Richard SORGE – "El espía que salvó a Moscú”

Todo sobre el mundo de los espías durante la Segunda Guerra Mundial

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fangio
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Richard SORGE – "El espía que salvó a Moscú”

Mensajepor fangio » Mié Oct 26, 2005 12:39 pm

Comando en Jefe del Ejército – Jefatura II Inteligencia
Manual de Informaciones
Espionaje – Selección de los casos mundiales más famosos del Espionaje mundial – Tomo 1 – 1979 – Bs As, Argentina.


EL CASO SORGE

En Enero de 1945 las agencias periodísticas acreditadas en Moscú irradiaron una insólita noticia: el gobierno soviético había condecorado a varios agentes secretos –espías- por su destacada actuación durante la última guerra mundial. Eran ellos, Richard Sorge, jefe de una vasta red de espionaje que operara en el Japón, y algunos de sus colaboradores inmediatos: Max Klausen y su esposa Anna, y Branko Vukolich, el cual como el primero recibieron las condecoraciones a título póstumo.

Todas estas personas recibieron las condecoraciones de la “Orden de la Bandera Roja” y la “Orden de la Estrella Roja” mediante un decreto firmado por Anastas Mikoyan, haciendo la salvedad de que la actuación de los mismos había ahorrado millares de vidas y dinero a la causa comunista.

Poco después, una nueva circunstancia se unía a esas condecoraciones para revelar la importancia de la actuación la “red Sorge”: a mediados del año 1965 el Ministerio de Comunicaciones de la URSS editó un sello postal con la efigie de Richard Sorge, como un reconocimiento más de la extraordinaria labor de espionaje cumplida por este agente comunista.

Como lo reconociera el ex Comandante en Jefe Aliado en el Pacífico, General Douglas Mac Arthur, el caso Sorge constituye una de las páginas más conspicuas del espionaje internacional, tanto por sus resultados como por las enseñanzas que ha dejado.

Richard Sorge
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¿Cuáles fueron los méritos de Sorge, por qué tuvo éxito, y cuál fue la razón de su arresto y muerte? Eso es lo que desarrollamos a continuación.

LA RED SORGE

Hábilmente dirigida por Richard Sorge, comunista ruso, hijo de padre alemán, nacido en Bakú en el año 1895, y nieto del ex secretario de Carlos Marx en tiempos de la Primera Internacional, la “red Sorge” que operaba en el Japón llegó a lo que parece ser el ideal inasequible de todo autor policial: el crimen perfecto, y si bien fue descubierto, ello se debió a una circunstancia fortuita originada en un eslabón lejano de unos de sus colaboradores, y no a un error de parte del jefe directo. Además, conspiró el excesivo tiempo -9 años- que hacía que venía actuando la red.

Sorge, que había logrado hacerse pasar como alemán genuino, obteniendo hasta su afiliación al partido nazi, contaba con increíbles conexiones estratégicamente ubicadas. Personalmente, el jefe de la red había logrado ganarse la confianza del Coronel Eugene Ott, cuando éste se desempeñaba como agregado militar en Tokio, que al ascender a General fue nombrado Embajador en el Japón. Explotando la antigua amistad, Sorge logró ser designado nada menos que agregado de prensa de la embajada alemana, pasando por experto en cuestiones asiáticas, siendo considerado por todos los diplomáticos germanos acreditados en Tokio. Su más íntimo amigo era el encargado de seguridad y vigilancia de todos los residentes alemanes en el Imperio del Sol Naciente, el Teniente Coronel de la Gestapo, Meissinger.

Mientras tanto sus agentes principales tendían sus tentáculos en otros círculos. Osaki Hozumi, su principal agente local, mantenía análoga confianza con el príncipe Konoye, tres veces Primer Ministro del Japón. Otro agente, Branko Vukolich –de origen yugoslavo- pasaba como periodista, corresponsal de la importante Agencia Havas, habiendo logrado la confianza de varios diplomáticos occidentales, en especial del General Piggo, agregado militar británico en Tokio. Además, era íntimo amigo de James M. Cox, corresponsal de la Agencia Reuter, que tenía libre acceso a la mayoría de las embajadas occidentales. Günther Stein –judío alemán ciudadanizado británico- actuaba como corresponsal de un diario británico y también tenía acceso a las embajadas occidentales.

De tan bien situadas fuentes, la ‘red Sorge’ obtenía un caudal de información calificada de primer orden, relativa a todos los asuntos vitales, políticos, militares y económicos del área, que luego transmitía a la URSS mediante radios clandestinas y correos secretos atendidos por Max Klausen.

LOS EXITOS DE SORGE

Los éxitos logrados por la ‘red Sorge’, y especialmente por éste en persona, fueron fundamentales y decisivos tanto para el desarrollo de la guerra como para la conducción futura del espionaje soviético.
En primer lugar, gracias a las informaciones suministradas por la red, el Kremlin pudo saber:
1ro- que el Japón no llevaría adelante en 1939 ningún plan agresivo en Manchuria después del sonado choque armado de Nomonhan entre fuerzas rusas y niponas,
2do- que Alemania estaba concentrando de 170 a 190 divisiones a lo largo de la frontera soviética y que la invasión alemana comenzaría el 20 de junio de 1941 (en realidad comenzó el 22 de dicho mes),
3ro- que a pesar de la alianza germano-japonesa, Japón no iba a seguir el ejemplo de su aliado y que no atacaría a la URSS. De esta manera, las numerosas divisiones soviéticas que guarnecían las fronteras manchurianas fueron trasladadas tranquilamente al frente occidental, llegando oportunamente para la defensa victoriosa de Moscú, cuya batalla decidiera prácticamente la suerte de la campaña en Rusia. De ahí el mote que rodeó después a Sorge: “el espía que salvó a Moscú”.

Asimismo, Sorge y sus colaboradores pudieron establecer con bastante exactitud que los japoneses iniciarían su campaña de conquistas en el sudeste asiático, y que antes de finalizar 1941 atacarían a las bases norteamericanas de las Filipinas, Wake y Hawaii. Como es obvio suponer, Stalin, en cuyo poder obraban estas informaciones, nunca alertó a sus ‘aliados y amigos’ occidentales sobre el inminente peligro que corrían. Veamos ahora el estudio crítico de la ‘red Sorge’.

LA MISION Y SU PLANEAMIENTO

La misión –o el objetivo- de la ‘red Sorge’ era obtener la mayor cantidad y calidad de informaciones sobre la política japonesa hacia la URSS después del incidente de Nomonhan, a fin de determinar las posibilidades y capacidades de un ataque japonés en Manchuria.

Análisis de la misión y plan de acción. Sorge había recibido instrucciones generales sobre la misión, pero por encima de todo estaba la necesidad de establecer si el Japón se proponía atacar a la URSS, y de ser así, cuál era su verdadera potencialidad militar y económica.

Sorge, luego de estudiar detenidamente la misión la desdobló en los siguientes objetivos fundamentales desde el punto de vista informativo:

1ro) Política del Japón con respecto a la URSS. ¿Tiene el Japón intención de atacar a la URSS? Después de 1939, este punto pasó a tener la mayor importancia.

2do) Organización, armamento y orden de batalla de la fuerzas armadas japonesas, con especial atención a sus preparativos militares en Manchuria.

3ro) Relaciones nipo-germanas. El gobierno soviético estimaba desde el principio que era inevitable que Alemania y el Japón estrecharan su amistad en detrimento de la URSS. Después de la firma del Pacto Anti-Komintern (27 de septiembre de 1940) esta cuestión pasó a primer plano.

4to) Política y actividades japonesas en China.

5to) Desenvolvimiento de las relaciones del Japón con EEUU y Gran Bretaña, ya que los jerarcas soviéticos creían que estos países irían a apoyar a los japoneses en su ataque a la URSS. Más tarde esas relaciones interesaban para determinar la posibilidad que tendrían para dilatar o suspender la agresión japonesa, y la reorientación de ésta hacia el sudeste asiático.

6to) Detallada observación del papel jugado por las fuerzas armadas japonesas en la política de este país.

7mo) Sistemática observación de las operaciones y desarrollo industrial del Japón.

Descripción del medio ambiente operacional. El antagonismo entre rusos y japoneses era antiguo y profundo, sobre todo después de la guerra de 1905 que terminara con la derrota rusa. Las ambiciones japonesas sobre la Manchuria y las tierras siberianas eran asimismo evidentes, y el choque de Nomonhan, donde intervinieron fuertes efectivos militares por ambos bandos, hacía suponer futuros choques de mayor envergadura.

El Japón estaba pasando por una etapa de desarrollo industrial intensa con el objeto de remontar sus fuerzas armadas para una guerra larga que se veía inevitable. La preponderancia de los jefes militares era decisiva, y todo funcionaba con fines bélicos. Paralelamente, los servicios de seguridad nipona en especial la ‘Tokkoka’ (policía secreta especial) perfeccionaban sus métodos de contrainteligencia, enfocándolos especialmente sobre las potencias occidentales que se oponían a sus planes. Por eso, la red Sorge, al operar desde la embajada alemana, país aliado del Japón, gozaba de tanta libertad y pudo obtener tan brillantes éxitos.

FORMAS DE OPERAR Y SEGURIDAD

Sorge se constituyó en un verdadero maestro en el arte de la reunión de informaciones. Sus medidas de seguridad y directivas operativas constituyen todo un modelo en su género y, decididamente, fueron adoptadas por el resto del espionaje soviético.

Los tres principales principios en que basó su trabajo eran los siguientes:
1ro) La red debe evitar todo contacto con el partido comunista local, legal o ilegal.
2do) En lo posible no debía figurar ningún agente de nacionalidad soviética declarada en la red.
3ro) La red debía ser del tipo celular ramificada, evitándose que los integrantes se conocieran entre sí, ni supieran la misión concreta de la red, y aun para qué organismo estaban trabajando.

La base general del trabajo se basaba en la división de las tareas de reunión, asignándolas a las personas más aptas para cada tipo de información, de acuerdo con su capacidad, conocimientos e infiltración lograda. No obstante, en determinados casos particulares, todos los miembros de la red estaban concentrados en un solo problema, independientemente de su especialidad habitual. Las necesidades eran planteadas a cada agente o jefe de célula en particular, de manera que los miembros de la red sólo sabían lo que el Jefe les decía respecto a las misiones encomendadas y a las partes específicas asignadas a cada uno de ellos.

En cada reunión, los agentes debían suministrar datos sobre todos los problemas en los que aquél estuviera interesado o creyese importante. Dentro del enorme caudal de informaciones recogidas, Sorge seleccionaba a veces, y llamaba la atención a sus agentes sobre cuestiones que consideraba dignas de una actuación especial. Otras veces decía que un problema carecía de interés en lo referente a las finalidades perseguidas, o llamaba la atención sobre el hecho de que se había aportado mucha información contradictoria y que era preciso que se recogieran informes más exactos a fin de determinar las verdaderas causas de los acontecimientos.

Como regla general, no acostumbraba a revelar a sus colaboradores la forma en que él utilizaba la información recogida; solamente Klausen, que manejaba el cifrado y la transmisión, sabía lo que su jefe enviaba a Moscú, y lo que desechaba por superfluo. De todas maneras, Sorge se reservaba la decisión del medio de transmisión a utilizar.


continuará...
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Mensajepor Linus » Vie Oct 28, 2005 11:22 pm

Fangio, el material que publicaste me parece excelente. Tenía referencias de espionaje soviético en japón pero con tu aporte he quedado informado de gran manera y especialmente por los logros de esa red.... Muy interesante
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"Volverán las almas de esos héroes a jurar de nuevo a su bandera. Honrará la patria a todos ellos, su memoria guardará", Adiós al Séptimo de Línea.

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Mensajepor fangio » Sab Oct 29, 2005 2:29 pm

última parte...

Directivas para el personal. Sorge había dictado una serie de directivas para orientar la forma de trabajar del personal de su red. De esas directivas podemos señalar las siguientes:

a) De carácter general. No dar la impresión de tener interés en saber las cosas. Las personas enteradas de asuntos de importancia rehusarán hablar si sospechan del interés de uno en obtener información. Si se da la impresión de tener mejor información que la que puede obtenerse, es seguro que se obtendrá la información que tiene la otra persona. Es conveniente especializarse en algo y constituirse en fuente de consulta para otras personas. No se puede ser buen agente si al mismo tiempo no se es una buena fuente de información para otro, pero esto sólo se logra merced a experiencias y largos estudios (1).

b) De seguridad. Deben evitarse los tratos con comunistas o simpatizantes. Todo contacto con agentes de Moscú (inspectores, correos, o agentes especiales) deben realizarse en el mayor secreto, sin anotar ni mencionar nombres. La estación de radio debe ser desmontada después de cada transmisión y trasladada a otra parte. Cada mensaje debe radiarse desde un lugar distinto cada vez. La clave de radio debe ser alterada para cada emisión. Nadie debe conocer el trabajo de otro: lo que no se sabe no se puede confesar, ni siquiera al ser sometido a tortura. Cada persona debe tener un nombre de encubrimiento; los verdaderos no deben ser nunca empleados, ni por escrito, ni por radio, ni en conversaciones de ninguna índole que mantengan los miembros de la red. Los nombres de lugares deben ser dados en clave, usando otros en lugar de los verdaderos; jamás emplear los nombres correctos (usar, por ejemplo, Viena por Moscú, Singapur por Tokio, etc.). Deben destruirse los documentos una vez utilizados. Nunca debe admitirse a un ciudadano soviético en una célula.

c) Selección y reclutamiento de agentes. Deben preferirse aquellas personas que por sus actividades normales estén en condiciones de aportar gran cantidad de información sobre temas científicos. En lo posible debe prescindirse de las mujeres por ser ‘absolutamente inadecuadas’ y emplear sólo hombres cultos y de criterio agudo. Emplear personas que sin pertenecer al partido, ni haber tenido actuación manifiesta en él, sean de profundo convencimiento ideológico marxista. Preferir a personas con experiencia en la actividad informativa.

d) Establecimiento de enlaces. Las formas de establecer enlaces entre los distintos agentes y jefes de células y jefe de la red debían ajustarse a las siguientes directivas: era necesario convenir de antemano la fecha, hora y procedimiento a emplear por ambas partes. Los procedimientos más recomendados eran: vestir de manera convenida y entablar una conversación de forma también convenida, por ejemplo: -mencionando los nombres cada uno; -dividiendo un apellido o nombre en sílabas y cada uno decir parte de los mismos; -dar un apellido para completarlo con el nombre correspondiente; -presentar tarjetas de visita partidas en forma especial, cada uno tenía una parte que ensamblaba correctamente; -presentar un billete, teniendo la otra persona otro billete con la numeración correlativa; -mencionando el contenido de un libro, o haciendo referencias sobre obras de arte o discos; -reservando entradas contiguas en un teatro o espectáculo público; -encontrarse en comercios y adquiriendo efectos convenidos; -encendiendo cigarros o pipas en forma especial; -llevando paquetes de forma y envoltorio convenidos; -etc.

e) Encubrimiento y autofinanciación. Todos los miembros de la red debían tener una actividad legal que justificara sus actividades sin llamar la atención y que, además, ayudara a financiar las actividades generales. En este sentido es de destacar que el funcionamiento de la red Sorge era muy económica para la Inteligencia soviética, ya que la mayoría de sus integrantes actuaba por razones ideológicas y no con fines de lucro personal. A título ilustrativo podemos decir que el gasto mensual de la red, integrada por alrededor de 20 agentes, insumía escasamente la suma de 1.500 dólares; el resto de los gastos se obtenía por autofinanciación. Por ejemplo, los esposos Klausen tenían una fábrica de planchas hedográficas que abastecía al mismo Ejército japonés. Gracias a este establecimiento, los Klausen habían logrado alcanzar una holgada posición en el ambiente comercial de Tokio, instalando incluso una sucursal en Mukden (Manchuria). Esta firma comercial servía de encubrimiento para las remesas de dinero que la red recibía de Moscú a través de los bancos norteamericanos. Los demás integrantes desarrollaban actividades normales rentadas (periodistas, empleados gubernamentales, funcionarios estatales, etc.).

(1) Sorge actuaba en Tokio como un agudo conocedor de los problemas asiáticos. Escribía artículos de geopolítica asiática, que publicaban las revistas especializadas de Berlín, siendo muy consultado por todos los funcionarios diplomáticos alemanes que llegaban a Japón o que debían efectuar informes sobre la realidad asiática. De esa manera se hizo indispensable en la embajada alemana y logró el cargo de agregado de prensa de la misma.

EJECUCION

Para realizar su vasta obra Sorge contaba con los medios y agentes necesarios. Su red comprendía varias células ramificadas, cuyos principales jefes eran: Osaki Hozumi, lugarteniente de Sorge y el miembro más importante de la red, especialista en temas políticos y económicos, editor de libros, desempeñaba también un cargo en la Dirección del ferrocarril de Manchuria; era amigo del príncipe Konoye y de su círculo, conocía a Sorge desde el año 1930 habiendo operado con éste en China en una operación anterior. Branko Vukolich, periodista ‘neutral’ de origen balcánico, representante de una revista francesa y un periódico yugoslavo, residía en Tokio desde 1932, donde había llegado desde París. Minami Ryuichi, era un ‘nisei’ (japonés nacido en el exterior, en este caso en Estados Unidos) que actuaba en Japón con el nombre de Miyayi Yotoku habiendo llegado a Tokio en 1933 procedente de Los Angeles. En Estados Unidos era miembro activo del Partido Comunista, de ahí su cambio de personalidad al actuar en Japón. Era un gran idealista y había logrado infiltrarse en las oficinas del general Ugaki, que fuera ministro de Relaciones Exteriores de Japón y opositor del príncipe Konoye.

Cada jefe de célula ramificada contaba a su vez con una serie de informantes que reunían un caudal de información considerable. Además el propio Sorge explotaba al máximo su infiltración en la embajada alemana, mientras que Günther Stein, un agente especial de Sorge, hacía lo mismo con los círculos allegados a la embajada británica y el periodismo occidental en Tokio. Max Klausen era el encargado de las comunicaciones y atención de los correos. Estos por su parte se utilizaban para enviar documentos de importancia cuya extensión tornaba imposible el empleo de las radios clandestinas; en estos casos se empleaban microfotografías hábilmente disimuladas.

FINALIZACION DE LA OPERACIÓN Y DETENCION

Habiendo obtenido e informado lo esencial de la misión, es decir habiendo logrado determinar que los esfuerzos japoneses no se dirigían hacia el oeste –contra la URSS- sino contra el sur y sudeste –Indochina, Filipinas e islas del Pacífico- Sorge creyó que su trabajo había terminado. En efecto, el 15 de octubre de 1941, junto con sus últimas conclusiones, Sorge solicitó a su central el repliegue de la red. Después de nueve años de intenso trabajo las medidas de seguridad dispuestas por él se habían agrietado y aflojado muchos resortes que hacían a la supervivencia misma de la red. Klausen le observó que le parecía un tanto prematuro el repliegue, sobre todo en vísperas de acontecimientos de tanta envergadura como era la ofensiva nipona. Así fue que el pedido de repliegue no fue nunca transmitido. Tres días más tarde Sorge y Klausen eran detenidos por la ‘Tokkoka’. El resto de la red fue cayendo rápidamente y a los pocos días dejaba de existir.

¿Por qué fue detenido Sorge y su red descubierta?

Ni la policía japonesa ni la ‘Tokkoka’ ni ningún otro organismo de seguridad nipón se habría percatado de la existencia de la red de Sorge si no hubiera sido por una denuncia vengativa de origen pasional. En efecto, fue un influyente miembro del partido comunista ilegal japonés, Ito Ritsu, que trabajaba en el ferrocarril de la Manchuria, el que al ser detenido por sus actividades partidarias y ante el sufrimiento del interrogatorio de la ‘Tokkoka’ y para vengarse de una mujer, denunció a ésta como su cómplice, sin saber que la misma integraba una célula de la red de Sorge. Detenida la mujer en junio de 1941 y sometida a iguales tratamientos, terminó por confesar que trabajaba para una célula cuyo jefe era Miyagi. La detención de Miyagi desencadenó el descubrimiento de la red y en la madrugada del 19 de octubre de ese año Sorge fue arrestado en su domicilio. En septiembre de 1943 fue sentenciado y el 7 de noviembre de 1944 (nadie se explica por qué tanto tiempo después) ejecutado con su principal colaborador Ozaki. Estos fueron los únicos de la red en ser ejecutados, el resto fue encarcelado; pero al llegar la paz y la fuerza de ocupación norteamericana fueron puestos en libertad. Actualmente el causante indirecto de la muerte de Sorge, Ito Ritzu está en libertad y forma parte del Comité Central del Partido Comunista japonés.

CONCLUSIONES Y ENSEÑANZAS

Desde el punto de vista profesional muchas son las enseñanzas que ha dejado la actuación de la red Sorge; entre ellas podemos señalar:

1ro- Errores del espionaje:
a) no se había establecido dentro de la red ningún sistema de alarma para casos de urgencia, ya que sólo se efectuaban los enlaces y contactos por medio de citas concertadas de antemano.
b) Se violó uno de los tres principios fundamentales establecidos por el mismo Sorge: incorporar a la red a agentes pertenecientes o militantes en el partido comunista. En este caso particular se trató de la incorporación de la mujer comunista. Sus consecuencias fueron que el servicio de inteligencia japonés al investigar los antecedentes de la agente referida descubrió la trama de la red de Sorge.

2do- Errores del contraespionaje:
En este caso especial el contraespionaje japonés no ha demostrado mayores aciertos dado que la red pudo funcionar durante tanto tiempo y obtener tantas informaciones valiosas. El descubrimiento de la misma, como hemos visto no se debió a medidas acertadas tomadas para impedir el espionaje comunista, sino que se debió a una causa indirecta, completamente ajena a esa intención de seguridad. Luego, sólo pueden señalarse las fallas:
a) No se investigaba debidamente los antecedentes de los extranjeros que ingresaban al país especialmente de aquellas personas que iban a desarrollar actividades de importancia como era el caso de los corresponsales extranjeros.
b) Tampoco se investigaba a las personas que frecuentemente efectuaban viajes al exterior, como sucedía con los correos de Sorge.
c) No se prestó mucha atención a la irradiación de mensajes clandestinos radiales, como los que efectuaba la red de espionaje, a pesar de que se tenía conocimiento de ello.
d) No se ejerció un prolijo control de los antecedentes del personal técnico empleado en ciertos organismos estatales de importancia, lo cual permitió la infiltración y trabajo de elementos criptocomunistas.

Con respecto al contraespionaje alemán, puede decirse que le mismo había sido totalmente sorprendido y que ninguna medida se había tomado para investigar los antecedentes de Sorge.

3ro- Aciertos del espionaje:
a) Apropiada selección de personal, prefiriéndose aquellas personas ajenas al partido, pero de gran idealismo marxista-leninista.
b) Apropiados encubrimientos de los agentes que, además, permitían la autofinanciación de la red.
c) Adecuado despliegue de medios.
d) Correcta orientación del trabajo de reunión y medidas de seguridad informativa para el desempeño de las células y agentes.
e) Reducción al mínimo de los contactos personales.
f) Adecuado aprovechamiento de las fuentes de información disponibles.
g) Oportuna y correcta evaluación y transmisión de la información obtenida.
h) Empleo de agentes con profundo conocimiento del ambiente operacional donde se desarrollaron las actividades.

4to- Ventajas y desventajas de los métodos empleados:
Posibilitaron el logro de valiosas informaciones en tiempo y su oportuna transmisión, permitieron la actuación de la red impunemente durante un lapso prolongado y, finalmente, posibilitaron el cumplimiento de la misión impuesta. Por otro lado, la prolongada actuación de la red permitió el conocimiento mutuo de los agentes, lo cual posibilitó al Servicio de Inteligencia japonés llegar a conocer toda la red y la aprehensión de sus integrantes.
Desde otro punto de vista, la actuación y éxitos de la red Sorge ponen una vez más en evidencia que no son más peligrosos los más estruendosos y ostentosos comunistas, sino aquellos que en la oscuridad de su enmascaramiento e infiltración en todos los órdenes de la actividad humana, trabajan cotidianamente para minar y destruir los valores permanentes de nuestra civilización occidental cristiana; ya sea subvirtiendo y agitando las masas, como informando e investigando nuestras debilidades para facilitar el accionar estratégico del comunismo internacional.

¿HA MUERTO REALMENTE SORGE?

Los homenajes ‘póstumos’ dedicados a la memoria de Sorge –la emisión de un sello soviético, el otorgamiento de altas condecoraciones- ha oscurecido un tanto la cuestión planteada sobre el real destino del conspicuo espía ruso.

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En efecto, muchas circunstancias han concurrido para que se sospeche de la real ejecución de Sorge el 7 de noviembre de 1944 como figura en los archivos policiales japoneses. Veamos algunos de dichos hechos:

En primer lugar, Sorge era una persona muy vinculada y apreciada en Japón, y podría ser que secretamente se le hubiera conmutado la pena impuesta; el hecho de que se haga figurar la fecha de la ejecución después de tres años de su detención resulta muy sospechosa para algunos que se han interesado en el caso. Por otra parte resulta sospechosa la circunstancia de que se haya decidido ‘ejecutar’ sólo a dos de los 20 espías detenidos dejándose con vida –y luego en libertad- a otros que habían cometido el delito de traición a la patria. Por otra parte, la ‘ejecución’ se habría realizado sin ningún testigo ni ha quedado otra constancia de la misma que el frío registro de los libros de la policía.

En segundo término existe el caso de las investigaciones personales llevadas a cabo por una geisha japonesa llamada Anako –que durante varios años atendiera a Sorge- tendientes a localizar la tumba del espía. Después de largas gestiones pudo dar con un viejo guardián de la cárcel donde fuera ‘ejecutado’ y ‘enterrado’ Sorge, solicitándole que cuando se removiera la tumba se le entregaran los restos hallados. Fue así que el guardián entregó a Anako un par de zapatos completos, la hebilla de un cinturón y un diente de oro, supuestamente pertenecientes a Sorge. Esto ha llamado mucho la atención, ya que la policía nipona no acostumbraba a dejar en poder de los detenidos ni cinturones ni los cordones de los zapatos.

El tercer caso interesante de esta cuestión es el relativo a la misteriosa muerte de Kalagaychi Donovan, una japonesa de padre irlandés que había sido la que desencadenara el fin de la red Sorge, mientras trabajaba en un club nocturno de la ciudad de Shanghai. En efecto, en 1946, mientras esta mujer estaba cantando en un acto, de súbito se detuvo alarmada y ante todo el mundo gritó: “Ahí está, lo he visto”, tras lo cual abandonó corriendo el escenario. Instantes después se la halló muerta por un tiro de pistola.

Finalmente, está el testimonio del periodista italiano Toledano, quien afirmó por la misma época que un diplomático francés, que conocía personalmente a Sorge por haberlo tratado en los círculos diplomáticos de Tokio, le había confiado que había visto a Richard Sorge transitando por las calles de Shanghai.

Ante estas evidencias y sospechas cabe perfectamente la pregunta del título “¿Ha muerto realmente Sorge?” No lo sabemos, pero lo que sí sabemos es que su obra ha permitido extender considerablemente el imperio oprobioso del comunismo.
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Re: Richard SORGE – "El espía que salvó a Moscú”

Mensajepor expersonalidad naval » Vie Nov 05, 2010 6:34 pm

Sin duda Sorge fue uno de los grandes espias de la Segunda Guerra mundial.

Hay muchos hechos curiosos en la historia de este personaje. Por una parte es curioso que antes de la guerra habia manifestado con claridad su ideologia comunista e incluso habia escrito articulos en rotativas comunistas firmados con su nombre y apellido. A pesar de ello la Gestapo nunca le ficho como comunista, y cuando pidio el acceso al partido Nazi, lo obtuvo sin mayores problemas.


Otra cosa que me parece curiosa, es que, a mi ver, el mayor exito de espionaje de este agente, informar que Alemania estaba concentrando de 170 a 190 divisiones a lo largo de la frontera soviética y que la invasión alemana comenzaría el 20 de junio de 1941 ( acertando con una casi milimétrica precision), fue totalmente ignorado por Stalin el cual rehusaba a creer que Hitler rompiera su pacto a pesar de la evidencias. Es entendible que Stalin no creyera a Churchill que siempre se habia confesado un furibundo anticomunista, pero ¡ que no creyera a sus propios agentes! La paradoja es que el mayor exito de Sorge apenas tuvo transcendencia practica en la guerra pues Stalin se comportó, sencillamente, como si no hubiera recibido esta información.

La ultima paradoja en la vida de Sorge fue su detencion totalmente fortuita. De hecho cuando salio el nombre de Sorge en un principio pensaron que se trataba de un error, pero en los registros aparecieron pruebas inequivocas de la labor de espionaje. Respecto a como se produjo la detencion la versión que yo he leido en la Enciclopedia de SARPE, varia un poco por la dada el compañero. Según he leido la policia secreta Japonesa detuvo a uno de los integrantes de la red de Sorge, por pertenencia al partido comunista, el cargo en principio aunque de cierta gravedad no lo era tanto como para que el acusado se quitase la vida, y eso es precisamente lo que el detenido intento. Se tiró por una ventana de un tercer piso, pero un arbol detuvo la caida y el detenido solo se fracturó algunos huesos. A partir de ahí la policia secreta sospecho que habia encotrado algo más y se empleo a fondo en lo interrogatorios y las torturas, saliendo a continuacion los miembros de la red. El hilo al final llevó a Sorge.

En cualquier caso la conclusion del compañero sobre el error de Sorge de incluir en su red a miembros del partido comunista, es plenamente correcta.


Lo que me parece muy interesante son las reflexiones sobre la muerte real o ficticia de Sorge, nunca habia leido nada sobre este tema. A ver si alguien puede dar algo más de información.
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Re: Richard SORGE – "El espía que salvó a Moscú”

Mensajepor José Luis » Dom Nov 07, 2010 12:10 pm

¡Hola a todos!

expersonalidad naval escribió:Lo que me parece muy interesante son las reflexiones sobre la muerte real o ficticia de Sorge, nunca habia leido nada sobre este tema. A ver si alguien puede dar algo más de información.


Esas reflexiones no son más que ganas de fantasear para abonar el terreno de la ficción (y en consecuencia la posibilidad del negocio editorial a cuenta de los profanos). Simplemente, no tienen base alguna. Ishii Hanako investigó el asunto por sí misma y reconoció finalmente los restos de Sorge. Pudo enterarse de que el cadáver de Sorge fue enterrado en el cementerio de Zoshigaya, cerca de la prisión de Sugamo. Inicialmente no pudo localizar la tumba porque el trozo de madera con la inscripción de su nombre había sido robado para leña. Pero Hanako no se rindió, siguió investigando y peleando durante más de un año con las autoridades americanas de ocupación que tenían ahora la jurisdicción sobre los registros que habían sobrevivido a los bombardeos de guerra sobre Tokyo. De esta forma, en noviembre de 1949 pudo rastrear finalmente el ataúd de Sorge que se encontraba en un "desolado lugar" de la sección del cementerio donde se enterraban a los prisioneros. Hanako identificó los restos de Sorge con los funcionarios del cementerio. El cuerpo no había sido incinerado por la escasez de gasolina; identificó en el hueso de una pierna la marca de una fractura por una herida sufrida por Sorge en la IGM, así como los dientes que le habían implantado tras un accidente de motocicleta. Ella misma dispuso y costeó la cremación de los restos de Sorge y del entierro de sus cenizas en el cementerio de Tama, donde sigue hoy la tumba de Sorge.

La ejecución de Sorge está perfectamente documentada y atestiguada. El martes 7 de noviembre de 1944, poco antes de las 10 de la mañana, el gobernador de la prisión, Ichijima Seiichi, entró en la celda de Sorge acompañado de un grupo de funcionarios entre los que estaba el capellán de la prisión. Se inició un solemne ritual durante el cual se preguntó a Sorge su nombre, edad y domicilio. Luego el gobernador anunció formalmente que por orden del ministro de Justicia, Richard Sorge sería ejecutado ese día (como era costumbre en Japón, los sentenciados a muerte no conocían la fecha de su ejecución hasta el mismo día de la misma) y que se esperaba aceptara la ejecución con compostura. Sorge entendió perfectamente lo dicho por el gobernador (su japonés había mejorado sustancialmente en los tres años que llevaba encarcelado). Cuando el gobernador le preguntó si tenía algo más que añadir (aparte de si había entendido lo dicho y si quería hacer algún cambio en su testamento), Sorge (que respondió sí y no, respectivamente, a las anteriores preguntas) se dirigió al grupo de funcionarios y les agradeció todas las atenciones que habían tenido con él. A continuación dejaron la celda y atravesaron el pasillo de la prisión (Nakanishi Kou, interno en una celda, hizo más tarde una declaración del paso de la comitiva) en dirección hacia el patio exterior, lo cruzaron y entraron en un pequeño edificio que había detrás de un alto muro. En una antesala ardían unas velas de incienso frente a una imagen dorada de Buda. Sin detenerse ante el altar, el grupo condujo a Sorge a una habitación donde se había instalado una trampilla para ahorcarlo. Permaneció tranquilo mientras le ataban manos y piernas y ponían la soga alrdedor de su cuello. La trampilla se abrió bajo sus pies a las 10:20 a.m. y 16 minutos después, a las 10:36 a.m., el doctor de la prisión anunció su muerte.

Sorge yace enterrado en el cementerio de Tama, en un suburbio de Tokyo; su tumba está identificada por una lápida de mármol negra con el epitafio ruso: "Héroe de la Unión Soviética", monumento que data de su rehabilitación en 1964. Tras negar durante más de 20 años tras su arresto que Sorge tuviera algo que ver con los soviéticos, éstos reconocieron final y formalmente que Richard Sorge había sido un agente del espionaje soviético, y así fue proclamdo héroe nacional. Se puso su nombre a una calle y varias escuelas de Moscú y otras ciudades, se erigió una estatua en su honor en la capital y se le concedieron otros honores (como el de los sellos ya comentado).

Toda esta información está recogida en Robert Whymant, Stalin's Spy: Richard Sorge and the Tokyio Espionage Ring (I. B. Tauris & Co Ltd, Paperback Edition, 2006 [en tapa dura, 1996]). Para la investigación de Hanako, pp. 323-324; para la ejecución, pp. 317-318.

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JL
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sino como un hombre
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Re: Richard SORGE – "El espía que salvó a Moscú”

Mensajepor expersonalidad naval » Dom Nov 07, 2010 2:32 pm

Pues aclarado el tema. Ya me olía yo que no había mucho fundamento... Pero hubiera sido bonito que la historia tuviera un "final feliz".
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Desciende a las profundidades de ti mismo, y logra ver tu alma buena. La felicidad la hace solamente uno mismo con la buena conducta. ( Atribuida a Socrates)


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