La legitimidad moral de la desobediencia de un oficial

El impacto de la Gran Guerra en el pensamiento militar. Cambios y evolución en las doctrinas militares. Regulaciones de campaña.

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José Luis
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La legitimidad moral de la desobediencia de un oficial

Mensajepor José Luis » Lun Dic 14, 2009 11:36 am

¡Hola a todos!

Hoth, no has escrito nada por lo que yo pudiera sentirme ofendido, y por supuesto que no me he sentido ofendido. Has expuesto tus opiniones y reflexiones de una manera completamente correcta, a mi entender.

Ahora bien, creo que en tus últimas intervenciones te has alejado un poco del asunto principal que trata este hilo. Las reacciones de los oficiales, suboficiales y tropas en combate varían, ciertamente, en función de su propia y distinta naturaleza (social, cultural, etc.). Y así, como tantas veces se ha dicho y escrito, uno se encuentra en la guerra con las conductas más nobles en quien menos lo esperaba y viceversa, las conductas más indignas en quien creía todo lo contrario. Esto lo sabrás tú mismo por tu propia experiencia militar. Pero éste no es el asunto que tratamos. No nos referimos, o así entendí yo, a las reacciones durante el fragor de la batalla, o al cumplimiento de órdenes (por duras que sean o parezcan) durante las tensiones del combate.

Si tomamos el ejemplo alemán en el Este, que es un paradigma perfecto para estudiar el título del hilo, podemos comprobar que las órdenes criminales emanadas del OKW se cursaron antes del comienzo de la campaña militar. Y dichas órdenes, cuando se llevaron a la práctica, se ejecutaron casi siempre en retaguardia, lejos de la línea de frente, salvo cuando los prisioneros del Ejército Rojo (por comisarios o por la disculpa -partisanos- de turno) eran asesinados inmediatamente tras su captura, in situ. Pero la casi total matanza de prisioneros de guerra y población civil a manos de unidades del Ostheer, de los Einsatzgruppen y demás unidades de la SS ocurrió lejos de la línea del frente, en el área de retaguardia de los tres grupos de ejércitos alemanes. Y tuvieron lugar desde el mismísimo comienzo de la campaña.

Los oficiales superiores alemanes sabían que las órdenes que había recibido del alto mando, como la de los comisarios, eran órdenes ilegales. Henning von Tresckow lo reconocía explícitamente cuando declaró que si se iban a violar los tratados internacionales (Hitler ya había violado un montón, pero aquí Tresckow se refería a los prisioneros de guerra -aunque este asunto ya se había vulnerado en Polonia-), al menos debían dejar que fueran los soviéticos los primeros en vulnerarlos. Fueron muchos los oficiales superiores alemanes que reaccionaron con indignación ante esa orden de los comisarios, sabiéndola ilegal e inmoral, pero fueron muy pocos los que de entre ellos hicieron algo más que expresar su malestar.

El comandante en jefe del ejército, Brauchitsch, estaba más preocupado por la relajación de la disciplina militar que podía ocasionar la ejecución de la orden de los comisarios que por la naturaleza completamente criminal de dicha orden. Y a tal fin, cursó un suplemento a la orden de los comisarios para "regular" los asesinatos. Oficiales que hoy son leyenda dejaron a un lado todo concepto de la decencia humana y militar en su reacción a dicha orden. Algunos, como Guderian, fatigaron la infamia cuando aseguraron en sus memorias de posguerra que no habían dado curso a dicha orden a sus formaciones subordinadas. Desgraciadamente para ellos, y afortunadamente para quien quiera conocer la verdad más allá de los mitos y leyendas, los documentos oficiales permanecen como prueba de sus mentiras. Otros, como Manstein, no sólo implementaron dicha orden de los comisarios, sino que cursaron nuevas directivas de naturaleza ideológica y asesina.

Todos esos oficiales superiores alemanes que se jactaban estúpidamente de servir a una causa noble, previamente habían corrompido todo sentido digno del honor militar al dimitir de sus principios. A partir del 22 de junio de 1941 lo pisotearon y, luego, en la posguerra intentaron limpiarlo.

El título de este hilo reza "la legitimidad moral de la desobediencia de un oficial". Tristemente, la mayoría de los oficiales superiores alemanes carecían de esa legitimidad moral para desobedecer, porque ya antes se habían quedado sin moral, la habían hipotecado o la habían vendido a Hitler.

Saludos cordiales
José Luis
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La legitimidad moral de la desobediencia de un oficial

Mensajepor expersonalidad naval » Jue Dic 17, 2009 9:52 pm

Interesantísimas reflexiones de Jose Luis y Hoth. Ciertamente el ejército se basa en una obediencia. "Las ordendes se cumplen y luego se discuten", me enseñaron cuando hice milicias hace ya alguno añitos, y es evidente que la obediencia es clave en cualquier ejército minimamente operativo. Pero la moral, la conciencia, Dios, el imperativo categórico... llamémoslo como queramos imponen un límite a esa obediencia. Una cosa es cumplir una orden injusta, o simplemente incompetente, y otra cosa es cumplir una orden asesina y criminal. Ahí creo está el limite.

Está claro que en el frente del Este se sobrepasó ese límite con mucho... Creo sinceramente que en aquella guerra hacía falta mucho más valor que desobedecer que para acatar las órdenes... El tema me apasiona, y muchas veces me he preguntado que hubiera hecho yo en esas tesituras... Pero moralmente no tengo duda de que la desobedicencia ante ordenes asesinas y criminales es la única salida posible.

El otro día vi un documental de la BBC "Pactos secretos de la 2ª Guerra Mundial" que hablaba entre otras cosas de las matanzas de oficiales polacos por los Rusos en Katyn. Explicaban como los soviéticos mataban de uno en uno a los polacos en sus propias celdas con un tiro en la cabeza. Un antiguo oficial soviético que estuvo metido en aquella matanza era entrevistado y reconoció que los propios verdugos lo pasaban mal, y que hubo muchos suicidios entre los propios ejecutores. Pensé que en el fondo, ese suicidio, también era una forma de desobediencia.
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Mensajepor Germana » Vie Dic 18, 2009 10:16 am

expersonalidad naval escribió:Un antiguo oficial soviético que estuvo metido en aquella matanza era entrevistado y reconoció que los propios verdugos lo pasaban mal, y que hubo muchos suicidios entre los propios ejecutores. Pensé que en el fondo, ese suicidio, también era una forma de desobediencia.


Qué inmensa razón tienes en estas palabras.
Hay muchas historias de este tipo entre alemanes de las Waffen SS en el frente ruso. Decenas, sino cientos o miles se suicidaron por no poder aguantar la presión que les debía oprimir hasta destrozarles...
Es que no creo que nadie en su sano juicio pueda obtener placer de montañas de cadáveres en una fosa; la desobediencia estaría profundamente justificada.
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Mensajepor Shindler » Mar Dic 22, 2009 4:45 pm

Germana escribió:Es que no creo que nadie en su sano juicio pueda obtener placer de montañas de cadáveres en una fosa; la desobediencia estaría profundamente justificada.
Eva



Bueno, también el hecho de mandar a un pelotón (varios soldados con fusiles) al frente de una fosa, dicen por ahí que era para exculpar a los soldados que apretaban el gatillo y que no les quedara en la conciencia que habían sido ellos (cosa realmente patética) ¿cuantas fotos y documentales existen en donde se ven soldados con pistolas en las manos y apuntando a la cabeza de algún indefenso? Las cosas como son...


Gracias por estar
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Mensajepor Germana » Mié Dic 23, 2009 10:07 am

Shindler escribió:
Germana escribió:Es que no creo que nadie en su sano juicio pueda obtener placer de montañas de cadáveres en una fosa; la desobediencia estaría profundamente justificada.
Eva



Bueno, también el hecho de mandar a un pelotón (varios soldados con fusiles) al frente de una fosa, dicen por ahí que era para exculpar a los soldados que apretaban el gatillo y que no les quedara en la conciencia que habían sido ellos (cosa realmente patética) ¿cuantas fotos y documentales existen en donde se ven soldados con pistolas en las manos y apuntando a la cabeza de algún indefenso? Las cosas como son...


Gracias por estar


Eso es bien cierto pero yo me pregunto... ¿Es posible tanta degradación moral de verse con un arma en las manos apuntando a una mujer desnuda con su hijo en brazos al borde de una fosa llena de cientos de cadáveres?
Es algo tan repugnante que no encuentro palabras...
No creo que fueran muchos los que disfrutaban de tal trabajo; los más, supongo con buena fe, lo harían presionados por superiores que jamás se mancharon las manos. Es de ley poder negarse.
Eva
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La legitimidad moral de la desobediencia de un oficial

Mensajepor Petronio » Lun Ene 04, 2010 7:03 pm

Buenas tardes

Después de disfrutar con la sabiduría y las opiniones de los “foreros”, me gustaría hacer una consideración que en ocasiones suele olvidarse cuando se habla sobre guerras, militares, matanzas y genocidios. Me refiero a que el factor más determinante en los grandes crímenes del último siglo no ha sido el ejército, el estamento militar, sino más bien la ideología, el ámbito político, algo que no debe perderse de vista cuando hablamos de obediencia y responsabilidad moral de la oficialidad alemana en las atrocidades nazis.

Aunque sé que para la mayoría se trata de una obviedad, algunos mensajes del hilo me daban la sensación que ofrecían una excesiva identificación o confusión de los crímenes referidos con el ejército, cuando no debe olvidarse que éste es una herramienta (sí, más que una herramienta) del poder político. En realidad son las ideas políticas criminales y sus gestores los primeras culpables de los genocidios ocurridos el pasado siglo, aún cuando los miembros del ejército se conviertan en colaboradores, cómplices, espectadores u opositores, según los casos.

No en vano, los grandes asesinos del siglo XX, los Stalin, Mao, Hitler o Lenin (sólo por citar a los primeros del "hit parade") eran ante todo políticos profesionales que intentaron y, en diferente medida, consiguieron crear “ejércitos ideológicos” para hacer posibles sus designios criminales. Ideologías asesinas impulsadas y aplicadas por asesinos.

Por supuesto esta breve y quizá superflua acotación no quiere obviar el eje del debate propuesto ni la importancia del dilema moral al que se enfrentaron los oficiales alemanes, resuelto por un gran número de ellos de forma admirable, aunque ni mucho menos por la mayoría. Lo cierto es que el Heer llegó a una “entendimiento cordial” en 1933 con Hitler porque a los generales prusianos les encantaban ciertos aspectos del cabo austriaco, como su nacionalismo y su militarismo, aunque otras “cosillas” no les entusiasmaran. Pactaron con el demonio y terminaron pagando el precio. Ellos y el resto de alemanes.

Y claro que se puede escoger. La elección moral es una de las cualidades que nos hace humanos. Mi admiración por los Treskow, Stauffenberg, Rommel y compañía.

Saludos
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La legitimidad moral de la desobediencia de un oficial

Mensajepor expersonalidad naval » Mar Ene 05, 2010 1:37 am

Bueno parece que el hilo se anima. Voy con otro ejemplo de desobediencia de un oficial Alemán:

Graf von Sponeck

La historia de este valiente oficial ya ha sido contada en el foro por Jose Luis con todo lujo de detalles en el hilo de Von Manstein, a el me remito para quien quiera conocerle.

viewtopic.php?f=52&t=12&hilit=von+manstein&start=15
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Mensajepor José Luis » Mar Ene 05, 2010 9:54 am

Hola a todos!

Hay algunos casos notables, aunque no muy conocidos, de desobediencia directa a Hitler y delante de su cara (guardando las formas, eso sí). Sólo voy a citar dos, los casos de Hossbach y Reichenau.

Friedrich Hossbach fue ayudante de Hitler para la Wehrmacht y jefe de la división de personal del ejército en el alto mando hasta febrero de 1938, cuando Hitler lo destituyó. Luego desempeñó varios mandos en distintas formaciones de infantería durante la guerra. Aquí esbocé su hoja de servicios:
viewtopic.php?f=52&t=3522&p=29444&hilit=hossbach#p29444

Bien, cuando el trío de sinvergüenzas Hitler-Göring-Himmler estaba tratando de mancillar el honor y la carrera del que entonces era comandante en jefe del ejército de tierra, von Fritsch, acusándolo de haber mantenido "conductas sexuales deshonestas", Hitler prohibió personalmente a Hossbach que comentara nada con Fritsch del informe (elaborado por la Gestapo) con el que pretendían hundir al jefe del ejército.

¿Qué hizo Hossbach? Seguir sus principios morales en vez de cumplir la orden de su jefe inmediato, que era a la vez el Führer de Alemania y el comandante supremo de la Wehrmacht. Sabía que su antiguo jefe regimental, Fritsch, era un hombre cabal de conducta moral irreprochable para la época, y también sabía que la acusación del trío de amorales contra Fritsch era una treta que sólo buscaba su perdición. Así que decidió arriesgar su carrera profesional dando cuenta personal a Fritsch de lo que se estaba tramando contra él. Hecho esto, a continuación comentó directa y personalmente a Hitler que había desobedecido su orden porque su ejecución iba contra su deber moral.

Esta conducta le costó a Hossbach sus empleos y la inquina de Hitler, que nunca permitió que Hossbach desempeñara comisiones de Estado Mayor General. La historia completa en:
viewtopic.php?f=59&t=3580

El segundo caso tiene que ver con un militar que no ha sido bien comprendido por buena parte de la historiografía, pero que es un buen ejemplo de todas las contradicciones propias del cuerpo de oficiales de EMG, del Tercer Reich y el nazismo. Me refiero a Reichenau, el conocido como general nazi, y que tenía tanto de nazi como de fraile. Reichenau era Reichenau, iconoclasta de la casta militar prusiana, energúmeno, defensor de Hitler y el Partido Nazi siempre que Hitler y el Partido Nazi defendieran a “su” Wehrmacht, instigador intelectual del pacto que Blomberg estableció con Hitler para adoctrinar a la Wehrmacht en los principios nazis (antisemitismo de por medio), probablemente también cómplice intelectual del asesinato de Schleicher en la “Noche de los Cuchillos Largos”, defensor de sus antiguos camaradas de armas judíos, “traidor” de los planes de Hitler para la guerra contra los Países Bajos de 1939. y, por acabar, autor de la infame orden “Reichenau” durante Barbarroja.

Bien, el caso que quiero comentar ocurrió en diciembre de 1941, cuando aquellos eslavos a quienes Hitler quería erradicar de la faz de la tierra o esclavizarlos, los llamados “subhumanos” por la jerga gansteril nazi, estaban lanzando una contraofensiva contra el Ostheer que supuso la primera gran derrota de la “invencible” Wehrmacht.

Tras la destitución de Rundstedt por no acatar la orden de Hitler de atacar en el sur (el asunto de Kleist, Rostov y el Mius) y el nombramiento de Reichenau como su sustituto al mando del Grupo de Ejércitos Sur (pero reteniendo su mando directo del Sexto Ejército), Hitler viajó a Poltava para saber por qué Reichenau había desobedecido sus órdenes, es decir, por qué se había retirado al Mius. La conversación que surgió entre ambos la cuenta Heinz Schröter en su Stalingrad, aunque tengo la impresión de que está mal contextualizada, cosa que no importa para el caso que nos ocupa. Hitler presionó a Reichenau para que reanudara la ofensiva contra los soviéticos; Reichenau respondió que no era posible a la vista de lo que estaba aconteciendo en los otros dos grupos de ejércitos. “El ejército mantendrá sus posiciones, mi Führer, y frustrará cualquier intento enemigo de ruptura”, replicó Reichenau. Hitler insistió en su petición. Reichenau respondió: “Si usted lo ordena, mi Führer, el Sexto Ejército atacará, pero no será bajo mi mando”.

Un Hitler asombrado dijo a Reichenau que no comprendía ni compartía sus temores. “Sería una tragedia y tendría un grave efecto en nuestras relaciones futuras si está equivocado”, dijo Hitler queriendo intimidar a un Reichenau que permaneció impertérrito y no alteró su decisión sobre el Sexto Ejército.

Reichenau tenía las agallas necesarias para “pasar” del Führer (algunos colegas suyos afirmaron que era el único general alemán capaz de derrocar a Hitler), aunque en este caso las razones de su desobediencia no se encuentran en el terreno moral (donde era muy flexible, por decirlo suavemente), sino en el profesional. Sería todo un espectáculo ver a Reichenau en vez de Paulus cuando lo de Stalingrado (en el dudoso caso que Reichenau permitiese quedar cercado por los soviéticos).

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Mensajepor Petronio » Mar Ene 05, 2010 12:12 pm

Buenos días

También se supone que Guderian, por razones más similares a las de Reichenau que a las de Hossbach, hizo enrojecer a su Fuhrer llevándole la contraria en un par de sonoras ocasiones (según relata en sus Memorias de un soldado), además de ser relevado del mando en 1941... Heinz tampoco es que fuera un dechado de virtudes morales pero tenía su carárcter ¿Se le podría considerar dentro del selecto grupo de los generales que desebodicieron órdenes inicuas aunque fuera por meras motivaciones prácticas? Aunque también es cierto que tras la guerra parecía que casi todo el generalato se había enfrentado a Adolf en algún momento. ("¿Adolf? ¿Qué Adolf?", decía Schlemmer en Un, dos, tres...).

Saludos
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Mensajepor José Luis » Mar Ene 05, 2010 1:46 pm

¡Hola a todos!

Guderian no desobedeció ninguna orden directa de Hitler. Desobedeció la orden de su inmediato superior Kluge (que había reemplazado a Bock) de detener la retirada de dos de sus cuerpos de ejército, si bien esa orden de Kluge emanaba de una orden de Hitler. Cuando Hitler ordenó directamente a Guderian detener su retirada, éste así lo hizo.

La razón de la destitución de Guderian el 26 de diciembre de 1941 se encuentra en sus desafíos continuados a la autoridad de Kluge (primero cuando éste era comandante en jefe del 4. Armee y luego cuando se hizo cargo del Heeresgruppe Mitte). Kluge no toleró por más tiempo esta situación e informó a Halder que el OKH (ahora directamente bajo Hitler, tras la destitución de Brauchitsch) debía elegir entre él o Guderian. Este último había pedido el relevo el 25 de diciembre, y Hitler así lo aceptó (en realidad lo destituyó) al día siguiente.

Guderian era un temperamento visceral que discutió muchas veces con Hitler, incluso acaloradamente y bajo los efectos del alcohol, pero jamás desobedeció una orden directa suya. Al contrario, siendo jefe del Estado Mayor General (tras el atentado de Stauffenberg), puesto para el que no estaba realmente capacitado un temperamento así, dio lo máximo de sí para continuar "trabajando en la dirección del Führer", dirección que en esos momentos llevaba a la destrucción total de Alemania. El "rápido Heinz" cayó de la burra demasiado tarde, en febrero de 1945, cuando la ruina alemana ya se había materializado.

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Mensajepor Petronio » Mar Ene 05, 2010 2:11 pm

Buenas tardes

Gracias por la aclaración. Es un matiz importante que desconocía. Hace mucho que leí el libro y no recordaba exactamente los contextos de su destitución y de las "agarradas" que tuvo con Hitler en los últimos meses de la guerra. Lo que me choca es lo de su alcoholismo (¿"El beodo Heinz"?). Tal vez sería por lo de su hijo fallecido, aunque también hay que reconocer que para estar con ciertas personas y en ciertos puestos un poco de alcohol debía de ayudar lo suyo...

Saludos
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Mensajepor José Luis » Mar Ene 05, 2010 2:38 pm

Petronio escribió: Lo que me choca es lo de su alcoholismo (¿"El beodo Heinz"?)


¡Pardiez! Yo no he dicho tal cosa. He dicho que alguna discusión fue acalorada bajo los efectos del alcohol de Guderian. Es decir, previa su reunión con Hitler, Guderian había bebido unas copas (nada extraño bajo el frío ruso), y eso ayudó a entonar el calor de la discusión. El alcoholismo es otra cosa abismalmente diferente.

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Mensajepor Petronio » Mar Ene 05, 2010 2:49 pm

Aclarado queda y siento la mala interpretación. Ya estaba yo echándole más barro encima al pobre Heinz...

Como siempre, un placer leerle.

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Mensajepor expersonalidad naval » Mar Ene 05, 2010 6:30 pm

Vuelvo a felicitar a todos por este hilo que es de los que mas me gusta del foro. Siempre he creido que el recuerdo y la memoria es un tributo que se debe rendir a los que fueron gente de bien, así como a las victimas. Tristemente, muchos de estos oficiales son desconocidos para el gran público, mientras que cualquiera sabe más o menos quienes fueron Mengele y otros verdugos, y por supuesto hasta el más iletrado sabe bien quienes fueron los grandes carniceros del siglo XX (Hitler, Stalin y compañía...).

Disfruto mucho leyendo estas historias , y sacando del cuasiolvido esos hombres a los que les tocó vivir una situación extremadametne complicada, pero supieron dar la talla con valentía y estar a la altura de las circunstancias.
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Mensajepor CRISTINA42 » Mar Ene 05, 2010 8:57 pm

Una pregunta....Creéis que si a un soldado le ordenan que meta a toda su familia dentro de una casa, que eche gasolina y la queme...creéis que lo haría? seguiría siendo una orden no?
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