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Kohima e Imphal

La guerra en el Pacífico

Moderador: José Luis

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homer5275
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Kohima e Imphal

Mensaje por homer5275 » Sab May 30, 2009 5:43 pm

Hola a todos

Situacion estratégica

Hay dos batallas que por más que busco en el foro no encuentro. Son las de Kohima e Imphal. Estos encuentros entre japoneses y británicos creo que fueron de suma importancia, ya que significaron el fin de la amenaza japonesa contra la colonia británica de la India, así como la apertura definitiva de la carretera de Birmania hacia China.

A principios de 1944, hasta el más optimista de los mandos japoneses se había visto obligado a aceptar que la situación del Eje empeoraba. Italia estaba fuera de la guerra, Alemania la estaban echando de mala manera de Rusia, y obligándola a librar combates durísimos en Italia. El propio Japón se retiraba del Pacifico ante los estadounidenses, mientras que el tamaño de China impedía una victoria obligándole a mantener una buena parte de sus fuerzas armadas. Solamente en Birmania era capaz su ejército de mantener a raya a sus enemigos.

Imagen
Situación en 1944

El comandante del ejército japonés en la zona de Birmania era el Teniente General Masakuzo Kawabe, a quien se le comunico desde el Alto Mando Imperial, que lo último que deseaba el pueblo japonés era una mala noticia desde su teatro de operaciones. Sabia que la reconquista de Birmania era un objetivo a largo plazo para los britanicos y estadounidenses. La manera mas cómoda de lograrla era mediante un desembarco anfibio en la zona de Rangún, seguido de un avance hacia el norte, lo cual aislaría las fuentes de suministros de los japoneses de la zona. Sin embargo Kawabe sabia que los aliados necesitaban embarcaciones de desembarco en otros teatros de operaciones, por lo tanto no realizarían operaciones ese tipo en Birmania hasta el año siguiente. Así pues la única alternativa que disponían los aliados de momento era una invasión desde el norte.

En este contexto el río Chindwin ofrecía a Kawabe una buena barrera defensiva. Puesto que carecía de tropas para protegerlo en toda su extensión, decidió que aseguraría una línea a lo largo de la cresta de los montes Naga, más allá del Chindwin, al otro lado del valle de Imphal. Creía que cuando hubiera avanzado y ocupado el terreno, los británicos no conseguirían salir de la India para reanudar una operación de envergadura en Birmania, puesto que resultaba cómodo vigilar las escasas rutas de avance a través de estos imponentes montes. El único inconveniente era la presencia del IV Cuerpo Británico, al mando del Teniente General G.A.P. Scoones, en la zona del valle de Imphal, aunque a Kawabe no se le antojaba un obstáculo insuperable.

Un saludo

Fuente: es.wikipedia.org/wiki/Campa%C3%B1a_de_Birmania
Contra todo pronostico, Bryan Perrett

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Mensaje por homer5275 » Lun Jun 01, 2009 11:07 pm

Hola a todos

Un poco mas....

Para la operación, a la que se denominó “U-go”, Kanawe destacó al 15º Ejército, al mando del Teniente General Renya Mutaguchi. El plan consistía en que la 31ª División del General Sato, aislara al IV Cuerpo británico en Imphal, cortando la carretera de Kohima, ochenta Km. al norte; de manera simultanea, la divisiones 15ª y 33ª al mando de los generales Yamauchi y Yanagida, rodearían y destruirían al IV Cuerpo. Las tres divisiones construirían defensas en puntos estratégicos de los montes Naga, con lo que evitarían el acceso de los británicos a Birmania desde Manipur y Assam. Con el fin de distraer recursos de los británicos se monto una ofensiva secundaria llamada “Ha-go” en la región de Arakan, poco antes de que el 15º Ejército comenzara sus operaciones.

Imagen
Teniente General Renya Mutaguchi

La operación “Ha-go” resulto un sonado fracaso. Por primera vez las tropas británicas e indias dieron a los japoneses un severo correctivo, y como consecuencia el General sir William Slim, comandante del 14º Ejército británico, reforzó la zona de Manipur, con lo cual se llego a una situación opuesta a lo que Kanawe pretendía. También recordar que desde la llegada a la India de los Spitfires, la RAF se había hecho con la superioridad aérea, con lo que Slim pudo mantener un puente aéreo con el IV Cuerpo en Imphal. A Kanawe también le fallo esto, ya que en el pasado, cuando las tropas británicas e indias se habían visto aisladas, habían tratado de escaparse combatiendo sufriendo numerosas bajas, perdiendo gran parte de su material y provisiones. El talón de Aquiles del Ejercito Japonés lo tenía en su primitivo sistema de aprovisionamiento, alimentándose durante la primera campaña de Birmania de las raciones que abandonaban los ingleses. Por lo tanto si las divisiones del 15º Ejército no podían echar mano de las provisiones del IV Cuerpo británico, no comerían, y “U-go” fracasaría.

Imagen
General sir William Slim

Fuentes: Contra todo pronostico, Bryan Perrett
videotecabelica.blogspot.com/
http://www.sesiahs.health.nsw.gov.au/.../rsshistory.asp" onclick="window.open(this.href);return false;

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Mensaje por homer5275 » Dom Jun 07, 2009 8:17 pm

Hola a todos

Un poco mas....

Cuatro columnas paralelas compuestas por la 31ª División del General Sato, integrada por los 58º, 124º y 138º Regimientos de Infantería, cada uno de ellos del tamaño de una brigada británica, y el 31º Regimiento de Artillería de montaña, cruzaron el Chindwin el 15 de marzo y avanzaron rápidamente por senderos que ya habían sido explorados el mes anterior. Detrás de ellos iba un rebaño de 15.000 bueyes y cabras que servirían para alimentar a la división de Sato hasta que Mutaguchi aniquilara al IV Cuerpo y llegara del sur con más víveres.

Imagen
Mapa del avance japones

Los británicos estaban advertidos de los movimientos japoneses gracias a la V Fuerza cuya función en Birmania era igual que la del SAS en otros teatros de operaciones. Como resultado Sato tuvo que abrirse paso a través de una serie de puestos de avanzada defendidos. Sufrió numerosas bajas al rechazar a la 50ª Brigada Paracaidista india en Sangshak y de nuevo en Jessami, Kharasom y Phek, en los montes al este de Kohima. Todo esto le hizo perder un tiempo precioso imposible de recuperar.

Fuente : http://www.britain-at-war.org.uk/html/body_stand_at_.." onclick="window.open(this.href);return false;.
Contra todo pronostico, Bryan Perret

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Mensaje por homer5275 » Mar Jun 09, 2009 6:44 pm

Hola a todos

Seguimos con la historia

El que los británicos no identificaran el objetivo de Sato provoco una peligrosa confusión que podría haber acarreado un importante revés. Durante un tiempo Slim creyó que Sato había puesto las miras en Dimapur, al oeste de Kohima. Dimapur, situada junto a la vía del tren Calcuta- Ledo, se había convertido en una extensa base, repleta de enormes cargas de provisiones, amontonadas a lo largo de varios kilómetros de la vía, en ambas direcciones. De haberlas capturado, el ejército de Mutaguchi habría estado bien provisto durante varios meses. También estaba el problema de que la vía del tren constituía una arteria vital para el ejercito chino-americano del teniente Joseph Stilwell, apostado al norte de Birmania, y si cortaban la vía su capacidad de combate se habría visto seriamente mermada. En este contexto la posición de Kohima no importaba, mucho para ninguno de los dos bandos. Sin embargo, a medida que llegaban informes acerca de los movimientos de Sato, los británicos acabaron por darse cuenta de que los japoneses centraban toda su atención en dicha población. Por fin los británicos entendieron el propósito de los japoneses: Kohima ofrecía una serie de soberbias posiciones defensivas, que podrían mantenerse frente a una fuerza que fuese en socorro del IV Cuerpo, que se vería sitiado en Imphal.

Fuente: Contra todo pronostico, Brian Perrett

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Mensaje por homer5275 » Jue Jun 11, 2009 7:38 pm

Hola a todos

Seguimos con la historia ….


Kohima se hallaba en el punto en que, viniendo del oeste, la serpenteante carretera de Dimapur a Imphal doblaba hacia el sur. La aldea, a 1.500 metros sobre el nivel del mar, se hallaba al pie de unas montañas dos veces más altas. Era el centro administrativo civil de la zona y, en mejores tiempos, un lugar fresco en el cual los plantadores y sus familias conseguían alivio del insoportable calor del valle. Con la guerra, sin embargo, se había transformado en un campamento base mediano, en el cual había un hospital general, un cuartel para los refuerzos, almacenes de suministros y talleres. Al acercarse a la aldea, la carretera rodeaba un espolón sobre el que habían construido un hospital militar; formaba una curva cerrada hacia la derecha en el centro de la población, con la entrada al chalet del comisario adjunto en el ángulo interior y luego discurría mas o menos un kilómetro y medio hacia el sur con una fuerte pendiente a la izquierda y una loma arbolada a la derecha. Mas arriba del chalet había una pista de tenis, y sobre esta se encontraba el núcleo de la vida social de los expatriados, el club. A partir de allí la base de suministros ocupaba las colinas que constituían la cadena; primero la colina de la guarnición, luego el Kuki Piquet, luego la tienda de abastecimiento, donde unas bashas hacían las veces de tiendas, panaderías y talleres. Al otro lado de la carretera de Imphal que salía de la tienda de abastecimiento, estaba la colina de la cárcel. En un terreno elevado al norte de Kohima se hallaba un fuerte de madera que en 1879 había resistido dos semanas al asedio de nagas de cazadores de cabezas, aunque ahora lo ocupaban unas oficinas administrativas y se lo conocía como la tesorería. Mas allá, extendido, se encontraba el poblado naga.

Fuente: Contra todo pronostico, Bryan Perret

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Mensaje por homer5275 » Dom Jun 14, 2009 12:17 pm

Hola a todos

Seguimos con la historia….

El 22 de marzo el recién nombrado comandante de la guarnición, Coronel Hugh Richards, acudió con instrucciones de poner en orden las defensas de la población. Las tropas de que disponía, incluían parte del 1º Regimiento de Assam, al que mas tarde se unieron 260 supervivientes de los combates de Jessami, Kharasom y Phek, el 3º de fusileros de Assam, el Regimiento de Sher, dos compañías del 5º Regimiento de Birmania, dos pelotones de la 5ª compañía del 27º Regimiento de Mahrattas, convalecientes salidos del hospital y tropas indias de remplazo, una compañía de Gurkas y algunos hombres de la Fuerza V. También estaban presentes gran número de civiles y personal administrativo, de poco valor militar, y que encima se dejaron llevar por el pánico, al enterarse de la aproximación de los japoneses. Las tropas se desplegaron en los puntos de defensa y empezaron a cavar trincheras.

Con gran alivio para el Coronel Richards, el 4º Batallon del Regimiento Real de West Kent llego el 30 de marzo. Al mando del Teniente Coronel John Laverty, el batallón era una unidad con mucha experiencia que había combatido en Francia, en el desierto occidental y más recientemente en la batalla de Arakan, donde sufrió doscientas bajas.

Junto con el 1º Batallón del 1º Regimiento del Punjab y el 4º Batallón del 7º Regimiento de Rajput, el 4º de West Kent pertenecía a la 161ª Brigada del General Frederick Warren, que había sido trasladada desde Arakan a Dimapur sin haber sido avisada. A Warren no le hacia gracia separarse de su unidad, la 5ª División India, ni ponerse a las ordenes del comandante de la zona el General R.P.L. Ranking, cuya función era administrativa, como tampoco agrado a Laverty ponerse bajo las ordenes de Richards en Kohima.

Entre tanto, el XXXIII cuerpo, formado por la 2ª División británica del General John Groves y por cuatro brigadas independientes, se había puesto en marcha bajo el mando del Teniente General Montagu Stopford y avanzaba hacia el frente. Stopford creía que su principal prioridad era defender Dimapur y ordeno a Ranking que tomara las medidas necesarias para ello. Pese a enérgicas objeciones de Warren y Richards, el General Ranking insistió en que la 161ª Brigada se retirara a unas posiciones más cercanas a Dimapur. Slim no estaba de acuerdo pero lo permitió. El 4º de West Kent tuvo que abandonar sus incompletas trincheras, el día después de su llegada.

Fuente: Contra todo pronostico, Bryan Perret

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Mensaje por homer5275 » Jue Jun 18, 2009 8:41 am

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Seguimos con la historia….

El 4 de abril los principales elementos de la 2ª División británica habían llegado a Dimapur, y Stopfor se sintió lo bastante fuerte como para enviar a la 161ª Brigada de vuelta a Kohima. El batallón West Kent, con una batería de obuses de 94mm, perteneciente al 24º Regimiento Indio de Artillería de Montaña, una compañía de zapadores y una ambulancia de campaña, emprendió la marcha con la primera luz del día siguiente; el resto de la brigada no tardaría en seguirlos. A medida que los camiones ascendían por la larga y serpenteante carretera desde Dimapur, se topaban con soldados y labriegos asustados corriendo en dirección opuesta. Estos afirmaron que los japoneses ya habían llegado a Kohima y que habían tenido lugar fieros combates. Laverty decidió no hacerles caso y continuo ascendiendo por la larga carretera a Kohima. Allí, llevándose únicamente sus armas y sus equipos básicos, el 2º de West Kent dejo los camiones y subió para continuar cavando las trincheras empezadas la semana anterior. Apenas llegaron, cuando los cañones japoneses bombardearon el convoy detenido destruyendo la mayoría de los vehículos. El 2 de West Kent perdió sus ropas de abrigo y sus útiles, si bien de noche pudieron recuperar algunas cosas. El único caños de 12 k de la guarnición disparo una sola andanada y fue alcanzado, cosa que confirmo que los observadores japoneses disponían de una muy buena posición, por lo que pensaron que los cuatro cañones de montaña de 94mm correrían la misma suerte, por lo que los desmontaron.

Laverty desplegó su compañía A (Capitán Tom Kenyon) como reserva central en la colina de la guarnición; la compañía B (Capitán John Winstanley) en la ladera oriental del Kuki Piquet; la compañía C (Capitán Robert Shaw) en la colina DIS, y la compañía D (Capitán Donald Easten) en la colina FSD. El puesto de mando del 2º de West Kent se instalo cerca del que ocupaba ya el Coronel Richards, en las laderas superiores de la colina de la guarnición. Cerca de allí, el Comandante R. de C. Yeo, al mando de la batería de montaña, monto su puesto de observación y comunicación telefónica con Richards. Por la proximidad de los cuarteles, parecía que había buena relación entre ellos, pero los emplazamientos se debían más bien a la conveniencia. Como ya se ha dicho, Laberty se había opuesto firmemente a que lo pusieran bajo las ordenes de Richards, y el 2º de West Kent, en su conjunto, sentía por la guarnición un desden no del todo justificado. Es cierto que había unidades cuya presencia suponía una desventaja, pero oras, como los regimientos de Assam, no habían cedido voluntariamente ni un centímetro de terreno. En todo caso, aunque Richards se esforzó por cumplir con su deber de comandante de la guarnición, Laverty no le hacia caso y se comunicaba directamente con el General de Brigada Warren, quien también trataba a Richards como si no existiera.

Fuente: Contra todo pronostico, Bryan Perret

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Mensaje por homer5275 » Dom Jun 21, 2009 10:30 am

Hola a todos

Seguimos con la historia….

El 6 de abril la infantería japonesa cerco Kohima. Hacia las 4 de la madrugada entraron en el poblado naga y cinco horas después, capturaron sin lucha a los confiados defensores, cuando estos formaban para ir a desayunar. A lo largo del día, los japoneses, también se apoderaron de la colina de la cárcel, con lo que redujeron la zona defendida de Kohima a un triangulo de 630 por 810 por 990 metros. En un área tan reducida, era inevitable que los cañones de campaña japoneses de 75mm, emplazados en desfiladeros al sur de la aldea, sus cañones antitanque de 37mm, que disparaban proyectiles de alto poder explosivo, y sus numerosos morteros, causaran muchísimos daños.

A Richards y a Laverty les preocupaba igualmente el hecho de que no solamente las compañías mixtas habían huido ante la primera señal de peligro, sino que también en la base británica algunos oficiales administrativos habían perdido los nervios. Una anécdota sobre estos administrativos fue el “Hombre en el Agujero” ya que paso todo el tiempo del cerco encogido en una trinchera, la cual fue cavando cada vez mas honda. A Laverty le preocupaba como este hombre podía afectar a la moral de los demás, pero llego a la conclusión que lo mejor seria dejarlo allí, fuera de la vista.

Durante el sitio, muchos miembros del personal de la base, a menudo demasiado asustados para trabajar, y no digamos para combatir, pasaban los días corriendo de un lugar supuestamente seguro a otro; su única aportación consistía en distraer la atención de los francotiradores enemigos, en beneficio de quines defendían las trincheras. Había que reconocer, que Richards tuvo razón al expulsar a los civiles.

Entre tanto Warren que traía al resto de la 161ª Brigada desde Dimapur, había tomado una decisión que resultaría decisiva en la batalla. Aunque mando una compañía de rajputs para apoyar a Laverty, se daba cuenta de que en el perímetro reducido de Kohima no entrarían otros dos batallones de infantería, por lo que decidió establecer un puesto defensivo en Jotsoma, a unos escasos tres kilómetros al oeste de la aldea. Allí, desde las laderas de una estribación opuesta, las otras tres baterías de obuses de 94mm del 24º Regimiento Indio de Artillería de Montaña del Coronel Humphrey Hill podían apoyar a la guarnición. En Kohima, Yeo y su grupo de oficiales de observación avanzada, calcularon pronto las tareas de fuego defensivo que harían falta. Tan certeros resultaban estos indios que, aunque en algunos sitios solamente veintisiete metros separaban a las líneas británicas de las japonesas, ni siquiera uno de sus proyectiles cayo dentro del perímetro británico. Igualmente de certero fue el pelotón de morteros del propio Laverty al mando del Sargento King.

Fuente: Contra todo pronostico, Bryan Perret

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Mensaje por homer5275 » Mié Jun 24, 2009 8:05 pm

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Seguimos con la historia….

Durante la noche del 6 de abril, el 58º Regimiento japonés monto una serie de asaltos a la colina DIS. El primero pretendía provocar una respuesta que revelara la posición de las trincheras británicas. Los miembros del 2º de West Kent, que ya habían experimentado estas tácticas en Arakan, no se dejaron impresionar y guardaron silencio. Luego se oyó un repetido golpeteo de zapatillas de gimnasia al tiempo que la primera compañía cruzaba la carretera de la cárcel. Los morteros de King y los cañones de Jotsoma entraron en acción de inmediato y abrieron huecos en las atestadas filas enemigas. Ametralladoras ligeras disparando contra líneas fijas de enemigos, rifles y granadas lanzadas causaron mas bajas, pero algunos japoneses lograron pasar, hasta que la Compañía C salio de sus trincheras y los mato con la bayoneta o la culata de sus fusiles en un combate cuerpo a cuerpo. Los supervivientes japoneses huyeron en la oscuridad.

Esa misma noche, el 58º Regimiento nipón lanzo otros tres ataques contra la colina DIS. Como ya no contaban con el factor sorpresa, tuvieron lugar repetidos toques de corneta y el típico grito “banzai”. Recortados contra la carretera, abajo, la mayoría de los asaltantes fue aniquilada entre los árboles durante el ascenso. Los que lograron traspasar la posición se escondieron en Bashas y trincheras capturadas. Para quienes disponían de tiempo para asimilar las lecciones, estos asaltos revelaron graves deficiencias en los métodos tácticos de los japoneses: la repetición de ataque en terrenos en que intentos anteriores habían fracasado, continuaron atacando con fuerzas equivalentes a compañías, o tal vez menos, con lo que revelaban que subvaloraban equivocadamente la voluntad de los defensores (si los comandantes de los regimientos de Sato hubieran mandado ataques con fuerzas superiores o equivalentes a batallones los del 2º de West Kent le habría resultado sumamente difícil contenerlos). En tercer lugar, la mayoría de los japoneses que alcanzaban su objetivo parecían incapaces de aprovechar la situación y preferían ocultarse y esperar, con lo que reflejaban los puntos flacos de una disciplina tan rígida que asfixiaba las iniciativas.

Los hombres de la Compañía C, sin embargo no pensarían en tales cosas hasta mas tarde; de momento, solamente sabían que se sentían agotados, habían sufrido 40 bajas, incluyendo dos comandantes de compañía heridos uno tras otro, y que ahora estaban a las ordenes del Capitán Thomas Coath de la Compañía B, enviado por Laverty. También sabían que quedaban japoneses en el interior y en los alrededores de sus posiciones. Es mas el 7 de abril, la actividad de los morteros y la artillería enemiga se fue incrementando por momentos y, hasta que no terminaron de abrir las trincheras, poco pudieron hacer los defensores para protegerse de las explosiones en el aire de los proyectiles que les lanzaban.

Fuente: Contra todo pronostico, Bryan Perret

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Re: Kohima e Imphal

Mensaje por homer5275 » Dom Jun 28, 2009 9:48 am

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Laverty ordeno a la compañía D que sacara al enemigo de las bashas en que se había refugiado. Easten encomendó la misión al pelotón del Teniente Peter Doresa, con el apoyo del personal del cuartel general de la compañía y unos voluntarios gurkas. Con la ayuda de la compañía C, los hombres de Doresa incendiaron la mayoría de las bashas y los japoneses y Jifs(1) salieron pero fueron aniquilados al tratar de huir. En una gran basha, unos japoneses se atrincheraron protegidos por hornos y sacos amontonados, disparaban su única ametralladora contra las trincheras meridionales de la compañía C. Como no se incendiaba el edificio, Easten pidió consejo al Teniente John Wright, de los zapadores bengalíes. Este adhirió explosivos a una vieja puerta y dos oficiales la subieron colina arriba, la apoyaron contra la pared de la basha y echaron a correr mientras se activaba el detonador. La explosión destrozo el edificio, haciendo que los japoneses en su interior salieran huyendo solo para morir acribillados. En su interior quedaron un oficial a punto de morir y un cabo, que habiendo caído ya en la condena para toda la eternidad por ser capturado, revelo la identidad de su regimiento y sus emplazamientos.

La posición no se despejo del todo hasta el día siguiente, 8 de abril. De repente, un equipo nipón de ametralladoras ligeras, que se había refugiado en una trinchera capturada, cerca de una choza de municiones en llamas, se puso en movimiento. Había que eliminarlos enseguida, pues en caso de organizarse otro ataque, estaban en condiciones de causar muchos problemas. El Cabo John Harman, francotirador de la compañía D, notifico a Easten que había descubierto una ruta que le permitiría encargarse de la ametralladora, siempre que su sección le cubriera con su Bren.

En cuanto la ametralladora Bren de su sección empezó a disparar, Harman salio a rastras de su trinchera y, antes de que los japoneses tuviesen tiempo de verlo como un blanco en movimiento, hizo un sprint de 32 metros y se agazapo en un ángulo muerto, al abrigo del fuego enemigo procedente de la trinchera. Con toda calma Harman saco una granada con espoleta de cuatro segundos. Contó hasta tres y la introdujo en la trinchera. Harman comprobó que sus dos enemigos estaban muertos copio su arma y regreso a su sección.

(1) Jifs: antiguos prisioneros indios, capturados en anteriores campañas, que los políticos renegados convencieron para que se alistaran en el Ejercito Nacional Indio, lucharan con los japoneses.

Fuente: Contra todo pronostico, Bryan Perret

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Mensaje por homer5275 » Vie Jul 03, 2009 8:58 am

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Seguimos con la historia….

Las compañías del 58º Regimiento japonés, las mas experimentadas de Sato, habían quedado destrozadas durante el asalto a la colina DIS. Sus muertos salpicaban las lomas, entre ellos los mejores oficiales y suboficiales. El Comandante Shimanoe, al mando de uno de los batallones del regimiento, describió la acción “como una derrota aplastante”.

El 138º Regimiento había logrado cercar no solamente Kohima, sino también la posición defensiva del General de Brigada Warren en Jotsoma. El 8 de abril lanzo ataques contra el espolón del hospital y el chalet del comisario adjunto. En el hospital, aunque detenidos por los fusileros de Assam, los nipones ganaron algo de terreno, pero al día siguiente un contraataque les hizo retroceder. En cuanto al chalet, los japoneses atacaron el perímetro con una fuerte concentración de artillería y luego una compañía, desde el otro lado de la carretera ataco. Los defensores, británicos y gurkas de la unidad de remplazo, junto con los artilleros indios de la unidad de Yeo, que en ese momento combatieron como infantería, resistieron encarnizadamente, pero poco a poco tuvieron que retirarse de la propiedad, hasta la cancha de tenis, mas arriba.

Richards advirtiendo el peligro de inmediatamente, estabilizo la línea con dos pelotones, uno del Regimiento de Assam y uno de la 1ª Compañía de Fusileros Gurkas. Simultáneamente, Laverty ordeno que los morteros de 3 pulgadas del Sargento King desviaran sus disparos de la colina de la cárcel al chalet del comisario adjunto; ordeno además a la Compañía A de Kenyon, hasta entonces en reserva, que se encargara del sector.

Imagen
Devastación en el perimetro de Kohima

Fuente: Contra todo pronostico, Bryan Perret
http://gibberandsqueak.blogspot.com/200 ... ukund.html
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Mensaje por homer5275 » Mar Jul 07, 2009 5:31 pm

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Uno de los aspectos más impresionantes de este cerco, era el tormento de los heridos. El hospital de campaña siempre había tenido mas pacientes de los que podía atender. El oficial medico de mayor rango de la guarnición, el Teniente Coronel John Young, y sus médicos trabajaban día y noche en improvisados quirófanos cavados en las laderas, pero era incesante el raudal de heridos que llegaba. Las trincheras cavadas para los heridos pronto se llenaron. Entre los recién llegados, los que menos atenciones requerían tenían que aguantar en camillas, fuera de las trincheras y recibían mas heridas.

Young, que había acudido a Kohima a pie, atravesando un territorio en manos del enemigo, pidió permiso a Richards para sacar por el mismo camino a cien heridos ambulantes, a fin de aliviar la congestión. Richards acepto y se hicieron los arreglos pertinentes. Guiada por un naga y escoltada por un pelotón de rajputs, la larga columna salio del perímetro por la noche, partiendo de un punto próximo al espolón del hospital; en siete horas recorrieron con muchísimo dolor, once kilómetros de espolones arbolados y emergieron cerca del hito 42 en la carretera de Dimapur, donde les aguardaban unos camiones que los trasladarían a un lugar seguro.

Durante la noche Richards mando a más personal fuera de combate por la misma ruta. Naturalmente el regreso de Young y su escolta fueron mucho más rápido y llegaron al perímetro justo antes del amanecer. Poco después los japoneses cerraron ese hueco, y el hospital de campaña no tardo en colmarse de nuevo.

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Mensaje por homer5275 » Sab Jul 11, 2009 4:06 pm

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El 9 de abril, los nipones reanudaron sus ataque suicidas contra la colina DIS. Las compañías C y D, reforzadas por un pelotón de rajputs, trataron de repelerlos, pero por su mera superioridad numérica el enemigo se hizo con algunos aposentos. En un momento critico el Cabo Harman fijo la bayoneta, corrió colina abajo, entre los árboles caídos, hacia una trinchera japonesa que contenía cinco enemigos. Salto sobre una elevación y entro disparando en la trinchera. Los ocupantes nada podían hacer contra ese hombretón que luchaba como un vikingo demente a todas luces, más allá de todo miedo y dolor. Los observadores vieron el movimiento de su rifle, en tanto mataba a los nipones a bayonetazos o culatazos. Se oyeron dos gritos, seguidos de un único disparo, tras lo cual Harman trepo fuera de la trinchera, alzando triunfalmente una ametralladora, y los miembros del 2º de West Kent lo vitorearon. Tranquilamente volvía a su trinchera ante los desesperados gritos de sus compañeros, que le instaban a que corriera. Una ráfaga lo alcanzo bajo la columna vertebral y cayo al suelo. Easten fue a por el, pero su herida era obviamente mortal. Por esta acción, que evito la caída prematura de la colina, al Cabo Lancero John Harman se le otorgo a titulo póstumo la Cruz Victoria.

Si bien los japoneses sufrieron enormes bajas, el desgaste había reducido los pelotones de las compañías C y D al tamaño de secciones. Esto significaba que Laverty ya no podía permitirse defender el perímetro entero y, el 10 de abril, abandono la colina DIS; las compañías C y D ya combinadas en una, se retiraron a la colina FSD, reuniéndose con la compañía B.

Para entonces, la pauta del cerco, uno de los más salvajes de la historia, se había establecido con firmeza. En un excelente estudio sobre la batalla, John Colvin, en Not Ordinary Men, resumió concisamente la situación general: en Kohima, una guarnición que nunca tuvo más de seiscientos hombres validos había luchado contra unos 9.000 japoneses y los había inmovilizado. Otros 3.000 nipones habían cercado la posición defensiva de la 161ª Brigada en Jotsoma y se disponían a detener un avance de la 2ª División desde Dimapur. De día la guarnición de Kohima soportaba el fuego certero de los morteros, cañones antitanque y francotiradores que se situaban en los árboles; de noche, las concentraciones de artillería anunciaban a gritos cargas que, puesto que pocos metros separaban las trincheras de unos y de otros, acababan en combates cuerpo a cuerpo, a menos que los esfuerzos combinados de los cañones de Josotma, los morteros del Sargento King, las Brens disparando y las granadas arrojadas a mano, lograran detener a los japoneses. Puesto que tantos combates se libraban cuerpo a cuerpo, los muertos de ambos bandos se mezclaban con los vivos. Dormían pocos minutos y el despertar no era sino el percutor de una continua pesadilla.

Fuente: Contra todo pronostico, Bryan Perret

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homer5275
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Mensaje por homer5275 » Mié Jul 15, 2009 8:35 am

Hola a todos

Seguimos con la historia….

Parece increíble que el cuerpo y la mente fuesen capaces de soportar durante tanto tiempo tanto horror. Sin embargo día tras día, los hombres de Kohima, hambrientos, cansados y con los ojos inyectados en sangre, continuaron siendo una espina que Sato tenia clavada.

Como era de esperar en un batallón tan experimentado como el 2º de West Kent, existía confianza mutua entre oficiales y soldados y todavía quedaban suficientes veteranos para que la unidad conservara su espíritu; recientemente lo habían reforzado con reclutas de los guardias fronterizos de Gales del Sur, soldados respetados y rápidamente asimilados por el batallón. Los soldados del batallón sentían un odio personal hacia el enemigo, un odio nada normal entre las tropas británicas, debido a sus atrocidades que conocían de los japoneses. Luchaban igualmente para evitar que el enemigo se acercara a sus heridos, conocedores de lo que les sucedería si perdían la posición.

A medida que el tormento continuaba un día tras otro, sin fin a la vista, el concepto de supervivencia se reducía a soportar el siguiente ataque. En lugar de arriesgarse a los peligros que corría el hospital de campaña, muchos de los heridos preferían quedarse en las trincheras y luchar como pudieran.

Laverty había solicitado que reabastecieran por medio de paracaídas sus menguantes provisiones. La operación empezó el 13 de abril, al principio con resultados decepcionantes. La primera entrega, de unos sumamente necesarios proyectiles de 90mm para morteros, cayo por error en la Tesorería y esa misma noche los japoneses los utilizaron contra la guarnición. La segunda entrega contenía municiones de 94mm para los obuses de Jotsoma y, por tanto, resultaba inútil. La tercera consistía principalmente en bidones de agua, muchos de los cuales, al descender fueron agujereados por disparos japoneses, aunque también incluía suministros sanitarios, cosa que agradecieron Young y su equipo medico. Las siguientes entregas diarias resultaron mejores, aunque muchos paracaídas quedaban atrapados en los árboles astillados y los francotiradores nipones abrían fuego contra quienes iban a rescatarlos.

A petición de Laverty, el 14 de abril, Richards felicito a sus tropas por su magnifica defensa, les aseguro que una fuerza de apoyo ya venia de camino y les exhorto a mantenerse firmes hasta salir victoriosos de la batalla. Esto levanto los ánimos, si bien empezaron a menguar de nuevo al no llegar el apoyo prometido, por mucho que del oeste les llegaba el fragor de combates lejanos.

Fuente: Contra todo pronostico, Bryan Perret

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Mensaje por homer5275 » Sab Jul 18, 2009 8:40 pm

Hola a todos

Seguimos con la historia….

Los incesantes combates en Kohima seguían causando estragos. Richards y Laverty se empeñaron en aprovechar cuanto podían sus menguantes fuerzas; amalgamaron algunas de las subunidades mas castigadas y a otras las alternaban en los peores sectores.

En Jotsoma, Yeo y sus observadores continuaban apuntando los cañones con mortal precisión. Cuando no estaban conteniendo los ataque de infantería, tenían el gusto de ver como estallaban una y otra posición de cañón nipón.

Ninguna zona fue tan disputada como la cancha de tenis, donde ambos bandos se encontraban más cercanos. Cada noche, los japoneses, que no aprendían de sus errores, formaban para atacar la terraza situada más abajo de la cancha. Puesto que susurros, cornetas y gritos anunciaban cada asalto, los cañones de Yeo y los morteros de King, se apresuraban a abrir fuego. Los asaltantes que sobrevivían a la lluvia de proyectiles, salían en tropel por el borde de la cancha, directamente al fuego cruzado de Brens apostadas en líneas fijas. Contestaban con algunas granadas y algunos valientes corrían hacia el borde de las trincheras de la guarnición, donde morían, y el ataque llegaba a su fin, solamente para repetirse en cuanto los nipones reunían suficientes tropas. La cancha de tenis se lleno muy pronto de cuerpos hinchados que se ennegrecían bajo el sol, todo un festín para los millones de moscas que se iban multiplicando.

Durante la noche del 16 al 17 de abril, los japoneses asimilaron por fin algunas de las lecciones de sus repetidos fracasos y atacaron en masa la colina FSD, apoyados por un intenso bombardeo que incluyo un buen numero de proyectiles de fósforo. Pese a sus numerosas bajas, los gritos de las oleadas de asalto abrumaron a los defensores que se hallaban en gran inferioridad numérica, y los obligaron a retirarse al Kuki Piquet. Una serie de contraataque encabezados por un oficial indio, el Comandante Naween Rawlley, recupero tres veces parte del terreno perdido, pero finalmente tuvo que aceptarse que la colina FSD había caído.

La noche siguiente el Kuki Piquet sufrió la misma suerte. De nuevo los defensores se vieron abrumados por la enorme superioridad numérica y, aunque se defendieron encarnizadamente entre las bashas incendiadas, solamente un puñado de ellos logro escapar. En Kuki Piquet murió el ciego Sargento Mayor Haines, que no había dejado de alentar a sus hombres. En la colina de la guarnición, el Sargento King, cuya mandíbula sangraba a raudales, no quiso recibir ayuda sin asegurarse primero de que los proyectiles de sus morteros detenían el avance enemigo, y estallaban entre las filas de los japoneses.

Fuente: Contra todo pronostico, Bryan Perret

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