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Los africanistas de la Division Azul

Crímenes contra los prisioneros de guerra y la población civil

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Los africanistas de la Division Azul

Mensajepor Antonio » Dom May 24, 2009 10:41 am

"Rompíanse ya las filas del Tercio para correr tras los herejes, dando caza primero a los heridos y rezagados, quebrando cabezas, tajando miembros, degollando muy a mansalva y sin usar, en suma, piedad con ninguno. Que si dura resultaba la infantería española en el asalto y la defensa, cruelísima era siempre en la venganza".

El sol de Breda
Arturo Pérez-Reverte


INVESTIGACION / LA DIVISION AZUL EN LA URSS


LOS AFRICANISTAS QUE CORTARON DEDOS ENEMIGOS

CUANDO EL REPORTERO LEE LAS TROPELIAS COMETIDAS POR SOLDADOS DE EEUU EN VIETNAM, LE VIENEN A LA MEMORIA HISTORIAS QUE LE CONTO SU ABUELO ACERCA DE UN GRUPO DE UNOS 30 LEGIONARIOS EN LA URSS.Y REALIZA UNA DOLOROSA COMPROBACION.

Eduardo Font.

El cáncer que tenía enquistado en su garganta no le impidió a Joaquín Font, mi abuelo -este no es su nombre auténtico, lo he cambiado por censuras familiares-, relatar el contenido de sus pesadillas. Lo hizo ya pasados los 80 años, siempre a petición mía. Desde que dejó los campos nevados de Rusia en 1943 con la División Azul, los malos recuerdos reflejaban datos inconexos, nombres de aldeas apenas recordados -Possad, Sitno, el río Volchov...-, fechas que bailaban en el calendario. Estas imágenes imprecisas del pasado se alternaban con descripciones detalladísimas de un pelotón de soldados entregados a la esquizofrenia del odio, a la matanza sin cuartel, a la tortura, historias terribles de muerte y venganza de unos fantasmas que tintaron la nieve de color sangre y violaron todas las reglas escritas y no escritas de la guerra. Él insistía: «No me hagas hablar de esto. Ya sabes que no me gusta recordar lo que pasó». Si abría las cicatrices de la memoria, esa noche no dormía.

Hace algo más de un mes, cuatro periodistas del Toledo Blade (un pequeño diario estadounidense) destaparon las tropelías de un sanguinario pelotón de la 101 División Aerotransportada en los arrozales de Vietnam. La lectura de este artículo rescató del olvido aquellas historias que contaba el abuelo: «Legionarios españoles asaltando trincheras enemigas con cuchillos entre los dientes, heridos rematados con saña, interrogatorios donde los dedos de los prisioneros eran amputados para hacerlos cantar, compañeros horrorizados, soldados devueltos a las líneas enemigas con una mano seccionada para que no pudieran volver a disparar...».

Desde que mi abuelo murió hace unos meses, me he preguntado si su relato se encuentra en un punto indeterminado entre lo vivido y lo soñado. Los protagonistas son un grupo de legionarios fanáticos, 25 o 30 hombres, curtidos en las sangrientas contiendas de Marruecos y en la Guerra Civil, que decidieron alistarse en la División Española de Voluntarios para combatir a los comunistas en Rusia durante la II Guerra Mundial. De Ceuta salieron 1.682 soldados y 63 oficiales que, por su experiencia en combate, tenían muy poco que ver con el resto de las fuerza expedicionaria -la mayoría, voluntarios falangistas-.

GRUPO DE ELITE
Este pequeño pelotón africanista, al que pertenecía mi abuelo, fue incluido en el regimiento 269 y participó en las principales operaciones de ataque y defensa de las tropas españolas en el frente ruso. Según decía, se trataba de un grupo de Elite, «extremistas que iban por libre». Al representar el conjunto más veterano y homogéneo, fue colocado en la vanguardia de los contraataques más feroces cerca del río Volchov. Por su desprecio hacia la muerte, las patillas que les cercaban el rostro, los largos cuchillos que usaban para degollar al enemigo, eran temidos por sus propios compañeros de armas, por su jefe García Rebull e incluso por los soldados alemanes, camaradas de armas en su lucha contra un enemigo común. «Llevábamos el cinturón del Tercio, no aquella hebilla alemana en la que se leía la leyenda Gott mit uns -Dios con nosotros-. En las guerreras, portábamos los escudos de la Legión. Eso les molestaba, incumplía las reglas sobre cómo llevar el uniforme de la Wehrmacht, pero nadie tenía valor para castigarnos por ello», recordaba.

En su pesadilla siempre aparecía una fecha -27 de diciembre de 1941- y un lugar: «La posición intermedia», un reducto español que defendía el sector entre Lubkowo y Udarnik sumergido tras las líneas soviéticas. El coronel Esparza ordenó cubrir aquella elevación a una sección a las órdenes del álférez Rubio Moscoso.«Todos los españoles fueron asesinados de una forma brutal», contaba Joaquín Font. «30 o 40 muertos desparramados, desnudos, machacados contra la nieve». Busco aquel episodio en un libro titulado La división española de Hitler. Habla de atrocidades cometidas por los dos bandos. Los autores, Gerald Kleinfield y Lewis Tambs, comienzan por el Ejército rojo: «Cuando la patrulla española coronó la cresta, sonaron gritos de rabia y angustia. Los rusos habían hecho su tarea. Los españoles murieron clavados al suelo con picos de los que utilizaban los soviéticos para romper el hielo. Uno de los picos brillaba en el centro de la frente de un guripa».

La descripción del relato es exacta. Mi abuelo no omitió ni muertos ni nieve. Casi 60 años después, aún sentía la expresión de espanto de su amigo Ramón «con un machete metido en la boca, muy abierta, porque habían clavado su nuca a la tierra endurecida por el frío.Los cadáveres estaban rematados y congelados a casi 40 grados bajo cero».

La respuesta no se hizo esperar. «Nos llamaron, conociendo nuestra experiencia en las guerras de Africa con La Legión y lo que allí habíamos aprendido, para realizar un contraataque rápido apoyados por el resto del regimiento 269», dice una de las notas que pude tomar de su relato. Salieron de sus trincheras a vengar el asesinato de sus camaradas sonriendo de una manera feroz, con gritos de «¡Arriba España!» y «¡Viva La Legión!». Pero se les fue la mano. Mi abuelo habló de más de mil muertos rusos en aquella operación de castigo. Él mismo se sorprendió diciendo: «Al primer prisionero ruso le voy a comer las entrañas».

SIN PRISIONEROS
Cuando atravesaron el campo de batalla en sombras, se acercaron a la Vieja Capilla, sacaron los cuchillos y las bayonetas y se lanzaron a un combate cuerpo a cuerpo. Él lo recordaba así: «Nos metimos en sus trincheras y los sacamos a bayonetazos. Después corrieron sobre la nieve gritando «Vojna kaputt» [la guerra se acabó] y los abatimos a placer. Primero uno, luego otro. Sin prisioneros. Sin supervivientes. Y nosotros a lo nuestro. Muchos muertos, deformados por los culatazos, eran una mezcla de hueso y carne. En sus bolsillos llevaban los objetos que habían robado a los españoles».

Para corroborar el relato, leo en el mismo libro: «Los rusos fueron desalojados de las colinas en las que se habían atrincherado. La acción duró menos de 12 horas. Según recuento de los cadáveres, las pérdidas rusas ascendieron a 1.080 muertos. Sin prisioneros; las españolas: tres oficiales muertos y cuatro heridos». La historia encaja. Un grupo de 25 o 30 hombres dedicados a no dejar un sólo ruso con vida, sin ninguna piedad con los heridos, rematando a cuchillo, tajando miembros a todo el que se moviera. Este relato no tiene nada que ver con la División Azul. Sólo aquellos hombres fueron los responsables de este horror. «Tras la batalla, alguno se dedicó a cortar los dedos de sus víctimas y a enseñarlo a los compañeros en las trincheras españoles como si fueran un botín de guerra». Y el abuelo mostraba las palmas de sus manos igual que lo hacían sus compañeros, como si aún llevara los dedos seccionados en su interior. «Después, la mayoría de nosotros, cegados por el horror y cansados, respirabamos con dificultad, mirabamos al suelo y callabamos».

LOCURA SALVAJE
Otro de los supervivientes de aquella acción, el joven divisionario Carlos María Ydígoras -tenía 17 años-, dejó su visión del campo de batalla plasmada en su libro Algunos no hemos muerto: «Debía asustar vernos contemplar la bayoneta, acariciarla como si se tratase de una reliquia... Lo que ocurrió cuando nos abalanzamos sobre los rusos entra dentro de los ámbitos del delirio... Los que se rendían, los que aún luchaban o intentaban huir, eran abatidos igualmente de una manera salvaje».

En otro párrafo, habla horrorizado de uno de los soldados del grupo de africanistas, de cómo se ensañó con los muertos: «Arrastrando un fusil a modo de bastón, uno de ellos se acercó a un cadáver y, como presa de un repentino ataque de locura, levantó el arma. La bayoneta se quedó cimbreando sobre el vientre del muerto. Después le golpeó, le pisoteó el rostro... Se agachó y, como quien recoge una margarita, tomó otra arma rusa, llegó a otro muerto y repitió la operación. Y así hasta una docena de veces».De nuevo, similar pesadilla, el mismo relato que contaba Joaquín Font en sus últimos años de vida.

Aunque resultó el combate más sangriento, el grupo volvió a actuar con la misma furia en otras escaramuzas, sobre todo contra los partisanos. «Podíamos capturar 15 o 20 guerrilleros de una vez. Para que no volvieran a disparar, algunos compañeros míos les cortaban una mano y así se aseguraban de que no volvieran a combatir».En febrero de 1943, cuando ocupaban posiciones frente a Leningrado, y disminuidos por las bajas de la compañía, se encontraron de nuevo en el contraataque español contra los asaltantes soviéticos en la sangrienta batalla de Krasni Bor. La historia, la venganza, la saña contra los soldados rusos borrachos de vodka dista poco de la anterior. Las cifras: 3.000 españoles muertos y más de 8.000 soviéticos.

Llamo a la Hermandad de la División Azul para localizar a algúno de los 30 participantes de aquella sangría -debe estar en torno a 85 años-. Me dicen que no fue una venganza, sino una acción defensiva. Y no conocen a nadie. Hablo con un superviviente de la División. Me dice que no lo saque de contexto. «Son cosas de la guerra y de ese pelotón. No tienen nada que ver con el resto de divisionarios». Es cierto, mi abuelo nunca me dijo que fuera una práctica común al resto de guripas, cuyo comportamiento fue noble en la victoria y en la derrota, con los prisioneros y los civiles, con los vivos y los muertos.

Da miedo pensar que su relato pueda ser cierto. Que él, una persona que no hizo daño a nadie durante su vida, se implicara en aquella experiencia sangrienta. En cualquier caso, si lo hizo, se llevó el secreto a la tumba.



Fuente:
EL MUNDO
Domingo, 30 de noviembre de 2003. Año XV. Número: 5.107.

http://www.elmundo.es/papel/2003/11/30/ ... 31349.html
http://www.forosegundaguerra.com/viewtopic.php?start=15&t=16

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Mensajepor homer5275 » Dom May 24, 2009 11:38 am

Mosquis. Me ha dejado helado el relato. Yo nunca habia leido nada parecido sobre los divisionarios. Como dices en el relato "da miedo pensar qe fuera cierto"

Un saludo

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Mensajepor Rafa » Dom May 24, 2009 12:57 pm

En la guerra todo es posible, es capaz de sacarnos lo peor de nosotros. Desde luego no me sorprende, en África y en la GCE se dieron casos así de salvajismo, sobre todo por las tropas moras. Sí conocía el episodio de los guripas clavados al suelo con picos, de hecho hasta lo menciona José Mª Gironella en su novela "Ha estallado la paz". Lo único que no me cuadra es la cantidad de bajas rusas... ese dato puede ser exagerado, precisamente para magnificar el hecho.
"¡Quién habría pensado nunca que desde el frente occidental al oriental habría tan sólo un día de marcha!" Expresión del comandante de un batallón de la división Scharnhorst dirigiéndose hacia Berlin a finales de abril de 1945.

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Mensajepor Antonio » Vie May 29, 2009 8:09 pm

Algunas notas tomadas al respecto:

La sorpresa para los rusos fue mayúscula. Los 30 españoles y unos pocos zapadores alemanes que tuvieron la desgracia de dormir allí (de ellos eran los picos con los que los rusos clavaron luego a los defensores) aguantaron como pudieron. No se rindieron. Los rusos se lanzaron en masas compactas sobre la posición española hasta que acabaron con todos los defensores. No se rindió nadie.




Después de varias horas de duros combates los refuerzos llegaron y los rusos fueron rechazados fuera de Udarnik.

Acto seguido los españoles contratacaron en dirección a la Intermedia. Garcia Rebull y su 1er batallón desde Lobkovo y Fernández Vallespín desde Udarnik (el batallón de Román estaba deshecho y había combatido durante horas). Cuando llegaron a la Intermedia y prensenciaron las atrocidades rusas, no se concedió cuartel a los rusos. Según el diario del regimiento 269, los rusos sufrieron 1080 muertos (700 de ellos en el sector del 2º Batallón). No hubo ni un solo herido soviético ni se tomó ningún prisionero ese día.



Lo que los endurecidos divisionarios vieron allí les enfureció y lleno de rabia. Los defensores yacían sin vida, esparcidos por la posición, terriblemente mutilados por los rusos, algunos de ellos clavados al terreno con picos. La noticia corrió como la pólvora. Sin embargo la batalla no había acabado. A las dos de la tarde un batallón ruso cruzó el Voljov y atacó la posición de la ermita, también llamada capilla vieja, que estaba defendida por los pelotones al mando del alférez Escobedo. La resistencia ofrecida por los españoles fue realmente tenaz pero la posición fue tomada después de que todos los defensores fueran muertos o heridos, Escobedo entre estos últimos.

Sin embargo una hora después, un feroz e impetuoso contraataque llevado a cabo por los compañías del primer batallón al mando directo de García Rebull recuperó la posición en apenas diez minutos. El sentimiento entre los españoles era de rabia y odio por lo que los rusos habían hecho a sus camaradas de la posición intermedia así que no hubo piedad para con el enemigo. Los rusos que no cayeron en la posición, fueron aniquilados por el fuego de artillería y las ametralladoras españolas cuando intentaban cruzar el Voljov. Ese día entre el más de un millar de bajas sufridas por los rusos, hubo 700 muertos pero ningún prisionero.


http://www.spanishred.com/foro/showthre ... 24&page=17
http://stg111.mforos.com/50195/1541376- ... rasni-bor/

Saludos

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Mensajepor nam » Vie Jul 10, 2009 7:45 pm

Es un relato escalofriante,creo que en esos momentos el hombre pasa al estado mas animal que hay en si.

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Mensajepor David L » Vie Jul 10, 2009 10:06 pm

Yo también conocía esta historia terrible de los divisionarios, lo que pasa es que creo que habría que matizar algo, me refiero al hecho de su experiencia en las guerras de África. Estos combates en Rusia están datados en el año 1943, si no recuerdo mal las campañas africanas más duras debieron acabar allá por el año 1926. Lo que sí creo es que estos legionarios se curtieron más en la Guerra Civil española que en las guerras de África.

Un saludo.
Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra... elegisteis el deshonor y tendréis la guerra.

Winston Churchill a Chamberlain.

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Mensajepor Antonio » Lun Ene 25, 2010 10:45 pm

Al respecto de los feroces combates y los crimenes de guerra ocurridos en la “Posición Intermedia” , y releyendo “La Division Española de Hitler”, trascribo algunos comentarios del mismo:

Román condujo la columna al sur, pasando ante hileras de caídos rusos. Garcia Rebull avanzaba simultaneamente hacia el norte desde Lobkovo. Una patrulla hizo camino entre la espesa nieve para la columna de socorro de Román. Cascos, cadáveres, armas y equipos aparecian esparcidos por la carretera y los bosques. El helado cuerpo de un cabo español yacía en el punto de encuentro de la noche anterior. Delante se alzaba la colina de la posición intermedia. Fusileros sovieticos bloqueaban el camino. Entre las lineas estaba Mariano Ferrer; aun vivo, trataba de arrastrarse hacia los exploradores españoles. Ya dos veces herido, fue alcanzado de nuevo. Cuando le recogieron, los sanitarios vieron que tenía congelados todos los dedos de las dos manos, y hubo que amputárselos. Remontando la ladera hacia la posición de Moscoso, los guripas pasaban ante decenas de cadáveres rusos.

La patrulla coronó la cresta. Silencio. Sonaron luego gritos de rabia y angustia. Los politruks habían hecho su tarea. Los españoles habian muerto clavados al suelo con picos para hielo rusos. Los heridos habian sido rematados. Uno de los picos brillaba en la frente de un guripa.

Un primitivo rugido de rabia recorrió las filas españolas. Mientras los hombres de Roman y de Garcia Rebull perseguían a los rusos en retirada, los de la seccion de asalto de Petenghi, reprimiendo su furia, cazaban a los soviéticos en el oscuro bosque. Cogidos en el hielo abierto del Volchov, los soldados rusos de los regimientos 1002 y 1004 eran segados sin contemplaciones. La situación se restableció a mediodia. No se hicieron prisioneros.



Pero la feroz batalla todavía no habia terminado:


Los politruks reunieron a sus hombres para un nuevo intento. A las dos de la tarde, los restos de tres batallones –unas dos compañías- salieron de Russa por el hielo y atacaron la antigua capilla. El teniente Escobedo cayó herido a la primera ráfaga. Arrollando a la sección, los rojos empezaron de nuevo su espantosa tarea. Pero, antes de que pudieran terminar, Garcia Rebull vino a marcha forzada desde Lobkovo con dos compañías del 1º del 269. A los diez minutos, los rusos habian sido desalojados de la colina y rechazados hacia el hielo. Ninguno sobrevivió. La accion duró menos de doce horas. Según recuento de los cadáveres, las perdidas rusas ascendieron a 1.080 muertos. Sin prisioneros. Las españolas, 3 oficiales muertos y 4 heridos, y 32 suboficiales y clases de tropa muertos y 61 heridos, todos del 269.


A la vista de los terribles sucesos, Muñoz Grandes no se dio cuenta de cuán profetico habia sido el ordenar a sus voluntarios que se mantuvieran clavados al suelo. También el sintio la furia y la rabia que dominaban a sus hombres. Para encauzar y calmar las emociones, publicó una proclama:


¡Soldados! La accion iniciada el 24 culminó ayer, 27, con el maximo esfuerzo (del enemigo). Con fuerzas enormemente superiores a las nuestras, trató de romper nuestras líneas.

Estoy plenamente satisfecho de vosotros y deseo rendir tributo de gratitud a esos valientes de la Posicion Intermedia que cumplieron la orden: “Es imposible retirarse; tenéis que resistir como si estuviérais clavados al terreno”. Ninguno se replegó. Durante el breve tiempo que ocuparon la posición, los barbaros rusos clavaron a nuestros muertos y heridos al suelo con picos. La orden se cumplió al pie de la letra …

Por una vez, la bestialidad roja ha servido para hacer aun más sublime la bravura de nuestros soldados.

¡Qué orgullo ser españoles!

Muñoz Grandes


Los britanicos ya habian dado por vencidos a los españoles. Triunfalmente, la BBC trasmitió que Novgorod había caido en poder del ejercito Rojo. Hubo consternación en España, pero la Wehrmacht lo desmintió rápidamente, y Muñoz Grandes escribió una felicitación de Año Nuevo al pueblo español, que proclamaba:

“Duro es el enemigo y más duro el invierno ruso … pero más duros aún son mis hombres”



Fuentes:
La Division española de Hitler, pag. 225-227
XXXVIII Cuerpo de ejercito. Informes diarios
DOPS del 269

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Mensajepor Lupus » Mié Ene 27, 2010 6:31 pm

Antonio.

¿Donde podría conseguir el diario de operaciones del regimiento 269?

Gracias

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Mensajepor Antonio » Mié Ene 27, 2010 8:05 pm

Lupus escribió:Antonio.

¿Donde podría conseguir el diario de operaciones del regimiento 269?

Gracias


Tienes que dirigirte al Archivo General militar de Avila. Anteriormente estaban en Madrid (IHCM). Te dejo su correo electronico. Y ya te anticipo que no están completos. Y las copias de las copias son difícilmente legibles:

archivomilitaravila@et.mde.es

En esta direccion de internet te puedes descargar en PDF o Word el documento de solicitud de lo que quieres pedir. Y siempre puedes acercarte y estudiar los documentos in situ. :

http://www.ejercito.mde.es/Unidades/unidades/Madrid/ihycm/Archivos/agm-avila-index.html

Tambien puedes preguntar en :

http://memoriablau.foros.ws/t1089/diarios-de-operaciones/

Saludos

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Mensajepor Lupus » Mié Ene 27, 2010 10:15 pm

Muchas gracias, probare pedirlos. Me atendieron muy bien cuando les solicité información sobre un familiar divisionario.


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