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Las suertes del mariscal Zhukov

Los juicios de Núremberg, las nuevas fronteras

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Las suertes del mariscal Zhukov

Mensajepor José Luis » Mar Nov 20, 2012 10:40 am

¡Hola a todos!

Cuando terminó la guerra en Europa en mayo de 1945, Zhukov fue nombrado (30 de mayo de 1945) comandante de las fuerzas de ocupación soviéticas en Alemania. El 22 de marzo de 1946 fue nombrado comandante en jefe de las fuerzas terrestres soviéticas.

Con anterioridad, durante la guerra, Stalin había convertido a Zhukov en el militar con más autoridad en la URSS. El 26 de agosto de 1942 lo había nombrado vice-comandante supremo, esto es la máxima autoridad militar después de Stalin, y el 18 de enero de 1943 lo ascendió a mariscal de la Unión Soviética.

Sin embargo, la suerte de Zhukov con Stalin cambió en junio de 1946, cuando fue destituido como comandante en jefe del ejército de tierra y destinado al distrito militar de Odessa. Había comenzado la primera campaña bajo Stalin para desprestigiar a Zhukov (más tarde llegaría la de Khrushchev).

¿Cuáles fueron los cargos presentados contra Zhukov cuando compareció el 1 de junio de 1946 ante el consejo militar supremo? Egoísmo y falta de respeto hacia sus pares.

Este consejo militar estuvo presidido por Stalin y compuesto por los máximos líderes del partido (Beria, Bulganin, Malenkov y Molotov) y una serie de mariscales y generales (como Budenny, Golikov, Govorov, Konev, Rokossovsky, Rybalko, Shtemenko, Sokolovsky, Valilevsky y Voronov). No hay actas del consejo, pero todo hace suponer que se leyeron los cargos contra Zhukov, se presentaron las pruebas (declaraciones de los miembros del consejo), y finalmente Zhukov entonó el mea culpa. La resolución fue destituirlo de su puesto de comandante en jefe y destinarlo a un distrito miliatr, resolución que fue aprobada y ejecutada por el Consejo de Ministros de 3 de junio. Al día siguiente Zhukov entregó su mando a Konev.

Los sucesos que condujeron a esta caída de Zhukov habían comenzado unos meses antes, en marzo, cuando se destituyó al mariscal Novikov como jefe de la fuerza aérea como consecuencia de una purga contra la industria aérea basada en una acusación de, supuestamente, haber producido cazas de mala calidad durante la guerra. Aunque al parecer no tomó parte activa en el proceso, Zhukov fue un miembro de la comisión que investigó este asunto.

Novikov fue arrestado en abril e interrogado por oficiales de la seguridad del estado (MGB). El 30 de abril, el jefe de ese ministerio, Abakumov, envió a Stalin una declaración donde Novikov denunciaba a Zhukov como una persona excepcionalmente ávida de poder, narcisista y perseguidora de gloria que exigía respeto, esperaba sumisión y no toleraba el disenso. Novikov pasaba luego a relatar cómo a Zhukov sólo le interesaba la importancia de su propio papel durante la guerra, descartando la contribución del resto de comandantes. Pero además, Novikov acusaba a Zhukov de haber mostrado una actitud despreciativa hacia Stalin como comandante supremo.

Todo hace suponer que Novikov proporcionó estas declaraciones bajo presión y tortura; al menos así lo afirmó él mismo cuando fue liberado y rehabilitado después de la muerte de Stalin. Pero ello no quita la posibilidad de que también quisiera vengarse de Zhukov, al ser éste miembro de la comisión de investigación que propició su caída. Sea como fuere, lo cierto es que Stalin aceptó como hechos sus declaraciones, y el 9 de junio emitió un decreto para los rangos más altos del ejército repitiendo las acusaciones contra Zhukov y anunciando su destino como jefe del distrito militar de Odessa. En el decreto Zhukov fue considerado culpable de “conducta indigna y perniciosa” en sus relaciones con el Mando Supremo. Como hombre de desmesurada ambición personal, seguía el decreto, había reclamado con falsedad el crédito de todos los grandes éxitos operacionales durante la Gran Guerra Patriótica, reuniendo a su alrededor un círculo de allegados a quienes había expresado críticas y desacuerdo con el gobierno. Incluso se había autoproclamado el gran artífice del éxito de la operación de Berlín, aunque Berlín no habría podido ser capturada, decía el decreto, en tan corto espacio de tiempo sin el apoyo de los ejércitos de Konev y Rokossovsky. Zhukov, rezaba el decreto, había reconocido que sus “graves errores” hacían imposible que continuase como comandante en jefe de las fuerzas terrestres.

¿Qué había de verdad en todo esto, realmente? No hay duda de que Zhukov era muy ambicioso y muy poco propenso a reconocer públicamente el mérito y la contribución de sus pares militares en los éxitos de la guerra. Pero no es menos cierto que era un sincero comunista (léase fiel a Stalin) y que es muy improbable que criticara a Stalin y su gobierno.

La verdadera causa de su caída habría que buscarla, más bien, en la insondable mente de Stalin, donde sin duda había germinado. Fue Stalin quien concedió a Zhukov toda su autoridad (y todos sus honores), y fue él mismo quien se la retiró. Probablemente, siendo en realidad otro ególatra, no pudo sufrir la fama de Zhukov y decidió retirarlo de primera línea, jaleado también por el círculo de sus adláteres.

De hecho, cuando se le preguntó en los años sesenta por esta cuestión, Zhukov habló de celos, aunque no tanto por parte de Stalin como por los miembros de su séquito, especialmente Beria. También culpó a Bulganin, que era el segundo de Stalin en el Ministerio de Defensa y habría de sucederle en 1947. Cuando Zhukov regresó a Moscú en 1946 tuvo una discusión con Bulganin respecto de la cadena de mando y las relaciones entre el ejército y Stalin, en el sentido de que Zhukov quería tener un acceso directo al dictador, mientras que Bulganin quería que pasara a través del él. Cuando se enteró de esta discusión, Stalin apoyó a Bulganin.

Los problemas para Zhukov no acabaron con su destitución. El 23 de agosto de 1946, Bulganin informó a Stalin que la aduana de la frontera polaco-soviética había detenido un tren con siete vagones que contenían 87 cajas de mobiliario de manufactura alemana destinada a Zhukov en Odessa. Se permitió que el tren continuara su viaje a Odessa, pero se dieron instrucciones a los funcionarios de aduanas de Odessa para que no dieran al cargamento ningún trato privilegiado.

En febrero de 1947, Zhukov fue excluido como candidato a miembro (sin derecho a voto) del Comité Central del partido, exclusión motivada por tener una actitud anti-partido. Fue algo que Zhukov sintió profundamente. El 23 de febrero escribió a Stalin:

Mi exclusión como candidato a miembro del comité central del partido me dolió profundamente. No soy un arribista y no tengo problemas con mi traslado como comandante de las fuerzas terrestres. Durante nueve meses he trabajado con diligencia como el comandante de un distrito militar, aun cuando mi traslado estuvo basado en una declaración calumniosa. Me gustaría darle mi palabra de que todos los errores que he cometido serán rectificados. Durante nueve meses no he recibido una sola reprobación de que el distrito no esté en buen orden. Creo que estoy trabajando bien ahora, pero parece que continúa la difamación iniciada contra mí. Le pido, camarada Stalin, que me escuche y lo convenceré de que está siendo engañado por la gente maliciosa que me calumnia.

Volvió a escribirle cuatro días después, admitiendo que durante la guerra había cometido errores, incluyendo el de reclamar demasiado crédito por los éxitos y no reconociendo plenamente el papel del comandante supremo. Pero seguía insistiendo en que la acusación de Novikov, de que Zhukov era hostil al gobierno, era una calumnia. “Camarada Stalin, sabe usted que sin consideración por mi provia vida y sin titubeos en las situaciones más peligrosas, siempre intenté lo máximo que pude para cumplir sus instrucciones”.

Stalin nunca respondió a esas cartas, ni se volvió a reunir jamás con Zhukov. Antes al contrario, permitió que siguiera la campaña de difamación contra Zhukov. En junio de 1947 Zhukov fue censurado por conceder una medalla militar a la cantante Lidiya Andreevna Ruslanova cuando visitó Berlín en agosto de 1945, y también fue censurado su oficial político el general K. F. Telegin por firmar el decreto del galardón. Para Zhukov sólo fue una reprimenda, pero Telegin fue expulsado del ejército y perdió la condición de miembro pleno del partido (quedó en candidato a miembro). Más tarde, en 1948, fue arrestado y encarcelado junto con Zuslanova y su marido, el general V. V. Krukov, por sus relaciones con Zhukov.

El siguiente paso contra Zhukov fue una investigación del botín de guerra con que se había hecho el mariscal mientras estuvo al mando de las fuerzas de ocupación soviéticas en Alemania. En enero de 1948 Stalin autorizó una inspección del piso de Zhukov en Moscú y de su casa de campo (dacha). El 10 de enero Abakumov informó a Stalin que la inspección había hallado gran cantidad de oro, joyas, plata, sedas, libros caros, prendas de pieles y muebles extranjeros. También hallaron una colección de veinte armas de caza artesanas, incluyendo escopetas manufacturadas por la compañía británica Holland & Holland.

Luego se arrestó a una serie de oficiales que habían servido con Zhukov en Alemania, como el coronel A. S. Semochkin, su ayudante desde 1940 a 1946. Su declaración fue remitida a Zhukov. El 12 de enero de 1948 Zhukov respondió a Zhdanov, el jefe ideólogo de Stalin, que había sido nombrado presidente de la comisión para investigar los “trofeos” de Zhukov, diciendo que todos esos “trofeos” o bien los había comprado con su propio dinero, o bien se los habían regalado. Rechazó la alegación de Semochkin según la cual había recibido dinero extra de fondos oficiales para pagar sus compras. Subrayó que gran parte del mobiliario de su casa de campo, ¡había sido suministrado por el Ministerio de Seguridad del Estado! No obstante, se disculpaba por comprar tantas cosas para él y su familia, y dijo que algunas de las mercancías podían ser dadas al estado. Zhukov concluyó su defensa pidiendo permanecer como miembro del partido para que pudiera continuar corrigiendo sus errores y esforzarse por ser un buen comunista.

La comisión de Zhdanov encontró las explicaciones de Zhukov evasivas y faltas de sinceridad. El 20 de enero el Politburó (el órgano ejecutivo del Comité Central) decretó que Zhukov seguiría siendo miembro del partido, pero todos sus “trofeos” pasarían a poder del estado. También resolvió degradarlo al mando de un distrito militar menos importante, y el 4 de febrero fue transferido al mando del Distrito Militar de los Urales con base en Sverdlovsk.

Nuevamente, Zhukov culpó de su castigo a Beria y Abakumov, no a Stalin, de quien incluso creía que había evitado su arresto. Había mucha ingenuidad en las creencias de Zhukov hacia Stalin, pues Abakumov y Beria jamás se moverían sin el consentimiento previo del dictador.

El nombre de Zhukov fue eliminado de la historia de la Gran Guerra Patriótica y su imagen borrada de las fotografías del Desfile de la Victoria. Un documental de 1948 sobre la Batalla de Moscú apenas mencionó su nombre. Cuando murió el general Rybalko en agosto de 1948, se omitió el nombre de Zhukov de la lista de todos los mariscales que aparecieron en el anuncio de Pravda. Tampoco se vio la imagen de Zhukov en un cartel de 1949 que retrataba a Stalin y la crema de sus generales preparando la contraofensiva de Stalingrado.

La humillación y el sufrimiento de Zhukov no comenzarían a remitir hasta que Vasilevsky fue nombrado ministro de Defensa en 1949 en sustitución de Bulganin. Será una historia para otra ocasión.

Fuente: Geoffrey Roberts, Stalin's General. The Life of Georgy Zhukov (London: Icon Books, 2012), pp. 244-250.

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Re: Las suertes del mariscal Zhukov

Mensajepor José Luis » Vie Nov 30, 2012 7:28 am

¡Hola a todos!

La rehabilitación de Zhukov comenzó cuando aún vivía Stalin, probablemente con la ayuda de Vasilevsky, el sustituto de Bulganin en 1949. Ambos eran consuegros, pues una hija de Zhukov, Era, se había casado con un hijo de Vasilevsky, Yuri, en 1948.

En octubre de 1949, el diario oficial del Partido, Pravda, publicó una noticia del funeral de la muerte del mariscal Tolbukhin, y el nombre de Zhukov apareció en la lista de los firmantes. Durante el año siguiente, fueron reelegidos para el Consejo Supremo una serie de militares entre los que estaba Zhukov como diputado por Sverdlovsk. En 1951 integró la delegación gubernamental para Varsovia, y Pravda publicó una serie de discursos realizados por Zhukov durante ese viaje sobre las relaciones polaco-soviéticas. En 1952 la segunda edición de la enciclopédica Gran Guerra Patriótica (la historia oficial soviética de la guerra) introdujo una corta y favorable entrada sobre Zhukov, destacando su importancia en la realización de los planes militares de Stalin durante la guerra.

En el primer congreso del partido desde el final de la guerra, el 19º Congreso celebrado en octubre de 1952, Zhukov estuvo como delegado y recuperó su condición de candidato a miembro del Comité Central. En este congreso, Zhukov se encontró con el famoso periodista, poeta (nuestro compañero Grossman lleva un hermoso verso del poeta en su firma) y escritor Konstantin Simonov, quien ya se había encontrado con Zhukov en Khalkhin Gol en 1939 y habría de entrevistarlo en varias ocasiones más en el futuro. Había publicado entonces una novela sobre Khalkhin Gol, y aunque en ella no se nombraba directamente a Zhukov, ofrecía un elogioso retrato del comandante ficticio a cargo de las operaciones. Zhukov se lo agradeció.

El propio Stalin medió directamente a favor de Zhukov cuando cursó una directiva estipulando que la novela de Emmanuil Kazakevich sobre la operación del Vístula-Oder tenía que mencionar a Zhukov por su nombre en vez de referirse a él de forma anónima como “Comandante del Frente”. Parece ser que Stalin dijo: “Zhukov tiene sus fallos y por ellos lo hemos criticado. Pero, en cualquier caso, hizo un buen trabajo en Berlín, no un mal trabajo”. Por increíble que parezca, Zhukov estaba convencido de que si Stalin hubiera vivido más tiempo, lo habría rehabilitado del todo e incluso lo hubiera nombrado ministro de Defensa.

Según sus propias memorias (la parte concerniente a la etapa de posguerra, 1946-1957, que no fue publicada originalmente), el 4 de marzo de 1953 Zhukov recibió un mensaje urgente en Sverdlovsk para llamar por teléfono a Bulganin, quien le dijo que volara el día siguiente a Moscú. Cuando Zhukov llegó a Moscú, Bulganin se lo llevó a una reunión del alto nivel de los líderes del Partido, donde tuvo noticia de que Stalin se encontraba muy grave (murió ese mismo día). En dicha reunión, presidida por Khrushchev, se acordaron una serie de cambios de personal, entre ellos el nombramiento de Bulganin como ministro de guerra con Zhukov y Vasilevsky (actual ministro de guerra) como sus suplentes. Más tarde, Zhukov se enteró de que Bulganin, previamente, había puesto objeciones al nombramiento de Zhukov, pero fueron rechazadas por el resto de los líderes del Partido.

En el funeral de estado de Stalin el 9 de marzo de 1953, Zhukov ocupó una posición destacada en la guardia militar que rindió honores, si bien fue Vasilevsky el que habló en nombre de las fuerzas armadas en la Plaza Roja.

El nombramiento de Zhukov como ministro suplente fue confirmado por el Consejo Supremo el 15 de marzo de 1953, y en ese mismo consejo se cambió el nombre del ministerio de guerra por ministerio de defensa, fusionado con el ministerio de marina. En mayo, Pravda publicó un artículo de Zhukov sobre el octavo anirvesario de la victoria soviética sobre la Alemania nazi. En dicho artículo, Zhukov continuaba celebrando el liderazgo de Stalin durante la guerra y su gran genio militar.

La primera gran actuación de Zhukov en esta etapa tras Stalin fue su papel en el arresto de Beria. El 26 de junio de 1953, Bulganin telefoneó a Zhukov para que acudiera al Kremlin, donde se encontró con Malenkov, Khrushchev, Molotov y otros líderes. Aquí dijo Malenkov que Beria estaba conspirando contra el liderazgo del partido y que debía ser arrestado. Cuando intervino Khrushchev para preguntar si había alguna duda, Zhukov respondió: “¿Qué dudas puede haber? La misión será cumplimentada”. Cuando Khrushchev observó que Beria era un tipo fuerte y podía estar armado, Zhukov respondió nuevamente: “No soy un especialista en arrestos y nunca he hecho esto con anterioridad, pero no vacilaré”. Y efectivamente, Zhukov, acompañado de otros militares, y a la señal acordada, arrestó a Beria cuando éste estaba reunido con los líderes del Partido y se lo llevaron a prisión. Beria fue juzgado por terrorismo y actividades contrarrevolucionarias, sentenciado a muerte y fusilado. Más tarde, cuando preguntaron a Zhukov cuál era la cosa más importante que había hecho en su vida, respondió: “El arresto de Beria”.

Zhukov permaneció en segunda fila en el gran escenario político del estado soviético hasta 1955, cuando fue nombrado ministro de defensa. Volvería a caer en desgracia en 1958, pero eso lo trataremos en otra ocasión.

Fuente: Roberts, Op. Cit., 251-256.

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Re: Las suertes del mariscal Zhukov

Mensajepor José Luis » Lun Dic 03, 2012 4:13 pm

¡Hola a todos!

Zhukov fue nombrado oficialmente ministro de Defensa el 7 de febrero de 1955 y destituido, de hecho, el 27 de octubre de 1957.

Durante el 20º Congreso del Partido, febrero de 1955, Zhukov fue elegido miembro suplente (sin derecho a voto) del Presidium, posicionándose inmediatamente del lado de Khrushchev en su famosa crítica a Stalin. Su segunda caída comenzó a forjarse en el otoño de 1957, mientras estaba de viaje en Albania. El 17 de octubre, A. S. Zheltov, el jefe de la administración política de las fuerzas armadas, denunció a Zhukov en una reunión del Presidium. Según Zheltov, Zhukov había menospreciado el trabajo político en las fuerzas armadas, subordinando los consejos militares a los comandantes militares. Había tratado con hostilidad al propio Zheltov porque, según éste, se había opuesto a su nombramiento como ministro de defensa. En la reunión estaban presentes Konev y Malinovsky, quienes defendieron el estado del trabajo político en el ejército, aunque no a Zhukov personalmente. Sus opiniones no impidieron que se decidiera crear una comisión para examinar ese asunto. Dos días después, la comisión reportó al Presidium y se adoptó una resolución que especificaba que los consejos militares eran responsables de todas las decisiones importantes de las fuerzas armadas. También se decidió convocar reuniones en Moscú y Leningrado de los activistas de partido en las fuerzas armadas.

Khrushchev participó en las reuniones del 22 y 23 de octubre en Moscú, y aunque no criticó directamente a Zhukov, estaba claro que sus días como ministro estaban contados. Khrushchev se quejó de un documental sobre la batalla de Stalingrado que representaba a Zhukov y Vasilevsky como los principales arquitectos de la contraofensiva de noviembre de 1942, cuando, según Khrushchev, todo el crédito era del él mismo y de Yeremenko. Dos días más tarde, el ministro de cultura escribió al Comité Central detallando la interferencia de Zhukov en la edición del documental, concluyendo que su contenido “propagaba el culto de la personalidad del camarada Zhukov”.

Cuando Zhukov regresó de Albania a Moscú, el 26 de octubre, enfermo de gripe, no estaba en las mejores condiciones cuando asistió, más tarde en ese día, a la reunión del Presidium. De todas formas, defendió su posición negando que quisiera separar a las fuerzas armadas del partido y exigiendo una comisión para investigar los cargos. En su intervención, Khruschev criticó a Zhukov por varios motivos y propuso su destitución como ministro de defensa. Pocos días después, durante el 28 y 29 de octubre, el Comité Central se reunió para ratificar la destitución de Zhukov, quien fue acusado de intentar escindir el ejército del partido y reclamar demasiado crédito por la victoria en la Gran Guerra Patriótica. Zhukov, que tuvo derecho a réplica, proclamó su lealtad al partido y negó cualquier intento de socavar su autoridad dentro de las fuerzas armadas. Sus colegas militares desplegaron contra él multitud de acusaciones. Sokolovsky, antiguo jefe de EM de Zhukov durante parte de la guerra y actualmente jefe del EMG, afirmó que Zhukov había alterado sin consultarlo un documento del EMG que declaraba que la Unión Soviética nunca comenzaría una guerra por una declaración de que podría atacar primero. Timoshenko repitió acusaciones sobre el ansia de poder de Zhukov e hizo notar su tendencia a creerse infalible. Konev criticó igualmente el culto a la personalidad de Zhukov; Yeremenko insistió en la falsedad de las afirmaciones de Zhukov sobre la organización de la contraofensiva de Stalingrado; Chuikov afirmó que el culto a la personalidad de Stalin se había cambiado por el culto a la personalidad de Zhukov; Rokossovsky subrayó la vulgaridad de Zhukov y su insultante conducta hacia sus oficiales colegas: “Su forma de mando”, dijo Rokossovsky refiriéndose no sólo a la guerra, “era literalmente obscena; no escuchábamos nada sino continuas maldiciones y juramentos mezclados con amenazas de fusilar a la gente”. Vasilevsky no acudió al pleno por encontrarse enfermo.

El pleno lo cerró Khrushchev con un ataque sobre Zhukov que incluía aspectos de su papel en la guerra, especialmente relacionados con la caída de Kiev en 1941, la debacle de Kharkov en 1942 y la batalla de Stalingrado. También lo acusó de no comprender la tecnología militar moderna. Tras finalizar su discurso, se aprobó una resolución confirmando la decisión del Presidium de destituir a Zhukov como ministro de defensa y expulsarlo del CC así como del Presidium.

Luego comenzó otra campaña contra Zhukov, realizada principalmente por las fuerzas armadas y el partido. En una reunión de miembros del partido celebrada en Moscú el 31 de octubre, el mariscal Moskalenko denunció la “vanidad, egoísmo, arrogancia y narcisismo sin límites” de Zhukov, mientras Malinovsky reseñó su “terquedad, despotismo, ambición y su búsqueda de autoglorificación”. Su viejo amigo Bagramyan parece que dijo que Zhukov era “simplemente un hombre enfermo. El autoensalzamiento está en su sangre”.

La destitución de Zhukov como ministro de defensa y su reemplazo por Malinovsky se hicieron públicos, antes de la celebración del pleno del CC citado de 28-29 de octubre, en Pravda el 27 de octubre de 1957. El 3 de noviembre la prensa soviética publicó la resolución del CC. Ese mismo día, Pravda publicó un largo artículo de Konev contra el expediente de guerra de Zhukov. Subrayaba que cuando los alemanes atacaron en junio de 1941, Zhukov era el jefe del EMG y corresponsable de la debacle que siguió. También lo criticaba por un no merecido crédito por operaciones como la contraofensiva de Stalingrado y el ataque sobre Berlín. Según Konev, los éxitos de la guerra fueron más resultado de los esfuerzos de los comandantes de frentes (como él mismo) que de Stalin, el Stavka y Zhukov.

El 5 de noviembre de 1957, K. P. S. Menon, el embajador de la India en Moscú, escribió en su diario un comentario clarividente:

[Después de la muerte de Stalin ninguna estrella brilló con más lustre en el firmamento ruso que la de Zhukov. Los intentos que se están haciendo ahora para apagarlo sólo pueden tildarse de lamentables. El Partido quizás consiga mantener la figura de Zhukov fuera del ojo público, pero no conseguirá sacar su memoria de los corazones de los hombres...La verdad triunfará finalmente, y Clio colocará a Zhukov del lado de semejantes favoritos como Alexander Suvorov, Mikhail Kutuzov y Alexander Nevsky...Y la agradecida tierra rusa siempre mantendrá su memoria en estima y afecto.]

Otro día remataré el "calvario" de Zhukov hasta su rehabilitación total y definitiva.

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Re: Las suertes del mariscal Zhukov

Mensajepor José Luis » Mié Dic 05, 2012 8:00 pm

¡Hola a todos!

En febrero de 1958 el Presidium retiró a Zhukov de las fuerzas armadas con una buena pensión, buen seguro médico y servicio de seguridad, junto con un pequeño coche para su uso personal. También se le puso bajo vigilancia de la KGB, que descubrió varias críticas de Zhukov a miembros del gobierno e instituciones del estado.

En junio de 1963, vistas las críticas de Zhukov reportadas por la KGB, el Presidium decidió enviar una delegación presidida por Leónidas Brezhnev para advertir a Zhukov que si no desistía de tales críticas sería expulsado del Partido y arrestado. Sin embargo, Zhukov se mostró obstinado cuando lo visitó Brezhnev, siendo incapaz de aceptar la resolución aprobada por el pleno de octubre de 1957 y quejándose de que no se la había dado la oportunidad de comentarla. Estaba particularmente enfadado por el cargo de aventurerismo de la resolución:

“¿Cuándo y dónde fui yo un aventurero? ¿En relación a qué fui yo un aventurero? He estado en el Partido durante 43 años, he combatido en cuatro guerras, he sacrificado mi salud por la patria, ¿y sin embargo de alguna forma y en algún lugar cometí actos aventuristas? ¿Dónde están los hechos? No existen tales hechos”.

También le dijo que no había criticado al Partido y que no tenían nada de que preocuparse por lo que estaba escribiendo en sus memorias.

Había comenzado a escribir sus memorias a finales de la década de 1950 en el contexto de una campaña continuada para desacreditar tanto su reputación histórica como su integridad personal. La primera gran crítica había sido hecha por Konev en el artículo de Pravda de noviembre de 1957, y al año siguiente siguió la del prominente historiador militar general E. A. Boltin, quien subrayó el fracaso de Zhukov como jefe del EMG en 1941 para implementar las medidas adecuadas de guerra. También se reseñó este fracaso en el segundo volumen de la historia oficial de la Gran Guerra Patriótica, donde también se acusó a Timoshenko. Fue más dañina la acusación de Malinovsky en el 21º Congreso del Partido en 1959, quien afirmó en Zhukov tendencias “bonapartistas”, es decir que aspiraba al poder supremo, acusación que repitió Khrushchev en el 22º Congreso del Partido en 1961.

Estos ataques públicos contra la reputación de Zhukov allanaron el camino para que los militares criticaran en sus memorias el papel de Zhukov durante la guerra. Lo calificaron de ser un ignorante de los sofisticados asuntos militares y un matón en el trato con sus oficiales. En febrero de 1964, Zhukov escribió a Khrushchev quejándose de que los autores de memorias e historiadores lo estaban presentando ya no como bonapartista, sino como un aventurero, un revisionista y como alguien hostil a la crítica del partido a las fuerzas armadas.

También mortificó a Zhukov el llamativo silencio de muchas publicaciones históricas acerca de su papel en la guerra. Un estudio de 1958 sobre el bloqueo de Leningrado omitió toda mención a su importante papel en la defensa de la ciudad en septiembre de 1941. Otro estudio de 1960 sobre la operación de Pomerania Oriental ni siquiera nombró a Zhukov como comandante del 1º Frente Bielorruso. El primer volumen de la historia oficial de la Historia de la Gran Guerra Patriótica reconocía que Zhukov estaba al mando en Khalkhin Gol, pero no le concedía crédito alguno por la victoria del Ejército Rojo sobre los japoneses. En 1962, Sokolovsky escribió el definitivo manual soviético Estrategia Militar, pero el nombre de Zhukov estaba totalmente ausente en la sección que trataba el desarrollo del pensamiento estratégico soviético durante la guerra. En 1964, Sokolovsky publicó un libro sobre la batalla de Moscú, y pese a que durante esa operación había sido el jefe del EM de Zhukov, apenas mencionó su nombre en todo el libro. En 1965, Rokossovsky fue el editor jefe de un texto definitivo sobre la batalla de Stalingrado, y sólo limitó el papel de Zhukov a la declaración de que había servido como representante del Stavka durante la batalla.

Quizá sea bajo este contexto histórico que se comprenda que las memorias de Zhukov, dice Roberts, no se hubieran detenido a discutir sus fracasos y errores por no dar más munición al ataque de sus enemigos. Zhukov comenzó a escribir sus memorias como un acto de fe, pues entonces no había posibilidad alguna de que fueran publicadas mientras Khrushchev estuviera en el poder. Cayó en octubre de 1964, y en marzo de 1965, bajo Brezhnev, comenzó la rehabilitación definitiva de Zhukov.

Fuente: Roberts, 290-294.

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Re: Las suertes del mariscal Zhukov

Mensajepor alejandro_ » Jue Ene 03, 2013 1:03 pm

José Luis, estos temas son muy interesantes e ilustran muy bien las "relaciones" de los miembros del polítburo.

A mí me sorprende más la actitud de los colegas de Zhukov. Por ejemplo Koniev. En 1941 Stalin pensó en fusilarle por no detener el avance alemán, pero Zhukov le defendió, añadiendo que fusilar a Pavlov no sirvió de nada y afirmado que Koniev era un oficial inteligente.

Saludos.

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Re: Las suertes del mariscal Zhukov

Mensajepor Antonio Machado » Jue Ene 03, 2013 6:26 pm

Hola estimados amigos:

Otro tema mega-interesante que nos llega del intelecto y la pluma de José Luis, para beneficio de todos.

Gracias por compartir, saludos cordiales desde Nueva York,

Antonio Machado.
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Re: Las suertes del mariscal Zhukov

Mensajepor José Luis » Sab Ene 05, 2013 1:34 pm

¡Hola a todos!

alejandro_ escribió:A mí me sorprende más la actitud de los colegas de Zhukov. Por ejemplo Koniev. En 1941 Stalin pensó en fusilarle por no detener el avance alemán, pero Zhukov le defendió, añadiendo que fusilar a Pavlov no sirvió de nada y afirmado que Koniev era un oficial inteligente.


¡Hola, Alejandro!

Esa es la versión que dio Zhukov (a Simonov). El meollo de la misma está en las circunstancias en las que Zhukov fue nombrado comandante del Frente Occidental, que difieren según Konev y según Zhukov. Roberts se detiene un poco en este episodio (pp. 135-136 y 331-332), que paso a resumir.

El 6 de octubre de 1941, el Stavka nombró a Zhukov su representante para el Frente de la Reserva (que Zhukov ya había comandado en Yelnya). Dos días más tarde, el 8 de octubre, Zhukov fue nombrado comandante del Frente de la Reserva en sustitución del mariscal Budenny. Finalmente, el 10 de octubre Stalin unificó los frentes Occidental (Konev) y Reserva (Zhukov) en un único Frente Occidental mandado por Zhukov, con Konev como su suplente. Unos días después, Konev fue nombrado comandante del recién creado Frente de Kalinin (compuesto por fuerzas extraídas de los frentes Noroccidental y Occidental).

La controversia alrededor del nombramiento de Zhukov como comandante del nuevo Frente Occidental comenzó con la contribución de Konev a un libro sobre la batalla de Moscú publicado en 1968, donde afirmó que Zhukov había sido nombrado para ese puesto gracias a que él mismo lo había recomendado. En ese mismo libro, Zhukov afirmó que su nombramiento había sido el resultado de una conversación telefónica que tuvo con Stalin a su regreso de Leningrado. Durante esa conversación, según Zhukov, Stalin le preguntó si tenía alguna objeción para nombrar a Konev su segundo como comandante del nuevo Frente Occidental. Antes de que fuese publicado el artículo de Konev, los editores enviaron una copia del mismo a Zhukov para que diera sus comentarios. Zhukov respondió escribiendo a los editores que el borrador de Konev contenía tantas falsedades, incluyendo la relacionada con su propio nombramiento como comandante del Frente Occidental, que si lo publicaban tal como estaba, él retiraría su contribución al libro. Al final, los editores publicaron el artículo de Konev más o menos sin cambios, junto con el de Zhukov.

Otra variación de la historia, es la que Zhukov comentó a Simonov en 1964-65, y que refiere que en su mencionada conversación telefónica con Stalin, éste le dijo que quería someter a Konev a un consejo de guerra por su fracaso al mando del Frente Occidental, pero que Zhukov persuadió a Stalin de que Konev era un hombre honesto que no se merecía un final como el de Pavlov.

La versión de Konev, dice Roberts, está apoyada por la evidencia documental. De hecho, en el Zhukov de Daines (pp. 242-243), éste relata cómo se nombró una Comisión de Defensa Nacional para analizar las causas del desastre del Frente Occidental. La comisión se reunió en Krasnovidovo, en el mismo puesto de mando del Frente Occidental; sus tres miembros -Molotov, Voroshilov y Vasilevsky-, junto con Konev y Bulganin, concluyeron unánimemente que sin combinar las fuerzas de los dos frentes (Occidental y Reserva) bajo un mando unificado no se podría salvar la situación. Propusieron a Stalin cinco puntos, siendo el núm. 2 la propuesta de Zhukov como comandante del nuevo frente, y el núm. 3 la de Konev como su segundo en el mando. El punto núm. 5 proponía que Zhukov asumiera el mando del nuevo Frente Occidental el 11 de octubre a las 18:00 horas. La propuesta llevaba las firmas de los cinco personajes citados y estaba fechada el 10 de octubre de 1941, a las 15:45 horas. Ese mismo día, 10 de octubre, el Stavka aprobó la propuesta y nombró a Zhukov comandante del nuevo Frente Occidental.

Yo no sé si es verídica la historia de Zhukov (sobre el pretendido consejo de guerra de Stalin a Konev), pero parece evidente que Stalin no hizo venir a Zhukov de Leningrado para darle un simple mando de un frente, sino para encargarle la dirección general de la defensa de la capital rusa. Lo dicho por Konev es cierto, sin duda; pero yo creo que Stalin nombraría igualmente a Zhukov comandante del nuevo Frente Occidental aunque no lo hubiesen recomendado Konev, Bulganin y los tres miembros de la comisión.

Saludos cordiales
JL
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Re: Las suertes del mariscal Zhukov

Mensajepor alejandro_ » Lun Ene 07, 2013 6:20 pm

Esa es la versión que dio Zhukov (a Simonov). El meollo de la misma está en las circunstancias en las que Zhukov fue nombrado comandante del Frente Occidental, que difieren según Konev y según Zhukov. Roberts se detiene un poco en este episodio (pp. 135-136 y 331-332), que paso a resumir.


Gracias por los detalles. La versión de Zhukov es la que utiliza Rodric Braithwaite en libro "Moscow 1941: A City & Its People at War". El 8 de octubre Stalin envía a Zhukov de visita a los cuarteles de los frentes Occidental y Reserva. Como dices en tu anterior mensaje, Stalin unifica ambos el 20 de octubre. La discusión sobre Koniev se produjo cuando Zhukov informó a Stalin de cómo estaba la situación. No parece que haya minutos escritos de la discusión, y tampoco se puede descartar que la conversación se produjese por teléfono*.

http://books.google.co.uk/books?id=aChp ... ot&f=false

* Los archivos no anotaban lo comentado en las llamadas telefónicas.

Saludos.


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