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A propósito de la Bltizkrieg

El impacto de la Gran Guerra en el pensamiento militar. Cambios y evolución en las doctrinas militares. Regulaciones de campaña.

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A propósito de la Bltizkrieg

Mensajepor V.Manstein » Mar Nov 22, 2005 12:21 am

Acabo de ver algo que planteé en otras instancias y me parece relevante y de interés para suscitas una amable y fructífera charla. El concepto de Blitzkrieg está asociado indeleblemente a las acciones del ejército alemán en Europa y norte de Africa en la primera parte de la segunda guerra mundial y otorgan a la Wehrmacht parte de su prestigio histórico como fuerza de combate. Yo quiero plantear como tema de debate, si este principio táctico llevado a cabo con competencia hacía realmente a la Wehrmacht un ejército superior prescindiendo de la calidad de su artillería o de sus ingenieros o de su logística etc etc; ¿ era la Wehrmacht superior realmente o los demás inferiores hasta cierto punto de la guerra? ¿ hasta qué punto y en Qué? ¿ Qué pasó con el ejército soviético' ¿ se convirtió a la guerra moderna imitando descaradamente a los alemanes?. Aquí el enlace :

www.europa1939.com/documentos/blitzkrieg.html - 7k
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Mensajepor V.Manstein » Mar Nov 22, 2005 12:24 am

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Mensajepor hawat » Mar Nov 22, 2005 12:50 am

Han fusilado la enciclopedia Rizzoli para ese artículo :wink:

Bueno, voy a dar mi modesta opinion, antes de que me empiecen a dar gorrazos :wink:

Desde mi punto de vista, si los aliados se quedaron estancados en la 1GM, los alemanes se quedaron estancados en vencer a aquellos aliados (los que encontraron en 1939; no luego) Quiero decir, que no tuvieron muy en cuenta que no les iba a costar mucha acabar repitiendo lo que ellos iban a hacerles. Sobre todo, porque Alemania no tenía ningún medio tecnológico que le fuese difícil de desarrollar a los demás. La Blitzkrieg era ideal para vencer a aquellas formaciones estáticas de infantería, con la artilleria situada detrás sin posibilidad de movimientos. Sin embargo el error (quizás inevitable) alemán fue el obviar que sus enemigos iban a aprender a marchas forzadas, e incluso a dejar obsoleta esa forma de ataque antes de que acabara la guerra.

Analizando la posible superioridad técnicaed la Wehrmacht (1.939):


Infantería:
Aparte de la MG-42, ninguna (De no ser adiestramiento) Sin embargo la superioridad de tal ametralladora es mas notable a la defensiva que a la ofensiva, por lo que en el tema ofensivo no es superior. Los APC: Acierto, pero no había en número sificiente ni por casualidad. Quizá el gran acierto fue el gran número de camines comprados (los grandes olvidados de la Blitzkrieg :wink: ) Peor todos podían comprar camiones...

Artillería: Las piezas alemanas son comparables a las de muchos países. Su forma de empleo por observadores con teléfono dejaba mucho que desear. Sin duda, superior el sistema sovietico, y muy posiblemente el sistema americano e ingles (asumiendo que no aspiraban a la masa artillera sovética). Las piezas en sí, buenas, pero no espectaculares. Numero escaso, quizas (no tanto al principio) Falta de artillería autoropulsada adecuada (recordemos que para que cuando empezo la guerra lo mejor era el SiG 33)


Blindados:
Tema harto trillado. En cuanto a carros, a la par o incluso por detras de otros países. El Pz III bien, pero con grave riesgo de obsolescencia. El Pz IV como carro de apoyo al avance:una tontería (El StuG III sobraba). Rusia iba por delante, Francia muy a la par. Inglaterra por detrás (hsata cierto punto)y E.E.U.U.: en la edad de piedra blindada (Pero aprendieron de Francia 1940 y el norte de Áfricabastante bien) .

Aviación: Como los tanques: un modelo muy polivalente (Me 109 peor con grave riesgo de obsoescencia. EL Stuka, un bicho cuasi anticuado. Lo mejor; la coordinación. Imperdonable la falta de bomarderos estatégicos de gran capacidad.


Por tanto, se puede concluir que la superioridad era mas bien doctrinal (es lo que yo pienso hace tiempo, vamos) pero no tecnológica. Sin embargo, los errores que se vieron despues fueron:

Falta de una adecuada estrategia a la defensiva de otras Blitzkrieg. El desarrollo de las piezas defensivas AT posicionales fue penoso (si bien a la par de otros países, Faltaba una pieza dual cañón AT eficaz como los 76 mm soviéticos. Menos mal que apareció el bendito 88, pero recordemos que no fue desarrollado como AT; hubo que desarrollar el 50 mm y el 75 a toda prisa. Sin embarlo, los rusos ya antes de la guerra pensaban en cañones AT capaces de acabar con carros pesados. Menos mal que apareció Manstein con sus brillantes defensas elásticas y demás...

No se tuvo en cuenta (al menos no lo suficiente) lo peligrosa que se podía volver la aviación para el desarrollo de la Blitzkrieg. Se hizo perentorio montar piezas AA sobre todo lo que se moviera. Sin embargo, desde finales de la 2GM la posibilidad de destruccion aérea cuasi-impune de los tanques avanzando al descubierto dejó muy mellado el concepto de Blitzkieg acorazada. Aunque era muy imprevisible, hubiese sido necesario equipar de elementos AA moviles a las fuerzas blindadas. Pero quien iba a pensar en eso en 1.939.

En resumen: se hizo pesar el estancamiento del desarrollo técnico (sobre todo de blindados) en los años 20. No hay mas que ver la cantidad de remiendos y apaños que se hicieron precisos durante la guerra... La Blizkrieg, cinco años mas tarde, hubiese sido auténticamente demoledora.
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Mensajepor José Luis » Mar Nov 22, 2005 3:58 am

¡Hola a todos!

Bueno, un tema predilecto.

La Wehrmacht era totalmente superior a cualquier ejército del mundo cuando comenzó la guerra en 1939. Y esta superioridad estaba basada en su doctrina militar y en el entrenamiento de sus efectivos de combate para ejecutar dicha doctrina, algo que originalmente von Seeckt había comenzado a organizar y dirigir en el Reichswehr Provisional de 1919.

Stalin había desbaratado la única doctrina militar que podía competir y superar a la alemana. Cuando el alto mando del Ejército Rojo quiso recuperarla, tardó años en conseguirlo y jamás la ejecutó con la pericia demostrada por la Wehrmacht.

El ejército francés jamás llegó a apostar seriamente por la guerra de maniobras y el ejército de armas combinadas, y en consecuencia no había entrenado a sus efectivos para hacer frente a una guerra de esas características.

El ejército británico, que apostó por la mecanización (Cuerpo Expedicionario y Desert Western Force como ejemplos preponderantes) no fue capaz de dejar su obsoleta organización regimental hasta mucho después de comenzada la guerra, y no tuvo una doctrina blindada hasta 1942.

El ejército estadounidense sólo consiguió aprender las tácticas de la guerra de maniobras con los duros castigos que recibió en África del Norte a finales de 1942 y principios de 1943.

Con todo y eso, ninguno de esos ejércitos citados fue capaz jamás durante la guerra de superar tácticamente a los alemanes, salvo en situaciones tan favorables que cualquier comparación parece injusta.

Ahora bien, la Blitzkrieg (no me gusta el término, pero será bueno para entendernos) no era sólo una doctrina de guerra de movimientos con ejércitos de armas combinadas, sino que también era una estrategia de guerra. Y en este último sentido fue donde se demostró un fracaso. Entrenar a tus ejércitos para combatir una guerra de movimientos está perfecto, pero adoptar una estrategia de blitzkrieg (guerra relámpago) para llevar a cabo una guerra continental fue un profundo fracaso. Hitler organizó y dispuso a Alemania para combatir contra Francia y Gran Bretaña una guerra corta. Se equivocó, pues aunque derrotó a Francia no consiguió derrotar a Gran Bretaña. Hizo exactamente lo mismo para combatir a la Unión Soviética en 1941; igualmente se equivocó, pero con unas consecuencias incomparablemente peores a la causadas por su impotencia de sacar a GB de la guerra en 1940.

Fue, pues, la estrategia (la gran estrategia) lo que falló en el mando alemán. En el resto no tenía rival.

Saludos cordiales
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Mensajepor jpuente » Mar Nov 22, 2005 7:01 am

Hola a todos!

Según este artículo http://www.onwar.com/articles/f9811.htm la Wehrmacht utilizó para el desarrollo de la Blitzkrieg la mecanización y las tácticas de sturm-troops que tan buen resultado le dio en la Primera Guerra Mundial (especialmente en la Kaiserschlacht).

Saludos

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Mensajepor hawat » Mar Nov 22, 2005 7:02 am

José Luis escribió:
Stalin había desbaratado la única doctrina militar que podía competir y superar a la alemana. Cuando el alto mando del Ejército Rojo quiso recuperarla, tardó años en conseguirlo y jamás la ejecutó con la pericia demostrada por la Wehrmacht.


Hola JL:

¿Te refieres a superarlos con otra táctica o hacerlo por medio de un ejercito superior y con mejores medios ejecutando algo similar a la Bitzkrieg?
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Mensajepor V.Manstein » Mar Nov 22, 2005 7:17 am

José Luis escribió:¡Hola a todos!

Stalin había desbaratado la única doctrina militar que podía competir y superar a la alemana. Cuando el alto mando del Ejército Rojo quiso recuperarla, tardó años en conseguirlo y jamás la ejecutó con la pericia demostrada por la Wehrmacht.

Saludos cordiales
José Luis


El caso de los rusos fué , efectivamente,un misterio al menos en 1941. Tenían las ideas claras o al menos sus cabezas militares las conocían:

The Vremennyi polevoi ustav RKKA 1936 with its emphasis upon the "decisive offensive on the main axis, completed by relentless pursuit" as the only means to bring about the total destruction of the enemy's men and equipment underscored Tukhachevsky's twin themes of combined arms and mechanized forces. Tanks were to be used in mass, and mechanized formations, composed of tank, motorized infantry, and self-propelled guns were expected to strike deep into the enemy's rear, using their mobility to outflank and encircle enemy forces. Aviation formations, apart from independent air operations, were expected to act in close operational-tactical cooperation with combined arms formations. At the same time airborne units were to be used to disorganize enemy command and control and rear services
.

De hecho los alemanes se habían entrenado previamente en Rusia y había habido un intercambios claro de experiencias ( no solo profesionales, todo el mundo recodaba en Alemania al amigo Zhukov y lo alegre que le volvían ciertos licores). Estaban las maniobras de Kiev de 1936. En definitiva, ese primer año desastroso se explica mal. No fué lógica la superioridad táctica aplastante del ejército alemán en ese periodo de tiempo.

Querido José Luis, te pediría que nos ilustrases con las reflexiones de rommel sobre la guerra de movimientos en "Las reglas de la guerra en el desierto". Creo que estas reflexiones son de gran interés en el tema que tratamos y nadie como tú para exponerlas.
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Mensajepor José Luis » Mar Nov 22, 2005 7:26 am

No, me refiero a que si Stalin no hubiera purgado a la flor y nata de los oficiales que defendían la doctrina militar soviética (PU-36) y les hubiese permitido desarrollarla y entrenar a sus tropas para ejecutarla, es posible que la Wehrmacht fracasara desde el principio de la Operación Barbarroja y el Ejército Rojo hubiera evitado la descomunal serie de derrotas que padeció en el verano-otoño de 1941.

El arte operacional soviético, no en vano fueron ellos los que primero lo conceptuaron y desarrollaron, era más profundo que la doctrina militar alemana. Tenía un calado estratégico mucho más acorde con lo que fue una guerra moderna como la IIGM y con lo que fue un teatro de operaciones como el comlejo y vasto territorio ruso.

Saludos cordiales
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Mensajepor José Luis » Mar Nov 22, 2005 8:09 am

Viscarolasaga escribió:
Querido José Luis, te pediría que nos ilustrases con las reflexiones de rommel sobre la guerra de movimientos en "Las reglas de la guerra en el desierto". Creo que estas reflexiones son de gran interés en el tema que tratamos y nadie como tú para exponerlas.


Querido Viscarolasaga,

No es necesario que yo ilustre nada de lo que Rommel escribió. Jamás podría superar yo lo que el maestro escribió con tanta precisión y sentido didáctico. He aquí parte de sus enseñanzas:

Las reglas de la guerra en el desierto

[África del Norte fue, sin duda, de todos los teatros de operaciones, aquel donde la guerra tomó su apariencia más moderna. Allí se enfrentaron entre sí formaciones totalmente motorizadas; un desierto liso, libre de todo obstáculo, les ofrecía posibilidades de utilización insospechadas hasta entonces. Sólo allí podían ser aplicados totalmente los principios de una guerra motorizada tal como habían sido enseñados antes de 1939, y lo que es más importante todavía, allí había la posibilidad de desarrollar más todavía esos principios. Únicamente en el desierto se desarrollaron batallas de tanques entre formaciones fuertemente blindadas. Hasta cuando la batalla se endureció ocasionalmente como guerra estática de posición – como ocurrió en sus episodios más importantes: en 1941-1942, con la ofensiva Cunningham-Ritchie, y desde el verano de 1942 hasta la caída de Tobruk – siguió siendo una batalla basada siempre en el principio de una completa movilidad.

Militarmente hablando, se trataba de un terreno absolutamente nuevo. Nuestras ofensivas en Polonia y en el Oeste, en efecto, nos habían enfrentado con adversarios que, durante sus operaciones, debían siempre tener en cuenta sus divisiones de infantería no motorizadas; su libertad se veía así desastrosamente limitada, en particular cuando se presentaba la necesidad de una retirada. Esa preocupación obligaba frecuentemente a nuestros adversarios, para contrarrestar nuestro avance, a adoptar medidas que se revelaban ineficaces. A partir de nuestra penetración en Francia, las divisiones de infantería enemigas fueron sobrepasadas y desbordadas por los flancos por nuestras fuerzas motorizadas. Esforzándose en ganar tiempo para permitir la retirada de su infantería, las reservas del enemigo no podían hacer otra cosa que dejarse despedazar, frecuentemente ocupando posiciones tácticamente desfavorables.

Si tienen que luchar contra un enemigo motorizado y blindado, las divisiones de infantería no motorizadas no tienen valor si no ocupan posiciones preparadas de antemano....

(...) En una comarca lisa y desértica, si es propicia a los transportes motorizados, el cerco de un enemigo completamente motorizado produce los siguientes resultados:

a) como sea que el fuego lo envuelve por todos lados, el enemigo se encuentra colocado en la peor situación táctica imaginable. Aunque sólo estuviese envuelto por tres lados, su situación sería tácticamente insostenible;

b) cuando el cerco es completo, el enemigo se ve prácticamente forzado a evacuar la zona que ocupa.

Sin embargo, el cerco del enemigo y la subsiguiente destrucción del mismo en la bolsa raramente pueden constituir el objetivo principal de una operación, sino que solamente son una consecuencia indirecta de ésta. Esto es así porque unas fuerzas completamente motorizadas y que permanecen intactas pueden siempre y en cualquier momento llevar a cabo una ruptura y abrirse un paso a través de un cinturón defensivo improvisado. Gracias a sus ingenios, el jefe de la fuerza cercada estará en condiciones de concentrar inopinadamente su esfuerzo principal en un punto favorable y abrirse un camino. Es algo que quedó demostrado en el desierto.

De todo ello resulta que unas fuerzas enemigas cercadas solamente pueden ser destruidas cuando:

a) no son motorizadas, o cuando, siéndolo, han sido inmovilizadas por falta de carburante, o también cuando comprenden elementos no motorizados que tienen que ser tomados en consideración;

b) cuando están mal mandadas o han sido deliberadamente sacrificadas en beneficio de otras formaciones;

c) cuando su potencial de combate está ya aniquilado y se hacen evidentes los signos de desintegración.

(...) En la guerra motorizada, la destrucción del material y la dislocación de la cohesión orgánica del adversario deben ser el objetivo principal del plan de combate. Tácticamente, hay que conducir la batalla de desgaste utilizando al máximo la movilidad. Requieren particular atención los puntos siguientes:

a) Debe uno esforzarse en concentrar sus fuerzas propias a la vez en el espacio y en el tiempo, sin dejar de intentar la dispersión de las fuerzas del adversario y luego su destrucción, una tras otra.

b) Las rutas de abastecimiento son particularmente vulnerables, ya que el carburante y las municiones, indispensables para el combate, tienen que pasar por ellas para llegar al frente. Es, pues, necesario, proteger las rutas propias por todos los medios posibles, esforzándose al mismo tiempo en sembrar la confusión en las del enemigo, o, lo que es todavía mejor, procurando cortárselas. Emprender operaciones en la zona de abastecimiento de un adversario hará que éste tenga que interrumpir el combate en otro lugar; como hemos mostrado precedentemente el abastecimiento constituye el fundamento de toda batalla; debe, pues, otorgársele la prioridad en la protección.

c) Los tanques constituyen el esqueleto de una fuerza motorizada. A ellos corresponde, pues, la primacía; todas las otras unidades no son más que auxiliares de las unidades de tanques. En esas condiciones, la guerra de desgaste contra las unidades de tanques enemigos debe ser llevada tan lejos como sea posible con nuestras propias unidades de carros de combate, que deben asestar el golpe final.

d) Los resultados de los reconocimientos deben llegar al jefe de la unidad en el plazo más breve posible, porque ese jefe tiene que tomar decisiones inmediatas, que han de ser aplicadas con la máxima celeridad. La rapidez de esas reacciones del jefe decide la suerte de la batalla. Es, pues, primordial que los jefes de las fuerzas motorizadas se encuentren tan cerca como puedan de sus unidades y en íntimo contacto con ellas gracias a sus transmisiones.

e) La rapidez de movimientos y la cohesión orgánica de las fuerzas de que se dispone constituyen los factores decisivos del éxito. En cuanto aparezca el menor signo de confusión entre esas fuerzas, hay que proceder inmediatamente a su reorganización.

f) Con el fin de reservarnos el privilegio de la sorpresa y hallarnos de ese modo en condiciones de explotar el lapso de tiempo que transcurrirá antes de que el mando enemigo reaccione, hay que prestar la mayor atención a la tarea de mantener en secreto nuestras intenciones. Debe ser estimulada cualquier medida de diversión, por lo menos para sembrar la incertidumbre en el bando contrario y obligarle a actuar con vacilación y prudencia.

g) La explotación del éxito por medio del desbordamiento y la destrucción de grandes unidades enemigas desorganizadas, no ha de intentarse nunca hasta que el enemigo ha sido derrotado completamente. Otra vez aparece la rapidez como elemento esencial. No hay que dejar nunca al enemigo el tiempo que necesita para reorganizarse. Para el atacante es esencial que proceda con la mayor rapidez posible a su reagrupamiento con vistas a la persecución y a la organización de su aprovisionamiento.] Erwin Rommel [Desmond Young, Rommel, (Los Amigos de la Historia, Madrid, 1972), tomo III, Apéndices]

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Mensajepor José Luis » Mar Nov 22, 2005 6:38 pm

Cita de Viscarolasaga: [El caso de los rusos fué , efectivamente,un misterio al menos en 1941. Tenían las ideas claras o al menos sus cabezas militares las conocían].

No hay misterio, mon ami. El misterio sería que lo hicieran bien.

Tienes que pensar que de poco servía que unos cuantos altos oficiales conocieran las teorías y doctrinas de Svechin [el padre del arte operacional (operativnoe Iskusstvo) que describe en su obra de 1927 “Estrategia” (Strategiia): Then, battle is the means of the operation. Tactics are the material of operational art. The operation is the means of strategy, and operational art is the material of strategy. This is the essence of the three-part formula given above].

Tampoco importaba que hubieran recibido lecciones en Frunze de Varfolomeev, Tukhachevsky y Triandafillov, y que hubieran leído como suma atención las Vremennyi polevoi ustav RKKA 1936.

Lo importante hubiera sido que la cantidad inmensa de oficiales “purgados” por Stalin entre 1936-1939, con Tukhachevsky a la cabeza, hubiera tenido tiempo de organizar y entrenar al Ejército Rojo de acuerdo con la doctrina PU-36. Que tuviera tiempo de desarrollar el armamento moderno necesario para dotar a sus ejércitos con los medios que demandaba su doctrina militar. Que Stalin les hubiera permitido, ante la amenaza nazi, desplegar una defensa escalonada en profundidad a todos los niveles de la guerra y disponer la reserva estratégica con la que contragolpear para derrotar al enemigo. Si este tipo de cosas se hubiera llevado a la práctica, Hitler probablemente se lo habría pensado muy mucho antes de atacar, o la Wehrmacht no habría tenido el éxito inicial que tuvo.

Pero ocurrió todo lo contrario. Se descabezó al Ejército Rojo de su dirección y mando ejecutivo; se abolieron las doctrinas militares de Tukhachevsky y antecesores, se abolieron las formaciones mecanizadas y se malograron los principios del uso y empleo de las fuerzas acorazadas. Después de los desastres de Finlandia y Polonia (y los éxitos alemanes de Polonia y Francia) se decidió recuperar las formaciones mecanizadas, pero olvidando las antiguas directivas para su organización, despliegue y empleo. En medio de una caótica reorganización y re-despliegue de las formaciones de combate del ER, con un despliegue defensivo que invitaba al desastre, sin directivas coordinadas para una defensa unificada y conjunta, con la total carencia de un mando unificado……los alemanes invadieron la Unión Soviética el 22 de junio de 1941. Los resultados iniciales no podían ser otros que lo que fueron: un completo desastre soviético. Lo contrario hubiera sido un auténtico milagro……o misterio.

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Mensajepor V.Manstein » Mar Nov 22, 2005 11:16 pm

Querido amigo, me has traido a la memoria una amable charla que tuvimos tiempo atrás en otro medio en la que ambos describimos la debacle que la purga Staliniana y sus consecuencias psicológicas supusieron para el E.R........pero un "experto" del área caribeña defendía ardorosamente lo contrario; es decir, que apenas unos pocos militares de alto nivel del E.R. fueron realmente purgados. quizás sea esta una ocasión para recordar con alguna exactitud la magnitud de las citadas purgas y sus efectos . Ahí dejo el guante mientras desempolvo algunos archivos....
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Mensajepor Invitado » Mar Nov 22, 2005 11:28 pm

José Luis escribió:
El ejército británico, que apostó por la mecanización (Cuerpo Expedicionario y Desert Western Force como ejemplos preponderantes) no fue capaz de dejar su obsoleta organización regimental hasta mucho después de comenzada la guerra, y no tuvo una doctrina blindada hasta 1942.


Hola a todos:

Y sin embargo los britanicos tuvieron teóricos como Liddell y Fuller que bién les podría haber servido perfectamente para desarrollar una doctrina parecida a la germana. Sin embargo fueron Tukhachvsky y Guderian los que sacaron provecho de estos trabajos aunque al primero no le sirviera de nada pues en Rusia esta doctrina fue proscrita por Stalin. Guderian además también fue influido por Tukhachvsky y consideró a los rusos como el enemigo mas peligroso en una confrontación pues pensaba que su doctrina era superior a la germana. Realmente desconocía hasta que punto las ideas de Tukhachvsky habían sido desechadas por Stalin.
Lo mas curioso es que los rusos bien pudieron haber rescatado estas teorías tras analizar las campañas de Polonia y Francia, pero no quedaba ya ningún militar que se atreviera a proponer algo semejante a Stalin.

Saludos

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Mensajepor beltzo » Mar Nov 22, 2005 11:40 pm

Hola:

Solo para decir que el anterior mensaje lo he mandado yo, no se porque ha salido como invitado.

Saluods

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Mensajepor José Luis » Mié Nov 23, 2005 2:23 am

En efecto, Beltzo, los británicos estaban en buena disposición para desarrollar y aplicar una doctrina blindada en una futura guerra. Pero también lo estaban los franceses, rusos y estadounidenses. En unos casos la política, en otros el conservadurismo militar y en todos ellos la economía (había un excedente increíble de armamento de la IGM; ¿qué hacer con él? Pues adaptar la doctrina a ese armamento con pocas variaciones), impidieron que se estableciera una doctrina militar adecuada para una guerra moderna.

En cuanto a los rusos, ya dije que había bastantes oficiales que conocían la doctrina de una guerra de armas combinadas, pero todo lo que Stalin eliminó desde 1934 a 1940 (y en especial de 1936 a 1939) en y en torno al ER no se podía arreglar en uno o dos años de tiempo de paz, ni en varios años en tiempo de guerra. Rescatar una doctrina militar compleja, armar y organizar a tu ejército en consonancia con esa doctrina, entrenar a tus hombres, suboficiales y oficiales a conciencia, organizar juegos de guerra.......esas cosas no se consiguen fácilmente. Los rusos aprendieron a base de sangre y tremendos desastres; e incluso así no llegaron a dominar nunca en la guerra su doctrina militar de la misma forma que los alemanes dominaron la suya. Es lógico, los alemanes llevaban machacando el tema desde 1919 manteniendo un alto mando de ejército y una organización regulares a través del tiempo. Los rusos sólo tuvieron cierta estabilidad doctrinal y organizacional desde mediados de 1920 a madiados de 1930. Después se borró todo durante tres o cuatro años de aunténtica caza de brujas. Y cuando a mediados-finales de 1940 se pretendió retomar -en parte- las lecciones antiguas, ya no había tiempo material para lograrlo.

Amigo Viscarolasaga: ¿te acuerdas de Olga, aquella dama rusa que nos acompañó durante un tiempo en nuestros antiguos debates? Pues ella tuvo a bien traducirme el informe de coronel E. Shchadenko de abril de 1940 dando cuenta de las purgas militares de Stalin. Son bastantes hojas que tengo impresas y no estoy, en estos momentos, por la labor de trasladarlas aquí. Creo que había hecho cierto resumen. Si logro dar con él, inmediatamente lo traslado aquí.

Saludos cordiales
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Mensajepor José Luis » Mié Nov 23, 2005 2:37 am

¡Hola de nuevo!

Quiero rescatar un texto del mariscal Rokossovsky que ilustra muy bien las razones del fracaso soviético del verano-otoño de 1941. Lo había publicado en el Foro del Gran Capitán, así que lo traslado, tal cual, aquí:

El Voyenno-Istoricheskiy Zhurnal no. 5 de mayo de 1989, pp. 59-62, nos muestra un artículo sorprendente por su sinceridad (dado lo reacio de la historiografía soviética a la autocrítica pública de los errores de bulto cometidos por Stalin o el ER en la IIGM), titulado “Cortes, omisiones y Retiradas”. Su autor no podía ser otro más que el mariscal Rokossovsky. El artículo es parte del texto no publicado previamente de su célebre obra de memorias, “Un Deber de Soldado”. Como me ha causado la misma sensación que una brisa de aire fresco en el lupanar de la historiografía soviética propagandística, creo de interés traduciros las palabras de Rokossovsky, palabras que no tienen desperdicio.

[El 26 de junio me dirigía con un grupo de oficiales de estado mayor a uno de los altos en las posiciones de las unidades de combate de la 20ª División de Tanques. Desde aquí observamos el movimiento de una enorme columna de vehículos enemigos, tanques y artillería, partiendo de Dubno hacia Rovno. Simultáneamente, moviéndose desde el sur hacia nuestras divisiones de tanques 20ª y 35ª venían unidades de infantería, panzer y motorizadas con artillería. Había llegado un mensaje igualmente alarmante del comandante de la 131ª División Mecanizada. Informaba que el enemigo (infantería con tanques) había expulsado a las unidades de la división que defendían la línea del río Styr, y estaba cruzando el río en un amplio frente. En consecuencia, en el sector donde nuestro cuerpo estaba combatiendo se podía esperar un ataque de grandes fuerzas.

Es esencial subrayar que por el tiempo que menciono, la situación era completamente mala en términos de informar a las tropas sobre la situación del frente. Uno debía procurarse su propia información. Y mientras que nosotros éramos más o menos capaces de entender e interpretar los sucesos en nuestro sector, nada sabíamos de lo que había sucedido o estaba sucediendo en el sector de otros ejércitos del Frente Suroccidental. Claramente, el estado mayor del 5º Ejército tampoco sabía nada, pues nada nos informó. El contacto entre el cuerpo y el estado mayor del 5º Ejército era frecuentemente inexistente y periódicamente era interrumpido por las unidades adyacentes.

Supimos que el XXII Cuerpo Mecanizado había sido atacado por el enemigo, que había sufrido grandes pérdidas y que había sido arrojado hacia el nordeste de Lutsk. La unidad adyacente de la izquierda, el XIX Cuerpo Mecanizado, al intentar ponerse a la ofensiva, también fue atacada por el enemigo, sufriendo grandes bajas, forzada a retroceder hacia Rovno, donde continuaba el combate.

Hacia el anochecer del 25 de junio, llegando a pie hasta el puesto de mando de nuestro cuerpo en el área de Klevani, apareció el comandante de una división de tanques del XX Cuerpo Mecanizado -el mayor general Semenchenko, si mi memoria no me engaña- en un estado alterado y con la mano derecha vendada. Nos informó que su división había sido completamente destruida. Había logrado escapar pero, al disparar su revólver, fue cogido por un tanque alemán. Fue capaz de evitar al tanque, pero cayó y su mano fue aplastada por la oruga del blindado.

Poco después apareció uno de los comisarios del regimiento del mismo cuerpo, quien nos informó de la muerte del general Kondrusev y de la destrucción de su cuerpo. El tono deprimido y confuso del comandante de la división y del comisario del regimiento me obligó a aconsejarles que cesaran inmediatamente de hablar de la pérdida del cuerpo y se dedicaran a buscar y unirse a sus unidades.

La noche anterior en el área de la misma Klevani reunimos a muchos soldados entre los que había un número de oficiales. Una mayoría de esos hombres se encontraba sin armas. Para nuestra vergüenza, todos ellos, incluyendo los oficiales, habían roto sus insignias.

Mi atención fue reclamada por uno de esos grupos al contemplar a una persona de mediana edad sentada bajo un pino y que, por sus maneras y apariencia, no parecía ciertamente un soldado. Sentado a su lado había un joven enfermero. Alrededor de ellos había al menos unas cien personas. Ordené a los oficiales que se adelantaran. Ninguno se movió. Levantando mi voz, repetí la orden dos o tres veces. Y nuevamente, silencio e inmovilidad. Entonces, yendo hacia el viejo “zoquete” le ordené que se pusiera firme. Habiendo dado el nombre del comandante, le pregunté su rango. Soltó la palabra “coronel” tan indiferentemente y de forma tan descaradamente desafiante, que literalmente me hizo explotar. Agarrando mi pistola estaba dispuesto a meterle un tiro en el mismo lugar. Inmediatamente desaparecieron la apatía y la bravuconada del coronel. Dándose cuenta de cómo podía acabar todo, se puso de rodillas y comenzó a implorar gracia, jurando que expiaría su infamia con su sangre. Por supuesto, la escena no fue agradable, pero así fue como fue.

El coronel recibió la orden de reunir por la mañana a todos los que estaban como él para organizar un equipo e informarme personalmente en la mañana del 26. La orden fue ejecutada. Había más de 500 hombres en el equipo. Todos ellos fueron empleados para compensar las pérdidas en las unidades motorizadas del cuerpo.

En el clímax del combate de Novograd-Volinskiy en la zona sudeste recibí órdenes del Cuartel general con mi nombramiento como comandante del Frente Occidental, requiriendo mi presencia inmediata en Moscú.

El 14 de julio salí en coche hacia Kiev.

Llegué a la ciudad de noche, impactándome la desolación y completa aprensión que allí reinaban.

El Kreshchatik que normalmente por esta época estaba lleno de gente y retumbante de conversaciones, ruido, risas y brillantes ventanas de las tiendas, estaba vacío, silencioso y sumido en la oscuridad. No se veía ni un alma en las calles. Habiendo parado el vehículo para saber dónde estaba localizado el estado mayor del frente, encendí un cigarrillo. E inmediatamente se oyó desde la oscuridad: “¡Apague el fuego!...” “¡Apague eso inmediatamente!”. Los gritos continuaron, cada vez más fuertes. Debo admitir que esto me asombró. Y las voces eran muy histéricas. No parecía una precaución razonable sino más bien una señal de pánico. Así que tuve que obedecer y apagar inmediatamente el cigarrillo.

El puesto de mando del frente estaba en Brovary, en la orilla oriental del Dnieper. Pasé el resto de la noche en el estado mayor del frente y por la mañana informé al comandante del frente, coronel general M. P. Kirponos. Estaba extremadamente asombrado por su evidente confusión. Dándose cuenta de mi asombro, intentó calmarse pero fue incapaz de conseguirlo. Escuchó muy nervioso mi breve información sobre la situación en el sector del 5º Ejército y el cuerpo, interrumpiéndome frecuentemente y gritando sobre la ventana: “¿Qué está haciendo la defensa aérea? ¡La aviación está en el aire y nadie la está derribando….caos!”. Ordenó inmediatamente que se intensificaran las actividades de la defensa aérea, requiriendo la presencia del jefe de la misma. Sí, esto era confuso, pues en aquella situación de entonces, en mi opinión, otro comandante de frente no se hubiera molestado por la defensa aérea.

Realmente, él estaba intentando resolver cuestiones más importantes. Así, varias veces emitió órdenes por teléfono al estado mayor para que transmitiera órdenes a alguien sobre contragolpes decisivos. Pero todo sonaba poco convincente, precipitado e informal. Al ordenar a una o dos divisiones su compromiso en batalla, el comandante ni siquiera estaba interesado en saber si las formaciones designadas podían contraatacar, y tampoco explicó el objetivo específico de su empleo. Mi impresión fue que o no conocía la situación o no deseaba conocerla.

Durante esos momentos, me di cuenta finalmente que tareas tan vastas, complicadas y cruciales estaban fuera del alcance de este hombre y del puñado de tropas que tenía asignadas.

De esta forma, dejé el estado mayor del Frente Suroccidental y me fui a Moscú. Antes me enteré de que se había levantado una situación muy difícil en el Frente Occidental, con los alemanes aproximándose a Smolensk. Conociendo al comandante del Frente Occidental, general D. F. Pavlov, desde mucho antes del comienzo de la guerra (en 1930 era el comandante de un regimiento en la división que yo mandaba), ya podía anticipar que era igual a Kirponos, si no más débil.

Por supuesto, uno podía suponer que el enemigo que se había adelantado a nosotros en la concentración y despliegue de sus principales fuerzas a lo largo de la frontera, haría retroceder a cierta distancia a nuestras fuerzas de cobertura. Pero en algún lugar, en el interior, de acuerdo con los cálculos realistas del Estado Mayor General, deberían poder desplegarse nuestras principales fuerzas. Se encontrarían al enemigo de forma organizada y lanzarían un contraataque contra él. ¿Por qué no sucedió esto?

En muchos trabajos de naturaleza militar, publicados en nuestro país durante el período post-octubre, uno oye y lee una marcada crítica de los generales rusos, incluyendo al Estado Mayor General ruso, en la que son acusados de estupidez, falta de talento, estúpida premeditación y así sucesivamente. Pero, al recordar el período inicial de la IGM y al estudiar el plan que el Estado Mayor General ruso compiló antes de su comienzo, yo estoy convencido de lo contrario.

Este plan había sido confeccionado precisamente considerando todas las posibilidades reales que podían influir en el tiempo de la preparación, concentración y despliegue de fuerzas principales. Tenía en cuenta las capacidades comparativas de Rusia y Alemania para movilizar rápidamente y concentrar sus principales fuerzas en la frontera. Las fuerzas que debían cubrir el despliegue también se determinaron de acuerdo con esto. Para aquellos tiempos, la línea de despliegue fue predominantemente la línea de fortificación. Para mí un plan así era comprensible.

¿Qué tipo de plan había resultado y destinado al gobierno por nuestro Estado Mayor General? ¿Había algún plan, después de todo?

Mucho me gustaría saber dónde se había establecido la línea de despliegue. Debíamos suponer que ésta tenía que coincidir previamente con la línea de nuestra UR (área fortificada) trasladada a una distancia apropiada de la antigua frontera. Esto era realista. Pero, ¿podía mantener esta línea su propósito en 1941? Sí podía, ya que la Alemania nazi se había convertido en nuestro vecino. Y estaba ya dispuesta a una guerra agresiva habiendo movilizado completamente sus fuerzas armadas.

Además, la necesidad nos había obligado a considerar un factor tan importante como el equipamiento de nuestras fuerzas armadas con nuevo equipo y generalmente nuevos medios que no se habían dado en los ejércitos anteriores. Y este factor también determinó la nueva naturaleza de conducir una guerra. Por ejemplo, se había incrementado significativamente la movilidad y, de aquí, la maniobrabilidad de las tropas en el teatro de operaciones.

Sin recurrir a la movilización, deberíamos haber mantenido y reforzado y no destruido nuestra UR a lo largo de la antigua frontera. La aventura de construir una nueva UR en la inmediata frontera en frente de los alemanes, la considero una locura. En añadidura al hecho de una violación muy flagrante de las instrucciones existentes sobre esta cuestión, la inmediata situación de la primavera de 1941 indicaba que seríamos incapaces de construir esas fortificaciones. Sólo los ciegos son incapaces de ver esto. Era el sagrado deber del Estado Mayor General subrayar algo tan obvio al gobierno y defender sus propias propuestas.

Me viene a la mente el viaje de campaña por el distrito en junio de 1941, en vísperas de la guerra, y las conversaciones con muchos camaradas que se formaron un juicio claro de la situación que había surgido en ese momento. Coincidimos en la opinión de que los alemanes tenían sus manos libres en el oeste y estaban preparados para utilizar su superioridad para un ataque sobre la URSS. ¿Pero no sentían lo mismo los líderes militares a nivel central y de distrito? Bueno, debemos suponer, el EMG había sido incapaz de preparar un plan realista para el período inicial de la guerra en el caso de un ataque de la Alemania nazi. ¿Qué había causado semejante relajación criminal permitida por el mando de distrito (por los distritos fronterizos)? De las observaciones que hice durante el período de servicio en el KOVO (Distrito Militar Especial de Kiev) y que fueron confirmadas en los primeros días de la guerra, incluso entonces concluí que no se había hecho nada por el mando local dentro de sus derechos y oportunidades para recibir apropiadamente al enemigo.

Fue mi buena suerte pasar todo mi servicio en el Ejército Rojo en los distritos fronterizos: en los Distritos Militares de Extremo Oriente, Transbaykal, Báltico y Leningrado. Esto me proporcionó la oportunidad de estudiar completamente las tareas confiadas a las tropas de las fronteras, así como las provisiones que los obligaban a mantener una preparación de combate constante y la capacidad de comenzar operaciones activas en pocas horas. La disposición de tropas en tiempo de paz debía ser determinada apropiadamente. Además, durante el período de una situación de amenaza, las tropas debían trasladarse a las regiones previamente planificadas. Todas estas cuestiones debían elaborarse cuidadosamente mediante juegos militares y viajes de campaña a nivel de distrito con el personal de mando superior. Tales operaciones debían ejecutarse con los comandantes de cuerpo y división….Por esta razón, las tropas del KOVO desde el primer día de la guerra no estaban en absoluto preparadas para afrontar al enemigo. Sus posiciones no se correspondían con la situación de clara amenaza de un posible ataque que había surgido en nuestra frontera. Muchas formaciones carecían de las unidades establecidas de fuego de munición y artillería, y la artillería había sido trasladada a distancias situadas en la inmediata frontera y dejada allí…

Lo que sucedió el 22 de junio no estaba considerado en ningún plan y por estas razones las tropas fueron cogidas por sorpresa en el absoluto sentido de esta palabra. La pérdida de contacto entre el estado mayor del distrito y las tropas exacerbó la dificultad de la situación.

Las cosas podrían haber sucedido de forma completamente diferente si el mando de distrito estuviera al tanto del asunto y hubiera tomado las medidas apropiadas dentro de su propia capacidad, demostrando además su propia iniciativa así como la audacia de asumir la responsabilidad de ejecutar las medidas dictadas por la situación que se estaba desarrollando a lo largo de la frontera. Pero no se hizo esto. Todo el mundo esperó instrucciones de arriba.

Puedo juzgar esto incluso por el contenido del paquete de operaciones que abrí el primer día de la guerra. Su contenido era adecuado para un cuerpo mecanizado que había completado el período de constitución y estaba dotado con todo lo que debiera tener como formación de combate. Pero como sólo estaba al principio, esto es, en la etapa inicial de organización, entonces tanto el Estado Mayor General como el mando de distrito deberían haber previsto su lugar apropiado para el caso de guerra. Era ésta la situación no sólo en el IX Cuerpo Mecanizado, sino también en el XIX, XXII y otros, con la excepción del IV y VIII que habían comenzado a ser organizados significativamente más pronto y eran más o menos capaces de unirse a la batalla. Además, tenían los nuevos tanques T-34 y KV.

El ahorro de los tres cuerpos mencionados (había un total de cinco en el KOVO) podía haber jugado un papel crucial para lanzar el subsiguiente contraataque junto con los ejércitos de armas combinadas que estaban trasladándose desde el interior de la nación. Y de esta manera, su deficiente armamento de tanques los convertían realmente en formaciones de infantería deficientes, no tenían siquiera las nuevas armas estipuladas para una formación de fusiles. Al mismo tiempo, sus tareas fueron encomendadas en base a su denominación formal, no en base a sus verdaderas capacidades.

¿Y qué pensaban al respecto los que confeccionaron las detalladas directrices, poniéndolas en paquetes de operaciones y encerrándolas bajo siete sellos? Ciertamente, sus órdenes eran completamente irreales. Sabiendo esto, todavía las defendían, al perseguir, tengo plena seguridad, el objetivo de justificarse a sí mismos en el futuro, refiriéndose al hecho de que las órdenes para acciones “decisivas” las habían dado a tal y cual tropa (formaciones). No estaban en absoluto preocupados por el hecho de que una orden así significaba enviar a los cuerpos mecanizados a su aniquilación. Buen personal de tanques pereció en una batalla desigual al desempeñar incansablemente el papel de la infantería en el combate.

Incluso cuando conocían perfectamente bien el eje del principal ataque lanzado por las tropas alemanas así como sus fuerzas y agrupaciones, el mando de distrito fue incapaz de asumir la responsabilidad y tomar una decisión fundamental para rectificar la situación y proteger a una gran parte de las tropas de una derrota completa, trasladándolas a la antigua área fortificada.

Si el EMG no hacía esto rápidamente, el mando de distrito estaba obligado a hacerlo….El papel del mando de distrito se redujo a una situación en la que ejecutó ciegamente las directrices del EMG y cuarteles generales que estaban desfasados y ya no se correspondían con el rápido cambio de situación que se estaba produciendo en el frente. El mando sistemáticamente, nerviosa e irresponsablemente y, más importante, sin ningún beneficio, intentó comprometer formaciones y unidades sin entrenar en las brechas formadas por los ataques de la principal agrupación enemiga. Al mismo tiempo se sabía previamente que semejantes “bandadas” no podían detener al enemigo, pues ni el tiempo, ni la situación, ni sus propias capacidades lo permitían. La organización de tales medidas se podía haber realizado en algún lugar del interior del territorio, habiendo reunido a las fuerzas correspondientes para llevar a cabo esas medidas. Y el distrito poseía esas fuerzas, pero fueron comprometidas en la batalla y aniquiladas sistemáticamente.

Ya he mencionado más arrima las órdenes que fueron cursadas por el comandante del frente, M. P. Kirponos, en mi presencia y que consistían en lanzar una o dos divisiones ante los golpes de grandes fuerzas enemigas que avanzaban de forma organizada. ¿Cuál fue el resultado de esto? Solo puede haber una respuesta, la aniquilación de nuestras fuerzas al detal, cuestión que sólo ayudó al enemigo.]

Saludos cordiales
José Luis
"Dioses, no me juzguéis como un dios
sino como un hombre
a quien ha destrozado el mar" (Plegaria fenicia)


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