Iwo Jima el "Test Supremo"

La guerra en el Pacífico

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beltzo
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Iwo Jima el "Test Supremo"

Mensajepor beltzo » Mar May 23, 2006 9:46 pm

La importancia de Iwo Jima

Ningún otro escenario de la II GM se debió parecer tanto a lo que deber de ser el infierno como Iwo Jima, conocida también como isla del azufre y citada en las antiguas leyendas como la isla de los demonios, prácticamente nadie hubiese sido capaz de localizarla en un mapa de no ser por el sangriento enfrentamiento que allí tuvo lugar en una de las últimas batallas de la II GM, aquí se tomó la que que es probablemente la imagen más famosa de la guerra, pero también en un enfrentamiento de pesadilla como fue toda la guerra en el Pacífico esta fue la mayor de ellas para muchos de los norteamericanos que allí intervinieron. Pero mejor empezar desde el principio...

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Situada a 650 millas al sur de Tokio y a 625 millas al norte de Saipan, este pequeño islote árido y de suelo volcánico con unos 21 km² de extensión, una longitud de poco más de 7 km, una anchura máxima de poco más de 4 km, y dominado por el monte Suribachi, un volcán extinguido de 556 pies (169 m) de altura, poseía una importancia capital, allí los japoneses tenían dos aeródromos (un tercero estaba en construcción) y una estación de radar; desde allí hostigaban de tal manera a los B-29 que se dirigían desde Saipan y Tinian a bombardear el Japón que el general Curtis Lemay, jefe de la 20ª flota aérea, advirtió que las pérdidas que les ocasionaban no eran sostenibles a medio plazo.

La perturbación producida por este islote no era solo para los bombarderos que iban o regresaban de sus misiones; una vez terminado el conflicto, los norteamericanos determinaron que habían perdido más B-29 en las incursiones que los japoneses realizaban desde Iwo Jima que en vuelo en su ruta hacía Japón.

En poder de los norteamericanos este islote serviría además como base para que los P 51 escoltasen a los B-29 en sus misiones de bombardeo a Japón, serviría a éstos como lugar para aterrizajes de emergencia en caso de dificultades, constituiría una excelente base logística y de operaciones de salvamento aire-mar, protegería el flanco en la pendiente invasión a Okinawa y sería un importante golpe psicológico para los japoneses.

Estas eran poderosas razones para la toma del islote a cualquier precio, sin embargo, nunca imaginaron el precio real que tendrían que pagar, los norteamericanos habían estimado en unas 10.000 bajas el coste de la operación, sin embargo la cifra final de bajas casi triplicó las previsiones; en comparación otros durísimos enfrentamientos anteriores como Guadalcanal o Tarawa parecían ahora un juego de niños.
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"Si mi teoría de la relatividad es exacta, los alemanes dirán que soy alemán y los franceses que soy ciudadano del mundo. Pero sino, los franceses dirán que soy alemán, y los alemanes que soy judío". Albert Einstein

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beltzo
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Mensajepor beltzo » Mar May 23, 2006 10:53 pm

Preparativos japoneses

Tras la perdida de las Marianas los japoneses sabían que estratégicamente los americanos necesitaban una isla lo suficientemente cercana a Japón para proporcionar apoyo y protección a los B 29, además esa isla tenía que tener terreno adecuado para dos o tres pistas de aterrizaje largas, y playas apropiadas para realizar un gran desembarco; entre las islas del archipiélago de Ogasawara solo Iwo Jima cumplía todos los requisitos

A diferencia de otras conquistas anteriores los norteamericanos esta vez iban a intentar el asalto a sagrado suelo japones que no había sido conquistado desde hacía más de 4.000 años. Por ello en mayo de 1944 el propio emperador del Japón confió su defensa a un militar de su máxima confianza, el único a quien estimaba capaz de coronar con éxito semejante misión, se trataba del jefe de su guardia personal el teniente general Tadamachi Kuribayashi, un samurai descendiente de 5 generaciones de samurais y veterano de las guerras en China y Manchuria. Un día antes de partir hacía Iwo Jima, en Junio de 1944, Hirohito lo recibió en audiencia privada, un honor sin precedentes para alguien que no pertenecía a la familia imperial.

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General Kuribayashi

Kuribayashi tenía gran conocimiento de los norteamericanos, años atrás mientras servía como agregado militar en Wasington y después de cruzar el país de punta a punta había escrito a su esposa: "Los EEUU son el último país del mundo, contra el que Japón debería entrar en guerra". Ahora sus peores temores se habían cumplido y tendría que enfrentarse a los norteamericanos. En Iwo Jima, nuevamente en una carta su esposa escribiría: "No tengo vanas esperanzas de regresar con vida".

La mitad del norte de la isla era en gran parte una meseta rocosa muy irregular que aumentaba a 300 pies (91,4 m) sobre el nivel del mar centrada en la elevación del Motoyama. En esta parte había abruptos despeñaderos y una series de cañones y cuevas que proveían fuertes posiciones defensivas naturales. Un campo de aviación terminado y otro en construcción ocupaban la mayor parte del suelo menos accidentado sobre el altiplano norteño. Esta mitad norte de la isla constituiría para los norteamericanos un problema de artillería de difícil solución debido a su irregularidad. Entre el monte Suribachi y el altiplano del norte se situaban dos millas de playas de arena volcánicas en ambas caras de la isla, estas iban ascendiendo escalonadamente y desembocaban en un abrupto malecón. Sobre estos elementos construiría Kuribayashi su fortaleza.

Kuribayashi sabía que la victoria no era posible ante un enemigo dueño absoluto del mar y del aire, y que la evacuación por los mismos motivos también sería imposible, por lo tanto desarrolló su plan estratégico en base a 2 premisas fundamentales:

1. No se pelearía en la tierra, sino bajo ella.

2. Ningún japones sobreviviría, pero por cada japones caído en combate caerían 10 norteamericanos.

En contra de la práctica habitual de los japoneses, Kuribayashi que había asimilado las experiencias de desembarcos semejantes tanto en el Pacífico como en Europa, desechó la idea de intentar detener a los americanos en las playas, el plan contemplaba no efectuar ningún disparo de artillería durante el esperado bombardeo previo a fin de no descubrir sus emplazamientos, por la misma razón se permitiría a los americanos desembarcar y no se abriría fuego contra ellos hasta que hubiesen avanzado unas 500 yardas en el interior, también prohibió las cargas banzai, tan heroicas como inútiles, que solo servían para desperdiciar vidas y munición. En realidad la estrategia de Kuribayashi era de puro desgaste y puesta a prueba de los nervios de los norteamericanos, un preludio de las que luego serían empleadas en otros conflictos como Vietnam, sabía que no podía ganar pero los norteamericanos pagarían un precio tan grande en sangre que sus lideres se estremecerían solo de pensar lo que podía suponer un desembarco en Japón. En Tokyo meses antes de la invasión, el General Kuribayashi había dicho: "Si las bajas norteamericanas son suficientemente altas, Washington se pensará dos veces antes de lanzar otra invasión contra territorio japonés."

Esta estrategia en apariencia pasiva y contraria al código de honor japones, concitó la oposición de otros lideres del ejército y la marina tanto en Iwo Jima como en Tokyo; en la capital en el mes de agosto se pidió la opinión de algunos generales nazis que respondieron que en las condiciones existentes intentar rechazar el desembarco en las playas era impracticable. Kuribayashi tuvo que emplear toda su influencia cerca del emperador para mantener su criterio y después de algunas concesiones realizadas a la marina, los ánimos se calmaron y para septiembre cesaron los debates. En Diciembre para restaurar la unión del mando en la isla destituyó a 18 oficiales, entre ellos estaban el jefe de la brigada mixta y su propio jefe de estado mayor.

Bajo la dirección de Kuribayashi, Iwo Jima se convirtió en una fortaleza subterránea que no podía ser flanqueada, la isla entera se convirtió en una gigantesca trampa; aun cuando los submarinos y aviación norteamericana atacaban los transportes de material que llegaban a Iwo Jima, su ambicioso plan de construcción siguió adelante; bajo la superficie se construyeron 1.500 salas subterráneas situadas a entre 30 y 50 pies de profundidad, conectadas por al menos 16 millas de galerías; había alojamientos, salas de reuniones, centros de comunicaciones y hasta hospitales con 400 camas excavadas en la roca, especial cuidado tuvieron que poner en la ventilación debido a las emanaciones sulfurosas que obligaba la mayor parte del tiempo a realizar los trabajos con mascaras antigas, los supervivientes dijeron que la tierra estaban tan caliente en algunos lugares, que podían cocinar arroz en 20 minutos. El puesto de mando de Kuribayashi se hallaba en un lugar cercano a Punta Kitano enterrado a 75 pies de profundidad. Toda una ciudad subterránea que albergaba cerca de 21.000 japoneses*.

En la superficie, los bunkeres estaban construidos con hormigón armado y reforzamientos de acero, con 3 pies de grosor en los muros y 6 en los techos. Todos ellos camuflados con arena y construidos de manera que pudieran apoyarse entre ellos, cada palmo de la isla podía ser batido por fuego cruzado. Los tanques se hallaban parapetados tras muros de 6 pies de roca y solo sus torres eran visibles, aunque camufladas de manera que eran muy difícil localizarlas tanto desde el aire como desde tierra, también se cavaron múltiples zanjas antitanque y se hizo uso intensivo de minas antipersona, minas antitanque y trampas explosivas. En todos los lugares se hizo un magistral aprovechamiento de las oportunidades que ofrecía el terreno. En las playas de desembarco se colocaron minas antipersonales y en la salida de las mismas minas antitanque. Por acción de los submarinos el alambre de espino que debía complementar las fortificaciones nunca llegó a la isla.

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Emplazamiento de un tanque del 26º Rgto, foto tomada después de su captura

En una orden de operaciones de principios de diciembre, el comandante de la isla puso como fecha limite para la terminación de los preparativos defensivos el 11 de febrero de 1945 y especificaba que el personal empleara el 70 por ciento de su tiempo en entrenamiento y el 30 por ciento en el trabajo de construcción.

La fuerza de combate principal de Kuribayashi la constituía el 145º R.I. a las ordenes del Coronel Masuo Ikeda, eran tropas de choque de primera calidad procedentes de Kagoshima (Manchuria); contaba también con 2ª brigada mixta al mando del general Kotau Osuga, quien sería remplazado en Diciembre por el general Sadasue Senda, la incompleta 109ª división de infanteria mandada por el propio Kuribayashi, y el 26º regimiento de tanques procedente de Corea a las ordenes del Teniente Coronel Barón Takeichi Nishi. Este regimiento de alta capacidad combativa tuvo en Julio un traslado accidentado y perdió todos sus tanques en un ataque del submarino USS Cobia, finalmente en Diciembre recibiría 22 tanques, todavía 3 de ellos serían destruidos en un bombardeo naval antes de poder ser desembarcados. Unos 7.000 miembros de la fuerzas eran marineros que aportaron sus armas pesadas y sus habilidades artilleras, toda la artillería de la isla a excepción de la antiaérea, fue organizada en un grupo bajo el mando del Coronel Chosaku Kaido, el mando de todas las fuerzas de la armada correspondía al contraalmirante Toshinosuke Ichimaru. Los aproximadamente 1.000 civiles que vivían en la isla fueron evacuados.

La artillería contaba con 46 piezas de artillería de 75 mm o superiores, incluyendo 12 morteros de 320 mm; 65 morteros medianos y ligeros (150 mm y 81 mm); 33 cañones navales (80 mm y superiores); 94 cañones antiaéreos (75 mm o superiores), y más de 200 cañones antiaéreos de 20 mm y 25 mm. A esto se sumaban 69 antitanques de 37 mm y 47 mm y los cañones de 37 mm y 57 mm de 24 tanques ligeros y medianos. También contaban con múltiples lanzacohetes de diferente calibre que arrojaban proyectiles de 250, 90 y 63 kg.

La defensa se organizo varios sectores tal como muestra el mapa, Kuribayashi sabía que tanto las playas como el primer aeródromo serían indefendibles y por tanto el sector del monte Suribachi era independiente, la circulación entre sectores estaba prohibida para evitar que ningún japonés que cayera prisionero pudiese revelar la disposición defensiva de los demás sectores.

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Sectores de defensa japoneses

Por si había alguna duda sobre las intenciones de Kuribayashi, en cada bunker, gruta o fortín de la isla sin excepción, ordenó colgar en las paredes el llamado "Voto del Coraje en la Batalla". Decía así:

Estamos aquí para defender el suelo patrio hasta el límite de nuestras fuerzas. Nos debemos enteramente a esta misión. Cada uno de nuestros disparos debe causar la muerte de varios americanos. No permitiremos que el enemigo nos capture. Si nuestras posiciones se ven desbordadas, tomaremos granadas y nos lanzaremos con ellas bajo los tanques del invasor. Nos infiltraremos en sus lineas para matarles. Nadie debe morir sin haber acabado, al menos, con diez estadounidenses. Les acosaremos sin tregua con acciones de guerrilla hasta que el último de nosotros haya muerto.

¡Larga vida al emperador!


*El número exacto de defensores en Iwo Jima no es conocido, aunque las fuentes de posguerra japonesas de la oficina de defensa sitúan el total de tropas japonesas sobre Iwo Jima en 20.933, repartidas entre 13.586 del ejército y 7.347 de la marina, hay que tener en cuenta que también había trabajadores coreanos que no necesariamente están incluidos en estas cifras.
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Mensajepor beltzo » Mié May 24, 2006 8:19 pm

Preparativos norteamericanos

La idea de tomar una de las islas del grupo de las volcano se planteó por primera vez en septiembre de 1943, sin embargo como consecuencia de las operaciones en las Gilberts, Marshalls y Marianas la idea no se retomó hasta el verano de 1944, cuando tras la caída de Saipan la necesidad de tal acción se hizo más evidente y hasta urgente, sin embargo nuevamente sufriría retrasos, esta vez por causa de las operaciones en Filipinas y las Carolinas, aún habría que esperar a que se desechara definitivamente el plan para tomar Formosa, algo que ocurrió en una conferencia a finales de septiembre de 1944 cuando el Teniente General Buckner jefe del 10º ejército expresó que no tenía suficientes tropas para un objetivo tan grande como Formosa pero si para tomar Okinawa. El 3 de octubre se le puso fecha a la operación en Iwo Jima; sería el 20 de enero de 1945. El camino que conducía a Iwo Jima había sido largo y aún sufriría nuevos retrasos debido a la demora en las operaciones en Filipinas que hizo que la fecha final se programara para el 19 de febrero de 1945, los retrasos los pagarían con sangre.

El almirante Raymond Spruance, comandante de la quinta flota, quedó al frente de la operación denominada Detachment ; el vicealmirante Richmond Kelly Turner, comandaría la fuerza expedicionaria conjunta junto al contraalmirante Harry W. Hill. Como jefe de la fuerza expedicionaria se nombró al Teniente General Holland M. Smith; conocido como "Howling Mad" ("el loco aullador"), Smith era el Patton del Pacífico. Irascible e irreverente, brusco y explosivo, siempre con un puro entre los dientes era además un combatiente duro y tenaz. Nunca había perdido una batalla y su sucesión ininterrumpidas de victorias a lo largo de miles de millas en el Pacífico hacían que el mismo Patton palideciera de envidia. Smith hizo público una carta de instrucción designando al General de División Harry Schmidt, comandante del V cuerpo de marines, como comandante de la fuerza de desembarco.

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General Holland M. Smith
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General Harry Schmidt

Los EEUU llevaban sometiendo a bombardeos aeronavales a la isla desde el mes de Junio, pero en realidad para la fuerza aérea norteamericana la operación comenzó el 8 de diciembre de 1945, desde esa fecha y por espacio de 72 días, los B 24, B 25 y B 29 machacaron la isla sin tregua y con tal contundencia que muchos pensaron que el desembarco sería una cuestión de mero trámite. Un piloto comentó a uno de soldados que participarían en el desembarco: "Sois unos tipos con suerte. Lo único que tendréis que hacer será limpiar los destrozos. Nadie podría sobrevivir a todo lo que les estamos lanzando". En una foto aérea de un milla cuadrada se apreciaban más de 5.000 cráteres provocados por las bombas. Nimitz pensó que habían caído bombas suficientes como para "pulverizar cualquier cosa que estuviera sobre la isla". Howling Mad no estaba de acuerdo con estas apreciaciones tan triunfalistas. Por increíble que parezca las defensas japonesas no habían dejado de aumentar en todo ese tiempo. Según los informes norteamericanos había 450 grandes instalaciones defensivas cuando empezó el masivo bombardeo y menos de 3 meses después el número de tales instalaciones era de 750. Los bombardeos de ablandamiento no solo no habían cumplido su objetivo, sino que las defensas se habían endurecido considerablemente.

Hasta el 1 de febrero los bombardeos arrojaron sobre la isla 5.793 toneladas de bombas; conforme el día D de la operación Detachment se acercaba, los bombardeos aéreos arreciaron. Entre el 1 y el 16 de febrero, la 7ª fuerza aérea realizó 283 salidas diurnas, dejando caer 602 toneladas de bombas y 1.111 bidones de napalm; en el mismo período, los B-24 realizaron 233 salidas nocturnas que arrojaron otras 504 toneladas de bombas. El napalm tenía como objetivo consumir el camuflaje, algo completamente estéril porque las rocas, la arena y las cenizas usadas para tal efecto no se quemarían.

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Vista de los bombardeos aéreos

Cualquier atisbo de triunfalismo que los bombardeos hubiesen podido causar, quedó definitivamente truncado cuando un estudio del 9 de febrero proporcionado por el servicio de reconocimiento aéreo empezaba diciendo: "La cobertura fotográfica de Iwo Jima hasta el 24 enero 1945 indica que los daños causados a las instalaciones como resultado de la campaña de bombardeo entre el 3 diciembre de 1944 y el 24 enero de 1945 son, en general, insignificantes". El 13 de febrero otro informe advertía del importante aumento de armamento pesado y fortificaciones. El único resultado visible era la práctica inutilización de los aeródromos, un bagaje desolador en relación a los medios empleados y sobre todo a los resultados esperados.

En Iwo Jima había dos grupos de playas, uno situado en la parte oriental y el otro en la parte occidental, sin embargo y aunque se trazaron planes alternativos para un desembarco en las playas occidentales las condiciones de la mar hacían altamente improbable el desembarco en estos lugares por lo que el desembarco se llevaría a cabo en las playas occidentales que se extendían entre el Suribachi y East Boat Basin.

El almirante Spruance comandante de la 5ª flota se encargaría de llevar al V cuerpo de marines compuesto por 3 divisiones reforzadas: la 3ª (general Graves B. Erskine), la 4ª (general Clifton B. Cates) y la 5ª general (Keller Rockey). Así como la 3ª y la 4ª eran divisiones veteranas, para la 5ª sería su bautismo de fuego, aunque, aproximadamente el 40% de sus miembros eran veteranos de otras campañas y toda la división había recibido un intensivo entrenamiento específico para esta operación.

El plan en esencia era simple, las 4ª y 5ª divisiones desembarcarían en las playas orientales, la 4ª a la derecha y la 5ª a la izquierda. La 3ª División Infantería de Marina estaría en reserva; en la fase de planificación de la operación esta división aún estaba ocupada en Guam. El plan buscaba una explotación rápida de la cabeza de playa con un avance en dirección noreste para capturar la isla entera. Un regimiento de la 5ª División de Infantería de Marina se encargaría de la captura del Monte Suribachi en el sur.

La zona de desembarco (ver mapa) se dividió en 7 sectores de 500 yardas cada uno siguiendo un código de colores, aunque el desembarco solo se realizaría en 6 ellos. La operación de desembarco asignó al 28º Rgto de la 5ª División comandado por el Coronel Harry B. Liversedge el desembarco en el sector denominado green, el más próximo al Suribachi y sería el encargado de tomarlo. El 27º Rgto a las ordenes del Coronel Thomas A. Wornham, desembarcaría a su derecha en los sectores red 1 y red 2, giraría luego al nordeste y llegaría a la línea O-1. Con esto se conseguía asegurar la retaguardia y el flanco izquierdo; su 26º Rgto dirigido por el Coronel Chester B. Graham se mantendría en reserva. La 4ª división desembarcaría al 23º Rgto del Coronel Walter Wensinger, en los sectores yellow 1 y yellow 2, tomarían el aeródromo Motoyama 1 y se dirigiría por el centro para apoderarse de la parte del aerodromo Motoyama 2 hasta la línea O-1. El 25º Rgto al mando del coronel John R. Lanigan desembarcaría en blue 1, aseguraría el sector de playa blue 2 y se dirigirían a la línea O-1 dentro de su zona asignada; su 24º Rgto al mando del Coronel Walter I. Jordan estaría en reserva. La 3ª división se mantendría en reserva.

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Plan de desembarco

Los cálculos de la inteligencia americana fueron en general acertados pero fallaron en dos cuestiones cruciales; el primero en el número de defensores en la isla que fueron estimados entre 13.000 y 14.000, y el segundo, y más importante, supusieron que los japoneses se atendrían a su doctrina clásica, esta especifica que el enemigo no debe adquirir un punto de apoyo en tierra y con este fin todos los soldados deben estar preparados para atacar con la misión de separar las fuerzas de desembarco y destruirlas mediante masivos contraataques locales. Por esta razón se esperaba que a más tardar, el enemigo pondría en juego todas las reservas disponibles el día D+1 antes del amanecer contra la cabeza de playa, por causa de estos errores la campaña que estimaban duraría entre 3 y 7 días se prolongó por espacio de 36 sangrientos días.

Solo el grupo (task force 51) al mando del almirante Turner constaba de 495 embarcaciones, entre ellos 8 acorazados, 12 portaaviones, 44 destructores y 19 cruceros, el total de buques implicados ascendería a más de 800 sumándole el grupo del almirante Mitscher, task force 58, que iba a bombardear Tokyo y que se reuniría con la fuerza de invasión antes del día d; las tres divisiones de marines implicadas en el asalto tenían una fuerza de 70.647 soldados y oficiales, si añadimos otras unidades, principalmente de la marina, implicadas en el desembarco, la fuerza total expedicionaria alcanzaba los 111.308 soldados y oficiales; si a ello se la suma también las tripulaciones de la flota de invasión, más de 250.000 norteamericanos estaban implicados en la operación, para enfrentarse a una guarnición de cerca de 21.000 japoneses.
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Mensajepor beltzo » Jue May 25, 2006 9:26 pm

El Bombardeo naval

En vista del fracaso de los bombardeos aéreos para infligir graves daños a los japoneses sobre Iwo Jima, el bombardeo aeronaval previo al desembarco en la isla, sería más decisivo que nunca, el problema es que éste dependía de la armada...

El general Smith y su equipo solicitaron un bombardeo de 10 días de duración, sin embargo la marina respondió negativamente debido a las limitaciones en la disponibilidad de buques, de municiones y la pérdida del efecto sorpresa. Tres días serían suficientes.

Howling Mad no salía de su asombro ¿perdida del efecto sorpresa?, ¿la marina pensaba que realmente habría ninguna sorpresa tras meses de continuos bombardeos y con una flota de invasión plantada ante sus narices?, la munición seguro que podía encontrarse sin problemas, así que el meollo tenía que estar en la disponibilidad de buques.

No se equivocaba, la razón real era que la marina quería anotarse un tanto político y por ello destinaría parte de sus buques al bombardeo aeronaval contra Japón.

Cuando Smith se entero montó en cólera gritó, juró, suplicó, regateó; 9 días, luego 7, finalmente 4, solo uno más, pero la marina se mantuvo impasible, 3 días serían suficientes; los titulares de la marina en la prensa valían más que la vida de sus marines. Finalmente se hizo otra propuesta, puesto que el bombardeo aeronaval sería menor que el solicitado al menos que fuese dirigido contra los objetivos que amenazaban directamente las playas ignorando si era preciso otros objetivos, la respuesta volvió a ser negativa. Aún podía ser peor, habría menos buques de los especificados en plan inicial de bombardeo, los dos acorazados más potentes que iban a tomar parte en este, el North Caroline y el Washington, serían destinados al bombardeo contra Japón, esta vez incluso algunos miembros de la armada protestaron.

Iwo Jima fue dividida en cuadrantes numerados y cada uno fue atribuido a una embarcación específica tal como indica el mapa. Debido a que el bombardeo de área había sido encontrado derrochador e ineficiente en otras operaciones previas, todas las unidades participantes en el bombardeo naval tenían ordenes de disparar solo cuando los blancos especificados podían ser identificados y los efectos del bombardeo podían ser observados desde el aire.

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Áreas de fuego naval.

Pero los problemas aun podían aumentar. El bombardeo estaba previsto para los días 16,17 y 18 de febrero. Pero solo el día 17 se pudo cumplir con los objetivos estipulados. El día 16 la lluvia dio al traste desde un principio con los objetivos del bombardeo aeronaval.

El día 17 el tiempo permitió cumplir los objetivos. Hombres rana se dirigieron a las playas occidentales en busqueda de minas y obstaculos a la vez que varios buques se acercaron a la costa para cubrirlos, a pesar de que los japoneses tenían ordenes de no disparar para no descubrir sus emplazamientos artilleros, esta vez abrieron fuego, el resultado final de la jornada dio como resultado que 1 acorazado, 1 crucero pesado, 1 destructor y 12 cañoneras resultaran alcanzados, una de estas acabo en el fondo del mar; las bajas 31 muertos y 310 heridos, entre los hombres rana hubo unicamente una víctima. Sin embargo 4 grandes cañones situados en el Suribachi y desconocidos hasta entonces habían resultado localizados y destruidos.

A últimas horas del día 17 Radio Tokio, que poco tiempo antes había anunciado que los norteamericanos habían necesitado una gran flota para llegar a Iwo Jima pero que les bastaría una cabina de telefonos para repatriar a los supervivientes, informó que las tentativas de desembarco habían sido rechazadas y 5 buques incluyendo un acorazado habían sido hundidos; en cuanto a los americanos no daban saltos de alegria precisamente; quedaba un solo día de bombardeo previo y las defensas japonesas parecían más fuertes cada vez.

Esa noche el almirante Blandi, responsable del bombardeo por parte de la armada, preocupado por la cantidad de blancos que permanecían incolumnes hizo caso de las sugerencias de los marines y llegaron a un acuerdo para que el último día de bombardeo se centrara exclusivamente en las defensas y emplazamientos que amenazaban a las playas.

Desafortunadamente el clima fue peor que en el día precedente, aun así muchos de los objetivos asignados habían sido destruidos o seriamente dañados. La marina acabó los 3 días de bombardeos con grandes cantidades de munición asignadas que no habían podido usarse, y Kuribayashi notó que la mayoría de las fortificaciones que la marina imperial insistió en construir en las proximidades de las playas habían sido destruidas, como él mismo había pronosticado.

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Pieza de artillería en las playas dañada en el bombardeo naval.

Ese mismo día al anochecer la fuerza de invasión recibió el único ataque aéreo en esos días previos, un solitario aparato japones en vuelo bajo colocó una bomba en e transporte Blessman provocando 2 muertos y 31 heridos, el trance era doblemente amargo debido a que la mayor parte de las víctimas eran los hombres rana que milagrosamente habían salido indemnes en la trifulca del día anterior.

Es interesante consignar que el día antes de comenzar el bombardeo naval Kuribayashi solicitó a Tokyo la salida de la flota para distraer a parte de la flota norteamericana y perturbar así el bombardeo preparatorio, sin embargo su petición había sido denegada.
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Mensajepor Antonio » Vie May 26, 2006 6:48 am

El campo de batalla :


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El volcán :

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Mensajepor Antonio » Vie May 26, 2006 6:50 am

Vistas desde el Suribachi :


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Los Avenger sobrevuelan Iwo Jima. Se aprecia parte de la flota de invasión :


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Mensajepor beltzo » Vie May 26, 2006 9:34 pm

El día D

El día 19 amaneció ideal para la operaciones de desembarco, pero antes la isla sería sometida a un intenso fuego naval, la última oportunidad para acabar con las nutridas fortificaciones japonesas. A las 06.40, los acorazados North Carolina, Washington, New York, Texas, Arkansas y Nevada, abrieron fuego contra la isla que se estremeció bajo los impactos de los morteros, cañones de gran calibre y lanzacohetes; solo en la meseta de Motoyama cayeron cerca de 10.000 cohetes. A las 08.00 dos oleadas de cazas y bombarderos con uso generoso de cohetes, napalm y ametralladoras, tomaban el relevo machacando el Suribachi, las zonas elevadas situadas al norte de las playas y el área de desembarco. A las 08.25 se reanudó el bombardeo naval centrado casi exclusivamente en las playas de desembarco; en menos de media hora, 8.000 grandes proyectiles impactaron contra las playas; era sin duda el bombardeo previo más demoledor llevado a cabo hasta ese momento en la campaña del Pacífico, los soldados que estaban a punto de desembarcar serían los primeros en saber si había sido efectivo.

A las 07.25 se dio la orden de desembarco, media hora después 482 amtracs portando 8 batallones, estaban listos para dirigirse hacía las playas; el humor de lo hombres variaba entre la incredulidad de que ninguno de los defensores pudiese sobrevivir al tremendo bombardeo naval de que eran testigos, al escepticismo nacido de experiencias pasadas, pasando por los que creían que la isla entera se hundiría ante tamaño castigo.

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Los marines se dirigen hacía las playas.

Protegidos por un colosal fuego de artillería la primera oleada llegó a las playas entre las 08.50 y las 09.03, la segunda y tercera oleadas lo hicieron en intervalos de 2 minutos llegando a tierra sin recibir un solo disparo, el primer problema visible fue encontrarse metidos por encima de los tobillos en una fina ceniza volcánica que el reconocimiento aéreo no había sido capaz de detectar, y que ralentizaba su marcha haciéndolos caminar como si fueran patos; sin embargo solo recibían fuego muy esporádico y a excepción de unas pocas minas no parecía haber obstáculos en las playas, algunos pensaron que los cálculos sobre la fuerza japonesa habían sido exagerados o simplemente que el fuego naval los había aniquilado; en realidad pocos imaginaban que esa era parte de la estrategia de Kuribayashi. El primer comunicado del 28º Rgto resume estos primeros momentos: "Resistencia moderada, terreno horrible."

Los ocho batallones de las 4ª y 5ª divisiones de marines que habían desembarcado en Iwo Jima eran: el 1/28, al mando del Teniente Coronel Jackson Butterfield y el 2/28, al mando del Teniente Coronel Chandler Johnson, sobre green 1; el 2/27, al mando del Mayor John Antonelli, sobre red 1; el 1/27, al mando del Teniente Coronel John A.. Butler, sobre Red 2; el 1/23, al mando del Teniente Coronel Ralph Haas en yellow 1; el 2/23, al mando del Mayor Robert Davidson, sobre el yellow 2; el 1/25, dirigido por el Teniente Coronel Hollis U. Mustain y el 3/25 bajo mando del Teniente Coronel James Taul, en blue1. No fue hasta que habían avanzado unas 300 yardas cuando un infierno de fuego cruzado desde el Suribachi y puntos altos situados al norte de las zonas de desembarco se desató sobre ellos, la playa no ofrecía protección y las trincheras eran prácticamente imposibles de cavar porque la arena era demasiado fina; el fuego japones se dirigió también contra las lanchas de desembarco anotando numerosos impactos, los vehículos que llegaban indemnes a las playas se quedaban atascados en ellas y necesitaban de tractores para continuar su avance; el caos más absoluto se había adueñado de las playas. Además estaban las minas, a las 10.05 el 4º batallon con sus 16 tanques arribaron a yellow 1, lo mandaba el Teniente Coronel Richard Schmidt, después de vencer los problemas en las playas y avanzar 150 yardas 3 de ellos quedaron inutilizados por las minas.

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Elementos de la 5ª división en Red 1.
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Estado de una de las playas el día D+2.

Durante estos primeros momentos la aniquilación absoluta parecía posible y hasta probable, en menos de 10 minutos llegaron informes al buque de mando que hicieron temer lo peor:

10.36: (25º Rgto) "Recogemos todo el infierno de la cantera (Quarry). ¡Fuego de Morteros pesados y ametralladoras!'

10.39: (23º Rgto) "Tenemos gran número de víctimas y el movimiento es imposible por el momento. Los morteros nos están aniquilando."

10.42: (27º Rgto) "Todas las unidades clavadas por acción de artillería y morteros. Grandes perdidas. Necesitamos urgentemente el apoyo de los tanques para movernos a cualquier lugar."

10.46: (28º Rgto) "Soportamos fuego masivo el avance esta detenido. El fuego de ametralladoras y artillería es el más fuerte que hayamos visto."

Entretanto el aluvión de artillería naval se había desplazado más hacía el interior, los cuatro regimientos recién desembarcados se prepararon para reorganizarse y salir de las playas comenzando un penoso avance hacia el interior, hora y media después del desembarco elementos del 1/28 batallón consiguieron llegar a las playas occidentales, el Suribachi quedaba aislado del resto de la isla, sin embargo la compañía A que encabezó este avance sufrió grandes pérdidas: de sus 250 integrantes al final de la jornada solo 37 estaban ilesos, un duro castigo por recorrer esas 700 yardas (640 m), y sin embargo fue la penetración mas profunda del día. En el flanco derecho la lucha por las alturas de la cantera duró todo el día, finalmente un exhausto 3/25 batallón con ayuda de otras unidades se adueñó del objetivo, el precio para el 3/25: 522 bajas.

Ambas divisiones comprometieron pronto sus reservas. El General Rockey ordenó el desembarco del 26º Rgto poco después del mediodía. Una hora después el General Cates ordenó a dos batallones del 24º Rgto que desembarcaran; el 3º batallón lo haría unas horas después. Muchos de los batallones de reserva sufrieron más bajas en la tarea de cruzar las playas bajo la granizada de fuego venida desde todos los puntos de la isla, que las unidades de asalto.

Cuando el día 19 tocó a su fin y la oscuridad descendió sobre la isla, los marines podían estar satisfechos, pese a todo, de haber conseguido un solido un apoyo en tierra a pesar de enfrentarse a un enemigo sólidamente fortificado, donde tanto la ventaja del terreno como el temperamento del soldado recaían sobre la guarnición defensora. Aunque en ningún lugar se alcanzó la prevista linea O-1 (ver mapa), el Suribachi había quedado aislado del resto de la isla y se habían conseguido desembarcar seis regimientos de infantería y seis batallones de artillería; casi 30.000 hombres y miles de toneladas de equipo.

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Avance el día D.

Prácticamente todos esperaban un furioso contraataque nocturno, pero Kuribayashi tenía otros planes para diezmar a los marines que se apiñaban en las playas sin tener que malgastar sus recursos humanos. En lugar de las esperadas cargas banzai, Kuribayasahi solo intentó unas pocas infiltraciones nocturnas llevadas a cabo por sus "lobos merodeadores", mientras las bengalas iluminaban la escena y los morteros y la artillería aumentaban las bajas entre los marines mucho más de lo que hubiese conseguido cualquier carga banzai; la marina por su parte siguió golpeando a los japoneses con más de 10.000 andanadas durante la noche.

Por la caótica situación no se supo hasta después el balance definitivo de bajas, que aun siendo tremendo, lo era menos de lo que habían estimado en un principio: 501 marines habían muerto en este primer día de la invasión; 1.775 heridos (47 fallecerían por las heridas), 18 desaparecidos en combate y 99 hombres sufrían fatiga de combate. El ratio de bajas sobre las fuerzas combatientes era comparativamente mejor que los obtenidos en desembarcos anteriores como Saipan o Tarawa, la mayor diferencia es que aquí aún no habían podido romper el espinazo de los japoneses en sus cargas banzai.

En cuanto a los japoneses era imposible saber cuanto daño habían sufrido, en la rutina habitual que permaneció durante todo el tiempo que duro la batalla, los norteamericanos apenas si vieron algún japones sobre la isla, ni vivo, ni muerto; los japoneses se llevaban sus propios muertos al interior de las cuevas. Como diría un marine: "lo más frustrante era no tener ningún blanco sobre el que disparar"; los aviones de reconocimiento que sobrevolaban la isla transmitieron la idea de que parecía que los marines lucharan contra la propia isla.
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"Si mi teoría de la relatividad es exacta, los alemanes dirán que soy alemán y los franceses que soy ciudadano del mundo. Pero sino, los franceses dirán que soy alemán, y los alemanes que soy judío". Albert Einstein

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Mensajepor beltzo » Sab May 27, 2006 10:18 pm

Una bandera sobre el Suribachi

El día 20 amaneció con un fuerte temporal y dos objetivos claramente definidos: la toma del Suribachi y la progresión hacía el norte.

El plan de ataque de Coronel Liversedge para el 28º Rgto consistía en rodear la base de la montaña, mantener una presión firme sobre las posiciones enemigas que podían ser identificadas en las laderas, y encontrar rutas apropiadas hacía la cumbre. Avanzarían con el batallón 2/28 a la izquierda, el 3/28 a la derecha, y el 1/28 de reserva. Afortunadamente para ellos los anteriores bombardeos aeronavales habían inutilizado los grandes cañones del Suribachi.

A un exiguo primer avance con apoyo abundante de artillería naval y aviación que apenas consiguió 50 yardas, prosiguió otro con apoyo de tanques que sumado al anterior hizo que la ganancia del día fueran 200 yardas, habían perdido un marine por cada yarda ganada gracias a un uso intensivo de granadas y lanzallamas, aún no habían conseguido llegar a la base de la montaña. Ingenieros y equipos de demolición se encargaron de que las posiciones conquistadas no fueran ocupadas nuevamente por la noche.

A pesar de que los norteamericanos habían cortado las comunicaciones con el norte, los defensores del Suribachi se comunicaban con el norte por medio de bengalas y cohetes de señales, por segunda noche consecutiva los marines recibieron fuego de morteros, cohetes y artillería procedentes del norte y el Suribachi, y por segunda noche las esperadas cargas banzai, no se produjeron, aunque los "lobos merodeadores" se encargaron de nuevo de que tuviesen que dormir con un ojo abierto.

El día 21 precedido de un ataque aéreo y de nuevo bajo cobertura de artillería tanto naval como desde tierra, el 28º Rgto prosiguió su avance. Por la tarde, el 28º Rgto ocupaba una línea que formaba un semicírculo en la base norte del Suribachi. El 1/28 bn estaba a la derecha de la montaña sobre la orilla occidental; el 2/28 había avanzado una distancia igual a la izquierda sobre la orilla oriental y el 3/28 estaba mirando hacia el volcán desde el centro del semicírculo. Durante este tercer día en tierra, el 1/28 batallón había avanzado 1000 yardas, el 2/28 650, y el 3/28 500; la primera linea defensiva había caído y los japoneses se habían replegado al interior de la montaña. El uso de lanzallamas había sido tan intensivo que en momentos puntuales tuvieron escasez de gasolina. Las ganancias del día costaron 34 muertos y 153 heridos.

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Lanzallamas actuando en la base del Suribachi.

Durante la noche pudieron escuchar conversaciones de los japoneses dentro de la montaña, vertiendo gasolina y unas cuantas granadas por algunas hendiduras encontradas sobre la montaña acabaron con gran número de ellos; mientras el oficial al mando en el Suribachi el Coronel Atsuchi agonizaba a causa de una herida sufrida durante el día. La artillería y los morteros siguieron machacando a los norteamericanos aunque su acción fue menos devastadora que en días precedentes, 2 intentos de infiltración fueron abortados.

En la tarde noche del 21 se produjo el único ataque kamikaze de la campaña protagonizado por unos 50 kamikazes, el portaaviones Saratoga sufrió grandes daños y se mantuvo a flote de milagro aunque tuvo que ser retirado a Pearl Harbour, el portaaviones de escolta Bismarck Sea resultó hundido y el portaaviones de escolta Lunga Point, el carguero Keokuk y una lancha de desembarco (LST 477) también resultaron afectadas.

En la mañana del 22 la lluvia seguía azotando la isla, el apoyo aéreo al 28º Rgto no era posible debido a la cercanía del enemigo y el apoyo artillero fue reducido al mínimo, el 3/28 batallón se encargo de limpiar la cara norte y una patrulla del mismo llego a Tobishi Point el punto más meridional de la isla, para cuando acabó el día aun quedaban unos 300 defensores, pero el Suribachi estaba prácticamente neutralizado, el coronel Liversedge decidió que al día siguiente subirían a la cumbre.

Esa noche la mitad de los defensores que quedaban con vida decidieron abrirse camino hacía el norte para unirse al resto de combatientes japoneses, esta acción facilitó enormemente el trabajo a los americanos, solo 25 japoneses conseguirían llegar. Los marines obtuvieron además una inyección de moral, por fin habían podido combatir contra un enemigo al que podían ver.

El día 23 después de haber sido rociado nuevamente con napalm, por fin una patrulla subió a la cima sin encontrar resistencia. El Teniente Coronel Chandler Johnson decidió entonces enviar una patrulla más numerosa para asegurar la cumbre, al tiempo les entregaba una pequeña bandera y le decía al teniente Schrier: "Si logra llegar a la cumbre ícela".

La nueva patrulla contra todo pronóstico, logró llegar a la cima sin encontrar resistencia, una vez se aseguraron que aparentemente no había japoneses en la zona, izaron la bandera a las 10.20 ante el delirio de las tropas que desde toda la isla y la flota habían observado toda la maniobra, después de 4.000 años por primera vez una enseña extranjera se alzaba sobre suelo japones, el fotógrafo Louis Lowery se hallaba presente para inmortalizar esta escena. La visión de la enseña norteamericana llevó a los pocos japoneses supervivientes a un último ataque desesperado que no causó bajas entre los norteamericanos. En cuanto al porque no abrieron fuego mientras subían a la cima o izaban la bandera sigue siendo un misterio.

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Primera bandera izada en el Suribachi inmortalizada por Louis Lowery.

James Forrestal secretario de la marina que había sido testigo del izado de la bandera se volvió hacía el general Holland Smith y le dijo: "Holland, esta bandera significa 500 años más de vida para el cuerpo de marines", también decidió que se quedaría la bandera como recuerdo.

Al teniente coronel Chandler no le gusto la idea, la bandera era del batallón y ningún jodido político iba a quedarse con ella. Para asegurarse de que así fuera, dio ordenes para que una bandera más grande que la anterior fuese izada sobre el Suribachi.

Un fotógrafo bajito que había tenido un mal día, se hallaba presente para inmortalizar esta segunda escena que se convertiría en la más famosa de la guerra en el Pacífico, se llamaba Joe Rosenthal. De los 6 marines que habían izado esta bandera, 3 morirían y uno resultaría herido antes de que la lucha acabara en Iwo Jima.

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Segunda bandera izada sobre el Suribachi inmortalizada por Joe Rosenthal.

Para llegar a esa imagen el 28º Rgto había tenido que sellar por medio de granadas y lanzallamas 200 cuevas, destruir 15 grandes bunkers y superar centenares de fortines y obstáculos menores, el coste para el regimiento en esos 4 días ascendió a 519 bajas que se sumaban a las 385 que había sufrido el día D. El enclave proporcionó desde el principio un excelente punto de observación artillera que había caído en 4 días cuando Kuribayashi había esperado que resistiera al menos 14.
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Mensajepor Cpt_Muller » Dom May 28, 2006 6:17 am

Muy buen relato, gato :D :D :D

Por favor continua, como curiosidad creo que el hijo de uno de los soldados de la bandera trabaja como guia en uno de los memoriales de la batalla que hay en USA.

Salutën
Una era de paz construye ciudades, una hora de guerra las destruye.
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Mensajepor beltzo » Dom May 28, 2006 8:46 pm

El infierno y sus conclusiones

En la inmensa tela de araña en que se convirtió Iwo Jima la lucha transcurrió siempre en los mismos términos, pequeñas unidades conseguían pequeños avances a costa de grandes perdidas, y en ocasiones posiciones ganadas volvían a perderse en cuestión de horas, en otras ocasiones los marines sobrepasaban posiciones cuidadosamente camufladas que no descubrirían hasta no recibir fuego a sus espadas. La táctica más habitual usada por los marines fue extremadamente lenta y laboriosa pero también implacable. Tras una intensa preparación artillera, los marines avanzaban provocando fuerte respuesta por parte del enemigo, los bulldozers blindados avanzaban a su vez, con cobertura de tanques y armas ligeras, abriendo un camino hasta colocar las posiciones enemigas dentro del alcance de los lanzallamas o tanques lanzallamas que se encargaban de neutralizar las posiciones, detrás venía la infanteria y los equipos de demolición que se encargaban de destruir completamente las cuevas, fortines o bunkers, para asegurarse de que no pudiesen ser utilizados de nuevo. Cualquier intento de saltarse uno de los pasos acababa por lo general en desastre, los japoneses se infiltraban y reocupaban por la noche las defensas que no habían sido debidamente neutralizadas.

Fortín tras fortín, y cueva tras cueva, los japoneses tuvieron que ser expulsados de cada palmo de terreno. Un arma probó ser la más eficaz en estas condiciones: los 8 shermans modificados para llevar lanzallamas tipo Ronson, también conocidos como "Tanques Zippo". Podían lanzar un chorro de fuego con un alcance efectivo de 100 yardas con una duración de hasta 150 segundos; con el objetivo de engañar a los japoneses el lanzallamas montado era una replica exacta del cañon de 75 mm. A pesar del empeño que pusieron los japoneses en neutralizarlos todos ellos se mantuvieron operativos hasta el final de la campaña. En los últimos momentos de lucha, cuando la 5ª División acorraló a los últimos defensores japoneses en el desfiladero, al que pronto llamaron "Death Valley", (el valle de la muerte), el 5º Batallón de tanques que tenía 4 de ellos hizo un consumo de napalm a razón de 10.000 galones por día. El informe de acción final de la división decía que este fue "el arma que causó que los japoneses dejaran sus cuevas y hendiduras y corrieran."

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Tanque lanzallamas en acción.

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Bulldozer trabajando entre los vapores sulfurosos.

Hasta el día 24 no se consiguió llegar a la linea O-1 y aunque en algunos partes se había rebasado, en el centro había problemas (ver mapa), los norteamericanos habían perdido para entonces 32 tanques y 7.758 soldados y oficiales en el empeño; lo peor es que los japoneses pese a los avances conseguidos no mostraban señales de agotamiento; debido a que el enemigo era invisible la mayor parte del tiempo, los norteamericanos estaban imposibilitados de saber cuanto daño real le habían infligido, o cuan cerca se hallaban de conseguir un objetivo, la carga sicológica que ello implicaba era tremenda, acentuada por la clase de enemigo que tenían delante y por una ofensiva tan prolongada en un terreno tan desfavorable. Más de 2.600 soldados y oficiales sufrirían fatiga de combate durante la campaña, pero en realidad se puede decir que la práctica totalidad de combatientes la sufría en algún grado.

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Linea de avance hasta D+5.

Debido a que las 4ª y 5ª divisiones se encontraban ya seriamente desgastadas, (la eficiencia de combate en ambas divisiones rondaba el 60%), para el 25 de febrero el general Schmidt decidió comprometer a la totalidad de la 3ª división para acometer las principales defensas del centro de la isla, su 21º Rgto ya estaba apoyando a la 4º división desde el 21 de febrero, sin embargo su artilleria no acabó de desembarcar hasta el 1 de marzo porque las previsiones habían sido usarla escalonadamente. Tendría ocasión de vivir su via crucis particular en el camino entre el aeródromo número 2 y el número 3; hasta el 10 de marzo las bajas de la división ascenderían a 3.563.

En su lenta progresión por la derecha, la 4ª división se enfrentó con un complejo de temibles puestos defensivos, fuertemente fortificados situados al este del aeródromo número dos, que pronto fueron conocidos por los norteamericanos con el apropiado nombre de "Meat grinder" (la trituradora). Estaban defendidos por la 2ª brigada mixta del general Senda y elementos del 26º Rgto de tanques del Barón Nishi. La componían la cota 382, que era el punto más alto de la isla después del Suribachi, el Turkey Knob y The Amphitheater, no serían completamente superadas hasta el 15 de marzo y serían el escenario de algunas de las acciones más sangrientas de los 36 días de lucha, las bajas de la división durante lo más duro de estos combates entre el 25 de febrero y el 10 de marzo fueron de 4.075 soldados y oficiales, su eficiencia de combate llegó a caer en algunos momentos por debajo del 40%.

La 5ª división por su parte tendría su particular sangría en su avance por la izquierda y perdería la mayor parte de sus veteranos líderes atacando el cerro Nishi y las colinas 362-A y 362-B, sus bajas entre el 25 de febrero y el 10 de marzo contabilizaban 4.292 y aún tendrían que combatir en "Death Valley".

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Avanzando hacía la colina 362 A.

Ocasionalmente Kuribayashi autorizó contraataques con objeto de recuperar terreno o para afectar los preparativos norteamericanos. Éstos no eran suicidas o de sacrificio. La mayoría fueron precedidos de preparación artillera y apuntó hacia objetivos limitados. La determinación y voluntad de hierro de Kuribayashi retuvo a sus soldados de los ataques suicidas a gran escala hasta el último día. Una excepción notable ocurrió la noche del 8 marzo cuando el capitán Inouye dirigió una carga banzai que implicó a 800 japoneses contra la zona de unión entre los 23º y 24º Rgtos, en la larga melee que prosiguió todos los japoneses fueron exterminados y 347 bajas aumentaron la cuenta de los marines.

El 16 de marzo, el almirante Nimitz declaró Iwo Jima segura; la realidad la definió uno de los marines con las siguientes palabras: "Que venga aquí y verá como nos están jodiendo vivos". El mismo día Kuribayashi transmitió un mensaje a Tokio: "La batalla se aproxima a su fin. Desde que el enemigo desembarcó, incluso los dioses lloran ante la bravura de los soldados y oficiales que sirven a mis ordenes". Al día siguiente el primer ministro japones anunció a su pueblo que Kuribayashi había sido derrotado. Pero lo cierto es que en Iwo Jima todavía se luchaba, moría y mataba para mayor gloria del emperador.

Encerrado en "Death Valley", cerca de punta Kitano, en una pequeña bolsa cada vez más reducida, Kuribayashi transmitió a Japón su último mensaje el 23 de marzo: "Aún resistimos. Quedan 400 hombres a mi mando. Nos atacan con tanques. El enemigo quiere convencernos para que nos rindamos. Lo repiten continuamente con sus altavoces, pero mis soldados y oficiales se burlan y no les prestan atención". Su cuerpo nunca sería encontrado y circulan diferentes versiones sobre su muerte, tampoco los cuerpos del general Senda y el Barón Nishi se encontrarían nunca.

Cuando los norteamericanos pensaban que el enemigo había sido definitivamente neutralizado, recibieron un último e inesperado ataque japonés el 26 marzo de 1945, cuando entre 200 y 300 soldados y oficiales japoneses, en la oscuridad y armados en gran parte con armamento norteamericano sembraron la confusión, el caos y la muerte entre el 5º bn de ingenieros, personal de la fuerza aérea y personal de construcción naval; se dice que el ataque fue comandado personalmente por el general Kuribayashi, la eficiencia con la que fue llevado a cabo dio alguna verosimilitud a este rumor y las 40 espadas reunidas en el campo de batalla después de la acción muestran que un alto porcentaje de oficiales y suboficiales participaron en él, los norteamericanos sufrieron 172 bajas. Ese día acabó oficialmente la campaña en Iwo Jima, las bajas norteamericanas en el V cuerpo de marines (3ª, 4ª y 5ª divisiones) ascendían a 25.851, si se suman las bajas correspondientes a todas las armas que actuaron sobre la isla, el total asciende a 28.686, de ellas 6.821 mortales o desaparecidos en combate; en cuanto a las bajas japonesas no se conoce el número exacto, si se sabe que el número de prisioneros hecho hasta la fecha eran 256, la mayor parte trabajadores coreanos.

La estadística global de bajas quizá no sea capaz de mostrar en su justa medida lo cerca que estuvieron las unidades de asalto de una completa aniquilación, esto queda mejor reflejado en las bajas de la unidades más pequeñas, por ejemplo: La compañía G del 2/24 bn llegó a Iwo Jima con 347 soldados y oficiales incluidos reemplazos, cuando abandonaron la isla solo quedaban 35; la compañía E del 2/28 bn que había desplegado la bandera en el Suribachi llegó con 310 soldados y oficiales incluidos reemplazos, cuando reembarcaron solo lo hicieron 50; no eran las peor paradas, cada regimiento, cada batallón, cada compañía ofrecían cifras similares.

Otra muestra de la dureza de los combates la da el hecho de que de los 24 comandantes de batallón que desembarcaron con las 3 divisiones, 17 habían resultado muertos o heridos para el 26 de marzo y que la condecoración más alta de los norteamericanos la Medalla de Honor del Congreso fue concedida a 27 infantes de marina y miembros de la armada durante los 36 días de lucha, un record aun no igualado desde entonces, 13 de ellas lo fueron a titulo póstumo. Nimitz no se equivocaba al afirmar que: "Entre los americanos que sirvieron sobre la isla de Iwo el valor poco común era una virtud común". En justicia la misma frase puede ser aplicada para los japoneses.

La marina norteamericana había gastado un 30 por ciento más de munición en Iwo Jima que en Saipan, pese a que esta última era casi 10 veces superior en tamaño. En total, y contando únicamente los proyectiles superiores a 40 mm, había descargado sobre la isla 14.250 toneladas de explosivos, ¡casi 2.000 toneladas por cada milla cuadrada!. También la aviación también estuvo presente de manera muy activa, en los 25 primeros días de operaciones había arrojado 1.315 toneladas de bombas, 12.148 cohetes y 456 bombas de napalm contra los defensores o más bien contra sus fortificaciones.

Realmente la lucha de manera esporádica aun continuaría durante varios meses, a primeros de abril un grupo de unos 200 japoneses intentaron el ataque a un puesto de mando cerca de East Boat Basin, antes de ser neutralizados lograron volar 6.000 cajas de dinamita que estremecieron la isla y causaron más bajas norteamericanas; hasta el 11 Junio de 1945 un total de 867 japoneses fueron capturados y 1.602 murieron a manos de la guarnición americana en Iwo Jima. En 1949 aún se entregarían los dos últimos defensores.

El uso de morteros por parte de Kuribayashi fue excepcionalmente diestro y eficaz. Fueron los responsables del mayor numero de bajas entre los marines; al igual que con los lanzacohetes, los japoneses escondieron sus morteros hábilmente, emplazándolos sobre las inclinaciones contrarias de las laderas o moviendolos fuera de las grutas para disparar, y volviendo rápidamente a colocarlos bajo refugio. Afortunadamente para los norteamericanos, en la parte final de la campaña, los japoneses sufrieron gran escasez de munición de mortero, esto restringió su elección de blancos a armas, vehículos, y grandes grupos de personal. Otra grave carencia que tuvieron que soportar y que probablemente influyó de forma notable en la parte final de la contienda, fue la escasez de agua.

Los norteamericanos consideraron a Kuribayashi como el enemigo más astuto a quien tuvieron que hacer frente, el general Holland Smith diría: "De todos nuestros adversarios en el Pacífico, Kuribayashi fue el más temible"; más expresivo se mostró un marine al decir: "Esperemos que los Japos no tengan más como él". El único error táctico de Kuribayashi y que probablemente le privó de exterminar a los marines en las playas se cometió el día 17 de febrero cuando los japoneses abrieron fuego contra los buques que se acercaron a la costa, sin embargo no esta claro que esta acción fuese autorizada por él desde un principio, en realidad tal acción iba contra sus propias ordenes; lo que si es seguro es que la defensa del general Kuribayashi era simple, y esta misma sencillez fue la que la hizo tan eficaz.

No cabe duda de que Kuribayashi consiguió su objetivo; Tarawa ya había conmocionado a los norteamericanos y despertado críticas entre la prensa, la diferencia es que en Iwo Jima aún se combatía cuando esto sucedió, los primeros 4 días equivalían a los 5 meses en Guadalcanal, incluso algunos marines recibieron recortes de prensa de lo que sucedía en su país mientras aún se luchaba. Roosevelt consiguió capear parte del temporal gracias al uso de la imagen de la bandera sobre el Suribachi, y la declaración de Nimitz el 16 de marzo declarando Iwo Jima zona segura respondía a la necesidad de aplacar en parte a la opinión pública. Una pregunta martilleaba ahora a los líderes norteamericanos, si para tomar un pequeño islote de menos de 21 km² se habían necesitado 72 días de bombardeos aéreos ininterrumpidos, 3 días de bombardeo naval y 36 días del combate más duro en que los marines se vieran envueltos nunca, ¿Que se necesitaría para asaltar las islas más grandes?, y sobre todo, ¿Estaba el pueblo norteamericano dispuesto a pagar el precio?

Como compensación al desmesurado esfuerzo, el 4 de marzo, mucho antes de que la lucha en Iwo Jima terminase, el primer B 29 averiado aterrizó en la isla, hasta el final de la guerra otros 2.251 seguirían su camino, muchos de sus casi 25.000 tripulantes salvaron así sus vidas.

En conjunto para el ejército norteamericano la campaña más complicada en el Pacífico estaba por venir y sería la de Okinawa, sin embargo sería únicamente en Iwo Jima donde sufrirían más bajas que los japoneses, para la infanteria naval norteamericana esta constituyó su lucha más amarga, y en su pensamiento Iwo Jima sigue siendo considerada hasta hoy día como su "Test Supremo".


Bibliografía usada:
"Iwo Jima seis hombre y una bandera" James Bradley con Ron Powers Ed. Planeta agostini 2006
"La guerra que había que ganar" Williamson Murray y Allan R. Millet Ed. Crítica 2005
"Iwo Jima: Amphibious Epic" by Lt. Col. Whitman S. Bartley Historical Section, Division of Public Information Headquarters, U.S. Marine Corps 1954
"History of U.S. Marine Corps Operations in World War II, Volume IV: Western Pacific Operations, Part VI: Iwo Jima" by George W. Garand and Truman R. Strobridge, Historical Branch, G-3 Division, Headquarters, U.S. Marine Corps 1971
"Marines in the Seizure of Iwo Jima" by Colonel Joseph H. Alexander, U.S. Marine Corps (Ret.)
"Coral and Brass", Gen. Holland M. Smith and Percy Finch
"The Chemical Warfare Service: Chemicals in Combat" by Brooks E. Kleber and Dale Birdsell


Los titulos en inglés están disponibles aquí: http://www.ibiblio.org/hyperwar/USMC/
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Mensajepor Erich Hartmann » Dom May 28, 2006 8:58 pm

Excelente tema, beltzo, mis felicitaciones :P


Saludos cordiales
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Mensajepor Erich Hartmann » Dom May 28, 2006 9:06 pm

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Mensajepor jpuente » Dom May 28, 2006 11:49 pm

Muy bueno el post, beltzo.

Saludos

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Mensajepor minoru genda » Lun May 29, 2006 1:29 am

Ahora sí es el momento idóneo de felicitar al "señor de los gatos" :wink: y si es preciso pasar a los anuncios :D
Excelente un post muy bueno Beltzo.
No hay ningún viento favorable para quien no sabe a que puerto se dirige.
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Mensajepor José Luis » Lun May 29, 2006 2:41 am

Muy bue relato, Beltzo. Me has hecho pasar un buen rato. Mi enhorabuena.

PD.: Cada vez que veo esa famosa foto izando la bandera me acuerdo del triste y solitario destino de Ira Hayes.

Saludos cordiales
José Luis
"Dioses, no me juzguéis como un dios
sino como un hombre
a quien ha destrozado el mar" (Plegaria fenicia)


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