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Erich Hartmann
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Mensaje por Erich Hartmann » Dom Nov 13, 2005 8:42 pm

Gran Bretaña torturó durante la Segunda Guerra Mundial

Uno de los episodios más oscuros que se vivieron durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) fueron, sin duda, los campos de concentración alemanes en contra de los judíos, en los que, se dice, murieron más de seis millones de personas sometidos a cámaras de gas o víctimas de torturas sofisticadas, motivadas por supuestas “inquietudes científicas”.
Nadie se hubiera imaginado que al mismo tiempo, en un lugar no muy lejano, miles de alemanes eran torturados en un centro secreto, conocido como La jaula de Londres, implementado por los británicos para obtener información privilegiada. Así lo dio a conocer ayer el diario The Guardian luego de realizar una minuciosa investigación en documentos provenientes del Archivo General.
TORTURAS. Según la reconocida publicación, más de tres mil 573 prisioneros, entre militares y civiles, pasaron por este centro, conformado por tres casonas –en funciones desde julio de 1940 hasta septiembre de 1945– donde muchos fueron golpeados hasta dejarlos al borde de la muerte, privados del sueño y obligados a permanecer de pie sin moverse durante más de un día.
Y no sólo eso. Los detenidos –un tercio de los cuales aceptó haber cometido crímenes de guerra– también fueron sometidos a temperaturas extremas en unas duchas especialmente construidas o a intervenciones quirúrgicas innecesarias, mientras que otros fueron amenazados con ser heridos con descargas eléctricas, agregó el diario.
En al menos un caso, según los archivos, un prisionero fue condenado por crímenes de guerra y ejecutado en la horca sobre la base de confesiones logradas tras haber sido “trabajado psicológicamente en la llamada Jaula de Londres”.
La Jaula, cuya existencia fue sistemáticamente ocultada a la Cruz Roja Internacional se ubicó en lo que ahora es el exclusivo barrio de Kensington Palace Gardens.
Actualmente ese lugar es uno de los más exclusivos y caros vecindarios del mundo: sus mansiones rondan los 160 años de existencia. Construido en terrenos que pertenecen a la Corona británica, es hogar de embajadores, billonarios y príncipes.
El campo de tortura ocupó lo que actualmente es un conjunto de grandes mansiones. Una es propiedad del magnate indio del acero, Lakshmi Mittal, y se dice es la casa más costosa de Londres. En la misma calle abogados de Manhattan renuevan actualmente la residencia con el número 6; la casa de al lado, marcada con el número 7, es la casa londinense del Sultan de Brunei. Mientras que el número 8 ha sido constantemente de duques.
La cabeza. El centro estaba dirigido por el teniente coronel Alexander Scotland, quien había sido condecorado por sus interrogatorios a soldados alemanes durante la Primera Guerra Mundial y fue convocado especialmente aunque ya había pasado a retiro.
Un informe del MI5 (el servicio de contraespionaje británico), señaló que Scotland había cometido “claras infracciones” a la Convención de Ginebra y que sus interrogatorios en la “Jaula eran completamente contrarios” a la legalidad.
Los documentos, encontrados en los Archivos Nacionales británicos, califican al centro como un lugar oscuro y brutal, que causó inquietud entre oficiales británicos, pero quienes permitieron su funcionamiento debido a la utilidad de la información obtenida o porque creían que los detenidos merecían mal trato.

Alexander Scotland, el jefe

La jaula de Londres fue ordenada por el teniente coronel Alexander Scotland, uno de los militares más poderoso de su tiempo, como señalan los archivos, “un historial perfecto”.
Su trabajo de interrogar presos alemanes durante la Primera Guerra Mundial le valió para ganar la Orden del Imperio Británico ( OBE, por sus siglas en inglés). Curiosamente durante un breve tiempo, el coronel inglés sirvió al ejército alemán.
Dentro del trabajo en la “jaula”, Scotland tenía alrededor de diez oficiales a su servicio, más una docena de interrogadores e intérpretes. Asimismo, numerosos miembros de seguridad proporcionados por los regimientos seleccionados.
Entre los documentos almacenados en los Archivos Nacionales está el manuscrito que contienen las memorias de Scotland, en las que señala: “Si algún alemán tenía alguna información que nosotros deseáramos, se le extraería invariablemente mediante un largo proceso”.
El MI5 precisó que Scotland había detallado en repetidas ocasiones su violación a la convención de Ginebra, luego de admitir que había forzado a los presos a arrodillarse mientras eran golpeados en la cabeza, a estar de pie por más de 24 horas.


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Eckart
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Mensaje por Eckart » Vie Nov 18, 2005 3:31 am

Puede ser condenado hasta a diez años de cárcel
Detenido en Austria el historiador David Irving por negar el Holocausto

EFE
VIENA.- El historiador británico ultraderechista David Irving, controvertido por su versión revisionista del Tercer Reich, ha sido detenido en el sur de Austria acusado de haber negado el Holocausto en una conferencia en 1989.

Así lo confirmó el portavoz del ministerio austriaco del Interior, Rudolf Gollia, después de que la noticia apareciese en la página en Internet de Irving.

Según Gollia, el historiador británico fue detenido el pasado día 11 por agentes de la Inspección de Policía de las Autopistas cerca de la localidad de Johann in der Heide, en el estado federado de Estiria, en base a una orden de captura del Tribunal de Viena emitida en noviembre de 1989.

La razón de la orden de captura es la sospecha de que violó la ley austriaca que prohíbe negar el Holocausto. Irving, que se encuentra ahora en prisión preventiva en Viena, se había trasladado a Austria aparentemente para pronunciar un discurso ante una cofradía estudiantil de extrema derecha.

En caso de celebrarse un juicio y de ser declarado culpable, puede ser condenado a entre uno y diez años de cárcel, señaló un portavoz de la Fiscalía de Viena.

Nacido en 1938 en la ciudad británica de Essex, Irving es conocido sobre todo por sus dos biografías de Adolf Hitler, donde asegura que el 'Führer' del Tercer Reich no sabía nada sobre el masivo asesinato de judíos.

En otras publicaciones ha puesto en tela de juicio la existencia de cámaras de gas en el campo de exterminio de Ausschwitz.

Debido a esas posturas, el historiador tiene prohibida la estancia en Alemania, de donde fue expulsado en 1993 tras haber sido condenado en dos ocasiones al pago de elevadas multas por haber insultado la memoria de los judíos asesinados por los nazis.

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Erich Hartmann
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Mensaje por Erich Hartmann » Lun Nov 21, 2005 8:35 pm

Los burdeles de Hitler
E. M./BERLÍN

La muestra de una caja de condones marca 'Vulcan Sanex' y una inscripción que dice 'Reservado sólo para el ejército alemán: destruir de inmediato después de ser usado' recuerda uno de los capítulos más oscuros del nazismo y que convirtió al dictador en el proxeneta más poderoso de Alemania.

En pleno apogeo de la guerra, la orgullosa Wehrmacht llegó a controlar más de 500 burdeles repartidos en toda Europa y que tenían la doble 'sagrada' misión de alegrar la vida a los soldados e impedir el contagio de enfermedades venéreas.

La red de burdeles nació junto con la ocupación de Francia, donde los oficiales reclutaron a la fuerza a miles de mujeres. En Polonia, los militares utilizaron una táctica más convincente para conseguir la mercancía humana para los soldados. Si las mujeres aceptaban trabajar en los burdeles de la Wehrmacht no serían enviadas a los campos de concentración.

La fantasía de los generales del Ejército nazi no tenía fronteras. Para elevar el rendimiento de los trabajadores esclavos en Alemania, los oficiales decidieron abrir burdeles en los campos de reclusión, servidos por mujeres prisioneras en el propio campo.

La fantasía se transformó en perversión cuando las SS llevaron la prostitución a los campos de la muerte, como Auschwitz, Buchenwald, Dora, Sachsenhausen o Dachau. La idea era alimentar con sexo a los hombres que todavía podían trabajar. A las mujeres, todas elegidas en los propios campos, se les prometía mejores condiciones de vida y la ansiada libertad después de un periodo de 'trabajo' de seis meses, una promesa que nunca cumplieron.

La estrategia para obtener el personal de los burdeles de la Wehrmacht era similar. En los territorios ocupados en Europa del Este, las mujeres eran amenazadas con la deportación a Alemania si rechazaban servir como esclavas sexuales para el Ejército de Hitler.


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ignasi
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Mensaje por ignasi » Lun Nov 21, 2005 10:00 pm

Publicado hoy en "El Periódico de Catalunya"

El revisionista acorralado

El historiador británico David Irving está de nuevo detenido por rechazar la existencia del Holocausto
• La policía lo arrestó en Austria, que ya lo juzgó en rebeldía en 1988


BEGOÑA ARCE
LONDRES

Negar lo innegable, la existencia de las cámaras de gas en las que los nazis exterminaron a millones de judíos, ya le había costado al historiador británico David Irving su carrera, su reputación y el patrimonio económico. Ahora el conocido revisionista, cuyas tesis tanto complacen a la extrema derecha, se expone a una condena de hasta 20 años. Irving, de 67 años, se halla detenido en Viena desde hace una semana, acusado de negar el Holocausto, algo que en Austria, al igual que en una decena de países europeos, constituye un delito.
Las autoridades austriacas decidirán en breve si procesan al polémico profesor, que entró ilegalmente en el país, donde ya fue detenido y expulsado en 1984. Cuatros años más tarde, los tribunales austriacos le juzgaron en rebeldía y fue condenado por haber pronunciado dos discursos negando las atrocidades cometidas por Adolf Hitler.
Pese a saber a lo que se arriesgaba, Irving aceptó participar la pasada semana en un encuentro en Viena, preparado por la organización estudiantil Olympia, que promulga el odio hacia los inmigrantes y divulga ideas racistas. Una patrulla de la policía, alertada de su presencia gracias a un chivatazo, le impidió subir a la tribuna de oradores.

Hitler no sabía nada
El encierro en el calabozo vienés es el último incidente vergonzoso para quien en otro tiempo fuera un respetado, aunque controvertido docente. "No creo que sea un historiador significativo. Me parece que es innegable su extremismo político", señala el historiador de la Universidad de Cambridge Richard J. Evans. Irving siempre ha defendido en sus libros la tesis de que se ha exagerado la magnitud del exterminio judío por parte de los nazis durante la segunda guerra mundial. También sostiene que Adolf Hitler no supo nada ni participó en la llamada solución final.
Hace cinco años, el revisionista cometió el error de llevar ante la justicia inglesa a una colega americana, Deborah Lipstadt, por haberle descrito, como un "negador del Holocausto". Irving pretendía transformar el proceso por libelo, que duró 66 días, en una apología al derecho a la libertad de expresión.
La denuncia, en cambio, fue un revelador ejemplo de cómo los nazis tratan de manipular la verdad histó-
rica. El demandante llegó a decir que no hubo cámaras de gas en el campo de exterminio de Auschwitz. "Ni uno solo de sus libros, discursos o artículos, ni una de sus frases refleja con veracidad los temas históricos. No es posible fiarse de lo que Irving cuenta, escribe o habla", afirma el profesor Evans, cuya declaración en el juicio fue decisiva en la condena.

"Mentiroso" y "falsificador"
La sentencia arruinó para siempre la reputación de Irving. En un veredicto de 334 páginas, el juez del Alto Tribunal, Charles Gray, le tachó de "antisemita", "racista" "mentiroso" y "falsificador". "Por sus propias razones ideológicas, Irving ha manipulado y distorsionado pruebas históricas de manera persistente", decía el juez Gray en sus conclusiones. "Por las mismas razones ideológicas, ha presentado injustificadamente a Hitler bajo una luz favorable, especialmente en su responsabilidad en el tratamiento de los judíos", indicaba el magistrado. Irving "es un activo negador del Holocausto, antisemita, racista y asociado con la extrema derecha para promover el nazismo", concluía Gray.
Una posterior apelación al veredicto sólo sirvió para aumentar los gastos de un proceso que arruinó al historiador. Obligado a pagar una factura de tres millones de euros (casi 500 millones de pesetas), a Irving no le quedó más remedio que declararse en bancarrota y perder su lujosa vivienda en el barrio londinense de Mayfair.
Los grupos antinazis británicos se han felicitado de la decisión de las autoridades austriacas. Lord Greville Janner, presidente del Holocaust Educational Trust, espera que la detención "concluya en un procesamiento". De la misma opinión es Stephen Smith, del Holocaust Memorial Day, para quien negar el exterminio judío, no puede considerarse como un mero asunto de opinión. "Es necesario tomar medidas para proteger a los ciudadanos y evitar que se repita el pasado", advierte Smith.

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Mensaje por Erich Hartmann » Lun Nov 28, 2005 6:07 pm

Japón.- Evacuadas miles de personas en Tokio tras descubrirse una bomba sin estallar de la Segunda Guerra Mundial

TOKIO, 27 Nov. (EP/AP) -

Miles de personas fueron evacuadas hoy en Tokio para que las autoridades puedan desenterrar una bomba sin estallar de 250 kilogramos supupuestamente lanzada por la aviación estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial, según informaron fuentes oficiales.

La bomba, de unos 36 centímetros de diámetro y 120 de largo, fue detectada a principios de este mes en una zona residencial de Tokio, Katsushika, que está siendo rastreada por los investigadores de la Fuerza de Autodefensa, según declaró un portavoz de Katsushika, Takanori Kato.

Cerca de 3.900 residentees de un radio de 300 metros fueron evacudados durante una media hora para que los soldados puedan extraer la bomba, añadió Kato.

Esta evacuación se produce después de que el pasado viernes un submarinista descubriera 59 proyectiles son estallar en las aguas de Tokio, que podrían haber sido abandonados por el Ejército imperial.


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beltzo
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Mensaje por beltzo » Jue Dic 01, 2005 4:05 am

Cuando Popov se convirtió en Bond
Por Mario de Queiroz

LISBOA, oct (IPS) - ¿Existió alguna vez un "superespía" como James Bond, el agente con licencia para matar al servicio de Su Majestad? La categórica negativa fue del propio Dusan "Dusko" Popov, el personaje real que inspiró al escritor Ian Fleming para dar vida a 007.

"Dudo que un Bond de carne y hueso hubiera logrado sobrevivir más de 48 horas como agente del espionaje", declaró Popov a un grupo de periodistas italianos en 1981, poco antes de morir en su residencia en las afueras de Cannes, en la Costa Azul francesa sobre el mar Mediterráneo.

"Casino Royale", el libro de Fleming que inicia el mito 007, acaba de cumplir 53 años y "Dr No", el primer filme donde el actor escocés Sean Connery da vida a Popov en forma de Bond, celebró su cumpleaños número 43 el día 6 de este mes.

Tras casi medio siglo de proezas increíbles en la pantalla, la saga continúa cautivando a un fiel público seguidor de todas las edades. En la actualidad, muchos idiomas son permisivos al aceptar que "los James Bond" o "los 007" se usen como sinónimo de servicios secretos, pese a tratarse de ficción.

¿De ficción? Sí, pero con un fondo de realidad, porque el personaje en el que se basó Fleming era efectivamente un agente secreto de los servicios de inteligencia británicos, aunque no inglés sino un pudiente abogado yugoslavo, nacido en 1912 en el pueblo serbio de Titel.

Los mayores éxitos como espía de este eximio jugador de bacará y reputado amante de bellas mujeres, los logró en Portugal.

Durante la segunda guerra mundial (1939-1945), el agente de los servicios británicos con nombre de código "Triciclo" fue enviado al neutral Portugal para cumplir la misión casi imposible de infiltrase en la eficiente "Abwehr", el contraespionaje militar alemán a cargo del almirante Wilhelm Walther Canaris.

Lisboa y sus elegantes sectores residenciales vecinos de Estoril y Cascais eran entonces verdaderas madrigueras de espías de las partes en conflicto.

Los aliados eran controlados con celo por la Policía Internacional de Defensa del Estado (PIDE), pero se paseaban sin ser perturbados, gracias a una pragmática orden directa del dictador portugués Antonio de Oliveira Salazar (1932-1968).

El fascismo corporativista portugués, instaurado en 1926, simpatizaba abiertamente con los otros cuatro regímenes similares que habían asumido el poder, desde el más nuevo hasta el más antiguo: el español de Francisco Franco (1939-1975), el alemán de Adolf Hitler (1933-1945), el italiano de Benito Mussolini (1922-1943) y el húngaro del regente Miklos Horthy (1920-1942).

Sin embargo, Salazar no tenía otra alternativa que mirar de soslayo la fuerte presencia de espías aliados, ante la permanente amenaza de invasión británica al estratégico archipiélago de Azores, ubicado en la mitad del océano Atlántico entre Europa y América, y a una posible ocupación de ese mismo país de las colonias luso-africanas.

El Hotel Palace se levanta con lujo imponente y jardines exuberantes frente al Casino de Estoril, como la memoria de una época dorada en que reyes destronados, dictadores depuestos, agentes secretos aliados, refugiados judíos y espías nazis se cruzaban en sus pasillos mientras Europa ardía en una feroz guerra que costó 50 millones de vidas.

El 30 de agosto pasado, el que fuera llamado durante la guerra "el hotel de los murmullos", cumplió 75 años.

Sus espaciosas habitaciones albergaron a la familia real española en el exilio desde los años 30, al célebre economista inglés John Keynes, al aviador y escritor francés Antoine de Saint-Exupéry y a las hermanas judío húngaras Eva y Zsa-Zsa Gábor, más tarde célebres actrices de cine en Estados Unidos.

Al terminar la guerra, allí fueron recibidos los principales aliados de Hitler y monarcas que fueron expulsados de sus países.

Entre los más conocidos, el hotel hospedó a Horthy, el rey Carol II de Rumania, al rey Humberto II de Italia, el archiduque de Austria-Hungría Joseph de Habsburgo-Lottringen, la gran duquesa Carlotta de Luxemburgo y el príncipe Aleksandar de Yugoslavia.

Entre los agentes más famosos que pernoctaron en ese lugar se cuenta el espía doble Juan Pujol García, el español que concibió el "Plan Fortitude" que logró hacer creer a los alemanes que el Día-D (la invasión aliada a la Europa ocupada que inició el fin de la guerra) se produciría en Calais y no en Normandía como fue finalmente.

También se hospedó el célebre doble agente británico Kim Philby, considerado el espía del siglo, al haber engañado a los ingleses durante cuatro décadas y que terminó sus días en Moscú como jubilado de la KGB (el servicio de inteligencia de la hoy disuelta Unión Soviética).

Popov se destacaba entre sus colegas de oficio por vivir a todo lujo, conducir autos deportivos veloces, conquistar bellas mujeres y desbancar alemanes --en especial a espías, diplomáticos y "consejeros" de la PIDE-- en el Casino de Estoril.

Fue allí donde Fleming, también agente del británico Servicio de Inteligencia Naval dirigido por el célebre almirante John Henry Godfrey, conoció a Popov. Una década después, el escritor lanza su célebre personaje.

En el primer libro de Fleming, "Casino Royale" (1953), Dusko Popov pudo ver con la escasa nitidez que ofrece el espejo de la ficción, aspectos de su propia historia en el Casino de Estoril y el Hotel Palace.

Popov y Fleming llegaron a trabajar juntos y a ocupar cuartos contiguos en el Hotel Palace en 1941. Esta aproximación acabó por aumentar la leyenda de que 007 sería el yugoslavo agente doble de la Abwehr bajo el pseudónimo de "Iván", pero en realidad fiel a los servicios de Su Majestad británica, cuya principal misión era descubrir los planes del Reich contra los aliados.

Fascinado con Popov y con "la tentación del casino, que era demasiado fuerte", según sus propios recuerdos, Fleming quiso emular a su nuevo amigo y colega yugoslavo, intentando hacer quebrar a los jugadores nazis en el bacará. Perdió clamorosamente, y el propio almirante Godfrey debió cubrir el daño, hecho hasta hoy guardado en los registros del Casino de Estoril.

Durante la guerra, el yugoslavo fue considerado el más importante agente británico que operaba en ese nido de espías que era Portugal.

Pero en el último medio siglo, muchos conocieron a James Bond, pero nadie jamás escuchó hablar de Dusko Popov, el agente que logró descubrir con meses de antecedencia el plan japonés para atacar la base naval estadounidense de Pearl Harbor, en Hawai.

Popov viajó personalmente a Estados Unidos, con una serie de documentos debajo del brazo, que llevó hasta el despacho en Nueva York del entonces director del Buró Federal de Investigaciones, J. Edgar Hoover, que no sólo ignoró el asunto sino que le prohibió ir a Hawai para cumplir una misión doble contra Alemania.

A fines de la década del 40, la policía de fronteras registra su última salida de Portugal, pero no se descarta que con sus varios pasaportes y nombres falsos pueda haber entrado nuevamente al país. Los últimos datos de su vida conducen a su apacible retiro en la espléndida bahía francesa de Cannes, donde falleció a sus bien conservados 69 años.

El libro "Crimen y Poder", del periodista y escritor brasileño Flávio Moreira da Costa, recoge varios momentos de la vida del espía, revelando que para el puritano Hoover, a cuyos oídos había llegado la explicación de que su nombre de código "Triciclo" se debía a su afición por dormir con dos mujeres al mismo tiempo, Popov era "un play boy inmoral".

Según Moreira da Costa, el bien real Popov respondió con una sinceridad que jamás podría salir de la boca del cinematográfico James Bond: "No soy un espía que se transformó en play boy, sino un hombre que siempre vivió así y que se convirtió en espía".
"Si mi teoría de la relatividad es exacta, los alemanes dirán que soy alemán y los franceses que soy ciudadano del mundo. Pero sino, los franceses dirán que soy alemán, y los alemanes que soy judío". Albert Einstein

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Mensaje por Erich Hartmann » Sab Dic 03, 2005 6:58 am

Hallan en París otra bomba de la Segunda Guerra
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La noticia, al menos, sorprende. Más aún para los vecinos que habitan el barrio cercano al centro de París. Es que todos tuvieron que ser evacuados en un rápido operativo que montó la policía por precaución: todos abandonaron sus casas debido a una bomba de la segunda guerra mundial.

La bomba fue descubierta la semana pasada en el Sena, cerca de la Torre Eiffel, una zona muy frecuentada por los turistas que visitan París. Tras un breve estudio, las autoridades determinaron que se trata de una bomba de la aviación estadounidense y de un peso de 250 kilos.

La Policía dio la orden de evacuar la zona, luego de hallar el artefacto durante una operación de dragado en los alrededores del puente Garigliano.

Los ocupantes de unas quince barcazas habilitadas como viviendas, atracadas en ese sector del Sena y los habitantes de un camping del Bosque de Boulogne, abandonaron el lugar como medida de precaución durante los trabajos de desactivación de la bomba.

Un caso similar ocurrió el 2 de noviembre en un barrio del este de Berlín, en Alemania, país donde es bastante habitual que los obreros que levantan casas o arreglan el pavimento se topen con algunas de las 22 mil bombas que, se supone, cayeron sobre Berlín durante la Segunda Guerra Mundial pero no llegaron a explotar.


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Mensaje por Erich Hartmann » Dom Dic 04, 2005 5:46 am

Hallan más de 2.000 municiones de la época de batalla Stalingrado

Más de 2.000 municiones de la época de la Segunda Guerra Mundial fueron encontradas hoy a las afueras de la ciudad rusa de Volgogrado (antigua Stalingrado), informó el departamento local del ministerio de Emergencias de Rusia.

Las municiones, en su mayor parte proyectiles de mortero, fueron halladas bajo tierra durante unos trabajos de excavación cerca del poblado de Zaria, y su destrucción ha sido encargada a zapadores de la 20 división motorizada de Volgogrado, dijo la fuente a 'Interfax'.

Los expertos consideran que se trata de un arsenal perdido de los tiempos de la cruel y larga batalla de Stalingrado de 1942-1943, que revirtió la marcha de la Gran Guerra Patriótica (1941-1945), como se llama en Rusia el capítulo soviético de la Segunda Guerra Mundial.

Este es el mayor arsenal de aquellos tiempos descubierto este año en la región de Volgogrado, ya que en diez meses han sido encontradas y destruidas 26 bombas de aviación y 1.979 proyectiles de artillería, minas y granadas que han estado sepultadas durante más de 60 años.


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Mensaje por Erich Hartmann » Dom Dic 04, 2005 6:40 pm

Arquitectura: Cae el mito de Albert Speer, el arquitecto preferido de Hitler

Cae el mito de Albert Speer, el arquitecto preferido de Hitler. Joachim Fest y Margret Nissen, hija del ministro nazi, revelan que no era el inocente «que él afirmaba ser»



Berlín- «Como Fausto, habría vendido mi alma por hacer un edificio. Ahora había encontrado a mi Mefistófeles. No me pareció menos absorbente que el de Goethe», aseguraba Albert Speer (1905-1981) en referencia al dictador Adolf Hilter (1889-1945) en sus «Memorias» (editorial El Acantilado). La publicación de esta autobiografía en 1969 le sirvió a Speer para forjarse el mito del nazi bueno, del arquitecto inocente que formó parte del círculo íntimo del dictador y que llegó a ser ministro de Armamento y Municiones entre 1942 y 1945 de la Alemania nazi. «Por encima de todo, yo era arquitecto», repetía Speer, quien fue condenado en 1946 a 20 años de cárcel por crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra por el Tribunal de Nuremberg. Un siglo después de su nacimiento, Speer sigue fascinado a muchos en Alemania a juzgar por el gran número de libros que hay en las librerías sobre él y al éxito que han tenido los tres capítulos del docudrama «Speer y él» de la cadena de televisión pública ARD, dirigido por Heinrich Breloer. Speer, que se hizo miembro del partido nazi en 1931, descubrió rápidamente que «la palabra arquitectura era una palabra mágica» para el dictador. «Speer era una de las figuras más enigmáticas de la historia reciente», como corrobora Joachim Fest en el prólogo de «Los diarios de Spandau» (Ullstein) que el arquitecto publicó en 1975 y que acaban de reeditarse. El ambicioso Speer «quería ser un segundo (Kart Friedrich) Schinkel, el gran arquitecto alemán del neoclasicismo», sostiene el historiador Joachim Fest, autor de una biografía del arquitecto. Adolf Hitler, un arquitecto frustrado, puso en manos de Speer una obra faraónica a la altura de la megalomanía del dictador: convertir en 1950 la provinciana Berlín en una gran metrópolis llamada «Germania» que superara en belleza y en grandiosidad a París y Viena. El proyecto incluía una enorme avenida al estilo de los Campos Elíseos, un Gran Arco de 80 metros de altura y una gigantesca sala de reuniones coronada por una cúpula de 250 metros de diámetro. El estilo arquitectónico de Speer se basaba en un clasicismo simplificado de formas monumentales. Entre las obras que construyó destacan la Nueva Cancillería de Berlín y el estadio de Nuremberg, lugar de celebración del congreso del partido nazi en 1934. Speer y Hitler tuvieron que conformarse con ver «Germania» sólo en maqueta. La segunda Guerra Mundial dio al traste con sus sueños de grandeza.

Autobiografías y diarios. Coincidiendo con el 60 aniversario del final de la segunda Guerra Mundial, se han reeditado en Alemania su autobiografía y sus diarios. Y varias editoriales alemanas han sacado nuevos libros sobre Speer, entre los que destacan «Las preguntas sin responder. Conversaciones con Albert Speer» de Joachim Fest y «¿Es usted la hija de Speer?» de Margret Nissen, hija de Speer. «Su gran secreto, por qué tomó parte y qué es lo que sabía de los asesinatos en masa, se lo llevó con él a la tumba», dice la hija del arquitecto. Algunos autores como Matthias Schmidt, Gitta Sereny y Dan van der Vat había ofrecido antes una visión crítica de la figura del arquitecto preferido de Hitler. Pero ha sido la emisión en Alemania de la serie de te-levisión «Speer y él» ha abierto definitivamente esta semana los ojos al gran público en Alemania. Cuatro millones de espectadores han descubierto que Speer no era el arquitecto inocente que él decía ser, sino un criminal de guerra.
La serie, que ha contribuido a la caída del mito del nazi bueno, se basa en los documentos descubiertos por la historiadora alemana Susanne Willems. Esta historiadora tiene pruebas de que Hermann Wilhelm Göring, el segundo hombre fuerte de la Alemania nazi, dio a Speer carta blanca para disponer de las casas judías que se habían quedado vacías para la transformación de Berlín en Germania. El arquitecto no sólo sabía que los nazis estaban asesinando a sangre fría a judíos para en campos de exterminio como el de Auschwitz (actual Polonia), sino que el mismo autorizó la entrega de material para la construcción de éste y otros campos. Además Speer empleó a trabajadores forzados para aumentar la producción de armamento. «Es uno de los grandes criminales del Tercer Reich», concluye Susanne Willems.

Breloer reproduce en el libro «Speer y él» una conversación entre el arquitecto y Simon Wiesenthal. Este cazador de nazis le dijo en una ocasión a Speer: «Si hubiéramos sabido lo que sabemos ahora, a usted le hubieran ahorcado en Nüremberg en 1946». Speer, que mantuvo hasta el final que no sabía nada del Holocausto, guardó silencio. Wiesenthal entonces dijo: «Sabía que tenía razón».



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Mensaje por Mohnke » Dom Dic 04, 2005 9:31 pm

Me duele oir eso de Speer.
Era un tio que no me caia del todo mal.
Pero es dificil creer que el no supiese nada.

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Mensaje por Erich Hartmann » Mié Dic 07, 2005 6:04 pm

Las mansiones de los dictadores

http://www.elmundo.es/suplementos/magaz ... 23395.html


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Mensaje por Erich Hartmann » Jue Dic 08, 2005 8:05 pm

Murió Schoenhuber, ex SS y Le Pen de la ultraderecha alemana


Franz Schoenhuber, ex SS, fundador del partido Los Republicanos y una de las figuras más representativas de la ultraderecha en Alemania, murió a los 82 años de edad, informaron hoy fuentes de su fuerza política.

De acuerdo con estas fuentes, Schoenhuber murió en la noche del sábado al domingo de una embolia pulmonar, consecuencia de una gripe mal curada.

Schoenhuber era considerado una especie de Jean Marie Le Pen alemán, con cuyo Frente Nacional estaba hermanado su partido, Los Republicanos, la formación que fundó en 1983 como escisión de la Unión Cristianosocial de Baviera (CSU).

Nacido en la localidad bávara de Trostberg e hijo de un carnicero, Schoenhuber reveló en 1982 en un libro de memorias, 'Ich war dabei' (literalmente, 'Yo estuve ahí'), que había sido miembro de las SS y defendió su participación en ese cuerpo militar de elite nazi.

Tras esas revelaciones, la emisora de radio Bayrischen Rundfunk, donde Schoenhuber dirigía un popular programa, lo despidió, lo que le llevó a entregarse a la política.

Bajo su liderazgo, Los Republicanos llegaron al Europarlamento, en 1989 y al Parlamento regional de la ciudad-estado de Berlín, los máximos hitos de esa fuerza.

En 1994 dejó la presidencia del partido, enfrentado con la línea liberal-nacionalista del resto de sus correligionarios.

Schoenhuber no se consideraba a sí mismo un ultraderechista, sino un ultraconservador, y se había distanciado de fuerzas más extremistas, como el Partido Nacional Democrático (NPD), aglutinante de los neonazis alemanes.

Sin embargo, aceptó ser candidato del NPD por un distrito de Dresde en las pasadas legislativas, en reconocimiento a Kerstin Lorenz -candidata de ese partido fallecida en la campaña electoral-y por considerar un honor participar en las elecciones en esa ciudad, destruida por los bombardeos aliados en la Segunda Guerra Mundial.

Pese a la inclusión de Schoenhuber en las listas del NPD como independiente, el partido obtuvo en el distrito apenas un 2,4 por ciento de los votos.


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Un negro catalán en las garras de los nazis.

Mensaje por Paradise Lost » Sab Dic 10, 2005 4:21 am

Un negro catalán en las garras de los nazis.
CARLES GREYKEY ESTUVO PRESO EN MAUTHAUSEN
El País - DOMINGO - 19-06-2005

Entre el color terroso de la multitud destacaba un punto negro". Desnudos y apiñados en el Patio de los Garajes de Mauthausen, mucho más pequeño que la Appellplatz del campo, 5.000 presos aguardan penosamente, el 21 de junio de 1941, a que los SS procedan a una desinfección general. La piel oscura de un hombre le hace particularmente visible, algo poco recomendable en un lugar, Mauthausen, en el que es mejor pasar inadvertido. Es un negro. "Se trataba de un muchacho de Barcelona nacido en el África española".

La escena la relata el deportado Joaquim Amat-Piniella en su célebre libro K. L. Reich (El Aleph). Ese joven negro catalán, bien plantado y culto, tenía nombre y apellido, Carles Greykey. Vástago de una familia de Fernando Poo, no había nacido en realidad en la colonia guineana, sino en la misma Barcelona, el 4 de julio de 1913, y su número de deportado en Mauthausen, como "español rojo", era el 5124. Los SS lo enfundaron en un uniforme de opereta y lo obligaron a servirles como un pintoresco camarero. El temible comandante Franz Ziereis le hacía recoger los abrigos de sus invitados.

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Carles Greykey, como camarero de las SS, en Mauthau )sen. (FRANCESC BOIX)

"Hablé con él en el campo, su madre fregaba en Barcelona en casas del paseo de Gràcia", recuerda el antiguo deportado y recién elegido presidente de la Amical de Mauthausen, Jaume Álvarez. Greykey "tenía mucho miedo de que lo mataran".

"Buen compañero"
Otro deportado superviviente, Mariano Constante, uno de los jefes de la organización comunista clandestina en Mauthausen y en la actualidad uno de los responsables de la Amicale de Francia, también recuerda al negro catalán: "Lo habían colocado para servir a la oficialidad y los SS del campo lo lucían especialmente cuando venían mandos de Berlín. Era un hombre muy agradable, un buen compañero. Le hacían vestir un uniforme como de botones de gran hotel, para darse postín los SS. Le humillaban, pero eso le salvó; en la cantera no hubiera aguantado mucho".

La historia de Greykey, de la que desgraciadamente sólo conocemos retazos, parte de ellos recogidos en el imprescindible clásico de Montserrat Roig Els catalans als camps nazis (Ed. 62, traducción castellana en Península), es en buena parte semejante a la de muchos otros deportados españoles, pero está teñida -si se permite la palabra- por un dramatismo incluso mayor a causa del color de su piel y las vejaciones que éste le granjeó por parte de los nazis.

Y es que los negros sufrieron particularmente el racismo nacionalsocialista y fueron objeto de una feroz persecución en el III Reich, mucho menos conocida y documentada que las de otros colectivos, como los judíos, los gitanos o los homosexuales. Hitler odiaba con especial saña a los negros, a los que consideraba intrínsecamente lascivos y peligrosos corruptores de la sangre aria, y contra los que carga explícitamente en su Mein Kampf. Aunque a menudo se olvide, las Leyes de Núremberg, el pilar legal del racismo nazi, concernían no sólo a los judíos, sino también a los negros. Por ellas, todos los negros y negras fueron privados de la ciudadanía, se les prohibió casarse con blancos y sus niños fueron excluidos de las escuelas. El jazz, tenido por una música negra, formó parte del "arte degenerado". Los prisioneros de guerra negros fueron a menudo tratados brutalmente por los alemanes en la II Guerra Mundial e incluso masacrados.

Un episodio tan espantoso como poco conocido es el de la esterilización por los nazis de medio millar de niños negros, hijos de matrimonios mixtos o de relaciones entre alemanas y miembros coloniales de las tropas de ocupación francesas en Renania tras la I Guerra Mundial. Schwarze schmach, "vergüenza negra", y rheinlandbastarde, "bastardos renanos", son dos de los epítetos que los nazis dieron a esos incómodos -para el régimen- alemanes negros o afroalemanes, fruto, en la mentalidad de Hitler, de una conspiración entre negros y judíos para infectar la raza aria. Para los nazis fue desesperante que el atleta negro de EE UU Jesse Owens, un inferior, triunfara en los Juegos Olímpicos de Berlín, en 1936.

El caso de Carles Greykey, cuyo nombre algunos como el historiador británico David Wingate Pike, autor de Españoles en el Holocausto (Mondadori, 2003) escriben Grey Key, sirve para rememorar todo eso. Él es precisamente uno de los personajes cuyas biografías se esbozan en un libro de reciente aparición que reivindica la memoria de la persecución contra los negros, Noirs dans les camps nazis (Éditions du Rocher. Le Serpent à Plumes. 2005), del periodista y documentalista de Costa de Marfil Serge Bilé. Greykey, según los datos de Bilé -que entrevistó al respecto al antiguo deportado español, ya fallecido, Juan de Diego-, nació y creció en Barcelona, donde se habían instalado sus padres procedentes de Fernando Poo. Fue uno de los pocos negros que combatieron en las filas de los republicanos durante la Guerra Civil. Tras la derrota, pasó a Francia con los restos del ejército y volvió a combatir al fascismo al inicio de la II Guerra Mundial. Hecho prisionero en el frente, lo deportaron a Mauthausen. Allí, los alemanes, que no estaban acostumbrados a ver negros, según el testimonio de De Diego -ellos, los propios españoles, tampoco lo estaban, y menos a negros que hablaran perfectamente el catalán-, decidieron exhibirlo como una rareza y, ataviado con un viejo uniforme de la guardia real yugoslava, lo emplearon como sirviente y camarero.

Esos viejos uniformes extravagantes los utilizaron en su día los SS, según escribió Joaquin Amat-Piniella, para vestir a una guardia de patibularios a fin de gastar una demencial broma a un grupo de prisioneros rusos.

Constante explicó a este diario el episodio que puso fin definitivamente a la hasta cierto punto privilegiada existencia de Greykey en el campo. "En una visita de mandos, un oficial borracho le pasó la mano por la cara a ver si manchaba, porque los nazis, sabe, no eran muy inteligentes. '¿Cómo es que eres negro?', le espetó entonces a Greykey. Y éste, que hablaba alemán, le contestó con sorna: 'Es que mi madre olvidó lavarme'. Todos rieron la ocurrencia, pero luego se le castigó por la insolencia. Tenía coraje el tipo. Era un buen antifascista".

Neus Català, antigua presa en Ravensbrück y que conoció a Greykey en un encuentro de ex deportados en Francia a finales de los años sesenta, brindó a este diario una versión más dramática de la caída del negro de Mauthausen. "Él mismo me explicó que lanzó una copa de champaña en la cara a un oficial alemán, y que se salvó sólo porque los compatriotas españoles lo escondieron y le maquillaron la cara con polvo".

En los lavabos de las SS
En su libro, Montserrat Roig dice que Ziereis, el comandante, castigó a Greykey poniéndolo a fregar los lavabos de los SS. Escribe Roig que "el negro Carles" fue el único republicano español que estuvo cerca de Himmler el día en que éste visitó Mauthausen en 1941 y que Ziereis se lo presentó al reichführer diciendo: "Mire, esto es un negro español, pero su padre era caníbal y comía carne humana". Se ve que Greykey tuvo ese día el dudoso privilegio de que lo pellizcara Kaltenbrunner.

Roig no llegó a conocer personalmente a Greykey. En su libro, publicado en 1977, dice que el deportado vivía en Francia tras su liberación, pero que en la dirección que le habían dado no lo encontró. El negro catalán fue uno de los afortunados supervivientes de Mauthausen.. Mariano Constante explica que lo vio en París al acabar la guerra y que frecuentaban los mismos sitios, como tantos otros republicanos españoles. "Años después supe que había muerto". Neus Català cree que vivía cerca de la capital, en el departamento de Seine-Saint Denis, quizá en La Courneuve. "Nos vimos varias veces. Estaba casado, me habló de su mujer; pero yo, claro, no le pregunté si también ella era negra. Me dijo que tenía muchos hijos. Era muy buena gente, muy alegre". El historiador Benito Bermejo -autor del libro Francisco Boix, el fotógrafo de Mauthausen (RBA), en el que aparece una de las dos fotos que se conocen de Greykey en el campo- explica que el ex preso Ramon Bargueño le dijo que había conocido a dos hijos de Greykey, mulatos, en una reunión, y que el negro catalán tenía unas hermanas en Barcelona.

Un congoleño en Dachau y un antillano en Buchenwald.
EN Noirs dans les camps nazis, que se abre con el recuerdo del genocidio avant-la-lettre que cometieron los alemanes en su colonia de la actual Namibia contra el pueblo herero -episodio en el que tuvo un papel relevante el gobernador Heinrich Goering, padre de Hermann Goering: ¡vaya familia!-, aparecen otros personajes negros con historias similares a la de Greykey.

El senegalés Dominique Mendy, que vivía en Francia, se enroló en la Resistencia y fue detenido por la Gestapo, que le rompió las piernas. Deportado a Neuengamme, los SS del campo lo convirtieron en una especie de ordenanza. Mendy se hizo pasar por idiota y sobrevivió. También se salvó de otro campo, el de Dachau, nada menos, el congoleño John Vosté, miembro de la resistencia belga. Un caso muy triste es el de una mujer negra apodada Blanchette -su nombre se desconoce- que desapareció en Ravensbrück y de la que sus compañeras sólo consiguieron descifrar estas palabras: "Tengo frío, tengo frío".

Mohamed Bayume Husen, nacido en Dar es Salam, en la actual Tanzania, se enroló en el ejército colonial alemán en la I Guerra Mundial y luchó en la batalla de Mahiva. Condecorado por su valor, emigró en 1929 a Alemania, donde enseñaba suajili. Tras la promulgación de las leyes de Núremberg logró trabajo provisional -como otros afroalemanes- en algunos filmes de aventuras coloniales. En 1941 fue detenido al tratar de reconocer ingenuamente (con lo que estaba cayendo) la paternidad del hijo tenido con su amante blanca. Condenado por "atentado a la raza alemana", lo enviaron a Sachsenhausen, donde murió en 1944. A Buchenwald fue a parar el antillano Raphaël Élize, natural de Saint-Pierre, al pie del monte Pelée. La familia escapó de la gran erupción volcánica a Francia, pero sólo, paradójicamente, para que su hijo se enfrentara a otros fuegos más siniestros.
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Mensaje por Eckart » Lun Dic 19, 2005 10:13 pm

Absuelto un ex comandante nazi acusado de crímenes de guerra en Eslovaquia
El tribunal de Múnich absolvió este lunes al ex-comandante y presunto criminal de guerra Ladislav Niznansky, de 88 años, de su responsabilidad en tres masacres cometidas por los nazis en la actual Eslovaquia, en 1945. El jurado popular de la capital bávara considera no probados los cargos que imputaba la fiscalía a Niznanky y dictaminó asimismo que se le indemnice por los perjuicios causados por el proceso, tal como reclamaba su defensa.

L D (EFE) Niznansky, de origen eslovaco y con nacionalidad alemana desde 1996, estaba acusado de haber participado en el asesinato de 164 personas, entre ellas muchas mujeres y niños, a comienzos de 1945, como comandante de la unidad especial 218, conocida como "Edelweiss" y creada para combatir a los partisanos.

La fiscalía había pedido una pena de cadena perpetua, por considerarlo responsable de la masacre, mientras que la defensa argumentó que el entonces comandante de una compañía eslovaca no tenia capacidad de mando.

Los hechos se remontan al 21 de enero de 1945, cuando la unidad "Edelweiss" se dirigió a las ciudades eslovacas de Ostry Grun y Klak para ejercer represalias contra sus habitantes por el supuesto apoyo que daban a los partisanos. Según la fiscalía, Niznansky había ordenado "no dejar ni un alma viva". En Ostry Grun murieron 62 personas –entre ellas, 23 mujeres y 15 niños– y en Klak otras 84 –incluidos 25 mujeres y 33 niños–, la más pequeña, Jozefina, un bebé de tres meses.

Tras finalizar la guerra, Niznansky logró pasar a Occidente y, tras un periodo en que desempeñó tareas para los servicios secretos, trabajó en la sede muniquesa de la emisora estadounidense Radio Europa Libre. En 1962 fue condenado a muerte en ausencia por un tribunal eslovaco y desde hacía 15 meses se le juzga en Múnich.

Niznansky siguió parte del juicio en libertad, puesto que el pasado octubre se le levantó ya la orden de prisión preventiva, en atención a su avanzada edad y por considerarse que no había peligro de fuga, en contra de la opinión de la fiscalía, que argumentaba tenía suficiente dinero y movilidad para huir.

Fuente: http://www.libertaddigital.com/noticias ... 68002.html

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Mensaje por Erich Hartmann » Vie Dic 23, 2005 6:25 pm

Muere exmédico nazi acusado de eutanasia

Heinrich Gross fue acusado de asesinar a varios niños durante la Segunda Guerra Mundial



22-12-2005
EFE.- Viena.- El ex médico y psiquiatra austríaco Heinrich Gross, acusado de asesinar a varios niños bajo el régimen nacionalsocialista, falleció el pasado 15 de diciembre a la edad de 91 años, informó su familia en Viena.

El proceso contra Gross por el asesinato de nueve niños impedidos durante la Segunda Guerra Mundial, época en la que fue uno de los ejecutores del llamado programa nazi de "eutanasia" para eliminar a quienes supuestamente eran una carga para la sociedad, fue suspendido en Austria en 2000 debido a la mala salud del acusado, que entonces tenía 87 años.

Sus restos fueron sepultados este miércoles en el cementerio de la localidad de Hollabrunn, cerca de Viena, según confirmaron sus familiares a medios locales.

La acusación contra el ex médico nazi tuvo lugar tardíamente, pues en las décadas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial Gross no sólo pudo ejercer su profesión libremente, sino que además hizo una excelente carrera como psiquiatra y perito judicial, a lo largo de la cual obtuvo múltiples reconocimientos.

Así, fue en el año 2003 cuando el gobierno austríaco le retiró una condecoración federal de honor, concedida treinta años antes, cuando era director de la sección de psiquiatría del hospital de Viena.

Sin embargo, lo que no constaba en el currículum oficial del entonces renombrado científico era su oscuro pasado en la clínica nazi "Am Spiegelgrund" de esta capital, donde fueron asesinados cientos de niños con malformaciones físicas y problemas psíquicos, y que sólo lentamente comenzó a aparecer a la luz a partir de la década de 1970.

Gross, que ingresó en las Juventudes Hitlerianas en 1932, y un año después en las tropas de asalto nazis SA y en el Partido nacionalsocialista en 1938, consiguió eludir a la justicia y se afilió al Partido Socialista de Austria.

Aunque fue juzgado en 1950 por los crímenes cometidos en la sección de psiquiatría infantil de la clínica "Am Spigelgrund", donde trabajó como médico, salió absuelto mientras sus superiores y subordinados fueron condenados a largas penas de cárcel.

En los últimos años de la Segunda Guerra Mundial, 772 niños perecieron en dicho centro víctimas de pulmonías que eran provocadas con inyecciones de "luminal" o altas dosis del mismo producto que eran mezcladas con la comida de los menores, a quienes se daban duchas de agua fría y se les hacía dormir con las ventanas abiertas.

Gross, al que la fiscalía acusó de nueve asesinatos concretos, firmó 238 certificados de defunción de los niños, cuyo exterminio formaba parte del programa de "eutanasia" nazi para acabar con los deficientes mentales, trastornados psíquicos e impedidos físicos, considerados una carga para la sociedad.

Tras la guerra, el psiquiatra nazi consiguió recuperar su puesto de trabajo en la misma clínica y fundar, bajo su propia dirección, un Instituto de Estudios de las Malformaciones del Sistema Nervioso, así como convertirse en uno de los más prestigiosos peritos judiciales de Austria, donde incluso le fue concedida la Cruz del Mérito de las Ciencias de primera clase.

Para sus estudios usó centenares de preparados médicos hechos con los cerebros y las médulas espinales de los niños que fueron asesinados en la clínica "Am Spiegelgrund".

En los sótanos de esa clínica se guardaron durante más de medio siglo los preparados médicos con los restos de los niños, que finalmente, en 2002, fueron enterrados en 399 urnas en un panteón en el Cementerio Central de Viena.


Copyright (2005) EFE


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