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Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

La guerra en el este de Europa

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Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensaje por José Luis » Mié Jun 20, 2012 5:50 pm

¡Hola a todos!

Más decisivo fue la decisión operacional de agosto de 1941, que cambió el principal énfasis de la operación [Barbarroja] del Grupo de Ejércitos Centro al Grupo de Ejércitos Sur y, en parte, al norte. Esto evitó la mejor oportunidad para conducir una batalla decisiva con el enemigo durante un ataque directo sobre Moscú. Subrayo 'mejor oportunidad' porque no ha habido evidencia de lo contrario” (1).

La frase anterior de Gotthard Heinrici es una más entre las muchas escritas por otros generales alemanes después de la guerra que vienen a significar lo mismo. En esencia, vienen a afirmar que hubo un cambio, originado por Hitler, en el objetivo operacional principal del Grupo de Ejércitos Centro (y de la campaña), de tal forma que en vez de continuar el avance a Moscú, Hitler desvió la vanguardia de Bock (Hoth y Guderian) al norte (Leeb) y sur (Rundstedt), impidiendo así la conquista de Moscú y, en consecuencia, la conclusión victoriosa de Barbarroja.

El problema con esas afirmaciones (cualquiera que sea la forma expresada, según el caso) es que recogen todas ellas una falsedad de partida, y es que no hubo tal cambio por parte de Hitler con respecto a Moscú en la planificación operacional de la campaña tal como quedó establecido originalmente en la Directiva No. 21 de 18 de diciembre de 1940. En otras palabras, Moscú nunca fue el objetivo operacional principal de Barbarroja para Hitler y, por tanto, es completamente absurdo (y falso) decir que Hitler desvió a Bock de un supuesto objetivo operacional principal, Moscú, que nunca fue tal.

En este artículo no pretendo discutir la conveniencia o las ventajas que pudiera ofrecer Moscú como objetivo operacional principal o prioritario en la Operación Barbarroja sobre cualquier otro u otros objetivos, sino el origen y desarrollo del mito de que Moscú era el objetivo prioritario en la planificación de Barbarroja, y que Hitler cambió en agosto de 1941. Lo que quiero demostrar es que, muy al contrario, Hitler siempre se aferró al objetivo operacional principal (Leningrado) que había señalado en diferentes ocasiones y en diferentes directivas, antes y después del comienzo de Barbarroja, y que las dudas que mostró en julio y agosto (y los pocos días que consintió en conceder el avance a Moscú) fueron el producto de la distorsión de los hechos que Halder le presentó continuadamente durante el desarrollo de la campaña hasta que, finalmente, Hitler impuso su voluntad, que no era otra que seguir el objetivo operacional principal que había dictado en la citada directiva de 18 de diciembre de 1940.

Moscú como objetivo operacional de la invasión de la URSS sólo existió en las cabezas de Halder y Brauchitsch, y, por su ocultamiento y ambigüedad, en las cabezas de algunos generales del Ostheer, que dieron por hecho lo que sólo era una suposición. Veamos.

(1) Generaloberst Gotthard Heinrici, The Campaign in Russia, Volume 1 (Washington, D.C.: United States Army G-2, 1954), citado en David M. Glantz, Barbarossa Derailed, Volume 2 (Solihull: Helion & Company Ltd, 2011), p. 513. The Campaign in Russia, Volume 1 es una traducción inédita de Joseph Welch de un manuscrito en alemán en los Archivos Nacionales de los Estados Unidos. Glantz utilizó los 8 puntos que Heinrici consideró las razones principales del fracaso de Barbarroja en varias de sus obras desde hace años; he escogio el volumen 2 del Barbarossa Derailed por ser la más reciente y la que estoy leyendo.

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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensaje por José Luis » Mié Jun 20, 2012 6:03 pm

El 29 de julio de 1940, Hitler informó a Jodl, jefe del Departamento de Operaciones del OKW, de su decisión de atacar a la URSS. Dos días después, el 31 de julio, Hitler mantuvo una conferencia en el Berghof con Brauchitsch, Halder, Keitel, Jodl, Raeder y Jeschonnek (representando a Göring). En este conferencia, Hitler comunicó a sus invitados su decisión de invadir la URSS en una campaña militar cuyo principal objetivo sería la destrucción total del estado soviético y la ocupación de Rusia occidental con sus regiones industriales. A tal fin eran necesarios dos ataques operacionales, uno en el sur hacia Kiev y otro en el norte a través de los estados bálticos y luego hacia Moscú (2):

“El objetivo es la destrucción del potencial humano de Rusia. La operación estará dividida en tres acciones:

Primera embestida: Kiev, además de asegurar la protección del flanco en el río Dnieper. La Fuerza Aérea destruirá los cruces de los ríos. Odessa.

Segunda embestida: Estados del Báltico y ataque a Moscú.

Finalmente: unión de las puntas del norte y del sur.

Sucesivamente: Ataque limitado a los campos petroleros de Baku” (3).

El Generalmajor Erich Marcks, entonces jefe del Estado Mayor del 18º Ejército y que estaba preparando unos planes de contingencia ordenados por Halder para el supuesto de una guerra de alcance limitado con la URSS, llegó a Fontainebleau (entonces CG del OKH) el 29 de julio y fue requerido por Halder para recibir instrucciones de su nuevo trabajo (4) sobre el estudio operacional para la invasión de la URSS. Tras ponerse de acuerdo con el jefe del Departamento de Operaciones del EMG, Oberst (sería ascendido a Generalmajor cuatro días después) Hans von Greiffenberg, Marcks consideró inicialmente que la mejor solución para la ofensiva contra Rusia era “la creación de un punto de principal esfuerzo en el sector meridional del frente, el grupo operacional Kiev” (5). Pero Halder, cuando Marcks le presentó su informe inicial sobre la operación rusa el 1 de agosto, alegó que Rumania (que en su opinión era la base indispensable para el centro de gravedad expuesto por Marcks) era políticamente una incertidumbre con la que, por tanto, no se podía contar, y considerando que los ríos Dniester y Dnieper constituían una gran barrera natural, instruyó a Marcks a cambiar el punto del principal esfuerzo del ataque hacia el norte, directamente hacia Moscú. Y además le dijo que “la prolongación de las operaciones del Grupo Moscú hacia los Estados del Báltico debería tratarse como acción subsidiaria que no nos debe distraer de la embestida principal a Moscú” (6).

Por tanto, sin que Hitler lo mencionara y en contra de la opinión inicial de Marcks y Greiffenberg, Halder decidió él mismo que la captura de Moscú significaría la conclusión victoriosa de la campaña, de tal forma que había que escoger la ruta de aproximación más directa a la capital (Brest-Minsk-Smolensk) y poner en ella el principal punto de esfuerzo del ataque. Y así instruyó a Marcks, quien completó su estudio (Operationsentwurf Ost) en la primera semana de agosto. Para ese estudio véase viewtopic.php?f=5&t=5274

(2) David Stahel, Operation Barbarossa and Germany's Defeat in the East (Cambridge: Cambridge University Press, 2011), pp. 37-38.
(3) Charles Burdick y Hans-Adolf Jacobsen, El Diario de Guerra de Halder, 1939-1942 (Santiago de Chile: Instituto Geográfico Militar, 1992), p. 196 (entrada del 31 de julio de 1940).
(4) Ibid., 189 (29 de julio de 1941).
(5) Ernst Klink, “The Military Concept of the War Against the Soviet Union”, en Horst Boog et al, Germany and the Second World War, Volume 4: The Attack on the Soviet Union, pp. 258-259
(6) Burdick &Jacobsen, 197 (1 de agosto de 1940).

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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensaje por José Luis » Mié Jun 20, 2012 6:13 pm

En esencia, el plan de Marcks contemplaba dos ataques principales, uno al norte y otro al sur de los pantanos del Pripet. El más fuerte de los dos debía concentrarse en el norte atacando desde Prusia del Este y Polonia hacia Moscú. A tal fin, este grupo de ejércitos septentrional debía seguir la ruta de acceso más directa a la capital soviética, usando para ello el mejor sistema de carreteras del país, es decir, vía Minsk y Smolensk a través del “Corredor de Orsha” entre los ríos Dvina y Dnieper. Una fuerza secundaría dejaría el grupo principal para atacar al norte y capturar Leningrado vía Pskov (7). En el sur, el objetivo principal del grupo de ejércitos era impedir un avance soviético hacia Rumania, país vital para el suministro de petróleo alemán, y para ello el grupo debía avanzar sobre Kiev y el medio Dnieper. Desde aquí se realizarían operaciones futuras en estrecha cooperación con el grupo septentrional que podían variar entre un avance al este hacia Kharkov o al noreste para conectar directamente con el grupol del norte. El objetivo último era alcanzar una línea que se extendía desde Rostov en el sur, a Gorki al este de Moscú y hasta Arcángel en el Mar Blanco, lo que provocaría el colapso de una resistencia soviética organizada y privaría de los recursos necesarios para una posterior conducción de operaciones mayores. No se consideraba a las regiones asiáticas de la URR suficientemente desarrolladas y se las creía incapaces de sustentar una resistencia soviética a gran escala (8).

Tras entregar su estudio operacional, Marcks siguió durante las semanas siguientes estudiando el posible resultado de una guerra con la URSS. Llamó a su nuevo estudio Beurteilung der Lage Rot (Evaluación de la Situación Roja), y en él previó un resultado muy diferente del que había descrito en su primer estudio (Operationsentwurf Ost). Pero, al parecer, no existe evidencia alguna de que estas nuevas conclusiones de Marcks llegaran a Halder.

El 29 de julio de 1940, o en los días siguientes, Jodl también había encargado al Oberstleutnant Bernhard von Lossberg un estudio operacional para la invasión de la URSS (Operationsstudie Ost). Lossberg lo completó el 15 de septiembre, beneficiándose seguramente de lo que supo del plan de Marcks y del cambio ocurrido en la situación política de Rumania, ahora convertida en una opción estratégica ausente para Marcks. Lossberg concibió tres grupos de ejércitos, en vez de los dos de Marcks, operando al norte (dos grupos) y al sur (uno) de los Pantanos del Pripet. De los dos grupos de ejércitos del norte, uno atacaría a través de los estados bálticos hacia Leningrado, mientras que el otro, más poderoso, avanzaría hacia Moscú buscando batallas de cerco en torno a Minsk y Smolensk. La ofensiva del grupo sur se haría mediante un ataque doble, uno partiendo del sur de Polonia y otro de Rumania hacia el Mar Negro, buscando así un envolvimiento doble de las fuerzas soviéticas desplegadas entre el Pripet y el Mar Negro (9).

Ahora bien, para lo que aquí nos interesa, en su estudio Lossberg estipuló que el grupo de ejércitos del centro con dirección a Moscú debía virar al norte en algún punto (posiblemente al este del Dvina) y aislar las fuerzas soviéticas a lo largo del Báltico en una enorme bolsa. Para Lossberg era fundamental la posesión de los puertos del Báltico como vía de transporte de suministros (junto con el ferrocarril soviético) para continuar el avance hacia Moscú.

Por tanto, el primer origen de un desvió de contingentes móviles del Grupo de Ejércitos Centro hacia el Grupo de Ejércitos Norte hacia Leningrado lo tenemos en el estudio de Lossberg, que Hitler, vía Jodl, sin duda conoció (10).

(7) Stahel, 40.
(8) Ibid., 40-41.
(9) Ibid., 48-49.
(10) Ibid., 67.

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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensaje por José Luis » Mié Jun 20, 2012 6:32 pm

Los dos estudios de Marcks y Lossberg (Operationsentwurf Ost y Operationsstudie Ost, respectivamente) sirvieron de base para la planificación final preparada bajo la supervisión de Friedrich Paulus (OQu I), quien, bajo instrucciones de Halder, condujo a principios de diciembre de 1940 unos ejercicios de mapa con los jefes de departamento del EMG, cuyas conclusiones finales veremos, si hace, en otro momento, no siendo necesario tratarlas ahora.

El 5 de diciembre de 1940 Hitler se reunió con Brauchitsch y Halder (y otros jefes del OKW) para escuchar el informe del ejército sobre las intenciones operacionales. Entre otras consideraciones, Halder afirmó que habría que llebar a cabo un ataque especialmente poderoso desde la zona de Varsovia hacia Moscú, vía Minsk y Smolensk, en conjunción con avances de los grupos de ejércitos septentrional y meridional hacia Leningrado y Kiev, respectivamente. Halder no dejó lugar a la duda de la dirección que debía tomar el Grupo de Ejércitos Centro ni de la importancia fundamental que daba a Moscú. Cuando Halder terminó su exposición, Hitler habló para decir, entre otras cosas, que muy lejos de asignarle el objetivo de Moscú como su absoluta prioridad, el Grupo de Ejércitos Centro debía prepararse para enviar “considerables fuerzas” en dirección norte para ayudar en el avance hacia Leningrado. Y luego Hitler declaró que la cuestión de si los grupos de ejércitos norte y sur, después de la destrucción de las fuerzas soviéticas que se les oponían en sus frentes, debían seguir hacia Moscú o hacia la región al este de la capital rusa, era una cuestión que todavía no podía decidirse. Así que según Hitler, y en lo que a Moscú se refiere, tal como anotó Halder en su diario de guerra a la entrada del 5 de diciembre de 1940 en el punto 3 “Detalles de Otto” (aún no se había denominado a la operación contra la URSS Barbarroja. En el OKW el plan de Lossberg se conocía como “Fritz”), apartado “i”: “Moscú no tiene gran importancia”.

Tras esta reunión la Sección de Operaciones del OKW comenzó a preparar un documento para una directiva de guerra cuyos primeros borradores se completaron de acuerdo con la sección homóloga en el OKH, con el centro de gravedad dirigido hacia el inequívoco objetivo de Moscú. Lossberg elaboró el documento y se presentó a Jodl para su revisión el primer borrador el 12 de diciembre de 1940. Jodl modificó algunos aspectos de importancia secundaria, pero en esencia aceptó las conclusiones básicas del borrador. El texto fue luego remitido a Lossberg el 14 de diciembre para su modificación y el 16 de diciembre se volvió a remitir a Jodl para su aprobación final. El 17 de diciembre, Jodl presentó el documento a Hitler, quien, tras leerlo, ordenó una considerable modificación que, entre otras cosas, relegaba Moscú a un segundo plano, priorizando la captura de Leningrado.

¿Qué hizo Halder cuando supo de esta alteración en la dirección de los objetivos? En vez de exponer, junto con Brauchistch, sus discrepancias ante Hitler, como correspondía al Jefe del Estado Mayor General (y al comandante en jefe del ejército, Brauchitsch), Halder recurrió a un ardid semántico, que explico a continuación.

La nueva directiva con los cambios ordenados por Hitler, Directiva No. 21, se emitió el 18 de diciembre de 1940. En la sección III (“Dirección de las Operaciones”) se establecía que el centro de gravedad del ataque se colocaba en el grupo de ejércitos centro, que tenía como tarea avanzar con poderosas formaciones móviles desde el área de Varsovia y aplastar a las fuerzas soviéticas en la Rusia Blanca, lo que posibilitaría que “fuertes fuerzas móviles” avanzaran en dirección norte para, en conjunción con el Grupo de Ejércitos Norte que partiendo de Prusia del Este avanzaba hacia Leningrado, destruir a las fuerzas soviéticas que operaban en el área del Báltico. Y ahora viene el ardid semántico que pongo en negrita: “Sólo después de que se haya garantizado la consecución de estas primeras tareas esenciales, que deben incluir la ocupación de Leningrado y Kronstadt, continuará el ataque con la intención de ocupar Moscú, un importante centro de comunicaciones y de la industria de armamentos”(10).

Hitler había empleado formalmente el término “resuelto” (Erledigung), esto es, “Sólo después de que se haya resuelto....”. Halder enmendó el término y en su lugar utilizó “garantizado” (Sicherstellung), esto es, “Sólo después de que se haya garantizado...”. Pero además, Halder introdujo una cláusula al comienzo de la referida sección III (Dirección de las Operaciones) que daba el visto bueno de Hitler a los planes del ejército:

III. Dirección de las Operaciones
A. Ejército (aprobando los planes que se me han presentado):
En su original alemán:
III. Die Führung der Operationen
A.) Heer (in Genehmigung der mir vorgetragenen Absichten): (11).

Con este cuestionable proceder, Halder buscaba atar a Hitler al punto de vista del ejército, es decir al suyo propio. Como preveía que no iba a convencer en absoluto a Hitler para que diera prioridad a Moscú sobre Leningrado, con esta artimaña semántica, en la que Hitler difícilmente reparó, pretendía Halder dejar abierto un margen a una interpretación subjetiva de lo que había significado Hitler, en el convencimiento de que el desarrollo futuro de las operaciones en Rusia haría evidente para el Führer la conveniencia de avanzar hacia Moscú (12).

Aparte de ética y profesionalmente cuestionable, en mi opinión ese proceder de Halder fue bastante infantil en sus pretensiones y fatal en sus consecuencias. Infantil por lo absurdo de creer que Hitler se iba a dejar atar por una cuestión semántica de una directiva de guerra o que se iba a dejar enredar cuando, llegado el caso, Halder le mostrara que los objetivos septentrionales ya tenían su consecución “garantizada”, en vez de “resuelta”, para continuar hacia Moscú. Fatal porque el no resolver esa discrepancia fundamental con Hitler cara a cara y, en cambio, decidir esperar a verlas venir (y para ello, como veremos, distorsionando sus informes de la situación militar a Hitler) produjo finalmente una serie de ambigüedades operacionales que dificultaron las operaciones y desembocaron en una grave crisis de confianza de Hitler en el OKH y de los comandantes de campaña hacia el alto mando.

(11) Stahel, 66.
(12) http://der-fuehrer.org/reden/deutsch/We ... -12-18.htm
(13) Véase Stahel, p. 66 y ss.

Mañana continuaremos.
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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensaje por José Luis » Jue Jun 21, 2012 4:13 pm

¡Hola a todos!

El 9 de enero de 1941 Hitler mantuvo una conferencia con altos oficiales de la Wehrmacht donde se refirió al “rápido truncamiento de la región del Báltico” como la “tarea más importante” (die wichtigste Aufgabe), y por esa razón el ala derecha del ejército al norte de los pantanos del Pripet, esto es el Grupo de Ejércitos Centro, debía ser especialmente fuerte. Al subrayar los objetivos operacionales en orden de prioridad, Hitler declaró “la destrucción del ejército ruso, captura de las regiones industriales más importantes y destrucción del resto de regiones industriales”. Nuevamente hacía patente patente que Moscú quedaba relegado a una posición de secundaria importancia. Nadie de los militares presentes puso objeción alguna (14). Halder estuvo de permiso desde el 25 de diciembre de 1940 hasta el 15 de enero de 1941 y, por tanto, es probable que no asistiera a esa conferencia del Führer de 9 de enero. Stahel no lo menciona. Pero en la entrada al 16 de enero de 1941 en el diario de Halder, éste anota el resumen que le traslada su Oqu I sobre la conferencia referida con Hitler. No hay rastro de comentario sobre la relegación de Moscú (15).

El primer documento de la Orden Operacional del Ejército para Barbarroja (Aufmarschanweisung Barbarossa) fue emitido el 22 de enero de 1941 con una posterior versión final remitida a Halder y fechada el 31 de enero. Aquí, bajo el título “Intención”, la directiva establecía que el Grupo de Ejércitos Centro (en adelante GEC) del mariscal de campo von Bock debía conseguir una ruptura en dirección a Smolensk que le permitiría desviar “elementos fuertes y móviles en dirección norte para ayudar al Grupo de Ejércitos Norte -mariscal de campo von Leeb-” para destruir a las fuerzas enemigas en la región del Báltico y continuar en “la dirección general de Leningrado”. Nuevamente se subrayaba que en caso de un colapso general del Ejército Rojo “se podría considerar” el abandono del avance hacia el norte en favor de un ataque directo hacia Moscú (16).

Paulus escribió después de la guerra que “En el plan del Cuartel General del Ejército [OKH], la captura de Moscú era considerada como el principal objetivo. Sin embargo, su captura debía estar precedida por la captura de Leningrado, cuya caída privaría a la Flota del Báltico de su base principal, del esfuerzo de guerra ruso de la producción de armamentos de la ciudad y, sobre todo, al Ejército Ruso de una área de reunión estratégica para una contraofensiva contra el flanco y la retaguardia de las fuerzas alemanas avanzando sobre Moscú. Solo por esta última razón era esencial que Leningrado fuese el primer objetivo” (17). Lo que intentaron hacer Brauchitsch y Halder fue subvertir ese plan de Hitler, por supuesto no para hacer fracasar Barbarroja, sino para posibilitar lo que ellos creían era la mejor manera de ganar la guerra contra la URSS.

El 3 de febrero de 1941 hubo una reunión entre Hitler y Halder para discutir los preparativos de Barbarroja, en la que el jefe del EMG expuso al Führer un relato sesgado (objetivos), y en ciertas cuestiones, amputado (suministros) (18). Lo cierto es que la información que tenía Halder sobre los problemas con la preparación de Barbarroja era suficientemente importante como para habérsela expuesto a Hitler y buscar una solución a los problemas o, de no ser posible, modificar Barbarroja en consecuencia. Halder prefirió guardarse para sí esa información, pero Hitler no debió ver las cosas claras y dos días después ordenó dos estudios sobre aspectos de Barbarroja que no tenía claros. El primero concernía a los obstáculos del Pripet y sus capacidades defensivas, así como a la posibilidad de que los rusos establecieran allí un centro de resistencia. Además, Hitler quería saber la plausibilidad del uso de fuerzas soviéticas, especialmente de caballería, contra los flancos de los dos grupos de ejércitos limítrofes. El segundo estudio concernía a las diferentes áreas industriales soviéticas, su independencia y la posibilidad de que los rusos construyeran una zona defensiva en torno a los Urales. El primer estudio se completó el 12 de febrero y concluía que, mediante el uso de los ferrocarriles, los soviéticos podían transportar a sus ejércitos en cualquier dirección. Por tanto, la posibilidad de un ataque contra los flancos de los grupos de ejércitos era del todo probable. Pero esta última conclusión fue omitida del informe que se le entregó a Hitler, incluyendo en su lugar una amenaza en forma de acciones de guerrilla y combates menores (tamaño regimental). Esto era un claro intento por parte del OKH de reducir el verdadero calado de la amenaza soviética contra los flancos de los dos grupos de ejércitos en el Pripet. El segundo estudio ya estaba en preparación antes de que Hitler lo pidiera el 5 de febrero. Lo había comenzado el general Thomas (jefe del departamento de armamentos y economía de guerra del ejército) tras una reunión con Keitel el 22 de enero de 1941. El 8 de febrero, Thomas dio a Keitel y Jodls una información negativa sobre disposición y duración de varias materias estratégicas; había combustible de aviación sólo hasta el otoño, combustible de vehículos sólo para los dos primeros meses de las operaciones y caucho hasta finales de marzo. Al escuchar tan malos informes, Keitel dijo que no se podían pasar a Hitler e instruyó a Thomas para que preparase otro informe más acorde con las expectativas del Führer. Las “Consecuencias para la Economía de Guerra de una Operación en el Este”, título del memorando de Thomas, fechado el 13 de febrero de 1941, no se remitió a Hitler hasta el 20 de febrero, ya con una versión más acorde a lo que Keitel y Jodl creían eran los deseos de Hitler (19).

La poca importancia que Hitler concedía a Moscú en Barbarroja quedó nuevamente de manifiesto en la conferencia de 30 de marzo de 1941, cuando el Führer volvió a incidir en que el GEC debía avanzar hacia el Dnieper y luego, usando la seguridad del río, reunir su fuerza para el ataque en dirección norte. Moscú, añadió Hitler, era “¡completamente irrelevante!” (“völlig gleichgültig!”) (20). De nuevo, ni un solo comentario sobre esto en el diario de Halder, entrada del 30 de marzo.

Cuando los dos comandantes (especialmente Hoth) de los grupos móviles del GEC expresaron a Bock sus dudas con respecto al alcance y extensión que tenía que tener la operación de envolvimiento que debían llevar a cabo durante la primera fase de Barbarroja y su lugar de enlace, algo que el propio Bock tampoco tenía claro a causa del mutismo de Brauchitsch y Halder, Bock despachó a su oficial de operaciones (y sobrino) el Oberstleutnant Henning von Tresckow al OKH para despejar esas dudas con respecto a la operación de Minsk. Tresckow no recibió ninguna respuesta clara de los dos jefes del OKH. Irritado por ese desdén, Bock asumió personalmente el asunto en una reunión de 27 de marzo en el OKH con los comandantes de ejércitos y grupos panzer. Recibió el mismo trato dado a Tresckow, escribiendo en su diario:

Cuando mencioné el asunto de la conexión de ambos grupos panzer en el área de Minsk y las dificultades de su posterior avance desde allí, no recibí ninguna clara declaración al respecto, el mismo tipo de respuesta que Tresckow había recibido recientemente en Berlín. La cuestión es importante porque entre Minsk y la “puerta a Smolensk” -el enlace terrestre entre el Dnieper y el Dvina- están los pantanos de los que nace el Berenisa; masificar a las fuerzas blindadas cerca de Minsk sería por tanto muy perjudicial para su posterior avance (21).

Pocos días después, el 30 de marzo, Bock tuvo ocasión de discutir las operaciones con Hitler, en presencia de los dos jefes del OKH. Cuando Hitler habló del impacto decisivo que provocarían los grupos panzer del GEC en el Báltico y Leningrado, Bock quedó muy preocupado por la diversión de sus fuerzas primero en Minsk y luego en Smolensk, y el asunto de los pantanos. Así que habló de la dificultad a la que se enfrentarían sus tanques desde el área que tenían asignada en Minsk. Rápidamente intervino Brauchistch para decir que el área de conexión de los dos grupos panzer en Minsk debía entenderse como “el área general de Minsk”, en un intento de trivializar la preocupación de Bock en frente de Hitler. Eso encolerizó a Bock, más aún cuando el OKH había cursado unas órdenes específicamente contrarias, en el sentido en que los dos panzergruppen debían avanzar en “estrecho contacto”. Cuando Bock le espetó esto a Halder, éste contestó sonriendo “¡Contacto espiritual es lo que se debe entender!” (22). Y, otra vez, nada de esto anotó Halder en su diario. El asunto de la conexión de los dos panzergruppen no quedaría clarificado hasta mediados de mayo.

(14) Stahel, 71,73
(15) The Private War Journal of Generaloberst Franz Halder, Volume V. Historical Division, SSUSA, 1950, p. 83 y ss.
(16) Stahel, 77-78.
(17) Ibid., 78.
(18) Véase Stahel 79-84.
(19) Stahel, 84-86.
(20) Ibid., 89.
(21)I bid., 94.
(22) Ibid., 95.

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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensaje por José Luis » Vie Jun 22, 2012 10:44 am

¡Hola a todos!

Hasta ahora hemos visto, en lo esencial, la fundamental diferencia de criterio existente entre Hitler, por una parte, y Halder y Brauchistch, por la otra, en cuanto al objetivo operacional prioritario que debía buscar el GEC una vez superada la primera fase de la campaña (contacto de los panzergruppen 2 y 3 en Minsk). Hitler quería, tal como lo había ordenado y tal como recogía la orden operacional del ejército, que el GEC desviase un fuerte contingente móvil hacia el norte para ayudar al GEN a destruir a las fuerzas del Ejército Rojo en el Báltico y avanzar hacia Leningrado. Los dos jefes del OKH querían, sin expresárselo jamás a Hitler, que el GEC avanzase directamente hacia Smolensk y, de aquí, a Moscú.

Imagen
Fuente: Glantz, Barbarossa (Tempus Publishing Ltd, 2001), p. 17.

Pero antes de comenzar la campaña, Hitler todavía dejó caer la posibilidad de que los dos grupos móviles del GEC, además de desviar fuerzas hacia el norte, también lo podrían hacer hacia el sur. El 14 de junio de 1941 habló de ello en una conferencia que mantuvo con sus principales jefes militares en la Cancillería del Reich. Halder y Brauchistch no dijeron nada, pero el malestar del primero no escapó a la perspicacia de Below, el ayudante de la Luftwaffe de Hitler, quien escribió en sus memorias que se había dado cuenta de que las órdenes de Hitler podían ser saboteadas, pues había observado en varias ocasiones que había diferencias de juicio entre Halder y Hitler, aunque el primero nunca las había explicitado (23).

Sea como fuere, cuando comenzó la campaña el 22 de junio de 1941 hubo, aparte de la guerra real, una guerra no declarada entre bambalinas protagonizada por dos grupos de actores que buscaban “engañarse” entre sí y engañar a un tercero (Hitler). En primer lugar, Bock y Hoth no eran partidarios de cerrar en Minsk con Guderian, y pretendían, en cambio, penetrar más hacia el Dvina para un envolvimiento mayor y un más rápido acercamiento a la “puerta de Smolensk”. Halder, por su parte, quería que se cerrara en Minsk, para luego lanzar unas avanzadillas móviles hacia el Dvina y el Dnieper para asegurarse unas cabezas de puente desde las que continuar al siguiente objetivo: Moscú. Esto está confirmado en el diario de Halder, entrada del 29 de junio (cuando Hoth y Guderian cerraron en Minsk) (24). De todas formas, para librarse de la posible independencia de criterio de Bock y su interferencia en los deseos del OKH, Halder amañó una reorganización de la estructura de mando del GEC en el sentido de liberar del mando de Bock a los dos panzergruppen para subordinarlos al mando de Kluge, entonces al mando del 4º Ejército, cuya nueva combinación sería deneminada “Cuarto Ejército Panzer”, pasando el 4º Ejército a redenominarse 2º Ejército bajo el mando de Weisch. Pero esto no tendría efecto hasta el 3 de julio (25).

Por su parte, Hitler -pensando entonces cómo continuar la campaña una vez completada la eliminación de la bolsa de Minsk, si hacia Leningrado o hacia Moscú- era partidario de aislar a los soviéticos en el Báltico, cerrándoles su acceso al Mar del Norte y asegurando así el transporte de minerales de Escandinavia, permitiendo al mismo tiempo la concentración finlandesa para su ataque en el este. En cuanto a Moscú, el Führer creía que el avance hacia Leningrado aseguraría el flanco izquierdo para el posterior avance hacia la capital. El 30 de junio Hitler declaró que el envío de fuerzas del GEC permitiría una rápida captura del área industrial de Leningrado, y sólo entonces procedería el ataque hacia Moscú (26).

Por otra parte, Hitler estaba preocupado por la profundidad del avance del XXIV Cuerpo Motorizado (Panzergruppe 2), que había alcanzado Bobruisk el 29 de junio y estaba estableciendo una cabeza de puente en la orilla oriental del Berenisa. Brauchistch intentó calmar a Hitler diciendo que sólo se trataba de una protección de flanco para la principal operación de Minsk, pero se trataba, en realidad, del intento de Guderian de cruzar cuanto antes el Dnieper, movimiento que apoyaba tácitamente Halder. Sin embargo, Brauchistch no convenció a Hitler, quien prohibió al OKH la emisión de cualquier orden para un avance posterior de las fuerzas móviles al este. Halder consideró esta orden un craso error (por supuesto no se opuso a ella ni discrepó ante Hitler), y aunque obedeció a la letra de la orden, no lo hizo al espíritu. Simplemente dejó que los comandantes de las fuerzas móviles tomaran sus propias decisiones, las que, por supuesto, coincidían con sus deseos (27).

Esta “conspiración” tuvo su independiente seguimiento el 30 de junio, cuando Hoth y Guderian se reunieron para “planear” sus próximos movimientos contra las órdenes de Kluge y Hitler. Lo veremos en la próxima intervención.

(23) Stahel, 146-147.
(24) The War Journal of..., Volume 6, p`. 182.
(25) Stahel, 161.
(26) Ibid., 178
(27) Ibid., 179.

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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensaje por José Luis » Sab Jun 23, 2012 6:54 pm

¡Hola a todos!

El 30 de junio de 1941 Guderian voló al CG de Hoth para concertar el siguiente avance de sus panzergruppen hacia el Dvina y Dnieper, a pesar de que la bolsa de Bialystok-Minsk estaba aún por sellar.

Ese mismo día hubo una reunión en la casa de Brauchitsch a la que asistieron Hitler, Halder, que estaba de cumpleaños, y su oficial de operaciones, Heusinger, para discutir el empleo de las fuerzas móviles del GEC más allá de Smolensk. Hitler habló de la importancia de asegurar el Golfo de Finlandia y eliminar la amenaza de la flota soviética contra los envíos de minerales. También concedió gran importancia a alcanzar Leningrado lo más pronto posible, pero no tenía claro si Leeb podría conseguirlo únicamente con sus fuerzas móviles. Creía que tras llegar a Smolensk a mediados de julio, el GEC no sería capaz de capturar Moscú con ataques de infantería antes de agosto, y que las fuerzas móviles, por sí solas, no podrían conseguirlo. El tiempo que le llevara a la infantería llegar hasta Moscú creía Hitler que podía ser utilizado por las fuerzas móviles en el norte, para después concentrarlas al este de Moscú. En esta reunión Hitler volvió a sacar, de nuevo, la importancia de Ucrania como fuente de víveres y recursos industriales, aunque nada dice Halder sobre que Hitler anunciase un nuevo desvío de las fuerzas móviles de Bock hacia el sur (28).

Las bajas comenzaban a ser importantes en ambos panzergruppen:125 oficiales y 1.644 suboficiales y tropas en el de Hoth al 30 de junio, y 246 oficiales y 4.143 suboficiales y tropas en el de Guderian al 28 de junio (29). Halder reconoció que la eliminación de la bolsa estaba comprometiendo todos los recursos del 4º Ejército, mientras se quejaba de que Guderian, desafiando todas las órdenes, no había limpiado de fuerzas enemigas el territorio que había atravesado, teniendo ahora que lidiar con las rupturas locales de los soviéticos.

El 2 de julio Brauchitsch fue al CG de Hitler para comentarle que la bolsa de Minsk estaba muy lejos de estar herméticamente sellada, lo que llevó a un nervioso Hitler a considerar posponer el avance de las fuerzas móviles. Halder, tras recibir una clarificación de la situación por parte de Bock y conseguir el apoyo de Brauchitsch y Jodl, se fue a ver a Hitler en ese mismo día para disipar sus temores y asegurarle que la renovada ofensiva podía continuar tal como había sido planificada. Entre las medidas que tomó Halder para sellar el perímetro de la bolsa y recuperar la confianza de Hitler, estaba la orden que dio a Guderian prohibiendo que sacara a unidades de su panzergruppe de su esfuerzo envolvente de la bolsa, algo que estaba haciendo Guderian para reforzar su nuevo avance y que había producido su primer gran enfrentamiento con Kluge.

El 3 de julio Halder creía que, en general, ya se había logrado el objetivo de destruir el grueso del Ejército Rojo en frente de los ríos Dvina y Dnieper, y que, por tanto, no era exagerado concluir que la campaña contra Rusia había sido ganada en 14 días. Una vez cruzados los ríos Dvina y Dnieper, pensaba Halder, los alemanes estarían mucho más ocupados con capturar los centros de producción soviéticos que con destruir sus fuerzas militares restantes. La continuación de las operaciones debía perseguir el establecimiento de una línea de arrancada entre Smolensk y Moscú, y otra alrededor de Leningrado, desde donde se perseguiría la captura de la Rusia septentrional y la región industrial alrededor de Moscú, y posteriormente, en conjunción con el GEC, la región industrial del Donets (30).

Ese mismo día el GEC recibió un memornado sin título donde se subrayaba con alarma la amplitud diaria de la distancia entre los dos panzergruppen (2 y 3) y los dos ejércirtos de infantería (9 y 2), que llegaba a 100-200 km de un terreno plagado de unidades soviéticas rezagadas que amenazaban los suministros y comunicaciones de los panzergruppen (31).

También en ese día Strauss (9º Ejército) y Weichs (2º Ejército) liquidaron la bolsa de Bialystok, el más pequeño de los dos cercos de Bielorrusia. Al día siguiente lanzaron su infantería a la caza de los panzergruppen de Hoth y Guderian, que ya habían comenzado su avance hacia el Dvina y el Dnieper (sin que Hitler y el OKW-OKH tuvieran claro todavía cómo seguiría el avance después de Smolensk), con los cuerpos motorizados XXXIX y LVII de Hoth hacia Vitebsk y Disna en el Dvina, respectivamente, y con el XXIV de Guderian hacia Rogachev en el Dnieper, el XXXXVI hacia Mogilev y el XXXXVII hacia Orsha.

En la reunión mantenida en la Guarida del Lobo al anochecer del 3 de julio entre Hitler y sus jefes militares, el Führer volvió a tomar en consideración un avance en dirección sureste hacia el Mar de Azov, siempre y cuando el Panzergruppe 1 de Kleist capturara Zhitomir. “Si no fuera éste el caso, un ataque hacia Moscú con escasas fuerzas y un avance hacia el sureste del ejército panzer de Kluge sería el mejor método de aniquilación”. Pero se puso en tela de juicio un avance de Kluge hacia el Mar de Azov debido a la enorme distancia que había desde Smolensk (1.150 km) (32).

Al día siguiente, Hitler volvió a plantear la cuestión de lo que se debería hacer una vez superadas las defensas soviéticas en el Dvina y el Dnieper, si virar al norte o al sur. Hitler afirmó que podría ser la decisión más difícil de la guerra, pero nada declaró de un avance hacia el este.

(28) The War Journal...Vol. VI, pp. 186-187 (30 de junio de 1941); Stahel, 188-189.
(29) Stahel, 190.
(30) The War Journal...Vol. VI, pp. 196-197 (3 de julio de 1941); Stahel, 196-197.
(31) Stahel, 193.
(32) Stahel, 201.

Continuaremos en otra ocasión.
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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensaje por José Luis » Dom Jun 24, 2012 7:40 am

¡Hola a todos!

Al anochecer del 3 de julio, Kluge habla con Hoth y Guderian sobre la continuación de las operaciones. Guderian, apoyado por Hoth, quiere liberar a todas las unidades de su panzergruppe comprometidas en la reducción de la bolsa existente al oeste de Minsk. Kluge accede a extraer parte de la 17ª División Panzer, pero declara que el resto de la división sólo será liberado bajo su permiso expreso (33).

El 4 de julio Hoth establece una pequeña cabeza de puente en el Dvina cerca de Disna y Guderian hace lo mismo cerca de Rogachev. Sin embargo, la resistencia y los contragolpes soviéticos frenan al Panzergruppe 3 el 5 de julio, y las pérdidas de personal y material provocan que la vanguardia de Guderian (3ª y 18ª divisiones panzer) pierda el ímpetu de su ataque. El 5 de julio Guderian intenta cruzar el Dnieper mediante un ataque sorpresa con la 3ª y 4ª divisiones panzer, pero el golpe es rechazado por la “fuerte resistencia soviética” (34). Guderian culpa del fracaso a Kluge por no liberarle las fuerzas que tiene en Minsk.

El 3 de julio Halder refleja en su diario las cifras de bajas del Ostheer desde el 22 al 30 de junio: 41.087 hombres (muertos 524 oficiales y 8.362 suboficiales y tropas; heridos 966 oficiales y 28.528 suboficiales y tropas). Hace una comparativa de la cifra de bajas de oficiales con la de la Campaña del Oeste de 1940, de la que resalta el porcentaje de muertos: 7,2% en Rusia; 3,10% en Francia (35). Tres días después, el 6 de julio, Halder anota la cifra de bajas acumuladas desde el 22 de junio al 3 de julio: heridos 38.809 (incluyendo 1.403 oficiales); muertos 11.822 (incluyendo 724 oficiales); desaparecidos 3.961 (incluyendo 66 oficiales). Pérdidas totales: unos 54.000 hombres (que estima en el 2,15 por ciento de los 2,5 millones de hombres del ejército). A ese total añade 54.000 bajas médicas más, lo que aumenta el porcentaje al 4,30 por ciento del ejército (36). En suma, en los once días de combates en Rusia ha habido más del doble de bajas que en las seis semanas de la Campaña del Oeste de 1940 (49.000) (37).

Las bajas materiales se hacen notar en el Panzergruppe de Guderian: las valoraciones más optimistas de su diario de guerra cifran el 7 de julio el porcentaje de tanques operativos en las divisiones panzer 18ª y 3ª en el 35 por ciento de su fuerza inicial; en las divisiones panzer 4ª y 17ª en el 60 por ciento, y en la 10ª División Panzer en el 80 por ciento. Por contra, el diario de guerra del intendente general del panzergruppe cifra en un 25 por ciento los tanques operativos de la 18ª División Panzer, y en un 50 por ciento los de la 17ª.

El 6 de julio Timoshenko lanza un contraataque (Contraataque de Lepel, 6-9 de julio de 1941) con el 20º Ejército y más de 1.400 tanques (37) que saca a la 7ª División Panzer de Senno (recapturada el 8 de julio) y se malogra finalmente permitiendo el cruce de los ríos Dnieper y Dvina y avance hacia Smolensk de Guderian. El 9 de julio, ignorando a Kluge, Guderian decide el cruce del Dnieper que traspasa el día siguiente al norte y sur de Mogilev.

El 8 de julio se pone fin a los combates de Minsk con la eliminación de la bolsa de Novogrudok por la infantería de Strauss y Weichs. Sin embargo, han escapado del cerco un tercio de las 32 divisiones de fusiles soviéticas embolsadas. Este mismo día hay una reunión importante en el CG de Hitler. Tres días antes, 5 de julio, Jodl había telefoneado a Brauchitsch para que expusiera ante Hitler su opinión sobre las alternativas abiertas para la continuación de las operaciones, si virar al norte o al sur. “Dado que las ideas del Führer, y las de otros, tienden hacia un pronto giro de los panzergruppen hacia el noreste o el sur, el general Jodl considera necesario que el comandante-en-jefe del ejército se reuna rápidamente con el Führer para una discusión”, concluía el documnento del OKW (39). Así pues, el 8 de julio tuvo lugar la reunión de Brauchitsch y Halder con Hitler y su estado mayor del OKW. El tono del discurso de Halder ante Hitler -sobre la valoración de los rusos y el progreso de las operaciones de los tres grupos de ejércitos- fue insensatamente optimista para ganarse la confianza de Hitler. En esta representación de la ilusión, Halder y Hitler parecieron congeniar. Según su diario de guerra, Hitler dijo luego que la “solución ideal” para la continuación de las operaciones pasaba porque Leeb consiguiera sus objetivos del Báltico y Leningrado con sus propias fuerzas, mientras que Bock debía acabar con la resistencia organizada de los soviéticos y llegar a Smolensk, tras lo cual Hoth podía detenerse y, de ser necesario, enviar ayuda a Leeb o, caso contrario, seguir hacia el este para invertir Moscú, pero sin atacar la capital. Guderian podía atacar en dirección meridional o suroriental, al este del Dnieper, en cooperación con Rundstedt. Leningrado y Moscú no serían capturadas, sino convertidas en ruinas mediante bombardeos aéreos. Luego Halder dejaba correr su imaginación anotando que, tras destruir a los ejércitos soviéticos en una batalla en Smolensk, bloquearían los ferrocarriles a través del Volga, ocuparían el país hasta ese río y lanzarían una expedición blindada y operaciones aéreas para destruir los restantes centros de la industria soviética (41).

Detengámonos un momento en el 8 de julio para analizar brevemente esta cronología de acontecimientos que hemos narrado hasta aquí. Trabajando en torno a Moscú como objetivo prioritario del GEC, Halder lidió desde el 22 de junio en un doble escenario: con Bock y sus dos comandantes de los panzergruppen, Hoth y Guderian, para atemperar los impulsos ofensivos y evitar que descubriesen, con sus deseadas penetraciones profundas, ante Hitler el verdadero objetivo de Halder; por otra parte, fue presentando a Hitler un cuadro de la situación propia (y de la del enemigo) siempre edulcorado para calmar los temores del Führer y ganarse su confianza. Culminó esta escenografía de la ilusión con su informe de la situación del 8 de julio, cuando adelantaba el cruce del Dvina-Dnieper y su explotación hacia Smolensk, la puerta de entrada hacia Moscú. Aquí, sin que hiciera explícita su intención, le pareció ganarse definitivamente a Hitler para su carrera hacia Moscú. Pero los acontecimientos que se sucedieron en los siguientes días de julio no pintaron el escenario iluso que imaginó Halder, sino otro muy diferente que puso en guardia a un Hitler que, el 23 de julio, se dio cuenta de que había estado siendo manipulado por el jefe del EMG del OKH.

La batalla de Smolensk no fue finalmente lo que había anticipado Halder, y los soviéticos no sólo fueron capaces de ofrecer una resistencia organizada (que él no creía), sino que lanzaron una ofensiva (13-16 de julio) y una contraofensiva (23-31 de julio), que si no tuvieron el éxito buscado, sangraron fatalmente las venas del GEC. Halder siguió edulcorando sus informes ante Hitler hasta que finalmente, el 23 de julio, descubrió sus cartas. Ahora iba a saber de verdad lo que era enfrentarse a Hitler, el maestro supremo de la manipulación.

(33) Stahel, 204.
(34) Ibid., 210.
(35) The War Journal...Vol. VI, p. 198 (3-7-1941).
(36) Ibid., 205-206 (6-7-1941).
(37) Stahel, 212.
(38) Véase Glantz, Barbarossa Derailed, Vol. 1, pp. 70-77.
(39) Stahel, 229.
(40) Ibid., 230.
(41) Stahel, 229-230; The War Journal...Vol. VI, 211-212 (8-7-1941).

Continuaremos.
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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensaje por José Luis » Lun Jun 25, 2012 11:42 am

¡Hola a todos!

No todos los comandantes principales del GEC compartían la opinión de Halder de que la mejor opción ofensiva era un avance directo hacia Moscú. Sin duda, Bock y Hoth apoyaban a Halder, siendo la posición de Guderian más ambigua, y con Kluge y Weichs favorables a una avance hacia el sur.

El 12 de julio pareció terminar la breve “luna de miel” que se había producido entre Halder y Hitler cuatro días atrás. Ya se habían cruzado los grandes ríos Dvina y Dnieper, pero, por momentos, parecía distante la derrota del Ejército Rojo, y esto impacientó a Hitler. Además, la situación no pintaba muy bien en el vecino del norte y Leeb declaraba que si se continuaba atacando a tan rápido ritmo, entonces el GEN llegaría muy pronto a un estado de agotamiento. Las complicaciones en el grupo de Leeb reforzaron a Hitler en su idea de desviar fuerzas de Hoth al norte, en especial la 19ª División Panzer, movimiento que no gustaba a Halder pese a que tenía información de inteligencia que apuntaba a un incremente de fuerzas soviéticas en los flancos norte y sur de Bock. Halder subrayó ante Hitler que el requisito para un movimiento al norte o al sur era que Hoth y Guderian rompieran hacia el este consiguiendo libertad operacional. En otras palabras, que los panzergruppen de Bock abrieran el camino hacia Moscú antes de desviar parte de sus elementos hacia los flancos, y en este sentido Heusinger estaba elaborando un plan para la captura de Velikie Luki, lo que, según Halder, aislaría a las fuerzas soviéticas en frente del flanco derecho de Leeb sin necesidad de interrumpir el avance sobre Smolensk. Y una operación similar a la de Hoth, pero a ejecutar por el flanco sur de Guderian, perseguiría las capturas de Yelnya en el norte y Roslavl en el sur.

Imagen
Fuente: http://en.wikipedia.org/wiki/File:Gener ... region.png

Aunque la pretensión de este hilo está lejos de analizar la idoneidad de las decisiones operacionales del liderazgo alemán (sino lo del “mito” de Moscú), adjunto este mapa para comprender las consecuencias de la decisión de Halder. Un avance de elementos de Hoth hacia Velikie y otro por parte de elementos de Guderian hacia Yelnya y Roslavl suponía una dispersión de la fuerza de los dos panzergruppen (hacia los flancos de Bock) de su esfuerzo principal (hacia el centro, Smolensk), esto es un avanve divergente que corría el riesgo de rendir imposible la posterior colaboración de ambos grupos móviles en Smolensk. Además, con ello el frente del GEC se ampliaría unos 300 kilómetros (la distancia desde Velikie en el norte a Roslavl en el sur), manteniendo su profundidad hacia Smolensk en el centro, exponiendo de esta forma los extendidos flancos del GEC. No soy capaz de resistirme a hacer una breve referencia a lo que sucedería un año después en la Operación Azul (Blau), con los dos grupos de ejércitos (B y A) en un avance igualmente divergente hacia Stalingrado y el Cáucaso, y sus extensos flancos igualmente expuestos. En ambos casos, la osadía del liderazgo alemán a una peligrosa exposición de sus flancos a los ataques enemigos descansó en su creencia de considerar a los soviéticos sin reservas suficientes para contraatacar en fuerza. Y en ambos casos esa creencia fue fatal.

Precisamente el 13 de julio Timoshenko lanzó su primera ofensiva (13-16 de julio) (42) que, por primera vez de verdad, hizo mella en las formaciones del GEC, especialmente en torno a Rogachev, Zhlobin, Bobruisk y Mogilev, con captura de puentes en el Beresina y el Ptich. Aunque finalmente los alemanes restauraron la situación, los ataques de Timoshenko causaron un gran impacto en la moral alemana (los soviéticos no estaban acabados como se creía) y desgastaron y esparcieron sus recursos.

Ese mismo día Hitler, según contó Schmundt a Hoth, dijo que “el ruso es un coloso y fuerte”, confirmándole en su intención de desviar al grupo de Guderian hacia el sur para hacerse con la cosecha de Ucrania, mientras que el de Hoth debía conservar su fuerza y esperar la llegada de la infantería para continuar más tarde su avance hacia Moscú (43). Brauchitsch y Halder tendrían que decir, pero lo veremos en la siguiente ocasión.

(42) Véase Glantz, Barbarossa Derailed, Vol. 1, pp. 101-112.
(43) Stahel, 240-241.

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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensaje por José Luis » Mar Jun 26, 2012 8:09 am

¡Hola a todos!

Como reacción a los temores de Hitler, Brauchitsch y Halder acudieron a su CG el 13 de julio para presentarle un resumen de la campaña teñido, otra vez, de gran optimismo. Halder, tras la exposición de Brauchitsch, reportó al Führer diciendo con respecto al frente soviético que, en algunos sectores, estaba “débilmente defendido o manejado por tropas de dudoso valor”. Con respecto a los próximos objetivos dijo que detendrían temporalmente el avance de los dos panzergruppen del GEC hacia Moscú para desviarlos al noreste y sureste de Smolensk, lo que, en realidad, era falso, pues esos desvíos (los ya comentados del plan de Heusinger) no suponían una parada del avance hacia Smolensk (es decir, hacia Moscú), que siguió en curso.

Tras esa presentación de Halder, Hitler aprobó los planes que le presentaron y remarcó la importancia que concedía a enviar al grupo de Hoth en ayuda de Leeb, dejando los detalles al OKH, mientras que se refirió a Moscú diciendo que había que someterla a un “ataque de terror aéreo” (44).

Bock recibió con indignación el plan de Halder de extender las operaciones al norte y al sur mientras simultáneamente se avanzaba hacia Smolensk. Se fue a discutir inmediatamente esas instrucciones con Kluge en el CG del Cuarto Ejército Panzer. Le dijo que si sus grupos panzer iban a avanzar de forma divergente hacia el sur, este y norte, entonces se estaba renunciando a la explotación del éxito. Kluge coincidió con la opinión de Bock y éste envió a su jefe de operaciones, Greiffenberg, a mostrar sus objecciones a Halder y defender la necesidad de concentrar el ataque hacia el este con todas las fuerzas del GEC. Aparte, Bock envió un telegrama, con similar contenido al encargado a Greiffenberg, al OKH. En su respuesta para calmar a Bock, Halder dijo que el viraje de elementos de Hoth hacia el norte tendría lugar al tiempo que el grupo de Hoth avanzaba hacia el este, confirmando así a Bock la falsedad que había dicho a Hitler de detener el avance hacia Moscú. E hizo esto a pesar de que el 13 de julio había recibido un informe del general Buhle que declaraba que las divisiones panzer habían perdido de promedio un 50 por ciento de sus tanques, que las pérdidas de personal equivalían a la fuerza de los Batallones de Reemplazo de Campaña, y que los próximos reemplazos de personal para los panzergruppen 2 y 3 no llegaría a Varsovia hasta el 20 de julio (45).

Sin embargo, a pesar de su anterior acuerdo con la opinión de Bock de 13 de julio, el 14 de julio Kluge defendía la opción de un avance hacia el sur como la mejor manera de destruir a las fuerzas soviéticas, siendo Moscú “un objetivo político más”. El Jefe del EM de Kluge, Blumentritt, confirmó después de la guerra que en esa disputa Kluge “tendía a preferir el concepto estratégico de Hitler”. También Weichs defendía esta estrategia de avance hacia el sur, una posición que siguió manteniendo después de la guerra, cuando tantos generales culpaban a Hitler de la pérdida de la guerra por su “desvío” de fuerzas del “objetivo” Moscú. Y la posición de Guderian al respecto era, cuando menos, ambigua, como hemos dicho anteriormente. En un momento en que Guderian no estaba en el CG de su panzergruppe el 14 de julio aparecieron de visita Bock y Kesselring, y fueron recibidos por el jefe del EM de Guderian, quien declaró textualmente:

El comandante del Panzergruppe [Guderian] cree que el giro al sur y la conexión con el Panzergruppe Kleist no debería comenzar después de alcanzar el área alrededor de Smolensk, sino más bien debería realizarse más tarde desde el sector de Oka” (46).

Si bien Guderian expresó más adelante su apoyo al avance hacia Moscú, esta opinión indirecta suya del 14 de julio junto con su claudicación personal ante Hitler más tarde en agosto, hacen bastante ambigua su posición general al respecto.

El 14 de julio de 1941, tras haber escuchado el día anterior el informe injustificadamente optimista de Halder, Hitler cursó el suplemento a la Directiva 32 (cursada el 11 de julio y sobre los planes proyectados para después de la derrota de la URSS), es decir, la Directiva 32a, donde se pedía una reducción futura del tamaño del ejército (salvo en el programa de tanques para las fuerzas motorizadas y en el programa de cañones antitanque) en beneficio del refuerzo de la fuerza aérea. En el antepenúltimo punto de la directiva (el 5), se declaraba “especialmente importante asegurar los suministros de materias primas y aceites minerales” (Rohstoff- und Mineralölbasis, en cursiva en el original) (47), una afirmación que en el contexto estratégico actual sólo podía indicar que Hitler tenía la mirada puesta en la cuenca del Donets y en la región del Cáucaso.

El 12 de julio, desde la perspectiva logística, Wagner había asegurado a Halder que los panzergruppen podían alcanzar Moscú, aunque dejaba abierta la cuestión de si la infantería de Strauss y Weichs podría llegar siquiera a Smolensk. Dos días después, el 14 de julio, cambió completamente de parecer. En el GEC “la situación todavía es difícil. Capacidad ferroviaria todavía insuficiente. El Cuarto Ejército [Kluge] tiene suficiente para mantenerse al este de Smolensk. En el Segundo Ejército los suministros no durarán más allá del Dnieper para el grueso de sus tropas; en el Noveno Ejército no más allá del área de Vitebsk” (48).

El 15 de julio un inquieto Bock telefoneó a Brauchitsch para decirle: “Tengo la impresión de que existe una diferencia fundamental en la valoración de la situación entre el OKH y el grupo de ejércitos”. Luego pasó a detallar la fuerza de las formaciones soviéticas que estaban atacando su flanco sur desde Gomel, la presencia de puntos fuertes soviéticos en su retaguardia en Mogilev y Orsha en el Dnieper y Polotsk en el Dvina, con otro grupo operando al norte de Gorodok. Además, una gran área en el triángulo entre Smolensk-Orsha-Vitebsk contenía, según Bock, entre 12 y 20 divisiones enemigas. Si bien estimaba que el cruce del Dnieper se había desarrollado favorablemente, Bock advertía contra tomar a la ligera, basándose en informes locales, la situación general de su frente, pues “todavía no se había ganado una victoria” (49). Sin embargo, Brauchitsch prestó oídos sordos a su subordinado y le ordenó cumplir con sus objetivos (guardando el flanco sureste y desviando al norte) y concluir con la batalla por Smolensk. Increíblemente Brauchitsch acabó observando que las opiniones del GEC coincidían, en general, con las del OKH. Pero también confesó a Bock que un avance de los panzers hacia el este después de la captura del área de Smolensk era impensable: “Debemos tener claro que después de tomar el área alrededor de Smolensk un avance continuado por todo el cuerpo de la infantería ya no es posible por razones de suministros. Tendremos que hacerlo con una especie de 'cuerpo expedicionario', que junto con los tanques tendrá que cumplimentar misiones de largo alcance” (50).

La batalla por Smolensk iniciada el 10 de julio tuvo un desarrollo que vino a demostrar a los alemanes que el Ejército Rojo, en contra de lo que creían, no estaba acabado y contaba con poderosas reservas. A unos cuantos días de cumplirse un mes de campaña, la situación en el GEC era preocupante no sólo con respecto a la seguridad de las áreas de su retaguardia y el flujo de suministros, sino también respecto a las pérdidas de los tanques de sus panzergruppen. Cuando la 29ª División Motorizada entró en Smolensk el 16 de julio, Lemelsen, el comandante del XXXXVII Cuerpo Motorizado, informó al alto mando que ya no podía considerarse a la 18ª División Panzer como una formación completamente apta para el combate por las tremendas pérdidas que había sufrido desde el inicio de la campaña en oficiales, hombres, armas y camiones. La 4ª División Panzer, que había comenzado la campaña con 169 tanques, sólo tenía 40 operativos al anochecer del 17 de julio. La 10ª División Panzer reportó el 16 de julio que sólo tenía operativa el 30 por ciento de su fuerza de tanques original. La 7ª División Panzer comenzó la campaña con cerca de 300 tanques, pero el 21 de julio tenía 120 en reparación y otros 77 listados como pérdidas totales, manejando así sólo un tercio de su fuerza inicial (51).

El 19 de julio Halder anotaba en su diario de guerra que en el GEC habían capturado una orden rusa de la que se desprendía que el Alto Mando Soviético intentaba aislar el blindaje alemán de la infantería mediante ataques en sus divisorias. Era una excelente táctica, pero Halder creía que en la práctica sólo podía realizarse por un oponente superior en números y en generalato, algo de lo que, en su opinión, carecían los soviéticos. Al final de su entrada anotó las bajas del ejército: hasta el 16 de julio de 1941, excluyendo las bajas médicas (por enfermedad), un total de 102.588, o el 3,05% de una fuerza de 3,35 millones. El porcentaje de las bajas de oficiales sobre las totales: heridos 3,4%, muertos 5,2%, desaparecidos 1,6% (52).

Para ayudar a Leeb en el norte, tal como había estipulado Halder contra el parecer de Bock, se envió al LVII Cuerpo Motorizado, cuya vanguardia (19ª División Panzer) tomó Nevel el 15 de julio. Desde esta plaza la división podía continuar hacia el norte y cercar al 51º Cuerpo de Fusiles soviético (como quería Halder) o hacia el sur y envolver al 62º Cuerpo de Fusiles, pero ambas opciones fueron descartadas por Hoth, quien, en cambio, ordenó continuar el avance hacia el noreste para capturar Velikie Luky. A pesar de la importancia estratégica de esa plaza, Bock creía que el LVII Cuerpo Motorizado era demasiado débil (sólo formaba con la 19ª División Panzer y la 14ª División Motorizada) para operar solo, especialmente cuando había fuertes contingentes enemigos a los flancos del cuerpo (elementos del 22º Ejército soviético en retirada) y al este de Velikie Luky (del recién formado 29º Ejército soviético). Sin embargo, Hoth porfió en su orden. La 19ª División Panzer tomó Velikie Luky el 19 de julio, pero su éxito fue fugaz. La 14ª División Motorizada, que cubría a retaguardia de los flancos del corredor de la 19ª, fue atacada en ese día por los soviéticos en todas partes. Al día siguiente, 20 de julio, los soviéticos rompieron la línea alemana en varios lugares, obligando a un indignado Kluge a ordenar a la 19ª División Panzer que diese la vuelta para ayudar a su división hermana. Las críticas de Bock se cebaron con el comandante del LVII CM, Kuntzen, olvidando que la operación había sido ordenada por Hoth en contra de su criterio (53).

La debacle de Hoth en Velikie Luky era sólo un anticipo de lo que estaba por llegar. Si me detengo en ciertas valoraciones del OKH, cifras de bajas y estas operaciones es debido a la importancia que tuvieron en el contexto de la soterrada lucha que había entre el OKH y Hitler por el asunto de Moscú, que retomaremos en la siguiente intervención.

(44) The War Journal...Vol. VI, pp. 232-233 (13-7-1941); Stahel, pp. 241-242.
(45) Ibid., 234 (13-7-1941).
(46) Stahel, 244.
(47) http://der-fuehrer.org/reden/deutsch/We ... -06-11.htm
(48) The War Journal...Vol. VI, 236 (14-7-1941); Stahel, 249-250.
(49) Stahel, 252.
(50) Ibid., 252-253.
(51) Ibid., 257-259.
(52) The War Journal...Vol. VI, 257-258 (19-7-1941).

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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensaje por José Luis » Mar Jun 26, 2012 6:22 pm

¡Hola a todos!

Para Halder pintaban bien las cosas con el cerco que se destaba desarrollando en torno a Smolensk, que incluía a tres ejércitos soviéticos. Sin embargo, esos ejércitos soviéticos embolsados, como sucedería meses después en las bolsas de Viazma y Briansk, mantendrían atadas a una buena parte de los panzergruppen de Bock durante las semanas siguientes. Los informes de inteligencia que Kinzel pasaba a Halder eran muy optimistas incluso para el jefe del EMG. Se estimaba que en frente de Bock había 8/9 divisiones de infantería y 2/3 de tanques soviéticas, por todo lo cual Halder confiaba en que, una vez roto ese frente soviético en Smolensk, el avance hacia Moscú, creyendo a su vez que los soviéticos carecían de reservas de consideración, estaba garantizado.

Sin embargo, la realidad de la situación era otra diferente a la concebida por el Generaloberst Fran Halder. Además del traspiés del LVII CM en el norte del GEC, la situación comenzó a empeorar en su flanco sur. Poco después de que el XXIV CM (la formación más meridional del Pzgr. 2) cruzara el Dnieper, los soviéticos lo atacaron repetidamente, y el 16 de julio su comandante, Schweppenburg, comenzó a temer que la fuerza de los ataques soviéticos cortara sus comunicaciones de retaguardia. Pidió la ayuda del XII Cuerpo de Ejército del 2º Ejército de Weichs, y éste, ante el empeoramiento de la situación y en contra de las órdenes de Bock, añadió el XIII Cuerpo de Ejército para la ayuda a Schweppenburg. Los ataques soviéticos comenzaban a desconcertar a los comandantes alemanes. Bock no fue consciente del calado de la amenaza soviética en el sur hasta el 21 de julio cuando todo el flanco meridional parecía a punto de desmoronarse bajo la presión soviética. Escribió en su diario: “La situación que afronta el XXIV CM en el ala meridional era tan amenazante que tuve que ordenar al 2º Ejército restaurarla” (53).

Mientras sucedían esos acontecimientos en los flancos, en el centro del GEC se concentraba el esfuerzo del ataque. El 15 de julio la 7ª División Panzer (Hoth) se hizo con el principal ferrocarril Moscú-Smolensk y una encrucijada vial en Yartsevo, pero no se había producido todavía la conexión con el grupo de Guderian. Éste tenía al XXIV CM totalmente comprometido defendiendo el flanco sur, al XXXXVII CM totalmente comprometido manteniendo el lado meridional del cerco, incapaz por tanto de enviar elementos para conectar con los de Hoth al este de Smolensk. Así pues, a Guderian sólo le quedaba el XXXXVI CM que operaba en el centro de su panzergruppe y podía ser desviado al noreste para sellar el hueco abierto del cerco. Sin embargo, el “rápido Heinz” prefirió, fatalmente, mandar su cuerpo motorizado más hacia el este para capturar Yelnya, en vez de cerrar la bolsa de Smolensk. En realidad, quiso más tarde intentar cerrar la bolsa al este de Yarsetvo en un ataque hacia Dorogobuzh mediante el empleo de la debilitada 18ª División Panzer con la ayuda de parte de la 10ª División Panzer que combatía camino de Yelnya. Pero esta última división estaba tan comprometida en la batalla por Yelnya que su comandante informó que sólo podía conseguir uno de los dos objetivos (Yelnya o Dorogobuzh), no los dos. Con esta situación, Guderian marcó el 20 de julio un solo objetivo: Yelnya, para enfado de Hoth (54).

El 20 de julio Bock anotó en su diario: “Ataques repetidos contra elementos del Pzg. 2 ...desde el este, sureste y sur. El Pzg. 3, también, no sólo ha sido atacado desde el interior de la bolsa, o desde Smolensk y el oeste, sino también desde el este y noreste” (55). Así que los soviéticos en frente de Bock no estaban acabados como creían algunos, y lo peor, para los alemanes, es que sus reservas tampoco. Mientras los tres ejércitos cercados luchaban por su salvación, Timoshenko recibía cuatro nuevos ejércitos del Frente de la Reserva para su siguiente gran ofensiva: un ataque concéntrico contra el GEC.

El 17 de julio Hitler volvió a su inicial idea de desviar el grupo de Hoth hacia el norte como cobertura del avance de Leeb sobre Leningrado, y al mismo tiempo enviar al grupo de Guderian, con fuerte apoyo de infantería de Weichs, al sur para formar una nueva bolsa con el GES de Rundstedt. Moscú no tenía interés. Así cursó su nueva directiva de guerra, fechada el 19 de julio de 1941, número 33, que hacía oficial el avance divergente (norte/sur) de los panzergruppen de Bock, permitiendo que su infantería avanzase hacia Moscú. No se sabe con seguridad cómo reaccionó Halder ante esta directiva, pues nada dice en la entrada del 19 de julio a su diario de guerra, pero probablemente discutió el asunto con Hitler, pues el 21 de julio, durante una visita al CG de Leeb, Hitler no aseguró el empleo del grupo de Hoth, sino sólo su posibilidad de empleo. El diario de guerra del OKW presentó (21 de julio) la operación del norte (Hoth) como algo que se decidiría en los siguientes cinco días, concluyendo: “A este respecto pudiera suceder entonces que el Pzg. 2 vire hacia el sur, así que para el ataque sobre Moscú sólo queden los ejércitos de infantería del GEC. Esta eventualidad no preocupa al Führer, porque para él Moscú sólo es un término geográfico” (56).

El 21 de julio Halder anota el resumen de la visita de Brauchitsch y Heusinger al GEC: “Describe sus observaciones y luego discuto con él mis ideas sobre la futura organización del mando en el Centro: von Kluge debe asumir el control del ala derecha (parte meridional del 2º Ejército y el Grupo de Guderian) para desviarla del GEC en dirección suroriental y luego...avanzar...en dirección de Stalingrado...Von Bock conduciría luego la ofensiva al sur de la línea Kholm-Bologoye (estas dos ciudades incluidas) para flanquear en dirección este Moscú por ambos lados (y reducir la ciudad) y luego continuar con un eje de avance sobre Kazan...” (56).

El 22 de julio Brauchitsch visitó a Hitler para recibir del Führer sus quejas por el mando de Leeb. Como resultado de este encuentro Hitler cursó el día siguiente un suplemento a su anterior directiva, con el título Directiva de Guerra 33a. En ella, con respecto al GEC, repetía que la infantería de Bock debía derrotar a las fuerzas soviéticas restantes entre Smolensk y Moscú, y después capturar la capital. El grupo de Hoth quedaría bajo el mando temporal de Leeb para asegurar su flanco derecho y rodear a los soviéticos en el área de Leningrado (57).

(53) Stahel, 264.
(54) Ibid., 268-269.
(55) Ibid., 270.
(56) The War Journal...Vol. VI, 263-264 (21-7-1941).
(57) http://der-fuehrer.org/reden/deutsch/We ... -07-19.htm

Continuaremos.
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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensaje por José Luis » Jue Jun 28, 2012 8:10 am

¡Hola a todos!

El 23 de julio Halder acudió a la Guarida del Lobo para exponer abiertamente a Hitler, por primera vez, su recomendación de avanzar hacia Moscú como la mejor opción de ataque. Argumentó que las divisiones de infantería estaban al 80% de su fuerza autorizada y que algunas de ellas estaban rezagadas porque había habido un gran número de bajas en caballos, que se habían desviado algunas divisiones de infantería para apoyar la operación meridional de Guderian y que, con el grupo de Hoth en misión norte, la fuerza restante que le quedaba a Bock era insuficiente para un ataque hacia Moscó. Luego pidió la vuelta de Hoth al GEC, donde era “urgentemente necesitado”, añadiendo que su avance al norte probablemente no encontraría ningún objetivo que mereciera la pena. En cambio, Moscú era de gran importancia, estaba protegido por la mayor concentración de fuerzas soviéticas, poseía la mejor infraestructura, era una gran zona industrial y constituía el centro del poder militar. Increíblemente, dijo que las tropas alemanas estarían en Leningrado, Moscú y la línea Orel-Crimea en un mes, y llegando al Volga a principios de octubre y a Baku a principios de noviembre. Cuando más tarde en ese mismo día Hitler volvió a declarar estos mismos objetivos, Halder escribió con cinismo en su diario “Posteriormente (¡y en la temporada de lluvias de otoño!) [Hitler]imagina que se puede avanzar hacia el Volga y el Cáucaso únicamente con divisiones blindadas” (58). Así que, en realidad, Halder sólo estaba prometiendo a Hitler lo que sabía era imposible con la única finalidad de volver a ganar su confianza y dejar, en este terreno, libre su avance hacia Moscú. Pero esta vez Hitler se mantuvo firme y dejó claro que Bock sólo enviaría a la infantería para atacar Moscú, mientras los panzergruppen serían desviados a los flancos.

Se estaba cumpliendo un mes de campaña y las bajas en los panzergruppen 2 y 3 comenzaban a hacer mella. Guderian había sufrido 830 bajas entre sus oficiales y Hoth 562, y 15.228 y 10.509 suboficiales y tropas, respectivamente. Algunas divisiones había perdido la mitad de sus oficiales (59). El 22 de julio la 18ª División Panzer, que había recibido 30 nuevos tanques Pz.III y Pz.IV, sólo estaba al 20 por ciento de su fuerza plena, y dos días más tarde sólo tenía 12 tanques operativos. La 17ª División Panzer operaba el 22 de julio con el 40 por ciento de su fuerza de tanques autorizada, y la 4ª División Panzer con el 35 por ciento. En el grupo de Hoth, las divisiones panzer estaban al 21 de julio al 42 por ciento de su fuerza plena (con el 31 por ciento bajo reparación y el 27 por ciento pérdidas totales). Estas cifras de los panzergruppen contradicen la cifra que Halder anotó en su diario de guerra el 23 de julio como promedio de pérdidas entre las divisiones panzer del GEC (50 por ciento).

Mientras tanto seguía sin cerrarse el agujero de la bolsa de Smolensk, con los comandantes echándose la culpa unos a otros por este fracaso. Hoth culpaba a Guderian (por irse a por Yelnya), Guderian culpaba a Kluge (por sus interferencias en su panzergruppe), Kluge culpaba a Bock (también por interferencias), y Bock culpaba a Kluge y (por desacuerdo de la conducción operacional) a Brauchitsch y Halder. Y en medio de estos reproches, las tropas de los panzergruppen clamaban por ser retiradas de la línea de frente para su descanso y reacondicionamiento después de 30 días continuados de combates.

No hubo descanso. El 23 de julio Timoshenko inició una contraofensiva (que acabó el 31 de julio) con cuatro grupos operacionales (Maslennikov, Khomenko, Kalinin y Kachalov de los ejércitos 29º, 30º, 24º y 28º), el Grupo Yartsevo (Rokossovsky) y un grupo de caballería (Melnik), en total unas 19 divisiones con cien tanques que sangraron a seis divisiones y media alemanas (4 panzer, 2 motorizadas y 1 brigada motorizada). El GEC tuvo que retroceder y ceder algunas posiciones en torno a Smolensk, frustrándose los intentos de Bock por sellar el cerco, pues las divisiones panzer o motorizadas de Hoth y Guderian que podían contribuir a ello se vieron ahora completamente comprometidas por la embestida soviética. Por ejemplo, en un intento de cerrar la bolsa, Guderian quiso atacar al norte (Dorogobuzh) desde Yelnya utilizando a la división SS Das Reich, pero ésta estaba bajo una enorme presión soviética en Yelnya y soportando un gran número de bajas. Su situación pasó de ser “extremadamente tensa” (mediodía del 24 de julio) a “crítica” (tarde del mismo día) y, finalmente, a una retirada de su posición en el flanco izquierdo de Yelnya. Como anotó un veterano de la DR, Helmut Günther, tras las primeros días de combate en Yelnya, “Ahora estaba claro para cada uno de nosotros que esta Rusia iba a ser un hueso duro de roer. Si algunos de nosotros no la habíamos perdido todavía, entonces aquí en el saliente de Yelnya perdimos la frágil inocencia de la juventud” (60).

El 24 de julio Bock envió un informe a Brauchitsch oponiéndose a la nueva operación que se había ordenado el día anterior y sugiriendo su relevo si seguían insistiendo en ella. Al día siguiente Keitel viajó al CG de Bock para discutir la situación del agujero en la bolsa de Smolensk y comunicarle las opiniones de Hitler (sobre pequeñas contra largas operaciones de envolvimiento) y su preocupación con el flanco meridional del GEC, proponiendo que Guderian virara al sur para cercar a los rusos en “pequeñas bolsas individuales” en torno a Gomel y Mosyr. Bock anotó en su diario que eso era contrario a la directiva que el OKH le había entregado el día anterior, según la cual “se supone que las fuerzas de mi ala derecha, junto con el Panzergruppe Guderian, deben ser enviadas contra objetivos más hacia el sureste, mientras que la propuesta de Keitel requiere que esos elementos sean enviados al suroeste” (61).

Tras vanos intentos de Halder para cambiar la decisión de Hitler, el 27 de julio intentó hacerlo Jodl. Argumentó a Hitler no sobre la base de la importancia de la captura de Moscú, como había hecho Halder, sino subrayando que era hacia Moscú donde el Ejército Rojo tenía el grueso de su fuerza restante y, por tanto, era hacia Moscú donde había que destruir dicha fuerza. Hitler contraatacó enfatizando la importancia económica de Ucrania y el Cáucaso, pero Jodl se mantuvo firme en sus argumentos.

El 27 de julio se cerró finalmente la bolsa de Smolensk, pero no cesaron los intentos de ruptura desde el interior y los de ayuda de Timoshenko desde el este.

El 28 de julio Hitler confió a Engel y Schmundt que apenas dormía de noche porque había ciertas cosas que todavía no tenía claras, que se debatía entre objetivos políticos y económicos en la URSS. Los objetivos políticos requerían la captura de Leningrado y Moscú, pero los económicos le obligaban a asegurar su Lebensraum en el sur. Ese mismo día Hitler anunció a Brauchitsch su decisión, que, en vista de los acontecimientos de los últimos días en el frente, “sobre todo la aparición de fuertes formaciones enemigas ante el centro y los flancos del GEC”, requería una revaluación del lanzamiento de operaciones a gran escala tal como se había subrayado en la Directiva 33a. En consecuencia, Hitler insistió en que la “tarea más urgente” del GEC era limpiar el flanco meridional alrededor de Gomel. Esta decisión irritó a Halder cuando Brauchitsch se la comunicó, quien, al escribir una carta a su mujer, dijo que estaba al borde de la desesperación (62).

Ese mismo día Bock presidió una reunión de sus principales comandantes (Kluge, Weichs, Strauss, Hoth y Guderian) para discutir la última directiva y establecer nuevos objetivos operacionales. A ninguno de ellos les gustaba la idea de Hitler de pequeños cercos tácticos, pero todos ellos sabían que -dada la realidad de su frente- no podían perseguir objetivos mayores. Guderian se oponía furiosamente a la operación de Gomel ordenada por Hitler, diciendo a Bock que sería “imposible” el despliegue de sus fuerzas hacia esa área. Quería, en cambio, concentrar su fuerza para una operación contra Roslavl, que consideraba, junto con el saliente de Yelnya, los sectores más amenazados de su frente. Este egotista impenitente no aceptó que esos problemas eran la consecuencia de sus anteriores decisiones propias de sobre-extender sus fuerzas, y en cambio siguió culpando a Kluge por retener sus fuerzas en el Dnieper y al oeste de Smolensk. Sea como fuere, Guderian quería ahora resolver sus problemas atacando en Roslavl en contra de la orden de Hitler de Gomel, y Bock lo apoyaba. Para su gozo, su panzergruppe dejó de estar subordinado a Kluge y fue redenominado Armeegruppe Guderian (63). Además, se le asignó el VII Cuerpo de Ejército para el ataque sobre Roslavl y el IX Cuerpo de Ejército para Yelnya. El panzergruppe de Hoth también dejó a Kluge y fue subordinado al ejército de Strauss, con lo que se disolvió el Cuarto Ejército Panzer. Bock y sus comandantes coincidieron en que no debía esperarse en el futuro un “colapso del sistema ruso” “porque el ruso es tan resistente que sus métodos tácticos son impredecibles”; también se aceptaba que era “imposible” gobernar la vastedad del este y que no se podían “reducir” sus recursos humanos y materiales. Por tanto, primaban las capturas de los grandes centros industriales que estaban armando al Ejército Rojo, como los de Leningrado y Moscú (64).

Antes de reanudar su ofensiva, los alemanes debían solucionar las carencias y el desgaste de sus fuerzas móviles. El 29 de julio las divisiones panzer reportaron nuevas cifras sobre la disponibilidad de sus tanques. El Pzg. 2 de Guderian tenía operacionales 286 tanques, esto es el 30 por ciento de su fuerza original (el 22 de junio desplegaba 953 tanques), mientras que las cifras para Hoth oscilaban entre el 40 por ciento en el XXXIX CM y el 30 por ciento de su LVII CM, con gran énfasis en las pérdidas de Pz-IV. Guderian reportó hasta el 25 de julio más de 20.000 bajas en personal, recibiendo sólo 10.000 reemplazos (y éstos no tenían la habilidad y veteranía de los especialistas perdidos), mientras que Hoth arrojaba un déficit de 7.500 hombres y 350 oficiales (65).

(58) Stahel, 277-278; The War Journal...Vol. VI, 267 (23-7-1941).
(59) Ibid., 279.
(60) Ibid., 288.
(61) Ibid., 291.
(62) Ibid., 297-298.
(63) Lo que no lo convertía en una formación independiente como el GEC, al cual seguía subordinado.
(64) Stahel, 312-315.
(65) Ibid., 318.

Seguiremos.
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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensaje por José Luis » Vie Jun 29, 2012 7:34 am

¡Hola a todos!

La campaña también estaba mermando la salud de los jefes del OKH; Brauchitsch estaba deshecho de los nervios y Halder apenas dormía cuatro horas diarias. La nueva directiva de guerra (núm. 34) que Hitler cursó el 30 de julio pareció aliviar las preocupaciones de Halder, aunque no se indicaba en ella ninguna operación hacia Moscú. Sin embargo, se suspendían temporalmente las directivas 33 y 33a: “El desarrollo de la situación en los últimos días, la aparición de fuertes fuerzas enemigas en el frente y los flancos del GEC, la posición de los suministros y la necesidad de conceder diez días a los panzergruppen 2 y 3 para rehabilitar sus unidades, hacen necesario posponer por el momento las tareas y objetivos estipulados en la Directiva 33 de 19 de julio y en el suplemento de 23 de julio” (66). En el norte, Leeb debía continuar su ataque hacia Leningrado, para conseguir su cerco, y contactar con los finlandeses. En el centro se pasaría a la defensiva, retirando, tan pronto como lo permitiese la situación, de la línea de frente a los panzergruppen 2 y 3 para una rápida rehabilitación de sus unidades. En el sur, y con sus propias fuerzas, Rundstedt debía destruir a los soviéticos al oeste del Dnieper y asegurar cabezas de puente cerca de, y al sur de, Kiev para asegurar el cruce del Panzergruppe 1 al este del río. El GEC perdía al VIII Cuerpo Aéreo en favor de la 1ª Flota Aérea (GEN). En en fondo, la alegría de Halder por esta nueva directiva se basaba en el tiempo que le concedía, mientras Hitler aparentemente se mostraba indeciso, para conseguir imponer su avance hacia Moscú y en que era una directiva que “¡adopta nuestras propuestas!. Objetivos limitados: Rogachev. No se empleará más que una división panzer. En Roslavl ayudará la 263ª División de Infantería. Debe conseguirse Toropets. Todas las órdenes necesarias estarán contenidas en la próxima orden del Führer” (67).

Mientras tanto continuó la presión soviética en torno a Smolensk y hasta tal punto que el 1 de agosto, apenas cinco días después de que se hubiera cerrado la bolsa, el XXXIX CM ya no pudo mantener cerrado el lado oriental de la bolsa de Smolensk, por donde comenzaron a escapar hacia el este tropas soviéticas cercadas.

Hasta la debacle de diciembre de 1942 y enero de 1943 (Stalingrado), el mes de julio de 1941 fue el más costoso en términos de muertes para el Ostheer, con 63.099 muertes. El GES había tenido 63.000 bajas y sólo había recibido 10.000 reemplazos; el GEC 74.500 bajas con sólo 23.000 reemplazos, y el GEN 42.000 bajas con 14.000 reemplazos recibidos. Para el GEC, Halder estimó los siguientes déficits: 30.500 hombres en el ejército de Weichs, 15.000 hombres en el de Strauss, 5.000 en el pzg. 2 y 4.000 en el pzg. 3 (67).

A principios de agosto también comenzó a sufrir la salud de Hitler, cuyo examen arrojaría días más tarde (18 de agosto) un diagnóstico de esclerosis coronaria (68).

El 1 de agosto comenzó la operación sobre Roslavl con el VII Cuerpo de Ejército y parte de la 24ª División Motorizada, con un avance de 18 km al anochecer, mientras los soviéticos continuaban atacando el resto del frente en Smolensk. En el GES el 6º Ejército alcanzaba el Dnieper al sur de Kiev (70). Al día siguiente se añadía el IX Cuerpo de Ejército para el ataque por Roslavl, mientras que el ala izquierda extrema del 9º Ejército comenzaba su ataque sobre Velikie Luki. De los informes de Gercke sobre la “crónica situación crítica” de los suministros, Halder estimó que el desarrollo de esta situación en el futuro próximo haría del GEC la “principal preocupación” (71).

El 3 de agosto Bock se acusa a sí mismo ante Halder, en conversación telefónica, de insensatez por hacer el ataque de Roslavl en un momento en que prácticamente no tiene reservas para afrontar los ataques soviéticos en su frente oriental. Hay gran escasez de munición por el fracaso de la entrega de suministros por ferrocarril. En Yelnya se repelen ataques soviéticos, pero las tropas alemanas que la defienden padecen el fuego de la artillería soviética, que no pueden devolver por falta de municiones. Ante la pregunta de si debe abandonarse el saliente de Yelnya, Halder anota que es un problema táctico local que debería resolver el mando del GEC o del ejército, aunque él cree que no sólo habría que mantenerlo, sino expandirlo y neutralizar la artillería soviética con fuego de contra-batería. En Velikie Luky el ataque alemán no ha tenido éxito “debido al fracaso de la 251ª División de Infantería y aparentemente también de la 253ª DI”, suspendiéndose los ataques en este sector por el momento. Se produce la captura de Roslavl, lo que posibilita enviar a la 263ª ó 292ª división de infantería a Yelnya (72).

El 4 de agosto Hitler vuela al CG de Bock en Borisov para saber qué piensan sus comandantes. Se llama a Hoth y Guderian, que también deben tomar vuelo para encontrarse con un Bock que ya está tratando con Heusinger, quien ha sido enviado por el OKH no sólo para dar cuentas después de lo ocurrido, sino también, probablemente, para introducir un criterio uniforme entre los comandantes, pues hay alguna evidencia que sugiere que Guderian había favorecido un avance hacia el sur. Brauchitsch espera que Hoth y Guderian influyan en Hitler para “liberar las reservas panzer”. Hitler llegó a su encuentro con Bock acompañado, entre otros, por Keitel, Jodl y Schmundt; habló con Bock, y a continuación, y por separado en otra habitación para que nadie supiese lo dicho por los demás, con cada uno de los generales para conocer su opinión individual. Pero todos los generales -excepto Kluge, que no fue invitado a la reunión, y que favorecía el plan de Hitler y quizás por ello no fue invitado- concordaron con Halder en el objetivo de Moscú. Keitel vio en este encuentro en el CG de Bock una encerrona orquestada por el OKH contra las ideas de Hitler. Escribiendo poco antes de ser colgado en Nuremberg, Keitel anotó que “Los tres [Bock, Hoth y Guderian] estaban enterados del plan de ataque de la Oficina de Guerra [OKH] y lo veían como su panacea; cualquier debilitamiento del GEC dificultaría este plan, un plan que los había electrificado a todos ellos...La Oficina de Guerra, el GEC y los comandantes de tanques habían conseguido formar un frente unido contra el Führer”. Retrospectivamente, Keitel creía que había sido esta resistencia del OKH y el GEC lo que había hecho naufragar el gran plan estratégico de Hitler (73).

Hitler, de todas formas, no salió convencido al final de esta peculiar conferencia en Borisov y declaró que todavía no se podía tomar una decisión final con respecto a una futura estrategia. Sin embargo, estableció tres alternativas en orden de prioridad actual: Leningrado, la región del Donets al sur de Kharkov en la Ucrania oriental y, por último, Moscú. Esto no contrarió tanto a los generales presentes como pudiera parecer, pues Hitler esperaba que Leningrado fuese tomado por el GEN, con sus propias fuerzas, hacia el 20 de agosto, lo que dejaría toda la fuerza de la Luftwaffe allí desplegada, así como otros fuertes elementos subordinados a Leeb, a disposición del GEC. Tras la discusión estratégica, Guderian dijo (a parte de pedirle tanque y motores de tanques) a Hitler que el 15 de agosto, tras el fin de su pausa operacional, su panzergruppe estaría en disposición de realizar nuevas operaciones de gran calado en la URSS con el 70 por ciento de su fuerza plena disponible. Hoth, por su parte, estimó que tendría a su panzergruppe listo entre el 18 y 20 de agosto (74).

Heusinger informó a Halder de lo acontecido en la conferencia y dijo que Hitler había liberado la entrega de motores de tanques, añadiendo sin embargo que esto ya lo había hecho previamente el OKH sin conocimiento del Führer. Pero Halder estaba descontento con el asunto de Moscú, creyendo que los comandantes del GEC, ante otra esperada y cercana victoria en Smolensk, deberían haber sido más decididos con Hitler respecto de Moscú. Brauchitsch acudiría al día siguiente a la Guarida del Lobo para intentar despejar la cuestión estratégica con Hitler. Lo veremos en la próxima intervención.


(66) http://der-fuehrer.org/reden/deutsch/We ... -07-30.htm
(67) The War Journal...Vol. VI, 284 (30-7-1941).
(68) Stahel, 332.
(69) Irving, Hitler's War (London: Focal Point Publications, PDF edition, 2000), p. 428.
(70) The War Journal...Vol. VII, pp. 1,5 (1-8-1041).
(71) Ibid., 8 (2-8-1941).
(72) Ibid., 11-12 (3-8-1941).
(73) Stahel, 339.
(74) Ibid., 340-341.

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JL
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sino como un hombre
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José Luis
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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensaje por José Luis » Sab Jun 30, 2012 8:51 am

¡Hola a todos!

En su encuentro del 5 de agosto, Hitler expresó a Brauchitsch su preocupación por el riesgo de que la guerra de movimiento decayese en una guerra estática. Dada la situación precaria del Feldheer y la Luftwaffe ya no era posible emprender operaciones mayores en los tres grupos de ejércitos de forma simultánea, por lo que propuso tres áreas posibles de operaciones. La primera consistía en un ataque en dirección noreste hacia las Colinas de Valdai a cargo del grupo de Hoth, que Hitler consideraba como un apoyo de flanco al ala derecha de Leeb, pero que Halder rechazó con desdén en su diario como superfluo. Para Halder el valor de ocupar Valdai era su utilización posterior como trampolín para el avance de Hoth hacia el Volga. La segunda opción de Hitler era limpiar el ala meridional del GEC, de ser posible con la captura de Korosten, seguido de un avance hacia Moscú, una “salvación” según Halder, aunque éste era consciente del peligro que entrañaba la captura del distante Korosten, movimiento demasiado al sur que vaciaría de fuerzas el centro para el, según él, decisivo avance hacia el este. La tercera alternativa de Hitler miraba hacia el GES, pero como no involucraba fuerzas de Bock, no preocupó a Halder (75).

La batalla de cerco de Smolensk llegó a su fin oficial, según el GEC, el 5 de agosto, y a tal efecto Bock hizo una declaración grandiosa a sus tropas como si hubieran conseguido una victoria decisiva, lo que estaba muy lejos de la realidad, visto en el contexto general de la campaña. El día anterior Halder anotaba en su diario las bajas producidas desde el 22 de junio al 31 de julio, en total 213.301 (sin incluir bajas médicas), así distribuidas: heridos, 149.609 suboficiales y tropas y 5.464 oficiales; muertos, 44.027 suboficiales y tropas y 2.443 oficiales; desaparecidos, 11.539 suboficiales y tropas y 219 oficiales (76). El día siguiente al final de la batalla de cerco de Smolensk, 6 de agosto, las bajas se elevaban a 266.352, en seis semanas de combates, de las cuales 88.400 pertenecían al GES de Bock (77). La batalla por Smolensk había comenzado el 10 de julio, tras el cruce de los dos grandes ríos, o el 3 de julio si incluimos la lucha por el cruce, y concluido el 5 de agosto, casi un mes después. Se podrían subrayar muchos factores negativos para los alemanes, pero no estoy analizando aquí la campaña sino en tanto en cuanto afecta al contexto de toma de decisiones de Hitler y el OKH. Pero, entre muchos otros, hay un factor fundamental que sí representa el fracaso del principal objetivo estratégico de Barbarroja, cual era la destrucción del grueso del Ejército Rojo al oeste de los dos grandes ríos (Dvina y Dnieper). La batalla por Smolensk (tomada el 16 de julio) y por la eliminación de la bolsa (concluida el 5 de agosto) tuvo lugar al este de los dos grandes ríos y fue la prueba irrefutable, la primera de las que estaban por llegar, de que no se había destruido el grueso del ER al oeste de los dos ríos, o si se quiere con más precisión de la realidad, se había destruido lo que se había estimado era el grueso del ER, pero los soviéticos habían creado de sus reservas y de las unidades que escaparon a los cercos de Bialystok-Minsk otro ER u otro grueso del ER. En consecuencia, la costosa victoria en Smolensk no trajo la decisión estratégica, sino una merma considerable de una fuerza alemana que ya había comprometido sus reservas. Hitler tenía razones para estar preocupado y para poner en duda los resultados de las grandes operaciones de cerco con respecto a la situación estratégica y al desarrollo futuro de la campaña.

Los dos grandes cercos hasta la fecha del GEC (Bialystok-Minsk y Smolensk) sólo habían sido éxitos parciales desde el punto de vista optimista, fracasos desde el pesimista. Como escribió Blumentritt: “Las grandes batallas de cerco habían llevado a la captura de enormes números de prisioneros y vastas cantidades de botín. Pero los resultados no fueron en absoluto tan satisfactorios como pudieran parecer a primera vista. Por una parte esos grandes cercos exigieron grandes sacrificios de nuestras fuerzas blindadas. Por la otra, pocas veces fueron enteramente exitosos y grandes grupos del enemigo cercado escaparon frecuentemente de las bolsas en dirección este”. Incluso Kesselring señaló el fracaso de los grandes movimientos estratégicos del GEC; para este sonriente impenitente, Smolensk debía traer “de una vez para siempre la eliminación del ejército occidental ruso”, pero, aunque se consiguió una especie de victoria, “no trajo la decisión”. Con más frío realismo Timoshenko dijo a Stalin, con respecto a Smolensk, que las operaciones que había llevado a cabo en los días pasados “han alterado completamente la ofensiva enemiga. Las siete u ocho divisiones de tanques y motorizadas y dos o tres divisiones de infantería puestas en acción contra nosotros han sido privadas de capacidades ofensivas” (78).

Tampoco eran muy buenas las perspectivas en los grupos de ejércitos del norte y del sur. Leeb había avanzado unos 450 km en las dos primeras semanas de campaña, un excelente logro, pero durante el mes siguiente apenas cubrió 120 km., quedando a 100 km de Leningrado y con sus largos flancos expuestos. El 31 de julio tuvo que reconocer que era “imposible” defender el flanco oriental con sus 360 km de extensión. El 2 de agosto dijo a Brauchitsch que para conseguir sus objetivos necesitaba 35 divisiones, pero sólo tenía 26. También pidió el regreso a su grupo de las cuatro divisiones de infantería que previamente habían sido transferidas al ejército de Strauss en el GEC. El 3 de agosto su 32ª División de Infantería defendía una línea de frente de 150 km de largo, desde Toropets hasta Staria Russa. Por su parte, Rundstedt hacía frente a la concentración más poderosa de fuerzas soviéticas, pues era en Ucrania, hacia Kiev, donde Stalin había previsto que pondría el centro de gravedad una posible invasión nazi. Cuando Kleist rompió la Línea Stalin el 5 de julio, el objetivo prioritario de Rundstedt era desviar su panzergruppe hacia el sur y cercar a los soviéticos al oeste del Dnieper, y su objetivo secundario consistía en establecer una profunda cabeza de puente en el Dnieper cerca de Kiev. Kleist luchó para cercar a los ejércitos soviéticos 6º y 12º en Uman mediante su conexión con el 17º Ejército de Stülpnagel, consiguiendo el éxito final el 8 de agosto, después de más de seis semanas de combates. Pero Uman (103.000 prisioneros de guerra) distaba mucho de ser la victoria que trajera una decisión en el sur, y distaba más de ser la victoria que acabara con el grueso del ejército meridional soviético. Además, no se había conseguido todavía el objetivo secundario. Con pocas palabras pero gran claridad, Rundstedt describió la situación en una carta a su esposa: “Las distancias en Rusia nos devoran” (79).

El 4 de agosto -hablando con Heusinger, Paulus y, más tarde, Brauchitsch- Halder consideró necesario tener una idea clara de cuáles eran los principales objetivos de la campaña para el mando político: “De hecho, ¿cuál es nuestro principal objetivo: la captura de Ucrania y el Cáucaso tan pronto como sea posible por razones económicas, o de lo contrario derrotar decisivamente al enemigo?”. Si era lo primero, Halder creía que debía tener completa libertad en el uso de sus recursos, sin la constante interferencia de arriba. El objetivo del OKH para 1941 era el área alrededor de Moscú, dejando la ganancia de más terreno al desarrollo de la situación. Bajo las circunstancias actuales, “no podemos esperar alcanzar el Cáucaso antes de la llegada de este invierno”. Para capturar las regiones petrolíferas necesitaba más fuerzas y luego tendrían que hacerse paso hasta Baku (80).

El 7 de agosto comenzó el proceso de retirada de las fuerzas móviles de la línea de frente para su rehabilitación y descanso. Así la mayor parte del XXXIX CM a excepción de elementos de la 12ª División Panzer que todavía esperaban su reemplazo por infantería. En el XXXXVII CM, la 18ª División Panzer había sido retirada de línea de frente a finales de julio, y ahora se le unía la 17ª DP y, poco después, la 29ª División Motorizada. En el XXXXVI CM, la 10ª DP no pudo retirar todos sus elementos por las urgencias defensivas del saliente de Yelnya; la SS Das Reich y el regimiento Grossdeutschland fueron retirados el 7 de agosto. En los flancos del GEC, el proceso fue más complejo. En el sur, el XXIV CM, que había comenzado el proceso a finales de julio, participó en la ofensiva contra Roslavl y el 8 de agosto estaba acabando de eliminar las últimas bolsas de resistencia dentro del cerco. En el norte, el LVII CM no pudo ser relevado hasta el 11 de agosto (81). Se hacían, pues, difíciles de alcanzar las estimaciones previas de Guderian y Hoth sobre cuándo tendrían completado el proceso de rehabilitación de sus unidades (15 de agosto y 18/20 de agosto, respectivamente).

(75) Stahel, 343.
(76) The War Journal...Vol. VII, 16 (4-8-1941).
(77) Stahel, 368.
(78) Ibid., 345, 347.
(79) Ibid., 350, 352, 353.
(80) The War Journal...Vol. VII, 18 (4-8-1941).
(81) Stahel, 369.

Continuaremos.
Saludos cordiales
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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensaje por José Luis » Dom Jul 01, 2012 7:26 am

¡Hola a todos!

Imagen
Fuente: Glantz, Barbarossa Derailed, Vol. 2, p. 22. Copiado de la introducción disponible en pdf en internet por la editorial.

El mapa precedente muestra el despliegue de las formaciones del GEC al fin del día 6 de agosto de 1941, y en frente las soviéticas. Hacia el norte está el CG de Strauss en Vitebsk, que forma el flanco norte del GEC de Bock con los cuerpos motorizados LVII y XXXIX del Panzergruppe 3 de Hoth (subordinado al 9º Ejército de Strauss) y los cuerpos de ejército (de Strauss) XXIII (Grupo Schubert), VI, V y VIII; en el centro el 2º Ejército de Weichs con CG en Mogilev (y también el 4º Ejército de Kluge que de momento sólo es un Cuartel General) con los cuerpos motorizados XXXXVII y XXXXVI, y los cuerpos de ejército XX (cuartel general) y IX, todas formaciones del Armeegruppe Guderian; cayendo hacia el sur el XXIV CM y el VII CE del Armeegruppe Guderian en Roslavl, cerrando hacia el suroeste, sur de Mogilev, los cuerpos de ejército XIII y XII de Weichs (2º Ejército), y bajando al sur los cuerpos de ejército LIII y XXXXIII de Weichs.

El 6 de agosto Timoshenko lanzó su segunda contraofensiva (6-24 de agosto) con el Frente Occidental, seguida de Zhukov y el Frente de la Reserva. Del primero, los ejércitos 29º (Maslennikov), 30º (Khomenko) y 19º (Konev), junto con el Grupo Iartsevo de Rokossovsky, debían apoyar la ruptura final (5 de agosto) de los ejércitos 16º y 20º (ruptura hacia el este por el corredor de Ratchino) atacando las defensas del ejército de Strauss en todo su frente, desde el oeste de Belyi en dirección sur al este de Dukhovshchina hacia la región de Iartsevo. Por su parte, el 6 de agosto Zhukov, siguiendo órdenes del Stavka, ordenó al 24º Ejército (Rakutin), que había fracasado en su ataque de 3 de agosto para capturar Yelnya, reanudar el ataque, en concierto con el 43º Ejército (Kurochkin), contra las defensas del IX CE alemán al este de Roslavl. Estos ataques y sus desarrollos posteriores discurrirían con diferentes suertes (82), pero, respecto de su mella en las fuerzas alemanas, castigaron con diferente dureza a más de 15 divisiones alemanas y, por otra parte, impactaron la moral alemana. Pero sobre todo agravaron la crisis en el mando del GEC y entre el alto mando alemán y Hitler.

El 6 de agosto Hitler decidió visitar el CG del GES; Halder despachó hacia allí a Paulus para ejercer el mismo papel que dos días antes había ejercido Heusinger en la visita del Führer al CG de Bock. También habló con Rundstedt antes de la llegada de Hitler para recordarle cuáles eran los intereses del OKH, obteniendo la promesa de que intentaría convencer al Führer del objetivo de Moscú. Rundstedt defendió ante Hitler la opción de Moscú, pero éste volvió a repetir sus prioridades: primero Leningrado, luego Ucrania y después Moscú. En vista de la firmeza de Hitler, el 7 de agosto Halder se reunió con Jodl para ver si éste podía convencer finalmente al Führer de la prioridad de Moscú. Halder preguntó: “¿Queremos derrotar al enemigo o perseguir objetivos económicos?”, refiriéndose con esto último a Ucrania y el Cáucaso. Jodl le contestó que Hitler probablemente consideraría que ambos objetivos se podían lograr simultáneamente. Así que Halder decidió presentar siempre a Hitler una información “sutilmente controlada” que apoyara todos los deseos del Führer para que, a su vez, el OKH y el OKW pudieran perseguir los suyos. El objetivo era persuadir a Hitler de que Leeb y Rundstedt podían alcanzar sus objetivos con sus propias fuerzas, dejando a Bock libre para avanzar hacia Moscú con todas sus unidades móviles (83).

Jodl se reunió con Hitler el 10 de agosto para, en seguimiento a su conversación con Halder, proponerle un plan preparado por la Sección L del OKW de acuerdo con la Sección de Operaciones del OKH. Pedía un ataque sobre Moscú a finales de agosto con los panzergruppen de Hoth y Guderian operando en las alas y la infantería en el centro. Jodl sugirió a Hitler, para ganárselo, que podía lanzarse una posterior operación del grupo de Guderian hacia el sureste para hacerse con el Don y Ucrania (84). Dos día después Hitler emitiría una enmienda a la Directiva 34.

El 8 de agosto el GEC quería lanzar una operación el día siguiente contra Gomel utilizando el XXIV CM de Guderian desde el oeste de Roslavl, a la que se unirían el 11 de agosto los cuerpos de ejército XII y XIII (85). Como el XXIV CM sólo estaba recibiendo el 50 por ciento de los suministros que necesitaba, se dispuso requisar 2.000 toneladas de suministros de los cuerpos motorizados XXXXVI y XXXXVII (86). El 11 de agosto Halder reconoce por fin lo que tanto tiempo lleva ignorando; escribe en su diario la célebre frase: “La situación general deja cada vez más claro que hemos subestimado al coloso ruso, que se ha preparado a conciencia para la guerra con esa implacable determinación tan característica de los estados totalitarios. Esto se aplica a los recursos económicos y de organización, así como al sistema de comunicaciones y, por encima de todo, al potencial estrictamente militar. Al inicio de la guerra estimamos unas 200 divisiones enemigas. Ahora ya hemos contado 360...”. Halder también hace una anotación interesante: “Guderian tiene un plan descabellado para un ataque: quiere salir de Roslavl y virar al norte sobre Vyazma” (87).

Desde el 22 de junio hasta el 10 de agosto de 1941 las pérdidas de personal en el grupo de Guderian ascienden a 26.230 hombres (oficiales: 359 muertos, 881 heridos y 35 desaparecidos; suboficiales y tropas: 5.848 muertos, 17.839 heridos y 1.268 desaparecidos). En el de Hoth ascienden a 17.201 (incluyendo 763 oficiales) (88).

Ante la presión soviética, surge ahora en el campo alemán la duda de qué hacer en el saliente de Yelnya. El Armegruppe Guderian está, a un tiempo, atacando en el sur, defendiendo en Yelnya y rehabilitándose en retaguardia. Pero en Yelnya hay amenaza de colpaso. La Das Reich y el Grossdeutschland, que han vuelto a Yelnya, no pueden resistir sin ayuda. El 12 de agosto Bock anota en su diario que el avance del GEN hacia Leningrado es lento y que el GES está atascado en el Dnieper. Por su parte, la reanudación ofensiva de su grupo depende de la rehabilitación de sus formaciones móviles, previendo que sus unidades panzer y motorizadas no lograrán más que la mitad de su fuerza inicial, y aun así tendrán que combatir al principal grueso del Ejército Rojo sobre un frente de 700 km de amplitud. Concluye que si el ruso no colapsa rápidamente, derrotarlo será difícil antes del invierno (89).

Guderian ordena a Vietinghoff y Materna (comandantes del XXXXVI CM y XX CE, respectivamente) que acudan a una reunión el 14 de agosto para decidir sobre Yelnya. La víspera ya había surgido la idea de retirarse, pero Guderian se mostraba reacio, sobre todo porque significaría la primera victoria soviética en la guerra, y a su costa. El 14 de agosto Materna opinó que había que dejar el saliente; Vietinghoff no estaba de acuerdo, y Guderian, que se inclinaba hacia Vietinghoff, ya no estaba seguro y buscó a Bock. Éste remitió el asunto a Brauchitsch, pero el comandante en jefe del ejército le devolvió la pelota. Ahora Guderian, quizás no creyendo ya en la alternativa de Moscú, defendió la evacuación del saliente de Yelnya. Halder habló con Greiffenberg, el jefe del EM de Bock, y le advirtió contra la evacuación diciendo que si la situación alemana era mala, la soviética era peor. Finalmente, Bock decidió seguir defendiendo Yelnya y preguntó a Guderian qué necesitaba para hacerlo. Éste pidió un notable incremento en el flujo de municiones y el apoyo de la Luftwaffe (90). Dos días antes Hitler había cursado una enmienda (34a) a su Directiva 34. Lo veremos en la siguiente ocasión.

(82) Glantz, Barbarossa Derailed, Vol. 1, pp. 406-407; véanse capítulos 9 y 10, pp. 406-531 para un detallado análisis de la contraofensiva de Timoshenko, y el capítulo 11, pp. 532-575, para la de Zhukov.
(83) Stahel, 376-377
(84) Ibid., 379.
(85) The War Journal...Vol. VII, 29 (8-8-1941).
(86) Stahel, 372.
(87) The War Journal...Vol. VII, 36, 37 (11-8-1941).
(88) Stahel, 389-390.
(89) Stahel, 391.
(90) Ibid., 390-392.

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