La legitimidad moral de la desobediencia de un oficial

El impacto de la Gran Guerra en el pensamiento militar. Cambios y evolución en las doctrinas militares. Regulaciones de campaña.

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La legitimidad moral de la desobediencia de un oficial

Mensajepor V.Manstein » Vie May 12, 2006 8:09 pm

Ya sé que no es exactamente un tema doctrinal, pero no sabía donde encajarlo directamente y este puede ser tan buen lugar de discusión al respecto como otro cualquiera. Se trata del viejo tema de la obediencia y la disciplina militar en el cumplimiento de las órdenes recibidas. Cuando mi amigo José Luis ha sacado el tema del golpe preparado en el 38 por Halder, Beck, etc he pensado que este necesario tema no se ha discutido ni tratado en el foro. Para ilustrar el tema y esperando sus comentarios, que en otros foros que he visitado han suscitado gran controversia, les recomiendo vivamente la lectura de un trabajo clásico al respecto:


http://www-cgsc.army.mil/carl/resources ... wygart.asp


Saludos.
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Mensajepor José Luis » Sab May 13, 2006 5:57 pm

¡Hola a todos!

Je, je. El tema no tiene nada que ver con la doctrina militar, ¡pero es tan interesante y controvertido!

Aunque el debate de la obediencia militar (¿incondicional o limitada?) es común a todos los ejércitos, es evidente que el topic de Manstein nos lleva al ejército alemán de la IIGM.

Ya hace unos años que leí y releí el trabajo de Zwygart, y algunos otros, como el libro de Robert B. Kane, Disobedience and Conspiracy in the German Army 1918-1945 (McFarland & Company, 2002).

Hace unos días debatía este asunto con Jesús (nuestro Jesús2) en otro foro, y un poco antes también lo hice con nuestro V. Manstein en este mismo Foro hablando de Seydlitz. El tema tiene muchos argumentos (y sólidos) para apoyar las dos posturas (quien defiende la ligadura inquebrantable de un juramento y quien defiende la desobediencia cuando se abusa de ese juramento). Y hay un montón de circunstancias de tipo familiar, social, educacional, político, histórico, moral, religioso, etc., que afectan por desigual a los militares que han prestado un juramento de lealtad, como el caso alemán con Hitler. Además, cuando nosotros lo debatimos es muy difícil dejar a un margen nuestros propios conceptos ético-morales sobre la cuestión, por lo que se corre el riesgo de una deriva indeseada. Yo no me voy a quedar en esto, aunque sólo sea por cuestión de juicio, tiempo y espacio.

Sólo quiero poner dos ejemplos. El primero es la inexcusable conciencia que tenían los jefes militares (y al hablar de jefes me refiero a los comandantes de división para arriba, al Cuerpo de Oficiales de Estado Mayor y al Estado Mayor General alemanes) de los crímenes ordenados por el régimen nazi durante campañas militares. Hay tantas pruebas de lo que digo que hasta resulta embarazoso escoger un ejemplo. Para no repetir algunos de los clásicos, escojo el del general Böhm-Tettelbach. Durante la campaña polaca envió un informe al general Blaskowitz, comandante en jefe del Octavo Ejército, en el que protestaba por las acciones del SS “Brandenburg” de la Totenkopfverbände en Wloclawek. Tettelbach tenía más que claro que el SS “Brandenburg” había sido enviado allí para liquidar a los judíos, y se quejaba a su superior de que Nostitz, el comandante del SS “Brandenburg”, había rechazado todas las peticiones que le había hecho para que ejercieran labores de seguridad, como el peinado en el bosque al sur de ese pueblo, y que pasaban ampliamente de las órdenes del ejército. De ese informe podría deducirse aparentemente que lo que más incomodaba a Tettelbach era la cuestión práctica que tenía que ver con la campaña militar, y no la naturaleza de las operaciones que llevaba a cabo la formación de Theodor Eicke (un aunténtico psicópata criminal). Pero conociendo un poco los antecedentes de Tettelbach (estuvo con los conspiradores de 1938), es claro que el informe calaba más hondo.

Es en esos momentos cuando surge el dilema moral. Permitidme la reacreación: soy un soldado y he jurado obediencia; la política no es de mi incumbencia. Pero cómo puedo soportar esta carga.

Bien, yo creo que tras esta reflexión natural debe imponerse la conciencia moral y el sentido de la responsabilidad, pues entiendo que el juramento ha dejado de tener valor a la vista del uso (abuso) que le está dando quien lo ha recibido. Y para actuar conforme a la conciencia se necesita más valor que para seguir haciendo honor a ese juramento (ya deshonrado). Pero el segundo ejemplo es esclarecedor.

Ese juramento era más que un gesto. Había sido hecho ante Dios”. Son palabras escritas por el general Heusinger (hombre de gran intelecto, y, en mi opinión, una de las mentes militares más brillantes de la época). Pero el 6 de junio de 1944 Heusinger le dijo al jefe de Comunicaciones del OKW, general Fellgiebel (que estaba metido hasta el cuello en la conspiración de Stauffenberg) que Alemania “debe poner fin a la guerra antes de que todo esto se desmorone en la nada”. Fellgiebel le recordó a Heusinger su juramento al Führer, y éste le respondió: “El futuro de nuestro pueblo trasciende cualquier otra consideración….He luchado contra mi conciencia demasiado tiempo”. Sin embargo, cuando llegó el momento, fue Fellgiebel quien sacrificó su vida por lealtad a su conciencia y por su sentido de la responsabilidad ante el pueblo alemán y ante la historia, y no Heusinger, que acabó con vida la guerra y jugó un papel primordial en la organización y filosofía del Bundeswehr. Heusinger, simplemente, se arrepintió demasiado tarde (cuando el Tercer Reich tenía el agua al cuello) y pareciera también a simple vista que el planificador alemán había sucumbido finalmente al rigor de su conciencia cuando ya no había absolutamente ninguna esperanza de seguir escurriendo el bulto. Pero las pruebas con que lo laceraba su conciencia databan ya desde 1939.

Finalizo con una frase del que fue Jefe del Estado Mayor General Alemán que, si yo fuera militar, haría mía:

Hay un límite a la obediencia de los militares; se alcanza cuando sus conocimientos, sus conciencias y su sentido de la responsabilidad prohíben a los militares ejecutar una orden” (General Ludwig Beck, 19 de julio de 1938).

Y remato, si me lo permitís, con un poema de Núñez de Arce (si la memoria no me engaña):

Conciencia nunca dormida,
mudo y pertinaz testigo
que no dejas sin castigo
ningún crimen en la vida.

¡La ley calla, el mundo olvida!

Mas ¿Quién sacude tu yugo?
Al Sumo Hacedor le plugo
que a solas con el pecado
seas tú para el culpado
delator, juez y verdugo
”.

Saludos cordiales
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Mensajepor beltzo » Dom May 14, 2006 2:32 am

Hola a Todos:

Nunca he entendido cierta tendencia que hay a confundir la obediencia debida con la obediencia ciega, esta claro que una tiene ciertos limites y la otra no, y no creo haya nada de subjetivo en ello. Es en la tarea de marcar los limites de la obediencia debida, donde se puede encontrar la subjetividad puesto que estos vendrán definidos por la conciencia de cada individuo la cual esta influida por parámetros subjetivos tales como la cultura, la religión, la ética y un largo etcétera.

Un ejemplo de obediencia ciega y sus consecuencias lo tenemos en Paulus y Stalingrado, un resultado muy distinto a los obtenidos por Rommel al incumplir unas ordenes similares en el Alamein. No sería el zorro el único en incumplir este tipo de ordenes, y a nadie se le ocurre tildarles de traidores por hacerlo; simplemente la obediencia ciega no tiene cabida ni siquiera entre los militares.

Centrándome en Rommel en la campaña africana, esta claro que actuando con coraje y de acuerdo a su conciencia evitó cumplir la orden de Hitler relativa a los comandos. Sin embargo surge una duda ¿hubiese actuado de igual manera en Rusia?, personalmente no tengo ninguna duda de que si, pero lo cierto es que lo hubiese tenido mucho más difícil. Es a este punto donde quería llegar: no basta con la conciencia y el coraje, hace falta también tener la oportunidad de hacerlo. No es razonable, ni tampoco justo esperar que un militar actúe como un héroe para actuar de acuerdo a su conciencia. Esto es algo que los aliados soslayaron en muchos de los procesos que siguieron a la finalización del conflicto y que nosotros debiéramos tener muy presente a la hora de emitir juicios de valor.

Saludos
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Mensajepor José Luis » Dom May 14, 2006 3:05 am

Beltzo, los juicios de valor, en mi opinión, son obligados en este caso. Yo no tengo capacidad para acercarme al tema de otro modo.

En la obra citada de Kane se recoge este interesante episodio:

[En 1952 el general Dwight D. Eisenhower (eliminaré en la traducción algunas frases o palabras como Dwight D., empleos, destinos y demás cosas que me parezcan insustanciales), preguntó al general Heusinger: “¿Cómo es que ustedes nunca consiguieron deshacerse de Hitler?”. Heusinger respondió: “Llegó al poder legalmente”, “¿si yo le pidiera que se deshiciera de Truman, lo haría usted? La indagación de Eisenhower apuntó a una cuestión más genérica: ¿por qué la mayoría de los miembros del cuerpo de oficiales alemán, particularmente los generales, de la última guerra no se rebeló y derrocó a Hitler, a pesar de sus muchas afrentas a su sentido de la profesionalidad militar y su código de honor tradicional, la destrucción virtualmente completa de la sociedad alemana provocada por la guerra que él causó, y los horrorosos crímenes de guerra y atrocidades cometidas en su nombres y sólo posibles por el genio militar de los mismos oficiales? La respuesta de Heusinger insinuó el deber tradicional de lealtad y obediencia debido por las fuerzas militares de una nación a su jefe de estado que está encarnado en el juramento de lealtad prestado por los militares a través de la historia.]

Pero si examinamos un poco la tradición militar alemana, nos podemos encontrar con ciertas sorpresas, como por ejemplo el Artículo 47 del Código Penal Militar alemán de 1872, que estuvo en vigor hasta 1945, en el se declara:

Si la ejecución de una orden dada en línea de obediencia viola una ley del código penal, el superior que da la orden es el único responsable. Sin embargo, el subordinado que obedece la orden está sujeto a castigo como cómplice si….sabía que la orden suponía un acto cuya comisión constituía un crimen o infracción militar o civil”.

Me provoca más rechazo la indecente y conocida excusa de posguerra de "actué siguiendo órdenes" o "estaba obligado por juramento" en palabras de altos oficiales alemanes que la pertinacia mostrada por aquellos que no se arrepintieron de nada de lo que hicieron.

Y con respecto al juramento de lealtad del 2 de agosto de 1934:

Juro por Dios este sagrado juramento que prestaré obediencia incondicional a Adolf Hitler, el Führer del Reich Alemán, comandante supremo de las fuerzas armadas, y que estaré preparado en toda ocasión, como un bravo soldado, a dar mi vida por este juramento”.

pienso exactamente igual que William Shirer:

Al hacer honor a su juramento se deshonraron a sí mismos como seres humanos y hundieron en el lodo el código moral de su cuerpo”.

Pero quiero dejar bien claro, como ya expuse al principio, que no deseo ninguna discusión en este aspecto. Lo que expongo es mi opinión personal, que no tiene por qué ser considerada por encima de la de cualquier otro compañero (pero tampoco por debajo, ¿eh?). Simplemente es la exposición de mi criterio.

Saludos cordiales
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Mensajepor beltzo » Dom May 14, 2006 4:42 am

Estimado José Luis:

No pretendía decir que no se deban realizar juicios de valor, de hecho yo también los emito en muchas ocasiones, y en este caso coinciden plenamente con los tuyos, lo que pretendía remarcar es que las circunstancias también cuentan y no todos tienen la mismas opciones en desobedecer determinadas ordenes.

Respecto al manido recurso de actué siguiendo órdenes estoy seguro que se dio de todo, desde los que las habían seguido alegremente incluso poniendo de su parte para hacer que estas fuesen aun más terribles, a los que las siguieron forzados por las circunstancias y a los que siguiendolas intentaron evitar los asuntos más escabrosos.

Hay maneras sutiles de desobedecer determinadas ordenes, un ejemplo de ello lo tenemos en Canaris, voy a relatar un par de las incontables veces en que desobedeció sin parecer que lo hacía.

En una reunión del Abwerh, a finales de 1940, Canaris comunicó a sus subordinados que durante un largo tiempo Keitel le había estado presionado para llevar a cabo una acción que llevara a la eliminación (asesinato) del Mariscal francés Weygand, y que la sección de Lanhousen se encargaría de la tarea. Según parece Keitel temía que se formase un núcleo de resistencia francés en el Norte de Africa alrededor del general Weygand.

Lanhousen protestó por esa orden que consideraba indigna a lo que Canaris le respondió que se calmase y que ya hablarían del tema más tarde. Cuando acabó la reunión Canaris le dijo a Lanhousen: "Es obvio que esta orden no sólo no se llevará a cabo, sino que ni siquiera será comunicada más veces". Canaris cumplió lo prometido y a las presiones de Keitel se respondió con evasivas referentes a la dificultad de llevar a cabo esta acción que evidentemente nunca se llegó a realizar.

La segunda ocasión se dio cuando el general Giraud se evadió de la fortaleza de Konigstein en abril de 1942, Keitel ordenó a Canaris que el Abwerh lo asesinara, esta operación recibió el nombre de Gustav. Canaris volvió a transmitir la orden a Lahousen pero al mismo tiempo le advertía que se debía evitar la ejecución de esa orden a cualquier precio. El tiempo pasaba y ni Lanhousen ni el Abwerh parecían hacer nada por cumplir la orden; antes las multiples protestas de Keitel ante Lanhousen y cuando Canaris dado el antecedente que ya ostentaba con el caso del general Weygand empezaba a estar en situación insostenible, finalmente se le ocurrió la forma de olvidarse del asunto completamente, le dijo a Keitel que el Abwerh no ejecutaría esa orden alegando que en la conferencia de la sección III en Praga, Heydrich había solicitado encargarse en solitario del asunto y puesto que él había dado su consentimiento consideraba el asunto zanjado para el Abwerh. Escudado en este pretexto no movió un dedo; Heydrich era el único que hubiese podido desenmascararle pero como había muerto el 4 de Junio a causa de las heridas sufridas en un atentado, Canaris pudo dormir tranquilo.

Todo esto lo relato el propio Lanhousen en los juicios de Nuremberg.

Saludos
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Mensajepor V.Manstein » Dom May 14, 2006 6:22 am

La psicología social hace tiempo que estableció como principio general que a menudo la actuación de las personas no está determinada tanto por el tipo de persona que son como por el tipo de situación o contexto en el que se encuentran. En el caso de la sociedad alemana del tercer Reich y por supuesto de sus fuerzas armadas, conviene introducir dos conceptos que son relevantes antes de adoptar conclusiones definitivas:

1. Füherprinzip: el concepto de Führer como "líder" tenía una dimensión más amplia que la persona de Hitler en Alemania en la época que estudiamos; esta palabra significa " el principio del líder " y se enraíza firmemente dentro del genérico totem de ley y orden del nacional socialismo, que significa la deificación de un sistema fuertemente jerarquizado en el que el individuo se somete a las órdenes de un líder, el cual asume la responsabilidad de las mismas. Es decir, que el valor más enraizado en esa sociedad era la lealtad y obediencia al líder, por encima del derecho o de los propios conceptos morales y esto se daba especialmente en la clase política y militar.

2. Befehlnotstand: Las órdenes deben ser obedecidas sin cuestión y al coste que sea necesario. en último término, el incumplimiento de tal principio podía significar la pérdida de la propia vida.

La psicología social, como he dicho antes, se ha preocupado de investigar y experimentar las dinámicas de la obediencia a la autoridad y en este sentido son notables los experimentes del psicólogo Stanley Milgram. Este psicólogo investigó hasta qué punto personas normales ( estudiantes universitarios americanos de los 60) podrían dañar a otra persona si supieran que actuaban bajo órdenes y otro aceptase la responsabilidad. En resúmen se trataba de colocar a uno de estos voluntarios con un panel de descargas eléctricas( se les decía que de 500 Voltios) que apretando un botón se aplicaban a un " aprendiz" situado al otro lado de una ventana cada vez que contestaba erróneamente a una pregunta. El "voluntario" era instruido para seguir aplicando las descargas aunque el "aprendiz" rogara que no lo hiciera o mostrara dolor o reacciones de lamento o lucha. Finalmente el "aprendiz" fingía un ataque cardiaco y el "líder" ordenaba al voluntario seguir aplicando shocks por la falta de respuesta a las preguntas. Milgran quedó sobrecogido cuando comprobó que más del 80% de los voluntarios seguían achicharrando a las víctimas en cuestión aunque estos imploraban , gritaban y mostraban toda clase de lamentos y dolores. Su conclusión fue que incluso en paz y en sociedades libres, y lo que es más importante sin represalia alguna que temer, las dinámicas de obediencia ciega del ser humano eran consistentes y mayoritarias. Esto se repitió al menos en 3 estudios experimentales diferentes.

Fuentes y documentos : Elizabeth Kirkley Best Phd para soha education.

http://www.new-life.net/milgram.htm

http://www.prisonexp.org/links.htm

http://www.colby.edu/personal/r/rmscheck/GermanyE5.html


Una discusión contemporánea:

http://www.airpower.maxwell.af.mil/airc ... wenker.htm

http://www.iss.co.za/PUBS/ASR/SADR4/Mertz.html
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Bloqueo mental

Mensajepor Neumann-Silkow » Jue Mar 20, 2008 2:21 am

Bueno, a mi me gustaría atreverme con un nuevo factor. Se trata de lo que voy a llamar “bloqueo mental” ante una situación sin precedentes, social, política y militarmente.
Entiendo también que estamos debatiendo el tema de la obediencia dentro del prisma de la segunda guerra mundial y, más concretamente, desde el bando alemán (si más me apretáis ya diré que en el ojo del huracán se encuentran los altos mandos de la Wehrmach). Así que desde ese punto de vista voy a dar mi opinión.

¿Qué precedentes había comparables a Hitler, su brutal movimiento y su absoluta falta de consideración por la vida humana? Es decir... ¿Hasta ese momento alguno de los Generales pensó que podría enfrentarse a una situación así? Ahora todo el mundo es capaz de opinar porque Hitler y los nacionalsocialistas existieron, sabemos lo que ocurrió y, por tanto, nos es más fácil posicionarnos y pensar tranquilamente en nuestra butaca qué hubiera y qué no hubiera podido o debido hacerse.
Refiriéndome a los mandos militares ¿No es posible que existiese un factor de bloqueo mental ante todo lo que sucedía a su alrededor? Había muchos que profesaban valores cristianos o eran seguidores de un honorable código de conducta personal y que, aún así, obedecieron órdenes que iban contra esos principios. Creo que en muy poco tiempo sucedieron demasiadas cosas y que muchos de ellos no debían tener claro qué había que hacer en la situación que se les presentaba. Tampoco podían divagar demasiado con una guerra en marcha que exigía lo máximo de ellos mismos a cada minuto. Además, el férreo control que tenía el sistema sobre los individuos dificultaba mucho el poder establecer contactos u organizarse.
Creo que la mayoría, mientras intentaban encontrar su lugar en todo eso, tomaron la decisión, por defecto, de seguir cumpliendo con su "deber". Muchos de ellos tenían otra idea sobre la guerra, algunos incluso poseían un cierto sentido de romanticismo militar, cosa que al chocar con las nuevas características que adquiría la contienda les debió dejar bastante desubicados.
Había mandos militares, como hemos podido leer en sus escritos tras la guerra (o incluso durante, como es el caso de Rommel) que tenían en su interior la semilla de la desobediencia e incluso el germen de la insurrección, pero... ¿Qué hacer?
La primera opción sería la de mantenerse fieles pues, al fin y al cabo, habían jurado cumplir las ordenes y el gobierno, teóricamente, buscaba lo mejor para Alemania.
La segunda opción, la de ofrecer resistencia más allá de pequeñas actuaciones y disponerse a arriesgar la propia vida contra sus propios líderes... pues fue lo que hicieron finalmente el 20 de Julio de 1944. Y, por desgracia, fracasaron. Y fracasaron doblemente porque perecieron muchas de las personas que, debido a su posición, conseguían amortiguar, en la medida de lo posible, el efecto de las órdenes y decisiones de sus jefes.

Por tanto mi conclusión es que no se trataba sólo de obedecer o no, sino del "COMO" desobedecer. Que, simplemente, sobre todo al principio de la barbarie nazi, se encontraron con una situación que no supieron como afrontar y que no se habían planteado anteriormente. Y, mientras este dilema que nosotros debatimos con tanta calma les rondaba a ellos la cabeza e incluso les carcomía por dentro, había una guerra en marcha, miles de hombres a su cargo, misiones que cumplir y un juramento de lealtad a los líderes de su país.

Es por todo ello que creo que al final todo el mundo escogió su bando, pero que debido a las circunstancias, esa definición de posturas requirió demasiado tiempo.
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Von Garzen
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Re: Bloqueo mental

Mensajepor Von Garzen » Jue Mar 20, 2008 6:24 pm

Neumann-Silkow escribió:Bueno, a mi me gustaría atreverme con un nuevo factor. Se trata de lo que voy a llamar “bloqueo mental” ante una situación sin precedentes, social, política y militarmente.
Entiendo también que estamos debatiendo el tema de la obediencia dentro del prisma de la segunda guerra mundial y, más concretamente, desde el bando alemán (si más me apretáis ya diré que en el ojo del huracán se encuentran los altos mandos de la Wehrmach). Así que desde ese punto de vista voy a dar mi opinión.

¿Qué precedentes había comparables a Hitler, su brutal movimiento y su absoluta falta de consideración por la vida humana? Es decir... ¿Hasta ese momento alguno de los Generales pensó que podría enfrentarse a una situación así? Ahora todo el mundo es capaz de opinar porque Hitler y los nacionalsocialistas existieron, sabemos lo que ocurrió y, por tanto, nos es más fácil posicionarnos y pensar tranquilamente en nuestra butaca qué hubiera y qué no hubiera podido o debido hacerse.
Refiriéndome a los mandos militares ¿No es posible que existiese un factor de bloqueo mental ante todo lo que sucedía a su alrededor? Había muchos que profesaban valores cristianos o eran seguidores de un honorable código de conducta personal y que, aún así, obedecieron órdenes que iban contra esos principios. Creo que en muy poco tiempo sucedieron demasiadas cosas y que muchos de ellos no debían tener claro qué había que hacer en la situación que se les presentaba. Tampoco podían divagar demasiado con una guerra en marcha que exigía lo máximo de ellos mismos a cada minuto. Además, el férreo control que tenía el sistema sobre los individuos dificultaba mucho el poder establecer contactos u organizarse.
Creo que la mayoría, mientras intentaban encontrar su lugar en todo eso, tomaron la decisión, por defecto, de seguir cumpliendo con su "deber". Muchos de ellos tenían otra idea sobre la guerra, algunos incluso poseían un cierto sentido de romanticismo militar, cosa que al chocar con las nuevas características que adquiría la contienda les debió dejar bastante desubicados.
Había mandos militares, como hemos podido leer en sus escritos tras la guerra (o incluso durante, como es el caso de Rommel) que tenían en su interior la semilla de la desobediencia e incluso el germen de la insurrección, pero... ¿Qué hacer?
La primera opción sería la de mantenerse fieles pues, al fin y al cabo, habían jurado cumplir las ordenes y el gobierno, teóricamente, buscaba lo mejor para Alemania.
La segunda opción, la de ofrecer resistencia más allá de pequeñas actuaciones y disponerse a arriesgar la propia vida contra sus propios líderes... pues fue lo que hicieron finalmente el 20 de Julio de 1944. Y, por desgracia, fracasaron. Y fracasaron doblemente porque perecieron muchas de las personas que, debido a su posición, conseguían amortiguar, en la medida de lo posible, el efecto de las órdenes y decisiones de sus jefes.

Por tanto mi conclusión es que no se trataba sólo de obedecer o no, sino del "COMO" desobedecer. Que, simplemente, sobre todo al principio de la barbarie nazi, se encontraron con una situación que no supieron como afrontar y que no se habían planteado anteriormente. Y, mientras este dilema que nosotros debatimos con tanta calma les rondaba a ellos la cabeza e incluso les carcomía por dentro, había una guerra en marcha, miles de hombres a su cargo, misiones que cumplir y un juramento de lealtad a los líderes de su país.

Es por todo ello que creo que al final todo el mundo escogió su bando, pero que debido a las circunstancias, esa definición de posturas requirió demasiado tiempo.


Yo creo que aquí se toca la raiz del problema. Exactamente, hasta ese momento no había ocurrido una guerra tan criminal como la II Guerra Mundial.

La caballerosidad con la que los alemanes combatieron en 1914 fue anulada por el movimiento nazi y solo unas honrosas excepciones escaparon a la barbarie que significaba servir al regimen nazi.

A mi un ejemplo loable es el del general Beck que en una epoca tan temprana como 1938, se da cuenta que la deriva de la Alemania nazi podría acabar en una catastofre nacional y dimitio. Incluso preparo la posibilidad de arrestar a Hitler y dar un golpe de estado que de frusto por los "exitos" iniciales de la politica de agresión nazi.

Hoy muchos nos preguntamos porque no se freno a Hitler en el 38, porque no se bombardearon las vias que llevaban a los campos de exterminio, porque mariscales como Rommel no se opusieron a los planes criminales de Hitler... Una de las razones puede estar en que en ese periodo nadie se podría imaginar la magnitud de los crimenes nazis. Veia ayer mismo la pelicula "La conferencia de Wansee" si la pelicula es fiel a los hechos, hubo algunos participantes en esa misma conferencia que no podían creer lo que ahi se plafinificaba y estaban descubriendo horrorizados lo que las SS por ejemplo habían hecho con la poblacion judia de Lituania o Letonia no recuerdo bien ahora mismo.

Por tanto me surge esta pregunta... ¿Se puede juzgar con la mentalidad del siglo XXI el comportamiento y la obediencia de los oficiales alemanes durante la Segunda Guerra Mundial? Yo no encuentro la respuesta,... a veces pienso que si y otras que no. Muchas veces pienso que todos los que se levantaron contra Hitler a partir del 41 fueron unos aprovechados y otras muchas veces pienso que era a partir de la campaña rusa cuando los crimenes nazis empezaron a brotar en una magnitud tal de maldad y brutalidad,... que dejaron sin poder reaccionar a personas que en otras circunstancias jamas hubiera obrado asi.

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Re: Bloqueo mental

Mensajepor José Luis » Vie Mar 28, 2008 11:01 am

¡Hola a todos!

Von Garzen escribió:
Por tanto me surge esta pregunta... ¿Se puede juzgar con la mentalidad del siglo XXI el comportamiento y la obediencia de los oficiales alemanes durante la Segunda Guerra Mundial?


Saludos, von Garzen.

Si te refieres a la obediencia a las órdenes críminales, sí se debe juzgar. Es más, se debe condenar sin paliativos. Desde nuestra perspectiva podemos analizar las circunstancias político-sociales y militares que acompañaron a quienes se decidieron a ejecutar órdenes criminales que desafiaban las normas y usos de la guerra y los principios ético-morales más elementales. Digo que podemos considerar esos factores para aproximarnos al contexto especial del momento que vivían quienes así actuaron, pero este acercamiento no debe llevar a la justificación o inhibición de condena rotunda.

Quizás la mejor prueba corroboradora de lo que estoy diciendo se encuentra en las propias reflexiones de algunos de los oficiales alemanes que tuvieron que lidiar con esa situación. Los hubo que expresaron que con tales conductas criminales Alemania no podía ni debía ganar la guerra; pero quizás con más alcance se expresaron quienes dijeron que si no hacían nada para detener esa barbarie criminal serían juzgados por las generaciones futuras como auténticos criminales.

Tresckow, Stauffenberg y Beck basaron su conspiración para asesinar a Hitler el 20 de julio y el consiguiente coup d'état en un principio fundamentalmente moral. Sabían que sus probabilidades de éxito eran mínimas y que todo el asunto acabaría en fracaso. Pero tenían que hacerlo a toda costa para dejar ante la historia y la posteridad de su propio pueblo un testamento moral a costa del sacrificio de sus propias vidas y las de sus familiares (y las de miles de otras personas más). Sabían que, en el momento de los hechos, serían juzgados como traidores por una gran parte de la sociedad alemana (e incluso en el extranjero), pero tenían que dejar la base moral sobre la cual debía construirse la Alemania del futuro.

Y los hechos futuros, a pesar de las terribles complicaciones de la Alemania de posguerra y la Guerra Fría, les dieron la razón. Las nuevas fuerzas armadas (Bundeswehr) de la República Federal se construyeron bajo los cimientos morales de esos hombres (simbolizados, con mito y lo que se quiera pero simbilizados, en Stauffenberg y Rommel) y bajo el liderazgo de hombres como von Schwerin y Speidel. Y en lo social, los hermanos Scholl y los miembros de la Rosa Blanca sirvieron de modelo ético y moral, y de ejemplo vivo (todavía hoy en día) para las generac iones futuras.

La única tristeza y, quizás con razón, lo único que se puede echar en cara a esos "héroes" del 20 de julio fue que tardaran tanto tiempo para intentar poner fin al régimen criminal al que hasta entonces estaban sirviendo o habían servido (Beck, Goerdeler, etc.). Claro que este "echar en cara" sí que es, en mi opinión, algo totalmente subjetivo: tendríamos que estar allí y actuar como pedimos hoy para vestirnos con la autoridad moral que no tenemos. Pero una cosa es comprender las razones que los llevaron a demorar una y otra vez el intento de asesinar a Hitler (o comprender los intentos fracasados), y otra muy diferente es comprender la participación activa o pasiva en los atroces crímenes de guerra o los crímenes de genocidio. Eso ya no hay manera de justificarlo, y sólo se puede y se debe condenar con total y absoluta rotundidad.

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Mensajepor Neumann-Silkow » Vie Mar 28, 2008 3:18 pm

Realmente estamos ante un tema que es difícil no plantearse desde un punto meramente subjetivo. Yo creo que un militar, y más un alto rango, está capacitado moralmente a desobedecer y a rebelarse siempre y cuando sea para incumplir órdenes que puedan significar un delito o que sean moral y éticamente reprobables. Aunque sólo sea por el mero hecho de que al final son la mano ejecutora de un delito ordenado por otros y, por tanto, se convierten en cómplices. Al fin y al cabo, además de ser soldados son personas y tienen la capacidad de discernir entre el "bien" y el "mal" (y más los oficiales de alto rango que suelen ser personas con una buena formación académica).
Por otro lado, creo (porque por desgracia no estoy versado en el tema) que en la legislación militar de diversos países existen normas a las que atenerse cuando se juzga que un líder o mando actúa por propio interés, da muestras de estar incapacitado para el mando u obliga a cumplir ordenes que pueden constituir un delito o sean vejatorias. No conozco la legislación militar Alemana previa a la segunda guerra mundial, pero me extrañaría que no hubiese un sólo artículo que no tratase del tema (por favor, aquí sí que me gustaría que los miembros mejor documentados me echaran un cable aportando artículos de dicho código, si los hubiere... y si no es molestia… ¡Gracias 1000!).
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José Luis
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Mensajepor José Luis » Vie Mar 28, 2008 3:27 pm

Neumann-Silkow escribió: No conozco la legislación militar Alemana previa a la segunda guerra mundial, pero me extrañaría que no hubiese un sólo artículo que no tratase del tema (por favor, aquí sí que me gustaría que los miembros mejor documentados me echaran un cable aportando artículos de dicho código, si los hubiere... y si no es molestia… ¡Gracias 1000!).


En mi segundo mensaje en este topic reseñé un artículo del CP alemán. ¿Has leído el topic?

Saludos cordiales
José Luis
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Mensajepor Buendia » Vie Mar 28, 2008 3:58 pm

Saludos a todo el mundo!.
Este es un tema francamente interesante, y al igual que el sexo de los angeles todo el mundo puede aferrarse con razones a su postura.
Creo sinceramente que antes que militares son personas, y las personas diferencian el bien del mal, (en caso contrario estan locas, y se termina la discusion), una cosa es la obediencia debida, entroncada directamente con la legalidad (aunque esta no sea del todo justa), y otra cosa es lo amoral y lo ilegal, en este segundo caso es cuando ha de aparecer la conciencia de la persona para tomar una decision.
No se quein dijo; "pensar es facil, actuar dificil, actuar como se piensa molesto"

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Mensajepor Von Garzen » Vie Mar 28, 2008 10:59 pm

Saludos Jose Luis,

Me ha impresionado tu respuesta, muy bien fundamentada y argumentada. Y estoy totalmente de acuerdo, la pena que esos oficiales valientes, esos verdaderos patriotas que pensaban en el bien de Alemanía y en el que seria de ese país al acabar la guerra y ser juzgados por los horrendos crimenes que en su nombre se estaban cometiendo.

Para mi, los verdaderos patriotas alemanes, lo que realmente amaban y se preocupaban por Alemanía hay que buscarlos en personas como el Mariscal Rommel... y no en Hitler, que cuando se derrumbaba culpo al pueblo alemán de todo y lo condujo a una castastrofe de dimesiones impesables.

josan
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Mensajepor josan » Vie Mar 28, 2008 11:02 pm

Segun Desmond Young,en junio de 1944,en una conferencia celebrada en Francia,Hitler,se reunio entre otros,con Rommel y von Runstedt para hablar de la situacion del frente,tras el desmbarco.

En un momento de la reunion,Rommel exigio a Hitler,un durisimo castigo a los responsables de la division "Das Reich",por las atrocidades cometidas en Oradour.

Al final de su parlamento,Rommel vino a decir,que viendo cosas como esta,un frances con un minimo de dignidad,tendria la obligacion de alistarse en la resistencia.

Hitler,naturalmente,monto en colera y respondio al mariscal,que se ocupara del frente,y se dejara de estupideces.

¿Demasiado tarde?Es posible que si,pero a mi entender,asi debe comportarse un general.No olvidemos que Rommel,protesto de un crimen de guerra delaznte ,nada menos,que de Hitler.Para eso hacen falta "narices".



Esta discusion,si es cierta,fue un clavo mas y bien gordo,en el ataud de Rommel.

Un saludo.

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Neumann-Silkow
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Mensajepor Neumann-Silkow » Sab Mar 29, 2008 12:55 am

Hola.
Ante todo mis disculpas, José Luís. Lo cierto es que sí que lo leí entero, pero al paso de los días y yendo de foro en foro... se me olvidó... La próxima vez repasaré los comentarios. :oops:
Lo que me extraña es que sólo existiera un artículo al respecto. ¿No se preveía en el reglamento ningún caso en el cual un grado inferior pueda asumir el mando? Ni siquiera alegando algún transtorno psiquico...
Porque en ese caso hubieran podido plantearse esa excusa para apartar al führer del mano militar, cuando ya se veía a la legua que el hombre no andaba muy cuerdo.

Saludos.
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