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Normandia

¿Qué pasaría si…?

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Antonio Machado
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Re: Como evitar y rechazar el desembarco en Normandia

Mensaje por Antonio Machado » Jue Jul 11, 2013 3:16 am

Hola Anthony Perkins, estimado !

Muy interesante pregunta la que planteas, estoy suscribiendo este Hilo para aprender de las respuestas de los compañeros Foristas.

Saludos cordiales desde Nueva York hasta Argentina,

Antonio Machado :sgm65:
Con el Holocausto Nazi en contra de la Raza Judía la inhumanidad sobrepasó a la humanidad.

Anthony Perkins
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Re: Como evitar y rechazar el desembarco en Normandia

Mensaje por Anthony Perkins » Jue Jul 11, 2013 3:22 am

Gracias Antonio..saludos desde Argentina..

Schwerpunkt
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Re: Como evitar y rechazar el desembarco en Normandia

Mensaje por Schwerpunkt » Jue Jul 11, 2013 10:09 am

¡ Saludos a tod@s !

Creo que este hilo debería de estar en el apartado de "Historias Alternativas" mas que en este.

Paddy Mayne
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Re: Como evitar y rechazar el desembarco en Normandia

Mensaje por Paddy Mayne » Jue Jul 11, 2013 5:09 pm

Bueno,tener mas divisiones panzer cerca de la playa en ´Normandía para empezar, una vez la cabeza de playa se estableció era cuestión de tiempo que los aliados ganaran. Por simple desgaste.
Rommel lo sabía pero nunca se le dejó tener suficientes tropas cerca de las playas, y por supuesto, la mayoría de los alemanes esperaban el ataque el Calais de todas maneras. Pero si se podía rechazar el ataque. Aunque los alemanes tenian demasiado en contra como la ausencia de la Luftwaffe y de casi toda la marina menos los E Boots.
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Re: Como evitar y rechazar el desembarco en Normandia

Mensaje por Afori » Jue Jul 11, 2013 6:39 pm

Creo que la mejor manera de evitar y rechazar el desembarco en Normandia era logrando -mediante Inteligencia- tener la información de los planes aliados, y sorprenderlos en el propio canal, y en la orilla.

Tener una buena defensa en cada punto del litoral francés era una tarea prácticamente imposible. La muralla Atlántica -a mi parecer- fue apenas un cascaron, que al romperlo en un punto, se logra el acceso a todo en interior. No había forma de rechazar tal ataque, a menos que el destinatario supiera cuando y donde ocurriría.

Saludos
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Re: Como evitar y rechazar el desembarco en Normandia

Mensaje por Jen73 » Vie Jul 12, 2013 11:38 am

El alcanzar la supremacia aérea sobre Francia era para los aliados primordial y sin lugar a dudas, como ya sucediera sobre Inglaterra en 1940, condición indiscutible antes de iniciar cualquier intento de invasión. El dominio del espacio aéreo por parte de los aliados tenía como objetivo menos la protección de la flota invasora, sinó de forma muy especial la destrucción de la infraestructura del transporte por ferrocarril y carretera así como el hostigamiento constante del enemigo, impidiendo cualquier movimiento masivo de tropas hacia la zona del epicentro del desembarco así como la retirada ordenada de éstas a posiciones defensivas del interior.

La única opción posible para los alemanes, no de rechazar, sinó de evitar el desembarco aliado, pasaba necesariamente por asegurarse el dominio del cielo. Ahora bien, que los alemanes alcanzáran a mediados de 1944 el dominio aéreo en igual que punto de Europa, ya no entra dentro de “Historia alternativa” sinó dentro de “Historia ficción”. Alemania no tenía, en mi opinión, ninguna opción realista.

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Re: Como evitar y rechazar el desembarco en Normandia

Mensaje por Paddy Mayne » Vie Jul 12, 2013 4:59 pm

En 1944 la guerra estaba pedida, sobre todo en el aire. El acta de defunción de la Luftwaffe se firmó en algún momento entre Febrero y Abril de ese año.

Añado al que dice Jen, que sin aviación los movimientos de suministros y tropas hacia el frente y una retirada ordenada eran muy difíciles salvo de noche o en mal tiempo y el colapso de los ferrocarriles, muy necesarios para mover el armamento pesado alemán, el hecho de que sin aviación no se puede hacer un reconocimiento efectivo de la situación y disposición del enemigo.

Eso permitió a los aliados:

1. Concentrar tropas en áreas del sur de Inglaterra cercanas a Normadía mientras se les hacía ver a los alemanes que era una diversión y que realmente el grueso de los ejércitos aliados estaban cerca de Calais.
2. Practicar la invación a sus anchas, sin que los alemanes pudieran saber que tácticas y armas iban a usar.
3. Armar una flote de varios miles de embarcaciones, sin que los alemanes se enteraran de la misma y de su destino hasta que fuese demasiado tarde.
4. Durante la batalla, hacer reconocimiento de las posiciones de la artillería alemana mientras que se les negaba a los alemanes esta posibilidad.
Kurt Meyer se quejaba amargamente que la artillería aliada estaba poco a poco masacrando a su infantería y desgastando a sus blindados, pero que era imposible reconocer sus posiciónes para hacer fuego de contrabatería. Hastings en su libro Overlord, declara que se había formado una simbiosis entre la artillería y la aviación aliada. Si la artillería alemana intentaba fuegos de contrabatería, los aviones atacaban sus posiciones, si la artillería antiaérea hostigaba a los aviones, recibia fuego de contrabatería. La artillería aliada fué desangrando a la infantería alemana hasta llevarla al colapso. Y como de demostró durante el contraataque alemán a Mortain, permitía que un batallón de infantería nortamericana, en una colina, pudiera resistir el embate de divisiones acorazadas alemanas por varios días.

Otro efecto de la pérdida de la supremacía aérea fué el apoyo cercano de la aviación a las tropas en tierra.
Los efectos de los cazabombarderos disparando cohetes contra los blindados alemanes han sido exagerados, menos de 4% de los cohetes impactaron vehículos blindados. Solo hasta la introducción del napalm por los norteamericanos al final de la campaña de Normadía tuvieron los jabos un armas anticarro efectiva. Pero la aviación con cohetes si tenía efectos claros sobre los vehiculos y cañones que no eran blindados destruyendo los suministros, los tractores de artillería mecánicos o animales (un choque fuerte de los norteamericanos fué ver tantos caballos muertos en Normandía) y los transportes de tropas. Y facilitó en trabajo de la artillería aliada y obstaculizó el uso de los blindados alemanes.

Sin supremacía aérea o por lo menos como en el frente ruso, con un espacio aéreo que no tiene un dueño definitivo, era muy poco lo que los alemanes podían hacer en Francia para evitar la invasión.
Última edición por Paddy Mayne el Lun Jul 15, 2013 6:12 pm, editado 1 vez en total.
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Re: Como evitar y rechazar el desembarco en Normandia

Mensaje por Schwerpunkt » Sab Jul 13, 2013 1:01 pm

¡ Saludos a tod@s !
Jen73 escribió:La única opción posible para los alemanes, no de rechazar, sinó de evitar el desembarco aliado, pasaba necesariamente por asegurarse el dominio del cielo. Ahora bien, que los alemanes alcanzáran a mediados de 1944 el dominio aéreo en igual que punto de Europa, ya no entra dentro de “Historia alternativa” sinó dentro de “Historia ficción”. Alemania no tenía, en mi opinión, ninguna opción realista.
Totalmente de acuerdo. La superioridad aérea aliada era tan abrumadora que no había prácticamente nada que pudieran hacer los alemanes. La inferioridad numérica y cualitativa de la Luftwaffe no dejaba margen a ninguna mejora en la situación.

En tan sólo las tres semanas de junio de 1944 las fuerzas aereas aliadas efectuaron 99.000 salidas frente a 13.315 realizadas por la Luftwaffe (o sea casi 8 a 1) Y las pérdidas sufridas por la Luftwaffe fueron del orden del 50% del máximo número de aviones alcanzados el 10 de junio (1.300 aparatos) mientras que las fuerzas aliadas sólo perdieron en el mismo periodo un 10% del total de 13.000 aparatos.(*) Como ya ha indicado Paddy Maine las consecuencias fueron de todo tipo, desde la superioridad artillera aliada, el hostigamiento continuo de las fuerzas alemanas, la dificultad en cualquier movimiento táctico o estratégico y la total ignorancia sobre los planes aliados y su dispositivo. Para hacernos idea del grado de ignorancia alemana debido al dominio aéreo aliado no fue hasta principios de agosto cuando se pudo hacer reconocimiento fotográfico con bombarderos a reacción Ar 234 que eran los únicos aviones capaces de sobrevivir en ese ambiente tan hostil.

viewtopic.php?f=15&t=3892&start=15

Para poder cambiar aunque fuera un tanto la situación, la Luftwaffe hubiera debido contar con una cantidad mucho mayor de aviones, y sobre todo pilotos y combustible, algo que ya era irrealizable desde la primavera de 1944.

(*) Datos aportados por Christer Bergström en "Air War over Normandy 1944".

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Re: Como evitar y rechazar el desembarco en Normandia

Mensaje por maxtor » Sab Jul 20, 2013 7:25 pm

Saludos cordiales a todos.

En cualquier operación tan importante como la de Overlord era evidentemente imposible ocultar al enemigo el hecho de que durante el año 1944 los aliados iban a lanzar un ataque contra Europa, saber dónde y cuándo ya era otra cosa y el principal éxito aliado fue ocultar lo suficientemente el lugar de desembarco, incluso haciendo creer en las primeras horas del mismo que el sitio elegido era un señuelo. Los alemanes podían esperar numerosos ataques de muchas direcciones pues no se podía distinguir claramente entre una amenaza y un ataque, una diversion de fuerza o el ataque principal y decidido. Los aliados suponían que el Alto Mando alemán le parecería obvio un ataque por el Pas-de-Calais, no solamente era el camino más corto y en el que sería más fácil disponer de una máxima protección aérea, sino que el atrincheramiento del Pas-de-Calais llevaría a los aliados por el camino más corto y directo hacia el Ruhr y al corazón de Alemania.

En el Pas-de-Calais estaba concentrado el Decimoquinto Ejército alemán que tenía a la vez la facultad de trasladar sus fuerzas a Normandía, antes del asalto, si el área de ataque propuesta fuese conocida a tiempo y también reforzar las divisiones de Normandía después del asalto. Los aliados actuaron en dicha suposición e hicieron todo lo posible para confirmarlos en esa creencia, se concentraron en el este y sudeste de GB las unidades en último término, a las cabezas de puente de Normandía. De esta manera se esperaba que el enemigo, gracias a sus observaciones aéreas y a las interceptaciones de radio creería que el asalto principal tendría efecto más lejos, hacia el este, de lo que en realidad se proponían los aliados.

El programa de bombardeo aéreo proporcionó a los aliados un gran apoyo. La distribución del esfuerzo de bombardeo fue ajustada de tal forma que pareciese indicar un interés especial hacia el Pas-de-Calais. Se esperaba que el bombardeo de los puestos de lanzamiento de las V-1 sería falsamente interpretado a favor de los aliados. El 6 de junio después del asalto los aliados continuaron manteniendo lo más posible sus concentraciones de tropas al sudeste y efectuaron exhibiciones de embarques verdaderos y fingidos con la esperanza de que el enemigo llegase a considerar que la cabeza de puente de Normandía no era más que un asalto de diversión y que el golpe principal y positivo se desplomaría sobre Calais. El Decimoquinto Ejército alemán continuó inmóvil en el Pas-de-Calais y contenido hasta finales de julio porque temió un ataque de los aliados, y hasta el 25 de julio las primeras divisiones de dicho Ejército no avanzaron hacia el oste, en una tardía tentativa de reforzar el frente de Normandía.

El primer fallo alemán fue por tanto de inteligencia, no fueron capaces de infiltrarse en la barrera de seguridad tanto física, de comunicaciones, y diplomática para averiguar dónde iba a caer el golpe, los aliados tomaron todas las precauciones posibles contra la filtración de sus propósitos referentes al desembarco en Normandía. El 9 de febrero quedó suspendido el tráfico viajero entre Gran Bretaña e Irlanda, a fin de impedir la circulación de cualquier informe en Dublín, donde los agentes alemanes continuaban representando oficialmente a su gobierno. En abril y a petición de Eisenhower, el gobierno inglés publicó la prohibición de desembarcar en Inglaterra a todos los visitantes y especialmente en áreas costeras próximas a los preparativos del desembarco extendiendo esta zona de prohibición hasta una profundidad de diez millas. Se tomó la medida sin precedentes de restringir los privilegios diplomáticos. El 17 de abril se prohibió el movimiento de diplomáticos o de sus correos, para entrar o salir del Reino Unido y sometió a cesnura la correspondencia y esta prohibición se mantuvo hasta el 19 de junio. Por último, el 25 de mayo se consideró conveniente imponer una demora artificial de diez días en la expedición de todo el correo americano hacia EEUU y también otros lugares, así como negar al personal americano las facilidades del teléfono transantlántico, de la radio y del cable. El correo de todo el personal militar británico que había de tomar parte en la operación de Normandía había quedado, aun dentro de la misma Inglaterra, sujeto a una rigurosa censura desde el mes de abril.

Coincido en lo expuesto por parte de algunos compañeros en que la superioridad o más bien supremacía aérea fue fundamental para el éxito del desembarco de Normandía, a la llegada de Eisenhower a GB para hacerse cargo de las operaciones, los Jefes del Estado Mayor Combinado habían aprobado un plan ofensivo de bombardeo combinado contra Alemania, que incluía el bombardeo estratégico de unos blancos industriales y militares determinados en el Reich. Se había decidido que la vulnerabilidad de Alemania se basaba, primariamente, en seis sitemas industriales e indispensables para su esfuerzo bélico: submarinos, fábircas de aparatos de aviación y cojinetes de bolas, petróleo, caucho y comunicaciones. De esos seis blancos las fábricas de aparatos de aviación, de combustible líquido y las comunicaciones eran los que habían de merecer durante toda la guerra la mayor y más continuada atención de las Fuerzas Aéreas Estratégicas. Los ataques de bombardeo sobre aquellos blancos habrían de contribuir materialmente a debilitar la potenciabilidad del enemigo para resistir las ofensivas aliadas y contribuir de forma incalculable a facilitar el avance de nuestras fuerzas de tierra.

Los Aliados sabían que ya en 1942 los alemanes habían planeado desarrollar una fuerza aérea suficiente que fuese capaz de impedir cualquier intento de invasión. Su programa de expansión aérea tenía como meta definitiva la producción de unos tres mil cazas por mes. También se calculaba que el enemigo había formado el plan de disponer de una fuerza de primera línea de diez mil aparatos, adecuadamente provistos de reservas en profundidad y cuyas escuadrillas estarían dotadas de una afluencia constante de aparatos destinados a reemplazar las bajas. Se habían llevado a cabo considerables progresos en el desarrollo de este programa, antes que el crecimiento de las fuerzas aéreas aliadas en el centro de operaciones permitiese llevar a cabo, de un modo intensivo, la escala de combates aéreos que comenzaron en mayo de 1943. A partir de dicha fecha los ataques aliados contra los centros de producción de aviones alemanes frenaron el proyectado aumento de fabricación; pero, sin embargo, la fuerza aérea alemans pudo sobrevivir al año 1943, pero su programa de producción había quedado muy afectado al tener que responder a los bombardeos aliados sobre Alemania. Sin esa campaña previa de bombardeos estratégicos no hubiera existido invasión en Normandía.

A comienzos de 1944 se intensificaron, los ataques contra los centros de producción de aviones, y el efecto de estos ataques fue que la fuerza aérea alemana quedó, a mediados de verano, privada de su capacidad de producción y de reservas adecuadas y necesarias para conservar la fuerza de su línea del frente. Esto fue posible no sólo por los daños a su cadena de producción, sino por otros factores como el desgaste de los aparatos y de las tripulaciones, a causa de las batallas aéreas, a la escasez de gasoliina para la aviación en los campos de entrenamiento y así mismo a la interrupción y desorganización de las comunicaciones. Los planes del Mando Supremo Alemán para oponerse a Overlord con una fuerza aérea eficiente quedaron frustados por completo gracias a los bombardeos estratégicos, “y de no haberse contado con la supremacía aplanstante en el aire no hay duda de que la operación habría sido imposible, o por lo menos muy aventurada “ (Eisenhower, Mi Guerra en Europa, p. 59).

A pesar de sus pérdidas, los aliados previeron que mediante el ahorro y el uso racional de aparatos de caza y de bombardeos que aún les quedaban a los alemanes podrían hacer un esfuerzo supremo, aun cuando breve, para atacar a las fuerzas de invasión, y en previsión de esto se dispusieron numerosas escuadrillas de cazas de protección.

Otro factor a explotar hubiera sido un ataque naval alemán, los aliados calcularon que los alemanes serían capaces de emplear durante los primeros días de asalto, cinco destructores, de nueva a once torpederos, de cincuenta a sesenta lanchas torpederas, de cincuenta a sesenta lanchas “R”, de veinticinco a treinta barreminas “M” y unas setentas unidades pequeñas de distinta naturaleza, además de 130 submarinos y que asimismo fueran capaces de reforzar este número hasta un total de doscientes el día D + 14.

Los alemanes, ya en el mes de febrero, habían dispuesto 53 divisiones en el oeste, bajo el mando supremo del mariscal de campo Von rundstedt. El 3 de junio sus fuerzas en Francia, Bélgica y Holanda habían sido aumentadas hasta 60 divisiones, incluyendo 10 del tipo Panzer y 50 divisiones de infantería. De éstas, 36 de infantería y 6 Panzer estaban situadas en el área de costa general frente a Inglaterra, desde Holanda hasta Lorient, en la Francia occidental. En el área inmediata al lugar en que iba a realizarse la invasión los alemanes habían concentrado nueve divisiones de infantería y una Panzer, pero su fuerza pricipal – el Decimoquinto Ejército – continuaba en el Pas-de-Calais. El bombardeo de los puentes del Sena y otras comunicaciones sirvió para aislar la zona de la batalla de cualquier refuerzo inmediato, y los planes de diversión fueron responsables de haber reternido lejos de las playas de Normandía a las reservas estratégicas. Así, y aun cuando los alemanes disponían de sesenta divisiones, sus pobisilidades de emplearlas quedaron considerablemente reducidas.

Asimismo el Pas-de-Calais donde estaban instaladas la mayor parte de las instalaciones de lanzamiento de cohetes V-1 o aviones sin piloto quedó sujeto a un severo y continuo bombardeo que sirvió para demorar el empleo de las armas V hasta después de haberse iniciado el asalto aliado.

Saludos desde Benidorm.

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mark
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Re: Como evitar y rechazar el desembarco en Normandia

Mensaje por mark » Dom Jul 21, 2013 5:12 pm

Hola.

Aunque el último post del estimado compañero maxtor es, como siempre, muy interesante y acertado, quizás la pregunta inicial del hilo pueda responderse también desde un punto de vista táctico. Me parece interesantísimo lo que el propio Rommel comenta en un informe presentado a Hitler el 31 de diciembre de 1.943 del que aparecen varios extractos en sus memorias:

"...Considero que debe realizarse una tentativa para rechazar al adversario en las playas, y en todo caso, librar la batalla en la más o menos preparada franja costera. Ello requerirá la construcción de una zona fortificada y minada que se extienda desde la costa hasta 8 ó 10 Km hasta el interior y pueda ser defendida en ambos sentidos. Los campos de minas actuales, cruzados por alambradas, representan un obstáculo escaso o nulo, ya que en poco tiempo se abrirían pasillos que los atravesaran. La zona minada que propongo consistiría en numerosos campos, cada uno de numerosos kilómetros de longitud y anchura, trazados según un plan bien meditado, entre la costa y una línea situada 10 Km al interior. Comprendo que se necesitará un número extraordinario de minas. Por el momento, bastaría, sin embargo, que se colocaran en los frentes costero e interior, simulando el resto..."

"Ciertos sectores de esta zona, en especial los paralelos a la costa y los que siguen las carreteras, deberían mantenerse abiertos para nuestro contraataque...hemos aprendido que extensos campos de minas, con núcleos de resistencia desparramados por su interior, se hacen muy difíciles de conquistar. Además, las zonas minadas de este tipo pueden ser guarnecidas por tropas auxiliares o formaciones de reserva..."

"Las divisiones empleadas en la costa tendrán ante sí dos tareas: defenderla contra un desembarco enemigo y resistir, 8 ó 10 Km tierra adentro, los ataques de las fuerzas aerotransportadas. Si éstas descendieran sobre la zona minada, no sería difícil destruirlas allí mismo..."

"Algo sumamente necesario, siquiera para reducir los efectos del bombardeo naval y aéreo, es el aumento en profundidad de la franja costera. El jefe de toda división situada en la costa emplazará su puesto de mando en mitad de la zona minada, ya que en cierto sentido habrá de actuar como comandante de una fortaleza..."

"...El número de antitanques y ametralladoras de tiro rápido situados a vanguardia de la zona costera resulta insuficiente, por ahora. Teniendo en cuenta que debemos procurar la destrucción de las unidades de desembarco mientras siguen en el agua, o cuando menos en el momento de ganar la playa, los efectivos de las tropas defensoras de este sector avanzado habrán de sufrir un considerable aumento. La defensa sería relativamente fácil mientras las embarcaciones adversarias se encontraran todavía navegando. Una vez desembarcados tropas y material, el poder combativo de dichos elementos se multiplicaría..."

“…en consecuencia será necesario que en los sectores más comprometidos se acumulen antitanques pesados, cañones de propulsión autónoma y antiaéreos, todo ello situado en una zona avanzada, desde donde sea posible trasladarlo con toda rapidez a la costa, para entablar combate mientras el enemigo desembarca…”

“…Considero de la máxima urgencia mantener dos divisiones de reserva a corta distancia, hacia el este de las defensas costeras, y a lo largo de los sectores más amenazados…dichas divisiones podrían intervenir, una vez identificado el punto crucial del ataque enemigo, impidiendo la creación de una cabeza de puente…[1]”

[1] Hay que decir que en este punto, Rommel consideraba básica la presencia de la Luftwaffe para apoyar el contraataque de esas divisiones de reserva, fundamentalmente para alejar a los bombarderos enemigos, algo de lo que difícilmente iba a disponer.

A continuación un extracto de una carta escrita por el General Meise, jefe de Ingenieros del Grupo de Ejércitos B, fechada el 17 de marzo de 1.944 da una idea de la importancia que Rommel daba a los campos minados y de sus planes:

“…para el primer sector, que se extiende en una anchura de 1.000 m a lo largo de la costa, y para otro similar más al interior, se requerirán 10 minas por metro, lo cuál representa para toda Francia un total de 20 millones de explosivos. Para el resto de la zona (8.000 m) serán necesarios 200 millones…”

Respecto a los obstáculos en la playas, Rommel decía lo siguiente:

“…desde finales de enero se ha procedido a la instalación de obstáculos a todo lo largo de la costa atlántica. En los lugares más importantes dicha instalación está casi completa. Se preguntará por qué dicha tarea no fue emprendida antes, ya que de este modo la franja sería mucho mayor. La respuesta es que nadie pensó en tal forma de defensa…consisten en una amplia variedad de obstáculos provistos de minas o proyectiles artilleros. Se llevarán a cabo los máximos esfuerzos para instalarlos en profundidad y hacerlos efectivos sea cual fuere el estado de la marea. ..Todos sabemos lo difícil que resulta abatir las alambradas por medio de fuego artillero. Mucho más difícil será ocasionar a una amplia faja de duros obstáculos, hasta el punto de permitir un desembarco frente a ellos. Serían necesarias inmensas cantidades de munición y bombas, así como una preparación extraordinariamente larga. Y si, contrariamente a lo esperado, el enemigo consigue allanar los obstáculos situados bajo el agua, ello nos indicará el lugar de su aproximación y nos permitirá acumular las reservas necesarias…”

“…cuanto más tiempo nos conceda el enemigo, mayores serán los obstáculos, y más tarde o más temprano nuestros batallones se encontrarán en posición de informar acerca de los excelentes resultados de tales franjas, en las que figurarán millares de minas y de explosivos de todo género…”

Hay que decir en este punto que los obstáculos, tal y como los imaginaba Rommel, no pudieron terminarse a tiempo y que en Normandía no estaban terminadas las zonas de obstáculos a 2 y 4 metros de profundidad a marea baja.

Respecto a las medidas de Rommel contra las fuerzas aéreotransportadas:

“…lo más importante es, pues, que todas las comarcas capaces de ser utilizadas para aterrizajes de tal género [planeadores], se dispongan de modo a destruir los aparatos o planeadores en el momento de tomar tierra, infligiendo al enemigo tremendas pérdidas en hombres y material…”

Los obstáculos que Rommel planeaba eran estacas de 3 m de altura clavadas en el suelo de 30 en 30 m. Posteriormente estableció que gran parte de las mismas dispusieran granadas en sus extremos estableciéndose contacto con ellas por medio de alambres, explotando al más leve contacto. El sistema fue probado con muy buenos resultados, quedando patente que un planeador que intentara aterrizar en estas zonas de obstáculos recibiría grandes daños. Pocos días antes de la invasión se autorizó la cesión a Rommel de un millón de proyectiles capturados para armar los obstáculos, pero fue demasiado tarde y no llegaron a instalarse.

El General Bayerlein, en las “Memorias de Rommel” termina diciendo:

“…sin embargo, si Hitler le hubiera encargado [a Rommel] de la defensa de las costas en el verano de 1.943, la batalla de invasión se hubiera inclinado a favor de Alemania…”

No sé si podemos dar por válida una afirmación tan categórica, pero lo cierto es que si uno lee libros como "Omaha Beach. Una amarga victoria" de Adrian R. Lewis, y da cuenta de los numerosos errores de los aliados a la hora de planificar la invasión, empezando por el hecho de no adoptar una doctrina militar clara a la hora de afrontar el desembarco quedándose entre el intento de obtener la sorpresa táctica, (doctrina británica), y la consecución total de la potencia de fuego por encima de la sorpresa, (doctrina norteamericana), además de la sobreestimación de la potencia destructora del bombardeo aéreo sobre las defensas de la franja costera, al menos nos permite colocar una interrogante.

Saludos.

(Todo el texto que aparece entrecomillado y en cursiva en este post pertenece al libro "Erwin Rommel, Memorias", edit. Altaya 2.008).
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Re: Como evitar y rechazar el desembarco en Normandia

Mensaje por Schwerpunkt » Lun Jul 22, 2013 1:09 am

¡ Saludos a tod@s !

Es evidente que en ausencia de la Luftwaffe, la multiplicación de fortificaciones, campos minados hubiera puesto las cosas mucho mas complicadas a los aliados. Pero la cuestión, es que en ausencia de una fuerza naval y aérea los alemanes tenían que organizar unas fortificaciones extensisimas -y además en bastante profundidad- a lo largo de toda la costa francesa.
mark escribió:“…para el primer sector, que se extiende en una anchura de 1.000 m a lo largo de la costa, y para otro similar más al interior, se requerirán 10 minas por metro, lo cuál representa para toda Francia un total de 20 millones de explosivos. Para el resto de la zona (8.000 m) serán necesarios 200 millones…”
Este era el problema de esta opción, puesto que cualquier punto de la costa podía ser atacado, al menos entre los Países Bajos y Burdeos en fuerza, los alemanes estaban forzados a construir un sistema de fortificaciones en profundidad con su correspondiente apoyo artillero que quedaba fuera de sus posibilidades. Máxime cuando el frente ruso demandaba el máximo de piezas artilleras posible. Y en cuanto a las minas, Rommel pedía 200 millones, pero a la fecha del desembarco aliado, sólo se habían colocado 6 millones, lo que prueba a las claras lo imposible de la petición... y la demanda de hormigón, cemento y acero para construir toda esta línea de fortificaciones era gigantesca.

Sin entrar en la polémica entre la Kriegsmarine y el Heer sobre la conveniencia de plantear defensas artilleras navales o bien mas móviles para afrontar la invasión en tierra, y que nunca se resolvió del todo, lo cierto es que la necesidad de fortificaciones fijas, campos minados y piezas artilleras superaban con mucho a las existencias alemanas.

Pero en segundo lugar, la controversia estriba entre la doctrina del ejército alemán, con su énfasis en la movilidad, el contraataque inmediato y la doctrina ya superada de la fortificación lineal por mucha profundidad que tuviera. Pocos comandantes alemanes empezando por el propio von Rundstedt creían en la eficacia de la Muralla del Atlántico aunque concedían que las fortificaciones serían útiles para las numerosas divisones estáticas y de segundo orden que integraban mas de la mitad del orden de batalla alemán.

Como Federico el Grande y mas tarde Napoleón gustaban de citar: "El que quiere defender todo, no defiende nada..."

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Re: Como evitar y rechazar el desembarco en Normandia

Mensaje por Schwerpunkt » Lun Jul 22, 2013 1:11 am

¡ Saludos a tod@s !

Es evidente que en ausencia de la Luftwaffe, la multiplicación de fortificaciones, campos minados hubiera puesto las cosas mucho mas complicadas a los aliados. Pero la cuestión, es que en ausencia de una fuerza naval y aérea los alemanes tenían que organizar unas fortificaciones extensisimas -y además en bastante profundidad- a lo largo de toda la costa francesa.
mark escribió:“…para el primer sector, que se extiende en una anchura de 1.000 m a lo largo de la costa, y para otro similar más al interior, se requerirán 10 minas por metro, lo cuál representa para toda Francia un total de 20 millones de explosivos. Para el resto de la zona (8.000 m) serán necesarios 200 millones…”
Este era el problema de esta opción, puesto que cualquier punto de la costa podía ser atacado, al menos entre los Países Bajos y Burdeos en fuerza, los alemanes estaban forzados a construir un sistema de fortificaciones en profundidad con su correspondiente apoyo artillero que quedaba fuera de sus posibilidades. Máxime cuando el frente ruso demandaba el máximo de piezas artilleras posible. Y en cuanto a las minas, Rommel pedía 200 millones, pero a la fecha del desembarco aliado, sólo se habían colocado 6 millones, lo que prueba a las claras lo imposible de la petición... y la demanda de hormigón, cemento y acero para construir toda esta línea de fortificaciones era gigantesca.

Sin entrar en la polémica entre la Kriegsmarine y el Heer sobre la conveniencia de plantear defensas artilleras navales o bien mas móviles para afrontar la invasión en tierra, y que nunca se resolvió del todo, lo cierto es que la necesidad de fortificaciones fijas, campos minados y piezas artilleras superaban con mucho a las existencias alemanas.

Pero en segundo lugar, la controversia estriba entre la doctrina del ejército alemán, con su énfasis en la movilidad, el contraataque inmediato y la doctrina ya superada de la fortificación lineal por mucha profundidad que tuviera. Pocos comandantes alemanes empezando por el propio von Rundstedt creían en la eficacia de la Muralla del Atlántico aunque concedían que las fortificaciones serían útiles para las numerosas divisones estáticas y de segundo orden que integraban mas de la mitad del orden de batalla alemán.

Como Federico el Grande y mas tarde Napoleón gustaban de citar: "El que quiere defender todo, no defiende nada..."

Como ya he comentado antes, es poco lo que hubieran podido hacer los alemanes en esas circunstancias. Posiblemente el traslado del XV Ejército del Paso de Calais hubiera aportado mas infantería de la que los alemanes tan escasos estuvieron en Normandía o el incremento de fortificaciones hubiera hecho mas oneroso el desembarco aliado, pero no dejan de ser parches que no resolvían el dilema estratégico alemán.

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Re: Como evitar y rechazar el desembarco en Normandia

Mensaje por maxtor » Lun Jul 22, 2013 3:12 pm

Saludos a todos amigos.

En palabras del historiador Stephen E. Ambrose la Muralla del Atlántico debe contemplarse como uno de los grandes errores cometidos a lo largo de la historia militar, donde su paralelismo con la línea Maginot es obvio, pero tampoco se debe incidir con énfasis en ello, debido a que la Wehrmacht rodeó la Línea Maginot en 1940 sin atravesarla directamente y resulta imposible saber si podrían haber penetrado por ella.

El principal problema para los alemanes era que el campo de batalla estaba aislado, y el dominio del aire por parte de los aliados dificultó sino imposibilitó que los alemanes fuesen capaces de lanzar sus hombres, tanques y cañones hasta el escenario de la acción, sobre todo en los primeros días donde las cotas de penetración resultaron escasas, en ningún sitio superó los diez km (Juno), y en Omaha alcanzó apenas dos, pero por todos lados los aliados consiguieron superar la Muralla del Atlántico.

Sus posiciones estáticas mediante fortines, búnkers, sistemas de trincheras, comunicaciones, sus emplazamientos para la artillería pesada fueron barridos, los alemanes tardaron cuatro años en construir la Muralla del Atlántico, invirtieron miles de toneladas de hormigón, reforzado con centenares de miles de barras de acero. Habían cavado cientos de kilómetros de trincheras, colocaron miles de minas y extendido miles de km de alambre de espino. Habían eregido decenas de miles de obstáculos en las playas. Fue una auténtica proeza de construcción dada la multiplicidad de recursos y frentes que Alemania debía mantener y aprovisionar y absorbió un gran porcentaje de materias primas de Alemania, su mano de obra y capacidad de construcción en Europa Occidental.

Es cierto lo comentado por el moderador Schwerpunkt al intentar defenderlo todo, lo único que consiguieron fue anular su capacidad de defensa. Su estructura de mando fue un estorbo más que una ayuda. La idea de Rommel de detener la invasión en la playa contra la defendida por Rundstedt de contraatacar en el interior, frente al compromiso de Hitler con ambos, impidió una utilización correcta de sus activos. Hitler en vez de conceder el mando táctico de la batalla a Rommel durante la esperada invasión le ordenó que inspeccionara la Muralla del Atlántico y que después le informara, Rommel se pasó dos semanas del mes de diciembre de inspección, viajando desde el mar del Norte hasta los Pirineos y quedó desolado, deduciendo de su anterior experiencia en el Norte de África, Rommel tenía claro que el control aliado del aire haría imposible transportar los refuerzos alemanes hasta la zona de la batalla, según Rommel la única posibilidad residía en las playas dondeal inicio del desembarco la posición de los aliados sería más débil y vulnerable. Rommel había predicho que los aliados iniciarían su invasión mediante bombardeos aéreos, navales y aerotransportados seguidos de desembarcos en las playas, y no importaba cuantas minas instalara creía que las defensas fijas únicamente podrían resistir el asalto, pero no acabar con él; para ello, sería necesario un rápido contraataque mediante divisiones de infantería y tanques para detener la invasión del día D. Es decir, movilidad de las tropas hacia cerca de la costa.

Rundstedt estaba en desacuerdo en esta cuestión crítica, prefería dejar avanzar a los aliados, librar la batalla decisiva en el interior de Francia, lejos del poder de destrucción de las flotas británica y americana. Este acuerdo fundamental acaparó grandes deliberaciones en el Alto Mando Alemán incluso después del día D. Rundstedt y Rommel eran generales de mentalidad ofensiva y ahora estaban en el lado que se defendía y esta posición nunca fue del agrado de los generales alemanes, aunque puede afirmarse que técnicamente tuvieron pericia en la defensa (como el Ejército Rojo puede atestiguar). En el plano estratégico, puede afirmarse que los alemanes no supieron aprender la lección que el ER les enseñó, si hubieran estudiado detalladamente la estrategia seguida por el ER que indicaba que una defensa flexible puede resistir la presión y permitir contraatacar cuando el atacante ha desplegado completamente sus tropas, habrían llegado a la conclusión de que ésa era la que mejor se adaptaba a las condiciones de la Segunda Guerra Mundial. No obstante, pese a sus desacuerdos ambos generales se llevaron bien, y en cualquier caso ambos coincidían en que el ataque se iba a producir a través del paso de Calais.

Según el historiador Richard Overy la eleción de Rommel fue en parte por motivos políticos ya que Hitler quería ejercer una vigilancia estrecha sobre los preparativos defensivos y vio en su relación con Rommel el medio de pasar por encima del comandante en jefe en París. Entre enero y junio de 1944 el número de divisiones en toda Francia y los Países Bajos se aumentó a 58, se formaron varias divisiones nuevas con hombres más jóvenes y mejor armamento, para añadir capacidad ofensiva a las defensas. Una división de elite, la 3ª paracaidistas, fue enviada a reforzar el ejército del oeste, generosamente pertrechada y con todos sus efectivos, 17.000 hombres, pero el grueso de las nuevas divisiones, entre ellas las unidades acorazadas no estaban al completo, tanto en soldados como en carros de combate. El grueso de las divisiones se disponía en formaciones estáticas, apostadas en búnkeres y nidos de resistencia que dibujaban una defensa en cordón a lo largo de la costa, y como el principal fallo alemán fue la nula capacidad de sus servicios de inteligencia de determinar dónde sería el desembarco, Rommel se vio obligado a extender sus fuerzas por todo el norte de Francia, en una dispersión similar a la que los ingleses hacían en el Norte de África cuando Rommel utilizaba sus blindados a la carrera. En junio, el 7º ejército tenía 14 divisiones, seis de ellas estáticas; en la zona donde se esperaba la principal arremetida de la invasión había 20 divisiones, 14 de ellas estáticas. No había reservas dignas de mención.

El comandante en jefe del Oeste, Von Rundsted estaba convencido de que el caparazón exterior sería perforado con facilidad, hiciera lo que hiciera Rommel, y deploraba la idea de dispersar las fuerzas alemanas en una “sopa aguada” a lo largo de la costa, el general Geyr von Schwseppenburg le apoyó enérgicamente, ambos hombes querían amortigual la invasión inicial y luego contraatacar con una poderosa reserva móvil que destruyera la cabeza de playa enemiga, en un terreno más propicio para la guerra de blindados. Temían que las divisiones acorazadas, apostadas de forma irregular en la costa, fuesen borradas del mapa por los cañones de los barcos y aviación aliada.

Lógicamente ahora con el paso del tiempo podemos ver que la opción de Rommel falló, aunque tampoco podemos saber si la estrategia de Rundsted hubiera salido bien, Rommel sabía que el momento más débil de los aliados sería en el momento de pisar la arena y la movilidad de las tropas sería cuestionable por los bombardeos y la resistencia francesa que hacían el movimiento en tren peligroso, sabía que los aliados tendrían superioridad aérea pero después de luchar en el norte de África sin cobertura aérea eficaz durante meses estaba dispuesto a arriesgarse en Francia.

Finalmente se adoptó una solución algo intermedia y se creó una reserva móvil bajo el mando de Von Schweppenburg de 4 divisiones bajo su control directo. Las demás se situaron en intervalos en la costa o cerca de ella; sólo una, la 21ª acorazada se destinó al frente de Normandía, a la vez que cuatro se disperaron por el sur de Francia. La decisión de Hitler hizo que una defensa frágil resultase todavía más debil: las divisiones móviles de la reserva no eran suficientes para surtir el efecto devastador que Rundsted quería y muchas de ellas se encontraban demasiado lejos de la costa para luchar contra los aliados al llegar a las playas.

El fracaso alemán tuvo muchas causas. La marina alemana fue barrida por el abrumador poderío naval aliado. Las torpederas y los submarinos alemanes infligieron sólo daños leves a la inmensa armada que llenaba el canal: se perdieron tres barcos pequeños que navegaban formando un convoy y una docena de barcos de guerra de poco calado; y de los 43 submarinos que se enviaron a atacar a la fuerza naval invasora, 12 tuvieron que volver a su base con desperfectos y 18 fueron hundidos (Ruge, “Invasion of Normandy”, pp. 336 y 342-343). Su aviación corrió pareja suerte, gracias al desgaste tremendo que sufrió la aviación alemana en su propia patria intentando contrarrestar los bombardeos estratégicos su participación en la batalla de invasión fue insignificante. El 6 de junio, la 3ª flota aérea, destacada en el norte de Francia, sólo pudo reunir 170 aviones para enfrentarlos a los más de doce mil aparatos aliados; entre ellos, cinco mil seiscientos cazas.

La supremacía aérea aliada resultó ser un factor clave para establecer y conservar las posiciones, que al principio eran poco profundas. Las defensas alemanas resultaron no ser tan tremendas como se temía, los obstáculos en las playas se removieron en cuestión de horas, gracias a los cuidadosos preparativos y a los vuelos de reconocimiento de los aliado, y el elemento sorpresa bastó para que los aliados pudieran desembarcar antes de que los alemanes pudieran enviar rápidamente refuerzos suficientes al frente, y la intención alemana de construir una segunda línea defensiva, unos cinco kilómetros tierra adentro no llegó a realizarse. Las grandes esperanzas depositadas en la Muralla del Atlántico nunca se hicieron realidad. No obstante, Rommel tuvo 34 divisiones bajo su mando para hacer frente a las cinco divisiones británicas y estadounidenses en Normandía. El buen comienzo de la operación aliada se debió en gran parte, a la respuesta confusa y vacilante del enemigo, que a su vez era debida al engaño del FUSAG que continuó engañando al alto mando alemán durante bastante tiempo después de la invasión.

Cuando le comunicaron a Hitler los primeros movimientos siguió pensando que eran maniobras de distracción de la invasión principal en Calais, hasta bien entrada la tarde del día 6 no se permitió a Rommel tomar fuerzas de la reserva para oponer resistencia a los desembarcos, demasiado tarde para impedir que las tropas británicas y canadienses se atrincheraran y además bajo un incesante ataque aéreo, pero quedó completamente descartado sacar el 15 ejército de Calais para socorrer a las tropas de Normandía.

No haber enviado fuerzas antes fue la perdición de Rommel, fue en ese momento cuando el margen de éxito aliado fue pequeño. Una semana más tarde Montgomery le dijo al mariscal de campo Brooke que, a pesar de las ventajas de los Aliados, era muy posible que sus fuerzas hubieran sido derrotadas de haber podido Rommel lanzar fuertes ataques – a partir del mediodía - contra las fuerzas que se encontraban en las playas, donde comprensiblemente había confusión y caos organizativo.

Como bien dice Mark, se abren interrogantes ya que la victoria en Francia aunque fue total no estuvo determinada en absoluto de antemano. El equilibrio tecnológico estuvo, en el mejor de los casos igualado, aunque los carros de combate pesados alemanes, los Panther y los Tiger sobrepasaban en potencia de fuego a los del enemigo. Hasta bien entrado junio, el 7º ejército y el grupo acorazado de Von Schweppenburg fueron numéricamente superiores a las fuerzas invasoras y poseían una densidad de fuego mucho mayor que las propias tropas alemanas que luchaban en el frente oriental. Además las fuerzas alemanas tenían en general más experiencia en el campo de batalla que las aliadas y mostraron disposición a la lucha a cuerpo a couerpo sin la ayuda de aviación ni artillería. No fue un paseo y los combates fueron duros de verdad. Hubo momentos en que la invasión pudo torcerse e ir muy mal. Si, en alguna etapa de las primeras cuatro o cinco semanas, las 20 divisiones del 15 ejército alemán hubieran sido enviadas a Normandía, el equilibrio hubiese sido muy diferente. El Día D el tiempo no era ideal, pero si Eisenhower hubiera decidido, esperar el siguiente breve período en que la luna y las corrientes fuesen favorables, es muy posible que la gran tempestad se hubiera tragado a los invasores, ya que coincidió exactamente con el siguiente bloque de fecha favorables, del 19 al 21 de junio. ¡ Grácias a los dioses de la guerra”, escribió Eisenhower en el informe meteorológico sobre la tempestad, “fuimos cuando fuimos”. (Butcher, Three years with Eisenhower, p. 510).

La victoria dependió de muchos factores; la prodigiosa organización del abastecimiento por mar y aire, la planificación meticulosa, las sólidas virtudes de la administración civil, pero tras analizar la bibliografía que dispongo creo que dos factores sobresalen por encima de los demás: la primera es el valor incalculable del poderío aéro que tuvo para los aliados en todos los campos de la guerra: el avituallameinto, el reconocimiento, el apoyo en el campo de batalla y el bombardeo de las líneas de abastecimiento y las comunicaciones del enemigo. La aviación dio a los Aliados una potencia de ataque que la artillería por sí sola no podría otorgar. Un comandante alemán calculó que el 50 % de sus pérdidas fue causado por los bombardeos aéreos, las tropas alemanas sufrieron por esos ataques, se desmoralizaron e impedieron tomar iniciativa alguna y dictaron las tácticas alemanas en primera línea.

El segundo factor fue el engaño. No cabe duda de que las fuerzas alemanas habrían continuado dispersas aunque hubieran sabido algo más sobre el plan de Normandía; pero la esmerada preparación del engaño del FUSAG y la excepcional buena suerte durante meses de ansiosos subterfugios, evitaron que el plan Overlord llegara a conocimiento del enemigo, y aseguraron que el equilibrio de fuerzas que en potencia eran favorable a los defensores estuviese igualado. La incertidumbre obligó a los comandnates alemanes a hacer exactamente lo contrario de lo que se les había enseñado: diluir sus fuerzas en vez de concentrarlas.

Creo que la victoria aliada tiene un nombre: Eisenhower, sus virtudes son conocidas por todos, su capacidad de organización, logística, política, liderazgo, pero como pequeña broma decir que un factor clave fue su aguante para soportar al grupo de generales aliados más cascarrabias y egocéntricos que ha podido dar la historia militar. :-D

Saludos desde Benidorm.

Fuentes: El Día D. Stephen Ambrose. Richard Overy, ¿Por qué ganaron los aliados?, y A. Murray "La guerra que había que ganar".

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Re: Como evitar y rechazar el desembarco en Normandia

Mensaje por Afori » Lun Jul 22, 2013 4:47 pm

Gran compendio estimado maxtor!
“[i]Esa es la misma luna que brilla en mi casa en Utah[/i]” Boyd K. Packer, Le Shima - Okinawa, 1945.

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Re: Como evitar y rechazar el desembarco en Normandia

Mensaje por Schwerpunkt » Lun Jul 22, 2013 10:25 pm

¡ Saludos a tod@s !

Aunque estoy de acuerdo en lo esencial enunciado por maxtor si quisiera hacer un par de comentarios...
maxtor escribió:En palabras del historiador Stephen E. Ambrose la Muralla del Atlántico debe contemplarse como uno de los grandes errores cometidos a lo largo de la historia militar, donde su paralelismo con la línea Maginot es obvio, pero tampoco se debe incidir con énfasis en ello, debido a que la Wehrmacht rodeó la Línea Maginot en 1940 sin atravesarla directamente y resulta imposible saber si podrían haber penetrado por ella.
La diferencia entre la Línea Maginot y la Muralla del Atlántico es que esta última no fue nunca terminada. En rigor se construyó sólo una pequeña fracción de la misma. Mas que de una línea continua como la Maginot, la Atlántica era una serie de segmentos discontinuos. Así el Paso de Calais estaba muy fortificado, algunos puntos de la costa de Normandía, en especial la zona de Cherburgo o en Bretaña los puertos como Brest, Saint-Malo pero no existía un continuo de fortificaciones y tampoco se contaba con la profundidad deseada. Mas bien lo que había era unas zonas densamente fortificadas alrededor de los puertos principales y alguna zona juzgada estratégica como Walcheren, la zona de Calais, los accesos a Burdeos, etc) pero gran parte del litoral no contaba sino con algunos búnqueres y fortificaciones de campaña, o sea sin hormigón armado. O sea en la práctica los aliados podían escoger sectores con poca fortificación para desembarcar, lo que equivalía a rodear los islotes fortificados mencionados. Sencillamente era imposible conseguir una densidad de fortificaciones y concentración de piezas artilleras como las que contaba el sector del Paso de Calais. Para ello los alemanes hubieran tenido que construir unas cuatro veces mas búnkers y piezas de artillería, algo a todas luces imposible.

Podemos ver lo que era la densidad artillera por kilómetro de costa en las cifras de abajo:

9.5 cañones / 10 km (Sector del XV Ejército, desde Amberes hasta la boca del Sena)
3.8 cañones / 10 km (Sector del VII Ejército, desde la boca del Sena hasta el Loira)
4.8 cañones / 10 km (Sector del I Ejército, desde el Loira hasta la frontera española)
1.2 cañones / 10 km (Sector del XIX Ejército, costa mediterránea francesa)

No he podido sacar datos de la densidad artillera en los Países Bajos, Dinamarca y Noruega aunque parece que los Países Bajos tenían una densidad artillera parecida a la del I Ejército, siendo Noruega la que menos densidad tenía, bastante por debajo de la de la costa mediterránea francesa. En cualquier caso las cifras dejan a las claras que excepto el sector del XV ejército, se contaba con una densidad muy pequeña de artillería para afrontar un asalto tan gigantesco como Overlord. En general la densidad de fortificaciones tenía correlación con la densidad artillera. Y la densidad artillera era lo único -junto a las divisiones móviles- que podía dar alguna opción a los alemanes.
mark escribió:El General Bayerlein, en las “Memorias de Rommel” termina diciendo:

“…sin embargo, si Hitler le hubiera encargado [a Rommel] de la defensa de las costas en el verano de 1.943, la batalla de invasión se hubiera inclinado a favor de Alemania…”

No sé si podemos dar por válida una afirmación tan categórica, pero lo cierto es que si uno lee libros como "Omaha Beach. Una amarga victoria" de Adrian R. Lewis, y da cuenta de los numerosos errores de los aliados a la hora de planificar la invasión, empezando por el hecho de no adoptar una doctrina militar clara a la hora de afrontar el desembarco quedándose entre el intento de obtener la sorpresa táctica, (doctrina británica), y la consecución total de la potencia de fuego por encima de la sorpresa, (doctrina norteamericana), además de la sobreestimación de la potencia destructora del bombardeo aéreo sobre las defensas de la franja costera, al menos nos permite colocar una interrogante.
Creo que esa afirmación es exagerada, ya que sencillamente Rommel no contaba con los recursos materiales para la fortificación en profundidad y lineal que quería. Es evidente que los aliados las hubieran pasado canutas con una densidad artillera y de fortificaciones alemana mayor, pero también podrían haber variado el punto de ataque, como Bretaña, cuyas fortificaciones si exceptuamos los puertos estaban en mantillas. Reconozco que se presta a un poco mas de incertidumbre pero en realidad los alemanes a estas alturas tenían que desvestir un santo para vestir otro. O sea, las fortificaciones adicionales en Normandía hubieran venido a expensas de las de otros sectores.

Fuentes de los datos:
(1) Steven J. Zaloga: Operation Dragoon 1944. Osprey Publishing.
(2) Steven J. Zaloga: The Atlantic Wall. France (Vol. 1) Osprey Publishing.

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