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Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

La guerra en el este de Europa

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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensajepor José Luis » Lun Jul 02, 2012 9:58 am

¡Hola a todos!

La Directiva 34a de 12 de agosto de 1941 estipulaba que el GES debía conseguir con sus propias fuerzas sus objetivos de largo alcance: impedir que los soviéticos establecieran una defensa preparada detrás del Dnieper mediante la destrucción del máximo número de fuerzas soviéticas que todavía estaban al oeste del río y consiguiendo formar cabezas de puente lo más rápido posible; ocupar la península de Crimea; ocupar el área del Donets y la región industrial de Kharkov. Se detenía el ataque hacia Kiev y se proponía destruir la ciudad mediante bombardeo aéreo y fuego de artillería. El GEC debía eliminar las amenazas a sus flancos y pedía una estrecha cooperación en el flanco meridional entre las formaciones colindantes del ala derecha del GEC y el ala izquierda del GES. En el flanco septentrional del GEC había que derrotar a los soviéticos al oeste de Toropets para a continuación mover el ala izquierda del GEC más hacia el norte para, de ser necesario, relajar la ansiedad del GEN en su flanco derecho y permitirle la transferencia de su infantería para el ataque sobre Leningrado. Con respecto a Moscú establecía que sólo después de asegurar los flancos y completar la rehabilitación de las formaciones blindadas “será posible continuar la ofensiva, sobre un amplio frente y escalonando ambos flancos, contra las fuertes fuerzas enemigas que han sido concentradas para la defensa de Moscú. El objetivo de las operaciones debe ser entonces privar al enemigo, antes de la llegada del invierno, de su centro de gobierno, armamento y tráfico alrededor de Moscú, evitando así la reconstrucción de sus derrotadas fuerzas y el trabajo metódico de control del gobierno. Antes del comienzo de este ataque sobre Moscú deben concluirse las operaciones contra Leningrado, y la aviación de la 2ª Flota Aérea que actualmente está agregada a la 1ª Flota Aérea debe estar de nuevo disponible para la 2ª Flota Aérea” (91).

Al conocer la nueva directiva, el 13 de agosto, Halder anotaba que la libertad de acción del GEC para su ataque sobre Moscú quedaba “gravemente limitada” por la condicionalidad de Leningrado (92). El 14 de agosto los soviéticos atacaron al sur de Staraia Russa contra el X Cuerpo de Ejército del GEN. Halder anota el ataque de “una división de caballería reforzada que ha penetrado nuestro frente al sur de Staraia Russa” (93). Cuando Hitler se enteró de este ataque le dijo a Jodl que podía ser necesario enviar un cuerpo motorizado completo para ayudar a Leeb, aunque luego cambió su idea por una división panzer. Halder critica la sobreactuación de Hitler ante el ataque soviético, que él considera un “pinchazo” o asunto menor (94). El día siguiente Hitler insiste ante Brauchitsch que se envíen en ayuda de Leeb una división panzer y dos divisiones motorizadas a la brevedad posible. Halder lo considera nuevamente un error, creyendo que sólo hay una división soviética atacando (95). Unas horas más tarde (19:00 pm) Halder, por información de Leeb a Brauchitsch, se entera de que el ataque soviético al sur de Staraia Russa no es un "pinchazo", sino que comprende cuatro divisiones de infantería y una de caballería, más ocho nuevas divisiones (dos de caballería) del 34º Ejército que empujan hacia Dno. Leeb dice que la 290ª División de Infantería que defiende Staraia Russa ya no puede mantener la línea y que, junto con la 30ª División de Infantería, deben retirarse y organizar una nueva línea defensiva al oeste de Staraia Russa. Leeb enviará hacia Dno el LVI CM con la 3ª División Motorizada y la SS Totenkopf (96). De esta forma, el GEC debe enviar, conforme a Hitler, un cuerpo motorizado al GEN, algo que Halder considera un error y orden que Bock recibe con horror, afirmando que ese día es el comienzo de una guerra posicional, que se priva de capacidad ofensiva al ejército de Strauss (al que estaba subordinado el cuerpo motorizado de Hoth enviado al norte) y, quizás, de todo el GEC (97).

Mermada su capacidad ofensiva, Bock incluso creía que no podía poner a su grupo a la defensiva por la extensión y amplitud del frente. Halder concretó este problema, tras hablar con Bock, al decir que “debería tenerse en cuenta que pasar a la defensiva es del todo imposible en la actual posición. El frente del Grupo de Ejércitos [Bock], con sus 40 divisiones, extendido sobre un frente de 730 kms, está excesivamente sobre-extendido, y un cambio a una defensa determinada entraña una planificación de gran alcance cuyos detalles no se han examinado previamente” (98). Brauchitsch llamó a Bock, después de su conversación con Halder, para calmarlo sobre el desvío del cuerpo motorizado, asegurándole que ese desvío era sólo temporal y que el cuerpo retornaría nuevamente a su grupo. Bock, deprimido, declaró que en realidad todo su grupo carecía de fuerza ofensiva, a lo que Brauchitsch respondió que él no veía la situación en términos tan catastróficos (99).

Tras esa conversación, Brauchitsch se reunió en conferencia con Hitler y Jodl. El Führer sólo dejó clara su posición con respecto a Moscú prohibiendo a Bock cualquier ataque en esa dirección hasta la conclusión exitosa de las operaciones de Leeb (100).

Un día antes, 14 de agosto, Churchill y Roosevelt hicieron su famosa declaración conjunta conocida como Carta del Atlántico, una declaración que agravó en Hitler sus antiguos temores sobre la entrada de USA en la guerra, prácticamente ya oficial en el terreno económico. Las consecuencias de esta declaración angloamericana no parecieron preocupar al OKH y al OKW, que encargaron un plan de operaciones a Heusinger y Warlimont, respectivamente.

Warlimont tituló su estudio “Valoración de la Situación Oriental” y en él concluyó que “El Ostheer es suficientemente fuerte para que el GEN y el GES logren sus misiones con sus propias fuerzas, y el GEC lleve a cabo el decisivo ataque sobre Moscú”. Se estimaba que en la siguiente fase de operaciones podría alcanzarse una línea desde el Donbas, a través de Kharkov y Moscú, hasta Leningrado. Heusinger, por su parte, volvió a subrayar que la principal fuerza del ER estaba concentrada ante el GEC y que, por tanto, era allí donde había que lanzar el golpe decisivo. Pedía la captura de Moscú dejando que los grupos de ejércitos del norte y del sur consiguiesen los objetivos económicos con sus propias fuerzas. Debido a la limitada capacidad ofensiva de las divisiones móviles, Heusinger consideraba fundamental que su empleo fuese en una operación decisiva; en otras palabras, Heusinger consideraba la próxima ofensiva como la última oportunidad de acabar la guerra en 1941, debiendo ser Moscú el objetivo de la misma (101). Estos planes se presentaron a Hitler el 18 de agosto, el mismo día en que el doctor Morell obtuvo de los doctores especialistas alemanes que había consultado un diagnóstico de esclerosis coronaria de Hitler, y el mismo día de la llegada a la Guarida del Lobo del ministro de Propaganda Goebbels, a quien un Hitler aparentemente deprimido comentó que estaba pensando en aceptar condiciones de paz de Stalin (102).

(91) http://der-fuehrer.org/reden/deutsch/We ... -07-30.htm
(92) The War Journal...Vol. VII, 42 (13-8-1941).
(93) Ibid., 42 (14-8-1941).
(94) Ibid.
(95) Ibid., 44 (15-8-1941); Stahel, 394.
(96) Ibid., 47 (15-8-1941).
(97) Stahel, 395.
(98) The War Journal...Vol. VII, 47 (15-8-1941); Stahel, 395-396.
(99) Stahel, 396.
(100) Ibid., 400.
(101) Ibid., 405.
(102) Ian Kershaw, Hitler 1936-1945 (Barcelona: Península, 2000), pp. 405-406.

Continuaremos.
Saludos cordiales
JL
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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensajepor José Luis » Mar Jul 03, 2012 8:45 am

¡Hola a todos!

Mientras Hitler maduraba su respuesta al memorando del OKH, la presión soviética en el frente del GEC seguía desgastando la fuerza alemana. El 19 de agosto un contraataque ruso cortó las líneas de suministros en la retaguardia del XXIV CM, que vio imposibilitada la captura de Novozybkov, este de Gomel, por falta de combustible. Al día siguiente, el comandante del cuerpo alemán reportó que la 3ª División Panzer apenas tenía combustible, la 10ª División Motorizada apenas tenía camiones y la 4ª División Panzer estaba todavía muy al norte, con muy pocos suministros y sin expectativas de mejorarlos en los dos o tres días siguientes (y sólo tenía 44 tanques). Por tanto, y a pesar del apoyo de la 17ª División Panzer que cubría su flanco oriental, el XXIV CM volvió a declarar que no era posible continuar avanzando hacia Novozybkov (103).

No pasaba por mejor situación Hoth en el norte; el 17 de agosto había reemplazado a Strauss, enfermo, como comandante temporal del 9º Ejército para ver, impotente, en ese mismo día como el 19º Ejército de Konev atacaba a los cuerpos de ejército V y VIII haciéndolos retroceder. Especialmente castigada por los soviéticos fue la 161ª División de Infantería, tan incapaz de seguir defendiendo que Hoth se vio obligado a enviar la 7ª División Panzer para intentar estabilizar el frente. Bock, ante la fuerza del ataque soviético, le dijo a Hoth que enviara también a la 14ª División Motorizada, su última reserva, pero el inquieto nuevo comandante del 9º Ejército no quiso esperar por su llegada y ordenó atacar en solitario a la célebre división “fantasma”. El resultado fue una catástrofe, pues en su ataque la 7ª fue a caer en dos líneas fortificadas del enemigo que la rechazó destrozándole 30 tanques. En los días siguientes la situación se volvería tan complicada para los alemanes que el 28 de agosto Bock jugaba con la decisión de ordenar una retirada mayor del 9º y 4º ejércitos aún perdiendo Smolensk (104).

El 22 de agosto se reactivó el 4º Ejército de Kluge entre los de Weichs y Hoth, aunque sólo formado por infantería sin apenas apoyo blindado. Su jefe de estado mayor, Blumentritt comentaría sobre estos días de agosto en adelante que sin un apoyo blindado de consideración se vieron reducidos a una guerra de trincheras a lo largo del Desna, con duras exigencias para las tropas. Los rusos les atacaban con violencia y siempre abriendo brecha en sus debilitadas líneas defensivas, ante lo cual tenían que venir las unidades panzer a restaurar la situación. Sus divisiones tenían asignados sectores de más de 30 kms de ancho, unas divisiones que, debido a las grandes bajas, estaban bajo mínimos y sin reservas (105).

En Yelnya el IX Cuerpo de Ejército, que defendía el flanco norte del saliente, estaba tan duramente castigado que, ante la falta de reservas, sus ingenieros pasaron semanas combatiendo como infantería. La 137ª División de Infantería perdió 50 hombres diarios en acciones locales entre el 20 y 30 de agosto, mientras que su vecina la 263ª DI perdió 1.200 entre el 20 y 27 de agosto, una media de 150 hombres diarios. Y estaba por llegar a finales de agosto el ataque de Zhukov con ocho divisiones de infantería, dos divisiones de tanques y una motorizada, apoyadas por 800 cañones, morteros y “Kattyushas”.

Al 31 de agosto las bajas alemanas desde el 22 de junio sumaban 409.998 hombres (sin incluir bajas médicas): heridos, 10.080 oficiales y 292.741 suboficiales y tropas; muertos, 4.006 oficiales y 83.483 suboficiales y tropas; desaparecidos, 371 oficiales y 19.317 suboficiales y tropas. En total estas bajas representaban un 11,5 por ciento del Ostheer sobre una fuerza promedia de 3,78 millones de hombres (106).

También la Luftwaffe comenzó a sentir gravemente el desgaste de la campaña, y su ausencia hizo mella en la moral y las bajas de las formaciones del ejército. El 22 de agosto el diario de guerra de la 7ª División Panzer reportaba que durante todo el día “el enemigo tuvo completa superioridad aérea. Hasta ahora la división tiene fuertes pérdidas por los ataques de bombardeo”. Ese mismo día anotaba la 3ª División Panzer que durante toda la tarde habían sufrido bombardeos de la aviación soviética. El XXXXVII CM reportó el 30 de agosto: “Absoluta supremacía aérea enemiga. Hasta el mediodía un total de 69 ataques de bombarderos”. Y así del tenor. (107).

En el sur, tras la victoria de Uman, el jefe del estado mayor de Rundstedt, Sodenstern, advirtió el 10 de agosto a Halder de las enormes dificultades que dificultaban las operaciones. Sodenstern explicaba que el “el cambio repentino en la estimación de la situación” se basaba menos en una evaluación de la situación enemiga que en “una revisada valoración de las capacidades de nuestras propias tropas. Están simplemente agotadas y tiene grandes pérdidas”. El 11 de agosto Halder anotaba en su diario que el 6º Ejército estaba sufriendo 1.600 bajas diarias, de las cuales unas 380 eran muertos. Su 98ª División de Infantería, por ejemplo, tuvo un regimiento que solo entre el 31 de julio y el 10 de agosto reportó la pérdida de 1.200 hombres y 37 oficiales. Hacia finales de agosto las formaciones motorizadas del panzergruppe de Kleist estaban al 50 por ciento de su fuerza original (108).

En el norte, incluso con el apoyo del VIII Cuerpo Aéreo y luego el XXXIX CM, Leeb no consiguió aislar Leningrado hasta el 8 de septiembre y fracasó en su intento posterior de penetrar las defensas de la ciudad. En el frente finlandés, el XXXVI CE alemán no consiguió cortar el ferrocarril estratégico de Murmansk en Kandalaksha, y el 13 de septiembre sus dos divisiones sumaban un total de 9.463 bajas (109).

Con respecto al proceso de rehabilitación de los grupos panzer, el 19 de agosto el grupo de Guderian notificó al GEC que los cuerpos motorizados XXIV y XXXXVII todavía combatían al sur de Roslavl. El XXIV CM no había tenido tiempo para rehabilitación desde el comienzo de la guerra; del XXXXVII, sólo la 18ª División Panzer había descansado plenamente. Se recomendaba que ambos cuerpos motorizados dispusieran de diez días para su rehabilitación técnica y 4 días para descanso del personal. El XXXXVI CM, menos una brigada, sólo fue relevado de Yelnya ese mismo 19 de agosto, y precisaba descanso y rehabilitación hasta el 23 de agosto. De todas formas, la rehabilitación del panzergruppe, se notificaba, dependía de la llegada oportuna de motores y piezas de recambio. Por su parte, Hoth informó el 21 de agosto que apenas se había incrementado el número de tanques disponibles en su panzergruppe. La 7ª División Panzer estaba al 45 por ciento de su fuerza inicial; la 19ª DP al 69 por ciento, la 20ª DP al 49 por ciento, y la 12ª DP al 45 por ciento. La fuerza promedia general era del 50 por ciento de la fuerza original del panzergruppe (110).

El 24 de agosto Buhle reportó a Halder que la fuerza de combate de las divisiones de infantería del Ostheer se había reducido en una media de un 40 por ciento y las divisiones panzer en un 50 por ciento. A finales de agosto las pérdidas de tanques de todo el frente oriental alcanzaban la cifra de 1.488 tanques. Sólo se habían enviado 96 tanques de los 815 nuevos modelos producidos entre junio y agosto de 1941. Basándose en los totales al comienzo del 22 de junio, el 4 de septiembre la situación del blindaje era la siguiente: pérdidas totales (irrecuperables), 30 por ciento; en reparación, 23 por ciento; disponibles, 47 por ciento. En el GEC la disponibilidad era del 34 por ciento (111).

(103) Stahel, 407.
(104) Ibid., 408-409.
(105 )Ibid., 410.
(106 )The War Journal...Vol. VII, 81-82 (3-9-1941).
(107) Véase Stahel, 414-415.
(108) Ibid., 416.
(109) Ibid.
(110) Ibid., 417-418.
(111) Véase para más detalles Stahel, 419-422.

En la próxima intervención remataré esta exposición.
Saludos cordiales
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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensajepor José Luis » Mié Jul 04, 2012 7:44 am

¡Hola a todos!

Como Hitler no contestaba a las propuestas de Warlimont y Heusinger presentadas el 18 de agosto, Halder envió a Heusinger a reunirse con Jodl para indagar qué estaba pasando en el CG del Führer. El 20 de agosto Heusinger encontró a Jodl reacio a involucrarse más con los planes del OKH, pero lo presionó sobre la importancia de Moscú y sobre derrotar la “fuerza vital” del Ejército Rojo, concluyendo que “todo lo demás caería como llovido del cielo”. Jodl le respondió: “Eso es lo que tú dices. Déjame ahora decirte cuál será la respuesta del Führer: Hay en este momento una posibilidad mucho mejor de derrotar a las fuerzas rusas. Su principal agrupación está ahora al este de Kiev”. Heusinger siguió insistiendo y Jodl aceptó hacer lo que pudiera para apoyar los planes de Halder, pero advirtió a Heunsinger de que las razones del Führer estaban bien fundadas y no podían soslayarse sin más, y que no se debía “obligarle a hacer algo que va contra sus convicciones interiores. Generalmente su intuición ha sido correcta. ¡No puedes negar eso!” (112).

La respuesta de Hitler llegó el 21 de agosto, cuando ordenó a Jodl la redacción de nuevas órdenes detallando el curso futuro de las operaciones. Cuando las órdenes llegaron a Halder, le impactaron “como una bomba”, según Heusinger. El memorando de Hitler comenzaba diciendo:

La propuesta del ejército para la continuación de las operaciones en el este, fechada el 18-8, no recibe mi aprobación. Ordeno lo siguiente:

El principal objetivo que debe ser alcanzado antes de la llegada del invierno no es la captura de Moscú, sino en el sur la ocupación de la Crimea y la región industrial y carbonífera del Donets, junto con el aislamiento de las regiones petrolíferas rusas en el Cáucaso. En el norte, el cerco de Leningrado y la unión con los finlandeses
(113).

El GEC tenía que cooperar con el GES con el fin de cercar al 5º Ejército soviético en la región al este de Kiev, tras los cual el GES podría avanzar hacia el este y capturar los centros industriales de Rostov y Kharkov. El 22 de agosto Hitler firmó personalmente un segundo memorando, llamado “estudio” de la situación general, con la idea de aleccionar a los generales en el OKH sobre la importancia de los objetivos estratégicos y los métodos operacionales. Incluía un ataque mordaz sobre el liderazgo del ejército, citando una dirección deficiente y un fracaso a la hora de proporcionar el mando adecuado que, por ejemplo, ejercía Göring en la Luftwaffe. En el tema operacional, Hitler quería que la infantería participase de forma más directa en las batallas de cerco para evitar la huida de las unidades soviéticas de las bolsas, como había ocurrido hasta entonces porque el OKH no había aprendido las lecciones. También criticó al OKH por dispersar, y no concentrar, las valiosas divisiones motorizadas y las unidades de la Luftwaffe entre los varios ejércitos y cuerpos de ejército a lo largo del frente (114).

Halder estaba enfurecido y propuso a Brauchitsch presentar sus dimisiones al Führer. Este se negó y Halder, finalmente, también. Ahora Brauchitsch se distanció de Halder, y éste lo consideró una traición. Reacio a ceder en sus ideas, Halder visitó a Bock en Borisov el 23 de agosto para ver si podía conseguir la ayuda de los comandantes de campaña para hacer desistir a Hitler de sus planes. También asistieron a la reunión Heusinger, Chrift, dos oficiales subalternos y Guderian, que fue especialmente llamado para asistir al encuentro. Halder resumió las órdenes de Hitler y siguió una discusión sobre su puesta en práctica. Bock y Guderian se mostraron muy críticos con las órdenes de Hitler, y Guderian llegó a desecharlas como “imposibles”. Afirmó que sus divisiones, después de nueve semanas de combate ininterrumpido, necesitaban descansar antes de emprender cualquier operación mayor, y que en el mejor de los escenarios posibles sólo podría disponer de cuatro divisiones para la operación, y que, por el mal estado de las carreteras, la capacidad de estas divisiones para alcanzar Starodub (la posición más meridional de Guderian) era “completamente imposible”. Guderian llegó a decir que “bajo las mejores condiciones el 30 por ciento de la fuerza de combate alcanzaría Starodub” (115).

Tras terminar las discusiones que siguieron sobre las operaciones ordenadas por Hitler, Halder pasó a buscar lo que realmente le había llevado allí, una manera de subvertir la orden de Hitler. Para ello se decidió enviar a Guderian a intentar convencer a Hitler para que diese vía libre a Moscú. Bock telefoneó al CG del Führer y pidió a Schmundt que consiguiera para esa misma noche una reunión de Guderian con Hitler. Según uno de los testigos, Rudolph-Christoph Freiherr von Gersdorff, cuando Guderian se despidió de Bock lo hizo con las palabras “Sólo bajo mi cadáver se llegará a otra solución [que la de Moscú]” (116).

Antes de reunirse con Hitler, Guderian reportó a Brauchitsch, quien le prohibió categóricamente que planteara a Hitler la cuestión de Moscú. Brauchitsch le dijo que la operación en el sur ya había sido aprobada y que el problema ahora era cómo llevarla a cabo, y que era absurdo discutir más. Guderian, sin Halder y Brauchitsch, se encontró con Hitler en compañía de su séquito, Keitel, Jodl, Schmundt y cía. Resumió el estado de sus fuerzas y no dijo nada de Moscú, pero cuando Hitler le preguntó si creía que sus fuerzas eran capaces de realizar otro gran esfuerzo, Guderian respondió que si se les asignaba un gran objetivo, la respuesta era sin duda un “sí”. Hitler le preguntó, sabiendo la respuesta, si se refería a Moscú, y entonces Guderian aprovechó la oportunidad para exponer el caso. Hitler lo dejó hablar sin interrumpir hasta que acabó, y entonces le vino a decir que sus generales no sabían nada sobre los aspectos económicos de la guerra. Guderian no dijo nada más y salió dispuesto a cumplir las órdenes de Hitler (117).

Cuando más tarde Guderian comunicó a Halder el resultado de su reunión con Hitler diciendo que había que ejecutar la operación del sur, el jefe del EMG se puso fuera de sí (“sufrió un colapso nervioso completo”, según Guderian) lanzando acusaciones sobre Guderian. Halder no daba crédito a la compostura de Guderian ante Hitler, extremadamente crítico antes de verlo y tan obediente después. Consideró la actitud de Guderian como una traición y, tras comentárselo a Bock, éste también quedó resentido con Guderian.

Así terminó una historia que había comenzado el mismo día que Hitler cursó la Directiva No. 21 de 18 de diciembre de 1940. Como hemos visto, no fue Hitler quien se desvió de los objetivos prioritarios que señaló y repitió en varias ocasiones desde esa fecha en adelante, sino que fueron Halder y su entorno en el OKH quienes, por medios más que cuestionables, intentaron desviar a Hitler de sus objetivos. Cuando, tras el fin de la guerra, Halder y muchos otros generales de la Wehrmacht culparon a Hitler por el fracaso de Barbarroja señalando su negativa a permitir un avance directo hacia Moscú, lo que estaban haciendo, en realidad, era señalar, sin reconocerlo, su propia incompetencia.

Porque, para empezar, si desde la emisión de la Directiva 21 citada, el OKH creía que era un error decisivo por parte de Hitler relegar Moscú a un segundo plano, Halder y Brauchitsch tuvieron tiempo más que suficiente antes del comienzo de Barbarroja para exponerle al Führer esa discrepancia fundamental. Pero no lo hicieron. En vez de exponer abiertamente a Hitler su oposición estrictamente profesional a cualquier decisión que relegase la capital soviética a un objetivo secundario, estos caballeros decidieron dejar que el curso de la campaña hablara por sí mismo, en la creencia de que la guerra que iban a desatar contra la URSS era, a fin de cuentas, pan comido. Así que en primer lugar, antes del inicio de Barbarroja, y con la connivencia del OKW, decidieron mantener desinformado a Hitler de cualquier información de la planificación que pudiera poner en tela de juicio la viabilidad de la operación, rechazando toda información que no casara con sus propias y prestablecidas expectativas. Y después, cuando comenzó la campaña, intentaron manipular las decisiones estratégicas de Hitler tamizando los informes de la situación a su propio gusto y para sus propios fines. Esta asombrosa conducta se mantuvo aun después de que Halder decidiera descubrir sus cartas ante Hitler el 23 de julio, abriendo así la espita de la crisis de confianza de Hitler para con el OKH y la conspiración de Halder-Brauchitsch-Heusinger-Jodl-Bock-Hoth-Guderian y cía contra los planes de Hitler hasta que el Führer cursó sus memorandos, con una crítica demoledora al OKH, de 21-22 de agosto de 1941. El broche a esta tragicomedia lo puso Guderian con su supuesta claudicación ante Hitler tres días después. Todo esto fue una parte de la manifestación de la incompetencia profesional del mando del ejército.

La otra parte de la manifestación de su incpomtencia fue no reconocerlo ni siquiera después de la guerra. Porque para entonces ya debían tener claro que el fracaso de Barbarroja no se debió en absoluto a una cuestión de decisiones operacionales acertadas o desacertadas, sino al enorme desequilibrio entre medios disponibles y fines señalados en Barbarroja, desequilibrio que hacía de Barbarroja una operación inviable, una realidad que si podía no ser manifiesta en la fase de planificación, sí lo fue durante su ejecución, y mucho más después de la guerra. El fracaso estratégico de Barbarroja (que no pretendo discutir aquí pues ya hay otros hilos sobre este tema en el foro) no se podía resolver señalando Moscú como el objetivo prioritario y decisivo de la campaña; no podía resolverse en el terreno estratégico, operacional o táctico del liderazgo militar por la sencilla razón de que no se encontraba localizado en ese estricto terreno. El no reconocerlo siguió mostrando en estos generales alemanes, además de su incompetencia, una increíble arrogancia, producto de su complejo de su superioridad, un gran desprecio al liderazgo político-militar de la URSS y sus capacidades, y una desvergonzada indignidad al querer descargar toda responsabilidad compartida por la derrota en los hombros de un Hitler muerto.

(112) Stahel, 424.
(113) Ibid., 425.
(114) Ibid., 426.
(115) Ibid., 429. Subrayado en el original (Kriegstagebuch Nr. 1 -agosto de 1941- des Oberkommandos der Heeresgruppe Mitte).
(116) Ibid., 432.
(117) Ibid., 433-434. La cuenta de lo que se habló en esa reunión corresponde a las memorias de Guderian, por lo que es necesario la cautela. Nunca sabremos en realidad lo que se dijeron Guderian y Hitler. También con cautela hay que tomar el comentario que añade Stahel de Gersdorff, según el cual un oficial no identificado, que se dice estuvo en la reunión, dio otra versión de los hechos. Según esta versión, Guderian no dijo ni una sola palabra, limitándose a escuchar un largo monólogo de Hitler sobre asuntos políticos y económicos, tras el cual concluyó Hitler: “Luego ahora mi estimado generaloberst, hará usted lo que ordeno”. A lo que Guderian simplemente respondió: “Sí, mi Führer”.

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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensajepor Grossman » Mié Jul 04, 2012 6:43 pm

¡Hola!

Muchas gracias por este trabajo, José Luis, que derroca otro de tantos rancios mitos erigidos por apologistas y exgenerales de la Wehrmacht.

Quería pedir una aclaración con las cifras de bajas según si incluyen o no las médicas. El 3 de julio fueron 54.000 más otras 54.000 médicas, pero en los recuentos posteriores estas ya no se contabilizan: el 16 de julio 102.588 y el 31 de agosto 409.998. ¿Tienes los números de bajas médicas después?, ¿no se contaban porque eran reversibles, y por ello con menos impacto en la pérdida de fuerza combativa? De todas modos, esta tuvo que resentirse, y si a finales de agosto el Ostheer sufrió -si mantuvo la proporción de julio- una cifra de bajas médicas cercanas a la de bajas no médicas, es decir, unas 400.000, estos en ese momento al menos eran los que no combatían, cargaban el sistema logístico (sanitario y/o de transporte) y probablemente recibieran, por su elevado número e insuficiencia logística, una atención médica insuficiente.

Saludos
Espérame y yo volveré, pero espérame mucho
Espérame cuando las tristes lluvias lleguen, y cuando el calor llegue no dejes de esperar
Espérame y yo volveré para que la muerte rabie
No comprenderán jamás los que jamás han esperado, cómo tú del fuego me salvaste
Es que sencillamente me esperaste como nunca nadie me esperó
****************** Konstantin Simonov ******************

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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensajepor José Luis » Mié Jul 04, 2012 11:24 pm

¡Hola a todos!

Grossman, cítame las bajas por las entradas del diario de Halder, si no me pierdo. El 6 de julio, Halder anotó en su diario las bajas desde el 22 de junio al 3 de julio, es decir, un total de 54.000 bajas (38.809 heridos, 11.822 muertos y 3.961 desaparecidos. Total: 54.592). Y luego anota: "El gran número de bajas médicas (casi 54.000) igualando prácticamente las bajas sangrientas, es del todo notable". Por tanto, las bajas totales, incluyendo las médicas, son de unas 108.000.

Las bajas médicas son los reportados como "enfermos" y Halder no las vuelve a citar en los siguientes informes. A este respecto, Stahel comenta que el problema es que la mayoría de los informes de bajas alemanas sólo reflejan las estadísticas de los muertos, heridos y desaparecidos, pero ignoran el número de enfermos. Dependiendo de las condiciones locales, sigue Stahel, y la época del año, el número de hombres enfermos podía superar en un margen considerable el número de bajas causadas por el enemigo. Y remata que los informes del verano de 1941 rara vez hacen referencia al número de hombres enfermos, disfrazando una pérdida oculta, pasada por alta repetidamente en los informes de fuerza de combate. En otras palabras, los informes de bajas alemanas suelen reflejar cifras inferiores a las bajas reales, pues no acostumbran a reflejar los enfermos. Stahel bebe aquí de Kroener, del volumen V/I del Das Deutsche Reich und der Zweite Weltkrieg, p. 884. Véase Stahel, p. 212 y nota 16.

Las cifras de bajas que he citado de Halder a lo largo de mis intervenciones no incluyen los enfermos. Creo que la última cifra que di corresponde a la anotación de 3 de septiembre, que recoge las bajas desde el 22 de junio al 31 de agosto (409.998).

El 10 de septiembre anota las bajas ocurridas desde el 22 de junio al 26 de agosto, un total de 441.100 heridos, muertos y desaparecidos. El 14 de septiembre anota las bajas desde el 22 de junio al 10 de septiembre y expecifica que no incluye las bajas médicas. Total 459.511. El 17 de septiembre anota las bajas desde el 22 de junio al 16 de septiembre, excluyendo las médicas. Total: 476.552.

Ya por acabar esta muestra, tras la victoria en Kiev, el 27 de septiembre anota Halder el total de las bajas del Ostheer en el frente oriental desde el 22 de junio al 23 de septiembre de 1941: 17.611 oficiales heridos (12.413), muertos (4.784) y desaparecidos (414); y 505.222 suboficiales y tropas heridos (376.225), muertos (106.231) y desaparecidos (22.766). Gran total: 522.833. Y especifica que se excluyen las bajas médicas.

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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensajepor Grossman » Jue Jul 05, 2012 1:31 am

¡Hola!

José Luis escribió:Grossman, cítame las bajas por las entradas del diario de Halder, si no me pierdo

Son:

hasta el 3 de julio, 54.000+54.000: (37) Staehl, 212
hasta el 16 de julio, 102.588: (52) The War Journal...Vol. VI, 257-258 (19-7-1941)
hasta el 31 de agosto, 409.998: (106 )The War Journal...Vol. VII, 81-82 (3-9-1941)

El capítulo de Kroener que cita José Luis aporta información interesante sobre el problema de los enfermos, que de forma resumida dejo a continuación.

Debido a las dificultades logísticas y características climáticas, los heridos del Frente Oriental padecieron en verano de 1941 una mortalidad un 30% mayor que los del Frente Occidental en 1940, y en invierno un 49% mayor. Un 60% de los heridos recibía el alta en 6 meses o menos.

Entre los enfermos (los que no tenían heridas traumáticas) la mortalidad fue mucho menor, de un 0,7% entre septiembre 1941 y agosto 1942. El 49% de los enfermos recibía el alta en el transcurso del mes siguiente, y un 23% adicional en los dos meses siguientes (sumados, un 72% en dos meses o menos). Las causas típicas de enfermedad en el Frente Oriental en el período mencionado eran el tifus exantemático epidémico (sobre todo a partir de 1942), la infección intestinal paratifoidea y la disentería. Las infecciones respiratorias catarrales constituían alrededor del 50% en Heer y Luftwaffe, y las intestinales el 27%. La prevalencia de enfermedades venéreas, en cambio, era baja en comparación con el Frente Occidental.

Estas estadísticas no recogen las bajas que fueron atendidas médicamente en las enfermerías en lugar de en los lazaretos, por lo que la prevalencia real sería mayor.

Un estudio emprendido a principios de 1943, y que cubrió los primeros tres años y medio, reveló una razón de heridos/enfermos en el Heer de 1:2,1 y en la Luftwaffe de 1:6,9. Esta razón, cuando se llevaban 12 días de combate, era de 1:1,4 (38.000 vs 54.000).

El 31 de julio, se contaban 120.409 heridos y 17.000 enfermos no recuperables. En agosto la cifra de enfermos se elevó, sobre todo por los requerimientos de las largas marchas a pie. En octubre y noviembre de 1941 la razón heridos/enfermos fue de 1:1,9 por influencia clara de las condiciones climáticas. En diciembre el Ostheer alcanzó una cifra de 90.000 bajas por enfermedad, debidas sobre todo a lesiones por congelación. Estos enfermos tenían una recuperación más rápida que los heridos (el 70% alta en 6 meses o menos y el 85% en un año o menos), y su mortalidad era reducida (1,5%), pero constituyeron una cifra elevada de bajas en los meses de invierno (228.000).

Vemos pues, con estos datos, que las enfermedades eran causa de baja más numerosa en comparación con heridos, pero se recuperaban mucho antes y más, salvo en congelaciones y presumiblemente el tifus exantemático epidémico. Habría que ver también en qué condiciones daban el alta a los que habían sufrido procesos intestinales y debían cubrir después largas distancias a pie y cargados. A destacar que el Ostheer no podía contar, al menos en los 6 meses siguientes, con el 40% de los heridos.

Saludos cordiales

Fuente: “Das Deutsche Reich und der Zweite Weltkrieg. Bd.5/1 Organisation und Mobilisierung des deutschen Machtberichs. Kriegsverwaltung, Wirtschaft und personelle Ressourcen 1939-1941” DVA (1988) p.878-84
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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensajepor José Luis » Jue Jul 05, 2012 8:12 am

¡Hola a todos!

Por acabar el año con las pérdidas del Ostheer, según el diario de Halder. Siempre desde el 22 de junio.

-Hasta el 30 de septiembre: 18.235 oficiales heridos (12.886), muertos (4.926) y desaparecidos (423); 532.804 suboficiales y tropas heridos (396.761), muertos (111.982) y desaparecidos (24.061). Total: 551.039 bajas, sin incluir las médicas. El equivalente, señala Halder, al 16,20 por ciento de la fuerza media actual del Ostheer de 3,4 millones. (Halder, 4-10-1941).

-Hasta el 6 de noviembre: 22.432 oficiales heridos (15.919), muertos (6.017) y desaparecidos (496); 663.676 suboficiales y tropas heridos (496.157), muertos (139.164) y desaparecidos (28.355). Total sin incluir bajas médicas: 686.108 bajas, el 20,17 por ciento de la fuerza media del Ostheer. (Halder, 10-11-1941).

-Hasta el 13 de noviembre: 22.813 oficiales heridos (16.208), muertos (6.107) y desaparecidos (498); 676.913 suboficiales y tropas heridos (506.417), muertos (141.764) y desaparecidos (28.732). Total sin incluir bajas médicas: 699.726, el 20,58 por ciento del Ostheer. (Halder, 17-11-1941).

-Hasta el 23 de noviembre: 24.415 oficiales heridos (17.384), muertos (6.513) y desaparecidos (518); 710.303 suboficiales y tropas heridos (531.657), muertos (148.452) y desaparecidos (30.194). Total sin incluir bajas médicas: 734.718, el 22,96 por ciento del Ostheer. (Halder, 28-11-1941).

-Hasta el 10 de diciembre: 25.609 oficiales heridos (18.220), muertos (6.827) y desaparecidos (562); 749.469 suboficiales y tropas heridos (561.575), muertos (155.972) y desaparecidos (31.922). Total sin incluir bajas médicas: 775.078 bajas, el 24,22 por ciento del Ostheer. (Halder 14-12-1941).

-Hasta el 31 de diciembre: 26.755 oficiales heridos (19.016), muertos (7.120) y desaparecidos (619); 804.148 suboficiales y tropas heridos (602.292), muertos (166.602) y desaparecidos (35.254). Total sin incluir bajas médicas: 830.403 bajas, el 25,96 por ciento del Ostheer.

A la cifra de bajas totales de cada caso se le puede añadir un 20 por ciento más de bajas médicas. No es una suma segura, pero sí indicativa, tomada de las bajas médicas de dos cuerpos de ejército en un momento dado (Stahel, Kiev). Por tanto, si a ese total de 830.403 bajas del Ostheer en la campaña de 1941 en la URSS le añadimos un supuesto 20 por ciento de bajas médicas, estaríamos hablando de casi un millón de bajas o un 31 por ciento de su fuerza total promedia.

El 5 de febrero de 1942 el Dr. Handloser informa a Halder que las bajas médicas del Ostheer son de 60.000 más 977 oficiales, lo que en esas fechas dejaría muy elevado el porcentaje del 20% que he usado antes.

El 20 de marzo de 1942, cuando prácticamente se ha puesto fin a la contraofensiva soviética, las bajas del Ostheer son de 32.485 oficiales heridos (23.026), muertos (8.640) y desaparecidos (819), y 1.040.581 suboficiales y tropas heridos (773.490), muertos (216.919) y desaparecidos (50.122); es decir, un total sin incluir bajas médicas de 1.073.066 bajas, el 33,53 por ciento de la fuerza media del Ostheer (3,2 millones de hombres). (Halder, 25-3-1942). Ese porcentaje subiría al 36,49 por ciento el 30 de abril (Halder, 5-5-1942), y al 37,96 por ciento el 20 de mayo (Halder, 25-5-1942), al 39,58 por ciento el 10 de junio (Halder, 14-6-1942), al 41,62 por ciento el 30 de junio (Halder, 5-7-1942), al 42,59 por ciento el 10 de julio (Halder, 14-7-1942), al 43,47 por ciento el 20 de julio (Halder, 25-7-1942), al 44,65 por ciento el 31 de julio (Halder, 5-8-1942), y al 46,02 por ciento el 10 de agosto (Halder, 16-8-1942), última anotación con porcentaje de Halder. Su última cifra de bajas corresponde al 10 de septiembre: 1.637.280 oficiales, suboficiales y tropas heridos, muertos y desaparecidos (Halder, 15-9-1942), lo que sería más del 50 por ciento de la fuerza total promedio del Ostheer (3,2 millones) citada en las fechas anteriores.

El problema con las bajas alemanas no fue sólo que no se podían compensar numéricamente con reemplazos, sino que las bajas de los primeros meses de Barbarroja eran de oficiales, suboficiales y tropas bregados, en su mayor parte, en las campañas de Polonia, Escandinavia, Países Bajos y Francia, Balcanes; es decir, la flor y nata del ejército; los reemplazos no dejaban de ser novatos sin ninguna experiencia de guerra. Lo mismo sucedió, mutatis mutandis, en el Ejército Rojo durante los primeros meses de campaña: perdieron a sus elementos mejor entrenados y recibieron reemplazos sin apenas entrenamiento y medianamente armados, cuando lo estaban. La diferencia entre ambos oponentes era que los soviéticos podían suministrar regularmente reemplazos para compensar sus bajas por asombrosas que fueran; los alemanes no.

El déficit de personal en el Ostheer fue un factor decisivo del capítulo de sus carencias; los otros fueron la escasez y/o carencia de material de recambio para su armamento y vehículos, la escasez de combustible y aceite, la escasez de tanques y vehículos blindados y la escasez de vehículos de transporte de suministros (dado que fallaron las expectativas ferroviarias). Estas carencias, unidas al difícil terreno del teatro soviético y a la resistencia y empuje del Ejército Rojo (que fue determinante), no podían ser solventadas jamás por la mejor táctica y estrategia militares en la dirección de la campaña ni en la elección y prioridad de los objetivos operacionales. Era un problema insoluble para los alemanes y por ello, retrospectivamente, se puede decir que la campaña estaba condenada al fracaso antes de empezar.

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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensajepor Grossman » Jue Jul 05, 2012 8:57 am

¡Hola!

José Luis escribió:A la cifra de bajas totales de cada caso se le puede añadir un 20 por ciento más de bajas médicas. No es una suma segura, pero sí indicativa, tomada de las bajas médicas de dos cuerpos de ejército en un momento dado (Stahel, Kiev). Por tanto, si a ese total de 830.403 bajas del Ostheer en la campaña de 1941 en la URSS le añadimos un supuesto 20 por ciento de bajas médicas, estaríamos hablando de casi un millón de bajas o un 31 por ciento de su fuerza total promedia.

Ese cálculo difiere totalmente de lo que se extrae de Kroener, que habla de una tasa de bajas de heridos versus enfermos entre 1:1.5 y 1:2, o dicho de otra forma, de un 150% o 200% más. A partir de esos porcentajes, a la cifra de bajas de diciembre de 1941, donde 621.308 eran de heridos, correspondería sumar un número de enfermos entre 932.000 y 1.242.000, por lo que el número de bajas totales (muertos, desaparecidos, heridos y enfermos) estaría entre 1.762.000 y 2.000.000. Con el agravante de que en invierno la mortalidad entre los heridos fue elevada, y que el gran número de enfermos por congelación tenían bajas largas.

Saludos
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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensajepor Grossman » Jue Jul 05, 2012 10:35 am

Las anteriores me parecen unas cifras tan asombrosas, que por ahora las pondría en cuarentena, y veré si próximamente logro averiguar algo más sobre las mismas.

Saludos cordiales
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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensajepor José Luis » Jue Jul 05, 2012 12:24 pm

Grossman escribió:
José Luis escribió:A la cifra de bajas totales de cada caso se le puede añadir un 20 por ciento más de bajas médicas. No es una suma segura, pero sí indicativa, tomada de las bajas médicas de dos cuerpos de ejército en un momento dado (Stahel, Kiev). Por tanto, si a ese total de 830.403 bajas del Ostheer en la campaña de 1941 en la URSS le añadimos un supuesto 20 por ciento de bajas médicas, estaríamos hablando de casi un millón de bajas o un 31 por ciento de su fuerza total promedia.



Ese cálculo difiere totalmente de lo que se extrae de Kroener, que habla de una tasa de bajas de heridos versus enfermos entre 1:1.5 y 1:2, o dicho de otra forma, de un 150% o 200% más. A partir de esos porcentajes, a la cifra de bajas de diciembre de 1941, donde 621.308 eran de heridos, correspondería sumar un número de enfermos entre 932.000 y 1.242.000, por lo que el número de bajas totales (muertos, desaparecidos, heridos y enfermos) estaría entre 1.762.000 y 2.000.000. Con el agravante de que en invierno la mortalidad entre los heridos fue elevada, y que el gran número de enfermos por congelación tenían bajas largas.


El problema es que esa cifras no se deberían exponer así, pues llevan a confusión.

En primer lugar, y por si alguien no lo tiene claro, las cifras de bajas que se dan son acumuladas, es decir bajas que se han producido desde el 22 de junio hasta una fecha determinada. Esto quiere decir que cuando decimos, por ejemplo, que el Ostheer tenía al 31 de diciembre de 1941 un total de 602.292 suboficiales y tropas heridos nos estamos refiriendo, obviamente, al número total de heridos desde el comienzo de la campaña, no al número de heridos que había en diciembre. Los heridos se recuperan de sus heridas y vuelven al combate. Por tanto, y si damos por buena la estimación de Kroener sobre el tiempo de media que precisaban los heridos para su recuperación, en diciembre habría realmente en torno a 361.000 bajas permanentes por heridos (60 por ciento del total). Si a esta cifra añadimos el número de bajas irrecuperables (muertos y desaparecidos) de suboficiales y tropas, tendríamos unas bajas permanentes de 562.856 (361.000+166.602+35.254).

Las bajas por enfermedad deben recibir otro tratamiento en la exposición, en mi opinión. No se puede exponer, para evitar la confusión, que el Ostheer tuvo desde el 22 de junio al 31 de diciembre de 1941 entre 900.000 y 1.200.000 enfermos, y concluir que las bajas totales (heridos, muertos, desaparecidos y enfermos) hasta el 31 de diciembre eran de entre 1,76 millones y 2 millones. Si aceptamos que de los 6 meses de 1941 (junio-diciembre), el peor en bajas por enfermedad fue diciembre (con 90.000 bajas), ni siquiera a una media de 90.000 bajas de enfermedad por mes pasaríamos de 540.000. Incluso si proyectamos las bajas por enfermedad de los doce primeros días de campaña de casi 54.000 a 120.000 al cumplirse el primer mes de campaña, una media de 120.000 bajas de enfermedad por mes, que me parece extraordinariamente exagerada, nos daría un total de 720.000 hasta el 31 de diciembre.

Sea como fuere, si un 72 por ciento de los enfermos recibía el alta en dos meses o menos, los enfermos reales al 31 de diciembre de 1941 serían como máximo unos 202.000 en mi promedio exagerado de 120.000 enfermos por mes. Sabemos, sin embargo, que en diciembre, según Kroener, hubo 90.000 bajas por enfermedad, y, por Halder, que al 5 de febrero de 1942 había un total de casi 61.000 bajas por enfermedad.

Stahel, en su Kiev 1941, página 233, hablando de las bajas por heridos, muertos y desaparecidos hasta el 16 de septiembre de 1941, dice que las cifras (476.552, oficiales, suboficiales y tropas) no incluyen las bajas listadas por enfermedad. Y se permite extrapolar un ejemplo de dos divisiones del IX Cuerpo de Ejército que, juntas, habían tenido desde el 22 de junio al 5 de septiembre un total de 8.000 bajas, pero añadieron otras 2.000 por enfermedad. De esta forma, según el ejemplo de Stahel, las pérdidas reales del Ostheer serían en torno a un 20 por ciento más altas. Olvidando las bajas por enfermedad acumuladas desde el principio de la campaña, esta extrapolación de Stahel me parece más conveniente para estimar el número de bajas por enfermedad que habría que sumar a los informes de bajas del Ostheer en una fecha determinada. Y por ello yo aumenté el 20 por ciento en mi anterior mensaje.

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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensajepor Grossman » Vie Jul 06, 2012 8:28 am

¡Hola!

José Luis escribió:
Grossman escribió: ... Ese cálculo difiere totalmente de lo que se extrae de Kroener, que ... ... A partir de esos porcentajes ... número de bajas totales (muertos, desaparecidos, heridos y enfermos) estaría entre 1.762.000 y 2.000.000.

El problema es que esa cifras no se deberían exponer así, pues llevan a confusión.

Eso me decía una voz interior también, aunque algo tarde. Ahora está muy claro. Muchas gracias, José Luis :-D

Saludos a todos
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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensajepor Martin Niemöller » Vie Jul 06, 2012 5:54 pm

Estimados,

en primer lugar quiero felicitar a José Luis por este gran trabajo de investigación, el cual demuestra que Hitler tenía objetivos diferentes al de la mayoría de sus generales y que su objetivo principal no era Moscú.

Desde mi punto de vista existía una gran diferencia de opiniones, opiniones que muchas veces no eran expresadas abiertamente por los generales. Sé que esto se puede interpretar como deshonestidad, pero tengo la impresión de que trataron de evitar males mayores pero obviamente no pudieron, y aunque hubieran logrado sus objetivos de todas formas éstos eran bastante dudosos de llevar a la práctica.

En mi opinión, mientras los generales trataban de convencer a Hitler que la prioridad era destruir al ejército rojo y alcanzar lo antes posible Moscú con lo cual los recursos económicos se obtendrían consecuentemente, Hitler pretendía convencerlos de que lo más importante era una especie de operación de "rapiña" para apoderarse primero de recursos económicos, pero esto implicaba que a la larga estas conquistas serían insostenibles si el grueso del ejercito rojo no era destruido, que fué lo que finalmente ocurrió.

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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensajepor José Luis » Sab Jul 07, 2012 6:46 am

¡Hola a todos!

Martin Niemöller escribió: el cual demuestra que Hitler tenía objetivos diferentes al de la mayoría de sus generales y que su objetivo principal no era Moscú.


No, al respecto de lo que comentas lo que demuestra la información que he proporcionado es: 1) que Hitler había ordenado (ordenar no es opinar) una serie de objetivos operacionales y un orden de prioridad en la consecución de los mismos; 2) que los jefes del OKH intentaron manipular ese orden de prioridades y no lo esclarecieron a los comandantes de campaña, especialmente del GEC; 3) como consecuencia los comandantes del GEC no tuvieron claro el orden de prioridades e intentaron perseguir los objetivos operacionales según su propio criterio de prioridad.

Martin Niemöller escribió:Desde mi punto de vista existía una gran diferencia de opiniones, opiniones que muchas veces no eran expresadas abiertamente por los generales. Sé que esto se puede interpretar como deshonestidad, pero tengo la impresión de que trataron de evitar males mayores


Halder y Brauchitsch debieron expresar su criterio profesional ante Hitler antes de que éste tomara una decisión respecto del orden de prioridad en la consecución de los objetivos operacionales de Barbarroja. Una vez que Hitler (Jefe del Estado y Comandante Supremo de la Wehrmacht) toma una decisión y dicta una orden, no hay opinión en contra que valga; o se cumple la orden o se dimite. Halder y Brauchitsch no sólo no expresaron su criterio profesional cuando tuvieron oportunidad y debieron en la fase de planificación, y en la fase de ejecución manipularon para subvertir el orden de prioridades ordenado por Hitler.

Martin Niemöller escribió:En mi opinión, mientras los generales trataban de convencer a Hitler que la prioridad era destruir al ejército rojo y alcanzar lo antes posible Moscú con lo cual los recursos económicos se obtendrían consecuentemente, Hitler pretendía convencerlos de que lo más importante era una especie de operación de "rapiña" para apoderarse primero de recursos económicos, pero esto implicaba que a la larga estas conquistas serían insostenibles si el grueso del ejercito rojo no era destruido, que fué lo que finalmente ocurrió.


Pues tu opinión no tiene en cuenta los hechos. Preciamente el punto 1 ("Propósito General") de la Directiva 21 de 18 de diciembre de 1940 establecía que debía destruirse el grueso del Ejército Rojo en la Rusia occidental, esto es al oeste de la línea de los ríos Dvina y Dnieper. Y en este propósito general había unanimidad total entre Hitler, el OKW, OKH, y los comandantes de los tres grupos de ejércitos. Fue el primer gran fracaso de Barbarroja, que en el caso del GEC se evidenció a partir del 10 de julio de 1941 cuando comenzó la batalla por Smolensk, que acabó convirtiéndose en la campaña de Smolensk, con su fase ofensiva y su fase defensiva (tres meses).

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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensajepor Martin Niemöller » Sab Jul 07, 2012 7:19 am

José Luis escribió:
Martin Niemöller escribió:En mi opinión, mientras los generales trataban de convencer a Hitler que la prioridad era destruir al ejército rojo y alcanzar lo antes posible Moscú con lo cual los recursos económicos se obtendrían consecuentemente, Hitler pretendía convencerlos de que lo más importante era una especie de operación de "rapiña" para apoderarse primero de recursos económicos, pero esto implicaba que a la larga estas conquistas serían insostenibles si el grueso del ejercito rojo no era destruido, que fué lo que finalmente ocurrió.


Pues tu opinión no tiene en cuenta los hechos. Preciamente el punto 1 ("Propósito General") de la Directiva 21 de 18 de diciembre de 1940 establecía que debía destruirse el grueso del Ejército Rojo en la Rusia occidental, esto es al oeste de la línea de los ríos Dvina y Dnieper. Y en este propósito general había unanimidad total entre Hitler, el OKW, OKH, y los comandantes de los tres grupos de ejércitos. Fue el primer gran fracaso de Barbarroja, que en el caso del GEC se evidenció a partir del 10 de julio de 1941 cuando comenzó la batalla por Smolensk, que acabó convirtiéndose en la campaña de Smolensk, con su fase ofensiva y su fase defensiva (tres meses).


Estimados,

José Luis, entiendo claramente el punto 1, pero te hago una pregunta, si es que se sabe, ¿qué hacía suponer a Hitler, el OKW, OKH, etc. que podía destruirse al grueso del ejercito rojo al oeste de la línea de los ríos Dvina y Dnieper?
Siempre me llamó la atención este presupuesto, sobre todo en una guerra con bastante movilidad. Lo que quiero decir, es ¿porqué exactamente en ese lugar geográfico? y ¿porqué estaban tan seguros de lograrlo?
Además, después de este fracaso, como bien dices, Hitler persiguió más los objetivos económicos que los militares, o no?

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Re: Operación Barbarroja y prioridad de Moscú

Mensajepor José Luis » Sab Jul 07, 2012 10:27 am

¡Hola a todos!

Martin Niemöller escribió:
¿qué hacía suponer a Hitler, el OKW, OKH, etc. que podía destruirse al grueso del ejercito rojo al oeste de la línea de los ríos Dvina y Dnieper?
Siempre me llamó la atención este presupuesto, sobre todo en una guerra con bastante movilidad. Lo que quiero decir, es ¿porqué exactamente en ese lugar geográfico? y ¿porqué estaban tan seguros de lograrlo?


Cuando Marcks concluyó su estudio (Operationsentwurf Ost) estimó que la reacción soviética más probable a una ofensiva alemana sería defender sus posiciones en la Rusia occidental en vez de combatir en retirada como había hecho Rusia en 1812. Si se mantenían firmes al oeste de los ríos Dvina y Dnieper, entonces los alemanes tenían la oportunidad de cercarlos con grandes operaciones de envolvimiento y destruir el grueso de sus fuerzas antes de que pudieran replegarse y establecer nuevas defensas al este de los dos ríos. Aunque Marcks contempló que también podrían combatir en retirada, pero no lo consideró probable. Luego, en su evaluación de la situación Roja (Beurteilung der Lage Rot) cambió de parecer sobre la reacción soviética más probable, decantándose por la segunda alternativa rusa, pero como esta evaluación no llegó a Halder, pues no contó para nada a efectos prácticos. Por su parte, Lossberg consideró tres escenarios en su Operationsstudie Ost: un ataque preventivo soviético que descartó finalmente por razones militares, aunque con riesgo de ejecución contra Finlandia y Rumania; una defensa firme de las fronteras occidentales; y finalmente una retirada en profundidad hacia el este. De estos tres escenarios, Lossberg creyó que el más probable de todos era el segundo y, en consecuencia, abrió su estudio subrayando los siguientes objetivos: "El objetivo de la campaña contra la Rusia Soviética es destruir la masa del Ejército Soviético en Rusia Occidental, evitar la retirada de elementos capaces-de-batalla a las profundidades de Rusia, y luego, habiendo aislado Rusia Occidental de los mares, avanzar hacia una línea que colocará en nuestras manos la parte más importante de Rusia y en la cual será fácil formar un escudo contra la Rusia Asiática". (Stahel, 48).

La Directiva 21 recogía este escenario y objetivo que declaró en su "Propósito General". Halder hizo de ello una condición sine qua non, aunque carecía de un fundamento sólido para ello. Cuando le preguntarón (no recuerdo si Bock) qué pasaría si los rusos se retiraban en vez de defender, simplemente desechó la pregunta.

De todas formas, se cumplió ese escenario, pues los soviéticos defendieron sus fronteras y posiciones occidentales, pero los alemanes no pudieron conseguir su propósito al oeste del Dvina-Dnieper pese a haber destruido y/o capturado una buena parte del Frente Occidental.


Martin Niemöller escribió:Además, después de este fracaso, como bien dices, Hitler persiguió más los objetivos económicos que los militares, o no?


Los objetivos económicos de la campaña siempre fueron importantes para Hitler, pero sin duda empezaron a ser prioritarios durante la segunda mitad de julio y la primera mitad de agosto. La declaración del Atlántico de Roosevel y Churchill y el hecho de que la campaña no discurría como se había esperado es probable que llevaran a Hitler a dudar de su esperada conclusión victoriosa de la guerra con la URSS en 1941, por lo que el Donets y el Cáucaso pasaban a primer plano.

Saludos cordiales
JL
"Dioses, no me juzguéis como un dios
sino como un hombre
a quien ha destrozado el mar" (Plegaria fenicia)


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