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KATYN VIVENCIA PERSONAL DESDE LA ARGENTINA

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chowanczak
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KATYN VIVENCIA PERSONAL DESDE LA ARGENTINA

Mensajepor chowanczak » Mié Abr 12, 2017 2:28 pm

KATYN
VIVENCIA PERSONAL DESDE LA ARGENTINA

En mi niñez la palabra Katyn fue sinónimo de tristeza. El hermano mayor de mi abuelo materno, el Capitán Jerzy Bychowiec, fue uno de los oficiales polacos asesinados en ese lugar.
Katyn es un bosque localizado a unos 20 km al oeste de la ciudad de Smolensk, en Rusia. En el año 1940, fue escenario de la cruel matanza de miles de oficiales polacos. Las tumbas de los militares se descubrieron en 1941, después que los alemanes capturaron la ciudad de Smolensk, pero el hecho no se conoció hasta dos años después. En ese momento se supo que todos los soldados habían recibido un balazo en la nuca.

De adulto pude saber qué había sucedido con mi tío abuelo, el primer oficial polaco enviado a Katyn. Aunque hubiera sido más justo que mi abuelo Nicolás lo supiera. Sin embargo, me tocó en suerte a mí acceder a documentos que probaban su destino.
Cuando los leí por primera vez, sentí al mismo tiempo un profundo orgullo y una gran tristeza, debido a que mi abuelo nunca supo la opinión que tenían de su hermano Jerzy sus jefes y subordinados:
• Del Jefe de Regimiento: “No se preocupe por el lado norte, ese flanco lo defiende el Capitán Bychowiec”.
• Del Capitán Bychowiec al Jefe de Regimiento: “El Capitán Bychowiec solicita al Jefe de Regimiento que los prisioneros alemanes heridos que se rindieron ante él reciban la mejor atención médica que se les pueda proporcionar”.
• Capitán Bychowiec: “El mejor Jefe de Compañía del Regimiento”.
El 1º de septiembre de 1939 Polonia es atacada por Alemania y comienza la Segunda Guerra Mundial. Dieciséis días después, comienza el ataque soviético. Polonia lucha sola en dos frentes, contra las dos superpotencias europeas de la época. Luchó durante 36 días. Francia, con el valioso apoyo de la Fuerza Expedicionaria Británica y con una cantidad de armamento similar a la alemana, solo resistió 10 días más que Polonia.
El regimiento de mi tío abuelo queda diezmado, luego de cruentos combates, en las primeras semanas de guerra. En esta situación desesperante junta a sus hombres y los releva de sus deberes de soldados, seguidamente decide una acción heroica y les propone dirigirse hacia la capital sitiada en su auxilio, (un hecho similar al del Mayor Henryk Dobrzański, en la famosa película Hubal *), todos deciden seguirle, sin embargo por el camino son emboscados por el Ejército Rojo y caen prisioneros.

El 6 de octubre capitula la última gran unidad de batalla, el Grupo de Operaciones Polesie del General Franciszek Kleeberg. Parte del Ejército Polaco logra escapar a Occidente para continuar la lucha, otra parte es tomada prisionera por los alemanes y una tercera parte por los soviéticos. Este último caso es el de mi abuelo y su hermano.
En 1943, la oficina de noticias Alemana anunció por Radio Berlín el hallazgo de fosas comunes en los bosques de Katyn, con gran cantidad de oficiales polacos asesinados en masa por las fuerzas soviéticas.

Para dar mayor veracidad a estas afirmaciones, los alemanes trajeron como testigos a prisioneros de distintas nacionalidades, entre ellas polacos, para supervisar las exhumaciones. Entre ellos, había un capitán médico polaco. “¿Cuánto tiempo calcula usted que se encuentran estos cuerpos aquí?”, le preguntó un coronel médico alemán. “Tantos meses”, respondió el polaco. El Coronel alemán le dijo: “Capitán, ¿cómo es que logró contabilizar el tiempo con tanta precisión? El Capitán Polaco lo miró y le respondió: “Fui alumno de su cátedra de medicina forense en Berlín”.

El gobierno polaco en el exilio acusó a los rusos de esta atrocidad; éstos, a su vez, culparon a los alemanes, pero nunca permitieron que la Cruz Roja Internacional investigara el caso. Los familiares de las víctimas recién en 1990 tuvimos una confirmación oficial de lo sucedido.
En la correspondencia que manteníamos con la familia de mi abuelo en Polonia, se obviaba este tema para evitar una posible represión contra ellos. Allí la situación era más dolorosa aún, porque no se podía siquiera insinuar que la Unión Soviética fue responsable de esta matanza. En el extranjero, la colectividad polaca realizaba permanentemente manifestaciones y misas para recordar este genocidio. En Polonia, en cambio, la palabra Katyn no se podía pronunciar, si no estaba acompañada por la fecha de 1941 en vez de 1940, de manera de culpar a los alemanes de la masacre.
A partir de 1974, en Polonia el Círculo de Memoria Nacional, fundado por el padre Wacław Karłowiczy el periodista Stefan Melak organizó homenajes cada año. En 1980, para el día de Todos los Santos, se agruparon cientos de personas en Dolinka Katynska, en el cementerio de Powązki en Varsovia para rendir homenaje a las víctimas. El lugar quedo cubierto de flores y de banderas polacas.
Por iniciativa del periodista Stefan Melak y del padre Stefan Niedzielak, en julio de 1981se colocó en ese cementerio una Cruz de 4,50 m de altura, con un águila con corona -los comunistas habían suprimido la corona del escudo polaco- y la inscripción “1940”. A la noche siguiente la escultura fue “misteriosamente” retirada.
El 1º agosto de 1983, en el 39º aniversario del Levantamiento de Varsovia, se reunieron decenas de miles de personas para homenajear a las víctimas. Y al año siguiente se colocó una gran cruz de madera, que enseguida fue retirada por las autoridades comunistas.
En el año 1984, el gobierno de la ciudad de Varsovia decidió construir un monumento, con la inscripción “1941”, sin embargo, las autoridades soviéticas presionaron al gobierno polaco para que además del año figurara una leyenda que dijera que el crimen había sido ejecutado por los alemanes, a lo que los artistas se opusieron.
Participar en los actos de homenaje a las víctimas de Katyn conllevaba un gran riesgo. El padre Niedzielak fue continuamente amenazado y su fallecimiento, si bien oficialmente fue debido a una caída, nunca fue totalmente aclarado y muchos polacos sospechan que fue asesinado.
Recién el 13 de abril de 1990, a cincuenta años de la masacre, el presidente soviético Mijaíl Gorbachov admitió oficialmente la responsabilidad de la Unión Soviética en el crimen de Katyn. Por fin después de tanto tiempo se pudo hablar sin miedos de este tema en Polonia.

De adulto, pude conocer a mi primo, el hijo del Capitán Bychowiec (ascendido a Mayor post-mortem). Todavía no se había detenido el tren que me trasportaba de Varsovia a Katowice, sin embargo ya había logrado identificar a mi pariente Jerzy -se llama igual que su padre-, quien me esperaba en la estación: era igual a mi abuelo.
En seguida congeniamos. Sentí que lo conocía de toda la vida. Conocí Mikolow, una hermosa ciudad que data de 1.222, donde vive con su familia y donde nació mi madre. Hicimos muchos paseos por la zona y me mostró algunas obras que había proyectado. Me sorprendió mucho que habiendo estudiado en años tan distintos y en países tan alejados tuviéramos los mismos criterios básicos de ingeniería. A él le sorprendió en cambio lo que yo sabía de historia polaca.
Al cabo de un tiempo llegó lo inevitable: hablar de su padre. Me contó que no me podía asegurar si los recuerdos que tiene de él son realmente recuerdos o son vivencias que le contaron de niño, ya que la última vez que lo vio solo tenía tres años. También me contó que luego de la guerra, cuando llegaba algún hombre a su casa, él gritaba: “Tata Tata” (papá, papá), esperando que esa persona fuera su padre.
Al llegar a la edad de comenzar los estudios universitarios, optó por seguir arquitectura, allí lo recibió un joven militante comunista quien le dijo: “Los estudios de arquitectura no son para los hijos de los oficiales de la Sanación” (se denominaba Sanación, Sanacja, al gobierno polaco de los años 30). Esta prohibición obligo a mi pariente a estudiar otra profesión: Ingeniería Sanitaria, carrera en la cual tuvo un desempeño brillante.
En el final de su carrera, el directorio de la empresa (estatal en esa época), lo nominó para ser el Director de Ingeniería.
-Ing. Bychowiek, usted es la persona que consideramos más capacitada para este puesto.
- Muchas gracias, va a ser un honor para mí-, respondió Jerzy.
-Sin embargo hay un pequeño detalle: para ser director debe afiliarse al partido comunista.
-No, gracias-, contestó.
Creo que Katyn es una herida que nunca termino de cicatrizar en el alma de mi pariente y colega, como así también de muchos de los familiares directos de los soldados asesinados. Sin embargo también pienso que una vez que se conoció la verdad, tal vez los fantasmas de Katyn pudieron por fin descansar en paz.
Nota: Hubal Famosa película polaca que narra la historia verídica del Mayor Henryk Dobrzański, durante la campaña de 1939.
Ing. Andrés Chowanczak
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Re: KATYN VIVENCIA PERSONAL DESDE LA ARGENTINA

Mensajepor Juan M. Parada C. » Mié Abr 12, 2017 4:28 pm

He aquí otra faceta más de esta trágica historia que enlutaría a varias familias polacas y pasaría a ser por varios años un crimen sumido en el olvido por parte de las autoridades comunistas para tratar de enmascarar la culpabilidad del mismo, que ahora todo el mundo conoce en su justa medida.
Agradezco al amigo chowanczak por hacernos llegar esta historia que debe tener ya un epílogo acorde al perdón y al descanso eterno de estos seres inmolados por la vorágine de la guerra.

Saludos y bendiciones a granel.
"¡Ay,señor! Tú sabes lo ocupado que tendré que estar hoy.Si acaso te olvido por un instante,tu no te olvides de mi". Sir Jacob Astley antes de la batalla de Edge Hill el 23 de octubre del año de nuestro señor de 1642


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