Batalla de Narvik

La guerra en el oeste de Europa

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Eriol
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Batalla de Narvik

Mensajepor Eriol » Vie Oct 31, 2008 1:52 pm

Batalla de narvik
he aqui una narracion de la batalla por esta localidad noruega de amena lectura

Conquistar Narvik , mas allá del circulo ártico , fue fácil para los Alemanes pero conservarlo ante los ataques aliados costo mucho mas. Para apoyar al general Dietl , jefe de los cazadores de montañas alemanes en el norte de Noruega , los refuerzos solo podían llegar desde el cielo.La mayoría de los hombres de los batallones de cazadores de montaña eran austriacos de la 2 div. De infantería que fueron transportados a bordo de una decena de destructores de la Kriegmarine siendo los principales artífices de una victoria esperada al tomar el 9 de abril el vital puerto de Narvik , que se había convertido para ambos bandos en un objetivo prioritario.
Pero a pesar de la fácil victoria obtenida pronto las tropas sufrieron un fuerte golpe al ser hundido por la royal navy los destructores alemanes en las aguas de Rombakfjord dejando a estos incomunicados y sin mucha posibilidad de recibir ayuda mas allá del apoyo de la Luftwaffe .Afortunadamente la mayoría de los 3000 hombres que integraban la tripulación de los barcos pudieron ser salvados sirviendo como apoyo a los cazadores austriacos.
Para intentar reconquistar el puerto los aliados desembarcaron sus tropas compuestos de una gran diversidad de hombres: cazadores alpinos, legionarios franceses , cazadores polacos y regimientos escoceses y galeses .Todos ellos dirigidos por el general francés, experos en operaciones en montaña, Bethouart. Ademas el dominio del mar les aseguraba el suministro.
Para intentar apoyar a las tropas del general Dietl partieron desde Thondhein , situada 700 Km al sur , intentando establecer un puente aéreo en condiciones limites con tormentas constantes , sobrepasándose por la noche los 30 grados bajo cero…
No obstante al principio y a pesar de los vuelos que llegaban con éxito , las tropas alemanas no obtuvieron refuerzos por estar las tropas paracaidistas ocupadas en las operaciones iniciadas el 10 de mayo en el frente oeste. Ademas todo el ejercito alemán que avanza por belgica ,Holanda y francia se quiere beneficiar de los transportes junkers 52 para facilitar el progreso de los panthers.
Finalmente el batallón del capitán Erich Walther(I/FJR1) que ha participado en el asalto a Holanda es enviado a noruega llegando en pequeños grupos a lo largo de los días 14 ,15 y 16.El mismo Whalter salto con el ultimo grupo. Este era un oficial bajo y flaco con la nariz respingona .Hacia el 23 de mayo tomo tierra un grupo de inexpertos voluntarios.
Una vez en tierra su objetivo será mantener abierta la ruta que va desde el puerto hasta la estación de ferrocarril ,Bjornfjell ,próximo a la frontera con noruega .
Tras la conquista Sildvik los hombres del capitán Whalter marchan hacia la montaña de Middagsfjell, situadas a 14 horas de marcha que bajo el temporal en la zona se antojaba como harto difícil, para establecer en ella defensas.
Mientras el 28 de mayo el comandante Francés, logra obtener del almirante Cork la autorización para atacar Narvik a pesar de que los gobiernos aliados han decidido abandonar Noruega a su suerte.
Lanzados batallones de la legión francesa contra Orneset , escasos Km al este de Narvik y una vez tomada esta prosiguen hacia el puerto que es tomado esa misma tarde a la vez que los cazadores polacos avanzan hacia la frontera para rodear a las tropas Alemanas.
Con sus 818 metros el monte Middagsfjell se convierte en la base de resistencia alemana ya que es el ultimo punto digno de ser defendido. En el los paracaidistas del batallón de Whalter se encargan de frenar el avance de la legión a lo largo del ferrocarril para proteger la aldea de Sildvik, donde el general Dietl ha instalado su cuartel general.
Algunos de los hombres que combatieron bajo la bandera de la legion eran exiliados de la guerra civil española volviendo a enfrentarse contra los alemanes.
Los combates entorno a la montaña no s hicieron esperar llegando los soldados paracaidistas a cargar un vagón de explosivos para lanzarlo contra la estación de Strausmsners consiguiendo volarla junto con parte de las casas cercanas. No obstante el contraataque aliado no se hizo esperar. Un destructor británico se acerco hasta la costa a pesar del peligro de las minas y empezó a cañonear la montaña tan solo 8 Km de la frontera sueca.
Poco después un intento de ser rodeados a través de un valle por parte de los cazadores polacos fue rechazado .Poco después Whalter recibió la orden de atacarlos junto con marineros de los destructores hundidos al principio de la lucha.No obstante al iniciar el avanze las tropas alemanas se encontraron , con que las tropas polacas habían desaparecido.
Mientras tanto la Luftwaffe hace caso omiso de las duras condiciones que están soportando las tropas cercadas que reciben ataques constantes por parte de las tropas aliadas .Entre los pocos refuerzos que llegaron se encontraba el coronel Eugen Meindl que a sus 48 años se convertiría en uno de los paracaidistas mas celebres al ser gravemente herido en la operación Mercury.
A pesar de los ataques aliados el general Dietl se decide a pasar al ataque pero para su sorpresa sus patrullas de combate consiguen llegar hasta narvik sin haber disparado una sola vez.Los aliados se habían antes del 8 de junio sin dejar tropas en el puerto.Una extraña victoria lograda a costa de mucho sufrimiento…y quizás a costa de poder invadir Inglaterra…
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Mensajepor José Luis » Lun Nov 03, 2008 10:53 am

¡Hola a todos!

Eriol, ¿cuál es la fuente de esa narración, por favor? Si no la has inventado, como parece obvio, tendrá que salir de alguna parte. Por otra parte, si es un resumen de un texto ajeno, la Normativa del Foro exige su referencia.

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Mensajepor Eriol » Lun Nov 03, 2008 6:37 pm

que agradable!!pues no me la e inventado por que desde luego que para escribir no valgo.
la enciclopedia de ABC de 50 años de la guerra amen de otros datos reunidos a traves de internet que me sirvieron para documentarme sobre los paracaidistas ,ya que como dije en otro sitio llegue alfoto buscando informacion sobre estos, y por eso me decide a copiar/modificar algo este texto ya que me parece una de sus mas importantes gestas.
la idea era ofrecar una batalla pero no de manera tan concisa y con tantos datos como aportan la mayoria de los expertos miembros deeste foro.vamos simplicarla un poco para que fuera mnas amena y rapida de leer.
pero vamos si molesta o agrede alguna norma del foro me pongo como siempre a disposicion de ls mods del foro para su borrado
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Mensajepor José Luis » Lun Nov 03, 2008 7:30 pm

Estimado Eriol,

A mí personalmente no me molesta que escribas en el foro, todo lo contrario. Pero cuando se escribe un texto en el que se vierte información específica, como has hecho tú, es aconsejable dar la fuente de esa información. Es la única manera de que sea útil a quien la lee. Tal como has hecho en tu última respuesta, aunque lo ideal sería que, además de citar la enciclopedia de ABC, también referenciaras las direcciones web que has consultado. Esto es lo aconsejable (sin embargo, cuando se cita textualmente o se resumen textos ajenos, es obligatorio).

No debes tomártelo a mal, sino acostumbrarte a citar tus fuentes.

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Mensajepor Marneus Calgar » Jue Nov 13, 2008 5:13 pm

Hola a todos. El relato de los combates terrestres en torno a Narvik me ha hecho recordar el siguiente texto acerca de la llegada de los cazadores de montaña a bordo de los destructores de Bonte, un episodio menos conocido y preliminar de lo que se avecinaba, pero no por ello carente de interés (cualquiera que haya navegado por esas latitudes, servidor incluido, se sentirá muy identificado):

"La noche del 7 al 8 de Abril en el mar de Noruega fue bastante desagradable. Soplaba un viento sudoeste que había levantado ya una respetable marejada, el barómetro bajaba desde hacía ya varias horas, el frío era intenso y el cielo se presentaba cubierto y amenazador. Los buques de las formaciones navales alemana y británica, que se deslizaban a elevada velocidad entre las sombras, daban frecuentemente grandes bandazos; el gobierno con la mar de popa o de aleta, resultaba difícil, y las olas se desplomaban de vez en cuando y con gran fuerza sobre las toldillas, haciendo peligroso transitar por cubierta...

... Pero aquel despiadado galope no podía quedar impune. Los soldados austriacos y alemanes iban peor que muertos debido al mareo, hacinados como fardos en los sollados. Allí, el estruendo producido por los golpes de mar era horrible, y el movimiento, de una violencia y brusquedad espantosas. Varios marineros que habían caido por la borda tuvieron que ser abandonados a su triste suerte sobre las heladas y agitadas aguas. Los rompeolas de los castillos de proa se hallaban doblados y medio arrancados. Varios botes salvavidas fueron arrastrados por las olas o pendían de sus pescantes, convertidos en astillas. Muchos candeleros estaban doblados o no existían. Varias cargas de profundidad se fueron al mar, aunque afortunadamente con los seguros puestos. Igual suerte siguieron diversas motocicletas y morteros de los cazadores de montaña.

Los clinómetros acusaban bandazos superiores a los 50º, y los fogoneros se veían constantemente duchados por los rociones de agua salada que penetraban a través de las tomas de aire de los turboventiladores y les caían desde las alturas. Pese al incesante funcionar de las bombas de achique, el agua subía frecuentemente de nivel en las sentinas y apagaba los mecheros de las calderas, que tenían que ser inmediatamentes vueltos a encender, por los agotados hombres, so pena de quedar sin presión para mover las turbinas, lo que con mal tiempo puede constituir un grave peligro para cualquier buque que navega.

En el puente, los hombres tenían los ojos enrojecidos por el salitre y los fustazos del viento, y se hallaban empapados, fatigados hasta el alma por aquellos despiadados bandazos, pantocazos y cuchareos que no terminaban nunca, y temerosos de que saltaran los remaches del casco, que el buque se atravesara a la mar en una de aquellas veloces champas y diese la voltereta, o que tras algún chubasco surgieran las amenazantes moles de los acorazados enemigos escupiendo fuego. Lenta, penosamente, transcurrieron las horas de aquella noche...

... Por la tarde, el viento roló bruscamente al noroeste, como estaba previsto, soplando con tremenda violencia: fuerza 10 Beaufort (55 nudos) y bramando con estridente silbido en la jarcia de los buques alemanes que navegaban veloces hacia Narvik. Pronto comenzó a levantarse una violenta mar cruzada del viento, y los pantocazos fueron tales que obligaron a moderar a 21 nudos. Al llegar la noche, la visibilidad se redujo tanto debido a las frecuentes tormentas, de nieve y granizo, que hubo que largar los boyarines de nieblas. Ahora, los timoneles y oficiales de guardia se afanaban, entre las montañas de agua y de espuma que continuamente asaltaban los castillos y puentes de sus buques, en seguir la balilarina lucecita que remolcaba sobre las olas el invisible matalote de proa.

A las 2200 horas de 8 de Abril, el almirante Lütjens destacó a los diez destructores destinados a Narvik, que muy pronto se perdieron entre espesas sombras envueltos en un fatástico sudario de espuma. muy escorados a estribor debido al fortísimo viento y a los semivacios tanques de combustible. El almirante nunca volvería a verlos.

La entrada del fiorde de Vest, que conduce al de Ofot, en cuyas tranquilas y transparentes aguas se mira la pequeña ciudad de Narvik, tiene unas cincuenta millas de anchura, de modo que con semejante viento, no comenzó a sentirse el redoso de las islas Lofoden hasta alguans horas más tarde. La formación naval alemana, que no tenía situación astronómica desde hacía 24 horas, navegaba por estima, y sus hombres trataban de taladrar las tinieblas para evitar estrellarse contra la costa y los numerosos islotes e islas que salpicaban este gran fiordo. A pesar de la intensa nevada que caía y de no concer exactamente su posición, tan pronto empezó a disminuir la mar se aumento el andar a 30 nudos..."

En breve espero poder colgar la aproximación al puerto y la posterior batalla naval que condujo al hundimiento de la flotilla alemana.



El texto ha sido extraído de: Luis de la Sierra, La guerra naval en el Atlántico (Ed. Juventud, 1974)
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Mensajepor Marneus Calgar » Lun Nov 17, 2008 1:37 pm

Hola a todos!

Continúo con el relato que hace Luis de la Sierra de la aproximación de los destructores de Bonte a Narvik:

"A veces surgía un negro acantilado por la misma proa y había que meter con destreza toda la caña a una banda oara evitar el desastre. Las marcaciones de los radiofaros noruegos no eran de mucha confianza con aquel endiablado movimiento, y sólo hata que se descubrió un rayo de luz que trataba de perforar las tinieblas y la nevada, procedente del solitario faro de Tranö, unas sesenta millas fiordo adentro, pudieron respirar el comodoro Bonte y sus hombres. Aparte de los peligrosos peñascos de Vest, fugazmente entrevistos, era la primera señal de tierra que percibían los alemanes desde que, cuarenta y ocho horas antes dejaron por la popa los familiares destellos del faro de Heligoland.

Pero ahora surgía otra grave inquietud. ¿Estarían los buques de guerra ingleses aguardándoles dentro? Pese al casancio y al sueño, media dotación, empapada y helada por el frío, cubría permanentemente los puestos en zafarrancho de combate, y las piezas se hallaban cargadas y listas para disparar.

A las 0410, la formación alemana pasó junto a la isla de Baröy, que señala el comienzo del fiordo de Ofot, y poco después se cruzaba con un vapor de cabotaje, al que no quiso detener, y unas lanchas noruegas de vigilancia, que los alemanes no vieron, pero que inmediatamente transmitieron por radio que ocho barcos de guerra entraban en el fiordo de Ofot. Ahora que las dos orillas se distanciaban tan sólo unas tres millas, era como navegar por un lago, y los molidos soldados empezaron a surgir en cubierta para estirar las piernas, respirar aire puro y echar algo a sus doloridos y revueltos estómagos. Pero eran gente joven, fuerte y animosa, que muy pronto estaría totalmente recuperada. Por su parte, el general Dietl pertenecía a esa privilegiada clase de individuos que, sin haber navegado nunca, jamás se marean.

La amanecida no fue muy buena, pues la visibilidad continuaba siendo mediocre, pero las escarpadas orillas cubiertas de nieve y abetos, los altísimos picachos que de vez en cuando surgían entre las nubes, la quietud y el extraño silencio, llenaron de respetuosa admiración a los que llegaban...

Pero el comodoro Bonte no disponía de mucho tiempo para tal espectáculo. Tan sólo a quince millas de Narvik, destacó a tres de sus destructores para ocupar las supuestas batería de costa situadas, frente por frente, en las orillas de Ramnes y de Hamnes, que ya quedaban por la popa, y poco más tarde enviba a otros dos destructores al fiordo de Herjangs, donde existía un puesto fortificado que también debía ser ocupado. Y con los restantes destructores, a las 0515 se situaba frente a Narvik, pequeña ciudad cuyas blancas casa se desparraman a resguardo de un elevado y redondo promontorio y que casi todo se lo debe al ferrocarril procedente de las minas se Suecia."

Hasta aquí, la llegada a Narvik. En la siguiente entrega, el combate contra el Aidsvold y el Norge y el desembarco de las tropas de montaña.

El texto ha sido extraído de: Luis de la Sierra, La guerra naval en el Atlántico (Ed. Juventud, 1974)

Saludos a todos.
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Mensajepor Marneus Calgar » Lun Nov 17, 2008 6:01 pm

"... Ha vuelto a nevar y la visibilidad ha caido otra vez. Entre la bruma gris surge un extraño monstruo de acero, con dos chimeneas rectas y largas, que parece mimetizado: el guardacostas noruego Aidsvold (3656 tons, dos piezas de 210 mm, seis de 152 mm, ocho de 76 mm y dos de 47 mm). Este buque de guerra y su gemelo, el Norge, habían sido alertados dos horas antes por lanchas patrulleras, de la entrada de buques desconocidos, y recibido órdenes de su gobierno de resistir a los alemanes, pero no a los británicos que pudieran presentarse. Los comandantes de ambos sabían que se combatía ya, desde hace horas, en el fiordo de Oslo.

El comodoro Bonte comunica por señales que envía un bote con un oficial, y el noruego responde: "Deje quieto su bote", y subraya la respuesta con un cañonazo. El proyectil silba, lúgubre, sobre los buques alemanes y nada bueno presagia. Tal actitud parece demostrar que ha reconocido la nacionalidad de los buques que tiene enfrente, pero luego, inexplicablemente, permite que el bote se aproxime. El oficial alemán trata de convencer al comandante del buque noruego de la inutilidad de cualquier resistencia, y el noruego solicita diez minutos para consultar con su compañero a bordo del Norge. Error; ya que permite que otros dos destructores alemanes se aproximen tambiën a este buque: el tiempo transcurre tenso y con lentitud; y al fin el noruego manifiesta que no permitiran el paso de los buques germanos. Tan pronto como el bote se abre del costado del guardacostas noruego, el oficial aleman dispara al aire, con su pistola de señales, la contraseña convenida: una bengala roja.

Desde el destructor Heidkamp, buque en cabeza de la flotilla, se lanza un torpedo, y, segundos despues, el pez metalico aleman corta las semiheladas aguas y alcanza al guarcostas noruego en plena obra viva, por debajo de la coraza y los desfonda. El viejo barco, con cuarenta años de servicio, da la vuelta y se hunde con tal rapidez que de doscientos cuarenta hombres de su tripulacion, tan solo se salvaron diez.

En aquel instante, el Norge abrio fuego sobre los destructores alemanes. Incomprensiblemente, dada la corta distancia, falla el tiro que ya no tendra oportunidad de corregir. Recibe un torpedo aleman, hace una rara pirueta y, con la misma rapidez que su gemelo, se va al fondo del puerto como una piedra, arrastrando a doscientos diez tripulantes.

Inmediatamente atracan al muelle de Narvik los destructores alemanes y ponen sus tropas en tierra. La guarnicion noruega, de unos cuatrocientos cincuenta hombres, comandada por un traidor afecto a Quisling, se rinde sin luchar. Parte de los soldados, no conformes con el cobarde parecer de su superior, consiguen escapar hasta la frontera sueca dispuestos a defender su patria contra el invasor. En el puerto se encuentran fondeados veinticinco cargueros de varias nacionalidades. El capitan de uno de ellos, alemas, creyendo que los recien llegados eran ingleses, ya habia varado e incendiado su buque.

Las supuestas baterias de Ramnes y Hamnes no existçian en realidad, y el puesto fortificado de Hergangs fue ocupado sin lucha. Hasta el momento todos los objetivos de aquella atrevida expedicion alemana se habian cumplido sin otra dificultad que la presentada por el mal tiempo, que en realidad habia favorecido a los germanos en su aproximacion. Bonte y Dietl se podian felicitar del exito.

Aunque no por mucho tiempo. Pronto se descubrio que los buques encargados del transporte de la artilleria de costa y de campaña, asi como las minas submarinas que habrian de proteger el fiordo, no habian llegado. Ni llegarian nunca. Peor aun, de los dos petroleros cuya mision era abastecer a los diez destructores de Bonte, con el fin de que estos buques pudiesen hacerse de forma inmediata a la mar, aquella misma noche, para regresar a Alemania al amparo de los cruceros de batalla Scharnhorst y Gneisenau, como estaba previsto, solo uno de ellos consiguio arribar a Narvik. Semejante fallo acarrearia indirectamente, entre otras cosas no menos graves, las destruccion total de la flotilla de destructores y la muerte de su comodoro y otros muchos marinos alemanes".

El texto ha sido extraído de: Luis de la Sierra, La guerra naval en el Atlántico (Ed. Juventud, 1974)

Cuando tenga tiempo, colgare los combates que llevaron al hundimiento de los buques germanos.

Saludos
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Mensajepor frosty » Lun Nov 17, 2008 8:34 pm

Estimado amigos:

Sobre el tema de Narvik, os recomiendo el libro " La batalla de Narvik ", de Jean Mabire.

Un saludo,
¿Cuanto tiempo tardarán los blindados en llegar hasta nosotros?. Dos días. Podemos conservarlos durante cuatro. Pero, señor, creo que tal vez sea irnos a un puente demasiado lejano.( Teniente General "Boy" Browning )

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Mensajepor Marneus Calgar » Mié Nov 19, 2008 9:13 am

Hola a todos:

Antes de seguir con los combates en el fiordo de Ofot, he estado releyendo el tema y parece que Luis de la Sierra transmite la sensación de que todo fue demasiado fácil para los alemanes: dos torpedos y dos buques noruegos al fondo. Nada más lejos de la realidad. Según Cajus Bekker (La Epopeya de la Kriegsmarine, Luis de Caralt, 1974), el capitán de fragata Askan, comandante del Norge, abrió fuego sobre el buque de cabeza alemán en cuanto atacaron al Aisvold. Eso sí, parece que no se preocupó en absoluto en que el tiro fuera largo y que las granadas pasasen sobre el destructor alemán y fueran a estallar en el núcleo urbano de Narvik. El Arnim necesitó lanzar siete torpedos sobre el guardacostas noruego hasta hundirlo, supongo que algunos fallaron, aunque el autor no lo especifica, pero conociendo el garrafal fallo que se produjo en los mecanismos de los torpedos alemanes durante la invasión de Noruega, no sería de extrañar. En cualquier caso, se salvaron 97 tripulantes del Norge, incluyendo a su comandante, que pudieron ser salvados de las heladas aguas del fiordo por lo numerosos barcos que había allí fondeados. Los alemanes quedaron impresionados por la reacción de los noruegos, pues tenían la convicción de que iban a ocupar el puerto sin mayores problemas.

Hay que tener en cuenta además, que estos hechos se desarrollaron paralelamente y casi a la misma hora que la tragedia que aconteció a la agrupación naval alemana que penetró en el fiordo que lleva a Oslo.

Os dejo un enlace al plano del fiordo de Ofot:
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/c ... rway-2.jpg
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Mensajepor Kuribayashi » Mié Nov 19, 2008 12:47 pm

Gracias por la exposición.

En la batalla de Narvik combatieron bastantes españoles en la legión extranjera.

Por cierto, ¿alguien podría comentar la composición del ejército noruego?

Un saludo.
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Mensajepor Marneus Calgar » Mié Nov 19, 2008 2:33 pm

Hola Kuribayashi, sobre el tema de los españoles en Narvik quizás te interese el siguiente enlace: http://www.sbhac.net/Republica/TextosIm ... Narvik.htm

En cuanto al ejército noruego: viewtopic.php?f=65&t=1101

Yo sigo a lo mío:

"El vicealmirante Withworth ordenó al capitán de navío B. Warburton-Lee se la 2ª Escuadrilla de destructores que recalara de madrugada en el fiordo de Vest y guardara su entrada. Poco después, a la 0136 del día 10, el Almirantazgo cambió sus órdenes, de forma que debía dirigirse directamente a Narvik y atacar a los buques alemanes que allí hubiese, con el aviso de que los guardacostas noruegos y las baterías de costa podían haber sido ocupadas por el enemigo. "Juzgue si las circunstancias son propicias para el ataque. Cualquiera que sea su decisión, estará respaldado".

Puede parecer extraño que el Almirantazgo se dirigiera de forma directa a este subordinado de dos almirantes , Forbes (comandante de la Home Fleet) y Withworth (de quién dependía la 2ª Escuadrilla), pero este último se negó a ordenar el ataque sin el apoyo del crucero Penelope, que se aproximaba con el grupo del Repulse y que no podría incorporarse hasta más tarde. Por otro lado, nadie quería arriesgar el buque insignia de Withworth, el veloz crucero de batalla Repulse.

Warburton-Lee recaló a las cuatro de la mañana en Tranoy, enviando un bote con un oficial a tierra para requerir información a los prácticos noruégos de dicha localidad; quienes manifestaron que en la madrugada anterior habían visto a seis grandes destructores alemanes y a un submarino dirigiéndose a Narvik y que tenían noticias de que habían desembarcado tropas, apoderándose de la ciudad, y minado sus accesos marítimos.

El jefe de la flotilla inglesa comunicó esta noticia al Almirantazgo, a Forbes y a Withworth, señalando que atacaría al amanecer, aprovechando la pleamar, de forma que pudiera sorprender al enemigo y pasar sobre los campos de minas recien instalados. Se trata de una valiente decisión, sin embargo la información facilitada por los noruegos era inexacta, lo que habría de costarle la vida al valeroso comandante de la Segunda Escuadrilla de Destructores.

La madrugada del 10 de Abril no se diferenciaba en nada de la de los días anteriores: visibilidad reducidad con frecuentes tormentas de nieve. El comodoro Bonte había situado dos destructores en el fiordo de Ballangen, a 15 millas al oeste de Narvik, y otros tres al de Herjangs, al norte de la ciudad. Otro buque patrulló el fiordo de Ofot hasta la amanecida, además de un submarino, el U-64, destacado para vigilar la posible aproximación de buques enemigos. Todos estos buques estaban listos para zarpar y combatir, de forma que si los británicos se decidían a entrar, podrían ser atacados desde variós puntos por fuerzas que convergerían sobre ellos.

Estas disposiciones eran correctas, pero el comodoro alemán no había contado con la audacia de Warburton-Lee, la mala visibilidad del nuevo día y el azar, factor importante y a veces decisivo.

Los cinco destructores ingleses (clase "Hero", de 1345 tons, cuatro cañones de 120 mm, ocho de 40 mm, cinco tubos lanzatorpedos, 36 nudos) avanzaban cautelosamente en fila por el fiordo de Ofot, moderados a 10 nudos, con todos los puestos de combate cubiertos y los nervios a flor de piel. A aquella velocidad, el ruido de los ventiladores de máquinas y calderas no llegaba a los puentes de los destructores británicos. Sólo se escuchaba el breve murmullo que producían las calmadas aguas al ser atravesadas por las afiladas rodas. Los cañones y ametralladores estaban listos y los torpedos tenían abiertas ya sus válvulas de retención, orientados unos y otros por ambas bandas, en busca de cualquier blanco de oportunidad. La visibilidad era tan pésima que apenas se distinguía al matalote de proa, y sólo de vez en cuando se dejaba ver alguna nevada y borrosa punta de tierra que inmediatamente volvía a desaparecer en el sudario gris que todo lo envolvía".
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Mensajepor Kuribayashi » Mié Nov 19, 2008 3:00 pm

Muchas gracias amigo, y disculpa la interrupción.

Gracias por la información, estoy aprendiendo mucho ya que sobre Narvik conocía poco la verdad.
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Mensajepor Marneus Calgar » Mié Nov 19, 2008 6:35 pm

Kuribayashi escribió:Muchas gracias amigo, y disculpa la interrupción.


No has interrumpido nada, esto es un foro abierto.

Continúo con la narración:

"Siguiendo las órdenes del comodoro Bonte, el detructor Roeder cesó la vigilancia al despuntar el día, a pesar de la espesa nieblas y a las 0525 fondeaba en Narvik. Si en ese instante se hubiesen disipado las nubes, los alemanes hubieran podido ver a unas pocas millas a los buques de Warburton-Lee, que se acercaban sigilosamente a su objetivo.

Si el comandante del Roeder, con mayor previsión y sentido de la responsabilidad , hubiese continuado la vigilancia unos treinta minutos más, teniendo encuenta el estado de visibilidad, que aún de día no permitiría descubrir al enemigo, el siguiente combate hubiera sido muy diferente...

El camarote del comodoro estaba en la popa del Heidkamp. Una delgada plancha de acero lo separaba de un tanque de combustible que había a sus pies, y contiguo a este iba el pañol de municiones de popa, donde estaban los proyectiles y casquillos de los tres cañones de 127 mm que el buque montaba en toldilla y en el alcázar. Si el cansancio no hubiese impedido a Bonte asomarse al portillo al romper el día y observar la gran nevada que caía del oscuro cielo y que impedía ver más allá de un cuarto de milla, no sólo hubiera salvado su vida y la de muchos de sus hombres, sino que habría podido aniquilar a la fuerza de Warburton-Lee. Pero las mortecinas luces que se filtraban por los portillos de su camarote no le despertaron.

A las 0520 horas dos destrutores se separaron de la formación inglesa, con la misión de silenciar las supuestas baterías costeras en manos alemanas y que podrían atrapar entre dos fuegos junto con los buques germanos y cuya exacta localización no conocían los ingleses. Siguieron adelante el Hardy, el Hunter y el Havock. Nevaba intensamente y desde los puentes se intentaba desesperadamente localizar al enemigo. A las 0530 la punta de Arkenes y entre los espesos copos de nieve descubrieron los grises cascos de varios destructores alemanes entre la maraña de barcos mercantes fondeados. Warburton-Lee ordenó caer a babor y abrir fuego.

Se quebró así la quietud de aquella amanecida triste y gris. Los buques ingleses dispararon con todas sus piezas y lanzaron no menos de quince torpedos. Para los alemanes la sorpresa fue absoluta. Uno de los torpedos alcanzó en la popa al Heidkamp, volándoles el pañol de municiones y los tres montajes situados sobre él fueron lanzados por los aires. Uno cayó en el castillo de proa, a más de ochenta metros de donde había estado empernado, otro sobre el puente y el tercero en el combés. Bonte, doce oficiales y sesenta y ocho hombres más murieron en el instante. El comandante del buque salió de su camarote de mar, en el puente y creyendo escuchar ruido de aviones, ordenó abrir fuego antiaéreo. El destructor estaba ya hundido de popa hasta la segunda chimenea.

Otro torpedo alcanzó al Schmitt en el combés, y cuando se desplomó la columna de agua que levantó, se apreció que estaba partido por la mitad, hundiéndose tan rápidamente que arrastró a cincuenta tripulantes. Al mismo tiempo una lluvia de fuego se abatió sobre los inermes buques alemanes y los mercantes fondeados. El resto de torpedos ingleses estallaron contra los muelles, las piedras o los mercantes, levantando, entre tremendos estampidos cuyos ecos devolvían multiplicados las altas montañas que rodean Narvik, grandes llamaradas y géiseres de agua. Durante unos minutos, el hasta entonces tranquilo puerto se convirtió en un verdadero lago del averno, donde sólo se veían barcos medio hundidos o ardiendo y centenares de hombres que se debatían en las aguas casi totalmente cubiertas de una espesa y negra capa de fuel, tratando de salvar sus vidas.

Al fin, los sorprendidos alemanes pudieron distinguir las borrosas siluetas de los buques ingleses que, esmaltadas por continuos fogonazos, navegaban junto a la bocana, a poco más de media milla. Para cuando consiguieron orientar la artilleria, los destructores ingleses ya habían desaparecido.

Warburton-Lee no era hombre que dejase escapar la explotación del éxito, y ordenó al Hopstur, que acababa de unírsele, que atacará en solitario con sus torpedos. Otros dos mercantes fueron alcanzados. A continuación la flotilla británica volvió a atacar con todos los buques disponibles, aunque sólo con artillería, pues no les quedaban torpedos. Otro diluvio de granadas cayó sobre los navíos que se hallaban en Narvik. Hubo una tímida reacción, por parte de los alemanes, que replicaron con todos sus cañones y torpedos, pero estando fodeados, en mala posición de tiro y contra un enemigo en movimiento y apenas discernible, apenas lograron algún impacto sin consecuencias.

La flotilla inglesa se retiró hasta la entrada del fiordo de Skjomnes, que se abre en dirección sur a unas cuatro millas y media de Narvik, donde Warburton-Lee consultó con el resto de comandantes ingleses. Había pasado una hora desde que comenzó el ataque, la visibilidad mejoraba y los destructores alemanes que se suponían fuera de Narvik todavía no habían hecho acto de presencia. Las baterías costeras, de existir, permanecían calladas. En el puerto se habían detectado cuatro destructores alemanes, dos de ellos se daban por hundidos y los otros dos debían estar gravemente averiados. Para los ingleses, según la información aportada por los prácticos noruegos, sólo quedaban dos destrutores alemanes fuera de Narvik y ellos contaban con cinco prácticamente intactos. Warburton-Lee decidió lanzarse al ataque por cuarta vez. Pero esta vez se equivocaba, pues no había sólo dos destructores enemigos fuera de Narvik, sino cinco, con todos sus torpedos y municiones y mejor artillados que los suyos.

En el puerto volvió a repetirse la escena. Una vez más, la flotilla británica, describió un arco dentro de la boca del fondeadero mientras efectuaabn un fuego endiablado con todos sus cañones y ametralladoras. El destructor Hostile, último de la formación, y al cual le quedaban torpedos, lanzó también sus artefactos.

Esta vez, resultó gravemente averiado el destructor alemán Roeder. Un proyectil alcanzó uno de sus montajes de popa, matando a todos los sirvientes. Varios más perforaron el casco, provocando un gran incendio, que obligó a inundar de forma precipitada el pañol de popa para evitar su voladura. Su comandante ordenó filar por ojo la cadena y, dando atrás toda, consiguió llevar su maltrecho buque hasta el muelle del Correo. También fue alcanzado varias veces el Destructor alemán Thiele. Cuando los ingleses se retiraron, el aspecto del puerto de Narvik era dantesco.

Siete mercantes y un destructor yacían hundidos, asomando parcialmente su obra muerte. El destructor Heidkamp, medio hundido, se iría a pique al día siguiente, dieciseis horas después de ser abandonado por su tripulación. Otros dos destructores alemanes estaban fuera de combate y media docena de buques mercantes trataban de apagar sus incendios y reparar las averías. El muelle llamado "Malmkai" y los del Ferrocarril y el Correo habían sufrido graves daños. De forma milagrosa el buque-factoría alemán Jan Wellen, procedente de Murmansk, y que era el único petrolero disponible en Narvik había quedado intacto.

Warburton-Lee, escaso de municiones y sin torpedos, decidió retirarse. Si para proteger ahora su repliegue, hubiese estado allí el crucero Penelope con sus cuatro destructores de escolta, el resto de la flotilla alemana hubiese sido probablemente aniquilado. Pero en el fiordo de Ofot no había más buques británicos que los de Warburton-Lee."


Como sabeis, el texto ha sido extraído de: Luis de la Sierra, La guerra naval en el Atlántico (Ed. Juventud, 1974).

Saludos a todos.
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Eriol
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Batalla de Narvik

Mensajepor Eriol » Jue Nov 20, 2008 1:46 pm

excelente texto amigo.
de haber estado por alli el penelope se hubiera dado un palo aun mayor a una posible see-lowe si se hubieran encontrado con los destructores alemanes que no estaban en el puerto.
saludos!!
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Marneus Calgar
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Batalla de Narvik

Mensajepor Marneus Calgar » Jue Nov 20, 2008 6:07 pm

Hola a todos, voy a continuar con el resumen que hace Luis de la Sierra de los combates navales en Narvik:

La tarde anterior, los destructores (3) destacados por Bonte para guardar el fiordo de Herjangs tomaron combustible del Jan Wellen y a medianoche fondearon frente al pueblo de Elvegaard y su diminuto muelle de madera. A las 0515, un radiotelegrafista del buque de guardia irrumpió en el puente con un mensaje, urgentísimo y sin clave, procedente de Narvik, que entregó al oficial de servicio. Éste, tan pronto como se dió cuenta de su significado, pulsó los timbres de alarma y mandó tocar la sirena para avisar a los otros dos destructores.

Una frenética actividad invadió los tres buques. Por todos lados se escuchaban carreras, órdenes y golpes de escotilla. Los semáforos de señales parpadeaban nerviosamente entre ellos. Finalmente, se levó anclas. Después el buque guía transmitió sus órdenes: "Seguir mis aguas. Velocidad: 15 nudos. Distancia: 200 m. Zafarrancho de combate".

Los tres destructores avanzaron en línea de fila, a través de las tranquilas aguas del fiordo. Lo mismo sucedía a bordo de los destructores que habían estado fondeados por la noche en el fiordo de Ballangen. Las dispociones tomadas por el desaparecido comodoro Bonte iban a dar, a título póstumo, sus frutos.

Sobre las 0600, los cinco destructores británicos que navegaban por el fiordo de Ofot y los tres alemanes procedentes del de Herjangs se avistaron mutuamente. Los británicos aumentaron su velocidad a 30 nudos, y amabas formaciones abrieron fuego a unas cuatro millas de distancia. El comandante británico creyó que se enfrentaba a un crucero y dos destructores y así lo comunicó por radio al vicealmirante Withworth, que ordenó al crucero Penelope y a su escolta acudir en ayuda de la segunda escuadrilla, pero situados a 150 millas de distancia, de nada le iba a servir a Warburton-Lee.

Entretanto, el tiro de ambas formaciones se fue haciendo más preciso, de forma que al verse rodeados de piques, hubieron de cambiar de rumbo para tratar de evadirse de la mortífera lluvia de proyectiles. Se produjeron los primeros impactos. Repentinamente, los ingleses vieron aparecer, por su misma proa y a unas cinco millas, las siluetas de otros dos buques de guerra. Aunque esperaban que se tratase de los cruceros de la Home Fleet, sus esperanzas se desvanecieron al comprobar que se trataba de los dos destructores alemanes salidos del fiordo de Ballangen, que inmediatamente abrieron fuego contra ellos, apróximandose a toda velocidad y en rumbo que les costaba la retirada.

Se produjo un violento combate, en el que los alemanes cortaron la "T" a la formación inglesa, de forma que pudieron dispararle con sus diez piezas de 127 mm, logrando inmediatamente una serie de impactos directos sobre el enemigo. Un proyectil alemán impactó en el Hardy (el buque en cabeza), matando o hiriendo gravemente a todo aquel que se encontraba el puente alto y en el bajo, a excepción del secretario del comandante, que ligeramente herido, bajó a la caseta de gobierno donde contempló una carnicería y la caña del timón abandonada. ¡El buque navegaba a más de 30 nudos sin gobierno!. El oficial se precipitó sobre la caña y metió a estribor para evitar que toda la formación se dirigiese contra las rocas de la orilla.

Otro proyectil alcanzó al Hardy en una cámara de calderas, reduciendo su velocidad. Varios más agujerearon el casco bajo la línea de flotación, seccionaron la tubería de vapor principal y produjeron varios incendios a bordo. El buque quedó sin arrancada ni gobierno, describió un círculo y varó en las piedras de la orilla sur. Cuando las municiones empezaron a estallar a consecuencia de las llamas, su tripulación decidió abandonarlo.

Los destructores alemanes lanzaron un abanico de torpedos, pero ninguno alcanzó su objetivo, aunque pasaron peligrosamente cerca de los tres destructores procedentes del fiordo de Herjangs.

Los cuatro buques ingleses que restaban prosiguieron su retirada a toda máquina. El Hunter y el Hotspur, que fueron también alcanzados, se abordaron y quedaron al garete. El fuego alemán se concentró sobre el jugoso doble blanco, y a bordo de ambos buques se vivieron instantes dramáticos. Aunque el Hotspur logró zafarse del mortal abrazo de su compañero, y seguir navegando a pesar de haber recibido cinco impactos de 127 mm, el Hunter, hecho un colador, se fue a pique rápidamente en medio del fiordo.

El Hostile y el Havock, que habían seguido a toda máquina hacia la salida, al ver que el Hotspur se ponía nuevamente en marcha y trataba de escapar rodeado de numerosos piques, dieron la vuelta para trata de auxiliarlo. Por su parte, los alemanes habían hecho un generoso gasto de municiones, se hallaban escasos de combustible y tenían también averías, por lo que decidieron interrumpir la persecución y regresar a Narvik. De haber seguido, es probable que hubiesen aniquilado a los buques ingleses, ya que el Hotspur tenía graves daños y el Hostile no estaba mucho mejor. En cualquier caso, cometieron un error tremendo, ya que tres horas después, los baqueteados destructores británicos se encontraron con el transporte alemán Rauenfels, el único que consiguió (y conseguiría) llegar al fiordo de Vest de todos los que aparejaron desde Alemania con el mismo destino. El barco germano, abarrotado de artillería y municiones, tras recibir algunos impactos, voló por los aires y sus restos acabaron varando en un bajo. Con esta postrera acción, la flotilla de Warburton-Lee se apuntó el tanto, quizás, más importante respecto a las tropas de montaña del general Dietl.

La tripulación del Hardy, tuvo que nadar trescientos metros de frías aguas para ganar la orilla, desde el punto en que el buque encalló. Convencieron al capitán de navío Warburton-Lee para que se dejará llevar a tierra, en una camilla amarrada a flotadores, pero falleció a consecuencia de sus heridas a poco de llegar a tierra. Se le concedió la "Victoria Cross" a título póstumo, la primera de esa clase otorgada en la segunda guerra mundial y sin duda la mereció.

Los destructores alemanes recogieron a cincuenta y ocho helados supervivientes del Hunter y cañonearon el abandonado Hardy, por si los ingleses intentaban reflotarlo con la pleamar. Al llegar a Narvik, se decidió que los tres que estaban indemnes, cargaran a tope de combustible y salieran aquella misma tarde para Alemania. Los restantes no tuvieron tiempo de rellenar sus tanques o no se hallaban en condiciones de combatir aún. Pero cuando los afortunados buques cruzaron el último estrecho del fiordo de Ofot y avistaron al crucero Penelope, compredieron que la suerte estaba echada y, siendo imposible la salida, decidieron dar la vuelta y regresar a Narvik."


Saludos y hasta la próxima.
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