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Los Panzerjäger y sus Vehículos.

Toda clase de vehículos utilizados en la Contienda

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Los Panzerjäger y sus Vehículos.

Mensajepor kenubal » Vie Jul 01, 2011 10:09 pm

Hola a todos.

Llevo algún tiempo preparando un nuevo hilo que en el que vamos a tratar fundamentalmente, en los próximos meses, los distintos vehículos con lo que estaban equipados los Panzerjäger alemanes, las tropas cazatanques.

Fundamentalmente el hilo versará sobre sus vehículos pero en su primera parte vamos a pararnos fundamente en sus orígenes, doctrina y organización, con un extenso preámbulo más genérico que nos ayude a entender, que nos sitúe en el tiempo y en la Alemania derrotada tras la Primera Guerra mundial, el que llegó a ser el cuerpo de cazatanques mas conocido de la segunda guerra mundial.

Hablaremos asimismo de unidades equipadas con Pak (Mot-Z), término este que hace referencia a los cañones antitanque (Pak es el acrónimo de Panzer Abwehr Kanone) remolcados a la manera tradicional, independientemente del tipo de vehículo tractor y finalmente los Pak autopropulsados o Pak auf Selbstfahrlafette (Pak auf Sfl.), los Geschützwagen y Jagdpanzer.

Confío en que os guste el tema y que sepáis disculpar sus posibles carencias.

Un saludo
Última edición por kenubal el Sab Jul 09, 2011 10:41 am, editado 1 vez en total.

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LOS PANZERJÄGER Y SUS VEHÍCULOS.

Mensajepor kenubal » Vie Jul 01, 2011 10:12 pm

LA HISTORIA DE UNOS VALIENTES EN SUS LOCOS CACHARROS.

Se podría afirmar sin demasiado temor a equivocarse que si alguno de nosotros tuviese que nombrar una serie de vehículos militares que considerásemos icono de un conflicto como fue el de la segunda guerra mundial, la mayoría de nosotros mencionaríamos entre ellos a los semiorugas y a los cazatanques. Ambos comparten el hecho de que nacieron o se desarrollaron poco antes del conflicto y desaparecieron prácticamente con el mismo, más allá de algún desarrollo posterior casi anecdótico. Dentro de ambos tipos los inconfundibles semiorugas alemanes, con sus múltiples modelos y variantes, y los también alemanes cazatanques, con su inconfundible perfil sin torreta, representan a su vez icono y estereotipo de la guerra mecanizada durante la segunda guerra mundial.

Debe de ser por ello el que desde chaval siempre me han llamado la atención ambos tipos de vehículos y es por ello también que con estas líneas doy por empezado un nuevo hilo/artículo en el que voy a intentar desgranar con mayor o menor fortuna la historia de los Panzerjäger alemanes en el sentido más amplio posible, comenzando con una breve reseña acerca de su origen, organización y desarrollo y continuando por la descripción lo más detallada posible de cada uno de sus vehículos cazatanques. Es una historia relativamente corta en el tiempo pero compleja, con muchos modelos y conceptos distintos por lo que me llevará un tiempo, algo siempre escaso, completarla toda, pero no tenemos prisa. La bibliografía en castellano sobre estos vehículos es casi anecdótica, aunque en el caso de algunos modelos también en otros idiomas, pero pese a ello confío en que quede lo más completa posible y nos sirva como siempre para que todos, yo el primero, aprendamos algo más de lo que sabíamos previamente.

Tomaremos como válida, o al menos como aceptable de cara a entendernos, la separación oficiosa que distintos autores vienen haciendo de los vehículos cazatanques entre los de primera generación o Panzerjäger (en los que integramos los Geschützwagen para no liarlo demasiado), y los de segunda o Jagdpanzer. De esta forma consideraremos a los primeros como todos aquellos vehículos que son producto del montaje más o menos precario de una pieza antitanque sobre la barcaza de un blindado obsoleto y/o capturado (con las correspondientes excepciones, que las hay), dotado de un blindaje ligero, sin techo y por tanto con su tripulación sólo ligeramente protegida. Los segundos serán todos aquellos que, partiendo la mayoría de chasis de modelos de tanques en fabricación en ese momento y no necesariamente obsoletos (aunque también), presentan en cambio un mayor compromiso de diseño con la protección del vehículo y su tripulación, encontrándose por lo tanto dotados con una superestructura diseñada ex profeso a tal fin y naturalmente con mayores espesores de blindaje, fruto de la experiencia adquirida con los cañones de asalto.

Para ser un arma que alcanzó en Alemania unas cifras de producción más que respetables durante la segunda guerra mundial y pese a unos inicios en la década de los treinta –y que después detallaremos- más que alentadores, lo cierto es que el conflicto mundial comenzó sin tener las filas de la Wehrmacht más que una presencia testimonial de vehículos cazatanques, ninguno de ellos diseñado como tal desde un principio.

Si observamos las gráficas de abajo veremos la evolución de las cifras de fabricación de los dos tipos principales de cazatanques durante el conflicto, y como desde 1942 en que alcanzaron su máximo de producción, los Jagdpanzer fueron sustituyendo progresivamente a los Panzerjäger en las líneas de producción. Es fundamentalmente achacable a la creciente amenaza blindada soviética y a la también creciente obsolescencia de los primeros ante la cada vez mayor profusión de armas antitanque en el campo de batalla de la segunda mitad de la guerra, que no permitía la permanencia en primera línea de vehículos con tan ligero blindaje como eran estos (1) .


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Hay que tener en cuenta al leer tanto la primera como la segunda gráfica que en las columnas correspondientes a los Jagdpanzer están incluidos los datos de producción de los StuG III y IV, pero en el caso del primero sólo desde su versión Ausf.F en adelante, equipadas todas ellas ya con un cañón largo de 75 mm, Sturmkanone 40 L/43 y L/48.

En la segunda gráfica vemos los datos de producción de vehículos cazatanques expuestos en la primera pero en este caso acompañadas de la producción de tanques alemana (sin incluir los datos de producción de tanques no alemanes usados por el Heer, como los checoslovacos) de forma que podamos comparar ambas producciones y darnos cuenta así de la importancia relativa que tuvo la producción de estos vehículos en proporción a la de los tanques. Importancia esta además creciente según avanzaba la guerra y las ofensivas blindadas soviéticas amenazaban cada vez más las fronteras alemanas.


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Por si no había quedado bien claro con la segunda gráfica, añado en esta ahora de nuevo los datos anteriores pero cocinados de distinta forma. Vemos así en porcentaje la importancia relativa de la fabricación de vehículos cazatanques en relación con el total de vehículos blindados (Pz.Jg.+ Jg.Pz.+Tanques). Podemos constatar como en 1942 se alcanzó una punta de algo más del 40% de cazatanques en relación con el total de blindados fabricados, cifras que en términos porcentuales disminuyen en 1943 hasta el 31%, pero más debido al importante alza en la producción alemana de tanques (ver gráfica 2) en 1943 que a una disminución en términos absolutos en la producción de cazatanques. Tal es así que al año siguiente la producción de estos siguió aumentando frente a casi un estancamiento en la de tanques de forma que el porcentaje volvió a acercarse al 40% -un 37,4%- para superarlo ampliamente en los meses de 1945 en que duró la guerra.


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Como colofón a este prólogo gráfico, creo interesante y útil de cara a situar relativamente en el tiempo la producción de los distintos tipos de cazatanques durante el conflicto. Para ello en la gráfica superior y en el grupo más próximo podemos ver a los vehículos Panzerjäger organizados en filas, pero no por modelos sino por tipo de armamento, independientemente de la barcaza sobre la que se montó este.

Aislado entre este primer grupo y el siguiente dejo solo al Ferdinand, como representante de un cambio evolutivo entre unos y otros - entre los Panzerjäger y los Jagdpanzer – y por resultar ciertamente un vehículo único y de difícil encaje en cualquiera de ambos tipos principales.

En el grupo más alejado vemos a los Jagdpanzer y la gran importancia relativa alcanzada en la producción total de los distintos modelos de StuG, siempre variantes de cañón largo, como ya he mencionado más arriba.

Seguiremos

Notas:
(1) Datos usados en las gráficas extraídos de “World War Two Tanks and Fighting Vehicles. The Complete Guide”, de Leland Ness. HarperCollinsPublisher. 2002.

Un saludo

PatricioDelfosse
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Re: LOS PANZERJÄGER Y SUS VEHÍCULOS.

Mensajepor PatricioDelfosse » Sab Jul 02, 2011 2:43 am

Finalmente, un nuevo artículo de Kenubal :-D
Quizás podrías extenderte un poco más e incluir los Waffentrager de fin de guerra, tales como los que se diseñaron a partir de componentes de Hetzer y que de alguna forma significaron un retorno al concepto Panzerjager.

Con respecto a lo que escribiste, no comprendo por que marcás al Ferdinand como un vehículo único y dificil de encasillar. Yo lo veo dentro de los Jagdpanzer, en lìnea con los JagdPanther y JagdTiger.
Pato

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Eriol
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Re: LOS PANZERJÄGER Y SUS VEHÍCULOS.

Mensajepor Eriol » Sab Jul 02, 2011 3:34 am

Como pinta esto.... :-)

Ya tienes un lector fijo!!

Adelante
Una vision; un propósito;un sueño...Siempre.

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LOS PANZERJÄGER Y SUS VEHÍCULOS.

Mensajepor kenubal » Sab Jul 02, 2011 10:53 am

Patricio, por seguir un orden y no liarnos ahora con un debate sobre un vehículo concreto, vamos con calma ya que tendremos tiempo; y ya comentaremos lo que dices acerca de la singularidad o no del Ferdinand dentro del grupo de vehículos de los Panzerjäger. Y hablaremos de los Waffentrager también. :wink:

Un saludo

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LOS PANZERJÄGER Y SUS VEHÍCULOS.

Mensajepor kenubal » Sab Jul 02, 2011 11:03 am

UN PREÁMBULO NECESARIO

Tal y como sostiene Corum, la primera guerra mundial constituyó el periodo histórico de más rápida evolución tecnológica de la historia de la humanidad (2) pese a la fama que sin embargo tiene generalmente la segunda guerra mundial en ese sentido, entre otras cosas debido a que desembocó en el nacimiento de la bomba atómica, hecho que no debe ocultar o enmascarar el mucho mayor ritmo de desarrollo y cambio tecnológico del primero de ambos conflictos. Las tácticas, organización y armamento de las unidades de infantería americanas, británicas, alemanas y soviéticas no sufrieron cambios bruscos entre 1939 y 1945 mientras que las distintas unidades de estas mismas naciones en 1918, difícilmente recordaban a las de 1914. Muchos aviones de 1939 (por ejemplo, el Me-109 o el Spitfire) seguían en servicio en 1945, obviamente modernizados. Incluso armas muy avanzadas como el radar fueron desarrolladas y modificadas desde modelos o prototipos de preguerra de todas ellas.

Los soldados en 1918 sin embargo, llevaban cascos de acero, mascaras de gas y armas no soñadas en 1914, como el subfusil, el lanzallamas, el fusil antitanque y el gas venenoso. Los soldados británicos y franceses efectuarían sus mayores avances en 1918 detrás de una ola de tanques y un nuevo concepto de la guerra. La mayor creación o innovación tecnológica aliada, el tanque, hizo más que ninguna otra arma para inclinar la balanza del poder hacia los aliados, con su aun primitiva combinación de potencia de fuego y movilidad. El fallo del ejército alemán al no considerar al tanque como el arma principal que después fue, se demostró como su mayor fallo tecnológico más aún habida cuenta de la, en el fondo, sencilla combinación de tecnología preexistente que hizo falta para crear un arma con tanto potencial. El tractor de cadenas había tenido un amplio uso comercial ya antes de la guerra, y en 1914 los principales contendientes habían estado utilizando tractores Holt como cabezas tractoras para piezas de artillería de modo que les aportaran una mayor movilidad campo a través a sus respectivas baterías.

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Imagen de: “The New York Times”. 19 de septiembre de 1916.


Cualquier nación desarrollada, dotada de industria pesada y automovilística, podía producir un tanque sin que supusiese un mayor problema. Los alemanes también lo hicieron y bajo la dirección del Hauptmann Joseph Vollmer basaron su primer tanque, el A7V, en el chasis de un tractor Holt, alargado y con dos motores Daimler en posición central. Pero únicamente llegaron a ser fabricados veinte tanques A7V durante la guerra, teniendo su bautismo de fuego en fecha tan tardía como el 21 de marzo de 1918. Su contribución fue por tanto muy limitada, y la mayoría de los tanques utilizados por los alemanes en la Primera Guerra Mundial fueron tanques británicos o franceses capturados, y aun con ellos el número total de tanques utilizados por los alemanes durante el conflicto no pasó, o lo hizo por muy poco, de los cien vehículos.

Como comparación es importante destacar que los franceses habían producido durante el conflicto un total de 3.900 (3.600 Renault FT-17) mientras que los británicos produjeron algo más de 2.600 tanques, desde el Mark I al V. Un total entre ambos aliados de algo más de 6.500 tanques producidos contra unos paupérrimos 20 vehículos alemanes.

Es lógico por tanto que muchos oficiales alemanes después de la guerra consideraran al tanque como uno de los principales factores de la victoria aliada sea esto último cierto o no. El General Hermann von Kuhl (3) (autor en 1929 de “Der Weltkrieg 1914–1918. Dem deutschen Volke dargestellt”) junto con Hans Delbrück (4), intentó ante el Reichstag en sus informes de posguerra acerca de los fallos de 1918, defender a Ludendorff y sus políticas, pero aún así tuvo que admitir que, para 1918, el tanque se había convertido en un arma decisiva. El General von Kuhl intentó descargar parte de la responsabilidad de la escasa producción de tanques alemana durante la guerra en un supuesto fallo de la industria alemana en diseñarlos y producirlos, pese a los supuestos requerimientos del alto mando alemán en ese sentido. Pero lo alegado por von Kuhl no podía ocultar el hecho de que los aliados habían comenzado a trabajar con la idea del tanque dos años antes que los alemanes y el no menos importante hecho de que la baja producción y el lento desarrollo del equivalente programa alemán habían sido consecuencia inevitable de la baja prioridad industrial concedida a dicho programa (5) por el alto mando.

El británico Fuller aseguró posteriormente a la guerra que si para la ofensiva alemana de la primavera de 1918, estos hubieran cesado la producción de cañones y en su lugar hubieran fabricado tractores sobre cadenas, el resultado final de la guerra habría cambiado:

“By the end of march 1918 the German attack “petered out” for want of supplies…..had the Germans possessed on march 21 and may 27, 5.000 to 6.000 efficient cross-country tractors, each of which carried five tons of supplies, all the hosts of brave men which the United States of America could have poured into France, could not have prevented a separation of the British and French Armies from being effected”. (6)

Las críticas más duras vinieron sin embargo desde dentro del propio ejército alemán. El Coronel Kurt Thorbeck en abril de 1920 en su artículo “Las lecciones tácticas y técnicas de la guerra” (“Die Technische und Taktische Lehere des Krieges”) plasmaba la conclusión de que el Estado Mayor General alemán no había sabido reconocer las demandas materiales de una guerra mundial y por tanto no se había preparado adecuadamente para la guerra; lo definió como "falta de familiaridad tecnológica"(7).

Según Thorbeck defendía no se habían estudiado adecuadamente, entre otras cosas, los efectos de la ametralladora ni del rifle con cargador (fusiles con vainas de cinco y hasta diez cartuchos, que hacían el tiro del fusilero mucho más rápido) mientras el Estado Mayor General había llenado a sus oficiales de estudios de táctica pero descuidando su formación tecnológica por lo que, una vez que la guerra comenzó, no había oficiales en el alto mando tecnológicamente formados para representar a la infantería que se encontraba combatiendo en el campo de batalla. Thorbeck fue probablemente muy drástico o radical al afirmar que la indiferencia o despreocupación del ejército - entiéndase alto mando - por la tecnología habían provocado la derrota en la guerra. Pero era intención de los nuevos responsables del ejército alemán que esto no volviera a suceder.

Los alemanes habían reforzado durante la guerra su confianza en las tácticas flexibles y móviles tanto en la ofensiva como en la defensa, así como en su eficaz sistema de entrenamiento. Pero más importante aun, las lecciones negativas aprendidas y consideradas como tal - los fallos estratégicos del Alto Mando y la superioridad tecnológica alcanzada por los aliados en el campo de batalla - no caerían en tierra estéril sino que darían lugar a una de las mayores reformas de la educación y cultura militar alemanas bajo la batuta del General Hans von Seeckt, la figura dominante del ejército alemán de posguerra y primer jefe del Truppenamt (oficioso Estado Mayor General) en 1919 y posteriormente, desde marzo de 1920 hasta 1926, comandante en jefe (Chef der Heeresleitung) del Reichswehr. De tener que nombrar a un hacedor o principal responsable del ejército que marchó al interior de Polonia en 1939 y de Francia en 1940, lo cierto es que este fue más una creación de von Seeckt que de cualquier otro(8) .

Inmediatamente después de la primera guerra mundial, el ejército alemán, dirigido por von Seeckt, instituyó un estudio masivo de las lecciones de la guerra de cara a desarrollar una nueva doctrina operacional para el ejército y la fuerza aérea. En el período de 1919-1921, quinientos oficiales alemanes - comandantes, oficiales de Estado Mayor General y técnicos expertos - se pusieron a trabajar en los hasta 57 distintos comités y subcomités creados ad hoc, analizando todos los aspectos de las operaciones de la pasada guerra, desde las operaciones en montaña a las de tanques; desde las de bombardeo hasta las de defensa aérea. Como reconocía el propio von Seeckt:

“Es absolutamente necesario sacar a plena luz las experiencias de combate y recogerlas mientras las impresiones adquiridas en el campo de batalla sean todavía recientes y un gran porcentaje de los oficiales experimentados estén todavía en posiciones de liderazgo”.


En 1921 los quinientos oficiales habían completado un estudio en profundidad de las lecciones derivadas de la guerra, del cual a su vez surgió la doctrina operacional alemana de la siguiente década. El texto, publicado en dos partes, en 1921 y 1923, fue conocido como Führung und Gefecht der verbundenen Waffen (Heeresdienstvorschrift 487) -comúnmente abreviado como "Das FuG"- (Liderazgo y Batalla de Armas Combinadas).(9)

Según afirma Habeck (10) el más sorprendente aspecto de las conclusiones a las que se llegaba era lo poco que las experiencias de la guerra habían modificado la comprensión fundamental de lo que para el ejército alemán constituía la forma correcta de combatir. De un modo significativo llegaron a la conclusión de que no había nada equivocado en la doctrina alemana; había sido únicamente la especial naturaleza del frente occidental, la fuerza combinada de los aliados y ciertos errores claves de los líderes militares alemanes lo que les había conducido a la derrota.

Seguiremos

Notas:
(2) James S. Corum, "The Roots of Blitzkrieg: Hans von Seeckt and German Military Reform", pág.18
(3) “Untersuchungsausschusses der Deutschen Reichtages, 1919/1928”. Citado en Corum, pag.22.
(4) “World War I: encyclopedia, Volumen 1”. Spencer Tucker, Priscilla Mary Roberts, pag 655.
(5) Corum, pag. 22.
(6) Fuller, “Tanks in the Great War”, pag 171. Citado en Corum, pp 22-23.
(7) James S. Corum “A clash of Military cultures: German & French approaches to technology between the World Wars” . USAF School of Advanced Airpower Studies, pag. 30.
(8) James S. Corum, "The Roots of Blitzkrieg: Hans von Seeckt and German Military Reform", pág.XIII..
(9) James S. Corum “A clash of Military cultures: German & French approaches to technology between the World Wars” . USAF School of Advanced Airpower Studies, pag. 18.
(10) Mary R. Habeck ,“Storm of steel: the development of armor doctrine in Germany and the Soviet Union, 1919-1939”; pp. 20-21.

Un saludo

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Mensajepor Javier Ormeño Chicano » Dom Jul 03, 2011 2:45 pm

¡Excelente compañero!. Intentaré aportar algo más adelante, sobre todo cuando trates de la serie Marder :sgm120:

Un saludo!
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Mensajepor kenubal » Dom Jul 03, 2011 9:11 pm

EL EMBRIÓN.

A la firma del Tratado de Versalles, en junio de 1919, sucedieron unos meses de confusión en el seno del ejército alemán. De los aproximadamente 350.000 hombres que aun le quedaban en el momento de la firma del Tratado, como una sombra de lo que fue el ejército imperial de 1913 (aprox. 800.000 hombres), todavía sobraban más de dos tercios de los de 1919 hasta llegar a los 100.000 hombres que como máximo quedaban autorizados por el mismo para la fecha tope, fijada en enero de 1921. Además de lo anterior, el Tratado prohibió a los alemanes la fabricación e importación de tanques, vehículos blindados, cañones antiaéreos, antitanque y artillería pesada, además de aviones de combate. La artillería quedaba limitada a no más de 204 cañones de 77 mm, 84 de 105 mm, así como a 252 morteros.

En resumen, el Reichwehr de posguerra estaría formado por un total de siete divisiones de infantería y tres de caballería, con un máximo de 4.000 oficiales; una sombra del pasado, apenas una guardia fronteriza frente a las cuarenta y nueve divisiones francesas, treinta polacas y veinte checas de aquel momento. Es fácil de comprender el extendido sentimiento de indefensión de la hasta entonces principal potencia militar y económica de Europa continental, y es fácil también entender la convulsa administración de la joven república alemana, que en sus catorce años de vida tuvo hasta veintiún gobiernos y trece cancilleres distintos.

Cuando von Seeckt disolvió el Estado Mayor General, como consecuencia de las disposiciones del Tratado, conservó no obstante su núcleo principal, la Sección de Operaciones, dentro del Truppenamt (oficioso Estado Mayor) mientras que otras secciones se repartían por distintos departamentos gubernamentales ajenos al de Defensa.

Veamos resumidamente la estructura básica del alto mando:

Oficinas subordinadas al Alto mando del ejército o Heeresleitung:

1. Allgemeine Truppenamt.
2. Allgemeine Heeresamt.
3. Heerespersonalamt.
4. Heereswaffenamt.


El núcleo del Truppenamt se dividía en cuatro secciones - de la T1 a la T4 – que eran básica y respectivamente: operaciones, organización, inteligencia y entrenamiento.

Haciendo hincapié en la parte que nos interesa para el desarrollo de este tema, además del Truppenamt podemos comprobar la existencia de la Oficina de armas, conocida en un principio como Reichwaffenamt (RWA) pero que a partir del 5 de Mayo de 1922 pasó a denominarse Heereswaffenamt (HWA). El HWA tenía como jefe a un general del mismo rango que el jefe del Truppenamt, y aproximadamente tanto personal como este (a mediados de los años veinte empleaba a 64 oficiales además de otros 21 encargados de las pruebas o test de los nuevos equipos).

En el mismo campo, además del HWA, se encontraba el inspectorado para el desarrollo de armamento. Era el deber de los servicios de inspección desarrollar ideas, doctrina y programas de capacitación para nuevos equipos, así como solicitudes de investigación y especificaciones de nuevas armas. Sólo apuntar, sin entrar en mayor detalle, que había hasta nueve diferentes ramas o especialidades dentro del inspectorado.

La responsabilidad para el desarrollo de armas y equipo recaía directamente en las manos del jefe del Waffenamt quien informaba directamente al comandante en jefe del ejército y al Ministro de Defensa.

El ejército alemán había establecido de esta manera un controlado, pero a la vez intrincado, sistema de desarrollo de armamento que englobaba principalmente además de al Truppenamt y en lo que concierne al desarrollo de vehículos blindados, por un lado al Inspecktorat 6 (In.6) y su sección dentro de la oficina de armas del ejército (HWA), el Waffenpruefwesen 6 (Wa.Prw.6) y por otro a los contratistas civiles.
In.6 era el responsable de elaborar los requerimientos de rendimiento que debían alcanzar los diseños y los aprobaba finalmente de cara al comienzo de su producción en serie.
Wa.Prw.6 controlaba el desarrollo de los proyectos y adjudicaba los distintos contratos de desarrollo y fabricación.

Continuará.
Un saludo

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Mensajepor kenubal » Lun Jul 04, 2011 5:48 pm

El Tratado de Versalles como límite.

El obligado cumplimiento por parte de Alemania de las disposiciones del Tratado era competencia de la “Military Inter-Allied Commission of Control” (también conocida como IAMCC o CMIC en su versión francesa) con delegación en el mismo Berlín y un militar francés, el General Charles Marie Edouard Mollet, a la cabeza como responsable principal del comprometido desarme militar alemán. Tanto este como el británico Brigadier-General John Hartman Morgan, cabeza de una de las subcomisiones del IAMCC, representaban a la línea más dura de la Comisión y, particularmente este último, nunca creyó en las intenciones alemanas de permanecer dentro de los términos del Tratado.(11) El espíritu alemán, su moral, no era acorde a lo firmado por los representantes alemanes en el Tratado y para desconcierto del General Mollet, su espíritu permanecía beligerante. Tal vez este extracto de un artículo publicado en marzo de 1942 por Gustav Krupp von Bohlen, propietario de la mítica compañía Krupp refleja de forma adecuada este espíritu dominante por aquel entonces:

“At that time (1919) the situation appeared almost hopeless. At first, it appeared even more desperate if one was not - as I was myself - firmly convinced that 'Versailles' did not mean a final conclusion. Everything within me - as within many other Germans - revolted against the idea that the German people would remain enslaved forever. (.…) The machines were destroyed, the tools were smashed, but the men remained; the men in the construction offices and the workshops who in happy cooperation had brought the construction of guns to its last perfection. Their skill had to be maintained by all means, also their vast funds of knowledge and experience. The decisions I had to make at that time were perhaps the most difficult ones in my life. I wanted and had to maintain Krupp, in spite of all opposition, as an armament plan - although for the distant future."(12)

Desde el día en que el Tratado entró en vigor, se podría decir que formó parte de la política nacional, y por supuesto de la del Reichwehr, el intentar esquivar y violar las disposiciones del mismo y continuar por tanto subrepticiamente el desarrollo de armas y equipos militares modernos. Una de las mejores formas de esquivar dichas disposiciones y al IAMCC, al menos por parte de las empresas de fabricación de armamento alemanas, era estableciendo filiales y/o comprando otras compañías en el extranjero, en donde continuarían sus trabajos de desarrollo y/o fabricación de nuevos equipos. Como ejemplo podemos ver que este fue el caso tanto de la mencionada Krupp con la compañía sueca Bofors, de la cual tomó el control en 1921, como de la Rheinmetall Borsig que adquirió en 1929 la compañía suiza Solothurn Waffenfabrik AG en donde fabricó desde subfusiles hasta fusiles antitanque. Debido a que la empresa Solothurn no tenía capacidad para la producción en masa, la Rheinmetall decidió trasladar parte de la producción a la empresa austriaca Waffenfabrik Steyr. Las armas fabricadas por la Steyr eran vendidas al mercado civil y militar a través de la empresa Steyr-Solothurn Waffen AG, con sede en Zúrich (Suiza).


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Foto de: Bundesarchiv via Wikimedia.

En la imagen superior vemos un infante alemán con un fusil antitanque Panzerbüchse Solothurn S18 de 20 mm en el frente ruso. Irónicamente, el ejército norteamericano estuvo a punto de adquirir esta arma en 1940.


Se podrían citar más ejemplos, como fueron los de de la compañía alemana Junkers y su rama sueca A. B. Flygindustri (13), la cual probó en 1931 un diseño de caza biplaza, o el de la filial holandesa de Pintsch que fabricó torpedos.

Enviados alemanes viajaron a España, Turquía y Finlandia organizando la producción de armas para los regímenes de Primo de Rivera, Kemal Ataturk, y Mannerheim (14). Fueron fabricados asimismo submarinos en Holanda, de acuerdo con los propios testimonios de Raeder en Nuremberg, por parte de los astilleros Vulcan-Werke Hamburg und Stettin AG , y otros dos pertenecientes a la firma Krupp: Germaniawerft de Kiel y AG Weser de Bremen que se habían radicado en la localidad holandesa de Feyenoord fundando en la misma un astillero denominado Ingenieurskantoor voor Scheepsbouw con el fin de conseguir con técnicos alemanes, experiencia y proyectos lo suficientemente avanzados para el arma submarina alemana, que pudieran ser utilizados una vez fuesen levantadas las restricciones(15) .

Pero los ejemplos anteriores referidos a compañías privadas se vieron acompañados por otras acciones a nivel institucional cuando a mediados de los años veinte el alto mando, incluido von Seeckt, llegó a la conclusión de que la mejor y menos detectable manera de desarrollar nuevos vehículos blindados era creando un pequeño número de modelos sobre los que la industria y el Heer pudieran experimentar. Cuando estos modelos hubieran sido testados y probados en profundidad, y las circunstancias políticas lo permitiesen, podrían entrar sin dilación en las cadenas de montaje.

Pero, ¿cómo encontrar campos de prueba que no fueran fácilmente detectados por los despiertos miembros de la IAMCC?. Había fundamentalmente dos caminos (16), el primero pasaba por utilizar (al estilo de Krupp) los contactos con la industria pesada sueca y desarrollar allí todo el proceso citado; o bien un segundo camino que permitiese a la revolucionaria Rusia soviética y la castigada Alemania, los dos parias de la política europea de aquel momento (tal y como los define Habeck), que profundizasen en su colaboración militar. Cabe recordar que ambos países ya estaban “en conversaciones” desde 1921, y que en verano de ese mismo año un grupo de expertos alemanes ya habían viajado a Rusia, aunque con pocos resultados prácticos en aquel momento. Al año siguiente se creó en el Truppenamt el Sondergruppe R(ussia) bajo la responsabilidad del Major Herbert Fisher, antiguo adjunto de Seeckt, y encargado a partir de entonces de los contactos del Reichwehr con Rusia. El Tratado de Rapallo de abril de 1922 fue a la vez conclusión y punto de partida de las conversaciones con Rusia de toda esa década (17) .

Después de que Alekséi Rikov (Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo de la URSS) llegase a calificar a von Seeckt como (18) “uno de los más firmes pilares de un sincero y cordial entendimiento entre Alemania y Rusia”, en algún momento de 1926 se tomó la decisión en Alemania de concentrarse en la segunda de las opciones, aunque manteniendo los contactos con los suecos. Después de las preceptivas negociaciones, el representante alemán Hermann von der Lieth-Thomsen y el soviético Ian Berzin firmaron el 9 de diciembre de 1926 un acuerdo por tres años para abrir una escuela de tanques en Kazán, además de un centro de desarrollo de aviones en Lipestk (Tratado del 15/04/1925) y otro de gases tóxicos, “Allgemeine erfahrene Institut", de nombre en código “Tomka” en Prichernavskaya en el área de Saratov.(19)

La escuela de blindados en Rusia (Panzerschule / Kampfwagenschule Kasan) de nombre en clave “Kama”, debía ser abierta en la primavera de 1927, aunque se demoró dos años más ante la falta de prototipos de tanques alemanes que poder mandar a la misma, según le correspondía a estos en el acuerdo firmado con los soviets, además del aporte financiero y de los correspondientes instructores.

En definitiva cabría concluir, tal y como sostiene Corum, que el desarme forzado y las restricciones a la fabricación y desarrollo de nuevos equipos al que se vio sometido el Reichwehr tuvo desventajas evidentes como las enunciadas pero también alguna ventaja, por muy irónico que resulte, visto en retrospectiva. La principal fue el hecho de que al contrario de lo que sucedió en los países vencedores, Alemania no se vio llena hasta los topes de equipos y armas sobrantes de la Gran Guerra, armas que se volvieron inevitablemente obsoletas en pocos años, pero cuya posesión hacía de difícil justificación ante los distintos parlamentos o la opinión pública de los distintos países, la adquisición o el gasto en el desarrollo de nuevos equipos militares. Como ejemplo de lo anterior podemos comprobar cómo el ejército francés tenía en 1940 - en el momento de la ofensiva alemana - todavía en servicio activo un total de 1.297 tanques Renault FT17: 1062 de ellos en Francia y 235 en las colonias. El mismo o similar Renault que había servido en la Primera Guerra Mundial todavía se encontraba en servicio en su ejército más de veinte años después de su finalización.

Notas:

(11) Richard J. Shuster. “German disarmament after World War I: the diplomacy of international arms inspection, 1920-1931”, pág 73.
(12) En http://www.globalsecurity.org/military/ ... upp-04.htm
(13) Fundada en enero de 1925, oficialmente Junkers controlaba solo el 50% de la compañía, máximo permitido por la normativa sueca para inversores extranjeros, pero en la práctica controlaba un 32% adicional a través de testaferros de nacionalidad sueca.
(14) E. J. Gumbel, “Inspection For Disarmament”. Columbia University Press, 1958, pág 203-219.
(15) Para el que tenga curiosidad, un enlace interesante: http://www.dutchsubmarines.com/export/export_ivs.htm
(16) Mary R. Habeck ,“Storm of steel: the development of armor doctrine in Germany and the Soviet Union, 1919-1939”; pp. 80-84.
(17) Mas allá de la bibliografía referenciada, más extensa, a quien le pueda interesar tiene un breve pero interesante artículo en http://www.feldgrau.com/articles.php?ID=23
(18) F. L. Carsten, Francis Ludwig Carsten “The Reichswehr and politics, 1918 to 1933”. University of California Press, 1973, pag 236.
(19) Se pueden consultar las distintas escuelas y centros de entrenamiento abiertos en Rusia durante el periodo 1922-1933 en http://www.axishistory.com/index.php?id=10182

Continuará.
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LOS PANZERJÄGER Y SUS VEHÍCULOS.

Mensajepor kenubal » Mar Jul 05, 2011 2:28 pm

EVOLUCIÓN Y DESARROLLO.

LA DOCTRINA DE USO DE LAS FUERZAS ANTITANQUE:


La guerra posicional de la I Guerra Mundial simplificó en cierto modo el mando y el control de los distintos ejércitos pero remarcó el problema de la movilidad operacional. Las lecciones de la Gran Guerra enseñaron a los alemanes que los ejércitos se habían vuelto tan grandes que habían perdido su capacidad de maniobra, al menos sin vincular la misma de forma significativa a la infraestructura preexistente del ferrocarril. Las comunicaciones en aquel momento se basaban en el telégrafo y el teléfono, lo que dificultaba aún más el control de grupos dispersos.

Control en un ejército significa no sólo la capacidad de difundir órdenes, sino también de reunir y distribuir la información y, lo que es más importante, la capacidad de sincronizar y coordinar diferentes ataques para lograr un estado final operativo integrado. En lugar de una guerra estática de trincheras, alambre de espino y puntos de fuego fijo, la futura guerra iba a ser protagonizada por tanques y vehículos blindados, de gran movilidad. Los problemas técnicos de la maniobra operacional fueron resueltos en principio por la creciente motorización y la tecnología de radio. Pero estaba claro que había que adaptar el resto de armas a una guerra de maniobra.

Ya hemos visto como las experiencias alemanas de la Primera Guerra Mundial con los tanques aliados habían dejado un poso de preocupación en el alto mando y respetados autores de posguerra como Fritz Heigl o Ernst Volckheim también hicieron hincapié en el asunto.

Un artículo de Ernst Volckheim titulado “Tanques y Defensa Antitanque” (Der Kampfwagen und Abwehr dagegen) publicado en 1925, postulaba claramente al tanque como principal arma antitanque, declarando que esta tenía que ser su principal misión. Contradecía de esta manera la doctrina establecida en Das FuG (R. E. 487) al argumentar a favor de un uso defensivo de los tanques. La brigada o el regimiento situados a la defensiva deberían de mantener sus tanques en reserva de cara a un posible contraataque contra los tanques y tropas enemigas que hubieran sido capaces de penetrar las posiciones defensivas propias. En 1924 había postulado por una defensa contra los tanques enemigos que hacía hincapié en los puestos avanzados y las tropas de reconocimiento bien adelantadas en la línea del frente, estableciendo puntos fuertes con cañones de campo y morteros de trinchera, en modo de fuego directo, a lo largo de las esperadas vías de aproximación de los tanques enemigos manteniendo los tanques propios en la reserva al modo descrito anteriormente. Según afirmaba Volckheim, el cañón de campo(20) era una excelente arma antitanque y por tanto la artillería debería destacar secciones de los mismos, camuflándolos cuidadosamente y permitiendo su uso únicamente para misiones de apoyo de fuego directo, de modo que no fueran detectados previamente y anulados por fuego de contrabatería(21) . Reemplacemos los cañones de campo y los morteros de trinchera, que postulaba Volckheim en 1924, con cañones antitanque y tendremos el embrión de las extremadamente eficaces tácticas antitanque alemanas de la segunda guerra mundial.


Imagen
Foto de: Bundesarchiv via Wikimedia.

Arriba vemos un grupo de soldados alemanes con un mortero de trinchera (minenwerfer) de 25 cm. Armas como esta podían ser utilizadas en tiro directo o el tradicional parabólico.


Un poco más adelante en el tiempo, ya en 1929, vemos como uno de los libros de texto utilizados en la mencionada escuela de Kama, (en realidad un compendio de las doctrinas tácticas utilizadas por el Reichwehr a finales de los años veinte) escrito por el Major Siebert, “Atlas to Leadership and Battle(Atlas zu F.u.G.I.: Ein Anschauungs-Lehrbuch) establecía que cuando en una guerra móvil el ejército se mantuviese a la defensiva, las unidades de tanques apoyadas por infantería y artillería se mantuviesen en reserva como posible fuerza de contragolpe. Los tanques eran pues de nuevo contemplados como un importante arma antitanque, aunque sin embargo en una conferencia celebrada a finales de los años veinte, el ministro Wilhelm Groener (Reichswehrministerium) ya hablaba de la necesidad de desarrollar cañones antitanques más potentes (mayores de 47 mm), de la motorización de las unidades antitanques y del desarrollo de armas automáticas de calibres entre 13 y 20 mm.

En términos de doctrina defensiva alemana, el problema del tanque planteaba dos preguntas distintas. En primer lugar, ¿cómo podrían las defensas alemanas resistir contra el ataque de tanques y/o tanques e infantería enemigas? En segundo lugar, ¿cuál era el mejor uso defensivo de las nuevas unidades de tanques alemanas?. Los alemanes enmarcaron las respuestas a ambas preguntas dentro del esquema de la – así denominada - Defensa Elástica.

Ludwig Beck, en su Truppenführung (liderazgo de tropas) de 1933 consideraba las medidas de defensa antitanque como secundarias frente al problema central de detener los ataques de la infantería enemiga apoyada por la artillería. De acuerdo con los nuevos manuales de campo alemán, y según establecía previamente en un informe de 1932 Oswald Lutz (Inspector de las tropas motorizadas en 1931), la clave para derrotar los ataques de las fuerzas combinadas enemigas era la separación de las fuerzas de tanques e infantería del enemigo. Los soldados alemanes eran pues entrenados para concentrar el fuego de sus armas ligeras contra los soldados de infantería enemigos con el fin de conseguir separarlos de los tanques propios (22) .

Mientras se destruían las fuerzas atacantes de infantería, se suponía que los defensores alemanes evitarían a los tanques enemigos acompañantes, permitiendo que atravesasen sus principales posiciones y dejando la destrucción de estos monstruos de metal a equipos antitanque especialmente designados a tal efecto. Una vez que hubiera sido destruido el ataque principal de infantería del enemigo, cualquier tanque superviviente se podía considerar vulnerable y relativamente insignificante desde un punto de vista táctico. Dichos tanques, deambulando a través de las zonas defensivas alemanas como elefantes solitarios, podrían ser despachados casi como un deporte por las armas antitanques situadas en la retaguardia.

Las medidas específicas prescritas para la defensa antitanque fueron en su mayoría codificaciones de las prácticas defensivas de 1918. Los tanques iban a ser neutralizados por una combinación de obstáculos, campos de minas y armas antitanques, entre las que se encontraban los morteros de trinchera, cañones antitanque y la artillería, pero sobre todo por la compañía divisional antitanque, prevista ya entonces como una formación motorizada. Aunque los fusiles antitanques estarían disponibles en cualquier parte de la zona defensiva alemana, los sirvientes de las armas antitanque y la artillería de fuego directo generalmente estarían ubicados detrás de la línea principal de resistencia.

Vemos como lo postulado por Lutz en 1931 es similar a como lo hacía Volckheim en 1924. También, y como este último, Lutz defendía el uso de los cañones antitanque en una posición retrasada con respecto a la línea principal del frente (23) . Los cañones antitanque debían ser desplegados en profundidad dentro del dispositivo defensivo propio, y siempre basando dicho despliegue en la evaluación previa e independiente del terreno y de las posibles vías de aproximación del enemigo, por parte del comandante de la compañía antitanque con la misión de establecer un fuerte y cohesionado frente antitanque en cooperación con la artillería convencional. Lutz ponía el acento en evitar a toda costa la dispersión de las armas antitanques, concepto este que veremos repetido una y otra vez a lo largo del tiempo. Insistía en que los cañones de toda la compañía antitanque se mantuviesen juntos y actuasen en masa con una concentración de los mismos sobre tres kilómetros por detrás de la línea principal del frente dando a los sirvientes un tiempo de despliegue de entre seis a ocho minutos.

Imagen
Imagen de Autogallery.org.ru

Aunque algunas secciones de cañones antitanque podrían ser conectadas a los elementos más adelantados en determinadas circunstancias, los alemanes pensaban que estas armas podían utilizarse más eficazmente como un "respaldo" para el sistema principal de trincheras de la infantería. Pensaban de esta manera que las armas antitanque algo retiradas de la primera línea de combate estarían relativamente a salvo de cualquier bombardeo preliminar de artillería, y por tanto libres para enfrentarse a las penetraciones masivas de tanques cuando fuese necesario, siendo así capaces de enfrentarlos sin el estorbo de la infantería enemiga.

La doctrina alemana también permitía la creación de grupos especiales de asalto antitanque compuestos por pequeños equipos de soldados de infantería que intentasen destruir los tanques enemigos con minas y cargas explosivas desde corta distancia. Como siempre, se esperaba que, de ser necesario, todas las unidades alemanas contraatacaran enérgicamente a fin de recuperar cualquier posición perdida, incluso si había sido ocupada temporalmente por tanques hostiles.

Vemos en el siguiente extracto, un estudio de inteligencia norteamericano de 1945 acerca del ejército alemán, en el que entre otras cosas se describen las tácticas y despliegues tipo de éste, como los alemanes mantuvieron durante toda la guerra este sistema de despliegue del armamento antitanque en profundidad esbozado anteriormente, con algún elemento adelantado, sistema que veremos más delante de nuevo más desarrollado por parte del General Eimannsberger.

Creo que vale la pena dejar el texto original sin traducir:

“German antitank guns are disposed in depth, with some well forward. They often are dug in and carefully concealed to prevent the enemy from discovering the location and strength of the antitank defenses prior to attack. In emplacing antitank guns, the Germans prefer positions in enfilade or on reverse slopes. They normally employ two to three antitank guns in each position, protecting them from infantry attacks with light machine guns. Ranges at which the Germans open fire upon hostile tanks vary according to the caliber of the gun and its position. Although single antitank guns sometimes engage enemy tanks at ranges up to 1,000 yards, main antitank defenses usually hold their fire until the range is reduced to about 150 to 300 yards. The employment of close-combat antitank teams supplements the antitank defense. When the hostile tank attack is repulsed, the antitank guns move to alternate positions.”(24)

A lo largo de los años treinta, la doctrina antitanque alemana, por tanto, se corresponde en cierta medida con las técnicas que se habían aprendido antes, en 1917-1918, tal y como hemos visto con anterioridad. La primera tarea de las fuerzas defensivas era detener a la infantería enemiga y, una vez conseguido, los tanques enemigos quedarían entonces aislados y a merced de las armas antitanques alemanas y de los equipos de asalto. Por otro lado prácticamente todos los escritos alemanes sobre guerra antitanque en el período de entreguerras se basan en la suposición de que los tanques sin infantería de apoyo eran lastimosamente vulnerables a las armas antitanques, un dogma de fe, alcanzado en los difíciles últimos días de la gran guerra.

Durante esos años se polarizaron los debates en el Reichwehr en torno a dos “escuelas” principales en lo que se refiere a los medios antitanque vs. tanque como arma decisiva. Una de ellas establecía que los medios antitanque eran demasiado poderosos para hacer del tanque el arma decisiva que se presuponía por parte de muchos oficiales o los seguidores del “tank-only” de Fuller, mientras que la otra, bien al contrario, postulaba que eran inútiles en una guerra de maniobra lejos de un frente estacionario. Como muestra del primer grupo cita Habeck (25) el caso de un comandante alemán que intentaba demostrar su argumentación en este segundo sentido poniendo el ejemplo de como la artillería de costa en los Dardanelos había provocado la retirada de la flota británica (en la PGM), equiparando la artillería anticarro y los tanques a una y otra respectivamente, e intentando demostrar con semejante argumentación la poca utilidad de los tanques cuando tuvieran que enfrentarse a una fuerte posición defensiva antitanque. Es una lástima, para la solidez de la comparación, el hecho de que los acorazados no pudieran salir del agua, ni flanquear un estrecho como el de los Dardanelos.

Notas:

(20) Supongo que Volckheim hace referencia al 7.7cm Feldkanone, aunque pudiera ser también el 7.62cm Infanteriegeschütz L16.5 utilizado por los batallones de asalto.
(21) James S. Corum, "The Roots of Blitzkrieg: Hans von Seeckt and German Military Reform", pág 129.
(22) En Timothy A. Wray, “Standing Fast: German Defensive Doctrine on the Russian Front during World War II, Prewar to March 1943”, U.S. Army Command and General Staff College. Fort Leavenworth, Kansas. Library of Congress Cataloging in Publication Data. Pags. 16-18.
(23) Robert M. Citino. “The Path to Blitzkrieg. Doctrine and training in the German Army, 1920-39”, pág. 203.
(24) U.S. War Department Technical Manual TM-E 30-451: “Handbook on German Military Forces” ; March 1945, pág IV-25
(25) Mary R. Habeck ,“Storm of steel: the development of armor doctrine in Germany and the Soviet Union, 1919-1939”, pág 141.

Continuará.
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LOS PANZERJÄGER Y SUS VEHÍCULOS.

Mensajepor PatricioDelfosse » Mar Jul 05, 2011 2:52 pm

kenubal escribió:Es una lástima, para la solidez de la comparación, el hecho de que los acorazados no pudieran salir del agua, ni flanquear un estrecho como el de los Dardanelos.

Soberbio remate para una excelente nota :wink:
Pato

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LOS PANZERJÄGER Y SUS VEHÍCULOS.

Mensajepor kenubal » Mié Jul 06, 2011 3:56 pm

Los oficiales alemanes que minusvaloraban la utilidad de los tanques ante la supuesta mayor potencia de las nuevas armas anticarro tuvieron un fuerte apoyo dentro del alto mando en la nueva cabeza del Truppenamt, el General Wilhelm Adam, jefe del mismo desde el 31 Octubre de 1930 al 30 Septiembre de 1933. En un viaje de éste a Moscú, en noviembre de 1931, para tratar de los temas propios de la colaboración militar alemana con los rusos, sostuvo una conversación con el General Voroshilov acerca de la guerra mecanizada (conversación que éste último consideró lo suficientemente importante como para transcribírsela a Stalin y de esta manera llegar hasta nosotros) (26) e hizo referencia a la, bajo su punto de vista, creciente importancia del armamento antitanque en la guerra futura, “debemos prestar especial atención a las armas antitanque; con buen armamento antitanque los tanques no tendrán gran importancia”. Habeck nos traslada el párrafo siguiente de lo expuesto por Adam, siempre según fue transcrito por Voroshilov:

(…) Estoy de acuerdo en que como protección antitanque, los tanques también son necesarios. Pero algunos dicen que los tanques decidieron la guerra. No puedo estar de acuerdo con esto. Los tanques consiguieron semejante importancia al final de la guerra solamente porque nosotros, los alemanes, ya estábamos debilitados. Los tanques no decidieron la guerra. Se tiene que ver que los tanques fueron destruidos cuando las defensas fueron buenas. Durante la guerra mundial en mi sector divisional, de treinta y seis tanques, se destruyeron veinticuatro en veinte minutos. Y quiero subrayar que no es verdad que los tanques decidieron la guerra….

Voroshilov alegaba contra lo afirmado por Adam lo previsible, que los argumentos de este podían valer en un frente posicionalmente estable pero no en el escenario de una guerra de maniobra. Adam respondía fiando todo a la existencia de una buena artillería y un tanque que combatiera a los tanques enemigos, pero poniendo a estos en último lugar:

“si usted plantea la cuestión de dónde gastar el dinero, entonces yo coloco a los tanques en último lugar…”.

Es decir, Adam le otorgaba al armamento antitanque un papel dominante sobre el campo de batalla, bien sea este último sobre un frente estabilizado o de maniobra y fiaba la lucha antitanque sobre todo a la artillería antitanque, con mucho menor énfasis en el tanque como arma antitanque.

Como muestra de las distintas posturas y de lo vivo por aquel entonces del debate, tenemos al Coronel Alfred von Vollard Bockelberg(27) , uno de los impulsores de la motorización del Heer, que sostenía la postura contraria a Adam. Bockelberg creía que los tanques podrían sobrepasar cualquier defensa antitanque mediante el uso adecuado del terreno, empleando distintas vías de aproximación e incluso destruyendo los cañones antitanques enemigos (28), de forma tal que una vez atravesada la pantalla antitanque los tanques pudiesen completar su misión.

En otro caso, un general retirado elogió la capacidad de los fusileros antitanques "casi invisibles" de hacer presa en los tanques(29) . Otro oficial alemán hablaba por muchos cuando afirmaba que las experiencias en la Guerra Civil española confirmaban que "la defensa es superior" a los tanques ya que cada duelo tanque/cañón antitanque en España había supuestamente terminado con victoria para los segundos(30).

Esta impresión general de lo sucedido en España como una victoria de los medios antitanques sobre los tanques fue también compartida por los soviéticos, tal y como recoge Habeck(31). Según ésta, a su vuelta a Moscú, Nikolai Voronov, consejero militar del Ejército republicano y que dirigió a su artillería durante el cerco de Madrid, informó al alto mando soviético que la contienda española había demostrado que los cañones antitanques “eran difíciles de encontrar, casi imposibles de destruir y muy efectivos”. Esta supuesta creciente fortaleza de los medios antitanques fue reconocida también por Tukhachevskii, aunque rechazando la creencia de que pese a todo la misma fuese tal que impidiese la guerra de maniobra. Sencillamente la fuerza ofensiva debería de ser más potente y más concentrada para conseguir la ruptura.

Pese a lo comentado, una omisión notable en un hipotético listado alemán de armas antitanque de los años treinta fue el tanque en sí mismo. El General austriaco Ludwig Ritter von Eimannsberger, un prolífico escritor en materia antitanque (en el que nos pararemos con más detalle luego), autor de "Der Kampfwagenkrieg" (J.F. Lehmanns Verlag, München, 1934 y una segunda edición en 1938) caracterizaba a la mayoría de oficiales alemanes cuando escribía en 1934, que: "el principio reclamando al tanque como la mejor arma antitanque ha sido ya sobrepasado e interpretado como falso". Como otras facetas de la doctrina alemana, esta creencia se derivaba también de los recuerdos de la primera guerra mundial, en la que los tanques alemanes no habían desempeñado tal papel. Los diseños de tanques alemanes en la década de 1930 proporcionan las evidencias físicas de este prejuicio, ya que pocos tanques en producción anteriores a septiembre de 1939, montaban un cañón antitanque verdaderamente eficaz.


Imagen
Foto de: http://forum.axishistory.com

Eimannsberger (en la foto superior) probablemente uno de los autores más respetados y leídos de la década de los treinta, y no sólo en el Heer, se retiró del ejército austriaco en 1930 incorporándose al alemán en 1938. Postulaba que el tanque era exclusivamente un arma ofensiva a escala estratégica, en ningún caso adecuado para ataques tácticos a pequeña escala, contraataques o defensa.

Para la defensa antitanque, von Eimannsberger planteaba un patrón de despliegue de los cañones antitanque de un regimiento de infantería, en tres líneas principales de defensa bajo la regla de 6-12-6, cubriendo un frente de dos kilómetros de ancho. Esa defensa, según sostenía, sería entonces capaz de enfrentarse a un ataque de aproximadamente unos 50 tanques enemigos en su sector sin verse superada.

En el próximo post veremos con más detalle lo postulado por Eimannsberger.

Notas:

(26) “Zapis’ Besedy Narkomvoenmora t. Voroshilova s Nachal’nikom Genshtaba (truppenamt) Reikhsvera gen. Adamom. (19.XI.31 –19-22.10,” RGVA, f. 33987, op. 3, d. 375, ll. 26-32, citado en Habeck pág 141- 142.
(27) Inspector de las tropas motorizadas en 1926 y posteriormente sustituido en 1929 por von Stülpnagel cuando Bockelberg fue nombrado responsable del Heereswaffenamt. Acuñó el término Kraftfahrkampftruppen para referirse a las tropas de combate motorizadas.
(28) Mary R. Habeck ,“Storm of steel: the development of armor doctrine in Germany and the Soviet Union, 1919-1939”, pág 142.
(29) Citado en Habeck. Ludwig Ritter von Eimannsberger, “Panzertaktik,” Militär-Wochenblatt, no. 26 (8 January)
(30) Ib.idem. Major Sieberg, “Untitled commentary on fighting in Spain”, Militär-Wochenblatt, no. 33 (11February 1938):pag. 2097.
(31) En Habeck, pág 265.

Continuará.
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Los Panzerjäger y sus Vehículos.

Mensajepor kenubal » Jue Jul 07, 2011 1:18 pm

Por su interés vale la pena detenerse un momento en lo postulado por Einmannsberger, (en el fondo una evolución de lo propuesto poco antes por Lutz) por lo que reproduzco a continuación, ya traducido del francés, el artículo publicado en 1935 en la Revista Militar Francesa por un anónimo “Capitán X” en el que analizaba lo expuesto por von Eimannsberger en su obra “Der Kampfwagenkrieg”.
Podemos ver en el despliegue y la dotación de cañones antitanque propuestos por este casi un calco de como se hará en una División de infantería alemana de 1939.

Veámoslo a continuación,(para evitar dificultar la lectura al poner en cursiva el texto publicado en la Revista Militar Francesa, mejor lo coloreo):

“El cañón antitanque es un arma capaz de perforar 30 mm de blindaje a 500 metros con un ángulo de 60 grados. Dicho resultado podría obtenerse con calibres comprendidos entre 37 y 47 mm que fueran capaces de disparar un proyectil explosivo, ya que es importante que el primer impacto ponga fuera de combate a la unidad enemiga. En 1918, en los pocos casos en que se pudo utilizar el fusil antitanque de 13 mm, se llegó a situaciones en que los tanques enemigos no cesaban la lucha hasta después de haber tenido sucesivamente heridos a todos los miembros de su tripulación. Por eso el general von Eimannsberger prefiere el calibre de 47 mm, ya que tal cañón puede utilizarse como arma de apoyo por la infantería de forma que contra los infantes enemigos utilice como munición botes de metralla.

La cadencia de disparo del cañón será del orden de 40 disparos por minuto, con un campo de tiro lateral de 150 grados, y un escudo para proteger a sus sirvientes, todo con un peso total de 350 a 400 kgs.

Se pregunta Eimannsberger si, en todas las circunstancias, este cañón podría cumplir el papel asignado. En el caso de que el enemigo pretenda cubrir la progresión de sus tanques en profundidad aprovechándose de la niebla o del tendido de cortinas de humo, estas armas serán ciegas e ineficaces contra los vehículos enemigos. En 1917 y 1918, los ataques de tanques siempre han encontrado ventajas en operar en la niebla. Pero los tanques de 1918 eran máquinas lentas, los tanques modernos son rápidos. Utilizar la niebla con estos vehículos es renunciar a los beneficios de la velocidad, es prohibir las acciones profundas y repentinas. La niebla es más una molestia que un apoyo para los tanques modernos.

La organización de las unidades antitanques:

No puede haber ninguna duda en el hecho de que los cañones antitanque deben de estar en posesión de la infantería. En todas las circunstancias la infantería debe asegurar su protección contra los blindados, en reposo o en combate; esta protección permanente no estaría ciertamente asegurada con material dependiente de otra arma.

¿Cuál es el número de cañones necesario? Dado el alcance efectivo de estas armas y las velocidades alcanzables por los tanques, se puede aceptar que, en promedio, un cañón antitanque no tiene la posibilidad de poner fuera de combate a más de 3 blindados enemigos antes de ser neutralizado. Un batallón recibe a menudo un sector defensivo de dos kilómetros de ancho. En este frente de dos kilómetros por lo general puede llegar a enfrentarse a unos 50 tanques, que podrían llegar a ser cien si es un área donde el enemigo realice un esfuerzo particularmente importante. Un simple cálculo muestra que, en estas circunstancias, un batallón debe disponer para conservar estos 2 kilómetros de frente, y siguiendo la situación propuesta, de 16 a 32 cañones. La densidad de estos debe ser ajustada para cada situación en particular y del terreno. Cada batallón tendrá por lo tanto de un número fijo de cañones que se reforzarán, según proceda, con unidades antitanque de los escalones superiores del mando.

Von Eimannsberger propone asignar a cada batallón una compañía de seis cañones (tres secciones de dos cañones más una de reabastecimiento y de siembra de minas). Esta compañía tomaría el lugar de la compañía de ametralladoras cuyas secciones se dividirían entre las compañías de fusileros si se considera necesario mantener ametralladoras pesadas en el batallón. No habrá ninguna formación antitanque a nivel de regimiento, pero sí una compañía de ametralladoras de gran calibre para la defensa antiaérea. La División estará dotada de un batallón anticarro que comprenda tres compañías idénticas a la del batallón. Las reservas generales consistirán en regimientos antitanques formados por tres batallones (9 compañías). Lo ideal sería que todas las compañías dispusiesen para el transporte de sus piezas de tractores capaces de circular por el campo de batalla. Esto no siempre será posible en tiempos de paz y se espera que muchas unidades sean de tipo hipomóvil.

La organización de las posiciones:

Una posición defensiva, obviamente, debe ser capaz de resistir un ataque de tanques y uno de artillería. En cuanto a soportar un ataque de este último tipo, parece razonable y prudente no hacer demasiados cambios en los dispositivos que han resultado probados durante la guerra. En el caso de las Divisiones alemanas, en cada subsector de un regimiento (de un promedio de 2 kilómetros de ancho) siempre hay un batallón de primer escalón en los puestos de avanzada y como guarnición de la línea principal de la resistencia. Un segundo batallón (Bereitschafts-Abteilung) ocupa la posición de cobertura de la artillería. El tercer batallón, en reposo, se encuentra en reserva de la División. El enemigo, primero tiene que superar las sucesivas resistencias de los diversos puntos de apoyo que constituyen los puestos de avanzada y, a continuación, hacer frente a la línea principal de resistencia. Si se pudiera, a la fuerza, serán objeto de los contraataques de los batallones de segunda línea y más tarde por los batallones de la reserva.

Antes de examinar cómo se puede adaptar a la defensa antitanque, es conveniente precisar qué principios rigen el empleo de los cañones antitanque:

Se podrían agrupar los cañones antitanque en centros de resistencia, auténticos erizos con armas hacia todos sus lados. Parece más ventajoso organizar barreras paralelas al frente, con las armas lo suficientemente cerca para que no existan lagunas entre los campos de tiro. Unidades de fusileros se colocarán trescientos metros por delante de los cañones. Es importante que en el momento en que los cañones deban atacar a los tanques enemigos, no sean neutralizados por los disparos de la infantería enemiga. Esta infantería se bloqueará y se clavará al suelo lo suficientemente lejos de los cañones como para que el fuego de sus armas automáticas no pueda ser eficaz.

El disponer fusileros trescientos metros por delante de los cañones conseguirá estos resultados. Tampoco se puede organizar la defensa antitanque demasiado cerca del frente enemigo, porque los cañones tienen un tamaño difícil de ocultar en el terreno. Si son identificadas sus posiciones antes del ataque, podrían ser fácilmente destruidos por la artillería enemiga.

En el sistema de defensa expuesto anteriormente y utilizado durante la guerra, todo contribuye a la conservación de la línea principal de resistencia. Los batallones del segundo escalón y los de reserva se dedicaran a, si es posible, reocupar el terreno ocupado por el enemigo. La defensa mantiene así una cierta elasticidad debido a este juego de contraataques.

Si el enemigo ataca con tanques, ya no puede haber ninguna duda sobre los contraataques de los batallones traseros. No hay más elasticidad en la defensa. Hay que bloquear el ataque donde se pueda y si este intento falla sólo queda retrasar el avance del enemigo para dar tiempo al mando de conjurar el peligro con sus reservas. ¿En qué línea se debe de intentar bloquear el ataque enemigo? Debe elegirse aquella en donde el intento tenga la mayor probabilidad de tener éxito, mientras ello no implique abandonar al enemigo una profundidad de terreno demasiado importante.

El general von Eimannsberger disponía esa línea de detención a la altura de los batallones del segundo escalón y es en esta línea donde concentraba la mayor parte de los medios antitanque. Con sus seis cañones antitanque, el batallón de primer escalón ya puede organizar un dispositivo antitanque sin lagunas (un cañón cada 300 metros de frente). El establecimiento de algunos campos de minas fortalecerá esta defensa. Este batallón se dispondrá en dos líneas, dos compañías de fusileros constituirán una fuerte línea de defensa con suficiente potencia de fuego de la infantería y que no pueda ser roto por un ataque precedido por preparación artillera o apoyado por tanques. A 1000 o 1500 metros por detrás, lo suficientemente lejos para que sus cañones no hayan sido localizados, se dispondrá la compañía de cañones. La tercera compañía de fusileros se habrá desplegado antes a unos trescientos metros de los cañones para lograr el dispositivo mencionado anteriormente.

La posición a ocupar por los batallones del segundo escalón, la línea de detención, será trazada por lo menos a 3 kilómetros del escalón más avanzado, con el fin de permanecer inmune al fuego eficaz de la artillería enemiga. La distancia que la separará de la posición avanzada sin embargo será de aproximadamente 1.000 metros ya que esta primera posición se extiende en una profundidad de cerca de 2 km. Cada batallón de este segundo escalón será reforzado con una compañía antitanque divisional. Dos compañías de fusileros cubrirán de nuevo los cañones a 300 metros por delante de estos. La tercera compañía puede constituir algunos centros de resistencia a retaguardia de la línea. La línea de detención dispondrá también para la lucha antitanque del apoyo de las baterías más avanzadas del dispositivo de artillería e incluso de alguna de las piezas antiaéreas emplazadas en las proximidades.

Con respecto a los batallones en reserva podemos considerar emplearlos para organizar una tercera posición detrás de la artillería de campaña. Si pudieran estar equipados con medios de transporte rápido podemos esperar a utilizarlos para reforzar una parte de la línea de detención o para cubrir un flanco expuesto. Sin embargo, cuando los tractores todoterreno fueran asignados a compañías de cañones, se puede tratar de utilizarlos rápidamente para cegar una brecha que ocurriera recientemente en el dispositivo defensivo.

En cuanto a los regimientos de cañones de la reserva general, será posible reforzar con ellos seriamente la defensa antitanque de una división que necesitemos sea capaz de una fuerte resistencia. La asignación de un regimiento a una división (recordemos que supuestamente todavía ocupan un frente de 6 kilómetros  2 kilómetros por regimiento) permitirá una densidad de 6 cañones por kilómetro en la posición más adelante y 12 en la línea de detención. Para las grandes unidades reservadas, para el mando siempre será de interés asignarles medios rápidos de transporte para que puedan intervenir rápidamente, en caso de ruptura del frente. También se puede considerar la constitución de grandes unidades con una determinada organización y especialmente calificadas para oponerse al avance de importantes fuerzas acorazadas.

Se ha observado que, como resultado de la incapacidad para contraatacar con infantería contra tanques, es más pertinente combatir por conservar la línea principal de resistencia. Sin embargo, debe tenerse en cuenta el caso en que la División a la defensiva tenga también tanques. No se admite el uso de estos en contraataques. Los tanques puestos a disposición de una división nunca serán muy numerosos y no actuarán en un frente estrecho. De resultas de ello, serán rápidamente rodeados y destruidos por la masa de los tanques enemigos sin poder obtener un resultado significativo. Sólo con un ataque real, y con medios similares a los que ha puesto en práctica el enemigo, se podrá recuperar el terreno. Debe señalarse también que con el empleo de los tanques no podrá subsistir este método de defensa elástica que constituye la maniobra en retirada. El soldado que intente retirarse será siempre atrapado por el tanque rápido. No será posible negarse a combatir. Los ejércitos de los países pobres se ven limitados en su retirada por un procedimiento de maniobra de los más ricos.

Para la organización trazada por von Eimannsberger, este propone que se adscriban 72 cañones antitanque a cada división y que se creen fuertes reservas con medios de este tipo. Considera que estas aplicaciones no son exageradas. Permiten sólo responder a débiles ataques blindados y, en el caso de ataques poderosos, el tener el tiempo estrictamente necesario para que el mando tome sus disposiciones.

Algunos creen que podría hacerse un ahorro utilizando el tanque como arma antitanque. ¿Cuál es el resultado que se podría obtener así? Suponiendo que tan pronto el ataque enemigo comience, todas las fuerzas de tanques estacionados en la región sean rápidamente reunidas para la ejecución de una contraofensiva, incluso admitiendo que lograran destruir las fuerzas blindadas del adversario que forzaran el frente, ¿esta victoria devolvería la vida de los soldados masacrados?, ¿se puede deliberadamente hacer correr a la infantería el riesgo de un desastre total? El mando alemán, dejando a su infantería desarmada ante los tanques, incurrió en graves responsabilidades en 1918. ¿Y qué son las capacidades de los tanques de 1918 comparadas con los del futuro?


Un texto, el anterior, a mi modo de ver muy interesante, que nos sirve a la vez como resumen y compendio de lo propuesto por el general austríaco en su “Der Kampfwagenkrieg”. Cabe únicamente añadir que las Divisiones Blindadas propuestas por von Eimannsberger consistían en dos brigadas de tanques, una brigada Jäger, dos batallones de ingenieros, un batallón de vehículos blindados y tres batallones de artillería. Los batallones de artillería debían ser equipados con cañones de “triple propósito” que sirvieran indistintamente como cañones de campo, antitanques y antiaéreos. A su vez uno de los tres batallones de artillería estaría equipado con artillería autopropulsada.


Imagen

En el esquema anterior podemos ver la disposición propuesta por Eimannsberger de las defensas antitanque en la porción del frente defendida por un regimiento con dos batallones, uno en avanzada con seis Pak y otro en la línea principal de resistencia, a unos tres kilómetros del frente reforzado con una compañía antitanque divisonal. El tercer batallón que no sale en el esquema se mantendría en reserva.

Notas:

(32) Revue militaire française nº 168, año 105 (pags 359-386). Publicada en junio de 1935. Capitaine X: “Analyse de l’ouvrage du general autrichien von Eimannsberger: “La Guerre des Chars (Der Kampfwagenkrieg)”.


Continuará.
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LOS PANZERJÄGER Y SUS VEHÍCULOS.

Mensajepor kenubal » Sab Jul 09, 2011 10:36 am

Con lo postulado por von Eimannsberger queda claro como algunos oficiales establecieron una clara división del trabajo entre los tanques y la infantería. Las unidades Panzer, se utilizarían exclusivamente en funciones ofensivas, incluso dentro de escenarios defensivos. Las fuerzas de infantería, presumiblemente incapaces de seguir las batallas ofensivas de maniobra concebidas por los generales de tropas panzer, sería indispensables para propósitos defensivos debido a su habilidad para ocupar y mantener el terreno. Que las fuerzas Panzer pudieran tener que llevar a cabo operaciones defensivas en relevo de divisiones de infantería alemanas fue casi totalmente desechado.

Hay que tener en mente siempre la época de la que estamos hablando. La mayoría de los primeros tanques eran demasiado pequeños e inestables como para llevar armas antitanque precisas y de alta velocidad. Por el contrario, el tradicional cañón antitanque remolcado estaba especialmente diseñado para conseguir una máxima eficacia contra el blindaje y su pequeña silueta lo hacía difícil de detectar y atacar. Las unidades blindadas alemanas eran entrenadas para evitar enfrentamientos con otros tanques o con armas antitanque y, por el contrario sí en explotar áreas de poca o ninguna resistencia. En el caso de un combate tanque contra tanque, los tanques alemanes podían retirarse temporalmente, atrayendo al enemigo hacia una pantalla oculta de armas antitanques que se habrían desplegado detrás de la punta de lanza alemana. Para ello, los tanques necesitan unidades de reconocimiento por delante y a los flancos del avance, con ingenieros de combate para mantener la movilidad de las fuerzas mecanizadas. Infantería motorizada o mecanizada, y artillería eran necesarias para reducir los centros de resistencia sobrepasados, para apoyar a los tanques en el ataque y mantener las áreas ocupadas por esos ataques. Toda la fuerza necesitaba unidades de apoyo que pudieran seguir el ritmo de un avance rápido (33) .

Creo muy interesante, al hilo de lo mencionado anteriormente, el siguiente extracto de un informe del WaPrw de octubre de 1935, titulado “Offensive Abwehr von Panzerwagen” (34) (defensa ofensiva de los tanques) acerca del programa iniciado para crear Panzerjäger autopropulsados más rápidos y maniobrables que los propios tanques a los que tenían que destruir. En él se menciona también el debate mencionado más arriba y surgido tiempo atrás en el seno del Heer acerca del tanque como principal arma antitanque:

“(…) El principio, frecuentemente expresado, de que la mejor defensa contra un tanque es otro tanque es cuando menos discutible. Los aviones de bombardeo no son empleados contra los bombarderos pesados. En su lugar se usan cazas de combate más rápidos y maniobrables, que presentan un objetivo más pequeño y que sólo tienen que estar armados de tal manera que puedan dañar efectivamente a un bombardero. En el mar el torpedero es combatido con un destructor [de torpederos], el submarino con un destructor [de submarinos]. En ambos tipos de destructor la especificación más importante es su superior velocidad y maniobrabilidad – blindados sólo de tal manera que [el blindaje] no interfiera con ambas características primarias. Recientemente esta línea de pensamiento de muchos marinos, ha llegado a su punto máximo con el Schnellboot (un buque torpedero alemán). Aparentemente, incluso contra los mayores y más pesados buques de guerra, el Schnellboot es una valiosa y peligrosa arma ofensiva. Este objetivo muy pequeño, tiene una considerable velocidad de aproximadamente 40 nudos y por lo tanto es extremadamente difícil de alcanzar. Se renuncia prácticamente al blindaje. El Schnellboot ha cumplimentado su misión si puede entrar dentro del radio efectivo de disparo del torpedo sin resultar dañado. Incluso si son destruidos después de alcanzar su misión, su empleo habrá valido la pena aunque sea desde un punto de vista puramente económico. Pero, después de disparar sus torpedos, frecuentemente escaparán con éxito, gracias a las características de alta velocidad, maniobrabilidad y pequeño tamaño."


Imagen

Foto de: http://www.prinzeugen.com/colors.htm

Como vimos en el párrafo anterior las características básicas que definen al Schnellboot y su doctrina de empleo responden, paradójicamente, a las buscadas en los Panzerjäger autopropulsados derivados de semiorugas de los años treinta y en cierta manera de los Panzerjäger I, Marder y demás derivados de la primera mitad del conflicto: alta velocidad, maniobrabilidad y pequeño tamaño. El Schnellboot inspiró en cierta manera a los creadores de los Schnelle Panzerjäger que fue tal y como se conoció a las primeras unidades de Panzerjäger autopropulsados. Seguimos con el informe en cuestión y con lo que se puede considerar el decálogo de las características de un Panzerjäger autopropulsado:

“La cuestión sigue siendo si un cazatanques puede ser construido equivaliendo exactamente al caza de combate, al destructor torpedero, destructor de submarinos y especialmente al Schnellboot, en el cual el blindaje es desechado a favor de las siguientes características principales:

1. Muy alta velocidad en carretera para conseguir una buena movilidad operacional.
2. Buena movilidad campo a través, al menos la misma que la de los tanques.
3. Velocidad campo a través y maniobrabilidad en gran medida superior a la de un tanque.
4. Pequeño tamaño como blanco.
5. Buena plataforma para un tiro estacionario preciso.
6. Armamento capaz de destruir el objetivo a alcances superiores a 700 metros.
7. Barato y rápido de producir en masa en comparación con los tanques.
8. Si es posible conseguirlo sin afectar a los primeros siete requerimientos, cañón rápidamente desmontable con el propósito de emplearlo de la misma forma que los cañones antitanque remolcados, así como un rápido nuevo montaje.


(…) Está por determinar completamente si el problema [de su diseño] puede ser en realidad resuelto económica y satisfactoriamente, y requiere de una concienzuda investigación. Algunas personas son completamente escépticas. A pesar de todo, estos requerimientos ideales fueron creados principalmente con el fin de comprobar el nivel al cual los vehículos disponibles o de nuevo diseño pueden cumplir estas especificaciones.”


Vemos pues como 1935 fue un año clave y prolífico en el que se sentaron bases tales como las publicaciones doctrinales de Einmannsberger o las especificaciones anteriores a cumplir por parte de los vehículos antitanque. De su empleo táctico hablaremos un poco más adelante.

Notas:

(33) Jonathan M. House, “Toward Combined Arms Warfare. A Survey of 20th-Century Tactics,
Doctrine, and Organization”
, Research Survey. Combat Studies Institute; nº 2 . Pág.42.
(34) Thomas L. Jentz y H.L. Doyle “Panzer Tracts nº 7-1. Panzerjaeger (3,7 cm Tak to Pz.Sfl.Ic) development and employment from 1927 to 1941”, pág. 7-19.

Continuará.
Un saludo

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Los Panzerjäger y sus Vehículos.

Mensajepor kenubal » Dom Jul 10, 2011 8:22 pm

Antes de continuar, con los principios tácticos, debemos echar un poco la vista atrás y constatar que, como veremos con más detalle en el siguiente capítulo, las primeras unidades creadas el Heer especializadas en la lucha antitanque como tal, más allá de los medios propios de cada regimiento, fueron los Panzer Abwehr Abteilung (Batallón de defensa antitanque) creados a partir de 1934; los cuales fueron entrenados desde el comienzo conforme a los mencionados principios de movilidad y velocidad, dentro de un espíritu general ofensivo de la unidad, mucho más que defensivo. Espíritu este que provocó varios intentos ya desde mediados de los años treinta de cambiar su nombre, su denominación, hacia uno más acorde con su verdadera vocación ofensiva. Su elevado espíritu de cuerpo, su sentimiento de pertenencia a una unidad de élite, hacía que no quisieran ser llamados antitanques sino cazatanques (Panzerjäger). Es muy significativa del espíritu de estas unidades la importancia dada por ellas a su denominación oficial.

Fleischer hace mención de un artículo de noviembre de 1937 (de un autor que no identifica)(35) el cual polemizaba como sigue sobre el este asunto de la denominación de los medios de defensa antitanque:

“…la denominación de Panzer Abwehr no es una buena elección, ya que no quedan suficientemente reflejados en él su declaración de intenciones y principios de destrucción.”

En otro artículo de 1938 (también recogido por Fleischer) titulado “Espíritu y sentido de las armas antitanque”, los principios básicos de la defensa antitanque como parte de un combate activo - antes que pasivo - eran subrayados aun más claramente, tal y como se refleja en el siguiente extracto del mismo:

“La brutal furia atacante del tanque debe ser respondida por un superior espíritu dominante de las fuerzas antitanque y una alegre fuerza de inaudito y fanático brío atacante con la voluntad de destruirlo.”

Toda una declaración de principios (un tanto barroca, eso sí).

Lo que se demandaba de un soldado de los Panzerjäger se resumía así, en el artículo anterior:

“…esta tarea requiere…hombres valientes, con nervios fuertes, cuerpos bien entrenados y energía personal…por lo tanto a hombres con un sobresaliente espíritu ofensivo”.

Tal y como acertadamente apunta Fleischer, desde un punto de vista actual se puede contemplar como obvio el, a la postre, negativo resultado de la combinación del sobresaliente espíritu ofensivo de los Panzerjäger con el insuficiente rendimiento del Pak de 37 mm, cañón con el que estuvieron fundamentalmente equipados hasta el bienio de 1941-42. Los Panzerjäger se encontraron representando el papel reservado en la Primera Muerra Mundial a la ametralladora, convirtiéndose ahora en el objetivo a batir por parte de la artillería y la aviación enemiga al comienzo de cualquier ofensiva, de cara a preparar el posterior avance de los tanques. A la postre, si querían sobrevivir en el campo de batalla tenían que combatir en posiciones previamente elegidas, bien preparadas y camufladas, teniendo en cuenta que sus piezas y vehículos no estaban blindados o en el mejor de los casos su protección era contra armas ligeras. Cualquier intento de cambiar de posición para responder a una amenaza puntual o una ruptura blindada del frente podía suponer su pérdida y la de sus sirvientes.

Las campañas polaca y francesa no pusieron demasiado en relevancia estas carencias (pese a unos indicios claros de las mismas) más debido a la superioridad general alemana, y a los propios errores del enemigo, que al rendimiento de su equipamiento. Pero el frente ruso en 1941 iba a suponer un baño de realidad en ese sentido.

Notas:

(35) Wolfgang Fleischer & Richard Eiermann, “German Anti-Tank (Panzerjäger) Troops in World War II”, Schiffer Military History Book, pág 48.


Continuará.
Un saludo


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