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Los Comandos Británicos

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gerkamp
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Los Comandos Británicos

Mensajepor gerkamp » Sab Oct 08, 2011 5:20 am

VAAGSO

''Noruega es la zona que ofrece el destino de esta guerra. Pido obediencia incondicional a mis órdenes y directivas referentes a la defensa de esta zona.''

Adolph Hitler, enero de 1942


Con Mountbatten al frente comenzó a prevalecer un nuevo sentido de urgencia en toda la organizacion de las operaciones combinadas, demostrando pronto una gran habilidad en allanar todos los caminos y en engrasar las ruedas de la cooperación entre las fuerzas armadas. Justamente necesitó dos meses en aplicar toda su voluntad para montar su primera gran incursión; una operación que tendría una sutil influencia en el desarrollo futuro de la guerra.

Vaagso fue, además, una aplicación menor de la guerra anfibia, una incursión en la que, a pesar de los multiples accidentes que ocurren en la guerra, todo se llevó a cabo conforme al plan, y todos los grupos en que fue dividida la fuerza cumplieron los cometidos asignados.

En lineas generales el objeto de la incursion era atacar y destruir la guarnición alemana en el pequeño puerto noruego de Vaagso del sur. Desde el punto de vista estrategico era una parte de al politica inglesa de hostigar a los alemanes. Cuantos más hombres emplearan en la defensa de las costas occidentales de Europa, menos serían los disponibles para combatir en Rusia o en el norte de Africa. Desde el punto de vista tactico la intención era destruir la guarnición, volar las factorías de aceite de pescado, hundir buques, traer voluntarios noruegos a Gran Bretaña y capturar ''quislings'' (colaboradores de los alemanes).

reportaje en inglés
https://www.docdroid.net/VdqNBgA/the-va ... 9.pdf.html

Se pensaba que la guarnición consistía en 150 soldados de infantería, un carro de combate y un centenar de hombres del Cuerpo de Trabajadores. Una batería de cuatro cañones, situada en la pequeña isla de Maaloy, y otra de dos cañones emplazada en la isla de Rugsundo, cubrían el fiordo de Vaagso, pero estos no figuraban entre los objetivos. Existía una batería movil de cañones de 105 mm en Halsor, en la costa norte de Vaagso, cubriendo la entrada norte a Ulvesund, donde se organizaban los convoyes alemanes y existía concentracion de trafico maritimo, incluyendo remolcadores armados. Los alemanes no tenían buques de guerra en la zona.

La Luftwaffe disponía de 3 campos de aviación en Noruega central (Herdla, Stavanger y Trondheim), y Vaagso caía dentro del radio de acción de sus aviones. Los cazas Messerschmitt Bf 109 de los dos ultimos aerodromos tenían que repostar combustible en Herdla para poder operar sobre Vaagso.

Los comandantes de la fuerza conjunta se pusieron de acuerdo el 6 de diciembre de 1941. Eran el contraalmirante H. M. Burrough, y el brigadier J. C. Haydon. Su puesto de mando se estableció en el crucero armado con cañones de 6 pulgadas HMS Kenya. La fuerza sería escoltada y apoyada por 4 buques de guerra de la 17° Flotilla de Destructores, los HMS Onslow, Oribi, Offa y Chiddingfold. Los soldados desembarcarían desde los buques de asalto HMS Prince Charles y Prince Leopold. El submarino HMS Tuna actuaría de baliza para facilitar la navegación, una cuestión de gran importancia porque en la incursión realizada un mes antes sobre Floro, 40 km al sur de Vaagso, se fracasó simplemente porque el comandante naval estaba incierto de su recalada.

La fuerza destinada a desembarcar la componían 51 oficiales y otros 525 hombres de empleos distintos bajo el mando del teniente coronel J. F. Durnford-Slater. Procedían del Comando Nr. 3; unidad y media del Comando Nr. 2; personal destacado de los Ingenieros Reales (Comando Nr. 6); personal del Real Cuerpo de Sanidad del Ejercito (Comando Nr. 4), y oficiales de Inteligencia de la Oficina de Guerra, además de un grupo de prensa. Se agregaron hombres del Ejercito Real Noruego para actuar de guías e interpretes.

La RAF solo disponía de dos bases de cazas situadas dentro del radio de acción de Vaagso. Eran Sumburgh, en las Islas Shetland, y Wick, en el extremo norte de Escocia. Estaban situadas a 400 y 650 km, respectivamente, de Vaagso. Desde estas bases los Beaufighters y los Blenheim de los Escuadrones 235, 236, 248, 254 y 404 quedaban al limite de su radio de acción para proporcionar cierto grado de cobertura aerea de caza. Las misiones de bombardeo se asignaron a los Hampdens del 50° Escuadron y a los Blenheim de los Escuadrones 110 y 114 del Mando Costero.

El 13 de diciembre el Comando Nr. 3 embarcó y navegó hasta Scapa Flow, donde se reunió la fuerza incursora y se realizaron los ultimos ejercicios. La explicación de las acciones que deberían ejecutarse durante la operación fue detalladisima. Con mapas, fotografías aereas y modelos se explicó a cada hombre su cometido con sus posibles alternativas: todo el mundo debía asegurarse de haber entendido su papel.

Lord Louis Mountbatten efectuó una visita en los postreros momentos. Su ardorosa charla con la fuerza reunida terminó: ''Una última cosa. Cuando mi buque, el destructor Kelly, fue hundido en las proximidades de Creta, a principios de año, los alemanes ametrallaron a los supervivientes en el agua. Por mi parte no es absolutamente necesario tratarlos con suavidad. ¡Buena suerte a todos!.

Los hombres estaban entusiasmados, y por lo menos un jefe de campaña creyó necesario hacer comprender a sus hombres la necesidad de coger prisioneros de acuerdo con las normas usuales de guerra. Pero como la mayor parte de ellos habían estado en Dunkerque no necesitaban preocuparse demasiado; la brutalidad y la valentía se dan juntas pocas veces.

A las 21:15 hs del 24 de diciembre la fuerza se hizo a la mar en dirección a Sollum Voe, en las Shetland. Un fuerte temporal del oeste, de fuerza 8, se acercaba por el Atlantico, y los buques de asalto con todo su aparejo de lanchas de desembarco se balanceaban como si fuesen a darse vuelta. La fuerza llegó a Sollum Voe algo vapuleada a las 13:00 hs del día de navidad, y los grupos de reparación se pusieron a trabajar. El Prince Charles tragó 120 toneladas de agua, quedando inundadas cuatro salas en la cubierta C. Se ordenó al Chiddingfold que se abarloara para ayudar con sus bombas en la tarea de achique.

La tormenta no se había apaciguado aún, y de acuerdo con la predicción meteorologica ello sucedería en las 12 o 18 horas siguientes. En vista de lo cual, y ante las multiples averías sufridas, el almirante Burrough decidió retrasar la incursión 24 horas. Los Comandos, habituados a participar en operaciones que se cancelaban en el último momento, especulaban continuamente respecto a la razon del retraso. Los rumores corrieron, y quizas el más original fue que al Papa no le gustaba que se efectuasen operaciones en el día de navidad. Asi, los artilleros del capitán Butziger montaron un árbol de navidad, con el que decoraron uno de sus alojamientos y tuvieron un día de fiesta.

Al día siguiente el Comando Nr. 6 llevó a cabo un golpe de mano en Reine, en las lejanas costas norteñas de las Islas Lofoten, que servía en cierto modo para distraer la atención de los alemanes ante el ataque más serio que estaba a punto de caer sobre sus fuerzas en Noruega central.

A las 16:00 hs del 26 de diciembre la fuerza se hizo de nuevo a la mar; con oleaje y un viento que disminuía en intensidad, comenzaron las ultimas 300 millas de viaje.

''En este mapa se puede ver claramente el recorrido que tuvo que hacer la flota de Burrough para llegar hasta su objetivo. Saliendo de Scapa Flow, se dirigió hacia las islas Shetland, demorando alli su estadía debido a percances durante el viaje debido al clima. Luego, de alli se dirigió hacia Vaagso. Más al norte pueden verse las Islas Lofoten, donde se lanzó un ataque de diversion para dirigir toda la atención alemana hacia alli.
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Todavía estaba oscuro cuando las compañías fueron revistadas en sus puestos de las embarcaciones, vistiendo cada hombre una cazadora de cuero o un sueter de cuello alto, además de su atavio habitual. Hacía un frío penetrante. A medida que aclaraba, la tierra cubierta de nieve podía verse recortada saliendo del mar, salpicada aqui y alla por el centelleo de las luces de las casas. Los silenciosos buques, navegando hacia aquella escarpada costa, componían una escena de excitante belleza. Al capitán de navío Michael Denny, jefe de Estado Mayor de Burrough, le debió parecer particularmente encantadora, porque hizo una recalada perfecta. El ''asdic'' (instrumento ingles parecido al sonar utilizado para detectar submarinos) del Kenya recibió una señal procedente del Tuna, cuya torreta de mando se avistó en el mismo minuto que se había previsto. A medida que la flotilla se dirigía hacia la entrada del fiordo, salvando la isla de Klovning y las rocas de Skarningerne, comenzaron a verse por el oeste los aviones de bombardeo Hampden.

''Se sentía una tétrica sensación al penetrar en el fiordo en absoluto silencio y muy despacio'', escribió el comandante Robert Henriques, que prestaba sus servicios en la brigada de Haydon. ''Me preguntaba que iba a suceder, porque parecía que el buque (HMS Kenya) no estaba en su propio elemento, que no volvería a surcar libremente los mares. De vez en cuando veía una pequeña cabaña iluminada y yo consideraba que si una luz se apagaba de repente, ello significaría que el enemigo nos había descubierto, y que si continuaba encendida era porque algun pescador noruego se levantaba de la cama, se desperezaba y se dirigía hacia sus redes.''

''Cuando entramos en el fiordo el comandante naval ordenó ¡izar la bandera de combate! Por tradición la Marina arría entonces la bandera blanca y la sustituye por una cosa de doble tamaño de una sabana para facilitar la puntería del enemigo.''

Tan pronto se arriaron las lanchas de desembarco, los aviones Hampden atacaron Rugsundo y los soldados podían ver como se elevaban los proyectiles trazadores, lentamente, destacandose en el oscuro cielo del amanecer. De repente al Chiddingfold se le escapó un disparo de un caño Bofors.

''Esto nos delata'' murmuró el inevitable pesimista que existe incluso en las mejores unidades. A las 08:42 hs las lanchas de desembarco comenzaron a moverse hacia el interior del fiordo.

Para la guarnición alemana ya había empezado el trabajo diario. El programa para los hombres del pelotón de infantería de Vaagso del sur consistía en trabajar en la posicion defensiva del sur de la ciudad, y por suerte estaban ya en sus puestos de alarma. En un barracón, en Maaloy, un suboficial instruía al personal de la batería sobre cuestiones de educación militar: ''Como comportarse en presencia de un oficial''. El capitán Butziger aún no había aparecido; se estaba afeitando. Su ordenanza limpiaba sus botas. Sonó el timbre del telefono. Pero él era un hombre que gustaba hacer las cosas con orden; continuó con su limpieza de zapatos. Sin haber logrado que le contestaran desde la batería, el vigía de Husevaagso corrió hacia la oficina del capitán del puerto de Vaagso del sur, e informo que había visto lo que parecían ser 7 destructores apagados entrando en el fiordo. Un oficinista le aseguró que todo era normal.

''Estamos esperando un pequeño convoy esta mañana. Parece que se ha adelantado según el horario previsto.''

''A mi no me parecen mercantes'', replicó el vigía; pero fue reprimido con la insinuación de que aun estaba celebrando la navidad. ''¡Tenga cuidado, no deben pescarle borracho estando de guardia!''.

Pero en cierto modo el vigía era un hombre cumplidor y no falto de obstinación. ''Buques de guerra no identificados estan entrando en el fiordo'', escribió en una hoja de papel dandosela luego al señalero para que la transmitiera por señales luminosas a la estación de mensajes de Maaloy. El receptor, un tal Van Soest, no parece haber sido tan decidido como el vigía, y en vez de alertar a Butziger, que no estaba a mas de 200 metros de él, embarcó en un bote y remó para ir a comunicarlo al teniente de navío Sebelin, comandante de Marina de Vaagso del sur. Durante todo este tiempo los ingleses se aproximaban.

Las dos últimas lanchas de desembarco de la fila de babor se apartaron pronto de los buques para dirigirse hacia Hollevik, donde se conocía la existencia de un puesto alemán. Los minutos pasaban. Maaloy se agrandaba ante la vista, y en el puente del HMS Kenya el almirante Burrough dió la orden de ''abrir fuego''. Eran las 08:48 hs.

En el hotel Hagen, su cuartel general, el teniente de navío Sebelin escuchaba la historia de Van Soest.

''¿Aviso usted a la batería?''

''No, señor. Despues de todo es una batería del Ejercito. Esto es un mensaje naval.''

Antes de que Sebelin tuviese tiempo a contestar se oyó un estampido, y la primera salva del Kenya cayó en la ciudad. A partir de este momento, y con el tiro centrado, en los 9 minutos siguientes se situaron unos 450 proyectiles de 6 pulgadas en una zona de 250 metros cuadrados. Los soldados de las lanchas de desembarco pudieron ver como volaban por los aires fragmentos de barracones. El Onslow y el Offa no tardaron en contribuir con su artillería. La infantería alemana de Vaagso se lanzó a sus trincheras esperando que se produjera la réplica propia. Mientras, podían ver como se dirigían hacia Maaloy dos filas de lanchas de desembarco, a una velocidad de 6 nudos, procedentes del exterior del fiordo.

Los Comandos, en sus lanchas de desembarco, pensaban lo que tardarían en abrir fuego sobre ellos los cuatro cañones de Maaloy, respecto a los que casi se encontraban enfilados, en esta versión anfibia de la ''carga de la Brigada Ligera''. Pero no necesitaban preocuparse. El fuego de cobertura del Kenya era más que suficiente para mantener a Butziger y a la mayor parte de sus hombres metidos en el refugio.

A las 08:57 hs, Dunford-Slater, a bordo de la primera lancha de desembarco de la linea de babor, mostró diez luces rojas ''Verey'' y, mientras los aviones Hampden se aproximaban para lanzar bombas de humo en los lugares de desembarco, el Kenya dejo de disparar. De repente surgió la calma, perturbada solamente por unos disparos de ametralladora ligera y por el sonido de la gaita del comandante Jack Churchill. Erguido en la primera lancha de la linea de estribor tocaba ''La marcha de los hombres del Cameron''.

Durnford-Slater había dividido su comando en cinco grupos principales. El primero, de unos 50 hombres, bajo el mando del teniente R. Clement, limpiaría Hollevik y actuaría como reserva. El segundo grupo, formado por unos 200 hombres a las ordenes del mismo Durnford-Slater, tomaría Vaagso del sur. El tercero, de 105 hombres bajo el mando del comandante Churchill, capturaría Maaloy y destruiría la factoría de Mortenes. El cuarto grupo, con 65 hombres a las ordenes del capitán R. H. Hooper, constituiría el grupo de reserva a flote en el HMS Kenya. Por último, el quinto grupo, formado por 30 hombres bajo el mando del capitán D. Birney, bloquearía la carretera de Rodberg.

''Mapa que muestra los objetivos de los cinco grupos en los que se dividió la fuerza asaltante Comando.''
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El teniente Clement cumplió su cometido casi sin oposicion. Los dos soldados alemanes de infantería de Marina que se encontraban en Hollevik resultaron gravemente heridos y fueron hechos prisioneros. Los otros 8 hombres del puesto estaban desayunando en Vaagso. Clement intentó informar la situación al puesto de mando del Comando por telegrafía sin hilos, pero no logró establecer contacto, y transmitió al Kenya para que desde alli se retransmitiera a Dunford-Slater, el cual dió instrucciones para que Clement se dirigiese hacia la carretera de la costa a fin de constituir la reserva de Vaagso del sur.

En aquellos momentos el segundo grupo precisaba refuerzos. En los primeros instantes había sufrido un duro contratiempo, no a causa de la infantería apostada en las trincheras cerca del lugar de desembarco, sino por uno de los aviones Hampden que lanzaban bombas de humo. El pesquero armado alemán Fohn, apostado en Ulvesund, logró un impacto en un motor del avión con sus ametralladoras antiaereas. Segundos despues el bombardeo dejaba caer una bomba de humo de 30 kilos, lo cual, por una extraña mala suerte, cayó en la lancha de desembarco del teniente Arthur Komrower, matando o quemando casi a la mitad de la 4ta Unidad. El mismo Komrower, al saltar a tierra, quedó medio atrapado bajo la lancha de desembarco, con su pierna inmovilizada. El capitán noruego Martin Linge se lanzó al agua y lo rescató.

El resto del segundo grupo saltó a tierra bajo la protección de unas rocas bajas. El teniente Bill Lloyd, un atezado australiano, aniquiló a una sección de alemanes cuando estos corrían a cubrir su puesto de alarma. Con las balas silbando sobre sus cabezas, las unidades 3 y 4 se precipitaron entre las casas de madera y las factorías de Vaagso. Aquí se encontraron con soldados alemanes que, en su mayor parte, habían participado en la campaña de Noruega de 1940, en la cual combatieron con feroz tenacidad. Cuando el comandante Bremer cayó defendiendo su posicion, el sargento lebrenz tomó el mando. En medio de una población hostil todo alemán aislado tenía dificultades. El unico capellan fue de los primeros en caer. El teniente de navío Sebelin formó inmediatamente un grupo con el personal y marineros de la comandancia para dar un poco de profundidad a la defensa.

Despues de 25 minutos de lucha el capitán Giles (Unidad 3), desviandose hacia la izquierda, se encontró ante una gran casa que los alemanes habían convertido en una posición fuerte. Hostigados desde las ventanas, sus hombres avanzaban lentamente, disparando ráfagas cortas, co rriendo entre las oquedades del terreno cubierto de nieve para protegerse detras de los edificios, hasta situarse a una distancia lo suficientemente proxima para lanzarse hacia el interior de la casa. Entonces Giles, hombre de gran estatura, dirigió una carga salvaje penetrando con un grupo de hombres por la entrada principal, como un torbellino, lanzando granadas detras de cada puerta que encontraban. Los alemanes supervivientes escaparon por la puerta trasera seguidos de Giles, que se entretuvo un instante mientras se decidía por donde seguir. Un tirador oculto le disparó desde corta distancia, matandolo casi en el acto. A continuación su subalterno mas caracterizado, el teniente Mike Hall, recibió una herida en su codo izquierdo, y la furia asaltante de la Unidad 3 comenzó a perder impulso.

''Combate callejero''
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A la derecha, el capitán Algo Forrester, un hombre fogoso que había servido en Noruega en 1940, condujo a su mermada Unidad 4 directamente a la calle principal, lanzando granadas dentro de las casas y disparando con su metralleta apoyada en la cadera. 'No me hubiese gustado ser un alemán y cruzarme en su camino'', fue el comentario de Dunford-Slater. Forrester era un torbellino. En opinion de Komrower necesitaba ayuda inmediata, pero apenas había unos pocos que habian entrado anteriormente en combate. El aguerrido Lloyd, poco despues de su exito inicial, recibió un tiro que le atraveso la garganta, dejandole mortalmente herido.

Mientras, Sebelin había reunido un puñado de hombres e improvisado un puesto fuerte en el hotel Ulvesund. Cuando la Unidad 4 entró en escena, los alemanes estaban ya en posicion. Este punto solo podía ser reducido mediante un asalto frontal. Forrester quitó el seguro a una granada y la lanzó por la puerta. Un alemán disparó desde el interior y aquel cayó hacia delante, estallandole la granada debajo. Ahora el unico oficial que quedaba era el noruego, Martin Linge, cuyo cometido era capturar todos los documentos secretos que pudiese del puesto de mando alemán. Sin dudarlo asumió el mando de la Unidad 4. Los hombres lo conocían bastante para saber que era un autentico jefe, y le siguieron en el segundo asalto. Cuando doblaba corriendo la esquina de un edificio, una bala le atravesó el pecho, y cayó muerto junto a la entrada del hotel. Asi fue rechazado el segundo asalto al hotel Ulvesund.

Parecía que la unidad 4 estaba ahora sin jefe, pero el momento encontró al hombre apropiado. White, un soldado de considerable experiencia; un simple cabo al que, realmente, ascendieron los que estaban en el lugar de la acción. Parece que mientras la pérdida de sus oficiales había bajado la moral de algunos de los suboficiales, en White se había despertado una especia de furia combativa. Viendo que nadie hacía algo positivo, comenzó por dar una o dos ordenes, y al ser incuestionablemente obedecido, se hizo cargo de la empresa.

Hubo suerte de que la Unidad 1, gracias a la acción individual del capitán Bill Bradley, poseyera un mortero de 3 pulgadas. No puede decirse que su dotación estuviese bien adiestrada, pero aunque sus hombres retrocedían y se tapaban los oidos cada vez que disparaba, al fin consiguieron manejarlo. Apareció entonces el sargento Ramsay, y situó la pieza a un centenar de metros del hotel. Parece que el primer proyectil del mortero penetró por la chimenea; se dice que causó 13 bajas. Este disparo afortunado probablemente alteró el curso de la lucha. De cualquier modo, el cabo White, con los supervivientes de la Unidad 4 y un puñado de noruegos, pudo vencer con granadas, metralletas y fusiles la resistencia que ofrecían los últimos y decididos alemanes.

En su puesto de mando de retaguardia, John Dunford-Slater esperaba los informes del progreso con la mayor paciencia que podía demostrar. A las 12:00 hs envió un mensaje al Kenya informando que la situación en la parte norte no estaba clara, y que había perdido la comunicacion por radio con las unidades 3 y 4, cuyos equipos habían sido destruidos. Inmediatamente despues lo amplió con otro mensaje: ''Se encuentra cierta oposicion fuerte en el centro y norte de Vaagso''. Solicitaba que se le enviase la totalidad del 4to Grupo al lugar original de desembarco del segundo. El brigadier Haydon accedió a la demanda.

Para ese entonces el coronel ya había ordenado reunir la Unidad 2. Tambien había comunicado al comadante Churchill que enviara todos los hombres que pudiese encontrar. Hecho esto, alrededor de las 12:00 hs, se dirigió a las posiciones avanzadas para efectuar un reconocimiento. Su antiguo amigo y oficial de comunicaciones se empeñó en acompañarle. Había un nutrido tiroteo, pero Dunford-Slater, pistola en mano, caminaba gallardo por la calle principal mirando a ambos lados. Aunque había participado en las incursiones de Guernsey y Lofoten, no había estado aún bajo el fuego, pero antes de la guerra era un osado jinete. Cabalgando y cazando jabalíes con venablo desarrolló su robusta contextura y templó sus nervios de acero. Por su parte, Charley Heed no era lo que puede decirse un hombre temeroso, aunque cierta discrecion táctica le hizo decir: ''Mantenga la vigilancia sobre los tiradores de la izquierda, señor; yo vigilaré a los de la derecha''.

''De vigilar, nada'', replicó John, ''tengo prisa''. Alcanzó el hotel Ulvesund sin novedad.

El Grupo 3 se desplegó rapidamente cuando llegó a la rocosa costa de Maaloy. El comandante Churchill desapareció, espada en mano, dentro de la espesa capa de humo, profiriendo gritos de guerra. No hubo combatiente más bravo en Vaagso aquel día; un hombre valiente para la acción, pero francamente conservador en sus ideas militares. Es el unico hombre que, hasta donde llega el conocimiento del escritor, atravesó a un alemán con una flecha disparada con un arco; pero esta es otra historia.

''El comandante Jack Churchill desembarcó gaita en mano, junto con sus camaradas en Maaloy''. Esta foto es de Normandia, playa Sword
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Las Unidades 5, al mando del capitan Sandy Ronald, y 6, bajo el mando del capitán Young, resolvieron su papel sin oposicion. Un proyectil abrió una brecha en la playa por la cual pasó la Unidad 6 sin que nadie pisara una mina. Antes de que desapareciera el humo, se ocuparon las vacías posiciones de la artillería y se lanzaron al aire las luces ''Verey'' blancas para indicar que el lugar ya estaba tomado. El enemigo no hizo acto de presencia has aquellos momentos. Entonces apareció un soldado alemán corriendo entre el humo como si condujese un contraataque contra el empazamiento artillero numero 2. Tres fusiles dispararon. Giró sobre si mismo, dió un grito y cayó. La Unidad 6 ascendió por la cuesta y avanzó para descender despues por una ligera pendiente hacia los barracones. De repente surgió una pequeña procesion, un oficial alemán y unos 15 hombres ecoltados por el sargento George Herbert y dos hombres de su sección, Banger Halls y Dick Huges. Este grupo, casi la mitad del personal de la batería y su comandante, el capitán Butziger, fueron cercados en el refugio en el cual se habían refugiado cuando llegaron los primeros aviones ingleses.

Despues de esto, no costó gran trabajo limpiar de enemigos el resto de la isla. Hubo una pequeña escaramuza en la oficina de la batería, donde fueron muertos 2 alemanes, pero la captura de la batería no llevó más de 8 minutos. De hecho, fue conquistada tan rapidamente que algunos hombres de la Unidad 6 pudieron apuntar uno de los cañones belgas de 75 mm hacia el Fohn, antes de que este saliera de su alcance, y consiguiendo dos impactos, pero con proyectiles sin espoleta.

''Jack Churchill examinando uno de los 4 cañones belgas de 75 mm capturados a los alemanes en Maaloy''
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Es probable que hayan caido una docena de hombres de la batería durante el bombardeo. La dotación del cañon ligero antiaereo encontró la muerte en su pieza, y aunque se encontraron vacíos los cargadores el el emplazamiento del cañon número 1, nadie parece haber visto hacer fuego contra las lanchas de desembarco.

Entre los cautivos había 2 mujeres jovenes, una belga y otra noruega, que pueden describirse como compañeras de campamento.

Con la isla asegurada, el comandante Churchill envió al capitan Ronald a Mortenes, donde desembarcó sin oposicion y destruyó la factoría. La escuadra de demolición de la Unidad 6, al mando del teniente Brandwood, procedió a volar los cañones y a destruir todas las instalaciones alemanas de la isla, incluyendo el gran acopio de minas que Butziger no había logrado colocar a su alrededor.

Hacia las 10:15 hs, Jack Churchill recibió un mensaje del coronel pidiendo refuerzos. Poco despues el capitán Young y 18 de sus hombres desembarcaban no lejos de la esquina nordeste del cementerio, donde se encontraron con Charles Head, el oficial de comunicaciones.

El coronel no estaba muy lejos. Se encontraba en la calle principal, de pie, sonriendo.

''Bien, Peter, me alegro de verle.'' Brevemente explicó el ataque contra el hotel Ulvesund, al pérdida de los oficiales, y la esplendida cualidad de mando del cabo White. Era evidente que el ataque había perdido su ímpetu. La mayor parte de la Unidad 1 estuvo ocupada en demoliciones, pero una parte de la segunda actuaba a las ordenes del teniente Denis O'Flaherty. Se dedicó a limpiar los almacenes situados en la zona maritima. Lareserva a flote andaba tambien en tierra.

El grupo de la Unidad 6 se dedicó a reforzar el ataque que se estaba llevando a cabo en las costas del fiordo. Al principio todo fue bien. La Unidad 2 había tomado varios prisioneros alemanes, aunque a costa de sufrir pérdidas; el mismo O'Flaherty recibió un tiro en la espalda.

Al despachar un almacen alemán, hombres de las Unidades 2 y 6 hicieron prisioneros a 4 alemanes. Entonces comenzó la complicación. El sargento Hughes y el soldado Clarke fueron heridos, el primero mortalmente, y nadie pudo saber de donde procedían los disparos. Cortados sus movimientos por encontrarse entre un almacen y una pila de madera, no tenían espacio para reorganizarse. Para esto era necesario tomar el almacen rojo situado a 60 metros, y al otro lado de una extension nevada descubierta. Nadie pudo decir si el almacen fue ocupado. Al llegar el comandante del grupo al centro de plaza apareció un soldado alemán en la puerta y comenzó a arrojar granadas. Fracasó en su intento, y su tercera granada no salió. Despues de lanzarse una docena de granadas Mills dentro del almacen, se llevó a cabo un intento de limpiarlo de enemigos, pero los alemanes aun estaban vivos. Se habían retirado a una habitación interior, y cuando los comandos penetraron por la puerta dispararon sobre ellos con sus fusiles. Era un obstaculo infranqueable.

Llegó el coronel

''Debemos entrar''{/i], dijo. Pero no estaba clara la forma de lograrlo sin tener bajas. Fortuitamente se encontraron algunas patrullas, pero antes de que los comandos pudieran incendiar el edificio, el teniente O'Flaherty y el soldado Sherington efectuaron otro intento desesperado de tomarlo. En esta ocasión ambos resultaron malheridos, pero recobrandose con una entereza admirable, lograron hacer vacilar a los del almacén. Poco despues la Unidad 6 incendió el edificio mientras el cabo Fyson y otro hombre lo vigilaban. Cuando se llenó de humo, los resueltos alemanes salieron disparando hacia todas partes. Desdeñaron la alternativa de rendirse.

En aquellos momentos, a las 11:59 hs, 13 bombarderos Blenheim atacaron el aerodromo de Herdla con bombas de 115 kilos. Un bombardero recibió el impacto de un proyectil de 88 mm, y entró en colisión con otro, estrellandose ambos sobre el mar. La pista de aterrizaje de Herdla quedó fuera de servicio varios días a causa de los 20 crateres que se le hicieron. Los aviones de Stavanger y Herdla no podrían intervenir de ahora en adelante en el combate de Vaagso.

Mientras los comandos luchaban en tierra, los destructores se lanzaron contra los buques mercantes que se encontraban en el fiordo.

El Fohn, de 250 toneladas, tenía asignada la escolta de un convoy de 3 buques que debería ponerse en movimiento al romper el alba. Se recordará que las ametralladoras gemelas antiaereas Oerlikon del Fohn hicieron blanco en un avión Hampden con resultados desastrosos para la Unidad 4, y que además este buque recibió el impacto de dos proyectiles de 75 mm disparados por hombres de la Unidad 6. Con el ''Norma'' (2.200 toneladas) y el ''Reimer Etzard Fritzen'' (3.000 toneladas) se dirigió hacia el norte, pero el ''Eismer'' (1.000 toneladas) no disponía de vapor. Por eso, izó la bandera danesa, pero su astucia le sirvió por poco tiempo. En lucha artillera desigual con el ''Onslow'' y el ''Oribi'', la flotilla alemana escapó, mientras, el teniente de navío Lohr intentaba deshacerse de los codigos confidenciales del ''Fohn''. Fue muerto por la metralla de un proyectil procedente del ''Onslow'' cuando estaba a punto de lanzarlos por la borda. Los 3 buques encallaron, y la dotación del ''Fohn'', armada con fusiles, hostigó a los destructores desde la rocosa costa hasta que la artillería del ''Onslow'' los ahuyentó. El capitán de corbeta De Costabadie, veterano de Dunkerque y miembro del Estado Mayor de Mountbatten, subió a bordo del ''Fohn'' y, tras un intercambio de fuego de fusil con su dotación, se apoderó de los códigos, la tajada mas sustanciosa que logró la inteligencia en la incursión de Vaagso. Proporcionaron los indicativos de radio de todos los buques alemanes en Noruega y Francia; además contenían detalles sobre contraseñas y señales de emergencia. Los alemanes no tenían motivos para suponer que Lohr no los había hundido, lastrados en plomo, en las heladas profundidades de Ulvesund.

El ''Eismer'' se encontraba en calma, como si quisiera ser capturado; pero cuando De Costabadie comenzó a aproximarse a bordo de una ballenera, un integrante de la embarcación fue mortalmente herido por un disparo efectuado desde el buque alemán. El grupo consiguió aproximarse al navío, pero se le impidió seguir aproximandose mediante disparos al llegar a la altura del ancla. El capitan de navío Armstrong (''Onsnlow''), obligado a resolver la situación, ordenó el regreso de su dotación de presa y hundió el ''Eismer'' mediante fuego de artillería. Poco despues, para sorpresa de gran parte de su dotación, el ''Onslow'' tuvo que verselas con un avión alemán, haciendo uso de un antiguo cañon de 4 pulgadas que recientemente se había instalado en popa. El día 28 Armstrong escribía en su informe: [i]''Ayer fue un día excelente para un buque nuevo. Simultaneamente estabamos hundiendo un buque mercante con el cañon de 4,7 de popa, cubriendo las operaciones militares con el 4,7 de proa, hacendo fuego contra un avión con el de 4 pulgadas, y protegiendo a los grupos de desembarco de los tiradores alemanes con las armas de corta distancia. Desafortunadamente no había blanco para los torpedos''
.

A las 10:00 hs el ''Oribi'' desembarcó al quinto grupo, la mitad del Comando Nr. 2, bajo el mando del capitán Birney, que levantó una emboscada en la aldea de Rodberg a fin de estar prevenidos contra los refuerzos alemanes procedentes del sur, desde Halsor. Hecho esto, el ''Oribi'' se dirigió a ayudar al ''Onslow'' asistiendole en entenderselas con el remolcador armado ''Rechtenfleth'' (200 toneladas) y el ''Anita LM Russ'' (2.800 toneladas), que se aproximaban navegando hacia Ulvesund, cometiendo el fatal error de confundir a los destructores ingleses con los alemanes.

La batería de Halsor fue atacada por 3 Blenheim en las primeras horas del día, pero ocasionaron pocos daños. Su comandante, el teniente Lienkamp, oyó el nutrido fuego existente en Vaagso, pero no logró comunicacion telefonica, quizas porque Sebelin había enviado a combatir a los ordenanzas. El cuartel general de la 18° División, a la cual pertenecía la guarnición, no tenía noticia de lo que realmente estaba sucediendo, aunque los observadores de Rugsundo habían visto buques de guerra y embarcaciones de desembarco aproximarse a Maaloy. Lienkamp dijo vagamente que para saber lo que sucedía enviaba a su pelotón de infantería en misión de patrulla de combate. Esta tuvo un encuentro con Birney y perdió 2 hombres.

Los Comandos volaron la carretera antes de reembarcar, cubiertos por el denso fuego del ''Onslow'' y el ''Oribi''. No tuvieron bajas.

En la ciudad, la llegada de la unidad de Hooper dió nuevo impulso al ataque. El teniente G. D. Black y su sección presionaron por la parte izquierda de la carretera principal, llevando con él hombres de las unidades 1 y 3, rechazando a los alemanes delante de ellos. Black resultó herido en el antebrazo por un alemán que huía, el cual se volvió y disparó una ráfaga con su subfusil MP-40. Despues, cuando un canadiense le preguntó que opinaba del arma, Black respondió friamente: ''Reconozco que una dispersión de dos pulgadas a 100 yardas no está mal''.

En la calle principal, el coronel Dunford-Slater y sus mensajeros seguían avanzando. Alcanzó a la Unidad 6 cuando irrumpió dentro de un gran edificio. Había una moto en el exterior, por lo que parecía que se trataba del alojamiento del comandante alemán. Por una vez no hubo resistencia. Un cuidadoso registro reveló que solamente había un alemán, el cual yacía temblando en la cama de una habitación del piso superior. ''Dejenlo estar'', dijo Dunford-Slater. Indudablemente aquel era el comandante Schroeder, que había resultado mortalmente herido por un casco de metralla al comenzar la lucha y posteriormente llevado a su alojamiento. Hubo unos movimientos sospechosos en el edificio contiguo, y algunos hombres de la Unidad 6 abrieron fuego desde una ventana alta del apartamento de Schroeder. No parece improbable que los hombres que lo llevaron allí para morir se escaparan cuando los ingleses entraron en la casa.

Por entonces la Unidad 6 estaba reducida a la mitad de su potencial inicial; las bajas, scoltas y mensajeros, la habían mermado. Se ordenó al sargento Connolly que su sección transportara hasta la playa a los muertos y heridos. Sin embargo, Dunford-Slater reunió hombres de Unidad 2, los cuales unidos a sus mensajeros casi igualaban el numero del grupo de la 6, que avanzaba hasta cubrirse, a lo largo de la ribera de un pequeño arroyo. El coronel condujo adelante a su grupo cubierto por aquellos, y entonces ocurrió un curioso episodio. Salió un marinero alemán de una callejuela lateral, lanzó una granada al coronel y levantó las manos. Dunford-Slater se lanzó dentro de un portal y recibió pequeñas heridas, pero los dos ordenanzas que le acompañaban quedaron malheridos.

El sargento Mills, con el fusil apoyado en la cadera, avanzó hacia el alemán decididamente.

''Nein, nein'', gritó el marinero.

''Ja, ja'', dijo Mills, y lo mató.

''Si, bien, Mills, no debió hacer eso'', fue todo lo que dijo el coronel.

Esto señaló practicamente el fin de la lucha. Alrededor de las 11:45 hs el coronel mantuvo una pequeña conferencia en un jardín, y ordenó al capitán Bradley (Unidad 1) que destruyera la factoría Firda, y situó a la 6 dentro de una sólida casa para que actuase de ''parada'' en caso de que los alemanes contraatacasen antes de que las demoliciones finalizaran. A las 13:00 hs, hora en que el fuego ya había cesado hacia tiempo, se retiró este grupo.

El reembarque se efectuó sin impedimentos, y las demoliciones continuaron casi hasta el último momento. A las 14:45 hs toda la tropa estaba de regreso a bordo. El ''Kenya'' recibió un impacto de la batería de Rugsundo alrededor del mediodía, y el ''Prince Charles'' fue dañado por un bombardero cuando la expedición se hacía a la mar. El ''Oribi'' tuvo pocas bajas: la fuerza de desembarco, 20 muertos (de los cuales 6, incluyendo al capitán Giles, recibieron sepultura en el mar), y 57 heridos. Se perdieron algunos aviones. Los alemanes no hicieron prisioneros ingleses.

Alrededor de las 12:30 el ''Offa'' y el ''Chiddingfold'' hundieron el pesquero armado ''Donner'' (250 toneladas) y al ''Anhalt'' (5.930 toneladas) en las proximidades de la entrada del fiordo, totalizando 15.630 el tonelaje de mercantes hundidos.

El 28 de diciembre el general Kurt Woytasch, comandante de la 81° División, llegó a Vaagso del sur para inspeccionar los daños. No es fácil saber con exactitud el numero de hombres que perdieron los alemanes, porque no existen cifras de un destacamento de 25 hombres que estaban en la ciudad a causa del permiso de Navidad. La guarnición de infantería tuvo 11 muertos, 7 heridos y 16 desaparecidos, la mayor parte de estos ultimos hechos prisioneros. El destacamento de la Marina perdió 6. El pelotón de Halsor sufrió 2 bajas, y la batería de Rugsundo, que tuvo grandes dificultades con un viejo cañon ruso de 130 mm (los demas no estaban operativos), perdió la vida solamente un hombre y tuvo 8 heridos. El total de bajas osciló entre 110 y 130, excluyendo las sufridas por las dotaciones de los 8 buques hundidos. Un ciudadano noruego resultó muerto, y 5 ligeramente heridos. Los daños producidos a la propiedad noruega excedieron el valor de 5.000.000 de coronas.

Aunque regresaron al Reino Unido unos 70 voluntarios, el gobierno noruego en el exilio no quedo muy complacido con los resultados de la incursión. El viejo primer ministro Nygaarsvold expresó su opinion con mucha energía: ''¿Quien puede estar tan ciego como para engañarse a si mismo creyendo que este esfuerzo haya hecho algo para acortar la prueba de Noruega? Indudablemente el enemigo ha sido molestado por la desenvoltura de la operación realizada sobre una costa que él veía segura, pero ello solo puede tener un resultado: los alemanes reforzaran ahora sus defensas haciendo que la victoria final sea mas dificil de lograr que si la incursion nunca se hubiese realizado''.

En un aspecto tenía toda la razón. Los alemanes reforzarían sus defensas con toda certeza. Pero dado que los Aliados no tenían la intencion de invadir Noruega, los resultados solamente podían proporcionarles ventajas.

Si Nygaardsvold estaba enojado, Hitler ardía en furia por la incursion de Vaagso. Incluso antes del ataque al OKW le preocupaban las posibles operaciones en Escandinavia ahora que los EEUU estaban del lado de los Aliados. El día de Navidad se ordenó estudiar la situación en Noruega.

El general Von Falkerhorst se aprovechó de la ocasión y solicitó 12.000 hombres de refuerzo para actualizar el potencial de sus fuerzas. Además pidió 3 divisiones adicionales para aumentar sus reservas y dar mayor profundidad a su despliegue defensivo.

Con el informe de Falkenhorst llegaron noticias de las operaciones ''Archery'' y ''Anklet'', cuyos efectos se sumaron a los del choque del transporte de tropas ''Kong Ring'', que llevaba hombres que se dirigían a disfrutar del permiso, con una mina en el mar del Norte.

Hitler no se demoró en pedir a sus asesores militares su interpretación de estos siniestros acontecimientos. ¿Pensaban los ingleses desembarcar en mayor escala en Noruega para amenazar el trafico maritimo costero alemán? Antes de finalizar el año Hitler lanzó su veredicto: ''Si los ingleses hacen las cosas adecuadamente, atacaran el norte de Noruega por varios puntos. Mediante un ataque a gran escala con su folta y tropas terrestres intentaran desplazarnos de allí, posiblemente tomando Narvik, y entonces ejerceran presion sobre Suecia y Finlandia. Esto puede ser decisivo para la marcha de la guerra''.

''Por lo tanto, la flota alemana debe usar todas sus fuerzas en la defensa de Noruega. Sería conveniente trasladar alli todos los acorazados de bolsillo para tales fines''
.

Estando el ''Scharnhorst'' y el ''Gneisenau'' embotados en Brest, los almirantes esperaban que el Fuhrer cambiara de opinion, pero a mediados de enero llamó al gran almirante Raeder y le dijo: ''Noruega es la zona del destino en esta guerra. Pido obediencia incondicional a mis ordenes y directivas referentes a la defensa de esta zona''.

Mientras, un cuerno de la abundancia derramaba regalos sobre Falkenhorst. Primero llegaron sus 12.000 hombres de refuerzo; despues, 18.000 mas, organizados en batallones reforzados. Se activó una division acorazada para actuar como reserva móvil. Buenos y nuevos cañones alemanes para la defensa de costas reemplazaron a los antiguos rusos y belgas que habían defendido Vaagso el 27 de diciembre.

En febrero de 1942 el mariscal List, en representación de Hitler, giró una inspección, y bajo su recomendacion se establecieron otros tres mandos divisionarios en Noruega, se envió más artillería de costa y se construyeron en el interior mayor numero de posiciones defensivas. El proceso continuó hasta el 6 de junio de 1944, y cuando los Aliados desembarcaron en Normandía, la guarnición alemana en Noruega era de 372.000 hombres. Uno se pregunta lo que 100.000 de ellos hubieran podido hacer en los combates de Francia o de Rusia. En Normandía los alemanes estuvieron faltos de infantería.

El acorazado ''Tirpitz'' salió del Báltico y llegó sano y salvo a Noruega. El 11 de febrero de 1942 lo hicieron los acorazados ''Scharnhorst'', ''Gneisenau'' y ''Prinz Eugen'' desde Brest y, aprovechandose del mal tiempo, efectuaron su desesperada carrera a lo largo del Canal de la Mancha. En los estrechos de Dover el ''Gneisenau'' resultó tan gravemente averíado que se vió obligado a entrar en Kiel, donde los bombarderos ingleses lo perforaron de nuevo antes de que finalizase el mes. Tambien el ''Scharnhorst'' fue alcanzado, pero logró llegar a Noruega, y alli se le reunieron el ''Gniesenau'' y el ''Prinz Eugen'' en Trondheim, pero un torpedo lo dejo sin gobierno y hubo de regresar a Alemania para ser reparado.

Grande fue la indignación de la opinion inglesa cuando los 3 acorazados escaparon por el canal, pero su concentración en aguas noruegas descargó en gran medida los cometidos del Almirantazgo, simplemente porque alli se les podía vigilar mejor y mantenerlos fuera del Atlantico norte. En marzo y abril se les unieron el ''Hipper'' y el ''Lützow''.

En la incursión de Vaagso los ingleses arriesgaron una pequeña flotilla, el equivalente a un debil batallón y media docena de escuadrones de aviones. Rara vez la historia de la guerra muestra el logro de tales recompensas ante una apuesta tan pequeña. El nombre codificado de la incursion sobre Vaagso era Archery. No resultó inadecuado: ''la flecha hizo diana''.

''Soldados trasladando al herido capitán O'Flaherty''
Imagen
http://www.commandoveterans.org/cdoGallery/v/WW2/Vaagso

''El tan preciado mortero de 3 pulgadas que posibilito la captura del hotel Ulvesund''
Imagen
http://www.commandoveterans.org/cdoGall ... _.jpg.html


Fuente texto: Libro ''Comando'' de Peter Young. Serie ''Armas'', editorial San Martin
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Los Comandos Británicos

Mensajepor gerkamp » Dom Oct 09, 2011 11:18 pm

SAINT NAZAIRE

''Quien piense siquiera que puede hacer esto merece la Orden de Servicios Distinguidos''

Frase de un miembro del Cuartel General de Operaciones Combinadas

''Esto no es una incursion ordinaria, es una operación de guerra''.

Lord Louis Mountbatten, 13 de marzo de 1942


Se ha dicho que St. Nazaire fue la mayor de todas las incursiones. Realmente fue la más desesperada. Perseguía como objeto principal la destrucción de las grandes puertas del unico dique seco, la ''Forme Ecluse'', en la costa atlantica de Francia, que era capaz de alojar al acorazado alemán ''Tirpitz''. Otro fin secundario, pero de todos modos importante, era ocasionar el mayor daño posible en los refugios para los submarinos y en los diques.

El ''Bismarck'', hermano del ''Tirpitz'', había sido hundido el 27 de mayo de 1941 cuando se dirigía a St. Nazaire. A principios de 1942 el ''Tirpitz'' estaba en aguas noruegas, pero se sospechaba, por los informes recibidos, que se preparaba para llevar a cabo una correría por el Atlantico. El Almirantazgo, ignorando las reacciones del Fuhrer a causa de la incursión de Vaagso, no podía saber que los alemanes estuvieran lejos de pensar en un crucero del ''Tirpitz'' que le llevase a las proximidades de St. Nazaire.


El planteamiento de la operación presentó dificultades peculiares. No solamente se encontraba el objetivo a 250 millas de Falmouth, el puerto británico más cercano, sino que tambien estaba situado a 10 kilometros de la desembocadura del río Loira. Además no existían playas.

La fuerza militar seleccionada para la incursion estaba constituida por el Comando Nr. 2 (teniente coronel A. C. Newman) y por 18 grupos de demolicion escogidos de los Comandos Nrs. 1, 3, 4, 5, 9 y 12, adiestrados y conducidos por el capitán W. H. Pritchard.

El planeamiento comenzó en febrero, con lo cual existía tiempo para efectuar, en cierta medida, el adiestramiento, que se llevó a cabo con el maximo secreto. Los grupos de demolición se reunieron con el pretexto de realizar un curso de instrucción, y cuando finalizó su especial adiestramiento, fueron concentrados a bordo del buque de desembarco ''Princess Josephine Charlotte'', en Falmouth.

El Comando Nr. 2, cuyo cuadro procedía de las Compañías Independientes, tenía ahora una existencia de dos años, y había recibido un adiestramiento muy completo en acciones nocturnas, en tecnicas para superar toda clase de obstaculos con rápidez, orientarse en la marcha, provocar incendios durante la noche y otras habilidades vitales para el incursor. Su comandante era un rudo oficial del Ejercito Territorial con una mentalidad original. Como culminación al adiestramiento la fuerza hubo de efectuar una excursión en lanchas de motor a las Islas Sorlingas, con tan mal tiempo que hasta los hombres más duros se marearon.

La última observación con fotografías aéreas mostraba la instalación de cuatro nuevas posiciones artilleras de defensa de costas en el centro de la zona del dique. Para ocuparse de ellos se añadieron a la fuerza 30 soldados de los Comandos, con lo cual se totalizaron 265 hombres de todos los empleos. Newman realizó una visita al Cuartel General de Operaciones Combinadas, en Richmond Terrace, el 13 de marzo, y tras una reunión con Mountbatten y su Estado Mayor salió para Flamouth en un coche oficial. Llegó a Tavistock el mismo día, y ''pasó una noche intranquila encerrado en la habitación del hotel con todos los planes''. Abandonó Londres un tanto preocupado, pero al llegar a Falmouth encontró a su gente con un elevado espiritú y el adiestramiento casi finalizado.

''Mapa del puerto''
Imagen
http://mundosgm.com/operaciones-especia ... 8c8835a33b

Aún había tiempo para efectuar un ensayo general, un ejercicio ''para probar las defensas'' del arsenal de Davenport. Toda la fuerza, excepto el destuctor ''Campbelltown'', tomó parte en él, y a tal fin los defensores recibieron el refuerzo de la guardia metropolitana local. Practicamente todo salió mal, con gran júbilo por parte de los defensores.

Entretanto se desarrollaba el plan de encubrimiento. La fuerza se denomino 10° Fuerza Antisubmarina de Ataque, y se dió discretamente a entender que se iban a llevar a cabo búsquedas antisubmarinas más alla de las zonas occidentales de acceso a las Islas Britanicas. Se hizo correr el rumor de que la fuerza operaría en alta mar y, a escondidas, se embarcaron salacots contra el sol, atavios tropicales y cosas por el estilo. No se puede decir lo que de todo esto trascendió a los alemanes. Se acortaron las chimeneas del ''Campbelltown'' para asemejarle a los torpederos alemanes de la clase Möwe. Las últimas fotografías aereas recibidas antes de salir la expedición mostraban 4 torpederos de esta clase fondeados en el preciso lugar del dique que Newman había escogido para su puesto de mando. El capitán de fragata R. E. D. Ryder, comandante de la fuerza naval, sugirió que la reserva de Newman, compuesta de 12 hombres, se encargara de ellos. Newman no tuvo en cuenta esta observación.

La fuerza abandonó Falmouth el 26 de marzo, navegando a 14 nudos en tres columnas. La del centro, estaba formada formada por los destructores de la clase Hunt, HMS ''Atherstone'' y ''Tynedale'', el viejo destructor norteamericano ''Buchanan'', llamado ahora ''Campbelltown'' y la lancha cañonera MGB 314. Las columnas de babor y estribor las constituían lanchas de motor ML. Al principio el tiempo era bastante malo para estas, pero el viento decayó gradualmente y la noche quedó en calma, un poco cargada de neblina pero con luna.

Durante el viaje solo hubo dos incidentes. Al segundo día se avistó un submarino alemán en superficie. El ''Tynedale'' abrió fuego y despues se lanzaron cargas de profundidad. La expedición llevaba rumbo a La Pallice y, ciertamente, Ryder tuvo que meditar la posibilidad de que el submarino comunicara la presencia de la fuerza. ¿Debería regresar? No se decidió por esto, y por lo que ahora se sabe, el submarino solamente informó la presencia de los destructores. Es de creer que las lanchas de motor eran demasiado bajas y sobresalían poco del agua como para que los observadores de aquel las viesen. Posteriomente se encontraron unos pesqueros franceses. Uno, ''Le Slack'', fue inspeccionado, y aunque no se observaron circunstancias que levantasen sospechas, su dotación se hizo pasar a bordo del ''Atherstone''.

Al hacerse de noche y no haber sido descubierta la fuerza, a las 20:00 hs se maniobró para que la plana mayor embarcase en la MGB 134. A las 22:00 hs se avistó a estribor una luz proveniente del submarino HMS ''Sturgeon'', que actuaría de baliza durante la navegación. Posteriormente la fuerza, con la bandera alemana izada, se dirigió a su objetivo. La MGB 134 navegaba en cabeza seguida del ''Campbelltown'', y detras de este 14 lanchas motoras en dos columnas; cerraba la marcha la lancha torpedera 74. Mientras, los bombarderos de la RAF atacaban St. Nazaire volando entre nubes bajas; podían verse las estelas de los proyectiles trazadores alemanes remontandose hacia el cielo.

Despues de que la expedición lograra eludir los bajos de fango, a las 01:22 hs, se sintió amenazada por el súbito encendido de los proyectores de ambas orillas. El señalero Pike, disfrazado de suboficial alemán, dió el indicativo de una lancha torpedera germana, tomado del libro de códigos que se capturó al ''Fohn'' en Vaagso. Pidió que no hicieran fuego las baterías costeras, añadiendo, en lenguaje corriente, que las embarcaciones venían con averías debido a una acción contra el enemigo, por lo que se solicitaba permiso para dirigirse al puerto sin retraso. Con esto, los pocos cañones que abrieron fuego lo suspendieron, aunque los de la orilla norte no permanecieron en silencio por mucho tiempo. Entonces, la MGB 134 transmitió la señal internacional que significa buques sometidos a la acción artillera de fuerzas amigas.

Estos engaños, todos perfectamente legitimos, proporcionaron a la fuerza cinco magnificos minutos, y cuando a las 01:27 hs los alemanes advirtieron su error, el diligente ''Cambelltown'' había pasado ya la linea de las baterías pesadas. Arrió la bandera alemana e izó la enseña inglesa abriendo el fuego simultaneamente. Los proyectiles trazadores comenzaron a volar en todas direcciones, y un buque de vigilancia alemán fue hundido, alcanzado repetidas veces por ambos bandos. El fuego de la flotilla britanica era extremadamente efectivo, y al cabo de 3 o 4 minutos comenzó a declinar el de los alemanes. ''Un triunfo'', como dijo Ryder, ''de los artilleros de las lanchas motoras y del Campbelltown''.

Ahora nada podía detener al viejo destructor, y a las 01:34 hs, cuatro minutos despues, se lanzó contra las puertas del dique a 19 nudos de velocidad. Fue un choque vertiginoso en el que la proa se clavó en los grandes cajones de la compuerta. Se había logrado el objetivo principal de la incursión antes siquiera de que un solo soldado de los Comandos pusiera pie en tierra.

''HMS Campbelltown estrellado contra las puertas del dique''
Imagen
http://en.wikipedia.org/wiki/St_Nazaire_Raid

Comenzó entonces una lucha de increible complejidad a medida que los grupos de asalto y demolición se afanaban en cumplir sus variados cometidos. En lineas generales, el plan de Newman consistía en lograr una cabeza de puente y cortar los accesos entre el arsenal y la ciudad.

Un grupo, al mando del sargento mayor Moss, tenía el encargo de tomar el puesto de mando seleccionado por Newman, pero la lancha que transportaba este grupo fue hundida. El sargento se dirigió hacia la costa, remolcando a algunos de sus hombres en un flotador, pero su valiente esfuerzo finalizó cuando un proyector los enfocó y todo el grupo quedo borrado por una ametralladora. Cuando el coronel Newman y los 8 hombres de su grupo desembarcaron de la MGB, éste desconocía, naturalmente, la suerte del grupo del sargenro porque ''las maderas que volaban por los aires, el humo, las chispas y las llamas impedían ver con claridad''. Al dirigirse a su puesto de mando Newman ''literalmente se dió un coscorrón con un alemán'', que se rindió inmediatamente. Por éste se enteró el coronel que el edificio seleccionado para establecer su puesto de mando estaba aun en manos de los alemanes. Envió al prisionero a decir a sus camaradas que se rindiesen, pero en este instante un cañón abrió fuego a tiro directo, obligando a los comandos a cubrirse. El pequeño grupo de mando quedó bajo el fuego denso procedente de dos buques fondeados en la darsena interior, dos cañones del techo de un refugio de submarinos y una batería de la orilla sur del río que se unió a los anteriores. Llegó el sargento mayor Haines con parte de la fuerza especial del capitán Hooper, cuya tarea principal consistía en destruir dos cañones entre el rompeolas antiguo y la entrada antigua. Abrió fuego con un mortero de 2 pulgadas y logró silenciar los cañones del techo del refugio de submarinos durante cierto tiempo.

''Refugio de submarinos''
Imagen
http://segundaguerramundial.forogratis.es/portal.php

Uno de los grupos de demolición, bajo el mando del alferez H. Pennington (Comando Nr. 4), no pudo llegar a tierra, pero los otros no perdieron tiempo en afanarse en sus múltiples tareas. El teniente Stuart Chant resultó herido por un casco de metralla en el brazo derecho y en la pierna izquierda cuando aún estaba a bordo del ''Campbelltown''. Este oficial apreció que alrededor del 75% de los que estaban en la cubierta de buque habían resultado heridos antes de que se lanzara contra las puertas del dique. Con sus hombres trepó desde la proa, usando las escaleras, y corrieron como demonios hacia la estación de bombeo. El grupo de asalto del capitán R. Roy dió buena cuenta de los artilleros del tejado. Los hombres de Chant volaron la cerradura de la puerta de acero y bajaron por las escaleras metalicas para colocar sus cargas a 40 pies bajo el suelo. Posteriormente Chant describió el episodio:

''Me había cortado las manos con unos pequeños cascos de metralla y me era muy molesto manejar las cargas, pero el sargento Dockerill estaba conmigo en caso de que mis heridas me impidiesen hacerlas estallar; mientras, ordené al resto del grupo que trepara por las escaleras para protegerse ante la proximidad de la explosión.

Corrimos afuera y nos echamos al suelo, completamente expuestos, sobre el pavimento de cemento. Afortunadamente nos desplazamos otros 10 metros y un segundo depsues la explosión levantó por los aires enormes bloques de cemento que zumbaban peligrosamente cerca.

Despues de la explosión pusimos los explosivos sobrantes en nuestras mochilas y regresamos a la estación de bombeo para completar el trabajo de destrucción volando los motores electricos y las instalaciones''
.

Encontraron los motores caidos a causa de la sacudida sufrida: ''Así hicimos un silencioso destrozo con mazos, martillos e incendios''.

Mientras, el teniente Smalley y su grupo destryeron por completo la estación de maniobra del dique situada en las instalaciones. Estas explosiones sonaban como musica en los oidos del coronel, el cual, con su grupo de mando, se situó en el lugar previsto para proteger a los grupos de demolicion durante su paso de regreso por el puente que les conduciría al rompeolas antiguo. En estos momentos las demoliciones proseguían en todas partes. A Newman se les unió el comandante Copland, que le sucedía en el mando, procedente del ''Campbelltown''. Informó que de un grupo de asalto, solamente el comandante, el capitán Burn, había logrado llegar a nado a tierra desde una destrozada lancha motora. Se había salvado de morir ahogado gracias al cabo Arthur Young, quien lo había agarrado por el pelo y remolcado hasta el rompeolas. Newman decidió retirar al grupo del capitán Roy, que estaba formando una cabeza de puente en la parte de la comunicación entre la entrada antigua y dársena de St. Nazaire. A pesar de la densidad de fuego, el cabo Harrinton, tan tranquilo como si estuviera en un ejercicio de adiestramiento, llegó hasta donde estaba el capitán Roy para entregarle el mensaje del coronel.

Chant, retirandose con su grupo hacia el rompeolas antiguo, llegó al puente de hierro que estaba cuierto por un cañón situado en un edificio proximo.

''Por eso ordené a mis hombres que se valiesen de las manos y que, balanceandose, como los manos, saltasen por las vigas situadas debajo del puente. Así conseguimos cruzar el puente sanos y alvos sin ser descubiertos.

Lllegamos a unas vías de ferrocarril situadas entre los almacenes, y nos unimos a otros grupos que tambien regresaban. Entonces estalló la bomba; el coronel Newman nos dijo: ''Por aqui se va a casa. Todas las embarcaciones han sido destruidas o han regresado''
.

Con Newman había en ese momento 70 hombres incluidos los oficiales, pero más de la mitad estaban heridos. Todos se comportaban magnificamente y no era cuestion de rendirse. Mantuvo un pequeño intercambio de opiniones con sus oficiales. Alguien sugirió tripular algunos remolcadores y escapar río abajo.

''Otro plan'', escribió Chant, ''era deslizarse junto al muelle y nadar o vadear, río arriba, hasta alejarse de los defensores alemanes. El coronel Newman, sin embargo, decidió que el mejor camino era abrirnos paso entre los almacenes en dirección este hasta alcanzar el puente''.

La idea del coronel era que los supervivientes se dividieran en pequeños grupos para dirigirse hacia la frontera española. Les ordenó que no se rindiesen hasta que hubiesen agotado toda la munición y mientras pudiesen evitarlo. La mayor probabilidad, dijo, residía en encontrar un camino que les llevase a campo abierto.

Conducidos por el capitán Roy y un grupo de asalto, avanzaron hasta alcanzar el muelle sur de la dársena de St. Nazaire. Aquí Chant fue herido en una rodilla por una bala rebotada. Sus hombres le llevaron durante un corto trecho, pero luego les ordenó que le abandonaran.

''Yo observaba como se dirigía al sur el resto del grupo, hacia la parte antigua de la ciudad, para torcer a la derecha y cruzar velozmente el puente giratorio. Era una clara noche de luna y podía verlos perfectamente. Fueron hostigados desde unas pilas de cajas y edificios cercanos al puente; pude ver otras tropas, creía que eran alemanes, trepando sobre los techos de aquellos edificios''.

El grupo principal, una mermada banda, avanzó saltando paredes, atravesando jardines, e irrumpiendo a traves de las casas retirandose hacia la carretera.

Un coche blindado alemán paso velozmente ''disparando desde su torreta contra todo el mundo, ingleses y alemanes''. Los hombres de Newman enfilaron por una callejuela. La situación era cada vez más confusa. Fueron muertos el conductor y y acompaante de una motocicleta germana con sidecar.

Fortuitamente, Newman, con unos 20 hombres que aún estaban con él, se cubrieron en un ''refugio contra las incursiones aereas, muy confortable y provisto de colchones''. Pensaba permanecer alli hasta la noche proxima para que los hombres se dirigieran en parejas hacia campo abierto.

''Tambien decidi que si eramos descubiertos en el sótano me rendiría, porque los heridos estaban en muy mal estado, y porque una sola granada de mano lanzada escaleras abajo daría cuenta de todos nosotros''.

Un tiempo despues llegó un grupo alemán que aceptó la rendicion de Newman. Sus hombres fueron llevados al puesto de mando germano y transportados en camiones a un café de La Boule, donde fueron concentrados todos los prisioneros.

''Prisioneros britanicos reunidos en el café La Poule''
Imagen
http://www.commandoveterans.org/cdoGall ... 2.jpg.html

Chant, al que se le unió un soldado de otro grupo, fue encontrado por tres alemanes armados con subfusiles MP-40. ''¡Heraus!, ¡heraus!'', gritaron. ''El soldado que me acompañaba quedó quieto y levantó las manos. Fue asesinado a tiros desde una distancia de un metro por los 3 soldados''. Estos vieron que Chant estaba herido, y lo llevaron a un café donde había otros soldados del Comando tambien heridos.

La parte más adversa de la lucha recayó sobre los grupos desembarcados desde el ''Campbelltown'' porque las lanchas motoras tuvieron tuvieron muy mal tiempo durante su entrada. Las de la columna de babor tenían que desembarcar sus hombres en el rompeolas antiguo. Solamente una llegó indemne, y unicamente un puñado de hombres alcanzó la costa. El teniente de navío Henderson, voluntario de la Reserva Naval, incapaz de atracar la ML 306 al rompeolas, se dirigió a la entrada antigua y al no poder desembarcar alli a los Comandos, inició el regreso. Algunos kilometros río abajo mantuvo un desigual duelo con una lancha torpedera alemana. El sargento Durrant, que manejaba un montaje doble de ametralladoras Lewis, fue acribillado a balazos, pero mantuvo el fuego de su arma hasta que cayó sobre los cañones del arma, muerto por las heridas. Con su comandante tambien muerto y el resto de los hombres a bordo muertos o heridos, la lancha fue obligada a rendirse.

De la columna de estribor solamente la sexta, ML 177, consiguió llevar a su grupo a tierra más o menos intacto. El soldado Haines desembarcó en la entrada antigua y ''trabajó valientemente durante toda la operación''. Otros soldados trataban de nadar sin armas hacia tierra, desde embarcaciones abandonadas.

Tres ML (156, 270 y 446) y la MGB 314, con sus cubiertas resbaladizas a causa de la sangre, alcanzaron el lugar de reunión con el ''Atherstone'', situado unas millas frente al estuario del Loira.

Entretanto, el ''Tynedale'' mantuvo una indecisa accion con 5 lanchas topederas alemanas, siendo alcanzado dos veces. La dotación de la ML 156 y los heridos de la MGB 314 fueron trasladados al ''Atherstone'', mientras que los de las ML 270 y 446 lo fueron al ''Tynedale''. Los dos destructores, escoltados por aviones del Mando Costero, llegaron sin novedad a Falmouth. Las ML 160, 307 y 443, al mando del teniente de navío Platt, lograron regresar por sus propios medios. Apenas tenían 5 litros de combustible. Aunque parezca inaudito derribaron un avión alemán y averiaron otro.

Al hacerse de día, despues de aquella noche salvaje en St. Nazaire, apareció el ''Campbelltown'' empotrado en las compuertas del dique. Paulatinamente se reunieron oficiales alemanes para contemplar aquel insolito espectaculo, mientras los soldados especulaban sobre las razones que habían impulsado a los ingleses para llevar a cabo tan extraordinaria operación. Hacia el mediodia, cuando había unos 40 oficiales a bordo y quizá unos 400 mirones en tierra, hivieron explosión las 5 toneladas de explosivos situadas en la proa del ''Campbelltown''.

Hubo más explosiones, a las 16:30 y 17:30 hs, cuando estallaron los torpedos de acción retardada lanzados por la MTB 74 hacia la dársena de St. Nazaire a traves de la entrada antigua. Se sucedieron escenas de tremenda confusión; soldados alemanes presos del panico dispararon contra obreros franceses del dique, de los que más de 300 resultaron muertos; parece ser que entre ellos había miembros de la Organización Todt. Se dice que el pánico se extendió hasta Nantes, donde las esposas y amigas de los oficiales alemanes corrieron asustadas por las calles vociferando que había comenzado la invasión de Europa.

''Prisioneros. Uno de estos dos hombres, Michael Burn, sería confinado en la prisión de alta seguridad de Colditz.''
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http://www.telegraph.co.uk/news/obituar ... -Burn.html

En esta incursión la Marina Real perdió 31 oficiales, 751 suboficiales y 178 soldados de otros empleos. Cinco de los cuales pudieron regresar a Inglaterra a traves de España. Fueron el cabo Wheeler; los cabos provisionales Douglas, Howarth y Sims, y el soldado Harding. Su éxito dice mucho de la tenacidad e iniciativas adquiridas durante el adiestramiento de los Comandos.

En esta desesperada acción se concedieron 5 Cruces Victoria: al capitán de fragata Ryder, al capitán de corbeta Beattie, del ''Campbelltown''; al teniente coronel Charles Newman, cuyo resuelto espiritú llevó a su unidad a un grado increible de osadía y lealtad; en grado postumo al marinero patentado Savage y al sargento Durrant.

El acorazado Tirpitz, cuya amenaza potencial motivó la organización de la incursión, permaneció en los fiordos de Noruega hasta septiembre de 1944, fecha en que 5.500 kilos de bombas, lanzadas desde los Lancaster de la RAF, le hicieron darla vuelta cerca de Tromso.


Libro ''Comando'' de Peter Young. Serie ''Armas'', editorial San Martin
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''Si vis pacem, para bellum''

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Los Comandos Británicos

Mensajepor Audie Murphy » Dom Feb 12, 2012 1:55 pm

Heridos en las Lofoten
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fuente: "Así fue la SGM" fascículo32 p5


En la BBC se emitió hace un par de semanas un documental de 60 minutos sobre Achnacarry Estate, el castillo escocés convertido en academia de entrenamiento paramilitar de los comandos ingleses.

Castle Commando
http://www.bbc.co.uk/programmes/b01bfl4x


Paddy Mayne escribió:el libre en español Conejo Blanco hablan del incidente.
El autor de Conejo Blanco, un agente del SOE logró conocer a varios autralianos....


el libro relata las hazañas de Yeo Thoma, lanzado en paracaídas sobre Francia el 26 de febrero de 1943, pero está escrito por Bruce Marshall

editado por Javier Vergara en su colección "libros de guerra"
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fuente http://2.bp.blogspot.com/_OKCHbe7WB-s/T ... o+(Vergara).jpg

en inglés se publicó en 2012 "Churchill's White Rabbit: The True Story of a Real-Life James Bond" por Sophie Jackson


Los comandos ingleses bajo mando de Lovat realizaron un pequeño raid de reconocimiento (operación Abercrombie) sobre Hardelot (zona del Paso de Calais) en la noche del 19-20 abril 42. Por errores de navegación las tropas canadienses no pudieron unirseles. Era la primera vez que se usaba las LCS http://en.wikipedia.org/wiki/Operation_Abercrombie

Imagen
fuente http://gallery.commandoveterans.org/cdo ... delot1.jpg
Última edición por Audie Murphy el Mar Ene 22, 2013 10:53 pm, editado 1 vez en total.
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Re: Los Comandos Británicos

Mensajepor Audie Murphy » Mié Dic 06, 2017 2:32 pm

Operation Checkmate , 7 hombres del No. 14 (Arctic) Commando consiguen hundir con minas magnéticas limpet un dragaminas germano en el puerto noruego de Haugesund (abril 43). Mientras esperaban contactar con su transporte de regreso a UK son capturados. Trasladados a los campos de Sachsenhausen y Belsen acaban todos muertos, uno de tifus y el resto asesinados bajo la infame orden de Hitler de pena de muerte para no respetar la vida de cualquier comando aliado capturado ("Kommandobefehl", 18 octubre 42, http://en.wikipedia.org/wiki/Commando_Order). El teniente John Godwin, RNVR, consiguió arrebatarle la pistola al alemán al frente de su ejecución, matándolo de un tiro antes de sucumbir al fuego alemán.

http://en.wikipedia.org/wiki/Operation_ ... do_raid%29
http://ww2today.com/2-february-1945-bri ... hsenhausen


Imagen
fuente http://www.brunel.ac.uk/~acsrrrm/kayak/ ... delay2.jpg

estuche con los detonadores de las minas limpet, cada color significa un distinto retardo, pj con las rojas la explosión se producía 9,5h después si el agua estaba a 10ºC
http://www.brunel.ac.uk/~acsrrrm/kayak/ ... impet.html
http://www.warfaremagazine.co.uk/articl ... ll-Raid/81


Operation Ambassador 14-15 julio 1940, ataque con 140 hombres en la recién ocupada isla del canal Guernsey. Fue el 2º raid llevado a cabo por los commandos. Increiblemente y con tantos soldados entre uno y otro bando, no hubo un solo disparo y la operación fue un desastre logístico y operacional. 4 Ingleses fueron capturados al no poder volver a nado a las naves.

Más info en
https://www.docdroid.net/99pj7Mi/operat ... pdf#page=5
https://en.wikipedia.org/wiki/Operation_Ambassador
"El mal existe cuando las personas buenas no hacen lo que es correcto"


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