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El egotismo de Guderian y la mixtificación de Liddell Hart

El impacto de la Gran Guerra en el pensamiento militar. Cambios y evolución en las doctrinas militares. Regulaciones de campaña.

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El egotismo de Guderian y la mixtificación de Liddell Hart

Mensaje por José Luis » Jue Abr 13, 2006 4:17 am

¡Hola a todos!

Que Heinz Guderian fue un ser sumamente egocéntrico y pagado de sí mismo fue algo que siempre supe. Que llegara a los extremos que llegó en estas dos facetas de su personalidad fue, sin embargo, una sorpresa para mí. De Liddell Hart siempre leí que se atribuyó más méritos de los debidos en su influencia sobre el desarrollo de la doctrina blindada alemana, intentando querer quedar por encima de su paisano Fuller, que trató primero y con más acierto el desarrollo del arma blindada. Pero nunca creí que llegara a inventar frases en boca de Heinz Guderian al editar la obra del alemán (Erinnerungen eines Soldaten, 1950) en idioma inglés (Panzer Leader, 1957).

Como estoy envuelto en el desarrollo de un artículo sobre la doctrina blindada alemana de entreguerras, no he tenido más remedio que profundizar un poco en la historia de Guderian y su contribución a la doctrina blindada alemana, y de paso leer a Hart. Así que empezaré por este último.

En la edición de Panzer Leader (Da Capo Press; Reissue edition (December 24, 2001), que es la edición que he podido leer, Guderian (o para ser más exacto, la traductora) escribe textualmente:

[It was principally the books and articles of the Englishmen, Fuller, Liddell Hart and Martel, that excited my interest and gave me food for thought. These far-sighted soldiers were even then trying to make of the tank something more than just an infantry support weapon. They envisaged it in relationship to the growing motorisation of our age, and thus they became the pioneers of a new type of warfare on the largest scale.

I learned from them the concentration of armour, as employed in the battle of Cambrai. Further, it was Liddel Hart who emphasised the use of armoured forces for long-range strokes, operations against the opposing army’s communications, and also proposed a type of armoured division combining panzer and panzer-infantry units. Deeply impressed by these ideas I tried to develop them in a sense practicable for our own army. So I owe many suggestions of our further development to Captain Liddell Hart] (página 20).

Traducido al español, los anteriores significan:

[Fueron principalmente los libros y artículos de los ingleses Fuller, Liddell Hart y Martel, los que excitaron mi interés y me hicieron reflexionar. Esos soldados con visión de futuro estaban entonces incluso intentando hacer del tanque algo más que una simple arma de apoyo a la infantería. Lo imaginaron en relación con la creciente motorización de nuestra época, y de esta forma se convirtieron en los pioneros de un nuevo tipo de guerra de la más grande escala.

Aprendí de ellos la concentración del blindaje, tal como se empleó en la batalla de Cambrai. Posteriormente, fue Liddel Hart quien subrayó la importancia del uso de fuerzas blindadas para ataques de gran alcance, operaciones contra las comunicaciones del ejército oponente, y también propuso un tipo de división blindada que combinaba blindados y unidades de infantería blindada. Profundamente impresionado por esas ideas, intenté desarrollarlas en un sentido practicable para nuestro propio ejército. Así que debo muchas sugerencias de nuestro posterior desarrollo al capitán Liddell Hart.]

Bien, según James S. Corum, The Roots of Blitzkrieg (University Press of Kansas, 1992), página 141, en la edición de Liddell Hart de las memorias de Guderian, Guderian es correctamente traducido al decir…… (el parágrafo en cursiva). Luego, en la edición inglesa, Liddel Hart, suprimió un breve tributo de Guderian a Fritz Heigl (este tributo sí aparece en la edición que yo he leído, y que trataré cuando escriba sobre el egotismo de Guderian), insertando el siguiente parágrafo, que no aparece en la edición alemana del propio Guderian: (y Corum transcribe el parágrafo de forma exactamente igual al parágrafo en negrita que yo he copiado de la edición de Da Capo Press, 2001)

Y en esto consiste la invención de Liddel Hart. Guderian jamás escribió ese parágrafo sobre Liddel Hart, y ni siquiera en Achtung! Panzer!, cita Guderian a Liddel Hart como fuente. Las repetidas declaraciones del británico sobre su influencia en la doctrina blindada alemana carecen absolutamente de base, como también carecen de base sus afirmaciones de que fue frecuentemente citado en libros, documentos y artículos alemanes o en el Reichswehr. Ni von Eimannsberger, ni Heigl, ni siquiera Volckheim, citaron jamás a Liddel Hart o mostraron cualquier familiaridad con sus ideas. Rommel, que fue un maestro de la guerra de movimiento, jamás había escuchado hablar de Liddel Hart hasta que leyó un artículo suyo a finales de 1942. J. F. C. Fuller, en contrapartida, sí fue conocido y citado entre los oficiales alemanes de entreguerras, ganándose una reputación.

Y, en fin, ésta es la patraña que quería subrayar con respecto a las invenciones de Liddell Hart. En una próxima intervención escribiré sobre las igualmente falsas atribuciones que se auto-otorgó Heinz Guderian en sus memorias de 1950.

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Mensaje por José Luis » Jue Abr 13, 2006 6:38 am

Rara vez me he encontrado con una persona tan sumamente egoísta e injusta leyendo la autobiografía de un militar como en el caso de Guderian. Fue un excelente comandante de fuerzas blindadas y un maestro de la guerra de movimiento, y también fue una pieza muy importante en la creación de las divisiones panzer. De ahí a considerarse poco menos que el creador de la doctrina blindada alemana hay un abismo que no puede superar la verdadera realidad. Si Guderian no hubiera escrito su Achtung! Panzer!, y sus memorias, no tengo duda alguna de la veracidad de la suposición de James S. Corum: que sólo sería conocido en la posguerra por haber sido un gran comandante alemán. Pero un alma tan egotista y tan pagada de sí no podía, por fuerza, escapar a la tentación de recrear –en buena medida- la historia de la evolución y desarrollo de la doctrina blindada alemana de entreguerras a su gusto y medida.

[The problem of the transport of motorised troops in mobile warfare soon raised the question of the protection of such transports. This could only be satisfactorily provided by armoured vehicles. I therefore looked from precedents from which I might learn about the experiments that had been made with armoured vehicles. This brought me in touch with Lieutenant Volckheim, who was then engaged in collating information concerning the very limited use of German armoured vehicles, and the incomparably greater employment of enemy tank forces during the war, as a staff study for our little army. He provided me with a certain amount of literature on the subject; though weak in theory it gave me something to go on…. (…) In the country of the blind, the one-eyed man is king. Since nobody else busied himself with this material, I was soon by way of being an expert. A few small articles that I contributed to the Militär-Wochenblatt served to enhance my reputation: its editor, General von Altrock, visited me frequently and encouraged me to write more on the subject…..These activities also brought me the acquaintance of the Austrian, Fritz Heigl, the author of the Taschenbuch der Tanks. I was able to supply him with a certain amount of information concerning tactical matters, and I learned to value him as an upright German gentleman] (pp. 20-21 de la edición de 2001 referenciada en mi primer mensaje).

Bien, la traducción: [El problema del transporte de tropas motorizadas en la guerra móvil pronto suscitó la cuestión de la protección de tales transportes. Esto sólo podía ser satisfactoriamente proporcionado mediante vehículos blindados. Busqué por tanto precedentes de los cuales pudiera aprender sobre los experimentos que se habían hecho con vehículos blindados. Esto me llevó a tratar con el teniente Volckheim, que entonces estaba dedicado a recopilar información concerniente al muy limitado uso de vehículos blindados alemanes, y el empleo incomparablemente mayor de fuerzas de tanques enemigas durante la guerra, como un estudio de estado mayor para nuestro pequeño ejército. Me proporcionó una cierta cantidad de literatura sobre el tema; aunque débil en teoría, me dio algo con lo que continuar….(…) En el país de los ciegos, el tuerto es rey. Ya que nadie más estaba ocupado con este material, pronto estuve en disposición de ser un experto. Unos cuantos artículos con los que contribuí en el Militär-Wochenblatt sirvieron para realzar mi reputación: su editor, el general von Altrock, me visitó frecuentemente y me animó a escribir más sobre el tema…..Esas actividades me permitieron conocer al austriaco Fritz Heigl, autor del Taschenbuch der Tanks (Manual de los Tanques). Fui capaz de proporcionarle una cierta cantidad de información concerniente a asuntos tácticos, y aprendí a valorarlo como un recto caballero alemán].

Lo primero que llama la atención es la referencia de pasada que Guderian hace de Volckheim, y el menosprecio con que trata su trabajo (“aunque débil en teoría, me dio algo con lo que continuar”). No se puede ser más soberbio. Y lo que escribe a continuación (“En el país de los ciegos, el tuerto es rey”), raya la megalomanía y fatiga la mentira. Pero veamos la realidad de la historia.

Los alemanes no fueron ajenos al uso y empleo de tanques en la IGM, como muchos inexpertos creen. Aunque tarde, en 1918 consiguieron formar nueve compañías de tanques, y establecieron una escuela de tanques, un cuartel general de tanques, y talleres para reparación de tanques, reuniendo en total una fuerza de unos 2.500 hombres (1). Con esta fuerza los alemanes se verían involucrados en doce batallas a lo largo de 1918, teniendo lugar su mayor combate en Villers-Bretonneux el 24 de abril de 1918, con el empleo de trece tanques. Si bien estos combates blindados estaban todavía en la etapa inicial de su desarrollo, estas experiencias sirvieron al ejército alemán para establecer sus primeras conclusiones y propiciar la creación de una primera doctrina blindada.

La fuerza blindada alemana, que se desplegó originalmente en compañías independientes de cinco tanques cada una, alcanzó en el verano de 1918 un total de 45 tanques, más otros 45 en reserva para sustituir a los tanques dañados. Comprobando la debilidad de estas compañías, en el otoño de 1918 se reorganizó esa fuerza en tres batallones de tanques con tres compañías por batallón, y se planificó para 1919 la organización de batallones de tanques con 30 tanques ligeros, 10 tanques por compañía (2). Lo primero que aprendieron los alemanes fue que el tanque era un arma excepcional para el apoyo de la infantería, aunque el mayor problema táctico venía representado por la carencia de buenas comunicaciones con la infantería y artillería, según opinión de uno de los oficiales de tanques alemanes que desempeñaría un papel fundamental en el arma blindada alemana de posguerra, Ernst Volckheim (3). Por ejemplo, en la confusión de la batalla del 31 de agosto de 1918 los alemanes perdieron dos tanques debido a su propio fuego artillero cuando rompían contacto con el enemigo (4).

La elección del terreno para un ataque con tanques fue otra de las lecciones que aprendieron los alemanes de su fallido ataque en Rheims el 1 de junio de 1918, pues la defensa francesa había sido fuertemente preparada con un profundo sistema de trincheras y un escabroso terreno antes de las líneas (5). En sus operaciones al norte de Cambrai, el 11 de octubre de 1918, los alemanes extrajeron la importancia del tanque como arma defensiva. En lo que Volckheim llamó “la más exitosa batalla de tanques alemanes”, diez tanques alemanes lograron tapar un agujero en la línea y detener un avance dirigido por tanques británicos (6). Además, en 1918 los alemanes desarrollaron sus propias formaciones de ataque de tanques, que tendía a desplegar un avance en una línea irregular, con cada tanque separado a una distancia máxima de 50 metros para que pudieran verse las señales, y la conducción en zigzag cuando se enfrentaban a una fuerte defensa antitanque (7).

También sacaron los alemanes buenas conclusiones sobre el empleo de coches blindados, conclusiones que habrían de fructificar en los estudios de posguerra. En la campaña móvil que se combatió en Rumania en 1916, se aprendió el valor de utilizar la pequeña fuerza de coches blindados como arma en los ataques sorpresa y penetraciones profundas (8). Un ataque de cinco coches blindados alemanes en Vadenji en 1916 le costó a los rumanos 450 muertos y heridos, por la pérdida para los alemanes de un solo coche blindado.

Y como no podía ser de otra manera, los alemanes, que tuvieron que soportar el grueso de los ataques con tanques de la Primera Guerra Mundial, aprendieron de la lucha contra tanques más que ningún otro contendiente. Con la primera aparición de los tanques, los alemanes distribuyeron munición perforante (armor-piercing) entre sus unidades de ametralladoras, y desarrollaron armas antitanque de infantería como el fusil antitanque Mauser de 13 mm y el cañón antitanque Becker de 20 mm (9), además de construir obstáculos antitanque y producir minas antitanque. Las compañías Rheinmetall y Fischer crearon cañones antitanque ligeros de 37 mm que se introdujeron en el frente en 1918 (10). Aunque las armas antitanque preferidas eran los cañones de campaña de artillería de 77 mm, pues estos cañones pesados, a diferencia de las armas antitanque ligeras, eran capaces de detener a un tanque a distancias de 1.000 metros o más. En 1918 se vio como solución ideal de una fuerza antitanque móvil el montaje de cañones de 57 mm ó 77 mm sobre camiones (11).

Todas estas experiencias sobre la guerra blindada y motorizada ya se pusieron en práctica por los Freikorps en las batallas de posguerra en la lucha contra los bolcheviques en la primavera de 1919, donde la División de Hierro de los Freikorps utilizó coches blindados y dos trenes blindados en una campaña móvil. En la exitosa ofensiva alemana de mayo de 1919 sobre Riga, los coches blindados encabezaron parte del ataque (12).

(Führung und Gefecht der verbundenen Waffen) Así se título la Heeresdienstvorschritf (Regulación del Ejército) 487 (Liderazgo y Batalla con Armas Combinadas), publicada entre los años 1921, 1923 y 1925, y donde se articulaba por vez primera la doctrina militar alemana bajo la supervisión del general Hans von Seeckt, comandante en jefe del Reichswehr (1921-1926). En el volumen 2 de esa regulación se dedicó toda una sección al uso de tanques y otros vehículos blindados, subrayándose su potencial para operaciones masificadas y penetraciones profundas. Esta sección fue escrita probablemente por el mayor Thümmel, el capitán Wegener y el capitán von Eichstädt, pues los tres fueron nombrados por von Seeckt para el estudio de tanques del Estado Mayor General (13).

El Truppenamt (en realidad, el antiguo Estado Mayor General alemán ahora encubierto bajo ese nombre, pues había sido prohibido por el Tratado de Versalles y disuelto, en consecuencia, por el general von Seeckt) consideró dos tipos de tanques de batalla: un tanque ligero de 6-10 toneladas y una tripulación de dos hombres armados con una ametralladora pesada o un cañón de pequeño calibre, un tanque pesado de 20 toneladas armado con un cañón y varias ametralladoras (14). Con la tecnología del momento, se consideró que el máximo avance que podía realizar un tanque en un día de batalla era de 20 kilómetros (15). Al mismo tiempo se especificó la organización de la unidad de tanques hasta un tamaño regimental. “Los tanques pesados debían organizarse en dos secciones de tanques. Dos secciones constituirían una batería, que debía ser mandada por un capitán con su propio tanque de mando. Tres baterías y una unidad de apoyo constituirían un batallón. Un regimiento de tanques pesados debía estar compuesto por tres secciones y una unidad de mantenimiento/suministro. Los tanques ligeros tenían que organizarse en secciones de cinco tanques. Una compañía estaría compuesta por tres secciones, con un tanque para el comandante, y un tanque con radio, y un estado mayor de mantenimiento/suministro. Un batallón debía crearse de tres compañías, y un regimiento de varios batallones y formaciones integrales de mantenimiento/suministro” (16).

El Truppenamt consideró el tanque como lo hizo la mayoría de todos los ejércitos en la década de 1920, como un arma de apoyo a la infantería para cualquier propósito en una guerra de movimientos. Se pensó que el tanque pesado no sería especialmente útil en una guerra de movimientos, sino que debía utilizarse mejor para la consecución de la ruptura de las líneas defensivas enemigas, tal como se había realizado en la Primera Guerra Mundial. Se primó su uso ofensivo, desaconsejándose en papel defensivo (17). No se olvidó la tradicional enseñanza alemana de la búsqueda del “punto decisivo”: “El alto mando empleará los tanques donde busquen la decisión. Deben conseguir la sorpresa, ser usados en masa en un ancho frente y ser empleados en columnas profundas para que suficientes reservas puedan ser llevadas a la acción” (18). La Regulación del Ejército 487 recomendaba el uso de tanques, para conseguir una profunda penetración del frente enemigo, en oleadas para mantener el ímpetu ofensivo (19), y para lograr la correcta masificación de tanques, cada división de la línea del frente debía emplear al menos un batallón de tanques ligeros en un ataque (20). Se desaconsejó el empleo de tanques en pequeños números en un frente estrecho, pues esto atraería el fuego concentrado de todo el arsenal antitanque de los defensores.

Liderazgo y Batalla con Armas Combinadas también subrayaba la importancia del coche blindado como un arma importante, a pesar de estar reducido a su uso a carreteras. Pero gracias a su velocidad y potencia de fuego, el coche blindado podía ser especialmente eficaz contra los flancos y las áreas de retaguardia del enemigo. En cooperación con la caballería, tropas de bicicletas, infantería motorizada y artillería, el coche blindado fue descrito como “un arma fundamental en la guerra de movimiento” (21). También se enfatizó el uso del coche blindado para tareas de reconocimiento, arma de guardia de vanguardia y de retaguardia.

El primer teórico alemán importante en la teoría blindada y la evolución del arma blindada alemanas fue el teniente Ernst Volckheim (22), que en febrero de 1918 había sido asignado al cuerpo de tanques alemán, experimentando su primer combate de tanques en Villers-Bretonneux en abril de 1918, al que siguieron otros combates blindados hasta que fue herido el 11 de octubre de 1918. Tras la guerra, Volckheim estuvo entre los oficiales requeridos por el Reichswehr como oficial de las tropas de transporte motorizado. Como teórico y táctico del tanque comenzó su carrera en 1923, fecha en que fue asignado al Inspektorat der Kraftfahrtruppen (Inspectorado de Tropas Motorizadas) del Ministerio del Reich, y luego destinado al destacamento de evaluación de armas en Döberitz. En 1925, siendo ya teniente primero, Volckheim fue destinado a la enseñanza de tácticas motorizadas y blindadas en la Escuela de Oficiales de Infantería de Dresde, ejerciendo como instructor de tropas motorizadas hacia el final de la década de 1920. Así que desde el principio de su carrera en 1923, Volckheim se dedicó exclusivamente en los años siguientes al desarrollo de las fuerzas blindadas; asistió a la escuela de tanques alemana en Kazan (Unión Soviética) en 1932-1933, y desde 1937 a 1939 estuvo al cargo de la redacción de los manuales tácticos para las Panzertruppen.

El primer libro sobre el blindaje que escribió Volckheim fue Die deutschen Kampfwagen im Weltkrieg (Berlin: E. Mister und Sohn, 1923). Tanques alemanes en la Guerra Mundial es una historia, en gran parte autobiográfica, de las acciones del Cuerpo de Tanques alemán en 1918. Entre 1923 y 1927 Volckheim escribió más de 24 artículos firmados sobre la guerra blindada para el Militär Wochenblatt, el periódico semanal semioficial del Reichsheer editado por el general retirado Konstantin von Altrock. Durante 1924 y 1925, von Altrock editó un suplemento mensual especial titulado Der Kampfwagen, ocho páginas dedicadas a los tanques, coches blindados y todos los aspectos relacionados con la motorización del ejército; Volckheim escribió el artículo principal de cada edición.

En El Tanque en la Guerra Moderna, uno de sus artículos publicados en 1924, Volckheim describió los modelos de tanques ligeros y pesados mejor conocidos: como modelo de tanque ligero escogió el francés Renault, y como modelo de tanque pesado el británico Mark V. Este artículo fue aprobado por el alto mando como texto estándar de la guerra blindada. Otro artículo que adquirió gran relevancia fue Tanques y Defensa Antitanque (Der Kampfwagen und Abwehr dagegen), publicado en 1925, y que convirtió a su autor en el primer teórico defensor de la importancia del tanque como arma antitanque, declarando que la primera misión del tanque era la destrucción de los tanques enemigos. La postura de Volckheim iba contra la doctrina blindada de Liderazgo y Batalla (R. E. 487), y no tuvo éxito en imponerse finalmente, pues en la recopilación, actualización y ampliación de la R. E. 487 que se hizo a principio de la década de 1930, bajo los auspicios del general Beck, (el Truppenführung) la tarea de eliminar a los tanques enemigos se dejaba para las armas antitanque. Del mismo criterio era el alto mando del Ejército Rojo en la Unión Soviética, y así se recogía en su Regulaciones de Campaña Provisionales de 1936.

Volckheim se mostró contrario a la doctrina oficial alemana que favorecía los tanques ligeros, una visión dominante de los ejércitos modernos y de los teóricos del tanque a principios de la década de 1920. Según Volckheim, la única ventaja real del tanque ligero venía dada por su gran velocidad, que sólo era útil para que pudiera moverse rápidamente por áreas cubiertas por fuego artillero. Pero la mayor ventaja de un tanque era su armamento, no su velocidad; en una futura guerra, cuando ambos oponentes tuvieran tanques, el tanque con armamento más pesado llevaría las de ganar en un combate tanque contra tanque. Por tanto, concluía Volckheim, el tanque medio más lento pero mejor armado sería la principal arma blindada del futuro. Sería suficiente una velocidad de 20 km/hora campo traviesa montando un cañón de 75 mm (experimento que entonces realizaban los franceses y que había llamado poderosamente la atención de Volckheim). Dejando a un lado las matizaciones (pues la velocidad fue un factor principal, junto con la potencia de fuego y blindaje, de los tanques en la Segunda Guerra Mundial; quizás el éxito estaba en lograr el equilibrio más perfecto de esas tres prestaciones), no cabe duda que Volckheim demostró estar en lo cierto, al contrario de la mayoría de los teóricos más famosos de la época. El tanque ligero en la Segunda Guerra Mundial jugó un papel menor en comparación al más lento pero mejor armado tanque medio.

Al igual que la mayoría de los oficiales de su tiempo, Volckheim previó el tanque como un arma esencialmente de apoyo a la infantería, del mismo modo que lo eran la caballería o artillería. Se creó un debate con dos escuelas de pensamiento: una mayoritaria, en la que estaba Volckheim, que defendía al tanque como arma de apoyo; otra minoritaria, en la que estaban tres coroneles que iban a convertirse en el triunvirato que lideró el Reichswehr y la primera Wehrmacht, Werner von Fritsch, Werner von Blomberg y Ludwig Beck. Éstos defendían al tanque como la principal arma de combate, a la que debían supeditarse (como apoyo) el resto de las armas (23). Afortunadamente para el interés alemán, esta postura minoritaria acabaría establecida de forma oficial finalmente.

En sus artículos sobre defensa antitanque, Volckheim subrayó la defensa regimental contra una fuerza blindada enemiga, reclamando el establecimiento de puestos de avanzadilla y tropas de reconocimiento bien adentradas en vanguardia, creando puntos fuertes con cañones de campaña y morteros apuntando directamente a las rutas de aproximación más probables de los tanques enemigos, manteniendo al mismo tiempo una fuerte reserva de tropas y tanques para contraatacar al blindaje enemigo que penetrara la línea de puestos de avanzadilla. Sólo había que reemplazar los cañones de campaña y los morteros de Volckheim de 1924 por los cañones antitanque, para encontrarnos con las tácticas que tan buenos resultados dieron posteriormente en la Segunda Guerra Mundial.

No quiero extenderme ahora, pues superaría la paciencia necesaria para leer este post, sobre los otros teóricos alemanes del blindaje y transporte motorizado: Oswald Lutz, Alfred von Vollard-Bockelberg, Pirner, Wilhelm Brandt, Fritz Heigl, Walther Nehring, Ludwig Beck, Werner von Blomberg. Werner von Fritsch, von Eimannsberger, von Natzmer, von Tschischwitz, etc., etc. Sólo subrayar que la frase de Guderian de " en el país de los ciegos, el tuerto es rey” es una repugnante demostración de soberbia y del sucio vicio de engañar.

Tampoco quiero dejar de subrayar que el “prolífico” articulista Heinz Guderian escribió la astronómica cifra de cinco artículos para el Militär-Wochenblatt entre 1922 y 1928, piezas mundanas en palabras de James S. Corum: “Suministro francés motorizado en Verdún”, “Reconocimiento y Seguridad para las Marchas Motorizadas” (24), piezas cortas de una o dos páginas como “Caballería y Coches Blindados” (25) y “Tropas sobre Vehículos de Motor y Defensa Aérea” (26). Estos artículos no se podían comparar ni por asomo en cantidad u originalidad a los escritos de Volckheim. El mayor trabajo de Guderian, Achtung! Panzer! (1936-1937), fue, según Corum, realmente un libro original y brillante, pero era el producto de una larga evolución del pensamiento blindado que se basaba fuertemente en el trabajo de los anteriores teóricos del blindaje, principalmente del general austriaco (más tarde general del blindaje alemán) Ludwig Ritter von Eimannsberger, cuya obra mayor, Der Kampfwagenkrieg (La Guerra de Tanques), fue publicada en 1934 consiguiendo una amplia audiencia en el ejército alemán (27).

NOTAS:

(1) Véase Ernst Volckheim, “Die Deutsche Panzerwaffe,” en Die Deutsche Wehrmacht, ed. Georg Wetzell (Berlin: E. Mister und Sohn, 1939), 293-338, citado en James S. Corum, The Roots of Blitzkrieg (University Press of Kansas, 1992), 233.

(2) Ibid., 298-299

(3) Ibid., 308-309

(4) Fritz Heigl, Taschenbuch der Tanks, Vol. 3: Der Panzerkampf. Ed. Panzerreg. Cpt. G. P. von Zeschwitz. (Munich: J. F. Lehmanns Verlag, 1938) 158-159, citado en James S. Corum, The Roots of Blitzkrieg, 234.

(5) Ibid., 134-137

(6) Ibid., 150-153; y Volckheim, “Die deutsche Panzerwaffe,” 306

(7) Volckheim, “Die deutsche Panzerwaffe,” 313

(8) Heigl, Taschenbuch der Tanks, 3: 158-159

(9) Ibid., 200-201

(10) Ibid., 207

(11) Volckheim, “Die deutsche Panzerwaffe,” 313

(12) Maj. Josef Bischoff, Die Letze Front: Geschichte der Eisernen Division im Baltikum, 1919 (Berlin: Schützen Verlag, 1935), 102-103, citado en James S. Corum, The Roots of Blitzkrieg, 234.

(13) James S. Corum, The Roots of Blitzkrieg, 234

(14) Heeresdienstvorschrift 487, Führung und Gefecht der verbundenen Waffen (Berlin: Verlag Offene Worte, 1921, 1923, 1925), parte 2, parágrafo 525

(15) Ibid., para. 524

(16) James S. Corum, The Roots of Blitzkrieg, 125

(17) Heeresdienstvorschrift 487, para. 551

(18) Ibid., para 535

(19) Ibid., para. 548

(20) Ibid., para. 536

(21) Ibid., para. 565

(22) Los datos biográficos así como los artículos-contenidos de Ernst Volckheim están sacados de la sección que James S. Corum dedica a Volckheim en The Roots of Blitzkrieg, 126-130.

(23) Charles Messenger, The Blitzkrieg Story (New York: Charles Scribner’s Sons, 1976), 64-65, citado en Steven W. Knott, “Knowledge Must Become Capability”: Institutional Intellectualism as an Agent for Military Transformation, en Essays 2004 (Washington D. C.: National Defense University Press, 2004), 55

(24) Der Kampfwagen: “Die Lebensader Verduns,” 4 (1925); “Strassenpanzerkraftwagen und ihre Abwehr,” 1 (1924); “Aufklärung und Sicherung bei Kraftwagenmärschen,” 2 (1924); y “Kavallerie und Strassenpanzerkraftwagen,” 5 (1925). Ver También Guderian, “Truppen auf Kraftwagen und Fliegerabwehr,” Militär Wochenblatt 12 (1924).

(25) Guderian “Kavallerie und Strassenpanzerkraftwagen,”

(26) Guderian “Truppen auf Kraftwagen und Fliegerabwehr,”

(27) Heinz Guderian Achtung! Panzer! (Stuttgart: Union Deutsche Verlagsgesellschaft, 1937); Ludwig Ritter von Eimannsberger, Der Kampfwagenkrieg (Munich: J. F. Lehmanns Verlag, 1934), citados en James S, Corum, The Roots..

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Mensaje por V.Manstein » Jue Abr 13, 2006 6:42 am

Una: Gude se atribuye la clarividencia de haber sido partidario de la estrategia periférica Mediterránea en 1940, que sin duda habría hecho probable una victoria militar sobre Inglaterra. Macksey en su biografía dle General Alemán no se cuestiona tal fantasamada del colérico Heinz, pero es evidente que es muy discutible este asunto.

Otra: El gran Gude escabulle el bulto hábilmente sobre su implicación en el fallido intento alemán de tomar Moscú afirmando que fue para él una amarga bebida de chico obediente. No dice que influyó no tablemente sobre Adolfo para promover tamaño desprosósito. Tampoco Macksey objeta gran cosa en su biografía.

Finalmente: Macksey sí que señala el hallazgo del pequeño contubernio indecoroso de Liddel Hart con Gude al añadir un suplemento en la edición inglesa del líder de Panzers, en la que proclama la deuda intelectual del alemán con el inglés. Esto es mérito de John Mersheimer que lo encontró. En todo caso sí es verdad que Guderian había leido un artículo del inglés a varios oficiales públicamente cuando adquirió el cargo de Inspector de las Tropas Panzer.

http://www.h-net.org/reviews/showrev.cg ... 1062538489

Saludos.
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beltzo
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Mensaje por beltzo » Vie Abr 14, 2006 9:16 pm

Hola a Todos:

No es casualidad que Williamson Murray y Allan Millett en su libro "la guerra que había que ganar" digan lo siguiente: "Es frecuente que se considere a Guderian el padre de las fuerzas blindadas alemanas, lo cual se debe a las memorias que escribió tras la guerra, tal vez las más interesadas que nunca escribiera un general alemán, que ya es decir", aunque no dejan de reconocer su papel, como padres de la fuerzas blindadas alemanas citan a Beck y Fritsch. Otros calificativos dedicados a Guderian en el mismo libro son: irascible, malhumorado, despiadado, nazi entusiasta y tremendamente ambicioso. No por ello dejan de reconocer su genio militar como no podía ser de otra manera, pero creo que los calificativos muestra bastante claramente como era Guderian.

Aunque no tiene nada que ver con Guderian, al aparecer el nombre de Liddell Hart recordé un artículo que trata sobre cierto affaire relativo a Liddell Hart y su interpretación de Clauzewitz, me parece bastante interesante porque no se hasta que punto el error de Hart en interpretar a Clauzewitz no pudo ser algo interesado. Por ello, recomiendo la siguiente lectura: http://www.airpower.maxwell.af.mil/apji ... vison.html

Saludos
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jesus2
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Mensaje por jesus2 » Jue Abr 27, 2006 7:13 am

Hola, buenas.

Sobre Guderian , quiero exponer una idea propia que tengo en la cabeza desde hace algún tiempo: ¿ creéis que Guderian acertó en la composición orgánica interna de los destacamentos de carros pesados ? Es decir, en el tipo de unidades que debían poseer las mismas. Yo creo que no. Me explicaré:

Partamos de dos hechos distintos:

1º Guderian es, desde 1943, el Inspector General de las Tropas Blindadas. A partir de entonces, nada se hace en las tropas y unidades Panzer y Panzergrenadier sin ser aprobado por Guderian. Exceptuando, por supuesto, a Hitler.

2º El cómo, de qué manera, van a ser usados los carros de combate tácticamente hablando: agrupados en unidades especiales ( divisiones blindadas en general ), las cuales, además de sus propias unidades de artillería, ingenieros, reconocimiento, etc. disponen de regimientos panzergrenadier, pues la idea que mueve todo esto, es la cooperación interarmas infantería-blindados: el panzergrenadier necesita al panzer, pues la misión del panzer es la de apoyar al panzergrenadier. No entro a valorar los distintos tipos de misiones con los cuales los batallones Tiger fueron creados sobre el papel. Pues seguramente aquí está la clave de la decisión de Guderian. La realidad del campo de batalla se impone a las ideas generales teóricas escritas en un despacho.

Con esto aclarado, el predominio de Guderian en la faceta de modelador de las unidades que poseen carros de combate y cazacarros pesados, y el binomio infantería-blindados, Guderian se encuentra con los primeros batallones de carros Tiger. Los modela a su gusto, y pasan a poseer únicamente Tiger como carro de combate. Posteriormente, les añade unidades de reconocimiento, de nebelwerfer ( 6 Opel Maultier por batallón, si la memoria no me falla ), de artillería antiaérea ligera, etc; pero los batallones no poseen panzergrenadiers que apoyen sus acciones. Los Tiger siempre tienen que usar una infantería que no es suya en la batalla. Si pueden disponer de ella.

A menudo, esa infantería no está motorizada, menos aún mecanizada, tratándose de infantería normal, acostumbrada a hacer las cosas de manera distinta a los panzergrenadier. Los comandantes de carros Tiger se quejaban a menudo de esto; montaban un ataque, empezaban los primeros disparos fuertes, y los infantes se tiraban al suelo, para casi no moverse del suelo. Los Tiger a menudo alcanzaban su objetivo, pero la infantería estaba en retaguardia, sin hacer nada por llegar al lugar donde se encontraban los Tiger. Resultado: vulnerables sin infantería propia, a menudo expuestos en posiciones no aseguradas por sus propias tropas, y ante la pasividad de las mismas, los Tiger solían retroceder a sus posiciones de partida.

Por supuesto, podía suceder lo contrario ( como en ocasiones sucedía ): los panzergrenadiers fallan, y la infantería normal, en teoría no acostumbrada a luchar apoyada por panzers, se comportaba admirablemente.

Personalmente, considero importantísimo la existencia de, como mínimo, un batallón de infantería mecanizada adscrito a los batallones pesados, por los siguientes motivos:

- Existencia de infantería propia y especializada que apoye a los Tiger, que sepa cómo luchar junto a los mismos.

- El no tener que echar mano de los "recursos locales", a menudo inexistentes o que dejan que desear. Disponer de recursos propios.

- El sentimiento de unidad y compenetración que genera el pertenecer a una unidad: yo me siento a gusto contigo, y tú conmigo.

Y seguramente alguna más.

Otto Carius, en sus memorias, expone un hecho que refleja más o menos esto:

Abril del 44. Sector de Narva. Hyazint Strachwitz ultima los detalles de la segunda "operación Strachwitz". Habla hasta llegar al último punto de sus instrucciones. Y dice.

"Una última cuestión para la gente de los Tiger. ¿ Con qué batallón de infantería les gustaría contar para esta operación ?!

Carius y demás se quedaron asombrados. Era la primera vez que alguien les proponía el poder elegir la unidad de infantería con la cual atacar. Aprovecharon la ocasión, y citaron a una unidad con la cual habían luchado hace poco, y de la cual guardaban un grato recuerdo. La operación, aun siendo intrascendente para el desarrollo de la guerra, fue un éxito espectacular, por el cual al Conde se le concederían los diamantes para su Cruz de Caballero. El Conde Strachwitz, que sabía manejar carros de combate ( si las cosas salían como él las planeaba ), se dio cuenta de la importancia de los puntos anteriormente citados por mí.

De lo cual parece que no se dio cuenta Guderian. ¿ Acaso se había olvidado de los principios fundamentales que él mismo "creó" ?

El caso es que por septiembre del 44 empiezan a entrar en acción una de las ideas de Hitler: las brigadas panzer. Las cuales, curiosamente, poseen un batallón de panzergrenadiers armados con diversas versiones de los semiorugas Sdkfz 251. La idea era buena, pero venía en mal momento: el equipamiento habría sido mejor usado en el rearme de las divisiones panzer. No concordaban los factores espacio-tiempo. ¿ Acaso el denostado Hitler había entendido mejor que Guderian el concepto que movía a las unidades blindadas ? Aunque el propio Hitler no hizo nada para que los destacamentos de carros pesados tuvieran infantería orgánica.

Espero que las ideas expuestas por mí no aparezcan en el libro que Chisthoper Wilbeck escribió sobre los batallones de carros pesados, jejeje. Es un libro que tengo, pero por falta de tiempo y de elegir otras lecturas, sobre las cuales poseo menor conocimiento, no me lo he leído completo.

En cualquier caso, espero vuestras opiniones. ¿ Tengo razón en lo anteriormente escrito, o me he pasado de listo pretendiendo saber más que el gran Guderian ?

Y sobre Liddle Hart, no ya sólo en relación a Guderian, sino de otros ( von Manteuffel, por ejemplo ) yo ya me sospechaba algo.

Saludos.
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Mensaje por José Luis » Jue Abr 27, 2006 7:41 pm

¡Hola, Jesús!

Mis comentarios a los tuyos:

1) [“el panzergrenadier necesita al panzer, pues la misión del panzer es la de apoyar al panzergrenadier”]. Aunque lo siguiente depende muchas veces de la circunstancia del campo de batalla, en general en las operaciones ofensivas la misión del panzer no es apoyar al panzergrenadier, sino todo lo contrario. En la ofensiva, todos los elementos de una formación blindada deben trabajar para el tanque. Éste, en combinación con los panzergrenadier y los ingenieros de combate blindados, más el apoyo de la artillería y aviación, debe conseguir la ruptura y luego su explotación, dejando al panzergrenadier la limpieza de los focos de resistencia, si los hubiere. La infantería de a pie, que sigue detrás, debe luego consolidar el terreno conquistado o acabar con los focos de resistencia liberando a los panzergrenadier, que seguirán inmediatamente tras los panzers.

2) [“La realidad del campo de batalla se impone a las ideas generales teóricas escritas en un despacho”]. Exactamente. La doctrina se escribe en un despacho, pero está basada en la experiencia pasada del campo de batalla o de las maniobras de guerra. Aunque la doctrina es autoritaria, requiere juicio en su aplicación. Como dice el Truppenführung: “Las lecciones en la conducción de la guerra no pueden ser exhaustivamente recopiladas en forma de regulaciones. Los principios enunciados deben ser aplicados de acuerdo con la situación.”

3) [“pero los batallones no poseen panzergrenadiers que apoyen sus acciones. Los Tiger siempre tienen que usar una infantería que no es suya en la batalla. Si pueden disponer de ella”]. Bien, éste es el punto central de tu intervención. Los batallones independientes Tiger no poseían infantería blindada orgánica porque nunca fueron pensados para emplearse como formaciones autónomas (significando con ello operaciones independientes profundas), sino asignados o en combinación con otras formaciones (mayormente blindadas, y en raras ocasiones de infantería). Y en teoría, salvando las particularidades tácticas, un batallón Tiger debía desplegarse en operaciones ofensivas igual que un batallón panzer, es decir, con el apoyo de la infantería blindada y los ingenieros de combate blindados. Si al batallón panzer se le asignaban esos elementos de apoyo de las unidades orgánicas de su división, al batallón Tiger también debía asignársele la infantería blindada de las unidades de la división a la que estaba temporalmente asignado (o de las divisiones o cuerpos en los escasos casos en que estos batallones fueron agregados permanentemente a esas formaciones, caso Grossdeutschland, por ejemplo).

La misión principal de un batallón Tiger era contribuir (o lograr directamente) a la consecución de la ruptura, nunca la explotación de la misma, para la que no estaba técnicamente capacitado. Ésta, la explotación, debía correr a cargo de los Panzers III y IV. ¿Cuál fue el problema? Que nunca hubo los Tiger necesarios para poder ser empleados en masse, y tuvieron que actuar como una especie de bomberos excelentes pero insuficientes para extinguir un fuego de dimensiones espectaculares. Al dispersarse según las circunstancias del campo de batalla (o al ser reclamados aquí y allá, indistintamente) quedaban desprotegidos de la asistencia de sus elementos de apoyo, exactamente igual que le podía suceder a sus hermanos los panzer III y IV.

Si la misión principal de los batallones Tiger era buscar la ruptura (eliminando las defensas antitanque y blindaje del enemigo) asignados a otras formaciones (fundamentalmente de armas combinadas, como las divisiones panzer), ¿qué razón había para dotarlos de infantería blindada orgánica?

Ahora bien, aunque los batallones Tiger fueron pensados para operaciones de naturaleza ofensiva, el grueso de su actuación se vio limitado a operaciones defensivas, o a operaciones ofensivas (contraataques) de naturaleza defensiva. Y es en estas situaciones donde sale a relucir con más evidencia el significado de tu intervención. Porque en situaciones defensivas (y más en sectores de infantería de a pie), el apoyo de la infantería blindada era vital para estas moles. El problema, sin embargo, era general: inexistencia o escasez de recursos. Un problema insoluble.

En resumen (tu intervención merece más profundidad pero ahora no tengo suficiente tiempo), yo no encuentro inadecuada la organización que hizo Guderian de esos batallones Tiger, teniendo presente que fueron pensados para operaciones ofensivas y para conseguir la ruptura en esas operaciones eliminando el blindaje enemigo y sus armas antitanque. En estas operaciones había otras carencias (unas propias del tanque en sí, y otras propias de la organización y número de sus componentes de recuperación, reparación y mantenimiento) que limitaron el éxito (a mi juicio ya muy bueno) de estos batallones. Sin embargo, en la operaciones defensivas (en las que, no obstante, se mostró igualmente muy exitoso) el batallón Tiger evidenció organizacionalmente la falta de un elemento orgánico de infantería blindada, cuestión que, por otra parte, venía determinada por la naturaleza de la formación a la que prestaba su apoyo defensivo, y abocada a ser crónica e insalvable por la falta de recursos de la Wehrmacht.

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José Luis
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Mensaje por jesus2 » Vie Abr 28, 2006 6:36 am

Hola, buenas a todos.
[“el panzergrenadier necesita al panzer, pues la misión del panzer es la de apoyar al panzergrenadier”]. Aunque lo siguiente depende muchas veces de la circunstancia del campo de batalla, en general en las operaciones ofensivas la misión del panzer no es apoyar al panzergrenadier, sino todo lo contrario.
Era consciente de ello. Lo que quise recalcar con esa frase era, además de que de vez en cuando me gusta jugar con las palabras, la dualidad panzer-panzergrenadier en el campo de batalla.

Por otro lado, me refería al concepto táctico de la dualidad panzer-panzergrenadier, algo diferente del concepto operativo y sobre todo estratégico de la misma que tú has expuesto.
[“La realidad del campo de batalla se impone a las ideas generales teóricas escritas en un despacho”]. Exactamente. La doctrina se escribe en un despacho, pero está basada en la experiencia pasada del campo de batalla o de las maniobras de guerra. Aunque la doctrina es autoritaria, requiere juicio en su aplicación. Como dice el Truppenführung: “Las lecciones en la conducción de la guerra no pueden ser exhaustivamente recopiladas en forma de regulaciones. Los principios enunciados deben ser aplicados de acuerdo con la situación.”
Y por eso mismo, por estar escrita en despachos tomando como base las experiencias reales, es en los despachos donde hay que ver y analizar fría y desapasionadamente, a un nivel más amplio y estratégico, si la doctrina usada hasta la fecha es la adecuada, o si se tienen que hacer las cosas de otra manera.

Los encargados de organizar internamente las unidades, no sólo Guderian, cambiaron continuamente las estructuras internas de diversas unidades: estructuración de las divisiones, regimientos, e incluso batallones de unidades panzer, infantería, etc; creación de nuevos tipos de unidades, cambios en los KStN ( Kriegsstärkenachweisung, o cartas de organización ), etc. Cambios motivados principalmente, más que por la ineficacia o la posible mejora en la eficacia de las unidades, por la evolución que la guerra imponía a las unidades que combatían en ella. Sobre todo, en lo que a su tamaño se refiere ( reducción ), la imposibilidad de las fábricas de producir el nº suficiente de armamento ( mezcolanza: panzers y stugs en los batallones panzer, por ejemplo ) y el cambio a un nivel global en el devenir de la guerra: del ataque a la defensa, como mucho el contraataque.

Es aquí donde critico a Guderian, y entremezclo este punto con el siguiente:
3) [“pero los batallones no poseen panzergrenadiers que apoyen sus acciones. Los Tiger siempre tienen que usar una infantería que no es suya en la batalla. Si pueden disponer de ella”]. Bien, éste es el punto central de tu intervención. Los batallones independientes Tiger no poseían infantería blindada orgánica porque nunca fueron pensados para emplearse como formaciones autónomas (significando con ello operaciones independientes profundas), sino asignados o en combinación con otras formaciones (mayormente blindadas, y en raras ocasiones de infantería).
También era consciente de ello: sabía por qué Guderian organizó los batallones de carros pesados sin infantería orgánica, conocía el propósito principal por el cual les dio esa configuración interna. Para curarme un poco en salud, escribí esto ( a veces escribo una idea seguida de la que considero su antónima ):
No entro a valorar los distintos tipos de misiones con los cuales los batallones Tiger fueron creados sobre el papel. Pues seguramente aquí está la clave de la decisión de Guderian. La realidad del campo de batalla se impone a las ideas generales teóricas escritas en un despacho.
Estoy de acuerdo en la organización inicial que le dio a los batallones Tiger. Me parece la correcta. Otra cosa es el uso táctico que se les daba en el campo de batalla, problema del líder de turno más que de Guderian.

Por lo que realmente critico a Guderian, y veo que te has dado cuenta más o menos de por dónde quería ir, no es por la organización inicial que poseían los mismos, sino por la que creo que deberían tener llegado un momento de la guerra, a más tardar mediados del 44.

A partir del 44 ( e incluso antes ) los Tiger eran usados en ocasiones en misiones de patrulla, reconocimiento, en posiciones emboscadas, formando pantallas defensivas o de protección, y otras más rocambolescas, como cuando estando adscrito a una división de infantería, el Comandante de la misma ordenó al Conde von Kageneck ( 503 Schewere Panzer Abteilung ) que se diera un "tour turístico" con sus Tiger por las líneas de su división, para elevar la moral de las tropas. El Conde, por supuesto, se negó. Sobre todo y ante todo, eran usados en misiones defensivas de todo tipo.

Misiones muy poco propias de su misión original. Supongo que todos estos informes, escritos por los comandantes de blindados en el lugar y momento posteriores a la batalla, le llegaban a Guderian. Y supongo que la mayoría se los leía. Y es aquí donde le critico: de la misma manera en la que autorizaba ( por orden de Hitler ) la creación de mini divisiones panzer ( brigadas panzer ), creo que debería haber autorizado la creación de un batallón panzergrenadier en los batallones de carros pesados. Todo ello en 1944.

Saludos.
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Mensaje por José Luis » Vie Abr 28, 2006 5:10 pm

¡Buenos días a todos!

Jesús, si te fijas en la división panzer “tipo 44”, observarás que de las seis unidades panzergrenadier que la nueva reorganización concedió a cada división panzer, solamente una estaba equipada con vehículos de personal blindados (de la serie Schützenpanzerwagen 250), siendo el resto de unidades transportadas en camiones (o montadas sobre los blindados). O a pie, si no había más remedio.

Estamos, pues, como ya dije antes, ante un problema de recursos. Guderian conocía todos los informes que los comandantes de los batallones Tiger estaban obligados a enviarle, y me imagino que hizo lo que pudo dentro del margen de maniobra que tenía.

Por otra parte, a partir del 22 de julio de 1944, Guderian fue nombrado por Hitler jefe del OKH, una auténtica patata caliente que nadie querría tener en sus manos.

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Mensaje por jesus2 » Lun May 01, 2006 4:03 am

Hola, buenas. Perdón por tardar un poco en responder.
Por otra parte, a partir del 22 de julio de 1944, Guderian fue nombrado por Hitler jefe del OKH, una auténtica patata caliente que nadie querría tener en sus manos.
Vaya, lo había olvidado completamente.

Por supuesto que era consciente de los problemas derivados de la falta de vehículos de combate para infantería que hubo desde siempre, por otra parte. Y también de que Guderian hizo lo que pudo para elevar al máximo la capacidad de las unidades bajo su control directo.

En mis post he querido recalcar brevemente la existencia de las 13 brigadas panzer que se crearon por orden de Hitler. Buena idea, más aún si operaban en el marco de un cuerpo blindado ( suponiendo que ese cuerpo blindado fuera usado como tal, lo cual es otra ) y si se hubiera hecho antes. Sin embargo, mejor habría sido usar el material para reacondicionar a las div. panzer. Es curioso el observar que esas brigadas, bastante machacadas por haber entrado en combate, fueron absorvidas por algunas divisiones panzer. En la operación Market Garden, por ejemplo, la 107 Panzer Brigade disponía de 116 vehículos de combate ( sin contar panzers ).

Sigo pensando que a partir de 1944 ( e incluso antes ) los batallones Tiger deberían tener a su disposición de infantería orgánica. Lo ideal habría sido infantería en vehículos de combate. Pero si no estaban disponibles, pues en camiones ( qué remedio ). Destacar que, por ejemplo, en vísperas de la ofensiva de las Ardenas, la 116 Panzer poseía un grado de movilidad del 75%, o que el propio Guderian puso como ejemplo positivo a la 17 SS por "obtener" los vehículos que la faltaban de los recursos locales, siendo su contrapartida negativa la 2 Panzer, en una reunión ante Hitler.

Y esa patata caliente que era el ser jefe del OKH se la habría comido muy gustosamente más de uno, con guarnición y vino de la región, jeje. Eso era lo que von Manstein quería más o menos, ¿no?; el dirigir las operaciones en el frente Oriental ( responsabilidad del OKH ). Por supuesto, como todos, a tragar ( sin vino de la región o con exceso de él ) las órdenes de Hitler.

Saludos.
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Mensaje por fangio » Vie Jul 28, 2006 3:47 am

El haber leído este informe me ayudó a entender un poco más las cosas y a conocer/aprender (que en definitiva es lo más importante). Reconozco que me resultó muy interesante y que lo leí varias veces, por lo menos tres seguro.
Así que felicitaciones a José Luis y a los demás que aportaron su colaboración.

Ver que con Ernst Volckheim no se ha hecho tanta justcia como con otros, en cuanto a su reconocimiento, me llevó a buscar una foto de él, cosa que se hizo imposible utilizando buscadores (nombren el que sea). Por suerte pude recurrir al Axis History Forum, donde tampoco había foto alguna, hasta que decidí pedir por ella.
Gracias a uno de sus moderadores, Peter H, pude obtener una interesante foto de Volcheim durante la I Guerra Mundial:

Teniente Ernst Volckheim (5to desde la izquierda) en 1918 con sus hombres del tanque "Alter Fritz"
Imagen
Fuente: Peter H http://forum.axishistory.com/viewtopic. ... 580#931580

Tengo algunas preguntas por hacer después de haber leído este informe pero por ahora las voy a dejar para más adelante porque no tengo mucho tiempo ahora.

Saludos,

FANGIO

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Mensaje por jesus2 » Dom Jul 30, 2006 7:35 am

Una pequeña curiosidad:

Sepp Dietrich, el famosísimo comandante de unidades de las Waffen SS, fue un veterano del cuerpo de carros de combate alemán de la Primera Guerra Mundial.
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Mensaje por fangio » Dom Jul 30, 2006 12:25 pm

Efectivamente jesus, en este enlace puede verse una foto de él con su Insignia Conmemorativa de los Carros de Combate (I Guerra):

http://wwwsegundaguerr.superforos.com/v ... .php?t=695 (Bio)
http://wwwsegundaguerr.superforos.com/v ... h&start=75 (Condecoraciones - Ignasi)

Saludos,

FANGIO

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Mensaje por José Luis » Dom Jul 30, 2006 5:52 pm

¡Buenos días a todos!

Efectivamente, Dietrich sirvió en un destacamento de tanques de asalto alemán antes de que el primer AV7 estuviera listo. Y, curiosamente, mi estimado Jesús (probablemente sin proponérselo) ha introducido a otro recreador alemán. Algo ya ha apuntado nuestro estimado GoRSH en el enlace que ha colgado el amigo Fangio. Pero antes de comentar esa "mala querencia", simplemente establecer que Sepp Dietrich fue transferido el 19 de febrero de 1918 al 13.Bayerische Sturmpanzerkampfmagen Abteilung (un batallón de tanques de asalto). El primer tanque macho de Dietrich fue llamado Moritz, y fue su comandante el teniente Heinz Kubierschky, sucediéndole el teniente Fuchsbauer, bajo cuyo mando Moritz fue demolido, tras ser gravemente dañado.

Ahora las recreaciones, para que el topic no pierda del todo su razón de ser.

Al parecer, la gran ambición de Dietrich era ingresar en la caballería (en concreto en el 1º Regimiento de Ulanos Bávaro), y sobre ese frustrado anhelo fantaseó cuando llegó a ser alguien en el Tercer Reich de Hitler, e incluso después de la IIGM.

A los 19 años de edad (1911) tuvo que pagar el tributo de su juventud ingresando en el ejército bávaro, en el 4º Regimiento de Artillería de Campaña (conocido como "König") de Augsburg, asignado a la 2ª Batería para entrenarse como recluta. Más tarde Dietrich había de asegurar que desde 1911 hasta el estallido de la IGM había sido un soldado regular, e incluso en un informe que realizó en junio de 1951 (mientras estaba preso en Landsberg) declaró que se había convertido en un Unteroffizier profesional en 1912, y que durante 1913-1914 había sido Unteroffizier de entrenamiento para tropas montadas. Pero la verdad pintaba muy diferente.

Dietrich se había unido a su regimiento el 18 de octubre de 1911, pero casi un mes después (el 17 de noviembre) fue dado de baja del ejército bávaro tras sufrir una caída de un caballo. Tuvo que regresar a la vida civil, y nuevamente Dietrich jugó a fantasear cuando dijo a sus interrogadores americanos en 1945 que se había dedicado al negocio de la carnicería. Pero la verdadera realidad lo sitúa en Kempten, donde ejérció de repartidor de panadero.

Cuando estalló la IGM, Dietrich se alistó en el 7º Regimiento de Artillería de Campaña Bávaro, y este hecho parece no haberle satisfecho en sus años de highsociety nazi, pues su expediente personal SS establece que Dietrich se fue a la guerra con el 1º Regimiento de Ulanos, y que luego fue transferido al 4º Regimiento de Infantería. Incluso hay una fuente que establece que fue sargento pagador durante la guerra.

Lo cierto* fue que Dietrich llegó al Frente Occidental con el con el 6º Regimiento de Artillería de Reserva Bávara, que era parte de la 6ª División de Reserva Bávara, bajo el Sexto Ejército del príncipe Rupprecht de Bavaria. Dietrich combatió bravamente el tiempo que sirvió en el 6º en el frente de Ypres, siendo herido seriamente. Cuando se recuperó de sus heridas fue enviado a la escuela de artillería de Sonthofen para poder convertirse en un oficial no comisionado (Unteroffizier), al tiempo que era transferido al 7º Regimiento de Artillería de Campaña Bávaro.

En noviembre de 1916 dejó la artillería de campaña y fue destinado a la 10ª Batería de Cañones de Infantería, involucrándose de esta forma con las Sturmtruppen, pues su batería se convirtió en parte del 2º Sturmbataillon (Tercer Ejército).

* Naturalmente, todos los datos que he proporcionado son ciertos en la medida que el trabajo biográfico de Charles Messenger lo sea. Pues de su obra, que referencio a continuación, los he sacado:

Charles Messenger, Hitler’s Gladiator: The Life and Wars of Panzer Army Commander Sepp Dietrich (Conway Maritime, 2005), pp. 1-18.

Como conozco a Messenger por otros excelentes trabajos, no dudo un instante de su exquisito rigor histórico.

Saludos cordiales
José Luis
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Mensaje por Erich Hartmann » Dom Jul 30, 2006 5:59 pm

la Placa de Carros de Combate era una medalla sumamente rara. Instituida el trece de julio de 1921, se concedió esa placa a los cerca de cien veteranos supervivientes de los combates del Cuerpo Panzer alemán en la Primera guerra mundial, que apenas comprendía un total de veinte carros de combate A7V y algunos vehículos blindados capturados a los británicos. Dietrich sirvió como suboficial en el carro número 560, cuyo nombre en clave era «Alter Fritz», que fue volado por los aires el día anterior a la finalización de la guerra. Dietrich llevó con orgullo la Placa de Carros de Combate durante todo el tiempo que prestó servicio en las SS y, de hecho, fue el único que al parecer fue fotografiado con ella.

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Mensaje por wilhelm heidkamp » Dom Jul 30, 2006 8:09 pm

Hacía tiempo que no hallaba un post que me interesara lo suficiente como para leerlo de cabo a rabo de una sentada.

En mi opinión, estos mitos surgieron de un caldo de cultivo resultado de la Guerra Fría. De repente, el público occidental, atemorizado ante el poder soviético que amenazaba Europa y el mundo, estaba ávido de leer sobre estos hombres que llegaron a las puertas de Moscú y casi hicieron hincar la rodilla a los "Rojos". Pasaron de ser vistos como criminales de guerra en 1948 a vérseles como genios y padres de la guerra mecanizada en los primeros años cincuenta, sus memorias se tradujeron a varios idiomas y sus mentiras pasaron a las enciclopedias. De ahí, a la "culturilla" histórica colectiva.

Gracias, José Luis.

Saludos, Willy.
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