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Sachsenhausen (Uno de los primeros...)

Los Campos de la Muerte del Tercer Reich

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Mensajepor TMV » Dom Dic 17, 2006 9:09 am

El Campo Pequeño (10) (situado a la derecha de la Torre A), construido en 1938, estuvo confinada la mayoría de los prisioneros judíos hasta su deportación a Auschwiitz en octubre de 1942.

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En el Campo pequeño se exponen los barracones 38 y 39 (11).

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Cada uno de los barracones, su número y ubicación se simbolizan con las losas que se observan en la fotografía.

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Dormitorios del Barracón 38.
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Mensajepor TMV » Dom Dic 17, 2006 9:17 am

Junto al campo pequeño se encontraba la zona de castigo (13), contenía un edificio de celdas de castigo, construido en 1936 que sirvió como cárcel del campo y de la GESTAPO. En las celdas de castigo la SS no sólo ejecutaba las penas impuestas a los prisioneros del campo, sino que también encerraba a prisioneros especialmente importantes.

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Interior del edificio y celdas de castigo.

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Exterior de la zona de castigo.
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Mensajepor TMV » Dom Dic 17, 2006 9:21 am

En el centro del campo se encuentran la cocina de los prisioneros (14) y la lavandería (15) de los mismos.

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El primer edificio es la lavandería y el del final la cocina (ambos en obras de remodelación).

En línea con los anteriores edificios anteriores se encuentra el monumento del “Lugar Nacional de recuerdo y conmemoración” (16) .

En uno de los extremos del campo se encuentra el Campo especial (17) construido en 1941 para presos especiales.

Dentro de ese campo se encuentra el museo del Campo Especial soviético número 7/número 1.
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Mensajepor TMV » Dom Dic 17, 2006 9:26 am

Saliendo del Campo Especial y en otro de los extremos del campo se encuentra el Foso de Fusilamientos,18, donde fueron ejecutados combatientes de la resistencia, objetores de conciencia y condenados por los tribunales especiales nazis.

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Junto al Foso de fusilamiento se encuentra la “Estación Z” (19), donde se encontraban los hornos crematorios.

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Última edición por TMV el Dom Dic 17, 2006 9:42 am, editado 1 vez en total.
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Mensajepor TMV » Dom Dic 17, 2006 9:33 am

Junto a la estación Z, pero separada de ella, se encuentra el recinto industrial (20), donde se hallaban los talleres de la SS en los que los prisioneros del campo realizaban trabajos forzosos.

En el recinto industrial se encontraba el primer crematorio del campo, construido en 1939, no lejos de la Torre C y detrás del muro del campo. Fue utilizado hasta que se construyó la Estación Z, en la primavera de 1942.

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En otro de los extremos del campo se encuentra la Sala de Autopsias con depósito de cadáveres (21), fue construida en 1941.

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Mensajepor TMV » Dom Dic 17, 2006 9:36 am

Al lado de dicha sala, se encuentran 2 barracones que eran destinados a enfermería del campo (22).

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Datos del campo para a quien le interese visitarlo:

Dirección:

Strasse der Nationen, 22
D-16515 Oranienburg

Horarios:

Del 15 de marzo al 14 de octubre: abierto todos los días de 08.30 a 18.00 horas.

Del 15 de octubre al 14 de marzo: abierto todos los días de 08.30 a 16.30 horas.

Recordad que los lunes, los museos permanecen cerrados en toda Europa.

Entrada:

Libre.

Transporte desde Berlín:

Tren: línea S1 (Wannsee-Oranienburg) hasta la estación de Oranienburg. El trayecto hasta el campo caminando es de aproximadamente 20 minutos. Pero se puede coger o bien un autobús (804) o bien un taxi (4 €) desde la estación. Para regresar lo mismo (aunque el taxi no tiene parada en el campo y has de esperar que llegue alguno con pasajeros (yo tuve suerte)).

Coche: Autopista A111 en dirección a Hamburgo; en la salida Oranienburger Kreuz se coge la A10 (Berliner Ring) en dirección a Prezlau hasta la salida Birkenwerder y se llega a Oranienburg.
Os recomiendo el tren, se tarda poco, depende desde la estación, yo lo hice desde Potsdamer Platz y tardé 35 minutos.

Saludos
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Mensajepor David L » Dom Dic 17, 2006 2:17 pm

Me quito el sombrero de nuevo ante este nuevo post que presentas para disfrute de todos nosotros. Muy buen trabajo TMV.

Un saludo.
Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra... elegisteis el deshonor y tendréis la guerra.

Winston Churchill a Chamberlain.

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Mensajepor TMV » Lun Dic 18, 2006 7:14 pm

Gracias a ti David L, agradecido de verdad. En cuanto acabe un par de cosas que llevo entre manos (más campos de concentración y Shoah, que tenía empezados) comenzaré a postear más cosas de mi última visita a Berlín y afueras.

Un saludo sincero compañero.

TMV
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Mensajepor enigma » Vie May 25, 2007 4:30 am

Amigos del foro:


Un video acerca de Sachsenhausen:

http://www.youtube.com/watch?v=17P6ogG0_DM

Además, dos videos (en español) tomados por una anónima turista.

http://www.youtube.com/watch?v=XE54e-GMMhM

http://www.youtube.com/watch?v=mpTSn1Ho3TM

Saludos
Gracias por compartir con ustedes sus conocimientos.

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Mensajepor Shindler » Sab Ago 18, 2007 5:12 pm

Hola a todos, como siempre TMV excelente trabajo, permíteme aportar unos relatos a modo de complementar un poco más tu excelente informe.

SACHSENHAUSEN

388 Hectáreas rodeadas de alambradas, 68 barracones para los prisioneros y una fábrica de ladrillos en la que los detenidos debían realizar jornadas de trabajo forzoso: esto era el campo de concentración de Sachsenhausen. No hay que confundirlo con los campos de exterminio de Auschwitz y Treblinka, que fueron construidos en el mayor secreto en 1941. Sachsenhausen funcionaba desde la toma del poder y a él fueron a parar los enemigos del régimen. La opinión pública conocía su existencia; ignoraba, sin embargo, lo que sucedía allí porque quienes lograban la libertad sabían guardar el secreto. Ludwing Bethen es el autor del relato.

Venían desde la estación en largas columnas, indefensos. A menudo atados unos con otros, acompañados por los gritos de los SS y acosados por los perros: "¡Quereis andar de una vez, bandidos! ¡Cerdos! ¡Criminales!". Patadas. Golpes con la culata. "¡Uno-dos; uno-dos; uno-dos! ¡Así hasta que os caigáis muertos!"

Delante del barracon administrativo del campo esperaban ya los guardianes al nuevo destacamento. "¡Mirad esa piara de cerdos! ¡No tienen nada de lo que hay que tener, salvo la bocaza para hablar contra el Fuhrer! ¡Para insultar a Alemania! ¡De rodillas! ¡Las manos detrás de la nuca! Este era el saludo tradicional en Sachsenhausen. Y sin consideración al tiempo: lo mismo bajo el sol abrasador, que bajo una tempestad de lluvia o en medio de un frío intenso. Sometidos a interrogatorio por los guardianes, que insultaban, confundían y buscaban la retractación. Tras varias horas de "recibimiento", el prisionero era enviado a patadas al barracón de los presos políticos donde se tomaba nota de sus datos personales: " ¡Tú cerdo asqueroso! ¡Te he preguntado por la gran *** que te echó al mundo!". El acta sobre el detenido contenía, aparte de los datos personales y del informe de la Gestapo, el tiempo que había servido en el ejército, la militancia política, si tenía antecedentes penales y la categoría como preso. A esto se añadían más tarde las partidas de bautismo y de matrimonio y los protocolos posteriores a que diera lugar la orden de detención.

El preso, siempre al galope.

El detenido debía prestar su declaración en posición de firmes, mientras el vigilante escribía el protocolo a máquina ayudándose de dos dedos, y escuchar las observaciones que se le ocurrieran a éste. Por ejemplo, que su padre hubiera hecho mejor en tener relaciones con una burra en vez de darle a él vida. El preso no pasaba de ser un elemento dañino para la sociedad, que no merecía gozar del sol alemán. Su familia constituía un nido de ratas reaccionarias. El menor gesto, el más pequeño movimiento y sonaban las bofetadas. También se empleaban otros procedimientos:"¿Usted ha combatido en el frente? ¿Y hasta ha ganado una condecoración? Lo mejor que podríamos hacer sería cavar un hoyo y meterlo dentro". Deshecho, acabado, sin capacidad alguna para pensar, el prisionero atravesaba al galope la puerta del campo, sobre la que se hallaba escrito con grandes letras de hierro: "A CADA UNO LO SUYO" "EL TRABAJO HACE LIBRE". En la plaza del jefe de día, se enfrentaba a la formación de harapientos prisioneros: su figura era amenazadora: las piernas abiertas, los pulgares en el cinturón, la gorra ladeada. "¡Y ahora poned atención, cochinos!". Acto seguido la orden del día, más las penas a que se exponían los infractores: ayuno, trabajo forzado, ejercicios de castigo, compañía de castigo, azotes, atarlos a las alambradas, arresto mayor, fusilamiento, horca.

Tras las advertencias, a la carrera hasta el baño. El momento era aprovechado por vigilantes y mandos del campamento para desplumar a los nuevos. Todo se convertía en botín propicio: el reloj, el anillo de boda, el tabaco, el dinero. "¡Dame acá! ¡Después de todo somos compañeros. Ya te compensaré de alguna manera. A fin de cuentas te lo van a quitar en la intendencia". El barbero se encargaba de rapar al detenido y no sólo la cabeza. A continuación, y según el humor del vigilante, el prisionero soportaba una ducha helada o una hirviente. Y de allí, siempre al galope, a la intendencia. Aquí se le entregaban al nuevo las ropas a rayas: pantalón, chaqueta, camisa, calzoncillos, unos trapos para cubrirse los pies y unos suecos de madera. "¡Vale! ¡Esto no es un salón de moda! ¡Fuera!". Después de ser degradado a la categoría de esclavo del III Reich y vestido en consecuencia el prisionero pasaba a inscribirse en el registro interior del campamento. Se le confiaba un número y, según los casos, un triángulo de color que debía llevar siempre sobre el traje: Rojo=político. Azul=emigrante. Verde=criminal. Negro=asocial. Pardo=gitano. Rosa=homosexual. Los judíos, además, llevaban bajo el triángulo correspondiente un gran círculo amarillo con la estrella de seis puntas. Para los enfermos mentales los SS habían ideado algo especial: un brazalete con la inscripción: "Idiota".

Los SS se encargaban de levantar de sus colchonetas a los esclavos, en verano entre las cuatro y las cinco de la mañana, y en invierno entre las seis y las siete. En treinta minutos debían levantarse, lavarse, doblar sus colchones y desayunar: un pedazo de pan de la ración diaria y medio litro de caldo o de un agua oscura y amarga que ellos llamaban sucedáneo de café. Inmediatamente después se formaba para pasar lista.

De madrugada, en pleno invierno, iluminados por la luz de los reflectores y en columna de a ocho, los presos se dirigían a la explanada del campo. Visión fantasmagórica: diez mil, veinte mil prisioneros en sus miserables trajes de rayas intentando obedecer a la voz que resonaba en los altavoces:"¡Cubrirse!" "¡Descubrirse!" Y si no acertaban a realizar automáticamente, a una, el movimiento tenían que aguantar todos los improperios: "¡Malditos cerdos! ¡Si sois tan vagos que no podéis dejar al aire vuestras calvas cuando se os ordena, yo os voy a enseñar a hacerlo hasta que reventéis!". Se pasaba lista a los presos, operación que duraba una hora. Luego se formaban los grupos de trabajo. En columna de cinco en fondo, en correcta formación, se dirigían al tajo. Al pasar por la puerta del campo resonaba de nuevo el grito de "¡Cubrirse!" "¡Descubrirse!".

En los grandes campos funcionaban fábricas y talleres disfrazados por las SS con nombres inofensivos. Detrás de la "Deutschen Erd- und Steinwerke GmbH", por ejemplo, se ocultaba el comando de trabajo exterior del campo de Sachsenhausen dedicado a la fabricación de ladrillos. En el bosque cerca de Lehnitz-Schleuse se empezó a construir en 1938 una fábrica de tejas y ladrillos con horno subterráneo. Más de dos mil prisioneros trabajaron día tras día con picos, hachas y palas en el empeño. los árboles abatidos fueron transportados a hombros.

La baja diaria de treinta prisioneros era cosa corriente y no preocupaba a los vigilantes, que volvían a tener al día siguiente el número de esclavos necesarios. La construcción de los pabellones se realizó en muy poco tiempo. Se emplearon miles de sacos de cemento. El transporte de los sacos desde las gabarras hasta la obra se hizo a paso ligero. Se habían proyectado 24 hornos, pero al ponerse en marcha los primeros se descubrió un defecto de construcción y hubo que destruirlos.
"Aquí estaba todo el mundo desbordado por el trabajo (cuenta un superviviente del campo). Ahí se destruyeron viejos hornos, allí un depósito, una mezcladora; llevadas a la obra, sin grúa y sin cabrestantes, por los presos. El transporte se movía como un monstruo de mil pies por encima de los tablados y andamios de que estaba cubierta la nave. El polvo, el humo y la humedad envenenaban al ambiente. Había un ruido ensordecedor de cadenas, ruedas mal engrasadas y silbatos de los contramaestres y capataces. Todo se hacía al galope. Los presos sólo podían moverse a paso ligero, con o sin carga. En un sitio arrastraban sobre la arcilla una apisonadora de varias toneladas. En formaban al trote una cadena de transporte para el cemento. El polvo ceniciento e irritante resbalaba sobre el cuerpo sudoroso y se infiltraba , en los pulmones. Sobre los esclavos agotados caía además el hollín y el humo de las máquinas. Los vigilantes golpeaban sin compasión a los prisioneros que caían bajo el peso de la carga. En la zona pantanosa de Erlengrund, que se traga a todos cuantos se aventuraran en ella, los esclavos trabajaban empujando las sobrecargadas carretillas por encima de un estrecho andamiaje. Si la rueda de la carretilla se atrancaba, el prisionero debía jugarse la vida para sacrala de allí; y si él caía en el pantano, se ahogaba.
El grupo de la fábrica de ladrillos no regresaba al campo a mediodía. A esa hora se escuchaban los silbatos de los capataces. Los prisioneros acudían, siempre a paso ligero, y formaban ante la fábrica, donde en grandes peroles esperaba la sopa de patatas o de nabos. Se comía de pie, con frío o calor, bajo lluvia o la nieve.

La brigada suicida

La arcilla procedía de una cueva situada a un kilómetro de la fábrica. Con el agua hasta las rodillas, cada tres presos debían extraer y desmenuzar treinta vagones de barro, mientras otros, cuesta arriba, las llevaban hasta el horno. El nombre de "brigada suicida" no se había dado a la ligera. Muchas veces, los presos se arrojaban desesperados ante las vagonetas que se desprendían de las manos de los esclavos y retrocedían a toda velocidad. Para los SS era una cuestión de rutina que obligaba a detener durante algunos minutos el transporte de las vagonetas. "¡El maldito cerdo prefiere irse con su Cristo antes que seguir trabajando!" Como es natural en el trabajo de esclavos, los presos eran castigados con frecuencia. A la menor falta, el prisionero debía permanecer a la puerta del campo en posición de firmes. Hiciera frío o calor, el castigo duraba de la mañana a la lista de la noche. un castigo más duro eran los llamados "ejercicios". entre los vigilantes había verdaderos expertos en la materia. Y otros que se disputaban la oportunidad de golpear a un prisionero. En este caso se ataba al detenido a un caballete y se descargaban sobre él entre cinco y veinticinco palos, con frecuencia sobre las asentaderas desnudas. La víctima debía, además, contar los azotes en voz alta.

En caso de equivocarse, el SS empezadab de nuevo. Peor que los azotes era la "crucifixión". Se sujetaban los brazos del prisionero, por detrás, con una cadena, se pasaba una estaca por entre ellos y se le colgaba. Para que no faltara detalle, la propia víctima debía preparar el tronco y la estaca. La gran falta del preso era no reunir las cualidades que Hitler consideraba indispensables para su nueva sociedad. A veces todo el campo era objeto de castigo, como ocurrió el 21 de Octubre de 1940 al fugarse un prisionero...

"Doce mil hombres (cuenta un testigo) de pie en la plaza del campo, desde las cinco de la mañana hasta las once de la noche: sin comer ni beber, sin poder ir a las letrinas. Vimos salir el sol, llegar el mediodía, soportamos luego un aguanieve otoñal y la noche helada. Cientos perdieron el sentido. Y lo peor era que al día siguiente tendríamos que seguir con los trajes mojados. No había la menor posibilidad de secarlos. Los barracones sólo podían calentarse a partir del 15 de Noviembre".
Para ablandar a los nuevos los SS encerraban a cien o docientos, y a veces más, en el mismo barracón, donde tenían que estar como sardinas, con las puertas y ventanas cerradas. A los prisioneros que intentaban huir se les colgaba en público, delante de todos los internados. la mayor parte de las veces la ejecución se llevaba a cabo por la noche. Cuando los presos volvían del trabajo se encontraban ya con los preparativos. Los presos del destacamento "Z" se encargaban de colocar la soga sobre la puerta del campo. Una vez terminada la retreta o lista de la noche, el oficial de las SS hacía saber que el Reichsfuhrer SS había ordenado el ahorcamiento. Un SS colocaba el lazo al cuello del esclavo, previamente atado, y de un golpe retiraba la silla que lo sostenía.

También había una compañía de castigo. Para distinguir a sus componentes, éstos llevaban sobre la chaqueta y el pantalón un punto, muy visible. Los esclavos de ésta compañía trabajaban desde la madrugada hasta bien entrada la noche, siempre a paso ligero y bajo los golpes de los capataces. Sin reposo alguno, debían cargar carretillas y vagonetas de tierra, transportarlas, descargar, volver a cargar y así sucesivamente con lñas mismas piedras. También eran atados a las vagonetas con la arcilla extraída, que regresaban a una velocidad difícil de mantener por los esclavos, atropellándolos a menudo.
La compañía de castigo incluía al comando del calzado. Los prisioneros debían probar los nuevos modelos de botas del ejército, Con el objeto de conocer su resistencia se había construído un terreno de pruebas alrededor de la explanada, que comprendía trechos de cemento, de tierra movediza, de arena, de cenizas, de piedras, inundado: en total unos 700 metros. Por él marchaban desde las siete de la mañana los hombres del comando. La jornada diaria era de 40 kilómetros. Sobre las espaldas, una mochila con quince kilos de arena. Y así día tras día.


Gracias por estar
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"La esclavitud crece sin medida cuando se le da apariencia de libertad."
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Sachsenhausen (Uno de los primeros...)

Mensajepor gableleig » Sab Feb 28, 2009 12:39 pm

Para completar un poco más este post, aquí adjunto una fotografía que hice hace poco más de un año en Sachsenhausen. Se ve bastante mal, pero con la cámara que llevaba no pude hacerla mejor. Se trata del monumento que los soviéticos levantaron a los prisioneros comunistas que estuvieron en Sachsenhausen. Por casi cada nacionalidad que tuvo al menos un representante en el campo, hay un triángulo rojo. He dicho "casi" porque falta un país. En 1945 España estaba dirigida por un gobierno de corte fascista, por lo que la URSS estimó conveniente obviar la memoria de los prisioneros españoles en Sachsenhausen mientras Franco siguiera dirigiendo los destinos de España. A estos prisioneros (entre los que se cuenta a Francisco Largo Caballero) se les convertía así en una suerte de apátridas, ya que con este gesto la URSS no reconocía a España, así como tampoco España aceptaba en su suelo a los exiliados. Una más de las tragedias de la guerra.

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Fuente: Colección particular.
[color=#FF0000][i][b]Dort, wo man Bücher verbrennt, verbrennt man auch am Ende Menschen. [/i][/b]Heinrich Heine (1797-1856).[/color]

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Sachsenhausen (Uno de los primeros...)

Mensajepor GranKhan » Sab Abr 24, 2010 5:22 pm

Muchas gracias TMV por el trabajo realizado en este post. Sachsenhausen es un campo de los "poco conocidos", aunque sin embargo jugó un papel muy importante en el entramado de campos nazis, especialmente por tratarse del campo más cercano a Berlín.

El verano pasado tuve la suerte de poder pasar 8 días en Berlín y alrededores, y por supuesto dediqué un día completo del viaje a visitar Sachsenhausen. En cuanto me sea posible aportaré fotos y mi experiencia personal en esta visita, que por cierto recomiendo encarecidamente a todo el que pueda hacerlo.

Saludos.

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Re: Sachsenhausen (Uno de los primeros...)

Mensajepor Günsche » Vie Dic 16, 2011 11:01 pm

He estado en Sachsenhausen este mes pasado, es algo que quería hacer desde que me gusta la IIGM, ver un campo, ver la historia, intentar comprender como pudo ocurrir semejante atrocidad, es algo que he hecho y sinceramente recomiendo a todo el mundo, creo que una persona antes de abandonar este mundo, para darse cuenta de muchas cosas, debe visitar un campo de concentración nazi, es algo que te abre la mente y realmente te das cuenta y comparas tus problemas personales con los problemas que vivieron estas personas, sinceramente, tienes otra forma de ver la vida.

saludos camaradas

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Re: Sachsenhausen (Uno de los primeros...)

Mensajepor gableleig » Dom Dic 18, 2011 10:28 pm

Günsche, realmente creo que sé cómo te sientes, porque lo he experimentado también en primera persona cuando visité Sachsenhausen en 2007. En nuestro grupo leímos ese poema famoso de Martin Niemöller, delante de la rampa donde fusilaban prisioneros, en voz alta (la guía que nos enseñaba el campo me eligió a mí para leerlo, casualmente). Tengo una anécdota con esa lectura, pues la guía no sabía si esas palabras eran de Bertold Brecht o de quién. Yo le dije que eran de Niemöller. Cuando acabé de leerlas, cuatro o cinco personas, muy seguras ellas, dijeron: "Es de Brecht". Yo sonreí y me callé, no iba a discutir allí por esa nimiedad.

Realmente te embriaga una sensación de vacío y desolación cuando visitas el campo de concentración.

Saludos.
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Re: Sachsenhausen (Uno de los primeros...)

Mensajepor Günsche » Lun Dic 19, 2011 12:47 am

totalmente de acuerdo gableleig, vacío, desolación, tristeza, melancolía... pero algo muy recomendado, ver estas cosas te ayuda a ser mejor persona y a conocerse a uno mismo.

saludos.


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