Génesis cooperación Reichswehr/Ejército Rojo

Acontecimientos políticos, económicos y militares relevantes entre noviembre de 1918 y septiembre de 1939

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Génesis cooperación Reichswehr/Ejército Rojo

Mensaje por José Luis » Vie May 26, 2006 6:28 am

¡Hola a todos!

Al parecer, el impulso inicial para una aproximación germano-soviética con el objetivo de establecer una relación de ayuda mutua de carácter militar se encuentra en la persona de Karl Radek, un agente soviético que fue enviado a Alemania en 1918. Radek participó en la convención Espartaquista de diciembre de ese año, y tras los tumultos de enero de 1919 fue arrestado y encerrado en la prisión de Moabit, donde recibió un trato privilegiado. Durante su encarcelamiento fue visitado por importantes figuras militares y civiles (políticos e industriales), como el coronel Bauer, el general von Reibnitz, el almirante Hintze, Felix Deutsch, Walter Rathenau y otros prohombres, y parece ser que les expuso reiteradamente la afinidad natural que existía entre la Unión Soviética y una Alemania nacionalista. Una de las visitas a Radek que iba a tener más trascendencia fue la realizada por el turco Enver Pasha; Radek afirmó más tarde que el líder turco “fue el primero en explicar a los militares alemanes que la Rusia soviética es una potencia mundial nueva y creciente con la cual deben contar si realmente desean combatir a la Entente”.

El general Hans von Seeckt había sido enviado en diciembre de 1917 a Turquía para actuar como Jefe del Estado Mayor del Ejército de Campaña Otomano, estableciendo durante esa etapa una buena relación con Enver Pasha. Cuando Radek estaba en la cárcel, von Seeckt era Jefe del Estado Mayor General, y más tarde -tras los acontecimientos del Putsch de Kapp en 1920 y la dimisión del comandante en jefe del alto mando del ejército (Heeresleitung), el general Reinhardt- von Seeckt pasó a ser el jefe del Heeresleitung. Es evidente que Enver Pasha habló con von Seeckt de sus conversaciones con Radek, pero por entonces el militar alemán no estaba dispuesto a acercarse a los bolcheviques. Sólo cuando su propuesta de un ejército alemán de 200.000 hombres fue tajantemente rechazada por los aliados, empezó a arraigar en él a finales de 1920 la idea de un acercamiento a los rusos. Precisamente, finalizando 1920 formó una unidad especial en el Ministerio del Reichswehr llamada Sondergruppe R, que fue la encargada de estudiar las posibilidades de cooperación con el Ejército Rojo.

En mayo de 1921 se estableció un acuerdo económico provisional entre ambas naciones, acuerdo que fue el resultado de largas negociaciones entre Ago von Maltzan, el jefe de la división oriental de la Oficina de Exteriores, y Victor Kopp, el emisario soviético encargado de discutir los asuntos relacionados con los prisioneros de guerra. Más tarde el gobierno soviético solicitó formalmente al gobierno alemán ayuda para el desarrollo de su industria de armamentos. Von Seeckt envió una delegación militar especial bajo el mando del coronel Oskar von Niedermayer, quien se hacía llamar “el Lawrence alemán” por sus acciones de guerra en Persia y Afganistán. Junto con Gustav Hilger, miembro de la misión de los prisioneros alemanes de guerra en Rusia, Karakhan, Vice-comisario soviético para Asuntos Exteriores, y Victor Kopp, Niedermayer examinó exhaustivamente las fábricas de armamento y astilleros de Petrogrado, industrias que el gobierno soviético había sugerido que podían ser restablecidas con el apoyo financiero y técnico alemán. Niedermayer, de vuelta en Berlín, recomendó que se rechazara la ayuda, en vista del lamentable estado en que se encontraban los centros soviéticos y la inversión enorme que se necesitaría. Se siguió la recomendación de Niedermayer.

En septiembre de 1921 se iniciaron conversaciones secretas en Berlín, en el apartamento del coronel Kurt von Schleicher, en las que participaron Leonid Krassin y el coronel von Hasse, Comisario Soviético de Comercio Exterior y Jefe del Truppenamt, respectivamente. Durante las conversaciones se desarrolló el esquema original de la reconstrucción de la industria de armamentos soviética y el suministro de armas ilegales a Alemania. Así comenzó la colaboración militar entre los estados mayores generales soviético y alemán.

El Ministerio del Reichswehr creó un holding bajo el nombre de Gesellschaft zur Förderung gewerblicher Unternehmungen (G.E.F.U.), con oficinas en Berlín y Moscú y con una inversión de capital en 1923 de 75 millones de marcos del Reich. Bajo la supervisión del general von Borries y el mayor Fritz Tschunke, el holding financió el establecimiento de una fábrica de aviones Junkers en Fili, cerca de Moscú; una fábrica de gas venenoso en Samara, y fábricas de proyectiles (bajo la administración de Krupp) en Tula, Leningrado y Schlüsselberg. También se hicieron planes para la construcción de submarinos, pero no llegaron a buen fin. Por el dinero invertido el ejército alemán debía recibir una parte de la producción de todas las plantas.

Al mismo tiempo, Niedermayer volvió a Rusia para establecer una especie de departamento del Sondergruppe R, que se llamó Zentrale Moskau, y que tenía el control de todos los aspectos militares relacionados con el acuerdo secreto: el entrenamiento de pilotos y especialistas alemanes en la escuela de vuelo del Ejército Rojo en el área de Lipetsk, en la provincia de Tambov, y una escuela de tanques en Tama, cerca de Kazan.

Más tarde, en abril de 1922 en la Conferencia de Génova, Walther Rathenau y Ago von Maltzan se reunieron con los jefes de la delegación rusa y concluyeron un tratado de amistad según el cual ambas potencias renunciaban a sus reclamaciones de reparaciones, establecían las bases para un mercado ruso-alemán y procedían al restablecimiento de las relaciones consulares y diplomáticas normales. Éste fue el famoso acuerdo de Rapallo.

Fuente: el grueso de la información proviene de Gordon A. Craig, The Politics of the Prussian Army 1640-1945 (Oxford University Press, 1964), Capítulo IV, “Evasion of the treaty terms: the tie witt the Red army”.

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Mensaje por Calígula » Vie May 26, 2006 9:00 am

José Luis escribió:El general Hans von Seeckt ... formó una unidad especial en el Ministerio del Reichswehr llamada Sondergruppe R, que fue la encargada de estudiar las posibilidades de cooperación con el Ejército Rojo.

Para sortear las clausulas restrictivas sobre armamento del Tratado de Versalles, solo podia lograrse con ayuda exterior. Considerando lo que habia de suceder viente años mas tarde, fue una ironia del destino que Von Seeck acudiese a buscar ayuda al Este. Este establecimiento de industrias de armamento y centros de instruccion en Rusia, proporciono a los alemanes cierta ilusion de haberse zafado de los "grilletes de Versalles"

José Luis escribió:el entrenamiento de pilotos y especialistas alemanes en la escuela de vuelo del Ejército Rojo en el área de Lipetsk, en la provincia de Tambov

Ni que decir que personalidades como Student, Kesselring o Stumpff pasaron por alli.
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Mensaje por José Luis » Vie May 26, 2006 5:53 pm

¡Hola a todos!

Aquí hay un buen detalle del aspecto aéreo:

http://www.airpages.ru/cgi-bin/epg.pl?n ... ge=lipetsk

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Mensaje por Calígula » Vie May 26, 2006 10:38 pm

The aviation school in Lipetsk and other German military facilities on Sovi- j et territory closed down in autumn 1933 and the German military specialists went home

At first glance, it seems evident that the decision to close the Reichswehr bases in the USSR resulted from the change in Soviet-German relations after Hitler was appointed to head the German government. However, this was not the case...

Yo consideraba justo lo contrario a este texto de arriba y su explicacion posterior, José Luis. Que Hitler corto de seco el entrenamiento secreto de los aviadores alemanes en Rusia, pero que este hueco lo vino a ocupar su amigo Mussolini, permitiendo a los pilotos alemanes que recibieran instruccion en la Regia Aeronautica, probablemente la fuerza aerea mas eficiente y moderna del mundo por aquel tiempo. Cosa que el enlace no menciona nada de esta colaboracion. Pilotos reclutados entre los miembros mas entusiastas de las juventudes Hitlerianas, pilotos de la Lufthansa con licencia ilimitada, etc, todos de cabeza para Italia. Cabe destacar la presencia de Adolf Galland entre los hombres que recibieron esta instruccion.
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Génesis cooperación Reichswehr/Ejército Rojo

Mensaje por Grossman » Mar Jun 23, 2009 11:51 pm

¡Hola!

Sebastian Haffner califica la cooperación militar alemano-soviética como “uno de los capítulos más asombrosos de la historia moderna” y resalta la longevidad del secretismo que ha dado lugar a que carezca de relevancia en la historiografía a pesar de la gran carga de paradoja y trascendencia del hecho. Algunas cosas hay que averiguarlas de la lectura entre líneas, para lo que pone como ejemplo las palabras del general Ernst Köstring cuando afirmó:

    Mucho tiempo después de que Hitler llegara al poder, el jefe del Estado Mayor de Göring explicó que sin aquella labor de desarrollo e instrucción la Luftwaffe no hubiera alcanzado el alto nivel militar que tenía en 1939. Lo mismo se puede decir de los tanques, como me comentaron expertos en esta arma, entre otros el general Guderian”.
La Luftwaffe se entrenó en Lipeck (o Lipetsk en el artículo del link), la artillería en Kazan y en Orenburg, en el sudeste ruso, los agentes químicos “teníamos amplios territorios, cuyos pueblos fueron evacuados, para probar agentes químicos de combate” explicó Köstring.

Las bases de esas localidades eran centros de producción y de instrucción. De la de tanques “Aparte de Krupp, hubo dos fábricas más implicadas en la producción de modelos”.

Como explica el artículo del link que puso José Luis, para guardar el secreto los oficiales alemanes renunciaban a su cargo en la Reichswehr, viajando como civiles, con nombre falso, en solitario o pequeños grupos. Incluso iban de paisano o con uniforme ruso cuando estaban de servicio en Rusia. Se falsificaban los certificados de defunción y se repatriaban los cadáveres en cajas como repuestos vía marítima.

Y aunque por un lado la Unión Soviética estaba criando la serpiente que casi acaba con ella, Alemania le dio como contrapartida una instrucción militar moderna y la tecnología militar e industrial que forjaron y armaron al coloso que finalmente la aniquiló.

De la instrucción de oficiales soviéticos el general de aviación Speidel afirmó

    Se pudo comprobar una y otra vez que los oficiales rusos eran casi más aplicados que los cursillistas alemanes. A pesar de las dificultades del idioma, se hicieron suyas las instrucciones alemanas hasta el punto de que finalmente superaban a la mayor parte de sus “compañeros de clase” alemanes.”
El intento posterior de Köstring para negar el asunto -“la reiterada afirmación de que formamos al ejército ruso es completamente falsa”- queda desmentido por un escrito suyo de 1931 al general Von Seeckt en el que explicaba que en todos los ámbitos del Ejército Rojo se podía detectar la influencia del apoyo militar por parte de Alemania: “Nuestros métodos y opiniones atraviesan como un hilo rojo los suyos”. En 1935 a raíz de unas exitosas maniobras soviéticas informó “Podemos sentirnos satisfechos con este elogio, pues los jefes y líderes son alumnos nuestros

La colaboración incluía también a los estados mayores y los juegos de guerra, y a principio de los años 30 los altos oficiales soviéticos participaron en maniobras alemanas, siendo saludados personalmente por el presidente Von Hindenburg. Este había encomendado a Köstring “¡Manténgame una buena relación con el Ejército Rojo!”.

Haffner menciona entre las claves de esta cooperación que la Reichswehr gozara de una total independencia respecto a Parlamento y Gobierno.

Tras romperse el acuerdo, en un acto de despedida de los oficiales alemanes, el Mariscal Tukhachevsky les dijo

    No olviden que es su política la que nos divide, no nuestros sentimientos: los sentimientos de amistad del Ejército Rojo hacia la Reichswehr. Y no lo olviden: ustedes y nosotros, Alemania y la Unión Soviética, podemos imponer la paz mundial si formamos una coalición. Pero si se diera un enfrentamiento entre nuestros países, los alemanes se convencerían de que entretanto el Ejército Rojo ha aprendido mucho
Esta cooperación quizá podría quitar sentido a la polémica sobre la autoría –si alemana o soviética- de la doctrina de la batalla profunda y de las armas combinadas, que en cambio podría tener interés si se estudiara como un fenómeno creativo conjunto, de un modo análogo a como se forjaron los movimientos artísticos que florecieron en el sXX en Paris y Nueva York con un marcado carácter colectivo.

Un saludo cordial
Grossman

HAFFNER S “El Ejército alemán y el Ejército Rojo” en “El pacto con el diablo”. Destino (1988/2007) p.153-74
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Espérame cuando las tristes lluvias lleguen, y cuando el calor llegue no dejes de esperar
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Mensaje por Grossman » Lun Sep 26, 2011 4:55 pm

¡Hola!

Dominaba el buen clima en los contactos de los militares de ambos países. Uno de los asistentes a los cursos de estado mayor y conducción de tropas que Paulus y Reinhardt impartían para oficiales soviéticos de alto rango fue Alexander Ilyich Egorov, futuro Jefe de Estado Mayor. Este confesó después, en 1934, al agregado alemán en Moscú, su ilimitada admiración a los dos oficiales nombrados:”si alguna vez el ejército alemán no tiene sitio para Paulus y Reinhardt, los recibiremos aquí con los brazos abiertos; constituyen una fuente de aprendizaje muy importante que nos sería de especial utilidad”. Del ejército alemán declaró: “A pesar de estar insuficientemente armado, la Reichswehr es el mejor ejército del mundo”.

Ningún otro país tuvo una oportunidad parecida de conocer tan bien la Unión Soviética como los oficiales de la Reichswehr que viajaron allí. Si Alemania después pecó de infravalorar el potencial soviético, no fue por la experiencia recogida en estos contactos. 5 de los 25 oficiales que constituirían el alto mando del Ostheer en 1941/2 habían estado en la Unión Soviética: Hoth en 1927, Reichenau en 1928, Model en 1931, Manstein en 1931/32 y Guderian en 1932.

En 1931 Manstein visitó instalaciones militares e industriales en Moscú, Leningrado, Kiev y Karkhov, y en 1932 fue invitado a unas maniobras en el Cáucaso. En sus memorias escribió después que se llevó la impresión de ser un estado totalitario en algunas partes muy industrializado, erigido sobre una población atemorizada, pobre y oprimida, y unas fuerzas armadas que se encomendaban a la masa y el valor de los soldados, pero que se conducían operativamente de forma excesivamente esquemática. Guardaba recuerdo de la cálida camaradería de los oficiales soviéticos, que en su mayor parte fueron después víctimas de las purgas. Le impresionó también el poder que acumulaban los comisarios políticos y el temor que se les tenía. En su conjunto, la Unión Soviética resultaba para Manstein, después de sus viajes, un país inhóspito y amenazante: “aunque el régimen había incorporado de Occidente la ideología del marxismo y sus avances tecnológicos, la Unión Soviética no era ya Europa. La sombra del despotismo asiático se extendía por todo el país, la población y en todo lo que ocurría”.

Aunque la frase que Model anotó tras su viaje: “Por desgracia el extranjero menosprecia en gran medida el peligro bolchevique”, según Hürter reflejaría más bien un anticomunismo visceral y/o reactivo a la revolución espartaquista de 1918/19, lo que sí pudieron comprobar los oficiales alemanes que visitaron la Unión Soviética es que esta disponía de un ejército en proceso de modernización, grande, fuertemente adoctrinado, capaz de explotar de forma intensa a nivel material y personal a una población extensa y ampliamente controlada por medios totalitarios e ideológicos. Así, la Unión Soviética era el país en mejor disposición de desarrollar el concepto de “guerra total” sobre el que se debatía en entreguerras.

En 1934, durante una conversación con Rauschning (presidente del senado de Danzig), Reichenau (jefe de la Oficina Ministerial de la Reichswehr) y Blomberg (ministro de la Reichswehr) evocaron los recuerdos de sus viajes a la Unión Soviética, donde Blomberg no ocultó su entusiasmo por el militarismo soviético: “sin dificultades presupuestarias ni burocráticas de la administración pública. El pueblo está orgulloso de sus fuerzas armadas. Sin quejas de la vida en los barracones como aquí. Cada proletario mira el ejército como algo personal suyo y se siente orgulloso. Es lo que queremos para nosotros”. Probablemente no todos los oficiales alemanes compartieron esa opinión en el mismo grado, señala Hürter, pero si quedaría registrado para todos la ventaja que suponía para un país que necesitara armarse, el hacerlo bajo un régimen dictatorial. Lo que pudo constituir uno de los factores, entre otros, que hiciera después más interesante para la oficialidad de la Reichswehr/Wehrmacht la propuesta política nacionalsocialista.

Saludos

HÜRTER J “Hitlers Heerführer. Deutschen Oberbefehlshaber im Krieg gegen die Sowjetunion 1941/42”. Oldenburg (2007) p.105-7
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Génesis cooperación Reichswehr/Ejército Rojo

Mensaje por cv-6 » Lun Sep 26, 2011 10:27 pm

Grossman escribió: Esta cooperación quizá podría quitar sentido a la polémica sobre la autoría –si alemana o soviética- de la doctrina de la batalla profunda y de las armas combinadas, que en cambio podría tener interés si se estudiara como un fenómeno creativo conjunto
Tal vez esto también explicaría en parte el contraste entre una doctrina tan avanzada y un desempeño bastante mejorable por parte del ejército rojo (sobre todo al principio de la guerra). Es decir, si esta doctrina se desarrolló en cooperación con los militares alemanes, lo lógico es que los mayores expertos del ejército rojo fueran precisamente los que se adiestraron junto a los alemanes, y si no me equivoco muchos de estos oficiales debieron caer en las purgas de finales de loa años 30.
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Re: Génesis cooperación Reichswehr/Ejército Rojo

Mensaje por gunsche » Mar Sep 27, 2011 12:53 am

Muy interesante material, es interesante saber que Von Seeckt y la mayoria de los altos jefes del Reichswehr eran fuertemente anticomunistas en el interior de Alemania (habian reprimido las revoluciones comunistas de finales de la Primera Guerra Mundial, como la de Rosa Luxemburgo en Berlin o la Republica Sovietica Bavara) pero en politica exterior, el pragmatismo primó sobre la ideologia, y vieron las conveniencias de formar una alianza (secreta) con la naciente Unión Soviética. Del lado soviético tambien, aunque llama la atencion que los militares sovieticos mencionados en el foro (Yegorov y Tujachevsky) los dos perecieron en las purgas stalinistas, quizas al cambiar el aire de las relaciones sovietico germanas hacia la mitad de la decada del 30, tuvieron que "pagar el pato" como dos de las caras mas o menos visibles de esa alianza.

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Génesis cooperación Reichswehr/Ejército Rojo

Mensaje por José Luis » Mar Sep 27, 2011 11:35 am

¡Hola a todos!

Aprovechando la intervención de Grossman en este antiguo hilo sobre la génesis de la cooperación entre los ejércitos soviético y alemán de entreguerras, voy a proporcionar la siguiente bibliografía para quien esté interesado en este importante asunto:

-En este hilo sobre el desarrollo de la doctrina blindada alemana se trata un poco de la colaboración en el terreno de los tanques y se aporta bibliografía sobre la colaboración en general (Erickson, Ziemke y Zeidler), con Habeck para la cuestión blindada: viewtopic.php?f=47&t=8345" onclick="window.open(this.href);return false;

-Yuri L. Djakov et al, The Red Army and the Wehrmacht: How the Soviets Militarized Germany, 1922-33, and Paved the Way for Fascism (Prometheus Books, 1995). Todavía no he tenido oportunidad de leer este libro que, al parecer, es una cuenta que bebe de las fuentes soviéticas.

-Hay una breve tesis de Sofiya Radomska, "Soviet-German Relations in the Interwar Period" (Estocolmo, 2006), que se centra en el desarrollo de las circunstancias políticas y diplomáticas que llevaron, primero, al acuerdo de Rapallo (1922) y, después, a la ampliación de ese acuerdo a la esfera militar y armamentista, y que se puede encontrar en el buscador de internet poniendo simplemente el título.

-Finalmente, hay disponible en Googlebooks la lectura completa del libro de Carsten, The Reichswehr and Politics, 1918-1933, que contiene no poca información sobre el asunto:
http://books.google.es/books?id=_g18tl- ... &q&f=false" onclick="window.open(this.href);return false;

Esta historia de las relaciones germano-soviéticas de preguerra (1941), en general, y de la colaboración militar, en particular, es llamativa en varios aspectos. En primer lugar, bajo mi punto de vista, tenemos el draconiano, para los rusos, tratado germano-ruso de Brest-Litovsk de marzo de 1918, el armisticio solicitado por Alemania de noviembre de 1918, la revolución alemana que siguió, la guerra civil rusa, la guerra ruso-polaca y los tratados de paz de Versalles, especialmente el alemán. En esta difícil tesitura interna y externa, el liderazgo político y militar alemán buscó con ahínco, pero en vano, ser un baluarte para los aliados occidentales en su contención y lucha contra el bolchevismo. Este fracaso alemán (y según desde qué perspectiva se contemple, también fracaso occidental) fue el resorte que impulsó el acercamiento germano-soviético que condujo finalmente al Tratado de Rapallo de abril de 1922 y, a partir de entonces, a la muy fructífera colaboración militar secreta entre estos dos países marginados por las potencias vencedoras de la guerra. Con Rapallo, Alemania se convertía en el primer país que reconocía oficialmente a la Unión Soviética; se solventaba el tratado de Brest-Litovsk, se suspendían reclamaciones de reparaciones entre ambos países, se cumplimentaba la repatriación de los prisioneros de guerra y se establecían sustanciosos acuerdos económicos y políticos.

Con dos regímenes políticos tan dispares (uno autoritario, otro democrático), los gobiernos soviético y alemán fueron capaces (y quizás se vieron obligados por las circunstancias políticas externas) de establecer y desarrollar una cooperación económica y militar, fundamentalmente, que sólo se canceló con la llegada de Hitler a la Cancillería del Reich en 1933, que se restablecería más tarde, ya entre dos regímenes autoritarios (aunque aparentemente antagónicos), en el verano de 1939 y se rompería finalmente con la agresión nazi de junio de 1941. Y llama la atención cómo durante 1924-1928, los llamados "años dorados" de la República de Weimar, el liderazgo alemán hizo un virtuoso ejercicio de pragmatismo político al combinar, por una parte, su dependencia para su recuperación y desarrollo económico en la ayuda estadounidense, y, por la otra, su dependencia de la colaboración económico-militar con la URSS para la modernización de su armamento militar y la formación y entrenamiento en el mismo de sus oficiales militares.

En segundo lugar, comparto la opinión de quienes consideran que sin esa colaboración económica-militar entre el Ejército Rojo y el Reichswehr (y, por supuesto, sin el esfuerzo teórico-práctico de los líderes del Reichsheer y del Truppenamt en la organización y entrenamiento de los oficiales y suboficiales del Reichwehr), el objetivo fundamental que se marcó Hitler desde que fue nombrado Canciller, el rearme y expansión del Reichswehr-Wehrmacht, se vería tan dificultado que su consecución no sería posible en muchos años, y en ningún caso para 1939-1940. Claro que también se puede hacer la lectura contraria: sin el apoyo desmedido de Hitler, el Reichswehr seguiría siendo un pequeño ejército profesional, sin importar que fuese el ejército profesional mejor preparado de la época.

En cuanto a cómo afectó esa colaboración militar de entreguerras a la doctrina militar soviética y alemana, tengo para mí que no afectó de forma decisiva. Había una pregunta clave que se hacían todos los teóricos militares de todos los ejércitos y que tenía sus raíces en las experiencias de la IGM, y que formulo de esta manera: ¿cómo conseguir la ruptura táctica de un frente militar y cómo sustentar su posterior explotación operacional? En otras palabras, en el fondo se trataba de especular sobre las posibilidades de evitar una guerra de posiciones en una futura guerra, de indagar en cómo evitar una nueva guerra de trincheras cual fue en su mayor parte el Frente Occidental en la IGM. Y aunque todos los teóricos reconocieron, en mayor o menor grado, el papel que la aplicación de la tecnología, y su desarrollo, al campo militar iba a jugar en una futura guerra -ya estática, ya móvil-, no todos los ejércitos llegaron a las mismas conclusiones, y entre los que llegaron hubo diferencias sustanciales. Y este fue el caso del Ejército Rojo y el Reichswehr-Wehrmacht; por poner unos ejemplos, mientras que la teoría de la "Batalla Profunda" soviética se asemejaba bastante a la teoría de la "guerra de movimiento de armas combinadas" alemana, la teoría de las "Operaciones Profundas" soviética tenía un alcance estratégico que estaba ausente en las guías y manuales de la doctrina militar alemana; y mientras que los alemanes consiguieron con cierto éxito llevar a la práctica de las maniobras muchos de los fundamentos teóricos de su doctrina militar, los soviéticos jamás se acercaron en este terreno al éxito alemán; y, por acabar, a pesar de las ventajas y desventajas, aciertos y desaciertos, semajanzas y diferencias que se quieran establecer entre las doctrinas militares de ambos ejércitos con respecto a la colaboración que se dio entre ellos (y con respecto a cualquier circunstancia posterior), ninguno de los dos resolvió de forma eficaz y sostenible el mayor problema que entrañaba la práctica de una guerra de movimiento/operación profunda: ¿cómo acompañar la infantería de a pie (que en ambos casos constituía el grueso del ejército) con las vanguardias de las formaciones móviles y cómo sostenerlas (logística)?

Saludos cordiales
JL
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