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La mas humillante derrota de la armada americana.

La guerra en el Pacífico

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Herman Hoth
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La mas humillante derrota de la armada americana.

Mensajepor Herman Hoth » Vie Abr 18, 2008 3:07 pm

La Batalla de la Isla de Savo.

A principios de agosto, parte de la 8ª flota japonesa, al mando del almirante Mikawa, puso en marcha una serie de preparativos para atacar a la agrupacion anfibia norteamericana que ponia rumbo a Guadalcanal.
El grupo de batalla de Mikawa estaba formado por 5 cruceros pesados, Chokai (buque insignia), Aoba, Furutaka, Kako y Kinugasa; los cruceros ligeros Tenryu y Yubari y el destructor Yunagi. Con esta formidable fuerza, se dirigio al sur. En ruta, fue detectado por un avion de patrulla aliado, desencadenandose a continuacion una tragica cadena de acontecimientos, que conduciria a uno delos mayores desastres navales de la armada norteameicana.
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Consciente de que habia sido descubierto, Mikawa invirtio el rumbo, hasta que el avion abandono la zona, regresando entonces al rumbo original.
El piloto del avion, no informo de su descubrimiento hasta que aterrizo en su base, de hecho no informo hasta media tarde. Entonces el mensaje se trasmitio codificado Australia, en donde fue descodificado, para volver a codificar y reenviar a la Armada norteamericana situada en Guadalcanal. Cuando llego a su detino final eran las 18:00 y habia cierta confusion sobre el rumbo que llevaba la flota descubierta.
Tras recibir la alarma, sobre la crcania de los Japoneses, el almirante Turner situo 2 destructores, el Blue y el Ralph Talbot, al noroeste de la isla de Savo, con el fin de efectuar una estrecha vigilancia por radar de la zona del canal.
A continuacion situo a 3 cruceros, el Australia, el Canberra y el Chicago, junto a 2 destructores, el Bagley y el Patterson, a patrullar las aguas entre l Isla de Savo y el Cabo Esperanza.
Otros 3 cruceros, el Vincennes, el Astoria y el Quincy, junto a los destructores Helm y Jarvis, pasaron a patrullar las aguas entre las islas de Savo y Florida, quedando 2 cruceros y 2 destructores protegiendo los buques de transporte.
Mientras todo esto sucedia, el almirante Fletcher al mando del grupo de portaaviones de apoyo,comunicó a las fuerzas de desembarco que iba a alejar sus portaaviones de aquellas aguas, en vista de la elevada actividad aérea de los japoneses, que ese segundo día de desembarco se habían empleado a fondo, derribando 10 aparatos norteamericanos, averiando un destructor e incendiando un transporte, a cambio de 17 aviones perdidos y en base a ello, solicito al almirante Ghormel, permiso para retirarse de la zona, el cual le fue concedido, anunciando Fletcher su partida para el 9 de agosto.
Cuando el almirante Turner conocio la noticia, solicito al General Vandegrift y al Almirante Crutchey que acudieran a su buque insignia.
El Almirante Cruchey cometio el error de acudir en uno de sus cruceros, accion que implicaba retirar uno de los principales buques de combate del escudo protector.
Turner informo a los oficiales, de que cuando Fletcher se hubiera retirado de la zona, el no podria continuar en ella. Vandegrift puso el grito en el cielo, alegando que mas de la mitad de sus suministros se enconraban aun en los buques de transporte. Turner le contesto, que sin cobertura aerea, retiraria los transportes a la mañana siguiente.
El general Vandegrift protesto energicamente tal decision, pues la retirada de la fuerza de combate anfibia en un momento tan critico como el presente, podria tener consecuencias nefastas. El plan de desembarco contemplaba enviar un contingente anfibio a la zona, que permanecera alli hasta el 11 de agosto. Su mison era descargar los suministros esenciales para que la campaña terrestre fuera llevada a cabo con exito. Turner entendia su postura, pero no cambio de opinion, el 8 de agosto a la 18:00, empezo a retirar sus portaaviones.
Mientras tanto, los cruceros Japoneses se acercaban a la isla de Savo sin ser vistos. Poco antes de llegar, lanzaron hidroaviones que sobrevolaron los buques norteamericanos y australianos. Estos buques no abrieron fuego, dieron por sentado que los aparatos eran norteamericanos, pues volaban con las luces de reconocimiento encendidas.
Al mismo tiempo, la fuerza naval japonesa, de forma milagrosa, burlo a los destructores equipados con radar.
A medianoche la escuadra japonesa avistó el islote de Savo y, minutos después un vigia del Chokai dio la voz de alarma: barco a estribor. Se trataba del destructor Blue, que se acercaba rápidamente a la formación japonesa. Los buques de Mikawa apuntaron sus piezas, pero, por si no habían sido descubiertos, viraron levemente a babor. Durante unos minutos, en los puentes de mando se contuvo la respiración. De pronto, el Blue viró en redondo y se perdió en la oscuridad de la noche. Increíblemente, ni sus equipos de radar ni sus vigias habían localizado a la escuadra japonesa.
Minutos después, los vigias japoneses detectaron otro barco norteamericano, el Talbot, que afortunadamente se alejaba de la flota japonesa, que ya penetraba en la bahía de Guadalcanal protegida por el islote de Savo. A lo lejos, los japoneses podían contemplar los resplandores del mercante norteamericano incendiado por los ataques aéreos del día. En esa posición, Mikawa ordenó al destructor Yunagi que abandonase la formación y persiguiera a los dos destructores norteamericanos antes avistados.
En ese momento, los vigías vuelven a dar la alarma: ¡barco a babor.! Estaba de suerte: se trababa del destructor Jarvis, alcanzado por los ataques japoneses de la mañana y que, con la maquinaria intacta, se dirigía a Australia. Bastante tenía el destructor con sus propios problemas como para cuidarse de la presencia japonesa, que después de todo sería finalmente nefasta para el.
Apenas se había apagado la silueta del destructor cuando los vigias volvieron a señalar barcos enemigos;entonces dos hidroaviones, lanzados al aire por Mikawa horas antes, iluminaron la escena en el punto y momento convenido, parecia que se habia heco de dia de repente. Ante la escuadra japonesa se dibujaron con claridad las silenciosas moles de los cruceros aliados. En ese momento los japoneses, a 8.000 metros de distancia, lanzaron 17 torpedos contra los buques enemigos. Estos mantenían su rumbo, completamente ajenos al infierno que se desataba sobre ellos.
Poco después, dos torpedos hicieron explosión contra el Canberra, sñal para que todos los cruceros japoneses abrieron fuego con toda su artillería sobre el desgraciado buque que recibió 24 granadas en menos de un minuto y se convirtió en una antorcha. Entretanto, el Chicago, que detectó las estelas de los torpedos que le buscaban, pudo esquivarlos y en estas maniobras alcanzó a divisar al destructor Yunagi, que había encendido un proyector mientras se alejaba para facilitar aún más la puntería de los cruceros. El Chicago disparó contra el Yunagi y salió en su persecución, confundiéndolo con el grueso de la flota japonesa; en ese momento recibió un torpedo que le destrozó la proa. Bode, comandante del buque, agobiado por las críticas que despertó su error de apreciación, se suicidaría más tarde, aunque poco hubiera podido ya hacer en aquel combate tras haber sido ya dañado.
Mikawa, que sobrevivió a la guerra, declaro que en aquel momento le hubiera gustado atacar a los barcos de transporte, pero que no tuvo elección: al dirigirse su flota al noreste para atacar al Canberra, sus vigías avistaron a los cruceros norteamericanos que patrullaban el paso del norte de Savo.
Increíblemente, el almirante japonés aún logró sorprender a este segundo grupo, que observó de lejos el combate y tocó a zafarrancho, pero que detectó a los japoneses como si vinieran de Guadalcanaly los supuso barcos propios, grave error.
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El colmo de la suerte para Mikawa fue que, tras una orden de aminorar la velocidad, el Furutaka, para no abordar al buque que le precedía, giro a babor y fue seguido por el Tenryu y el Yubari. De esta forma, los japoneses, formaron dos columnas y cogieron entre dos fuegos a los buques aliados.
La confusión fue tal que algunos navíos norteamericanos, el Astoria, ordenaron interrumpir el fuego de sus piezas por creer que estaba combatiendo contra barcos propios y que el comandante del Vincennes, Capitán de navío Riefkohl, incómodo por los proyectores de los buques japoneses, les hizo señales para que los apagasen, creyendo que eran buques aliados.
De nuevo, el combate fue rápido y demoledor para los aliados. Los buques japoneses les lanzaron 50 torpedos, de los que al menos seis hicieron blanco y, atenazados por el cañoneo que se les hacía por babor y estribor, apenas si pudieron ofrecer una resistencia eficaz. En algunos momentos el combate se desarrolló a menos de 4.000 metros, con lo que entraron en acción hasta las ametralladoras. Al mismo tiempo, en los tres buques se incendiaron los hidroaviones que transportaban, dificultando aún más la defensa y convirtiéndose en blancos perfectos, ya sin necesidad de proyectores.
Los tres buques fueron tocados de muerte, pero la mayor tragedia le ocurrió al Quincy, que acribillado por la artillería japonesa y alcanzado por uno o dos torpedos zozobró el primero, quedando por unos minutos con la quilla al aire. En él murieron 370 hombres y resultaron heridos 186.

Aquella noche hubo un enfrentamiento en el mar que se transformo en una salvaje mele, y en el que los japoneses se anotaron una importante victoria, hundiendo 4 cruceros aliados y causando grandes daños a otro crucero y un destructor. Sólo uno de los destuctores japoneses sufrio daños.

Por la mañana, los norteamericanos aún sufririan otro golpe, el destructor Jarvis fue localizado por aviones enviados a proteger la retirada de Mikawa y lo hundieron sin que hubiera ni un sólo superviviente.
Pero Mikawa tampoco se fue de rositas, un submarino norteamericano localizó a su escuadra y hundió al crucero Kako.
El balance de esta batalla fue netamente favorable a los japoneses: cuatro cruceros y un destructor, a cambio de un crucero; un centenar de bajas en sus tripulaciones contra dos mil de los aliados (1.270 muertos).

Fuente: Contraataque al Japon. Joseph N. Mueller.
The Solomons Campaigns, 1942–1943: From Guadalcanal to
Bougainville. William L. McGee.
Japanese Cruisers of the Pacific War. Eric Lacroix.

Saludos.
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Mensajepor Akeno » Vie Abr 18, 2008 4:47 pm

Hola a todos!

La verdad es que la tarea de Mikawa no era nada fácil. Los buques que tenía a su disposición nunca habían operado juntos (excepto los buques que formaban la 6º división de cruceros del contraalmirante Arimo Goto). Además, se conocía la presencia de portaaviones norteamericanos en los alrededores de Tulagi.

La fuerza de Mikawa se componía de los cuatro cruceros pesados de Goto, dos viejos cruceros ligeros (18º división de cruceros) y de un destructor. Su buque insignia, el Chokai, tuvo que ser llamado apresuradamente para que regresara a Rabaul a toda prisa cuando estaba en ruta hacia la isla Manus.

Ironías del destino, y esto me recuerda a ciertos debates anteriores sobre la "sorpresa" de Pearl Harbor, la inteligencia norteamericana interceptó el radiomensaje de Mikawa dirigido al Estado Mayor general naval en Tokyo, informando de las disposiciones para reunir sus cruceros pesados y dirigirse hacia Guadalcanal. Pero, desafortunadamente para los intereses aliados, la inteligencia norteamericano no descifró el mensaje hasta el día 23 de agosto, semanas después de la batalla de la isla de Savo. Combined Fleet Decoded. The Secret History of American Intelligence and the Japanese Navy in WWII. John Prados. Naval Institute Press

Gracias Hermann por el post!

Saludos!
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Mensajepor minoru genda » Vie Abr 18, 2008 5:38 pm

Buen trabajo Hermann.
Ya entrando un poco más en la batalla, creo que Mikawa debía haber atacado los transportes pero esa es una reflexión hecha con unos mayores conocimientos de los que tenía Mikawa, al día de hoy yo se que la victoria hubiera sido completa pero eso es algo que en aquel momento Mikawa no podía saber ¿o sí?.
Guadalcanal hubiera sido un hueso duro de pelar si Mikawa hubiera completado el trabajo, una pena. En su descargo queda la incertidumbre que debía tener sobre la posición de portaviones u otras unidades de superficie estadounidenses.
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Mensajepor Herman Hoth » Vie Abr 18, 2008 5:55 pm

Estimado Minoru, Mikawa era un hombre de enorme valor, pero no un suicida. Sabía que si ponía rumbo al sur para atacar a los transportes no tendría luego tiempo de salir del radio de acción de los aviones norteamericanos antes del amanecer. Tenía sus 8 barcos intactos y no quería que tras aquella tremenda victoria se fueran también al fondo por atacar a unos transportes, así que se retiró, pero militarmente su ataque a los transportes hubiera revestido escasa importancia, ya que, de cualquier otra forma, horas después partieron esos buques, dejando a los marines en situación bastante precaria, pues apenas sí se habían desembarcado la mitad de los suministros.

Saludos.
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Mensajepor Akeno » Vie Abr 18, 2008 6:11 pm

Unos transportes, no lo olvidemos, que Mikawa sabía perfectamente que habían iniciado el desembarco de hombres y material desde primera hora del día 7 de agosto.

Mikawa atacó la noche del 8 al 9 de agosto, esto es, si Mikawa se arriesgaba a meterse en el avispero de buques (desconocía si habían más buques de guerra norteamericanos en el Iron Bottom Sound) bien podría encontrar a los transportes medio vacíos (así es como estaban). Además, había gastado en la acción de Savo un tercio de su munición y la mitad de sus torpedos.

Mikawa ya había derrotado a la "flota" enemiga y se arriesgaba, como bien ha comentado Hermann, a que no le diera tiempo luego al alba a situar su buques fuera del radio de acción de los portaaviones norteamericanos que él sabia perfectamente que estaban por la zona. Mikawa no sabía que oposición iba a encontrar en el Iron Bottom Sound y cuánto tiempo iba a durar esa segunda acción de la noche.

¿Y todo ese riesgo para hundir unos transportes medio vacíos?

En mi opinión, Mikawa hizo bien retirándose después de la acción de Savo. Imagino que por su cabeza pasaría el pensamiento que tenía poco que ganar y mucho que perder.

Lo que él no sabía es que Fletcher iba a retirar sus portaaviones en la mañana del día 9...

Saludos!
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Mensajepor Akeno » Vie Abr 18, 2008 6:23 pm

Herman Hoth escribió:...pero militarmente su ataque a los transportes hubiera revestido escasa importancia, ya que, de cualquier otra forma, horas después partieron esos buques, dejando a los marines en situación bastante precaria, pues apenas sí se habían desembarcado la mitad de los suministros.

Saludos.


Comparto tu opinión Hermann. Es un punto importante.

Con Mikawa o sin Mikawa, los marines de Vandergrift se quedaron sin más suministros desde que Turner retiró a sus transportes en la mañana del día 9.

Y resistieron... con lo que una acción de Mikawa contra los tranportes no hubiera acarreado ningún cambio de importancia en el aspecto militar en torno a Tulagi/Guadalcanal. En el plano moral si creo que hubiera afectado esa acción a los marines ya desembarcados, pero en el militar, no.

Saludos!
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Mensajepor minoru genda » Vie Abr 18, 2008 6:45 pm

Bueno ya he dicho que tomó la decisión adecuada con arreglo a la situación que para él no era del todo clara.
En la guerra naval, hay veces que como en el ajedrez uno debe tumbar un peón, en éste caso los peones serían los transportes, por mucha abundancia que los estadounidenses tuvieran de transportes al perder unos cuantos y con ellos bastante material, deberían plantearse la necesidad de reponerlos. Recordemos que la campaña de Guadalcanal fue en la segunda mitad de 1942 y por entonces la US Navy, aunque empezaba a sacar la cabeza, aún estaba en precario.
Este es uno de esos casos en los que a pesar de las apariencias la situación se podría haber tornado trágica para los estadounidenses, sobre todo por algo que ambos citáis no sin cierta razón, la moral de los que se debían quedar en Guadalcanal.
La acción de Savo supuso ya de por si un duro golpe difícil de digerir, así que la pérdida de los transportes, si hubiera sucedido, era un revés acumulado.
Lo que si veo, es que se desdeña a veces los pequeños logros, pero debemos tener presente que a veces esos pocos suman un mucho, Sabemos, porque lo hemos leido, que Guadalcanal fue la campaña más dura y larga del Pacífico y también sabemos que los estadounidenses a pesar de las muchas pérdidas y de la situación adversa consiguieron inclinar la balanza de su lado, un poco es por culpa de esa serie de muchos-pocos, entre los cuales tenemos lo tardío de la reacción japonesa.
Creo que si los japoneses hubieran sido más previsores y diligentes, Guadalcanal hubiera sido lo más parecido, si cabe, a un infierno (toda la guerra del Pacífico lo fue) para los estadounidenses.
Queda claro que soy de la opinión de que la guerra estaba perdida tras Midway, pero en los años siguientes y en momentos puntuales, (caso de Guadalcanal) los japoneses podían haber puesto las cosas muy difíciles
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Mensajepor Akeno » Lun Abr 21, 2008 6:44 pm

Desgranando esta historia en orden temporal, una cuestión importante es conocer cómo la agrupación de Mikawa se plantó en el Iron Bottom Sound contando con el factor sorpresa.

Se había establecido por parte de los norteamericanos una vasta operación de reconocimiento aéreo por toda la zona de las Salomon y Nueva Bretaña para evitar este tipo de "sorpresas" para la fuerza de invasión.

Varios Lockheed Hudson de la RAAF (Royal Australian Air Force) patrullaban desde la bahía Milne en Nueva Guinea. Desde Nueva Caledonia se había basado reconocimiento aereo a través de varios B17, los mismos aviones usados en otros grupos de reconocimiento que partían desde Espíritu Santo y Santa Cruz. Desde estas dos últimas bases, también volaban los lentos y vulnerables PBY Catalina de la Marina.

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El día 7, mientras Mikawa reorganizaba sus dispersas fuerzas, un B17 informó de la localización de cuatro cruceros (la 6º división de Goto) y un destructor a 40 km (25 millas) al norte de Rabaul con rumbo oeste (en un principio, la división de Goto estaba basada en Kavieng (Nueva Irlanda), al norte de Rabaul). Un segundo B17 estableció contacto visual con seis buques no identificados en el canal San Jorge, con rumbo sureste. Al final del día 7, el submarino norteamericano S-38 envió un mensaje anunciando que había avistado a dos destructores pasar sobre él a las 1942 horas, seguidos por tres cruceros pesados que navegaban "a alta velocidad", con rumbo 140º.

Los informes de los B17 advirtiendo de la presencia de buques de guerra japoneses en los alrededores de la importante base naval japonesa de Rabaul no ofrecen muchas pistas sobre las intenciones de los japoneses, pero el informe del S-38 es bastante esclarecedor sobre esas intenciones. Estos tres informes de avistamientos estuvieron en la mano de Turner a las 0700 horas del 8 de agosto. El informe del S-38 no pasó desapercibido para Turner, pero éste confiaba en que, en teoría, ninguna escuadra enemiga podría llegar a Guadalcanal sin ser avistada antes por los aviones de reconocimiento aliados.

Desafortunadamente para los aliados, el 8 de agosto los "agujeros negros" en el reconocimiento aéreo aliado facilitaron la tarea de Mikawa. El mal tiempo ese día impidió numerosos vuelos de reconocimiento, afectando a la distancia de búsqueda e incluso al despegue de algunos aparatos. Un incidente desafortunado ocurrió cuando un Hudson de la RAAF avistó a la escuadra de Mikawa a las 1025 horas de ese día 8. Las instrucciones de los pilotos de reconocimiento aéreo eran, en caso de avistamiento, informar inmediatamente a la base y mantener el contacto hasta ser relevados. El piloto del Hudson no hizo ninguna de las dos cosas; después de orbitar sobre los buques de Mikawa durante unos dieciséis minutos, continuó su misión de búsqueda antes de volver a su aeródromo en la bahía Milne. Una vez aterrizó, el piloto informó del avistamiento de "dos destructores, tres cruceros y dos buques de apoyo de hidros", avistados a las 1025 en posición 5º49' sur, 156º7' este, con rumbo 120º a 15 nudos. Ese informe llegó a las manos de Turner a las 1900 horas.

En la tarde noche del día 8, Turner debía tomar importanes decisiones. Se le informaba de la posible aparición de submarinos japoneses en la zona (incluso había habido una falsa alarma que indicaba que un submarino japonés había sido avistado en la zona de los transportes). Otra información le indicaba que el Chokai y el Aoba se habían hecho a la mar, avisando de la presencia de la 6º división de cruceros en Rabaul y de la 18º división de cruceros en el área de las Salomon. Incluso inteligencia le informaba que el comandante en jefe de la 8º flota de la Marina Imperial se encontraba en el mar, sugiriendo ésto el inicio de una importante operación de la Marina japonesa, pero la verdadera información que necesitaba Turner (el reconocimiento aéro sobre las Salomón) no llegó, inexplicablemente, a manos de Turner hasta las 2333 horas. En ese momento, supo Turner que los reconocimientos aéros, en algunos casos, habían sido incompletos.

Basándose en el informe del Hudson sobre el avistamiento de una agrupación enemiga, la existencia de "dos buques de apoyo de hidros" en esa agrupación desconcertaba a Turner. Un buque de esas características no disponía de la velocidad necesaria para alcanzar la rada de Guadalcanal esa noche y no eran unos buques que normalmente acompañarían a una agrupación de combate que desea iniciar una acción nocturna contra fuerzas enemigas. Por esto, Turner llegó a la conclusión que esa agrupación planeaba instalar una base para hidros en la bahía Rekata o en la isla Santa Isabel.

A la vista de esta información disponible por Turner, su actuación parece, por lo menos, razonable. Todos sabemos ya que no fue así, aunque hay que reconocer que Mikawa, tuvo muchísima suerte de no ser avistado y descubiertas sus intenciones.

Información extraída del libro Guadalcanal. Richard B. Frank. Penguin Books 1990

Saludos!
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Re: La mas humillante derrota de la armada americana.

Mensajepor Antonio » Lun Abr 21, 2008 8:06 pm

Herman Hoth escribió: Con esta formidable fuerza, se dirigio al sur. En ruta, fue detectado por un avion de patrulla aliado, desencadenandose a continuacion una tragica cadena de acontecimientos, que conduciria a uno delos mayores desastres navales de la armada norteameicana.

Consciente de que habia sido descubierto, Mikawa invirtio el rumbo, hasta que el avion abandono la zona, regresando entonces al rumbo original ...


Hay que reconocer que Mikawa le echó melindroques al raid ... descubierto desde casi su partida, y sabiendolo, se precipitaba contra una fuerza naval que disponía de varios portaaviones, y que le podría haber aplicado un severo correctivo ... Pero la guerra en los años 40 llevaba pareja el saber y la suerte ... :roll:

Saludos.

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Re: La mas humillante derrota de la armada americana.

Mensajepor minoru genda » Mar Abr 22, 2008 1:08 pm

Antonio escribió:
Herman Hoth escribió: Con esta formidable fuerza, se dirigio al sur. En ruta, fue detectado por un avion de patrulla aliado, desencadenandose a continuacion una tragica cadena de acontecimientos, que conduciria a uno delos mayores desastres navales de la armada norteameicana.

Consciente de que habia sido descubierto, Mikawa invirtio el rumbo, hasta que el avion abandono la zona, regresando entonces al rumbo original ...


Hay que reconocer que Mikawa le echó melindroques al raid ... descubierto desde casi su partida, y sabiendolo, se precipitaba contra una fuerza naval que disponía de varios portaaviones, y que le podría haber aplicado un severo correctivo ... Pero la guerra en los años 40 llevaba pareja el saber y la suerte ... :roll:

Saludos.

Ya ves Antonio, esa es una de las razones que me incitan a pensar que tras hundir a los cruceros estadounidenses Mikawa podía haber hundido los transportes, pues el riesgo que corría no era mayor que el que ya estaba corriendo desde el principio y también me resulta extraño que se volviera sin más, dando una vuelta al tema solo veo una explicación y es que Mikawa no supiera o no se hubiera percatado de que en las proximidades de Guadalcanal había unos transportes.
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Re: La mas humillante derrota de la armada americana.

Mensajepor Akeno » Mar Abr 22, 2008 8:20 pm

minoru genda escribió:[...también me resulta extraño que se volviera sin más, dando una vuelta al tema solo veo una explicación y es que Mikawa no supiera o no se hubiera percatado de que en las proximidades de Guadalcanal había unos transportes.


Sigo con Frank:

Después de ser avistados sus buques a las 1020 horas del día 8 por el Hudson australiano como ya se comentó anteriormente, Mikawa recibió el siguiente informe a mediodía, despues de regresar un hidro lanzado horas antes desde uno de sus cruceros pesados.

"quince transportes con un "acorazado", cuatro cruceros, siete destructores y un buque que parece un "portaaviones auxiliar" frente Lunga Point. En Tulagi se han avistado dos cruceros pesados, doce destructores y tres transportes".

Este informe confirmaba el dividido despliegue norteamericano. Pero el problema era que no había noticias sobre la localización de los portaaviones norteamericanos. Por esto, Mikawa rompió el silencio radio para preguntar a los mandos de la 25º flotilla aérea (en Rabaul) qué es lo que habían avistado en sus ataques anteriores (desde el día 7 con los G4M1 "Bettys"). No obtuvo respuesta alguna.

El almirante y su Estado Mayor estimaron que no había portaaviones en 160 km (100 millas) alrededor de Guadalcanal y que éstos no suponían un gran peligro mientras la agrupación de Mikawa no se aproximara a Guadalcanal con demasiada antelación.

A las 1642, Mikawa señaló al resto de sus buques el plan de batalla. La fuerza de ataque penetraría por el pasaje al sur de Savo, torpedearía las unidades enemigas frente a Guadalcanal, se dirigirían hacia Tulagi atacando al cañón y con torpedos los buques que pudiera encontrar ahí, retirándose posteriormente por el pasaje al norte de Savo. El ataque comenzaría a las 0130 horas, permitiéndoles así mantenerse a una distancia superior a los 193 km (120 millas) mas allá de Savo cuando ameneciera, quedando así a salvo de los aviones embarcados norteamericanos.

Durante el relajado trayecto hasta Guadalcanal, los operadores de radio de los buques de Mikawa interceptaron un elevado tráfico procedente de los aviones embarcados norteamericanos, aunque después de estudiar las conversaciones, los hombres de Mikawa llegaron a la conclusión que los aviones se encontraban en los buques. Además, ya estaba oscureciendo...

Saludos a todos!
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Mensajepor Akeno » Jue Abr 24, 2008 11:58 pm

Gracias al estupendo enlace proporcionado por nuestro compañero Fernando http://www.forosegundaguerra.com/viewtopic.php?t=7265, he encontrado un vídeo animado de la batalla de la isla de Savo.

Una excelente forma de seguir "gráficamente" esta batalla.

El vídeo se divide en: Preludio - Fuerzas enfrentadas - Aproximación - Ataque a la agrupación sur - Ataque a la agrupación norte - Resultado

http://www.historyanimated.com/SavoIsland.html

Saludos!
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Mensajepor Akeno » Dom Abr 27, 2008 8:24 pm

Por cierto, una pregunta Hermann...

¿no tienes el libro de Luis de la Sierra titulado "La guerra naval en el Pacífico? Si lo tienes, me extraña enormemente que no lo hayas usado en la exposición de la batalla... para una fuente decente que tenemos en castellano...

Si no tienes el libro, te recomiendo encarecidamente que te hagas con él. Recientemente ha sido reeditado por la editorial Juventud.

Saludos!
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Mensajepor Akeno » Mar May 06, 2008 7:28 pm

Sigamos detallando la "milagrosa" entrada de la agrupación de Mikawa en el Iron Bottom Sound.

Los equipos de radar que montaba el piquete de destructores (Blue y Ralph Talbot) eran del tipo SC, aparatos muy primitivos y que demandaban una gran experiencia en sus operadores para lograr el máximo rendimiento. Un boletín secreto de la US Navy publicado en marzo de ese año indicaba los alcances del radar SC, estimándose entre 6,4 km (4 milas) y 16 km (10 millas), aunque ya algunos oficiales habían apreciado que los ecos producidos por la cercanía de masas de tierra reducían ostensiblemente el rendimiento del radar.

¡Esta sería la primera vez (aunque no la última) en las Salomon, que los serviolas japoneses gracias a sus potentes equipos ópticos, detectaban a sus oponentes por medios visuales antes que el radar descubriera su presencia!

La meteorología jugó también un importante papel para favorecer la entrada indetectada de los buques de Mikawa: la noche era sin luna, con el cielo cubierto sobre un mar brumoso y un providencial chubasco que a las 2330 se encontraba sobre la isla de Savo y que, lentamente, se dirigía hacia el sudeste entre irregulares formaciones nubosas, que en ocasiones permitían algo de visibilidad de norte a sur.

El gran Mikawa, usaría estas condiciones meteorológicas en su aproximación final de una manera magistral.

Saludos!
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Mensajepor oriafontan » Mar May 06, 2008 8:23 pm

Grandísimo artículo. Gracias.

Parce que toda la mala suerte que los japoneses tuvieron en Midway la tuvieron de buena en ese islote perdido de Savo. 8)


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