La tragedia del Indianápolis

Flotas de superficie. Navíos de guerra.

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José Luis
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La tragedia del Indianápolis

Mensajepor José Luis » Lun Ago 01, 2005 7:36 pm

¡Hola a todos!

Cada vez que leo el trágico final del crucero pesado estadounidense Indianápolis recuerdo la escena de la película Tiburón, en la que Robert Shaw rememora aquel doloroso suceso y los ataques de los tiburones.

Imagen

El Indianápolis fue torpedeado por un submarino japonés a las 00:14 horas del 30 de julio de 1945, hundiéndose en 12 minutos. Cerca de 300 hombres perecieron con el buque, mientras que casi 900 quedaron al albur de su habilidad, resistencia, suerte, frío y ataques de tiburones. Sólo 316 fueron rescatados con vida.

Si no estoy mal informado, el capitán McVay fue el único oficial de la marina de guerra de los EE. UU. sometido a una corte marcial por la pérdida del Indianápolis y de su tripulación, si bien sólo fue finalmente culpabilizado por no navegar en zig-zag. En julio de 2001 fue exonerado de toda culpa por el Departamento de Marina.

Me imagino que los apasionados del mar de este Foro tendrán alguna historia que contar al respecto.

Saludos cordiales
José Luis
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Mensajepor Francis Currey » Lun Ago 01, 2005 10:50 pm

El ataque de los tiburones

Después de unos días en Tinian, el USS Indianápolis zarpó el domingo 29 de Julio de 1945 para reunirse con el USS Idaho y comenzar prácticas de puntería al día siguiente. Debido al carácter secreto de la misión recién llevada a cabo, no había conocimiento de que el Indianápolis estuviese ya en el área. El USS Idaho no fue informado, y este error volvería a atormentarlos después.

A las 00:14 horas, durante el cambio de turno y con toda la tripulación despierta, el Indianápolis recibió el ataque de dos torpedos lanzados por un submarino I-58 japonés. En sólo segundos, la nave resultó averiada gravemente. El primer torpedo impactó en proa y la desapareció, el segundo hizo impacto a estribor, inutilizando el sistema eléctrico de la nave con la explosión, eliminando cualquier posibilidad de enviar un SOS. El Indianápolis se hundió en quince minutos. De los 1,197 hombres a bordo, aproximadamente 880 a 900 hombres sobrevivieron las dos mortales explosiones. Muchos hombres fueron resultaron quemados y heridos de gravedad, pero el 95 % tenían sus chalecos salvavidas Kapock puestos cuando fueron lanzados a las quietas aguas del Pacífico. Había luna llena. Los sobrevivientes empapados en agua y gasolina, comenzaron a agruparse para auxiliarse unos a otros. A causa de la velocidad con la que se hundiera la nave, sólo estaban disponibles unas pocas balsas salvavidas.

Al principio, los hombres no estaban tan preocupados, debido a que esperaban ver aparecer al Idaho USS. Sin embargo, el mando central de la marina estadounidense no tenía cocimiento del paradero del Indianápolis. Al amanecer, comenzaron a acercarse los tiburones. Los marineros comenzaron a sentir pánico al ver estos monstruosos tiburones tigre que les acechaban y empujaban con sus morros. Cuando los gigantes de 30 pies de largo olfatearon la sangre de los heridos, comenzaron a atacarles, despedazándoles. El olor de la sangre atrajo más tiburones. Según relatos de los testigos, entre doscientos y trescientos tiburones masacraron durante horas a los desvalidos náufragos. Los aterrorizados sobrevivientes se tomaron de las manos y formaron círculos grandes para tratar de defenderse, pero los tiburones continuaron atacando el exterior de los círculos, desmembrándolos uno a uno. Flotaban pedazos de brazos y pernas por doquier. Hubo muchos que no soportaron más y, desprendiéndose de sus chalecos salvavidas, preferían ahogarse a morir descuartizados. La masacre se extendió días. Los tiburones se retiraban por tres o cuatro horas, para regresar aún más feroces y emprenderla con los sobrevivientes. Muchos murieron durante los tres primeros días, de hambre y deshidratación, el resto estaba siendo cazado implacablemente y sufrir una lenta y horrible muerte. Casi 400 hombres fueron devorados por estas despiadadas bestias marinas. La experiencia de ver cómo un hombre es devorado vivo sin poder hacer nada para evitarlo tiene que ser horrible y brutal para cualquier persona. Sólo trescientos diecisiete hombres sobrevivieron la horrible masacre, que se había durado cinco días.

El rescate de los 317 sobrevivientes resultó ser casi increíble. El teniente Chuck Gwinn, piloto de un bombardero naval Ventura PV-1 fue quien divisó -de pura casualidad-- a los sobrevivientes, mientras realizaba una patrulla anti-submarinos. Gwinn se encontraba reparando un problema con su antena cuando descubrió una mancha de petróleo en el océano. Para él, una mancha así era indicación de que un submarino se estsba sumergiendo. El teniente pensó que sería un submarino enemigo y se dispuso a lanzar cargas de explosivos de profundidad desde la popa de su avión, así que dio vuelta a la aeronave y se dirigió hacia la mancha. Cuando estaba a punto de lanzar las cargas, miró por su ventanilla y distinguió un grupo de hombres flotando en el agua, que agitaban sus brazos y trataban de atraer la atención del piloto. Gwinn se elevó y contactó a la base por radio de las coordenadas exactas de los náufragos. El mando central no podía dar crédito a su informe, y tardaron dos horas en reconocer la urgencia del caso. La aeronave se estaba quedando sin combustible pero Gwinn continuaba insistiendo. Finalmente, tuvo que regresar a la base, pero el mando central había decidido despachar hacia la zona del naufragio, un avión de reconocimiento, el hidroavión PB-Y Catalina, pilotado por el teniente Marks. Mientras volaba hacia el área del desastre, el teniente Marks divisó al crucero US Cecil Doyle, y le informó por radio de la localización de los sobrevivientes. El piloto llegó a lazona y comenzó a arrojar balsas salvavidas y provisiones a los náufragos. Le comunicó al mando central de la confirmación del informe de Gwinn, y fue ordenado regresar a la base ya que los hombres serían rescatados por el Cecil Doyle. Cuando se disponía a alejarse, su tripulación descubrió la mancha de tiburones que atacaban a los sobrevivientes, arrancando pedazos de sus cuerpos. Ignorando las órdenes recibidas, decidió acuatizar en medio del océano. Logró colocar el hidroavión junto a los náufragos y perdió unos remaches en el intento, pero sin otro percance comenzó a cargar a los extenuados y aterrorizados hombres en su avión, sobra las alas y sobre el fuselaje. Cincuenta y seis hombres estaban a salvo de los ataques de los fieros dientes de los tiburones sobre el fuselaje y las alas del hidroavión, que sirvió esa noche de refugio contra una terrible muerte. Al amanecer siguiente les alcano el USS Cecil Doyle, y los trescientos diecisiete sobrevivientes fueron rescatados, junto con el ahora inútil hidroavión. Hasta el último instante, los tiburones siguieron atacaron a los hombres y les arrancaban pedazos a dentelladas, hasta que lograban sacarles totalmente del agua, tal y como lo contó Quint, en el filme Tiburón Sangriento. Es en verdad una historia terrible, pero verdadera e inolvidable.


Cómo curiosidad decir que se hace mención al hecho en la famosa película Tiburón, ell capitán Quint narra la escalofríante historia del origen de una cicatriz que él recibió durante la segunda guerra mundial, cuando servía a bordo del buque USS Indianápolis, el 30 de julio de 1945.

Fuente: Traducción de Sabina Texido

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Mensajepor minoru genda » Lun Ago 01, 2005 10:59 pm

Y lo que son las cosas paradojicamente la película sirvio de base para que un estudiante creo que de enseñanza básica de EE.UU llevara a cabo un estudio sobre el hundimiento del Indianapolis, estudio que levantó la liebre sobre lo sucedido pues el tema era poco conocido tanto en EE.UU como en el resto del mundo.

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Mensajepor José Luis » Lun Ago 01, 2005 11:41 pm

Minoru, ¿tienes la referencia de ese estudio?

Gracias
José Luis
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Mensajepor minoru genda » Mar Ago 02, 2005 7:32 pm

Hay un libro que habla del asunto pero desgraciadamente en su dia no lo adquirí y para más inri cometí la torpeza de no anotar los datos que a él se refieren (que eso me pase a mi es el colmo cuando resulta que me gusta el mar y todo lo relacionado con él mas que la mousse de chocolate y ésta me gusta un huevo :lol: ) teniendo la posibilidad de leerlo gratis pidiendo que fuera adquirido por la biblioteca como fondo así que debo pedir perdón por privar a los interesados en verlo la torpeza de no anotar la reseña de dicho libro.
Bueno algo más sobre el juicio al comandante del Indianápolis.
Parece ser que el comandante del submarino I - 58 que torpedeó al crucero estadounidense fué citado a declarar en el consejo de guerra ( omo se ve más arriba uno de los cargos era la falta de precaución del comandante del crucero al no navegar en zig-zag).
El comandante japonés, afirmó en el juicio que la navegación en zig-zag hubiera sido inutil, porque el ataque sería a su vez igual de efectivo y el resultado para nada diferente, esa declaración no fué tenida en cuenta y al final el comandante del Indianápolis fue declarado culpable precisamente por no navegar en zig-zag ( tal y como lo comenta Currey) pero las injusticias se cometen con mayusculas (lo que va a continuación es una opinión personal) ese consejo fué determinante para que el desafortunado comandante del Indianápolis seguramente afectado por un acusado sentido de la responsabilidad, acrecentado además por el cuestionamiento de su proceder, se acabara suicidando.

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Mensajepor Medina » Mar Ago 02, 2005 8:19 pm

Hay otro estudio sobre el hundimiento del Indianapolis publicado por un comandante del cuerpo de Marines. El enlace es el siguiente:

http://www.globalsecurity.org/military/ ... 88/WCR.htm

Quizas os pueda servir de ayuda.

Saludos
ESPAÑA, MI NATURA.
ITALIA, MI VENTURA.
FLANDES, MI SEPULTURA.

ImagenImagenImagenImagen

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Mensajepor José Luis » Mié Ago 03, 2005 3:00 am

Perfecto, Medina. La conclusión de este oficial parece tajante:

IV. Conclusions: Indianapolis was not lost by poor sea-
manship
; she was lost as a result of ineffective command
and staff action on the part of her superiors
, The command-
ing officer was court-marialed as a "fall guy", to protect
the ineffective ship movement control system at the time,
and most importantly, the image of the victorious United
States Navy from further public scrutiny.

Saludos cordiales
José Luis
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Mensajepor Alameda » Mar Jun 19, 2007 9:27 pm

No he visto que hayais puesto una cosa algo importante :

Tengo entendido que el capitan de este barco se suicido años despues de la trajedia porque el consejo de guerra le demando por no llevar las medidas de seguirdad los tripulantes que sobrevivieron hicieron lo posible por que el capitan saliera airoso de aquella situacion .

La ultima victima de aquella trajedia .
Imagen

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Mensajepor Alameda » Mar Jun 19, 2007 9:30 pm

Francis Currey escribió:El ataque de los tiburones

Después de unos días en Tinian, el USS Indianápolis zarpó el domingo 29 de Julio de 1945 para reunirse con el USS Idaho y comenzar prácticas de puntería al día siguiente. Debido al carácter secreto de la misión recién llevada a cabo, no había conocimiento de que el Indianápolis estuviese ya en el área. El USS Idaho no fue informado, y este error volvería a atormentarlos después.

A las 00:14 horas, durante el cambio de turno y con toda la tripulación despierta, el Indianápolis recibió el ataque de dos torpedos lanzados por un submarino I-58 japonés. En sólo segundos, la nave resultó averiada gravemente. El primer torpedo impactó en proa y la desapareció, el segundo hizo impacto a estribor, inutilizando el sistema eléctrico de la nave con la explosión, eliminando cualquier posibilidad de enviar un SOS. El Indianápolis se hundió en quince minutos. De los 1,197 hombres a bordo, aproximadamente 880 a 900 hombres sobrevivieron las dos mortales explosiones. Muchos hombres fueron resultaron quemados y heridos de gravedad, pero el 95 % tenían sus chalecos salvavidas Kapock puestos cuando fueron lanzados a las quietas aguas del Pacífico. Había luna llena. Los sobrevivientes empapados en agua y gasolina, comenzaron a agruparse para auxiliarse unos a otros. A causa de la velocidad con la que se hundiera la nave, sólo estaban disponibles unas pocas balsas salvavidas.

Al principio, los hombres no estaban tan preocupados, debido a que esperaban ver aparecer al Idaho USS. Sin embargo, el mando central de la marina estadounidense no tenía cocimiento del paradero del Indianápolis. Al amanecer, comenzaron a acercarse los tiburones. Los marineros comenzaron a sentir pánico al ver estos monstruosos tiburones tigre que les acechaban y empujaban con sus morros. Cuando los gigantes de 30 pies de largo olfatearon la sangre de los heridos, comenzaron a atacarles, despedazándoles. El olor de la sangre atrajo más tiburones. Según relatos de los testigos, entre doscientos y trescientos tiburones masacraron durante horas a los desvalidos náufragos. Los aterrorizados sobrevivientes se tomaron de las manos y formaron círculos grandes para tratar de defenderse, pero los tiburones continuaron atacando el exterior de los círculos, desmembrándolos uno a uno. Flotaban pedazos de brazos y pernas por doquier. Hubo muchos que no soportaron más y, desprendiéndose de sus chalecos salvavidas, preferían ahogarse a morir descuartizados. La masacre se extendió días. Los tiburones se retiraban por tres o cuatro horas, para regresar aún más feroces y emprenderla con los sobrevivientes. Muchos murieron durante los tres primeros días, de hambre y deshidratación, el resto estaba siendo cazado implacablemente y sufrir una lenta y horrible muerte. Casi 400 hombres fueron devorados por estas despiadadas bestias marinas. La experiencia de ver cómo un hombre es devorado vivo sin poder hacer nada para evitarlo tiene que ser horrible y brutal para cualquier persona. Sólo trescientos diecisiete hombres sobrevivieron la horrible masacre, que se había durado cinco días.

El rescate de los 317 sobrevivientes resultó ser casi increíble. El teniente Chuck Gwinn, piloto de un bombardero naval Ventura PV-1 fue quien divisó -de pura casualidad-- a los sobrevivientes, mientras realizaba una patrulla anti-submarinos. Gwinn se encontraba reparando un problema con su antena cuando descubrió una mancha de petróleo en el océano. Para él, una mancha así era indicación de que un submarino se estsba sumergiendo. El teniente pensó que sería un submarino enemigo y se dispuso a lanzar cargas de explosivos de profundidad desde la popa de su avión, así que dio vuelta a la aeronave y se dirigió hacia la mancha. Cuando estaba a punto de lanzar las cargas, miró por su ventanilla y distinguió un grupo de hombres flotando en el agua, que agitaban sus brazos y trataban de atraer la atención del piloto. Gwinn se elevó y contactó a la base por radio de las coordenadas exactas de los náufragos. El mando central no podía dar crédito a su informe, y tardaron dos horas en reconocer la urgencia del caso. La aeronave se estaba quedando sin combustible pero Gwinn continuaba insistiendo. Finalmente, tuvo que regresar a la base, pero el mando central había decidido despachar hacia la zona del naufragio, un avión de reconocimiento, el hidroavión PB-Y Catalina, pilotado por el teniente Marks. Mientras volaba hacia el área del desastre, el teniente Marks divisó al crucero US Cecil Doyle, y le informó por radio de la localización de los sobrevivientes. El piloto llegó a lazona y comenzó a arrojar balsas salvavidas y provisiones a los náufragos. Le comunicó al mando central de la confirmación del informe de Gwinn, y fue ordenado regresar a la base ya que los hombres serían rescatados por el Cecil Doyle. Cuando se disponía a alejarse, su tripulación descubrió la mancha de tiburones que atacaban a los sobrevivientes, arrancando pedazos de sus cuerpos. Ignorando las órdenes recibidas, decidió acuatizar en medio del océano. Logró colocar el hidroavión junto a los náufragos y perdió unos remaches en el intento, pero sin otro percance comenzó a cargar a los extenuados y aterrorizados hombres en su avión, sobra las alas y sobre el fuselaje. Cincuenta y seis hombres estaban a salvo de los ataques de los fieros dientes de los tiburones sobre el fuselaje y las alas del hidroavión, que sirvió esa noche de refugio contra una terrible muerte. Al amanecer siguiente les alcano el USS Cecil Doyle, y los trescientos diecisiete sobrevivientes fueron rescatados, junto con el ahora inútil hidroavión. Hasta el último instante, los tiburones siguieron atacaron a los hombres y les arrancaban pedazos a dentelladas, hasta que lograban sacarles totalmente del agua, tal y como lo contó Quint, en el filme Tiburón Sangriento. Es en verdad una historia terrible, pero verdadera e inolvidable.


Cómo curiosidad decir que se hace mención al hecho en la famosa película Tiburón, ell capitán Quint narra la escalofríante historia del origen de una cicatriz que él recibió durante la segunda guerra mundial, cuando servía a bordo del buque USS Indianápolis, el 30 de julio de 1945.

Fuente: Traducción de Sabina Texido




Hay te equivocas he visto que el barco envio un s.o.s pero creyendo el mando que se trataba de un señuelo japones lo ignoraron obviamente una decision FATAL :(
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Mensajepor Francis Currey » Mar Jun 19, 2007 9:57 pm

Me gustaría mucho que me apliara la información sobre el tema del uso de la radio, siempre había oido que que no hubo oportnidad por lo que sería muy interesante.

Un saludo

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Mensajepor minoru genda » Mié Jun 20, 2007 12:17 pm

Bueno pues voy a satisfacer tu curiosidad , Francis :wink:
El artículo que viene a continuación es de mi propiedad y ha sido publicado en su día en Bravepages, como ya he comentado en otras ocasiones tengo permiso de los administradores de dicha web para disponer de todo mi material como y para lo que guste pues aunque sea mío al menos debía de notificarlo para conocimiento de ellos, la página en la actualidad no se actualiza.

Naufragio del USS Indianapolis
Tras la exitosa prueba de la bomba atómica en Alamogordo el 16 de julio de 1945, el equipo liderado por el doctor Julius Oppenheimer evaluó la potencia explosiva del artefacto en 20000 toneladas de TNT.
Tras dicha evaluación, enviaron un informe cifrado al general de aviación Curtis E. le May jefe supremo de la aviación estadounidense en el Pacífico, por el cual avisaban de un envío de ciertos materiales especiales, para proceder al ataque aéreo de una ciudad japonesa de las que quedaban algunas por destruir. La corta lista solo contenía 5 ciudades: Niigata, Kokura, Kioto Hiroshima y Nagasaki.
Para llevar determinados componentes, (detonadores) fue elegido un crucero pesado, el USS Indianápolis, (al mando del capitán Charles Butler Mc Vay) que tuvo la mala fortuna de encontrarse en un dique seco de San Francisco haciendo algunas reparaciones y limpieza y eso fue así porque San Francisco se encontraba cerca del centro de investigación atómica de Los Álamos.
Los componentes fueron embarcados con el mayor de los sigilos, introducidos dentro de recipientes metálicos con un segundo embalaje exterior de madera y entre ellos un cilindro con 100 kilos de uranio 235 sellado en un contenedor de plomo que fue estibado en la cabina del capitán Mc Vay. Absolutamente nadie de la tripulación estaba informado de la naturaleza de la carga y las órdenes eran transportar la carga lo más rápidamente posible a la isla de Tinian.
Otra de las órdenes, era que en caso de hundimiento en aguas seguras, (con todas las posibilidades de rescate) el cilindro de uranio, tendría prioridad absoluta en cualquiera de las embarcaciones de salvamento, teniéndose en cuenta que en caso de peligro de captura por parte del enemigo, debería ser arrojado por la borda. A pesar de todo no se esperaba ningún contratiempo y se suponía que la marina japonesa no estaba en condiciones operativas, incluso era poco probable que la aviación nipona con unos 5000 aviones hiciese gran cosa pues ya apenas había patrullas porque las restricciones de combustible eran grandes.
El USS Indianápolis partió hacia Pearl Harbor nada más quedar listo. Para realizar la travesía hizo el preceptivo consumo (carga de combustible) para lo cual invirtió 6 horas y partió al cabo de ese tiempo para recorrer la 3300 millas restantes hasta llegar a Tinian el 26 de julio desembarcando nada más llegar la mortífera carga.
En Tinian ya hacía días que varias tripulaciones del grupo 509 se entrenaban haciendo prácticas con unos artefactos desconocidos apodados calabazas llegados por vía aérea.
El 30 de junio se comenzaron a construir con el material del Indianápolis y el llegado por vía aérea dos bombas atómicas, la primera, de nombre Little Boy con uranio y la segunda, Fat Man, con plutonio. Como ya sabemos la primera fue embarcada en el B 29 de nombre Enola Gay que partió rumbo a Hiroshima el 6 de agosto de madrugada y a las 8,15 de la mañana la lanzaba sobre Hiroshima desde 9650 metros de altura, con los efectos que todos conocemos. Con posterioridad y tres días más tarde se repitió la historia con la segunda bomba cuando fue lanzada sobre Nagasaki.
¿Que ocurrió entre tanto con el USS Indianápolis?
El USS Indianápolis tenía órdenes de incorporarse a la Task Force 95 que estaba al mando del contralmirante Mac Cormick en Leyte. Ya en ruta, cuando se encontraba en el Mar de Filipinas,
Mc Vay comunicó desde el Indianápolis al buque insignia de Mac Cormick, el USS Idaho, que se incorporarían en breve al grupo y fue entonces cuando comenzó la pesadilla, pues al tratarse de un mensaje con categoría de "restringido" y no de la (al parecer) prioritaria categoría de "secreto", hubo poca atención a dicho mensaje por los decodificadores y además se confundieron al retransmitir dicho mensaje, dando al USS Indianápolis otro grupo de destino, lo que provocó que el USS Indianápolis quedara en una especie de limbo, pues al equivocarse en el mensaje no dieron un destino preciso del buque y ninguna fuerza operativa esperaba su llegada, lo que de inmediato provocaría que nadie lo echara de menos. A eso añadir que la Task Force 95 debería haber recibido una notificación del alto estado mayor de la US Navy avisando de la próxima llegada del USS Indianápolis, pero ese mensaje no fue recibido, provocando un segundo malentendido pues nadie sabía si se debería esperar la llegada a Leyte del crucero.
Hacemos aquí un inciso para comentar que la protección del USS Indianápolis, al igual que la de todos los cruceros Washington, era muy deficiente y no solo a la protección contra impactos de artillería, sino que con un ataque con torpedos se hundían con facilidad y rapidez lo que daba a las tripulaciones pocas posibilidades de salvarse.
Como nota aclaratoria decir que de 63 cruceros Washington construidos se perdieron 32 durante la Segunda Guerra Mundial.
Por si fuera poco el USS Indianápolis debía navegar en solitario hasta Leyte, lo que constituía un error más pues hacía poco menos de una semana un destructor estadounidense había sido torpedeado al oeste de la isla de Guam, con el agravante de que la marina consideraba que había al menos 4 submarinos japoneses operativos en el Pacífico occidental, y al menos uno de ellos en la ruta entre Guam y Leite. Un error más fue que a Mc Vay nadie le informó de esa situación.
El 30 de julio a medianoche, el USS Indianápolis navega a 17 nudos con rumbo fijo sin zigzaguear (Mc Vay consideraba la navegación en zigzag superflua, pues lleva mucho más tiempo y se consume mucho combustible) cuando de repente se producen dos golpes secos: son dos torpedos que acababa de lanzar hace tan solo unos segundos el submarino I-58 a las órdenes del capitán de fragata Hashimoto. A este submarino y su tripulación les correspondería el honor de hacer realidad el último éxito de la Marina Imperial Japonesa.
Pasan 5 minutos de la medianoche cuando comienza la tragedia, la primera explosión hace desaparecer unos 20 metros de proa, la segunda tan solo segundos más tarde, explota en la sala de máquinas muy próxima a un tanque de combustible y a un pañol de municiones. Sucesivas explosiones provocaron cortes de energía eléctrica. A pesar de todo el USS Indianápolis seguía navegando y la presión reventó los mamparos de algunos compartimentos a proa. Mc Vay ordenó transmitir la señal de socorro mientras el USS Indianápolis escoraba a estribor y se hundía de proa, y el comandante ordenó abandonar el buque sin llegar a saber si la señal de socorro había sido recibida. Los tripulantes comenzaron a saltar al mar, algunos ayudaban a compañeros heridos y ya como colofón, y sin tiempo para arriar los botes salvavidas y solo pudiendo lanzarse algunas balsas, justo 12 minutos después del impacto del primer torpedo el USS Indianápolis se hundió. Alrededor de unos 320 tripulantes se fueron al fondo del mar con él, pero para el resto (entre 850 y 900) comenzaba lo que sería la peor pesadilla de sus vidas.
¿Que pasó entretanto con el mensaje?
Parece ser que fue captado parcialmente por un remolcador oceánico, el Pawnee que no hizo nada ni informó para que otros pudieran hacerlo en la creencia de que el mensaje sería recibido por otra u otras unidades que si harían algo. También fue captado al parecer por el crucero USS Salt Lake City que tampoco investigó el asunto y el piloto del hidroavión a bordo no quiso hacer nada al respecto por la gran distancia a la que se encontraba el origen del mensaje.
Por si fuera ya poco en el cúmulo de desgracias, la señal del submarino japonés anunciando el hundimiento tampoco fue creída, entre otras cosas porque pocos conocían que por la zona navegaba un buque propio, y por la creencia de que era una baladronada más de los japoneses.
Los tiburones atraídos por la sangre de los heridos no tardaron en aparecer, introduciéndose entre los náufragos y llegando incluso, según relatos de algunos de dichos náufragos, a saltar sobre las balsas.
La situación fue espeluznante pues muchos de los muertos estaban medio devorados y los restos de otros flotaban en el agua llegando a chocar en algunos casos contra los supervivientes.
Al capítulo de los tiburones añadir que algunos náufragos enloquecieron hasta el punto de reconocer entre compañeros a soldados japoneses iniciándose algunas peleas que ocasionaron varios muertos.
Tras ser localizados aún se tardó un día en proceder al rescate definitivo de supervivientes.
Desde el destructor se dispusieron tras el rescate de supervivientes a recuperar a los muertos, pero ante el estado putrefacto, las pocas posibilidades de identificarlos y la horrible visión de torsos, brazos, cabezas y piernas, se decidió lastrarlos para que se hundieran.
De esta horrible catástrofe solo se salvaron 316 hombres de los casi 1200 que iban en el USS Indianápolis, más de 500 de los cuales sirvieron de comida a los tiburones.
¿Qué ocurrió tras el regreso?
Al regreso Mc. Vay fue sometido a consejo de guerra en el cual no se tuvieron muy en cuenta los errores cometidos por la cadena de mando, y acabó siendo condenado aún en contra de la posición del mismo Nimitz que era partidario de absolver al infortunado comandante. Pero Ernest King si quería una condena más que nada para eludir la indignación de la opinión pública ofreciendo a Mc Vay como cabeza de turco.
El comandante del I-58, Hashimoto, fue “invitado” como testigo de cargo en el consejo de guerra de Mc Vay. Su testimonio no fue tenido en cuenta, cuando informó al consejo que de haber navegado al USS Indianápolis en zig zag; el resultado hubiera sido con toda probabilidad el mismo puesto que hubiera usado a los kaiten que llevaba sobre la cubierta el submarino para atacar al solitario crucero estadounidense.
El veredicto fue de culpabilidad de Mc Vay por la pérdida del buque, basado principalmente en el hecho de no haber navegado en zigzag, pero además se exculpaba a las autoridades navales del hundimiento considerando que no debería haber ningún peligro y la escolta era superflua.
Un bonito modo de hacer de lo superfluo algo particular. Mac Vay consideró superfluo navegar en Zigzag y fue condenado; pero las autoridades consideraron superflua una escolta y salieron absueltas.
Mc Vay se suicido en 1968 en el jardín de su casa en Connecicut posiblemente tras sentirse muchos años atormentado por lo ocurrido.

La portada de un periódico estadounidense con la noticia del hundimiento

Imagen

Características técnicas del Indianápolis:


Desplazamiento: Estándar: 10258 tns; A plena carga: 12755 tns.

Dimensiones: Eslora: 18,93 metros; Manga: 20,12; Calado: 6,4 metros

Maquinaria: Turbinas con una potencia de 107000 c.v. que mueven 4 hélices para una velocidad máxima de 32,5 nudos

Armamento: 9 cañones en 3 torres de 203mm. (8"), 8 de 127 mm. (6")

Blindaje: Cintura 57 mm.; Cubierta: 146 - 63mm.

Autonomía: 10000 millas a 15 nudos

Tripulación: 917 hombres
Última edición por minoru genda el Mié Jun 20, 2007 5:35 pm, editado 1 vez en total.
No hay ningún viento favorable para quien no sabe a que puerto se dirige.
Schopenhauer
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Mensajepor Alameda » Mié Jun 20, 2007 2:20 pm

Muy buena redaccion pero no olvides que has puesto cosas como el suicidio del capitan o lo del s.o.s que dije yo pero de todos modos te felicito no esta mal. :wink:
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Alameda escribió:Muy buena redaccion pero no olvides que has puesto cosas como el suicidio del capitan o lo del s.o.s que dije yo pero de todos modos te felicito no esta mal. :wink:

También he puesto algunas cosas que dicen el resto pero si corto todo lo que habéis dicho quedaría todo fatal además es algo que en su momento hice para una web y lo publico tal cual. sin ningún corte ni modificación salvo la previa introducción.
Por otro lado yo conozco la historia desde hace más de 30 años, así que no desconocía lo que comentas en tu respuesta :wink:
La sé, porque desde siempre me ha gustado el mar y todas las historias y aventuras que leia o me contaban sobre él, me resultaban emocionantes, Hubo un tiempo en que llegué a saber mucho sobre tiburones, su fisiología, su anatomía y sus correrías y una de las cosas que aprendí por entonces fue lo que ocurrió con el Indianápolis y el horrible destino de sus tripulantes, destino que, (por si no lo sabes) corrieron otros contendientes de la segunda guerra mundial y te cito algunos casos conocidos:

Pingüin Buque corsario alemán

Tras resultar hundido en el océano Indico el 8 de mayo de 1941 por el crucero Cornwall, sus tripulantes se refugiaron entre las manchas de petróleo que salían del buque hundido, para eludir los ataques de los tiburones, lo que no fue óbice para que algún tripulante acabara merendado total o parcialmente por ellos.

Laconia Trasatlántico que llevaba pasajeros y prisioneros de guerra italianos

Hundido por el submarino alemán U-156 el 12 de setiembre de 1942 en el Atlántico Sur y famoso por el incidente que lleva su nombre, los supervivientes que estaban en el agua tuvieron que ser recatados de la misma y subidos a bordo de los submarinos ante el ataque de los tiburones que había por la zona

JuneauCrucero estadounidense de la clase Atlanta

Es hundido por el submarino I 26 cerca de Tssafaronga (Guadalcanal) el 13 de noviembre de 1942, sobreviven a la explosión en torno a 120 tripulantes, de los cuales solo sobreviven 10 y al resto se los zampan los escualos.

Samuel B. Robertsdestructor estadounidense

Resulta hundido en aguas de Samar, (Filipinas) el 25 de octubre de 1944 durante la batalla del mismo nombre por los buques de la fuerza central de Kurita, entre cuyos buques e encontraba el Yamato
Los supervivientes estaban un tanto dispersos y se formaron dos grupos uno de los cuales formado por 16, que se habia amarrado a una superestructura de madera, no quiso unirse a otro que tenía una red con flotadores, el mar separó a ambos grupos y los que iban en la red nunca más volvieron a ver a los que estaban en la superestructura. Sí supieron que fueron atacados por los tiburones y ninguno sobrevivió.
Son solo unos ejemplos de los muchos que se pueden intuir, o estar registrados en libros o información varia, se cree, porque es seguramente cierto, que todos aquellos que se quedaron en aguas infestadas de esos bichitos sufrieron su desagradable ataque,...... muchos de ellos.... no sobrevivieron. :cry:
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Mensajepor Alameda » Mié Jun 20, 2007 5:09 pm

Muy bueno de verdad aunque el final : eso de bichitos ... bueno esta bastante bien . No tengo ni idea de la guerra maritima solo aerea y um poco de la terrestre . mu weno
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Mensajepor minoru genda » Mié Jun 20, 2007 5:29 pm

Alameda escribió:Muy bueno de verdad aunque el final : eso de bichitos ... bueno esta bastante bien . No tengo ni idea de la guerra maritima solo aerea y um poco de la terrestre . mu weno

Lo de bichitos es un calificativo cariñoso. Los tiburones son unos hermosos animales que ocupan un lugar elevado en la cadena alimentaria marina son de entre los peces los depredadores mayores y más letales.
Incapaces de mantenerse a flote por carecer de vejiga natatoria, tienen que estar siempre o casi en movimiento por lo que necesitan alimentarse con frecuencia, comen todo o casi todo lo que pillan y claro no es de extrañar que cuando tienen hambre no le hagan ascos a nada llegando a encontrarse en el estómago de alguno cosas tales como, ruedas y matrículas de coche, cuadros de bicicleta, botellas, trozos de madera y por supuesto restos de peces, animales que se cayeron al agua o se murieron ahogados y por supuesto restos de personas.
Ni que decir tiene que algunas de las cosas que comen las regurgitan ( devuelven) y otras se le quedan dentro para siempre.
Última edición por minoru genda el Mié Jun 20, 2007 5:31 pm, editado 1 vez en total.
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