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Reichswehr: Estrategia de Defensa Nacional

El impacto de la Gran Guerra en el pensamiento militar. Cambios y evolución en las doctrinas militares. Regulaciones de campaña.

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Reichswehr: Estrategia de Defensa Nacional

Mensajepor José Luis » Vie May 24, 2013 6:41 pm

¡Hola a todos!

Los éxitos cosechados por la Wehrmacht durante 1939-1941 y la mitología sobre la Blitzkrieg han generado, entre otras fábulas, una errada suposición sobre la estrategia militar adoptada por el ejército alemán durante el periodo previo de entreguerras. El pensamiento militar del Reichswehr y del primer periodo de la Wehrmacht no estuvo gobernado por una posición de ofensiva estratégica, sino por su contraria, una defensa estratégica. Sólo en 1936 se consideró la planificación de una "defensa ofensiva" de cara a una posible guerra en dos frentes. Esta posición quedaría recogida en el "Caso Verde" (plan de ataque contra Checoslovaquia) de 1937, una operación que se contemplaba sin prácticamente ninguna esperanza de éxito por parte del OKH, que sólo veía viable, una vez alcanzados los objetivos de rearme y expansión de la Wehrmacht, a partir de 1942, como mínimo. Por esta razón, cuando la ejecución del "Caso Verde" parecía inminente en el verano de 1938, el jefe del EMG, Halder, estaba decidido a ordenar al círculo de conspiradores reunidos en torno a Oster la ejecución de un plan para arrestar o incluso matar a Hitler. Al parecer, sólo el Acuerdo de Munich alcanzado en septiembre detuvo esta aventura. Pero no es de conspiraciones que pretendo escribir aquí; tan sólo subrayar que ese pretendido golpe de estado era la consecuencia de la completa falta de esperanzas en el OKH sobre la suerte de una nueva guerra para Alemania en 1938, y, por tanto, sobre la falta de preparación del ejército alemán y de Alemania, según el OKH, para sostener una "defensa ofensiva" antes de completar el rearme y expansión de la Wehrmacht.

Para una introducción de la estrategia militar alemana del periodo de entreguerras me dispongo a traducir un artículo de Matthias Strohn, "The German Army in the Interwar Years", que conforma el capítulo 9 del libro editado por Herman Amersfoort y Wim Klinkert, Small Powers in the Age of Total War, 1900–1940 (Leiden & Boston: Brill, 2011), pp. 201-220. Este artículo es un breve resumen del monográfico de Strohn, The German Army and the Defence of the Reich: Military Doctrine and the Conduct of the Defensive Battle, 1918-1939 (Cambridge University Press, 2011). Mi objetivo es darlo a conocer a quienes no leen en inglés y estén interesados en este atractivo tema. Por ahorrar tiempo, omitiré las notas, aunque si alguien tiene interés sobre la fuente de alguna información, la daré sin problemas. Añadiré, en forma de asterisco, alguna nota de mi propia cosecha cuando lo crea conveniente.

Saludos cordiales
JL
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Re: Reichswehr: Estrategia de Defensa Nacional

Mensajepor José Luis » Vie May 24, 2013 6:52 pm

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Para el historiador militar los años de entreguerras constituyen probablemente uno de los periodos más fascinantes del siglo veinte, pese a que fue una época relativamente pacífica para la mayor parte de las potencias europeas. Las lecciones de la Primera Guerra Mundial [IGM, en adelante] y la incidencia de nuevas armas, como el tanque, hubieron de incorporarse al pensamiento y doctrina militares. En consecuencia, el periodo de entreguerras fue una época de intenso y acalorado debate para todas las fuerzas armadas de Europa y Estados Unidos. La historiografía del ejército alemán en este periodo se ha concentrado mucho en el desarrollo de la llamada “Blitzkrieg” como una condición esencial para los éxitos alemanes en la primera mitad de la Segunda Guerra Mundial [IIGM]. Sin embargo, la opinión de que un concepto “Blitzkrieg” había estado merodeando en las mentes de los militares alemanes y que sólo restó a Hitler y el rearme llevar esas ideas a la práctica, reduce el periodo de entreguerras a una mera época de transición. Oculta el hecho de que sólo unos pocos años antes del estallido de la IIGM el total de las fuerzas armadas alemanas comprendía un ejército de 100.000 hombres y una marina de 15.000 hombres, y que el Tratado de Versalles había degradado a Alemania a una potencia de tercer orden. Este pequeño ejército no sería suficientemente fuerte como para repeler e invadir, y, en consecuencia, para el Reichswehr y la Wehrmacht en las primeras etapas de su existencia, el principal asunto fue encontrar una respuesta a la cuestión de cómo podía defenderse la patria contra enemigos superiores. Al mismo tiempo no hay duda de que la condición de pequeña potencia nunca se vio como algo más que una situación provisional, que no iba a afectar a la identidad y estrategia fundamental de la nación.

El 11 de noviembre de 1918, los alemanes se rindieron y terminó la IGM. Los meses entre esta fecha y la firma del tratado de paz el 28 de junio de 1919 fueron tiempos turbulentos para Alemania. Se mantenía todavía el bloqueo británico, y en el oeste los enemigos estaban preparados para marchar sobre el Reich. En el este, Alemania estaba amenazada por los levantamientos polacos, y los términos del tratado, entregados a la delegación alemana en Versalles el 7 de mayo de 1919, causaron consternación entre prácticamente todos los grupos políticos y sociales de Alemania. Especialmente la llamada “cláusula de culpa de guerra” 231, que declaraba que Alemania tenía que aceptar la responsabilidad exclusiva de la guerra, causó indignación en Alemania. Hans von Seeckt, el representante del estado mayor general en Versalles y más tarde Chef der Heeresleitung*, declaró en una carta a su esposa que se había topado con sus peores expectativas.

Militarmente, el tratado degradó a Alemania a una potencia de tercer orden, no sólo inferior a las fuertes potencias de la Entente, sino también a Polonia y Checoslovaquia. Se abolió el servicio militar obligatorio y se limitó el ejército a 100.000 hombres organizados en siete divisiones de infantería y tres de caballería. Se limitó el armamento de las divisiones, y no se permitió al ejército mantener una fuerza de tanques o hacer uso de la artillería pesada. La pieza de artillería más pesada permitida fue el obús de 10,5 cm., del cual se permitió mantener doce unidades a cada división de infantería; es decir, ochenta y cuatro en total para todo el ejército. Además, el tratado prohibía gases tóxicos u otros similares. Se abolió el estado mayor general, al igual que las escuelas y academias militares. En el oeste, la ribera izquierda del Rin fue ocupada por las tropas de la Entente, y solo la fuerza de ocupación francesa comprendía unos 90.000 hombres. Además, tenía que crearse una zona desarmada que alcanzaría unos cincuenta kilómetros hacia el este del Rin. Dentro de esta zona debían desmantelarse todas las fortificaciones y ninguna tropa alemana debía desplegarse en esta área. Para supervisar la ejecución de las cláusulas del tratado, se estableció la Comisión de Control Inter-Aliada, que tenía permiso para moverse libremente por Alemania.

Debido a la dureza de las condiciones, el gobierno alemán dudó en firmar el tratado, y los militares exploraron las opciones disponibles para Alemania si se rechazaba el tratado. Se celebraron una serie de reuniones, la mayoría de ellas bajo el liderazgo del general Groener**, que había sucedido a Erich Ludendorff como Intendente General [Generalquartiermeister] poco antes del final de la IGM. Una de estas reuniones se celebró en Kolberg los días 19 y 20 de mayo de 1919; esboza los problemas que el ejército alemán afrontaría durante la mayor parte del periodo de entreguerras, y, por tanto, merece una atenta mirada. Groener dio un discurso sobre la actual situación política, económica y militar, y se extendió sobre las consecuencias que afrontaría Alemania si decidía rechazar el tratado. En este caso, Groener estaba convencido de que la Entente renovaría las hostilidades, y vio dos posibles maneras en que los alemanes podían reaccionar a esto. Primero, podían permitir al enemigo entrar en Alemania y adoptar una resistencia pasiva. Esta aproximación fue descartada porque Groener no creía que la situación interna política y económica de Alemania permitiera su conducción exitosa. Además, Groener pensaba que la población alemana no apoyaría otro conflicto armado y que su actitud tendría efectos negativos en la moral y diciplina de los soldados, y de esta forma dificultaría la conducción de las operaciones.

Segundo, los alemanes podían tomar las armas de nuevo. Groener consideró esencial que Alemania entrara en este nuevo conflicto “con un expediente limpio” para evitar nuevos debates acerca de la responsabilidad por la guerra. Si Alemania no conseguía establecer el caso de que las potencias de la Entente y sus desmesuradas demandas eran responsables del comienzo de la apertura de las hostilidades, el mundo se uniría de nuevo y pronunciaría la demanda Germaniam esse delendam. Groener era muy escéptico sobre la posibilidad de que el gobierno alemán tuviera éxito en convencer de su caso a la comunidad mundial, y no esperaba ningún apoyo de otras naciones para Alemania. En consecuencia, consideraba la restauración del poder económico y la estabilidad política como los primeros pasos necesarios para la resurrección del estado alemán y la posibilidad de hacer una guerra exitosa contra enemigos poderosos, pero no podía ver nada de ello como una posibilidad inmediata en Alemania. La única solución posible para acelerar este proceso visto por Groener era una alianza con la Rusia bolchevique, tanto política como militar. Sin embargo, sus expectativas eran deprimentes, pues un pacto así disuadiría a otros posibles simpatizantes. Además, Groener razonó que la calidad del ejército soviético era deficiente y que las ganancias de la cooperación militar serían marginales. Lo peor de todo, una coalición semejante sólo podía tener algún impacto si el gobierno alemán decidía introducir el bolchevismo en Alemania, y, por supuesto, este “suicidio” estaba fuera de lugar.

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Re: Reichswehr: Estrategia de Defensa Nacional

Mensajepor José Luis » Vie May 24, 2013 7:08 pm

El cerco de Alemania por los enemigos potenciales Francia, Bélgica, Polonia, Checoslovaquia y la Unión Soviética significaba que en el caso de una guerra mayor las fuerzas alemanas no podrían concentrarse plenamente en el Schwerpunkt de operación más probable, vg. el frente oriental contra Polonia. Habría que desplegar grandes cantidades en el frente occidental o la costa, intentando retrasar el avance de la Entente en Alemania y evitando que el enemigo ocupara el área del Ruhr, el centro industrial de Alemania, tanto tiempo como fuese posible. Además, las tropas necesitarían destruir posibles levantamientos y mantener el orden en el interior. Considerando todos estos factores, Groener estimaba que una fuerza de combate de entre 700.000 y un millón de soldados sería el mínimo para levantar una resistencia exitosa contra los enemigos invasores, aunque sólo estaban inmediatamente disponibles unos 350.000 hombres.

Más preocupante incluso que el número relativamente pequeño de soldados era la cuestión de suministrar al ejército. En la fase inicial de un nuevo conflicto, esto no sería un problema apremiante, pues había disponible todavía suficiente material de la IGM. No obstante, a largo plazo el suministro se convertiría en el talón de Aquiles del ejército. Las fábricas de armamento del área del Ruhr y la Alta Silesia estarían en el centro de los campos de batalla y serían ocupadas por el enemigo o destruidas durante el combate, por lo que se agotarían finalmente los stocks.

Tras explicar estos factores, Groener volvió a la conducción de las operaciones. En el oeste, adelantó que la Entente en primer lugar trataría de ocupar el área entre los ríos Weser y Rin, especialmente el área del Ruhr con las fábricas de armamentos y minas de carbón vitales para los alemanes, antes de invadir el sur de Alemania en una segunda operación. El siguiente avance apuntaría a Berlín, y Groener estaba convencido de que la ocupación de la capital alemana era el auténtico objetivo de los franceses. De la mano de este ataque directo hacia Berlín, Groener esperaba probables operaciones sobre los flancos; una contra las áreas industriales de la Alta Silesia a través de Baviera y Bohemia, y la otra explotando las inadecuadas defensas costeras en el área de Danzig para desembarcar tropas para una campaña en el norte de Alemania.

Groener estaba convencido de que estas operaciones serían un paseo militar (militärischer Spaziergang) para la Entente. Por tanto, calculó que serían suficientes de 20 a 30 divisiones para el ataque hacia Berlín, mientras que se usarían de 10 a 12 en el ataque del flanco meridional y de tres a cuatro en el norte. Esta ofensiva general en el oeste estaría apoyada por invasiones simultáneas desde el este y sureste. En conjunto, Groener previó que el ejército alemán se enfrentaría a una fuerza invasora de 750.000 soldados franceses, polacos y checos; el 75 por ciento de las tropas disponibles del enemigo y en torno al doble de lo que los alemanes podían poner en campaña.

Para Groener la comparación de fuerzas dejaba sólo dos opciones para los alemanes. Primero, tomar la defensa estratégica en el frente occidental y lanzar un ataque preventivo contra Polonia. Un ataque concéntrico sobre Varsovia parecía ser de lo más prometedor y Groener confiaba que era posible un éxito táctico o incluso operacional contra las fuerzas polacas. Sin embargo, era evidente que la Entente, especialmente Francia, no aceptaría una alteración de la situación en el este. El segundo curso de acción esbozado por Groener reconocía este hecho y profundizaba en la formación de posiciones de erizo, defendiendo el río Oder en la Alemania central contra los invasores del oeste, y las fronteras de 1914 en el este. Ambos depliegues serían vulnerables desde los flancos, y el enemigo también podía llevar un ataque a través de la Alta Silesia, amenazando el área industria que se juzgaba vital para el suministro de las fuerzas alemanas, especialmente después de la pérdida del área del Ruhr en el oeste. Esto ocurriría inevitablemente si el ejército alemán decidía retirarse al río Oder. Por tanto, conducir una campaña puramente defensiva podía no ser una solución para el ejército alemán, y así la primera opción podría ofrecer la mejor expectativa de un éxito al menos temporal.

La charla de Groener muestra el dilema que afrontaban los alemanes y que influyó su planificación militar durante todo el periodo de entreguerras. Debido a la potencia militar de la Entente, los posibles éxitos tácticos y operacionales en el este se verían arruinados por la derrota estratégica en el oeste. Cualesquiera ganancias que se hicieran en el este, el destino de Alemania se decidiría en el Rin, no en el Vístula.

Si había habido alguna duda sobre la situación estratégica, la ocupación del Ruhr en 1923 dejó claro a todo el mundo que la acción militar no era una opción viable contra el ejército francés. En 1922 Alemania se había retrasado con el pago de las reparaciones, y, como una consecuencia, tropas francesas y belgas ocuparon el centro industrial de Alemania en enero de 1923. El Reichswehr no estaba en posición de evitar esto y tuvo que aceptar que era demasiado débil para levantar cualquier resistencia ante las tropas francesas y belgas.

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Re: Reichswehr: Estrategia de Defensa Nacional

Mensajepor José Luis » Sab May 25, 2013 12:34 pm

Como resultado de los sucesos, el Truppenamt, que había sido creado como sustituto del abolido estado mayor general, preparó dos estudios que trataban las posibles reacciones alemanas y una ampliación del ejército para enfrentar a las fuerzas francesas en batalla. Estos estudios llevaron los nombres en clave Sommerarbeit (Trabajo de verano) y Winterarbeit (Trabajo de invierno), respectivamente. Winterarbeit se ocupaba de la creación de un Notheer (ejército de emergencia) sobre la base de las armas y material disponibles. Las unidades debían establecerse una tras otra en los diferentes distritos militares, en tanto en cuanto hubiera armas y material disponibles. El Truppenamt calculó que el ejército podría comprender finalmente dieciocho divisiones de infantería y tres de caballería que estarían apoyadas y reforzadas por débiles reservas y guardias fronterizas. El Truppenamt llegó a la conclusión de que este ejército no estaría en situación de conducir una “guerra seria” (ernsthafter Krieg), pero sería capaz de “solventar tareas fáciles, limitadas en el tiempo y el espacio”.

Mientras Winterarbeit se explayaba sobre el ejército de emergencia ad hoc, Sommerarbeit se centraba en la movilización de un gran ejército que tendría una oportunidad contra un enemigo fuerte y bien equipado. Para poder conseguir algún éxito estratégico contra el invasor, el Truppenamt calculó que eran necesarias treinta y cinco divisiones de infantería y tres de caballería que serían reforzadas por guardias fronterizas y algunas unidades de defensa aérea. El problema obvio para tal fuerza era la adquisición de las armas y el material necesarios. Este problema se veía incrementado por la demanda de que estas unidades se formasen simultáneamente en los distritos militares. De otra forma, el enemigo tendría la oportunidad de derrotar al ejército mientras todavía se estaba reforzando. Si el ejército alemán conseguía construir un fuerte ejército bajo estas condiciones, el Truppenamt confiaba en que las fuerzas “tenían una buena oportunidad contra un enemigo fuerte”.

El 1 de junio de 1923, el departamento T1*** del Truppenamt preparó un informe sobre las oportunidades de Sommerarbeit. Se calculó que se necesitaban un millón de soldados para satisfacer las demandas de personal. Esta cifra incluía el ejército de campaña, unidades de guardias fronterizas y reemplazos. En las cruciales primeras cuatro semanas de la campaña, se anticipó que el ejército tenía que basarse en voluntarios; sólo tras este periodo se enviarían soldados reclutados a las unidades. Calculando el número de reservas, el estudio mostraba que, a primera vista, esta fuente estaba disponible hasta 1927. Sin embargo, no se podían reclutar suficientes especialistas para satisfacer las exigencias crecientes de una guerra moderna. Como conclusión, el estudio declaraba que, con los medios a mano, Sommerarbeit no podía ejecutarse y que Alemania no era capaz de defenderse. En consecuencia, los planes de Sommerarbeit se consideraron inalcanzables; así, el establecimiento del ejército de emergencia de Winterarbeit se convirtió en el primer objetivo del Reichswehr.

Esta evaluación y la realidad de la ocupación del Ruhr mostraban que era improbable que Alemania pudiera construir una fuerza suficientemente fuerte para hacer frente al enemigo en batalla abierta, y algunos oficiales dentro del ministerio del Reichswehr comenzaron a desarrollar nuevas ideas sobre la conducción de una futura guerra. Los “jóvenes turcos”, como llamó Michael Geyer a este grupo de vanguardia, abogaron por la adopción de algún tipo de doctrina de guerra de guerrillas por el ejército alemán, pues reconocían éste como el método más adecuado de una nación débilmente armada para oponerse a una nación fuerte.

El defensor más destacado de esta aproximación fue el Oberstleutnant Joachim von Stülpnagel. Sus ideas sobre la llamada Volkskrieg o guerra popular están bien representadas en el estudio titulado Gedanken über den Krieg der Zukunft (Ideas sobre la Guerra Futura), que entregó a los oficiales del Reichswehr en febrero de 1924. Predijo que en la próxima guerra Alemania no sería capaz de evitar una invasión francesa de las partes occidentales de Alemania, como había mostrado la ocupación del Ruhr. Cuando el enemigo avanzara en Alemania, la población se levantaría y atacaría, debilitando y desviando fuerzas enemigas adoptando tácticas de guerrillas. La guerra tradicional con un teatro de operación o una línea de frente claramente definidos ya no era la norma, sino el “combate en áreas extendidas” (Flächenkrieg in tiefsten Räumen). La rebelión estaba legitimada por el argumento de que la guerra es un acto de violencia y por tanto no atado a ningún acuerdo o tratado que intente controlar la brutalidad y la crueldad en tiempo de guerra. Stülpnagel reconocía que esto conduciría a represalias, pero estaba dispuesto a aceptarlas como una necesidad de la guerra, porque el principio básico para este tipo de guerra descansaba en la creencia de que las fronteras tradicionales entre soldados y civiles se habían resquebrajado durante la IGM.

Volkskrieg era una parte importante del concepto de Stülpnagel, pero era suficientemente realista para ver que la guerra popular sola no podría traer una decisión. En la tradición de Schlieffen****, Stülpnagel pedía que el golpe final debía lanzarse en la batalla culminante, aunque era consciente de que con el ejército disponible esto era ilusorio. Este segundo paso era crucial para Stülpnagel y razonaba que la “Volkskrieg sola nunca traerá una decisión”. En consecuencia declaró que “Hoy y en el futuro inmediato, la aceptación de una guerra (Annahme des Krieges) es sólo un gesto heroico”. Esta declaración se asemejaba a las ideas de Clausewitz sobre una guerra contra los franceses después de 1806 y no es asombroso que Stülpnagel hiciera referencia a la situación en la que se había encontrado Prusia después de las derrotas de Jena y Auerstedt. No obstante, Stülpnagel expresó que había una diferencia crucial entre 1806/1813 y 1923. La situación política de 1813 había favorecido a los prusianos, mientras que era evidente que no había aliados poderosos a la vista en 1923. Stülpnagel abundó en una renovada alianza prusiano/alemana y británica, pero era suficientemente realista para comprender que semejante alianza no estaba en el horizonte. En contraste con Clausewitz, Stülpnagel se expresó en contra de una nueva guerra contra Francia. Era consciente de que una guerra “se nos podía imponer”, pero Alemania no debería empezar una guerra contra Francia salvo que la situación política hubiera cambiado a favor de Alemania y el ejército se hubiera rearmado.

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Re: Reichswehr: Estrategia de Defensa Nacional

Mensajepor José Luis » Dom May 26, 2013 6:47 am

Naturalmente, Stülpnagel no fue el único en reconocer la debilidad general del ejército alemán. Por ejemplo, Groener vio muy claramente las limitaciones del ejército y desarrolló una visión distinta sobre el uso de las fuerzas militares. El 16 de abril de 1930, en su función como ministro de defensa, cursó la directiva Tareas de la Wehrmacht, que muestra claramente su visión realista de la fuerza y capacidades del ejército alemán. Puesto que el ejército no sería capaz de derrotar a un enemigo importante en batalla, razonó que “un gobierno alemán responsable” podría “decidir bajo ciertas circunstancias no ofrecer resistencia militar” a un ataque de una potencia extranjera. El Reichswehr debía usarse sólo en caso de disturbios internos (el llamado Caso Pieck), en situaciones precisamente definidas que requirieran una urgente acción de emergencia, o en situaciones internacionales favorables. La acción de emergencia estaba justificada si ataques por unidades de un estado extranjero, fueran regulares (Caso Pilsudski) o irregulares (Caso Korfanty), amenazaban con crear un hecho consumado. El Reichswehr debía usarse contra unidades irregulares enemigas sólo si el despliegue ofrecía alguna expectativa de éxito. Este sería el caso si el estado atacante estaba “muy ocupado militarmente en cualquier otro lugar”, o si la resistencia podía resultar en “la intervención de otras potencias o autoridades internacionales”. Curiosamente, Groener también subrayó que esta dispuesto a usar el ejército ofensivamente (“uso de la Wehrmacht, incluso si no somos atacados inmediatamente”). El escenario más probable para esto era si Alemania podía disfrutar de una coalición de fuerzas. Aunque Groener mencionó esta posibilidad, sus posteriores elaboraciones sobre el despliegue del ejército muestran que no creían en semejante escenario en el futuro próximo. Si Alemania iba a la guerra, expresó, el ejército sólo podía descansar en el Reichswehr actualmente existente. También mencionó el ejército de campaña reforzado de veintiuna divisiones, pero dejó claro que la actual situación de suministros no permitía la construcción de esta fuerza.

El 3 de febrero de 1933, sólo unos cuantos días después de su nombramiento como canciller, Hitler reveló sus objetivos políticos a algunos selectos miembros del Reichswehr. En sus elaboraciones, Hitler dejó claro que la guerra era inevitable a largo plazo, porque él perseguía “la conquista de espacio vital en el este y la implacable germanización (Germanisierung)”. A pesar de la revelación de las intenciones de Hitler, la actual planificación militar y la conducción táctica y operacional prevista de una posible guerra no cambiaron instantáneamente, porque el Reichswehr no estaba todavía en situación de cumplimentar estas demandas. Antes de que pudieran realizarse los cambios para el uso del ejército en los niveles táctico y operacional de la guerra, el Reichswehr tenía que incrementar su tamaño para que pudiera conducir operaciones ofensivas exitosamente contra enemigos numéricamente fuertes. Como un primer paso hacia el rearme pleno, en diciembre de 1933 se tomó la decisión de ampliar el ejército a 300.000 hombres en veintiuna divisiones.

La construcción de esta fuerza necesitaría tiempo, y, mientras tanto, la situación militar no cambiaría a menos que pudiera crearse una constelación política favorable. Un primer paso hacia esto se logró con la firma del tratado de no-agresión con Polonia el 26 de enero de 1934. Llegó como una gran sorpresa política, pues la cuestión de los territorios orientales perdidos tras la IGM había sido de gran importancia en la República de Weimar. Sin embargo, los militares siguieron conscientes de la amenaza polaca, posiblemente a causa de la presión creciente que el gobierno polaco había ejercido sobre Alemania para firmar el tratado. En consecuencia, la planificación militar para una guerra contra Polonia no se detuvo una vez que el tratado fue firmado.

La escasez de personal se vio aliviada con la introducción del servicio militar obligatorio el 16 de mayo de 1936, y, como consecuencia, la fuerza del ejército de tiempo de paz se vio incrementada a 36 divisiones. Ya unos pocos días antes, el 7 de marzo de 1936, la Renania había sido remilitarizada, y esto fue de considerable importancia para la futura planificación de la Wehrmacht. Se habían vuelto disponibles recursos adicionales, especialmente la fuente de personal para los incrementos previstos de las fuerzas armadas. Además, la línea de defensa podía moverse hacia el oeste; en un posible conflicto, podía ahora defenderse el Rin y el campo de batalla podía extenderse hacia las fronteras del Reich.

El rearme en curso del Reichswehr y la Wehrmacht permitían al liderazgo militar comenzar a planificar una guerra venidera de forma más realista. Con la extensión del servicio militar a dos años, la Wehrmacht fue capaz de incrementar su fuerza a 520.000 hombres hacia finales de 1936. La Wehrmacht comprendía ahora treinta y seis divisiones de infantería y tres de tanques, que, sin embargo, no estaban a plena fuerza. Mientras que la fuerza normal de una división de infantería era 14.300, la fuerza media real estaba alrededor de los 10.000, y, en consecuencia, el ejército era considerablemente más pequeño de lo que aparentaba sobre el papel. Pese a estas insuficiencias, Hitler pidió en 1936 que se acelerara el rearme. Por tanto, el Oberkommando des Heeres (alto mando del ejército u OKH) estimó un ejército de tiempo de paz de 830.000 hombres desde octubre de 1936 en adelante. Fue incluso más importante el incremento planeado para el ejército de tiempo de guerra; se preveía ahora que el ejército comprendería 102 divisiones con unos 4,6 millones de hombres. Este objetivo planteaba a la Wehrmacht un número de problemas importantes. Curiosamente, estos problemas se mencionaron en los planes del OKH, pero no pudo encontrarse su solución. Por ejemplo, el OKH era consciente del hecho de que esta ampliación crearía un déficit de 72.600 oficiales. Para aliviar este problema, había que tomar “medidas extraordinarias”, pero nadie sabía cuáles podrían ser y se declaró simplemente que esta “cuestión está siendo estudiada actualmente” por el OKH.

El creciente número de problemas e incertidumbres relativos a las posterior ampliación del ejército y los asuntos de movilización tenían que probarse contra las realidades de la guerra. Así, el Reichskriegsministerium decidió en el otoño de 1936 que debía llevarse a cabo un estudio sobre la conducción de una posible guerra. Para asegurar el secreto, quedó limitado a los distritos militares III (Berlín) y IV (Dresde). El escenario inicial asumió una amenaza desde Francia, Checoslovaquia y la Unión Soviética. Los tratados de apoyo entre los franceses, los soviéticos y los checos llevaron a Alemania a anticipar que tendría que conducir una guerra en varios frentes. Como el oponente más débil, Checoslovaquia parecía ser el enemigo correcto para una ofensiva alemana, mientras que Alemania permanecería a la defensiva en los otros teatros. En consecuencia, la mayoría de las fuerzas alemanas, veintidós divisiones de infantería y tres de tanques, se previeron para hacer frente al enemigo en una batalla decisiva en Bohemia. El frente occidental sería asegurado por ocho divisiones, mientras tres divisiones debían desplegarse contra Polonia. El estudio muestra claramente que el OKH no creía que el ejército alemán solo fuese suficientemente fuerte para derrotar de forma decisiva a los checos, incluso aunque sólo se enviaran débiles fuerzas a los otros teatros de la guerra en el oeste y el este. La situación era grave; no se podían satisfacer las demandas de la Wehrmacht. El ejército había calculado que precisaba 77.000 oficiales; sólo 28.000 estaban disponibles en la época. La situación era más favorable con respecto a las tropas, pero incluso aquí la fuerza estaba un 13 por ciento por debajo de su fuerza establecida. Treinta y siete divisiones del ejército de campaña no estaban plenamente equipadas, y el OKH calculó que el ejército quedaría sin municiones tras un mes. Se previó que las divisiones de reserva no podían ser equipadas plenamente con fusiles y, peor aún, algunas unidades tendrían que entregar sus armas al ejército de campaña.

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Re: Reichswehr: Estrategia de Defensa Nacional

Mensajepor José Luis » Dom May 26, 2013 9:13 am

Fue por tanto tranquilizador que Blomberg, el ministro de guerra, declarara en las “Instrucciones de las Preparaciones de Guerra Estandarizadas de la Wehrmacht” de junio de 1937 que “La situación política general permite la asunción de que Alemania no debe esperar un ataque de ningún lado”. Alemania, razonó Blomberg, no estaba interesada en hacer la guerra, pero la Wehrmacht tenía que estar preparada para oponerse a todo ataque sorpresa y para explotar militarmente una situación política favorable. En las instrucciones, Blomberg puso especial atención en los dos escenarios más probables. Ambos consideraban una guerra en dos frentes, pero mientras el Caso Rojo ponía el énfasis en el teatro de guerra occidental, el Caso Verde anticipaba un Schwerpunkt en el sureste, vg. contra Checoslovaquia.

En el Caso Rojo se esperaba que Francia sería el principal enemigo. La cuestión de si Bélgica entraría en la guerra, y en que bando, permaneció sin resolver. En el este, se anticipó que la Unión Soviética y Checoslovaquia eran hostiles, mientras la neutralidad de Polonia y Lituania se dieron por garantizadas. La instrucción preveía que las fuerzas francesas lanzarían un ataque sorpresa sobre Alemania occidental. En consecuencia, el grueso de las fuerzas alemanas tenía que desplegarse para hacer frente al avance del enemigo en el oeste, mientras el este se aseguraría con el menor número posible de fuerzas, principalmente guardias fronterizas y un número de divisiones de la reserva (Landwehr). Nuevamente, el objetivo era ralentizar el avance francés al oeste del Rin y detenerlo en el Rin y la Selva Negra.

Similar a planes previos del Truppenamt y el OKH, respectivamente, este escenario estaba basado en una conducción defensiva de la guerra en el nivel operacional. Por otra parte, el Caso Verde estaba basado en la idea de una “defensa ofensiva”. Blomberg declaró que “Para evitar un ataque inminente de una coalición enemiga superior, la guerra en el este puede comenzar con una operación sorpresa alemana contra Checoslovaquia”. De nuevo, Blomberg previó que Polonia y Lituania permanecerían neutrales, mientras que Austria, Italia y Yugoslavia adoptarían una neutralidad favorable. Además, se esperaba que tarde o temprano Hungría declararía la guerra a Checoslovaquia. Lo más importante era la neutralidad de Gran Bretaña. Esto se consideró como una “condición indispensable para Caso Verde”. El propósito de la operación sería una “invasión estratégica de Checoslovaquia que derribe rápidamente sus fortificaciones y destruya su ejército (checo) durante su movilización. El requisito militar para esta invasión es un entrenamiento completo y la capacidad de usar las unidades de tanques”. Se esperaba que la destrucción del ejército checo y la ocupación de Bohemia y Moravia producirían el colapso de Checoslovaquia y una secesión eslovaca. Los alemanes serían capaces entonces de redesplegarse y hacer frente al enemigo en el oeste con el grueso del ejército. Además, una ocupación de Bohemia y Moravia privaría a la fuerza aérea soviética de las bases estratégicas para sus ataques aéreos contra el Reich. Para lograr tal rápida y decisiva victoria, la aplastante mayoría de las fuerzas del ejército tenían que concentrarse en el sureste del Reich, y posiblemente también en Austria. Las fuerzas en el oeste tenían que reducirse al mínimo absoluto. En la fase inicial de Caso Verde, las fuerzas en el teatro occidental sólo tenían que asegurar que el área del Ruhr no fuese ocupada por el enemigo, y que los franceses no consiguieran romper el Reich en dos partes con una gran ofensiva.

Apenas cuatro meses después de que Blomberg hubiera declarado en las “Instrucciones para las Preparaciones de Guerra Estandarizadas de la Wehrmacht” que Alemania no tenía que temer una invasión de ningún lado, y que Alemania tampoco estaba interesada en hacer la guerra, estas asunciones fueron derrocadas por Hitler. El 5 de noviembre de 1937 dio una charla a los comandantes en jefe de las tres armas en la cancillería del Reich. También estuvieron presentes el ministro de guerra Blomberg, el ministro de exteriores Konstantin Freiherr von Neurath y el ayudante militar de Hitler, Oberst Friedrich Hossbach. Aunque la reunión se organizó inicialmente para resolver las riñas sobre la distribución de materias primas entre los diferentes ejércitos [las tres armas de la Wehrmacht], Hitler se entretuvo pronto en un largo monólogo de dos horas acerca de la necesidad de Alemania de expandirse mediante el uso de la fuerza en los años próximos. Aunque Hitler ya había esbozado sus ideas para ganar espacio vital en 1933, fue el 5 de noviembre de 1937 cuando los tres comandantes en jefe de las tres ramas de la Wehrmacht escucharon de forma explícita por vez primera las ideas de Hitler sobre el calendario y las circunstancias de la expansión alemana hacia el este. A partir de esta fecha era obvio que en opinión de Hitler la Wehrmacht no era fundamentalmente un medio para la defensa de Alemania, sino que tenía que usarse ofensivamente para ganar Lebensraum para el pueblo alemán.

A pesar de las preocupaciones planteadas por los militares sobre los planes de Hitler para la expansión, que habían llevado a la dimisión de Ludwig Beck como jefe del estado mayor general el 21 de agosto de 1938, su sucesor, Generalleutnant Franz Halder, presentó a Hitler a finales de agosto de 1938 el plan de despliegue del OKH contra Checoslovaquia. Dos reuniones posteriores con Hitler el 3 y 10 de septiembre, respectivamente, provocaron cambios menores en el despliegue previsto contra Checoslovaquia, y la versión final de este plan siguió siendo el plan alemán de despliegue durante la crisis de los meses siguientes, y se habría llevado a la práctica si hubiese estallado la guerra sobre el destino de Checoslovaquia. El desarrollo de Caso Verde muestra los cambios en el pensamiento militar alemán hacia el final del periodo de entreguerras y el renacimiento de la ofensiva en el nivel operacional. Sin embargo, había todavía un número de incertidumbres, especialmente relativas a la defensa del Reich en el oeste. La Aufmarschanweisung Verteidigung West (Orden de Despliegue para la Defensa del Oeste), que fue cursada el 1 de marzo de 1939 y que permaneció vigente hasta el estallido de la IIGM, daba especial atención a esta situación.

El rápido cambio de una defensa operacional a una aproximación más ofensiva se vio facilitado por la comprensión de la defensa, que tenía sus raíces en la definición de Clausewitz del término. Para el ejército alemán, la defensa en los niveles táctico y operacional no significaba estar inactivo esperando los golpes del enemigo. Al combatir defensivamente, era todavía imperativo la ejecución de acciones ofensivas para retener la iniciativa en el campo de batalla. Durante la mayor parte del periodo, el Reichswehr y la Wehrmacht aceptaron que el ejército tendría que actuar defensivamente en los niveles operacional y estratégico. Sin embargo, tácticamente los alemanes estaban decididos a ganar la iniciativa y lanzar golpes ofensivos, incluso siendo conscientes de que finalmente el ejército tendría que rendirse a la superioridad del enemigo.

Sólo la combinación de la defensa y la ofensiva ofrecían un camino a la victoria, como dejó claro después de la IIGM el general Friedrich von Boetticher cuando expresó que

Grandes generales y teóricos han estado discutiendo la cuestión de si la defensiva u ofensiva es la forma más fuerte de hacer la guerra. Puesta así la cuestión está errada. El punto es que ha de romperse la potencia de combate y la voluntad de combate del enemigo. El objetivo más alto por el que siempre hay que luchar, aunque raras veces alcanzable, es la aniquilación del enemigo. Para lograr este objetivo, la retirada, el aplazamiento de una decisión, la acción dilatoria o la defensa pueden ser necesarias. Una decisión final nunca puede provocarse por otra cosa que no sea la estocada en el corazón del enemigo.

Sin embargo, durante la mayor parte del periodo de entreguerras, los alemanes no fueron lo suficientemente fuertes como para asestar semejante estocada mortal, y estuvieron bien enterados de este hecho. La llegada de Hitler al poder y el rearme siguiente no cambiaron esta percepción. Incluso en 1939 los generales eran escépticos sobre la capacidad del ejército para combatir y ganar una guerra en dos frentes. Debido a la renuencia de los aliados a lanzar una gran ofensiva contra Alemania, no se pudo probar esto en 1939, pero costó después cinco años y medio y millones de bajas demostrar la razón de gente como Groener y Stülpnagel y sus visiones pesimistas sobre las oportunidades de ganar una gran guerra europea, o incluso global.

*Chef der Heeresleitung (Jefe del Mando del Ejército) era la denominación oficial del comandante en jefe del Reichswehr, cuyo superior inmediato era el ministro de Defensa del Reich. La Ley de Defensa (Wehrgesetz) de 21 de mayo de 1935 cambió el nombre del Reichswehr por Wehrmacht, el de Chef der Heeresleitung por Oberbefehlshaber des Heeres (Comandante en Jefe del Ejército), y el de Reichswehrministerium (Ministerio de Defensa del Reich) por Reichskriegsministerium (Ministerio de Guerra del Reich). Véase http://www.verfassungen.de/de/de33-45/wehr35.htm
**Wilhelm Groener (1867-1939) era suabo, como Rommel. Fue el jefe de la sección de ferrocarril y gran artífece del despliegue del ejército imperial en el oeste en 1914, y que le granjeó ser promocionado a Generalmajor el año siguiente. En mayo de 1916 fue nombrado jefe de la oficina económica, asumiendo la responsabilidad de la administración de las reservas de víveres y el establecimiento del sistema de racionamiento. El 29 de octubre de 1918 sustituyó a Ludendorff como Intendente General (Generalquartiermeister); es decir, el militar con más autoridad después de Hindenburg. Groener tuvo el coraje moral de informar personalmente a Guillermo II el 9 de noviembre de 1918 que ya no contaba con el apoyo del ejército y que él, Groener, no estaba dispuesto a sacrificar al pueblo alemán por salvar al kaiser y su dinastía. Esta actuación, junto con su consejo final de aceptar el tratado de paz de Versalles, le granjeó la enemistad de sus colegas en el ejército, quienes lo consideraron como un traidor y amigo de los socialdemócratas. Sin embargo, fue gracias a su pacto secreto con el entonces recién canciller Friedrich Ebert el 10 de noviembre de 1918 que consiguió preservar el cuerpo de oficiales del ejército, a cambio de la ayuda de éste para neutralizar la revolución. En 1920 fue nombrado ministro de Transportes, puesto que ejerció hasta la caída del gobierno Cuno en 1923. Se retiró entonces a la vida privada hasta que fue fue llamado por Hindenburg en 1928 para hacerse cargo del Ministerio de Defensa. Lo ocupó hasta su dimisión en mayo de 1932 tras la furiosa reacción de la derecha política y el cuerpo de oficiales por su decreto del mes anterior prohibiendo la SA del NSDAP (en ese mismo mes de mayo, más tarde, también dejó el Ministerio del Interior, que había ocupado desde 1931, tras la caída del gobierno Brüning). Víctima de una enfermedad, murió el 3 de mayo de 1939. El ejército prohibió a sus oficiales la asistencia al funeral de Groener. Sólo Hammerstein acudió al mismo con su uniforme regimental; unos años antes, en 1934, también había sido Hammerstein el único general del Reichswehr que asistió al funeral de Schliecher.
***T1 era el departamento de planificación y operaciones. Había entonces otros tres departamentos: T2 (organización), T3 (inteligencia) y T4 (entrenamiento).
****El conde Alfred von Schlieffen fue jefe del EMG (febrero de 1891 a enero de 1906), y pese a su fama fue, a mi juicio, una influencia fatídica en el pensamiento posterior de los teóricos militares alemanes. Su obsesión con una operación estratégica de doble envolvimiento, a lo Cannae, como medio para entablar la batalla decisiva que destruiría al enemigo y, en consecuencia, pondría fin victorioso a la guerra, era un concepto desfasado para afrontar una guerra moderna. Pese al fracaso del similar concepto estratégico de Moltke el Joven (más allá de la variante fatal que jugó respecto a los estudios de su antecesor Schlieffen), muchos de los teóricos posteriores en el Reichswehr y la Wehrmacht siguieron estando fuertemente influenciados por el pensamiento de Schlieffen. Desgraciadamente (o afortunadamente, según se mire), una guerra moderna de desgaste, tal como demostró la IGM, no se podía zanjar con una batalla decisiva al estilo de las del siglo XIX.

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Re: Reichswehr: Estrategia de Defensa Nacional

Mensajepor maxtor » Sab Jun 29, 2013 9:05 pm

José Luis escribió:
El rápido cambio de una defensa operacional a una aproximación más ofensiva se vio facilitado por la comprensión de la defensa, que tenía sus raíces en la definición de Clausewitz del término. Para el ejército alemán, la defensa en los niveles táctico y operacional no significaba estar inactivo esperando los golpes del enemigo. Al combatir defensivamente, era todavía imperativo la ejecución de acciones ofensivas para retener la iniciativa en el campo de batalla. Durante la mayor parte del periodo, el Reichswehr y la Wehrmacht aceptaron que el ejército tendría que actuar defensivamente en los niveles operacional y estratégico. Sin embargo, tácticamente los alemanes estaban decididos a ganar la iniciativa y lanzar golpes ofensivos, incluso siendo conscientes de que finalmente el ejército tendría que rendirse a la superioridad del enemigo.

Sólo la combinación de la defensa y la ofensiva ofrecían un camino a la victoria, como dejó claro después de la IIGM el general Friedrich von Boetticher cuando expresó que

Grandes generales y teóricos han estado discutiendo la cuestión de si la defensiva u ofensiva es la forma más fuerte de hacer la guerra. Puesta así la cuestión está errada. El punto es que ha de romperse la potencia de combate y la voluntad de combate del enemigo. El objetivo más alto por el que siempre hay que luchar, aunque raras veces alcanzable, es la aniquilación del enemigo. Para lograr este objetivo, la retirada, el aplazamiento de una decisión, la acción dilatoria o la defensa pueden ser necesarias. Una decisión final nunca puede provocarse por otra cosa que no sea la estocada en el corazón del enemigo.


JL


Saludos cordiales.

He leído atentamente la enorme aportación de Jose Luis y poco que decir más que me ha parecido brillante. Como comentario de alguien que se empieza a aficionar a la doctrina militar me atrevo a señalar que ese concepto de doctrina defensiva fue algo que Alemania fue pionera en la IGM, entre 1915 hasta 1917 llegaron a ser maestros en los conceptos de la defensa flexible, de la defensa en profundidad y de la defensa de contrapendiente. A la ofensiva de 1918 perfeccionaron las técnicas de tácticas de infiltración fluidas, no lineales, apoyadas por fuego de artillería y neutralización. El general Fritz von Lossburg consiguió parar en seco a los ejércitos francés y británico hasta comienzos de 1918, cuando los propios alemanes pasaron a la ofensiva. Tras el final de la IGM cuando el general Hans von Seeckt se convirtió en el jefe del ejército alemán, el Reichswehr estudió y analizó con sumo cuidado los avatares de la Gran Guerra.

Es evidente que el Tratado de Versalles y sus condiciones pusieron en debilidad a Alemania respecto al resto de países que la rodeaban y los planificadores militares alemanes estaban covencidos de que tenían que ser capaces de librar una guerra de dos frentes, y para lograrlo con éxito tendrían que combatir y derrotar a sus enemigos uno detrás de otro, en rápida sucesión, en vez de simultáneamente; o asumir ataques por un frente mientras estaban en la ofensiva en el otro. Por eso el concepto defensivo en sus doctrinas operativas era importante. No obstante hay analistas que consideran que la doctrina alemana abandonó conceptos básicos de Clausewitz como la superior fuerza intrínseca de la defensa y la relación entre la política y la guerra, aunque un concepto que fue aceptado de forma total fue de batalla de aniquilación.

El producto más importante de las reformas de Seeckt fue el nuevo manual de doctrina tácitca: H.Dv. 487 (Mando y combate de las armas combinadas - DasFuG), publicado en su primera parte en 1921 y en su segunda parte en 1923, y dicho manual dejaba de lado por completo la guerra posicional (que no confundir con la doctrina defensiva) y se concentraba en la guerra móvil restableciendo el principio de aniquilación. Entre otros conceptos de Schlieffen integrados en DasFuG estaba la primacía de la ofensiva, el envolvimiento combinado con la acción frontal como camino a los mejores resultados y la defensa como preludio puramente temporal a la ofensiva (Jehuda L. Wallach, "The dogma of the Battle of Annihilation: The Theories of Clausewitz and Schilieffen and Ther Impact on the German Conduct of II World Wars", Grenwood Press, 1986, pp. 219 - 234).

José Luis escribió:
El rearme en curso del Reichswehr y la Wehrmacht permitían al liderazgo militar comenzar a planificar una guerra venidera de forma más realista. Con la extensión del servicio militar a dos años, la Wehrmacht fue capaz de incrementar su fuerza a 520.000 hombres hacia finales de 1936. La Wehrmacht comprendía ahora treinta y seis divisiones de infantería y tres de tanques, que, sin embargo, no estaban a plena fuerza. Mientras que la fuerza normal de una división de infantería era 14.300, la fuerza media real estaba alrededor de los 10.000, y, en consecuencia, el ejército era considerablemente más pequeño de lo que aparentaba sobre el papel. Pese a estas insuficiencias, Hitler pidió en 1936 que se acelerara el rearme. Por tanto, el Oberkommando des Heeres (alto mando del ejército u OKH) estimó un ejército de tiempo de paz de 830.000 hombres desde octubre de 1936 en adelante. Fue incluso más importante el incremento planeado para el ejército de tiempo de guerra; se preveía ahora que el ejército comprendería 102 divisiones con unos 4,6 millones de hombres. Este objetivo planteaba a la Wehrmacht un número de problemas importantes. Curiosamente, estos problemas se mencionaron en los planes del OKH, pero no pudo encontrarse su solución. Por ejemplo, el OKH era consciente del hecho de que esta ampliación crearía un déficit de 72.600 oficiales. Para aliviar este problema, había que tomar “medidas extraordinarias”, pero nadie sabía cuáles podrían ser y se declaró simplemente que esta “cuestión está siendo estudiada actualmente” por el OKH.

.../...

En cuanto a la falta de mandos hay analistas que consideran que dicha falta quedó suplida en la medida de que cuando Von Seeckt formó el Reichswehr, con 100.000 hombres vislumbró una fuerza con un doble cometido. Originalmente debían funcionar como un ejército pequeño, profesional, de alta calidad, un Eliteheer, pero también podría servir como una gran escuela o ejército de mandos, una fuerza que daría los futuros cuadros de mando de un ejército enormemente ampliado. Así Seeckt estaría diseñando también un Führerheer, un ejército de mandos. Este análisis viene en la Introducción del libro "El arte de la guerra alemán" (edición de Bruce Condell y David T. Zabecki), ¿qué opinas Jose Luis?.

Las ideas más generalizadas sobre el ejército alemán se centran en su reputación como maestros de las maniobras ofensivas, pero eran muy hábiles y tenaces en la defensa cuando la situación lo requería. Los comandantes de la SEgunda Guerra Mundial, sobre todo el mariscal de campo Walther Modelo, llevaron a cabo una y otra vez defensas magistrales.

Si he entendido bien lo expuesto por el compañero Jose Luis, a nivel estratégico general de la defensa nacional de Alemania en el periodo de entreguerras el concepto defensivo primó sobre análisis ofensivos de atacar primero dado la debilidad militar de Alemania tras la IGM y las condiciones del Tratado de Versalles, pero podemos entender que a un nivel operativo de doctrina puramente militar el concepto de guerra moderna impregnó o comenzaba a preñar al Alto Mando alemán de dichos conceptos operativos?.

Saludos desde Benidorm.
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Re: Reichswehr: Estrategia de Defensa Nacional

Mensajepor José Luis » Dom Jun 30, 2013 8:05 pm

¡Hola a todos!

maxtor escribió:En cuanto a la falta de mandos hay analistas que consideran que dicha falta quedó suplida en la medida de que cuando Von Seeckt formó el Reichswehr, con 100.000 hombres vislumbró una fuerza con un doble cometido. Originalmente debían funcionar como un ejército pequeño, profesional, de alta calidad, un Eliteheer, pero también podría servir como una gran escuela o ejército de mandos, una fuerza que daría los futuros cuadros de mando de un ejército enormemente ampliado. Así Seeckt estaría diseñando también un Führerheer, un ejército de mandos. Este análisis viene en la Introducción del libro "El arte de la guerra alemán" (edición de Bruce Condell y David T. Zabecki), ¿qué opinas Jose Luis?.


El Reichsheer fue, efectivamente, un ejército elitista (un ejército profesional donde cada uno de sus integrantes fue entrenado para ejercer, en cualquier momento, un escalón por encima de su grado), pero no era suficiente para proporcionar la cantidad de oficiales y suboficiales que requería una expansión militar del alcance ordenado por Hitler en 1936, teniendo en cuenta el corto periodo de tiempo planeado para la misma (cuatro años para estar en disposición de guerra).

maxtor escribió:Si he entendido bien lo expuesto por el compañero Jose Luis, a nivel estratégico general de la defensa nacional de Alemania en el periodo de entreguerras el concepto defensivo primó sobre análisis ofensivos de atacar primero dado la debilidad militar de Alemania tras la IGM y las condiciones del Tratado de Versalles, pero podemos entender que a un nivel operativo de doctrina puramente militar el concepto de guerra moderna impregnó o comenzaba a preñar al Alto Mando alemán de dichos conceptos operativos?.


No es exactamente así. No es que prevaleciera, entre el alto mando militar del Reichswehr, un "concepto defensivo", sino una estrategia defensiva, dadas las circunstancias ya referidas en que se encontraba Alemania. Dentro de la estrategia defensiva, un ataque enemigo (Polonia, Checoslovaquia, Francia, etc., o una colación de potencias vecinas enemigas) se consideraba, según el caso particular, bajo una posición inicialmente defensiva (en cualquiera de sus tipos), pero siendo la defensa un expediente provisional (no se puede defender siempre si no se quiere perder, tal como expuso Clausewitz) que debía dar paso, tan pronto fuese posible, a una ofensiva operacional y táctica. En otras palabras, el pensamiento militar alemán de entreguerras adoptó una estrategia defensiva cuyo desarrollo, en caso de guerra, precisaba de contraataques tácticos y operacionales (o ataques del mismo nivel, si la defensa era preventiva). Lo que sucedió, más o menos hacia 1936, fue que el concepto operacional fue imponiéndose al concepto estratégico en el pensamiento militar del alto mando alemán (los motivos en Hitler y el rearme y expansión de la Wehrmacht). Sin embargo, esa estrategia defensiva de preguerra nunca desapareció del todo entre gran parte del generalato hasta la campaña contra Francia (por ello no querían iniciar la ofensiva contra Francia ordenada por Hitler en varias ocasiones durante el otoño de 1939, tras el final de la campaña polaca). La victoria sobre Francia acabó con los últimos remanentes de realidad estratégica en casi todo el cuerpo del generalato, que quedó sumido en una especie de embriaguez operacional que dominó por completo la conducción posterior de la guerra.

Saludos cordiales
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Re: Reichswehr: Estrategia de Defensa Nacional

Mensajepor Jerocara » Vie Jul 19, 2013 12:22 am

Buen punto. Impresionante tu exposición José Luis y curioso que el III Reich en su ascenso haya dejado de lado o desestimado tal cuestión planteada de la Estrategia de Defensa Nacional de la Reichswehr; pues dicho imperativo se hizo recurrente en la creación posterior, tardía y atropellada de la Volksturm (ref: http://es.wikipedia.org/wiki/Volksturm. Por supuesto, que el cuerpo, estrategia y metodología táctica ya no podía corresponder con la rama evolutiva doctrinaria con punto de partida en la punta de ataque focalizada (Schwerpunkt), que precedió a desarrollar la Blitzkrieg; sino a otra rama de doctrinas que partieran de la movilidad adaptada en situación de defensa popular y guerra de guerrillas. Conjetura de posibilidades interesantes que no fueron desarrolladas.

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Re: Reichswehr: Estrategia de Defensa Nacional

Mensajepor Alfred Von Insel » Mié Ago 14, 2013 2:30 pm

Muchísimas gracias José Luis por tan brillante exposición de un tema apasionante. Llevo solo un par de días en el foro y ya me has abierto un tema nuevo que desconocía. Y un par de personajes (Gröner y Stülpnagel) sobre los que voy a profundizar porque sus planteamientos, sobre todo, los de Gröner me parecen de una lucidez asombrosa.

Me parece que voy a disfrutar con este foro ...
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Re: Reichswehr: Estrategia de Defensa Nacional

Mensajepor Kurt_Steiner » Mar Oct 01, 2013 5:55 pm

No es un secreto que José Luis es uno de los mejores autores de este foro. Tal vez sí lo sea que leo sus post con una bolsa de palomitas al lado :sgm118:

Magnifico hilo sobre un tema que siempre me ha fascinado.

Muchas gracias, José Luis.

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Re: Reichswehr: Estrategia de Defensa Nacional

Mensajepor Antonio Machado » Mar Oct 01, 2013 6:28 pm

Hola amigos !


Jerocara escribió:Impresionante tu exposición José Luis


Alfred Von Insel escribió:Muchísimas gracias José Luis por tan brillante exposición de un tema apasionante.


Kurt_Steiner escribió:No es un secreto que José Luis es uno de los mejores autores de este foro. (...) Magnifico hilo sobre un tema que siempre me ha fascinado.
Muchas gracias, José Luis.



Me uno a las felicitaciones y agradecimientos... :sgm120:


José Luis es el Catedrático per excellence de este magnífico Foro; el tema que ahora ha explicado es mega-interesante.


Saludos cordiales desde Nueva York,


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Re: Reichswehr: Estrategia de Defensa Nacional

Mensajepor José Luis » Jue Oct 24, 2013 8:41 am

¡Hola a todos!

En vista del interés que algún compañero ha mostrado por Groener y Stülpnagel, y habiendo dado ya algunos detalles biográficos del primero, siguen a continuación algunos del segundo.

En primer lugar, nuestro hombre es Joachim von Stülpnagel, al cual no se debe confundir con su malogrado primo el General der Infanterie Carl-Heinrich von Stülpnagel (1866-1944), quien siendo gobernador militar de Francia (en París) desde febrero de 1942 (había sido destituido por Rundstedt como comandante en jefe del 17º Ejército en octubre de 1941, si recuerdo bien. Y en febrero de 1942 sustituyó a su pariente Otto von Stülpnagel como gobernador militar de Francia) y estando muy involucrado en la conspiración militar del golpe de estado del 20 de julio de 1944, fue arrestado y ejecutado el 30 de agosto de 1944.

Joachim von Stülpnagel (1880-1968) había ingresado en el Cuerpo de Cadetes de Gross-Lichterfelde, Potsdam, en 1892 y seis años más tarde fue comisionado como teniente en el 1º Regimiento de Infanteria de Guardias de Potsdam. En 1906 entró en la Academia de Guerra como aspirante a oficial de estado mayor general, y en 1910 fue nombrado oficial del Gran Estado Mayor General.

Tras el final de la IGM, Stülpnagel entró en el Ministerio de Defensa como responsable de los asuntos de personal de los oficiales de EMG (encubierto), y dos años más tarde fue nombrado jefe del T-1 en el Truppenamt. Cuando Heyes se retiró como Chef der Heeresleitung en 1930, Schleicher (que sería más tarde canciller) cerró el paso a Stülpnagel para suceder a Heyes (abriéndoselo a Hammerstein), y nuestro hombre abandonó el ejército a finales de 1931, retirándose como General der Infanterie, para dedicarse al mundo editorial, si bien fue llamado en 1939 al servicio activo como comandante del Ejército de la Reserva, puesto del que dimitió en pocos días tras calificar de catástrofe la política bélica de Hitler. Fue arrestado el 16 de agosto de 1944 en conexión con el atentado del 20 de julio, probablemente por el parentesco de su primo, y liberado en noviembre del mismo año.

Véase http://de.wikipedia.org/wiki/Joachim_vo ... %BClpnagel

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Re: Reichswehr: Estrategia de Defensa Nacional

Mensajepor Kurt_Steiner » Jue Oct 24, 2013 11:27 am

José Luis, me imagino que hablarás sobre el Grosse Plan y de la mentalidad que lo originó. Es una cuestión que me intriga y me fascina.

Perdoname si me adelanto demasiado.

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Re: Reichswehr: Estrategia de Defensa Nacional

Mensajepor José Luis » Jue Oct 24, 2013 2:33 pm

Kurt_Steiner escribió:José Luis, me imagino que hablarás sobre el Grosse Plan y de la mentalidad que lo originó. Es una cuestión que me intriga y me fascina.

Perdoname si me adelanto demasiado.


No, no voy a extenderme más sobre la introducción que he hecho. Ahí hay suficiente información para facilitar el camino de quien quiera profundizar en este tema.

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