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Beneficios über Alles! – Las empresas americanas y Hitler

Historia económica

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soykurtz
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Re: Beneficios über Alles! – Las empresas americanas y Hitler

Mensajepor soykurtz » Vie Jun 26, 2015 6:10 am

Realmente asombroso Estimado Amigo Antonio Machado .
El post de Ignasi pone al descubierto relaciones profundas del régimen Nazi con varias de las más grandes empresas Estadounidenses que es decir lo mismo que con su gobierno pues es imposible pensar que las autoridades estuvieran al margen o no se enteraran.Es como la falta de Bombardeos aliados sobre las plantas de IGFarben .
Es muy extraño y muy curioso que nadie tenga NADA que decir en el Foro teniendo en cuenta las implicancias en el estudio de la Segunda Guerra de estas revelaciones .

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Juan M. Parada C.
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Re: Beneficios über Alles! – Las empresas americanas y Hitler

Mensajepor Juan M. Parada C. » Vie Jun 26, 2015 4:12 pm

He aqui otra faceta más del drama de la segunda guerra,que todavía me tiene anonadado por sus potentes aseveraciones,que nos deben llamar a la meditación de inmediato para destacar el nefasto papel de los grandes consorcios económicos de la época en lucrarse con la desgracia de miles de millones de víctimas que eran arrojadas a la vorágine de la guerra.Simplemente dantesco tal hecho.
Saludos y bendiciones a granel.
"¡Ay,señor! Tú sabes lo ocupado que tendré que estar hoy.Si acaso te olvido por un instante,tu no te olvides de mi". Sir Jacob Astley antes de la batalla de Edge Hill el 23 de octubre del año de nuestro señor de 1642

soykurtz
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Re: Beneficios über Alles! – Las empresas americanas y Hitler

Mensajepor soykurtz » Dom Jun 28, 2015 4:55 am

Estimado Amigo J.Parada sin duda este tema nos debe llevar a una seria reflexión sobre los actores de la Segunda Guerra Mundial.
Veamos por ejemplo este extracto del Post de Ignasi:

En los Estados Unidos, la II Guerra Mundial es conocida como “la buena guerra”. En contraste con las que son admitidas como las “guerras malas”, como las Guerras Indias bordeando el genocidio y el conflicto de Vietnam, la II Guerra Mundial es celebrada como una “cruzada” en la que los Estados Unidos lucharon sin reservas en el bando de la democracia, la libertad y la justicia y en contra las dictaduras. No sorprende ver al Presidente George W. Bush como le gusta comparar su “guerra contra el terrorismo” con la II Guerra Mundial, apuntando que los Estados Unidos está de nuevo en el bando de los buenos en un conflicto apocalíptico entre el bien y el mal.
No obstante, las guerras están lejos de ser tan blanco-negro como el sr. Bush nos quiere hacer creer, y esto es también aplicable a la II Guerra Mundial. Desde luego que América merece su reconocimiento por su importante contribución a la dura lucha que finalmente acabó con la victoria de los Aliados. Pero el papel de las corporaciones americanas en la guerra no se parece a lo que el presidente Roosevelt dijo que los Estados Unidos eran el “arsenal de la democracia”: cuando los americanos desembarcaron en Normandía en junio de 1944 y capturaron los primeros vehículos alemanes, descubrieron que estos vehículos llevaban motores fabricados por marcas americanas como Ford y General Motors. La empresa americana también había servido al arsenal del nazismo.


Imaginemos las caras de Oficiales y Soldados USA al hacer tamaño hallazgo.
Imaginemos porque razones esta información se ha ocultado durante tanto tiempo.
Imaginemos que a nadie interesa este tema en este foro cuando hay miles de comentarios sobre las SS,Hitler,o Himmler,también sobre Stalin y Churchill.Y también hay comentarios abundantes sobre la Ley de Préstamo y Arriendo a....La Urss!

Por este camino terminaremos creyendo en conspiraciones y reptilianos,dicho en tono de broma,claro.
O que la Guerra es solo un Negocio para unos pocos y muerte y sufrimientos para millones...

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Juan M. Parada C.
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Re: Beneficios über Alles! – Las empresas americanas y Hitler

Mensajepor Juan M. Parada C. » Lun Jun 29, 2015 3:10 am

Sin duda alguna,mi estimado amigo soykurtz,que sus interesantes disertaciones, que complementan lo anteriormente afirmado, son unos interrogantes de difícil contestación para todos aquellos que se crean parte de una gran empresa en llevar a cabo,como serían estos combatientes estadounidenses al ver tales indicios que bien indica ud.Después de todo,como diría una vez el gran pensador galo Jean Paul Sartre,el cual resume a la perfección este controversial tópico aqui expuesto,al decir:

"Cuando los ricos hacen la guerra,son los pobres los que mueren".

Toda una gran barbaridad...¿No?
Saludos y bendiciones a granel.
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Jen73
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Re: Beneficios über Alles! – Las empresas americanas y Hitler

Mensajepor Jen73 » Lun Jun 29, 2015 3:59 pm

soykurtz escribió: ....cuando los americanos desembarcaron en Normandía en junio de 1944 y capturaron los primeros vehículos alemanes, descubrieron que estos vehículos llevaban motores fabricados por marcas americanas como Ford y General Motors. La empresa americana también había servido al arsenal del nazismo.

Esto puede ser valido hasta Diciembre de 1941. A partir de esta fecha la "Ford Werke AG" no puede considerarse como una empresa americana porque en la práctica simplemente ya no lo era: su sede central se encontraba en Köln, la empresa disponía de un nuevo emblema y el control estaba tomado por el Reichskommissar für die Behandlung feindlichen Vermögens, es decir, las instalaciones habían sido oficialmente expropiadas. Con otras palabras: los accionistas americanos no disponían de ningún control sobre la empresa.

soykurtz escribió: Imaginemos las caras de Oficiales y Soldados USA al hacer tamaño hallazgo.
Imaginemos porque razones esta información se ha ocultado durante tanto tiempo.

Ocultado? Dudo que las tripulaciones de los bombarderos que durante 1944 redujeron a cenizas las instalaciones de Opel Werke en Rüsselsheim ó de la Ford-Werke en Köln desconocieran cuales eran los objetivos.

soykurtz escribió:Imaginemos que a nadie interesa este tema en este foro...

Este tema interesa. De hecho en este hilo http://www.forosegundaguerra.com/viewtopic.php?f=62&t=18759 en mi último comentario, recuerdo que empresas automovilisticas aliadas, en este caso francesas, estuvieron al servício del III Reich:

b) Hay que tener en cuenta, especialmente en el caso de Francia, que su potente industria automovilistica continuó funcionando tras la ocupación alemana, produciendo esta a partir de ese momento de forma oficial y casi exclusiva para el ejercito alemán, que entre 1941 y 1944 recibiría 30.000 camiones Renault AHS/AHR/AHN, 15.000 camiones Peugeot DMA, 20.000 Citroen 45U, etc., etc. Es decir, en este caso tampoco se trataría de material confiscado.

Al igual que en el caso de estas empresas francesas, yo te preguntaría qué és lo que en tu opinión hubieran podido hacer las direcciones americanas de sus sedes europeas para impedir que éstas trabajaran al servício del III Reich?

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Re: Beneficios über Alles! – Las empresas americanas y Hitler

Mensajepor soykurtz » Mar Jun 30, 2015 5:58 am

Estimado JEN73

Copio textos del Post de IGNASI por si no lo has leído
Saludos

Sigue Ignasi ( en 2006)

¿Para qué preocuparse por la próxima guerra?

Era obvio que Hitler, que estaba rearmando Alemania hasta los dientes, iba a provocar una gran guerra más pronto o más tarde. Cualquier aprensión que los capitostes de la industria americana podía haber tenido inicialmente en este punto se disiparon pronto, porqué los peritos de la diplomacia y los negocios internacionales de la década de los 30 esperaban que Hitler se reservaría ante los países occidentales, y atacara y destruyera en su lugar la Unión Soviética, como prometió en Mein Kampf. Animarle y asistirle en lo que consideraban era su gran misión en la vida, fue el objetivo oculto del infame apaciguamiento político seguido por Londres y París, y tácitamente aprobado por Washington. Los líderes empresariales de todos los países occidentales, incluyendo más enfáticamente los americanos, aborrecían la Unión Soviética porqué era la cuna del comunismo “contra sistema”, contrario al orden internacional de las cosas, y era una fuente de inspiración hacia los propios americanos “rojos”. Pese a ello, consideraban particularmente ofensivo que la patria del comunismo no hubiera caído durante la Gran Depresión, sino que experimentaron una revolución industrial que les había sido muy favorable, comparada por el historiador americano John H. Backer al muy celebrado “milagro económico” de la Alemania occidental tras la II Guerra Mundial.
La política de apaciguamiento fue un esquema sinuoso, cuyo objetivo real tenía que ser por los británicos y los franceses. Fue espectacularmente contraproducente porqué finalmente sus contorsiones hicieron sospechar a Hitler sobre las auténticas intenciones de Londres y París, que le llevó a cerrar un acuerdo con Stalin, e incluso llevó a Alemania a la guerra con Francia y la Gran Bretaña antes que con la Unión Soviética. Con todo, el sueño de una cruzada alemana contra el comunismo soviético en beneficio del occidente capitalista se resistía a morir. Londres y París lanzaron una “Guerra Falsa” contra Alemania, esperando que, al final, Hitler se lanzaría contra la Unión Soviética. Esta era la idea de unas misiones, prácticamente oficiales, que llevó a cabo James D. Mooney, de GM, entre Londres y Berlín; el cual trató (al igual que había hecho el embajador americano en Londres, Joseph Kennedy, padre de John F. Kennedy) de persuadir a los líderes británicos y alemanes de resolver su conflicto, tras lo cual Hitler podría dirigir totalmente su atención hacia su gran proyecto oriental. En una reunión con Hitler en marzo de 1940, Mooney hizo un plan de paz para la Europa occidental, sugiriendo que “los americanos comprendían las reclamaciones alemanas de su espacio vital”, en otras palabras, que no tenían nada en contra de sus demandas territoriales en el este. Estas iniciativas americanas, no obstante, no produjeron los resultados esperados. Los dueños y directores de las empresas americanas con subsidiarias en Alemania tuvieron que admitir que la guerra que Hitler había desatado en 1939 era también una guerra contra el oeste, pero en sus análisis finales no les importó en demasía. Lo que importaba era esto: ayudando a Hitler a preparar la guerra había producido buenos negocios y la guerra en sí misma les abría perspectivas aún más exageradas para realizar negocios y beneficios.

Continua IGNASI:

Poniendo el Relámpago en la Blitzkrieg (Guerra Relámpago)

Los éxitos militares alemanes de 1939 y 1940 estuvieron basados en una nueva y extremadamente móvil forma de guerra, la Blitzkrieg, consistente en ataques extremadamente rápidos y altamente sincronizados por aire y tierra. Para llevarla a cabo, Hitler precisaba de motores, tanques, camiones, aviones, aceite de motor, gasolina, caucho y sofisticados sistemas de comunicación para asegurar que los Stukas golpeaban a la una con los Panzers.
Gran parte de este equipo fue subministrado por las marcas americanas, algunas por subsidiarias alemanas de las grandes empresas americanas, pero otras exportadas desde los Estados Unidos, a veces a través de terceros países. Sin este tipo de soporte americano, el Führer solo hubiera podido soñar con la Blitzkrieg.
Muchas de las alas y de los neumáticos hitlerianos fueron fabricados en las subsidiarias alemanas de GM y de Ford. A finales de la década de 1930 estas empresas habían abandonado toda la producción civil para centrarse exclusivamente en el desarrollo del utillaje militar para el Heer y la Luftwaffe. Este rápido pedido (si no ordenado) por las autoridades nazis, no solo fue aprobado, sino que fue apoyado por las centrales en Estados Unidos. La Ford-Werke de Colonia pasó a fabricar no solo incontables camiones y transportes de personal, sino que también pasó a fabricar motores y piezas. La nueva fábrica de Opel (propiedad de GM) en Brandenburgo produjo camiones para la Wehrmacht, mientras que la fábrica de Rüsselsheim produjo mayormente para la Luftwaffe, ensamblando aviones como el JU-88, el caballo de batalla de la flota alemana de bombarderos. Llegó el momento en que GM y Ford produjeron no menos de la mitad de la producción alemana de tanques. Mientras, ITT adquirió una cuarta parte de las acciones del fabricante aeronáutico Focke-Wulf, y así ayudó a construir cazas.
Quizás los alemanes podían haber ensamblado vehículos y aviones sin la asistencia americana. Pero Alemania necesitaba desesperadamente materiales raros, como caucho y petróleo, ambos muy necesarios para luchar en una guerra basada en la movilidad y la velocidad. Las empresas americanas vinieron al rescate. Como ya se ha mencionado anteriormente, Texaco ayudó a los nazis a almacenar combustible. Además, mientras que la guerra en Europa avanzaba, grandes cantidades de combustible diesel, aceite lubricante y otros productos petrolíferos eran embarcados hacia Alemania no solo por Texaco, sino también por Standard Oil, sobre todo a través de puertos españoles (la marina alemana, incidentalmente, era proveída de combustible por el magnate del petróleo tejano William Rhodes Davis. En la década de los 30, Standard Oil había ayudado a IG Farben a desarrollar combustible sintético como alternativa al petróleo convencional, el cual Alemania debía importar en su totalidad. Albert Speer, el arquitecto de Hitler y su ministro de armamento en tiempos de guerra, declaró después de la guerra que sin ciertos tipos de combustible sintético hecho posible por firmas americanas, Hitler “nunca hubiera considerado la invasión de Polonia”. Mientras que para los Focke-Wulf y otros cazas rápidos, no podrían haber conseguido la velocidad mortal sin un componente en su combustible llamado tetraetielo sintético; los alemanes admitieron posteriormente que sin el tetraetielo, el concepto entero de la Blitzkrieg hubiese sido impensable. Este mágico ingrediente era fabricado por una empresa llamada, una firma hija de un trío formado por Standard Oil, el socio alemán de IG Farben y GM.
La Blitzkrieg involucraba en perfecta sintonía los ataques por tierra y aire, y esto requería unos equipos de comunicación altamente sofisticados. La subsidiaria alemana de ITT suministraba la mayor parte de estos aparatos, mientras otras tecnologías útiles para los propósitos de la Blitzkrieg venían desde la sucursal alemana de IBM, Dehomag. De acuerdo con Edwin Black, IBM sabía como hacer que la máquina de guerra nazi “obtuviera escala, velocidad, eficiencia”; IBM, concluye, “puso el ‘blitz’ en el ‘krieg’ para la Alemania nazi.
Desde la perspectiva empresarial americana, no era ninguna catástrofe que Alemania se hubiese convertido en dueña del continente europeo en 1940. Algunas subsidiarias alemanas de las compañías americanas (como, por ejemplo, Ford-Werke y la planta embotelladora de Coca Cola en Essen) se estaban expandiendo en los países ocupados, avanzando tras los faldones de la victoriosa Wehrmacht. El presidente de IBM, Thomas Watson, confiaba en que su planta alemana ganaría ventaja tras los triunfos hitlerianos. Black escribe que “mientras que Alemania siguiera siendo dueña de Europa, y que IBM se beneficiase por esto por dirigir el dominio de los datos”, es decir, proveyendo a Alemania con herramientas tecnológicas para el control total.
El 26 de junio de 1940 una delegación comercial alemana organizó una cena en el hotel Waldorf-Astoria de Nueva Cork para festejar las victorias de la Wehrmacht en la Europa Occidental, a la que asistieron diversos dirigentes industriales (como James D. Mooney, el ejecutivo a cargo de las operaciones alemanas de GM). Cinco días más tarde, las victorias alemanas se volvieron a celebrar en Nueva Cork, esta vez en una fiesta ofrecida por el filo-fascista Rieber, dueño de Texaco. Entre los líderes presentes estaban James D. Mooney y el hijo de Henry Ford, Edsel.

América ayuda a los soviéticos... y a los nazis.

Tras la guerra, fue habitual afirmar en occidente que el inesperado éxito soviético contra la Alemania nazi había sido posible gracias a la ayuda masiva americana, en base a los términos del acuerdo de Préstamo-Arriendo alcanzado entre Washington y Moscú, y que sin este apoyo la Unión Soviética no hubiese sobrevivido al ataque nazi. Esta afirmación es dudable. Primero, porqué la ayuda material no llegó de manera significativa hasta 1942, es decir, mucho después de que los soviéticos hubiesen puesto final al progreso hecho por la Wehrmacht y lanzado su primera contraofensiva solo con sus medios. Segundo, la ayuda americana nunca representó más de un 4 ó 5% del total de la producción de guerra soviética, si bien hay que admitir que ese pequeño porcentaje puede ser crucial en una situación de crisis. Tercero. Los soviéticos por si mismos produjeron armas ligeras y pesadas de alta calidad (entre ellas, el tanque T-34, posiblemente el mejor tanque de la II Guerra Mundial), que hizo posible su éxito contra la Wehrmacht. Y, finalmente, la muy cacareada ayuda del Préstamo-Arriendo a la URSS fue extensivamente neutralizada (y ocultada) por la no-oficial, discreta pero muy importante asistencia proveída por el empresariado americano a Alemania, enemigos de los soviéticos. En 1940 y 1941, las empresas americanas incrementaron las lucrativas exportaciones de petróleo a Alemania; enviándose a través de estados neutrales. las importaciones alemanas de productos americanos de vital importancia se incrementó rápidamente, entre ellos el aceite lubricante para motores, que pasó de un 44% en julio de 1941 a un 94% en septiembre. Si el combustible americano, el ataque alemán a la Unión Soviética no hubiese sido posible, de acuerdo con el historiador alemán Tobias Jersak, una autoridad en el campo del “fuel americano para el Führer”.
Hitler aún estaba analizando las catastróficas noticias de la contra-ofensiva soviética y del fracaso de la Blitzkrieg en el este, cuando se enteró de que los japoneses habían lanzado un ataque sorpresa en Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941. Los Estados Unidos ahora estaban en guerra contra Japón, pero desde Washington no se había hecho ningún movimiento hacia declarar la guerra contra Alemania. Hitler no tenía ninguna obligación hacia sus amigos japoneses, pero el 11 de diciembre de 1941 declaró la guerra a los Estados Unidos, probablemente esperando (en vano como se vio) que Japón declararía a su vez la guerra contra la Unión Soviética. La innecesaria declaración de guerra de Hitler, acompañada por una frívola declaración de guerra por parte de Italia, hizo de los Estados Unidos un participante activo de la guerra en Europa. ¿Cómo afectó todo ello a los intereses alemanes de las grandes empresas americanas?

Sigue IGNASI:

Negocios como siempre

Las subsidiarias alemanas de las empresas americanas no fueron confiscadas por los nazis y suprimidas del control de la empresa matriz hasta la derrota alemana en 1945. Observando las ventajas de Ford y GM, por ejemplo, el experto alemán Hans Helms cita “ni una vez durante su régimen de terror los nazis hicieron el mínimo intento de cambiar la propiedad de Ford o de Opel”. Incluso después de Pearl Harbor, Ford mantuvo su 52% de acciones de Ford-Werke en Colonia, y GM se mantuvo como único propietario de Opel (Billstein et al., 74, and 141).
Con todo, los propietarios y directivos americanos mantuvieron unas considerables medidas de control sobre sus plantas en Alemania tras la declaración de guerra contra los Estados Unidos. Hay pruebas de que las centrales de las empresas en los Estados Unidos y sus plantas en Alemania mantuvieron el contacto, bien indirectamente, a través de subsidiarias en Suiza, o bien directamente a través de modernos sistemas de comunicación. El último fue suministrado por ITT en colaboración con Transradio, una unión entre ITT, RCA y las alemanas Siemens y Telefunken. En su informe reciente de sus actividades sobre la Alemania nazi, Ford señala que su central en Dearborn no mantuvo contacto directo con su subsidiaria alemana tras Pearl Harbor. Sobre la posibilidad de comunicaciones a través de plantas situadas en países neutrales, el informe afirma que “no hay indicios de comunicaciones entre ellas” (Research Findings, 88). No obstante, la falta de “indicios” simplemente puede significar que cualquier prueba de dichos contactos se puede haber perdido o destruido antes que los autores del informe fuesen autorizados a acceder a los archivos; al fin y al cabo, este acceso solo se permitió después de que transcurrieran más de 50 años de los hechos. Más aún, el informe señala algo contradictorio, ya que un ejecutivo de Ford-Werke viajó a Lisboa en 1943 para visitar la subsidiaria portuguesa de Ford, y es extremamente improbable de que Dearborn no estuviese al tanto de ello.
Por lo que respecta a IBM, Edwin Black escribe que durante la guerra su director general para Europa, Dutchman Jurriaan W. Schotte, fue destinado en la central de la empresa en Nueva York, dónde “siguió manteniendo regularmente la comunicación con los subsidiarios de IBM en el territorio nazi, así como en Holanda y Bélgica”. IBM también podía “controlar los acontecimientos y ejercer autoridad a través de subsidiarias en países neutrales”, y especialmente a través de su rama suiza en Génova, cuyo director, de nacionalidad suiza, “viajaba libremente a Alemania, a los territorios ocupados y a países neutrales” Finalmente, como otras grandes empresas americanas, IBM también podía confiar en diplomáticos americanos destinados en países ocupados y neutrales, a través de mensajes a través de valijas diplomáticas.
Los nazis no solo permitían a los propietarios americanos a mantener sus posesiones y un cierto nivel del control administrativo en sus inversiones en Alemania, pero su propia intervención en la dirección de Opel y Ford-Werke, por ejemplo, siguió mínima. Tras la declaración de guerra contra los Estados Unidos, los miembros de los consejos desaparecieron de escena, pero los directores alemanes generalmente retuvieron sus posiciones de autoridad y siguieron dirigiendo las empresas, manteniendo presentes los intereses de las centrales y de sus accionistas en América. Para Opel, la dirección de GM en Estados Unidos seguía manteniendo virtualmente un control total sobre los directores de Rüsselsheim; así lo escribe el historiador americano Bradford Snell, que dedicó su atención al tema en los 70, pero cuyos hallazgos fueron contested por GM. Un estudio reciente hecho por la investigadora alemana Anita Kugler confirma las cuentas de Snell, proporcionando un cuadro más detallado. Tras la declaración de guerra a los Estados Unidos, los nazis inicialmente no molestaron la dirección de Opel. Solo el 25 de noviembre de 1942 Berlín la señaló como un custodio enemigo, pero fue un hecho meramente simbólico. Los nazis simplemente querían crear una imagen alemana para una empresa que fue propiedad al 100% de GM durante toda la guerra.
En Ford-Werke, Robert Schmidt, aparentemente un ardiente nazi, sirvió como gerente durante la guerra, y su actuación fue muy satisfactoria para tanto las autoridades en Berlín como para los directores de Ford en América. Los mensajes de aprobación y felicitación (firmados por Edsel Ford) eran recibidos regularmente desde la central de Ford en Dearborn. Los nazis también estaban encantados con la labor de Schmidt, por lo que recibió el título de “líder en el campo de la economía militar”. Incluso cuando, meses después de Pearl Harbor, un custodio fue nombrado para supervisar la planta de Ford en Colonia, Schmidt mantuvo sus prerrogativas y su libertad de acción. La experiencia de IBM en tiempos de guerra con los custodios del Eje en Alemania, Francia, Bélgica y demás estuvo lejos de ser traumática. De acuerdo con Black, “protegían celosamente las inversiones, la productividad, e incrementaban beneficios”, más aún, “existían directores de IBM mantenidos en su puesto como directores de diario y, a veces, incluso nombrados por custodios enemigos”
Los nazis estaban menos interesados en la nacionalidad de los propietarios que en la producción, porqué tras la caída de la estrategia del Blitzkrieg en la Unión Soviética vieron que necesitaban más aviones y camiones. Desde que Henry Ford iniciase el uso de la línea de producción y otras técnicas, las firmas americanas habían sido las líderes en el campo de la producción industrial masiva, y las plantas de producción americanas en Alemania, incluyendo Opel (subsidiaria de GM) no habían excepciones para esta norma general. Los ideólogos de la producción nazi, como Göring o Speer entendieron que cambios radicales en la dirección de Opel podía interferir en la producción de Brandenburg y Rüsselsheim. Para mantener los niveles de Opel, los directores a cargo pudieron seguir en sus puestos porqué estaban familiarizados con estos eficiente métodos americanos de producción. Anita Kugler concluye que Opel “puso su entera producción e investigación a disposición de los nazis e incluso, objetivamente hablando, contribuyó a mantenerles en la guerra durante mucho tiempo”
Los expertos cree que las mejores innovaciones técnicas de GM y Ford beneficiaron en primer lugar sus plantas en la Alemania nazi. Como ejemplos cita los camiones con tracción en todas las ruedas de Opel, que demostraron ser tremendamente útiles en el Frente Oriental y en el desierto del Norte de África, así como los motores del nuevo ME-262, el primer caza a reacción, fabricado por Opel en Rüsselsheim. Ford-Werke desarrolló en 1939 el Maultier. Además, creó la Arendt GmbH para fabricar equipo de guerra, especialmente piezas para aviones. Pero pese a que afirman que se realizó sin su conocimiento, esta fábrica estuvo involucrada en el desarrollo de alto secreto de turbinas para las bombas volantes V-2 que devastaron Londres y Amberes.
ITT siguió proporcionando a los alemanes avanzados sistemas de comunicación después de Pearl Harbor, en detrimento de los propios americanos, cuyo código diplomático fue roto por los nazis con la ayuda de éste equipo. Hasta el final de la guerra, la producción de ITT en Alemania, así como en países neutrales como Suecia, Suiza y España proveyó a la Werhmacht con este instrumental. Charles Higham especifica:

Después de Pearl Harbor, el Heer, la Kriegsmarine y la Luftwaffe contactaron con ITT para la fabricación de centrales telefónicas, teléfonos, equipos de alarma, boyas, dispositivos de alerta de ataque aéreo, , equipo de radar y 13.000 fusibles al mes para artillería... Esto se elevó a 15.000 al mes en 1944. Además, ITT suministró ingredientes para las bombas cohete que caían sobre Londres, las células del selenio para rectificadores secos, equipos de radio de alta frecuencia y equipos de fortificación y de campo. Sin este suministro de material crucial hubiera sido imposible para la Luftwaffe matar tropas americanas y británicas, para el ejército alemán luchar contra los aliados, para Inglaterra haber sido bombardeada, o para los barcos aliados haber sido atacados en el mar.

No sorprende que los subsidiarias alemanas de las empresas americanas fueran observadas como “pioneras del desarrollo tecnológico” por los estrategas del Ministerio de Economía del Reich y por otras autoridades nazis involucradas en el esfuerzo de guerra.
Edwin Black también asegura que la tecnología de la tarjeta perforada de IMB, precursor de los ordenadores, permitió a los nazis automatizar la persecución. IBM supuestamente puso los números fantásticos en el Holocausto, porqué suministró al régimen de Hitler con las máquinas de calcular Hollerith y otras herramientas que fueron usadas para “generar listas de judíos y otras víctimas, a las que se fichaba para la deportación” y para “registrar presos (de los campos de concentración) y vestigios de trabajo esclavo”. No obstante, críticos al estudio de Black mantienen que los nazis podían y habrían conseguido su eficiencia mortal sin el beneficio de la tecnología de IBM. En cualquier caso, el caso de IBM da aún otro ejemplo de cómo las empresas americanas suministraron tecnología a los nazis y obviamente no les preocupó demasiado con que perversos propósitos fuesen utilizados.

Continua IGNASI ( en 2006)

7 pm

Profits über Alles!

Los dueños y directores de las centrales en los Estados Unidos se preocupaban poco de que productos eran desarrollados y fabricados en las plantas de montaje alemanas. Lo que contaba para ellos y para los accionistas eran solo los beneficios. Las plantas de ensamblaje de las empresas americanas consiguieron considerables beneficios durante la guerra, y este dinero no fue a parar a los bolsillos de los nazis. Los beneficios de Dearborn pasan de 1,2 millones de RM en 1939 a 1,7 millones en 1940, 1,8 millones en 1941, 2 millones en 1942 y 2,1 millones en 1943. Las subsidiarias de Ford en los territorios ocupados de Francia, Holanda y Bélgica, donde el gigante corporativo americano también hizo una contribución industrial gigante al esfuerzo de guerra nazi fueron igualmente extraordinariamente provechosas. Ford-France, por ejemplo, que no era una marca floreciente antes de la guerra, fue muy provechosa después de 1940 gracias a su colaboración incondicional con los alemanes; en 1941 registró beneficios de 58 millones de francos, un hito por el que recibió calurosas felicitaciones de Edsel Ford. Y Opel, los beneficios de la firma se propulsaron hasta el punto que el ministerio de economía nazi prohibió publicarlos para evitar el descontento de la población, a la que se pedían cada vez más mayores sacrificios.
IBM no solo tuvo grandes beneficios en su planta de ensamblaje alemana, pero, como Ford, también vio sus beneficios en la Francia ocupada porqué sus negocios normalmente se generaban a través de una mayor colaboración con las autoridades alemanas de ocupación. Pronto se necesitaron nuevas fábricas. Por encima de todo, IBM prosperó en Alemania y en los territorios ocupados porqué se vendió a los nazis las herramientas requeridas para identificar, deportar, meter en ghettos, esclavizar y, finalmente, exterminar millones de judíos europeos, en otras palabras, por organizar el Holocausto.
Queda lejos de aclararse qué pasó con los beneficios hechos en Alemania durante la guerra por las subsidiarias americanas, pero algunos detalles de información no han emergido. En la década de los 30 las empresas americanas habían desarrollado diversas estratagemas para circunvalar el embargo de los nazis en su beneficiosa repatriación. La oficina principal de IBM en Nueva Cork, por ejemplo, facturaba regularmente a Dehomag los royalties debidos a su patente, para la devolución de préstamos inventados, y para otros honorarios y gastos; esta práctica y otras transacciones bizantinas inter-empresariales restaban beneficios en Alemania e incluso simultáneamente funcionaba efectivamente para evitar impuestos. Además habían otras formas de evitar el embargo en la repatriación de beneficios, como la reinversión en Alemania, pero después de 1939 esta opción ya no estaba permitida (al menos en teoría). A la práctica, las subsidiarias americanas incrementaron sus inversiones considerablemente de esta manera. Opel , por ejemplo, adquirió una fundición en Leipzig en 1942. También era posible usar los beneficios para mejorar y modernizar la propia infraestructura, como hizo Opel. También existían oportunidades de expandirse en los territorios ocupados de Europa: la subsidiaria de Ford en Francia usó sus beneficios para construir una fábrica de tanques en Oran; fábrica que suministraría al Africa Corps con el material necesario para avanzar hasta El Alamein en Egipto. En 1943 Ford-Werke también estableció una fundición no lejos de Colonia, junto a la frontera belga cerca de Lieja, para fabricar recambios.
Además, una porción del beneficio amasado en el Tercer Reich fue enviado a los Estados Unidos de alguna forma, como por ejemplo, a través de la neutral Suiza. Muchas empresas americanas mantenían oficinas que servían como intermediarias entre las centrales y sus subsidiarias en los países enemigos u ocupados y eso también se implicó en "el beneficio encauzado," como Edwin Black escribe en conexión con la rama suiza de IBM. Para el propósito de la repatriación de beneficios, las empresas también podían contar con los experimentados servicios de las ramas parisinas de algunos bancos americanos, como el Chase Manhattan y el J.P. Morgan, así como los bancos suizos. El Chase Manhattan era parte del imperio Rockefeller, al igual que Standard Oil, el socio Americano de IG Farben; su filial en el París ocupado por los alemanes se mantuvo abierta durante la guerra y obtuvo beneficios de la colaboración con las autoridades americanas.
Por el lado suizo también pasó que algunas instituciones financieras se involucraron (sin hacer preguntas difíciles) en custodiar el oro robado por los nazis a sus víctimas judías. Un papel importante en este aspecto lo hizo el Bank for International Settlements (BIS) de Basel, un banco presuntamente internacional fundado en 1930 con el propósito de facilitar los pagos de reparación de guerra de Alemania tras la I Guerra Mundial. Los banqueros americanos y alemanes (como Schacht) dominaron el BIS desde el inicio y colaboraron estrechamente en esta aventura financiera. Durante la guerra, un alemán y miembro del Partido Nazi, Paul Hechler, ejerció como director del BIS, mientras que un americano, Thomas H. McKittrick, ejerció como presidente. McKittrick era un buen amigo del embajador americano en Berna y agente del servicio secreto americano (OSS, precursor de la CIA) destinado en Suiza, Allen Dulles y su hermano John Foster Dulles, ya que habían sido compañeros en el bufete neoyorquino Sullivan & Cromwell, y se habían especializado en los muy beneficiosos negocios de arreglar inversiones americanas en Alemania. Tenían excelentes conexiones con los propietarios y altos ejecutivos de las empresas americanas, así como con banqueros, hombres de negocios y oficiales del gobierno (incluyendo peces gordos nazis) en Alemania. Tras el estallido de la guerra, John Foster fue el abogado corporativo de BIS en Nueva Cork, mientras que Allen se alistó en el OSS y ocupó un puesto en Suiza, donde ofreció amistad a McKittrick. Es de todos sabido que durante la guerra el BIS manejó enormes sumas de dinero y oro originarios de la Alemania Nazi. ¿No es lógico sospechar que estas transferencias podían haber implicado los beneficios de las plantas americanas, en otras palabras, el dinero acumulado por los clientes y asociados de los ubicuos hermanos Dulles?

Capitalismo, Democracia, Fascismo y Guerra

“Sobre las cosas de las que uno no puede hablar, uno debe mantener silencio” declaró el famoso filósofo Wittgenstein, y un colega, Max Horkheimer, parafraseó sobre el fenómeno del fascismo y de su variante alemana, el nazismo, enfatizando que si se quiere hablar sobre el fascismo, no se puede estar callado sobre el capitalismo. El Tercer Reich hitleriano fue un sistema monstruoso hecho posible por los líderes económicos alemanes, y mientras que era catastrófico para millones de persona, funcionó como el Nirvana para la empresa alemana. Las empresas de capital extranjero también pudieron disfrutar de los maravillosos servicios que el régimen de Hitler rindió a das Kapital, como la supresión de los partidos de trabajadores y sindicatos, un programa de rearmamento que conllevó inmensos beneficios, y una guerra de conquista que eliminó la competencia extranjera y trajo nuevos mercados, materiales raros baratos y un ilimitado suministro de trabajadores baratos entre los prisioneros de guerra, los trabajadores esclavos extranjeros y los internos de los campos de concentración.
Los propietarios y directivos de las principales empresas americanas admiraban a Hitler debido a que en su Tercer Reich podían ganar dinero como en ningún otro lugar, y por ello pisotearon a los trabajadores alemanes y juraron destruir la Unión Soviética, hogar del comunismo internacional. Edwin Black cree erróneamente que IBM fue un caso atípico de empresa americana que floreció gracias al gran festín fascista de los bancos del Rin. Muchos, sino todas dichas empresas, tuvieron ventajas de la eliminación de los sindicatos y de los partidos de izquierda, así como de la orgía de órdenes y pedidos que hicieron posible el rearmamento y la guerra. Traicionaron su país fabricando todo tipo de equipo para la máquina de guerra de Hitler incluso después de Pearl Harbor, y ayudaron a los nazis de una forma objetiva a cometer crímenes horribles. Estos aspectos técnicos, no obstante, pareció no perturbar a los propietarios o a los directivos de estas empresas ni en Alemania ni en los Estados Unidos, que estaban alerta de los acontecimientos de ultramar. Todo cuanto importaba, claramente, era la colaboración incondicional con Hitler que les permitía tener beneficios como nunca habían tenido antes; pudiendo haber sido su lema “Beneficios ubre Alles!”
Después de la guerra, los amos capitalistas y asociados del monstruo fascistas se separaron à la Dr. Frankenstein de su criatura, y proclamaron sin equívocos su preferencia por las formas democráticas de gobierno. Hoy, muchos de nuestros líderes políticos y medios de comunicación quieren hacernos creer que el “libre mercado” (un eufemismo para llamar al capitalismo) y la democracia son hermanos siameses. Incluso después de la II Guerra Mundial, el capitalismo, y especialmente el capitalismo americano, continua colaborando cómodamente con regimenes fascistas en países como España, Portugal, Grecia y Chile, mientras subvencionaban movimientos de extrema-derecha, incluyendo terroristas y escuadrones de la muerte en Latinoamérica, África y en cualquier lugar. Uno puede decir que en las centrales de las empresas, cuyos intereses colectivos están claramente reflejados en las políticas gubernamentales americanas, la nostalgia se ha desatado hacia los buenos tiempos en el III Reich, cuando era un paraíso para las firmas alemanas, americanas y de terceros países: sin partidos de izquierda, sin sindicatos, cantidades ilimitadas de trabajadores esclavos, y un estado autoritario que proveía de la disciplina necesaria y se preparaba para un “boom” armamentístico y para una guerra que trajo unos “beneficios sin límite” como escribe Black, aludiendo al caso de IBM. Estos beneficios más prontamente esperados de un dictador fascista que de una democracia genuina, de ahí el apoyo a Francos, Suhartos, Pinochets y otros dictadores del mundo de post-guerra. Pero aún en sociedades democráticas, el capitalismo busca activamente la mano de obra barata y mansa que Hitler les sirvió en bandeja de plata, y recientemente se ha llevado a cabo mediante instrumentos como la globalización y la reducción, mejor que el medio del fascismo, que el capital americano e internacional han procurado para lograr un Nirvana corporativo como el que les proporcionó Hitler.

Bibliografía:
Edwin Black, IBM and the Holocaust: The Strategic Alliance between Nazi Germany and America's Most Powerful Corporation (London: Crown Publishers, 2001)
Walter Hofer and Herbert R. Reginbogin, Hitler, der Westen und die Schweiz 1936–1945 (Zürich: NZZ Publishing House, 2002)
Reinhold Billstein, Karola Fings, Anita Kugler, and Nicholas Levis, Working for the Enemy: Ford, General Motors, and Forced Labor during the Second World War (New York: Berghahn, 2000)
Research Findings About Ford-Werke Under the Nazi Regime (Dearborn, MI: Ford Motor Company, 2001)


Saludos,

Ignasi

soykurtz
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JEN 73

Mensajepor soykurtz » Sab Jul 04, 2015 6:30 am

Hola A Todos !
Dice JEN 73:

soykurtz escribió:
....cuando los americanos desembarcaron en Normandía en junio de 1944 y capturaron los primeros vehículos alemanes, descubrieron que estos vehículos llevaban motores fabricados por marcas americanas como Ford y General Motors. La empresa americana también había servido al arsenal del nazismo.

Esto puede ser valido hasta Diciembre de 1941. A partir de esta fecha la "Ford Werke AG" no puede considerarse como una empresa americana porque en la práctica simplemente ya no lo era: su sede central se encontraba en Köln, la empresa disponía de un nuevo emblema y el control estaba tomado por el Reichskommissar für die Behandlung feindlichen Vermögens, es decir, las instalaciones habían sido oficialmente expropiadas. Con otras palabras: los accionistas americanos no disponían de ningún control sobre la empresa.

El Artículo de IGNASÍ aclara que el control continuo a través de Suiza con maniobras fraudulentas de todo tipo para recaudar beneficios.

soykurtz escribió:
Imaginemos las caras de Oficiales y Soldados USA al hacer tamaño hallazgo.
Imaginemos porque razones esta información se ha ocultado durante tanto tiempo.

Ocultado? Dudo que las tripulaciones de los bombarderos que durante 1944 redujeron a cenizas las instalaciones de Opel Werke en Rüsselsheim ó de la Ford-Werke en Köln desconocieran cuales eran los objetivos.

OCULTADO por la mayoría de Historiadores y Comentaristas del desembarco en Normandia,no por los pilotos aliados .Tu has leído en alguna obra que los soldados americanos capturaron camiones de marcas americanas en manos de los nazis?

soykurtz escribió:
Imaginemos que a nadie interesa este tema en este foro...

Este tema interesa. De hecho en este hilo viewtopic.php?f=62&t=18759 en mi último comentario, recuerdo que empresas automovilisticas aliadas, en este caso francesas, estuvieron al servício del III Reich:

Este Post que señalas habla del caso de empresas de origen USA en Francia el Artículo de IGNASI habla de una política DELIVERADA.de colaboración con los NAZIS antes,durante y después de la Guerra.

b) Hay que tener en cuenta, especialmente en el caso de Francia, que su potente industria automovilistica continuó funcionando tras la ocupación alemana, produciendo esta a partir de ese momento de forma oficial y casi exclusiva para el ejercito alemán, que entre 1941 y 1944 recibiría 30.000 camiones Renault AHS/AHR/AHN, 15.000 camiones Peugeot DMA, 20.000 Citroen 45U, etc., etc. Es decir, en este caso tampoco se trataría de material confiscado.

Al igual que en el caso de estas empresas francesas, yo te preguntaría qué és lo que en tu opinión hubieran podido hacer las direcciones americanas de sus sedes europeas para impedir que éstas trabajaran al servício del III Reich?

EL POST de IGNASI por si no lo has leído no plantea ( ni yo tampoco ) que hubieran podido hacer las empresas Americanas pues no querían impedir nada,al contrario solo querían maximizar beneficios e hicieron toda su colaboración con plena conciencia .

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Re: Beneficios über Alles! – Las empresas americanas y Hitler

Mensajepor Schwerpunkt » Dom Jul 05, 2015 11:40 am

¡ Saludos a tod@s !

Hace tiempo que está comprobado el colaboracionismo de algunas importantes industrias en los países ocupados. No obstante habría que ser cuidadoso con las generalizaciones: hubo empresas que colaboraron con más voluntad que otras cuyos dueños o accionistas hicieron todo lo humanamente posible para que éstas no fueran absorbidas por los alemanes o que al menos no se lucraran tanto como querían. En este capítulo están probados los esfuerzos alemanes para adquirir a precio de saldo o mediante expropiaciones empresas consideradas estratégicas en estos sectores. En muchos casos se logró resistir estos esfuerzos frente a las demandas insaciables nazis. Recordemos que además del interés alemán en que estas empresas fabricaran aviones, camiones, acero, productos químicos, etc, había intereses de industriales alemanes o del propio Hermann Göring, jefe del mayor complejo industrial del III Reich en hacerse con el control de muchas de estas empresas para conseguir dominio de mercado, ingresos e influencia política.

Sin embargo las industrias de un país ocupado ante un régimen como el nazi no tenían prácticamente opción en especial las de sectores considerados vitales por el ocupante (siderúrgica, aeronáutica, petrolífera, química, automovilística, etc) Estas empresas hubieran producido para los alemanes en cualquier forma, queda por ver el nivel de colaboración de sus respectivas gerencias / administraciones que con pocas excepciones quedaron operativas ante la imposibilidad material de gestionarlas directamente todas.

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Re: Beneficios über Alles! – Las empresas americanas y Hitler

Mensajepor soykurtz » Mar Jul 07, 2015 5:36 am

Estimado Schwerpunkt:
Me temo que los Post de Ignasi no hablan de "el colaboracionismo de algunas industrias importantes en los países ocupados "
Creo que hablan de Colaboracion de importanres Empresas de EEUU en la Alemania de Nazi.
Menuda Diferencia!
Creo que has publicado varios post sobre la ley de Préstamo y Arriendo de EEUU a la URSS junto a José Luis.
Seria interesante abordar y continuar este trabajo de Ignasi sobre la ayuda de EEUU y sus empresas y bancos a la Alemania Nazi .

Saludos

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Re: Beneficios über Alles! – Las empresas americanas y Hitler

Mensajepor soykurtz » Mié Jul 08, 2015 6:02 pm

Estimado Schwerpunkt!

Aquí un informativo libro sobre las conexiones de Empresas USA y el Gobierno Nazi por Sutton:


http://www.mov-condor.com.ar/wstreetnazi.htm

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Banqueros Anglosajones organizaron la Guerra

Mensajepor soykurtz » Lun Jul 13, 2015 5:07 am

Hola A Todos !

Parece que a los amigos del Foro no les interesan mucho las relaciones de las Empresas Estadounidenses con el Gobierno Nazi.

Veamos que comentan algunos Rusos sobre el tema:

Banqueros anglosajones organizaron la Segunda Guerra Mundial
por Valentin Katasonov
En ocasión del 70º aniversario de la Victoria sobre el nazismo publicamos un estudio de Valentín Katasonov sobre el financiamiento del partido nazi y el rearme del III Reich. El autor se basa en documentos publicados en 2012 que confirman que banqueros estadounidenses y británicos organizaron la Segunda Guerra Mundial, con la complicidad del presidente de Estados Unidos Franklin Roosevelt y del primer ministro británico Neville Chamberlain y con la esperanza de acabar con la Unión Soviética. Este estudio sugiere una serie de interrogantes que serán objeto de un próximo artículo.

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Banqueros Anglosajones organizaron la Guerra

Mensajepor soykurtz » Lun Jul 13, 2015 5:16 am

Dice Don Valentin Katanasov:
Según los documentos del Banco de Inglaterra revelados en 2012, el oro de Checoslovaquia había sido depositado en Londres en una subcuenta a nombre del Banco de Pagos Internacionales (BPI). Cuando los nazis entraron en Praga, en marzo de 1939, de inmediato enviaron soldados al Banco Nacional. Los administradores recibieron orden, bajo amenaza de muerte, de emitir dos órdenes de transferencia. La primera ordenaba al BPI transferir 23,1 toneladas de oro de su subcuenta checoeslovaca en el Banco de Inglaterra a la subcuenta del Reichsbank, también en el Banco de Inglaterra. La segunda orden encargaba al Banco de Inglaterra transferir unas 27 toneladas de oro del Banco Nacional de Checoeslovaquia a la subcuenta del BPI en el Banco de Inglaterra.
La Segunda Guerra Mundial no fue provocada por un rabioso Fuhrer que se había apoderado de Alemania. La Segunda Guerra Mundial es obra de una oligarquía mundial, o más exactamente de los plutócratas anglo-estadounidenses.

Utilizando instrumentos como la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Inglaterra, esos elementos comenzaron a preparar el siguiente conflicto de envergadura planetaria inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial. Su blanco era la Unión Soviética.

Los planes Dawes y Young, la creación del Banco de Pagos Internacionales (BPI) [1], la suspensión del pago por parte de Alemania de las reparaciones de guerra previstas en el Tratado de Versalles y la aceptación de aquella decisión por los ex aliados de Rusia, las masivas inversiones extranjeras en la economía del III Reich, la militarización de la economía alemana y las violaciones del Tratado de Versalles son etapas en el camino que conduce a la guerra.

Detrás de aquel complot se hallaban personajes claves: los Rockefeller, los Morgan, Lord Montagu Norman (gobernador del Banco de Inglaterra) y Hjalmar Schacht (presidente del Reichsbank y ministro de Economía del gobierno de Hitler). El programa estratégico de los Rockefeller y los Morgan era sojuzgar Europa económicamente, saturar Alemania de inversiones y créditos extranjeros y empujarla a asestar un golpe mortal a la Rusia soviética para que esta última volviese al capitalismo, en calidad de colonia.

No es que nos pongamos a creer todo este tipo de afirmaciones sin pruebas,pero las pruebas que presentan los historiadores supuestamente "serios"que son?Documentos de Estado.Algunos que han permanecido secretos y otros que son copias de registros y estadísticas seguramente manipulados y recortados que ni Usted ni yo veremos nunca.
Pero continuemos con Don Valentin ...

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Banqueros Anglosajones organizaron la Guerra

Mensajepor soykurtz » Lun Jul 13, 2015 5:23 am

Sigamos a Don Valentin:


Al término de la Primera Guerra Mundial, el Plan Dawes tenía como objetivo comprometer la Triple Entente y cobrar las reparaciones de guerra que debía pagar Alemania. El Plan Daves –propuesto por el Comité presidido por Charles G. Dawes– designaba un intento realizado en 1924 por resolver el problema de las reparaciones de guerra, que estaba minando la política internacional desde el fin de la Primera Guerra Mundial y la firma del Tratado de Versalles –reticente, Francia cobró más del 50% del monto de las reparaciones. Entre 1924 y 1929, Alemania recibió 2 500 millones de dólares de Estados Unidos y 1 500 millones de Gran Bretaña en el marco del Plan Dawes. Son sumas considerables que corresponden a 1 000 millardos [2] de dólares actuales

Hjalmar Schacht desempeñó un papel activo en la aplicación del Plan Dawes. En 1929, resumió los resultados del plan declarando que Alemania había recibido en 5 años más préstamos extranjeros que Estados Unidos en los 40 años anteriores a la Primera Guerra Mundial. Por consiguiente, en 1929, Alemania se había convertido en la segunda potencia industrial a nivel mundial, por delante de Gran Bretaña.

Durante los años 1930, Alemania siguió obteniendo inversiones y préstamos. Redactado en 1929 y adoptado oficialmente en 1930, el denominado Plan Dawes era un programa tendiente a garantizar el pago de las deudas de guerra que Alemania debía pagar al término de la Primera Guerra Mundial. Fue presentado por el comité presidido (de 1929 a 1930) por el industrial estadounidense Owen D. Young, fundador y primer presidente de la RCA (Radio Corporation of America). En aquella época, Young era también miembro del consejo de administración de la Fundación Rockefeller y había sido, además, uno de los representantes implicados en un dispositivo de rediseño de las reparaciones de guerra, el Plan Dawes de 1924.

Según el plan, el Banco de Pagos Internacionales (BPI) fue creado en 1930 para que Alemania pagase las reparaciones a los vencedores. En realidad, el dinero tomó un camino muy diferente: salió de Estados Unidos y Gran Bretaña para aterrizar en Alemania.

El capital de la mayoría de las empresas alemanas estratégicamente importantes era, parcial o completamente, estadounidense. Una parte estaba bajo control de los inversionistas británicos. Los sectores como las refinerías de petróleo y el proceso de licuefacción de carbón de la economía alemana estaban en manos de Standard Oil, perteneciente a los Rockefeller. El gigante de la industria química Farbenindustrie AG pasó al control del grupo Morgan. Un 40% de la red telefónica y un 30% de las acciones de Focke Wulf se hallaban bajo control de la firma estadounidense ITT. La radio y los gigantes de la industria eléctrica AEG, Siemens y Osram pasaron al control de General Electric, de Estados Unidos. ITT y General Electric eran parte del imperio Morgan. El 100% de las acciones de Volkswagen pertenecía a Ford, también de Estados Unidos.

En el momento de la llegada de Hitler al poder, el capital financiero estadounidense controlaba, como vemos, prácticamente todos los sectores de importancia estratégica de la industria alemana –refinerías de petróleo, producción de combustible líquido a partir del carbón, química, construcción de vehículos automotores, ingeniería eléctrica, radio– así como gran parte de la industria de construcción mecánica (278 empresas en total). Los grandes bancos alemanes, como el Deutsche Bank, el Dresdner Bank, el Donat Bank y otros, se hallaban bajo control estadounidense.

El 30 de enero de 1938, Hitler se convertía en canciller de Alemania. Pero antes, los banqueros estadounidenses habían estudiado muy cuidadosamente su candidatura. Hjalmar Schacht había viajado a Estados Unidos durante el otoño de 1930 para hablar de aquella nominación con varios colegas estadounidenses. La designación de Hitler fue aprobada finalmente durante una reunión secreta de personalidades de las finanzas en Estados Unidos. En 1932, Schacht pasó todo el año convenciendo a los banqueros alemanes de que el mejor candidato al cargo de canciller era Hitler. Y lo logró.

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Re: Beneficios über Alles! – Las empresas americanas y Hitler

Mensajepor Schwerpunkt » Lun Jul 13, 2015 9:25 am

Estimado soykurtz:

Si estás citando a un tal Valentín Katanasov es necesario que menciones el libro, página, si es posible la edición o ISBN y si es un artículo en que revista o publicación científica ha sido publicada.

soykurtz escribió:El capital de la mayoría de las empresas alemanas estratégicamente importantes era, parcial o completamente, estadounidense. Una parte estaba bajo control de los inversionistas británicos. Los sectores como las refinerías de petróleo y el proceso de licuefacción de carbón de la economía alemana estaban en manos de Standard Oil, perteneciente a los Rockefeller. El gigante de la industria química Farbenindustrie AG pasó al control del grupo Morgan. Un 40% de la red telefónica y un 30% de las acciones de Focke Wulf se hallaban bajo control de la firma estadounidense ITT. La radio y los gigantes de la industria eléctrica AEG, Siemens y Osram pasaron al control de General Electric, de Estados Unidos. ITT y General Electric eran parte del imperio Morgan. El 100% de las acciones de Volkswagen pertenecía a Ford, también de Estados Unidos.

En el momento de la llegada de Hitler al poder, el capital financiero estadounidense controlaba, como vemos, prácticamente todos los sectores de importancia estratégica de la industria alemana –refinerías de petróleo, producción de combustible líquido a partir del carbón, química, construcción de vehículos automotores, ingeniería eléctrica, radio– así como gran parte de la industria de construcción mecánica (278 empresas en total). Los grandes bancos alemanes, como el Deutsche Bank, el Dresdner Bank, el Donat Bank y otros, se hallaban bajo control estadounidense.

El 30 de enero de 1938, Hitler se convertía en canciller de Alemania. Pero antes, los banqueros estadounidenses habían estudiado muy cuidadosamente su candidatura. Hjalmar Schacht había viajado a Estados Unidos durante el otoño de 1930 para hablar de aquella nominación con varios colegas estadounidenses. La designación de Hitler fue aprobada finalmente durante una reunión secreta de personalidades de las finanzas en Estados Unidos. En 1932, Schacht pasó todo el año convenciendo a los banqueros alemanes de que el mejor candidato al cargo de canciller era Hitler. Y lo logró.


Francamente, hay tantas afirmaciones inexactas cuando no directamente falsas en el texto mencionado arriba como para invalidar las tesis del tal Katanasov.

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Re: Beneficios über Alles! – Las empresas americanas y Hitler

Mensajepor soykurtz » Lun Jul 13, 2015 9:51 pm

Hola Schwerkpunt!

Fijate aqui tienes donde público esto "el tal "Katanasov como tu dices:


http://www.voltairenet.org/auteur125978.html?lang=es

http://politik-im-spiegel.de/tag/valentin-katasonov/

Ardo en deseos de que me cuentes sobres"tantas afirmaciones inexactas y falsas "de Don Katanasov.

Me encantará también que me cuentes del Post anterior de Anthony Sutton que te deje más arriba a ver si podemos agrupar falsedades!
Saludos Cordiales
SoyKurtz


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