (Stanford: Stanford University Press, 2003). Sigue siendo actual incluso treinta años después de su publicación original. Es especialmente sólida al mostrar la continuidad de las políticas de Roosevelt y Truman, el papel de los científicos atómicos en los sucesos que condujeron a Hiroshima, y la influencia del factor soviético en la toma de decisiones americana.

Richard B. Frank, Downfall: The End of the Imperial Japanese Empire (New York: Random House, 1999), es un volumen consistente y de profunda investigación que no acepta incondicionalmente ninguna de las interpretaciones tradicionalistas o revisionistas. Pero, bebiendo de fuentes japonesas, Frank es particularmente crítico con la visión revisionista; muestra más allá de toda duda razonable que el gobierno japonés había decidido no rendirse antes de Hiroshima.

Muchos otros libros y artículos fundaron mi trabajo sobre Truman y la bomba. Herbert Feis publicó dos libros sobre la decisión de la bomba atómica –Japan Subdued: The Atomic Bomb and the End of the War in the Pacific (Princeton: Princeton University Press, 1961) y una versión revisada, The Atomic Bomb and the End of World War II (Princeton: Princeton University Press, 1966)- que muy a menudo son ligeramente desechados. Aunque Feis carga al lector con un estilo difícil y discursivo, sus argumentos son sólidos y razonados. Otros dos libros –el de John Ray Skates, The Invasion of Japan: Alternative to the Bomb (Columbia: University of South Carolina Press, 1994) y el de Edward J. Drea, MacArthur’s ULTRA: Codebreaking and the War against Japan, 1942-1945 (Lawrence: University Press of Kansas, 1992)- analizan los planes para la invasión de Kyushu y llegan a diferentes conclusiones sobre el número de bajas que Estados Unidos habría sufrido si la invasión se hubiera probado necesaria.

McGeorge Bundy, en su Danger and Survival: Choices about the Bomb in the First Fifty Years (New York: Random House, 1988), ofrece una perspectiva única como colaborador en las memorias de Stimson y el artículo de 1947 en el Harper’s Magazine. Proporciona una visión equilibrada y matizada de por qué Truman optó por la bomba. Leon V. Sigal, en Fighting to a Finish: The Politics of War Termination in the United States and Japan, 1945 (Ithaca: Cornell University Press, 1988), subraya el papel de las fuerzas burocráticas que condujeron al uso de la bomba. Thomas W. Zeiler, Unconditional Defeat: Japan, America, and the End of World War II (Wilmington: Scholarly Resources, 2003), muestra un panorama conciso y convincente de los meses finales de la guerra del Pacífico. Un completo y sólido tratamiento del asunto de la rendición incondicional se encuentra en Dale M. Hellegers, We, the Japanese People: World War II and the Origins of the Japanese Constitution (Stanford: Stanford University Press, 2001).

Las biografías de figuras clave son una parte importante de la literatura sobre el uso de la bomba. Dos prominentes biografías de Truman defienden su decisión. El Truman de David McCullough (New York: Simon and Schuster, 1992) ganó un premio Pulitzer y es una delicia de leer. Sin embargo, su discusión sobre el uso de la bomba está seriamente errada por completas malinterpretaciones de documentos clave sobre las cifras de bajas estimadas para una invasión de Japón y sobre la “orden” de Truman para arrojar la bomba. El Man of the People: A Life of Harry S. Truman (New York: Oxford University Press, 1995) de Alonzo I. Hamby es un retrato calurosamente comprensivo de Truman. Hamby defiende la decisión de usar la bomba pero lamenta que Estados Unidos no realizara una clara declaración garantizando el status del emperador antes de Hiroshima. Arnold A. Offner, Another Such Victory: President Truman and the Cold War, 1945-1953 (Stanford: Stanford University Press, 2003), en cambio, critica duramente a Truman y acepta mucha, aunque no toda, de la posición revisionista.

Las biografías de otros personajes prominentes son recursos valiosos para estudiar la decisión de usar la bomba. He encontrado especialmente útiles los siguientes: Robert L. Messer, The End of an Alliance: James F. Byrnes, Roosevelt, Truman, and the Origins of the Cold War (Chapel Hill: University of North Carolina Press, 1982); David Robertson, Sly and Able: A Political Biography of James F. Byrnes (New York: W. W. Norton, 1994); James G. Hershberg, James B. Conant: Harward to Hiroshima and the Making of the Nuclear Age (New York: Alfred A. Knopf, 1993); Kai Bird, The Chairman: John J. McCloy and the Making of American Establishment (New York: Simon and Schuster, 1992); Forrest C. Pogue, George C. Marshall: Statesman (New York: Viking, 1987); Mark A. Stoler, George C. Marshall: Soldier-Stateman of the American Century (Boston: Twayne, 1989); William Lanouette con Bela Silard, Genius in the Shadows: A Biography of Leo Szilard, The Man Behind the Bomb (New York: Scribner’s, 1992); y Robert S. Norris, Racing for the Bomb: General Leslie R. Groves, The Manhattan Project’s Indispensable Man (South Royalton, Vt.: Steerforth Press, 2002).

Además de los arriba citados, otros varios artículos excelentes deberían ser consultados por los estudiosos de la decisión de usar la bomba: Michael J. Yavenditti, “The American People and the Use of Atomic Bombs on Japan,” Historian 36 (February 1974): 224-47; Robert L. Messer, “New Evidence on Truman’s Decision,” Bulletin of the Atomic Scientists 41 (August 1985): 50-56; Rufus F. Miles Jr., “Hiroshima: The Strange Myth of Half a Million American Lives Saved,” International Security 10 (Fall 1985): 121-40; Marc Gallicchio, “After Nagasaki: General Marshall’s Plan for Tactical Nuclear Weapons in Japan,” Prologue 23 (Winter 1991): 396-404; William Lanouette, “Why We Dropped the Bomb,” Civilization 2 (January-February 1995): 28-39; Peter Maslowski, “Truman, the Bomb, and the Numbers Game,” MHQ: The Quarterly Journal of Military History 7 (Spring 1995): 103-7; Stanley Goldberg, “Racing to the Finish: The Decision to Bomb Hiroshima and Nagasaki,” Journal of American-East Asian Relations 4 (Summer 1995): 117-28; Melvyn P. Leffler, “Truman’s Decision to Drop the Atomic Bomb,” IHJ Bulletin 15 (Summer 1995): 1-7; Donald Kagan, “Why America Dropped the Bomb,” Commentary 100 (September 1995): 17-23; Robert A. Pape, “Why Japan Surrendered,” International Security 18 (Fall 1993): 154-201; y Robert P. Newman, “Hiroshima and the Trashing of Henry Stimson,” New England Quarterly 71 (March 1998): 5-32.

Las políticas y deliberaciones del gobierno japonés sobre acabar la guerra son una parte vital de los sucesos que llevaron a Hiroshima, y varios historiadores han hecho buen uso de los documentos que se han abierto desde la muerte de Hirohito en 1989. Richard Frank empleó un traductor para sacar partido de las fuentes japonesas que enriquecieron su libro Downfall. Sadao Asada, “The Shock of the Atomic Bomb and Japan’s Decision to Surrender – A Reconsideration,” Pacific Historical Review 67 (November 1998): 477-512, concuerda con Frank en que el liderazgo japonés no estaba preparado para rendirse hasta que la bomba atómica los obligó a abandonar la guerra. Dos trabajos de Herbert P. Bix, “Japan’s Delayed Surrender: A Reinterpretation,” Diplomatic History 19 (Spring 1995): 197-225, y Hirohito and the Making of Modern Japan (New York: HarperCollins, 2000), muestran que el emperador estaba activamente involucrado en la toma de decisiones militar. Como Frank y Asada, Bix no encuentra apoyo para la afirmación revisionista de que Japón había decidido rendirse antes de Hiroshima. Manifiesta que los dos shocks de la bomba y la entrada soviética en la guerra del Pacífico convencieron finalmente a la elite dirigente japonesa para rendirse. Tsuyoshi Hasegawa va todavía más allá al declarar que la invasión soviética de Manchuria fue decisiva para acabar la guerra. Aunque argumenta que ni la bomba de Hiroshima ni el ataque soviético constituyeron un “knock-out punch” [un golpe de KO], mantiene que la evidencia es “convincente” de que la entrada soviética tuvo más influencia. Véase Hasegawa, Race to the Finish: Stalin, Truman, and Japan’s Surrender in the Pacific War (Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 2005) y “The Atomic Bombs and Soviet Entry into the War against Japan: Which Was More Important on Japan’s Decision to Surrender in the Pacific War?,” documento entregado en talleres, “The End of the Pacific War Revisited,” Santa Barbara, California, April 2004.

Las mejores fuentes para el lado soviético de los aspectos diplomáticos de la bomba atómica son Hasegawa, Race to the Finish, y David Holloway, Stalin and the Bomb: The Soviet Union and the Arms Race, 1939-1956 (New Haven: Yale University Press, 1994), que beben de documentos liberados tras la caída de la Unión Soviética. El Dark Sun: The Making of the Hydrogen Bomb (New York: Simon and Schuster, 1995) de Richard Rhodes añade información valiosa sobre el espionaje soviético.

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Mensajepor José Luis » Mié Ago 13, 2008 10:51 am

¡Hola a todos!

Roy escribió:Me parece una afirmacion muy rotunda eso de

como mitos igualmente son, por citar sólo dos, los que afirman que el gobierno japonés estaba dispuesto a rendirse antes de Hiroshima


¿En que pruebas se basa Walker?



¡Hola, Roy!

Si has leído con atención el ensayo, deberías saber que Walker se basa en los trabajos de Richard Frank, Asada, Bix y Hasegawa.

Como muestra, te voy a copiar literalmente (sé que lees en inglés) los argumentos utilizados por Richard Frank en su Downfall:

<<<In the center of these events in Japan stood Emperor Hirohito. After his passing in 1989, new and important evidence about his role in the war came to light. The most significant piece of this fresh evidence was a lengthy statement he dictated in early 1946. Reading this document critically with other evidence is essential to assessing correctly his views and role. And this, in turn, goes to the heart of understanding how near or far Japan stood from peace before Hiroshima and Nagasaki.>>> [Richard B. Frank, Downfall: The End of the Imperial Japanese Empire (New York: Penguin Books, 2001),pp. X-XI]

<<<The fundamental political reality is that it was Japanese, not American, leaders who controlled when and how the Pacific war would end. Those insisting that Japan’s surrender could have been procured without recourse to atomic bombs cannot point to any credible supporting evidence from the eight men who effectively controlled Japan’s destiny: the six members of the Supreme Council for the Direction of the War, Lord Keeper of the Privy Seal Kido, and the Emperor. Not only has no relevant document been recovered from the wartime period, but none of them, even as they faced potential death sentences in war-crimes trials, testified that Japan would have surrendered earlier upon an offer of modified terms, coupled the Soviet intervention or some other combination of events, excluding the use of atomic bombs. Nor does Showa Tenno Dokuhakuroku contain any indication that a different Allied policy might have brought about an earlier surrender.

Certainly, Japan’s leaders recognized that the war ultimately must end, but as Edward Drea has pointed out, “When Hirohito and the peace faction or any other Japanese who mattered talked about ending the war, they meant by negotiated settlement, not a capitulation and certainly not an unconditional surrender.” There is abundant documentation to support this assessment. The formal policy of the Suzuki government adopted in June 1945 was the Ketsu-Go fight to the finish, which contained not explicit role for negotiations. The sole diplomatic initiative carrying any legitimacy was the démarche to the Soviet Union, which, Foreign Minister Togo conceded, unmistakably signaled an intent to mediate an end to the war. This maneuver, however, demanded services of the Soviets as mediators and a negotiated termination with the Allies. Both steps required concessions. The Supreme Council for the Direction of the War never reached consensus on the incentives to dangle before the Soviets; before Hiroshima, they never even engaged in substantive discussion of what conditions they would accept.

Only on August 9, after withstanding months of blockade and bombardment, obvious preparations for invasion, two atomic bombs, and Soviet intervention, did the Big Six formulate terms for ending the war. Even then, Army Minister Anami and Chiefs of Staff Umezu and Toyoda insisted on maintaining the old order –a position completely unacceptable to the Allies.

Nor does the record leave any doubt, reasonable or otherwise, that an American offer to retain the Imperial institution would have obtained an earlier Japanese surrender. In the Magic Far East Diplomatic Summary for July 22, Togo expressly rejected the advice of Ambassador Sato to accept such an offer. If Togo, the most vigorous advocate within the inner eight of ending the war promptly, dismissed such a proposal, there is no rational prospect that it would have won support from any of the other members of the Supreme Council.>>> (Frank, 343-344).

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Mensajepor raulvz » Mié Ago 13, 2008 5:13 pm

Fuera del debate que se ha generado, Jose Luis, no te tomes a mal la pregunta es simple curiosidad, ¿Te has leido todos esos libros que nombras?, es que me he quedado soprendido de la cantidad de ellos que nombras, un saludo.
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Mensajepor José Luis » Mié Ago 13, 2008 5:29 pm

raulvz escribió:Fuera del debate que se ha generado, Jose Luis, no te tomes a mal la pregunta es simple curiosidad, ¿Te has leido todos esos libros que nombras?, es que me he quedado soprendido de la cantidad de ellos que nombras, un saludo.


¿Y qué he escrito yo para que tú interpretes tal cosa? :wink:

El ensayo sobre las fuentes, como creo que está meridianamente claro, es de Walker, no mío. En él Walker detalla las fuentes que ha utilizado y aquellas que pueden ser valiosas para los estudiosos del tema.

Yo he leído el libro de Walker y, total o parcialmente, algunos libros y artículos por él mencionados, pero no llega ni al 10% de la bibliografía mencionada por Walker.

La bibliografía que Walker detalla en su ensayo me pareció muy valiosa porque puede servir a cualquier interesado del foro como guía para introducirse y profundizar en la materia. Por ello abrí este topic, no para debatir ningún aspecto en concreto sobre la decisión de lanzar la bomba atómica y las circunstancias políticas que la rodearon, sino precisamente para facilitar una bibliografía donde consultar las dudas y el debate que el tema ha generado y genera.

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Mensajepor beltzo » Mié Ago 13, 2008 7:49 pm

Hola a Todos:

Por ello abrí este topic, no para debatir ningún aspecto en concreto sobre la decisión de lanzar la bomba atómica y las circunstancias políticas que la rodearon, sino precisamente para facilitar una bibliografía donde consultar las dudas y el debate que el tema ha generado y genera.


Eso lo tengo claro y por ello no intervine antes, pero….

como mitos igualmente son, por citar sólo dos, los que afirman que el gobierno japonés estaba dispuesto a rendirse antes de Hiroshima.


Tras leer el texto expuesto no veo nada nuevo, el punto crucial sigue siendo que los japoneses intentaban negociar por mediación soviética, lo cual evidentemente es para buscar una salida al conflicto. Llegados a este punto es indiferente el nombre que se le quiera dar: capitulación, rendición, negociación, exploración…etc., porque el resultado viene a ser el mismo: los japoneses iniciaron movimientos para poner fin a la guerra que no fueron atendidos por Washintong (así que de mito nada)*.

*Parto de la base de que nadie en su sano juicio puede esperar que en contactos preliminares a través de intermediarios, los japoneses, (ni en realidad ninguna otra nación en el mundo), vayan a poner sobre la mesa la aceptación de rendición incondicional, entre otros motivos, porque Suzuki y los partidarios de la paz en su gabinete, estaban rodeados de halcones que se los hubiesen comido vivos si hubiesen propuesto algo parecido.

Saludos
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Mensajepor Akeno » Mié Ago 13, 2008 8:30 pm

Cierto, no pensaba intervenir ya que sabía que este hilo, abierto en el foro biblioteca, debía servir únicamente para hablar de libros, pero...

como mitos igualmente son, por citar sólo dos, los que afirman que el gobierno japonés estaba dispuesto a rendirse antes de Hiroshima.


este párrafo me hizo escribir mi mensaje.

Mis disculpas. Lo edito para borrarlo y abriré un nuevo hilo por si alguien quiere profundizar en esta materia.

Mi contribución a la bibliografía comentada en inglés es un libro en castellano:

LA CAIDA DE JAPON. William Craig. Caralt 2005

Saludos!

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La decisión de usar la bomba atómica: bibliografía en inglés

Mensajepor Weiss » Vie May 15, 2009 10:49 pm

Hola !!!

Aunque no está intimamente ligado a la decisión de utilizar la bomba atómica sobre Japón, es mi pequeña y modesta aportación personal sobre el tema atómico en castellano :

- Morgan Thomas y Max Morgan Witts "MISION ATOMICA A HIROSHIMA ENOLA GAY" Ed. Plaza y Janes 1979
- Frank W. Chinnock "NAGASAKI : LA BOMBA OLVIDADA" Ed. Bruguera 1970


Saludos !!!
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La decisión de usar la bomba atómica: bibliografía en inglés

Mensajepor Eric » Lun May 18, 2009 7:34 pm

José Luis escribió:Se deja de manifiesto que es un auténtico mito lo del medio millón o un millón de bajas americanas que supondría una invasión contra Japón (las bajas estimadas eran muchísimo menores), como mitos igualmente son, por citar sólo dos, los que afirman que el gobierno japonés estaba dispuesto a rendirse antes de Hiroshima o que Truman estaba abocado a dos únicas alternativas para acabar la guerra: usar la bomba atómica o invadir Japón.


Hola José Luis, muy interesante tu post.

¿Puedes por favor indicar cual es el número de bajas estimado que maneja Walker, si no es cierto que Hiroito estaba dispuesto a aceptar los acuerdos de Postdam y cual era la otra alternativa de Truman?

Un saludo y gracias
Vi a la bestia y a los reyes de la tierra y sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo y contra su ejército.

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La decisión de usar la bomba atómica: bibliografía en inglés

Mensajepor José Luis » Lun May 18, 2009 9:07 pm

¡Hola a todos!

Estimado Eric, no abrí este hilo para debatir o responder preguntas que pueda plantear este tema. Sólo para dar biliografía. Para preguntas de otro tipo, hay otros lugares en el foro.

Así que, cortesía al margen, espero que mi respuesta no sirva de precedente.

Lo del millón de muertos se lo dijo Stimson a Truman, que una invasión del Japón "might be expected to cost over a million casualties to American forces alone". Y Marshal lo del medio millón de muertos, citando a "Churchill estimated that we would sustain 500.000 casualties". (Walker, 2-4). Pero esas estimaciones eran meras suposiciones sin base alguna.

Lo cierto es que quienes podían saber del asunto (Joint Chiefs) no presentaron ninguna estimación de bajas a Truman aduciendo que "our experience in the Pacific war is so diverse as to casualties that it is considered wrong to give any estimates in numbers" (Walker, 38) ("nuestra experiencia en la guerra del Pacífico es tan diversa en cuanto a bajas que se considera una equivocación dar cualquier estimación en números"). Sólo citaron, por tanto, las pérdidas americanas en las batallas previas de la guerra del Pacífico, sugiriendo que las bajas en los primeros 30 días de una invasión de Kyushu no superarían las sufridas en la captura de Luzon (31.000 muertos, heridos y desaparecidos).

Sin embargo, los Joint Chiefs recibieron un borrador de una estimación mucho más elevada del Joint War Plans Committee (comité que incluía funcionarios del ejército y la armada): sobre 132.500 bajas (muertos heridos y desaparecidos) para la operación de Kyushu. Calcularon que unas 25.000 bajas serían muertes. Además, si se hacía necesaria la invasión de Honshu, habría que añadir 87.500 bajas más (con 21.000 muertes). En conjunto y en opinión del comité, las dos fases de la invasión del Japón costarían unos 46.000 americanos muertos y 174.000 heridos y desaparecidos.

Por su parte, MacArthur, a petición de Marshall, estimó 105.000 bajas de combate y 12.600 no-combate para la operación de Kyushu, si bien se apresuró a decir que era una estimación "puramente académica" y que preveía un número mucho menor de bajas: "I regard the [Kyushu] operation as the most economical one in effort and lives that is possible" (Walker, 39).

Al parecer, la única cifra que recibió o escuchó Truman antes del final de la guerra, fue la de 31.000 bajas en los primeros 30 días. Según Walker, no existe prueba alguna de que recibiera información de oficiales militares de alta graduación de que una invasión de Japón pudiera costar tantas como 500.000/1.000.000 de bajas, tal "como algunos de sus asesores afirmaron después de la guerra" (Walker, 39).

La decisión en Japón de continuar la guerra o buscar la paz corrió a cargo del Consejo Supremo para la dirección de la guerra, compuesto por el primer ministro, Suzuki, el ministro de Exteriores, Togo, el ministro de Guerra, Anami, el ministro de la Marina, Yonai, el jefe del EMG del Ejército, Umezu, y el jefe del EMG de la Marina, Toyoda. La opinión mayoritaria era continuar la guerra, y quienes buscaban la paz sólo se rendirían a condición de que el emperador conservara su trono. Pero la decisión final era de Hirohito, y sólo ejerció presión a favor de acabar la guerra, salvando el trono, después del lanzamiento de las bombas. El 8 de junio estaba de acuerdo con una resistencia a ultranza de una invasión americana de Japón, el 13 de julio parece que deseaba la paz, el 17 de julio comenzó la Conferencia de Potsdam y el 26 se hizo pública la Declaración de Potsdam, el 29 de julio un submarino japonés hundía al USS Indianapolis, el 2 de agosto terminaba la C. de Potsdam, el 6 de agosto se lanzaba la bomba sobre Hiroshima, al día siguiente el gobierno japonés recibe informes de la destrucción de Hiroshima, e Hirohito deice a Kido que la guerra debe terminar rápidamente. El 8 de agosto la URSS declara la guerra a Japón, el 9 se lanza la segunda bomba sobre Nagasaki, e Hirohito dice al gabinete y al Consejo Supremo para la Dirección de la Guerra (CSDG) que apoya la aceptación de la Declaración de Potsdam "si se puede mantener la institución imperial". El 10 de agosto Japón transmite un mensaje ofreciendo su rendición si se mantiene la casa imperial, a lo que los americanos responden con vaguedades el 12 de agosto. El 14 de agosto Hirohito solicita al gabinete y CSDG aceptar los términos de rendición americanos, y el 15 de agosto se radia al pueblo japonés el mensaje de Hirohito sobre el final de la guerra.

Las bombas atómicas y la declaración de guerra de la URSS fueron los factores determinantes para doblegar la voluntad de resistencia de Hirohito y sus líderes.

Saludos cordiales
José Luis
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Eric
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La decisión de usar la bomba atómica: bibliografía en inglés

Mensajepor Eric » Mar May 19, 2009 7:15 pm

Ok, muy amable, José Luis.

Gracias.
Vi a la bestia y a los reyes de la tierra y sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo y contra su ejército.

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Weiss
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La decisión de usar la bomba atómica: bibliografía en inglés

Mensajepor Weiss » Vie May 28, 2010 10:36 pm

Hola !!!

Hoy me han traido un libro que puede ser interesante incluirlo en la bilbiografía sobre la decisión del bombardeo atómico sobre Japón :

" Hiroshima in History. The Myths of Revisionism " editado e introducción de Robert James Maddox; Ed.Missouri University Press.

Es una colección de varios articulos escritos por diversos autores ( para sus profesiones y curriculum véase la pag. 199 del libro ).

No tengo referencias previas de él y debido a mi pobre inglés, supongo que tardaré un poco en leerlo para poder hacer una valoración más objetiva y precisa de dicho trabajo, pero a priori si que puedo decir que pinta crítico con el uso del arma atómica.



Saludos !!!
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