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Paddy Mayne
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Mensajepor Paddy Mayne » Mié Oct 28, 2009 9:17 pm

Y que no se queden olvidados los SAS y los SBS menos conocidos que los Comandos pero igual de utiles.
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cv-6
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Mensajepor cv-6 » Mar Nov 10, 2009 11:25 pm

¿Qué diferencia había entre comandos y SAS?
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Javier Ormeño Chicano
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Mensajepor Javier Ormeño Chicano » Mar Nov 10, 2009 11:54 pm

cv-6 escribió:¿Qué diferencia había entre comandos y SAS?


En esencia el SAS (Special Air Service o Servicio Aéreo Especial) fue creado el 1 de julio de 1941 ideado para realizar misiones sobre la retaguardia del DAK en África (incursiones), actuando junto con el "Grupo de Largas Distancias en África". Por su parte los Comando fueorn creados, o al menos formados, en junio de 1940, ideados para llevar la guerra a la Europa ocupada con misiones especiales, guerra de guerrillas. El concepto del uso y la formación de los Comandos se recoge en un memorandum del 13 de junio de 1940 (1).



(1). MOREMAN, T. "British commandos 1940-46" Osprey, 2006 pag. 9-10
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"Solo del movimiento sale la victoria" - http://guerra-abierta.blogspot.com/

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Mensajepor Paddy Mayne » Jue Nov 12, 2009 6:51 am

No nos olvidemos que el SAS siguió operando haciendo misiones de reconocimiento y sabotage profundo dentro de las lineas enemigas en Italia y Francia y de hecho fueron las primeras tropas en llegar a muchas ciudades alemanas en 1945.

Los comandos son mas bien unidades de infanteria ligera de elite para lanzar incursiones convencionales actuando como infanteria de choque pero organizada de manera tradicional (escuadras, pelotones, compañias, batallones, brigadas) contra blancos de alto valor situados dentro de las lineas enemigas pero dentro del alcance de las fuerzas convencionales aliadas, principalmente blancos navales, puertos, fortificaciones costeras, viaductos, aeropuertos. El hecho de que operan organizados como infanteria ligera los obliga a no estar demasido profundos dentro de las lineas enemigas ya que requieren de demasiados recursos convencinales para su infiltración y extracción.

Los SAS operaban profundo dentro de las lineas enemigas en misiones de reconocimiento y sabotage, frecuentemente aliandos con partisanos locales (no tanto en Africa pero si en Italia, Yugoeslavia y Francia)o miembros de servicios de espionaje como el SOE o la OSS, lo cual los obligaba a usar unidades pequeñas, usualmente no mayores de 16 a 32 hombres.

Frecuentemente las alianzas con agentes locales eran peligrosas, David Stirling, el fundador del SAS fue traicionado por beduinos dobles agentes y capurado por el DAK, Paddy Mayne, su sucesor, se las vió duras en Italia y escapò de la muerte y de celadas varias veces, 22 Australiandos del SAS murieron cuando ellos y la unidad de partisanos franceses con las cuales se encotraban fueron delatados por los soplones comunes en la resistencia francesa cayendo en una emboscada de las SS.
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Mensajepor Tyvds » Jue Nov 12, 2009 7:28 pm

Paddy Mayne escribió:...22 Australiandos del SAS murieron cuando ellos y la unidad de partisanos franceses con las cuales se encotraban fueron delatados por los soplones comunes en la resistencia francesa cayendo en una emboscada de las SS.


...podria alguien subir los link, acerca de esta interesante y lamentable historia?

...saludos...
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Mensajepor Hundi » Dom Nov 15, 2009 2:42 am

Todavia existe la unidad Daiblos Rojos?
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Mensajepor Paddy Mayne » Dom Nov 15, 2009 6:59 pm

Los Diablos Rojos eran la 1 División de Paracaidistas, todavía existen pero reducidos a un regimiento, el regimiento de paracaidistas, también llamado Diablos Rojos o boinas rojas.

Sobre el link. voy a buscar uno, probablemente en ingles.

The SAS Encyclopaedia, el libro The Originals y el libre en español Conejo Blanco hablan del incidente.
El autor de Conejo Blanco, un agente del SOE logró conocer a varios autralianos que habían sido agarrados con vida y capturados y narró como fueron ejecutados con injecciones letales en los campos de concentración nazi.

Despues de la guerra el SAS hizo escuadrones de la muerte que se encargaron de buscar a los miembros de las SS y Gestapo que participaron en la operación, sacarlos de los campos de prisioneros con la escusa de un traslado y ejecutarlos sumariamente en el bosque.
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Mensajepor Paddy Mayne » Dom Nov 15, 2009 7:20 pm

http://www.sasspecialairservice.com/sas ... o-ww2.html

Este link puede ser util pero está en inglés. Habla que el rol del SAS despues de Africa que es menos conocido.

With the North African campaign over the attention of the Allies turned to Sicily and Italy. D squadron and the Special Boat Squadron (SBS) were tasked with coastal raiding in the Mediterranean and then further a-field in the Again. Once there they were assisted by the Greek's Sacred Squadron. As the allies advanced into Northern Italy the SAS were in constant use, operating with the SBS and the newly formed Special Raiding Squadron in advance of the main invasion forces. Intermittently they were tasked with the more Specialist role of deep penetration raids, hitting railways and German communications behind the lines.


For the raids on France and Western Europe the SAS became a brigade in the Allied Airborne Corps under command of Lieutenant General Boy Browning. The force was now comprised of two British SAS regiments, two French and a Belgian regiment.

The SAS were initially dropped onto the France coastline on the eve of D-Day tasked with mounting diversionary raids in support of a deception plan that was designed to fool the Nazis into moving forces away from the intended location of the main allied landings at Normandy. These raids were followed by squadron groups with their jeeps and armour to establish basses in German occupied territory. From there the SAS could launch more raids on German infrastructure with the co-operation/intelligence of the French Resistance.



Other operations weren't so successful Operation Bullbasket in the area of PUATEA started off successfully however the base area was eventually betrayed by Collaborators the Germans killed several men and captured 33 who were subsequently executed. Towards the end of the European war Brigadier Mad Mike Calvert, himself a distinguished war veteran commanded the SAS Brigade. After the hostilities ended the SAS were used to search for suspected war criminals and bring them to justice, in all the SAS contributed to greatly to the war effort.


Lo que no dice es que cuando las victimas eran SAS la justicia era sumaria.
Sobre la cifra de 22 me equivoqué eran 31 o 32 mas uno o dos pilotos aliados que se tras haber sido derribados habían sido rescatados por los SAS.

Otro cita.http://home.hccnet.nl/22.sas/

Operation "Bulbasket"

Several operations were to harass the Germans and slow down the movement of reinforcements to Normandy just after the invasion in June 1944. Another goal was to support the French resistance, the Maquis.Operation Bulbasket started on 6 June 1944.
By the end of June it totalled 56 men of all ranks, mostly men from B squadron 1 SAS.
They made 12 attacks on the railway running north to Tours from Poitiers and to this rail centre from Limoges to the south-east.

Also intelligence and detailed targets for allied bombing were given.I.e. 12 Mosquito bombers successfully bombed a very large petrol depot at Chatelherault following the given intelligence.

But nearly a month after successful operations they were betrayed by German agents infiltrated into the Maquis. An SS battalion (500 men) encircled the SAS base near Verrieres on the night of 2/3 July, searching the woods at first light with mortar and artillery fire.
The SAS men made a break attempt. 34 men kept together in moving down a forest track and were ambushed and captured. One wounded officer was clubbed to death with rifle butts before villagers.
Three wounded men were taken to hospital and never seen again. The other prisoners disappeared as well.

Those who managed to break out of the woods eventually were evacuated to England.

In the autumn 31 bodies were discovered in the woods near the SAS base.
30 SAS men and one shot down allied fighter pilot that managed to reach the base and stayed there.

Later the real events could be traced:
After capture the prisoners were handed over to the Sicherheids Dienst (SD) led by Kieffer (security service of the Germans). The men were held prison in Paris for a month.

The death records were fudged and Kieffer had the prisoners dressed in civilian clothes and they were taken back to the woods near their base and shot with stenguns to make it look like a misunderstanding between Allies.

One SAS trooper managed to escape and after the war gave evidence that led to a death sentence at the Nuremberg trail for Kieffer.

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Hundi
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Mensajepor Hundi » Dom Nov 15, 2009 9:19 pm

Muchisimas Gracias por la informacion Paddy Mayne, tenia un articulo muy pobre en una revista militar, de lo poco que hablaban y que recuerdo es de la participacion en Francia junto a la 101 americana. Ahora agregare mas a mi archivo.

Saludos.
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Mensajepor gerkamp » Dom Sep 18, 2011 10:12 pm

Voy a ampliar la info de este hilo :sgm120:

Lo que les expondré a continuación habla de como se formaron las primeras unidades y acerca de las primeras incursiones.

LOS COMIENZOS

''Por supuesto, esto es totalmente horroroso. Posiblemente sea la tarea mas grandiosa que se pueda conseguir en el Ejército, y es una ocupación que, si se cumple adecuadamente, puede ser de gran valor... nada de rutinas, nada de burocracia... justamente operaciones puras, cuyo éxito depende principalmente de uno mismo y de los hombres que se han escogido para realizar la tarea. Esto es revolucionario.''

El hombre que concibió los comandos fue el teniente coronel Dudley Clarke. En los desastrosos dás de Dunkerque era ayudante del jefe del Estado Mayor Imperial, general Sir John Dill. Meditando sobre la derrota de los aliados en Francia y Bélgica, bregaba Clark con uno de los más viejos problemas de la guerra: ¿Que debe hacer una nación, cuando, a pesar de haber sido derrotado su ejercito en el campo de batalla, no acepta este resultado como definitivo? En su mente aparecía el recuerdo de las guerrillas españolas contra los ejércitos de Napoleon y las de la Revolución Arabe de Palestina, donde el mismo había participado en 1936.

''¿Pueden unos hombres desesperados, provistos solamente de armas portatiles, desdeñar la artillería, prescindir de los trenes de equipos y de la complicación de los aprovisionamientos, y llevar a cabo una guerra de guerrillas contra un enemigo cuyas fuerzas se extienden desde Narvik hasta los Pirineos?''. Este era el problema, pero antes de retirarse a dormir el día 4 de junio, el último de los nueve días de Dunkerque, el teniente coronel, sentado en su piso de Stratton Street, en Mayfair, había ordenado sus ideas ''en forma de notas expresadas en una sola hoja de papel de escribir''.

El 5 de junio Clark expuso a Dill sus ideas. El 6, Dill las transmitió a Churchill, entonces Primer Ministro. El día 8 Dill dijo a Clarke que su esquema estaba aprobado, y que en aquella misma tarde había nacido la Sección M09 en el Departamento de Guerra.

Se ordenó a Dudley Clarke organizar una incursión a traves del Canal lo antes posible. Las únicas condiciones impuestas por el Primer Ministro fueron la prohibición de distraer unidades destinadas a la tarea más esencial, la defensa de Inglaterra, que muy pronto podrían tener que hacer frente a la invasión, y que las guerrillas deberían contentarse con el uso del menor numero de armas posible. Ambas condiciones eran inevitables en las circunstancias de la época, y en lo demás se le dió a Clark libertad de acción absoluta.

El interes y el apoyo del Primer Ministro fueron factores vitales para proporcionar el sentido de urgencia necesario a todos los que estaban implicados en la cuestión. Su pensamiento quedó expresado con toda claridad el 18 de junio de 1940: ''¿Que piensa el comandante de las fuerzas metropolitanas, sobre los 'Storm Troops' o los 'Leopards', seleccionados de entre las distintas unidades, listos para atacar de improviso en el interior de cualquier desembarcadero o vía de penetración? Esos oficiales deben ser armados con los equipos mas recientes, metralletas, granadas, etc, y se les deben facilitar motocicletas y coches blindados''.

El problema subsiguiente fue la creación de la fuerza incursora. Podía resolverse tomando batallones existentes de las fuerzas metropolitanas o constituyendo unidades nuevas. Por varias razones se adoptó la última solución, siendo esta una acertada decisión. Los comandantes y cierto numero de jefes de compañía tenían 40 o más años, y esta era demasiada edad para participar en incursiones. Los escalafones de las unidades pertenecientes a las fuerzas metropolitanas estaban llenos de reservistas y jovenes reclutas, unos demasiado precavidos y otros demasiado inexpertos para garantizar los resultados de operaciones donde ''el libro'' (Regulaciones del Servicio en Campaña) serviría de poco, y donde la matanza y lo imposible serían lo normal. Además, la organización en batallones de infantería clasicos, concebidos para actuar en campañas prolongadas, no era lo más aconsejable para constituir una fuerza ligera apta para actuar en incursiones. Consideraciones de esta índole obligaron a decidir la constitución de una unidad de nuevo cuño, el Comando. El nombre se tomó de las unidades móviles de los Boers que durante más de dos años desafiaron a un Ejercito británico de 250.000 hombres en la Guerra de los Boers (1899 - 1902). La nueva organización, ideada a base de un cuartel general y diez agrupaciones compuestas de 3 oficiales y 47 hombres de distinta graduación cada una, tenían poca relación con lo establecido para un batallón clasico. En todo caso recordaba a los exploradores y unidades ligeras que se hicieron célebres en el siglo XVIII bajo hombres como Rogers, Marion ''el zorro de la Manigua'', Ewald y Tarleton.

Los cuadros de los Comandos numeros 1 y 2 se formaron a partir de las diez compañías independientes creadas a principios de año cuando los alemanes invadieron Noruega. Estas compañías se componían en su mayor parte de voluntarios del Ejercito Territorial, y estaban destinadas a interferir las lineas de comunicación enemigas. Cuando las cosas se pusieron en contra, dichas compañías no efectuaron ninguna incursión, aunque la mitad de ellas conocieron la acción en combates desesperados, en la retaguardia, en los nevados valles cercanos a Bodo y Mo, en Noruega.

Los otros Comandos se formaron llamando voluntarios para servicios especiales. Los comandantes se seleccionaron entre los voluntarios, y se les dió libertad para escoger a sus propios oficiales. Asimismo, los tres oficiales de cada unidad fueron autorizados para elegir y reclutar sus propios hombres de entre las distintas unidades que se les habían asignado.

Este rudimentario y expeditivo sistema dió pronto buenos resultados. Los primeros comandantes fueron Bob Laycock, de la Guardia Montada; John Dunford, de la Artillería Real; y Ronnie Tod, de Argyll y los Highlanders del sur. Antes de finalizar la guerra, el primero de estos era general de división y jefe de Operaciones Combinadas, y los otros dos generales de brigada.

La ''carta'' que esbozaba las condiciones de este servicio especial no ofrecía ninguna particularidad reveladora. Un oficial que se incorporó al principio recuerda: ''Los comandantes habían de asegurarse que solamente fuesen escogidos los mejores; debían ser jovenes, completamente idoneos, capaces de conducir vehiculos de motor y que no se mareasen en el mar. Esto fue dar un paso a ciegas, ya que nada se dijo respecto a lo que aquellos deberían hacer, y muchos oficiales del Ejercito regular se atenían a la estricta regla de nunca ser voluntarios para nada''. Pese a ello, no menos de diez de los primeros oficiales de Comando Numero 3 procedían del Ejercito regular. Según una de las condiciones claramente establecidas en este servicio, todo hombre podía voluntariamente regresar a su unidad despues de una operación. Pocos solicitaron hacerlo. Verdaderamente, ser un ''regresado'' a su unidad era la suerte más temida por los soldados del Comando.

Se organizaron unas 100 unidades en las que practicamente estaban representados cada regimiento y cuerpo del Ejercito británico. Regulares, reservistas y territoriales de todas las partes del país podían verse en sus filas y apenas puede decirse que existiera un batallón propiamente tipico. La Unidad H del Comando N° 3 se formó seleccionando hombres de la 4ta División, que había combatido con tenacidad en las playas de Dunkerque. Los hombres, entre los que se incluian soldados procedentes de la Artillería Real, del Real Cuerpo de Ingenieros y del Real Cuerpo de Servicios del Ejercito, se escogieron de los regimientos de los condados, la columna vertebral de la infantería britanica. Una gran parte eran reservistas, pero existía cierto nucleo de regulares. En su mayoría habían servido en la India, y eran hombres adiestrados en el manejo de las armas. Habían entrado ya en acción, y esperaban más ocaiones de hacerlo. Esta unidad era quiza excepcional, pero todos los hombres estaban dispuestos a superarse. Antes de que finalizara junio, este Comando se concentró en Plymouth, y por todas las partes del país comenzaron su vida las nuevas unidades.

Entre las muchas cosas extrañas que aparecen en la historia de los Comandos es digno de destacar el hecho de que solamente a los 19 días de su formación llevaron a cabo su primera incursión. No puede decirse que fuera esta una fecha que hiciera historia, pero al menos fue un paso dado en el largo camino de regreso a Europa, el camino de la victoria.

El planeamiento de las operaciones militares no es precisamente facil, aun sin añadir la complicación de una travesía maritima. El planeamiento de incursiones en el verano de 1940 presentaba casi todas las dificultades que la pesadilla mas pesimista pudiera evocar. Pero los hombres que concibieron los Comandos eran optimistas. En el verano en que Churchill alentaba a sus paisanos con promesas de sangre, sudor, penas y lágrimas, el pesimismo tenía, no obstante, sus fundamentos. Para planear una incursion se necesita una detallada elección de blancos, y una información de exacta sobre las fuerzas enemigas y su despliegue en la zona del objetivo. Hasta junio de 1940 todos los recursos del Servicio de Inteligencia Britanico se habían concentrado en torno a la favorable situación que Alemania había conseguido en el Frente del Oeste. Ahora, la costa de Europa, desde Narvik a Bayona, se había transformado en una linea enemiga, y la lenta recopilacion de información, procedente de los agentes y de la fotografía aerea, tenía que comenzar de nuevo por doquier.

Cuando Dudley Clarke buscó por primera vez cooperación en el Almirantazgo, fue recibido con toda cordialidad por el segundo jefe del Estado Mayor Naval: ''¡Que!, ¿El Ejercito quiere regresar a Europa para combatir de nuevo? Esta es la mejor noticia que he recibido en muchos días. Para ello puede usted tener lo que pida de la Marina''. Al capitán de navío Garnons-Williams se le dió el cometido de reunir embarcaciones y situar su cuartel general en el yate Melisande, fondeado en el Hamble. Se reunieron lanchas de motor y embarcaciones de recreo de diferentes caracteristicas, procedentes de Norfolk y de cualquier parte donde en tiempo de paz la gente se divertía, todas ellas muy distintas en el grado de confianza que se les podía depositar.

Pese a a esta favorable disposición por parte de la Marina, las operaciones combinadas precisaban buques de desembarco, y los pocos que había tenido Gran Bretaña en 1939 se perdieron en Noruega. Sien embargo, una Marina que poco antes había improvisado una flotilla para retirar de Dunkerque 338.226 soldados ingleses y franceses no se preocupaba demasiado por el problema de transportar unos cientos de hombres en dirección opuesta. Los soldados no se preocupaban por tener que efectuar un desembarco desde embarcaciones sin blindaje y diseñadas para fines completamente distintos; posiblemente porque no conocían otras mejores.

El aspecto naval del planeamiento de las operaciones se complica a causa de los problemas de navegación, viento y mareas. A menudo se dispone de pocos días al mes para que sea practicable el desembarco en una playa determinada o en un paraje apto para tal fin. Pero es justo tambien confiar en el azar, tanto como sea posible, cuando son muchas las cosas que pueden ir mal. En si misma, esta es justificacion suficiente para comprender que las unidades utilizadas estuviesen formadas por personal voluntario.

La primera incursión se llevó a cabo en la noche del 23 al 24 de junio mediante un desembarco en la zona de Boulogne-Le Touquet. La fuerza denominada ''Compañía Independiente Numero 11'' iba bajo el mando del comandante Tod, y estaba compuesta por 120 hombres. Garsons-Williams se las había ingeniado para conseguir media docena de lanchas de salvamento de la RAF a traves del Ministerio del Aire. Aunque estas embarcaciones eran rápidas, de confianza y aptas para aguantar la mar, sus proas se elevaban mucho sobre el agua, y por tanto no eran las idoneas para actuar como medios de desembarco.

La expedición, cuyo armamento incluía 20 metralletas, la mitad de las existentes entonces en el país, se hizo a la mar desde Dover, Folkestone y Newhaven. En la mitad del Canal unos aviones Spitfire dieron una pasada sobre las embarcaciones para reconocerlas, pero afortunadamente no había buques de patrulla alemanes para observar lo sucedido e intentar detenerlas. Sin embargo, el incidente causó cierto retraso en la operación.

Las embarcaciones de salvamento utilizadas carecían de medios de navegación modernos, y Tod estaba a punto de entrar en el puerto de Boulogne cuando un proyector enemigo descubrió repentinamente su posición. Se desvió entonces el rumbo hacia la costa y el desembarco se efectuó en unas dunas de arena donde tuvo lugar una indecisa escaramuza con una patrulla alemana. La unica victima fue Dudley Clarke, que acompaño la expedicion como observador. Una bala le hirió de refilón y casi le arrancó una oreja. Él bromeó diciendo que el hombre que había tenido la idea de crear los Comandos fue el primero de ellos que resultó herido.

Otra parte del Comando desembarcó en la playa de Merlimont, 6 km al sur de Le Touquet, y atacó una gran construcción rodeada por un amplio cinturon de alambre espinoso. Los dos centinelas alemanes fueron asesinados pero, ante la imposibilidad de penetrar a traves de las alambradas, se lanzaron granadas Mills a traves de las ventanas. Si la construcción era un acantonamiento, una residencia de oficiales, o un cuartel general, es de suponer que a los inquilinos no les haría mucha gracia la visita.

A su regreso a Dover, las embarcaciones incursoras fueron vitoreadas por los buques del puerto. En Folkeston, la llegada de 30 despeinados soldados fue acogida con suma desconfianza. En la nación el relato escueto de que los britanicos hubiesen dado un alfilerazo a Hitler antes de cumplirse un mes desde la retirada de Dunkerque, como realmente sucedió, fue bien acogido en general.

La sección M09 no perdió tiempo en concebir otra estocada. En la noche del 14 al 15 de julio se preparó una incursión contra la guarnición alemana de Guernsey. En esta ocasión la información adquiida fue grande. Los alemanes habían desembarcado en ella el 1 de julio, y disponían de 469 hombres bajo el mando de un tal Dr. Mass; la cuantía de su racionamiento había sido revelada a uno de los agentes britanicos por el propio aprovisionador.

La fuerza incursora la formaban la 11° Compañía Independiente de Tod, que atacaría el aeropuerto, y la Unidad H, Comando Numero 3, que haría una finta atacando una posicion de ametralladoras, en Telegraph Bay, y los barracones de la punta de Jerburgo.

La fuerza se transportó en dos destructores bastante viejos, el Scimitar y el Saladin, y las embarcaciones de desembarco consistieron en 7 lanchas de salvamento de la RAF. El planeamiento efectuado por el recien organizado Directorio de Operaciones de Incursión era emocionante. Quedó establecido que varios aviones Avro Anson volarían sobre la isla para ahogar el ruido de las lanchas de desembarco en su aproximación a tierra.

La incursión partió del gimnasio del Colegio Naval, en Darmouth, y algunos guardiamarinas ayudaron en la carga de las metralletas y munición. Un oficial que tomó parte en la acción escribe: ''Despues de tomar el té en el comedor del colegio embarcamos en el HMS Scimitar. Solamente 5 de las lanchas de salvamento estaban listas. Salimos a la mar, se aumentó la velocidad a 18 nudos y arrumbamos a Guernsey. Hacia medianoche las lanchas, que habían estado navegando unas 100 yardas por delante de nosotros, se pusieron al costado y los soldados pasaron a ellas en el mayor silencio posible. Las lanchas hacían un ruido tremendo, y el sonido del vuelo de los Ansons, volando bajo, sobre la punta de Jerburgo para ahogar nuestro ruido, fue muy bien recibido. Las embarcaciones sobresalían mucho sobre el agua; además, nosotros ibamos muy apretujados. La idea de caer bajo el fuego de las armas ligeras del enemigo en una lancha de éstas no era muy atractiva, pero ninguna ametralladora abrió fuego''.

De hecho la incursión en Guernsey fue singularmente incruenta y, en general, poco impresionante. ''Que no haya más Guernseys'', dijo Churchill cuando se le informaron los resultados. La Marina, a pesar de lo inadecuadas que eran las lanchas de desembarco, jugó su papel con la eficacia y sangre fría que normalmente se le atribuye a esa corporación sin par. Los soldados carecieron de un enemigo sobre el que pudieran disparar, pero de nuevo cumplieron su misión. En la guerra las lecciones se aprenden y se vuelven a aprender de formas muy diversas. Los de Guernsey prosiguieron su marcha hacia mayores glorias.

Fue una desgracia que por falta de blancos enemigos y embarcaciones adecuadas de desembarco se obtuviese una falsa impresion del potencial de incursion disponible, y que no causara el impacto debido en la mente del primer ministro, que fue el mayor impulsor de los Comandos.

Dos días despues, el almirante de la flota, Sir Roger Keyes, era nombrado Director de Operaciones Combinadas. El viejo heroe de Gallipolli y de Zeebrugge, de 68 años, no era el hombre adecuado para romper ventanas con monedas de una guinea.


Fuente: Libro ''Comando'' de Peter Young. Serie ''Armas'', editorial San Martin
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Mensajepor Juan M. Parada C. » Lun Sep 19, 2011 11:35 pm

cv-6 escribió:¿Qué diferencia había entre comandos y SAS?

Estimado señor: Creo,en mi más humilde opinión,que no hay ninguna diferencia ya que es el mismo género combativo de tropa especial o comando,que luego los norteamericanos imitarían con los Rangers al estilo británico.Si mal no recuerdo,estas siglas son Special Air Service,que fueron temidos muy pronto por los alemanes,al punto de no ser tomados prisioneros por los mismos, para tratar de amedentrarlos,en violación a lo establecido en la convención de Ginebra,pero tal táctica no aminaló a estos valientes soldados,tal como se vió en la operación "Chariot" y en el fallido ataque en Dieppe,entre otros golpes de mano.Gracias por la atención.
"¡Ay,señor! Tú sabes lo ocupado que tendré que estar hoy.Si acaso te olvido por un instante,tu no te olvides de mi". Sir Jacob Astley antes de la batalla de Edge Hill el 23 de octubre del año de nuestro señor de 1642

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Re: Los Comandos Británicos

Mensajepor gerkamp » Mar Sep 20, 2011 12:55 am

Camarada Juan, creo que en las acciones k citas actuaron los comandos y no el SAS.
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Mensajepor gerkamp » Lun Sep 26, 2011 4:18 am

LOFOTEN Y SPITZBERG

''Despues de quince meses de experiencia como Director de Operaciones Combinadas, y habiendo fracasado en todo intento de llevar a cabo operaciones ofensivas interesantes, debo apoyar los comentarios del Primer Ministro respecto a la intensidad del poder negativo que controla la máquina de guerra en Whitehall...

Los grandes lideres de antaño han resaltado el valor del tiempo en la guerra..., el tiempo transcurre, y mientras la demora, el ladron del tiempo, sea la clave del funcionamiento en Whitehall, seguiremos perdiendo una oportunidad tras otra a medida que se presentan las ocasiones.''


En octubre de 1941 Sir Roger Keyes, que en muy pocas ocasiones se había puesto en contacto con la Junta de Jefes de Estado Mayor, era relevado de su cargo. Su discurso de despedida, citado anteriormente, fue lanzado en la Cámara de los Comunes, y todos los que prestaban servicio en los Comandos coincidían de corazón con cada una de las palabras del almirante Keyes. Para la mayor parte de ellos su tiempo de permanencia en los Comandos les parecía una larga historia de esperanzas aplazadas. En los primeros días, durante el glorioso verano en que la invasión aun amenazaba Inglaterra, todos se sentían felices. La mayor parte de los oficiales habían ido a Lochailort, en las montañas del oeste, donde eran instruidos en rebuscados métodos para matar, y en el arte de vivir sobre el terreno. Las unidades fueron adiestradas duramente para tratar de lograr no solo la perfección, sino tambien la improvisacion, para escapar del legado tactico de la guerra de 1914-1918.

''Sir Roger Keyes''
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http://en.wikipedia.org/wiki/Roger_Keye ... aron_Keyes

A finales de 1940 fueron concentrados en Inveraray cinco Comandos y muchos buques de asalto para preparar una gran operación, la captura de las Azores, por lo cual se suprimieron muchos de los interminables ejercicios. El sucesor de Sir Roger eligió Pantelaria como objetivo y concentró sus fuerzas en la isla de Arran. Este proyecto fue cancelado, lo cual produjo un efecto adverso en la moral y disciplina de algunas unidades, pero el comandante de la Brigada de Servicio Especial, brigadier J. C. Haydon, fue muy eficaz con sus oportunas exhortaciones dirigidas a afrontar esta situación, y pronto logró revivir el antiguo espiritu: ''Gran parte del entusiasmo inicial se ha evaporado a causa de los retrasos impuestos a los acontecimientos y empresas esperados. Hay una gran irritación con la vida..., ello se debe en parte a esas dilaciones y tambien al cansancio producido por las dificultades, en los buques y fuera de ellos, en los cuarteles y en los demás lugares. En pocas palabras, hay un sentimiento de frustración''.

El remedio estaba en los oficiales; entre ellos, los mejores ponían todo su celo, su inventiva y entusiasmo ideando nuevos ejercicios, ensayos y tecnicas a fin de perfeccionar la destreza combativa de sus hombres.

Tres circunstancias ayudaron a Haydon en su empeño de levantar el espiritu de su brigada. La primera fue la marcha hacia Oriente Medio de la fuerza del teniente coronel Laycock. La segunda fue la reorganizacion de los Comandos en una plana mayor y seis agrupaciones, en lugar de diez. Con esto, al disponer cada unidad de doce oficiales menos, los comandantes tuvieron el camino libre para quitarse de en medio a los menos adecuados. La nueva organizacion resultó mas manejable desde el punto de vista tactico. Cada agrupacion tenía ahora 3 oficiales y 62 hombres de distintos grados.

La tercera de las circunstancias apuntadas fue la primera incursion contra las Islas Lofoten. El 21 de febrero los Comandos embarcaron en Gourock a bordo de los buques Queen Emma y Princess Beatrix para cruzar el canal. La misma tarde navegaron hacia Scapa Flow, a donde llegaron el siguiente día. Se empleó una semana en dar los ultimos toques a los planes y al adiestramiento, y el 1 de marzo se recibió el mensaje: ''Llevar a cabo la Operación Claymore''. A medianoche la fuerza navegó hacia Skaalefjord, situada en las Islas Faroe, donde se llegó a las 19:00 horas del día 2 de marzo. Allí, los 5 destructores de escolta efectuaron relleno de combustible, y la expedicion se hizo a la mar de nuevo cinco horas mas tarde para entrar en Westfjord durante la noche del 3 de marzo. Hacia las 04:00 horas podían verse con claridad muchas luces de navegación en las proximidades de las Lofoten. No había rastro del enemigo. Todo se desarrollaba conforme al plan previsto. Esta perfecta recalada tuvo la ayuda del submarino Sunfish, que actuó de buque indicador durante la navegación.

''Ubicación de las Islas Lofoten''
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http://es.wikipedia.org/wiki/Islas_Lofoten

En el mar, hacia el sur, una poderosa fuerza naval de cobertura, nada menos que bajo el mando del comandante en jefe de la flota metropolitana, esperaba que algun importante buque de guerra alemán cometiera la temeridad de interferir los propositos ingleses. Esta fuerza estaba compuesta por los buques HMS Nelson, King George V, Nigeria, Dido, y 5 destructores.

Los propositos de la incursión eran la destrucción de las factorías de aceite de pescado a fin de privar a los alemanes de glicerina para la elaboración de explosivos; el hundimiento de buques mercantes enemigos; enrolar voluntarios para las fuerzas noruegas existentes en el Reino Unido, y la captura de seguidores de Vidkum Quisling. Los puertos de Stamsund y Henningsvaer estaban asignados al Comando Nr. 3; los de Svolvaer y Bretesnes al Nr. 4. La fuerza militar actuaba bajo el mando del brigadier Haydon. En cada Comando existían destacamentos de los Ingenieros Reales y de soldados noruegos.

Esta de más decir que oficiales y soldados devoraban con ansiedad cada migaja de información que fuese provechosa, ya que, naturalmente, había pocos que hubiesen oido hablar de las Islas Lofoten con anterioridad. La guarnición alemana más importante estaba situada a 100 km, en Bodo, y había otra en Narvik, a una distancia de 160 km. Existían destacamentos de 20 hombres en algunas de las islas, pero ninguna tenía relación con Svolvaer o Stamsund. Un submarino alemán había sido visto en enero en Narvik, pero, aunque los convoyes costeros eran escoltados por buques de pesca armados, no se conocía la existencia de otros buques de guerra en la zona. Regularmente había algunos soldados alemanes de guardia a bordo del vapor correo, del que se pensaba que visitaba las islas diariamente.

En marzo, los campos de aviación situados al sur, cerca de Trondheim, a 500 km, estaban inhabilitados para aviones que no estuviesen provistos de esquies, y asi, por una vez, el peligro de la Luftwaffe no fue un factor importante.

Poco despues de las 06:00 horas, las lanchas de desembarco iniciaron su cometido. La salida del sol lanzó sus destellos cuando arrumbaron hacia las nevadas islas, pero el aire era frío y las afiladas proas de las embarcaciones golpeaban sobre las pequeñas olas del mar levantando heladas rociadas sobre los soldados. Un oficial, cuyo ''uniforme'' consistía en dos chaquetas, dos jerseys, una camisa, dos chalecos, un impermeable de lana, y unas botas de cuero forradas, se lamentaba despues: ''Yo aun tenía frío''.

Cuando Dunford-Slater, a bordo de la embarcación conductora del desembarco, que iba a la cabeza del Comando Nr. 3, se aproximaba a Stamsund preguntó a un buque de pesca noruego que salía a la mar: ''Hvor ar tuaska?'' ''Donde estan los alemanes?''; los oficiales voceaban un poco preocupados de que se confirmara la ausencia del enemigo. Los noruegos, por su parte, izaron su bandera nacional, que flameaba a media asta en el palo mayor.

El desembarco en Stamsund puso de manifiesto una contrariedad inesperada. La ''costa suave y aplacerada'' resultó ser un elevado muelle, y los soldados fueron fisicamente izados a tierra por los habitantes que acudieron en multitud a darles la bienvenida. Ellos mismos amarraron la lancha de desembarco y ayudaron a bajar las armas. Despues de este comienzo tan poco guerrero, el Comando se afanó en su cometido, y no se perdió tiempo en atacar sus objetivos. Seguidamente, se inició el trabajo de destrucción.

Solamente hubo oposicion por parte del pesquero armado Krebbs, que osadamente se abalanzó contra el destructor HMS Somalí, pero fue obligado a rendirse al caer bajo el fuego de este.

Los resultados de la incursión fueron altamente satisfactorios. Se reclutaron 315 voluntarios, incluyendo 8 mujeres y un soldado que salió de su casa vestido con el uniforme del ejercito noruego, fusil en mano, conservado desde que finalizó el combate en 1940. El director de las factorías de Allen y Hanbury, de nacionalidad inglesa, fue rescatado de Henningsvaer. El Comando Nr. 4 capturó 216 alemanes, en su mayoría pertenecientes a la Luftwaffe. Ademas, el destacamento noruego hizo una redada de unos 60 partidarios de Quisling.

Se hundieron 11 buques con un total de 20.000 toneladas, y se capturó, dotandolo de personal, un buque de pesca. Se destruyeron 18 factorías, estimandose que el aceite y la gasolina que se quemaron alcanzó la cifra de 3.600.000 litros. La pelicula tomada de todos estos acontecimientos resultó una buena propaganda de guerra en una epoca en que no abundaban los éxitos aliados. Se cree que el unico accidente sufrido por los ingleses resultó ser a consecuencia de habersele disparado a un oficial un Colt automatico que llevaba en un bolsillo del pantalon.

La incursion tuvo su parte jocosa. Un sargento, al que se le dieron 100 coronas ante la posibilidad de ser abandonado y tener que internarse en el territorio neutral de Suecia, solo disponía de 70 al regresar a bordo. Despues se supo que el sargento aun tuvo tiempo de obsequiar las otras 30 a una muchacha ama de casa noruega mientras permaneció en tierra. Desde entonces fue conocido por ''Treinta coronas y algo más''.

Antes de partir, John Dunford-Slater pronunció una memorable arenga a varias personas sospechosas de ser partidarias de Quisling. Solía hablar sin pausas y con voz chillona. En esta ocasión, hablando con gran rapidez, dijo: ''Bien, no quiero oir nada mas de los asesinatos de Quisling. Les digo que los asesinatos no conducen a nada bueno. Si oigo decir que se vuelven a producir, volveré otra vez y me llevare a todos los asesinos que haya entre ustedes. Y ahora marchense''.

No es de extrañar que se marchasen poco animados. Quizá estuvieran pensando la forma de transmitir la sorprendente alusion inglesa sobre ''los asesinatos de Quinsling''.

En 1955 Charley Head, que fue ayudante en el Comando Nr. 3, visitó de nuevo las islas, y supo que los alemanes llegaron el 5 de marzo de 1941 y quemaron varias casas, pero no mataron a ninguno de los habitantes que acogieron tan calurosamente a los comandos. En la isla de Svolvaer, donde desembarcó el Comando Nr. 4, existe un monumento erigido en memoria de 8 de los voluntarios que fueron a Inglaterra a bordo del Princess Beatrix. Siete perdieron la vida sirviendo en la Marina inglesa, y otro en la unidad noruega del Comando Interaliado Numero 10.

La siguiente expedición anfibia de cierta importancia no fue una incursion de Comandos propiamente dicha, dado que la mayor parte de las fuerzas empleadas fueron destacadas en las unidades canadienses que mandaba el brigadier A. E. Potts. O sea, una operación combinada. Se trata del desembarco en las Islas Spitzberg, situadas 560 km al norte de Noruega. El proposito era inutilizar las minas de carbon para evitar que los alemanes las explotaran.

''Ubicación de Spitzberg''
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http://transpolair.free.fr/destinations ... tzberg.htm

Una vez más no hubo oposicion. Los habitantes fueron evacuados; los rusos a la URSS y los noruegos al Reino Unido. Se quemaron 450.000 toneladas de carbón y 1.238.000 litros de combustible y grasas.

Los alemanes se enteraron de la incursión cuando la fuerza expedicionaria estaba ya de regreso. En la noche del 3 al 4 de septiembre pudo oirse a la estación de radio de Tromso tratando de enlazar con la de Spitzberg; todo fue en vano.

Esta fue la última operación en gran escala que se llevó a cabo mientras Sir Roger Keyes fue director de Operaciones Combinadas. Hubo otras pocas incursiones de menor importancia sobre la costa francesa, realizadas por hombres de los Comandos Numeros 2, 5, 9 y 12; pero no puede decirse que el daño ocasionado a Hitler fuese tenido en cuenta por él. En la guerra, el pensamiento del comandante enemigo es un objetivo fundamental, y de las incursiones que se habían llevado a cabo hasta entonces, las de Noruega habían atraido mas la atención que las de Francia. Por diversas razones, entre las que se incluyen el radio de acción de la cobertura aerea, las costas de Dinamarca, Alemania, Holanda y Bélgica no eran verdaderamente vulnerables a las incursiones.

El 27 de octubre de 1941 Lord Louis Mountbatten, que fue ascendido a comodoro de primera clase, sustituyó a Sir Roger Keyes como director de Operaciones Combinadas. Esta fue una acertada elección cuya honra corresponde a Winston Churchill. Mountbatten tenía entonces 41 años. Había cobrado gran fama durante su mando del destructor Kelley, el cual, despues de una esplendida hoja de servicios en combate, fue hundido cerca de Creta a principios de año.

''Lord Louis Mountbatten''
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http://en.wikipedia.org/wiki/Louis_Moun ... n_of_Burma

La perspicacia del Primer Ministro le hizo fijarse en él hacía ya mucho tiempo. Tenía energia, inteligencia y entereza en gran cantidad; todas las cualidades que podían hacer de él un excelente jefe de Operaciones Combinadas. Su nombramiento se debió tanto a esas cualidades como a su juventud, su vigor y su franca personalidad.

Sir Roger Keyes era un hombre de coraje admirado por los hombres de los Comandos. Aun asi, era casi una remota figura historica. Con Mountbatten, los Comandos encontraron al jefe de su misma generación. En un aspecto, Keyes parece haber tenido un serio fallo. Defraudado por los jefes de Estado Mayor y por la escasez de armas y embarcaciones de desembarco, abandonó la linea de acción realista, de lanzar frecuentes incursiones en pequeña escala, para montar operaciones de mayor envergadura con fuerzas de entidad similar a una brigada. La conquista de la isla Pantelaria, en la que puso todo su corazón, pudo haber dado un disgusto a los Aliados en los primeros días de 1941. Si hubiesen desembarcado los 4.000 hombres previstos, habrían sido poco más utiles que estando encarcelados en un campo de concentración alemán. Parece que su idea era que si sus 4.000 hombres permanecían ociosos durante mcho tiempo, el mando superior podría sentirse eventualmente instigado a utilizarlos en combate. Como reveló en su discurso de despedida, él despreciaba la capacidad de funcionamiento que tenía Whitehall. Pero amanecía un nuevo día.

Fuente texto: Libro ''Comando'' de Peter Young. Serie ''Armas'', editorial San Martin
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''Si vis pacem, para bellum''

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Re: Los Comandos Británicos

Mensajepor Juan M. Parada C. » Lun Sep 26, 2011 7:57 pm

gerkamp escribió:Camarada Juan, creo que en las acciones k citas actuaron los comandos y no el SAS.

Estimado amigo: Creo entonces,que debo estar confundiendo el tipo de unidades.Sin embargo,los SAS se usaron para operaciones muy especializadas,como era la infiltración secreta a la retaguardia enemiga de elementos de sabotaje y demás formas de ataque de diversión,que Churchill pregonaba en los momentos más oscuros para Inglaterra,como la "de incendiar Europa",para mantener vivo el espíritu de lucha de los británicos.Seguramente,el número de estas unidades fue aumentando y de ahí este pequeño desliz de mi parte.
"¡Ay,señor! Tú sabes lo ocupado que tendré que estar hoy.Si acaso te olvido por un instante,tu no te olvides de mi". Sir Jacob Astley antes de la batalla de Edge Hill el 23 de octubre del año de nuestro señor de 1642

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Los Comandos Británicos

Mensajepor gerkamp » Mié Oct 05, 2011 1:29 am

LAS AVENTURAS DEL LAYFORCE

''El soldado de los Comandos... apto para todo.''

En febrero de 1941 se envió a Oriente Medio un considerable destacamento procedente de la Brigada de Servicios Especiales. Lo formaban los Comandos Numero 7, 8 y 11, que hicieron su viaje a bordo de los buques HMS Glenroy, Glengyle y Glenearn.

El mando se asignó al teniente coronel Laycock y, ciertamente, no pudo haberse hecho mejor elección. Bob Laycock era un magnifico jefe, tenaz y decidido. Como miembro de la Real Guardia Montada exigía a sus hombres un gran coraje, iniciativa y disciplina, que él mismo cumplía dando asi el ejemplo. A sus buenas cualidades de caracter y personalidad se añadía un gran conjunto de conocimientos profesionales. Era uno de los pocos jefes de los Comandos que había efectuado el curso de Estado Mayor. Por cierto que esta cualidad estuvo a punto de cortar su carrera antes de que esta empezara. Cuando abandonó Camberley en 1940, él suponía que iría destinado al Cuartel General del Oriente Medio como oficial de Estado Mayor especialista en guerra de gases. Pero este no era un papel que ofreciera atractivo a un hombre de empuje y, decidido a obtener el mando de uno de los Comandos, no perdió tiempo en encontrar un sustituto. Y asi sucedió que cuando Bob Laycock regresó al Oriente Medio, no lo hizo como oficial de Estado Mayor, sino como jefe de una formidable brigada.

''Bob Laycock''
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A su llegada se incluyeron bajo su mando dos pequeños Comandos, el 50 y el 52, que se organizaron localmente, y que luego se fundirían en uno solo. Las fuerzas de Laycock se convirtieron en una brigada de la 6ta División del ejercito del general Wavell, y los Comandos se rebautizaron de la siguiente forma: el Nr. 6 se convirtió en el Batallón ''A''; el Nr. 8 en el ''B''; el Nr. 11 fue el ''C'', y el Batallón Combinado se denominó Comando ''D''.

El Layforce llegó a Egipto en los momentos en que la primera embestida de Rommel había arrebatado la iniciativa a los britanicos. La situación se complicó mas tarde a causa del ataque alemán contra Yugoslavia iniciado el día 6 de abril, al que pronto siguió la invasión de Grecia.

Laycock estaba ansioso de probar el valor de sus inexpertas unidades, y en el mismo mes de abril se le ordenó organizar una incursión contra el puerto de Bardía, en Cirenaica, que despues de haber sido conquistado durante la ofensiva del general O'Connor, el 5 de enero de 1941, había sido recuperado por las fuerzas del Eje. El objeto de la incursión era hostigar las lineas de comunicación enemigas e inflingir daños en sus aprovisionamientos y material de guerra. El puerto estaba fuera del radio de acción de los aviones de cobertura, lo cual era una complicación.

''Ubicación del puerto de Bardía''
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El buque de asalto Glengyle, con el Batallón ''A'' a bordo, se hizo a la mar en la noche del 19 al 20 de abril escoltado por el crucero antiaereo Coventry y por los 3 destructores australianos Stuart, Voager y Waterhen. El submarino Triumph se situó a 2 millas y media de Bardía con una luz blanca que sirvió de ayuda a la navegación de los buques. Desafortunadamente el submarino se retraso en el cumplimiento de su función por haber sufrido un ataque aereo durante su travesía. Los aviones eran britanicos. Estaba previsto que el capitan de navío Courtney, jefe de la Sección Especial de Embarcaciones Sutiles, mostrara una luz verde desde una pequeña isla alejada de la costa, pero su bote naufragó a causa de la fuerte marejada cuando se procedía a echarlo al agua desde el Triumph. Por esta causa las señales de navegación previstas no se recibieron en el Glengyle. Sin embargo, éste alcanzó la posicion correcta y lanzó al agua sus lanchas de desembarco a las 22:35 hs. A causa de dificultades surgidas en los aparatos de maniobra, iniciaron su marcha hacia tierra con 15 minutos de retraso, pero casi todas llegaron a la costa casi al mismo tiempo.

El desembarco debía realizarse en cuatro playas. En la playa ''A'', la situada más al norte, los hombres desembarcaron sin dificultad vadeando en dos pies de agua. Se reunieron con los que tenían que desembarcar en la playa ''B''. Sufrieron retraso durante la maniobra de arriar las lanchas, y se unieron al grupo que se dirigía a la playa ''A''. El jefe de las fuerzas del Ejercito llamó la atención por este percance, pero el patron de la lancha supo percatarse mejor de la situación. En la playa ''D'', aunque el acceso era dificil y estrecho, los 35 hombres desembarcaron en medio de la marejada con solo diez minutos de retraso respecto al horario previsto.

Los desembarcos se efectuaron sin oposicion, y excepto 2 motocicletas y un par de camiones, el número de enemigos era pequeño. Los hombres de la playa ''A'' arrojaron granadas a los camiones, pero cayeron cortas. Un oficial que se movía de una a otra parte falló al dar la contraseña y se hizo fuego sobre él, cayendo mortalmente herido. Descubrieron una pila de cubiertas de rueda de vehiculos y las hicieron arder con cuatro granadas incendiarias. Con esto, los hombres se dieron por satisfechos, pero aunque el incendio prosiguió con gran intensidad durante varias horas, no puede considerarse que la acción fuese un éxito. Algunos hombres se retiraron hacia la playa ''B'', y cierto número de ellso cayeron prisioneros porque la lancha de desembarco no estaba esperandoles.

Los hombres de la playa ''C'' averiaron un puente, pero sus explosivos hicieron pocos daños en la carretera. Su principal objetivo era una estación de bombeo, pero se hizo demasiado tarde y no tuvieron tiempo para destruirla.

El grupo de la playa ''D'' encontró 4 cañones navales. El cabo Baxford y el soldado Angus volaron sus troneras con gelignita.

Las agujas magneticas de las lanchas de desembarco demostraron ser defectuosas, lo cual complico la retirada, pero aun asi, el Glengyle logró regresar indemne a Alejandría a las 23:00 hs del día 30.

La incursión salió mal. Los hombres, muchos de los cuales entraban por primera vez en combate, se habían movido con mucha lentitud. Esto se debió en parte al temor de hacer demasiado ruido, y tambien porque tendían a cubrirse tan pronto como alguien abriera fuego. Una tropa más experta hubiera sabido que si los hombres se mueven con rapidez en la oscuridad ofrecen blancos dificiles de acertar. Pero aunque Laycock se mostró disgustado con los resultados obtenidos, los alemanes se alarmaron como para situar en Sollum una brigada acorazada.

Las incursiones posteriores, efectuadas contra las comunicaciones de Rommel, pudieron haber proporcionado mejores resultados, pero la aviación enemiga tenía ahora la superioridad aerea, y ningun buque más lento que un destructor podía llevar a cabo una incursion con posibilidades de éxito. Además, se enviaron tantas tropas a Grecia que las fuerzas de Laycock eran ahora practicamente las únicas reservas de Wavell. El Comando Nr. 11 se envió a Chipre, cuya guarnición parecía peligrosamente debil.

Hacia el 2 de mayo los ingleses habían evacuado Grecia, y 18 días despues los alemanes invadieron Creta. Su guarnición la mandaba un bravo soldado, el teniente general Freyberg, que estaba dispuesto a que sus hombres dieran buena cuenta de si mismos. Durante algun tiempo la lucha estuvo en equilibrio, y se envisron como refuerzo a las fuerzas de Laycock. El 25 de mayo éste intentó desembarcar en Sfakia, pero el mal tiempo frustró la operación, y hubo de volver a Alejandría. A bordo del minador rápido HMS Abdiel, las fuerzas Comando regresaron y dirigieron un desembarco en la bahía de Suda durante la noche del 26 al 27 de mayo. Al amanecer las fuerzas de Laycock ocupaban una posición defensiva sobre la carretera principal de Sfakia. Soportaron duros bombardeos en picado, una prueba que los hombres afrontaron con entereza de ánimo. El capitán Evelyn Waugh, un novelista viejo amigo de Laycock, era entonces oficial de su estado mayor. Era un hombre frío, y su valentía, casi insolente, puede apreciarse en su propia opinión de los acontecimientos: ''Como todas las cosas el alemán es muy eficaz, pero va demasiado lejos''.

''Tropas británicas desembarcando en la bahía de Suda''
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El 28 era ya evidente que la batalla se había perdido, y una vez más la Royal Navy tuvo que dedicarse a la tarea de retirar al ejercito. Sobre el Layforce recayó la responsabilidad de cubrir la retirada. Ese día, el capitán Nicholls dirigió un ataque a la bayoneta que condujo a los alemanes hacia la enfilada de una colina ocupada por el Comando Nr. 7. No todos tienen la oportunidad de conducir un ataque con el acero desnudo. Es una alegre experiencia, segun Nicholls escribió mas tarde en una carta a su familia: ''Despues de Creta estoy seguro de una cosa, hombre por hombre no hay duda de quien es el mejor. Aunque ellos (los alemanes) tenían todas las ventajas del apoyo aereo, etc, siempre que contraatacaban o conseguían acercarse, lo que en nuestro caso sucedió dos veces, arrojaban sus armas y corrían delante de nosotros; un espectaculo muy alentador''.

Es triste recordar que este magnifico oficial fue posteriormente abatido en Birmania.

Laycock, buen táctico tambien, percibió pronto la forma de combatir en una acción de retaguardia frente a los alemanes. Poco antes de oscurecer era conveniente efectuar unos contraataques ligeros con patrullas de 7 u 8 hombres. Esto bastaba para que el enemigo permaneciese quieto durante la noche; le gusta respetar su sueño. Aun asi era un período de caos y confusion; una retirada es una pesadilla dificil de describir. Las unidades pelean duramente y la falta de oficiales se hace notar, los rumores abundan y se necesita una mano de hierro para que los soldados, hambrientos y fatigados por falta de sueño, no caigan en la desesperanza. En este aspecto Laycock era peor de lo que los alemanes podían imaginarse. El día 28, su puesto de mando, que tenía la suerte de disponer de 3 carros de combate, cayó en una emboscada. Lo que sucedió esta perfectamente descrito con sus propias palabras: ''Por una afortunada casualidad la emboscada fue cerca de los 3 carros de combate, pero los alemanes no los vieron. El enemigo estaba a unos 30 metros de nosotros, cuando mi brigada mayor y yo saltamos dentro de un tanque y nos dirigimos hacia ellos''.

Entonces renunciaron a su éxito con facilidad, pero ¿cuantos comandantes de brigada, en cualquier ejercito, son capaces de conducir un carro de combate, saltar solos en su interior y contraatacar bajo los impulsos del momento?

En Creta hacían falta hombres de este calibre para conducir a las tropas. Los hombres de la guarnición inicial estaban exhaustos y sedientos. Los de los Comandos no estaban en mejor situación. Un valeroso sargento, Charles Stewart, recordaba que cuando los suyos conseguían algunas raciones se las comían ''tan quietos como una cerda despues de amamantar a sus cachorros''. Finalmente los Comandos alcanzaron la playa de Sfakia cuando escasamente había alguna embarcacion para recogerlos. Stewart, para ayudar a dos camaradas heridos, cedió su propia posibilidad de escapar. Un grupo regresó al norte de Africa navegando a vela en una lancha de desembarco que se había quedado sin combustible. La vela se confeccionó con mantas amarradas con los cordones de las botas, y en el viaje se invirtieron 6 días. Es justo recordar el nombre de la Marina Real que dirigió esta odisea.

El soldado de los Comandos estaba siempre listo para llevar a cabo cualquier cosa; ''apt á tout'', como se decía en la antigua caballería francesa. No obstante, estaban mal equipados, y su armamento era demasiado ligero para la tarea que se les exigía en Creta. Si cumplieron su cometido, y ciertamente lo hicieron, fue, porque bajo la inspiración de un determinado jefe fueron capaces de sobreponerse a sus desventajas fisicas. Sus bajas ascendieron a unos 600 hombres; las 3/4 partes de las fuerzas que desembarcaron en la bahía de Suda.

El 8 de junio los ingleses se vieron obligados a invadir Siria ya que Dentz, el Alto Comisario francés, había permitido a los italianos establecer bases aereas. Las tropas australianas avanzando desde el norte de Palestina qudaron detenidas en la desembocadura del río Leontes. Para abrir este paso se decidió desembarcar el Comando Nr. 11, que había sido destinado a Chipre mientras el resto del Layforce estaba en Creta. El objeto era un fuerte reducto que defendía el puente de Kafr Bada, el grueso de cuya guarnición pertenecía al 22° de Tiradores Argelinos.

El Comando embarcó en Haifa, en el HMS Glengyle, mandado por el capitán de navío Petrie de la Royal Navy. El desembarco no resultó facil. Durante el verano la desembocadura del río Leontes está generalmente cerrada, y debido a la pendiente de la tierra es dificil identificarla desde el mar. Además, suele existir gran oleaje a lo largo de la costa siria, lo cual hace practicamente imposible el desembarco la mayor parte de las noches del mes. Afortunadamente, Petrie encontró en Haifa un joven oficial que había servido en la policía palestina. Era el subteniente Colenut, un hombre de valor y recursos, que desembarcó en la noche del 6 al 7 de junio para reconocer las playas. Basados en sus informes se decidió llevar a cabo la operación durante la noche siguiente, desembarcando al Comando en tres grupos en la parte norte del río, para atacar a los defensores por el flanco y la retaguardia. El grupo de la izquierda estaba bajo las ordenes del capitán George More; el del centro a las del teniente coronel Pedder; y el de la derecha bajo las del comandante Geoffrey Keyes.

La noche anterior hubo luna llena, de modo que las lanchas de desembarco, que se lanzaron al agua poco antes de oscurecer, tendrían que navegar en dirección hacia donde nace el sol y en sentido opuesto a la del ocaso de la luna. Pese a esto no hubo oposiciondurante el desembarco, aunque el grupo de Keyes puso pie en tierra al sur del río. Atisbando a la luz del crepusculo vieron lo que parecía ser un grupo de soldados, pero resultó ser un bosque de cipreses. El grupo saltó a tierra y despejó la playa. Al cabo de cierto tiempo Keyes comprobó que habían desembarcado en el lado del río que no correspondía con lo previsto. No perdió tiempo en tomar contacto con un batallón australiano, que le prestó un bote. Con él transportó a sus hombres a traves del Leontes por el lugar donde existía mayor concentración de armas pesadas del enemigo. Así los Comandos se encontraron tratando de ir parar hacia el verdadero obstaculo que se pretendía eludir con el desembarco. Keyes era un oficial de los ''Scott Greys'', y sus tropas habían sido seleccionadas de sus famosos regimientos de caballería. Aquí, sus ''caballeros'', como él les llamaba, sufrieron duramente, pero lograron cruzar el río donde los australianos, no menos combativos, habían fracasado.

''Ubicacion del río Leontes (esta en rojo). Los 3 grupos Comando debían desembarcar al norte para asi sorprender al enemigo por la retaguardia. El grupo del comandante Keyes desembarcó al sur por error, teniendo que cruzar el río bajo un terrible fuego''.
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http://es.wikipedia.org/wiki/R%C3%ADo_Litani

reportaje en inglés sobre los combates en Litani
https://www.docdroid.net/HCSAUql/litani ... jacobs.pdf

Dick Pedder, un hombre de fiero temperamento, era rápido en reprimir severamente si algo le desagradaba. Su grupo penetró vigorosamente tierra adentro, y pronto entró en acción. Estaba dando ordenes a uno de sus oficiales cuando un disparo de fusil le dió en la cabeza, matandolo instantaneamente. Todos los demás oficiales fueron heridos, pero Fraser, del Real Servicio de Carteros, asumió el mando y dirigió a los hombres adelante para tomar los cuarteles y enfrentarse con un grupo de hombres dispuestos a reforzar el reducto clave.

Más al norte, el grupo de George More había atacado la linea francesa de artillería, tomando varios cañones de campaña y morteros; los prisioneros excedieron en número al de los Comandos.

Sin embargo, los del 22° de Tiradores Argelinos no habían tirado la toalla. Aún disponían del apoyo de morteros de 4 pulgadas, y se recobraron de la sorpresa inicial. Las cosas se pusieron feas para los dos grupos del Comando que operaban más al norte, hasta que hacia el mediodia el bravo Keyes entró en escena. Tomando el mando, reorganizó rapidamente a su hombres, y alrededor de las 13:00 hs el reducto estaba en sus manos.

Fue el cruel destino quien decretó que la primera acción del Comando Nr. 11 fuera en combate contra los franceses, y que la unidad sufriera 123 bajas, mas o menos la cuarta parte de sus efectivos totales. El comandante Keyes y el capitán More fueron galardonados con la Cruz Militar.

Desde marzo hasta diciembre de 1941 las fuerzas de Rommel sitiaron Tobruk, que fue defendido con ahinco por su guarnición australiana, con la ayuda de soldados de otras procedencias, bajo las ordenes del general Morshead. En esta defensa participó un pequeño destacamento de 5 oficiales y 70 hombres procedentes del Comando Nr. 8, compartiendo los peligros y penalidades del asedio, el peor de los cuales fue, segun el sargento Dickanson, la falta de cerveza. La principal hazaña del destacamento fue una incursión bien planeada realizada por el capitán Mike Keely del Regimiento de Devonshire.

El objetivo era una fuerte posicion italiana llamada ''los granos gemelos'', dos pequeñas colinas que dominaban la posicion defensiva avanzada del 18° de Caballería India. Antes de la incursión, los Comandos se famirializaron con el terreno efectuando salidas en patrullas llevadas a caboen union de los soldados de la Caballería India, que eran muy diestros en los movimientos nocturnos.

La partida incursora estaba formada por 40 hombres del Comando Nr. 8 y un grupo de demolición constituido por zapadores australianos. Keely contaba con dos excelentes oficiales: el capitán Philip Dune, de la Real Guardia Montada, un diestro y original tactico que en una ocasión fue miembro del Parlamento; y el teniente Jock Lewis, de los Guardias Galeses, que antes de la guerra era un famoso jugador de hockey.

La mayor parte de los hombres del Comando Nr. 8 pertenecían a la Guardia Nacional, elegidos por su vigor fisico. La mitad del grupo de Keely iba armado con fusiles y bayonetas, el resto con subfusiles. Todos portaban granadas de mano, y una tercera parte de la tropa llevaba sacos de dormir arrollados al cuerpo para ser utilizados como camillas portatiles.

Se alejaron caminando decididamente a las 23:00 hs del 18 de julio. ''Era igual que una agradable tarde inglesa de verano'', escribió Philip Dune. ''Nos movíamos en completo silencio, teniendo especial cuidado en no traicionarnos tosiendo. Todos calzabamos botas de goma. Atravesamos las posiciones avanzadas italianas y despues nos infiltramos en sus lineas defensivas principales. Nunca supe si había hombres en ella o no porque no los oimos, y nosotros procuramos no hacer ningun ruido''.

Llegaron al camino por el que los italianos recibían sus suministros, torcieron a la derecha y se situaron en la retaguardia de los ''granos''. Mientras se aproximaban, el 18° de Caballería efectuó una operación de diversion, y los italianos comenzaron a lanzar bengalas y a disparar contra las posiciones indias. Cuando los italianos estaban ocupados en su frente, los Comandos alcanzaron su retaguardia. Pero no atacaron hasta llegar a 30 metros de la posicion enemiga; entonces se lanzaron al ataque disparando sus armas por sobre la cadera y voceando la contraseña: ''Jock''. El combate solo duró 3 o 4 minutos. Keely atacó un nido de ametralladora y rindió a su dotación empujandola con el cañon de su metralleta. Segun el sargento Dickanson: ''Su metralleta fue inutil, pero asi eran los tiradores enemigos''. Los italianos se refugiaron en agujeros excavados en la tierra, y los Comandos les lanzaron granadas de mano. Antes de retirarse, los zapadores australianos volaron las pilas de municion enemigas y algunos morteros. Todo se realizó en un cuarto de hora y al coste de un soldado muerto y 4 heridos. Cuando los Comandos estaba a unos 100 metros de sus propias filas la artillería italiana abrió fuego defensivo y comenzó a bombardear las colinas. En el planeamiento de la operacion se calculó que esta tendría una duración de 15 minutos, un bonito ejemplo de calculo en una cabal y bien ejecutada operacion.

Despues de la acción del río Leontes, el Comando Nr. 11 regresó a Chipre, pero los restos del Layforce se concentraron en Alejandría. Al no llegar refuerzos para reemplazar las pérdidas sufridas en Creta y Siria se decidió, de mala gana, dispersar la fuerza. La mayor parte de los soldados regresaron a sus unidades, pero unos pocos pasaron, con David Stirling, Jock Lewis y Paddy Mayne, a formar el Servicio Aereo Especial (SAS) para escribir un nuevo capitulo en la historia de las incursiones.

Bajo el mando de Laycock permaneció una pequeña fuerza a la que se asignó el cometido de realizar operaciones anfibias en el Mediterraneo. Con estos hombres llevó a cabo un osado intento de cambiar el rumbo de la guerra eliminando al zorro del desierto.

El mismo Laycock ostentó el mando general de la operación mientras que el teniente coronel Keyes dirigió el asalto, a petición propia, contra el cuartel general de Rommel situado en Beda Littoria. El fin de la operación, alentado por el Octavo Ejercito y bajo cuyo mando operativo actuó el grupo, era matar o capturar al general alemán. La incursión debía de tener lugar en la medianoche del 17 al 18 de noviembre en coincidencia con el comienzo de la ofensiva que el general Auchinleck llevaría a cabo para romper el cerco de Tobruk. Ello requería desembarcar muy a retaguardia de las lineas enemigas.

Laycock no ocultó a sus subordiados que él consideraba la incursion extremadamente arriesgada. Opinaba que el ataque a la residencia de Rommel seignificaba casi con certeza la muerte del grupo asaltante. Además, como expresó con toda franqueza, ''las probabilidades de ser evacuados despues de la operación seran muy pequeñas''. Los soldados se mostraron inalterables ante estos realistas, por no decir tenebrosos, presagios, y Keyes, por su parte, instó a Laycock a no repetir este vaticinio por temor a que los mandos superiores cancelaran la operación.

La fuerza salió de Alejandría el 10 de noviembre a bordo de los submarinos Torbay y Talisman. El soldado britanico ama la novedad, y los hombres del grupo, encantados con esta nueva y relativamente sutil forma de llegar a su objetivo, no se preocupaban mas que de apreciar su comida y comodidad.

Ambos submarinos alcanzaron el punto de reunion simultaneamente, y una una antorcha encendida desde tierra señalaba que la playa estaba libre. Disfrazado de árabe, el capitan J. E. Haselden, un intrepido oficial de Inteligencia, había sido lanzado por el Grupo de Reconocimiento del Desierto para que actuara de ''comision de recepcion''. Una fuerte marejada dificultaba el desembarco. Cuando el grupo de Keyes, desde el Torbay, lanzaba al agua los botes de goma, en cada uno de los cuales embarcarian 2 hombres, una ola arrastró a 4 de aquellos con varios soldados a bordo. Laycock tuvo más dificultades en su desembarco desde el Talisman, y la mayor parte de sus botes volcaron en el agua. Solamente la mitad logró llegar al uadi al amanecer.

La fuerza se dividió entonces en tres grupos. Laycock, con un sargento y dos hombres, debía permanecer en el uadi para buscar el deposito de municiones y suministros y para dirigir el resto de los hombres procedentes del grupo Talisman por si conseguian ganar la costa en la noche proxima. El teniente Gay Cook y 6 hombres debían cortar los cables telefonicos y telegraficos y los cruces de carreteras al sur de Cirene. Keyes debía dirigir el asalto efectivo.

El sol secó las ropas que los hombres se mojaron mientras estuvieron en el uadi. En una ocasión, un avion pintado con cruces rojas voló sobre ellos, pero fue evidente que no les descubrió. Por la tarde comenzó a llover.

A las 20:00 hs Keyes inició la marcha. El camino que se siguió, un paso de cabras lleno de guijarros, era extremadamente dificil, pero al amanecer Keyes y sus hombres se acomodaron en una colina. Aqui fueron descubiertos por una partida de árabes armados con carabinas italianas. Afortunadamente en la partida iba el cabo Drori, un palestino que hablaba el árabe perfectamente. Actuando de interprete convenció al jefe, ''un árabe con aspecto de villano tocado con una especie de turbante rojo inclinado astrosamnte alrededor de su cabeza''. A mediodia los árabes trajeron carne de cabrito y sopa; era la primera comida caliente que hacían los hombres desde hacia 36 horas. Keyes pudo comprar cigarrillos con la moneda italiana que poseía.

Cuando oscureció reanudaron la marcha, y el ''bandolero'' los guió durante unas dos horas y media hasta una cueva enorme y seca con ''un espantoso olor a cabra''. Aqui descansaron, poniendose enmarcha a la mañana siguiente ya que era probable que los pastores utilizasen la cueva como refugio en caso de mal tiempo. Su proximo escondite fue un pequeño bosque donde crecían ciclaminos silvestres. Desayunaron ''las bayas de los arbustos que tenían sabor a fresa y que los senusis llaman Fruta de Dios''. Keyes efectuó un reconocimiento y comprobó que habían llegado a las proximidades de su objetivo. Surgió una tormenta y decidió aceptar el riesgo de regresar al abrigo de la cueva. Un muchacho arabe que había acompañado al guía observaba los alrededores de Beda Littoria, y con su información Keyes pudo dibujar ''un excelente bosquejo de la casa y sus alrededores''. Con su ayuda pudo tambien dar a sus hombres las ultimas instrucciones para el ataque, asignando a cada grupo el lugar donde habrían de situarse. Era un día de tormenta, y el desierto se puso muy fangoso. Keyes dedujo acertadamente que con mal tiempo su marcha de aproximación tendría menos probabilidades de ser descubierta.

A las 18:00 hs del día 17 el grupo incursor aprovechó la caida de la lluvia para efectuar al última etapa de su viaje. Pronto quedaron empapados, y luchando durante su marcha con el barro que le llegaba hasta los tobillos, alcanzaron la base del rocoso declive a las 22:30 hs. Tenían tiempo para tomar un corto descanso antes de escalar este obstaculo. Pasaron un mal momento al llegar a la mitad de la suubida cuando ''un perro de vigilancia mostro cierta inquietud, y apareció un torrente de luz a traves de la puerta del barracón... a un centenar de metros por nuestro flanco. Acurrucados sin movernos, respirando apenas, oimos que un hombre llamaba al perro. Finalmente la puerta se cerró''.

Encontraron el camino que segun los guías arabes les conduciría a la parte trasera del Cuartel General de Rommel. El grupo se aplicó a realiar su cometido. Los demás comenzaron la aproximación final; el mismo Keyes y el sargento Terry hacían de exploradores, y el capitán Campbell conducía al grupo principal unos 50 metros detras de ellos. Cuando avanzaron unos 400 metros abandonaron a los guias recordandoles que deberían esperar el regreso de los incursores para obtener su recompensa. Con las armas listas para hacer fuego, continuaron en su aproximación alcanzando a las 22:30 unas construcciones exteriores situadas a 100 metros del edificio donde estaba instalado el Cuartel General. Mientras Keyes y Terry estaban haciendo su reconocimiento final, comenzó a ladrar un perro, y un soldado italiano acompañado por un árabe salió de un barracón. Campbell le dijo en alemán -''tan imperiosamente como pude''- que ellos era una patrulla alemana, una afirmación que el cabo Drori repitió en italiano. Cuando el soldado se despidió, regresó Keyes y desplegó a sus hombres para el asalto. Keyes, apoyado en Campbell y Terry, saltó al valla del jardin, torció por una esquina, y al subir por un tramo de escaleras hacia unas puertas de cristales apareció en su camino un oficial alemán con casco de acero y capote ruso. Campbell describe lo que siguió:

''Inmediatamente Geoffrey se dirigió hacia él apuntandole con su subfusil. El hombre cogió el cañon de ésta e intentó arrebatarsela. Antes de que yo o Terry pudiesemos llegar detras de él se retiró, mientras forcejeaba con Geoffrey, para cubrir su espalda contra una pared y un costado con las puertas de la entrada. Geoffrey no pudo desenvainar el cuchillo, y ni Terry ni yo podíamos ayudarle porque las puertas se interponían; entonces disparé sobre el hombre con mi revolver calibre 38 porque sabía que haría menos ruido que el arma de Geoffrey. Inmediatamente este dió la orden de utilizar metralletas y granadas, ya que supusimos que mi disparo de revolver había sido oido. Penetramos en un gran salon con el suelo de piedra y una escalera, tambien de piedra, que conducía a los pisos superiores; varias puertas daban al salon que estaba tenuemente alumbrado. Oimos las pisadas de un hombre con botas pesadas que bajaba ruidosamente las escaleras. Cuando apareció y pudimos ver sus pies, el sargento Terry disparó con su subfusil. El hombre dió una vuelta y cayó por las escaleras.''

Keyes abrió una puerta, pero la habitación estaba vacía. Entonces, dirigiendose hacia una luz que brillaba por debajo de la siguiente puerta, la abrió de repente. Dentro había unos 10 alemanes con cascos de acero, sentados y de pie. Continúa Campbell: ''Geoffrey disparó dos o tres veces con su Colt automatica del 45, y yo dije, ''espera que voy a lanzar una granada dentro''. Keyes dió un portazo y mantuvo cerrada la puerta mientras Campbell quitaba el seguro. Yo dije ''de acuerdo'' y Geoffrey abrió la puerta y yo lancé la granada viendola rodar hacia el centro de la habitación. ''Bien hecho'', dijo Keyes. Un alemán disparó hiriendo a Geoffrey justamente encima del corazón''.

Quedó incosciente. Campbell cerró la puerta y su granada ''estalló con una estremecedora explosión''. La luz de la habitación se apagó y se hizo un completo silencio. Campbell y Terry sacaron afuera a Keyes y lo dejaron sobre la hierba cerca de las escaleras. ''Debió morir mientras lo sacabamos, porque cuando ausculté su corazón, ya había dejado de latir''.

Campbell regresó hacia el edificio y atravesando el salon se dirigió a la entrada posterior, donde un soldado del Comando lo tomó por un alemán e hizo fuego sobre él. Resulto herido de gravedad en una pierna. Cuando los soldados le dijeron que lo transportarían de regreso a la playa, a una distancia de 40 km, les ordenó que le dejasen, y recayó sobre el devoto seguidor de Keyes, el sargento Terry, conducir la retirada. Poco despues los alemanes encontraron a Campbell y lo llevaron a un hospotal. Su pierna tuvo que ser amputada. Los alemanes caballerosamente rindieron a Keyes honores militares, y el capellan de la guarnicion de Potsdam ofició el funeral. Por su decision, bravura y habilidad en la conducción de su desesperada empresa, fue recompensado con la Cruz Victoria. Demostró ser un digno hijo de un valeroso padre.

Ironicamente, el episodio anterior demostró que Rommel no habitó jamas en la casa atacada, que en realidad era el Cuartel General de los servicios de intendencia de los alemanes y los italianos. Rommel ni siquiera estaba cerca, sino que permanecía en la zona avanzada con sus tropas.

Terry consiguió llevar a los incursores al uadi donde estaba Laycock, pero esperaron en vano a Cook. Se supo despues que cumplió su mision, pero cayó en manos del enemigo en su viaje de regreso.

El Torbay regresó la noche del día 20 y emitió un mensaje en morse, que captó Laycock, diciendo que la mar estaba demasiado agitada y que regresaría la noche siguiente. Se envió a tierra un bote de goma con agua y comida.

Laycock ocultó a sus hombres en cuevas y estableció patrullas permanentes en los flancos. A mediodía el puesto situado al oeste fue descubierto por unos árabes movilizados por los italianos. Mandó dos pequeños grupos para atacar por los flancos a los asaltantes, pero acudieron varios alemanes para apoyar a estos, y frustraron la maniobra. El jefe de uno de los grupos, Pryor, resultó gravemente herido, pero pudo regresar arrastrandose. Una gran partida de italianos apareció en el horizonte, kilometro y medio al norte. No hicieron nada, pero a las 14:00 hs los alemanes, manteniendo un nutrido fuego, se aproximaron hasta 200 metros de las cuevas. Entonces Laycock dividió su fuerza en pequeños grupos y les ordenó precipitarse en campo abierto y ponerse a cubierto en las colinas. Intentarían escapar asi y entrar en contacto con el Talisman, o esconderse en los uadis hasta que fuerzas britanicas llegasen a la zona. Pryor fue abandonado con un practicante. Fue capturado y transportado en una mula mientras era observado por ''un encantador pajaro posado en un arbusto de enebro''.

Bob Laycock y el sargento Terry fueron ''pasados por la baqueta'', bajo un nutrido fuego hasta que alcanzaron el espeso matorral de Jebel. Entonces se encaminaron a reunirse con el Octavo Ejercito. Los árabes les protegieron conversando con ellos en un chapurreado italiano. ''Por ejemplo, un senusi, mostrando sus cinco dedos, señalandonos a nosotros y pasando su indice por su garganta, significaba que 5 miembros de nuestro grupo de incursion fueron muertos por los árabes y llevados por los alemanes''. A veces tuvieron que alimentarse durante días solamente con bayas, mas a pesar de debilitarse por falta de alimentos, nunca carecieron de agua porque llovía continuamente.

El día de navidad de 1941, 41 días despues de haber iniciado la escapada, alcanzaron a las fuerzas inglesas en Cirene; los dos unicos que regresaron. ''Al reunirnos con ellos arremetimos contra la mermelada que nos ofrecían y liquidamos un pote cada uno''.

El coronel Laycock voló a El Cairo para informar. Allí se enteró de que Haydon se había convertido en asesor militar de Mountbatten. Regresó a Inglaterra y tomó el mando de la Brigada de Servicios Especiales.

''Dibujo que representa a Keyes forcejeando con un guardia aleman''
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Libro ''Comando'' de Peter Young. Serie ''Armas'', editorial San Martin
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''Si vis pacem, para bellum''


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