La revolución espartaquista

Acontecimientos políticos, económicos y militares relevantes entre noviembre de 1918 y septiembre de 1939

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José Luis
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Re: La revolución espartaquista

Mensaje por José Luis » Mié Oct 14, 2020 9:51 am

¡Hola a todos!

El 24 de diciembre tropas del gobierno atacaron ferozmente el palacio real y los antiguos establos reales, donde tenía su cuartel general la Volksmarinedivision, una unidad naval revolucionaria, conocida como los “marineros rojos” que el gobierno de Ebert quería destruir. Sin embargo, la resistencia de los “marineros rojos” y el enorme apoyo popular prestado por los trabajadores de Berlín hicieron fracasar la operación. Lo que vino a conocerse como “Navidades Sangrientas” (Blutweithnacht) fue la primera vez que el gobierno Ebert utilizó a las fuerzas armadas contra las fuerzas revolucionarias a quienes debía su poder.

El día de Año Nuevo los RO presentaron a los delegados del congreso inaugural del KPD cinco condiciones para su entrada en el partido: renuncia al antiparlamentarismo, paridad total entre los RO y los Espartaquistas en la junta ejecutiva, revisión de las “tácticas callejeras” de los Espartaquistas, influencia en las publicaciones del partido, y supresión de la palabra “Espartaco” del futuro nombre del partido. Las cinco condiciones fueron rechazadas y el congreso aprobó una resolución contra los tres cabecillas de los RO (Müller, el antiguo editor del Vorwärts, Däumig, y Ledebour) llamándoles “miembros seudo-radicales del quebrado USPD” que querían romper la alianza de los RO con los Espartaquistas, declarando “que el KPD no se dejará influenciar por estos alborotadores”. Estas declaraciones salidas de tono no consiguieron dividir a los RO, dejando al recién credo KPD como un partido político menor si una base firme en las fábricas de trabajadores hasta el invierno de 1920, cuando se fundió con el ala izquierda del USPD, que se escindió en octubre de 1920. Pero los RO quedaron también en tierra de nadie: no podían trabajar con el KPD, estaban aislados en el USPD y no querían crear un nuevo cisma en el movimiento obrero creando un tercer partido.

Con esta lucha intestina entre la izquierda revolucionaria, el enfado de los trabajadores con el gobierno de Ebert llegó a su punto más alto, especialmente una vez observaron su pasividad respecto a la Blutweithnacht y su incumplimiento respecto de los puntos acordados en el congreso de diciembre, especialmente la “socialización”. Los intentos del gobierno de deponer al miembro del USPD Emil Eichhorn como jefe de la policía de Berlín exacerbaron aún más los encendidos ánimos de los trabajadores, hasta desembocar en el “Levantamiento de Enero” de Berlín (también llamado “La Batalla Revolucionaria del Marne”), que se conoce habitualmente, pero sin fundamento real, como “Levantamiento Espartaquista”.

En realidad, la manifestación masiva de 5 de enero de 1919 en protesta contra la destitución de Eichhorn fue organizada por los RO, el USPD y el recién creado KPD. Y la respuesta de las masas, pese al escaso tiempo que hubo para convocarla, excedió todas las expectativas cuando cientos de miles de personas se manifestaron frente al cuartel general de la policía en la Alexanderplatz. Bajo estas circunstancias, el gobernador militar de Berlín, Anton Fischer, fue incapaz de destituir a Eichhorn como se había planeado. Los organizadores de la manifestación se reunieron en el cuartel general de la policía para discutir los siguientes pasos, pero no acordaron nada y decidieron reunirse de nuevo al anochecer.

La nueva reunión comenzó otra vez de forma indecisa entre los RO, el USPD y el KPD, pero tomó un nuevo giro cuando llegaron noticias de que varios cientos de manifestantes enardecidos habían ocupado el edificio del Vorwárts. El líder de la Volksmarinedivision, Heinrich Dorrenbach, declaró que sus hombres y el resto de regimientos de Berlín apoyaban a los RO y estaban dispuestos a derrocar al gobierno de Ebert y Scheidemann. Y Liebknecht, cuyo partido se había opuesto a un precipitado “golpe de mano” en Berlín, pidió ahora el derrocamiento inmediato del gobierno. Ahora las rivalidades enormes que había habido durante meses entre los Espartaquistas y el USPD adquirieron una “forma grotesca” de competición en radicalismo y se convirtieron en un “delirio político”. Ni siquiera los informes de dos consejos de soldados que criticaban a Dorrenbach y advertían de que no estaba asegurado el apoyo de las tropas de Berlín consiguieron calmar los ánimos. Tanto Emil Däumig como Richard Müller insistieron en que no se reunían los requisitos políticos y militares para una sublevación general en el país, y que un acto prematuro y aislado en Berlín podía poner en peligro el desarrollo mucho más amplio de la revolución en Alemania. Pero fueron voces minoritarias. De las 70 personas presentes en la reunión, sólo seis RO (incluidos Müller y Däumig) se pronunciaron en contra del levantamiento, pidiendo en cambio que la acciones se limitaran sólo a una huelga general. El levantamiento se puso en marcha.

Se formó un comité revolucionario compuesto principalmente por miembros de los RO, pese a que Müller y Däumig se oponían al plan. El comité estableció su cuartel en los establos reales donde tenía su CG la Volksmarinedivision, pero, mal recibidos, en la tarde del 6 de enero fueron obligados a dejar el lugar y se establecieron en la Alexanderplatz. Las tropas de la Volksmarinedivision declararon que no apoyarían un golpe por el asunto de Eichhorn, posicionándose neutrales en el conflicto. Destituyeron a Dorrenbach como líder de la unidad por haberla comprometido en el golpe sin estar autorizado a ello. Este ejemplo fue seguido por la mayoría de las unidades militares de Berlín. Pese a esta falta de apoyo militar, el levantamiento siguió su curso y de nada sirvieron los intentos de los días siguientes de Müller y Däumig y otros moderados para intentar convencer al gobierno para mediar, pues Ebert estaba dispuesto a suprimir por la fuerza el levantamiento. Cuando los revolucionarios que ocupaban el Vorwärts enviaron a siete representantes a negociar con el gobierno, fueron arrestados, llevados a los barracones y fusilados. Luego se bombardeó el edificio del periódico con artillería pesada y fue recuperado por las fuerzas del gobierno. Esa misma noche, 11 de enero, también se bombardeó el cuartel general de los revolucionarios en la Alexanderplatz, y el 12 de enero el levantamiento había sido suprimido.

El 15 de enero de 1919 fueron secuestrados Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht por tropas de la Garde-Kavallerie-Schützendivision y fueron llevados al cuartel general de la división en el “Hotel Eden”, frente al Jardín Zoológico de Berlín. Allí fueron golpeados y finalmente asesinados (aunque el eufemismo oficial fue de “muertos mientras intentaban huir”). El cadáver de Liebknecht fue trasladado a la morgue como “cuerpo no identificado”, y el de Luxemburg arrojado al Canal Landwehr, tardando meses en ser descubierto.

El levantamiento había fracasado estrepitosamente y Berlín quedaba bajo la ley marcial. El KPD, ya sin liderazgo, fue prohibido, Ledebour arrestado y encarcelado, y los trabajadores de Berlín decepcionados y desesperados.

El levantamiento de Berlín fracasó por dos motivos fundamentales. De una parte, por la división entre sus organizadores, por carecer de un plan definido con tiempo y a tiempo, y por la falta de apoyo militar entre las unidades militares revolucionarias. De otra parte, por la decisión del gobierno de Ebert de suprimir violentamente el levantamiento rechazando toda posibilidad de mediación en el conflicto, y por el apoyo, surgido del acuerdo con Groener, de las fuerzas del ejército. Y sobre todo, fracasó porque no contaba con el apoyo de las mayorías sociales en Alemania, más preocupadas por el orden y la paz que por las demandas revolucionarias. Prueba de ello fueron los resultados de las elecciones a la Asamblea Nacional de 19 de enero. Si bien precedidas por el fracaso del levantamiento y el asesinato y encarcelamiento de muchos de sus líderes, y la prohibición del KPD, los resultados fueron rotundos: La Mayoría Socialista (SPD) obtuvo el 37,9 por ciento de los votos y 165 escaños; el USPD el 7,6 por ciento y 22 escaños; el Centro Católico el 19,7 por ciento y 91 escaños; el DDP el 18,5 por ciento y 75 escaños; el DNVP el 10,3 por ciento y 44 escaños. De esta forma, la Mayoría Socialista, el Centro Católico y el liberal DDP formaron la llamada “Coalición de Weimar” de una república sin republicanos y llena de conspiradores para suprimirla.

Fuentes: Hoffrogge y Kolb.

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Re: La revolución espartaquista

Mensaje por von Thoma » Vie Oct 16, 2020 1:51 am

Mis felicitaciones por esas aportaciones tan detalladas, lamento no haber tenido toda
esa exhaustiva información cuando tenía que estudiar este tema por obligación.
Eran entonces tiempos de estudiar también los pactos de Locarno, y a los pesados
de Talleyrand y Metternich...
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José Luis
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Re: La revolución espartaquista

Mensaje por José Luis » Vie Oct 16, 2020 10:43 am

¡Hola a todos!
von Thoma escribió: Mis felicitaciones por esas aportaciones tan detalladas...
Gracias, von Thoma, pero no creas que, pese al detalle, la información que di es suficiente. Lo que intenté hacer es dar un poco de contexto a las causas más importantes de la revolución de noviembre desde el punto de vista de los revolucionarios, y cómo se llegó al levantamiento de enero en Berlín. Pero el tema es muy complejo y tratarlo en profundidad requeriría mucho tiempo y espacio. Por eso voy a proporcionar una breve bibliografía para quien tenga interés en estudiar la revolución de noviembre, sus causas y sus consecuencias.

Hasta hace relativamente poco tiempo, el papel de los Revolutionäre Obleute no recibió la importancia fundamental que tuvieron en la revolución alemana. Su papel clave, sin entrar en demasiado detalle, lo comprendí por vez primera leyendo el libro de Hans Mommsen, The Rise and Fall of Weimar Democracy (The University of Caroline Press, 1996), publicado orginalmente en alemán en 1989 por la Propyläen Verlag. Este libro, junto con el ya citado de Eberhard Kolb, me parecen los estudios más lúcidos sobre la República de Weimar, con una buena base introductoria de los principales acontecimientos que condujeron a ella (y a su caída).

Para los RO, el mejor estudio que conozco es el ya citado de Ralf Hoffrogge, pero hay una buena síntesis de estos delegados revolucionarios de comités de empresas en español en Alejandro Andreassi Cieri, "Delegados revolucionarios de empresa y movimiento consejista en la Gran Guerra y en la Revolución alemana de 1918-1919". Nuestra Historia, 8 (2019), pp. 67-90. Para el papel de los comunistas, según sus propios puntos de vista, hay un libro en español editado por Denis Authier y Gilles Dauvé que lleva por título Ni Parlamentos ni Sindicatos: ¡Los Consejos Obreros! Los Comunistas de Izquierda en la Revolución Alemana (Ediciones Espartaco Internacional, 2004). Igualmente desde su punto de vista, el libro de Rosa Luxemburg en español Reforma o Revolución (Buenos Aires, La Bisagra, 2014), así como con Liebknecht, La Revolución Alemana de 1918-1919 (Epublibre, 2020), que es una traducción del libro, Rosa Luxemburg&Karl Liebknecht, editado por la Fundación Federico Engels en 2008 y que se centra fundamentalmente en el congreso fundacional del KPD. Sobre Luxemburg están, entre otras, la biografía de Paul Frölich, Rosa Luxemburg (Haymarket Books, 2010), que fue publicada originalmente en París en 1939 y en Londres en 1940; la biografía de Jason Schulman, Rosa Luxemburg. Her Life and Legacy (New York, Palgrave Macmillan, 2013), y sobre su asesinato el libro de Klaus Gietinger, The Murder of Rosa Luxemburg (Verso, 2019), publicado originalmente en alemán como Eine Leiche im Landwehrkanal: Die Ermordung der Rosa Luxemberg (Edition Nautilus, 2008).

En cuanto a la revolución alemana en sí, recomiendo los siguientes libros (además de los ya citados en mis intervenciones anteriores): Gabriel Kuhn (editor y traductor), All Power to the Councils! A Documentary History of the German Revolution, 1918-1919 (PM Press, 2012); Marius S. Ostrowski, Eduard Bernstein on the German Revolution. Selected Historical Writings (Palgrave Macmillan, 2020); Gaard Kets & James Muldoon (Eds.), The German Revolution and Political Theory (Palgrave Macmillan, 2019); Chris Harman, The Lost Revolution. Germany 1918 to 1923 (Haymarket Books, 2017), publicada originalmente en 1982; y Victor Serge, Witness to the German Revolution. Writings from Germany 1923 (Haymarket Books, 2011).

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Re: La revolución espartaquista

Mensaje por motorsalva » Sab Oct 17, 2020 8:39 pm

Felicitaciones José Luis!
Ha sido una lectura realmente instructiva e inmensamente interesante. Además, creo que lo has expuesto de forma muy didáctica y entendible, teniendo en cuenta estos hechos con tantos actores involucrados en tan corto espacio de tiempo.
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