Cynthia, la espía que vivió en Chile

Todo sobre el mundo de los espías durante la Segunda Guerra Mundial

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Linus
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Cynthia, la espía que vivió en Chile

Mensajepor Linus » Vie Oct 28, 2005 6:36 am

Cynthia, la espía que vivió en Chile

Esta es la historia de la enigmática y desconocida mujer que tras vivir varios años en nuestro país cambió el curso de la segunda Guerra Mundial y que es considerada por muchos como la segunda Mata - Hari.

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A mediados de 1939 el retorno a Chile de Arthur Joseph Pack como encargado de negocios de la embajada británica en nuestro país alegró a muchos, pues si bien él era un clásico y flemático diplomático inglés su joven y bella esposa, la alegre Betty Pack (1), que ya había animado entre 1931 y 1935 la aletargada vida social santiaguina, era la esencia misma de la sofisticación y el glamour que hacían tanta falta en esos días inciertos de los comienzos de una nueva guerra mundial. Las únicas personas que parecieron no disfrutar demasiado con la noticia fueron los vecinos de la sede diplomática, pues por motivos que nadie lograba comprender, la señora Pack se empeñó en aprender a usar una pistola y bajo la supervisión del agregado naval pasaba horas disparando incesantemente sobre distintos objetivos en el terreno de la embajada, produciendo con ello un enorme ruido. Finalmente las reiteradas y crecientes quejas de los residentes en las casas aledañas la obligaron a renunciar a esta práctica y de mala gana guardó su revolver nuevo intentando, vanamente, adaptarse al sofocante protocolo diplomático y a los tés de la embajada. La señora Pack no hizo mayores esfuerzos por ocultar su profundo aburrimiento, el que la familia diplomática atribuía a su refinada educación de debutante americana acostumbrada al brillo y al bullicio de un círculo social mucho más apasionante. Pero, la verdadera razón y que todos ignoraban es que Betty durante dos años había sido agente del M16 involucrándose en un sinnúmero de aventuras de espionaje, entonces era natural que luego de estas experiencias la vida en Santiago le resultara de una monotonía insoportable.

La hermosa debutante
Su nombre de soltera era Amy Elizabeth Thorpe y había nacido el 10 de noviembre de 1910 en Minneapolis, Estados Unidos, en el seno de una típica, pero educada, familia de clase media. Su padre, George Cyrus Thorpe fue un galardonado oficial de la Marina que junto a su familia debió vivir en distintos lugares a los que fue destinado por sus superiores. Los biógrafos de Betty creen que aquí puede estar el origen de la fuerte personalidad que ella desarrolló desde pequeña ya que ese estilo de vida le impusó la necesidad de estar haciendo constantemente nuevos amigos. Cuando ella era apenas una adolescente su padre abandonó las filas de la Armada con el grado de coronel para radicarse en Washington y estudiar leyes, especializándose en derecho marítimo. Su madre, Cora Wells Thorpe, que se había graduado con honores en la Universidad de Michigan y realizado luego estudios en la Sorbonne y en la Universidad de Munich era como la definió su hija en su diario de vida una "firme defensora de la disciplina, las buenas maneras y de los rituales de la sociedad", hija a su vez de H. H. WELLS, senador de Morris, Minnesota
Betty, como la llamaba su familia, heredó de su padre el amor por la aventura y de su madre una mente brillante e inquisitiva, características que sumadas a una esmerada educación y a su gran belleza física la transformaron en la más destacada debutante social de la capital estadounidense en 1928.
Para entonces ella ya había conquistado a varios hombres. Uno de sus enamorados era Alberto Lais, el agregado naval de la Embajada italiana en Washington al que había conocido en un paseo campestre. Entre ambos surgió un platónico romance pues el romántico italiano había leído por casualidad una novela titulada "Fioretta" que Betty había escrito a los once años ayudada por tarjetas postales y guías de viajes para ambientar la historia que transcurría en Nápoles.

La señora Pack
Sin embargo, un día la "chica dorada" como apodaba Lais a Betty, sorprendió a todos cuando con apenas 20 años y tras un corto y escandaloso affaire aceptó la propuesta matrimonial de un opaco diplomático inglés que se desempeñaba como segundo secretario y que la doblaba en edad. Cinco meses después de la boda Betty dio a luz a Anthony su primer hijo, quedando claro que la unión se debió más a su avanzado embarazo que a una química real entre la pareja. El pequeño, por razones desconocidas lo dieron en adopción y al poco tiempo Betty se embarcó junto a su marido con destino a Santiago, lugar al que había sido trasladado.
El nacimiento en Chile de Denise en 1934 no ayudó a mejorar la deteriorada relación de la pareja que un año más tarde fue transferida a Madrid en los albores de la Guerra Civil española. Fue allí donde en 1936 Betty comenzó a inmiscuirse en operaciones secretas y descubrió su verdadera vocación cuando fue contactada por un grupo de soldados nacionalistas que, habiendo quedado atrapados en los terrenos ocupados por los republicanos, le pidieron su ayuda para escapar del territorio que estaba en manos enemigas. Betty aceptó y aprovechando su belleza y su conversación ingeniosa, exitosamente pasó a escondidas a los hombres a través de varios puestos de control ocultos en la maleta de su automóvil.
Luego sintiéndose atraida por esta aventura comezó a desarrollar otras misiones tales como recolectar datos de inteligencia entre su círculo diplomático, transportando suministros de la Cruz Roja a las fuerzas de Franco y coordinando la evacuación del personal diplomático británico en destructores ingleses. Sus actividades finalizaron abruptamente cuando, según se ha afirmado una mujer celosa, la acusó ante los nacionalistas de ser una espía de los republicanos.
En el otoño de 1937 acompañada de su pequeña hija y una niñera Betty abordó en París el Expreso a Varsovia para reunirse en Polonia con su marido que iniciaba allí una nueva misión. Al decir de ella misma fue entonces cuando ingresó formalmente a trabajar en el MI-6, el servicio secreto de Su Majestad que le fijó una renta 20 libras esterlinas. Su insatisfactorio matrimonio y la confesión de su marido que estaba enamorado de otra mujer, la llevó a buscar consuelo en los brazos de apuestos oficiales y diplomáticos polacos a los que conoció en las elitistas fiestas de las embajadas.
Fue precisamente en la residencia del embajador estadounidense donde ella conoció a Michal Lubianski (2), jefe de gabinete de Jósef Beck, Ministro de Asuntos Exteriores polaco. Aunque el joven era casado, al día siguiente le envió flores e iniciaron una relación amorosa. Gracias a este amante Betty se enteró de que los polacos estaban intentando descifrar la clave de la máquina alemana "Enigma" (3), uno de los secretos mejor guardados y que indudablemente ella contribuyó a que los aliados lograran descifrarlo. Sobre estos encuentros Betty en una oportunidad afirmó: "Nuestras reuniones fueron muy fructíferas, yo lo dejaba hacerme el amor tan a menudo como él quería ya que esto me garantizaba que fluiría a raudales toda la información política que yo necesitaba".
Su próxima conquista fue un oficial llamado Edward Kulikowski quien luego de hacer el amor le contó a Betty que Hitler se aprestaba a invadir Checoslovaquia y que Polonia tenía intenciones de participar en "la fiesta". Gran Bretaña y el resto de Europa estaban desesperados por saber lo que estaba planeando Hitler e identificar a los que trabajaban con él. Esta información ayudó a los ingleses a planificar por adelantado su respuesta a la invasión alemana y les dio indicios de como manejar su diplomacia con Polonia. Ella le escuchó con tanta atención que luego fue capaz de entregar a sus superiores todos los detalles e incluso hizo una mapa en el que registró las nuevas fronteras que pensaba establecer el tercer Reich.
Los Pack viajaron luego por un corto período a Checoslovaquia y en Praga betty obtuvo pruebas concluyentes de los planes de Hitler por desmembrar ese país, pero por razones que no están del todo claras a fines de 1938 el embajador británico les ordenó abandonar ese país.


Nueva misión en Chile
La repentina trombosis que afectó a Arthur Joseph Pack, cuya secuela fue una parálisis parcial del lado izquierdo de su cuerpo y el inicio de la guerra determinó que el Gobierno de su país lo enviara primero a recuperarse a Londres y luego lo trasladara nuevamente a Chile a mediados de 1939 adonde volvió junto a Betty con quien, momentáneamente, se había reconciliado.
La misión primordial de Pack consistía en averiguar e informar acerca de los embarques de mercadería que pudieran dirigirse desde los países sudamericanos de la costa del Pacífico hacia las potencias del Eje, violando el bloqueo impuesto por los aliados. Naturalmente en esa tarea Betty era mucho más efectiva que su marido y siempre se las ingeniaba para tener contacto, incluso, con los funcionarios de las embajadas de los países enemigos. En realidad, ella no solamente hacía buen uso de las facilidades de la vida social de nuestra capital, donde durante casi toda la guerra, ambos bandos tuvieron representaciones diplomáticas, sino que también aprovechó el encanto que ejercían en los hombres sus enigmáticos ojos verdes y su cabello dorado.
Es que Betty para conseguir información no se andaba con escrúpulos y sin importarle la gazmoñería de entonces, el recato de la colectividad británica residente ni los convencionalismos puritanos de nuestra sociedad causó estragos en los corazones masculinos. Dos altos funcionarios de la Embajada alemana, un consejero y un secretario estuvieron a punto de protagonizar un altercado de hecho, yéndose a las manos, por los celos recíprocos que les provocaba la linda anglosajona. Solamente la oportuna intervención del Embajador Wilhelm Von Schoen evitó el escándalo público. Incluso se dice que más de un funcionario de nuestra propia cancillería se enamoró perdidamente de ella y hubo al menos uno que alcanzó el premio de sus favores.
Paralelamente a estas actividades ella se dedicó a hacer periodismo en nuestro país escribiendo bajo el seudónimo de Elizabeth Thomas muchos artículos para el diario "La Nación" en español y para el "South Pacific Mail" en inglés, pero este estilo de vida no calzaba con su espíritu aventurero.
Por eso a comienzos de 1941 se registra la última actividad pública que desarrolló en nuestro país, cuando brindó un cokctail en su residencia de la Avenida Concepción 223 a la Misión Comercial Británica que, presidida por Lord Willingdon, había llegado para incrementar el intercambio comercial entre Gran Bretaña y Chile. Poco después abandonó a su esposo y viajó a Estados Unidos para ponerse a disposición de los hombres de la seguridad de Gran Bretaña encabezados por William (Intrépido) Stephenson que trabajaban por esos días en estrecha colaboración con William Donovan, jefe de la OSS, el organismo de inteligencia americano antecesor de la CIA.

Nace Cynthia
Bautizada ahora por sus superiores como Cynthia viajó a Washington y se estableció en el selecto distrito de Georgetown para reencontrase con su viejo amigo italiano Alberto Lais que para entonces tanía 60 años y había alcanzado el grado de Almirante y quien supuestamente le confió que sus compatriotas planeaban echar a pique sus propios barcos atracados en puertos estadounidenses, además, le entregó detalles de los códigos secretos de la marina y otros antecedentes que permitieron a la flota británica salir victoriosa en muchas batallas en el Mediterráneo. El 1 abril de 1941 el gobierno de los Estados Unidos, gracias a la información proporcionada por Betty, declaró a Lais "persona non grata" y le pidió que abandonase el país acusándolo de complicidad en los actos de sabotaje con las naves mercantes italianas. La medida fue dada a conocer a los medios por el secretario de Estado Cordell Hull quien dijo que la medida había sido adoptada por el Presidente Roosevelt.
Ella había enviado un informe escrito antes de su partida describiendo el color y la dimensión de su equipaje pues sabía que el Almirante iba a ser detenido en Bermuda. Poco después de la partida de Lais, contradiciendo lo asegurado por los británicos, fue interceptado en ruta y Lais fue detenido en Bermuda. Un agente americano conocido como "Beck" descubrió la detención y despachó el siguiente telegrama:
"1 de mayo: ESTRICTAMENTE CONFIDENCIAL. Informo que el Almirante Lais fue desembarcado del buque a vapor 'Marques de Comillas' en alta mar y que ahora se encuentra detenido aquí. Junto a él se detuvo a dos mujeres, de una de las cuales se dice es una agente nazi…"
Muchos años después, en 1967 los herederos del almirante que falleció en 1951 se querellaron contra un escritor británico en una corte italiana por difamación, insistiendo en que Lais no había revelado secretos militares y ganaron. Luego en 1988 dos hijos del Almirante protestaron por la publicación de un best-seller que daba cuenta de su romance y persuadieron al Ministro de Defensa para que publicara desmentidos en tres importantes periódicos.
En paralelo a las peripecias de Lias en Gran Bretaña, en Chile Arthur Joseph Pack saltaba a los medios a causa de un confuso incidente en que involuntariamente participó.
Corría mayo de 1941 cuando Stephenson en persona decidió enviar a Cynthia a Nueva York y le ordenó se fuera a vivir al Hotel Pierre, el favorito de los diplomáticos franceses antibritánicos de Vichy. Allí se presentó como periodista y uso nuevamente el seudónimo de Elizabeth Thomas que había empleado en Chile, por si se les ocurría investigar sus antecedentes y así consiguió que por intermedio del Capitán Charles Emanuel Brousse, agregado de prensa de la embajada francesa, el embajador Gastón Henry-Haye le diera una entrevista para un artículo acerca de la política su país para con Gran Bretaña y los Estados Unidos. Brousse antes de presentarla con el embajador le dio su opinión sobre la situación en Europa afirmando: "Francia necesita la cooperación de Alemania. Si su auto cae a una zanja usted se dirije a la persona que cree puede ayudarla a ponerlo en el camino nuevamente. Esa es la razón por la que nosotros trabajamos con Alemania" Tras esta conversación ella tuvo la oportunidad de comprobar dos cosas: que su belleza había cautivado a Brousse y que él no sentía mucho aprecio por los alemanes.

Al día siguiente un enorme ramo de rosas rojas y una invitación a almorzar dieron inicio a un apasionado romance. A poco andar Cynthia no sólo le había contado acerca de su verdadera identidad sino que lo había convencido para que trabajara junto a ella pasándole copias de los telegramas, de los archivos y de las cartas que entraban y salían de la Embajada.
Cynthia además se trasladó entonces a vivir al Wardman Park Hotel, el mismo en que vivía Brousse con su esposa y allí estaba cuando a fines de marzo de 1942 su presencia fue requerida en Nueva York para encomendarle un nuevo trabajo y presentarle al jefe de esta misión el coronel Ellery C. Huntington.

Misión al desnudo
La tarea encomendada consistía en sustraer los códigos navales cifrados de la embajada de Francia. Aunque Cynthia les aseguró que no tendría problema en hacerlo en su diario de vida escribió que estaba temerosa y que se sentía culpable por haber generado en sus superiores una excesiva confianza en sus propias habilidades, pues si algo salía mal se iba a producir un grave incidente internacional.
Los códigos, contenidos en dos libros enormes del tamaño de una Biblia, estaban en la oficina del agregado naval francés a la que solamente él tenía acceso. Sacarlos de allí, llevarlos al Hotel Wardman Park para que los hombres del OSS los fotografiaran y devolverlos sin ser descubiertos en un lapso de pocas horas no sería fácil.
Aunque Brousse en un comienzo se opuso a colaborar, convencido que sería imposible hacerlo, finalmente sucumbió a los ruegos de su amante y juntos desarrollaron un plan.
A la noche siguiente Brousse se acercó al guardia nocturno de la embajada para hacerle una confidencia. Junto con darle una generosa propina le dijo que necesitaba su colaboración ya que estaba viendo a una mujer y que por su posición no podía arriesgarse a llevarla a un hotel. Añadió luego que para que su esposa no descubriera la infidelidad él podría llevar a su amante a su oficina y así le diría a su mujer que estaba trabajando hasta más tarde y atender sus llamados si ella lo telefoneaba.
El plan funcionó y desde comienzos de junio de 1942 los amantes comenzaron a pasar largas veladas nocturnas al interior del recinto diplomático. Con la complicidad del guardia y habiéndose ganado la confianza de su perro no había nada que temer, por eso la noche del día 19 de ese mismo mes se activó el plan luego de adormecer al primero con una potente dosis de Nembutal que habían puesto previamente en la copa de champagne que lo habían invitado a compartir y al can con el mismo somnífero mezclado con agua.
Luego dejaron entrar al experto en chapas de seguridad y se dirigieron a la oficina del agregado naval para intentar abrir la puerta. Sin embargo el trabajo no era simple y les tomó cuatro horas descubrir la combinación correcta, para entonces el reloj marcaba las cuatro de la madrugada y ya no había tiempo para sacar los libros, fotografiarlos y devolverlos a su sitio antes que aclarara sin ser descubiertos.
El operativo fue abortado y dos días después Brousse y Cynthia, esta vez solos, se arriesgaron nuevamente sin éxito ya que ella no pudo abrir la puerta, entonces sus superiores la llamaron a Nueva York y la sometieron a un entrenamiento intensivo que aprobó a entera satisfacción.
Se acordó hacer un último y definitivo intento. Brousse le dijo al guardia que su esposa sospechaba y que por lo tanto esa noche se despediría de su amante. Cuando ambos llegaron a la embajada el vigilante no estaba en el lugar habitual y debieron entrar con su propia llave, lo que los puso muy tensos, pero prefirieron no alterar su rutina y se instalaron cómodamente a fumar y charlar por más de una hora hasta que repentinamente Cynthia, movida por un inexplicable impulso, comenzó a desvestirse pidiéndole a Brousse que hiciera lo mismo. Súbitamente la puerta se abrió y la intensa luz de una gran linterna que portaba el guardia enfocó el cuerpo completamente desnudo de Cynthia en cuyo cuello destacaba un collar de perlas blancas. La mujer con fingida vergüenza intentó cubrirse con ambas manos, en tanto el atemorizado cuidador entre tartamudeos pedía disculpas por la interrupción y se retiraba anonadado.
Cuando el guardia desapareció, Cynthia sin ponerse las ropas comenzó ágilmente a trabajar. Al poco rato por una ventana Brousse entregaba el apreciado botín a los hombres que debían llevarlo para fotografiar los documentos y comenzó así una larga espera que culminó a las 4.40 horas cuando tras vestirse tomados del brazo los amantes abandonaron el recinto.
48 horas más tarde los valiosos códigos llegaban a Londres y gracias a ellos las fuerzas angloamericanas pudieron invadir sin riesgos el norte de Africa en noviembre de 1942 evitando miles de muertes.

Madame Brousse y epílogo
Al finalizar la guerra, Charles Brousse se divorció de su esposa y en 1946 se casó con Betty ya que su primer marido, Arthur Joseph Pack, se había suicidado un año antes en Argentina. Anthony, su hijo mayor, que había ingresado a los cuerpos de elite del ejército británico murió en 1953, a los 23 años, en una acción de guerra por la cual fue condecorado póstumamente. Poco se sabe de su hija Denise, excepto que en algún momento se reencontraron y que ella tuvo una vida muy triste.
Con posterioridad la pareja se fue a vivir a Francia en el castillo medieval de Castelnou, en la zona de los Pirineos.
Betty fue allí consultada acerca de si se avergonzaba de su pasado, a lo que con firmeza respondió: "¿Avergonzada?. En absoluto. Mis superiores me contaron luego que como resultado de mi labor se pudo salvar la vida a miles de británicos y americanos. Mi trabajo me llevó a involucrarme en situaciones ante las cuales las mujeres respetables retroceden, pero mi compromiso era total. Las guerras no se ganan con métodos respetables".
Hasta su hogar llegó años más tarde el coronel Ellery C. Huntington a visitarlos junto a su esposa, que deseaba conocer a Betty.
Kitty Huntington tras ser presentada le consultó por la hermosa mujer que aparecía en un retrato que estaba en el salón en que se habían reunido. La anciana la miró por unos instantes en silenció y luego sonriendo respondió: "Soy yo, y la foto me fue tomada en 1933 cuando me presentaron al rey de Inglaterra". Betty murió pocos mese más tarde, el 1 de diciembre de 1963 de cáncer a la lengua.
En noviembre de 1981 un incendio provocado por una frazada eléctrica defectuosa causó la muerte de Charles Brouse y consumió gran parte del castillo que fue restaurado el año 1987 y que hoy funciona como un exclusivo hotel.

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(1) Su nombre de soltera era Amy Elizabeth Thorpe, sin embargo para evitar confusiones se consignan todos aquellos por los que fue conocida: Betty Pack; Amy Pack; Amy Thorpe; Elizabeth Thorpe; Señora Elizabeth Pack en los archivos del FBI y Amy Elizabeth Thorpe Brousse de acuerdo a su certificado de defunción. Aunque como espía "Cynthia" fue el apodo por el que es más se la recuerda, luego del incidente de la embajada francesa ella fue rebautizada como "Catherine Gordon", nombre que aparentemente nunca empleó.
Como reportera uso el alias de Elizabeth Thomas y el autor Ernest Volkman en su Libro "Los agentes secretos que cambiaron el curso de la Historia" añade uno más: "Ell".

(2) Michal Lubienski en su calidad de jefe de gabinete del ministro Beck viajó a Berlín en agosto de 1939 con la intención de reunirse con el mariscal Goering, cuya postura a favor de un entendimiento pacífico con Polonia era conocida, pero el encuentro nunca se concretó. Independientemente de lo que Lubienski iba a proponer -que se cree puede haber sido un proyecto de administración conjunta- los alemanes no estaban dispuestos a escuchar.

(3) Enigma era una máquina usada por Alemania cuyos códigos eran prácticamente irrompibles. Su sistema "La Cifra" era capaz de desarrollar diariamente una nueva base cambiando la secuencia y los símbolos de tal forma que el enemigo no pudiera nunca descifrarlos. Las embajadas guardaban un cuaderno con los códigos de tal forma que sabían los ajustes que debían ir haciendo para leer las claves entrantes. El capitán F. W Winterbotham explica que "nuestra capacidad para leer los mensajes secretos entre los altos mando de las fuerzas enemigas tenía obviamente no solo un valor estratégico positivo para nosotros sino también uno altamente negativo para ellos pues nos permitía saber lo que ellos ignoraban de nuestras propias operaciones".

Fuente: http://docs.latercera.cl/especiales/200 ... ynthia.doc
http://www.spartacus.schoolnet.co.uk/SPYpack.htm
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Juan M. Parada C.
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Re: Cynthia, la espía que vivió en Chile

Mensajepor Juan M. Parada C. » Dom Sep 18, 2016 2:13 am

Su principal táctica que gustaba usar esta espía era en cortejar a los oficiales que pudiesen tener importantes informaciones clasificadas, para sonsacar con inocentes conversaciones al calor de la pasión sexual que ella después terminaba de confeccionar,como una suerte de rompecabezas en armar con gran sutilesa e inteligencia extrema.Tal como una vez la revista Time de 1963 la clasificaría como: "el dormitorio como Bond utiliza su Beretta".Dado que ella afirmaba que la guerra no se ganaba con métodos respetables.

Saludos y bendiciones a granel.
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