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La vida de EE.UU. en guerra III

La vida cotidiana en los países aliados

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evadido de sajalín
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La vida de EE.UU. en guerra III

Mensajepor evadido de sajalín » Lun Feb 04, 2008 4:29 pm

ARQUITECTOS DE LA GUERRA:LOS ALTOS MANDOS DE LOS EE.UU.

Aunque los líderes militares norteamericanos en los campos de batalla en ultramar fueron quienes ocuparon la mayor parte de las cabeceras en el frente civil,cuatro hombres en Washington,D.C.,la Junta de Jefes del Estado Mayor,fueron los encargados de decidir cómola nación podía combatir con mayor efectividad al enemigo del Eje.la suya era una teriible responsabilidad:elaborar una estrategia mundial para 11,2 millones de soldados y aviadores,4,1 de marineros y más de medio millón de marines.

Los hombres que dirigían el esfuerzo de guerra norteamericano desde el frente civil eran enormemente distintos entre sí.El general George C. Marshall era conocido por su fuerza de carácter y tranquila dignidad.El almirante Ernest J. King era justo lo opuesto:abierto,brusco y orgulloso de su reputación de dureza.El teniente general Henry H. Arnold,jefe de las Fuerzas Aéreas del Ejército,se había ganado el sobrenombre de "Hap"por sus afables modales.El almirante William D. Leahy,el brillante y versátil jefe de estado mayor del presidente Roosevelt,era un hábil organizador.

Los cuatro tenían una pesada carga sobre sus hombros,pero el más importante era Marshall.Su mente era tan incisiva y su juicio tan respetado que cuando surgió su nombre para el puesto de comandante en la crucial invasión de Europa occidental,el presidente Roosevelt decidió que era demasiado valioso en Washington para prescindir de él,y el general Dwight D. Eisenhower fue elegido en su lugar.


DE LO CIVIL A LO CAQUI:HACER UN SOLDADO

Recién salidos de la vida civil,millones de jóvenes norteamericanos que nunca habían intentado ejecutar el manual de armas o se habían visto expuestos a las iras de un sargento primero o a marchar al paso dictado por otro que no fuera él mismo se vieron metidos en el Ejército de los EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial.Entrar en el Ejército,pues,fué un shock por sí mismo,porque Norteamerica había estado en paz durante casi un cuarto de siglo y la mayoría de los norteamericanos desconicían por completo la vida y disciplina militar.

Verde,aterrado y acostumbrado a su intimidad y su individualidad,el joven recluta pasó por toda una serie de impresionantes experiencias apenas pronunciado el juramento.Había dicho adiós a su madre,su esposa o su novia,y ahora se encontraba en un ambiente donde,como lo expresó el soldado-escritor de la época,Marion Hargrove,"la persecución es deliberada,calculada,sistemática".O eso podía parecer durante el "procesado".Allí,en una rutina tan inhumana como una cadena de producción industrial,al recluta se le tomaban primero las huellas dactilares y se le sometía a un examen físico,luego era entrevistado,vestido y asignado a una compañía de entrenamiento.También recibía una bienvenida a decuada de los sonrientes veteranos:¡Hola mamón!".Más tarde,en la barberia,perdía en 50 segundos lo que quizá le había costado años de antentos cuidados producir.

El "hogar"era ahora un barracón,donde las camas colgadas en dobles hileras tenían que hacerse bien prietas,cuidadas y rápidas,donde todas las pertenencias eran almacenadas en pequeños armarios en la pared o baúles al pie de la cama,y donde no había separaciones en los lavabos.La comida,aunque puede que fuera suficiente en cantidad,estaba a una galaxia de distancia de la de casa.

En las siguientes semanas,el recluta caía en manos de toda la gama de enemigos del soldado,desde ser arrojado de la cama por el alarido de la corneta antes del amanecer hasta las marchas matutinas a campo traviesa con todo el equipo a cuestas.Aprendía como desmontar y volver a montar un rifle con los ojos vendados,destripar al "enemigo"con una bayoneta,incluso lanzar granadas de mano con la precisión de un quaterback profesional."Era duro aprender cómo hacer todo eso",diría más tarde un veterano de su propio entrenamiento.Per odurante el proceso la grasa se convertía en músculo y energía el luchador.

APRENDER Y VIVR LA ORDEN

Las primeras emanas de un recluta en el Ejército,apodadas"el periodo de endurecimiento"por los veteranos,eran las peores.Era el tiempo en que todo soldado tenía la sensación de que poseía dos pies izquierdos y que todos los sargentos estaban de acuerdo con él.Las llagas en los pies eran comunes,y resultaba dífícil soltar una risa franca.

Además de los constantes entrenamientos y soportar innumerables y humillantes inspecciones,los hombres se veían sometidos a abrumadoras tareas.Alimentaban las calderas,trajinaban la basura y hacían servicio de cocina.Un soldado,describiendo su miseria matutina,escribía:"No temenos que hacer nada hasta las 7:30,de modo que simplemente estamos por ahí y limpiamos los lavabos,fregamos los suelos,lavamos las ventanas y recogemos todas las cerillas usadas y las colillas de cigarros en un radio de 600 metros de los barracones."

Tras un duro día de trabajo,muchos deseaban simplemente relajarse.Algunos jugaban al billar o a las cartas.Otros pasban su tiempo libre leyendo,o hablando y tomando algo en la cantina.y casi todo el mundo soñaba con un pase de fin de semana.

Fuente: Time Life Folio
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Mensajepor Eckart » Lun Feb 04, 2008 5:04 pm

No es necesario abrir posts nuevos para continuar un mismo tema. Por lleve el contenido de las partes 2ª y 3ª a la 1ª.

Un saludo.
«El conocimiento es mejor que la ignorancia; la historia es mejor que el mito».
Ian Kershaw


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