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Debate histórico sobre Normandía

La guerra en el oeste de Europa

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Emil Dermuth
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Re: Debate histórico sobre Normandía

Mensajepor Emil Dermuth » Sab Jun 28, 2014 9:11 am

José Luis escribió:Aunque es una ucronía, en Disaster at D-Day. The Germans Defeat the Allies, June 1944 (1994), Peter Tsouras construye una historia alternativa que trae la derrota aliada partiendo de varios supuestos que giran en torno a dos claves principales por parte alemana


Gracias por la información, Jose Luis, desconocía el libro, y seguro que es interesante, trataré de hacerme con el lo antes posible.

sic66 escribió:es que en este tipo de historias siempre se le quita a uno para ponerle al otro y asi obtener el resultado deseado


Lógicamente, amigo sic66, si quieres realizar una historia alternativa en la que el derrotado salga vencedor no queda más remedio que corregir los errores de uno sin aumentar las virtudes del otro. Precisamente en eso consiste el juego de la historia alternativa. No se trata de tener predilección por una causa u otra, sino de ver como los resultados podrían haber sido distintos. Como en la IIWW a partir de 1.942 loa alemanes perdieron casi todo, en las historias alternativas son los que siempre son más favorecidos por la generosidad del autor de las mismas.

Un cordial saludo a todos!

Schwerpunkt
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Re: Debate histórico sobre Normandía

Mensajepor Schwerpunkt » Jue Jul 03, 2014 1:47 pm

¡ Saludos a tod@s !

Es evidente que el éxito aliado y derrota alemana hay que buscarlo en la combinación de una serie de factores y circunstancias en las que ninguno per se es el único ingrediente de la receta.

Volviendo a la cuestión de la interdicción aérea que he comentado antes y para mayor claridad he insertado una serie de mapas que ayudará a comprender como esos retrasos fueron decisivos para impedir cualquier recuperación de la iniciativa alemana.

Es importante tener en cuenta los planes y efectivos aliados para comprender cabalmente la secuencia de acontecimientos. El objetivo no es volver a describir exhaustivamente las operaciones del día D, asunto que ya ha sido tratado suficientemente sino una serie de observaciones de importancia.

La primera de ellas es la composición de fuerzas. Es sabido que las fuerzas alemanas no disponían en Normandía más que de una división blindada, la 21 Pz, estacionada cerca de Caen y compuesta por innumerables carros y vehículos franceses (la división no contaba con un solo Panther). En el resto del sector no disponían más que de algún batallón de cazacarros integrado en las divisiones de infantería. Y esto junto con algún débil batallón blindado compuesto por desfasados carros franceses de 1940 era todo el efectivo blindado que podían oponer los alemanes durante las primeras horas de la invasión. Y de los famosos Tiger mejor ni hablemos porque no había ni uno en Normandía.

Frente a esta débil oposición blindada los aliados iban a desatar una imponente fuerza blindada. Por un lado estaban los numerosos batallones de carros anfibios y no anfibios integrados en las divisiones norteamericanas. Su misión era no obstante apoyar a la infantería e ingenieros americanos y no operar independientemente.

Los británicos y canadienses por su parte tenían una fuerza blindada mayor y a la que se había encomendado una misión de mayor alcance. Además de lógicamente apoyar a la infantería, el II Ejército británico debía operar con sus brigadas blindadas de manera más independiente para penetrar profundamente en el interior normando. Para ello se contaba con tres brigadas blindadas, de las cuales una era canadiense. Estas brigadas eran fuerzas imponentes y de hecho cada una de ellas contaba con unos 240 carros, bastante más que una división panzer alemana. Veamos abajo el avance del XIII y XXX Cuerpos británicos durante el primer día y como se quedaron a las puertas de Caen.
UK XIII & XXX Corps 06.06.1944.jpg

Todo esto hacía que a menos que los alemanes no reaccionaran con rapidez y comprometieran unidades blindadas de otros sectores iban a estar superados 12 a 1 en carros en las primeras 24 vitales horas.

El objetivo aliado era unir todas las cabezas de puente iniciales y tomar Caen durante el día D. Este era un objetivo demasiado ambicioso y que como sabemos no pudo ser alcanzado debido a una serie de acontecimientos. No nos extenderemos en las razones que llevaron a no conseguir este objetivo si no que recalcaremos el hecho objetivo del desembarco aliado de casi 1.500 carros en la zona durante el primer día mientras que sus oponentes apenas situarían menos de 130. Y como pronto veremos esa terrible disparidad no disminuyó apreciablemente hasta dos días más tarde cuando los aliados ya estaban firmemente establecidos en su cabeza de puente que lejos de sufrir contraataques alemanes se iba ensanchando.

Efectivamente lejos de sufrir tremendos contraataques alemanes, los aliados iban profundizando la penetración. Con la excepción de Caen donde la situación estaría estancada, lo cierto es que en el sector norteamericano tras el inicial tropiezo de Omaha se avanzó sin pausa, con algo más de lentitud en el sector de Utah a causa del terreno inundado y la fuerte resistencia alemana.

USA V Corps 07-08.06.1944.jpg

Además de sufrir una correlación de fuerzas funesta para los alemanes, la tardanza en las unidades provocó que los aliados ya no perdieran la iniciativa que habían conseguido desde el principio.

El día D los aliados habían desembarcado unos 156.000 hombres con un total de 1.478 carros de combate
El día D+5 (11 de junio) ya tenían 326.547 hombres con 54.186 vehículos (de los cuales 2.638 eran carros de combate) y 104.420 t de suministros.
El día D+24 (30 de junio) ya tenían 850.000 hombres, 148.000 vehículos (4.412 carros de combate) y 570.000 t de suministros.(1)

Por el contrario los alemanes disponían en la zona del siguiente número de tropas:

El día D en los sectores de desembarco los alemanes disponían de unos 50.000 hombres con unos 120 carros de combate. Y esto siendo generosos porque aquí se contabilizan el total de hombres adscritos a las divisiones que tuvieron algún contacto con tropas aliadas el día D con la circunstancia que muchos batallones de las mismas no llegaron a entrar siquiera en contacto.
El día D+5 (11 de junio) los alemanes disponían de unos 120.000 hombres en el frente y unos 535 carros de combate. O sea los aliados les superaban en 2.7 a 1 en hombres y 5 a 1 en carros.

He puesto en una tabla el acumulado de llegada de carros de combate por día desglosado por nacionalidades (2)

Accumulated tanks Normandy 1944.jpg

Explicación de las cifras:
- Las cifras hacen referencia al total acumulado de llegadas de efectivos por cada nacionalidad sin tener en cuenta las bajas sufridas al final de cada día. Es evidente que la cifra acumulada no refleja la cifra real diaria ni tiene en cuenta el número de vehículos operativos.
- Los efectivos canadienses quedan englobados dentro de los británicos.
- Las cifras computan el agregado de carros de combate, cañones de asalto y cazacarros así como carros anfibios o de ingeniería (los “funnies”)

Si vemos las cifras y las situamos en contexto, lo primero que llama la atención es la gigantesca capacidad logística de los aliados. ¡ Al final del día D habían desembarcado casi tantos carros de combate como los que disponía todo el ejército alemán en Francia ! Y por el contrario la magra cifra alemana hace referencia a la única división panzer que estableció contacto con los británicos el día D, la famosa 21 Pz.

No es hasta el final del día D+3, o sea el 9 de junio, cuando la correlación de 12 a 1 se ve minorada a un 5 a 1 en carros que será en lo esencial la proporción en la que se mantendrá durante toda la campaña.

Como veremos las fuerzas blindadas alemanas van llegando a cuentagotas y a la semana de comenzado el desembarco tan sólo habían llegado a la cabeza de puente aliada unos 653 carros del total de 1.600 que había en vísperas de la invasión, o sea un 40% del total. Y como ya he indicado una de las razones del retraso fue el absoluto caos de los ferrocarriles y comunicaciones en la retaguardia alemana. La otra razón fue el mantener algunas divisiones en zonas consideradas amenazadas. Pero las divisiones que si fueron movilizadas se toparon con un sinnúmero de obstáculos que retardarían su llegada al frente de una manera inaudita. La primera evidentemente era la práctica desarticulación de los ferrocarriles que hacía imposible el movimiento estratégico de todas estas divisiones. Además de forzar a muchas divisiones -en particular las de infantería- a marchar sobre sus botas provocaban un consumo mucho mayor de combustible del cual los alemanes no iban precisamente sobrados. Ya hemos apuntado a que la mayor parte de depósitos de combustible no se encontraban en el sector del VII Ejército sino del XV, más al norte. Y además muchas de las divisiones alemanas no contaban siquiera con los camiones necesarios. Esto era especialmente cierto en las divisiones estáticas pero ni siquiera las divisiones consideradas de élite como paracaidístas o fuerzas blindadas escapaban a esta realidad. En la 17 PzGr SS faltaban por ejemplo casi el 80% de camiones de plantilla.

Es evidente que dada la tremenda desproporción de vehículos blindados –por no hablar de la inferioridad aérea, naval y artillera- no permitía el organizar una masa acorazada que pudiera empujar a los aliados al mar. Y durante esos vitales días la cabeza de puente aliada no hizo sino ensancharse y amenazar con la ruptura operacional y el desencadenamiento de una batalla móvil ante la cual los alemanes no tenían respuesta. Veamos abajo en el mapa el avance del V cuerpo de EE.UU. con muy poca oposición. Los alemanes deberían de haber contado con infantería de refuerzo pero esa infantería sencillamente se encontraba a gran distancia marchando por las carreteras francesas a paso de caracol.
USA V Corps 09-13.06.1944.jpg


En rigor, los aliados hubieran podido conseguir una ruptura operacional ya a la semana del desembarco debido al avance del V Cuerpo estadounidense y al posible ataque de flanco de la 7 Div. blindada británica. El fracaso británico en Villers Bocage y el estancamiento de los canadienses y británicos frente a Caen fue lo que evitó esta posibilidad. En realidad a pesar de este éxito defensivo alemán, los aliados habían ganado la batalla fundamental que era la consolidación de la cabeza de puente. A partir de aquel momento los alemanes se verían abocados a una guerra de desgaste que terminarían por perder y que desembocaría en la temida guerra de movimientos que perderían también.

En el sector de Utah como ya he dicho el avance americano fue mucho más lento. Sin embargo este relativo éxito defensivo alemán fue al coste de "quemar" a una buena parte de las divisiones estacionadas en la zona. Con la excepción de la 17 PzGr SS (y no de todos sus elementos) los alemanes que defendían la base de la península de Cotentin no recibieron casi refuerzos dignos de mención.
Normandy Campaign map 4.jpg

El resultado fue que durante los días siguientes los americanos cercarían varias divisiones alemanas en la península de Cotentin. Esta derrota destruiría cualquier posibilidad alemana por mínima que fuera de erradicar la cabeza de puente y en consecuencia de no perder la campaña de Normandía y por ende la del Oeste.

Fuentes:
(1) "Frequently Asked Questions for D-Day and the Battle of Normandy". Ddaymuseum.co.uk. 2012.
(2) Tabla compuesta con los apéndices de Niklas Zetterling: Normandy 1944: German Military Organization, Combat Power and Organizational Effectiveness. Apéndices. Winnipeg, Manitoba: J.J. Fedorowicz, 2000.
Fuente de los mapas:
http://www.ibiblio.org/hyperwar/USA/USA ... nel-9.html
http://www.onwar.com/maps/wwii/normandy ... xpands.htm

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Re: Debate histórico sobre Normandía

Mensajepor Uge » Jue Jul 03, 2014 10:27 pm

El objetivo del artículo de T. Coop es poner en valor la actuación de la infantería aliada durante la campaña normanda.

Lo normal para superar los “estereotipos” sería hablar de dicha infantería, pero para mi sorpresa, muy pocas son las referencias que nos hace de ella, curiosamente una de estas nos remite a una película de Spielberg.

Lógicamente a T. Coop no le interesa entrar a comparar las infanterías contendientes, es decir, doctrinas de empleo, organizaciones, armamento, entrenamiento, mando, cohesión, adaptación, etc. El problema es que la decrépita infantería alemana del 44 sigue jugando en otra división diferente al del resto de infanterías.

Como T. Coop renuncia a ir por derecho, aborda el tema de manera indirecta, pondrá en valor a la infantería aliada restando méritos o protagonismo a la artillería y a la aviación de apoyo a tierra. Su principal argumentación es la sobrevaloración que se hizo de su poder destructivo pero obvia el poder de neutralización y desmoralizador de dichas armas en el campo de batalla. Sobre la efectividad de la interdicción aérea recordemos que fue aumentando progresivamente a lo largo de la campaña y por tanto no era tan eficaz en junio como lo fue en agosto. En todo caso ambas armas estaban a la vanguardia de la época en su desempeño táctico y operacional, y su aplastante superioridad fue un factor desequilibrante para el que el frustrado alemán no tenía respuesta.

T. Coop hace referencia al “Tank Scandal” del arma acorazada, entiendo que debe ir en la misma línea argumental de que el menor mérito de unos redunda en el mayor de la infantería aliada.

El autor del artículo no parece ser nada crítico con el desarrollo operacional de la campaña y entiende que vino determinada por el tipo de respuesta alemana, es decir, por su inflexible negativa a ceder terreno. Personalmente entiendo que la campaña vino determinada por la incapacidad aliada para conseguir una ruptura estratégica frente a un ejército hipomóvil en plena decadencia cualitativa y cuantitativa. En el año 44 lograr este tipo de rupturas no tenía secretos para los soviéticos, en cambio los aliados la consiguieron tras excesivas semanas de sangriento empantanamiento. La victoria aliada término siendo apabullante pero hasta su consecución aparecieron inesperadas carencias militares que ni siquiera la rotundidad de su victoria pudo ocultar.

En el arsenal de las democracias occidentales abunda lo excelso, pero su infantería carece de rasgos sobresalientes. Cumplió su cometido con valor y sacrificio, creo que eso nadie lo puede negar. Pero opino que al finalizar la guerra eran claramente conscientes de que sus prestaciones eran manifiestamente mejorables, esa y no otra es la verdadera causa del “consenso revisionista” de posguerra. Otros con menos hacían más.

Saludos

Fe de erratas: donde dice T. Coop debe decir T. Copp
Última edición por Uge el Lun Jul 07, 2014 9:16 pm, editado 1 vez en total.
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Re: Debate histórico sobre Normandía

Mensajepor José Luis » Vie Jul 04, 2014 8:43 am

¡Hola a todos!

Uge escribió:El objetivo del artículo de T. Coop es poner en valor la actuación de la infantería aliada durante la campaña normanda.

Lo normal para superar los “estereotipos” sería hablar de dicha infantería, pero para mi sorpresa, muy pocas son las referencias que nos hace de ella, curiosamente una de estas nos remite a una película de Spielberg...


Bueno, para ser justos hay que subrayar que Terry Copp ya analizó en profundidad la situación de la infantería aliada, en particular canadiense, en su Fields of Fire. The Canadians in Normandy (2003). Aquí, en su capítulo 1 (Introduction: Military History without Clausewitz), tras una breve exposición historiográfica, hace un análisis de doctrina, entrenamiento, equipamiento, organización, etc., de la infantería canadiense, cuáles eran los requisitos previstos para su combate, etc. Luego, en los siguientes capítulos, relata y analiza la campaña de Normandía.

Yo no sé, Uge, si has leído este libro. Si sólo te ciñes al artículo que he traducido, que parece evidente, debes tener en cuenta su naturaleza (es un artículo que cierra un libro). Si Copp se centra en dicho artículo en la eficacia (o falta de ella) de las armas de artillería y de la aviación táctica es porque precisamente la infantería dependía de ellas, en gran medida, para poder combatir conforme estaba planeado. Intentaré resumir algunos de esos requisitos que presenta en su Fields of Fire.

En primer lugar, veamos las fuentes y el objetivo del libro de Copp. Dice en su introducción, p. 13, que su relato de la experiencia canadiense en la batalla de Normandía descansa en las mejores pruebas disponibles sobre lo que sucedió realmente en combate. Esto es, básicamente, los diarios de mensajes que registran las comunicaciones intercambiadas entre unidades, los diarios de guerra, las entrevistas del Historical Officer realizadas a los pocos días de la batalla, las órdenes escritas cursadas en campaña, los informes de investigación operacional, fotos aéreas y mapas, y un profundo conocimiento del terreno. Sobre estas fuentes, la tesis de Copp es que "la evidencia demuestra que el logro de los ejércitos aliados y especialmente canadienses en Normandía ha sido subestimado en gran medida, mientras que la efectividad del ejército alemán ha sido exagerada en gran medida. La derrota y casi destrucción de dos ejércitos alemanes en justo 76 días fue una de las victorias militares más notables de la Segunda Guerra Mundial. Fue una victoria ganada principalmente por soldados aliados empleando soluciones tácticas y operaciones innovadoras y flexibles ante los desafíos a los que se vieron enfrentados...".

En segundo lugar, y con respecto a lo señalado sobre la infantería. Copp dice que "Todos los ejércitos que combatieron en Normandía entraron a la batalla entrenados para emplear doctrinas tácticas y operacionales explícitas. Estas doctrinas fueron de ayuda en algunas situaciones, positivamente peligrosas en otras. Las doctrinas fueron enmendadas, abusadas o ignoradas según cambiaban las situaciones a las que se enfrentaban las tropas de combate" (14-15). Dice que los alemanes continuaron creyendo en el contraataque inmediato, como recurso defensivo, hasta que sus comandantes de campo se dieron cuenta por experiencia que esa medida beneficiaba a los aliados a causa de su mayor poderío. Y dice también que los aliados "aprendieron que su versión de fuego y movimiento -fuego artillero neutralizando al enemigo mientras la infantería avanzaba hacia el objetivo-" rara vez funcionó de la manera esperada debido a su falta de precisión (15). Tras analizar en las siguientes páginas el componente humano canadiense, su entrenamiento, organización y equipamiento, Copp pasa a exponer que en mayo de 1944, "el 21º Grupo de Ejércitos estaba listo para la batalla siempre que se dieran un número de condiciones". La primera era que los soviéticos "continuaran comprometiendo las energías de dos tercios del ejército alemán" y a tal fin nada era más "vital para el éxito de Overlord" que una ofensiva soviética de verano. La segunda era engañar al ejército alemán (Fortitude), haciéndole creer que el desembarco sería en el Paso de Calais. Y la tercera era establecer una completa superioridad aérea y naval. Además, los líderes británicos querían hacer una campaña que minimizara las bajas en el 21º GE y especialmente del Segundo Ejército Británico. Monty tenía en cuenta la advertencia de la Oficina de Guerra de que si el combate se volvía intenso y prolongado entonces habría que disolver al menos a dos divisiones y varias brigadas independientes por falta de refuerzos (19). Luego pasa a exponer las fases previstas de la campaña y la correlación de fuerzas prevista, donde no se llegaría a lograr la proporción deseada de 3 a 1 a favor de los aliados (la clásica proporción para superar, teóricamente, unas posiciones enemigas bien preparadas). Copp dice que los planificadores aliados esperaban compensar esta situación de debilidad combatiendo en términos aliados, no alemanes. Lo que significaba emplear la mayor cantidad posible de artillería en la cabeza de puente. Cada cuerpo de ejército debía estar apoyado por un AGRA (Army Group Royal Artillery) con cañones medios de 4.5 ó 5.5 pulgadas, y su fuego debía estar dirigido por pilotos de observación aérea volando en aviones ligeros, y dotados de grandes cantidades de munición tanto para la artillería media como de campaña. Un 18 por ciento de los hombres del 21º GE eran cañoneros (20-21).

Tras analizar varios aspectos de la 3ª División canadiense, Copp se detiene en el 2º Cuerpo Canadiense y su comandante, el teniente general Simonds. Esta formación se estaba entrenando para operaciones más allá de la cabeza de playa, ["para atacar, desgastar y destruir" a las tropas alemanas "que combatirían una serie de batallas defensivas" sobre un terreno de su propia elección]. Aunque había un amplio acuerdo sobre cómo conseguir esto, Simonds sabía que la mayoría de sus comandantes no tenían experiencia de combate real, por lo que quiso asegurarse que comprendieran cómo debían combatirse las batallas. A este fin, el 17 de febrero de 1944 cursó una directiva (llamada "Operational Policy", reproducida en el apéndice A del libro) "que perfilaba claramente la doctrina que los ejércitos británico y canadiense emplearían en Normandía", y que Copp recomienda sea lea en conjunción con los capítulos 6 a 10 del libro (p. 26).

Simonds envió copias de la dicrectiva a Dempsey (Segundo Ejército Británico) y Monty, que se mostraron complacidos y de pleno acuerdo con la misma.

[La versión de Simonds de la doctrina operacional aliada requería el control centralizado de virtualmente todo aspecto de la batalla. El enemigo, creía, sólo podía ser superado por ataques que estuvieran "cuidadosamente organizados y fuertemente apoyados por toda la artillería disponible". Los alemanes, observaba, establecieron defensas avanzadas que "no están fuertemente defendidas en términos de hombres, pero son fuertes en armas automáticas y bien apoyadas por morteros...". La esencia del sistema de defensa alemán era el contraataque, y "mientras que tangan reservas frescas disponibles los alemanes contraatacarán continuamente, apoyados por cañones autopropulsados traídos a corta distancia".] (26).

De su experiencia en Sicilia, Simonds sabía que el éxito de la batalla ofensiva giraba en torno a la derrota de los contraataques alemanes, y decidió entrenar a su cuerpo de ejército para tal fin. Ya pongo ahora aquí el texto sin traducir porque se me hace tarde:

His solution was to stage divisional attacks 'on a single thrust line, disposed in depth on a one-brigade front.' Brigades would be passed through one another to maintain momentum, with the frontage of the attack 'limited to that on which really heavy support can be given.' Simonds did not discount the possibility of manoeuvre, noting that when the enemy concentrated its strength across the thrust line, a reserve brigade could be 'thrown wide of the leading brigade' to dissi-pate the enemy's strength. Even so, 'the weight of artillery support must not be divided.'

Simonds saw the infantry division, always and only when supported by the artillery, as the 'sledge hammer' in the attack. The armoured division was to be 'the weapon of opportunity,' capable of dealing with enemy rearguard positions and developing a breakout, but he insisted it was too weak in infantry to carry out an attack in depth. Everything Simonds had seen in Italy persuaded him that Allied armour could not be used successfully against prepared German positions with their carefully sited and well-camouflaged anti-tank guns.

Simonds did not outline the tactics to be employed in carrying out his 'operational policy,' partly because such training was carried out in divisional battle schools and partly because his operational doctrine left little room for traditional platoon or section tactics. By 1944, experienced Allied commanders knew that the one certain way of defeating the Germans was to find, fix, and then neutralize the enemy with overwhelming firepower. This would allow the infantry to assault and occupy vital ground, which the enemy would then counterattack. This 'bite and hold' doctrine depended on the development of centrally controlled, indirect artillery fire capable of focusing the guns of a regiment, division, or corps on a specific area. This technique provided the best possible answer to the enemy's doctrinal commitment to immediate and continuous counterattacks and German technical superiority in infantry weapons and armoured vehicles.

An artillery-based battle doctrine required the infantry to move forward at a steady pace, leaning into the barrage, so as to be on the objective before the enemy could engage the attackers. Rifle companies, supported by tanks, would clear and consolidate, bring the antitank guns forward, and dig in to meet counterattacks from enemy infantry, who would be advancing behind tanks or self-propelled assault guns. Success depended largely on the ability of FOOs to direct the fire of the field and medium regiments at observed targets. The infantry companies and their antitank platoons dealt with any enemy who had survived the artillery concentrations. Battalion mortars, and the divisional mortars and medium machine guns allotted to assault battalions, thickened the defensive fire.
(27-28).

Más adelante, p. 29:

The discussions at the Infantry School barely touched on the role of the armoured regiments assigned to work with infantry battalions. This was the result of an earlier decision that the armoured commander, at the regimental, squadron, or troop level, 'is the sole arbitrator of how he can best employ his resources.' During training this meant that the armoured commander decided how to employ his tanks in support of an infantry attack, which was itself largely determined by the artillery fire plan created at division or corps. Although 'the primary role' of tanks cooperating with infantry was 'to close with the enemy,' armoured doctrine permitted indirect support 'on account of the unsuitability of the ground' or for other reasons. Armoured officers were also reminded that 'everyone, and particularly the infantry, should understand that the tank is designed with the primary object of destroying or neutralizing enemy unarmoured troops.' In other words, it was up to the infantry to protect themselves against enemy armoured attack.

Again, it is clear that those who criticize the Commonwealth forces for failing to develop the kind of integrated tank-infantry battlegroup doctrine successfully practised by the German army are correct: British doctrine, as outlined in May 1944, allowed everything and forbade nothing. It was up to individual commanders to develop methods of employing their tanks effectively. Given the vulnerability of the Sherman and Churchill tanks to enemy fire, such flexibility, when constant improvisation would be required on the battlefield, was an appropriate approach to pre-invasion training.

A similar state of uncertainty affected the preparation of 21 Army Group's five armoured divisions, only one of which had battle experience. All armoured commanders were familiar with the 1943 War Office Military Training Pamphlets that outlined 'the tactical handling of the armoured division and its components,' but each commander drew on his own experience and interpretations of the 'lessons learned' in North Africa and Italy to develop a distinct approach to battle. The Guards Armoured Division favoured set piece attacks with the armour providing indirect fire support for the infantry brigade, whereas 11th Armoured practised infantry-tank cooperation in mobile battlegroups. The 'Desert Rats,' 7th Armoured Division, scheduled to land on D+i and break out of the bridgehead, trained to employ the armoured brigade as a separate force plunging deep into the enemy's rear areas. The infantry brigade was to follow and secure the ground seized by the armour. The Polish Armoured Division, organized on the same two-brigade basis as the other formations, was a world unto itself. Maj.-Gen. S. Maczek was a serious student of armoured warfare and hoped to employ tank-infantry battle groups in mobile warfare. Unfortunately, the language problem was just one of the sources of mutual incomprehension, which made 21 Army Group reluctant to send the Poles into action.


En fin, esto no es más que una muestra que no puede bajo ningún concepto sustituir la recomendable lectura del Fields of Fire. Y a ella remito para poder valorar en su justa medida las tesis de Copp.

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Re: Debate histórico sobre Normandía

Mensajepor Eriol » Vie Jul 04, 2014 2:52 pm

Hola!

Además, los líderes británicos querían hacer una campaña que minimizara las bajas en el 21º GE y especialmente del Segundo Ejército Británico. Monty tenía en cuenta la advertencia de la Oficina de Guerra de que si el combate se volvía intenso y prolongado entonces habría que disolver al menos a dos divisiones y varias brigadas independientes por falta de refuerzos (19).


¿Jose Luis podrías referenciar completamente esta cita tal y como esta en el libro de Coop??

Saludos
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Re: Debate histórico sobre Normandía

Mensajepor José Luis » Vie Jul 04, 2014 3:53 pm

Eriol escribió:¿Jose Luis podrías referenciar completamente esta cita tal y como esta en el libro de Coop??


Ahí va:

Within this strategic framework, British leaders, ever mindful of the sacrifices of the Great War, proposed to wage a campaign that would minimize casualties in 21 Army Group and especially the Second British Army. Montgomery shared this approach, especially after the War Office warned that if the fighting became intensive and prolonged, at least two divisions and several separate brigades might have to be disbanded for lack of reinforcements. (p. 19).

Saludos cordiales
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Re: Debate histórico sobre Normandía

Mensajepor Joan-Shrike » Vie Jul 04, 2014 8:25 pm

Estoy siguiendo con interés desde hace algunos días el debate que lleva desarrollándose en este hilo y no puedo resistirme a hacer una humilde aportación :)

En líneas generales, debo estar de acuerdo con la línea argumental revisionista que Jose Luis viene exponiendo a partir del trabajo de Terry Copp. Como en alguna otra parte he expuesto, existe un prejuicio proalemán que tiende a considerar que el Heer fue netamente superior a sus contrapartes occidentales y que se basa, en gran medida, en el Men against Fire de S.L.A. Marshall que, por otra parte, fue uno de esos estudiosos estadounidenses que alimentaría el mito de la superioridad militar de la Wehrmacht en base a los famosos informes que los generales alemanes prisioneros harían llegar a la German Section de la Historical Division del U.S. Army, empleándolos Marshall como evidencia en favor de su hipótesis referente a que la infantería de los ejércitos occidentales había tenido un desempeño cualitativamente bajo durante las campañas de 1943-1945.

Creo que no es necesario subrayar que dicho modelo interpretativo no deja de ser una grosera generalización. Evidentemente, todo análisis comparativo debe tener en cuenta el contexto concreto de cada ejemplo. De este modo, tan pronto podemos encontrar que el desempeño de la 90 US InfDiv en Normandía resultó decepcionante, nada sorprendente si no se tiene en cuenta que era una formación que nunca antes había entrado en combate; pero en el mismo sector puede encontrarse el caso de las tropas escogidas de la 101 US Abn que, a todas luces, mostraron un comportamiento altamente agresivo en combate. Por contra, podemos hallar ejemplos de tropas alemanas que mostraron una inferior agresividad que la de sus enemigos occidentales, como fue el caso de la experiencia de los canadienses en Italia.

Según recogió Robert Enghen en su Canadians Under Fire: Intantry Effectiveness in the Second World War (Montreal-Kingston: McGill-Queen's University Press, 2009: 115-116), en los cuestionarios realizados en 1944-1945 a oficiales convalecientes por sus heridas, se observa que entre un buen número de los oficiales canadienses que respondieron dichos cuestionarios y destinados en unidades destacadas en Italia como el 1st Cdn Special Service Btn, el West Nova Scotia Rgt y el Hastings and Prince Edward Rgt subrayaron que la infantería canadiense se mostraba mucho más activa y agresiva que la alemana a la hora de patrullar la tierra de nadie, cuestión de interés pues el Truppenführung 1933 insistía en la necesidad de sostener una intensa actividad de patrullaje en la tierra de nadie para evitar padecer el efecto sorpresa en caso de ataque enemigo. En cambio, como haría notar el Lt.-Col. Gilday del 1st Cdn SS Btn, Jerry did not patrol as much we did, limitándose a mantener una actitud estrictamente estática y sólo con algún puesto avanzado de observación, siendo esto llamativo pues el patrullaje se consideraba en el Heer como una muestra de la iniciativa personal y agresividad de las tropas.

Resulta claro que hacer generalizaciones negativas o positivas de una u otra nacionalidad, sin tener en cuenta cada caso concreto, ofrece sólo una interpretación insatisfactoria de la evidencia. Como muestra, R. Enghen a continuación observa que las tropas canadienses en Italia habían recibido una mayor instrucción en combate nocturno que las formaciones canadienses que combatieron en Normandía (ver p. 120). Así al menos lo reflejaron los oficiales que respondieron los cuestionarios (ver detalle en p. 171) ante la pregunta 6b "Were they specially trained for Night Operations?", los destinados a Europa Noroccidental - que debutaron en Normandía- respondieron "No" en un 73,8% (62 de un total de 84), mientras que entre los destinados a Sicilia y luego a Italia sólo respondieron "No" el 36'7% (18 de un total de 49). Es entre estos últimos oficiales, como el capitán D.C. Smith del Hastings and Prince Edward Rgt, el capitán A.H. Maclean del West Nova Scotia Rgt y el mayor H. Fullerston del Cape Breton Highlanders Rgt donde se encuentran comentarios específicos valorando positivamente la necesidad de que las tropas recibiesen previamente una intensa instrucción en el combate nocturno. El capitán Maclean antes referenciado señaló que: Since much of our work in action was done at night, I would suggest that training at night operations and in movement at night is vitally important. Night patrols were quite frequent in Italy, and in these it is essential to move silently and to be able to follow a predetermined route inerringly. A primera vista, podría entenderse que no todas las unidades de la misma nacionalidad no recibían el mismo tipo de instrucción.

Al sacar a colación evidencia relacionada con el teatro de operaciones de Italia en 1944 no es mi intención entrar en un excurso del debate del hilo si no ilustrar mi tesis: no se debería caer en valoraciones generalizadoras basadas en la nacionalidad de una unidad determinada, pues dos unidades del Heer o del ejército canadiense pueden tener cada una un contexto concreto completamente distinto a pesar de compartir nacionalidad, tanto en lo que se refiere al entrenamiento recibido en el campo de instrucción, a la calidad de sus oficiales al mando, su devenir en campaña y el flujo de reemplazos.

Un saludo,
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Re: Debate histórico sobre Normandía

Mensajepor José Luis » Sab Jul 05, 2014 5:42 pm

¡Hola a todos!

En primer lugar, quiero agradecer las aportaciones de Joan-Shrike a este tema; en segundo lugar, me gustaría comentar la siguiente frase:

Joan-Shrike escribió:... existe un prejuicio proalemán que tiende a considerar que el Heer fue netamente superior a sus contrapartes occidentales y que se basa, en gran medida, en el Men against Fire de S.L.A. Marshall que, por otra parte, fue uno de esos estudiosos estadounidenses que alimentaría el mito de la superioridad militar de la Wehrmacht en base a los famosos informes que los generales alemanes prisioneros harían llegar a la German Section de la Historical Division del U.S. Army, empleándolos Marshall como evidencia en favor de su hipótesis referente a que la infantería de los ejércitos occidentales había tenido un desempeño cualitativamente bajo durante las campañas de 1943-1945.


Bien, en lo que se refiere al libro Men Against Fire de Marshall, nada tienen que ver lo que escribieron más tarde los oficiales alemanes (siempre bajo la dirección de Halder, recuérdese) con muchas de las invenciones que el autor sienta en su libro como hechos y principios indiscutibles. Ahora, si te refieres a que los escritos alemanes para la Historical Division (que se realizaron años después de que apareciera publicado el libro de Marshall) influyeron en Marshall durante los años que siguieron a la publicación de su Men Against Fire, que recuerdo se publicó en 1947, es posible, sin duda. Pero desconozco el asunto en concreto.

Sin embargo, cito tu frase para detenerme un poco en este personaje, S.L.A. Marshall. Si hay algo que detesto de verdad en los libros de historia (o supuesta historia) es que sus autores, ya sean historiadores profesionales, o periodistas y/o militares metidos a historiadores, como el caso de Marshall, es que inventen cosas que presentan como hechos, que falseen, distorsionen a conciencia, etc. Y éste es el caso de Marshall, cuyo libro, por otra parte, carece de la más mínima anotación, específica o general, que soporte sus afirmaciones e “informaciones”. Es, además, el típico individuo que hace categoría de la anécdota. Estas son, al menos, las conclusiones que he podido sacar estos últimos días que me he dedicado a indagar un poco en el personaje, en su libro y en sus críticos. Del libro debo decir que sólo me he parado a leer los capítulos 5 (Ratio of Fire) y 6 (Fire as the cure), y me han sobrado en lo sustancial. ¿Qué puedo decir de la siguiente frase cuando no está sustentada por una mínima nota que remita a la fuente original de donde se saca? Veamos:

[Later when the companies were interviewed at a full assembly and the men spoke as witnesses in the presence of the commander and their junior leaders, we found that on an average not more than 15 per cent of the men had actually fired at the enemy positions or personnel with rifles, carbines, grenades, bazookas, BARs, or machine guns during the course of an entire engagement. Even allowing for the dead and wounded, and assuming that in their numbers there would be the same proportion of active firers as among the living, the figure did not rise above 20 to 25 per cent of the total for any action. The best showing that could be made by the most spirited and aggresive companies was that one man in four had made at least some use of his firepower.] (1).

O bien: [In the whole of the initial assault landings on the Omaha Beachhead, there were only about five infantry companies which were tactically effective during the greater part of June 6, 1944. In these particular companies an average of about one fifth of the men fired their weapons during the day-long advance from the water's edge to the first tier of villages inland-a total of perhaps not more than 450 men firing consistently with infantry weapons in the decisive companies. These facts were determined by a systematic check of the survivors. It was not a story of great volume, even for the men who fired. Only one company was able to unite a base of fire for any period. The company which made the deepest penetration, losing a high percentage of its men in so doing, saw only six “live Germans” during its advance, and these turned out to be Russians. The day was conspicuous for its lack of live targets.] (2).

Yo me pregunto, ¿y en que basa esos “hechos” el autor? Según parece, en las entrevistas que realizó a centenares de compañías y pelotones, y como él mismo dice en las dos frases arriba citadas, en las asambleas de compañías donde supuestamente los hombres se confesaron ante sus comandantes y líderes, y en el chequeo sistemático que se hizo a los sobrevivientes. Pero si eso fuera realmente así, entonces es de suponer que habría un registro escrito de dichas asambleas (y entrevistas). Y si tal registro existe, ¿por qué no lo cita el autor?

Es fácil adivinar las respuestas. Porque se lo inventó todo. Esto es al menos lo que indican las pruebas que han examinado sus críticos. Roger J. Spiller, por cierto un admirador de Marshall, fue el primero que lo demostró (3). Como no he podido leer el artículo de Spiller, he tenido que recurrir a los comentarios de un tercero, quien dice que Spiller, en su profunda investigación de las opiniones de Marshall, concluyó que su teoría (“ratio of fire”) no podía haber sido verdad. Halló que Marshall afirmó varias veces que había entrevistado a entre 400 y 600 compañías de fusiles, asegurando que le había llevado tres días hacer esas entrevistas. “Bajo el cálculo más generoso”, escribió Spiller, “Marshall debía haber acabado unas 400 entrevistas en algún momento entre octubre y noviembre de 1946”. Por lo demás, el hecho más condenatorio que Spiller descubrió vino del ayudante de Marshall, el Dr. John Westover, que le acompañó en sus entrevistas y trabajó estrechamente con él. Pues bien, Westover mantuvo que “Marshall nunca, bajo ninguna circunstancia, preguntó a un soldado si había disparado su arma en combate. Ni tampoco discutió el asunto en sus muchas conversaciones privadas”. Además, Spiller no encontró en la correspondencia y cuadernos de campaña de Marshall ni una sola referencia a que las tropas de combate no hubieran disparado sus armas: “De hecho, uno de sus cuadernos incluía justo lo contrario; entrevistas pos-acción en las que casi todos los soldados dijeron haber disparado sus armas” (4).

¿Quién era, pues, este individuo? En la introducción a la edición de su libro (véase nota 1), Russell W. Glenn brinda unos cuantos datos sobre Samuel Lyman Atwood Marshall (1900-1977), más familiarmente conocido como S. L. A. Marshall, Sam o por el acrónimo de su nombre: SLAM. De una inmensa reputación entre la casta de los oficiales militares y los historiadores, escribió más de 30 libros, entre los que destaca su Men Against Fire, obra que le granjeó su gran reputación como analista militar cuando fue publicada por vez primera en 1947. Glenn cuenta que era un hombre orgulloso de haberse hecho a sí mismo y superar todos los obstáculos de la vida. Dice que, según contó el propio Marshall, su primer contacto con el ejército consistió en engatusar al doctor que lo capacitó para enrolarse en el ejército en la IGM, pese a tener pies planos. En su autobiografía, Bringing Up the Rear, relata que hacia el final de la guerra participó en las acciones americanas en Soissons, St. Mihiel y Meuse-Argonne, sobreviviendo al gas tóxico, y que se había convertido en el oficial más joven de la Fuerza Expedicionaria Americana en recibir una comisión de batalla a la edad de 17 años. Que se hizo reportero tras la guerra trabajando para El Paso Herald y Detroit News, etc. (5).

Leinbaugh (6) y Spiller fueron los primeros que descubrieron que Marshall había falseado su historia sobre su servicio en la IGM, y que jamás recibió una comisión de batalla. Así que de casta le viene al galgo, y es lógico rechazar de plano, por muy interesante que pueda ser en otros sentidos, el famoso Men Against Fire de Marhall. Pues la pregunta es obvia: ¿cuántas cosas más falsearía en ese libro?

Glenn dice que ya cuando se publicó su libro, el general James Gavin, el mítico comandante de la 82ª División Aerotransportada, descartó las estimaciones de Marshall sobre la “ratio of fire”, al igual que lo hizo Harry W. O. Kinnard, miembro de la 101ª DA en los combates de la IIGM y más tarde comandante de la 1ª División de Caballería en Vietnam. El general Bruce Clarke, el comandante de las fuerzas americanas en la defensa de St. Vith durante la Batalla de Las Ardenas, comentó que los valores de Marshall eran “ridiculous and dangerous assertions-absolute nonsense”. En un estudio sobre la influencia de Marshall en el U. S. Army, el mayor Williams identificó numerosas discrepancias en muchas obras de Marshall. El nieto de Marshall citó al Dr. Hugh Cole (escritor de numerosos libros, entre ellos una exhaustiva historia sobre la ofensiva de Las Ardenas de 1944) para decir que Marshall había inventado los valores de su “ratio of fire”. Más tarde el propio Cole reafirmó esto explicando que “Sam [Marshall] had no idea as to what precise percentage actually fired their weapons in their first engagement...He was trying to make a point and the point needed making, that was clear...Incidents like this had occurred and had affected the outcome of small unit engagements”. Glenn concluye que “The evidence indicates that S. L. A. Marshall had misrepresented portions of his personal history and had likewise invented his ratio-of-fire values” (7).

McManus también cita al general James Gavin, quien le dijo a Spiller que había visto a Marshall en 1944 y que parecía carecer de conocimiento y comprensión de la infantería, una opinión que parece compartieron los hombres de Gavin. Lo consideraban un tipo de “escalón de retaguardia” (“rear echelon”) que no sabía de lo que hablaba y al cual resolvieron no decirle nada. Coincide con Spiller y Leinbaugh en que SLAM, casi con certeza, inventó todo el mito de la “ratio of fire”. Aventura que Marshall, siempre desdeñoso de la metodología y de la cita de fuentes, tomó probablemente unas cuantas anécdotas que había escuchado y las extrapoló a todos los soldados de combate americanos. Y al hacerlo creó uno de los mitos más perdurables salidos de la IIGM. En la investigación que llevó a cabo para escribir su libro, McManus dice que encontró tantos relatos, contemporáneos y retrospectivos, de hombres disparando sus armas que sería imposible registrarlos en 20 volúmenes. En su libro se contenta con una “pequeña muestra” de eso relatos a través de más de 35 páginas, con gran variedad de hombres, armas y divisiones, concluyendo (cito en su original):

The fighting, then, was somewhat different for each man involved in combat, even those in the same squads. Each man attempted to find the kind of courage it took to perform effectively. Some succeeded more than others. Most did their jobs well enough to win. At the same time they kept survival at the forefront of their daily goals. They fired their weapons in combat and did whatever else was expected of them. They were not heroes in the classic, Sergeant York sense. Instead they were effective combat soldiers doing a dirty, thankless, but indispensable job. Without their proficiency and courage, the war could not have been won. (8).

Marshall y su enorme reputación e influencia. ¡Vivir para ver!


(1) Marshall, Men Against Fire. The Problem of Battle Command (University of Oklahoma Press, 2000), p. 54.
(2) Ibid., 68-69.
(3) Roger J. Spiller, “S.L.A. Marshall and the Ratio of Fire,” RUSI Journal 133, No. 4, Winter 1988, 63-71.
(4) John C. McManus, The Deadly Brotherhood. The American Combat Soldier in World War Two (Presidio Press Book, 1998), capítulo 5 (“The Fighting”), pp. 116-153.
(5) Men Against Fire (2000), pp. 1-2.
(6) Harold P. Leinbaugh & John D. Campbell, The Men of Company K. The Autobiography of a World War II Rifle Company (New York: William Morrow, 1985).
(7) Men Agianst Fire (2000), pp. 4-6.
(8) McManus, cita original, p. 153.

Saludos cordiales
JL
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Re: Debate histórico sobre Normandía

Mensajepor Joan-Shrike » Sab Jul 05, 2014 7:13 pm

José Luis escribió:
Joan-Shrike escribió:... existe un prejuicio proalemán que tiende a considerar que el Heer fue netamente superior a sus contrapartes occidentales y que se basa, en gran medida, en el Men against Fire de S.L.A. Marshall que, por otra parte, fue uno de esos estudiosos estadounidenses que alimentaría el mito de la superioridad militar de la Wehrmacht en base a los famosos informes que los generales alemanes prisioneros harían llegar a la German Section de la Historical Division del U.S. Army, empleándolos Marshall como evidencia en favor de su hipótesis referente a que la infantería de los ejércitos occidentales había tenido un desempeño cualitativamente bajo durante las campañas de 1943-1945.


Bien, en lo que se refiere al libro Men Against Fire de Marshall, nada tienen que ver lo que escribieron más tarde los oficiales alemanes (siempre bajo la dirección de Halder, recuérdese) con muchas de las invenciones que el autor sienta en su libro como hechos y principios indiscutibles. Ahora, si te refieres a que los escritos alemanes para la Historical Division (que se realizaron años después de que apareciera publicado el libro de Marshall) influyeron en Marshall durante los años que siguieron a la publicación de su Men Against Fire, que recuerdo se publicó en 1947, es posible, sin duda. Pero desconozco el asunto en concreto.


Llevas razón en tu puntualización, pues en un lapsus bastante absurdo atribuí a Marshall, quién fue un personaje peculiar como muy bien has señalado, la autoría del mito de la superioridad absoluta del Heer cuando en realidad debería haberme referido al conocido Trevor Dupuy. Mea culpa :?

Sólo añadiré que una de las conclusiones de R. Enghen en su análisis de los cuestionarios a oficiales canadienses al que hice referencia en mi anterior post es, precisamente, que en ninguno de ellos se hacía la más mínima mención al problema del "ratio of fire" que Marshall sostendría haber detectado entre los soldados estadounidenses; al contrario, los oficiales declaraban que los soldados bajo su mando tendían a disparar demasiado y a despilfarrar munición. Esta constatación coincide, además, con las conclusiones obtenidas de los estudios realizados en el Ejército israelí durante la década de 1970 y 1980: el soldado en combate no sólo no se muestra "tímido" al disparar si no que, al contrario, peca por ser de "gatillo fácil".

Un saludo,

PS: Por cierto, tengo en PDF el artículo que citas de Roger Spiller. Si quieres, lo comparto :)
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Re: Debate histórico sobre Normandía

Mensajepor José Luis » Sab Jul 05, 2014 9:28 pm

Joan-Shrike escribió:PS: Por cierto, tengo en PDF el artículo que citas de Roger Spiller. Si quieres, lo comparto :)


Sí que me gustaría. Gracias y saludos
JL
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Re: Debate histórico sobre Normandía

Mensajepor José Luis » Dom Jul 06, 2014 8:46 am

¡Hola a todos!

José Luis escribió:Cuando Rommel visitó el sector de la 352ª en mayo no le gustó nada el despliegue de sus unidades. El legendario “Zorro del Desierto” quería más efectivos en los puntos fuertes; en realidad quería todos los efectivos de combate de la 352ª desplegados en los complejos defensivos de las playas para que, caso de que los aliados intentasen desembarcar, pudieran concentrar toda su potencia de fuego sobre el enemigo cuando aún estaba en el mar. Aquí debemos hacer un inciso sobre la controversia que había en el mando alemán sobre cómo debía ser el despliegue defensivo.

[...] Cuando Rommel comentó sus negativas impresiones al mando de la 352ª en su viaje de inspección de mayo, Ziegelmann le dijo que no veía la posibilidad de contrarrestar las posibles infiltraciones del enemigo (paracas) en la retaguardia de la división si no tenía su reserva bien detrás de la línea de costa. Rommel no le respondió, tan sólo insistió que quería a todos los soldados en disposición de concentrar todo su fuego en la playa.


Si Kraiss hubiera seguido las órdenes de Rommel, y si no hubiese estado excesivamente preocupado con la amenaza de los paracas enemigos, es posible que el desembarco en playa Omaha hubiese sido finalmente abortado. Balkoski comenta que la primera causa de la derrota alemana en Omaha fue el fallido despliegue de la 352ª División de Infantería de Kraiss, pues de haber concentrado más que dos de sus batallones en este sector, es probable que los americanos jamás consiguiesen superar las defensas alemanas. Pero además, Kraiss se equivocó de plano acerca de las intenciones aliadas en la madrugada del 6 de junio. Tan pronto recibió los primeros informes, a las 02:00 horas, de lanzamiento de paracaidistas tras el flanco izquierdo de su división, pensó que los paracas intentaban aislar a su división de su vecina occidental, la 709ª DI. Así que a las 03:10 horas ordenó a su fuerza de reserva (Kampfgruppe Meyer) dirigirse hacia el oeste desde el sur de Bayeux hasta el estuario del Vire, donde se había reportado el lanzamiento de paracas. El Kampfgruppe Meyer era el 915º Regimiento y el 352º Füsilier-Bataillon, esto es más de un tercio de la fuerza de infantería que tenía Kraiss.

En realidad, los paracas que tanto preocuparon a Kraiss eran americanos de la 101ª DA que habían caído, por error, en el sector de la 352ª, y que apenas constituían una verdadera amenaza para Kraiss. Había otras tropas alemanas en el lugar que sobraban para dar cuenta de esos paracas sin la ayuda del Kampfgruppe Meyer. Pero Kraiss sólo se dio cuenta de su error a las 05:50 horas, cuando ordenó detener el movimiento del grupo de Meyer, que debía esperar nuevas instrucciones. En esos mismos momentos llegaban al puesto de mando de la 352ª los informes del nudo de resistencia costero que reportaban el bombardeo de barcos enemigos sobre las defensas de la playa. Pero Kraiss siguió manteniendo a Meyer donde estaba parado durante casi dos horas, incluso después de haber recibido informes definitivos sobre el desembarco de fuerzas aliadas en las playas cerca de Vierville y St. Laurent. Sesenta y cinco minutos después de la Hora-H, a las 07:35 horas, Kraiss decidió comprometer un solo batallón del K. Meyer para ayudar a contener a los americanos. Se contaba con la llegada del batallón a la playa sobre las 09:30 horas, pero no llegó hasta primeras horas de la tarde. Los otros dos batallones del K. Mayer fueron comprometidos a las 08:35 horas contra la 50ª División británica, desembarcada en la playa Gold, unos 25 kms al este de Omaha. Cuando los dos batallones de Meyer llegaron allí, los británicos ya habían roto las defensas costeras, y durante la ruptura siguiente los británicos de la 50ª destruyeron casi por completo al K. Meyer.

En este ejemplo se ven claramente, a mi juicio, las nefastas consecuencias del caótico mando y control alemán durante el 6 de junio, y la falta de determinación y liderazgo por parte de la mayoría de los comandantes de las formaciones de combate alemanes. Me parece evidente que Kraiss y su jefe de estado mayor ya estaban, mucho antes de la invasión como demuestran los comentarios que encabezan las citas de este mensaje, predispuestos por un temor excesivo a lo que pudiera ocurrir en su retaguardia. Era una preocupación lógica, pero un temor excesivo. Y también parece evidente que desconocían el despliegue de otras fuerzas alemanas en su retaguardia. Sea como fuere, actuaron de forma totalmente precipitada al comprometer a su fuerza de reserva lejos de la refriega que se iniciaba en Omaha. Y cuando descubrieron su error, no actuaron con acierto y rapidez. Es para especular preguntarse qué habría sucedido en Omaha si el Kampfgruppe Meyer fuese desplegado en apoyo de los dos únicos batallones de infantería que defendían el sector de Omaha. Pero es dable suponer lo peor para los americanos. La actuación de Kraiss aquí me recuerda a la de Feuchtinger más tarde en ese mismo día, cuando abortó el avance del Kampfegruppe Rauch porque se habían reportado unos cuantos planeadores (que llevaban el resto de las fuerzas de la 6ª DA británica).

En vísperas de la invasión, los aliados tenían 37 divisiones reunidas en Gran Bretaña, mientras que otras 40 divisiones esperaban a ser embarcadas en los Estados Unidos, una vez tuviesen éxito los desembarcos en Normandía. Rundstedt contaba con 48 divisiones de infantería y 10 divisiones panzer, pero el 6 de junio sólo había 6 divisiones desplegadas en Normandía en el sector del GE de Rommel. Los aliados lograron desplegar y desembarcar el 6 de junio ocho divisiones estableciendo cabezas de playa a lo largo de la costa de Calvados que finalmente contactaron en una gran cabeza de puente el 11 de junio. La suerte estaba echada. Hitler había establecido en su directiva núm. 51 (de noviembre de 1943) que la invasión aliada debía ser derrotada en las playas, y que si esto fallaba entonces había que devolverlos al mar a base de contraataques. Me aventuro a imaginar lo que le gustaría a Rommel que pusiera esa directiva: "Hay que derrotar a los aliados en las playas, y si esto no funciona, entonces pedir la paz".

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Re: Debate histórico sobre Normandía

Mensajepor Eriol » Dom Jul 06, 2014 3:39 pm

Hola!

Me parece evidente que Kraiss y su jefe de estado mayor ya estaban, mucho antes de la invasión como demuestran los comentarios que encabezan las citas de este mensaje, predispuestos por un temor excesivo a lo que pudiera ocurrir en su retaguardia. Era una preocupación lógica, pero un temor excesivo.

Bueno a posteriori es fácil juzgarlo así pero a mi me parece lógico temer la amenaza de las varias divisiones aerotransportadas que se se sabían tenían los aliados. Y más cuando han anunciado desembarcos aéreos cerca en tu flanco izquierdo.¿qué son? ¿unos pocos aparatos que se han perdido y han soltado a sus paracaidistas donde han podido? ¿o una desemarco en toda regla de miles de paracaidistas que te van a separar de tu división vecina?

Lo que si me parece mal es el despliegue en si, con solo 2 batallones en la linea de playa y fuerzas mayores a retaguardia. En mi opinión debería haber sido al reves ya que considero más importante rechazar el desembarco naval en la playa que uno aéreo en la retaguardia. Si rechazas a las fuerzas desde el mar los paracaidistas están perdidos, al reves no.

Saludos
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Re: Debate histórico sobre Normandía

Mensajepor alejandro_ » Lun Jul 07, 2014 5:24 pm

Lo que si me parece mal es el despliegue en si, con solo 2 batallones en la linea de playa y fuerzas mayores a retaguardia. En mi opinión debería haber sido al reves ya que considero más importante rechazar el desembarco naval en la playa que uno aéreo en la retaguardia. Si rechazas a las fuerzas desde el mar los paracaidistas están perdidos, al reves no.


Ese fue un eterno debate -alemán- en Normandía. Había partidarios de concentrar tropas en la retaguardia esperando el desembarco porque de esta manera sería más fácil concentrarlas y lanzarlas. Poner divisiones en la costa equivalía a una defensa estática y sin movilidad. Rommel era partidario de reforzar la costa porque era la única probabilidad de derrotar a los aliados.

Además, el alto mando alemán tampoco tenía una idea muy clara del número de tropas a desembarcar, y se calculó un número varias veces superior. Tampoco se sabía si habría un desembarco o más. A esto hay que añadir otros problemas, como la baja estimación del alcance de la artillería naval (algo que no termino de entender).

Saludos.

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Re: Debate histórico sobre Normandía

Mensajepor Uge » Lun Jul 07, 2014 9:13 pm

Muchas gracias, José Luis, por las extensas citas del libro “Fields of Fire” de T. Copp. Muy esclarecedoras las referidas a la doctrina acorazada, tanto en formaciones blindadas como en apoyo a la infantería. Habrá que leerlo, aunque sospecho que muchas de sus conclusiones serán radicalmente diferentes a las de su paisano Roman J. Jarymowycz.

Las citas literales de la obra Marshall que has incluido en el hilo han despertado mi curiosidad, ya que sus tesis apuntan a que la actividad homicida en el combate terrestre es patrimonio de muy pocos. A mi entender esta propuesta es más que interesante y que merece una lectura detenida de todo el libro. En todo caso tendré en cuenta que los hechos en los que respalda y cuantifica sus tesis son de dudoso rigor.

Saludos
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Re: Debate histórico sobre Normandía

Mensajepor Uge » Mié Jul 09, 2014 9:01 pm

José Luis escribió:Rommel, que era el principal defensor junto con el gran Erich Marcks de concentrar toda la potencia de fuego de la infantería en las playas y las formaciones blindadas justo detrás, (...).


Según J. Zaloga existían diferencias de criterio entre Rommel y Marcks:

“Marcks no estaba de acuerdo con las ideas de Rommel sobre cómo derrotar al desembarco anfibio, pues creía que su cuerpo era demasiado débil y estaba demasiado desperdigado por la larga línea de costa que tenía asignada. ÉL estaba por la construcción de una línea de fortificaciones de campaña no demasiado profunda, con una reserva de infantería móvil y carros a un día de marcha de la costa para llevar el peso de la defensa.”

J. Zaloga, “El Día D (I): La Playa de Omaha”, (RBA Coleccionables S.A. 2008), pág. 16

José Luis escribió:Pero además, Kraiss se equivocó de plano acerca de las intenciones aliadas en la madrugada del 6 de junio. Tan pronto recibió los primeros informes, a las 02:00 horas, de lanzamiento de paracaidistas tras el flanco izquierdo de su división, pensó que los paracas intentaban aislar a su división de su vecina occidental, la 709ª DI. Así que a las 03:10 horas ordenó a su fuerza de reserva (Kampfgruppe Meyer) dirigirse hacia el oeste desde el sur de Bayeux hasta el estuario del Vire.


No entiendo cómo Kraiss puede disponer de unas reservas sobre las que no tiene mando directo. El Kampfgruppe Meyer, hasta donde sé, en la madrugada del 6 de junio es parte de la reserva del LXXXIV Cuerpo de Ejército, por lo tanto para su activación y/o agregación a Kraiss se necesita una orden de Erich Marcks, o en su defecto la del jefe de estado mayor de dicho cuerpo de ejército. Si nos atenemos a la cadena de mando las responsabilidades son claras cuando hablamos del empleo de las reservas del LXXXIV Cuerpo de Ejército. Marcks, a diferencia de Rommel, estaba en su puesto de mando y es imposible que el Kampfgruppe Meyer se reintegrara a Kraiss sin que Marcks hubiera aprobado un plan de acción. Es muy llamativa la falta de juicio o de templanza de Marcks, actuando como si el desembarco aéreo no fuera la antesala del desembarco anfibio. Ya sabemos que el Kampfgruppe Meyer, cuya ubicación original era ideal para contraatacar en Gold, comenzó un inútil peregrinaje de ida y vuelta, siendo sometido a órdenes y contraordenes. Antes de entrar en combate ya había sido derrotado por sus propios superiores. A mi entender lo único que puede exonerar de responsabilidad a Marcks por el precipitado y erróneo empleo de su principal reserva sería la intervención de su superior jerárquico ( Dollman ).

¿Cual fue la actuación de Dollman la madrugada del Dia-D?

Saludos
La vanidad es yuyo malo, que envenena toda huerta. Es preciso estar alerta, manejando el azadón. Pero no falta el varón, que la riega hasta en su puerta. (Atahualpa Yupanqui)


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