The Wizard War

El impacto de las nuevas tecnologías y su aplicación a la industria de guerra

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fermat
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The Wizard War

Mensaje por fermat » Sab Jul 20, 2019 10:31 pm

This was a secret war, whose battles were lost or won unknown to the
public; and only with difficulty is it comprehended, even now, by those
outside the small high scientific circles concerned. No such warfare had
ever been waged by mortal men.
—Winston Churchill


Mucho se ha escrito sobre la importancia del radar en el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial. Su aparición y puesta en servicio en el Reino Unido se ha juzgado como clave, para que los británicos pudieran derrotar a la Luftwaffe en la Batalla de Inglaterra, impidiendo así el planeado desembarco alemán; y, en definitiva, salvando al país de la derrota. No obstante, contrariamente a la creencia popular, los desarrollos alemanes en el campo del radar era, desde el punto de vista exclusivamente tecnológico, bastante superiores a los británicos. Otra cuestión era la estructura de mando y control que había detrás para explotar la información proporcionada por el radar. Ahí los británicos con su famosa Filter Room, les llevaban mucha ventaja a los alemanes.
Sin embargo, cada vez que un nuevo sistema ofrece una nueva capacidad a uno de los contendientes, el rival se afana en encontrar sus debilidades; y, una vez encontradas, sacar partido de ellas. El caso del radar no iba a ser una excepción; por tanto, los científicos de los principales países beligerantes, desarrollaron durante todo el conflicto sistemas que pudieses anular o confundir a los radares del enemigo, y en general a cualquier otro sistema electrónico, para de ese modo obtener una ventaja táctica en sus operaciones. Se inició así eso que Churchill llamó The Wizard War, y que hoy en día se conoce como Guerra Electrónica; que tuvo gran importancia durante el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, pero que ha recibido, creo yo, mucha menos atención que otros desarrollos tecnológicos como puede ser el radar, los cohetes V o la bomba atómica.
En lo que sigue intentaré dar una pequeña visión de los desarrollos que fueron apareciendo en este campo.
Los británicos, y más después de la entrada de Estados Unidos en la guerra, siempre estuvieron por delante de los alemanes en lo que se refiere a contramedidas electrónicas. Sus desarrollos se dirigieron contra tres clases de sistemas en servicio en las Fuerzas Armadas alemanas: los sistemas de navegación aérea, los radares de alerta temprana y de tiro, y los sistemas de comunicaciones tácticas.

Sistemas de radionavegación
En Noviembre de 1939 la Embajada Británica en Oslo recibió de forma anónima un documento que conoce como The Oslo Report. El documento contenía información sobre desarrollos alemanes en materia de armamento: bombas guiadas, aviones propulsados por cohete y, en particular, sistemas de radionavegación. El informe había sido proporcionado por el investigador alemán antinazi Hans Ferdinand Mayer, aunque esto no se supo hasta mucho después de finalizada la guerra; una vez que Mayer y su esposa habían fallecido. Los británicos creían, en gran medida, que el informe era falso y estaba destinado a desinformar. Sin embargo, dentro del TRE (Telecommunication Research Establishment), el organismo encargado de la investigación en materia de electrónica dentro del Reino Unido, se le daba veracidad.
A partir de los datos contenidos en el informe, de mensajes Enigma descifrados y de informaciones obtenidas del estudio de los sistemas de un Heinkel -111 derribado, se supo de la existencia de un sistema de navegación llamado Knickebein. Los sistemas de navegación constituían una ayuda fundamental para las operaciones de bombardeo nocturnas, o con mal tiempo. Sin dichos sistemas las tripulaciones eran incapaces de encontrar el objetivo, y en tal caso había que recurrir a bombardeos diurnos mucho más peligrosos para los bombarderos. Por ello, conocer e inutilizar los sistemas de navegación alemanes tenía una importancia fundamental.

Knickebein funcionaba a una frecuencia de 30 MHz y consistía en dos haces que se emitía desde dos estaciones en la costa occidental, que se cruzaban en el objetivo del ataque. El piloto del bombardero volaba siguiendo uno de los haces. Si la aeronave se desviaba a un lado del haz, el piloto escuchaba rayas en código Morse, si se desviaba al otro escuchaba puntos. Cuando estaba centrado en la ruta los puntos y rayas se superponían y escuchaba un sonido continuo. Cuando se cruzaba con el otro haz escuchaba los dos sonidos y entonces soltaba las bombas. Los británicos llamaron a este sistema Headache (dolor de cabeza). Aviones de la RAF fueron capaces de captar las emisiones de Knickebein y se diseñó un sistema para perturbarlo, emitiendo señales en código Morse con mucha más potencia que Knickebein. Este sistema se llamó ASPIRIN y se demostró, hasta cierto punto, eficaz. ASPIRIN emitía rayas en código Morse en la frecuencia de Knickebein pero no sincronizadas con éste, y con mucha más potencia. La idea era que cuando el piloto del bombardero escuchaba rayas, y maniobraba el avión en la forma debida, seguía escuchando rayas, si entraba en la zona de puntos, escuchaba puntos y rayas separados, no una nota continua (recordemos que el jamming no estaba sincronizado).
Sin embargo los alemanes disponían de otro sistema de navegación mejorado. Este sistema llamado X-Gerät funcionaba a 60 MHz. Lo usaba exclusivamente el Kampfgrüppe 100 de la Luftwaffe encargado de ataques de mucha precisión, que servían sobre todo para marcar el objetivo a otros escuadrones. X-Gerät consistía en un haz de aproximación al objetivo, a lo largo del cual volaban los bombarderos. En las proximidades del blanco, se cruzaba con otros tres haces a distancias determinadas de éste. Con todo ello, el sistema calculaba el instante óptimo de suelta de las bombas y ésta se producía de forma automática. Este sistema fue el que se utilizó en el famoso ataque a Coventry. Los británicos desarrollaron un sistema llamado BROMIDE para perturbar a X-Gerät. Se trataba, una vez más de transmitir rayas Morse con mucha potencia. BROMIDE estaba en operación durante el ataque a Coventry pero se demostró ineficaz ya que las rayas Morse estaba moduladas a 1500 Hz (la frecuencia de Knickebein) mientras que las rayas de X-Gerät tenían una frecuencia de 2000 Hz, con lo que los receptores podían separar fácilmente la señal, del jamming. Después de este ataque, BROMIDE se modificó para transmitir con la modulación correcta y su eficacia aumentó.

Sin embargo los técnicos del TRE estaban convencidos de que los alemanes disponían de un tercer sistema de navegación, ya que ni Knickebein ni X-Gerät encajaban con la información contenida en el informe de Oslo. Una vez más, basándose en transmisiones descifradas de Enigma, material alemán incautado, informaciones proporcionadas por prisioneros de guerra, etc se identificó ese tercer sistema llamado Y-Gerät. Este sistema consistía en un solo haz entre 42 y 48 MHz. En el mismo haz se mandaban dos señales una indicaba al bombardero la ruta a seguir (de forma parecida a como se hacía en Knickebein o X-Gerät). La segunda señal era recibida por el bombardero y retransmitida con una frecuencia ligeramente distinta. La diferencia de fase entre ambas señales permitía calcular la distancia del bombardero a la estación de tierra. Cuando éste se hallaba sobre el objetivo se indicaba por radio a la tripulación que soltase las bombas. Este sistema era más sencillo de operar que Knickebein y X-Gerät, ya que usaba un solo transmisor. Los británicos pudieron hacer jamming al Y-Gerät grabando sus señales y retransmitiéndolas con mucha mayor potencia. Más adelante se idearon sistemas más sofisticados. Sin embargo a partir de Mayo de 1941, debido al inminente ataque a la URSS, la amenaza de la Luftwaffe contra el Reino Unido bajo mucho de intensidad, y con ello la llamada Battle of the Beams (Batalla de los Haces) llegó a su fin.

Para concluir con el asunto del jamming a los sistemas de radionavegación alemanes, hay que decir que su eficacia fue más que discutible. Después de finalizada la guerra se mantuvieron reuniones entre antiguos miembros de la RAF y de la Luftwaffe donde se comentó esta cuestión. Los operadores de radio de la Luftwaffe recordaban que, por ejemplo, en el caso de Knickebein era bastante fácil escuchar la señal de navegación por debajo de la de jamming. En el caso de X-Gerät, ni siquiera recordaban haber oído jamming alguno. Hubert Langerfeld el principal experto del Kampfgruppe 100 en el uso y configuración de X-Gerät explicó que cuando se diseñó el sistema se había previsto la posibilidad de jamming por parte del enemigo. Para contrarrestar esa amenaza el sistema emitía, antes del ataque unos haces “falsos” para que los británicos tuviesen algo a lo que perturbar. Los haces reales solo se activaban minutos antes de que los bombarderos estuviesen sobre el objetivo.
Sin embargo y aunque pueda parecer paradójico, el jamming sobre los sistemas de radionavegación si que dio algunos resultados pero por otras razones. El hecho de que los británicos hiciesen jamming a los haces significaba que conocían su existencia y su función; y eso hacía temer a las tripulaciones de los bombarderos que los británicos pudiesen utilizar dichos haces para localizarlos y enviar los cazas contra ellos. Por ese motivo muchas tripulaciones se negaban a seguir el haz de aproximación cuando volaban sobre territorio enemigo. Este hecho nos revela una verdad que sigue siendo válida hoy en día y es que aunque el jamming no sea del todo eficaz, puede contribuir a mermar la confianza en el sistema que está siendo perturbado.


Radares de alerta temprana y de tiro.
Los alemanes disponían de dos clases de radares: los radares Freya, de alerta temprana, y los radares Würzburg, de dirección de tiro. Ambos sistemas conocieron distintas versiones y actualizaciones a lo largo de la guerra, en función de nuevas necesidades que iban surgiendo o para corregir debilidades en su diseño.
Durante una operación de bombardeo contra Alemania los radares Freya se encargaban de la detección temprana del grupo de bombarderos y de su localización, rumbo, etc; de forma que la defensa antiaérea se pudiese preparar con antelación suficiente. Los radares Würzbug entraban en funcionamiento cuando los atacantes se encontraban ya en territorio alemán y su misión era determinar de forma precisa la posición de cada bombardero con un triple objetivo: orientar el tiro de las baterías antiaéreas, permitir a los controladores de tierra dirigir a los cazas nocturno hacia sus objetivos y por último orientar los reflectores antiaéreos para permitir la operación de cañones antiaéreos en modo manual.
Para reducir las bajas de las tripulaciones de los bombarderos aliados era necesario impedir el correcto funcionamiento de ambos sistemas de radares.

La RAF equipó varios bombarderos Vickers Wellington del Escuadrón 109, con receptores de radiofrecuencia. Su objetivo era detectar las emisiones de sistemas de radar alemanes para analizar la mejor forma de perturbarlas. Estas aeronaves constituyeron una de las primeras plataformas de inteligencia de señales de la Historia. Recibieron el nombre en clave de “ferrets”, denominación que se sigue usando en la actualidad. Los ferrets detectaron al menos 27 Freyas y 9 Würzburgs.
El primer jammer usado operacionalmente por la RAF se llamó Mandrel. Este jammer se usaba para perturbar los radares de alerta temprana alemanes Freya, Wasserman y Mammut. Se instalaba en los cazas que escoltaban a las formaciones de bombarderos proporcionándoles protección. Se empezó a usar en Diciembre de 1942 y las pérdidas de la RAF se redujeron notablemente. Los alemanes reaccionaron modificando las frecuencias de sus radares, y los británicos, en respuesta, desarrollaron sucesivas versiones de Mandrel. El típico juego medida – contramedida – contra contramedida había comenzado.
Contra los radares de dirección de tiro Würzburg, los británicos desarrollaron el jammer Shiver. Perturbar Würzburg era mucho más difícil ya que éste tenía un haz muy estrecho. Por ello, Shiver se sustituyó por un jammer mejorado llamado Carpet. Carpet se podía sintonizar a las distintas frecuencias en que podía trabajar Würzburg, y utilizaba para perturbar señales aleatorias de “ruido blanco” que eran más eficientes que las señales sinusoidales empleadas hasta entonces.
Mandrel y Carpet podían cegar los radares alemanes, sin embargo una formación de aeronaves emitiendo jamming no hace sino delatar su presencia y posición, y los cazas enemigos pueden sacar provecho de esa circunstancia. Por ello se desarrolló Carpet II, un jammer más inteligente que barría el rango de frecuencias de Würzbug, identificaba la frecuencia en uso y hacía jamming en dicha frecuencia durante 30 segundos. A continuación pasaba a una frecuencia distinta. Con solo 30 segundos de emisión, un caza enemigo no tenía tiempo de engancharse en el jamming; y con muchos bombarderos la cobertura de jamming era prácticamente continua en todo el rango de frecuencias. Está técnica es precursora de lo que hoy en día se conoce como “agilidad en frecuencia”.

En el estado tan incipiente de esta tecnología, a veces se perturbaba a los sistemas enemigos sin ser conscientes de ello. Así por ejemplo, los bombarderos de la 8ª Fuerza Aérea estaban haciendo jamming a los radares Freya. En efecto, la radio VHF SCR-522 causaba interferencias en los Freya, si el canal utilizado estaba próximo a la frecuencia del radar. Los aliados nunca fueron conscientes de este hecho, se trató, pues, de un jamming totalmente casual. Sin embargo, tuvo cierto impacto en las operaciones de los radares alemanes. Tanto es así que el asunto se discutió en una conferencia celebrada el 5 de enero de 1943 en el Ministerio del Aire en Berlín. Allí, el Coronel Ingeniero Dietrich Schwenke, jefe de inteligencia sobre sistemas enemigos, declaró que se habían hecho pruebas con radios americanas de VHF procedentes de un B-17 derribado. Dichas pruebas confirmaban que la radio de VHF del B-17 interfería el funcionamiento del radar Freya. El Mariscal Milch preguntó si era posible que se diese también el caso contrario. Es decir, que las radios VHF alemanas interfiriesen los radares aliados. Schwenke contestó que teóricamente era posible. Sin embargo, la radio estándar alemana FuGe 16 usaba la banda de 38 a 43 MHz, donde muy pocos radares aliados operaban. Por tanto la posibilidad de jamming era escasa.

Perturbar a los radares emitiendo ruido es una técnica un tanto primitiva. Es mucho mejor hacerlo emitiendo señales que hacen que los radares proporcionen información errónea. Esto es lo que hacía Moonshine. Empezó a usarse en 1942 por el Escuadrón 515 de la RAF, para lo que se equiparon nueve Defiant. Se trataba de un repetidor de pulsos que operaba contra el radar Freya (125 MHz). Cuando recibía un pulso del Freya respondía con una señal pulsada en amplitud, en la misma frecuencia del Freya, correspondiente a una concentración de aeronaves volando en formación con una profundidad de hasta cinco millas. Se necesitaba un Mooshine por cada radar Freya que se quisiera perturbar. Se usaba sobre todo para simular ataques de grandes formaciones de bombarderos que hacían que los cazas alemanes se desplazasen a determinados lugares, mientras que el verdadero ataque se producía en otro lugar. Por ejemplo en el ataque a las vías férreas de Rouen (Francia) el 17 de agosto de 1942. Se dejó de usar cuando, a partir de otoño de 1942, la 8ª Fuerza Aérea empezó a penetrar más profundamente en territorio enemigo. Entonces, los controladores alemanes podían dilucidar cuál era el ataque real y cuales los señuelos a partir de observaciones visuales.
Los alemanes también pusieron en práctica contramedidas ingeniosas. Una de ellas fue Flammen, un sistema capaz de engancharse a las emisiones de los IFF Mark III de los aviones aliados. Tuvo cierto éxito ya que algunos pilotos aliados creían erróneamente que su IFF era capaz de perturbar a los radares Würzburg y por tanto lo dejaban encendido durante toda la misión. Las pérdidas aliadas aumentaron como consecuencia de este hecho, hasta que por fin los mandos aliados se dieron cuenta de cuál era el motivo. Como consecuencia, en diciembre de 1942 se ordenó a todas las tripulaciones que apagasen su IFF mientras sobrevolasen territorio enemigo.

En marzo de 1942 la Línea Kammhuber estaba empezando a causar serios problemas a los bombarderos británicos que atacaban Alemania. Los británicos sabían que si pudiesen inutilizar los radares alemanes, la Línea Kammhuber quedaría ciega y con ello perdería toda su eficacia. Para conseguir este objetivo desarrollaron la idea de lanzar desde los bombarderos paquetes de tiras de aluminio de una longitud igual a la mitad de la longitud de onda del radar que se pretendía cegar, para hacer que resonaran con la frecuencia del radar. Las tiras al ser lanzadas forman una nube, y debido a la gran reflectividad del aluminio, producen un fuerte eco en la pantalla del radar. Por supuesto que el bombardero sigue produciendo el mismo eco radar, pero ahora dicho eco aparece mezclado con miles de ecos falsos procedentes de las tiras de aluminio dispersas en el aire; de modo que el operador del radar es incapaz de discernir donde se encuentra la aeronave enemiga. Para cubrir distintas frecuencias, es decir distintos radares, se mezclan tiras de distintas longitudes en un mismo paquete y se lanzan simultáneamente. Este sistema recibió el nombre en clave de Window; y con pocas modificaciones se sigue usando en la actualidad, es lo que se conoce como Chaff.
La gente del TRE quería empezar a utilizar Window inmediatamente; sin embargo otras instancias, en particular el Mando de Cazas de la RAF no estaban de acuerdo. Consideraban que una vez que utilizasen la contramedida los alemanes se darían cuenta del “truco”, podrían recuperar las tiras de Window que cayesen a tierra y les sería sencillo fabricar su propia versión de Window. No les faltaba razón, la idea de Window era bastante obvia y de hecho los alemanes ya tenían su propia versión llamada Düppel. Sin embargo los alemanes también eran remisos a utilizarla por las mismas razones que los británicos. Al parecer, cuando Göring oyó hablar de ella ordenó que se detuviese cualquier investigación sobre el tema. Por entonces, la superioridad aérea aliada ya empezaba a ser clara, la capacidad alemana de contestar a los bombardeos aliados era cada vez menor, y Göring consideró que el uso de Düppel podría causar al Reich más daño que bien.

Window se mantuvo en reserva hasta que el 23 de Junio de 1943 Churchill convocó una reunión para tratar la cuestión de su uso. El TRE volvió a insistir en su idea de usarlo inmediatamente, por otro lado el Mando de Cazas suavizó su oposición, estando de acuerdo en que era necesario reducir en lo posible las bajas del Mando de Bombarderos. Éste último, con Arthur Harris a la cabeza, era partidario de usar Window sin mayor dilación. Churchill escuchó a las partes y después de sopesar la cuestión unos minutos, dijo con su acostumbrada teatralidad: “Very well. Let us open the window”.
La ventana se abrió por primera vez durante la noche del 24 al 25 de Julio de 1943. Aquella noche supuso el comienzo de la Operación Gomorrah, la serie de devastadores ataques aéreos sobre Hamburgo en los que la ciudad fue prácticamente reducida a cenizas.
Las tiras de Window usadas en Hamburgo medían 30 cm de longitud y 1.5 cm de anchura; y resonaban a 500 MHz, la frecuencia del radar de control de tiro Würzburg. Se lanzaron unos 46000 paquetes de Window, cada uno de los cuales contenía 2000 tiras de aluminio. El efecto causado sobre los radares Würzburg fue dramático. Los operadores eran incapaces de seguir ningún blanco, las pantallas se llenaron de ecos que aparecían y desaparecían como si se tratase de fantasmas. Tanto los reflectores antiaéreos como los Flak, que eran dirigidos por radar no podían apuntarse correctamente, con lo que hubo que suspender el fuego de precisión y recurrir al mucho más ineficiente fuego de barrera.
Los resultados fueron acorde a las expectativas. El ataque alcanzó el objetivo especificado con unas pérdidas de solo un 1.5% (normalmente estaban en torno al 7%).

Desde entonces el uso de Window fue rutinario, llegándose a fabricar unos 1000 millones de tiras al mes. Hasta casi el final de la guerra Window se dispensaba a mano, pero en los últimos meses se instalaron dispensadores automáticos.
Window se utilizó de distintas formas. En el caso de Hamburgo se usó para enmascarar a los bombarderos (Concealment) impidiendo su adquisición por los radares de tiro. Pero también se podía usar, y se usó, para atraer el tiro de los Flak lanzándolo perpendicularmente a la dirección de avance del bombardero (Seduction).
Por último decir que Window también se utilizó para crear confusión en las defensas germanas. Así durante el Desembarco de Normandía se llevaron a cabo las operaciones Glimmer y Taxable. Estas operaciones tenían como objetivo inducir en las pantallas de radar alemanas unos ecos similares a dos flotas de barcos acercándose a la costa francesa. Glimmer se dirigió contra Boulogne y Taxable contra Le Havre. Las supuestas flotas se “crearon” mediante grupos de aeronaves volando unos circuitos cuidadosamente definidos y lanzando grandes cantidades de Window a intervalos regulares. Glimmer utilizó seis Strilings del escuadrón 218, mientras que Taxable empleó ocho Lancasters del escuadrón 617. Las aeronaves se dividieron en dos grupos con una separación de ocho millas entre cada grupo, y dos millas entre cada avión individual. Los aviones describían unos circuitos rectangulares de ocho millas de largo por dos de ancho. En los tramos largos del rectángulo, cuando se acercaban o alejaban de la costa, los aviones dispensaban Window al ritmo de un paquete cada cinco segundos. De este modo se creaba una masa de Window de 16 por 14 millas de superficie. Los aviones tardaban unos siete minutos en completar cada uno de los rectángulos, y cuando lo hacían, toda la formación se desplazaba una milla hacia la costa y volvían a empezar los circuitos lanzando Window. De este modo, en los radares alemanes la masa de Window se desplazaba hacia la costa a una velocidad de unos ocho nudos y medio, lo que podría corresponder a una verdadera flota de invasión. Para añadir más realismo, otras aeronaves volaban en torno a las que lanzaban Window, radiando jamming. Sin embargo, las posiciones de estas aeronaves se habían escogido de tal manera que los radares de costa alemanes pudiesen detectar la flota fantasma a través de “grietas” en el jamming.

Sistemas de comunicaciones tácticas.
Los británicos no solo perturbaron los radares alemanes. También actuaron sobre los enlaces de radio entre los controladores de tierra y los cazas, para impedir al piloto del caza escuchar las indicaciones del controlador dirigiéndole a su objetivo. Para ello, en Diciembre de 1942 se puso en servicio Tinsel. Consistía en una serie de micrófonos instalados en las góndolas de los motores del bombardero. El ruido de los motores se transmitía en los canales de comunicación de la Luftwaffe impidiendo a los pilotos de los cazas escuchar a sus controladores. Tinsel funcionaba en HF, cuando los alemanes empezaron a usar VHF para sus comunicaciones, los aliados desarrollaron Airborne Cigar (ABC) y lo empezaron a usar en Julio de 1943. Este sistema, que pretendía ser más sofisticado que Tinsel, consistía en un receptor que barría las frecuencias normalmente utilizadas por la Luftwaffe, cuando detectaba actividad en una de ellas el operador escuchaba la comunicación y determinaba si se trataba de un controlador aéreo o no. Para ello era necesario utilizar operadores germano parlantes.

Si la transmisión era de un controlador se activaba la señal de jamming y se pasaba a buscar nuevas emisiones. En ocasiones los ingleses usaban alemanes nativos (en algunos casos judíos alemanes que habían buscado refugio en el Reino Unido) para introducirse en los canales de la Luftwaffe haciéndose pasar por controladores y dando instrucciones erróneas. No está muy claro si esta táctica tuvo mucho éxito pero al menos eran capaces de sembrar algunas dudas; tanto que en ocasiones los alemanes utilizaban, exclusivamente mujeres como controladores. De este modo era fácil distinguir cual era el controlador “real”. Más adelante se desarrolló otro jammer, llamado Jostle, capaz de perturbar toda la banda de comunicaciones de VHF. Con este sistema no era necesario el operador germano parlante, puesto que se perturbaban todas las frecuencias simultáneamente. El problema es que era voluminoso y pesado. Solo lo podían instalar los B-17 o B-24.

Espero haber dado una pequeña pincelada, sin haberos aburrido mucho, sobre este interesante capítulo de la Segunda Guerra Mundial que inauguró toda una nueva disciplina bélica. Una disciplina que hoy en día es una de las más importantes, porque como bien escribió Sun Tzu: All warfare is based on deception (Todo el arte de la guerra se basa en el engaño).
Nunca se hace el mal tan plena y alegremente como cuando se hace por motivos de conciencia (B. Pascal)

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Chepicoro
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Re: The Wizard War

Mensaje por Chepicoro » Mié Oct 16, 2019 2:25 am

No aburrió al contrario se agradece tu aporte y es un tema que me parece fascinante.

Las medidas y contramedidas en la batalla del Atlántico me parecen similares y fue un esfuerzo científico por parte de ambos bandos muy interesante, lástima que no se llegó a saber el hipotético impacto de los submarinos tipo XXI.

A lo largo de los años creo que Estados Unidos, Inglaterra y Alemania eran los países más avanzados científicamente, después venía Japón y la URSS y dado lo breve de su participación apenas se nada sobre los franceses. A grosso modo los angloamericanos me parecen más avanzados en electrónica y física (mejores radares, sonares y la bomba atómica) y Alemania en química (gas nervioso, mejor metalurgia, combustible sintético).

En métodos de organización industrial los norteamericanos estaban por encima de todos, pero la URSS, Alemania, Inglaterra y Japón redujeron bastante la distancia que les llevaban los americanos durante la guerra.
"No creas todo lo que se escribe en internet" Abraham Lincon

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