El Plan Madagascar

Genocidios y deportaciones

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Barbarossa
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El Plan Madagascar

Mensajepor Barbarossa » Mar Mar 25, 2008 11:05 pm

LA DEPORTACIÓN DE LOS JUDÍOS EUROPEOS A MADAGASCAR

Los precursores

El primer promotor de la idea de expulsar de Europa a todos sus judíos fue el orientalista, político alemán y fundador del Partido Conservador de Prusia, Paul Anton de Lagarde (1827-1891), quien, en fecha tan temprana como 1885, lanzó formalmente la propuesta de que todos los judíos de la Europa oriental fuesen expulsados a la isla francesa de Madagascar.

Al finalizar la Primera Guerra Mundial, el "plan Madagascar" fue de nuevo desenterrado por pensadores antisemitas de Holanda y Reino Unido como Henry Hamilton Beamish (que, en 1919, fundó la organización antisemita "The Britons"), Arnold Spencer Zeese o Egon van Winghene. El propio Arnold Zeese fundó en 1928 la "Imperial Fascist League", y en 1938 dejó escrito en "Devilry in the Holy Land":

"Es imperativo encontrar un hogar nacional para los judíos. El mejor de todos es Madagascar, lo que hace necesario que Francia y la población aborigen de la isla sean de algún modo retribuidos por los financieros judíos; en Madagascar o, si esta isla no estuviese disponible, en cualquier otro lugar, que los judíos no podrán abandonar bajo pena de muerte. No cabe otra solución"


Uno de los primeros dirigentes del Movimiento nacional judío a favor del Sionismo, Theodor Herzl (1860-1904) escribió en 1902 una novela titulada "Altneuland" (Viejanueva tierra) en la que también postulaba la isla de Madagascar como futura tierra de emigración para los judíos.

Sin embargo y al contrario de lo que había ocurrido con el "Programa Uganda", el proyecto de Madagascar nunca fue objeto de un análisis serio por parte de los sionistas. De hecho, ambos destinos siempre fueron desdeñados pues el objetivo primordial del movimiento sionista era el de hacer de Palestina el hogar nacional de todos los judíos.

En 1926 y 1927, los gobiernos de Polonia y Japón estudiaron también la posibilidad de trasladar a Madagascar a sus judíos, y todavía en la década de 1930, las autoridades de Varsovia siguieron sopesando esa idea.

El proyecto alemán

Desde la toma del poder por los nazis en 1933, se dictaron numerosas disposiciones destinadas a marginar a los judíos de todas las esferas relevantes de la sociedad alemana, para lo que, desde el primer día, se adoptaron medidas tales como su expulsión de la Administración Pública, la prohibición de desempeñar numerosas profesiones, la prohibición de contraer nuevos matrimonios mixtos, etc., pero en esas fases iniciales no existía ningún plan ni ningún proyecto para deportar a los judíos y mucho menos para exterminarlos. A lo más que aspiraban en ese momento los nazis era a provocar la emigración inducida de todos los judíos, y, de hecho, las medidas antes citadas trajeron como consecuencia la salida del país de varios miles de ellos.

Sólo cuando la emigración se reveló a los nazis como un método ineficaz para resolver la cuestión judía, es cuando se optó por el exterminio; dicho de otra manera, los nazis empezaron a matar sistemáticamente a los judíos cuando se agotó la política de emigración.

Los primeros planes de emigración forzosa se idearon en 1938, tras el Anschluss de Austria. Cuando Hitler llegó al poder en 1933, Alemania contaba con 520.000 judíos. Cinco años después, la emigración y las muertes habían reducido esa cifra a 350.000. Sin embargo, en marzo de 1938, cuando Austria fue anexionada al Reich, se añadieron otros 206.000, lo que elevó la cifra total de judíos residentes en la nueva Alemania a 556.000.

Por si ello no era suficiente, la anexión de los Sudetes checos y la ulterior formación del Reichsprotektorat de Bohemia y Moravia en 1939 agravaron aún más el problema, al añadir un número suplementario de 357.000 judíos.

Además y para desesperación de los nazis, en el caso de Austria y Checoslovaquia se daba la paradoja de que muchos de los judíos allí residentes habían emigrado anteriormente desde Alemania en el periodo anterior a 1939.

Como primera solución, en octubre de 1938 el Ministerio Alemán de Asuntos Exteriores comenzó a censar a todos los judíos, lo que le permitió comprobar que cerca del 10% de los judíos residentes en el Reich tenían nacionalidad polaca. Sin embargo, cuando las autoridades alemanas solicitaron del gobierno de Varsovia que se hiciese cargo de sus judíos, los polacos se negaron en redondo. En previsión de que los judíos polacos optasen por retornar en masa a su país, el 6 de octubre de 1938 el gobierno polaco dictó un decreto que establecía que los titulares de un pasaporte polaco residentes en el extranjero sólo podrían regresar a Polonia si, con carácter previo, su pasaporte era sellado por un diplomático que, tras examinar cada caso, autorizase dicho retorno.

La situación llegó al extremo de que, a finales de octubre de 1938, los alemanes embarcaron en trenes a varios miles de judíos polacos con el fin de trasladarlos a Polonia. Al llegar a la frontera, se encontraron con que los polacos no sólo se negaban a aceptar a sus propios judíos, sino que, además, en sentido contrario llegaban a la misma frontera trenes polacos cargados con judíos alemanes residentes en Polonia que el gobierno de Varsovia deseaba expulsar. Durante varios días, los trenes permanecieron parados en tierra de nadie entre cordones policiales alemanes y polacos.

Alemania optó entonces por negociar la expulsión de sus judíos a varios países de Europa occidental y a Estados Unidos, pero, tras unos comienzos prometedores, el flujo migratorio se detuvo porque la mayor parte de estos países sólo aceptaban judíos que hubiesen acreditado suficientes recursos económicos para vivir con holgura en sus nuevos países de acogida.

Esta situación llevó a Hitler a señalar, en su célebre discurso pronunciado el 30 de enero de 1939 en el Reichstag:

"Es un vergonzoso ejemplo observar hoy cómo el mundo democrático se disuelve en lágrimas de lástima, pero, después y a pesar de su obvio deber de ayudar, cierra su corazón al pobre y torturado pueblo judío"



Con el estallido de la guerra, la emigración de los judíos se detuvo casi por completo, y las autoridades alemanas concibieron la idea de expulsar y concentrar a todos los judíos de la Europa ocupada en un solo lugar; el proyecto comenzó a fraguarse en la Sección III de la Abteilung Deutschland del Ministerio de Asuntos Exteriores, que acabó trasladando la idea al Departamento Central para la Seguridad del Reich, el RSHA, dirigido por Reinhard Heydrich, quien quedó tan entusiasmado con el proyecto que se lo apropió.

A comienzos de 1940, el SS Reichsführer Heinrich Himmler era partidario de deportar a todos los judíos europeos a la zona no anexionada de Polonia, el Generalgouvernement, pero esta idea no prosperó porque, desde el principio, contó con la tenaz oposición de Hans Frank, quien se vio apoyado por Hermann Göring.

Tras la conferencia de Evian, Himmler finalmente se decidió por Madagascar y, el 29 de mayo de 1940 planteó la idea a Hitler, quien, de inmediato, la aceptó. Francia, por supuesto, no debía suponer ningún problema dada su inminente capitulación.


Tanto las SS como el Ministerio de Asuntos Exteriores estaban de acuerdo en que este plan era mucho más interesante que otro similar ideado por Eichmann -que abogaba por trasladar a todos los judíos europeos a Palestina-, y ello por dos razones: por un lado, porque en 1940 Palestina estaba poblada, fundamentalmente, por musulmanes y cristianos, con lo que no era aventurado pensar que la súbita llegada de miles de judíos acabaría generando enormes problemas; por otro lado, porque Heydrich pensaba que, manteniendo a todos los judíos europeos en una isla bajo soberanía alemana, sería posible utilizarlos como rehenes en caso de que sus hermanos de sangre norteamericanos se mostrasen hostiles hacia Alemania.

El 18 de junio de 1940 y en el curso de una Conferencia que tenía por objeto discutir el destino de la ya derrotada Francia, Hitler y Ribbentrop informaron a Mussolini y a su Ministro de Asuntos Exteriores, el conde Ciano, del nuevo Plan-Madagascar.

El 20 de junio, Hitler informó del proyecto al Großadmiral Raeder, el cual se mostró reacio a la isla de Madagascar, sugiriendo, en su lugar, la zona norte de la colonia portuguesa de Angola, pero esta última idea no satisfizo a Hitler.

El 17 de agosto de 1940 y tras una entrevista con Hitler, el Ministro de Propaganda Joseph Goebbels anotó en su diario:

"Die Juden wollen wir später nach Madagaskar verfrachten. Dort können sie ihren eigenen Staat aufbauen" (queremos despachar a los judíos a Madagascar. Allí podrán ellos construir su propio Estado)


El 24 de junio, Reinhard Heydrich informó por carta a Ribbentrop de que se había optado por una territoriale Endlösung der Judenfrage (solución final de carácter territorial para la cuestión judía), y que la misma sería llevada a cabo con el trabajo conjunto de las SS y del Ministerio de Asuntos Exteriores. A partir de ese momento, Heydrich ordenó detener la creación de nuevos guetos en el territorio del Generalgouvernement polaco, y acordó con Eichmann poner fin a las deportaciones de judíos que, desde 1939, venían haciéndose con destino a las zonas del Generalgouvernement.

El Madagaskar-Plan

Hitler y Ribbentrop encargaron a Franz Rademacher, Referatsleiter für Judenfragen (encargado de asuntos judíos) en el Ministerio de Asuntos Exteriores, la redacción de un plan para llevar a efecto la deportación de los judíos europeos a Madagascar. Rademacher presentó un proyecto inicial el 3 de junio de 1940 que incluía tres posibilidades para resolver la cuestión judía:

1ª.- Asentamiento de todos los judíos de Europa en Madagascar.

2ª.- Deportar a Madagascar sólo a los judíos de Europa occidental y central. Los judíos de la Europa oriental serían deportados a Lublin, donde serían mantenidos como rehenes para asegurar un comportamiento amistoso por parte de los judíos de Norteamérica.

3ª.- Deportar a Palestina a todos los judíos. Esta solución entrañaba el riesgo, según Rademacher, de crear una "segunda Roma" que terminase por convertirse en destino de los judíos de todo el mundo.

Rademacher terminó de redactar la versón definitiva de su plan el 2 de julio de 1940 con el título "Die Judenfrage im Friedensvertrag" (La cuestión judía en el Tratado de paz). En él se especificaba que Madagascar debía convertirse en un hogar judío bajo soberanía alemana, y que la isla debía ser configurada a la manera de un Großghetto. El proyecto preveía trasladar a Madagascar a un total de 4 millones de judíos (sin contar con los judíos polacos y rusos). Además, Rademacher proponía las siguientes medidas:

1ª.- El Ministerio de Asuntos Exteriores firmaría un Tratado de Paz con Francia y con el Reino Unido.

2ª.- El Gobierno de Vichy cedería a Alemania la colonia de Madagascar.

3ª.- Alemania conservaría en todo momento la facultad de establecer bases aéreas y navales en la isla.

4ª.- Los 25.000 colonos europeos de la isla (en su mayor parte, franceses) deberían evacuar Madagascar.

5ª.- Para garantizar la emigración de los judíos se impondría un reasentamiento forzoso.

6ª.- El proyecto se financiaría con las propiedades y valores que los judíos dejasen en Europa.

7ª.- El transporte sería coordinado por la Cancillería del Führer.

8ª.- Las SS se ocuparían de reagrupar en Europa a todos los judíos y de trasladarlos a Madagascar.

9ª.- Para las labores de propaganda quedarían autorizados al efecto el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Ministerio de Instrucción Popular y Propaganda.

10ª.- La isla quedaría bajo el mando de un Polizeigouverneur designado por Heinrich Himmler. Los judíos únicamente podrían participar en organismos administrativos de carácter local.

La responsabilidad para ejecutar el Madagaskar-Plan recayó directamente en las SS, concretamente, en el SS Obergruppenführer Reinhard Heydrich, que, en su condición de Leiter des RSHA era el máximo responsable de todas las cuestiones judías, y en el SS Obersturmbannführer Adolf Eichmann, que como Leiter des Referats IV-D-4 bzw. IV-B se ocupaba de las deportaciones, y, en consecuencia, sería el competente para reunir la flota que habría de trasladar a los judíos hasta Madagascar. De acuerdo con los cálculos del propio Eichmann, cada año deberían ser trasladados hasta la isla un millón de judíos durante un periodo total de cinco años.

La ejecución del Madagaskar-Plan nunca se llevó a efecto. La paz con Gran Bretaña no llegó a firmarse y es obvio que, en tiempos de guerra, la flota alemana no era capaz de desplazarse hasta África atravesando mares controlados por la Armada inglesa. A ello había que añadir que el Gobierno de Vichy nunca aceptó la idea de ceder a Alemania la colonia de Madagascar.

Por todo ello, a partir del mes de septiembre de 1940 el Madagaskar-Plan fue enterrado definitivamente, pese a lo cual todavía el 3 de diciembre de ese mismo año Eichmann terminó de cuadrar sus números y fijó en 6 millones los judíos que habrían de ser trasladados a la isla.
El plan Madagascar fue el último esfuerzo a gran escala para resolver la cuestión judía mediante la emigración. A partir de entonces, la "solución final" consistiría en la guetización y en el exterminio de los judíos.

Fuentes:
Der Madagaskar-Plan. Die beabsichtigte Deportation der europäischen Juden nach Madagaskar, de Hans Jansen.

Politik der Vernichtung. Eine Gesamtdarstellung der nationalsozialistischen Judenverfolgung, de Peter Longerich.

Imágenes:
http://www.jewishvirtuallibrary.org/
http://www.shoa.de/
http://www.spiegel.de/
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beltzo
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Mensajepor beltzo » Jue Abr 03, 2008 1:52 pm

Hola a Todos:

Algunos datos complementarios sobre este plan extraídos del libro: Michael Burleigh "El tercer reich" ed. taurus-santillana madrid 2002.

El gobierno polaco propuso a ingleses y franceses en 1937 la idea de enviar un millón de judíos bien allí o bien al África meridional británica. Aunque los ingleses se mostraron indiferentes, en mayo el primer ministro León Blum y el ministro de colonias Montet permitieron que una misión polaca visitase Madagascar para comprobar si era adecuada para judíos polacos. Los dos miembros judíos de la misión declararon que la isla no era adecuada para más de 500 familias; su colega polaco recomendó de 5.000 a 7.000. En 1938 el ministro de asuntos exteriores Bonnet propuso a Ribbentrop el envio de 10.000 refugiados judíos a la isla; en 1939 Chamberlain y Roosevelt preguntaron si Mussolini podría instalar judíos en Etiopia. Aunque la idea de enviar judíos a la Guayana británica, Etiopía o Madagascar nos pueda parecer descabellada hoy en día, en aquella época la consideraron los estadistas internacionales serios. Los nazis lo interpretaron como prueba de un consenso antisemítico. Al parecer Heydrich le dijo a Eichmann en marzo de 1938 que investigase una solución diplomática de la cuestión judía como ya se ha analizado entre Polonia y Francia.

Cundo los alemanes asumieron la idea Madagascar, Rademacher pidió datos sobre la población judía de Europa e información sobre Madagascar. El estadístico Fiedrich Burgdorfer calculó la densidad demográfica y llegó a la conclusión de que sería menor que la del reich, sin embargo “olvido” mencionar las grandes extensiones áridas, insalubres y demasiado calurosas, e inadecuadas por todo ello para una vida agradable; no hay más que recordar que la misión polaca anterior tan solo la había considerado adecuada para entre 500 y 7.000 familias. Es decir, entre la getización de los judíos y su posterior envío a cámaras de gas o su deportación en masa a Madagascar como pretendían los nazis, las diferencias hubiesen sido más bien solo de matiz, ya que los resultados finales en poco habrían diferido (esta frase es una opinión propia).

El plan Rademacher constituía también un intento del ministerio de asuntos exteriores de hacerse con el control de la solución final. Heydrich recordó debidamente al intruso Rademacher que él llevaba a cargo de la emigración judía desde enero de 1939 y con un cierto éxito. En agosto de 1940 presentó contrapropuestas al querido camarada Rademacher, elaboradas por Theodor Dannecker, el ambicioso oficial del SD, que llevaba cabildeando por esa solución desde 1938.

La noticia de esta audaz solución circuló a muchos niveles, Hitler se la mencionó a Mussolini; Greiser la discutió con Frank, Eichmann convocó a representantes judíos de Berlín, Praga y Viena para conocer su opinión. El 1 de julio de 1940, Gerhard Mende, jefe de la oficina judía de la gestapo de Varsovia informó a Adam Czerniakow, presidente del consejo de que la guerra se acabaría en un mes y los judíos partirían para Madagascar. Los gauleiters de Baden y Sarre- Palatinado creían que eso no tardaría en suceder, ya que con la aprobación de Hitler deportaron a unos 6.000 judíos a la Francia de Vichy vía Alsacia Lorena.

Hitler aun mencionó Madagascar a Mussolini tres semanas antes de la invasión a Rusia, aunque apenas dos meses después en comentarios al ministro eslovaco de defensa, Salvko Kvaternik, la cuestión se había convertido ya en Siberia o Madagascar. Tal vez haya un eslabón perdido aquí, pues se hicieron algunas alusiones a Siberia occidental, los gulags árticos soviéticos o las marismas del Pripyat como posibles, o imposibles, destinos para los judíos, incluso mientras la política iba tomando gradualmente otro curso.
Los planes se conservan pero no se centraban primordialmente en los judíos. A partir del verano de 1941 y de principios del 42 equipos rivales de planificadores de la SS (del comisariado del reich de Himmler y de la oficina central de seguridad de Heydrich) se concentraron en el reasentamiento hacia el este de diez millones de eslavos de Polonia y de antiguas regiones de la Unión Soviética elegidas para una futura germanización. Estos planificadores siguieron contando con los judíos en sus cálculos mucho después de que sus colegas hubiesen empezado a asesinarlos. O bien estaban reciclando planes que han desaparecido o bien tenían escasísima información sobre lo que les estaba ocurriendo a los judíos.

En febrero de 1942 Rademacher tuvo que reconocer que habían abandonado el proyecto, ya que se habían abierto nuevas alternativas en el este. Hitler aun mencionó la solución Madagascar en conversaciones subsiguientes con dirigentes extranjeros, pero para entonces, simplemente se había convertido en una tapadera de soluciones más radicales.

Saludos
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El Plan Madagascar

Mensajepor Germana » Jue Jun 04, 2009 6:35 pm

Curiosísimo tema.
En mi lectura de "La Alemania Nazi" de Álvaro Lozano de Marcial Pons Ediciones 2008 vi un comentario interesante a este tema.
El problema de la "Solución de los Judíos" previa a la "Solución Final" que todos conocemos era muy engorroso para el régimen de Hitler. Así a finales de 1940 una vez acabada la fase principal de la invasión de Francia se planteó seriamente la solución del envío a Madagascar de los judíos.
Comenta A. Lozano que el error de Dunkerke puso fin a este "sueño" de Hitler de enviar a los judíos a la Isla de Madagascar en masa, como colonia francesa una vez capitulada Francia. Pero no fue posible, Dunkerke fue la salvación de 300.000 soldados franceses e ingleses pero no así la solución judía.
Al no haber podido conseguir la rendición de Inglaterra (cosa que si Dunkerke no hubiera sido como fue), no se podían plantear el envío por mar en largas distancias a Madagascar dado que era la marina inglesa la que controlaba toda esa zona, por tanto se quebró ese futuro plan.
Es muy posible, que de haber salido como planteaba A. Lozano, que si en Dunkerke las cosas no hubieran sido como fueron, podríamos estar ahora hablando de otro genocidio no a manos de los nazis sino más natural... preveían la muerte de los judíos en la isla a largo plazo.
En fin, son comentarios a lo expuesto en dicho libro, pero muy interesantes.

Eva
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