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VENEZUELA, PETRÓLEO Y LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

Historia económica

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VENEZUELA, PETRÓLEO Y LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

Mensajepor von Neurath » Vie Abr 18, 2008 6:27 pm

VENEZUELA, PETRÓLEO Y LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL


La política llevada a cabo por F. D. Roosevelt, conocida en el ámbito geopolítico como la “política del Buen Vecino”, significó un cambio con respecto a la forma como Estados Unidos había llevado sus relaciones con Hispanoamérica.
.Aparte de consideraciones internas de la política estadounidense, este comportamiento tuvo que ver con dos hechos de trascendental importancia para entonces: la crisis económica de 1929, de honda repercusión en la economía norteamericana, y el temor a una nueva guerra mundial, temores fatalmente cumplidos, que llevaron a Roosevelt a buscar proteger o promover un plan de defensa de las economías latinoamericanas fuente de materias primas que garantizaran la subsistencia de la economía americana. Esto permitió a América Latina tomar conciencia de su importancia económica y utilizar esto como una base de negociación para mejorar su situación económica mediante la obtención de algunas ventajas. En el caso particular de Venezuela se tuvo la particular visión de considerar el petróleo como una materia prima de importancia tan vital que permitió incrementar el poder de negociación de Venezuela y establecer reclamos de carácter político, económico e histórico a Estados Unidos, Inglaterra y a las compañías petroleras.


La política exterior de Estados Unidos hacia América Latina cambió radicalmente a partir de 1936. La política del Buen Vecino tuvo sus antecedentes en la década de los años treinta. Esta nueva política exterior fue de un gran significado histórico para los países latinoamericanos, por cuanto ello contribuyó a propiciar una mayor autonomía económica y política de éstos ante los EE.UU. Fue oportuna la coyuntura de la crisis del 29 y el surgimiento de la Segunda Guerra Mundial para que América Latina reclamase sus derechos políticos y económicos a Estados Unidos e Inglaterra. Este viraje de Estados Unidos hacia América Latina, fue el producto de dos factores fundamentales. La crisis económica del año 29 afectó profundamente la estructura económica norteamericana. Los supuestos mecanismos de una economía de mercado resultaban insuficientes para resolver los problemas del desempleo y la demanda efectiva, es decir, no estimulaban las fuerzas materiales. Por tanto, fue necesaria una nueva política económica que asignaba un papel central al Estado para reanimar la inversión y el ahorro en función de promover el desarrollo capitalista. Este fue el New Deal.El otro factor gravitante fue el temor de Estados Unidos ante la posibilidad de una nueva conflagración bélica, es decir, había indicios al respecto, con el ascenso del fascismo, el nazismo, el militarismo japonés, y el desarrollo de la guerra civil española que había adquirido dimensión internacional. Esto explica por qué Estados Unidos adoptó una política de apertura, de tolerancia, de flexibilidad beneficiosa para nuestra América. En otras palabras, para Estados Unidos era vital promover un plan de defensa hacia los países americanos porque se trataba, en el fondo, de controlar estratégicamente las materias primas en función de abastecerse frente a la inminencia de un nuevo conflicto bélico, que ponía en peligro al mundo libre. En este sentido, América Latina tuvo conciencia de su importancia estratégica la cual aprovechó como poder de negociación ante Estados Unidos e Inglaterra, es decir, utilizar la posible circunstancia de una guerra para obtener un conjunto de ventajas económicas, y reclamar algunos derechos heredados históricamente.El presente ensayo individualiza un caso nacional que hace parte de esta línea de reflexiones. Venezuela adquiere conciencia histórica de lo que significó la Segunda Guerra Mundial para hacer del petróleo un instrumento de negociación que le permitiese plantear una serie de reclamos de carácter político, económico e histórico a Estados Unidos, Inglaterra, y a las compañías petroleras. Pese a que las estadísticas petroleras muestran que Estados Unidos, durante la Segunda Guerra Mundial, se abasteció con petróleo de su producción interna para satisfacer sus necesidades militares, no por ello Venezuela dejó de jugar un papel clave con su petróleo para derrotar el eje Tokio-Berlín.

LA POLÍTICA EXTERIOR DE LOS ESTADOS UNIDOS HACIA AMÉRICA LATINA: 1936-1945

La crisis económica por la que pasaba Estados Unidos en la década de los treinta, y el temor a una nueva Guerra Mundial, sentaron las bases para formar nuevas relaciones entre éste y América Latina. La idea era la siguiente: La interdependencia y la reciprocidad serían los símbolos para impulsar una era histórica entre Estados Unidos y América Latina. La situación para Estados Unidos era difícil, por cuanto este país tenia petróleo solamente para abastecer la demanda interna, más no para los aliados.

Esta compleja relación es utilizada por Venezuela para alcanzar sus fines de carácter político, económico e histórico. El discurso pronunciado en Washington, el 4 de marzo de 1933, F. Roosevelt decía al respecto: “En el campo de la política internacional procuraré que la Nación haga una política de Buen Vecino que resueltamente se respete a sí mismo, y que por lo tanto respete el derecho a los demás; un vecino que respeta sus obligaciones y respeta la santidad de los convenios con todos los países del mundo... creo advertir que nunca hemos realizado hasta ahora la interdependencia que existe entre todas las Naciones del mundo; esto es, que no podemos simplemente tomar, sino que debemos dar también; que si damos un paso adelante, debemos avanzar como un ejército leal y disciplinado, dispuesto a hacer un sacrificio por el bien de la disciplina común, puesto que sin esa disciplina no se puede realizar progresos y ninguna dirección es eficaz”1Valga reiterar que el fondo de este cambio de Estados Unidos para América Latina, obedeció a la necesidad imperiosa de suministrarse materiales estratégicos ante el peligro de otra guerra. En publicación editada por la Unión Panamericana, en Washington, se afirmó, de manera global, la importancia de esos materiales. Por tanto, al capacitar a la fábrica de los Estados Unidos para producir los elementos necesarios a la defensa se han hecho dos calificaciones de productos, los llamados materiales estratégicos y los esenciales o críticos. Los primeros son productos minerales, vegetales o animales que no se producen en los Estados Unidos y para los cuales esta nación depende enteramente de abastecedores del exterior. Los segundos son productos que a pesar de no tener la misma importancia que los estratégicos, se consideran también de absoluta necesidad... Entre los estratégicos, figuran, minerales: cobre, antimonio, níquel, yodo, platino, vanadio, etc. Para coordinar la acción de todas las repúblicas del continente en un plan global se han concertado arreglos entre los Estados Unidos y varios gobiernos americanos bajo los cuales cada país goza de la doble ventaja de tener un mercado fijo para sus excedentes de producción en artículos determinados y de evitar, al mismo tiempo, que esta producción peque de excesiva o de insuficiente”2La política del “Buen Vecino” contenía tres elementos neurálgicos a saber. Uno de carácter político, pues Estados Unidos se veía obligado a reconocer la soberanía de cada uno de los países que conforma el territorio americano. Por otro lado, arreglar una serie de problemas de índole político, como fue la eliminación en 1934 de la Enmienda Platt, impuesta por Estados Unidos a Cuba en el año de 1900. Finalmente, el reconocimiento de las nacionalizaciones de la industria petrolera en Bolivia (1937) y México (1938). Un segundo aspecto de carácter militar. A partir de 1936, Estados Unidos puso en práctica mecanismos de seguridad colectiva ante el peligro de una nueva conflagración. En este sentido, Federico Gil nos dice: Durante los dos años que siguieron a la conferencia de Buenos Aires de 1936, los acontecimientos de Europa las agresiones de Austria, Checoslovaquia, España, China y Etiopía causaron preocupación en todas partes respecto a las intenciones de Alemania e Italia en Europa, y de Japón en Asia. En el Nuevo Mundo, los signos de actividades subversivas por parte de los poderes totalitarios eran indudables.

Existían indicios de que las naciones del eje habían desencadenado una enérgica campaña que amenazaba la seguridad del hemisferio Occidental.
Por ello: “Estados Unidos comenzó a agrupar a los países Latinoamericanos a través de un conjunto de pactos para la defensa de la seguridad continental, tales como: el pacto consultivo de Buenos Aires en 1936, la Octava Conferencia Panamericana realizada en Lima en 1938, etc. Dichos pactos tenían como finalidad primordial velar por la defensa del continente ante cualquier peligro de guerra. La mayoría de países de América Latina junto con Estados Unidos, tomaron frente a la guerra una posición neutral; pero los acontecimientos bélicos provocaron el abandono de esta posición, y en su lugar los Estados Unidos comenzó a modificar las leyes de neutralidad a partir del mes de noviembre de1939... la nueva ley anulaba el embargo de armas y colocaba la venta de toda clase de material a los beligerantes sobre una base de entrega y cobro, el mercado de material de guerra americano quedaba así abierto a Franceses y Británicos... El 2 de septiembre de 1940 Roosevelt anunció dramáticamente que se había anunciado un acuerdo entre Gran Bretaña y Estados Unidos respecto a destructores y bases navales... Los Estados Unidos entregaban cincuenta destructores a Gran Bretaña a cambio de un arriendo por noventa y nueve años de bases navales y aéreas de ocho posesiones Británicas... Las nuevas bases estaban destinadas a defender el continente americano del eventual ataque de una potencia no americana... El presidente Roosevelt envió al Congreso una propuesta de un programa de préstamo y arriendo. Aprobada en marzo de 1941, la Ley de Préstamo y Arriendo autorizaba al Presidente a poner todo
Material.. a disposición del gobierno de todo país cuya defensa el Presidente considere vital para la defensa de los Estados Unidos.
Por otro lado, “América Latina crea igualmente un programa de defensa militar... respecto al posible uso de las bases, a los derechos de tránsito para los aviones de los Estados Unidos y suministros militares... Los gobiernos Latinoamericanos se sentían muy poco dispuestos a conceder tales bases y a ver a las fuerzas armadas Estadounidenses en su suelo, pues temían que los Estados Unidos no estarían dispuestos a dejarla más tarde, sin embargo, antes del ataque Japonés a Pearl Harbor ya se había concluido una serie de acuerdos militares... Los acuerdos de defensa militar con Latinoamérica incluían también programas de rearme mantenidos por los Estados Unidos... las naciones Latinoamericanas quedaron incluidas en los términos de la Ley de Préstamo y Arriendo.
Por último, el aspecto económico obligó a Estados Unidos a impulsar una serie de acuerdos bilaterales y multilaterales relativos a las cuestiones económicas. Y, en particular. Para estabilizar el café, principal cosecha de al menos catorce países Latinoamericanos, el acuerdo Interamericano del café de 1940 dividió el mercado Estadounidense del café y asignó cuotas anuales a cada país. Se tomaron diversas medidas para ayudar a los Latinoamericanos a desarrollar nuevos campos de producción. El gobierno de los Estados Unidos llevó a cabo convenios para incrementar la producción y comprar volumen de materias primas de primera necesidad y de interés estratégico.

Para el año 1941 fue suscrita la Carta del Atlántico entre Estados Unidos y Gran Bretaña. Los aspectos de mayor relieve contemplaban: Respecto al derecho de cada país para buscar su propia forma de Gobierno. •Rechazar el engrandecimiento de cualquier nación a costa de otra. •Libertad de mar.•No usar las fuerzas para resolver los conflictos entre las naciones.
Para 1943, la mayoría de los países de América Latinase acogieron a la Carta del Atlántico. Terminada la Segunda Guerra Mundial, fue suscrita la Carta de las Naciones Unidas (1945).
Por esto el profesor Federico Gil resumió magistralmente el rol de América Latina durante la Segunda Guerra Mundial: “El papel vital desempeñado por Latinoamérica durante la guerra fue el resultado final de la política, cultivada con cuidado y sinceridad por los Estados Unidos, que fue inaugurada por F. Roosevelt en 1933. El ejemplo sin precedentes de unidad continental que caracterizó la conducta de las repúblicas americanas durante el conflicto justificó con creces la visión de quienes forjaron la política de Buena Vecindad.”

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Mensajepor von Neurath » Vie Abr 18, 2008 6:30 pm

LA POLÍTICA EXTERIOR DE VENEZUELA DURANTE EL PERIODO 1936-1945

Con la muerte de Juan Vicente Gómez, en el año1935, comenzó un nuevo período en la historia económicay política de Venezuela. Se planteó la necesidad de impulsar un proceso de modernización económica para el país, hacer del Estado el eje planificador de la economía nacional.

La crisis del año de 1929 y el petróleo, provocaron cambios importantes en la estructura nacional, que obligó al gobierno a impulsar una nueva política económica internacional, cuyo objetivo era la defensa de la producción nacional. El problema radicaba en que la vieja política económica internacional de origen liberal, perjudicaba la economía del país.
La política comercial venezolana, hasta el presente se había inspirado en los principios del liberalismo económico, se ve obligada por las circunstancias del comercio internacional y por la tendencia nacionalista de la economía de los principales países, adoptar un sistema cuyos principios fundamentales son la reciprocidad y el equilibrio de las relaciones comerciales que permita a la nación obtener las ventajas que le corresponde por su situación actual... El nacimiento de la República Venezolana coincidió con el auge de las doctrinas económicas de la escuela liberal en estas condiciones era lógico que, en materias de relaciones comerciales, se adoptase el principio de la igualdad y de la libertad, utilizando como instrumento la cláusula de la nación más favorecida, en forma ilimitada e incondicional... Esta situación vino a complicarse durante la guerra Europea y después de ella, con el implantamiento de restricciones crecientes y complejas al comercio internacional, adoptadas por los principales países que intervienen en nuestro comercio exterior. En esta dirección, Venezuela logró desarrollar una política proteccionista para defender sus productos en el mercado internacional. Política que fue ratificada durante muchos años. En otra dimensión, Venezuela defendió la política del Buen Vecino en el plano económico, político y militar.
De allí el gran esfuerzo desplegado por Venezuela en las diversas conferencias Latinoamericanas: “La colaboración que Venezuela ha prestado en las reuniones de consulta de los Ministros de Relaciones Exteriores de América es de singular importancia. En Panamá fue en virtud de una proposición venezolana que se creó el Comité de neutralidad, cuya labor pudo apreciarse hasta América. En la Habana, propuso la declaración XV,... En Río de Janeiro nuestra política consistió en ayudar a que se encontrasen fórmulas de acuerdo entre los diversos países para asegurar la unidad continental, en el pensamiento y en la acción.Como todos sabemos, la Segunda Guerra Mundial se inició en el año 1939. Venezuela, hasta 1942, había adoptado una posición neutral frente a la guerra; pero, ello no hacía descuidar al gobierno venezolano de los riesgos y los peligros que corrían los pozos petroleros y, en consecuencia, había que asumir su defensa estratégico militar. En este ámbito, el gobierno nacional en el año 1942, señalaba: “...Estamos al lado de los Estados Unidos y consecuentes con esa actitud estamos colaborando de acuerdo con nuestra capacidad en la defensa del continente. No necesitaré sino unos cuantos hechos que revelan la política de mi gobierno a raíz del alevoso ataque, Pearl Harbor... rompió relaciones con Alemania, Italia y el Japón... hemos establecido una estrecha vigilancia en los campos petrolíferos y demás lugares estratégicos, a fin de prevenir cualquier intento de sabotaje; se han cerrado escuelas desde donde se difundían principios contrarios a nuestra forma democrática y republicana de gobierno;... Para darse cuenta de la importancia de la totalidad de la producción petrolífera venezolana, hoy la segunda del mundo, la cual está destinada a mover los aviones y las maquinas de guerra de las naciones aliadas y que esa producción se vende exclusivamente por conducto de empresas pertenecientes a los países aliados. Venezuela se adhiere a la Carta del Atlántico en1941; y posteriormente, a la Carta de las Naciones Unidas, en el año 1945. En conclusión, la política exterior de Estados Unidos y Venezuela, estuvo condicionada por la idea de interdependencia. La crisis del año 29 y la conflagración mundial, dio origen a acuerdos y ventajas para ambos países y desde luego, también para los otros países de América Latina.

VENEZUELA, PETRÓLEO Y PODER DE NEGOCIACIÓN

Es evidente que a partir de la Segunda Guerra Mundial, el petróleo venezolano adquirió una importancia vital para los aliados que, gracias a él, pudieron derrotar al eje bélico. Sin el petróleo venezolano esta guerra jamás hubiera sido ganada por los aliados ni por Estados Unidos. Este hecho, fue reconocido por el señor Charles Hamilton, Vice-Presidente de la Gulf Oil Corporation: “Supongamos que las reservas... de Venezuela no hubieran sido utilizables para el mundo y especialmente para nuestra causa, y que hubiéramos tenido que suplir el petróleo que ellos produjeron cerca de un millón de barriles por día, pues bien, ello hubiera afectado directamente a nuestra economía. ¿Habría habido suficiente petróleo para los automóviles civiles? ¿Lo habría habido para conservar la marcha de nuestras industrias?

De igual forma, lo reconoció el señor Oscar Chapman en la convención Petrolera realizada, en el año 1950. “Sin petróleo en grandes cantidades una nación se encuentra hoy sin defensa... La contribución de Venezuela, en este aspecto de esfuerzo bélico, nunca ha recibido el reconocimiento que merece. La producción de este país aumentó en un 50 % durante la guerra. Este país y el mío produjeron casi todo el petróleo adicional que necesitó la maquinaria aliada. Por supuesto, los Estados Unidos, con su larga tradición productora, dieron la mayor contribución; pero si se juzga el aporte desde el punto de vista relativo, el esfuerzo de Venezuela no fue superado por nadie. Tampoco lo es hoy, cuando su contribución a la defensa del mundo libre es más importante que nunca Venezuela exportó más del 80% de petróleos y derivados, hacia Aruba, Curazao, Bonaire; que, luego, fueron reexportados hacia África, Asia y Europa. Esta circunstancia fue aprovechada favorablemente por nuestro país para lograr un conjunto de ventajas en los aspectos políticos, económicos e históricos. Veámoslas sumariamente. En 1939 fue firmado un tratado de reciprocidad comercial entre Estados Unidos y Venezuela, donde se planteó la necesidad de fomentar acuerdos globales entre ambos países, que se beneficiarán mutuamente. La exposición de motivos del tratado es claro al respecto: “El presidente de los Estados Unidos de Venezuela y el presidente de los Estados Unidos de América, deseosos de estrechar los vínculos tradicionales de amistad entre los países, de mantener en sus relaciones comerciales el Principio de igualdad de tratamiento y fomentarlas por medio de mutuas concesiones y ventajas, han acordado celebrar un convenio de reciprocidad comercial. El Estado venezolano logró imponer la Reforma Petrolera (1943), logrando con ello la plena soberanía nacional. Por un lado, incrementó la regalía a 16 2/3 % igual que en Estados Unidos. Por otro lado, promulgó el impuesto sobre la renta (1942), que comenzó a tener vigencia a partir del 1º de Enero de1943. Asimismo, el Estado quedó facultado para decidir en materia de exoneraciones. No debemos olvidar que el ejecutivo Nacional obligó con esta reforma petrolera, a las compañías a refinar un porcentaje del petróleo en el territorio nacional. Finalmente, el gobierno de Medina Angarita otorgó nuevas concesiones petroleras bajo el mecanismo de subasta. Desde luego, no resultó fácil para el Gobierno Nacional imponer la Reforma Petrolera a las compañías. No es casual que el Departamento de Estado presionara a las compañías para que aceptasen la Reforma Petrolera. Tal hecho se explica por el miedo que tenían Estados Unidos frente al auge nacionalista de Bolivia, México y ante el temor deque Venezuela decidiese no vender petróleo a sus aliados: “Cierto número de petroleros ha expresado la opinión de que tan sólo a la luz del interés nacional es posible comprender la conducta del Departamento de Estado al apoyar la Ley de Hidrocarburos de Venezuela de 1943 que impuso gravámenes adicionales sobre la producción de petróleo por las compañías Americanas e Inglesas.

En el año 1940 se firmó un convenio entre Venezuela y Estados Unidos, acuerdo donde este último se comprometía a comprar una cuota anual de café, lo que garantizaba a Venezuela un mercado seguro a su producto. d) En el año 1942 se estableció un acuerdo entre Estados Unidos y Venezuela para la explotación y comercio de caucho con fines bélicos. Estados Unidos garantizaban la inversión de capital, tecnología, mercadeo, buen precio, altos salarios, y Venezuela se comprometía única y exclusivamente a vender la producción a Estados Unidos. e) El acuerdo de similar naturaleza se produjo en materia de producción de alimentos, en 1944. Demetrio Boersner, nos da una idea global de lo que significó para Venezuela, utilizar el petróleo como poder de negociación: “En su política exterior, los gobiernos de López Contreras y de Medina, durante los primeros diez años que siguieron a la desaparición de Gómez, tomaron algunas medidas para afirmar la soberanía de Venezuela frente al mundo que la rodea. Cooperaron estrechamente con el Gobierno Norteamericano de F. Roosevelt en la política de la defensa del hemisferio occidental contra la agresión de la potencia del eje. A cambio de ello, exigieron de las grandes potencias democráticas algunas concesiones tendientes a fortalecer la posición vulnerable a la Gran Bretaña, abriendo para Venezuela la posibilidad de exigir con éxito ciertas rectificaciones territoriales. Como parte de su expansión hacia el Oeste, el imperio Británico no sólo había ocupado la Guayana Esequiba, sino también la Isla de Patos... Los gobiernos de Caracas en diversas oportunidades exigieron la devolución de la Isla de Patos... así una delimitación del Golfo de Paria que pusiese a salvo los derechos de la República. Reiteradamente, Inglaterra se había negado, constituyendo ello motivo de fricción entre los dos países. A partir de 1940 la Gran Bretaña está acosada por la ofensiva nazi y ansiosa de consolidar y mejorar sus relaciones con Venezuela, cuyo petróleo había adquirido una importancia estratégica extraordinaria. Por ello, la corona Británica aceptó suscribir en febrero de 1942 dos tratados con Venezuela. El primero de ellos afirma que el gobierno de su Majestad “renuncia en favor de... Venezuela al título y a todos los derechos de soberanía sobre dicha Isla”.El otro instrumento, suscrito el mismo día 26 de febrero de 1942, estableció que las áreas submarinas del Golfo entre Trinidad y Venezuela, tomando como base tres líneas que sería trazadas por una omisión mixta Británico-Venezolana.
Valga recordar la nacionalización del Puerto de la Guaira en manos de los ingleses, bajo el gobierno del General Eleazar López Contreras y la expropiación de la empresa Gran Ferrocarril de Venezuela, propiedad de los ingleses en el gobierno del General Isaías Medina Angarita. Todo ello forma parte de un mismo proceso histórico.

La política del Buen Vecino surgió como resultado del Crack del 29 y el temor ante una eventual nueva guerra, que en efecto desatarían Japón, Italia, Alemania y España. Ello originó un cambio de actitud en la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina. Fue el período de la interdependencia y la reciprocidad. En esencia, Estados Unidos querían controlar las materias primas vitales para ser utilizadas en un futuro posible de guerra. • América Latina tomó conciencia de su importancia estratégica para Estados Unidos e Inglaterra. Eliminó así una serie de tratados políticos militares que humillaban la condición de los latinoamericanos, y, logró además un conjunto de beneficios en el terreno político, económico e histórico. • Venezuela fue parte de esa complejidad, y logró éxitos en la política exterior en la dimensión de lo histórico, político y económico. • Finalmente, ello debería ser un ejemplo de conciencia histórica para un nuevo liderazgo que tiene grandes desafíos en los nuevos tiempos. Hoy, Venezuela es una potencia mundial en hidrocarburos vital para el desarrollo de la maquinaria industrial de occidente. Utilicemos el poder de negociación para intercambiar petróleo por tecnología de punta y experiencias en materia de fuentes alternas de energía.

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Mensajepor von Neurath » Vie Abr 18, 2008 6:35 pm

Evolución histórica de la economía petrolera en los periodos de los presidentes

•Eleazar López Contreras 1936 - 1941
•Isaías Medina Angarita 1941-1945


Eleazar López Contreras 1936 - 1941:

Durante la presidencia del General Eleazar López Contreras tuvo lugar una huelga Petrolera iniciando el 11 de diciembre de 1936 duró cuarenta y tres días, hasta el 22 de enero de 1937, a la cual puso fin y aunque lo conseguido por los huelguistas de los campos petroleros del Zulia y Flacón fue muy poco en relación con lo solicitado, sin embargo, este enfrentamiento de los obreros de la industria petrolera con las compañías concesionarias extranjeras sentó un precedente en la historia laboral del país.
Los obreros petroleros del Zulia que eran los más numerosos, vivían en condiciones infrahumanas y recibían un trato discriminatorio por parte de los capataces extranjeros. Ante tal situación, los sindicatos de la zona decidieron presentar a la Inspectoría del Trabajo sendos pliegos conflictivos en los que solicitaban entre otras cosas, la fijación del Salario Mínimo, aumentos de sueldo, descanso semanal remunerado, mejoras de las viviendas, prestación de servicios médicos y eliminación de las cercas alambradas que rodeaban las zonas residenciales de los obreros.
Ante el desconocimiento de las compañías petroleras de estas justas peticiones, se fueran parando los trabajadores de Falcón y del Zulia, hasta que toda la producción petrolera del occidente del país estuvo completamente paralizada. La organización que mostraron los líderes sindicales les permitió resistir varios intentos de la compañías petroleras por romper el paro, lo que unido al apoyo nacional que recibieron los obreros petroleros, hizo que la huelga petrolera durara durante cuarenta y tres días, desde el 11 de diciembre de 1936, hasta el 22 de enero de 1937.
En esta ultima fecha el Presidente López Contreras decreto la reanudación inmediata de las actividades paralizadas de la industria petrolera y un incremento de un bolívar diario para los trabajadores que devengaran siete, ocho y nueve bolívares, así como un bolívar adicional sobre este aumento para los trabajadores que no ocuparan habitaciones de las empresas en conflicto.
En esta forma se pone a fin a la primera huelga laboral de importancia que se realizaba bajo el amparo de la nueva Ley del Trabajo de 1936. Beneficiándose a las compañías petroleras internacionales, ya que las demás reivindicaciones no fueron atendidas, comenzándose así una persecución policial de los líderes de los partidos de izquierda que habían organizado o apoyado la frustrada huelga petrolera. Uno de los organizadores de la Huelga Petrolera Juan Bautista Fuenmayor, quien escribió un libro titulado de 1936 "1928-1948 Veinte Años de Política", al analizar las causas del fracaso de ese conflicto laboral, señala que el mismo había sido aleccionador, tal como se desprende del siguiente párrafo: "Con todo, la huelga petrolera fue una gran lección para los trabajadores venezolanos, porque demostró que toda demanda de mejoras económicas se resuelve, en ultima instancia, en un conflicto político, en que las clases privilegiadas recurren al aparato del estado para que este intervenga en su favor".

Isaías Medina Angarita 1941-1945:

Venezuela estuvo económicamente casi en quiebra A causa de la Segunda Guerra Venezuela tuvo que enfrentarse a una difícil y repentina tormenta de naturaleza económica; el año 1941 fue de muy buen prospecto para el país, pues el petróleo le dio la inimaginable suma de 228 millones de barriles de petróleo.
Esta situación trajo como inmediata consecuencia que con motivo del ataque de Pearl Harbor, importante bastión norteamericano que se alimentaba con petróleo venezolano, los submarinos alemanes, aliados con los japoneses, en la noche del 14 de febrero de 1942 torpedearon siete buques petroleros que transportaban nuestro crudo a las refinerías de Curazao y Aruba. Esto obliga rebajar nuestra producción a 148 millones de barriles, lo que vino obligadamente a reducir los ingresos con que el gobierno respaldo su política de obras en beneficio de la comunidad. Una medida importante fue la revisión de la política petrolera. A causa de la baja de producción, el gobierno pidió una revisión básica de la legislación petrolera.
Después de muchos estudios y discusiones. Medina convoco al congreso a sesiones extraordinarias: así, el 13 de marzo de 1943 Venezuela tuvo una nueva Ley Petrolera cuyos aspectos más destacados fueron:
*Unificación de todas las medidas adoptadas sobre petróleo en los gobiernos anteriores.
* Obligatoriedad a las Compañías de ampliar en Venezuela, y a expensas de ellas las instalaciones de refinación.
* Aumento de los impuestos y regalías, hasta igualar los ingresos fiscales con las ganancias de los consorcios.
* Renovación por parte del Gobierno de todos los títulos otorgados y ampliación de su vigencia por cuarenta años y a renunciar a todos los juicios legales contra la industria del crudo.
Los beneficios de la nueva ley fueron de efecto inmediato, grandes cantidades de dinero ingreso a las arcas del estado. Esto dio aliciente para que el Gobierno entregara en nuevas concesiones, trece millones de acres. Naturalmente que esta situación, abiertamente favorable a la industria, aumenta la producción, que se fijo en los 300 millones de barriles anuales sobre la marca establecida. Antes de la entrada en vigencia de la Ley de Hidrocarburos de 1943, las concesiones petroleras otorgadas estaban sometidas a distintas leyes, y el control que ejercía el estado en las actividades de las empresas, así como los beneficios que obtenían eran insuficientes. En ese sentido, la nueva ley de hidrocarburos represento un conjunto de ventajas para el país desde el punto de vista jurídico y económico, a partir de su promulgación en marzo de 1943.
En cuanto a las ventajas económicas se refiere, destaca la elevación de la regalía, royally o impuesto de explotación alcanzar la sexta parte o el dieciséis con dos tercio por ciento de la producción. De igual forma, se aumento el impuesto inicial de explotación a ocho bolívares por hectárea y el impuesto de exploración se llevo a seis bolívares por hectárea durante los tres años que duraba el periodo de esa actividad mientras que el impuesto superficial se incremento en forma progresiva a medida que envejecía la concesión para obligar al concesionario a explotar la misma. Conjuntamente con estos impuestos especiales, se sometió a la industria petrolera a pagar impuestos generales, de acuerdo a su ley de impuesto sobre la renta y se elimino la exoneración obligatoria del pago de impuesto aduaneros.

Concesión petrolera

Para 1928, Venezuela está produciendo más de 290.000 b/d, exportando unos 275.000 b/d, con lo que el país se ubica como el segundo productor mundial de petróleo y el primer exportador. Sus niveles de producción fueron fuertemente incrementados con el paso del tiempo, hasta 1970, cuando alcanza su techo máximo de 3.780.000 b/d. Venezuela fue desde 1928 hasta 1970, el primer país exportador de petróleo en el mundo.
Las primeras concesiones otorgadas en Venezuela estuvieron regidas por las legislaciones mineras vigentes en la época. A finales del siglo XIX y durante las dos primeras décadas del XX no había en el país leyes propiamente petroleras. En 1917 durante la Primera Guerra Mundial, iniciada ya la exportación de hidrocarburos venezolanos y recién nombrado Gumersindo Torres como Ministro de Fomento --responsable en ese momento de todo el sector minero--, se decide suspender el otorgamiento de nuevas concesiones y someter a revisión las condiciones en que venían siendo concedidas.
Hasta esa época en Venezuela las empresas sólo cancelaban los impuestos regulares correspondientes a cualquier actividad económica, pero nada pagaban por el derecho mismo a la explotación del recurso. Tomando entonces como ejemplo los regímenes concesionarios de los principales productores de esos años, EE.UU. y México, se llegó a la conclusión de que en Venezuela, por estar esta actividad dirigida casi exclusivamente a la exportación y ser los yacimientos venezolanos de mejor calidad, la regalía debía ser superior al promedio de la de las tierras públicas en EE.UU.
Es así como en octubre de 1918 se promulgó el primer Decreto Reglamentario del Carbón, Petróleo y Sustancias Similares, que fijó la regalía entre 8% y 15% y se estableció, también por vez primera que, una vez finalizada la concesión, debían las minas revertir a la nación –con todos sus edificios, maquinarias y obras anexas– sin pago alguno por parte del gobierno.
En julio de 1920 se aprobó la primera Ley de Hidrocarburos, fijándose el mínimo para la regalía en 15%. En esta Ley se estableció también la figura de las reservas nacionales, concepto según el cual, una vez finalizado el período inicial de exploración, la mitad de la superficie explorada revertía a la nación y el gobierno debía negociar esas reservas, obligado por ley, en condiciones más ventajosas para la nación, superando los mínimos en impuestos y regalías. Se redujo además el área de las concesiones y se reafirmó inequívoca-mente la propiedad estatal de los yacimientos.
Disgustados por estas medidas, las compañías extranjeras y sus aliados, los comerciantes de concesiones, lograron derrotar al ministro Torres en sus incipientes intentos nacionalistas. Se promulgaron así nuevas leyes de hidrocarburos en 1921 y 1922 y Torres fue removido del Ministerio de Fomento. Las compañías llegaron incluso a participar directamente en la redacción de estas nuevas leyes. Además de reducir los tributos y regalías, permitieron que todas las concesiones otorgadas desde 1918 se ajustaran a la nueva ley, disminuyendo así sus aportes fiscales.
La ley de 1922 se mantuvo vigente, salvo reformas menores en 1925, 1928, 1935 y 1936, hasta la ley de 1938. Con esta última, ya ocurrida la muerte del dictador Gómez, se introdujeron algunos cambios respecto a la legislación precedente. Se autorizó por vez primera al Estado a desarrollar directamente actividades petroleras mediante la creación de empresas o institutos autónomos, se incrementaron nuevamente las regalías para nuevas concesiones otorgadas sobre reservas nacionales, se elevaron los impuestos de exploración y el inicial de explotación y se limitaron las exoneraciones de impuestos de importación solamente a los artículos realmente necesarios para las actividades específicas de la concesión.
La más trascendente de las leyes de hidrocarburos anteriores a la nacionalización, fue la promulgada por el Congreso Nacional en marzo de 1943, luego de una gran consulta nacional. Se fraguó con el antecedente de la nacionalización mexicana de 1938, en medio de la Segunda Guerra Mundial y dentro del clima de la política de buena vecindad del presidente Franklin Delano Roosevelt, y sufrió desde su promulgación hasta 1975 sólo dos reformas parciales y puntuales en 1965 y 1967.

Esta Ley de 1943 se logró por primera vez establecer en el país un régimen único y uniforme para todas las concesiones de hidrocarburos, tanto para las otorgadas con anterioridad, como las que se concederían posteriormente, mediante el mecanismo de la conversión. Estableció la posibilidad legal de que los antiguos títulos o contratos fuesen convertidos en nuevos títulos, libres de todo defecto y quedando los anteriores sin vigencia.
Con esto los concesionarios se acogían a la nueva legislación, con sus mayores cargas impositivas, pero el gobierno renunciaba a cualquier reclamo originado por la situación anterior. La duración de todas las concesiones de explotación, las nuevas y las convertidas, se estableció en 40 años contados a partir de esa fecha, es decir, el vencimiento se pospuso para el año 1983, aun cuando algunas de las viejas concesiones estaban ya próximas a su fecha de vencimiento.
La ley no sólo uniformó, sino que también incrementó los impuestos y regalías. Las regalías, por ejemplo, de un máximo de 15%, y promedio de 9%, pasaron a un mínimo de 16,66 % de lo producido medido a boca de pozo, que sólo en casos excepcionales, al declinar la capacidad productiva de los yacimientos, se podría disminuir para preservar el valor comercial de la explotación. Se estableció la soberanía impositiva del Estado, reconociéndole la atribución, por medio de leyes de impuesto sobre la renta, para modificar los tributos.





Fuente.
Revista Economía No. 10, VENEZUELA, PETRÓLEO Y LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL (1939-1945): UN EJEMPLO HISTÓRICO PARA LAS NUEVAS GENERACIONES Ramón Rivas, Facultad de Humanidades universidad de los Andes Pág.: de 207 a 220.
http://www.pdvsa.com/index.php?tpl=inte ... d_temas=13
http://www.monografias.com/trabajos5/ev ... lacionados

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27Pulqui
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Mensajepor 27Pulqui » Dom Abr 20, 2008 4:02 pm

Hola a todos.

Von Neurath, abriste un tema interesante. No entro en lo relativo al petróleo, pero creo que conviene matizar algunos conceptos sobre la política del Buen Vecino.

Valga reiterar que el fondo de este cambio de Estados Unidos para América Latina, obedeció a la necesidad imperiosa de suministrarse materiales estratégicos ante el peligro de otra guerra.


Hay dos interpretaciones, una enfatiza que con la buena vecindad pretendía conseguir los objetivos tradicionales: a) impedir la influencia de las potencias europeas, b) el dominio incuestionable en el continente, por nuevos medios basados en la “renuncia a la dominación”. La otra, sin negar lo anterior, supone que iba más allá, ya que también respondía las exigencias de la búsqueda de mercados externos para las manufacturas norteamericanas y la obtención de materias primas a precios “razonables”.

Sea como fuere, primero, la renuncia a la dominación no implicaba necesariamente para todos la reciprocidad exigida a cambio (es decir, el abandono de la oposición), había países a los que Estados Unidos nunca había dominado, y, segundo, esta política por sus consecuencias internas era resistida por los intereses agropecuarios (representados por H.Wallace) y por quienes defendían como salida a la crisis al proteccionismo y a la adopción de convenios de compensación (p.e. G.Peek). En consecuencia, el Buen Vecino no fue uniforme para todos, ni recibió la misma respuesta en todo el continente.

Venezuela mantenía con Estados Unidos una relación complementaria debido a sus exportaciones de petróleo y de productos tropicales. Asimismo, el lobby cafetalero estadounidense era menos influyente que el de los productores de cereales y carnes, que bloqueaba las ventas de sus competidores de países de zonas templadas. Por eso, supongo, en Venezuela existían buenas oportunidades para estrechar la relación, a pesar de la disputa por la apropiación de la renta petrolera. No era la situación de todos los países del continente, aunque sí de muchos.

Por otra parte, las conferencias en el marco de la Unión Panamericana de Buenos Aires (1936) y Lima (1938) no fueron del todo armónicas, Estados Unidos no pudo implementar una Liga continental equivalente a la de las Naciones. Además, la asignación de los recursos defensivos al conjunto del continente no fue equilibrada, sobre todo ya iniciada la guerra, de manera que el gobierno de Roosevelt alteró las relaciones de fuerza. En consecuencia, en algún caso, como el argentino, la buena vecindad fue interpretada como una ofensiva político-militar que amenazaba la seguridad nacional.

Saludos.
La historia tergiversada no es historia inofensiva. Es peligrosa.
Eric Hobsbawm

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von Neurath
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Mensajepor von Neurath » Dom Abr 20, 2008 9:18 pm

Saludos,
Coincido contigo amigo 27Pulqui en cuanto a algunos puntos a enfatizar:

Hay dos interpretaciones, una enfatiza que con la buena vecindad pretendía conseguir los objetivos tradicionales: a) impedir la influencia de las potencias europeas, b) el dominio incuestionable en el continente, por nuevos medios basados en la “renuncia a la dominación”. La otra, sin negar lo anterior, supone que iba más allá, ya que también respondía las exigencias de la búsqueda de mercados externos para las manufacturas norteamericanas y la obtención de materias primas a precios “razonables”.


Ciertamente los Estados unidos no solo pretendían con la política del buen vecino influir en la producción de materias primas y la explotación de recursos naturales no solo de Venezuela y su petróleo si no también extendiéndonos a un marco general en toda la región latinoamericana y del caribe, el dominio de la región a través de concesiones y acuerdos económicos de prestamos y arrendamientos perseguían el fin común e incuestionable de el dominio energético y económico del continente, uno de los fines fundamentales de la política de buen vecino pretendía eliminar o minimizar la influencia europea en el continente y el contrarrestar entre otros factores la posible ingerencia política de potencias europeas en algunos países de la región que guardaban estrechas relaciones no solo económicas si no también de simpatía política.
En cuanto a los acuerdos económicos con los estados unidos y el petróleo Entiéndase pues, que la coherencia comercial e ideológica se fundamentó en dos hechos sin precedentes: Venezuela no aceptaba imposiciones ideológicas fascistas o nazis y menos con el uso de la fuerza, y para ello, suministró el producto de sus entrañas a la causa de quienes –en ese momento- empuñaban las armas. Segundo, Venezuela vendió barato, aunque algunos gustarían emplear el término regaló, su esfuerzo al futuro de una Nación Global, que luego constituida en Organización de las Naciones Unidas, aseguraría la Paz Mundial.
Con respecto a la posición del Estado ante el auge de la industria petrolera en detrimento de la producción en otros sectores no mineros, es conveniente recordar, y así explicar por si mismo, la ecuánime exposición del presidente Medina ante el Congreso de los Estados Unidos. Medina fue invitado por su homólogo norteamericano, Franklin Delano Roosevelt, a visitar EUA. El propio Medina señaló: “Con ocasión de mi visita al Congreso, expuse, con diáfana claridad como podían tener confianza los capitales extranjeros en sus inversiones en Venezuela, al amparo de sus leyes y con un Gobierno que respetaba los derechos ajenos, pero sin que, en circunstancia alguna, pudiera haber para ellos privilegios ni excepciones [subrayado propio]; y como era ardiente nuestro deseo de que el capital extranjero, unido al propio, fuera un estímulo para el desarrollo de nuestro comercio, industria, agricultura y minería” (“Cuatro años de Democracia”, 1992, p. 59).
El petróleo era explotado hasta 1943 con las leyes sentenciadas y sentenciosas del período del General Juan Vicente Gómez. Según este marco jurídico, las regalías de la explotación minera eran discrecionales; con la Ley de Hidrocarburos, promulgada el 13 de marzo de 1943, éstos eran fijados en beneficio del Estado venezolano. El Dr. Domingo Maza Zavala, reconoce los aspectos positivos de esta Ley, señalando que ésta “consagra la reversión de las concesiones al término del plazo. Fija las regalías en un sexto (16 2/3%) del petróleo y asfalto extraído”. Dicha reversión, constituyó el núcleo fundamental de la futura nacionalización de la industria petrolera venezolana. Postergada por años, y hecha una realidad más de treinta años después.
En este orden de ideas, y dadas las realidades de viejos problemas con nuevas soluciones, destaca el hecho que ante la nueva sacudida beligerante que tiene absorto al Mundo, se repiten patrones de comportamiento. En aquel entonces, el Medio Oriente no era el suplidor de hidrocarburos que es hoy día. Por ello, Venezuela, junto a México (que nacionalizó su empresa petrolera en 1938), eran los principales proveedores de combustible del bloque aliado. Haciendo énfasis en la contribución petrolera, el funcionario diplomático Alberto de Posse Rivas, Encargado de Negocios de Venezuela en Gran Bretaña durante 1945, señaló en su obra “Enroques Retrospectivos Diplomáticos” (1968) que “Venezuela ha contribuido con su petróleo al triunfo de la Causa Aliada. Venezuela produce 35.962.527 toneladas métricas, más o menos, un millón de barriles diarios de ese producto, y en su totalidad, fue exportado a los Aliados y en gran parte a la Royal Air Force” (p. 113-114).

En el campo del petróleo para el momento del estallido de la guerra La principal preocupación de Venezuela, era entonces, el suministro de Petróleo y proteger las vías marítimas de transporte del preciado combustible, y por supuesto, nuestra seguridad continental. Finalmente, y tal como se destacó anteriormente, otro problema bien asistido por el Gobierno Nacional fue la seguridad continental de nuestras costas. Para ello, según el Dr. José Giacopini Zárraga, hubo un acuerdo entre Estados Unidos y Venezuela, para que las “fuerzas armadas venezolanas, se responsabilizaran por la defensa del Continente en el área frente a nuestras costas, específicamente entre el Golfo de Venezuela y la Guayana Británica, incluyendo las Antillas Holandesas” (Leopoldo Tayhardt, 1994, “El Petróleo Venezolano y la Segunda Guerra Mundial”, p. 17). El mismo Giacopini, señala que “el gobierno del general Medina si aceptó esa responsabilidad, pero no aceptó la presencia de tropas norteamericanas en el territorio nacional [subrayado propio]. Hubo una transacción y, en lugar de tropas, se instalaron unas baterías costeras de 155 milímetros y vino personal americano para entrenar a los artilleros venezolanos”.
Lo antes expuesto, según lo expresara Luís Andrade (“Aporte de Venezuela a la Victoria Aliada Durante la Segunda Guerra Mundial”, 1996), demuestra claramente que el gobierno venezolano de esa época adoptó una actitud nacionalista y progresista, en defensa de la soberanía nacional, en la cual se incluía el rechazo a las amenazas y agresiones nazis.


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