Un debate increíble sobre doctrina militar

El impacto de la Gran Guerra en el pensamiento militar. Cambios y evolución en las doctrinas militares. Regulaciones de campaña.

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PizzaDeOveja
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Un debate increíble sobre doctrina militar

Mensajepor PizzaDeOveja » Mié Ene 18, 2012 12:36 pm

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Última edición por José Luis el Mié Ene 18, 2012 12:59 pm, editado 1 vez en total.
Razón: Infracciones apartados 2 y 3 del artículo 4 de la NdF
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JS-2
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Re: Un debate increíble sobre doctrina militar

Mensajepor JS-2 » Jue Feb 23, 2012 4:27 am

dzugavili escribió:Hola gableleig.
Por eso decía que quizá quieres decir otra cosa,como el T-34 es anterior,y su aparición dejó a los más poderosos panzer IV en desventaja,los alemanes hicieron su versión,por supuesto que ellos lo negaron y requetenegaron,el Panther.Se puede decir que son los dos mejores carros de combate de la IIGM,al menos para la guerra de movimientos,en un combate cara a cara el Tiger II seguramente.
Sobre lo que dices en un mensaje anterior sobre la guerra ofensiva poco justificable con las doctrinas de Marx y Engels,sin entrar en pormenores que serían larguísimos;
Marx,como en otras cosas,distingue entre guerra burguesa y guerra revolucionaria,y ésta podía perfectamente ser ofensiva,aunque como,para él,el capitalismo era una fruta podrida que caería por su propio pèso,no sería en principio necesaria,pues la revolución sería mundial y los explotadores serían despojados del poder por el curso natural de la historia.
Saludos.



Hola!

A mi me suena más lo que dice el compañero gableleig

Compañero, no recuerdo nada de la teoria marxista que presuponga guerras ofensivas por que si. De hecho, no se donde existe tal mención sobre que la revolución y el socialismo debe de ser impuesto.

Las guerras imperialistas, es decir las guerras burguesas, como la primera guerra mundial, (etc) se presupone que es el último fin del capitalismo cuando los monopolios burgueses acaban enfrentandose por acaparar mercados. La guerra Revolucionaria es en contra de ese monopolismo burgues que se presupone intenta acceder a mercados que le son cerrados por que son socializados.

Imponer el socialismo a sociedades atrasadas o aún muy primitivas es antidialectico según el marxismo, y en estos casos como mucho se promueven y se apoyan los sectores más avanzados, más progresistas, que perfectamente puede ser Burguesia progresista que es lo que paso por ejemplo con el Frente Popular en España. Los sectores comunistas se apoyaban y luchaba por una Revolución Burguesa dentro de un estado aún anclado en modelos de producción feudales dominados por una Monarquia y la iglesia. Es imposible , plantenado la situación desde la dialectica pretender una revolución socialista , en una sociedad donde a duras penas a ganado la izquierda( Mayoritariamente Burguesia progresista) en unas elecciones parlamentarias a la Burguesia reaccionaria.

Es que es contradictorio eso que dice, por que si no, no se habria perseguido a los anarquistas y troskistas, POUM durante la Republica Española que se dedicaban a promover un salto cualitativo radical, y expropiaban a la burguesia aliada y progresista beneficiando al frente reaccionario.La Republica Española era burguesa, y se apoyo en contra de la burguesia más reaccionaria, no se pretendía una lucha por la revolución socialista por el claro atraso de la sociedad.


Esas son las diferentes posturas dentro de los frentes comunistas y no, teoricamente no se promueve la imposición del socialismo y la revolución segun yo tengo entendido. De hecho Stalin tiene una cita en uno de sus libros que dice " Si un pueblo quiere el socialismo y la Revolución, la tendrá; Si un pueblo no quiere revolución ni socialismo, no la tendrá".

Entonces por eso se me hace extraño la mezcla de ciertas cosas en este hilo. La Revolución Mundial debe de ser de los pueblos, no de un estado avanzado que se dedique a imponer el socialismo a otros estados mas atrasados. Es que es contraproducente y no lleva a nada. Cada pais y cada pueblo tiene diferentes desarrollos muchas veces independientes unos de otros, y no puedes valerte de la experincia de uno para imponerla en otro, por que las realidades son completamente diferentes y todo necesita sus propios procesos.

dzugavili
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Re: Un debate increíble sobre doctrina militar

Mensajepor dzugavili » Jue Feb 23, 2012 11:09 am

Hola JS-2.
Sin duda tú conoces mucho mejor que yo la teoría marxista.
Lo que yo quería decir con el concepto "guerra" en el marxismo;puesto que "los trabajadores no tienen país",la guerra revolucionaria lo es necesariamente entre clases,entre explotadores y explotados.
Conoces bien que tanto Marx,como sobre todo Engels,tomaron parte activa tanto en la Revolución de 1848,como durante la Comuna de París de 1871,en la segunda de manera ideológica pues ya eran bastante mayores:en el caso de que alguna de éstas hubiese triunfado;el ataque contrarevolucionario de los gobiernos capitalistas,como pasó en Rusia,sería inevitable,y la Revolución debería defenderse,y,en caso de ventaja militar,expandir la Revolución a cuantos países fuera posible,tomando entonces,exteriormente,el aspecto de una guerra ofensiva convencional,como la que está relatando actualmente José Luis,la soviético-polaca.Claro está que,según Marx,no lo es,son los explotados de una zona ayudando a los explotados de otra,puesto que los trabajadores no tienen país.Pero desde un punto de vista historiográfico convencional es una guerra ofensiva entre naciones.
Me extraña muchísimo lo que dices de que no se puede imponer el marxismo en sociedades atrasadas,que en ese caso hay que apoyar a la burguesía progresista como transición,no se puede pretender una "revolución socialista en sociedades atrasadas donde a duras penas ha ganado la izquierda burguesa"...
Pero,hubo uno que se saltó esas "leyes marxistas" de la historia,debido a la coyuntura,quizá con ello creó una desviación de la corriente histórica,que ha llevado al socialismo a su calamitoso estado actual...Pero ese uno fué Lenin,un marxista ortodoxo,que saltó en la atrasada y feudal Rusia por los estadio intermedios e implantó directamente el socialismo,con los grandes problemas que conllevó el hacerlo en una sociedad agraria en vez de en una de base industrial,como siempre presupuso Marx.
Pero,como dijo creo que fué Stalin,ante las dudas de algunos camaradas de partido:
"¿Qué hubieran dicho y hecho Marx y Engels,de estar aún vivos,en nuestra situación? Creo que hubiesen exclamado:¡Al diablo con las precauciones! ¡Adelante con la gloriosa revolución en la URSS!".
Saludos.

maxtor
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Re: Un debate increíble sobre doctrina militar

Mensajepor maxtor » Lun Oct 27, 2014 11:07 am

José Luis escribió:¡Hola a todos!

Yo no sé si Rusia para vosotros despierta el mismo interés que en mí. Pero cada vez que leo sobre su historia, no dejo nunca de asombrarme.

Uno de los casos más increíbles de su historia inmediata a la Revolución y Guerra Civil fue el debate que se produjo a nivel político sobre el futuro organizacional y doctrinal del Ejército Rojo (ER). Ese debate sería totalmente inconcebible en otro país.

Pocos meses después de acabar la Guerra Civil en los campos de batalla en noviembre de 1920, se celebró el 10º Congreso del Partido en marzo de 1921. Ahí, el héroe revolucionario-militar bolchevique Mikhail Frunze (que sería director de la Academia Militar que tras su muerte en 1925 llevó su nombre) expuso, con la ayuda de Sergei Gusev (jefe de la administración política del ER), los primeros bosquejos de su pensamiento (todavía no madurado, pues Frunze tenía entonces 36 años) sobre los cambios y transformaciones que había que acometer en el ER. Con ello dio pie al debate sobre la Doctrina Militar Unificada (DMU).

Era un debate antiguo que venía desde los tiempos del Estado Mayor Imperial y la guerra ruso-japonesa hasta el estallido de la IGM, y que ahora resurgía con renovadas fuerzas. Hay varias cosas en este debate que lo hacen único:

1) Fue encabezado en sus dos vertientes principales por personas que eran más revolucionarios que militares especialistas.

2) Al más alto nivel, el debate no tuvo representación de los militares profesionales.

3) El fondo del tema de debate era asombroso para una perspectiva occidental

4) Por increíble que parezca, de esas mimbres surgió la doctrina militar más avanzada de la época.

Sólo voy a exponer unas cuantas referencias de esos puntos, pues el tema es largo y muy complejo, pero servirá para que, si no me equivoco, quedéis perplejos, al menos en un principio.

Las diferentes posiciones ante el debate de la DMU quedaron marcadas por los dos grupos encabezados por Frunze y Trotsky. Frunze (cuya extraordinaria vida es digna de leerse) quería fundar y desarrollar una DMU que recogiera la manera proletaria de la guerra (tal como él mismo luchó en la GC), una doctrina ofensiva con base marxista. Trotsky, decía inicialmente que la DMU era algo inútil, ya que las guerras eran cambiantes y no se debían ajustar a un dogma inflexible. Tukhachevsky, que se posicionó a la extrema izquierda dentro del grupo de Frunze, quería un estado mayor general internacional (internacional referido a las repúblicas de la URSS) que debía expandir la revolución a todas las naciones por medio de la asistencia militar.

Con el tiempo, Trotsky se posicionó con los militares especialistas (los oficiales zaristas que se habían adherido al Ejército Rojo, como Neznamov y Svechin), que pretendían algo que ya casa más con nuestro pensamiento occidental, o al menos con el pensamiento de la lógica militar. Esto es, querían recoger las realidades tácticas y las lecciones aprendidas en la IGM y la GCR y codificarlas en una doctrina militar. Esto era lo que hizo, por ejemplo, von Seeckt en el Reichswehr de la República de Weimar. Trotsky defendía una doctrina militar defensiva, pues la URSS en esos momentos no estaba capacitada (por diversos factores socio-económicos) para emprender acciones de expansión.

Frunze, por el contrario, quería una DMU ofensiva basada en los principios ideológicos de Marx y Engels. Tengo que reconocer que este hecho me dejó, al principio, totalmente estupefacto. Sin embargo, es más profundo y significativo de lo que parece a primera vista.

En el 10º Congreso de marzo, Frunze todavía no tenía muy asentadas sus ideas, y Trotsky lo atacó con su sarcasmo habitual y su maestría política. Lenin, que estaba en contacto con Frunze desde 1904, le dijo al héroe de Ufa que debía estudiar y desarrollar más sus ideas, y exponerlas más adelante. Hasta entonces no se podía aprobar y adoptar su sistema.

Siguieron meses realmente apasionantes en la vida político-militar de la entonces azarosa Unión Soviética, hasta que Frunze expuso las famosas 14 Tesis Ucranianas en el 11º Congreso del Partido el 22 de marzo de 1922. Esas tesis, en resumen, venían a exponer y defender cinco principios:

1) El ER debía ser entrenado y educado en base a unos conceptos unificados cuyos objetivos debían corresponder a los objetivos del Estado.

2) Los conceptos unificados debían abrazar la vida proletaria tanto en tiempos de paz como de guerra.

3) La DMU debía constar de dos secciones: técnica y política.

4) La sección técnica debía acometer los métodos de entrenamiento de combate, organización del ER y liderazgo, a partir de los éxitos de la GCR.

5) La sección política debía determinar las tareas con que debía enfrentarse el Estado Soviético, discutir el régimen interno del ER y la educación política de los soldados-trabajadores. Era la conexión entre el Ejército y el Estado, para asegurar que el ER estaba actuando de acuerdo con los escritos marxistas y que se dirigía a conseguir los objetivos del Estado.

Defendió un ejército regular compuesto de trabajadores en vez de una milicia de campesinos, pues los campesinos (90% de la población soviética) tenían que ser antes educados políticamente en las tesis del marxismo. Poco a poco, entonces, se desarrollaría un ejército combinado.

En octubre de 1923, Frunze declaró que el ER no estaba apto para el combate; el Comité Central nombró un comité especial, dirigido por Frunze, para examinar la manera en que Trotsky (Comisario de Guerra) había manejado el ER. Los resultados del comité confirmaron que el ER estaba en un estado lamentable, por lo que el Comité Central nombró a Frunze Vice-Comisario de Guerra el 11 de marzo de 1924. Al mes siguiente, Frunze comenzó a ejecutar sus teorías dentro del ER, creando en primer lugar un estado mayor del ER bajo los principios marxistas, a cuya cabeza se puso por algún tiempo. El 7 de diciembre de 1924 estableció los principios de la academia militar del ER, asegurándose que la ciencia militar estuviera guiada por el método marxista, y que las enseñanzas de la academia estuvieran fundadas en los principios de Marx y Engels.

En enero de 1925, Frunze sustituyó a Trotsky como Comisario de Guerra. El 31 de octubre de 1925 moría a consecuencia de una intervención quirúrgica para tratar una úlcera de estómago. Este suceso ocurrió en extrañas circunstancias, y John Erickson ha apuntado que en el verano de ese año, Frunze intentaba proteger al ejército del sistema de seguridad del Estado de Stalin.

Luego vendrían Neznamov y Svechin a dar forma profesional a la doctrina militar soviética, pero hasta entonces los militares profesionales de la Rusia de Lenin habían asistido estupefactos, tengo para mí, a un debate asombroso.

Saludos cordiales
José Luis


Saludos a todos.

Efectivamente, creo que fue un debate apasionado y en el ámbito militar soviético tuvo un papel crucial en la posterior caracterización de las fuerzas militares soviéticas. Fue una época donde el debate era posible y de hecho había mucha libertad para el diálogo abierto aunque posteriormente el debate se volvió imposible con la llegada de Stalin al poder.

En el libro de Peter Peret "Creadores de la Estrategia Moderna. Desde Maquiavelo a la Era nuclear" se aborda la creación de la doctrina militar soviética de aquellos años, el capítulo es escrito por Condoleezza Rice, "La creación de la Estrategia Soviética".

Las definiciones encorsetadas de estrategia militar que separan nítidamente la guerra y la paz, o el ejército y la sociedad no tuvieron sentido para los bolcheviques. Lenin y sus seguidores se sintieron atraídos por el análisis sistemático de la interacción permanente de política y guerra. Cuando los Soviets llegaron al poder en la Revolución de octubre de 1917, no había para ellos ninguna duda de que guerra, revolución, política y sociedad eran inseparables. Aunque el marxismo estableció un marco de actuación, no se convirtió en un proyecto claro y definidio. Los bolcheviques trataron de tomar con seriedad la promesa de Engels de que “la liberación del proletariado provocaría un estamento militar especial y completamente nuevo”. Sin embargo, la revolución se asentó en unas complejas y cambiantes circuntancias. La reciente victoria estuvo amenazada por enemigos internos y externos y a veces parecía que el experimento bolchevique sólo duraría unos cuantos meses. Enfrentándose primero a Alemania y después a la propia guerra civil, los líderes soviéticos lucharon para proteger el embrión de sociedad socialista que existía por entonces, mientras que trataron de establecer la acción de las fuerzas armadas en el progreso socialista. Los bolcheviques debieron su supervivencia a unas potentes fuerzas armadas.

Desde todas direcciones, enemigos extranjeros y las llamadas fuerzas de rusos Blancos amenazaron al nuevo gobierno. En marzo de 1918, las fuerzas alemanas dictaron un armisticio y luego tomaron a voluntad parte del oeste de Rusia, e incluso después de ser derrotados en Europa Occidental en noviembre de 1918, los alemanes apoyaron a los estados independientes bálticos de Letonia, Lituania y Estonia, así como también al movimiento separatista en Ucrania. Una vez que el gobierno bolchevique firmó el armisticio con Alemania, sus antiguos aliados también intervinieron en un esfuerzo para anular la revolución y llevar a Rusia de vuelta al conflicto bélico, soldados norteamericanos y británicos desembarcaron en Archangelsk y Murmansk en el norte, mientras fuerzas adicionales británicas y franceses operaron en Odessa, Crimea y en el Cáucaso. En Siberia, el altamente profesional Ejército Checo, compuesto de antiguos prisioneros de guerra rusos que se habían alistado para combatir contra Austria – Hungría, dominó la línea ferroviaria en apoyo a los Blancos. Tropas norteamericanas y japonesas se extendieron al oeste, hacia Irkutsk en Siberia, desde el puerto del Pacífico de Valdivostok.

La armonización de las expectativas ideológicas con la cruda realidad fue una tarea fundamental a la que se tuvieron que enfrentar los bolcheviques, y fue especialmente crítico para la Rusia revolucionaria donde las necesidades del momento dictaron la dirección a tomar, y fue un éxito considerable crear un Ejército Rojo y ganar la Guerra Civil Rusa.

El choque inicial entre las expectativas y la realidad fue lo que caracterizó a la propia Revolución Rusa, como marxistas los bolcheviques esperaban que la victoria del proletariado en Rusia fuera seguida por una revolución a escala mundial, los radicales como Bakunin en el ala izquierda, creían que Alemania sería derrotada desde dentro, sobrevalorándose claramente la solidaridad de los trabajadores como la debilidad de Alemania. Lev Trotsky publicó ideas más modernas y con ellas pretendía amenazar a Alemania con el aforismo de “no guerra, no paz”, según la cual los soviéticos evitarían la guerra, pero al mismo tiempo fomentarían la inestabilidad interna de Alemania con el fin de detener su avance. Lenin, más conservador, era partidario de que la paz había que asegurarla de forma inmediata y a cualquier coste, con el fin de dar un respiro al castigado Estado ruso. Trostky, en principio ganó el debate y presentó unas condiciones a los alemanes que respondió con una ofensiva a gran escala contra el nuevo Estado soviético. Cuando el enemigo estuvo a menos de dos semanas de Moscú, Lenin entregó a los miembros del Comité Central un ultimátum que posteriormente se haría famoso. En su opinión la única solución era pedir la paz, pensando que la revolución en Alemania era inevitable pero que no se podía saber cuándo, finalmente los bolcheviques firmaron el tratado de BrestLitovsk y aunque perdieron un tercio de la población rusa y el 60 % de su territorio en el continente europeo lograron sobrevivir.

La victoria de Lenin tuvo una vital importancia, no sólo salvó la Revolución, sino que estableció el camino para el futuro desarrollo del Estado soviético, la decisión de proteger los logros obtenidos por el socialismo dentro de Rusia en vez de aspirar a extender la revolución por todo el mundo, fue el acto más importante que realizaron los bolcheviques en sus inicios. Uno de sus efectos fue el establecimiento de un carácter definido de sus fuerzas armadas, colocando a la URSS en la senda del militarismo de la que nunca se apartó.

Aunque el Tratado de Brest – Litovsk dio un respiro, los bolcheviques no disponían aún de las suficientes fuerzas armadas para garantizar una mínima seguridad con Alemania ni para resistir el acoso de los enemigos internos, antes de la Revolución se crearon los consejos militares o soviets, pero su función principal era dirigir actividades para desorganizar y sembrar la discordia entre el ejército imperial. Para la victoria era imprescindible dotarse de fuerzas centralizadas, disciplinadas y entrenadas, pero eso sonaba como la resurección del ejército regular que ellos mismos acaban de ayudar a destruir. Trotsky, nombrado Comisario para la guerra acertó al reemplazar las formaciones de trabajadores que actuaban de forma descentralizada por unidades del ejército férreamente disciplinadas bajo un mando unificado. Los bolcheviques emplearon métodos tradicionales para forzar la movilización de los ciudadanos e impulsar el reclutamiento forzoso de los prisioneros de guerra. El 8 de abril de 1918 se organizaron Comisariados Militares para administrar las nuevas directivas centralizadas y fueran eliminados algunos aspectos que habían estado motivados por cuestiones puramente ideológicas, como el de mando electo, según el cual, los comandantes eran elegidos y destituidos por las propias tropas.

La decisión de confiar el liderazgo de las fuerzas armadas a especialistas militares, esto es, a antiguos oficiales zaristas fue más controvertida y sus efectos perduraron durante bastante tiempo. El 22 de diciembre de 1918, 315 de los anteriores oficiales imperiales servían en el ER y en agosto de 1920 ese número se había elevado a 48.409 (The Soviet High Command de Erickson, pp 33). Algunos de ellos llegaron a las categorías más altas, como el general A.A. Svechin, hombres más jóvenes como Mikhail Tukhachevsky, que había sido Teniente del Ejército Imperial también fueron reclutados. Como consecuencia de poseer una educación superior a los oficiales procedentes de la revolución, estos hombres llegaron a dominar los cuadros de mando del ER, aunque los bolcheviques se esforzaron en crear un núcleo de comandantes rojos tuvieron que prestar uan gran atención a que se fomentara y mantuviera entre los mandos lealtad política. La politización del ejército se hizo inevitable y lógicamente el ER que había sido creado de la necesidad tuvo que ser controlado, el sistema de comisariado militar se creó para ese propósito.

(Fuente: Para la situación durante la Guerra Civil, he utilizado también parte de la Introd. del libro de David Glantz, "Cuando chocan los titanes".)

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maxtor
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Re: Un debate increíble sobre doctrina militar

Mensajepor maxtor » Lun Oct 27, 2014 11:09 am

A pesar de que el ER dio prueba de realizar adecuadamente su tarea, fue objeto de numerosas críticas. Un grupo de oposición política creció en el seno del Octavo Congreso del Partido en marzo de 1918 y se mostró crítico con Trotsky, sus comandantes y el ER. El comisario para la guerra supo resistir los ataques de Stalin, Dzerzhinski y otros que le acusaron de ser un fiel reflejo del ejército imperial y de no entender la naturaleza específica de la guerra del proletariado. La mejor defensa de Trotsky fue la victoria del ER. Estas tensiones reflejan las divisiones dentro del ER entre los especialistas militares y los Comandantes Rojos, que eran bolcheviques cuyo entrenamiento militar había tenido lugar en los campos de batala durante la GC.

Los especialistas estaban influenciados por ciertas formas de pensamiento consideradas reaccionarias, pero los Comandantes Rojos tampoco estaban exentos de fallos. El error más importante se debió a la influencia de Tukhachevsky que insistió en las últimas etapas de la guerra, en lanzar una ofensiva absurda contra Varsovia. Esta acción ha pasado a los anales de la historia militar soviética por la importancia política que Tukhachevsky vio en ella, es decir, en que la revolución podía exportarse con las armas. Tukhachevsky tenía ideas radicales, incluso más que las que estaban de moda en su tiempo, atreviéndose a proponer la creación de un ejército internacional del proletariado cuya misión sería exportar la revolución. Polonia era la primera oportunidad de emprender una ofensiva política y militar de este tipo.

Tukhachevsky se equivocó en la valoración militar de dicha ofensiva ya que el ER no estaba preparado, carente de reservas necesarias, falto de comunicaciones y con unos medios de transporte limitados para desarrollar una ofensiva de tal calibre, fue víctima de duros ataques contra su retaguardia. Se vio obligado a retroceder y aunque Tukhachevsky justificó la ofensiva y cargó culpas en errores del Estado Mayor la derrota marcó de forma negativa la carrera militar de los Comandantes Rojos. El jefe del Estado Mayor, Boris Shaposhnikov, y su ayudante, V. Triandifilov, hicieron posteriormente informes en los que se afirmaba claramente que el ER no tenía la suficiente potencia como para emprender esa ofensiva y se advertía que el factor millitar de la operación había sido subestimado, así prevaleció la tendencia de aquellos que deseaban concentrar sus fuerzas en asegurar las fronteras de Rusia y dominar los continuos desórdenes que se producían en el Este. La lección más importante que extrajeron de Polonia fue que el fervor revolucionario no era un sustituto válido de la preparación militar.

Al acabar la Guerra Civil se intensificó el debate sobre el futuro del ER, los bolcheviques se dispusieron a establecer las líneas fundamentales de la estrategia militar; el modelo de la próxima guerra, el sistema del ER y la naturaleza del “nuevo método militar” bajo control socialista. Trostky estaba en un bando y los Comandantes Rojos, conducidos por entonces por S.I. Gusev y M.V. Frunze. Los debates Frunze-Trotsky tuvieron enorme importancia para la historia militar de la Unión Soviética. Los primeros problemas empezaron en marzo de 1921 con la presentación por parte de Gusev de varias tesis al Décimo Congreso del partido, estas tesis pretendían la creación de una doctrina militar unificada, pero fallaron al intentar ser explicadas. Se partía de la idea de que la guerra del futuro sería larga y difícil, y que debería haber un organismo unificado, mezcla de ideología política y de entrenamiento, basándose en las experiencias de la primera victoria del proletariado: la Guerra Civil.

La maniobrabilidad sobre el terreno y las operaciones ofensivas habían hecho posible ganar la GC y ganarían las futuras; el ER se apoyaría en la fuerza moral y en sus tácticas para neutralizar la preparación técnica de los imperialistas. Trotsky lanzó un vigoroso ataque contra estos argumentos, calificándolos de incorrectos en la teoría y estériles en la práctica. Se opuso a la idea de una doctrina militar unificada, finalmente, los delegados en el Congreso aprobaron sus ideas y fueron abandonadas las tesis de Frunze y Gusev; Frunze reconocía que en “ellas había una cierta vaguedad y ausencia de claridad en su formulación”. (La formulación del concepto de la doctrina militar unificada de M.V. Frunze se encuentra en su libro Edinaia voennaia doktrina i Krasmaia armii (Moscow, 1921)). En un artículo titulado “Una doctrina militar unificada y el ER”, revisó sus ideas, pero mantuvo la opinión de que una doctrina unificada era importante para todos los países ya que en ella quedaba reflejada el sistema de vida y el carácter del Estado. La conveniencia o no de la doctrina militar unificada era un viejo debate en el pensamiento militar ruso y había sido tratado acaloradamente en el Estado Mayor Imperial desde finales de la Guerra ruso – Japonesa hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial.

Frunze fue partidario de la guerra de masas, de la movilización total del Estado. Creía firmemente que el ejército pequeño y profesional, característico de los Estados burgueses, no ganaría las guerras del futuro y predijo que todos y cada uno de los ciudadanos se verían inducidos por el esfuerzo de guerra. La teoría de guerra de masas había sido desarrollada por Engels, quien afirmaba que sólo la sociedad socialista sería capaz de llevar a cabo este tipo de guerra. Las sociedades burgueses desconfiaban demasiado de la clase trabajadoras como para que un ejército de masas estuviera basado en ella. Frunze defendió que el ER debía ser regular y no del tipo de milicia popular basándose en la profuna desconfianza del campesinado, asimismo Frunze hacía hincapié en la primacía de la ofensiva y en al maniobra táctica. La GC se había ganado por la potencia que había proporcionado las unidades móviles de caballería y basándose en unas maniobra sobre el terreno muy hábiles. En opinión de Frunze, los campesinos tenían mentalidad defensiva y los proletariados estaban naturalmente dotados para la ofensiva. Frunze declaraba abiertamente que la ofensiva era la estrategia apropiada, pero ésta sólo podía ser llevada a cabo por un ejército regular bien entrenado.

La oposición de Frunze, a la milicia popular fue un argumento importante para los bolcheviques, la transición a la milicia había ya comenzado como consecuencia de una orden emitida en marzo de 1920. Tukhachevsky puso todo su esfuerzo en la elaboración de la justificación ideológica para ese ejército y con ella se ignoraban los consejos de Engels al respecto. En un cambio algo extraño, Trotsky empezó a defender en 1920 el sistema de milicia popular. Por decreto del Comité Central se estableció un sistema mixto, una vez más fue necesario establecer un compromiso, ya que el Ejército que quería Frunze resultaba demasiado caro para el joven Estado soviético. Durante unos diez años, la milicia popular constituyó una parte importante del poder militar soviético. Sin embargo, el ejército regular era el centro de la atención y rápidamente eclipsó a la milicia.

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maxtor
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Re: Un debate increíble sobre doctrina militar

Mensajepor maxtor » Lun Oct 27, 2014 11:12 am

Frunze prestaba mucha atención al concepto de ejército de masas pero admitía que la tecnología desempeñaría un importante, incluso decisivo, papel en la guerra. Aunque casi llegaba a glorificar la inferioridad tecnológica y la superioridad moral del ejército socialista, Frunze presentó un programa para transformar rápidamente el nivel técnico del ER, fue algo delicado ya que había un corto trecho entre el ejército de élite que él despreciaba y el ejército que se estaba formando. Unos meses después, Trotsky respondió a las tesis de Frunze, en un artículo titulado “La doctrina militar y el adoctrinamiento pseudo-militar” donde afirmaba que el ER había sido creado con el material histórico disponible para la autodefensa del Estado de los trabajadores.

La GC había sido fundamentalmente una guerra de defensa y de retiradas, como había ocurrido al principio de la Revolución francesa. En general, Trotsky se opuso a la formulación de una doctrina al considerar que era prematuro, ya que en un peíodo de grandes convulsiones la única doctrina necesaria era “estar alerta y mantener los ojos abiertos”. (“Kav voorizhal`s revoliutsiia” de Trostky, 2:202). Frunze reaccionaba rápido ante los ataques de Trotsky, modificando una y otra vez sus ideas, admitió que la doctrina militar no debería convertirse endogma, sino que sería una guía, Trotsky siguió criticando “la nueva doctrina militar unificada no sólo establece unos objetivos generales, unas tácticas y una estratégia erróneas, sino que desvía la atención de otras tareas más prácticas y vitales”.

A.A. Svechin, advertía que la doctrina impondría un planteamiento rígido y eliminaría el debate. Finalmente Trostky se preguntaba por qué los principios expuestos por Frunze coincidían con los del gran general ruso Suvoroz, quien daba todo el énfasis a la maniobra y a la ofensiva. Esto último resultó algo embarazoso para Frunze, conocido admirador de Suvorov, quien había mandado ejércitos compuestos por siervos, pero a pesar de la indefinición de sus teoría, Frunze con su tenacidad característica logró restablecer su posición, al final no triunfó Trotsky, sino Frunze.

Mientras Frunze incidía en la primacía de la ofensiva una vez que había comenzado la guerra, estaban tomando cuerpo un debate que duraría años. En 1914 las principales potencias eran partidarias de la ofensiva, pero la experiencia de la 1GM, en la que la ofensiva había conducido al desastre, fue calando en toda la comunidad militar internacional. La preparación para la defensiva y la guerra de posiciones se consideraban idóneas para ganar cualquier conflicto. En la URSS el debate ideológico enmascaró un debate militar importantísimo, en el que tomaron parte Tukhachevsky, Svechin y Shaposhnikov, entre otros. Trotsky influido por los especialistas militares como Svechin, creía que el culto a la ofensiva resultaba repugnante, y para ello se apoyaba en la experiencia de la 1GM. Frunz nunca logró clasificar si la ofensiva política o la estrategia militar de la ofensiva era o no el corazón de sus argumentos. El debate entre Frunze y Trotsky continuó. La doctrina soviética es explícitamente defensiva, pero su estrategia militar es indudablemente ofensiva, incluso con un carácter preventivo.

Al principio de la década de los años 20, la GC era la única experiencia que tuvo el mando rojo, cuando empezó el declive político de Trotsky, Frunze comenzó a controlar el Comisariado para la Guerra, primero como secretario de Trotsky y unos meses más tarde, como comisario de guerra. El principio de la maniobra táctica y de la primacia de la ofensiva comenzó a tomar forma en el pensamiento soviético. Fue aceptada al mismo tiempo la necesidad de debatir la doctrina militar unificada, pero esos debates fueron pasando poco a poco a segundo plano, y con las reformas de 1924-1925 Frunze se vio inmerso en los grandes problemas cotidianos del ER.

Trotsky era considerado el padre del ER por unos, y al mismo tiempo, como el bonapartista que casi lo destruyó, por otros (La reputación de Trotsky, no ha sido restituida todavía en la URSS). El estado del ER era malo y en 1924 Frunze dijo: “La situación en el ejército es extremadamente seria y no se puede considear que esté preparado para el combate” (Las críticas al ER se detallan en Voennaia reforma vSSSR de I.B. Berkhin – Moscow, 1958, 57-59). La comisión militar de enero de 1924 estaba de acuerdo con esta afirmación, algunos de sus miembros deseaban únicamente desacreditar a Trotsky por cuestiones políticas y su evaluación ha de verse bajo ese prisma, pero informes de observadores neutrales, como el Alto Mando alemán, coincidieron en que el ER era un auténtico desastre (“The Soviet High Command”, Erickson, hace una exposición de los problemas a los que se enfrentó Frunze, 173-213). Existía una gran inestabilidad entre los oficiales jóvenes y de categoría media; un tercio de ellos no tenía ninguna experiencia de combate y el 12 % no había tenido educación militar específica. No se había preparado ninguna atención a las municiones ni al desarrollo del armamento. La labor de Frunze fue sin duda difícil; la creación de fuerzas regulares hasta llegar a los 1.5 millones, como él deseaba, no era financieramente posible, por lo que se vieron reducidas a 562.000 (Voennaia reforma vSSSR de Verkhin, p. 46).

No todos los problemas se debieron a fallos de Trotsky, las dificultades económicas y los largos debates también tuvieron su cuota de culpa. Cuando Frunze se hizo cargo del control procuró dedicar al endeble ejército todos los recursos que pudo encontrar, convencido de la importancia de la tecnología predijo que las máquinas serían claves en las guerras modernas. El Comisario de Guerra dedicó considerable atención a adquirir tecnología extranjera mientras que, al mismo tiempo, procuró la creación de una base autóctona. La URSS debe a Frunze, el hecho de que todo el país se preparara para la guerra y pasara a ser un Estado tipo guarnición.

Él defendía la militarización de las industrias claves y la centralización de la autoridad para la toma de decisiones de carácter militar. Frunze confió en que la creación de un núcleo intelectual elevaría el nivel de eficacia del ER, cuando creó el Estado Mayor del ER, estaba decidido a que fuera un organismo eficaz y respetado, por lo que ocupó su jefatura durante un corto tiempo. El punto focal del pensamiento militar soviético durante la siguiente década pasó de los altos círculos políticos al Estado Mayor del ER. Hombres como Mikhail Tukhachevsky, Boris Shaposhnikov y A.A. Svechin, convirtieron al Estado Mayor en un cuerpo de élite del ER, y no se permitió que las consideraciones políticas interfirieran en el trabajo del Estado Mayor. Frunze no vivió lo suficiente para ver la transformación del ER, murió en 1925 como consecuencia de una innecesaria operación quirúrgica, supuestamente ordenada por Stalin. Pero la organización que él estableció siguió funcionando entre 1927 y 1937 y ello permitió la creación de un nuevo Ejército Rojo, y no me extraña que haya historiadores que califiquen a Frunze como el Clausewitz soviético (Frunze: The Soviet Clausewitz: 1885 – 1925, de Walter Darnell Jacobs – The Hague, 1969).

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Re: Un debate increíble sobre doctrina militar

Mensajepor maxtor » Lun Oct 27, 2014 11:13 am

Los cometidos del EMER se hicieron más fáciles una vez que se clarificó la misión política de las fuerzas armadas soviéticas, la victoria de Stalin y su lema de socialismo en un solo país fue singularmente importante, ya que ese lema estableció la prioridad en el Estado soviético; esto es, proteger la Revolución soviética. La URSS tendría que ser una fortaleza, rodeada de potencia hostiles y, al mismo tiempo, temerosa de los enemigos internos por lo que se convirtiría en un Estado represivo. Stalin, refiriéndose al tratado de Brest-Litovsk de Lenin y a su política de coexistencia pacífica, decía que la Unión Soviética sólo tenía la opción de ser lo más fuerte posible, armarse y esperar la siguiente guerra. El sabía que la idea de socialismo en un solo país, como solución permanente, podría poner en peligro la revolución. La Unión Soviética nunca estaría segura hasta que no se viera rodeada por “un cinturón de Estados hermanos”, pero una Unión Soviética fuerte podría ayudar a la revoución, mientras que si era débil, podría ser arrasada. Stalin lanzó la idea de que lo que era bueno para la revolución del proletariado era bueno para la URSS, los que proponían una revolución permanente se quedaron casi sin argumentos a favor, y en 1926 el socialismo en un solo país parecía ser la única opción. Bajo el féreo puño de Stalin quedó asegurada la dictadura del proletariado, pero el coste fue muy grande.

El socialismo en un solo país proporcionó la base política para el precepto establecido por Frunze en 1920: la preparación de todo el país para la guerra total y decisiva, los militares soviéticos empezaron a demandar la movilización de toda la economía para mantener el poder militar y que la diplomacia actuara para asegurar el éxito militar del ER. El Estado mayor, dirigido por hombres como Boris Shaposhnikov y anteriormente Tukhachevsky, gozó de una gran libertad de acción en estos aspectos. Shaposhnikov fue un astuto observador político, con una gran habilidad para adaptarse a las circunstancias del momento. En su obra Mozg armii (El cerebro del Ejército), Shaposhnikov coincidión con Frunze en que las guerras del futuro serían a gran escala. Ningún organismo por sí sólo sería capaz de proteger al Estado, por lo que era indispensable una total coordinación. El Estado Mayor General debería participar en la formulación de los objetivos políticos y militares, puesto que la guerra era la combinación de la política por otros medios.

En cierto sentido algunas de las teorías de Shaposhnikov, eran similares a las de Tukhachevsky, pero el comunismo militante y radical de este último le hacía mucho más agresivo y le daba una mayor importancia a la actuación integrada de todos los medios en política. La diplomacia podía modelar sus relaciones con el mundo capitalista de forma que los países más peligrosos fueran aislados. El bloqueo económico a la URSS, un temor constante en esta época, podía impedirse mediante la aplicación de medias económicas de ayuda a la URSS, por parte de algunos países del mundo capitalista. Tukhachevsky, consideraba que para estar realmente seguros, los planes industriales y los de guerra tenían que estar coordinados, y señaló como graves deficiencias la industria química, transporte y comunicaciones, pero resaltó que, pese a su debilidad industrial, la URSS era un país enorme, que permitía la dispersión estratégica de la industria (factor que posteriormente fue clave para evitar la derrota en los primeros meses de la operación Barbarroja).

Shaposhnikov y Tukhachevsky sostenían la idea de que todos los recursos económicos de la URSS tenían que ser movilizados para apoyar el esfuerzo necesario para la próxima guerra. La industrialización debía estar encaminada, en primer lugar, a potenciar la industria pesada, el ritmo de adquisiciones de material militar aumentó considerablemente entre 1927 y 1929; a partir de entonces disminuyó y comenzó a aumentar de nuevo en 1932. La URSS se encontraba en plena industrialización militar y en una intensa preparación para la guerra, apoyándose en la idea de la protección del socialismo en un solo país.

Desde la GC se había desarrollado una completa, y en algunos aspectos única, doctrina militar soviética. Las lecciones de la GC se orientaban a la preparación para luchar en una guerra ofensiva de maniobra, los aspectos defensivos eran secundarios, pero se fue prestando cada vez más atención a la fortificación de la retaguardia y al trasnporte y a las comunicaciones. El concepto más importante que había emanado de los líderes militares soviéticos era la preparación de todo el país para la guerra. Aumentaron las inversiones en industria pesada y se emprendieron programas para la producción de armas autóctonas para el ER. Además la población tenía un nuevo espíritu marcial y existía un entrenamiento premilitar para los jóvenes y una organización paramilitar para toda la población. La milicia territorial fue potenciada, pero poco a poco, el ejército regular fue absorbiendo el papel principal en poder militar soviético.Es difícil determinar qué influyó más durante esos años formativos, las luchas entre Frunze y Trotsky fueron importantes. La herencia del Estado Mayor General de la Rusia imperial y los debates de carácter militar que se abrieron como consecuencia de los desastres de la Primera Guerra Mundial, fueron también importantes. Una de las características principales de los años finales de la década de los 20 y principios de la siguiente fue la libertad de debate en el ER, esta tolerancia e intensidad de debate está en marcado contraste con la llegada del Stalin al poder que mutiló el pensamiento militar soviético.

Dicho debate de ideas tuvo lugar en un periodo dónde el campo de batalla se transformaba por completo y con rapidez, el interés especial que se había dado antes a la guerra del proletariado comenzó a dar paso a un análisis exhaustivo de los requisitos del nuevo campo de batalla. Los soldados europeos estaban obsesionados por la costosa guerra de posiciones de la 1GM, y las nuevas tecnologías, particularmente el carro de combate eran consideradas la respuesta potencial a ese problema. Pero la utilización efectiva de armas acorazadas estaba aún por descubrir. Las primeras soluciones que se adoptaron consistieron simplemente en la incoporación de estas armas a las que ya existían, utilizando los carros de combate para apoyar a la infantería en la rotura de las líneas enemigas.

El primer tratado sobre este nuevo tipo de guerra fue escrito hacia 1928 por el Jefe de la Sección de Operaciones del EMER, V. Triandifilov (Voennoe istoricheskii zhurnal del Coronel R. Savushkin – Mayo 1983, 77-83). En él estableció un caso de operaciones sucesivas durante la batalla, sostenía que la victoria decisiva sólo se podía alcanzar si el enemigo no tenía la oportunidad de reagruparse. Dedicó gran atención, no sólo a la rotura de las líneas enemigas, sino también a la explotación de la penetración para dar el golpe decisivo y aniquilador. Esta teoría de las operaciones sucesivas reconocía el potencial de las armas acorazadas para operaciones en profundidad. Las teorías de Triandifilov insistían en la importancia de actuar en profundidad contra las unidades que suministraban apoyo al enemigo y contra sus líneas de comunicación. Estas ideas fueron desarrolladas por Tukhachevsky, Berzin, Nikorov y otros, desarrollaron teorías para que el ER pudiera desarrollar este tipo de operaciones con objeto de alcanzar la victoria decisiva. Tukhachevsky defendía el uso combinado de unidades motorizadas, artilleria propulsada y aviación, para lograr la rotura del frente enemigo.

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Re: Un debate increíble sobre doctrina militar

Mensajepor maxtor » Lun Oct 27, 2014 11:15 am

Los aviones bombarderos se utilizarían para atacar las reservas enemigas y un nuevo tipo de fuerzas, los paracaidistas, actuarían contra blancos específicos y para bloquear la retaguardia del enemigo, permitiendo que el golpe definitivo fuera asestado por el segundo escalón de fuerzas.

Los soviéticos reconocían el potencial que tenían las formaciones mecanizadas para incorporar varios tipos de coraza que les permitiría moverse a la misma velocidad. Desarrollaron teorías de una sola arma, rechazando la idea de unidades especializadas de élite, a favor de un ejército de masa, no obstante, las formaciones acorazadas requerían un entrenamiento especializado y de forma tácita se aceptó la necesidad de disponer de unidades de élite bien entrenadas, constituyendo un conjunto aparte del resto del ejército. El atractivo de esta forma de guerra estaba sin duda en el concepto de victoria decisiva y total, y en que daba una total primacía a la ofensiva. La justificación ideológica de Tukhachevsky aumentó probablemente aún maás el atractivo de la opción, pero el papel ideológico no debe exagerarse, las operaciones en profundidad eran sobre todo una forma de explotar el potencial de las nuevas tecnologías. El concepto soviético tenía cierto parecido a las teorías de Guderian y de otros en el ejército alemán, quien a pesar del resultado de la 1GM, estaban convencidos de la importancia de la ofensiva.

Esta línea de pensamiento tuvo una fuerte oposición en Voroshilov y el exoficial imperial Svechín, ya que consideraban una falacia la idea de que las operaciones profundas pudieran lograr la victoria decisiva. Svechín sostenía en su obra Stratégiia que la próxima guerra sería de aniquilamiento, en la que las fuerzas productivas del país serían decisivas. La victoria total no podía alcanzarse rápidamente y la guerra sería larga; las operaciones eran, en su opinión, la clave para la victoria. Tampoco estaban de acuerdo con Tukhachevsky ni con el EMER en el uso de las armas acorazadas, ya que consideraban que las mismas deberían reforzar a las unidades de infantería y artillería. Al final se impusieron las ideas de Tukhachevsky y el concepto de operaciones en profundidad dominó en el pensamiento militar soviétio. A partir de 1931 se creó un grupo de trabajo, dentro de la Escuela de Estado Mayor para el desarrollo de este tipo de operaciones, en coordinación con otras armas. No obstante, la victoria de Tukhachevsky no fue total, ya que algunos de los carros de combate fueron asignados para el apoyo de la infantería y de la caballería, y fue una decisión que se pagó caro en los dos primeros años de la Segunda Guerra Mundial.

El desarrollo de la doctrina de Tukhachevsky no fue en vano. Gracias a ella, los soviéticos estudiaron el pensamiento militar de otros países y desempeñó un papel muy importante en la formulación de estos conceptos. Uno de los canales que se emplearon fue la colaboración con Alemania, matrimonio de conveniencia que se originó con el Tratado de Rapallo de 1922. Los alemanes necesitaban rearmarse fuera del control del Tratado de Versalles y los soviéticos necesitaban asistencia militar extranjera. Esta colaboración fue fructífera para los soviéticos en producción conjunta de equipos militares y por los instructores que Alemania envió a la URSS para enseñar tácticas y para entrenamiento. Los soviéticos ocultaron al mundo el verdadero alcance de tal cooperación, pero parece que el período más importante tuvo lugar a mediados de la década de los años veinte. Se llegaron a acuerdos para la producción de aviones alemanes (a un ritmo anual de 300). (Erickson, “The Soviet Hight Command”, pp. 257). Hacia 1923-1924, la cooperación incluía la realización de cursos técnicos en Alemania para los aviadores soviéticos y la asistencia de oficiales alemanes al EMER.

El impacto de la colaboración con el ejército alemán en el pensamiento soviético no fue demasiado grande, los soldados soviéticos se preocuparon de leer obras extranjeras sobre los nuevos desarrollos militares, por ejemplo, la obra de Fuller sobre los carros de combate fue traducida al ruso en 1923, tres años después de su publicación en GB. Algunos especialistas sostienen la idea de que en el terreno de la lucha acorazada, los soviéticos encontraron soluciones que aunque en su mayor parte eran similares a las de otros países, fundamentalmente con Alemania, en otras fueron pioneros. Existe una considerable falta de acuerdo sobre la originalidad del pensamiento soviético. En Development of Soviet Armor de Miller, se añaliza en relación al desarrollo en Francia, Alemania e Inglaterra y sostiene que los soviéticos fueron muy originales en este sentido. Arthur Alexander, aunque afirma que existieron soluciones peculiares, sostiene que los soviéticos se apoyaron básicamente en ideas de los países extranjeros, ver Armor Development in the Soviet Union and the United States, de Alexander.

Durante la década de los 30, el ejército regular comenzó a incorporar las nuevas tecnologías, en 1936 el 77 % del ER era de carácter regular. Ese se orientó rápidamente en la misma línea que otros ejércitos europeos. En septiembre de 1935, el EMER pasó a denominarse Estado Mayor General del Ejército Rojo de los Trabajadores y Campesinos. La transformación fue completa. El nuevo ER tuvo que enfrentarse a enemigos tanto en el Este como en el Oeste. Se consideraba muy probable un conflicto en dos frentes; en 1928, este temor había ya producido la idea de que el extenso territorio soviético tenía que dividirse en dos. Como consecuencia de ello, entre 1928 y 1938, se tomó la decisión de que la parte oriental soviética fuera económica y administrativamente independiente de la parte europea del país.

Las pretensiones de Japón en Siberia y la debilidad de la capacidad defensiva de la parte oriental crearon enorme preocupación. Los japoneses habían desarrollado planes de guerra contra la URSS, pero fueron sus acciones contra Manchuria en septiembre de 1931, las que evidenciaron su gravedad de la amenaza japonesa. Aunque los soviéticos permanecieron neutrales, sus fuerzas estaban en alerta y se trasladaron a la frontera con Manchuria. Los temores crecieron cuando los japoneses se apoderaron de Shanghai. Como reacción a la actividad japonesa, los soviéticos crearon la Flota del Pacífico y fuertes inversiones en equipamiento para transporte. Desde 1933 a 1936 las relaciones entre soviéticos y japoneses se fueron haciendo cada vez más tensas, pero la hábil diplomacia soviética y el efecto de disuasión de su rearme evitó la guerra contra Japón. El Ejército de Kwantung se dirigió hacia Indochina y el Sudeste Asiático.

Con la subida de Hitler al poder, en Europa ocurrió algo parecido. La mayoría de los expertos estaban convencidos de que la amenaza vendría en primer lugar, del Oeste. Se realizaron diversos preparativos, como el traslado de fuerzas soviéticas al teatro de operaciones europeo, la construcción de almacenes y la movilización y entrenamiento acelerado de reservistas. A pesar de su preocupación por el peligro alemán, los Comandantes soviéticos continuaron sus contactos con sus antiguos colaboradores y algunos incluso comenzaron a dudar sobre la conveniencia y oportunidad del frente antialemán. Stalin, inmerso en un delicado equilibrio de maniobras diplomáticas estaba preocupado por las tendencias de algunos de sus oficiales, entre los que estaba el independiente Tukhachevsky, que insistían en considerar exclusivamente los aspectos militares de la situacióñn. En 1937, la NKVD organizó una campaña masiva contra el Mando el ER y comenzó una tremenda purga en el estamento militar.

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Re: Un debate increíble sobre doctrina militar

Mensajepor maxtor » Lun Oct 27, 2014 11:27 am

Estas purgas se produjeron en el momento más inoportuno desde el punto de vista del desarrollo del pensamiento militar soviético. La teoría de las opoeraciones en profundidad de armas combinadas fue madurando en 1936 y situó el pensamiento militar soviético en el caos. La elaboración de principios de operaciones en profundidad, asociados con Tukhachevsky y con otros comandantes purgados, se paralizó de inmediato. Una vez silenciada la doctrina de la penetración en profundidad de Tukhachevsky, Voroshilov y los defensores de la guerra de posiciones, de una estrategia ligada a las fortificaciones defensivas y al mantenimiento de las posiciones territoriales, comenzaron a formular la nueva estrategia, pero no tuvieron tiempo suficiente como para cambiar el curso de las ideas soviéticas, ni de incidir convenientemente en el entrenamiento de las tropas soviéticas. El resultado fue que los soviéticos se encontraron con una situación en la que no estaban preparados, ni para la guerra de maniobras, ni para la de posiciones. La prueba más evidente de la confusión que reinaba en el ER fue los continuos desastres durante la llamada Guerra de Invierno contra Finlandia, en 1939-1940.

Las fuerzas soviéticas pretendían realizar una guerra ofensiva con operaciones en profundidad, pero las tropas no estaban entrenadas para ello y la proclamada cooperación entre las distintas armas falló muy a menudo. Los paracaidistas fueron utilizados de forma errónea y la política de empleo de los carros junto con la infantería fue un fracaso, cuando se demostró que ésta, al ser incapaz de soportar el fuego enemigo, permanecía oculta mientras que los vehículos acorazados quedaban a merced del fuego artillero ( “The Soviet High Command”, de Erickson, p. 405). La reorganización y potenciación de las fuerzas soviéticas que se llevó a cabo con carácter de emergencia fue lo que salvó al ER de la derrota.

Las experiencias obtenidas de la guerra contra Finlandia obligaron al Mando del ER a introducir cambios. Stalin se deshizo de Voroshilov y dio a S. Timoshenko la total responsabilidad del ER. Timoshenko promovió un programa de entrenamiento intensivo y restableció la primacía de los Comandantes militares sobre los comisarios políticos que habían comenzado de nuevo a tomar iniciativas en el terreno militar. La movilización de la industria para el suministro del material necesario y el énfasis dado al entrenamiento contribuyeron a paliar los efectos causados por las purgas. Sin embargo, no había tiempo suficiente para terminar la tarea emprendida. La obsesión de Stalin por las purgas en medio de una guerra es difícil de comprender. El hecho fue que las purgas tuvieron un efecto fatal para la URSS y se hizo sentir de forma inmediata.

Las purgas fueron un gran error de Stalin al ser llevada a cabo en los años críticos anteriores al ataque alemán. Con las mejores mentes militares silenciadas, recayó sobre Stalin la total responsabilidad de la dirección de la preparación militar. Estaba convencido de que la próxima guerra tendría dos fases. La primera afectaría a las potencias capitalistas, y la URSS se mantedría neutral en el conflicto. La tarea clave para Stalin era prolongar todo lo posible esta primera fase. El confiaba en la infalibilidad de su habilidad diplomática personal para postponer la guerra y esta idea se convirtió en el prisma a través del cual se tomaban las decisiones. Tenía tanto miedo a provocar la guerra con Alemania que no permitió que el Alto Mando llevara a cabo una movilización de las fuerzas, incluso cuando había pruebas evidentes de los movimientos de las tropas alemanas. La movilización industrial del país continuaba a un ritmo frenético, y Stalin se empeñó en conseguir cada pulgada de terreno entre la URSS, Finlandia y Polonia. El Pacto – Nazi soviético de 1939 sólo puede ser comprendido en este sentido. Él consideraba inevitable una guerra con los Estados capitalistas, pero creía también que las contradicciones inherentes al capitalismo les llevarían a una guerra entre ellos. Una alianza temporal con uno de ellos podía servir para ganar más tiempo, por lo que el pacto con la Alemania nazi estaba justificado. Con su habilidad diplomática, en unos pocos meses adquirió para su país una serie de territorios de gran valor. Pero todo ello no logró retrasar la guerra el tiempo que hubiera sido necesario.

El hecho de que el avance alemán no lograra alcanzar su objetivo es un índice de la tenacidad rusa y de los errores estratégicos y operativos alemanes. La victoria de Rusia en la Segunda Guerra Mundial fue, en muchos aspectos, la victoria de un país movilizado para la guerra. La eficaz resistencia de la población que tuvo muy claro cuál sería su destino con los nazis, la guerra de los partisanos que no había sido tenida en cuenta por los creadores de la estrategia soviética, triunfó en las áreas urbanas y rurales. También se llevó a cabo un esfuerzo importante y clave al trasladar núcleos industriales hacia zonas más alejadas de la lucha haciendo bueno el diagnóstico de Tukhachevsky de que la fortaleza de Rusia descansaba en su amplio territorio y en la potencial capacidad de dispersión estratégida de su industria.

La habilidad del Mando soviético en darle la vuelta a los acontecimientos del verano de 1941 en el frente fue aclamada por Stalin como su victoria, aunque posteriormente Khrushchev lo negó durante su campaña de desestalinización. Desde 1956 la derrota de la invasión alemana ha sido considerada como una victoria del pueblo soviético y de su sistema político. La versión soviética moderna mantiene una posición entre estos extremos, y por ello es posible tener en cuenta todos los factores que influyeron en la guerra. La guerra demostró ser un implacable juez de talento y capacidad de liderazgo del ER, ya que los comandantes que no poseían la suficiente preparación no sobrevivieron, y la calamitosa situación inicial hizo que Stalin se dejase de favoritismos políticos e hizo que volvieran al frente a muchos Comandantes mejor preparados.

Más importante aún, fue la capacidad de lucha soviética que mejoró con el transcurso de la guerra; no sólo la iniciativa y la flexibilidad en el campo de batalla, sino también el planeamiento, la preparación y la coordinación, en el caso soviético fue una proeza especialmente importante, como consecuencia de los grandes cambios que fueron necesario adoptarse. La modificación más importante tuvo lugar en el área de la estratgegia defensiva y en las tácticas. Al principio de la guerra los soldados soviéticos no sabían maniobrar defensivamente y mantenían tenazmente sus posiciones mucho más allá de lo que hubiera sido aconsejable (Raymond Garthoff, “Soviet Military Doctrine”, Sta. Mónica, Calif. 1953, p. 76). Y las retiradas eran caóticas. Era reconocida la necesidad, de en determinadas ocasiones, llevar a cabo retiradas estratégicas, pero se había dedicado poco esfuerzo para el entrenamiento de los Comandantes y de sus tropas en este sentido.

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Re: Un debate increíble sobre doctrina militar

Mensajepor maxtor » Lun Oct 27, 2014 11:40 am

La falta de atención a la defensiva fue compensada en los Reglamentos de Campaña de 1942, en ellos, la defensiva aparecía de forma explícita como una forma normal de combate, aunque se seguía considerando a la ofensiva como el aspecto fundamental de la acción de combate en el ER. Las fuerzas soviéticas fueron aumentado su eficacia en la defensa en profundidad y mediante la utilización de tácticas más activas y flexibles. La defensa no tenía porqué ser estática, y dicha mejora defensiva ofrecía buenas oportunidades para la ofensiva. Los contraataques fueron normalmente un éxito cuando se realizaron en conjunción con acciones defensivas, a partir de 1942, pero la fase decisiva de la guerra llegó realmente en el otoño de 1942, en Stalingrado, que fue la batalla que marcó un punto de inflexión en la guerra. Allí, los soviéticos llevaron a cabo la guerra de maniobra para la que se habían estado preparando.

El esfuezo de guerra hasta Stalingrado se puede resumir en una constante lucha para recuperar la iniciativa perdida en junio de 1941. En Stalingrado, y posteriormente en la decisiva batalla de Kursk, los soviéticos se apoyaron en la sorpresa, en la maniobra y en su arumadora superioridad numérica para lograr la absoluta aniquilación del enemigo,. Al final, se utilizó el arma acorazada para las operaciones en profundidad, y dicha experiencia marcó posteriormente el pensamiento militar soviético después de la 2GM.

La Segunda Guerra Mundial fue ganada por la total preparación de la sociedad soviética para la guerra que Frunze previó en 1924. Fue también una victoria de la estrategia y de las operaciones soviéticas, que tuvieron que se adaptadas para enfrentarse a las nuevas situaciones. Pero sobre todo fue una guerra de aniquilación, exactamente la que Svechin había imaginado. La capacidad de movilización de la industria para apoyar a una guerra prolongada resultó decisiva. La determinación del soldado soviético y la capacidad del mando para movilizar, entrenar y llevar a cabo una aportación de hombres para la lucha, fueron las causas del triunfo. Las fuerzas alemanas demasiado extendidas y ocupando unas líneas de frente sin ninguna profundidad en un terreno hostil, no pudieron enfrentarse con las inmensidades de una Madre Rusia preparada para la guerra.

El pensamiento militar soviético, al haberse producido en el turbulento período que abarca desde 1917 hasta la victoria sobre Alemania en 1945, fue la base del posterior poder militar soviético y a pesar del desarrollo posterior tecnológico de la era nuclear, fue una doctrina de armas combinadas que estuvo muy presente en el pensamiento soviético y la ofensiva siguió siendo el método preferido en la guerra. La estrategia moderna soviética intentó distinguir entre la doctrina político – militar, que es la de mayor rango y esencialmente defensiva y la doctrina técnico – militar (similar a la estrategia) que mantivene la primacía de la ofensiva y la necesidad de la sorpresa y de la iniciativa.

Los años de creación de la estrategia soviética deben considerarse no sólo como una obra de Lenin, Trotsky y Stalin, sino de soldados como Tukhachevsky, Triandifilov y Svechin; no siempre han coexistido fácilmente los dos niveles. La dirección del desarrollo militar soviético recaía en el Partido, sin embargo, los expertos en los aspectos técnicos de la guerra eran los oficiales profesionales. Gran parte de la historia de la evolución de la doctrina soviética se centra en los esfuerzos por encontrar un equilibrio entre estos dos mundos; esto es, el desarrollo paralelo de las doctrinas, político – militar por un lado y técnico – militar por otro.

Saludos desde Benidorm.
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