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Benito Mussolini

Todos los personajes de la Segunda Guerra Mundial

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David L
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Mensajepor David L » Sab May 13, 2006 5:33 am

Hablemos de Mussolini, creo que para haber sido el otro gran protagonista del Eje a veces se le ningunea históricamente. Yo me voy a centrar en especial en su política exterior desde su ascenso al poder en 1922 hasta su caída oficial en 1945.

Mussolini fue un fiel reflejo de la falta de definición de la política exterior italiana durante el fascismo, sus constantes vacilaciones contribuyeron también a una política internacional algo anarquica. Italia, como una de las vencedoras de la IGM, intentó por todos los medios ocupar un lugar importante en la posguerra europea, esto no es algo a lo que solamente el fascismo aspiraba, también durante los mandatos democráticos, y en especial negociando en el Tratado de Versalles, los políticos italianos presionaron en los organismos internacionales para que así fuera, a veces con una ansiedad que se tornaba en fracasos constantes a sus aspiraciones como nación vencedora junto a Francia, y GB.

Si tomamos como objetivo definido en la política exterior de la Italia fascista el intentar conseguir equipararse en cuotas de poder a GB, Francia, Alemania, URRS, ahí hablaríamos de un concepto en el que todos los italianos estaban de acuerdo, pero...¿cuáles son los pasos a seguir y que dirección hay que tomar para cumplir con éxito ese objetivo? ahí creo que reside el quid de la cuestión si nos atenemos al gobierno de Mussolini: optar por la radicalidad o negociar con las Grandes Potencias su cuotas de poder: En esta disyuntiva se desarrolló la política exterior de Mussolini, algo a lo que el propio Duce no podía evitar referirse en numerosas ocasiones. La contribución de sangre italiana durante la IGM merecía algo más para Italia.

El otro gran dictador europeo, Adolf Hitler, había manifestado por escrito en 1923,- Mein Kampf-, cuales eran los principales objetivos de una Alemania dirigida por los nacionalsocialistas, dónde y cómo iban a desarrollarla no era un gran misterio para nadie......¿podríamos decir lo mismo de Italia? sinceramente creo que no.

Nadie duda de que el gran exponente de la política exterior italiana radicaba en el Mediterráneo-con permiso de los ingleses-, y para situarse con fuerza en el mismo necesitaba ir haciéndose notar en Europa. En fechas tan tempranas como 1923 dio un golpe de cara a la galería al invadir la isla griega de Corfú,-tuvo que sali de allí por mandato de la Sociedad de Naciones-, en 1925 es uno de los protagonistas del Tratado de Locarno, y en 1928 del de Kellogg-Briand, que debería haber sembrado la semilla que evitara futuros desencuentros entre los grandes de Europa; a la vez que firma acuerdos de paz, no duda en inmiscuirse en la política interna de países como Yugoslavia, Albania, Austria, la misma España, sin unos objetivos demasiado claros, para continuar desafiando a la SDN lanzándose a una aventura colonial más propia del siglo XIX con la invasión de Abisinia, además no olvidemos que mantenía importantes acuerdos comerciales de ventas de armas con su gran enemigo ideológico, la URSS, 1933, que no dudó en usarlas contra el CTV italiano en la GCE; unos años más tarde es uno de los artífices de los acuerdos de Munich en 1938, para acabar en 1940 declarando la guerra a Francia e Inglaterra secundando a su aliado alemán al que tan sólo tres años antes "amenazaba" ante un Anschluss dado por hecho.

Como se puede comprobar la Italia fascista no pasó de ser una especie de mezcolanza entre el elemento conservador y el radical, pero lo que definitivamente arrastró a posiciones extremas fue su alianza con la Alemania nazi.

Un saludo
Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra... elegisteis el deshonor y tendréis la guerra.

Winston Churchill a Chamberlain.

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Shindler
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Mensajepor Shindler » Jue Jun 07, 2007 5:15 pm

Presento este informe con la finalidad de que podamos conocer más de este hombre que fué parte del eje y puso mucho de si en el transcurso de la SGM.
Presento 19 puntos que interiorizarán al lector e interesado en ésta biografía, en el pensamiento y proceder de este personaje.
Dichos puntos serán extraidos en su totalidad de"Biografías de los Hombres de la historia" Vol 1 (Mussolini por Ruggero Zangrandi (amigo íntimo delhijo del Duce)

Imagen
Foto:http://sigfrid.companysoler.cat

Puntos a presentar:

I- Cronología general
II- Introduccion
III- El informe del inspector
IV- Las "observaciones fisio-psicológicas"
V- Las primeras experiencias
VI- Militante socialista
VII- El intervencionista
VIII- El fundador de los "Fasci".
IX- La guerra civil
X- Del ascenso al gobierno a la instauración del régimen
XI- El asesinato de Matteotti
XII- Diez años de éxitos
XIII- El estado Fascista
XIV- El viraje
XV- El plano inclinado
XVI- La guerra
XVII- El 25 de Julio
XVIII- Podestá de Gargnano
XIX- Notas


I - Cronología general

1883
El 29 de Julio nace en Dovia, distrito de Pedappio, localidad de Romaña situada a 16 km de Forli, el primer hijo del cerrajero Alessandro Mussolini y de la maestra Rosa Maltoni: Benito Amílcare Andrea.

1892
La madre de Benito lo inscribe en el Colegio Salesiano de Faenza.

1894
Benito es expulsado del colegio Salesiano por indisciplina.

1901
El 8 de Julio obtiene la licencia de la R. Escuela Normal con diploma de honor y elogio solemne.

1902
Después de enseñar durante algunos meses, decide tentar fortuna trasladándose a Suiza. En Lausana, después de algunas vicisitudes aisladas (fué también encarcelado por vagancia), entra en relación con los grupos socialistas italianos y colabora en el seminario "L'Avveniere del Lavaratore".

1903
Es arrestado, esta vez por motivos políticos, y se lo encarcela por 12 días; luego se lo expulsa y entrega a la policía italiana, que poco después lo deja en libertad. Al cabo de pocos días vuelve a Suiza, donde permanecerá todavía por un año y medio.

1904
Realiza una gira de conferencias hablando contra la religión y sosteniendo debates públicos sobre la existencia de Dios. El éxito obtenido lo estimula a publicar su primer libro, un folleto de tosca propaganda atea: "El hombre y la divinidad".
En Mayo se inscribe en la universidad de Lausana, en el Instituto de Ciencias Naturales. A fin de año vuelve a Italia.

1905
Presta servicio en un regimiento de bersaglieri que tiene asiento en Verona. El 19 de febrero muere su madre.

1907
Vuelve a la enseñanza en un instituto de la comuna de Tolmezzo. Obtiene el diploma de habilitación para la enseñanza del francés.

1908
Retorna a su localidad natal. A partir de ese año comienza a dedicarse exclusivamente a la política, como militante del partido socialista.

1909
Dirige la Cámara del Trabajo de Forli. Se traslada a trento, como secretrio de la Cámara de Trabajo y director del seminario socialista local.
También colabora en el diario "Il popolo" de Cesare Battisti.
En Octubre, después de un breve paréntesis en Austria, vuelve a Italia. En Forli, se pone a la cabeza del partido socialista, en cuyas filas permanecerá hasta 1914.

1910
Muere su padre. Se convierte en redactor del periódico "¡Avanti!". Durante la geurra de Libia desarrolla, con intensa actividad publicista, una campaña tendiente a hacer a Italia "más grande y respetada" sin aventuras coloniales.

1911
Es condenado a 7 meses de cárcel por haber participado en los motines contra la guerra de Libia.

1912
En Marzo recupera la libertad. En Julio se traslada a Reggio Emilia para asistir al congreso nacional del partido socialista. Se convierte en uno de los líderes de la corriente socialista revolucionaria y hace expulsar del partido a reformistas. Entra en la nueva dirección del PSI y se le confía la dirección de "¡Avanti!", cargo que conservará hasta 1914.

1913
En las primeras elecciones realizadas bajo la nueva ley de sufragio universal, se presenta como candidato por el distrito de forli, pero no es elegido.

1914
En el congreso nacional del PSI realizado en Ancona, contribuye a la expulsión del partido a los masones. El 18 de Octubre publica en el "¡Avanti!" un artículo contrario a la línea neutralista oficial del partido socialista.
Se lo obliga a abandonar la dirección del periódico.
El 15 de Noviembre sale el primer número del diario "Il Popolo d'Italia", fundado por él para poder realizar su campaña a favor de la intervención de Italia en la guerra.
Esto sella la ruptura definitiva con el partido socialista, que lo expulsa formalmente el 24 de noviembre.

1915
El 24 de Mayo Italia entra en la guerra contra los Imperios Centrales. Mussolini es llamado a las armas y parte para el frente con los bersaglieri del 11° Regimiento.

1916

El 29 de febrero se lo asciende a cabo. Es herido por un proyectil que explota mientras ejercitaba con un lanzabombas.

1918
En la primavera reinicia su actividad de periodista en el hospital de Milán.

1919
El 23 de Marzo funda en Milán, en la sede del Circolo per gli Interessi industiali, comerciali e Agricoli situado en la plaza san sepolcro, los Fasci di Combattimento (grupos de combate). Los participantes y adeptos de esta primera iniciativa se llamarían luego "sansepulcristas".
En Junio se encuentra en Roma con Gabriel D'Annunzio, al parecer para elaborar un plan común con respecto a la empresa de fiume.
El 16 de Noviembre Mussolini se presenta en las elecciones en Milán, pero es derrotado.

1921

En Noviembre transforma el movimiento fascista en partido. En milán se lo elige diputado.

1922
Después de haber fijado en una reunión de la dirección fascista en Nápoles la fecha precisa de la marcha sobre Roma (28 de Octubre), vuelve a Milán, donde reinicia las conversasiones para hallar una solución pacífica del conflicto entre el gobierno y los fascistas.
Nombrado por el Rey, después de la marcha sobre Roma para presidir el Consejo, se traslada a Roma, donde forma su primer gobierno de coalición.

1923
El 12 de Enero convoca al gran Consejo del fascismo y disuelve todos los grupos armados del fascismo, para formar la Milicia Voluntaria para la seguridad Nacional.

1924
En las elecciones generales del 6 de Abril las listas fascistas obtienen el 60% de los votos.
El diputado socialista Giácomo Matteotti denuncia en la prensa y en el parlamento las intrigas electorales y los abusos de los fascistas. La impresión en el país es enorme.
Mussolini ordena a algunos miembros de los grupos de choque que castiguen severamente a Matteotti, quien es asesinado el 10 de Junio. La ola de indignación que se levanta en todo el país por este grave delito político amenaza con echar abajo a Mussolini y, con él, al fascismo.

1925
Con el discurso pronunciado en la Cámara de Diputados el 3 de enero, Mussolini recupera el dominio de la situación. En esos mismos días, sufre un ataque provocado por una úlcera en el duodeno.
Mientras se encuentra en Bolonia para la celebración del aniversario de la marcha sobre Roma, el 31 de Octubre lo atacan a balazos, pero sale ileso. El presunto autor del atentado, Anteo Zamboni, de 15 años, es linchado inmediatamente por la multitud enfurecida. Mussolini aprovecha el incidente para hacer aproar por el parlamento, poco iempo después, una serie de disposiciónes legislativas "para la defensa del Estado". Después de suprimir partidos y periódicos de oposición y de crear instituciones judiciales extraordinarias, el fascismo se convierte definitivamente en una dictadura.

1927
El 29 de Abril promulga la "Carta del trabajo".

1929
El 11 de Febrero , en la Sala de los Papas del Palacio de Letrán, se encuentra con el cardenal Pietro Gasparri para firmar el acuerdo de los "Pactos de Letrán". En junio se ractifican los pactos, pero siguen produciéndose incidentes (hasta 1931) entre los fascistas y la acción católica.
En Setiembre Mussolini se traslada al Palacio Venecia, restaurado para la ocación.

1930
La hija mayor de Mussolini, Edda, se casa en Abril con Galeazzo Ciano, joven diplomático, hijo del Comandante de la Beffa di Buccari, Costanzo Ciano.

1931
El 21 de Diciembre muere Aenaldo Mussolini, quien había vivido siempre silenciosamente junto a su hermano Benito, ejecutando para éste todo género de tareas tratando de obrener una moderada influencia en política.

1932
Mussolini manda a Eritrea al general De Bono con la orden de hacer un informe sobre las condiciones de aquella región. Se prepara la empresa de Abisinia.

1933
Suscribe el Pacto de los Cuatro, junto con los gobiernos inglés, francés y alemán, para el mantenimiento de la paz en Europa.

1934
Un incidente fronterizo provocado en Ual-Ual le permite preparar la agresión de Abisinia. En el verano impide el Anschuls (la anexión de Austria por Alemania) mediante el envío de tropas al Brennero.

1935
Obtiene del ministro francés que está de visita en Roma, Laval (filofascista), la promesa de desinteresarse de los territorios sobre los cuales Italia aspira a obtener el protectorado.
Participa con las potencias democráticas en las reuniones de Stresa, en las cuales se confirma la independencia austríaca.
El 3 de Octubre comienza la guerra de Abisinia.

1936
El 9 de Mayo Mussolini proclama la constitución del Imperio.
El 17 de Julio firma un tratado de alianza con el General Franco, por el cual se compromete a ayudar a los franquistas en la guerra civil contra el legítimo gobierno republicano.

1937
Mussolini, que siempre se había considerado superior al dictador alemán en cuanto a genio político y organizativo y había rechazado antes las propuestas de alianza y colaboración, se encuentra ahora obligado por la lógica de los hechos a solicitar la alianza con hitler.
El 25 de Setiembre, la primera visita oficial de mussolini a Alemania sella el acercamiento entre las dos dictaduras. El retiro de Italia de la Sociedad de las Naciones, retiro decidido por Mussolini en Diciembre, es su primera consecuencia política.

1938
Ligado ya a Hitler de modo indisoluble, Mussolini copia su política interna y el 14 de Julio lanza la campaña antisemita, mediante una serie de disposiciones legislativas de carácter discriminatorio y persecutorio con respecto a los judíos.

1939
Mussolini estipula con Alemania el tratado de alianza militar llamado "Pacto de Acero".
Sin embargo, la agresión de Alemania contra Polonia y el estallido de la guerra mundial encuentran
a Mussolini vacilante en cuanto a seguir a su aliado en esa aventura.

1940
El 18 de Marzo Mussolini se encuentra en Brennero con Hitler y el 10 de Junio declara la guerra a Francia. El 28 de Octubre ataca a Grecia, en la presunción de poder ocuparla rápidamente y sin esfuerzo. Pero la empresa resulta dificilísima y muy dura; sólamente será llevada a término el año siguiente, con la colaboración decisiva de las tropas alemanas.

1941-1943
La marcha progresivamente desastrosa de la guerra pone a Mussolini cada vez más a remolque de la iniciativa política y militar de Hitler.

1943
En la tarde del 14 de Julio se reune en el Gran Consejo del Fascismo, después del desembarco aliado en Sicilia. Se aprueba por mayoría, durante la noche, una orden del día presentada por Grandi: es la derrota de Mussolini quien, en la tarde del 25 de Julio es arrestado por orden del Rey, a cuya sede se había trasladado para relatar los acontecimientos de la noche anterior.
El 12 de Setiembre un grupo de asalto alemán irrumpe en la villa de Gran Sasso, donde Mussolini se encuentra arrestado, y lo libera llevándolo por aire a Alemania. El 18 de Setiembre Mussolini anuncia por radio la constitución de la República Social Italiana en los territorios de Italia septentrional, todavía ocupados por los alemanes.

1944
El 10 de Enero el Tribunal de Verona condena a muerte a los miembros del Gran Consejo culpables de haber votado la orden del día de Grandi. Entre los condenados y fusilados se encuentra el yerno de Mussolini, Galeazzo Giano.

1945
En los primeros días de Abril Mussolini se traslada de Garganano a Milán, en un supremo intento de realizar negociaciones de rendición con los aliados. Se le responde que la rendición debe ser incondicional. Puesto que es inútil e imposible toda resistencia ulterior, el 27 de Abril se une a una columna motorizada alemana que se dirige hacia el norte, pero en Dongo la columna es detenida por guerrilleros, revisada y Mussolini arrestado junto con otros italianos, entre los que figuraba Claretta Petacci, quien había vivido con el en los ultimos años.
A las 15 horas del 28 de Abril, frente a una villa cercana a Giulino di Mezzegra, Benito Mussolini es fusilado por los guerrilleros.


Continuará....


Gracias por estar
P.D.Les pido sean pacientes pues lo iré transcribiendo a medida que el tiempo me lo permita y al finalizarlo espero les agrade.
Última edición por Shindler el Mié Jun 27, 2007 8:34 pm, editado 1 vez en total.
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Mensajepor Shindler » Jue Jun 07, 2007 8:13 pm

II- INTRODUCCION


Si hay un personaje de la historia reciente de Italia cuya figura y cuya vida es prácticamente imposible evocar con desapego y objetividad, éste es Mussolini, tal es el cúmulo de pasioes, sugestiones, sentimientos, resentimientos, rencores, odios y polémicas que ha provocado y que están aún vivos en millones de italianos.

Por otra parte, pocas son las figuras modernas destacadas que presentan como él, a biográficos, críticos e historiadores, una personalidad tan compleja, contradictoria, cambiante, intencionalmente enmascarada e instintivamente simuladora, atrayente y repulsiva, impenetrable y manifiesta, y en definitiva, siempre increíble, tanto en los aspectos positivos como en los reprobables.

Todo el ciclo de su aventura política (que costó a los italianos ilusiones y desiluciones, entusiasmos, exaltaciones, amarguras y tragedias) lleva el sello de esta desconcertante personalidad que logró, sin duda, ejercer una gran fascinación (recuérdese a Bottai, hombre sensible y culto, el cual, aunque será uno de los que contribuyan a derrocar a Mussolini, conservó en realidad por el una devoción casi ciega, no hasta la muerte del dictador, sino hasta la suya propia); fascinación que le impidió a Bottai ver o reconocer la pavorosa incoherencia de su conducta y lo engañó, a el, a los otros y en cierta medida a la historia misma.
Así fue que, mientras durante un cuarto de siglo sucesos y hechos inconfundibles se acumularon para probar que la realidad era diferente, el mito de la "revolución" mussoliniana se impuso, se mantuvo y sobrevivió, hallando siempre nuevos creyentes que, casi como víctimas propiciatorias, le ofrecieron el sacrificio de su inteligencia, su razón y a menudo su vida.

El espejismo de la "revolución", que no se realizó nunca, pero que mientras tanto justificaba una cantidad de cosas (métodos antiliberales y autoritarios, compromisos "temporarios" con adversarios de clase reconocidos y hasta agreciones militares que deberían representar sus premisas) que de otro modo eran inaceptables, constituyó la trágica y hoy inverosímil alucinación que sufrieron millones de italianos, durante más o menos tiempo y no pocos hasta el final.
De tal deslumbramiento funesto fueron responsables Mussolini y su personalidad poco común, pero más que todo la clase dirigente conservadora italiana, que se valió de él con extraordinaria habilidad.

Puede confirmarnos esto (nos parece) un documento insospechable por la fuente y la fecha (que un joven estudioso, Renzo De Felice, ha encontrado recientemente en el Archivo Central del Estado), el cual, más auténticamente que cualquier juicio póstumo introduce el conocimiento del "personaje" y a la comprensión de los acontecimientos históricos de los que fué protagonista, y que, por esto, merece que se lo comunique extensamente a modo de introducción.

Se trata de un informe policial, redactado por un dirigente funcionario de Giolitti, el inspector general G. Gasti, quien el 4 de Junio de 1919 comunicó al presidente del Consejo Vittorio Emanuele Orlando, al subsecretario del interior y a la Dirección General del P.S. muchas noticias preciosas y aclaradoras que fueron silenciadas por los políticos estacados de la época, que las concían pero no las revelaron, aunque se vieron despojados ( ¿O provechosamente sustituidos o integrados? ) por el "rebelde útil a la patria", Benito Mussolini.



Continuará....



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Mensajepor Shindler » Sab Jun 09, 2007 5:14 pm

III-El informe del inspector

He aquí, según la minuciosa relación de un experto institucionalmente habilitado para evaluar hombres y hechos con vistass del "interés nacional", ya en la primavera de 1919, "el profesor Benito Mussolini".

"En una asamblea del Fascio (comienza el inspector) ejemplificó el programa afirmando: "Este es mi programa, pero puede no ser el vuestro, y en este caso podremos discutirlo y modificarlo" (...) En los aspectos económicos y financieros se propone una medida revolucionaria que ningún partido hasta ahora, ni siquiera el partido que pretende monopolizar la revolución, ha presentado nunca: el impuesto extraordinario y progresivo sobre el capital.

"En otra asamblea del día siguiente, el 10 (informa más adelante el inspector), para integrar el programa de realización, Mussolini propuso la discusión de tres postulados concernientes respectivamente al problema militar, al eclesiastico-religioso y al obrero.
Acerca del problema militar sostuvo que no se debe por ahora hablar, dadas las condiciones actuales en las que el mundo sale del conflicto de los pueblos, y por ello es necesario sostener el viejo postulado de la escuela republicana: la nación armada.
Sobre el problema eclesiastico, sostuvo que las iglesias sean consideradas asociaciones privadas sujetas a las leyes comunes, y la separación de la iglesia del Estado con abolición del privilegio estatutario y la confiscación de los bienes eclesiasticos.
En el campo obrero, dijo que es necesario arrancar al proletariado de la tiranía de los pocos dirigentes que actúan para lograr sus propios fines y coartan, limitan y tiranizan sin discusión y sin discernimiento los destinos de las masas.

Habló de las Cámaras del Trabajo y de la gran masa obrera "que sigue a los fracasados dirigentes de la Confederación del Trabajo", diciendo que es necesario emancipar a la masa de estos "prestidigitadores".

Hasta aquí las noticias de carácter ideológico, que constituyen la premisa de todo lo que se sabe (o, quizás se sabe todavía poco) sobre los orígenes del movimiento mussoliniano y su programa revolucionario de la asamblea de S. Sepolcro (23 de Marzo de 1919), en la que se enunciaron minuciosamente todos los postulados que el régimen fascista no realizó, como si tuviese aquel vademécum de guía para descartarlos o invertirlos (1).

Pero el comisario Gasti era, con todo, un funcionario de P.S.: inteligente, no tosco y hasta previsor como se verá, pero sujeto a los patrones de información propo de su tiempo y de todos los tiempos. De este modo, después de las noticias políticas "abstractas", pasa a las propiamente biográficas , que debía iluminar a sus superiores (¡y cómo!).

"Mussolini Benito, profesor, hijo de Alessandro, nacido en Predappio (Forli) el 29-7-1883, residente en Milán en Foro Bonaparte 38, socialista revolucionario , prontuario, maestro habilitado para la enseñanza en escuelas secundarias. Fué primer secretario de las Cámaras de Trabajo de Casena, Forli y Ravenna y luego, desde 1912, director del periódico "¡Avanti!", al que imprimió un carácter violento, sugestivo e intransigente. En Octubre de 1914, se puso en contra de la dirección del partido socialista italiano, por defender la neutralidad activa de Italia en la guerra de las naciones en contra de la tendencia defensora de la neutralidad absoluta, y se retiró el 20 de dicho mes de la dirección del "¡Avanti!".

Luego inició el 15 de Noviembre siguiente la publicación del periódico "Il Popolo d'Italia", en el cual sostuvo, en síntesis con "¡Avanti!" y en áspera polémica contra este periódico y sus principales inspiradores, la tesis de la intervención de Italia contra el militarismo de los Imperios Centrales.
Por tal hecho fue acusado de indignidad moral y política y se decidió su expulsión del partido."

Después de algunas observaciones sobre las cualidades militares de Mussolini ("siempre el primero en toda empresa de trabajo y de audacia"), y sobre sus vinculaciones sentimentales (matrimonio, el 6 de Diciembre de 1915), "con la cotorránea Rachele Guidi, de la cual había tenido ya una hija, Edda, procreada en Forli en 1910, y tempetuosa relación con la trentina Ida Irene Dalser, de la cual Mussolini había tenido un hijo en Noviembre de 1915, y otros embrollos, pues la mujer, definida como "histérica exaltada", lo chantajeaba hasta el punto de que la prefectura de Milán debió impedir, el 22 de Mayo de 1917 su permanencia en la provincia, en tanto Mussolini debió pasarle un subsidio de 200 liras al mes, el informe de Gasti pasa a informaciones más interesantes. Entre éstas se encuentra la financiación confirmada, por parte del gobierno francés, del "Popolo d'Italia" (financiación obtenida por el conocido intrigante Filippo Naldi) ; la "voz pública" es que Mussolini habría obtenido otras financiaciones de "asociaciones patrióticas", de la Masonería y del Partido Republicano; y agotadas estas fuentes, en este último período también de las firmas Pirelli y Ansaldo; se dice que con este último firmó un contrato de publicidad por cerca de 500 mil liras". También se refiere el informe a la circunstancia de que, después de su separación del PSI, Mussolini tuvo "constantemente una amplia disponibilidad de capitales que le permitieron, no solamente la costosa publicación de su periódico, sino también una gran profusión de gastos con fines de propaganda, beneficencia y también de beneficio personal".





Nota:
(1)No existe un texto auténtico del programa aprobado por la Asamblea constituyente de los "Fasci". Según lo que "Il Popolo d'Italia" publicó los días siguientes en varias oportunidades, ese programa presentaba las siguientes reivindicaciones:

"Una asamblea constituyente, como sección italiana de la constituyente de los pueblos, procederá a la transformación radical de las bases políticas y económicas de la comunidad, asegurando su desarroyo sin intermitencias.
Proclamación de la República Italiana.
Descentralización del poder ejecutivo y administración autónomas de las regiones y las comunas por los respectivos órganos legislativos.
Soberanía del pueblo, ejercida por el sufragio universal; voto de las mujeres; garantías de iniciativa popular, de referéndum y de veto.
Eliminación de la burocracia irresponsable y reorganización de los órganos administrativos estatales.
La función del Estado se limitará a la dirección civil y política de la vida italiana.
Abolición del Senado.
Abolición de la policía política y formación de una guardia comunal y nacional.
Justicia electiva, independiente del poder ejecutivo.
Abolición de todos los títulos de casta, de nobleza y detoda orden caballeresca.
Abolición de la conscripción obligatoria, desarme general, prohibición de fabricar toda clase de armas para la guerra, libertad de opinion, de conciencia, de religión, de asociación, de prensa, de propaganda y de agitación, tanto individual como colectiva.
Sistema educacional con escuelas de cultura general y profesionales abiertas a todos; bibliotecas gratuitas; libertad para los profesores.
Cuidado máximo y perfeccionamiento de la higiene social y de toda forma de asistencia.
Supresión de las sociedades anónimas y financieras.
Suspención de toda especie de especulación, de los bancos y las bolsas.
Censo y tasación de las riquezas privadas.
Confiscación de las rentas improductivas.
Prohibición del trabajo antes de los 16 años.
Jornada de trabajo de 8 horas.
Confiscación de las utilidades de guerra; proscripción de los parásitos que no son útiles a la sociedad; impuesto a la herencia; confiscación de los bienes eclesiasticos para entregarlos a instituciones de asistencia social.
Reorganización de la producción sobre bases cooperativas y participación de los trabajadores en las utilidades.
La tierra para los campesinos, con cultivos asociados.
Otorgamiento de la administración de las industrias, los transportes y los servicios públicos a los sindicatos de técnicos y trabajadores.
Abolición de la diplomacia secreta.
Política exterior basada en la solidaridad de los pueblos y su independencia en el seno de una Federación de Estados."

Recordar estas declaraciones, nunca desmentidas oficialmente, que pueden contribuir a hacer comprender el hecho de que tantos italianos, y en particular los nacidos después de 1910, se hayan podido considerar fascistas y, durante muchos años, a pesar de la lección de los hechos (que hoy parece simple y clara), reivindicar los "principios de 1919" y combatir las resistencias y las deformaciones que parecían impedir su realización por causas, ya entonc es comprensibles, de orden político, económico y social, pero extrañas a la "dialéctica" de la revolución y a la misma voluntad de Mussolini, trabado y aprisionado (como se pensaba entonces) por los círculos capitalistas,los jerarcas mediocres y por sus pretorianos.


Continuará....




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Mensajepor Shindler » Dom Jun 10, 2007 4:22 pm

IV - Las observaciones fisio-psicològicas


El informe suministra luego un relato completo (intelectual, psicològico y moral) del "sujeto", que es un documento de incomparable agudeza. "de fuerte constituciòn fìsica, aunque haya sufrido de sìfilis (escribe el inspector), dicha fortaleza le permite realizar un trabajo continuo: duerme hasta una hora tardìa de la mañana, sale de su casa a mediodìa, pero no vuelve hasta las tres de la madrugada (...). Es un sensual, lo cual se demuestra por sus diversas relaciones con mujeres (...). Es un emotivo y un impulsivo, caracterìsticas que lo hacen sugestivo y persuasivo en sus discursos (...). en el fondo es un sentimental y esto le atrae muchas simpatìas y amistades. Es desinteresado, pròdigo en el dinero que maneja, lo cual le ha dado una reputaciòn de altruismo y de filantropìa. Es muy inteligente, agudo, mesurado, reflexivo y buen conocedor de los hombres y de sus cualidades y defectos. Predispuesto a las simpatìas ràpidas es capaz de sacrificios por los amigos y tenaz en las enemistades y los odios.

Es valeroso y audaz; tiene cualidades organizativas y es capaz de dicisiones ràpidas: pero no es tenaz en sus convicciones y propòsitos.
es muy ambicioso. Està animado por la convicciòn de representar una fuerza notable en los destinos de Italia y està decidido a hacerla valer. Es hombre que no se conforma con puestos de segundo orden. Quiere destacarse y dominar..."

Siempre segùn Gasti, Mussolini "fue un apòstol sincero y apasionado, primero de la neutralidad vigilante y armada, y luego de la neutralidad vigilante y armada, y luego de la guerra, y no creìa renunciar a su honestidad personal y polìtica al verse de todos los medios, cualquiera que fuese la parte de donde viniesen...".
Y " es difìcil precisar en que medida abandonó luego sus convicciones socialistas, de las cuales nunca hizo manifestación ni abjuración pública..." Y si bien "se han verificado estos cambios, y hasta ensombrecen su espíritu y pueden traducirse larvadamente en la realidad de las cosas y las situaciones, él nunca loos dejará traslucir con evidencia, no permitirá que otros los desnudes y los develen, siempre querrá parecer socialista y quizás se ilusionará que lo es, a pesar de que su obra pueda ser utilizada con fines constitucionales..."

El inspector llega finalmente a esta conclusiòn que es casi un consejo:
"Si una persona de elevada autoridad e inteligencia sabe hallar en sus características psicològicas el punto de menor resistencia, sabrá sobre todo serle simpático e insinuarse en su ánimo, sin oponerse inicialmente a sus visiones y previsiones políticas; si sabe demostrarle cuál es el verdadero interés de italia (porque yo creo en su patriotismo), si, con mucho tacto y manifestando respetar sus convicciones íntimas y su táctica, en pro de una colaboración necesaria, se le ofrecen los fondos indispensables para la acciòn política concertada, de modo que no aparezca la intención (que será ofensiva) de acapararlo o domesticarlo, Mussolini se dejará conquistar poco a poco."

Este informe de fines de la primavera de 1919 estaba dirigida, como se ha dicho, a las màs altas autoridades polìticas y policiales. Y, a parte de los excepcionales méritos en la descripción de la compleja personalidad del hombre, casi parece, en una consideración retrospectiva, haber constituido una indicación práctica para sus destinatarios.
De hecho, después de la emprendedora iniciativa de Pirelli y Perrone, obtuvo la financiación de los agrarios y los industriales, la complacencia de las autoridades constituidas en el apoyo al activismo de sus brigadas, las disposiciones del ministro de Guerra Bonomi (desde Marzo de 1920 hasta hasta Mayo de 1921, y luego presidente del Consejo, desde julio de 1921 hasta Febrero de 1922), quien, a travès del jefe de S.M., Badoglio, y con la connivencia de muchas autoridades militares perifèricas, hizo que el ejército suministrase armas y camiones a las brigadas y que los oficiales desmovilizados adhiriesen a los grupos Fasci de combate.
Pero sobre todo, surgió esa "persona de elevada autoridad" a quien el inspector brindaba tan preciosas sugerencias para utilizar "con fines constitucionaes", la desbordante energuìa del profesor Mussolini, hallando el punto de menor resistencia, esto es, consintiéndole que se considerase un revolucionario y un socialista, pero indicándole poco a poco "el verdadero interés" de la Patria: fue el Rey.

Si hay una verdad que pueda considerarse en adelante como adquirida es que Mussolini, a pesar de su fuerte personalidad y como consecuencia de esos rasgos de carácter tan eficazmente señalados por Gasti, fue, desde el comienzo hasta el fin de su paràbola de conductor, un instrumento en las manos de la vieja clase dirigente conservadora. Y es menester agregar que tal interpretación, corriente y casi obvia, no es respetada (aunque la afirmen) por cuantos historiadores o polìticos, continùan hablando de Mussolini animosamente atribuyéndole más culpas de las que le corresponden y más daños de los que provocó por si solo.
Al igual que los otros, los admiradores menos necios, por un fenómeno idéntico pero de signo contrario, eximen a Mussolini de toda culpa o daño (que hacen recaer sobre la misma clase conservadora que lo rodeó, lo condicionó y finalmente lo traicionó), sin tomar en cuenta que, para sufrir una violencia tan prolongada, se necesitaba un mínimo de voluntad o aquiescencia.



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Mensajepor Shindler » Vie Jun 15, 2007 3:50 pm

V-Las primeras experiencias


Los pocos que han trasmitido noticias no hagiográficas sobre Mussolini y testimonios sobre su adolescencia y sus primeras experiencias políticas (antiguos condicípulos, maestros, amigos y compañeros, que siguieron otros caminos) brindan un retrato que en particular por las observaciones sobre el carácter, deja entrever cómo será el adulto y también el político (supuesto que llegase a serlo, lo cual, dada su inquietud y su facilidad para cambiar el humor, no parecía en modo alguno seguro), esto es, una mezcla de improvisación, versatilidad, oportunismo, destreza, captación del momento, indudable conocimiento de los hombres y de las masas, en particular en sus peores aspectos; y todo ello sin profundas raíces ideológicas ni morales.

Hijo de un herrero de la Romaña de origen campesino, medio anarquista y medio socialista, republicano, anticlerical y (lo que más cuenta) "vigilado", benito Mussolini tuvo una infancia ruda, impregnada de pobreza y de lecturas "subersivas" (de cierto nivel culturar para su tiempo y su ambiente, pues iban desde Los miserables hasta El capital, además de las hojas socialistas locales).
Se convirtió pronto en un muchacho revelde, introvertido, agresivo, insolente, duro tanto para golpear a los otros como para someterse a sí mismo a esfuerzos físicos poco comunes, amante de la música y de la soledad, de las jovencitas de Dovia y de Forlimpopoli y de los más diversos y desordenados estímulos.
Ya entre los 16 y 18 años, a comienzos del siglo, empezó a ocuparse públicamente de la política. En la primavera de 1902 recibió el nombramiento de maestro elemental; pero esa actividad y esa existencia no lo satisfacía. Decidió buscar fortuna en Suiza, a donde emigró durante el verano de ese año.

Alli ejerció diversos oficios( peón de albañil, dependiente de vinería, criado de una droguería, carpintero y, más a menudo, desocupado y vagabundo) a la par que realizaba una actividad política entre los inmigrantes italianos, sólidamente organizados en ligas socialistas; también comenzó a escribir en periódicos. Se hizo conocer y estimar (y también ayudar) por varios dirigentes políticos: Serrati, Zannini, Momigliano, Dinale y la Balabanoff.
Al parecer también conoció, aunque sólo de vista, a Pareto y a Lenin. Vagando de cantón en cantón, siempre mezclado en asuntos de mujeres y expulsado como "indeseable" por la policía Helvética, logró sin embargo permanecer en Suiza alrededor de un año y medio. A comienzos de 1905 era militar en Verona, después de haber sido declarado desertor y luego amnistiado.

Al terminar su alistamiento como bersagliere, fue maestro en Tomelzzo, desde Noviembre de 1906 hasta Agosto de 1907 (de ese período dólo queda el recuerdo de una tumultosa y escandalosa relación con una mujer casada). Luego, después de una breve permanencia en la Romaña, fue profesor de francés en un instituto privado de Oneglia (Febrero-Julio de 1908), donde recibió ayuda y estímulo de los hermanos Serrati y de los socialistas locales, quienes le abrieron las columnas del semanario "La Lima". Volvió a la región de Forli y se lanzó a la actividad política, participando en agitaciones agrarias (fué también procesado y condenado), pero experimentó gran incertidumbre acerca de la carrera a seguir; hasta que, por intercesión de la Balabanoff y de Serrati, fue nombrado secretario de la Cámara de Trabajo de Trento.

Allí permaneció 8 meses (Febrero-Setiembre de 1909) y su actividad fue intensa y turbulenta. Aparte de los acostumbrados asuntos de mujeres, se distinguió como agitador y polemista. escribió mucho, no sólo en "L'Avvenire del Lavatore", que dirigía y al que imprimió un tono radical y subversivo, sino también en el "Popolo" de Cesare Battisti (con quien trabó amistad) y redactando por su cuenta los escritos más dispares, desde un ensayo sobre el Trentino. "El trentino visto por un socialista", hasta "Hus el auténtico" y una novelita de folletín, "Claudia Particella, la amante del Cardenal", de sombríos tintes anticlericales.
Su actividad trentina se caracterizó, en efecto, por una intensa polémica contra el clero y los católicos (sostuvo también, en Untermais, un debate público con De Gasperi, por entonces socialista cristiano, a quien replicó que los católicos nunca podrían estar sinceramente a favor de los trabajadores) y, sin bien no se mezcló en cuestiones irredentistas, fué expulsado por las autoridades austríacas. Esto le valió una favorable fama de perseguido.

Al volver a Romaña, después de un breve período de insatisfacción e incertidumbre sobre que hacer (aspiraba a ser periodista, pero mientras tanto solicitó ser nombrado empleado público), así como de dificultades materiales (se las arregló para ayudar a su padre, ya viudo y anciano, que había abierto en forli una sociedad con la viuda Guidi, madre de Rachele, con la cual se uniría libremente al poco tiempo), Mussolini tuvo la fortuna de ser elegido, a fines de 1909, secretario de la Federación Socialista de Feroli y director del nuevo semanario local "La lucha de clases".

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Mensajepor Shindler » Vie Jun 15, 2007 4:14 pm

Fotos (Primera parte)

Imagen
1-Zamboni, socialista, y Acerbo, fascista, en la época del pacto de Paz.
2-Comienza la propaganda fascista.

Imagen
Foto de la Familia, parte de la Hagiografìa oficial.
Una imagen de la campaña electoral por el Plebiscito. El "SI" estaba impreso tambièn en la papeleta.


Imagen
Una foto de la "Illusrazione Italiana", la Milicia Nacional constituida por Mussolini hace la guardia armada en el Parlamento.
La primera sesión del Consejo de Ministros con Mussolini en el centro.

Imagen
Estampa que ilustra "La marcha sobre Roma".

Siguiente punto: VI-Militante Soscialista

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Mensajepor Shindler » Vie Jun 15, 2007 10:45 pm

VI-Militante socialista

Fué así como, en el curso de una veintena de meses (hasta el otoño de 1911), Mussolini se ejercitó como dirigente político, organizador y cabecilla.
Era entonces un "Socialista revolucionario", intransigente y extremista. Orador eficaz, polemista violento, político agudo y previsor, le resultó fácil conducir el socialismo de la Romaña a posiciones avanzadas y hacer de tal estado de cosas un trampolín para ascender al plano nacional.
Sus temas preferidos fueron en aquel entonces la exasperación de la lucha de clases, el anticlericialismo, el antimilitarismo, la polémica en el interior del partido contra los moderados, los reformistas, los masones y los "colaboracionistas" (en Marzo de 1911, algunos diputados socialistas, entre ellos Bissolati y Bonomi, habían "subido las escaleras del Quirinal" para participar en las consultas del rey después de la caída del gobierno de Luzzatti.

Pero la ocación para su primera hazaña revolucionaria fue la guerra de Libia. En el verano de 1911 comenzó a perfilarse, después de que Francia ocupó Marruecos, la intervención de Italia en Africa, bien vista por el gobierno de Giolitti, solicitada por razones prácticas por grupos financieros e industriales encabezados por el Banco de Roma, calladamente apoyada por los católicos por razones de "misión" e ideal y poéticamente exaltada por los nacionalistas guiados por Enrico Corradini, por los futuristas y por muchos futuros arribistas y luego exponentes del fascismo. Contra esta perspectiva (debía ser la primera "guerra relámpago" del siglo, pero en realidad duró dos años, y sus consecuencias para la "pacificación" se prolongaron hasta 1930) , EL PSI era ambiguo, pero las multitudes alborotaban y los socialistas revolucionarios, como los republicanos, combatieron a fondo.

No carece de interés recordar los argumentos usados por Mussolini en su fogosa polémica contra los nacionalistas; "Antes de conquistar Trento, Triese y la Tripolitania es necesario conquistar Italia, llevar agua a la Pulla, sanear el Agro Romano, llevar la justicia al Sur y el alfabeto a todas partes..." Al comenzar la guerra, hubo en toda Italia reacciones populares violentas. Mussolini encabezó los motines poco menos que insurreccionales de Faenza, junto con el republicano Pietro Nenni. Después de sofocada la revuelta, sus promotores fueron arrestados, recluidos en la cárcel de Forli y procesados y condenados en Octubre de 1911. Con los atenuantes de la apelación, Nenni recibió 7 meses y Mussolini 5 ; pasaron juntos ese período y se hicieron amigos.
En ese período Mussolini escribió su primera autobiografía, "Mi Vida". Son 80 páginas desconcertantes y aclaradoras, por el modo abierto, cínico y ciertamente genuino de confesar el pasado, las concepciones filosóficas y los sentimientos íntimos del agitador revolucionario que no tenía todavía treinta años.

Mussolini fue excarcelado el 12 de Marzo de 1912. Volvió a la libertad y a la acción con una aureola de martirio que lo hizo popular y que supo explotar. En realidad, en ese momento comenzó concretamente su carrera política en el seno del PSI. También en ese período apareció explícita y distinta la formación ideológica del agitador, que el mismo manifiesta y que le conferirá en los dos años siguientes de militancia socialista y luego en el viraje intervencionista, en la división egocéntrica del fascismo de posguerra y aun en los 20 años siguientes, los estigmas del "revolucionario solitario", esto es, del seudorevolucionario.
Sus textos fundamentales son, después de las "lecciones" de Pareto (que, según él, habría seguido en Suiza, lo cual es discutible) y de las cuales deriva sobre todo la "teoría de las élites", Louis Auguste Blanqui (comunero parisiense que pertendía realizar la revolución social mediante la violencia organizada y un pequeño ejército de iniciados y especialistas), Max Stirner (el teórico del Yo), Friedrich Nietzsche (el filósofo poeta que exaltaba al superhombre y la voluntad del poder) y George Sorel (el teórico de la capacidad mayéutica de la violencia y del sindicalismo "fuerte", como instrumento único de la rebelión proletaria).

después de abrevar en estas fuentes era el hombre del momento, en el clima revolucionario de los años 1912-1914: se convirtió (podría decirse que naturalmente) en el defensor del intervencionismo de izquierda y estaba predestinado a asumir el papel del "hombre de la Providencia" como jefe de la "revolución" fascista, que partiendo del programa de S. Sepolcro de 1919 llegaría a la reivindicación de un "puesto bajo el sol", donde quiera que fuese, 15 años más tarde. El hecho es, sin embargo, que todas estas "fuentes", por entonces y más tarde, no sólo fueron por el mal comprendidas y mal digeridas, sino que nunca constituyeron más que un adorno y una justificación exterior de su conducta política.
Pero por el momento, Mussolini tenía los documentos en regla; además, eran también buenos documentos para afirmarse entre los socialistas de su tiempo y de su región. junto con los otros exponentes de la corriente revolucionaria (Constantino Lazari, Serrati, Ciccotti y la Balabanoff), fue enviado al Congreso del PSI de Reggio Emilia de Julio de 1912, donde se impuso, no sólo por su oratoria impetuosa, sino también por el hecho de que se atribuyó el papel, ingrato pero de gran efecto, de acusador público de los socialistas moderados. Pidió y obtuvo la expulsión del partido de los líderes reformistas más comprometidos y notorios: los que habían subido las escaleras del Quirinal, los "tripolitanos", los "ascari" (soldados coloniales) de Giolitti.

Fue un papel que en resumen, le cedieron con gusto sus más antiguos y experimentados compañeros de tendencia y que él asumió, consciente de que, por penoso que fuese, serviría para destacarlo y colocarlo en los puntos fundamentales del partido. En efecto, después de la expulsión de los diputados Bissolat, Bonomi, Cabrini y Podrecca, el nuevo jefe de los socialistas revolucionarios logró alterar el equilibrio reinante desde hacía tiempo en la dirección del PSI obteniendo un puesto en la nueva dirección del órgano del partido.
El salto desde "La lucha de clases" hasta el "¡Avanti!" y desde Forli hasta Milán representó para Mussolini, que tenía poco más de 30 años, uno de esos sucesos, también de carácter burocrático en cierto sentido, que raramente se producen en la carrera de los revolucionarios.
Al llegar a ser director del antiguo e influyente órgano oficial del PSI y a trasladarse a la metrópoli lombarda, capital, no sólo económica, sino también cultural y política de Italia, el joven provinciano, todavía desconocido para la mayoría, supo trabajar con vigor, obstinación, audacia y ductibilidad; y logró imponerse. Aunque excluido del salón de Turati y de la Kulisciof (que era desde hacía 30 años el centro cultural del socialismo milanés italiano y, por la importancia que éste tenía en Europa, internacional), Mussolini fue un buen director del órgano socialista y logró sin dificultades hacer de él también una tribuna personal. Puede decirse que en aquel entonces, además de su ambición, sus dotes y la Balabanoff, que lo ayudaron no poco, también le fué favorable la fortuna.

En la práctica no halló recistencias ni oposiciones, también por el hecho de que los más autorizados y antiguos exponentes del PSI ni siquiera lo tomaban en consideración como competidor.En el fondo eran notables, con posiciones seguras y sólidas, aun fuera del partido, y el uso del poder (aunque fuera del que lograban ejercer como representantes de la oposición, y del más inmediato y concreto del que gozaban en el seno del PSI, en la Confederación del Trabajo, en las administraciones municipales, en las cooperativas y en la misma Cámara) los había apoltronado y aquietado un poco.
En poco tiempo Mussolini se hizo popular en toda Italia, justamente como hombre diferente de los viejos "santones": decidido, dotado de gran energía y de las "ideas claras", prometedor.

Los argumentos de Mussolini fueron, en definitiva, simples: demostró en sus artículos, en la orientación y hasta en la factura misma del viejo periódico socialista que quería imprimir al movimiento socialista una combatividad que lo apartaba de las huellas del reformismo de derecha, ya derrotado, y también del "centro" turatiano, sustancial y "sabiamente" inmovilista.
También en eso de las ocaciones le fueron propicias. Después de haber anunciado desde el comienzo que el PSI debía rechazar las "concesiones democráticas", típicas de los partidos de una izquierda vaga pero no revolucionarios, a comienzos de 1913 una serie de matanzas de obreros provocadas por la policía y el ejército en Sicilia, el Parmense y, sobre todo, Roccagorga en Ciociaria (donde fueron muertos, el 6 de Enero, 7 campesinos y heridos decenas de ellos), le brindaron la oportunidad para realizar una campaña poco menos que insurreccional, de la cual bastan los títulos del "¡Avanti!" para indicar el tono: Al grito de "¡Saboya!" la tropa descarga 300 tiros de fusil contra mujeres inermes y niños inocentes, decía el primer anuncio periodístico; le seguían comentarios así titulados: Asesinato estatal, La política de las matanzas y la dicha de los conservadores.

En la huella de esta vehemente agitación, el "¡Avanti!" de Mussolini sostuvo en la primavera de 1913, contra reformistas y centristas, el derecho del proletariado a responder a nuevas matanzas con la huelga general. Mientras tanto, el periódico, rompiendo la tradición de la dirección reformista, apoyó muchas huelgas importantes, vinculándose con el movimiento sindicalista encabezado por Filippo Corridoni y dando impulso al movimiento socialista que se amplió y fortaleció. En Abril de 1914, en el Congreso del PSI realizado en Ancona, Mussolini recibió la confirmación del gran apoyo personal que había conquistado en el partido, y la corriente revolucionaria, en cuyo líder se había convertido, se impuso netamente.
Justamente de Acona partió al mes siguiente la chispa que dió origen a violentas agitaciones contra las represiones y las matanzas, movimiento que, conducido en Ancona por el republicano Pietro Nenni y el anarquista Enrrico Malatesta, desembocó en la "semana roja". Fueron días muy intensos, en los que abundaron los encuentros con la tropa; fueron verdaderas insurrecciones locales, y la proclamación de la huelga General del Trabajo, y todo el movimiento, se realizaron contra las intenciones del partido y fueron desaprobadas por el grupo parlamentario socialista. Mussolini aunque no tuvo una participación activa, se vió reforzado finalmente por el apoyo que les dió desde el ¡"Avanti!". En el verano de 1914 él era, si no el dirigente más notorio, al menos el hombre nuevo del socialismo italiano, al que dirigían sus miradas, no sólo grandes capas populares, sino también políticos e intelectuales expertos, algunos con admiración, otros preocupados y otros con fé (2).

Notas (2):
Son de esa época, aproximadamente, los juicios muy lisonjeros para Mussolini de Amilcare Cipriani, antiguo héroe del primer Socialismo que había tomado parte de la Columna de París; Gaetano Salvemini, quien lo definió como "el hombre necesario para expresar y representar en este momento histórico la necesidad de un movimiento sinceramente revolucionario"; Angelo Tasca, para quien era un "renovador" del PSI de quien desconfiaban los "viejos", pero que nucleaba la fe y la esperanza de los "jóvenes"; Antonio Grannsci, quien le reconoció el mérito de haber hecho del "¡Avanti!" una palestra para sindicalistas y meridionales; y muchos otros. Es sabido que, más tarde, hasta Lenin reprochó a los socialistas italianos haber dejado escapar al único hombre de temperamento revolucionario que tenía el PSI.


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Mensajepor Shindler » Mar Jun 19, 2007 12:48 am

VII-El Intervencionista.


Por eso mismo, el cambio intervencionista de Mussolini produjo tanta impresión y tuvo tanto peso. No hay duda de que se trató, en cuanto a sus manifestaciones exteriores, de un cambio repentino y desconcertante, si se tiene en cuenta que, desde Julio hasta Setiembre de 1914, Mussolini fué el abanderado de la campaña neutralista del PSI.
Luego, imprevistamente, con un verdadero golpe escénico, el 18 de Octubre publicó en "¡Avanti!" un larguísimo artículo, no anunciado siquiera a la dirección del PSI, en el que exponía los motivos que hacía oportuno, en su opinión, el paso De la neutralidad absoluta a la neutralidad activa y operante.
Fue una bomba: en pocos días, fue duramente atacado por los otros dirigentes socialistas, expulsado del artido y señalado a la opinión pública como traidor yvendido. Y en pocos días también, pasó de la "neutralidad activa y perante" al intervencionismo abierto, y para defender esta causa fundó un nuevo periódico, "Il Popolo d'Italia" (cuyo primer número salió el 15 de Noviembre), aceptando las subvenciones de las que ya se ha hablado.
Pero la aclaración, en definitiva, sobre los fondos recibidos por Mussolini para mantener "Il popolo d'Italia", cualquiera que sea la manera como se los juzge en el plano político-moral, no resuelve el problema de su cambio de opinión tan radical.
Para explicarlo es necesario tener presente dos factores, uno subjetivo y otro objetivo.

Es necesario recordar la formación ideológica de Mussolini, impulsado al activismo, a la violencia, al extremismo y, por ende, en aquella conyuntura, a la concepción de una participación voluntaria y consciente del proletariado en la guerra, con vistas al logro de fines revolucionarios.
Por otra parte, sin la pretención de profundizar aquí la vieja disputa histórica, es necesario recordar también la actitud del PSI de "no adherir ni sabotear", que parecía (aunque no fuese políticamente errada y, por consiguiente, claudicante) lo más pasivo que se pudiera ofrecer a un temperamento como el de Mussolini (y no sólamente al suyo).
Si en vez de adoptar esa fórmula pasiva e imponente, el PSI hubiese tenido el valor de pronunciarse por el sabotaje de la guerra (aun a riesgo de desencadenar oposiciones violentas, huelgas, choques y hasta la guerra civil), Mussolini se habría sentido atraído por esa perspectiva. En cambio, entre la inercia y la acción, prefirió la acción, aun al costo de romper con el partido, de hallarse junto a los nacionalistas (hasta poco tiempo antes ásperamente vituperados) y de granjearse la acusación de traidor. Es decir, prefirió tomar lo que probablemente consideraba como un "atajo" hacia la revolución; tanto más cuanto que con esta confusa convicción se mezclaban ideas no menos confusas que lo llevaban a compartir algunos aspectos patrióticos del irredentismo trentino, a alimentar simpatías hacia Francia (cuna y símbolo de tantos principios y sucesos revolucionarios) y odio hacia los Imperios Centrales, en particular hacia la superchería teutónica.

El paso de Mussolini al campo intervencionista, a la par que arruinó irreparablemente, aun en el plano personal, sus relaciones con los viejos compañeros socialistas (hasta con Serrati, Lazzari y la Balabanoff, por no hablar de Turati y Treves, con quien tuvo un duelo, desusado, seg{un las normas socialistas, y concluido sin conciliación, como habría exigido al menos el código burgués), provocó por otra parte un violento sacudón entre los socialistas más jóvenes, los sindicalistas partidarios de Corridoni, los "revolucionarios" de tipo anarquista o inclasificables y los intelectuales progresistas o radicales pero no insensibles al "llamado de la patria".
En resumen , el cisma mussoliano suministró a los intervencionistas de alto nivel (el rey, el gobierno de Salandra, los "fabricantes de cañones", los nacionalistas y los dannunzianos) el desconcertante apoyo de una parte, modesta pero turbulenta, de proletariados y jóvenes de izquierda.

Finalmente se declaró la guerra, como estaba en los proyectos de los grandes intervencionistas (quienes la habrían declarado aun sin Mussolini). Mussolini participó en ella como cabo de los BERSAGLIERI por poco tiempo hasta ser herido por el estallido de una granada. Así pudo volver a dirigir personalmente "Il Popolo d'Italia", imprimiéndoles esa orientación ambigua, entre seudorevolucionaria y seudopatriótica, que caracterizó al futuro desarrollo del movimiento fascista. Pero sucedió mientras tanto que, después de un año de experiencia guerrera, el fervor insurreccional de los intervencionistas de izquierda se fue aplacando o entró en crisis, a la par que crecieron la simpatía y la confianza de los grupos nacionalistas y las clases conservadoras.
Estos sin dar mucha importancia a las permanentes "salidas" subversivas del periódico (ya había aprendido a saber lo que valían), se estrecharon en torno a él, aumentaron las subvenciones y se dieron cuenta que podrían contar con ese instrumento también en el futuro, en la postguerra. Esto echó las bases de las alianzas más o menos manifiestas que se realizaron entre 1918 y 1922, y que llevaron a los nacionalistas como partido, a su aglutinamiento, y a la clase capitalista y los ambientes estatales "amantes del orden" a dar al fascismo ayudas y complicidades de toda especie.

Después de la guerra se abrían ante Mussolini dos caminos, aunque fuera sólo en teoría: o exigir la retribución por los 600 mil proletariados caídos uniéndose al movimiento reivindicativo que dirigían, al menos formalmente, los partidos de izquierda y la misma Confederación del Trabajo; o adoptar el partido de los combatientes o veteranos que volvían llenos de nacionalismo y de "intrepidez", y constituían la base de apoyo de la que se valían los tiburones (esto es, los enriquecidos por la guerra, denunciados durante años por el mismo "Il Popolo d'Italia"), los industriales (también ellos enriquecidos por los encargos bélicos y temerosos de perder, además de los encargos estatales, también los beneficios acumulados) y los terratenientes (que habían sacado incalculables ventajas, primero del encarecimiento de los productos alimenticios y de las mercaderías, y luego de la desvalorización monetaria, y que entonces corrían el riesgo de tener que pagar las promesas, hechas por los gobiernos del tiempo de guerra a los campesinos-soldados, de repartir las tierras a su retorno), en nombre de la patria amenazada por la subversión y utilizándolos como "hombres de orden": guardias blancos contra los elementos rojos, antinacionales.

Centenares de Brigadas (Scuadre), formadas por oficiales desmovilizados, miembros de batallones selectos, voluntarios muy jóvenes, nenes de papá, pendencieros, holgazanes, violentos, bandas de diversa procedencia, se habían ido formando y recibían "patrióticas" subvenciones de los financiadores mencionados (y la complaciente tolerancia de los órganos de gobierno: prefectos, comandancias, policía, magistratura); se los empleaba, ya en la posguerra inmediata, para tener a raya a los manifestantes, romper huelgas, atacar a asociaciones, cámaras del trabajo, periódicos y locales de los partidos de izquierda, y aun golpear físicamente a los "agitadores", un poco por toda Italia, pero sobre todo en las regiones septentrionales y en las de mayor concentración de mano de obra.

Continúa...
Próximo punto: VIII- El fundador de los "Fasci".


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Mensajepor Kasparov » Mar Jun 19, 2007 11:46 am

Mussolini, al igual que Hitler, se aprovecho de la situación en la que se econtraba la posguerra.

Despues de la IWW, regiones como el Véneto, habían quedado arrasadas. Por no mencionar el paro y la miseria de los obreros en casi toda Italia.
Además, en la sociedad existia un miedo por una posible revolución como la bolchevique.
Por no hablar del nacionalismo. Italia, a pesar de ser una de las naciones "ganadoras" de la IWW, no recibio nada. Creo que solo un territorio.


Ahora me leo con más detenimiento el texto amigo Shindler.

Saludos y gracias
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"Nosotros no queremos que triunfe un partido ni una clase sobre los demás; queremos que triunfe España como unidad, con una empresa futura que realizar en la que se fundan todas las voluntades individuales. Esto hemos de conseguirlo aún a costa de los mayores sacrificios, pues es mil veces preferible caer en servicio de tal empresa que llevar una vida lánguida, falta de ideal, sin otra meta ni ambición que llegar al día de mañana"

José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia

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Mensajepor Shindler » Mar Jun 19, 2007 9:10 pm

VIII- El fundador de los "Fasci".

En resumen, el SCUADRISMO (la formación de grupos de acción) ya había comenzado a fines de 1918, antes de que Mussolini lo "inventase" y formase los fasci. El no hizo más que tratar de encauzarlo, organizarlo, darle una justificación unitaria e "ideal", y ponerse a su frente.
El año 1919, el año de fundación del primer fascismo, está jalonado de acciones de brigadas aisladas y dispersas; se forman "grupos" de colores y contenidos más dispares. Las crónicas de aquel tiempo registran una multitud de reuniones, manifestaciones, incidentes, apaleamientos, de los que se apoderó la historiografía fascista póstuma, pero que no tuvieron carácter orgánico.

¿Por que Mussolini en lugar de apoyar las grandes huelgas obreras y campesinas de 1919-1920 (que realizaban lo que había sido su primera prédica de cinco o seis años antes), prefirió ponerse a la cabeza de aquel abigarrado ejército de desplazados, aventureros, matones de profesión, mercenarios a sueldo de conocidos industriales y terratenientes?
Ciertamente, no podía equivocarse sobre el carácter de clase de aquella "tropa", aunque en ella se encontraran también valerosos combatientes, infatuados y siceramente "enamorados de la Patria", intelectuales, sindicalistas y socialistas descontentos, que pronto se alejaron casi todos.

Factor decisivo que influyó sobre la elección mussoliniana de la postguerra, fueron los compromisos, financieros y de todo género, que lo ligaron, ya indisolublemente, con los círculos capitalistas, aunque sólo fuera a través de algunos exponentes.
Otro elemento, marginal pero psicológicamente importante para un hombre como Mussolini, debió ser también la campaña violenta que continuaron llevando contra él, con más ahínco que nunca, y por lo demás bien retribuida por él, sus antiguos compañeros socialistas; de ahí el odio, el rencor y quizás también la oculta envidia que animaron al tránsfuga, que por naturaleza era más propenso a la insolencia que al arrepentimiento. La prensa de la época documenta las furibundas polémicas que se desarrollaron en este sentido por aquellos años.

Tampoco debe excluirse por último el hecho de que, condicionado e impulsado por las circunstancias mencionadas, Mussolini haya querido ilusionarse e ilusionar a sus adeptos más ingenuos (y a muchos los ilusionó, por cierto) de que el objetivo final de la revolución social era más fácilmente alcanzable, en lugar de las grandes agitaciones de masas (sólo exteriormente imponentes, pero en realidad poco poderosas y sobre todo "acéfalas"), con la violencia de los SQUADRISTI, subvencionados y protegidos, es verdad, por la clase reaccionaria y el Estado constitucional (como habría dicho el inspector Gasti), pero que {el se jactaba de poder utilizar como elementos apropiados para maniobras insurreccionales y luego desviar y dirigir contra las fuerzas conservadoras que se los ofrecían, ya listos, pagados y hasta dotados de uniformes "fantasiosos" (como habría dicho D'Annunzio), semiguerreros y semibandidos.


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Próximo punto: IX- La guerra civil.

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Mensajepor Shindler » Mar Jun 19, 2007 11:20 pm

Kasparov escribió:Ahora me leo con más detenimiento el texto amigo Shindler.
Saludos y gracias


Perdón amigo no había visto tu mensaje, te recomiendo que leas detenidamente pues falta mucho aún :shock: .
Continuando con la temática.

IX - La guerra civil

Aun cuando tal veleidad o reserva mental haya guiado la acción de Mussolini desde 1919 hasta 1922, ello no lo absuelve en modo alguno. Sin embargo, debe observarse que el crecimiento y la afirmación del fascismo, hasta la victoria final de la Marcha sobre Roma, fueron bastante facilitados por las fuerzas del Estado. Y deberá recordarse que Mussolini (tan sensible de palabra a la unión de todos los Italianos) no tuvo escrúpulos en desencadenar una verdadera guerra civil que afectó sobre todo a campesinos y obreros, cuya causa y cuyos derechos él había defendido hasta pocos años antes, con tanto ímpetu. Esto quizás deba atribuirse, no solamente a los sentimientos de rivalidad hacia aquellos que ahora le recordaban los "compromisos" indicados, sino también al hecho de que su ambición innata lo orientaba hacia aquellas fuerzas que estaban en condiciones de garantizarle el poder inmnediatamente o a breve plazo.

Se habla en general del apoyo que recibió el fascismo, cada vez más firme durante esos años, cada vez más firme durante esos años, por parte de industriales y terratenientes. Pero lo que resultó decisivo fue el apoyo del apartado estatal y de los gobiernos que se sucedieron en ese período, en el seno de los cuales había por cierto demócratas aislados, pero que no se defendieron, ni quisieron hacerlo, del ataque destructivo de las brigadas (SCUADRE). Lo mismo hizo el Rey cuando revocó el estado de sitio y recibió en el Quirinal a Mussolini, quien representaba "la Italia de Vittorio Veneto". (3)

Pero menos que nunca se trató de una revolución ni de un golpe de Estado. Los fascistas subieron al poder con el pleno consentimiento de su Majestad, supremo guardián de la Constitución, de la mayor parte de los políticos de inspiración liberal, católica y democrática, muchos de los cuales (como Salandra, Orlando, De Nicola, Facta y hasta Giolitti y Nitti) iban a entrar en la nueva combinación ministerial sobre la base de negociaciones precisas que Mussolini hizo fracasar a último momento; y algunos menos conocidos (liberales, católicos y socialdemócratas) entraron en ella.

La revolución no se había producido (y la "marcha" se realizó sepués de puras exigencias de coreografía, aunque en algunos barrios periféricos y populares de Roma se produjeron disparos, con muertos y heridos de ambos partidos).
Y cuando Mussolini instaló su gobierno de coalición el 19 de Noviembre de 1922 (5 días después pidió plenos poderes), el Parlamento le otorgó su confianza: por 306 votos a favor, 116 en contra y 7 abstenciones, la Cámara de Diputados; y por 173 votos a favor y 23 en contra en el Senado. (4)

Notas:
(3) Frase inventada por la hagiografía fascista, pero nunca fué pronunciada. En cambio, parece que Mussolini le dijo al Rey mientras se inclinaba para estrecharle la mano, después de la presentación hecha por el general Arturo Cittardini: "Agradezco a Vuestra Majestad haber reconocido al patriotismo de la revolución de las camisas negras".
(4) Los Diputados fascistas, elegidos en Mayo de 1921 e invitados por Giolitti a formar parte del "Bloque electoral nacional", eran 35. El PNF no tenía ningún senador.


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Próximo punto: X- Del ascenso al gobierno a la instauración del régimen.


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Última edición por Shindler el Mié Jun 20, 2007 1:38 am, editado 1 vez en total.
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Mensajepor Kasparov » Mar Jun 19, 2007 11:46 pm

Por lo que he visto y leído es un trabajo muy completo.
Creo que me vas a tener aquí sentado más de lo que yo pensaba, bueno, estoy de vacaciones.

Saludos y pronto vendrán las preguntas!

Saludos y ánimo :wink:

---------------------

Estoy de acuerdo con lo que dice el amigo Blue. Por mi parte no habrán más mensajes hasta que concluya la biografía
Última edición por Kasparov el Mié Jun 20, 2007 12:16 am, editado 1 vez en total.
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"Nosotros no queremos que triunfe un partido ni una clase sobre los demás; queremos que triunfe España como unidad, con una empresa futura que realizar en la que se fundan todas las voluntades individuales. Esto hemos de conseguirlo aún a costa de los mayores sacrificios, pues es mil veces preferible caer en servicio de tal empresa que llevar una vida lánguida, falta de ideal, sin otra meta ni ambición que llegar al día de mañana"



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Mensajepor Blue_Max » Mié Jun 20, 2007 12:11 am

Estimados compañeros,

Creo que lo mejor será permitir al forista Shindler que termine con su expléndido trabajo y le hagamos cuantas preguntas creamos pertinentes, "al final", con el objeto de dar a su exposición un carácter más compacto y sin "intermedios". :-D

Saludos y gracias.
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Mensajepor Shindler » Mié Jun 20, 2007 1:42 am

X- Del ascenso al gobierno a la instauración del régimen.

El nuevo presidente del Consejo se valió de tal excepcional consenso (nunca registrado para ninguno de los gabinetes anteriores) para dar los primeros toques a su propia política de restauración del orden (como se decía), de las finanzas y del prestigio internacional del país. Y mientras él trabajaba en Roma con la colaboración de todos los otros partidos (con excepción del socialista, el comunista, el republicano y unos pocos parlamentarios aislados) en el nivel gubernamental, sus brigadas proseguían la obra de destrucción en las provincias, atacando y destruyendo las sedes de las organizaciones obreras, suministrando lecciones a los opositores e intimidando a las poblaciones de casi todos los grandes centros de campaña. Nadie se los impedía. por el contrario, a menudo agentes vestidos de civil ayudaban a los SCUADRISTY o, directamente los carabineros les preparaban el terreno previamente, prohibiendo a los "subersivos" reunirse y prepararse para rechazar las agresiones y arrestando a los más impetuosos. Casi siempre las "fuerzas del orden" vigilaban, dispuestas a intervenir para proteger a ls agresores; y la Justicia, cuando los "hechos" llegaban a los tribunales por su gravedad, absolvía a asesinos, atacantes, devastadores e incendiarios, y condenaba a las víctimas porque habían opuesto resistencia. Tanto fue así que estas últimas se acostumbraban a no recurrir más, no sólo a la justicia, sino ni siquiera a los hospitales, para no ser individualizados y luego acusados. Pero esto sucedía en las provincias, en centenares de episodios de violencias, en centenares de episodios de violencia y sangre.
En Roma no se sabía nada. No solo Mussolini fingía ignorar tales hechos (debidos a los "excesos" de la lucha política), sino que los ignoraban también sus aliados de gobierno, quienes en Junio de 1923 aprobaron la reforma electoral fascista, la primer ley fraudulenta del siglo, que daba los dos tercios de los escaños a la lista que hubiese obtenido el 25% de los votos. Entre los que la aprobaron en la Comisión, figuraron Giolitti, Orlando Y salandra, así como 235 diputados, contra 140 y 77 abstenciones, en la Asamblea. Aparte de los 35 fascistas, los otros 200 eran liberales, demócratas de diversas tendencias y católicos (30 de los cuales se pronunciaron a favor y unos 70 se limitaron a abstenerse).
Aprobada la ley, se confeccionó la lista fascista, formada por un tercio de no fascistas (entre estos "huespedes" ilustres figuraban Orlando, De nicola, paratore, salandra, porzio, Gasparoto y un largo séquito de católicos liberales y demócratas varios de menor renombre).

El 6 de Abril de 1924 la lista compuesta obtuvo, gracias al apoyo "externo" de los SCUADRISTI el 60% de los votos. Muchos obispos y párrocos se trasladaron a las urnas para dar "el buen ejemplo", ostentando sus preferencias. En la primavera de 1924, el fascismo se convirtió de hecho en un régimen. Con la mayoría absoluta en la Cámara y el favor nunca negado de la mayoría del Senado (hasta Croce votó a favor del voto de confianza todavía 15 días después del asesinato de Matteotti), Mussolini podía hacer lo que le parecía.

Continúa....
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