HAJIME KONDO . UN DEMONIO EN EL EJÉRCITO

Genocidios y deportaciones

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nuerma
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HAJIME KONDO . UN DEMONIO EN EL EJÉRCITO

Mensajepor nuerma » Vie Nov 26, 2010 9:41 pm

yo era un ser humano y acabé siendo un demonio- dijo Hajime kondo-. Me obligaron a serlo.
Sentado frente a mi en un hotel del centro de Tokio, Hajime Kondo tenía poco que ver con la imagen del tradicional Belcebú. Tenía ochenta años y era un anciano amable sin cuernos ni rabo. Pero al oir su historia estuve un poco de acuerdo con él: había acabado por ser un demonio, le habían obligado a serlo ( relata Laurence Rees).
Había tomado parte en un conflicto que es poco conocido en Occidente: la terrible lucha de los japoneses contra los chinos.
Aunque la matanza de Nankin en 1937, al comienzo de la guerra contra China, había recibido alguna publicidad, no ocurrió lo mismo con aquel conflicto ininterrumpido que discurrió al mismo tiempo que la guerra del pacífico y la guerra contra los nazis.
Hasta cierto punto se debió a que los norteamericanos y los europeos de forma secundaria, pero también a que ni las autoridades japonesas ni las chinas quisieron que el mundo conociera todos los detalles.
El resultado es que se trata de un capítulo de la historia que no ha recibido la atención que debería. Nadie sabe a ciencia cierta todavía a cuantos chinos asesinaron los japoneses. Las estimaciones oscilan entre quince millones y algo más de veinte. Y este agujero negro del conocimiento histórico se complica porque casi todos los supervivientes han muerto o les falta poco para morir, y casi ninguno pudo contar su historia.
Hajime Kondo es una de las escasas excepciones, un soldado del ejército imperial japonés que está dispuesto a hablar que está dispuesto a hablar de sus experiencias para que quede constancia de las mismas. Hijo de un pobre granjero provinciano, fue reclutado en 1940 y sometido a , como todos los reclutas, a un régimen de intimidación sistemática.

-La instrucción era tan dura que era preferible morir. Me daban de puñetazos hasta que veía las estrellas-.

Esta violencia física no tenía nada que ver con las novatadas extraoficiales que se permitían en muchos otros ejércitos, sino que era más bien un método oficial de control cuidadosamente planeado. Los otros ex-soldados del ejercito imperial que también estaban dispuestos a hablar nos refirieron casos de brutalidad parecidas y calculadas; uno dijo que a los reclutas se les ordenaba que practicaran el "autocastigo" y se pegaran entre si cuando al instructor se le cansaba el brazo de tanto golpearles.
Los instructores militares castigaban además a todo el grupo cuando algún soldado cometía una infracción. Un recluta de la unidad de Hajime Kondo había comido un dulce sin permiso. Como no admitió su " delito ", los doce hombres de la unidad fueron castigados.

- En el ejército no hay responsables individuales, sino responsables de grupo... no es por nuestros propios delitos por lo que solemos sufrir castigos-.
Este método de entrenamiento forjaba soldados más que dispuestos a obedecer inmediatamente órdenes y al pie de la letra.
Ya en China , Kondo completó su educación militar básica atacando y matando a prisioneros chinos.

- El jefe decía: Vais a hacer ejercicios de bayoneta.- delante de los reclutas había varios chinos atados a sendos árboles. Se ordenaba por turno a los reclutas que cargaran contra un chino y lo ensartaran-. Yo temblaba de pies a cabeza, eché a correr, le clavé la bayoneta y fue fácil. Antes de ensartarlo estaba asustado, pero después comprendí que podía hacerlo. Se mata a una persona muy facilmente.

Hajime Kondo confiesa que no se sintió culpable por matar a aquel chino indefenso. Su reacción, también aquí, es como la de otros reclutas entrevistados que también se ejercitaron con la bayoneta. Uno llegó a confesar que se sintió " Bien" cuando recibió elogios por su forma de ensartar al enemigo.
Si los reclutas no sintieron remordimientos por matar a aquellos chinos se debió en buena medida a la brutal instrucción que recibieron. Pero hubo otro elemento que desempeñó un papel fundamental: que desde el principio les habían dicho que los chinos eran inferiores a ellos.

- Ya en primera enseñanza nos decían que los chinos eran pobres, que pertenecían a una raza inferior... Mientras que los japoneses, un pueblo celeste, somos la raza más excelente del mundo. Pero los chinos estaban por debajo de los cerdos. Ésa es la mentalidad que teníamos.

Todo el sometimiento de las zonas rurales chinas se llevó a cabo mediante un proceso de barbaridades calculadas. La unidad de Hajime Kondo se informaba primero sobre el pueblo o ciudad que pensaba atacar, secuestraba a algunos lugareños y los los interrogaba; el empleo de la tortura era habitual. A continuación se ejecutaba a los interrogados.

- Matar a un chankoro ( "cerdo", es decir, "chino") con una pistola o un sable era demasiado miramiento; para matar a un chankoro bastaba con una piedra.
Tras reunir información suficiente sobre el objetivo, la unidad avanzaba. El método era siempre el mismo:

-Los soldados entraban en el pueblo, iban a las casas y robaban dinero y comida. Luego buscaban a las mujeres y las violaban en grupo, entre diez y treinta hombres por cada mujer.
* A diferencia de los alemanes que combatieron en la unión soviética, que a veces cometían violaciones, pero no por sistema, la violencia sexual de los japoneses era casi rutinaria. A los alemanes les habían enseñado que violar a una eslava era un crimen racial, y el hecho mismo de que a ojos de los alemanes fueran "mujeres infrahumanas" las volvía teóricamente intocables.

Pero los japoneses procesaron de otro modo la información recibida ( que las chinas eran "inferiores a los cerdos"). La " evidente" inferioridad de las chinas era lo que autorizaba a los soldados a la comisión de agresiones sexuales.
Pero sería erroneo suponer , como Hajime Kondo se preocupó de aclarar, que la única motivación de las agresiones era el deseo sexual, tal como éste se entiende normalmente. Había en ello algo más profundo y tenebroso, como confesó Kondo cuando habló de su participación en las violaciones colectivas.
Los veteranos no solían "invitar" a los novatos a participar en las violaciones. El ejército japonés, como la sociedad japonesa, se basaba en una rígida jerarquía y los novatos, más que los compañeros de los veteranos, eran sus acémilas.

-Nos trataban tan mal- dijo Kondo- y eran tan mezquinos con nosotros que yo apenas podía pensar en mujeres.

Pero las cosas cambiaron cierto día, cuando ya llevaba tres años en el ejército de ocupación de China. Sus compañeros más antiguos habían atrapado a una mujer y la violaron uno por uno. Uno que llevaba 4 años de soldado ( y que por tanto era jerárquicamente superior a él ) le dijo: " Kondo, viólala tu también". Era imposible negarse, ya que la invitación significaba que sus superiores lo aceptaban y él vio la situación como un rito de paso para acceder a una posición nueva y quizá mejor dentro del ejército. La consumación de la violación apenas tuvo sentido sexual para él; fue como una ceremonia de iniciación. Aquel día violaron a la china desconocida entre diez y veinte hombres. Kondo no recuerda que fue de aquella mujer, aunque lo normal era matar a la víctima después de las violaciones. En realidad insistió en que no recordaba nada de ella.

Si recordaba un caso concreto, en cambio, y del todo inusual en que una mujer fue violada y dejada con vida después..
continuará.

del libro vïctimas y verdugos de Laurence Rees
SÓLO QUIEN SE DA POR VENCIDO ESTÁ PERDIDO. Ulrich Rudel

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Rubén.
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HAJIME KONDO . UN DEMONIO EN EL EJÉRCITO

Mensajepor Rubén. » Dom Ene 23, 2011 9:06 pm

Lawrence Rees vuelve a sacar esta misma historia en Holocausto Asiático.
Si no me equivoco este hombre fue juzgado tras la guerra y condenado a varios años de cárcel por sus crímenes en China.

Rubén el Stuka.

azurzazarraga
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Re: HAJIME KONDO . UN DEMONIO EN EL EJÉRCITO

Mensajepor azurzazarraga » Sab Feb 28, 2015 11:13 pm

Es absolutamente repugnante. Lo mas asqueroso es su justificación.


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