La carrera de oficial en el Reichsheer

El impacto de la Gran Guerra en el pensamiento militar. Cambios y evolución en las doctrinas militares. Regulaciones de campaña.

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La carrera de oficial en el Reichsheer

Mensajepor José Luis » Vie Sep 09, 2011 8:35 pm

¡Hola a todos!

¡Hola y bienvenido, Joan Shrike!

Sí, ya reparé en lo de la fecha de nombramiento de Guderian como Inspector General, pero debes tener en cuenta que las desavenencias entre ambos se remontaban a 1938 y que Guderian bien pudo presionar en la sombra tiempo antes de que aceptase y asumiese su nueva comisión. En cuanto a Macksey, ya comenté en "Biblioteca" que su biografía original de Guderian fue poco más que una hagiografía, que depuró un poco en su segunda versión revisada y publicada hace algunos años, en este década. Guderian necesita una buena biografía crítica y estoy casi seguro que no se tardará muchos años en hacerse.

En cuanto a lo de los cargos soviéticos contra Schell, Muth no especifica nada, por lo que creo que es una suposición lógica, sin más. Difícilmente un oficial general alemán que cayera en manos soviéticas se libraría de ser juzgado, de alguna forma, como criminal de guerra.

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Mensajepor José Luis » Sab Sep 10, 2011 9:11 am

¡Hola a todos!

Mac_aco escribió:Ya me imaginaba que habría alguna clase de intercambio de oficiales, o de viajes como agregado militar, aunque esperaba encontrar alguna clase de programa que de manera formal capacitase en otro tipo de conocimientos que no estuviera directamente relacionado con aspectos bélicos. Un ejemplo: Tamon Yamaguchi sirvió como agregado militar japonés en EEUU, aprovechó su estancia allí para estudiar en Princeton durante al menos dos años, Yamamoto estudió en Harvard otros dos años. Es decir, lo que se aprecia es un esfuerzo por dotar a sus oficiales de conocimientos en otros aspectos, aparte de los obtenidos en una academia militar.

No formulé demasiado bien la pregunta; más bien debería ser si existió algún tipo de organismo dentro del ejército alemán que evaluara los conocimientos aprendidos en esos viajes al extranjero, y si esa capacitación era tenida en cuenta a la hora de asignar destinos.


No había reparado antes en tu mensaje, Mac_aco. Lo de oficiales militares japoneses que estudiaron en el extranjero es una cuestión que tiene su explicación en el peculiar y tardío desarrollo ("occidentalización") de Japón y, especialmente, sus fuerzas armadas, que escogieron como modelo a Gran Bretaña para la marina y Francia y luego Alemania para el ejército.

El organismo del Reichswehr encargada de valorar los conocimientos que citas era el Truppenamt y, por supuesto, que se tenía en cuenta esa parte del currículum para asignar comisiones y destinos.

Por otra parte, uno de los programas que ideó y llevó a cabo von Seeckt (primer jefe del Truppenamt y segundo comandante en jefe del Reichswehr) a primeros de los años veinte fue el de abrir la posibilidad de que oficiales militares pudiesen estudiar una carrera universitaria, preferiblemente técnica, cuya graduación serviría para entrar directamente en el Truppenamt; es decir, para ser nombrado oficial de Estado Mayor General, que era la posición o status más enviadable dentro de las fuerzas armadas. En la práctica, esta opción significaba cambiar los tres años de cursos de EMG, superándolos con éxito, a los tres años o más de una carrera universitaria. Esta posibilidad también estaba abierta a antiguos oficiales que habían dejado las fuerzas armadas tras el final de la IGM y la exigencia de Versalles de que Alemania sólo podía cuantificar un ejército de 100.000 oficiales y tropas. Por ejemplo, está Richthoffen, que había dejado la Luftstreitkräfte en 1919 y decidió matricularse en Ingeniería Mecánica en la Universidad Técnica de Hannover en 1920 con la idea de dedicarse, tras obtener la licenciatura o diplomatura, a la industria de la aviación civil alemana. Primero tuvo que pasar el examen final del Bachillerato (el Abitur), que posibilitaba la entrada en la universidad, pues desde que había acabado la secundaria en 1913, año que entró en el ejército, no había realizado esa prueba. Una vez en la universidad, fue visitado por Seeckt en 1922, época en la que estaba desarrollando su programa arriba comentado, quien sabía de Richthoffen por contactos familiares, ofreciéndole regresar al ejército, una vez obtuviese la diplomatura (1923), como oficial de EMG. Y así lo hizo en 1923, con el grado de teniente. Esto lo recoge James Corum en su biografía de Richthoffen.

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Mensajepor José Luis » Sab Sep 10, 2011 11:22 am

¡Hola a todos!

Reflexionando sobre las preguntas de Mac_aco, creo no equivocarme al sospechar que el fondo que las motiva viene dado por una especie de asombro de cómo la mayor parte de oficiales superiores de la Wehrmacht no tenía un conocimiento más real de las capacidades económicas e industriales de las potencias que combatieron en la IIGM. Seguro que el compañero Mac_aco pensó algo así de este tenor, ¿pero cómo es posible que el generalato de la Wehrmacht no supiera de la enorme desproporción en casi todo tipo de recursos existente entre Alemania y la coalición de sus enemigos? ¿Acaso eran unos profanos de la gran estrategia?

Este tema ya lo discutimos en otro hilo del foro (creo recordar en una encuesta que hice), tema que por otra parte ha sido bastante tratado por historiadores militares, especialmente estadounidenses. En la inmensa mayoría de esos estudios que he leído, sus autores coinciden en cargar el aparente déficit del generalato alemán en el nivel estratégico de la guerra precisamente en la educación militar, afirmando que el currículum de las escuelas militares para oficiales y el de la Academia de Guerra para oficiales de estado mayor general cargaban el énfasis en materias tácticas, históricas, geográficas, idiomáticas....y muy poco en cuestiones estratégicas, como política, economía y logística. En mi opinión, estas conclusiones sólo son parcialmente acertadas, pero además no explican el fracaso alemán en el nivel estratégico de la guerra.

Es cierto que la carrera de oficial militar en el Reichswehr-Wehrmacht, en sus diferentes niveles, se concentraba esencialmente en cuestiones tácticas y operacionales, pero no es menos cierto que la gran estrategia era un dominio que estaba al alcance de los oficiales que tuvieran empeño en explorarlo. Lo que no se puede pretender es que todos los oficiales sean unos expertos en el terreno de la gran estrategia. Oficiales como Hammerstein, Beck, Marcks o Adam, por nombrar a unos pocos, tenían perfectamente claro conocimiento de la estrategia y de que los objetivos de Hitler en este terreno crucial excedían en mucho las capacidades militares y económicas de Alemania. Y precisamente por la resistencia de esos jefes militares a sus objetivos estratégicos, Hitler se desambarazó de ellos, estimulando y promocionando, en cambio, a oficiales relativamente jóvenes y entusiastas de las operaciones (como por ejemplo Guderian) o a oficiales sumisos incapaces de resistírsele (como por ejemplo Keitel). Los oficiales superiores dubitativos (los Rundstedt, Brauchischt, Halder y Reichenau, por ejemplo) perdieron completamente sus recelos tan pronto la Wehrmacht, espoleada por Hitler, consiguió sus primeras grandes victorias en Polonia y, sobre todo, Francia. Tras ello, Hitler apareció ante los Brauchicht y cía como un mago de la estrategia, anulando por completo, cuando no narcotizando, las inquietudes y recelos estratégicos que un año antes habían mantenido en vilo, fantaseando con un golpe de esatdo, a esos caballeros.

En el fondo, Hitler cometió el mismo error estratégico que años atrás habían cometido Moltke el Joven, Falkenhayn y Hindenburg-Ludendorff en la IGM. Y este error consistió, en mi opinión, en creer, en primer lugar, poder evitar una guerra de desgaste mediante una campaña decisiva (batalla de aniquilación en grandes operaciones de envolvimiento, el mal llamado Plan Schlieffen en 1914 y el churchilliano Corte de Hoz en 1940), ignorando o minimizando las realidades geoestratégicas que suponía tal desafío al orden hegemónico europeo y mundial. En segundo lugar, cuando estas quimeras fracasaron (1914) o no consiguieron el objetivo estratégico deseado (1940), y las realidades geoestratégicas comenzaron lentamente a aflorar, se hizo evidente la realidad de una “guerra total” o de desgaste en dos frentes, evidente desde el inicio en 1914 y provocada por Hitler en 1941. Ambas guerras tuvieron sus diferencias, pero la más notable en el nivel estratégico fue que mientras que en la IGM la gran estrategia alemana fue dominio del liderazgo militar, sobre todo durante la llamada dictadura económica de Ludendorff, en la IIGM fue dominio exclusivo de Hitler, que vetó la participación en este campo del EMG. En ambos casos se desdeñó la máxima de Clausewitz -la conducción de la guerra pertenece al liderazgo político, pero el asesoramiento militar es vital para valorar la viabilidad militar de los objetivos estratégicos que marca el primero-, con Guillermo II ninguneando a los políticos, y con Hitler haciendo lo mismo con los militares. La contrapartida está en el bando opuesto, donde, bajo la supremacía del liderazgo político en la conducción de la guerra, hubo una simbiosis relativamente adecuada con el liderazgo militar. Stalin, en la IIGM, subsanó parcialmente sus grandes errores de 1938/mediados de 1942, abriendo la puerta a una mayor participación de su liderazgo militar en la conducción de la guerra.

A mi juicio, el gran error de los jefes militares alemanes no se encuentra en la preparación intelectual o profesional de sus oficiales, sino en su entrega o falta de resistencia a la política exterior de Hitler (que descansaba por completo en la Wehrmacht), a su falta de coraje moral y, no pocas veces, a la corrupción por prebendas, regalos y honores que les brindó el corrupto Tercer Reich. Sin olvidar, por supuesto, la borrachera colectiva que los narcotizó tras los éxitos militares de 1939-1940. Pero ya antes, mucho antes de comenzada la guerra, el liderazgo militar se había entregado a los fatídicos designios de Hitler, cuando permitió la infamia del verano de 1934, el adoctrinamiento del ejército en los principios básicos del nacionalsocialismo que siguió, y la defenestración de los principales líderes del EMG del ejército en febrero-marzo de 1938 y la creación del OKW. En este año, Hitler acabó, al destituirla de sus mandos, con la vieja guardia de oficiales superiores del EMG, que era precisamente la más competente en el terreno de la estrategia y la más resistente o reacia a los planes de guerra de Hitler.

Luego, durante la guerra, cambió sustancialmente el sistema de la educación militar, no sólo por la reducción en los cursos de candidatos a oficiales y candidatos a oficiales de EMG, sino porque se promocionó preferentemente a oficiales (en todos los niveles) que destacaron en cuestiones tácticas y no cuestionaban en absoluto las decisiones de Hitler en la conducción de las operaciones militares. Quienes se le opusieron, de algún modo, tarde o temprano perdieron su favor y cayeron en desgracia. El resultado final y más patético de esta degenaración y adulteración en el liderazgo de las formaciones de combate y de las operaciones militares está patente en el último año de la guerra, sobresaliendo en este auténtico circo el liderazgo de Himmler al mando de un Grupo de Ejércitos y, nada más y nada menos, del Ejército del Interior; o el de Dietrich al mando de un Ejército Panzer.

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La carrera de oficial en el Reichsheer

Mensajepor Mac_aco » Sab Sep 10, 2011 1:37 pm

José Luis escribió:¡Hola a todos!

Reflexionando sobre las preguntas de Mac_aco, creo no equivocarme al sospechar que el fondo que las motiva viene dado por una especie de asombro de cómo la mayor parte de oficiales superiores de la Wehrmacht no tenía un conocimiento más real de las capacidades económicas e industriales de las potencias que combatieron en la IIGM. Seguro que el compañero Mac_aco pensó algo así de este tenor,
(...)
Este tema ya lo discutimos en otro hilo del foro (creo recordar en una encuesta que hice), tema que por otra parte ha sido bastante tratado por historiadores militares, especialmente estadounidenses.


Pues de hecho, la cosa va por completo por ahí (por tu encuesta). En su momento no vote porque no creía que tuviera conocimientos adecuados para evaluar esa cuestión. Desde entonces he leido varias obras (Milward, Tooze, Overy etc etc) y la verdad es que si que estoy algo sorprendido. Puedo entender que te enfrentes con paises que doblen tus recursos, pero no que utilices los tuyos al 75%, o que tus planes sean tan rígidos, que si algo salga mal, no hayas planificado alternativas ni a nivel politico, ni militar. Y también da que pensar que te pase lo mismo en dos contiendas mundiales. Algún factor habrá para que ese fenomeno, se haya producido.
En fin, algun dia llegaré a alguna conlusión y ya hablamos.
Saludos a todos.
"Durante muchos meses hemos combatido juntos, a menudo en el mismo bando"
Carta del Gral J.Devers al Gral De Lattre, mayo de 1945.

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Re: La carrera de oficial en el Reichsheer

Mensajepor Joan-Shrike » Dom Sep 11, 2011 9:47 am

Gracias José Luis por tu bienvenida y las respuestas a mis apuntes :)

Concuerdo en que falta una buena biografía crítica sobre la figura de Guderian, en la línea de algunas de las recientemente publicadas sobre von Mantein. La de Macksey - incluso en su 3ª edición- peca de tratar de racionalizar siempre la versión de las cosas que expuso Heinz Guderian en sus Memorias, además de demostrar un escaso espíritu crítico a la hora de interpretar determinados luceros, más que cuestionables, de la vida del personaje. En todo caso, todo llegará, imagino.

Un saludo,
Los historiadores son gente peligrosa; son capaces de ponerlo todo de cabeza. Deben ser dirigidos.

Nikita Jruschev (1956)

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Re: La carrera de oficial en el Reichsheer

Mensajepor José Luis » Jue Jun 07, 2012 3:15 pm

¡Hola a todos!

Como colofón a este tema me gustaría reseñar, a modo de contraste entre el sistema alemán y el estadounidense, la educación de dos militares, Bradley y Manstein, que durante la IIGM llegaron a ser comandantes en jefe de la formación más grande de un ejército de campaña: Grupo de Ejércitos. Para ello me serviré de las biografías que Axelrod y Melvin hicieron, respectivamente, de ambos personajes*.

De muy diferentes clases sociales, Erich von Manstein estaba destinado por cuna a convertirse en un oficial del ejército del Kaiser. Erich Fritz von Lewinski (llamado Manstein) nació el 24 de noviembre de 1887, décimo hijo de Eduard Julius Ludwig von Lewinski (1829-1906) y quinto hijo de su segunda mujer Helene von Lewinski, de soltera von Sperling (1847-1910). Antes del nacimiento de Erich, su madre había dispuesto dar en adopación a su bebé, caso de ser varón, a Hedwig (1852-1925), su hermana más joven y sin hijos, que estaba casada con Georg von Manstein (1844-1913). Así que Erich Manstein tuvo dos padres (y dos madres), el biológico Lewinski y el adoptivo Manstein, y ambos (como sus antepasados) eran oficiales militares de prusiana aristocracia.

Omar Nelson Bradley nació el 12 de febrero de 1893, justo nueve meses después de que su padre, John Smith Bradley, entonces un profesor de escuela (Fairview School, cerca de Higbee, Missouri) de 25 años de edad se casara (12 de mayo de 1892) con una de sus alumnas, Sarah Elizabeth Hubbard, de 16 años de edad. Los Bradley, al igual que los Hubbard, eran de procedencia humilde y actividad agrícola; los dos abuelos del futuro general sirvieron como soldados en el ejército, el paterno en el Confederado y el materno en el de la Unión.

Quizás lo único que compartieron en común Manstein y Bradley durante su infancia fue una vida en cierto modo itinerante, en el primer caso de guarnición en guarnición (Manstein padre adoptivo era comandante de un regimiento de infantería) y en el segundo de escuela en escuela.

En 1905 los padres de Omar Bradley se trasladaron a Higbee, una ciudad minera, y dos años más tarde se graduó Omar en la escuela pública de Higbee entre los primeros de su clase (con una puntuación media de 98,66). Su padre moriría de neumonía en el invierno de 1907-1908. No pudiendo satisfacer económicamente la renta de su casa en Higbee, Bradley se trasladó con su madre y sus hermanas a Moberly, donde la madre alquiló una casa y se estableció como costurera profesional, mientras que Omar contribuyó a la economía familiar repartiendo un periódico (el Moberly Democrat), al tiempo que se matriculó en el instituto de Moberly (Moberly High Scholl) para completar su enseñanza secundaria.

Se graduó en el instituto de Moberly en 1910 y se decidió por estudiar Derecho, pero no tenía suficiente dinero para costearse la carrera y tampoco quería dejar de ayudar económicamente a su madre. Así que se empleó a tiempo completo en un trabajo que llevaba realizando a tiempo parcial en verano en una firma ferroviaria, la Wabash Railroad, primero en el departamento de suministros y luego en el departamento comercial, donde ganaba 17 centavos a la hora durante 9 horas al día y 6 días a la semana. Finalmente, con una mejoría en la economía familiar, en 1911 Omar Bradley estaba dispuesto a ir a la Universidad de Missouri para convertirse en un abogado, pero un profesor (John Cruson) influyó en Omar para que fuera a West Point, donde, si conseguía ser admitido, no tendría que pagar por su carrera académica e incluso ganaría algún dinero como cadete. Aunque su madre no era partidaria de esa idea, prevaleció la decisión final de Omar y escribió a un congresista (William M. Rucker) solicitando su nominación como cadete para West Point. En la época, cada congresista y senador de los Estados Unidos podían nominar a un cadete para West Point cada cuatro años, pero Rucker, tal como explicó en su respuesta a Omar Bradley, tenía a su último nominado en su tercer año en la academia, por lo que Bradley debería esperar un año más para ser nominado, aunque sin completa seguridad, pues Rucker podía recibir otras solicitudes de aspirantes más cualificados que Bradley.

Bradley volvió a su idea de entrar en la Universidad de Missouri, pero en la primavera de 1911 el Congreso enmendó la ley que regulaba las nominaciones de los congresistas y senadores, de tal forma que ahora podían nominar a un candidato cada tres años. Así se lo comunicó por carta el 27 de junio de 1911 Rucker a Bradley, aunque la mala noticia era que Rucker ya había nominado a un tal Dempsey Anderson. Sin embargo, Rucker le ofreció asistir igualmente al examen para la entrada en West Point, y si Dempsey (que llevaba más de un año preparando el examen) suspendía y él aprobaba, entonces entraría como su nominado en West Point. El examen tendría lugar muy pronto, el 5 de julio, en Jefferson Barracks, St. Louis. Bradley, que llevaba bastante tiempo sin estudiar, decidió, tras muchas dudas y consultas, asistir finalmente al examen (que duró cuatro días, uno por tema, cuatro horas por día, y en el primero, examen de álgebra, estuvo a punto de abandonar), Cuando completó los cuatro días de exámenes, Bradley regresó a Moberly convencido de que jamás entraría en West Point. Sin embargo, el 27 de julio le llegó un telegrama confirmando su nombramiento para West Point, donde debía presentarse antes del mediodía del 1 de agosto.

La infancia y adolescencia de Erich von Manstein fue mucho más llevadera y confortable que la de Bradley. Sus primeros años en la escuela discurrieron en las diferentes guarniciones donde estuvo acuertelado el regimiento de su padre adoptivo: Rudolstadt, Schwerin y Strasbourg. En esta última plaza, en el otoño de 1899, se retiró del ejército prusiano su padre adoptivo, quien, con su mujer, emprendería poco después un largo viaje por Alemania y el extranjero. Erich necesitaba, pues, una educación y un hogar antes de que sus padres adoptivos partieran de viaje; así que cuando empezó el nuevo años escolar después de la Pascua de 1900, a la edad de 12 años Erich entró en el Real Cuerpo de Cadetes Prusiano. Pasó los dos primeros años de su educación militar en la escuela de cadetes de Plön (Holstein) y luego los siguientes cuatro años en la escuela superior de cadetes (Hauptkadettenanstalt, en adelante HKA) de Gross-Lichterfelde en Berlín.

Las escuelas de cadetes (Kadettenschulen) se llamaban en general academias preparatorias (Voronstalten) porque aceptaban jovencitos de hasta diez años de edad. Pero la escuela más importante era la HKA de Berlin-Lichterfelde, que aceptaba jóvenes de hasta catorce años de edad**. Así pues, Manstein asistió desde los 12 a los 14 años a una de esas Voronstalten, para pasar luego desde los 14 a los 18 en la HKA de Berlín.

Si en Estados Unidos se necesitaba una cuña política (nominación) para acceder al examen de entrada en una escuela de cadetes, en Alemania no era necesario, si bien lo tenían incomporablemente más fácil los hijos de los militares y la aristocracia (dos estados que generalmente iban de la mano), que los provinientes de familias civiles.

En una próxima ocasión veremos brevemente cómo discurrieron las carreras militares de Bradley y Manstein hasta el final de la IGM.

*Alan Axelrod, Bradley (New York: Palgrave MacMillan, 2008); Hugo Melvin, Manstein. Hitler's Greatest General (London: Weidenfeld & Nicolson, 2010).

**Muth, Command Culture (Denton, Texas: University of North Texas Press, 2011), p. 89.

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Re: La carrera de oficial en el Reichsheer

Mensajepor José Luis » Jue Jun 07, 2012 11:45 pm

¡Hola a todos!

Las escuelas de cadetes alemanas tenían el mismo currículo que un instituto de enseñanza pública (Realgymnasium), de tal manera que un cadete podía conseguir su Abitur (el diploma que se conseguía tras la graduación de la enseñanza secundaria que permitía el acceso a la Universidad) al igual que lo habría hecho en un colegio público. El currículo de las Kadettenschulen consistía en dibujo (6 horas), ciencias naturales (3 horas), latín (3 horas), religión (2 horas), alemán (2 horas), francés (5 horas), inglés (3 horas), geografía (4 horas) y la temida Memorierstoff (recitar de memoria). Cada cadete tenía un tutor personal llamado Bärenführer o Amme para introducirle en las reglas y disciplina de la escuela y para protegerle de los bravucones de turno. Los comandantes siempre estaban accesibles a los cadetes, incluyendo el comandante de la escuela. El profesorado de la escuela -Erzieher- estaba formado normalmente por Leutnants y, a veces, Oberleutnants, y estaban muy bien considerados por sus alumnos, quienes los veían como camaradas.

Tras completar la Obersekunda, los cadetes tenían que pasar el examen de Fähnrich (Fähnrichexamen, lo que exigía un conocimiento general sobre varios temas, como lenguas, geografía, matemáticas, geografía e historia, así como cuestiones básicamente militares. Si se superaba el examen, el cadete se convertía en un charakterisierter Portepee-Fähnrich, lo que le permitía llevar el uniforme de Fähnrich y una graduación justo por debajo de la de sargento. Pero seguía siendo un aspirante a oficial sin autoridad de mando hasta que un comandante regimental le concediera la Seitengewehr (daga, pero después bayoneta) y lo hiciera patentierter Fähnrich, también llamado Dege-Fähnrich (Fähnrich con daga o estoque). Al comienzo de la IGM, la HKA graduaba a los cadetes de 16 años o poco más al menos como patentierte Fähnriche, por lo que los tenientes con 17 años no eran una rareza. Sin embargo, la edad normal para tal grado era de 19 años.

Aquellos que tenían un buen “enchufe” o eran suficientemente audaces pasaban a un regimiento, tras el examen, como charakterisierter Portepee-Fähnrich, con la esperanza de conseguir una promoción más rápida que el resto. Tal fue el caso de Manstein, que completó su examen final con un “bien” y entró en el servicio activo como Fähnrich el 6 de marzo de 1906 en el prestigioso y codiciado 3. Garde-Regiment zu Fuß. Tras esto estuvo la mano de su tío Hindenburg, que también había servido en ese regimiento (la hermana más joven de la madre adoptiva de Manstein, Gertrud von Sperling, se había casado en 1879 con Paul von Beneckendorff und von Hindenburg, el futuro mariscal y héroe nacional de la IGM y presidente de la República de Weimar). Poco después de cumplir los 19 años de edad, Manstein sería promocionado a Leutnant (teniente segunda) el 27 de enero de 1907, aunque con efectos retroactivos, en antigüedad, al 14 de junio de 1905.

Cuando Bradley recibió el telegrama con su nombramiento para West Point creyó que se trataba de un error. Llamó por teléfono a Dempsey Anderson y éste le confirmó que no se trataba de ningún error, que él mismo acababa de recibir un telegrama notificando su suspenso. Dos días más tarde le llegó una carta de felicitación del congresista Rucker, señalando que había sacado la “nota requerida” en cada examen, mientras que Dempsey había fallado en “alguno”. A pesar de esto, Bradley seguía reticente, apesadumbrado por un sentimiento de culpabilidad, como si le hubiera robado la oportunidad a Dempsey. Así que volvió a llamar a Dempsey para decirle que estaba dispuesto a declinar el nombramiento; Dempsey se negó, diciéndole “Tú has ganado”.

El año que Bradley llegó a West Point había en la academia 600 cadetes, de los cuales 265 eran “plebes”, la terminología que se aplicaba en West Point (WP) para los recién llegados o novatos (En el tiempo de Manstein había unos 1.500 cadetes en la HKA). La mayoría de los “plebes” habían llegado a WP en la primavera y habían asistido a un curso en un campo de verano el 14 de junio. Debido al cambio citado de la ley de nominaciones, Bradley (junto con otros 13 cadetes) llegó más tarde, el 1 de agosto, perdiendo las siete semanas del campo de verano. Bradley, junto con los otros 13 cadetes tardíos, quedó estigmatizado como un “Agustín” porque el resto de cadetes estaban resentidos de que se hubieran librado de las 7 semanas de novatadas (“crawling” en la jerga) en los llamados “Beast Barracks”.

Bradley acabó el primer año de academia con el número 49 (de 265), 53 en el segundo, 43 en el tercero y 44 en el cuarto, aunque en este último año (1915) la clase se había reducido a 164. Bradley se graduó en 1915 y fue promocionado a Second Lieutenant, y como todos los graduados de West Point buscó una comisión en una de las dos armas donde la promoción era más rápida: ingenieros y artillería de campaña (aunque esa ventaja se acabaría al año siguiente). Los cadetes debían elegir tres opciones en orden de preferencia, y Bradley eligió ingenieros, artillería e infantería, por ese orden. Como su posición en la graduación final (puesto 44) no era suficientemente alta para entrar en ingenieros o artillería, sólo le quedó abierta la infantería, siendo asignado al 14º Regimiento de Infantería (coronel R. H. Wilson), al que reportó el 12 de septiembre de 1915. Bradley tenía entonces 22 años.

En los cuatro años de academia en West Point predominaban las materias de ciencias (matemáticas, ingeniería, química) sobre las materias propiamente militares, v.g. táctica militar, y dentro de esta última, la teoría sobre la práctica (casi inexistente). No había “historia militar” en el currículo, y cuando se estudiaba alguna batalla histórica, se recurría a las guerras napoleónicas o a la guerra civil americana. En la HKA alemana había una educación muy superior a la de WP, especialmente en lo le era propio: la educación militar, y aquí la práctica tenía tanta importancia como la teoría. Pero quizás la mayor diferencia entre el sistema estadounidense y el alemán radicaba en la enseñanza y atención que se ponía en el liderazgo y la formación del carácter, ambos factores decisivos en el caso alemán y virtualmente desdeñables, en esa fase educativa, en el estadounidense. El carácter y la capacidad de liderazgo eran los dos factores decisivos en el sistema alemán en los que se basaba el comandante regimental que finalmente decidía sobre la promición del Fáhnrich a Leutnant. Esta promoción nunca tenía lugar, salvo casos excepcionales, tras la graduación del Fáhnrich, sino después de que éste asistiera a un regimiento y a una escuela de guerra (Kriegsschule), lo que podía llevar en ambos casos un año o año y medio después de la graduación en la HKA. Y sólo y cuando el comandante regimental, tras haber escuchado o leído los informes del resto de los comandantes de las unidades del regimiento, valoraba positivamente esas dos cualidades en el cadete. Hasta ese momento, el Fähnrich no dejaba de ser un aspirante a oficial.

En cambio, en el sistema estadounidense, todos los graduados de WP eran inmediatamente promocionados a tenientes segunda, y luego enviados a un regimiento. En el resto de escuelas, la promoción tras la graduación dependía de varios factores, como el de las plazas vacantes existentes una vez restadas las ocupadas por los de WP y la de quienes ya estaban en servicio activo en el ejército. Los aspirantes a las promociones vacantes tenían que conseguir, una vez más, una nominación política para poder asistir a un nuevo examen ante un tribunal civil. Los que lo superaban eran promocionados a tenientes segunda y luego enviados a un regimiento. Como dice Muth, los cadetes estadounidenses eran promocionados en la vida irreal de una academia militar; los alemanes en la vida real de un regimiento.

Seguiremos en otra ocasión.
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Re: La carrera de oficial en el Reichsheer

Mensajepor José Luis » Vie Jun 08, 2012 9:35 am

¡Hola a todos!

Manstein asistió a un curso de instrucción especializada en la real escuela militar de Engers am Rhein, cerca de Neuwied, al norte de Koblenz, y luego regresó a su regimiento de guardias en Berlín. Su primer trabajo en el regimiento fue entrenar a los contingentes de nuevos reclutas, mayormente voluntarios de Prusia que tenían una mayor calidad que los reclutas de infantería de línea regional. El año de entrenamiento militar seguía un patrón repleto de instrucción y ejercicios a nivel de compañía, batallón y regimiento, culminando con las grandes maniobras de otoño que comprendían formaciones de tamaño división y cuerpo de ejército.

A finales de septiembre de 1908, Manstein emprendió un viaje de vacaciones de cuatro semanas de duración por tren y barco hacia Turquía, Grecia e Italia. Le acompañaron dos amigos del regimiento, Wilhelm Dietrich von Ditfurth (cuyo padre era instructor del Ejército Turco en Constantinopla) y Gebhard von Bismarck. Otro amigo del regimiento era su primo Oskar, el hijo de Hindenburg, que años más tarde jugaría su parte en la camarilla de intriga política de Papen y Hugenberg que convenció al viejo Hindenburg para nombrar canciller a Hitler.

Durante el mes de enero de 1910 Manstein estuvo destinado en el Instituto de Gimnasia Militar de Wünsdorff, al sur de Berlín, y el 1 de julio de 1911 fue nombrado ayudante de batallón de fusileros de su regimiento de guardias, puesto que ejerció hasta el 1 de octubre de 1913, cuando entró en la Kriegsakademie de Berlín para su entrenamiento como oficial de estado mayor general. Haré una breve digresión sobre esta academia militar tan especial.

La Kriegsakademie de Berlín había sido fundada el 15 de octubre de 1910 por David Gerhard von Scharnhorst, el hijo de un antiguo suboficial de Schaumburg-Lippe. Scharnhorst también había creado el Estado Mayor General, si por tal entendemos un nuevo concepto del antiguo estado mayor del Generalquartiermeister. En esencia todo fue una consecuencia de la reforma emprendida por Scharnhorst en el ejército en los primeros años del siglo XIX. Scharnhorst transformó el antiguo Ober-Kriegs-Kollegium en un Ministerio de Guerra (1808) que iba a sumir la autoridad suprema en todos los asuntos militares. Este nuevo ministerio se dividió en dos secciones: el Departamento General de Guerra, responsable de la dirección general del ejército, y el Departamento de Economía Militar, responsable de los asuntos administrativos. El Departamento de Guerra comprendía tres “Divisiones”: la primera División (bajo Grolman) asumió las funciones del antiguo gabinente militar y del departamento del Ayudante General, así como todos los asuntos relacionados con los expedientes de los oficiales. La segunda División (bajo Boyen) formaba el Estado Mayor General (EMG), siendo abolido el antiguo Generalquartiermeister. Para Scharnhorst, la segunda División tenía que ser el centro intelectual del ejército y la escuela para los altos oficiales. La tercera División (bajo Gneisenau, que también era el jefe del Cuerpo de Ingenieros) asumía la inspección de armas.

Aunque lo lógico sería que el propio Scharnhorst dirigiera el Ministerio de Guerra, este puesto fue encomendado al confidente del rey, el conde Lottum, quien, como tal, también era ipso facto el jefe del EMG. Scharnhorst quedó con la jefatura del Departamento General de Guerra, y escogió para dirigir su oficina a un capitán de nombre von Clausewitz. El siguiente paso de Schanrhorst fue crear una academia militar donde los oficiales fuesen entrenados científicamente, y así nació la Allgemeine Kriegsschule (la predecesora de la Kriegsakademie, nombre que se estableció el 1 de octubre de 1859) de Berlín en 1910, donde los oficiales que conseguían el mejor expediente de la clase, los “Selecta”, servirían personalmente con Scharnhorst, formando lo que sería conocido como el Gran Estado Mayor General (Grosser Generalstab). Luego se crearon otras tres Kriegsschullen para los candidatos a oficiales, reservándose la Allegemeine Kriegsschule de Berlín para los oficiales superiores. Aquí, los “Selecta”, como he dicho, eran destinados al Ministerio de Guerra para servir en el Grossergeneralstab, mientras que el resto, usualmente, pasaba a servir en el Estado Mayor General de Línea o Tropas (Truppengeneralstab). En 1821 todos los oficiales de EMG recibieron unos uniformes especiales que se han conservado hasta la actualidad. También, todos ellos llevaban después de su rango las iniciales i.G. (im Generalstabsdienst), a excepción de los oficiales generales (como por ejemplo el jefe del EM de un cuerpo de ejército, ejército o grupo de ejércitos). El grado i.G. más bajo era el de Hauptmann, y el más alto el de Oberst.

Bien, con esta pequeña deriva pretendo facilitar la comprensión del estado de cosas posterior en el Reichsheer y Heer, y una de las vías, en este caso la de Manstein, de acceso y desarrollo de la carrera de oficial. Así, el ingreso en el Real Cuerpo de Cadetes Prusiano a través de una de sus escuelas de cadetes, el paso a la HKA, el paso a una Kriegsschule (aunque no en el caso de Manstein), el servicio regimental y la selectiva entrada en la Kriegsakademie, donde se pasaban tres años de aprendizaje. Como tras la IGM fue abolida la Kriegsakademie (y las Kriegsschulen), los oficiales del Reichsheer durante la época de Weimar y los dos primeros años del régimen nazi hasta la reapertura de la Kriegsakademie en octubre de 1935 asistían a sus antiguos cursos (ahora camuflados bajo un nuevo nombre) en el distrito militar correspondiente, y los “Selecta” eran destinados al Truppenamt (nombre del EMG encubierto, pues también había sido abolido por el Tratado de Paz de Versalles).

Para el EMG y la Kriegsakademie véase Walter Görlitz, History of the German General Staff, 1657-1945 (New York: Praeger, 1953), que es el libro en lengua inglesa con la cuenta más completa del tema. Mucho más breve y cómodo para quienes no tengan este libro o tiempo para leerlo, es el análisis del Oberst i.G. Christian O.E. Millotat, "Understanding the Prussian-German General Staff System", Strategic Studies Institute, U.S. Army War College, Carlisle - Barracks, 1992. De ambos he sacado la información de esta deriva.

Continuaremos
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Re: La carrera de oficial en el Reichsheer

Mensajepor Panzer VII » Vie Jun 08, 2012 10:04 pm

Admirable informe, José Luis, como siempre. Espero ansioso el próximo. Un abrazo.
Los Comandos argentinos de Malvinas no murieron... Se reagruparon en el infierno !!!

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Re: La carrera de oficial en el Reichsheer

Mensajepor José Luis » Sab Jun 09, 2012 8:11 am

¡Hola a todos!

Si Manstein podía pavonearse con su mejor y lujoso uniforme de Leutnant en los impresionantes desfiles del 3º Regimiento de Guardias en Berlín, la vida de Bradley junto a las Montañas Rocosas con su nuevo regimiento representaba la otra cara de la moneda.

El 14º Regimiento de Infantería tenía sus tres batallones esparcidos por el noroeste: el 1º Batallón en Alaska, el 2º cerca de Seattle, Washington, y el 3º, el de Bradley, acuartelado en Fort George Wright, a las afueras de Spokane, en las estribaciones occidentales de las Montañas Rocosas. Algo inusual, su comandante ( A. J. Harris) era un capitán y no un mayor, como correspondía al comandante de un batallón, graduación que sí se respetó en el comandante de la Compañía K de Bradley, capitán Wilbur A. McDaniel. Quizás en Washington pensaron que era excesivo pagar el salario de mayor por un trabajo que podía hacer un capitán. Por su parte, McDaniel era un buen oficial, según Bradley, pero hacía 17 años que había sido comisionado, durante la guerra entre España y Estados Unidos, y no había pasado de ser capitán de una compañía. Bradley dijo haber aprendido mucho del sargento primero, Ernest M. Johnson, otro gran veterano y hombre de tal experiencia que siendo un suboficial en el ejército regular, era al mismo tiempo mayor en el ejército de la reserva. Bradley cobraba 161,47 dólares al mes como teniente segunda, y los hombres de su compañía (unos 60/70 en vez de los 100 hombres correspondientes), profesionales sin muchas expectativas de ascenso a cabo, 13 dólares al mes. Bradley no encontraba explicación para que esos hombres se hubieran enrolado en el ejército. Compartía apartamento con otros dos tenientes segunda y tenían como cocinero a un negro a sueldo. Uno de sus compañeros de apartamento era Edwin Forrest Harding, graduado de West Point de la clase de 1909, de 29 años de edad y 6 años de servicio activo siendo todavía un teniente segunda.

Lejos de los lujos de Berlín, al menos la vida de Bradley como oficial de guarnición fue relajada. Su rutina diaria comenzaba alrededor de las siete de la mañana, dedicando cuatro horas a la instrucción de los hombres, incluido algún ejercicio de tiro y, ocasionalmente, simulaciones de ataque a nivel de pelotón-platoon, pero sobre todo marchas. Estos ejercicios concluían a las once de la mañana, cuando se producía la “llamada a los oficiales”, una reunión donde se debían discutir los asuntos y problemas de la guarnición y para recibir las últimas regulaciones y órdenes generales. Al acabar la reunión era la hora de la comida, tras lo cual quedaba el resto del día libre.

El 11 de mayo de 1916 Bradley embarcó con sus tropas en tren con destino a Douglas, Arizona, a raíz del conflicto resultante de la penetración de las tropas de Pancho Villa en Columbus, Nuevo Mexico y el asesinato de 16-17 civiles americanos. El presidente Wilson envió al brigadier general Pershing en una “Expedición Punitiva” para capturar o matar a Villa y sus hombres.

A diferencia del “guerrero” Patton, que movió cielo y tierra para asegurarse un lugar en el estado mayor de Pershing, la “movilización” causó un amargo contratiempo a Bradley, que tuvo que posponer su ceremonia de boda (con Mary Quayle) que tenía planeada para junio. Al 3º Batallón se unió en Douglas el 2º, permaneciendo el 1º en Alaska, así como también unidades de la Guardia Nacional. Todo el contingente montó el campamento en tiendas en el desierto al este de la ciudad, cerca de los regimientos de infantería 11º y 18º.

La Ley de Defensa Nacional de 3 de junio de 1916 autorizó casi multiplicar por dos la fuerza del U. S. Army. Ahora Bradley formaba parte de una fuerza fronteriza de 159.000 hombres (48.000 regulares como él mismo y 111.000 de la guardia nacional), la mayor cantidad de americanos en armas desde la guerra con España. Con todo, la experiencia de guerra de Bradley en Douglas no pasó de participar en un convoy del que quizás extrajo buenas conclusiones logísticas.

El 20 de septiembre de 1916, el regimiento de Bradley dejó Douglas camino de Yuma, Arizona, y tras 17 meses de servicio, y por mor de la Ley de Defensa Nacional citada que había casi doblado la fuerza del ejército, Bradley (y los graduados de su clase de WP) fue promocionado de Second Lieutenant a First Lieutenant. Ahora su sueldo aumentó a 206 dólares mensuales y Bradley planificó su matrimonio con Mary para el 28 de diciembre de 1916, y así lo hizo aprovechando un permiso de un mes (7-12-1916/7-1-1917) cuando a finales de año los peligros de una guerra con México parecían haber desaparecido.

Tras la luna de miel, la pareja regresó a Yuma y a las pocas semanas Bradley pidió que le transfirieran al 1º Batallón, pues la vida en Yuma era bastante miserable, especialmente para su mujer (licenciada en la Universidad de Missouri). La solicitud fue aprobada, pero los Bradley jamás irían a Alaska; el presidente Wilson había declarada la guerra a Alemania el 6 de abril de 1917, y al mes siguiente el Congreso aprobó una movilización masiva que llevaría al Ejército Regular de sus entonces escasos 100.000 hombres a unos 3,6 millones en noviembre de 1918. El 20 de mayo de 1917 el batallón de Bradley recibió la orden de regresar a Vancouver Barracks, Washington, pero Bradley, en el regimiento que estaba, tenía muy pocas probabilidades de ir a Europa. En enero de 1918, el Departamento de Guerra asignó a los batallones 2º y 3º del 14º Regimiento de Infantería a patrullar las minas de cobre y otras instalaciones de Montana ante el riesgo de disturbios sindicales. Ahí, en Butte, obtuvo Bradley su primer mando como teniente primera; la Compañía F: 5 oficiales y 86 hombres.

Bradley llegó a Butte el 26 de enero de 1918, y en esta ciudad salvaje y con un invierno atroz su mujer dio a luz a un mortinato cuyo cuerpo fue trasladado en tren por Dora, la madre de Mary, a Moberly para ser enterrado en el panteón de los Quayle.

El 14 de agosto de 1918 Bradley fue promocionado, con carácter temporal, a mayor. En septiembre los tres batallones del 14º Regimiento de Infantería recibieron órdenes de reunirse en Camp Dodge, cerca de Des Moines, Iowa, lo que sólo podía significar una cosa: Bradley se iba a la guerra.

Seguiremos,
Saludos cordiales
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Re: La carrera de oficial en el Reichsheer

Mensajepor José Luis » Dom Jun 10, 2012 6:40 am

¡Hola a todos!

Manstein entró en Kriegsakademie de Berlín el 5 de octubre de 1913; aquí debía acometer un entrenamiento durante tres años cuyo objetivo específico era la “iniciación de un limitado número de oficiales cualificados de todas las armas en los campos más altos de la ciencia militar. Así como para profundizar y ampliar su conocimiento, y aclarar y agudizar su criterio militar”. Normalmente, sólo el 20 por ciento de las clases completaban sus tres años de academia.

En la época de la entrada de Manstein, la academia de guerra en Berlín estaba ubicada en un elegante edificio entre Unter Den Linden y la paralela Dorotheenstrasse, y había perdido parte de su carácter original como universidad militar. En 1910 la proporción de temas no-militares en el plan de estudios había bajado del 50 al 36 por ciento, mientras que muchos de los temas restantes quedaron opcionales. Aunque todavía mantenía su rica tradición histórica, ya no era la “universidad militar” de los tiempos pasados, aunque entre su profesorado se incluyeran profesores de las universidades de Berlín.

La clase de entrada de Manstein sumó 168 oficiales, siendo el más joven de todos ellos un tal Heinz Guderian (un año más joven que Manstein). Táctica e historia militar formaban el grueso de cada uno de los tres cursos en la academia, y en el tercero se añadían tareas de estado mayor general. También se incluían clases de armas, fortificaciones, estadística militar, transportes, derecho militar, etc., todo ello a un nivel esencialmente operacional. Había en el currículo de la academia ciertas carencias en el estudio profundo de los asuntos del personal, la inteligencia o la logística. Era obligatoria la historia militar, pero luego los estudiantes podían elegir entre dos grandes bloques: uno de ciencias que incluía matemáticas, física y geografía física, y un bloque mixto de geografía general e idiomas (francés, ruso, polaco o inglés). En total había 25 horas de instrucción formal a la semana durante los dos primeros años, dedicándose el tiempo restante al estudio privado, al deporte y, por supuesto, al ocio. Aunque el aspecto estratégico era una supuesta carencia de la enseñanza de la Kriegsakademie citada por muchos autores, entre ellos el biógrafo citado de Manstein, yo tengo mis dudas al respecto. Al menos, no fue esa la opinión de los oficiales estadounidenses que asistieron, años después de acabada la IGM, a los cursos de esta institución en Alemania, especialmente la del capitán Wedemeyer, una de las mentes con más enjundia estratégica del U. S. Army.

Es cierto que el currículo de la Kriegsakademie no comprendía grandes materias estratégicas a nivel macroeconómico y geopolítico, pero en mi opinión estos terrenos pertenecían más al posterior desarrollo personal y profesional de los graduados en la Kriegsakademie, cuando ya estaban asignados al Grosser Generalstab/Truppenamt/Generalstabs/OKH/OKW, que a materias propias que debiera estudiar un Oberleutnant en su entrenamiento para oficial de EMG. Se ha querido ver en estas “lagunas” en la Kriegsakademie la razón principal para el fracaso posterior del ejército alemán en el nivel estratégico de la guerra durante la IIGM, pero yo tengo para mí que es una conclusión poco fundada. De hecho, había altos oficiales en el Reichswehr-Wehrmacht de gran competencia estratégica, no sólo en el terreno propiamente militar sino también en el nivel estratégico de la guerra. Y, en su mayoría, fueron hombres que aconsejaron o se posicionaron en contra de la política exterior agresiva de Hitler porque, aunque coincidían en sus fines, pensaban que Alemania todavía no estaba preparada para enfrentarse a una guerra generalizada. Los Hammerstein, Stülpnagel, Lütz, Adam, Fritsch y Beck fueron, entre otros, un ejemplo de lo que digo. Fue de este generalato de mente independiente y realismo estratégico del que se desembarazó Hitler en su “purga” de febrero de 1938, aupando a los puestos importantes a hombres dominados por la ambición personal u obcecados en el aspecto puramente operacional de la guerra, aquellos a los que Beck denominó “tecnócratas”. Rodeado de oficiales sumisos o demasiado ambiciosos y sin escrúpulos, Hitler se lanzó decididamente a la guerra y no permitió jamás que su camarilla de “asesores” militares invadiera el terreno de la gran estrategia. El inesperado y extraordinario éxito en la campaña de Francia hizo, en este sentido, el resto.

Sea como fuere, el estallido de la IGM impidió que Manstein terminara sus cursos en la Kriegsakademie, y el 2 de agosto de 1914 todos los estudiantes de la academia recibieron órdenes de reportar a sus unidades respectivas. Manstein fue nombrado ayudante del 2º Regimiento de Infantería de Guardias de la Reserva de la 1ª División de Guardias de la Reserva. Increíblemente, Manstein apenas dedicó una página de sus memorias a relatar sus experiencias en esta guerra. La división de guardias de Manstein formaba parte del Cuerpo de Guardias de la Reserva (prusiano) del general de artillería Max von Gallwitz, y no tomó parte en los combates durante las dos primeras semanas de la guerra. Su primera gran acción fue en el ataque a la fortaleza belga de Namur, donde el cuerpo, asignado al 2º Ejército del Generaloberst Karl von Bülow, formaba parte de la gran maniobra de envolvimiento que pivotó sobre Metz. El regimiento de Manstein vio su bautismo de fuego el 19/20 de agosto de 1914 en Andenne, y quizás se vio envuelto en el asesinato de 200 civiles belgas que tuvo lugar entonces.

Poco después el regimiento de Manstein se concentró al este de Elbing el 3/4 de septiembre de 1914, demasiado tarde para participar en la Batalla de Tannenberg (26-31 de agosto), pero a tiempo de combatir en la Primera Batalla de los Lagos de Masuria (9-14 de septiembre). Tras su conclusión, la división de Manstein fue redesplegada para tomar parte en la fallida ofensiva del 9º Ejército alemán en el Vístula. En la retirada, Manstein fue gravemente herido (en hombro y rodilla izquierdos) el 17 de noviembre de 1914. Evacuado a Alemania, tardó seis meses en recuperarse. Había ganado la Cruz de Hierro de 2ª Clase.

El 17 de junio de 1915 se unió al personal de cuartel general del 10º Ejército en el Frente Oriental bajo el mando de von Gallwitz como i.G. ayudante del oficial de operaciones (Ia), permaneciendo en ese puesto durante un año. Poco tiempo después, el 24 de julio de 1915, fue promocionado a capitán. En abril del año siguiente regresó al Frente Occidental, donde fue testigo de varias batallas sangrientas de desgaste. El 1 de agosto de 1916 fue nombrado Ib (oficial de suministros) en el nuevo estado mayor del cuartel general del general Fritz von Below, teniendo como jefe de estado mayor al coronel Friedrich von Lossberg, el “León de la Defensa” y el “Bombero del Frente Occidental”, y padre del que sería uno de los planificadores en 1940 para la operación Barbarroja, el entonces Obersleutnant Bernhard Viktor Hans Wolfgang von Lossberg.

El 1 de octubre de 1917 Manstein regresó al Frente Oriental como Ia de la 4ª División de Caballería estacionada en Riga, pero tras la paz con los soviéticos, regresó de nuevo al oeste en la primavera de 1918, asignado Ia esta vez a la 213ª División de Infantería del Generalmajor von Hammerstein, con la que acabó la guerra después de haber combatido defensivamente contra la 1ª División de Infantería estadounidense (“Big Red One”).

De esta forma, Manstein apenas tuvo contacto con las tropas (ni por supuesto mando de tropas) durante la IGM, salvo su corta comisión como ayudante regimental hasta que fue herido. Su experiencia en la guerra discurrió casi siempre en los estados o planas mayores de los cuarteles generales, con lo que puede decirse que completó en la vida real de la guerra los cursos de oficial de EMG que dejó inacabados en la Kriegsakademie al comienzo de la guerra. Sus experiencias con von Gallwitz y von Lossberg, sin duda, habrían de influir en la enjundia operacional que demostraría años más tarde.

Volveremos a Bradley.
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Re: La carrera de oficial en el Reichsheer

Mensajepor José Luis » Lun Jun 11, 2012 2:37 pm

¡Hola a todos!

Bradley fue nombrado comandante del 2º Batallón y su regimiento reportó a Camp Dodge el 25 de septiembre de 1918, formando parte de la 19ª División de Infantería. Oficiales veteranos que regresaban de Francia fueron distribuidos entre la división para entrenar a sus miembros como preparación del despliegue a Europa. Pero entonces, cuando parecía abrirse el horizonte profesional de Bradley con su despliegue a Europa, la mal llamada “Gripe Española” (que casi con toda certeza se había originado en Estados Unidos en Camp Funston, Kansas) ya se había convertido en una epidemia y estaba a punto de pasar a ser una pandemia global. La gripe llegó a Camp Dodge poco después de la llegada del regimiento de Bradley, y los hombres que habían regresado de las trincheras de Francia caían ahora en las llanuras del medio-oeste americano. Aunque su índice de mortalidad general fue alto, la mayor parte de las víctimas de la gripe se recuperaron, especialmente aquellos que, como los soldados, eran jóvenes y físicamente aptos. Camp Dodge y sus hospitales se vieron pronto tan repletos de hombres enfermos que se suspendieron los entrenamientos al tiempo que llegaban rumores de una paz en Europa. El 11 de noviembre de 1918, Bradley y su mujer paseaban por una calle en Des Moines cuando, de repeente, comenzaron a sonar las sirenas de muchas fábricas de la ciudad. Muy pronto las calles se vieron abarrotadas de gente excitada llorando y cantando de alegría, pues la Gran Guerra había terminado justo a las 11:00 am. GMT y la noticia del armisticio había llegado a esta ciudad en el corazón de Iowa.

“Estaba contento de que se hubiera detenido la matanza, pero ahora estaba absolutamente convencido de que, habiéndome perdido la guerra, estaba profesionalmente acabado”, recordó Bradley muchos años después. Con suerte, creía Bradley, se retiraría después de 30 años de trabajos rutinarios como un teniente coronel.

El 11 de diciembre de 1918, el regimiento de Bradley recibió órdenes de moverse de Camp Dodge, Iowa, a Camp Grant, Illinois, que encontró hecho un caos de hombres en proceso de una desmovilización que también afectó a su propio batallón. Bradley pasó en Camp Grant varios meses de rutina, lectura y charlas con su mujer hasta que el 11 de julio de 1919, sin previo aviso, recibió la orden de hacerse cargo de una unidad de mil hombres que iba a embarcar de San Francisco hacia Vladivostok, Rusia, para una misión en Siberia. Pero, una vez más, inervino el destino para evitar el despliegue de Bradley al extranjero. Bradley había sido asignado en marzo a la junta de un tribunal militar que debía presidir el caso de 16 soldados afroamericanos que habían sido acusados de violar a una mujer blanca. El caso, de gran complejidad y connotaciones políticas, todavía seguía en curso en julio cuando Bradley recibió la orden de su comisión en Siberia, y como el Departamento de Guerra había prohibido específicamente la transferencia de cualquier miembro de un tribunal hasta que se dictara sentencia, Brdaley telegrafió al Departamento de Guerra, donde finalmente se revocó la orden siberiana.

Cerrado el caso, el 25 de agosto de 1919 Bradley fue asignado como profesor asistente de ciencia y táctica militar al College of Agriculture and Mechanic Arts en Dakota del Sur, en la ciudad de Brookings. Un año después, recibió otra nueva asignación del Departamento de Guerra, esta vez como instructor de matemáticas en West Point, entonces bajo la superintendencia de Douglas MacArthur. Cuatro años después, Bradley fue promocionado a mayor (cuando acabó la guerra había retornado a su grado de capitán) del Ejército Regular, rango que llevaría los doce años siguientes. Su salario de 300/350 dólares mensuales se vería incrementado con sus ganancias en el póker, juego que fue para Bradley como un segundo trabajo. Fue un jugador de póker conservador, y siempre afirmó que esta estrategia disciplinada y conservadora le permitía ganar de forma predecible y segura (en el caso de Manstein su juego era el ajedrez y el bridge). Durante su estancia en West Point, su mujer dio a luz felizmente a un hijo el 3 de diciembre de 1923, una niña que llamaron Elizabeth.

De West Point consiguió Bradley ser asignado a continuación a la Escuela de Infantería de Fort Benning, creada en 1918 y entonces la mejor escuela militar de Estados Unidos. Para Bradley fue una experiencia reveladora y aquí adquirió una reputación como especialista en táctica y terreno -”fuego y movimiento”- A pesar de que el propio Bradley reconoció, años más tarde, que una de las carencias de Benning fue la negligencia del empleo y coordinación del tanque y el avión en las operaciones de infantería, Benning fue el primer lugar donde Bradley aprendió sin trabas las nuevas ideas sobre la guerra de movimiento. Acabó el segundo de su clase en su graduación, sólo por debajo de un oficial mayor que Bradley llamado Leonard T. “Gee” Gerow.

Tras cuatro años en West Point y uno en Benning (1920-1925), Bradley solicitó y consiguió su próximo destino en Hawaii, llegando a Honolulu el 8 de septiembre de 1925, asignado brevemente al 19º Regimiento de Infantería hasta que le dieron el mando del 1º Batallón del 27º Regimiento de la 22ª Brigada de Infantería. Tanto el comandante de la brigada como el del regimiento, brigadier general Stewart Heintzelman y coronel Laurence Halstead, eran veteranos de Francia que recibieron con enorme agrado a un graduado de Benning “experto” en la doctrina emergente de la guerra abierta. El objetivo de Bradley en Hawaii fue “crear un entrenamiento realista, tanto en el terreno como en las salas de planificación del cuartel general. En esto, anticipó y ayudó a sentar las bases del entrenamiento y planificación militares actuales, intentando cerrar el agujero abierto entre los ejercicios de campaña y el combate real y entre la planificación de la batalla y el espacio real de batalla”. En Hawaii también adquirió Bradley dos hábitos: jugar al golf y tomarse uno o dos (nunca más) bourbons con agua antes de cenar, costumbre ésta que mantendría por el resto de su vida. Y también tuvo tiempo para conocer al mayor George S. Patton Jr. (ocho años mayor que Bradley y de la clase 1909 de West Point), entonces G-2 (oficial jefe de inteligencia) de la división hawaiana, quien, junto con su mujer Beatrice, formaban la pareja de moda en la vida social del círculo militar de Hawaii. Sin embargo, los Bradley eran más tranquilos y retirados de la vida social, y, además, a Patton no le gustaba el golf, por lo que sus encuentros no fueron frecuentes. Eran finalmente dos caracteres completamente diferentes: Bradley era tranquilo, pacífico, humilde y reservado; Patton, impulsivo, colérico, gran bebedor, arrogante, pendenciero y grosero.

El 9 de junio de 1927, Bradley fue nombrado oficial al mando de la Guardia Nacional, Reserva, y ROTC (Reserve Officer Training Corps) affairs para el Departamento Hawaiano. A petición propia, fue transferido el 8 de abril de 1928 a la Escuela de Mando y Estado Mayor General (Command and General Staff Scholl) de Fort Leavenworth, Kansas. Los Bradley embarcaron el 28 de mayo en el transporte Cambria y pasaron el verano en Moberly antes de partir, en septiembre, para Leavenworth. En prestigio académico militar, Leavenworth sólo estaba por debajo del Army War College, pero en la realidad era una institución inferior a Benning. Bradley consideró los problemas y soluciones planteados en Leavenworth como “trillados, predecibles y a menudo irreales”.

En Leavenworth se recrudecieron los abscesos e infecciones dentales derivados de un antiguo accidente que Bradley había tenido a los 17 años de edad patinando sobre hielo, un choque que la había producido un traumatismo dental. Un médico de Leavenworth le dijo que esos problemas dentales, recurrentes, podían afectar en última instancia a su corazón, pues las bacterias podían infectar las vávulas cardíacas provocando una enfermedad coronaria irreversible e incluso un infarto. Así que Bradley, siguiendo los consejos del médico, consintió en que la extrajeran todos sus dientes.

En el aspecto académico, en Leavenworth se benefició de una introducción a la planificación de la guerra en un nivel estratégico superior: cuerpos, ejércitos y teatros de guerra. Tras su año en Leavenworth, Bradley escogió como siguiente asignación la Escuela de Infantería de Fort Benning (la otra opción era West Point), esta vez como instructor. Allí iba, ahora, a experimentar la “revolución” académica propiciada por un militar que Bradley consideró, junto a su propio padre, “el hombre más admirable que jamás he conocido”: George Carlett Marshall.

Pero habremos de volver a Manstein y sus años en el Reichswehr de Weimar.

Saludos cordiales
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Re: La carrera de oficial en el Reichsheer

Mensajepor José Luis » Mar Jun 12, 2012 5:06 pm

¡Hola a todos!

La 213ª División de Infantería acabó la guerra en Sedán y de aquí se dirigió Frankfurt am Main a través de Luxembourg, Trier, el valle del Moselle, este de Hunsrück para cruzar el Rin en Rüdesheim y entrar finalmente en Frankfurt. Luego la división recibió órdenes para moverse a Bad Kissingen, unos 100 km más al este, para quedar estacionada aquí hasta enero de 1919.

Tras la desmovilización de la división, Manstein regresó a Berlín en enero de 1919 e intentó unirse a su antiguo regimiento de guardias, del que se había separado cuando fue herido en noviembre de 1914. Pero el EMG lo destinó a Magdeburg para ayudar en la creación de unidades de voluntarios (Freikorps) compuestas de ex soldados, cuyo objetivo era luchar en Polonia y en los estados bálticos así como suprimir la oposición de la extrema izquierda y los comunistas en Alemania. Manstein se aseguró un puesto el 14 de febrero de 1919 en el Grenzschutz Ost, que tenía como misión garantizar la integridad de la frontera alemana con Polonia. Aquí estuvo hasta el 13 de agosto, cuando fue asignado al recién creado Gruppenkommando II en Kassel. Se trataba de uno de los dos existentes cuarteles generales a nivel de ejército que tenían como misión principal reducir la fuerza del ejército de sus 500.000 hombres a los 100.000 impuestos por las estipulaciones del Tratado de Paz de Versalles en una nueva estrutura de siete divisiones de infantería y tres de caballería. Manstein volvía a estar bajo la dirección del general Fritz von Lossberg, el jefe del estado mayor del GK2.

En Kassel, Manstein sería testigo del llamado Putsch de Kapp, donde el general Freiherr Walther Lüttwitz, suegro del entonces Major Kurt von Hammerstein-Equord, se compinchó con el Dr. Wolfgang Kapp para derrocar, mediante un golpe de estado militar, al gobierno democráticamente elegido del canciller socialdemócrata Gustav Bauer. El putsch, finalmente fracasado, fue visto por Manstein como un acto patriótico, y en sus memorias cita al mayor von Hammerstein-Equord como de su misma opinión; sin embargo, la realidad fue bien distinta, pues Hammerstein, ya el 1 de agosto de 1919, informó a Groener que su suegro, Lüttwitz, estaba tramando un golpe y debía ser removido. Tanto Hammerstein como el mayor von Stockhausen acordaron con los comandantes de las brigadas que estaban bajo el mando de Lüttwitz que no llevarían a cabo sus “insensatos planes”, pero lo cierto es que los planes se ejecutaron siete meses más tarde. Pero entonces Hammerstein se posicionó contra su suegro*.

El 10 de junio de 1920, Manstein se casó con Jutta-Sibylle von Loesch en Loerzendorf, condado de Namslau (Silesia), a quien había conocido durante una partida de caza en Diechslau (Silesia) cinco meses antes, el 7 de enero de 1919. Debió enamorarse a primera vista de esta joven de 19 años, pues a los tres días de conocerla quedaron comprometidos. La mujer era hija de un terrateniente y capitán de la reserva llamado Arthur von Loesch y de Amay von Schack. El matrimonio pronto tuvo una hija que bautizaron Gisela el día de su aniversario de bodas en 1921. Gero Sylvester nació la noche de San Silvestre del año siguiente y habría de morir en acción como oficial de la 18ª División de Infantería (de la que su padre sería comandante antes de la guerra) en el Frente Oriental en octubre de 1942. Rüdiger, su tercer hijo, nacería en 1929.

El 1 de octubre de 1921 Manstein fue comisionado como oficial comandante de la 6ª Compañía del 5º Regimiento de Infantería de la 2ª División de Infantería. La compañía estaba acuartelada en Angermünde, un pueblo de Brandenburg, a medio camino entre Berlín y Stettin. Dos años después, en octubre de 1923, regresó al “Estado Mayor General” (oficialmente inexistente) como instructor de los oficiales aspirantes a oficiales de EMG. Como la institución fue abolida por el Tratado de Versalles, von Seeckt la camufló bajo el nombre de Truppenamt, la cual, dentro del Ministerio de Defensa del Reich, llevaba a cabo los trabajos del antiguo Grosser Generalstab. Ahora a sus oficiales se les denominaba oficialmente “ayudantes de líderes” u “oficiales de estado mayor del líder” (Führergehilfen o Führerstabsoffiziere). Y como tampoco había, por iguales motivos, Kriegsakademie, von Seeckt decidió que los instructores acudieran a dar sus clases y entrenamientos al lugar de los alumnos en los cuarteles generales de los distritos militares donde estaban destinados. El curso se amplió a cuatro años: los dos primeros estaban dedicados al estudio académico; el tercero se servía como oficial de estado mayor en uno de los estados mayores divisionales, y el cuarto se pasaba bajo la supervisión del Truppenamt. Normalmente, sólo un tercio de los alumnos completaba el programa.

Manstein pasó un año como instructor en el Wehrkreiskommando II de Stettin. Aquí no pudo hallar una casa adecuada para vivir con su familia, por lo que tuvo que seguir residiendo en Angermünde, desde donde viajaba diariamente (200 km) a Stettin en tren. Intentó conseguir una compensación económica por este gasto añadido, pero su queja formal tuvo como respuesta de von Seeckt un arresto domiciliario de una semana y un retraso de dos años para su acreditación formal en el EMG, algo que sólo consiguiría rectificar en 1936, cuando se convirtió en el Oberquartiermeister I del EMG.

Tras su año en Stettin, Manstein fue asignado el 1 de octubre de 1924 a una posición similar en el Wehrkreiskommando IV de Dresde, posición que desempeñaría hasta 1927. Aquí empezó a estudiar español durante sus horas libres, y, habiendo ganado un concurso de ensayos del ejército sobre el tema del Führerheer, fue recompensado con unas vacaciones de verano en España a cuenta del ministerio. Viajó con su mujer a Andalucía y Cataluña, y, salvo en Madrid y Barcelona, se hospedó en pensiones modestas (el premio del Reichswehrministerium no daba para hoteles).

El 1 de octubre de 1927 fue asignado como jefe del estado mayor del “Comandante de Infantería IV” en Magdeburg. El 1 de febrero de 1928, a los 40 años de edad, fue promocionado a mayor, tras haber servido 13 años como capitán. Tal como se decía en su familia, con este ascenso Manstein era “ahora alguien”. El 1 de octubre de 1929 fue destinado a Berlín al Truppenamt.

*F. L. Carsten, The Reichswehr and Politics, 1918 to 1933 (University of Carolina Press, 1973), p. 46.

Continuaremos.
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Re: La carrera de oficial en el Reichsheer

Mensajepor José Luis » Mié Jun 13, 2012 2:59 pm

¡Hola a todos!

Benning había cambiado notablemente desde el nombramiento de Marshall como ayudante del comandante de la escuela en 1927. Tanto en la reforma del currículo como en la táctica y entrenamiento, Marshall buscó suplir la carencia de entrenamiento de los oficiales grado compañía en la guerra abierta o guerra de maniobra. Además, defendió la propia iniciativa de los oficiales a la hora de resolver problemas tácticos, erradicando el pensamiento único de la “solución oficial” imperante en Leavenworth.

Bradley llegó a Benning el año de la bancarrota bursátil de Nueva York, y, como el común de los estadounidenses, habiendo sufrido graves pérdidas, en su caso de 5.000 dólares. Al margen de las dificultades económicas personales, Bradley fue uno de los 80 instructores a quienes Marshall estaba decidido a inculcar el evangelio de la guerra abierta y la práctica de ejercicios de fuego y maniobra que animaran, e incluso exigieran, la iniciativa del estudiante. Con anterioridad, los instructores entregaban a los estudiantes (tenientes y capitanes) extensas y detalladas órdenes de campaña; ahora, bajo Marshall, los estudiantes no recibían instrucciones, sino problemas que debían resolver. Marshall reunió un equipo académico de cuatro oficiales para llevar a cabo su programa de reforma; Joseph Stilwell para dirigir la sección táctica del currículo; Morrison C. Stayer para la sección logística; Ralph W. Kingman para la sección de armas, y Forrest Harding, un buen amigo de Bradley, para la historia militar.

Aunque todos los instructores de Beinning estaban bajo la dirección general de Marshall, durante su primer año Bradley reportó a su inmediato superior Stilwell, o “Vinegar Joe” como lo llamaría la prensa durante la IIGM, un hombre de extraordinaria personalidad. Él mismo se definió como “poco razonable, impaciente, avinagrado, huraño, loco, duro, irreverente y vulgar”. En su autobiografía póstuma, Bradley comentó que no estaba en desacuerdo con ninguno de esos adjetivos de “Joe Vinagre”, pero añadió otros: “profesional, visionario, ingenioso, estético y atleta”. Bradley se sintió muy afortunado de ser asignado a Stilwell para enseñar táctica, especialmente el ataque a nivel batallón. Marshall y Stilwell, en otra decisión contra las viejas prácticas, prohibieron a sus instructores dar clases ayudándose de notas.

Al final de su primer año como instructor en Benning, Bradley fue escogido por Marshall para reemplazar a Kingman en la sección de armas, posicionádose ahora a la altura de Stilwell, Stayer y Harding. En su debut como jefe de la sección de armas, Bradley dio una conferencia (inusual en esta sección) tan magistral que llevó a Marshall a pedirle que la repitiera a todas las clases de la escuela de Benning. En su nuevo cometido, Bradley conoció y se hizo amigo de un joven capitán, veterano de Francia, que años después habría de convertirse en la mano derecha de Eisenhower: Walter Bedell “Beetle” Smith, a quien Bradley recomendó como instructor de la escuela. Cierto día, Marshall entró en la clase de Bradley cuando Smith estaba presentando un monográfico sobre un tema que le había asignado Bradley; quedó tan impresionado que cuando llegó a su despacho y vio la recomendación de Bradley, no dudó un instante en aprobar el nombramiento.

Próximo a acabar su periodo como instructor en Benning, Bradley solicitó como próximo destino el Army War College (AWC). Aceptada su solicitud, pasó el verano de 1933 en Moberly y en el otoño reportó a Fort Humphreys (más tarde Fort McNair), a orillas del río Potomac, donde estaba el AWC.

A su llegada al AWC había un total de 84 alumnos divididos en equipos de más o menos seis, cada equipo asignado a un cierto tema de investigación. Cuando el equipo creía que ya había dominado el tema asignado, sus miembros hacían una exposición a toda la clase. A diferencia de otras escuelas del ejército, particularmente Benning bajo Marshall, había poca presión y ninguna graduación o evaluación de cualquier tipo. En 1933 el AWC ya no funcionaba, como antes, para crear planes de guerra para el Estado Mayor General; ahora ni siquiera se les permitía a los estudiantes un acceso a los verdaderos planes que confeccionaba el propio EMG. La “planificación de guerra” del AWC era cien por cien hipotética, elaborada sobre datos que disponía cualquier civil en artículos de periódicos, revistas, libros, etc. El realismo, pues, en esta escuela que era la cúspide del sistema educativo profesional del ejército, carecía de solidez. Quizás buena prueba de ello fue que el equipo asignado a realizar un perfil del tirano que entonces estaba en alza en Alemania, Adolf Hitler, concluyó que no representaba ninguna amenaza en base a su obvia inestabilidad mental.

Bradley caracterizó el AWC, que en teoría era una copia de la Kriegsakademie alemana, como “irrelevante”. Tras su año de estancia en el AWC, Bradley aceptó la invitación del recién nombrado comandante de cadetes de West Point, el coronel Simon Bolivar Buckner Jr., para enseñar táctica en la academia. Aquí estuvo entre 1934 y 1938 enseñando a la generación de oficiales que servirían en mandos subalternos durante la IIGM y la guerra de Corea y que alcanzarían altos rangos durante la época de la Guerra Fría y Vietnam, como Creighton W. Abrams Jr., Bruce Palmer Jr., Andrew J. Goodpaster Jr., John L. Throckmorton y William Westmoreland.

Tras doce años sirviendo como mayor, en 1936 Bradley fue promocionado a teniente coronel. Habiendo pasado por todas las escuelas del ejército, tras completar estos cuatro años en West Point, Bradley fue asignado en 1938 a la división de personal (G-1) del Estado Mayor General del Departamento de Guerra en Washington, D.C. Bradley llegó en junio de 1938, cuando se extendía por toda Europa la amenaza de una guerra con la “crisis checa” provocada por Hitler. El jefe del G-1, brigadier general Lorenzo D. Gasser, escogió a Bradley como su mano derecha.

El 27 de abril de 1939, Roosevelt anunció oficialmente su elección de Marshall como nuevo jefe del EM del ejército, que se haría efectiva el 1 de julio. A la semana de asumir su nuevo cargo, Marshall entró en la división de Gasser y, excusándose, le dijo que tenía a un hombre en su sección que quería para él. Naturalmente se refería a Bradley. La transferencia de Bradley siguió en el acto. Pero poco después también trasladó a Gasser para convertirlo en vicejefe del EM. Marshall se dedicó a planificar el rearme y la movilización, dejando el resto del trabajo a Gasser. Marshall también creó un pequeño grupo de estado mayor interno, que llamó “secretaría”, a cargo de la cual puso al coronel Orlando Ward -graduado en WP un año antes que Bradley, veterano de Francia y de la “Expedición Punitiva” de Pershing contra Villa- quien escogió como los dos ayudantes que le estaban permitidos al teniente coronel Stanley R. Mickelson y a Bradley. Cada vez que Ward tenía que reportar a Marshall, siempre estaban presentes Mickelson y Bradley. Al cabo de una semana de trabajo de la “secretaría”, Marshall informó al trío que estaba descontento con ellos. Cuando Ward le preguntó por qué, Marshall le explicó: “No han estado en desacuerdo con nada de lo que he hecho en toda la semana”.

Bradley aprendió rápidamente la lección de Marshall: un comandante no pide el consejo de otros para formular su propia decisión, sino que utiliza sus consejos para poner a prueba la decisión que ya ha tomado. Si nadie le puede disuadir de la misma, significa que la decisión es correcta. Por tanto, la discrepancia, y no el acuerdo, era la clave esencial en la fase final de la toma de decisiones.

Casi a punto de aceptar el nombramiento de comandante de cadetes de West Point, Bradley siguió finalmente la oferta del propio Marshall de aceptar el mando de la Escuela de Infantería de Fort Benning supliendo al brigadier general Courtney Hodges. Allí llegó el 25 de febrero de 1941 para encontrarse con un telegrama del Departamento de Guerra: había sido promocionado directamente a brigadier general, puenteando así el grado de coronel, siendo de esta forma el primer graduado de la clase de 1915 de WP en ganarse una estrella.

Para entonces, al otro lado del Atlántico, Manstein, para los sabedores, hacía un año que se había convertido en el artífice del plan operacional final que había permitido a la Wehrmacht la espectacular victoria sobre el ejército aliado en mayo-junio de 1940. Pero antes habían sucedido muchas cosas en su carrera que veremos en la próxima ocasión.

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Re: La carrera de oficial en el Reichsheer

Mensajepor José Luis » Jue Jun 14, 2012 4:03 pm

¡Hola a todos!

Manstein fue nombrado jefe de sección dentro del Departamento de Operaciones (T-I) del Truppenamt. Como tal, era responsable en la gestión de la organización y mando del ejército. Su sección tenía dos tareas principales: primera, actuar como plana mayor de la planificación operacional para el comandante en jefe del ejército, y, segunda, preparar los juegos de guerra y staff rides* a un nivel operacional para comandantes instructores y oficiales de estado mayor general. Tuvo dos asistentes importantes para estas tareas: Adolf Heusinger y Josef Kammhuber.

En la comisión de Manstein para el Truppenamt tuvo importancia decisiva su mentor Hammerstein-Equord, entonces jefe del Truppenamt (que al año siguiente, 1930, sería el nuevo Chef der Heeresleitung o Jefe del Alto Mando del Ejército), quien, además, fue para Manstein una de las personas más inteligentes que llegó a conocer. Hammerstein había recorrido, obviamente años antes que Manstein, los mismos lugares educativos: la escuela de cadetes de Plön en 1888 (entrada), la Escuela Superior de Cadetes de Berlín-Lichterfelde en 1893 (entrada) y el 3º Regimiento de Guardias de a Pie. Hay una sentencia famosa atribuida a Hammerstein respecto de cómo juzgaba a sus oficiales que Enzensberger hace rezar así: “Distingo cuatro clases: los inteligentes, los trabajadores, los tontos y los vagos. Los inteligentes y trabajadores son para el Estado Mayor; los otros, los tontos y los vagos, forman el noventa por ciento de todos los ejércitos y son muy aptos para las tareas de rutina. El que es inteligente y, a la vez, vago se califica para las más altas tareas de mando, pues aporta la claridad mental y el aplomo necesarios para tomar decisiones de peso. Del que es tonto y trabajador hay que protegerse; en ése no se puede delegar ninguna responsabilidad, pues siempre causará alguna desgracia”. Eric M. Warburg, un oficial norteamericano instalado en 1942 en Buckinghamshire, encontró en “la pared, detrás del escritorio del oficial de servicio, y en letras bien grandes” una versión de esta cita de Hammerstein**. Cuando Hammerstein fue destituido como jefe del alto mando en 1933, Ludwig Beck se convirtió en el nuevo mentor de Manstein.

Como i.G. Truppenamt, Manstein viajó en 1931 a Checoslovaquia para observar las maniobras militares de otoño, encontrando regular, sino mediocre, el manejo táctico de las tropas del ejército checo. En septiembre de ese mismo año acompañó al general Adam (entonces jefe del Truppenamt) a Moscú, Kharkov y Kiev para ver las instalaciones militares y la evolución del entrenamiento militar del personal alemán allí desplegado. Allí pudo conocer a encumbrados militares soviéticos como Voroshilov, Budenny y Tukhachevsky. Volvería a la URSS en 1932 para observar las maniobras de otoño del Ejército Rojo en el Cáucaso. A su regreso fue asignado, siguiendo su propia petición, el 1 de octubre de 1932 como oficial comandante del II Batallón (Jäger) del 4º Regimiento de Infantería (coronel Adolf Strauss) en Kolberg. Con anterioridad, el 1 de abril de 1931, había sido promocionado a teniente coronel. “Los años de Kolberg, junto con mi tiempo como un teniente en los Guardias, fueron los más agradables y despreocupados de mi carrera militar”, escribió Manstein en sus memorias. Sin embargo, durante esos años de enorme crisis política, económica y social en Alemania, Hitler fue nombrado Canciller del Reich.

El 1 de febrero de 1934, Manstein regresó a Berlín comisionado como jefe del estado mayor del Wehrkreiskommando III, tras ser promocionado a coronel el 1 de diciembre de 1933. Manstein pidió completar los dos años (normales para un oficial de EMG) como comandante de batallón en Kolberg, pero Hammerstein rechazó su solicitud porque quería que su protegido ganara más experiencia para un futuro empleo en una posición más alta dentro del Truppenamt. Cuando Manstein llegó a su nuevo destino, ya se había marchado el comandante del distrito militar, general von Fritsch, precisamente a reemplazar a Hammerstein. Y para suplir a Fritsch en el WK III llegó un general anti-nazi llamado Erwin von Witzleben. Y aquí en su nuevo puesto, Manstein tuvo como jefe de operaciones a un coronel llamado Hans Graf von Sponeck, a quien años más tarde, durante el invierno de 1941-42 en Crimea, destituyó injustamente de su mando provocando un consejo de guerra que lo llevó a la prisión y, finalmente, a la muerte tras la venganza por el asunto del 20 de julio de 1944, en el que Sponeck nada tuvo que ver.

El 1 de julio de 1935 Manstein fue nombrado Jefe del Departamento de Operaciones del EMG y el 1 de octubre del año siguiente se convirtió en el Oberquartiermeister I con el grado de mayor general. En circunstancias normales, esta posición como Qu-I habría señalado a Manstein como el sucesor del Jefe del EMG (entonces Beck), pero en las purgas de Hitler de febrero de 1938 Manstein fue transferido del EMG y asignado con el mando de la 18ª División de Infantería en Liegnitz (aunque retuvo su antiguo puesto hasta el 31 de marzo por la anexión de Austria). Las razones del traslado de Manstein no están muy claras: quizás fue una decisión de Keitel (que en esas purgas había surgido como jefe de estado mayor del recién creado OKW) o quizás del propio Beck, quien por entonces ya se iba percatando de la frivolidad ética de Manstein.

El Liegnitz, Manstein pronunció un discurso ante las tropas, con ocasión del cumpleaños de Hitler el 20 de abril de 1939, digno del más empedernido y fanático admirador de Hitler. En sus memorias no da cuenta de ello. Un año antes, el 1 de abril de 1938, había sido promocionado a teniente general. Entre septiembre y octubre de 1938 fue asignado temporalmente como jefe del estado mayor del 12º Ejército para la ocupación de los Sudetes. De mayo a agosto de 1939 estuvo en el “Arbeitsgruppe Rundstedt” planificando la campaña polaca, y el 18 de agosto de 1939 fue nombrado jefe del estado mayor del Grupo de Ejércitos Sur para la campaña polaca.

Con esto termino la exposición de la carrera militar de Manstein hasta el inicio de la IIGM, exposición que forzosamente he tenido que simplificar dejando mucho en el tintero por mor de la brevedad. En cuanto a Bradley, permaneció dirigiendo Benning hasta poco después del ataque japonés a Pearl Harbor, cuando fue nombrado comandante de la 82ª División de Infantería.

La carrera militar de estos dos grandes generales son un buen ejemplo para vislumbrar las diferencias entre ambos sistemas educativos. Y para hacerse muchas preguntas.

*Staff Ride es la denominación inglesa de un ejercicio de estado mayor típico que, en términos generales, consiste en un estudio sistemático preliminar de una campaña determinada y la visita a los lugares reales asociados a esa campaña como una oportunidad para integrar las lecciones derivadas de la misma. Requiere un estudio extensivo de la campaña histórica seleccionada para poder garantizar el pensamiento, el análisis y la discusión de la misma sobre el terreno. Comprende, pues, tres fases distintas: estudio preliminar, estudio sobre el terreno e integración. Véase William Glenn Robertson, The Staff Ride (Washington, D.C.: U. S. Army Center of Military History, 1987), p. 5.

**Hans Magnus Enzensberger, Hammerstein o el tesón (Barcelona: Editorial Anagrama, 2011), p. 76.

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