Doctrina militar de la URSS, PU-36

El impacto de la Gran Guerra en el pensamiento militar. Cambios y evolución en las doctrinas militares. Regulaciones de campaña.

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kyla
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Doctrina militar de la URSS, PU-36

Mensajepor kyla » Mar Jul 28, 2009 11:47 pm

Hola, quisiera saber si alguien puede informarme sobre esta doctrina militar, solo he podido leer pequeñas partes de la misma y no todo el concepto. He buscado pero en ningun sitio aparace.
Si esta pregunta no va aca disculpen.
Saludos

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José Luis
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Mensajepor José Luis » Mié Jul 29, 2009 12:05 am

"Dioses, no me juzguéis como un dios
sino como un hombre
a quien ha destrozado el mar" (Plegaria fenicia)

kyla
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Mensajepor kyla » Mié Ago 12, 2009 8:19 pm

Hola Jose Luis, gracias por los viewtopic.php?f=47&t=710, viewtopic.php?f=5&t=1492. Me ayudaron en comprender mas esta doctrina, todavia me falta pero considero que es una de las mas adelantadas en su epoca.

Creo q este post lo escribi anteriormente en un lugar inadecuado, por lo tanto lo voy a repetir aca.

Leyendo sobre la PU-36, no me queda claro si una de las diferencias en materia de ataque ofensivo entre la Blitzkrieg y la PU-36 es que la blitzkrieg al iniciar una ofensiva, concentraba todo su potencial de fuego ( aviones, panzer, infanteria, etc) en atacar un solo "punto" de la linea de defensa enemiga, (casi siempre el mas debil ) y la PU-36 atacaba en varias puntos a la vez no concentrandose en una zona especifica.

Con relacion a lo anterior, ¿cual ataque seria mas efectivo?

Gracias, saludos

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Mensajepor José Luis » Mié Ago 12, 2009 10:01 pm

¡Hola a todos!

Ambas doctrinas eran conceptualmente similares, salvo en su alcance. El problema inicial (bueno, un poco duradero) de los soviéticos fue la dispersión de recursos en sus contraofensivas y en sus contraataques a nivel operacional y táctico, y también en sus ofensivas iniciales a cualquier nivel. Parafraseando a Guderian, golpeaban con los dedos, en vez de hacerlo con el puño, y así, queriendo abarcar mucho (por ejemplo, las contraofensivas de diciembre de 1941 y enero de 1942) apretaron poco.

Saludos cordiales
José Luis
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Mensajepor José Luis » Jue Ago 13, 2009 10:40 am

¡Hola a todos!

José Luis escribió: Ambas doctrinas eran conceptualmente similares, salvo en su alcance.


Aunque el título de este hilo no es el de una comparativa entre las doctrinas militares soviética y alemana, me gustaría poner algunos ejemplos a modo ilustrativo.

1) Dispersión de fuerzas. En mi anterior mensaje he comentado el error soviético, principalmente en la primera fase de la guerra, de la dispersión de recursos en sus operaciones ofensivas (o contraofensivas). El ejemplo más conocido es la dispersión de sus unidades de tanques entre distintas formaciones de infantería, o el despliegue de unidades de tanques al combate de forma asistemática. Pero esto no quiere decir que desconocieran la idoneidad de lanzar los ataques blindados en masa, pues era algo que ya recogía el PU-36 en su Capítulo 1, Principios Generales, Punto 7: "En el ataque, los tanques deben ser utilizados en formaciones masificadas". ¿Por qué no actuaron en 1941 conforme a la doctrina de 1936? Principalmente por problemas derivados de un mando y control efectivos (pérdida de comunicaciones entre las diferentes formaciones de un cuartel general y entre cuarteles generales), por un mal despliegue de las fuerzas mecanizadas (formaciones demasiado separadas entre sí para poder prestarse apoyo mutuo o para poder reagruparse en un plazo de tiempo razonable y ser capaces de contraatacar en conjunto o en masa), servicios de suministros y mantenimiento inadecuados (muchas unidades de tanques quedaron sin combustible o municiones, y muchas averías de tanques no pudieron ser reparadas por falta de servicios de reparación), y el caos derivado de estas carencias que privó de una decisión estratégica clara (por ejemplo, retirar los cuerpos mecanizados a la profundidad de retaguardia, en vez de comprometerlos por cuenta gotas al combate, y una vez localizado el principal esfuerzo de los ejes de la ofensiva alemana, contraatacar en masa).

Pero esta dispersión también se dio a nivel estratégico en las operaciones ofensivas, como en la contraofensiva general de enero de 1942. El Stavka (Stalin) no supo (o no quiso, movido por la subestimación del potencial enemigo o por la borrachera del éxito en derrotar la ofensiva alemana ante Moscú y su contra de 6 de diciembre de 1941) situar el principal esfuerzo de su ofensiva en el centro de gravedad idóneo (Heeresgruppe Mitte), y en cambio atacó en todo el frente. Sin embargo, su doctrina de 1936 establecía claramente en su Capítulo 1, Principios Generales, Punto 2: "Cualquier batalla, ofensiva como defensiva, tiene el objetivo de derrotar al enemigo. Pero sólamente un ataque decidido en la principal dirección de esfuerzo, que conduce a una persecución irresistible, resulta en la destrucción total del material y fuerzas enemigas". Y en su Punto 3: "Es imposible ser igualmente fuerte en todos los frentes. Para asegurar el éxito es necesario cambiar fuerzas y material para ganar una ventaja decisiva sobre el enemigo en el área crucial. En las áreas secundarias sólo se necesitan fuerzas suficientes para mantener clavado al enemigo". Si la ofensiva de enero de 1942 (continuación de la contraofensiva de diciembre de 1941) se hubiera concentrado exclusivamente contra el eje central alemán, es posible que el Heeresgruppe Mitte viese su destrucción como formación de combate en enero de 1942, o en el peor de los casos (para los soviéticos) sufriría un castigo mucho mayor del sufrido en la realidad. En cambio, al atacar en toda la amplitud del Frente Oriental, dispersando sus fuerzas, los soviéticos perdieron la potencia de combate necesaria para derrotar al HM, que era el centro de gravedad del Ostheer.

2) Liderazgo e Iniciativa propia. Ciñéndonos tan sólo a los principios generales del PU-36 y del Truppenführung-1933, podemos ver la diferencia del énfasis que una y otra ponían en este factor decisivo de la guerra. Debo adelantar que, en mi opinión personal, la iniciativa propia (dentro del marco general del objetivo del mando superior) de los comandantes del escalón intermedio y los comandantes subalternos alemanes, fue la clave principal del éxito alemán en todas sus operaciones exitosas de la guerra. La doctrina sirve como guía, pero no puede anticipar las situaciones totalmente cambiantes del campo de batalla y de la fricción de la guerra; en estos casos sólo la iniciativa propia, sin olvidar el objetivo principal, es capaz de lidiar con éxito.

En su Punto 11 reza el PU-36: "La variedad del equipo de combate moderno y las dificultades en su uso coordinado hacen extraordinariamente difíciles los problemas de mando. El reconocimiento bien planificado y la seguridad continua son requisitos obligatorios para el éxito en la batalla. Las tareas expresadas con claridad y precisión son la mejor garantía para la coordinación de las unidades y cuerpos de tropas subordinadas. Una vez que se toma una decisión debe ser ejecutada con resolución y enérgicamente independientemente de todo lo que pueda ocurrir en la situación de batalla. En el curso del combate siempre ocurrirán dificultades y condiciones imprevistas. El comandante debe reconocer cualquier cambio en la situación y debe tomar inmediatamente las medidas apropiadas. El mando no debe ser interrumpido; el comandante debe retener el control de la acción en todo momento. Debe mirar que todos sus subordinados estén familiarizados con sus intenciones y que sepan dónde está el enemigo y qué está haciendo.

Muy importante es la iniciativa personal de los líderes del escalón más bajo que son los primeros en experimentar un cambio repentino en la situación de combate. Toda iniciativa semejante, si es apropiada, debe ser totalmente apoyada por el superior y usada al promover el objetivo general del combate. La iniciativa apropiada está basada en una comprensión de la decisión del mando, en el deseo de encontrar los mejores medios para llevarla a cabo, y finalmente en hacer uso de toda buena oportunidad en la situación de combate rápidamente cambiante".

El Truppenführung dedica muchas más líneas a esto. Veamos algunas. Punto 6 de su Introducción: "Los ejércitos así como las unidades menores demandan líderes de buen juicio, pensamiento claro y perspectiva, líderes con independencia y resolución decisiva, líderes con perseverancia y energía, líderes no movidos emocionalmente por las suertes cambiantes de la guerra, líderes con un alto sentido de la responsabilidad". Punto 7: "El oficial es un líder y un maestro. Además de su conocimiento de los hombres y su sentido de la justicia, debe ser distinguido por su conocimiento y experiencia superiores, su seriedad, su autocontrol y su gran coraje". Punto 8: "....La confianza mutua es la base de disciplina más segura en la necesidad y el peligro". Punto 9: "En todas las situaciones cada líder debe ejercer, sin evadir la responsabilidad, toda su personalidad. La aceptación voluntaria y alegre de la responsabilidad es la característica distintiva del liderazgo. Esto no significa que el subordinado debe buscar una decisión arbitraria sin la adecuada consideración del conjunto, o que no deba obedecer órdenes con precisión o que deba dejar que su sensación de un conocimiento mayor tome precedencia sobre la obediencia. La independencia de acción nunca debiera estar basada en la desobediencia. La independencia de acción, usada adecuadamente, es a menudo la base de un gran éxito". Punto 12: "Los líderes deben vivir con sus tropas, participar en sus peligros, sus deseos, sus alegrías, sus penas....". Punto 37: "Sin muy buenas razones, una decisión, una vez tomada, no debiera ser abandonada. Sin embargo, en las vicisitudes de la guerra un mantenimiento inflexible de la decisión original puede conducir a grandes errores. El oportuno reconocimiento de las condiciones y del momento que piden una nueva decisión es un atributo del arte del liderazgo. El comandante debe permitir libertad de acción a sus subordinados en la medida que esto no ponga en peligro el esquema general...."

Aunque ambas doctrinas subrayaban y fomentaban, en grado diferente, la iniciativa propia, no es difícil encontrar ejemplos en el bando soviético, y durante toda la guerra, en que la inflexibilidad del mando dominó de forma absurda la conducción de las operaciones. En el bando alemán esto era sacrilegio, salvo cuando Hitler se nombró a sí mismo comandante en jefe del Feldheer, y aun de ejércitos, e impuso la obediencia ciega, cercenando así la libertad de acción de sus comandantes.

Las doctrinas son guías, y una buena doctrina, si aprendida por un comandante, es un tesoro sin fin. Pero hace falta voluntad y coraje para poner en práctica algunos de sus enunciados. Tres ejemplos tan sólo: Rommel decidió disparar los cañones de sus tanques en marcha en la campaña francesa de 1940, algo que no estaba bien visto por los expertos comandantes de blindados; sin embargo, esta opción la recogía y la fomentaba el Truppenführung. Balck fue el primer comandante en organizar un auténtico kampfgruppe en el cruce del Mosa en mayo de 1940; tal unidad de armas combinadas ya la recogía el Truppenführung. Los casos de comandantes soviéticos de jerarquía superior que actuaron por iniciativa propia, a falta de órdenes o en contra de las mismas, son bien escasos. Moskalenko, comandante de ejército (38º), ordenó por propia cuenta una retirada, durante la Operación Blau, que iba en contra de las órdenes del propio Stalin. Y no fue defenestrado, porque se aferró a la doctrina y a sus regulaciones sobre la independencia de acción cuando las órdenes recibidas se ven completamente desfasadas por el repentino cambio de situación de la batalla.

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