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Decisiones Políticas trascendentales.

Partidos políticos, actuaciones gubernamentales

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maxtor
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Decisiones Políticas trascendentales.

Mensajepor maxtor » Vie Nov 23, 2012 7:01 pm

Saludos cordiales a todos.

Releyendo el libro de Ian Kershaw, “Decisiones trascendentales” para poder participar en el tema de la Guerra del Pacífico, me ha llamado la atención la forma en que en los diferentes países implicados en la 2GM se tomaban las decisiones “trascendentales”. Hoy en día damos por hecho lo que ocurrió, pero ¿pudo ocurrir otro devenir histórico?. Las cruciales decisiones que se tomaron no estaban predeterminadas ni eran inexorables, sim embargo sí fueron el reflejo del sistema políticio que las produjo.

Los sistemas autoritarios de signo fascista tomaron las decisiones más dinámicas pero a la postre fueron las más catastróficas, tanto en Alemania como en Italia se habían instaurado régimenes altamente personalistas en los que la toma de decisiones correspondía a unos líderes todopoderosos. Éstos podían contar con el respaldo o al menos obediencia, de todos los sectores de la élite de poder, y su supremacía también descansó en una aquiescencia plebiscitaria de las masas, manipuladas y dirigidas gracias a la elevada e incesante propaganda y a la represión de cualquier opinión discrepante. En términos de toda de decisión, lo anterior dotaba de un extraordinario grado de libertad, aunque sembrado de peligros de igual de extraordinarios, con la posibilidad de cometer errores catastróficos.

La libertad de acción de Hitler se fue sacudiendo poco a poco las limitaciones institucionales desde su llegada al poder en 1933, pero al estallar la guerra en 1939 tal libertad era casi absoluta. No había restos de un gobierno colectivo, el Gabinete del Reich había dejado de reunirse y las Fuerzas Armadas estaban directamente bajo el control de Hitler. Incluso los sectores de las élites de poder alemanas que no compartían la cosmovisión hitleriana defendían las partes de la misma que propugnaban la expansión, conquista y el establecimiento de la hegemonia continental de Alemania a costa de los pueblos brutalmente sometidos, especialmente los de Europa oriental.

La posición interna de Mussolini era por naturaleza menos fuerte que la de Hitler, ya que no era el Jefe del Estado y el Ejército le era leal al Rey y no al Duce (lo que fue clave en 1943), aún así su preeminencia interna era incuestionable. Mussolini controló todos los ministerios importantes del Estado, y las cruciales decisiones de entrar en la guerra y después invadir Grecia sin estar militarmente preparados para ello, fueron al igual que las desastrosas decisiones de Hitler, decisiones libres de un individuo todo poderoso, y al mismo tiempo pre-programaron sistemáticamente los desastres que estaban por llegar.

El sistema japonés compartía muchas características de los régimenes fascistas italiano y el nacionalsocialismo alemán, aunque también diferencias significativas; era un sistema mucho más colectivo que los anteriores, no había un único individuo que se ocupara arbitrariamente de la toma de decisiones. De hecho, puede que fuera el sistema más colectivista de todos. El emperador era algo más que una figura decorativa, aunque no tenía poderes dictatoriales para imponer sus decisiones al país, él daba su respaldo a las decisiones de su Gobierno. La autoridad imperial funcionaba más como pegamento que diera cohesión y unidad al régimen, y no en la posibilidad real de enfrentarse a una confrontación con su Gobierno, y menos con las Fuerzas Armadas. No en vano el principal problema de Japón, fue la posición dominante de los militares que gozaron del mayor grado de autonomía posible para determinar la política nacional.

De los seis sistemas analizados por Kershaw, creo que el japonés es el más curioso ya que combinaba una dictadura autoritaria de facciones, con un sistema colectivo de toma de decisiones y donde las fuerzas armadas tuvieron el mayor grado de importancia política. El primer ministro tenía que actuar en gran medida a instancias de las fuerzas dominantes en el Ejército y la Armada, y éstas estaban a su vez, fuertemente influenciadas por las opiniones que se filtraban desde abajo, procedentes de facciones con base en los estratos intermedios de los cuerpos de oficiales.

Pero esa presión desde abajo, operaba en consenso con los parámetros ideológicos que eran compartidos por todos; la búsqueda de la grandeza, prestigio, conquista y dominación. La forma de lograrlos generó acalorados debates pero no los objetivos y esa falta de discrepancia fue la ruina final de Japón. El prestigio – que también afectó a Italia en su toma de decisiones – o cualquier cosa que sonara a deshonra tenía garnatizada un rechazo unánime. En última instancia, la toma colectiva de decisiones en Japón funcionaba de forma similar al patrón individualista de Alemania e Italia dado la unanimidad en cuanto a objetivos estratégicos en el país nipón.

La apuesta de Stalin de que Hitler no atacaría en 1941 fue diferente, aunque aquel gravísimo error fue fruto de su sistema de gobierno. En su caso, como en Alemania, la personalidad de Stalin se convirtió en un elemento central del sistema político soviético, el miedo, el terror y las purgas socavaron la estabilidad burocrática y la eficiencia militar. Las instituciones de gobierno colectivo, como en Alemania, llevaban tiempo sometidas a un proceso de erosión. La más importante de ellas, el Politburó se reunía cada vez menos. El miedo, la adulación, la intimidación, incluso en las altas esferas garantizó que nadie discrepara de Stalin, su grado de autonomía fue tremendo para tomar decisiones.

El contraste con los sistemas democráticos, GB y los EEUU, fue enorme. En ambos países décadas de una bien engrasada maquinaria burocrática de gobierno que enmarcaba las decisiones estratégicas de los dirigentes permitía un cálculo más racional de riesgos y ventajas, había poco margen para la toma arbitraria de decisiones.

En el Gabinete de Guerra británico, era un verdadero ejecutivo colectivo, aunque existían diferencias en cuanto al peso de sus miembros. Las opiniones de Churchill venían respaldadas por la categoría que le otorgaba ser primer ministro, pero él era nuevo en su puesto y todavía no las tenía todas consigo, no era bien visto por todos los sectores. No podía imponer unilateralmente sus opiniones y tenía que admitir la influencia de destacadas figuras de la anterior administración, como Halifax y Chamberlain. Churchill logró imponerse por la fuerza de sus argumentos y por su extraordinaria personalidad, pero incluso así, en medio de aquella grave situación en la que GB se vio sometida su respuesta nación de un debate racional. Halifax y Chamberlain, al igual que Churchill presentaron cálculos razonados, y no existían diferencias en cuanto a los parámetros ideológicos, todos querían la superviviencia de GB y de la independencia del Imperio, la discrepancia vino de la forma de lograrlo. Al final del debate, Halifax no puso objeciones a la decisión alcanzada, aunque fuera en contra de su sugerencia personal. La personalidad de Churchill le inclinaba a intervenir frecuentemente en casi todo, pero la dimensión colectiva del gobierno inglés durante la guerra estuvo intacta.

En la reunión en la bahía de Placentia en agosto de 1941, entre Churchill y Roosvelt, el presidente norteamericano se sorprendío de las veces que Churchill necesitaba contactar con sus colegas de Gabinete para buscar su aprobación a lo que estabanhaciendo, Roosvelt en esos momentos no sabía ni dónde estaban algunos de sus colegas de gabinete.

El sistema presidencial norteamericano no se basaba en la responsabilidad colectiva por las decisiones tomadas, el Gabinete de Roosvelt era un órgano consultor, aunque lógicamente por la experiencia de algunos de sus miembros su opinión contaba mucho, como Hull, Welles, Morgenthau, Stimson, Marshall, Knox y Stak. Sin embargo, la decisión era del presidente. Los controles al Presidente no venían del gobierno sino del Congreso, del poder legislativo. Roosvelt se vió limitado por el Congreso de una forma en la que Churchill jamás se vió limitado por el Parlamento británico.

Pero sobre todo, detrás del Congreso, había una opinión pública a la que Roosvelt tuvo mucho en cuenta, de los sistemas de gobiernos mencionados, los EEUU fueron el único país donde la opinión pública fue un factor a tener en cuenta en la toma de decisiones. En GB la opinión pública fue irrelevante en la trascendental decisión de mayo de 1940, y a partir de entonces, fue guiada en gran medida para que apoyara la línea del gobierno. La moral de la población británica fue más importante que su opinión.

En los EEUU desde el verano de 1940 hasta Pearl Harbour, Roosvelt se sintió obligado a manter a la opinión pública de su parte, podía manipularla con sus “charlas junto al fuego” y otras intervenciones públicas, pero no podía hacer caso omiso de ella. Su política en aquellos meses cruciales se vio en gran medida determinada por la necesidad de preparar a la población para algo que ésta no quería y que él había prometido solemnemente evitar: mandar tropas estadounidenses a Europa a luchar en otra guerra. Ahí estuvo la grandeza y virtud de Rosveelt, supo ver que los EEUU tenían que intervenir en la guerra contra los nazis, y fue “educando” a su población poco a poco en una serie de medidas increchendo que de facto situaban a los EEUU en cuasi-guerra abierta contra Alemania en el Atlántico, o la posterior decisión del Préstamo y Arriendo.

Hitler, Stalin, Mussolini, Konoe y Tojo, Churchill y Roosevelt, fueron personajes esenciales en el devenir de la 2GM, sin ellos, ¿hubiera cambiado la historia, cuánto?. El papel de una persona individual contrapuesto a los determinantes impersonales y externos del cambio constituye un interrogante perpetuo en la interpretación de la historia. Los individuos no están separados del ambiente exterior que les toca vivir, y en muchos casos los personajes referidos tuvieron que reaccionar ante acontecimientos imprevesibles, pero los individuos que han centrado el estudio de Kershaw no eran personas normales o meros “testaferros” de su tiempo, su personalidad contribuyó mucho a lo que pasó y a sus decisiones.

Las decisiones a las que se enfrentaron aquellos hombres no eran nada envidiables, en todos los casos los riesgos eran enormes. Lo que ahora se nos representa como el curso inevitable de la historia no lo parecía en su momento. Las cruciales decisiones tomadas por los dirigentes de Alemania, la Unión Soviética, Italia, Japón, GB y EEUU cambiaron el mundo.

Saludos desde Benidorm.
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Antonio Machado
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Re: Decisiones Políticas trascendentales.

Mensajepor Antonio Machado » Sab Nov 24, 2012 1:32 am

Hola Maxtor, estimado amigo !

Excelente el tema que has planteado, espero que los compañeros foristas hagan sus aportes y comentarios.

Por supuesto que me estoy suscribiendo a este hilo...

En relación a esa obra de Ian Kershaw, “Decisiones trascendentales": he leído otras obras de ese autor pero desconocía la existencia de ésta; la he buscado en amazon y he encontrado su versión en idioma inglés "Decisiones trascendentales: diez decisiones que cambiaron el mundo, 1940-1941" ("Fateful choices: ten decisions that changed the world, 1940-1941") recién la he incluído en mi próximo pedido.

Muchas gracias por compartir !

Saludos cordiales desde Nueva York,

Antonio Machado.
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