U.S. Army: del cuerpo de tanques a la fuerza acorazada

El impacto de la Gran Guerra en el pensamiento militar. Cambios y evolución en las doctrinas militares. Regulaciones de campaña.

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U.S. Army: del cuerpo de tanques a la fuerza acorazada

Mensajepor José Luis » Jue Jun 26, 2008 10:19 am

¡Hola a todos!

Los estadounidenses no crearon su fuerza acorazada hasta el 10 de julio de 1940. Teniendo en cuenta que la Fuerza Expedicionaria Americana había creado un Cuerpo de Tanques en Europa en 1918, quizás uno se pueda preguntar qué hicieron los militares estadounidenses durante el periodo de entreguerras con respecto al arma acorazada y cómo tardaron tanto tiempo en crear una formación de combate acorazada. Mi intención al abrir este topic es precisamente dar respuesta a esas preguntas.

Los líderes militares de la Fuerza Expedicionaria Americana (American Expeditionary Forces, en adelante AEF) en Europa en 1917, comenzando por su comandante en jefe, el general John J. Pershing, no tenían una verdadera idea de lo que se estaba gestando en el bando británico, ya desde finales de 1914, y en el bando francés poco después, alrededor del tanque, entonces toda una novedad. Y es curioso, al menos irónico, que el tanque fuese el resultado final de una sencilla idea que imaginó una nueva aplicación para un ya existente vehículo estadounidense: el tractor.

Se cuenta (1) que a la altura de octubre de 1914, cuando ya la guerra en el frente había adquirido un carácter posicional, un corresponsal de la Fuerza Expedicionaria Británica, el teniente coronel Ernest Dunlop Swinton, había llegado a la conclusión de que la única manera de superar la red de alambradas, trincheras y nudos de ametralladoras, que parecían condenar la guerra en el frente a una situación de tablas permanente, era mediante la utilización de una máquina acorazada capaz de sortear, superar y neutralizar esos obstáculos. Y se dice igualmente que Swinton, inspirado por una carta de un amigo que describía el carterpillar Holt americano como "a Yankee tractor which could climb like the devil" ("un tractor yanqui que podía trepar como el diablo"), redactó el borrador de una propuesta que remitió a la Oficina de Guerra el 20 de octubre de 1914, solicitando la construcción de un tractor carterpillar fuertemente blindado armado con piezas de artillería y ametralladoras. La propuesta de Swinton no encontró muchos entusiastas, pero disparó la imaginación de un visionario llamado Winston Churchill, entonces Primer Lord del Almirantazgo, quien en enero de 1915 ordenó al capitán Murray Sueter, director del Departamento Aéreo del Almirantazgo, que pusiera a su estado mayor a trabajar en el diseño de un vehículo capaz de atravesar las malditas trincheras.

De esta manera tan extraña puede trazarse la génesis del tanque (2): la guerra posicional del frente terrestre aguza el ingenio de un oficial fritánico sirviendo en funciones de corresponsal de guerra, la carta de un amigo que le menciona el carterpillar americano, su propuesta a la Oficina de Guerra para la aplicación de un vehículo de esas características (modificado, armado y acorazado) para romper con la guerra posicional, y Winston Churchill recogiendo el testigo en el Almirantazgo. Curiosos caminos del destino.

(1) F. T. Mitchell, Tank Warfare: The History of Tanks in the Great War (London: Thomas Nelson and Sons, Ltd., 1933), p. 4, citado en Dale E. Wilson, The American Expeditionary Forces Tank Corps in World War I: From Creation to Combat (Army Military Personnel Center Alexandria VA, 1988), pp. 1-2, disponible en:
http://stinet.dtic.mil/cgi-bin/GetTRDoc ... tTRDoc.pdf

(2) En realidad es una manera de trazarla, pues los "reclamos" en la "invención" del tanque dan a entender más bien una serie de fases en su génesis. Véase Patrick Wright, Tank: The Progress of a Monstrous War Machine (New York: Viking Penguin, 2002). Léanse en especial las primeras páginas de la Parte I, It Was an Actual Fact.

Ya seguiremos.
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Mensajepor José Luis » Jue Jun 26, 2008 10:22 am

Se me olvidaba comentar algo importante: este topic no pretender ser únicamente una larga serie de exposiciones por mi parte. Desde ya, cualquiera puede intervenir comentando lo que estime oportuno.

JL
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Mensajepor Álvaro » Jue Jun 26, 2008 5:00 pm

Bueno, quizás no aporte nada que tu no sepas, pero para abrir camino a otros podríamos decir que la causa de que entre la 1º y 2º guerras mundiales los EE.UU. no creasen un cuerpo acorazado son por lo menos 3:

1: El América para los americanos (aislacionismo de la Doctrina Monroe).

2: La situación económica tras 1929 que no permitía más que un ejército de 100.000 soldados sin grandes formaciones acorazadas, ni fuerza aérea ni una gran armada, y tampoco una industria militar muy potente porque no había mercado para sus productos. Los políticos tampoco podían invertir en el ejército porque la sociedad les diría que porque invertir en él con tasas del 30% de paro.

3: Hasta que la Blitzkrieg no demostró la eficacia de un cuerpo acorazado nadie pensaba que los tanques fuesen decisivos en una guerra, algo así como los portaaviones hasta el ataque inglés a la flota italiana o Pearl Harbor.

Saludos.
…y ahora ellos estarán diciendo ¡***, es el Hijoputa de Patton otra vez!
Y sí, es el Hijoputa de Patton, que ha vuelto.
(George Smith Patton)

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Mensajepor José Luis » Jue Jun 26, 2008 5:35 pm

¡Hola a todos!

El 2 de febrero de 1916 tuvo lugar una demostración formal del primer tanque ante la presencia de Lord Kitchener, Lloyd George, Asquith, y representantes del Gran Cuartel General (1), y poco más de siete meses después, el 15 de septiembre de 1916, los tanques (41 modelos Mark I) entraron en acción en Flers-Courcellette durante la ofensiva de Haigh en el Somme. Los franceses, que no iban a ser menos que los hijos de la pérfida Albión, emplearon sus tanques (132 modelos Schneider) el 16 de abril de 1917 en un ataque fracasado sobre Chemin des Dames. Su otro modelo de tanque, el St. Chaumond, vio su primera acción (una refriega de 16 modelos) el 5 de mayo de 1917 en un ataque sobre Laffaux Mill.

Naturalmente había americanos en París, una Misión Militar Americana que no dejó de enviar informes sobre todos estos acontecimientos en torno al tanque al U.S. Army War College, si bien sus impresiones eran consecuentemente negativas con los fracasos que produjeron esas primeras operaciones de tanques en el teatro de la guerra. Sin embargo, el War College ordenó a la misión que reportara sobre las últimas teorías y operaciones de tanques británicos y franceses. El informe, que finalmente fue elaborado con fecha 21 de mayo de 1917 y que recogía las impresiones personales del mayor Frank Parker sobre las recientes operaciones de tanques franceses de abril, iba a tener una influencia decisiva para el futuro de los tanques en el U.S. Army durante el tiempo que quedaba de guerra. Parker, oficial de enlace en el CG de los ejércitos franceses del norte y noreste, iba a ser igualmente un elemento significativo, como veremos en su momento, para el desarrollo del arma acorazada en el periodo de entreguerras.

Una copia del informe anteriormente citado de la misión americana sobre las tácticas y operaciones de los tanques británicos y franceses cayó en manos del general Pershing en junio de 1917, poco después de su llegada a París. El 19 de julio Pershing ordenó la creación de una junta de tanques americana para llevar a cabo un estudio detallado de los tanques ligeros franceses (Renault) y pesados británicos. Los miembros de la junta eran los coroneles Fox Conner y Frank Parker, el teniente coronel Clarence C. Williams y el mayor Nelson E. Margetts (2). El 1 de septiembre la junta había llegado a la conclusión, remitida en un informe a Pershing, de que el tanque "estaba destinado a convertirse en un elemento importante en esta guerra", y aconsejaba la creación de un Departamento de Tanques independiente que operando bajo las órdenes de un único jefe reportara directamente a Pershing. Se subrayaba igualmente que de los tanques entonces en producción o en proyecto, sólo eran interesantes el Renault francés y el británico Mark VI (un tanque de 27-30 toneladas que nunca llegó a la fase de producción). La junta recomendaba finalmente la creación de una flota de 2.000 tanques ligeros y 200 pesados. (3)

(1) Robert M. Citino, Armored Forces: History and Sourcebook (Greenwood Press, 1994), p. 283

(2) Dale E. Wilson, Op. Cit., p. 9

(3) Ibid., p. 9

Seguiremos otro día.
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Mensajepor José Luis » Dom Jun 29, 2008 5:44 pm

¡Hola a todos!

Pershing encargó al teniente coronel LeRoy Eltinge para tratar los asuntos burocráticos relacionados con la selección y producción de tanques, y la organización y personal de sus unidades con el Departamento de Guerra. Basándose en el informe de la junta de tanques, LeRoy preparó un borrador con los requerimientos básicos para la creación de un Servicio de Tanques de Combate para el AEF (AEF Combat Tank Service) que, tras ser aprobado por Pershing, remitió el 14 de septiembre de 1917 al Departamento de Guerra, señalando tipos y números de tanques, y más tarde, el 23 de septiembre, sobre organización y personal. Quienes estén interesados en los detalles pueden consultar el trabajo de Dale E. Wilson, ya citado anteriormente, y también el de Mary Lee Stubbs
y Stanley Russell Connor, ARMOR-CAVALRY. Part I: Regular Army and Army Reserve, el capítulo dedicado a los tanques, página 40 en adelante, que podeís ver aquí:

http://www.history.army.mil/books/Linea ... /arcav.htm

En diciembre de 1917 el coronel Rockenbach fue nombrado comandante del Cuerpo de Tanques del AEF, cuyas unidades vieron combate por vez primera el 12 de septiembre de 1918 en la ofensiva de St. Mihiel.

Para el papel de Patton en la organización del AEF Tank Corps hay igualmente una buena cuenta en Dale E. Wilson. Patton, cuando tenía lugar todo este asunto de los tanques del que hablamos, era un oficial (capitán) de Caballería que servía en el Estado Mayor del general Pershing. No estaba a gusto con su puesto, pues era hombre de acción, y veía el proyecto de los tanques demasiado lento y complicado para sus aspiraciones de entrar rápidamente en combate. Pero hacia finales de septiembre de 1917 Patton fue abordado por Eltinge, quien le preguntó si deseaba convertirse en un oficial de tanques. Patton aceptó y el 3 de octubre, siguiendo la recomendación del coronel Frank McCoy (a la sazón ayudante en jefe del Estado Mayor), remitió una carta a Pershing solicitando un nuevo destino como oficial de tanques. Sin embargo, la naturaleza guerrera de Patton y sus ansias por entrar rápidamente en combate lo llevaron a solicitar durante octubre un destino en un batallón de infantería, aunque al mes siguiente cambió nuevamente de opinión, aceptando finalmente el nombramiento de Jefe de la Escuela de Tanques Ligeros del AEF que se iba a establecer en Langres. Por supuesto, Patton no tenía entonces la más ligera idea sobre empleo y tácticas de tanques, pero iba a aprender muy pronto de los expertos británicos y franceses, sacando también sus propias ideas sobre la organización de las unidades de tanques estadounidenses.

No siendo el tema que quiero tratar, remito nuevamente a Dale E. Wilson para una cuenta en detalle de la historia del AEF Tank Corps en Europa. En el siguiente post ya entraré en detalle sobre lo que sucedió al acabar la IGM y durante los años de entreguerras con el blindaje estadounidense.

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Mensajepor José Luis » Lun Jun 30, 2008 9:59 am

¡Hola a todos!

El Cuerpo de Tanques del AEF, básicamente organizado y entrenado en menos de un año, consiguió 2 Medallas de Honor y 39 Cruces al Servicio Distinguido en 1918. A partir del 11 de noviembre de ese año fue desmovilizado, y un año más tarde apenas quedaba un 10% de los más de 20.000 hombres que lo formaban cuando se firmó el armisticio con Alemania.

Existe muy poca literatura sobre el arma acorazada del U.S. Army durante el periodo de entreguerras. Un buen trabajo lo constituye Edward J. O’Shaughnessy, JR., The Evolution of the Armored Force, 1920-1940 (U.S. Army War College, Carlisle Barracks, 1993). que se puede obtener aquí:

http://stinet.dtic.mil/oai/oai?verb=get ... =ADA264545

Pero el mejor trabajo que conozco pertenece a Timothy K. Nenninger, "Organizational Milestones in the Development of American Armor, 1920-40", pp. 37-66, en George F. Hofmann y Donn A. Starry (Eds.), Camp Colt to Desert Storm: The History of U.S. Armored Forces (The University Press of Kentucky, 1999). Este capítulo de Nenninger es probablemente un resumen o una actualización de su tesis de doctorado sobre historia militar americana en la Universidad de Wisconsin-Madison, que llevó por título "The Development of American Armor, 1917-1940", extractos de la cual fueron publicados en la revista ARMOR en 1969. Bien, salvo que indique lo contrario, la fuente de la información que vaya suministrando en adelante proviene del capítulo de Nenninger del libro de Camp Colt to Desert Storm...

Principiando 1919 el Departamento de Guerra cerró los centros de entrenamiento de tanques (Camp Colt, que fue el primero, y Tobyhanna en Pennsylvania), concentrando el resto del personal de tanques, unidades y equipo en Camp Meade, Maryland, al norte de Washington D.C. En marzo comenzaron a llegar las tropas de tanques, con su equipo, de Europa con destino a Camp Meade: casi 700 tanques ligeros, tanto franceses como Renaults hechos en América, y más de 100 tanques pesados de construcción británica. Cuando el AEF Tank Corps completó su desmovilización en agosto de 1919, el Departamento de Guerra ordenó a su antiguo comandante, el Brigadier General Samuel D. Rockenbach, regresar de Europa y tomar el mando de las actividades en Camp Meade.

Pershing nombró una junta militar, el AEF Board on Organization and Tactics, que, como su nombre indica, debía estudiar las lecciones tácticas y de organización básicas de la guerra. Compuesta de oficiales superiores y oficiales de EM del AEF, la junta se reunió entre abril y junio de 1919 "analizando cada una de las armas combatientes y servicios de apoyo, cómo deberían ser organizadas independientemente y cómo deberían funcionar, y especialmente cómo deberían operar como armas combinadas en un ejército de campaña". Pero de su informe final de 184 páginas, sólo dos páginas estaban dedicadas a los tanques, y en ellas se concluía que los tanques habían de considerarse como "un arma de apoyo a la infantería incapaz de una acción decisiva independiente". Debían formar parte de la reserva del Gran Cuartel General, con compañías y batallones de tanques individuales agregadas a divisiones o cuerpos, a conveniencia de la situación táctica. Pershing, en su endoso al informe, subrayaba que mientras que los tanques deberían ser concentrados en un punto decisivo, también deberían permanecer estrechamente asociados a la infantería. Reconociendo su potencial, preveía que el futuro empleo de tanques debía incrementarse considerablemente. Con pocas excepciones, los líderes superiores en el U.S. Army valoraban lo que los tanques habían logrado durante la guerra, anticipando futuras mejoras, aunque reconociendo sus limitaciones.

Estas conclusiones, a mi juicio, eran bastante lógicas si tenemos en cuenta que el tanque era entonces un arma rudimentaria y experimental. Tal como declaró (1) en 1940 el mayor general Adna R. Chaffee, entonces comandante general de la Fuerza Acorazada del U.S. Army, el método de empleo de los tanques durante la guerra consistía en "lanzarlos, acompañados por la infantería, en un ataque sorpresa contra la posición fortificada del enemigo". Y este tipo de uso tenía dos grandes debilidades: o bien los tanques dejaban atrás, en su avance, a sus armas de acompañamiento (infantería y artillería), volviéndose entonces vulnerables al fuego concentrado del enemigo, o bien mantenían el ritmo de avance de la infantería y artillería, perdiendo así su característica más importante, la movilidad, lo que los convertía en "víctimas de medidas defensivas cuidadosamente planificadas". Además, su velocidad no superaba los 5 kilómetros por hora, y muy a menudo, tras unos cuantos kilómetros de rodaje, tenían que revisarse y ponerse a punto.

(1) Se trata de una conferencia que yo tengo manuscrita en un documento que lleva por título "Statement of Major General Adna R. Chaffee, the Commanding General of the Armored Force, United States Army", fechado en enero de 1956. El documento se puede conseguir en la biblioteca digital en The Combat Studies Institute, buscando en:
http://www-cgsc.army.mil/carl/contentdm/home.htm

En la misma biblioteca también se puede encontrar una conferencia de Chaffee sobre caballería mecanizada (búsquese "Mechanized Cavalry"), dada el 27 de septiembre de 1939 en el Army War College, Washington D.C.

Seguiremos.
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Mensajepor José Luis » Mar Jul 01, 2008 9:36 am

¡Hola a todos!

Bien, la pregunta que se formulaba ahora el mando militar estadounidense era si el Cuerpo de Tanques debía permanecer como un servicio independiente tal como lo había sido durante la guerra. Tanto su antiguo comandante, Rockenbach, como el jefe del Estado Mayor, general Peyton C. March, abogaban por su autonomía. Peyton había concluido que “el Cuerpo de Tanques es técnicamente suficiente e importante para mantenerlo como un cuerpo independiente”. Sin embargo, la Junta Superior había recomendado la consolidación del Cuerpo de Tanques con la infantería, y así se expresaron otros oficiales superiores del AEF, como el mayor general Charles P. Summerall, quien creía que la única forma de aprovechar al máximo su potencial era mantenerlo unido de forma permanente y estrecha a la infantería.

Las enmiendas a la Ley de Defensa Nacional de 1920 abolieron el Cuerpo de Tanques como un arma independiente y asignaron la responsabilidad para los tanques a la infantería (Sección 17). Esta ley devolvía gran parte de la autonomía perdida en la guerra (a favor del Estado Mayor General, en adelante EMG) a los despachos técnicos y administrativos del Departamento de Guerra (como los de intendencia, ayudantía general, y armamento y material). Además, ampliaba el sistema de despachos a las maniobras de las armas de combate, creando posiciones para los jefes de los cuerpos de infantería y caballería. Al mismo tiempo imponía serias restricciones al EMG y su capacidad para ejercer un control efectivo sobre los despachos. La legislación limitaba al EMG a un cuerpo de planificación y coordinación, más que a una agencia operadora que podía imponer control sobre los despachos como había hecho durante la guerra.

¿Qué significaban, a la práctica, todas estas medidas legislativas? Pues que la responsabilidad y autoridad para asuntos doctrinales, de equipamiento y organización dejaron de estar centralizadas en un único organismo para compartirse difusamente entre un buen número de agencias. Esto, en opinión de Nenninger, tuvo una gran influencia en el cómo e incluso en el si el U.S. Army avanzaba en el terreno de la mecanización durante los años de entreguerras.

Durante la mayor parte de la década de 1920 el tanque permaneció organizacional y doctrinalmente como arma de infantería; su principal papel consitía en apoyar a la infantería en el ataque. Sin embargo, hubo estudios en los distintos cuerpos del ejército y escuelas de EMG sobre las posibilidades del tanque con papel más independiente y móvil para unidades mecanizadas a medida que avanzaban sus capacidades mecánicas, especialmente velocidad, alcance y seguridad. Algunos de los resúmenes de estos estudios, y las críticas de sus oponentes, pueden leerse en el trabajo ya referenciado de Edward J. O’Shaughnessy.

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Mensajepor José Luis » Mié Jul 02, 2008 9:10 am

¡Hola a todos!

Las maniobras de la Fuerza Mecanizada Experimental británica en Salisbury en 1927 llamaron poderosamente la atención (1) del Secretario de Guerra estadounidense, Dwight F. Davis, que a la sazón se encontraba de viaje por Europa. De regreso a Estados Unidos ordenó la organización de una Fuerza Mecanizada Experimental (EMF, en sus siglas en inglés) estadounidense similar a la británica, que -incluyendo infantería, caballería, artillería de campaña, tanques, coches blindados, y servicios de apoyo- debía convertirse en autosuficiente. Las pruebas de servicio conducidas por la EMF ayudaron a determinar las futuras necesidades de equipamiento y el grado de autosuficiencia y capacidad de las unidades mecanizadas. El 30 de diciembre de 1927, el Jefe del Estado Mayor, general Summerall, aprobó un plan del EMG del Departamento de Guerra para la organización de una fuerza experimental.

Copiando a Nenninger, el 3 de julio de 1928 se habían reunido en Camp Meade los componentes asignados a la EMF bajo el mando de un oficial de infantería y antiguo comandante de la Escuela de Tanques, el coronel Oliver Eskridge. Su fuerza consistía de 2 batallones de tanques, un batallón de artillería, uno de infantería, un escuadrón de coches blindados, y unidades de ingenieros, armamento y material, e intendencia. El entrenamiento inicial llevado a cabo entre el 9 y 14 de julio consistió en una inspección del equipo e instrucciones sobre procedimientos para marchas de carretera. Tras este entrenamiento preliminar, la EMF realizó una marcha de cinco días a Aberdeen Proving Ground, Maryland; Carlisle Barracks, Pennsylvania; y vuelta a Camp Meade. El ejercicio proporcionó una valiosa experiencia para mover una gran formación motorizada y mecanizada. Durante la mayor parte de julio y agosto la unidad desarrolló y practicó tácticas ofensivas para operaciones móviles. Desde finales de agosto a mediados de septiembre, la EMF aplicó las mismas para resolver un número de problemas tácticos sobre el terreno.

Durante su breve existencia la EMF se encontró con una serie de problemas, entre los cuales destacaban un equipo de guerra obsoleto, equipo insuficiente, falta de equilibrio y falta de capacidad campo traviesa, salvo tanques. A pesar de sus carencias, el trabajo de la EMF proporcionó información técnica y táctica útil para los oficiales que en el EMG tuvieron que preparar posteriormente estudios mecanizados. A finales de septiembre de 1928, la EMF había cumplido su misión, y en consecuencia el 19 de septiembre el Asistente del Jefe de EM para Operaciones y Entrenamiento, brigadier general Frank Parker, recomendó al Jefe de EM la disolución de la EMF tal como se había planeado originalmente. Al día siguiente Summerall aprobó la recomendación y después del 1 de octubre de 1928 todas las unidades que componían la EMF regresaron a sus bases.

(1) Al margen del tema, también despertaron el interés de un jefe militar alemán muy poco conocido para el público aficionado al ejército alemán, sobre todo para esos mitómanos que gustan de seguir señalando a Guderian como el artífice del arma acorazada alemana. Se trata del general Heye, quien en 1926 había sucedido al general Seeckt como Chef der Heeresleitung. Heye concordaba con su antecesor en que el continuo avance teconológico del tanque, sobre todo en velocidad y radio de acción, iba a resultar en una alteración del empleo táctico de esta fuerza. Tras estudiar las maniobras inglesas llegó a la conclusión de que el concepto doctrinal del empleo del tanque como arma de apoyo a la infantería ya no tenía validez, sentenciando que "otras representaciones del tanque en ejércitos extranjeros el pasado año han demostrado también que los tanques modernos, en cooperación con las fuerzas móviles o unidades independientes, están en disposición de llevar a cabo misiones con objetivos remotos, contra los flancos y retaguardia del enemigo, y también a combatir rápida y exitosamente en el punto decisivo de la batalla". Mary R. Habeck, Storm of Steel: The Development of Armor Doctrine in Germany and the Soviet Union, 1919-1939 (Cornell University Press, 2003)

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Mensajepor José Luis » Jue Jul 03, 2008 7:55 am

¡Hola a todos!

Al mismo tiempo que se estaba llevando a cabo la organización de la EMF, en la primavera de 1928, el Departamento de Guerra comenzó a planificar un programa de mecanización de más largo alcance. El general Parker elaboró un informe, que remitió al Departamento de Guerra, donde subrayaba que el éxito en la guerra moderna iba a depender de la combinación de la potencia de fuego y la movilidad, atributos que, a criterio de Parker, poseían los tanques. Pero Parker, al igual que el alemán Heye, iba más allá del concepto doctrinal del uso del tanque como arma de apoyo a la infantería, y abogaba por utilizar su efecto de choque y movilidad como un arma de decisión estratégica. Es decir, Parker estaba avanzando sobre el papel el significado del tanque dentro de las formaciones de armas combinadas del futuro: la principal fuerza de ataque.

Como requisito de objetivos operacionales o estratégicos, que sólo estaban al alcance de las fuerzas mecanizadas, las misiones tácticas incluían las de servir como vanguardia de un ataque importante, como fuerza de contraataque, y como avance o guardia de flanco para formaciones estratégicas. Las compañías de tanques comprenderían la principal potencia de la fuerza mecanizada. Los tanques ligeros encabezarían un ataque, buscando puntos débiles en la defensa o flancos enemigos vulnerables. La artillería de campaña autopropulsada y los tanques medios apoyarían el avance superando puntos fuertes y espacios abiertos en la línea enemiga. La infantería, transportada a vanguardia en vehículos con capacidad campo traviesa, consolidaría el terreno ganado por las unidades de tanques de vanguardia. Suministro, mantenimiento y otros elementos de apoyo también requerirían transporte mecanizado para poder ir al ritmo del avance de las unidades de combate.

Parker hizo varias recomendaciones para el desarrollo de largo alcance de la mecanización en el U. S. Army. Comenzando con el año fiscal 1930, propuso un ambicioso programa de adquisición que incluía tanques ligeros y medios, un coche de reconocimiento, vehículos campo traviesa para la infantería y unidades de apoyo, y artillería autopropulsada. A medida que esta adquisición progresara, preveía una ampliación progresiva fuera de los grandes stocks de equipo obsoleto que había quedado de la Gran Guerra. Finalmente, recomendaba que se pidiera al Congreso el establecimiento de una unidad mecanizada permanente en el año fiscal 1931. El Secretario de Guerra, Davis, aprobó el informe de Parker como la base para el futuro desarrollo y nombró una junta de oficiales del EMG para preparar los detalles de la implementación.

El nombramiento de la junta iba a resultar crucial, pues entre sus miembros estaba el mayor Adna R. Chaffee Jr., un oficial de caballería y miembro de la Sección de Organización y Entrenamiento (G3) del EMG. Desde el tiempo de su nombramiento en el G3 en junio de 1927 hasta su muerte el 22 de agosto de 1941, Chaffee fue el defensor más efectivo de la mecanización en América. Curiosamente, antes de 1927 Chaffee no tenía ni la más remota idea sobre mecanización, un asunto que desde entonces iba a ocupar de lleno su vida profesional hasta el día de su muerte. Enterado de que el G3 estaba iniciando estudios sobre mecanización, Chaffee buscó información sobre el tema en varias fuentes. Fue testigo personal de las demostraciones y pruebas de los nuevos modelos de tanques, incluyendo un Christie que podía alcanzar 42 millas por hora. Esas demostraciones, así como sus antecedentes de caballería, convencieron a Chaffee de que los tanques no deberían quedar atados al ritmo del avance de la infantería de a pie. Recibió información sobre las recientes maniobras de las unidades mecanizadas británicas de un amigo, el mayor Charle G. Mettler, entonces ayudante del agregado militar en Gran Bretaña.

La junta de mecanización de 11 hombres en la que sirvió Chaffee se reunió por vez primera el 15 de mayo de 1928, y sobre ello hablaremos en otra ocasión.

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Mensajepor José Luis » Sab Jul 05, 2008 8:48 am

¡Hola a todos!

Los miembros de la junta, representando todos los cuerpos del ejército, asistieron a las demostraciones de la EMF y en octubre de 1928 emitieron su propio informe con recomendaciones sobre mecanización similares a las que seis meses antes había presentado en su informe el general Parker. La junta de mecanización concluyó que el ejército debía establecer una fuerza mecanizada permanente con tanques como columna vertebral. Al igual que Parker, la junta hacía hincapié en un programa de desarrollo que incluía establecer una unidad similar a la recientemente disuelta EMF para servir como laboratorio técnico y táctico. Además, la junta tenía los detalles: una fuerza de 131 oficiales y 1.896 soldados, organizada en un cuartel general, un batallón de tanques ligeros, un batallón de artillería de campaña, dos batallones de infantería mecanizada, una compañía de ingenieros, y una compañía médica agregada. Para que la doctrina táctica y la organización se mantuviera al compás de la tecnología, la junta recomendó suministrar a la fuerza con el equipo más moderno. La responsabilidad del desarrollo futuro de la fuerza descansaba en su Comandante. Más que ser una recomendación para crear un cuerpo nuevo e independiente, la junta subrayaba la necesidad de ir más allá de la rivalidades entre cuerpos y competición por recursos para avanzar en mecanización. El 31 de octubre de 1928 el Secretario de Guerra aprobó esas recomendaciones, pero pospuso la organización de una fuerza mecanizada del año fiscal 1930 al año fiscal 1931 por razones de presupuesto.

El Jefe de Infantería, mayor general Stephen O. Fuqua, fue el único disidente entre los jefes de cuerpos. Su crítica partía principalmente de dos razones. Creía que una fuerza mecanizada independiente contradecía las provisiones de la Ley de Defensa Nacional de 1920, que había destinado los tanques solamente para la infantería. Y la otra crítica era por razones de rivalidades de cuerpos y lucha de presupuestos. Una fuerza mecanizada independiente amenazaba el completo control de su cuerpo sobre los tanques.

El coronel James K. Parsons, Comandante de la Escuela de Tanques, fue el responsable inicial del “desarrollo sobre el terreno” de la Fuerza Mecanizada. Parsons planificó la organización de una división de tanques, que debería ampliarse finalmente a una fuerza de seis divisiones. Fue el plan de mecanización de largo alcance más ambicioso propuesto por el U.S. Army en el periodo de entreguerras. Sus divisiones de tanques iban a ser unidades de armas combinadas autosuficientes, adecuadas para grandes operaciones. Parsons declaró que las divisiones de tanques no eran unidades de asalto. Concluyó que su movilidad era ideal para cubrir el avance o retirada de un ejército, atacar el flanco o retaguardia de un enemigo, explotar una ruptura, capturar una posición estratégica, o llenar un vacío en la línea. Aunque la caballería había representado tradicionalmente esos papeles, Parsons fue políticamente correcto para declarar que esas divisiones no reemplazarían o limitarían el desarrollo de ninguna unidad o arma existentes.

Las divisiones propuestas por Parsons necesitaban la adquisición de una gran cantidad de equipo. Cada una tendría 486 coches de combate, 172 tanques de reconocimiento, y 87 tanques de mando. El coste total para organizar y equipar seis divisiones, estimó Parsons, sería de 270 millones de dólares. Una vez analizada la propuesta de Parsons por el EMG del Departamento de Guerra, el general Summerall elogió su “visión, iniciativa y energía” en preparar el estudio. Sin embargo, concluía que dadas las realidades de la burocracia americana, el presupuesto del ejército, y otras necesidades de modernización, un plan para el inmediato desarrollo de la mecanización necesitaba ser menos costoso y más modesto.

En su informe anual de 1930 el jefe del EM, Summerall, reafirmaba el compromiso del ejército para formar una fuerza mecanizada, “De ser un auxiliar inmediato de la infantería el tanque se convertirá en un arma que ejercerá potencia ofensiva por propio derecho”. Reconociendo la importancia de una fuerza de tanques adecuada, el 19 de agosto de 1930 Summerall ordenó la creación de una Fuerza Mecanizada permanente. La fuerza iba a estar basada, al menos en parte, en la experiencia de la EMF, el informe de Parsons, y los estudios del EMG sobre mecanización.

Continuaremos en otra ocasión.
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Mensajepor José Luis » Mar Jul 08, 2008 8:35 am

¡Hola a todos!

El desarrollo del programa de mecanización se topó pronto con varias dificultades; la producción de un tanque más fiable y rápido para reemplazar el parque de los modelos obsoletos de la Gran Guerra fue especialmente difícil. Por otra parte, la reducción y estabilización de los presupuestos militares fue un obstáculo insuperable para el programa de modernización y re-equipamiento. Por ejemplo, las prioridades para el presupuesto del año fiscal 1932 incluían 2.4 millones de dólares para pruebas de servicio limitadas y la adquisición de un nuevo fusil semiautomático, un cañón antiaéreo de 3 pulgadas, y nuevos tanques. Cuando la directiva del presupuesto final del Departamento de Guerra redujo la cantidad a un millón, el EMG decidió usar la mayor parte del dinero para el asunto de más alta prioridad, el fusil. Sólo destinó fondos para unos cuantos tanques que debían servir principalmente como modelos pilotos para probar tácticas y estar al ritmo de la última tecnología. En consecuencia, la Fuerza Mecanizada, cuando estuvo totalmente organizada en Fort Eustis, Virginia, en noviembre de 1930, continuó usando mayormente equipo obsoleto. Un ejemplo es la Compañía A, 1º Regimiento de Tanques, que estaba equipada con seis tanques ligeros M1917, cosecha de la Gran Guerra, cinco M1917 modernizados, y cuatro tanques nuevos Cunningham, incluyendo tres variantes de ligeros T1 y un medio T2. Esos tanques formaban el núcleo de la fuerza. Un escuadrón de coches blindados de diez vehículos era el elemento de reconocimiento. Una batería del 6º Regimiento de Artillería de Campaña, sus cañones arrastrados por camiones, servía como fuego de apoyo. Los problemas de equipamiento también se cebaron con la compañía de ingenieros de la fuerza, cuyo transporte consistió inicialmente en vagones de caballos. La fuerza original incluía 15 tanques ligeros, 10 coches blindados, 7 tractores, 66 camiones, 22 automóviles, y menos de 600 hombres.

El general Summerall escogió a un hombre de caballería, el coronel Daniel Van Voorhis, que no había servido previamente con tanques, para mandar la fuerza. El mayor Sereno Brett, oficial de infantería y antiguo comandante de tiempo de guerra de la 304ª Brigada de Tanques, era el oficial ejecutivo. En septiembre de 1930, Van Voorhis, Brett y Chaffee, este último ahora jefe de la sección del EMG responsable de entrenamiento de tropas, visitaron Aberdeen Proving Ground, Holabird Quartermaster Depot cerca de Baltimore, y Fort Eustis, donde conferenciaron sobre el equipamiento y organización para la FM. Las inmediatas misiones tácticas y de entrenamiento de la fuerza salieron de esas deliberaciones.

Lo veremos en otra ocasión.
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Mensajepor José Luis » Vie Jul 11, 2008 8:17 am

¡Hola a todos!

En combate la FM debía utilizar la movilidad y potencia de ataque para llevar a cabo tanto misiones tácticas como estratégicas. El entrenamiento inicial debía determinar las tácticas adecuadas envueltas en la operación de tanques rápidos con otros elementos motorizados y mecanizados. Desde el 1 de noviembre de 1930 hasta el 13 de junio de 1931, la fuerza realizó un breve periodo de organización y entrenamiento individual, seguido de instrucciones y ejercicios para perfeccionar el equipo de trabajo táctico, que condujo a maniobras más elaboradas y entrenamiento sobre el terreno. Entre esos ejercicios estaban las marchas de carretera estratégicas y nocturnas, combate ofensivo contra infantería atrincherada, operaciones contra una fuerza mecanizada enemiga, ataques que involucraban amplios movimientos de giro, y operaciones como fuerza de cobertura para una unidad más grande.

El entrenamiento y los ejercicios de la FM se concentraron en la movilidad. Aunque tradicionalmente la caballería era el cuerpo de movilidad, el sucesor de Summerall como jefe de EM, general Douglas MacArthur, que asumió sus funciones el 21 de noviembre de 1930, cambió eso. Disolvió la FM y ordenó a todos los cuerpos de combate terrestres, en especial la caballería, para que se mecanizaran lo más rápido posible.

Cursada el 1 de mayo de 1931 como “Principios Generales para Gobernar la Mecanización y Motorización de todo el Ejército”, la nueva política de MacArthur determinó en gran medida el programa de mecanización del ejército en la década siguiente. MacArthur creía que las misiones, más que el equipo, debían dictar la organización, que no había sido necesariamente la práctica existente. En resumen, todas las principales armas de combate debían utilizar vehículos mecanizados en tanto en cuanto fueran prácticos para realizar sus misiones. Los tanques debían continuar apoyando a la infantería, aunque también podían usarse como caballería mecanizada para realizar el reconocimiento tradicional, seguridad, explotación y persecución. La artillería de campaña también debía mecanizarse desarrollando algo de capacidad campo traviesa.

La nueva política llevó el cambio más importante a la caballería. Para ayudar a la caballería a desarrollar su organización y equipamiento para la guerra moderna, MacArthur ordenó que la disuelta FM y parte de su equipo y personal se utilizaran para crear un regimiento de caballería mecanizado. Bajo la nueva política, los tanques operando con la caballería mecanizada se convirtieron en “coches de combate” para distinguirlos entre tanques de infantería y de caballería. Esto se hizo en contravención con la provisión de la Ley de Defensa Nacional de 1920 que asignaba los “tanques” exclusivamente a la infantería.

Para Timothy Nenninger se ha exagerado mucho la influencia negativa que tuvo la política de MacArthur sobre el arma acorazada dentro del programa de mecanización. En cambio, Edward J. O’Shaughnessy piensa que la etapa de MacArthur como jefe del EM fue decisiva para el retraso en la creación de una fuerza acorazada. Este último autor basa su principal argumento en la descentralización del programa de mecanización ordenada por MacArthur, lo que permitió que cada cuerpo del ejército la llevase a cabo por su cuenta, de forma desorganizada y sin una estrategia conjunta.

En mi opinión, la nueva política de MacArthur fue un auténtico lastre para el desarrollo doctrinal y práctico de las formaciones de armas combinadas, donde el tanque debía ser el arma principal. MacArthur consideraba un derroche de tiempo y dinero la adquisición de nuevos tanques en cantidades suficientes, pues argumentaba que la continua innovación tecnológica en el desarrollo y mejora de los tanques dejarían obsoletos muy pronto los tanques recién adquiridos. De esta forma, era mucho mejor, en su opinión, comprar sólo unos cuantos tanques de los últimos modelos para estar al tanto de la última tecnología, concentrándose, en cambio, en el desarrollo en la organización de la mecanización independiente de las diferentes armas del ejército y las tácticas de las unidades mecanizadas conforme a las misiones del cuerpo a que pertenecían. Luego, cuando estallase una guerra, sería el momento adecuado para la adquisición masiva de los últimos modelos de tanques. Este proceder, si se me permite el símil, era tanto como entrenar a las tropas en coches Seat-600 para luego mandarlas al combate en coches de Fórmula-1. Además, ignoraba o desdeñaba por completo el arma acorazada como una formación autónoma capaz de realizar misiones de calado operacional y estratégico, reduciendo su papel, en cambio, a mera comparsa de las armas tradicionales. Finalmente, al disolver la FM y "privatizar" la mecanización, MacArthur despejó el camino a las rivalidades existentes entre los distintos cuerpos del ejército y a la, me atrevería a llamar, corrupción política relacionada con la modernización del ejército.

Veremos en un próximo mensaje cómo reaccionaron ante la nueva política de MacArthur los oficiales de la FM y de los cuerpos del ejército.....y los congresistas.

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Mensajepor José Luis » Lun Jul 14, 2008 8:44 am

¡Hola a todos!

El programa de MacArthur se encontró con la oposición de varios sectores. Van Voorhis, el comandante de la FM, temía que la rivalidad entre cuerpos interrumpiera el programa propuesto y abogaba por aumentar su fuerza, continuando así el desarrollo de la mecanización independientemente del control de cualquier cuerpo. El jefe de la infantería, Fuqua, que previamente se había opuesto a la formación de la FM, también discrepaba de la nueva política, argumentando que violaba el espíritu de la Ley de Defensa Nacional de 1920. Y como iba a argumentar en los diez años siguientes, Fuqua declaró que ni la caballería ni la infantería deberían sacar personal de las formaciones establecidas para crear nuevas unidades mecanizadas.

La reacción de la caballería a la nueva política fue diversa. Su jefe, el mayor general Guy V. Henry Jr., dio la bienvenida a la adición de unidades mecanizadas a su arma. En su opinión, la caballería mecanizada no debía ser de ningún modo análoga a las unidades de tanques de infantería. Creía que los coches de combate podían reemplazar a los caballos sin cambiar el papel esencial de la caballería. Pero no todos los oficiales de caballería compartían el entusiasmo de Henry por la mecanización. Muchos no podían aceptar el hecho de que el caballo tenía un papel menguante en el campo de batalla moderno. Otros creían que la caballería mecanizada ofrecía una alternativa lógica al caballo.

Algunos congresistas también tenían reservas sobre el cambio de MacArthur en la política de mecanización. Había las usuales preocupaciones de asignaciones de fondos estatales para un proyecto que beneficiaba a cierta zona o grupo (“pork barrel”). Cuando MacArthur terminó todas las actividades de tanques en Fort Meade, Maryland, movió la Escuela de Tanques a Fort Benning, Georgia, donde se convirtió parte de la Escuela de Infantería. Otras unidades de tanques se movieron de Fort Meade a Camp Knox, Kentucky, el lugar del que pronto se iba a establecer como regimiento de caballería mecanizada. Los políticos de Maryland protestaron por estos traslados. Sin embargo, también había defensores congresistas para un agresivo programa de mecanización, como Ross Collins, presidente de un subcomité de asuntos militares del House Appropriations Committee. Consideraba la política de MacArthur reaccionaria. Collins, un defensor de un ejército pequeño pero modernizado, criticó al jefe del EM por abolir la FM.

Las limitaciones presupuestarias condenaron cualquier perspectiva para un proyecto de una gran mecanización durante los primeros años de la década de 1930. Hasta la limitada movilización de tiempo de guerra de 1940, cuando la administración Roosevelt comenzó a gastar más en defensa, las unidades mecanizadas americanas consistían solamente de dos regimientos de caballería mecanizada y las unidades de tanques de infantería que quedaban de la década de 1920. De acuerdo con la política de MacArthur, el ejército se concentró en el desarrollo de la doctrina táctica para el combate mecanizado y en producir unos pocos modelos pilotos para mejorar las capacidades mecánicas de los tanques.

Continuaremos.
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Mensajepor José Luis » Mié Jul 16, 2008 8:23 am

¡Hola a todos!

Aunque la política de mecanización del Departamento de Guerra estaba dirigida a todos los cuerpos del ejército, se concentró especialmente en la caballería e infantería. Durante la década de 1930 los tanques de infantería funcionaron de forma muy similar a como lo habían hecho en el pasado, principalmente ayudando al avance de los fusileros. La infantería usó los tanques en dos papeles diferentes: los “tanques de cabeza” (“Leading tanks”) precederían a la principal fuerza de asalto, romperían la línea enemiga, y penetrarían profundamente para desorganizar la defensa. Los “Tanques de acompañamiento” (“Accompanying tanks”), organizados normalmente en secciones de tanques ligeros y agregados a los batallones de infantería, debían reducir los puntos de resistencia encontrados enfrente de o en los flancos de las unidades de infantería a las que acompañaban.

Las unidades de tanques de infantería durante la década de 1930 estaban estacionadas en puestos que se extendían desde Miller Field, Nueva York, a Schofield Barracks, Territorio de Hawaii. Había dos regimientos de tanques, el 66º y 67º de Infantería (Tanques Ligeros), pero la única compañía activa de ambos regimientos era la Compañía F del 67º en Fort Benning. También había siete compañías de tanques divisionales orgánicas que servían en las bases de sus unidades madre. Alrededor de 2.000 soldados y 120 oficiales servían en los dos regimientos y en las compañías divisionales.

En 1939 el ejército cambió la doctrina básica de infantería para usar los tanques en masa para apoyo de la infantería. Organizacionalmente, esto resultó en la eliminación de la compañía de tanques ligeros como unidad orgánica de las divisiones de infantería. El Jefe de la Infantería, mayor general George A. Lynch, ordenó la organización de las existentes compañías de tanques ligeros en batallones. Sólo raramente podían utilizarse los tanques en unidades más pequeñas que el batallón. Redesignado 68º Regimiento de Infantería, todas las antiguas compañías de tanques divisionales se concentraron en Fort Benning en enero de 1940. Combinado con las otras unidades de tanques de infantería, el 68º participó en las maniobras de Carolina y Louisiana de 1940 como parte de una brigada de tanques provisional. Durante las maniobras los tanques de infantería y la caballería mecanizada comenzaron a asociarse estrechamente.

A seguir.
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Mensajepor José Luis » Jue Jul 17, 2008 7:42 am

¡Hola a todos!

El efecto organizacional más inmediato del cambio de la política de 1931 iniciado por MacArthur fue la mecanización de un regimiento de caballería. El regimiento escogido, el 1º de Caballería de Fort D.A. Russell en Marfa, Texas, tenía un largo y distinguido linaje. Para proporcionar personal especializado en actividades mecanizadas, el Departamento de Guerra reemplazó algunos hombres de caballería de a caballo por tropas de la recién disuelta Fuerza Mecanizada, al tiempo que envió vehículos, equipo, mantenimiento y servicio de la FM.

En 1930 los oficiales del EMG habían declarado a Fort Eustis, la base de la FM, como lugar inaceptable para el entrenamiento mecanizado porque sólo tenía una pequeña área adecuada para maniobras de campaña. En diciembre de 1930, Chaffee y Van Voorhis viajaron a Camp Knox (el Departamento de Guerra lo elevó al status de “Fort” el 24 de diciembre de 1931), cerca de Louisville, Kentucky, y determinó que sus 33.000 acres de terreno rodado y accidentado eran ideales para el entrenamiento de unidades mecanizadas. Fort Knox no sólo se convirtió en la base inicial del 1º Regimiento de Caballería (Mecanizada), sino que fue finalmente la base permanente del blindaje americano.

Los primeros elementos de la nueva organización, consistentes del personal y equipo de la FM que procedía de Fort Eustis, llegaron a Camp Knox en noviembre de 1931. El comandante de la FM, Van Voorhis, tomó el mando del 1º de Caballería, con Chaffee como su oficial ejecutivo. El comandante de puesto era el brigadier general Julian R. Lindsey, otro hombre de caballería. Como el grueso del regimiento permanecía en Marfa, las pocas tropas de Knox tuvieron un limitado programa de entrenamiento durante 1931 y 1932, sin nada de entrenamiento táctico de campaña. Esta situación duró hasta noviembre de 1932, cuando el 1º de Caballería comenzó a moverse de Texas a Fort Knox.

Cuando Van Voorhis dejó su puesto de comandante para asumir un mando en Hawaii en 1934, Chaffee se convirtió en el comandante regimental. Pero a finales de ese año también Chaffee fue trasladado al EMG del DG (como jefe del Departamento de Enlace Presupuestario y Legislativo), por lo que el coronel Bruce Palmer, antiguo comandante ayudante en la Escuela de Caballería, tomó el mando del 1º de Caballería, con el coronel Henry Baird como su oficial ejecutivo. Entre el nuevo equipo de oficiales estaba el teniente coronel Willis D. Crittenberger, quien como oficial de operaciones regimental (S3) jugó un importante papel en el desarrollo de las tácticas de la caballería mecanizada, trasladándose más tarde a la Oficina del Jefe de Caballería como su experto en mecanización. El general Lindsey se retiró en 1934 y fue reemplazado como comandante de Fort Knox por el general Henry, el antiguo jefe de caballería y un fuerte defensor de la mecanización. Cuando este último se retiró en 1936, Van Voorhis regresó de Hawaii para hacerse cargo de Fort Knox.

El 26 de abril de 1935, tras varias deliberaciones y ejercicios de Henry y sus oficiales sobre organización, el DG aprobó una nueva TO&E regimental que redujo el número de coches de combate por sección de cinco a tres. Además, incrementó el total de coches de combate regimental de 42 a 56 y elevó el número de personal de 42 a 46 oficiales y de 610 a 749 soldados. El fuego de apoyo para la caballería mecanizada también se incrementó con el añadido del mortero de 4.2 pulgadas y unidades de infantería para cada escuadrón, y agregando al regimiento un batallón del 68º Regimiento de Artillería de Campaña.

A petición del general Malin Craig -sucesor de MacArthur como Jefe del EM, y tras el fracaso de Chaffee para conseguir que se mecanizase el 4º Regimiento de Caballería de Fort Meade, Dakota del Sur- el 27 de mayo de 1936 el Secretario de Guerra aprobó la mecanización del 13º Regimiento de Caballería (Fort Riley, Kansas), el cual en septiembre de ese año se movió de Kansas a Kentucky. El coronel Charles I. Scott, antiguo director de instrucción en la Escuela de Caballería, se convirtió en su comandante.

Seguiremos.
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