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Evolución del Arte Operacional. Isserson

El impacto de la Gran Guerra en el pensamiento militar. Cambios y evolución en las doctrinas militares. Regulaciones de campaña.

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Evolución del Arte Operacional. Isserson

Mensajepor José Luis » Mar Ene 17, 2017 7:49 pm

¡Hola a todos!

A partir de hoy y durante los días siguientes pretendo traducir por completo la obra La Evolución del Arte Operacional (1931) de Georgy Samoylovich Isserson (1898-1976). Quienes acostumbran a leer mis intervenciones en el foro sobre aspectos de teoría militar en el campo soviético me habrán leído citar varias veces a Isserson. De todos los teóricos militares soviéticos de la época 1920-1941 fue, probablemente, el más genial a la hora de penetrar las complejidades y anticipar las soluciones en el terreno de la conducción de las operaciones, esto es en la teoría del arte operacional.

Unos breves apuntes sobre su vida. Isserson nació en Kaunas (Lituania) el 16 de junio de 1898. Hijo de un médico militar judío, ingresó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Petrogrado a finales de 1916, pero a principios de 1917 fue reclutado por el ejército imperial ruso. Tras el colapso del ejército imperial, en 1918, cuando casi contaba 20 años de edad, Isserson se alistó en el recién creado Ejército Rojo y se hizo miembro del partido bolchevique en 1919. En 1921 ingresó en la Academia Militar del Ejército Rojo, graduándose en 1924. Entre 1925 y 1927 fue jefe de operaciones del estado mayor del Distrito Militar de Leningrado, y durante 1927-1930 fue jefe del estado mayor del 10º Cuerpo de Infantería. Desde 1929 trabajó en la Academia Frunze, sirviendo durante 1932-33 como jefe del departamento de operaciones. En 1933-1936 fue comandante de la 4ª División de Infantería del 5º Cuerpo de Infantería en Bielorrusia D.M. En 1936 fue vicejefe de la 1ª División del Estado Mayor General del Ejército Rojo, y en 1837 Jefe del Departamento de operaciones militares de la Academia Militar de Estado Mayor General, redenominado poco después Departamento de arte operacional. Tras ocupar brevemente la jefatura del estado mayor del 7º Ejército en diciembre de 1939, pasó a disposición del NKO al año siguiente. Fue arrestado el 7 de junio de 1941 y acusado de conspiración militar en actos criminales durante la guerra contra Finlandia (Invierno de 1939-40). Sentenciado a muerte, en 1942 le fue conmutada esta pena por 10 años de internamiento en un campo de trabajo. Fue rehabilitado el 6 de enero de 1955 y puesto en libertad ese mismo año como coronel destituido. Trabajó como freelance en la revista "Pensamiento Militar" hasta su muerte en 1976.

Isserson presentó su formulación inicial de La Evolución del Arte Operacional en febrero de 1931 bajo el título informal de "La Estrategia Profunda como la próxima etapa en la Evolución del Arte Militar". Fue publicada al año siguiente en Moscú.

Yo me sirvo aquí de la edición de la editorial Combat Studies Institute Press del US Army Combined Arms Center de Fort Leavenworth, Kansas (2013), traducida al inglés por Bruce W, Menning, y que utiliza la edición rusa de 1937 a cargo de la editorial de la Comisaría de Defensa del Pueblo de la URSS.

El libro de Isserson La Evolución del Arte Operacional consta, al margen de los prólogos a la segunda y primera ediciones, de tres partes. La primera lleva por título "La Herencia Operacional del Pasado" y coomprende 31 páginas divididas en tres capítulos: 1. "Formas de Desarrollo de nuestrio Arte Operacional"; 2. "La Evolución del Arte Operacional antes de la Guerra Mundial"; y "La Evolución del Arte Operacional en la Guerra Mundial".

La segunda parte, que es la más interesante del libro, se titula "Los Fundamentos de la Estrategia Profunda" y comprende casi 40 páginas divididas en 8 capítulos que iremos viendo en su momento. La tercera parte se titula "Las Raíces Históricas de las formas de batalla contemporánea" y cubre poco más de 20 páginas divididas en 4 capítulos. Cierra el libro un capítulo de conclusiones.

Si lo veo conveniente, haré ciertas anotaciones propias para aclarar conceptos o hacerlos más comprensibles. Bien, comenzamos con el primer capítulo de la primera parte.

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Re: Evolución del Arte Operacional. Isserson

Mensajepor José Luis » Mar Ene 17, 2017 7:57 pm

PARTE UNA
La Herencia Operacional del Pasado

1.Formas de Desarrollo de nuestro Arte Operacional

El arte operacional contemporáneo como instrucción para la conducción de operaciones afronta un número de problemas nuevos. Muchos son desconocidos y están sin resolver en este terreno. Los cambios colosales en tecnología, armamento y formaciones de combate, tal como están reflejados en la evolución de la táctica, no están suficientemente incorporados en teoría a nivel de acciones de combate a lo largo de todo un frente armado. A diferencia del pasado, una operación contemporánea se despliega bajo condiciones políticas absolutamente nuevas, y bajo una base material y tecnológica absolutamente diferente. Sin embargo, esta operación carece todavía de fundamentos teóricos sólidos para la organización de las acciones de combate y para el desarrollo de sus formas operacionales.

Toda la experiencia de guerras recientes, tan rica con respecto a la táctica, oculta todavía la verdadera naturaleza de futuras operaciones. Esta situación se ve agravada por el hecho de que la Guerra Mundial no produjo una sola operación que pudiera ser considerada una solución operacional para la consecución de la victoria. Ciertas operaciones que resultaron en la derrota real del enemigo, incluyendo, por ejemplo, la debacle [en Tannenberg] de Samsonov [general A. V.], no jugaron un papel esencial en la guerra en su conjunto. Las grandes y feroces batallas de 1918 no consiguieron resolver el problema de superar frentes a escala operacional y se convirtieron en la más alta manifestación del callejón sin salida al cual había llegado el arte militar durante la época del imperialismo. La Guerra Mundial llegó a su fin sin resolver las dificultades de organizar y conducir operaciones ofensivas.

Estas dificultades surgieron de un enorme poder defensivo del frente atrincherado, de la disminución de la moral de los soldados durante el último año de la guerra, y de la superioridad de los medios defensivos sobre los ofensivos. Otras dificultades incluían la necesidad de concentración masiva de activos supresores y las complejidades de organizar y conducir acciones ofensivas. Para decirlo de otra forma, estas dificultades se vieron completamente localizadas en los terrenos de la táctica, e influyeron en gran medida en la conducción de todas las operaciones en 1918.

Como dijo Ludendorff, “La táctica debiera colocarse antes que la estrategia”. Y, realmente, las operaciones ofensivas durante la Guerra Mundial no fueron conducidas en base a requerimientos operacionales, sino en lugares dictados por las condiciones tácticas. No se desarrolló el principal esfuerzo a lo largo de un eje que prometiera resultados operacionales, sino en un lugar donde tácticamente la línea de frente pudiese romperse fácilmente. La ofensiva alemana de marzo de 1918 fue un ejemplo de ello. La naturaleza de la guerra posicional predeterminó la conciencia operacional. Era imposible superar las nuevas condiciones de combate. Y, más importante, las contradicciones de clase estaban creciendo en ambos bloques capitalistas.

Para inculcar en todo nuevo soldado la suficiente fortaleza para superar la resistencia del enemigo en una ofensiva abierta, era necesario despertar la voluntad de clase de las masas. Las contradicciones de clase tenían que derramarse sobre una abierta y armada lucha de clases, y la guerra imperialista tenía que transformarse en una guerra civil. Nuestra guerra civil de 1918-1921, con sus profundos y aplastantes golpes que duraron hasta la derrota final del enemigo, inició una nueva época en la historia del arte militar y cambió bruscamente toda la naturaleza de la lucha armada.

Clausewitz escribió lo siguiente sobre las guerras de la Revolución Francesa: “Las guerras revolucionarias destruyeron todo el antiguo orden social y persiguieron al enemigo desde Chalons a Moscú”. No se necesita ser Clausewitz para trastocar el orden geográfico de las últimas palabras de la cita para leerse de este a oeste y para comprender la flexible naturaleza de nuestra guerra revolucionaria de clases.

Sin embargo, la esencia operacional del despliegue actual de esta nueva época no se ha revelado enteramente, especialmente con respecto al control de enormes masas militares que están bien equipadas con modernas tecnologías. La importancia de los cambios durante el periodo posterior a la Guerra Civil Rusa sigue siendo grande. Nos obligan a plantear cuestiones de la proporción de la fuerza cualitativa de la defensiva y ofensiva de una forma diferente, con una tendencia por la preponderancia a favor de la última. Bajo estas condiciones, el problema de superar un frente de gran potencia de fuego adquiere del todo un nuevo significado. Entraña la posibilidad de “romper” el frente a través de su entera profundidad. De hecho, todo nuestro pensamiento militar busca resolver este problema.

Tanto en los países capitalistas como en nuestro país después de la Guerra Mundial y la Guerra Civil Rusa, la evolución del arte militar discurrió desde una diferente base de clases, pero la evolución general se caracterizó por la búsqueda de nuevas formas tácticas para la ofensiva y la aplicación de nuevos medios tecnológicos para el combate. El breve periodo tras la Guerra Mundial constituyó toda una época en el terreno del arte militar, durante la cual la táctica experimentó un cambio más grande que durante toda la mitad de siglo anterior a la Gran Guerra. El antiguo periodo fue un tiempo donde las regulaciones se revisaban y redactaban de nuevo. Las nuevas tácticas se elaboraban en varios años. Es digno de observar que durante todo el transcurso de desarrollo del arte militar, las tácticas nunca cambiaron tan rápidamente.

Prusia entró en las guerras de 1866 y 1870 con las regulaciones de 1847, alterándolas sólo en 1888. El ejército alemán entró en la Guerra Mundial con las regulaciones promulgadas en 1908. Así, durante un periodo de 70 años de duración, los alemanes cambiaron sus regulaciones sólo dos veces.

Durante el transcurso de intensa construcción socialista, nosotros cursamos regulaciones de campaña provisionales en 1925, y fueron reemplazadas por regulaciones permanentes en 1929. Ahora estamos una vez más cursando nuevas regulaciones. De esta forma, por tercera vez durante una década nos encontramos con nuevas regulaciones de campaña. Este rápido ritmo para elaborar regulaciones de campaña, natural durante avances colosales en tecnología, se ha convertido en un fenómeno común en el desarrollo del arte militar después de la Guerra Mundial.

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Re: Evolución del Arte Operacional. Isserson

Mensajepor José Luis » Mar Ene 17, 2017 8:02 pm

No obstante, estos cambios rápidos reflejan y determinan en gran medida el desarrollo del arte de la guerra en el terreno de la táctica. Los problemas de combate en general a lo largo de un frente armado y de conducir acciones militares a escala operacional se han dejado de lado. Sólo recientemente han atraído de nuevo la atención de la investigación científico-militar. Aun así, la literatura pertinente sigue ocupada en gran parte con cuestiones generales de hacer la guerra bajo el marco de la política, la estrategia y la economía. Las cuestiones prácticas de conducir acciones militares a lo largo de un frente armado y de las técnicas para conducir la operación contemporánea sólo hallan un débil reflejo en la literatura contemporánea. Durante los primeros años tras la Guerra Mundial, los alemanes no fueron más allá en sus publicaciones de un análisis de las operaciones en la Guerra Mundial. Tras crear una rica teoría militar después de la Guerra Franco-Prusiana de 1870-71, todavía están digiriendo las enseñanzas de Schlieffen. A este respecto, su escritor militar [general Wilhelm] Groener tuvo algunas ideas interesantes pero apenas nuevas.

En Francia ha aparecido la Strategie de [Frederic] Culmann, y es apta para ser considerada la última palabra en la enseñanza sobre operaciones. Sin embargo, Culmann no presentó un sistema operacional total. Sólo trató algunas cuestiones asociadas con ello. Y lo más importante de su trabajo fue el hecho de que su perspectiva sobre el futuro sólo anticipa de forma incompleta la incorporación de todo lo que era nuevo en una escala operacional.

Un número de escritores militares burgueses intenta sustituir una teoría algo científica para la conducción de operaciones por vagas fantasías sobre las perspectivas de la guerra futura. Pero esas obras, que reflejan el carácter de contradicciones de clases en el capitalismo moderno, dan testimonio de lo poco que los problemas del arte operacional contemporáneo están siendo explorados por la teoría científica.

Sólo recientemente, cuando el ascenso del fascismo alemán creó una amenaza de guerra de un alcance sin precedentes, ha aparecido un número de nuevas obras sobre la naturaleza del conflicto armado contemporáneo.

Se ha escrito mucho sobre la guerra futura. Escritores militares como Ludendorff, Fuller, [Friedrich] Immanuel, [Horst von] Metzsch, [Edouard] Requin, Rocco Morretta, [Ettore] Batisco, y otros intentan predecir la naturaleza de la guerra futura, cada uno teniendo su propio punto de vista. Entre las nuevas obras hay muchas ideas interesantes, pero, sin embargo, son mayormente especulaciones. El principal tópico es cómo será la guerra futura. Pero pocos autores analizan y sustancian formas concretas de operaciones en la guerra contemporánea. Una notable excepción es el general francés Loizeau, quien, en su Deux Manoeuvres, intenta resolver en la práctica un número de cuestiones sobre operaciones contemporáneas. No obstante, en su conjunto, los pronósticos sobre la guerra futura en la literatura extranjera no anticipan ninguna idea principalmente nueva.

Sobre la base de la más grande construcción revolucionaria, nuestro pensamiento científico-militar se ha desarrollado a lo largo de sus propias líneas. En un análisis de las formas de la lucha armada contemporánea, tuvimos que ser audaces para plantear y resolver un número de cuestiones nuevas. A este respecto nuestra literatura tiene ventajas evidentes. La Naturaleza de las Operaciones de los Ejércitos Modernos de Triandafillov es una obra notable entre otras dedicas a la operación contemporánea. El alcance y la naturaleza de las cuestiones tratadas equivale a una elaboración de todo un sistema operacional que resuelve un número de problemas en un contexto práctico. Pero se debería tener presente el hecho de que antes de su trágica muerte, Triandafillov había cambiado radicalmente sus opiniones sobre un número de cuestiones esenciales. Sobre la base de nuestros logros, su mente indagadora estaba buscando perspectivas nuevas y de más largo alcance. Un trágico accidente no le permitió elaborar un nuevo sistema de opiniones operacionales. Mientras tanto, la vida ha avanzado mucho.

En conclusión, la instrucción sobre operaciones contemporáneas no está suficientemente elaborada y sigue siendo el aspecto menos elaborado del arte militar. El hecho de que esta situación haya ocurrido previamente en la historia, a duras penas puede ser un consuelo.

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Re: Evolución del Arte Operacional. Isserson

Mensajepor José Luis » Mar Ene 17, 2017 8:11 pm

Bajo condiciones capitalistas la teoría militar siempre va por detrás de la práctica, y en el primer caso este hecho ha quedado reflejado en cuestiones operacionales. Hasta un gran grado la táctica equivale en la práctica a lo que puede ser probado en maniobras y ejercicios. Durante tiempo de paz, la conducción de operaciones es en gran parte teoría que no puede ser probada. Es mucho más fácil aplicar nuevos medios a escala limitada que organizar su aplicación masiva. Así, la táctica ha rebasado repetidamente el arte operacional. Actualmente, esta situación es apenas aceptable. Términos de lucha absolutamente diferentes sobre un frente armado, nuevo material humano y medios frescos de combate forzosamente requieren nuevas formas y caminos de empleo en una masiva escala operacional, donde la cantidad se transforma en una calidad completamente diferente.

Antes de la época del imperialismo, cuando las fuerzas armadas eran de fuerza comparativamente limitada (el ejército prusiano de 1870 cifraba 500.000 tropas), las cuestiones asociadas con conducir una operación no tenían la condición de un sujeto teórico independiente, pues se resolvían por completo bajo el marco de elaborar un plan de guerra concreto. Todas las cuestiones que Moltke afrontó mientras se preparaba para la guerra en 1870 se redujeron a la elaboración práctica de despliegues contra Francia.

Hoy en día ha surgido un número de factores complicados, incluyendo ejércitos masivos, medios de combate cualitativamente diversos, tecnología altamente sofisticada, columnas muy profundas, la dificultad del despliegue en una formación de combate, y una compleja retaguardia de apoyo. En consecuencia, la conducción de una operación produce problemas que no se pueden resolver dentro del marco de un concreto plan de despliegue y que requiere la elaboración de un fundamento téorico general.

El operador en su trabajo práctico necesita ahora una teoría refinada para la conducción de operaciones. Así, el arte operacional como instrucción sobre operaciones adquiere importancia como la disciplina más importante para el trabajo operacional práctico y para el control de grandes formaciones de tropas. La importancia actual de problemas asociados con el arte operacional también discurre desde otras consideraciones. Es del todo evidente que cambios considerables en tecnología y tácticas plantean cambios no menos considerables en la conducción de operaciones. Clausewitz ha escrito, “Los cambios en la naturaleza de la táctica deben influir también en la estrategia. Si las manifestaciones tácticas en un caso dado son de una diferente naturaleza que en otro, entonces las manifestaciones estratégicas también deben cambiar; de otra forma no serían secuenciales y racionales”.

Esta aparente lógica interna no siempre ha sido comprendida. Durante la era de Moltke, bajo condiciones de armas nuevas y tácticas modificadas, todo el mundo todavía se aproximaba a la batalla desde la perspectiva del arte militar napoleónico. Bajo este contexto, Moltke fue un gran reformador, pues logró comprender las nuevas condiciones y requerimientos de su tiempo. Sin embargo, en 1914 las formas y métodos para conducir operaciones diferían poco de las de la era de Moltke. Todos los factores del conflicto armado habían sufrido un cambio cualitativo y cuantitativo. Sin embargo, el control operacional de estos factores nunca experimentó ningún tipo de mejora cualitativa. Incluso ahora, si nos entretenemos en diseñar una operación como se prevé actualmente, apenas encontraremos cambios esenciales. Los cuerpos se despliegan a lo largo de una simple línea, se designan los sectores para el ataque, y se asignan las misiones de acuerdo con las fronteras...pero todo esto ya se hizo también en 1914, y si retrocedemos más, ¡también en la era de Moltke!

El arte operacional parece intolerablemente conservador. Entretanto, las condiciones actuales y las de 1914, por no decir nada de las condiciones durante la era de Moltke, son completamente incompatibles. Ha cambiado todo un rango de factores fundamentales dentro del conflicto armado. Nuevos armamentos, nuevas tácticas, y un nuevo tipo de soldado traen inevitablemente cambios radicales y esenciales a la conducción de las operaciones. Es del todo evidente que modificar el equipamiento fabril y poner nuevas máquinas en operación son factores que cambian básicamente todo el proceso de producción y su organización. En la correspondiente esfera militar, factores análogos entrañarán naturalmente una configuración organizativa diferente de unidades militares. La conducción de operaciones contemporáneas debería ser completamente analizada desde esta perspectiva.

Pero una consideración basada solamente en elementos humanos y materiales sería todavía insuficiente. Una operación es un arma de la estrategia, mientras que la estrategia es un arma de la política. Esto explica por qué una operación no es las fase más alta del conflicto armado. Más bien, una operación es en sí misma un elemento dentro de la ecuación más grande y subordinada a la guerra en general.

Basado en Clausewitz, el camarada Lenin escribió, “sólo la parte más pequeña de nuevos fenómenos en el terreno del arte militar puede considerarse como ideas e inventos [militares] frescos, pues la mayoría de esos fenómenos surge de nuevas relaciones sociales y nuevas condiciones sociales”. Varios factores, incluyendo condiciones sociales totalmente cambiadas, una nueva vida social y política, una economía diferente, y el nuevo carácter revolucionario y de clase de nuestra guerra futura, alteran la naturaleza de la operación misma. Ocupamos una posición más ventajosa al definir esta naturaleza. Las enseñanzas marxistas-leninistas sobre la guerra aclaran completamente la naturaleza de la lucha armada. Un número de documentos del Partido Comunista y de resoluciones del Comintern especifican esta enseñanza de la mejor manera posible con respecto a la cuestión de la guerra futura.

Las resoluciones del VI Congreso del Comintern afirman, “La siguiente guerra mundial no sólo será una guerra mecanizada empleando una cantidad enorme de recursos materiales. También será una guerra que involucre masas millonarias de hombres y la mayoría de la población de los países beligerantes”. Esta es la forma en que el Congreso del Comintern resolvió una de las cuestiones más esenciales acerca del peso relativo entre tecnología y masas en la guerra futura, en las operaciones de una guerra semejante. Sólo sobre la base de las enseñanzas marxistas-leninistas sobre la guerra se puede construir una teoría del arte operacional.

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Re: Evolución del Arte Operacional. Isserson

Mensajepor José Luis » Mar Ene 17, 2017 8:16 pm

En suma, un número de factores cualitativamente nuevos, incluyendo nuevas condiciones sociales y políticas, un abanico diferente de medios tecnológicos para el combate, y finalmente, la gran urgencia e importancia práctica de una teoría para la conducción de operaciones definen la base para el desarrollo de nuestro arte operacional. Pero deberíamos tener presente que el arte operacional como instrucción sobre la conducción de operaciones es una disciplina extraordinariamente joven. En esencia, traza sus raíces solamente en el periodo siguiente a la Guerra Mundial, cuando ocupó por primera vez un lugar independiente entre las disciplinas militares.

Antes de la Guerra Mundial, el arte militar aceptaba sólo dos elementos principales: estrategia como enseñanza sobre la guerra, y táctica como enseñanza sobre la batalla. Este entendimiento bifurcado sólo demostró una vez más cómo la teoría militar va por detrás de la práctica.

Incluso en la segunda mitad del siglo diecinueve, la evolución de las formas para el combate armado excedían los límites de esta comprensión de estrategia y táctica. El conflicto armado dio pie a una completa cadena de acciones de combate que se extendían a través de una línea de frente y estaban distribuidas en profundidad. Estas acciones excedían los límites de la batalla y por tanto no podían subsumirse en tácticas. Puesto que estas acciones no abarcaban el fenómeno de la guerra como un todo, no podían ser tratadas como la enseñanza de estrategia sobre la guerra. De esta forma, en teoría abrieron un agujero considerable entre estrategia y táctica, y este agujero en la práctica del combate armado se llenó con auténticos fenómenos de gran alcance y contenido. Estos fenómenos requerían una nueva comprensión que sólo emergió después de la Guerra Mundial bajo la rúbrica del arte operacional como instrucción sobre operaciones. En consecuencia, el arte operacional vino a ocupar un lugar independiente en la ahora división tripartita del arte militar en estrategia como enseñanza de la guerra, arte operacional como enseñanza de las operaciones, y táctica como enseñanza de la batalla.

Sin embargo, tras haberse convertido recientemente en una disciplina independiente, el arte operacional afronta ahora la tarea de revisar fundamentalmente toda enseñanza sobre la conducción de operaciones. Esto es del todo típico en la historia del arte militar: algo nuevo e incluso recientemente nacido se vuelve de repente en algo desfasado. Nuestro pensamiento operacional no puede quedar fijado en la experiencia de la Guerra Mundial. Este sistema agotador de batallas de desgaste, que no consiguió resolver el problema de romper un frente operacionalmente, y cuyo ritmo ofensivo muy lento, requiriendo cuatro meses durante 1918 para que los aliados hicieran retroceder a los alemanes sólo 100 kilómetros, no puede convertirse en el único punto de partida para desarrollar nuestra teoría sobre la conducción de operaciones.

Teniendo presente el carácter revolucionario de clase de nuestra guerra futura como una confrontación decisiva entre dos mundos incompatibles, debemos ir más allá y exigir más de nuestra teoría militar. La época emergente de las revoluciones proletarias, junto con la construcción de socialismo y guerras revolucionarias de clase, reordena sin duda el surgimiento de una nueva era en el arte militar. Como dijo Engels, “la actual liberación del proletariado, la completa eliminación de las distinciones de clases, y la completa propiedad de los medios de producción...presuponen crear unos medios nuevos de hacer la guerra”. Nuestra doctrina operacional se enfrenta a grandes desafíos que nunca fueron y nunca podrían ser resueltos por la guerra imperialista [Primera Guerra Mundial]. Estos incluyen: ruptura de un frente, ejecutar una profunda ofensiva para destruir un frente de intensa potencia de fuego a través de su entera profundidad operacional, y finalmente, infligir golpes letales y devastadores dirigidos a la destrucción completa del enemigo. Bajo estas condiciones, la misión básica de nuestro arte operacional es la sustanciación y elaboración de la teoría de una operación profunda para la aniquilación.

Próximo capítulo: La Evolución del Arte Operacional antes de la Guerra Mundial.
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Re: Evolución del Arte Operacional. Isserson

Mensajepor José Luis » Mié Ene 18, 2017 2:19 pm

2. La Evolución del Arte Operacional antes de la Guerra Mundial

Elaborar una teoría del arte operacional es muy complicado debido a los caminos varios que uno debe emprender. Schlichting escribió que “un nuevo método estratégico nunca ha surgido como Minerva de la cabeza de Júpiter, [sino que] surge de las peculiaridades de una época y de los correspondientes medios de combate”. Todas las peculiaridades de la actualidad en sus dimensiones socio-política, económica, militar e industrial proporcionan material para una definición de operaciones en la guerra futura. Pero estas peculiaridades no se pueden construir como algo permanente. Sus tendencias evolutivas son esenciales para determinar la naturaleza del conflicto armado, y pueden ser trazadas y percibidas sólo dentro del contexto dinámico del proceso histórico.

Para comprender la naturaleza específica de la operación contemporánea, se deben establecer los requisitos y condiciones que han causado su nacimiento y determinado su evolución en el tiempo. Esta aproximación histórica requiere también revelar los requisitos que determinan la posterior evolución de las formas operacionales durante el conflicto armado. En contexto histórico, el fenómeno actualmente conocido como una operación revela vivamente los rasgos característicos que han definido la evolución de su naturaleza.

La conducción de la guerra en la era de Napoleón consistió esquemáticamente de dos etapas básicas que estaban lejos de ser iguales en alcance y duración. Estas etapas incluían una larga marcha a lo largo de una línea operacional extendida y una batalla corta en un lugar tras completar la marcha. Clausewitz describió la situación como sigue: “A los ojos de la estrategia, el campo de batalla no es más que un simple punto, así como la duración de la batalla no es más que un simple momento”. En realidad, cuando se compara con extensas líneas operacionales, la batalla durante la era napoleónica no era más que un simple punto en el espacio y un simple momento en el tiempo.

Esta época en el arte militar merece ser llamada la época de la estrategia de un simple punto, pues la principal tarea de un comandante era concentrar todas sus fuerzas en el tiempo y espacio oportunos para comprometerlas en una batalla que representaba un fenómeno táctico de un solo acto.

Además, este esquema para el arte militar durante la era napoleónica reflejaba sus propios requisitos materiales. En la época, la potencia de fuego era ineficaz e insuficiente, así que su peso proporcional era menor. El factor clave para producir un efecto revelador sobre el enemigo era una acción de choque directa por una fuerza vital. Antes de alcanzar el campo de batalla, la ejecución requería el despliegue de toda la masa vital en profundas columnas de choque. Éstas habían evolucionado desde la época cuando la Revolución Francesa había dado forma a un nuevo tipo de soldado, que ardía de entusiasmo por la batalla. Se comprendió bien que semejante concentración de fuerza sólo se podía obtener lanzando un ataque de choque masivo a lo largo de líneas interiores. Este golpe destrozaba las formaciones de combate lineales desde la época de Federico el Grande.

La concentración masiva antes de la batalla también surgía de los medios materiales disponibles para la guerra. Un rasgo importante de las condiciones de combate durante la era napoleónica era el hecho de que el alcance de la visión humana (normalmente 3-4 kilómetros) excedía con mucho el alcance de las armas al hombro (quizá 200 metros) y artillería (quizá 1.200 metros). En estas circunstancias, los adversarios podían aproximarse al campo de batalla a la vista el uno del otro. Este hecho explica por qué la era napoleónica no logró ser testigo del advenimiento de la batalla de encuentro que sigue directamente del contacto durante la marcha de aproximación. Un combate de encuentro presupone que los adversarios pueden someterse a fuego mutuo tan pronto se divisan entre sí en la aproximación. En realidad, el limitado alcance del armamento durante la era napoleónica fue la causa de la pausa entre la marcha de aproximación al campo de batalla y la propia batalla. Fue esta pausa lo que permitió el despliegue preliminar en formación de combate mientras se entraba en el campo de batalla y antes de la auténtica batalla consiguiente.

A su vez, esta circunstancia determinó la característica más esencial del arte militar napoleónico. Esta fue el hecho de que la batalla constituía el paso final, el punto final de coronación de una larga línea operacional. La batalla nunca procedió ni estuvo determinada por la línea operacional. En cambio, la batalla constituyó un episodio táctico independiente. No poseía dimensión espacial porque era simplemente un momento en el tiempo. Además, no tenía profundidad porque ocurría en un lugar, y se libraba finalmente como un episodio táctico independiente que no tenía relación orgánica con la marcha de aproximación en su conjunto. Bajo estas condiciones, la operación tal como se entiende actualmente era desconocida para el arte militar napoleónico. De hecho, en aquellos días estaban indudablemente ausentes las características fundamentales de la operación. El combate constituía sólo la esfera de competencia de la táctica, pues la táctica consistía en enseñar sobre la batalla.

Sin embargo, cada periodo histórico lleva dentro uno nuevo y exhibe nuevas tendencias y formas rudimentarias. Así, incluso en la época de Napoleón se pueden detectar las primeras señales de nuevas formas de combate armado que excedían los límites de una simple batalla. Estas formas fueron evidentes en Ulm, Regensburg, Leipzig, y en los sucesos de 1814. Al analizar los acontecimientos de 1812, Clausewitz escribió, “Se acabaron los tiempos cuando sobre el campo de batalla se podía ver una acción individual durante la cual la victoria se obtenía con un simple golpe”.

No obstante, semejantes fenómenos no eran los característicos de la era de Napoleón. La característica más típica fue la larga línea operacional coronada por un punto que constituía un episodio táctico independiente. En esta situación, la principal tarea de la estrategia fue concentrar simultáneamente todas las fuerzas en el mismo campo de batalla y luego ceder su lugar a la táctica cuando se iniciaba la batalla. Clausewitz describió la situación en los siguientes términos: “En el momento en que el enemigo se aproxima lo suficientemente cerca para ofrecer una batalla general decisiva, se acaba el tiempo de la estrategia y puede tomar un descanso”. Este punto de vista siguió influyendo durante mucho tiempo, y jugó un papel muy conservador bajo situaciones completamente cambiadas cuando estuvo en contradicción en principio con el fenómeno de la operación que surgió poco después.

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Re: Evolución del Arte Operacional. Isserson

Mensajepor José Luis » Mié Ene 18, 2017 2:24 pm

Durante la segunda mitad del siglo diecinueve, todas las condiciones que habían definido el arte militar napoleónico sufrieron un cambio fundamental. Estas condiciones, que incluían el capitalismo industrial en ciernes, la introducción del servicio militar universal sobre la base de las nuevas relaciones productivas de la sociedad, y el progreso tecnológico basado en la industria avanzada, crearon nuevos requisitos para el despliegue de sistemas militares.

La introducción de las armas de fusil de tiro rápido jugó un enorme papel. Armado con fusiles Dreyse, un batallón prusiano de la era Moltke podía disparar 4.000 cartuchos por minuto. Cierto que el alcance seguía siendo limitado (300-400 metros), pero se incrementó rápidamente a 1.000 y 1.300 metros (el chassepot francés). Mientras tanto, la introducción de los cañones de campaña estriados Krupp incrementó pronto el alcance de la artillería a 3,5 kilómetros. Bajo estas condiciones, el peso proporcional de la potencia de fuego en batalla se incrementó hasta tal grado que se convirtió en el principal factor de impacto sobre el enemigo, y así se sentó el fundamento para la época de destrucción por fuego.

Pero la táctica basada en la potencia de fuego entraba en conflicto con las columnas profundas de Napoleón, que no permitían la aplicación de activos de máxima potencia de fuego, y que al mismo tiempo proporcionaban objetivos espléndidos. Si la potencia de fuego se había convertido en el factor más esencial de la batalla, entonces los requerimientos de potencia de fuego necesitaban un despliegue del mayor número de elementos de potencia de fuego lateralmente a lo largo de una simple línea, para que así pudiera comprometerse toda la potencia. Durante la segunda mitad del siglo diecinueve, la táctica evolucionó para redistribuir las columnas profundas a través de un frente más amplio de potencia de fuego, produciendo gradualmente la extendida línea de escaramuzas. La concentración de masas de tropas en profundidad antes de la batalla y las columnas de choque cerradas dieron paso a amplios despliegues lineales que tenían una nueva base cualitativa para una mayor potencia de fuego. Schlieffen escribió que:

Si no quieren limitar conscientemente el número de soldados combatientes, entonces deben pensar inevitablemente en un orden disperso y el frente extendido.

Con todo, durante bastante tiempo las tácticas conservadoras subrayaron la densa concentración de masas en sectores estrechos. Sin embargo, Engels escribiría “el soldado resultó ser más inteligente que el general, y por sentido común el soldado llegó a la línea de fuego extendida”. Las implicaciones tácticas de esta circunstancia influyeron inmediatamente en la naturaleza del combate armado en su conjunto al fomentar el impulso de formaciones de combate extendidas lateralmente. Moltke enseñó que:

Más se pierde por profundidad que por extender el frente [porque] dos divisiones moviéndose a 7-10 kilómetros la una de la otra pueden prestarse más fácil y mejor asistencia mutua que si una división sigue a la otra.

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Re: Evolución del Arte Operacional. Isserson

Mensajepor José Luis » Mié Ene 18, 2017 2:30 pm

Otro factor de gran importancia del siglo diecinueve condujo a acciones que se distribuían lateralmente de forma más amplia. Este factor fue el ferrocarril, que aceleró la concentración de un ejército en un teatro de acciones militares. Al mismo tiempo, la configuración de la red ferroviaria facilitó la reunión del ejército a gran escala desde diversos puntos. El mismo número de soldados (300.000) que Napoleón había conducido tan fácilmente y desplegado como un simple todo concentrado fue desplegado por Moltke en 1866 contra Austria en tres ejércitos independientes a lo largo de un frente de 400 kilómetros. Las disposiciones de Moltke tenían que tener en cuenta la configuración de la red ferroviaria y el trazado de la frontera bohemia. En contraste, el despliegue inicial del ejército prusiano de Moltke en 1870 contra Francia ocupó un frente de aproximadamente 100 kilómetros, que, tras el movimiento de avance, se estiró gradualmente a 150 kilómetros. Esta extensión lateral del frente parecía increíble en la época, y Moltke fue rotundamente criticado por sus rivales. La teoría conservadora elevó los fundamentos del arte militar de Napoleón a un canon de principios eternos sin consideración hacia las condiciones y requerimientos de una nueva época. Mientras tanto, los adversarios de Moltke, incluyendo al austriaco Benedek y los mariscales franceses Bazaine y MacMahon, todavía buscaban concentrar sus ejércitos en espacios restrictivos, haciendo frente cada vez a un frente prusiano de intensa potencia de fuego más extendido.

Durante las guerras de la segunda mitad del siglo diecinueve, las dos épocas de arte militar y las dos escuelas de pensamiento militar contendieron entre sí. Y naturalmente, la ventaja estaba con la que percibió las condiciones de su tiempo. Este factor importó solamente porque las guerras que hizo Prusia durante la segunda mitad del siglo diecinueve fueron históricamente progresistas y porque la Guerra Franco-Prusiana de 1870-71 fue una parte de la política progresista burguesa (que duró décadas) de la liberación y unificación alemana. La derrota y derrocamiento de Napoleón III aceleró esta liberación.

Desde ese momento el arte militar transitó al despliegue lateral de fuerzas a lo largo de una simple línea, y los ejércitos comenzaron a entrar en un teatro de acciones militares a lo largo de un extendido frente lineal. Esto fue el comienzo de una nueva era en la evolución del arte militar, la época de la estrategia lineal. No fue la fuerza numérica de las fuerzas armadas lo que condujo directamente al despliegue lateral, puesto que el ejército prusiano de 1866-1870 no era numéricamente mayor que el de Napoleón. El impulso vino de los nuevos factores materiales, los medios de combate y los ferrocarriles. Los nuevos activos de potencia de fuego constituyeron el factor clave que inició los despliegues lateralmente a lo largo de una línea, con su correspondiente estrategia lineal. Este desarrollo fue la afirmación más fuerte para la idea de Engels de que “nada depende más en el desarrollo económico que el ejército y la marina”, y que “armamento, composición, organización, táctica, y estrategia dependen principalmente del nivel de producción obtenido en un momento dado y del desarrollo de los medios de comunicación”.

Con el advenimiento de la época de la estrategia lineal, una serie de fenómenos nuevos entró en el desarrollo de los sucesos militares dentro de un teatro de guerra, y estos fenómenos excedieron los límites del simple campo de batalla como un punto, superando el marco de la táctica. Una vez que los ejércitos comenzaron a entrar en combate a través de una amplia línea, los esfuerzos de combate se distribuyeron a través de un frente, y la batalla ya no se conectó más a un simple punto, sino a varios puntos esparcidos a lo largo del frente. El principal rasgo del conflicto armado durante la segunda mitad del siglo diecinueve fue el hecho de que el simple punto de la era de Napoleón se descompuso en una serie de puntos independientes dispersos en el espacio.

Con todo, esto no era un frente continuo. Era un frente roto con varios puntos de batalla independientes para la aplicación de los esfuerzos de combate. La Guerra Austro-Prusiana de 1866 comenzó con tres batallas independientes (Gitschin, Trautenau y Nachod) distribuidas en un frente de 100 kilómetros. La guerra de 1870 comenzó con dos grandes batallas (Spicheren y Worth) teniendo lugar de forma simultánea a 60 kilómetros la una de la otra. El estratega Moltke confrontó el problema nuevo de combinar y dirigir táctica y espacialmente esfuerzos de combate independientes para lograr el objetivo general de la derrota del enemigo. Esta fue la primera señal característica del fenómeno conocido según la terminología actual como operación. Y Moltke estaba en una situación difícil con este fenómeno. Como observó Schlichting: “El más grande estratega carecía de una comprensión suficiente de cómo combinar las acciones de ejércitos independientes dentro de un teatro de guerra”.

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Re: Evolución del Arte Operacional. Isserson

Mensajepor José Luis » Mié Ene 18, 2017 2:37 pm

Además de la extensión lateral a través de un frente, la segunda mitad del siglo diecinueve fue testigo de otro nuevo fenómeno de combate. Junto con una amplitud frontal incrementada, aparecieron los primeros signos notables de profundidad incrementada, y en consecuencia, tiempo cambiado. Estos fueron cambios que la época napoleónica no había conocido, pues la batalla en aquellos días había ocurrido literalmente en un lugar y había durado sólo unas cuantas horas. Había ciertos requisitos objetivos para la aparición de acciones de combate en una segunda dimensión, es decir en profundidad. Durante la segunda mitad del siglo diecinueve, el alcance creciente del armamento pronto igualó el alcance de la visión humana. Se hizo posible destruir al enemigo mediante fuego en el momento en que se divisaba. El alcance de la visión bajo condiciones normales de terreno es normalmente de 3-4 kilómetros, el mismo alcance que los nuevos cañones de campaña estriados (3,5 kilómetros). Los primeros disparos procedentes de vanguardias que se veían entre sí fueron seguidos inmediatamente por otros. Como escribió Schlieffen, “El momento en que un proyectil salía de un cañón, era instantáneamente seguido por otro”. El combate por fuego se inició ya desde la marcha e inevitablemente caía en los elementos de retaguardia de las columnas de vanguardia. Desde el primer disparo, las vanguardias apuraban su avance y nadie se entretenía en una pausa entre la marcha de aproximación y el combate.

Esta situación creó condiciones absolutamente nuevas para el despliegue de la batalla. La concentración preliminar antes de la batalla, como en los tiempos de Napoleón, se hizo imposible. El combate se desarrollaba ahora directamente desde la marcha, y este hecho da cuenta de la aparición de la batalla de encuentro. Este fenómeno en su sentido moderno se hizo posible durante la segunda mitad del siglo diecinueve, cuando el creciente alcance de las armas igualó el alcance de la visión.

Sin embargo, este hecho no fue reconocido durante mucho tiempo: los conservadores generales prusianos en 1866 dejaron responsablemente su artillería con el equipaje en la retaguardia de las columnas de marcha, con la intención de desplegarla de antemano para la batalla según el legado napoleónico. Pero el curso real de los acontecimientos, condicionado por nuevos armamentos, resultó ser más fuerte que la tradición, y la iniciativa para la batalla abierta pasó de los generales a los elementos de marcha de vanguardia. Además del desarrollo de la batalla desde la marcha, el combate ya no estuvo localizado, sino más ampliamente distribuido, adquiriendo así los primeros signos sutiles de profundidad. Todavía había otro hecho importante: Esta profundidad táctica excedió inmediatamente los límites de la batalla para desplegar rasgos de profundidad operacional.

Durante la segunda mitad del siglo diecinueve, la breve batalla de acción de choque se transformó en una batalla de potencia de fuego continua que adquirió una dimensión prolongada en el tiempo. Las batallas durante la época de Moltke duraban 10-12 horas. Al mismo tiempo, no conseguían producir el resultado decisivo tan típico del tiempo de Napoleón. La potencia de fuego parecía incapaz de resolver el asunto durante un acto en un simple sector. A la conclusión de una batalla, el enemigo no estaba completamente destruido; se retiraba gradualmente, reorganizaba sus formaciones en un nuevo sector, y una vez más se preparaba para dar batalla. Así, la cadena de esfuerzos de combate resultó distribuida en profundidad.

Durante la guerra de 1870, tres principales batallas sucesivas tuvieron lugar en los entornos de Metz (Colombey-Nouilly, Mars-la-Tour, y Gravelotte-St. Privat). Todo el transcurso de los sucesos duró sólo seis días, tiempo durante el cual el Segundo Ejército prusiano completó una aproximación por su ala izquierda, atravesando una distancia de 90 kilómetros. Este interesante juego de batallas, distribuidas en profundidad, poseyó todos los rasgos de una operación moderna. Comprendían esfuerzos de combate independientes que Moltke combinó en espacio y tiempo para la consecución de un objetivo general conjunto. Tal fue la naturaleza de la marcha-maniobra de Sedán, que duró 10 días y que requirió atravesar 150 kilómetros a través de las profundidades. De esta forma, durante la segunda mitad del siglo diecinueve, la profundidad se convirtió en un fenómeno de combate nuevo, aunque permaneció rudimentario.

La guerra de 1870 (antes de la caída del Segundo Imperio francés) contuvo sólo cuatro grandes elementos en profundidad que constituyeron batallas principales independientes (Spicheren-Worth, Metz, Sedán y París). Estas fueron una cadena de separados y mutuamente independientes esfuerzos de combate. En su mayor parte culminaron en una simple batalla principal, cuyo alcance recordaba las grandes batallas de la época napoleónica. La serie de puntos distribuidos en el espacio llevaban todavía a un punto común (Koniggratz y Sedán). El principal objetivo de la estrategia seguía siendo todavía la concentración simultánea de todas las fuerzas disponibles en un lugar. Pero la diferencia estaba esencialmente en el hecho de que la concentración procedía de despliegues extendidos a lo largo de una variedad de ejes que conducían al envolvimiento concéntrico del enemigo.

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Re: Evolución del Arte Operacional. Isserson

Mensajepor José Luis » Mié Ene 18, 2017 2:41 pm

La característica de la época de la estrategia lineal fue la maniobra concéntrica a lo largo de líneas exteriores convergentes, un desarrollo que dio nacimiento a la noción de “Cannae” a una escala operacional. Pero esta maniobra desde diferentes direcciones llevaba todavía a una simple batalla principal. Sin embargo, la batalla culminante de la era de Moltke fue fundamentalmente diferente de la del siglo anterior. Ya no se desarrollaba como un episodio táctico separado, independiente de la larga línea operacional. Tan pronto como se iniciaba la batalla desde la marcha, sin ningún intervalo entre ambas, la batalla comenzaba a fluir orgánicamente desde la marcha-maniobra, con la batalla determinando la organización para el movimiento. La marcha discurría directa al combate, y la marcha-maniobra se desarrolló en batalla. El plan para la última estaba determinado por la disposición de la primera.

En 1866 los mismos cuerpo prusianos, que estaban inicialmente desplegados a través de un frente de 400 kilómetros, consiguieron su envolvimiento en Koniggratz al cerrarse 4-5 kilómetros entre sí. Bajo esas circunstancias, el plan para el despliegue preveía el esquema de próximas acciones. Y, dado que la posibilidad de alterar la agrupación de fuerzas inicial era limitada, la línea de los cuerpos desplegados no podía cambiarse esencialmente durante el transcurso de la ofensiva.

Napoleón podía disponer su marcha independientemente de la futura batalla, puesto que tenía la oportunidad de adoptar la formación de combate adecuada antes de entrar en batalla. En cambio, Moltke tenía que basar su despliegue y marcha-maniobra en un plan definido para derrotar al enemigo. En su época, la disposición de las acciones de combate requerían perspectiva y previsión en anticipación de la batalla principal, y este rasgo se ha vuelto característico de las operaciones modernas. En realidad, Moltke tuvo que modelar una perspectiva que iba directamente desde el despliegue hasta la batalla mayor inclusive.

En cuanto al arte del liderazgo durante la época de Moltke, no hubo fronteras entre la marcha y el combate, entre la marcha-maniobra y la batalla principal, entre estrategia como táctica dentro del teatro de acciones militares y táctica como conducción de la batalla. El mando de ejércitos en un teatro de acciones militares tenía como su propósito la batalla principal, es decir una esfera de competencia que yace dentro del arte operacional contemporáneo. Además, un rasgo específicamente distintivo de la era de Napoleón, la pausa antes de la consiguiente batalla, desapareció, convirtiéndose en una anomalía bajo nuevas condiciones para el mando de los ejércitos. Este hecho permaneció poco claro durante mucho tiempo. Los fundamentos del arte militar napoleónico persistieron, elevados a la condición de principios eternos. En la víspera de la batalla de Sedán, Moltke perdió el control de sus ejércitos, y fue gracias a la iniciativa de sus comandantes subordinados que la marcha-maniobra acabó en batalla decisiva.

Estorbados por la teoría militar conservadora, los nuevos fenómenos y las nuevas condiciones durante la segunda mitad del siglo diecinueve necesitaron cierto tiempo para penetrar en el terreno de la cognición. Incluso a principios del siglo veinte, [el estratega ruso G. A.] Leer elaboró su dogmático sistema de estrategia sobre la base del arte militar napoleónico. Mientras tanto, ya durante las guerras de 1866 y 1870 las acciones de combate habían revelado su nuevo carácter: se dispersaron lateralmente a lo largo de un frente, fueron distribuidas en profundidad, y fluyeron orgánicamente desde el despliegue en su conjunto. Es decir, adquirieron los rasgos más esenciales que definen una operación. Las guerras durante la segunda mitad del siglo diecinueve fueron el punto de partida histórico del cual surgieron las operaciones futuras y en el cual se basaría su evolución.

Próximo capítulo: La Evolución del Arte Operacional en la Guerra Mundial.
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Re: Evolución del Arte Operacional. Isserson

Mensajepor maxtor » Vie Ene 20, 2017 3:55 pm

Saludos Jose Luis.

Se agradece el esfuerzo titánico de la traducción.
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Re: Evolución del Arte Operacional. Isserson

Mensajepor Juan M. Parada C. » Sab Ene 21, 2017 4:34 pm

Muy revelador este texto de Isserson,mi estimado amigo José Luis.Un gran aporte que nos ayuda a ver otra arista más de los que tuvieron la visión de la guerra en su conjunto de corte operacional en ser llevada a cabo.

Saludos y bendiciones a granel.
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Re: Evolución del Arte Operacional. Isserson

Mensajepor José Luis » Sab Ene 21, 2017 6:37 pm

3. La Evolución del Arte Operacional en la Guerra Mundial.

La época del imperialismo ofreció vastas oportunidades para el desarrollo de los principales rasgos de una operación: su dispersión lateral y su distribución en profundidad. La economía imperialista, con su lucha por mercados, recursos y esferas de inversión de capital, hizo de la guerra por la partición del mundo un resultado inevitable de las políticas de las clases dominantes, y dio origen a un crecimiento colosal en armamento y en el tamaño de los ejércitos. La expansión de todo el sistema militar condicionó la posterior evolución del arte de la guerra a principios del siglo veinte y determinó también nuevos requerimientos para la guerra.

En base a la experiencia de la guerra de 1870, la doctrina militar prusiana concluyó que la potencia de fuego aumentada imposibilitaba el ataque frontal. Tras revisar 1870, Schlichting escribió que “los intentos de lograr rupturas puramente tácticas serían prácticamente imposibles en el futuro”. Tales conclusiones se basaban en los resultados de la batalla de Gravelotte-St. Privat, el primer ejemplo de un ataque contra un frente de intensa potencia de fuego fortificado. El ataque había asumido un carácter salvaje e incontrolado. Fue evidente incluso entonces que los destructivos medios de potencia de fuego eran incomparablemente más poderosos en la defensa que en el ataque. Los atacantes sufrieron enormes pérdidas y sus ataques no tuvieron éxito. Mientras tanto, la defensa colapsó tras la oportuna aparición de un pequeño grupo de atacantes en su flanco, un fenómeno que inmediatamente dio lugar al repudio del ataque frontal. Se reconoció como imposible porque se consideró innecesario.

Había todavía mucho espacio libre para la maniobra, y cualquier posición podía ser envuelta. Pero este hecho no fue bien comprendido durante la era de Moltke. Escribiría Schlieffen, “Fue sólo a última hora de la noche que una división fue dirigida más por casualidad que por plan al flanco y retaguardia del enemigo, enseñando así inconscientemente a los comandantes cómo capturar posiciones fuertes de la manera que se llevaba haciendo desde la época de Leónidas”.

Toda la evolución del arte militar después de la guerra de 1870 se caracterizaría como la transferencia de la decisión de combate desde el frente al flanco. Este entendimiento se convirtió en la base de la doctrina de Schlieffen. Así, la estrategia lineal se esforzó todavía más para expandir el frente lateralmente. Schlieffen escribió: “Es el frente extendido que decide todo, facilitando el envolvimiento y presuponiendo naturalmente un ejército fuerte y numeroso...La batalla moderna viene a la cuestión de la lucha por los flancos. El ganador será el que despliegue sus reservas no detrás del centro, sino en el extremo del flanco”. Tal fue la manera de evolucionar el arte militar a principios del siglo veinte. A la vez, el impulso para extender los flancos y extender el frente requirió un incremento en el tamaño de los ejércitos. Su crecimiento estuvo bien asegurado durante la época del imperialismo. En 1914 Alemania mantenía un ejército de dos millones, una cifra que sobrepasaba cuatro veces la de 1870. La esencia de la competición entre sistemas militares capitalistas antes de la guerra de 1914 estaba en la extensión más grande posible de los flancos para conseguir una posición envolvente.

Esta fue una época dorada para la estrategia lineal, y esta estrategia llevaría al frente lineal continuo. Además, continuó la evolución tecnológica de los medios de combate. La nueva calidad de las armas de potencia de fuego añadió todavía más presión a las acciones de combate. Incluso en la época de Moltke, los activos de potencia de fuego podían destruir al enemigo tan pronto como fuera divisado.

Durante el periodo 1870-1914 el alcance del armamento no logró conseguir ventajas apreciables. El alcance del armamento de infantería se incrementó desde 1.200 a 2.000/2.500 metros, lo que significó que permaneció prácticamente al mismo nivel. El alcance de la artillería ligera de campaña creció de 3,5 a 5,6 kilómetros, lo que tampoco supuso un cambio muy apreciable. Aunque el alcance de la artillería pesada creció hasta los 11 kilómetros, su escasa cantidad tuvo poca influencia sobre el incremento del alcance de combate.

A principios del siglo veinte la evolución del armamento se concentró mayormente en incrementar la cadencia de fuego. En esta esfera se consiguieron resultados enormes. El incremento de la cadencia de fuego por minuto en 1870 era así: 5 para el fusil y 2 para el cañón de campaña. En 1914 era teóricamente de 12 (10 en la práctica) para el fusil, 500/250 (teoría/práctica) para la ametralladora, y 20/12 para el cañón de campaña.

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Re: Evolución del Arte Operacional. Isserson

Mensajepor José Luis » Sab Ene 21, 2017 6:42 pm

Todo el frente lineal se convirtió en un mecanismo para la liberación altamente eficaz de potencia de fuego continua. Este desarrollo representó la floración de la era de destrucción por potencia de fuego, un proceso puesto en marcha durante la segunda mitad del siglo diecinueve con la invención del armamento estriado. Era evidente que tendrían lugar sucesos de gran alcance y presión. Estos sucesos producirían cambios radicales en todas las condiciones del conflicto armado y entrarían en un conflicto todavía mayor con una teoría militar conservadora que estaba tan profundamente anclada en la era napoleónica. Engels escribió: “La completa transformación de todo el sistema militar causada por el reclutamiento de todo hombre apto para el servicio militar en ejércitos de masas millonarias y por la introducción de armamento de potencia de fuego sin precedentes, terminó decisivamente con el periodo de guerra Bonaparte, haciendo imposible cualquier otra guerra que no fuera una guerra mundial de crueldad y resultados sin precedentes".

Esta afirmación fue demostrada inmediatamente por los sucesos de la era imperial, que testimoniaron el incrementado alcance del combate armado. Durante la Guerra Ruso-Japonesa, la batalla de Mukden se desarrolló a través de un frente de 150 kilómetros y duró tres semanas. Los rasgos principales de una operación, a saber la distribución de los esfuerzos de combate en espacio y tiempo, crecieron considerablemente en un sentido cuantitativo. En 1914 los ejércitos alemanes se desplegaron contra Francia a través de un frente de 340 kilómetros. Tal fue la amplitud lineal de los cuerpos desplegados que transitaron al ataque y combatieron a través de un frente de 250 kilómetros en la batalla del Marne. Y el carácter del frente fue esencialmente diferente de la cadena discontinua de puntos separados y dispersos en el espacio que fue típica de la época de Moltke. En 1914, el frente continuo equivalía a una simple línea de puntos.

Se había acabado la extensión evolutiva de una operación lateralmente a lo largo de un frente. Durante la era de Moltke el simple punto de la era napoleónica había proliferado en un número de puntos separados, y en el siglo veinte los puntos separados se convirtieron en una línea continua. Ahora la principal cuestión era hasta dónde se podría estirar la línea.

Además, la maniobra concéntrica a lo largo de varios ejes separados, que se predicó sobre la libertad de maniobra en el espacio, era inadecuada para el frente inflexible del siglo veinte. Las acciones de este frente ocupaban todo el espacio disponible en sus áreas de operaciones. La maniobra concéntrica fue sustituida por el giro de todo el frente a lo largo de líneas exteriores, un desarrollo que se convirtió en la característica de la era. La maniobra concéntrica a lo largo de ejes separados sólo se podía conseguir ahora en teatros de guerra aislados, que dejaban suficiente espacio para la libertad de maniobra. Esta maniobra encontró aplicación en Prusia del Este durante el periodo inicial de la guerra de 1914.

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Re: Evolución del Arte Operacional. Isserson

Mensajepor José Luis » Sab Ene 21, 2017 6:48 pm

El frente continuo en espacio provocó una evolución más del segundo rasgo de una operación, su distribución en profundidad. Este desarrollo no entrañaba extender las líneas de operación. En 1914, durante la ofensiva del Marne, las líneas operacionales tenían 400 kilómetros de longitud. Las marchas durante los siglos previos habían cubierto distancias similares. Lo que fue cualitativamente diferente en 1914 fue el hecho de que todos estos 400 kilómetros de profundidad se llenaron de una simple cadena de esfuerzos de combate vinculados por la intención general del plan operacional. Estos esfuerzos representaban las fases de una simple operación o una serie de operaciones sucesivas conectadas, cada una de las cuales procedía de la anterior y conducían a la siguiente. Así, en la guerra de 1914 la profundidad operacional adquirió el carácter cualitativamente nuevo de una simple cadena de sucesos de combate interrelacionados. Sin embargo, esta cadena en profundidad todavía no era continua. Las batallas no tenían lugar por toda la entera profundidad, sino que se desarrollaban sólo en sectores independientes.

Por ejemplo, las acciones de combate ocuparon sólo el 23 por ciento del tiempo requerido para la marcha-maniobra del Marne. Este índice fue incluso menor en el teatro de guerra oriental. Allí, las batallas durante agosto de 1914 representaron el 20,7 por ciento de todo el espacio de tiempo, mientras que en septiembre la cifra fue del 5,5 por ciento. Por tanto, la intensidad de combate operacional en profundidad siguió estando limitada a una discontinua serie de batallas. Lo que era cualitativamente nuevo era el hecho de que esta serie discontinua constituía una simple cadena operacional.

Así que fue a principios del siglo veinte que una operación tomó la forma de una cadena de esfuerzos de combate a lo largo de un frente continuo, conectados en profundidad, y unidos por la intención general de derrotar o resistir al enemigo.

El desafío del arte operacional como instrucción sobre la conducción de operaciones era cómo conectar en el espacio esfuerzos de combate separados y tácticamente independientes a lo largo de un frente y a tiempo, es decir en toda la profundidad, para conseguir el objetivo general. En otras palabras, el reto era convertir la cadena de esfuerzos de combate en un sistema altamente eficaz, coordinado a conciencia y secuencialmente a lo largo del frente y en toda profundidad para producir la derrota del enemigo. Para el arte operacional, la solución a este problema entrañaba contender con el nuevo y complejo problema de controlar ejércitos desplegados como un frente continuo a lo largo de una simple línea.

Ya hubo indicios de que las condiciones de la guerra imperialista, en la que dos coaliciones de beligerantes perseguían objetivos igualmente agresivos, producirían un cruel y agotador conflicto. Y si las partes contendientes disfrutaban de paridad económica, la lucha adquiriría la forma de guerra de desgaste. Un gran número de requisitos objetivos, incluyendo ejércitos masivos, potencia de fuego colosal, objetivos de guerra imperialista que eran ajenos y hostiles a las masas combatientes, señalaban tales perspectivas.

Ya en 1887 Engels escribió lo siguiente acerca de la guerra futura:

Esta sería una guerra mundial de alcance e intensidad sin precedentes. Ocho o nueve millones de soldados se aniquilarán mutuamente, mientras devastarán Europa como un enjambre de langostas. La devastación y ruina de una guerra de 30 años quedará comprimida en un plazo de 3-4 años, abarcando todo el continente. Los ejércitos y las masas se embrutecerán debido a extremas escaseces. Mientras tanto, el desesperado caos dentro de nuestro artificial mecanismo de comercio, industria y crédito, llevará a la bancarrota universal, a la desintegración de viejos estados y de sus formas rutinarias. La quiebra resultante hará rodar coronas por los suelos, y no habrá voluntarios para levantarlas. No habrá manera de predecir ni el resultado ni el ganador, pero una cosa será absolutamente evidente: el agotamiento total y la creación de condiciones para la victoria final de la clase obrera.

Estas brillantes palabras de Engels predijeron la naturaleza de la lucha armada imperialista con 30 años de antelación.

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