El antisemitismo

Persecuciones, leyes contra los judíos, malos tratos

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El antisemitismo

Mensajepor Erich Hartmann » Jue Jul 28, 2005 6:33 pm

¿Por qué existe el antisemitismo?

En 1879 y 1880, Heinrich von Treitschke, un importante historiador nacionalista alemán publicó una serie de artículos en los que llama la atención una frase premonitoria: «Die Juden sind unser Unglück» («Los judíos son nuestra desgracia»). En algunos casos ese eslogan aparecía escrito en carteles en las reuniones del Partido Nazi. Un poco antes de que apareciera el ensayo de Treitschke, otro escritor alemán, el periodista antí judío Wilhelm Marr acuñó el término antisemitismo. Pero lo que este término denota -discriminación y odio contra los judíos- es sin duda alguna el odio más antiguo del mundo.

En el año 70 d. C. los romanos bajo Tito asesinaron y/o dejaron morir de hambre al menos a 600.000 judíos en Jerusalén. Durante los primeros años del cristianismo, los teólogos dijeron que puesto que los judíos habían rechazado a Jesús como Mesías merecían ese sufrimiento. Como consecuencia, se extendió la violencia contra los judíos durante siglos. Los judíos fueron expulsados de Inglaterra en 1290, de Francia en 1306 y de España en 1492.

A medida que en Europa se extendía la tolerancia religiosa y los derechos civiles en los siglos XVIII y XIX, los judíos casi llegaron a ser ciudadanos con igualdad de derechos ante la ley. Sin embargo, estas tendencias liberales no acabaron con el odio hacia ellos. Por ejemplo, a finales del siglo XIX surgieron en Rusia y Polonia las persecuciones antisemitas en las que murieron miles de personas.

A lo largo de los siglos, el antisemitismo ha tomado formas diferentes, pero con ciertas semejanzas, religiosas, políticas, económicas, sociales y raciales. Se ha discriminado a los judíos, se los ha odiado y matado debido a que los no-judíos prejuiciosos creían que los judíos pertenecían a una religión equivocada, que carecían de la cualidad de ciudadano, que tenían prácticas comerciales impropias, que no se comportaban adecuadamente, o que poseían características raciales inferiores. Estas formas de antisemitismo, especialmente las raciales, tuvieron un papel clave en el Holocausto. Sin antisemitismo nunca habría habido un Holocausto.


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Mensajepor Erich Hartmann » Jue Jul 28, 2005 6:39 pm

El antisemitismo cristiano

La propaganda antisemita nazi se inspiraba en una tradición antijudía de 2.000 años de antigüedad que había sido cultivada por las iglesias cristianas. La estereotipada y completamente falsa imagen de los judíos como «asesinos de Cristo» se mantuvo a lo largo de siglos. La profanación de la cruz ha sido otro de los tópicos.

A veces, los judíos eran humillados, expulsados e incluso masacrados. Se les prohibía casarse con cristianos y se les obligaba a llevar ropas identificatorias, se les restringían las ocupaciones a las que podían dedicarse y frecuentemente eran segregados a ciertas zonas de las ciudades. El fracaso al intentar convertir a los judíos al cristianismo durante el periodo medieval despertó el miedo, las sospechas y el odio. Los judíos eran caricaturizados con imaginería satánica. Pero aún más envilecedora era «la profanación de la sangre», que culpaba a los judíos de crímenes rituales sobre niños cristianos. El mito de que los judíos usaban la sangre de vírgenes cristianas para hacer el matzo de Pascua ha llegado incluso al siglo XX.

El reformador protestante del siglo XVI Martín Lutero fue en sus últimos años violentamente antisemita. La negativa de los judíos a convertirse le llevó a escribir el mordaz tratado Sobre los judíos y sus mentiras, donde los describe como asesinos de Cristo y criminales inclinados a dirigir el mundo. Lutero defendía la quema de sinagogas, colegios y hogares, y la expulsión de los judíos «como perros enloquecidos fuera de la tierra». Los nazis mostraban ostentosamente este tratado en todos los mítines del partido.


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Mensajepor Erich Hartmann » Jue Jul 28, 2005 6:48 pm

El mundo que se perdió

Aproximadamente nueve millones de judíos vivían en los países europeos que ocupó la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Todos ellos estaban destinados a morir; no por algo que hubieran hecho sino simplemente por ser judíos.

En 1933, los judíos alemanes eran más o menos medio millón, menos del uno por ciento de la población alemana. Al igual que los judíos de otros países europeos occidentales, los judíos alemanes adoptaron muchas veces la cultura, pero no la religión de sus vecinos no judíos. Miles de judíos habían servido en el ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial. Muchos fueron condecorados por su valor. Entre 1905 y 1933, los judíos ganaron 11 de los 37 premios Nobel obtenidos por alemanes.

La mayor población judía estaba en los países del este donde muchos vivían en ciudades predominantemente judías llamadas shtetls. Estos judíos estaban menos asimilados que los de Europa occidental. Se hablaba normalmente yiddish, una mezcla de alemán, hebreo y lenguas eslavas. Normalmente observaban una ortodoxia religiosa.

En muchos lugares los judíos tenían sus propias escuelas, bibliotecas, bancos, organizaciones atléticas y culturales y una variedad de grupos políticos. A pesar del antisemitismo, los judíos europeos mantenían sus tradiciones, llevaban una activa vida cultural y religiosa y su contribución a la cultura occidental fue impresionante allí donde vivieron.


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Mensajepor Erich Hartmann » Jue Jul 28, 2005 6:54 pm

Wilhelm Marr

Conocido como el padre del antisemitismo moderno, Wilhelm Marr dirigió la lucha para frenar la emancipación judía en Alemania.

Nacido en 1819, Marr se inició en la política como un revolucionario demócrata, que apoyaba la emancipación de todos los grupos oprimidos, incluyendo los judíos. Sin embargo, cuando vio frustrada la revolución alemana de 1848-1849 para democratizar Alemania al tiempo que sufrió un rápido declive de su suerte en política, se volvió contra los judíos. Su ensayo Der Sieg des Judenthum ubre das Germanenthum von nícht confessionellen Standpunkt (La victoria del judaísmo frente al germanismo: desde un punto de vista no confesional) llegó a la duodécima edición en 1879.

La idea del antisemitismo de Marr se basaba en las supuestas características raciales de los judíos frente a las religiosas. Su organización, la Liga Antisemita, introdujo la palabra «antisemita» en el léxico político y estableció el primer movimiento político popular basado por completo en creencias antijudías.

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Edición del ensayo de Marr


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Mensajepor Erich Hartmann » Vie Jul 29, 2005 11:26 pm

Influencias de Hitler

La forma que tenía Hitler de ver el mundo se fue moldeando durante los seis anos marcados por la pobreza que pasó en la capital de Austria, en Viena, desde 1907 a 1913. Su actitud se desarrolló a partir de las frustraciones que vivió allí, y sus reflexiones se basaban en los conceptos entretejidos de darwinismo social, antisocialismo y antisemitismo.

Condenado a vivir entre la escoria de la sociedad vienesa, y desposeído de su autoestima, el joven Hitíer se resintió profundamente de que se le negara el acceso al esplendor y gala de la ciudad. Allí, en lo que él llamaría un mundo de «repugnante suciedad», se vio a sí mismo sumido en una lucha por la supervivencia, en la que sólo el más adaptado, el más brutal tenía oportunidades. Aplicando esta lección a su maquiavélica forma de ver la vida, declaró en Mein Kampf que «el que desea vivir debería luchar, y quien no quiere entrar en la batalla en este mundo de eterna lucha no merece estar vivo».

Hitler consideraba desdeñosamente que las ideologías de la clase trabajadora eran doctrinas intrínsecamente débiles que «rechazan el aristocrático principio de la naturaleza, y sustituyen el eterno privilegio del poder y la fuerza por la mayoría de las cifras». Estaba seguro de que esto desembocaría en el «colapso de la civilización». No era una simple coincidencia que los judíos estu- vieran detrás de «estas doctrinas destructivas».

La ideología antisemita y nacionalista empezó a cristalizar como resultado de sus numerosas lecturas ponzoñosas. El antisemitismo se convirtió en su motivo de vida. Entre sus lecturas favoritas estaba el periódico sensacionalista Ostara editado por Lanz von Liebensfels, un ex monje excéntrico. Este estrafalario teórico racial imaginaba que los arios de ojos azules y rubios se enfrentaban a una gran lucha contra el peligro de la«corrupción de la raza» ejercido por los que él denominaba «pueblo mono».

Hitler recibió su primera educación política estudiando las técnicas de propaganda y demagogia del Dr. Karl Lueger (en la foto), el alcalde antisemita de Viena. Lueger era un excelente manipulador de masas, a las que animaba a apartar a los judíos de sus posiciones de influencia. De Adolf Stoecker, el líder antisemita alemán del siglo XIX, Hitler tomó la idea de que los judíos que controlaban corporaciones y bancos eran inevitablemente los causantes de las desgracias económicas de los pequeños comerciantes.

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Hitler también estudió la filosofía extremista volkisch (racista nacionalista) del político George von Schönerer, quien pedía que se incorporaran al Reich todas las tierras de cultura alemana dentro del Imperio Habsburgo. Quizá los escritores que más influyeron en dar forma a las teorías racistas de Hitler fueron el filósofo Eugen Dühring y el periodista Wilhelm Marr. Hacían gala de un antisemitismo basado en criterios biológicos. Advertían de los riesgos que corría la raza alemana, e instaban a la inmediata adopción de leyes especiales contra los judíos, pidiendo obsesivamente su deportación.


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Mensajepor Erich Hartmann » Vie Jul 29, 2005 11:31 pm

¿Qué es judío?

En una fecha tan temprana como 1919, Adolf Hitler ya definió a los judíos como «un grupo racial y no religioso». Esta errónea opinión resultó ser mortal.

No todos los judíos practican el judaísmo, pero cualquier persona puede convertirse en judío por conversión religiosa. Tradicionalmente se ha identificado como judío a todas las personas cuyas madres son judías, pero esa condición tampoco es necesaria para tener dicha identidad. Actualmente, muchos judíos son ciudadanos del estado moderno de Israel, pero la mayoría de los judíos en el mundo no encajan en esa descripción. ¿Quién es judío? Es una pregunta compleja. La verdad es que el planteamiento nazi de “definición de judío” se resume en una frase de Göring: “Yo soy el que decide quién es judío

Los orígenes de los judíos se remontan al patriarca bíblico Abraham, quien vivió aproximadamente hace unos 4.000 años. El judaísmo, una religión que se distinguía por ser monoteísta, tiene sus raíces en el éxodo del antiguo pueblo hebreo huyendo de la esclavitud egipcia y en las experiencias que compartieron bajo el liderazgo de Moisés en el monte Sinaí. Las antiguas leyes rituales judías y sus normas éticas les distinguen de otros grupos.

Con el tiempo los judíos ocuparon la tierra de Canaan y establecieron el reino de Israel. Incapaces de mantener la unidad y autonomía de las que gozaron entre aproximadamente los años 1000 y 922 a. C., el reino fue dividido por disputas internas, asediado y ocupado por varios conquistadores. En 70 d. C. los romanos reprimieron con violencia una prolongada sublevación de los judíos. La mayoría de los supervivientes fueron dispersados por varias partes del imperio romano. Los judíos exiliados entonces han vivido en países europeos durante más de dos mil años.

Sean cuales sean sus puntos de vista, seculares o religiosos, estén donde estén, en Israel, Europa, Esta- dos Unidos o en cualquier otra parte del mundo, los judíos son un pueblo unido por la historia, la cultura, la tradición y las costumbres religiosas que en general comparten, pero no de forma idéntica.


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Mensajepor Erich Hartmann » Vie Jul 29, 2005 11:42 pm

El pecado original

En 1924 Hitler advirtió de que «la profanación de la sangre» (Blutschande) y «la profanación de la raza» (Rassenschande) eran «el pecado original».

En su libro Mein Kampf condena el deterioro que provoca «el cruce de razas». Las leyes de la naturaleza, explicaba Hitler, dicen que «cada animal se aparee sólo con un miembro de la misma especie... el ratón con el ratón, el lobo con la loba, etc.»

Puesto que el cimiento de las teorías raciales de Hitler era su creencia de que la raza aria era superior, juró acabar con lo que creía que era la perniciosa contaminación de la sangre aria y mantenerla pura. La peor violación de la sangre era el emparejamiento entre arios y judíos. En 1935 la ley para la Protección de la Sangre Alemana convirtió en delito las relaciones sexuales entre arios y no arios. En 1945 la profanación de la raza podía castigarse con la muerte.


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Mensajepor ignasi » Mar Sep 20, 2005 5:14 pm

Estimado Erich,

Muchas felicidades por el artículo, que hasta hoy no había podido leer en profundidad.

Sólo un pequeño apunte. Citas que después de la destrucción del reino de Israel por Vespasiano y Tito en el 70dC los judíos se expanden por todo el imperio romano, formando comunidades. Eso es conocido como La Diáspora
Y por otro lado, lógicamente te has centrado en el antisemitismo alemán. Solo citar que en Cataluña (ignoro si fuera de aquí también ocurría), el día de Viernes Santo los chiquillos salían a la calle con carracas o aporreando ollas (lo que hoy conocemos como "caceroladas"). Se le llamaba "matar judíos"... tradición que provenía de cuando en la edad media, en la jornada de Viernes Santo se entraba en los guettos (aquí llamados "calls") para, literalmente, matar judíos. Esta práctica terminó por la época del Concílio Vaticano II.

Como muy bien has dicho, la única particulariedad alemana en el antisemitismo es que lo llevó hasta las últimas consecuencias.

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Francis Currey
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Programa del Partido Nazi en 1920

Mensajepor Francis Currey » Mié Nov 09, 2005 12:44 am

El programa del Partido Nazi propugnaba retirar todos sus derechos a los judíos:

Programa del Partido Nazi en 1920

Exigimos la constitución de una nueva Alemania. [...]
4. Solo los ciudadanos pueden beneficiarse de los derechos cívicos. Para ser ciudadano, es necesario ser de sangre alemana, sin importar la religión. Ningún judío puede ser ciudadano.

5. Los no-ciudadanos no pueden vivir en Alemania sino como huéspedes y deben someterse a la legislación sobre extranjeros.

6. El derecho de dirigir el Estado y de hacer las leyes está reservado exclusivamente a las ciudadanos. Exigimos que la función pública no pueda ser ejercida por no-ciudadanos.

7. Exigimos que el Estado alemán se comprometa a procurar medios de subsistencia a todos los ciudadanos. Si el país no puede alimentar a toda su población, los no-ciudadanos deberán ser expulsados del Reich. [...]

23. Propugnamos la lucha contra la mentira política y contra su propagación por la prensa. Para favorecer la creación de una prensa alemana, exigimos:

que todos los directores y periodistas de los periódicos en lengua alemana sean ciudadanos alemanes;[...]
que sea prohibida por la ley toda participación financiera y toda influencia de los no-alemanes [...].
24. Exigimos la libertad en Alemania de todas las religiones, en la medida en que no pongan en peligro ni ofendan el sentimiento moral de la raza germánica. [..] El Partido combate el espíritu judeo-materialista. [...]

Munich, 24 de febrero de 1.920

Fuente: clio.rediris

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Mensajepor GoRSH » Mié Nov 09, 2005 5:07 am

¿En que se fijaban o qué analizaban para saber si una persona o no era de sangre judía?
"Es genial comprobar que todavía tienes la capacidad de sorprenderte a ti mismo..."

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Mensajepor Eckart » Mar Nov 15, 2005 7:42 am

GoRSH escribió:¿En que se fijaban o qué analizaban para saber si una persona o no era de sangre judía?

En cierta ocasión, Göring sentenció: "Yo decido quien es judío". Esto puede dar una idea de lo complicado y obtuso que se les hacía a los propios nazis el definir científicamente por criterios biológicos quien era y quien no era judío, por no decir de lo conveniente que les resultaba en ocasiones "descubrir" u ocultar si alguien en concreto tenía ascendencia judía.

Los nazis se basaban en criterios de "sangre", de ascendencia familiar. Para determinar estos criterios, se aprobó una ley en Septiembre de 1935, la llamada Ley para la Protecciónde la Sangre y el Honor de los Alemanes (parte integrante de las famosas Leyes de Núremberg) la cual demostró la imposibilidad de catalogar "científicamente" por criterios de sangre el concepto de raza. Tras darle vueltas al proyecto de ley y discutir sus disposiciones sin llegar fácilmente a un acuerdo, finalmente se dispuso que se consideraba de raza judía a aquel que fuera judío al menos en tres cuartas partes, es decir, que tuviera tres abuelos judíos. Aquellos que fueran medio judíos (dos abuelos judío y dos arios) sería considerados de raza judía sólo si practicaban la religión judía. Aquí estaba la gran incogruencia: ser o no de "raza" judía dependía también de las prácticas religiosas, ya no sólo de la sangre.

Saludos.

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Mensajepor Francis Currey » Mié Nov 16, 2005 7:08 pm

Para más información sobre la pureza de raza consultar el siguiente topic en este mísmo foro:

http://wwwsegundaguerr.superforos.com/v ... php?t=1084

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Mensajepor Erich Hartmann » Dom Dic 25, 2005 12:12 am

El acuerdo de Haavara

En 1933 el gobierno alemán firmó un pacto, llamado el Acuerdo Haavara (de Transferencia), con los sionistas. La ley alemana, formulada bajo la República de Weimar, limitaba la cantidad de bienes que los judíos se podrían llevar en el caso de su emigración a Palestina. Bajo los términos del Acuerdo Haavara, los activos de los judíos que salían de Alemania hacia Palestina serían depositados en cuentas especiales, partes de las cuales serían transferidas (en forma de bienes alemanes) a bancos palestinos.

El pacto no solamente fomentó la emigración judía -un desarrollo positivo desde el punto de vista nazi- permitiendo a los refugiados que se llevaran parte de sus posesiones, sino que también aseguró que aquellos judíos alemanes que llegaban a Palestina no se quedaran sin dinero. Esto era una consideración muy a tener en cuenta para los británicos que gobernaban la región. Acogiéndose a este acuerdo, unos 40.000 judíos escaparon del Holocausto, emigrando a Palestina.

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Mensajepor Erich Hartmann » Dom Dic 25, 2005 12:17 am

Grupos antisemitas con apoyo a la Alemania nazi

La Asociación Germanoamericana fue el movimiento político pronazi más importante que apareció en EE.UU. antes de la guerra. Bajo el liderazgo de su Führer, un conocido antisemita llamado Fritz Kuhn, esta asociación en su mejor momento llegó a tener 15.000 miembros además de los 8.000 de las Tropas de Asalto.

En 1939 se celebró una manifestación en el Madison Square Garden de Nueva York en la que se congregaron 20.000 personas. Apesar de los esfuerzos que hicieron para parecer americanos patriotas, llegando incluso a combinar imágenes de George Washington y la esvástica en su propaganda, los miembros de esta organización eran mayoritariamente alemanes emigrantes que estaban de acuerdo con la Alemania nazi. Casi todos vivían en grandes ciudades, y nunca tuvieron demasiado apoyo fuera de las mismas. Nunca constituyeron una amenaza seria para el gobierno americano, y sufrieron un duro revés en 1939 cuando Kuhn fue encarcelado por malversación de fondos.

Durante el período de entreguerras surgió otro movimiento antisemita, creado por William Dudiey Pelley, el de los Camisas Plateadas. Pelley justificaba su antisemitismo espiritual por una «experiencia casi mortal». Como la Asociación Germanoamericana, los Camisas Plateadas nunca llegaron a tener muchos miembros; en 1934 sumaban sólo unos 15.000, la mayoría de clase media, que se redujeron a sólo 5.000 cuatro años más tarde.

Fuente: Crónica del Holocausto

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Mensajepor Lehto » Sab May 06, 2006 11:45 pm

A la información aportada por Hartmann añadir una serie de cuestiones:

Los teóricos nazis se empaparon de la tradición antisemita germana que –en época contemporánea- había puesto en la palestra ejemplos tan significativos como Grattenauer y su panfleto Wieder die Juden (1803). Panfleto que coincide con el despertar del nacionalismo alemán tras la invasión francesa, ocupación que además otorgó libertades y derechos a las minorías judías.

Tras la caída napoleónica, el antisemitismo se hace virulento. Incluso los “Jóvenes Hegelianos” (Feuerbach, Bauer y Marx) arremeten contra los judíos: Marx y Bauer son autores de sendas obras acerca de la “cuestión judía” alrdedor de 1820. Con la unificación alemana ya consolidada los circulos políticos conservadores son los más antisemitas del panorama y personajes como Treitschke, Stöcker o Marr redactan y manifiestan sus sentimientos de repulsa y peligro ante el judaísmo. Como muestra, en las elecciones de 1881 los antijudíos –que conforman una alianza conservadora- llegan a alcanzar la segunda posición en la representación parlamentaria. La lista de personalidades del mundo de la cultura, las artes, la política y la economía que manifiestan y apoyan la causa antisemita es larguísima, así que por ahora paro por aqui.

Ya en la época del nazismo, se achacará que la Revolución de Noviembre que acabó con el kaiser e instauró la república de Weimar, fue una manifestación judía, cosa realmente falsa, ya que de todos los actores políticos de estos acontecimientos, solo 2 o 3 eran judíos. Se dio rienda suelta y credibilidad a un opúsculo: Los protocolos de los sabios de Sion, que es una colección de falacias irracionales. También se añade a esto que en la época de la posguerra numerosos generales y oficiales publicaron sus memorias y casi en todas se encuentra repetida la cantinela de que la guerra se perdió por la traición judía (casos de Von der Golz o Ludendorff).

No es de extrañar pues que la obra de Hitler, Mein Kampf, sea una especie de totum revolutum en el que se mezclan todas estas ideas.


En cuanto a aspectos del imaginario nazi con relación a la raza:

• Friedrich Schlegel: quien identificó a la raza nórdica como “aria”, haciéndola derivar del griego AIROI (véase Heródoto). Schlegel estableció una vinculación etimológica entre la raiz ari y el alemán Ehre. (Schlegel estaba casado con una judía y en ningún momento de sus escritos hay antisemitismo, es lo curioso de este caso).

• Jacob Grimm, en el diccionario de la lengua alemana definía a griegos, romanos, celtas y germanos como procedentes de migraciones asiáticas de poblaciones arias.

• Christoph Meiners, filósofo antisemita que en 1811 expuso la existencia de dos líneas genealógicas en la humanidad la raza “clara y bella” y la raza “oscura y fea” (idea desde luego retomada directamente por los nazis… recuérdese lo de “música negra”).

• Kart Penka, quien en su opúsculo Origines ariacae de 1883 ya “certifica” que la raza aria estaba establecida en el Norte de Europa desde la noche de los tiempos.

• Estas ideas fueron además retomadas por los ariosofistas –memento Guido von List- y junto a las ideas raciales que igualmente desarrollara H. S. Chamberlain aterrizaron en el seno del partido nazi.

• Los líderes del nazismo asumieron el protagonismo de llevar adelante la tarea de ubicar a la raza aria en el lugar que les correspondía, para conformar un modelo ario –como se decía con cierto temor entre algunos de la población- “Rubio como Hitler, delgado como Goering, alto como Goebbels y casto como Röhm”

Una muestra de que el antisemitismo nazi provenía de fuentes bien antiguas:

“La regla general para llegar a una solución no ya parcial sino integral de la cuestión judía no puede ser ni una construcción puramente intelectual, ni una construcción que repose sobre la idea de una mejora de los judíos. El objetivo inmediato, que en modo alguno es la meta final, es la ejecución política bajo apariencias y con medios modernos, de los que los siglos precedentes no realizaron de un modo suficiente. El resultado final de estas medidas, sistemáticamente limitadas, será la disminución de los judíos, tanto en lo que concierne a su número y a su riqueza como por lo que respecta de manera más general a su participación en el Estado y en la sociedad. De esta manera se establecerá la libertad interior de las naciones modernas, lo que evitará un mestizaje con una raza tan perniciosa como insoportable para estos pueblos. Tras las medidas limitadas, será preciso recurrir a los medios más rigurosos”

Dühring: Die Judenfrage als Frage des Raakschädlichkeit für Existenz, Sitte und Kultur der Volker. 1886. en SORLIN, Pierre: El antisemitismo alemán. Península, Barcelona, 1976; Documento 8: pág 139 y ss.
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