El crimen contra los prisioneros de guerra soviéticos

Crímenes contra los prisioneros de guerra y la población civil

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El crimen contra los prisioneros de guerra soviéticos

Mensajepor Grossman » Sab Sep 11, 2010 3:52 pm

Muertes por inanición
(1ª parte)

La propaganda alemana elaboró una versión para neutralizar el efecto negativo sobre la población de la alta mortalidad de los PGS, así como su empleo propagandístico por parte de los partisanos:
La culpa de la guerra y por tanto de las privaciones que han de soportar los prisioneros de guerra la tienen los mandatarios de Moscú. Stalin ha dado órdenes de destrucción de los alimentos, y de los medios de producción y de transporte. Son los propios paisanos de estos prisioneros los que han ejecutado estas órdenes. La Wehrmacht alemana dispone del suministro de alimentos que necesita. No debe esperarse a que se encargue del transporte de grandes cantidades de alimentos mientras continúen los combates.

También se atribuyó la mortalidad a la aparición de epidemias, al estado de los PGS en el momento de la captura por la desnutrición crónica al que estaba sometido el propio país y por las dificultades del ejército soviético para proveer a sus soldados adecuadamente, sobre todo tras las descomunales bolsas de prisioneros en las batallas de Briansk y Viazma. Estos argumentos fueron esgrimidos ante el Tribunal Militar Internacional de Nuremberg, donde Jodl declaró:
Los ejércitos rusos cercados habían ofrecido una resistencia fanática y sus soldados estuvieron de ocho a diez días sin alimentos. Se habían nutrido de cortezas de árboles y raíces que encontraban en las zonas boscosas donde se habían refugiado, y cuando cayeron en nuestras manos apenas podían moverse. Era difícil para nosotros llevárnoslos de allí porque la red de ferrocarril estaba destruida, lo que comprometía la llegada de suministros y no había lugares cerca para alojarlos. La mayor parte podrían haberse salvado de haber dispuesto de los necesarios cuidados en las enfermerías. Pronto comenzó la lluvia y después el frío, y ese es el motivo por el que murió una parte tan grande de los prisioneros de Viazma.

Esta declaración contienen muchos elementos verdaderos. Sin embargo no resiste la confrontación con otros hechos conocidos. Ya al principio de Barbarroja, antes de estas grandes batallas de cercos, morían masivamente los PGS en los campos de prisioneros. El 10.7.41 la Organización Todt advirtió a Rosenberg del peligro de las epidemias como consecuencia del hambre y las catastróficas condiciones sanitarias en Minsk (ver en página anterior, día 9.5.41 “Informe sobre la mala ...”). Y a finales de ese mes, mucho antes pues, de las batallas de grandes cercos, los responsables de los PGS en los territorios de retaguardia del Heer informaban de raciones diarias de 20g de mijo y 100g de pan, o de 100g de mijo, y para los que trabajaban, de 50g de mijo y 200g de pan y, si había, carne fresca; con un valor calórico de entre 300 y 700 Kcal, estas raciones eran mucho menos de la mitad de lo necesario para subsistir (2.700Kcal). Y el 29.7.41 un oficial de intendencia de una división de seguridad:
... que esta provisión (20-30 g de mijo y 100-200 g de pan) es insuficiente para marchas de 30-40 Km por lo que hay que contar que una gran parte de esta gente no llegará al destino por debilidad.

1. Raciones ordenadas y estrategia alimentaria

Al principio de Barbarroja el OKH había dado solo consignas generales en cuanto a gastar en alimentos para los PGS “solo lo imprescindible”, siendo el mando de cada uno de los ejércitos autónomo para decidir cuánto. Pero al final no hubo diferencias prácticamente entre uno y otro para cumplirla; con un valor nutricional diario de unas 700-1.300Kcal, estaban lejos de los mínimos para subsistir.

Una escasez que no estaba determinada por problemas de disponibilidad. En julio el Quartiermeister del HM había informado:
En virtud de la abundancia de reservas de mijo, trigo y harina, la alimentación de los prisioneros no supone ningún problema a pesar de la creciente afluencia.

En relación con este tema tenemos ahora un ejemplo de la, en términos de Omer Bartov, “perversión de la disciplina” a la que sucumbió la Wehrmacht en el proceso de su nazificación (2). Los Armeeversorgunslager (puestos de alimentos del ejército) desobedecieron la orden del Oberkommando del 11º Ejército (al que estaban subordinados) de enviar a los puestos de reunión de prisioneros las raciones de alimentos establecidas. En el post dedicado a los traslados ya vimos como los mandos de las unidades no conseguían hacer cumplir las órdenes impartidas a la tropa de no disparar a los prisioneros. El principio de obediencia y disciplina, fundamento y clave del éxito militar alemán tradicional, quedaba desvirtuado cuando no sintonizaba con las enseñanzas raciales del nacionalsocialismo, desistiendo los mandos militares de ejercer en esos casos las correspondientes acciones disciplinarias.

El 6.8.41 una orden del OKH, del Chef der Heeresrüstung und Befehlshaber des Ersatzheeres (OKH/ChHRü und BdE, Jefe de Equipamiento del Ejército y Comandante del Ejército de Reemplazo) estableció una regulación más detallada y restrictiva para todo el ámbito de OKW y OKH. Los PGS debían recibir “solo los alimentos imprescindibles” para no perjudicar el balance nutricional alemán. El aporte calórico teórico era más alto que lo que hemos visto anteriormente, 2.040 Kcal diarias y 2.200 Kcal para los que trabajaban, pero nutricionalmente aún bajo para el caso de que se cumplieran. La restricción se justificaba por no haber firmado la Unión Soviética la Convención de Ginebra de 1929:
Por lo que no existe obligación dar a los prisioneros de guerra soviéticos los alimentos en la cantidad y calidad que establece esta Convención.

El Generalquartiermeister del Heer, Eduard Wagner se mostró así de radical en una conferencia:
Los prisioneros de guerra de los campos que no trabajan han de dejarse morir de hambre.

El 21.10.41 el OKH redujo las raciones teóricas aun más, a pesar de conocerse que los PGS estaban muriendo masivamente: 1.487 Kcal para los que no trabajaban, 2.175 Kcal para los que trabajaban normalmente y 2.411 Kcal para los que efectuaban trabajos pesados. La orden estipulaba que los alimentos había que conseguirlos del país y debían ser de baja calidad y -revelador de la nazificación del Heer- que dar a los PGS raciones más altas constituía un delito contra el pueblo alemán. También aquí se repitió el argumento de que no había obligación legal de alimentar a los prisioneros y que:
Las raciones alimentarias son las más altas que, en base a la situación alimentaria en el Reich y territorios del oeste, puede proporcionarse de forma continuada. Se hallan incluso en parte por encima de las raciones que se dispensa a la población civil trabajadora rusa. Tampoco va a poder concederse el suplemento previsto por el OKW en el territorio patrio para restablecer la capacidad de trabajo de los prisioneros de guerra.

La decisión de reducir las raciones de los PGS fue fruto de la reunión celebrada entre Göring y el Ministro de Alimentación, Backe el 16.9.41 para tratar la cuestión de la alimentación del pueblo alemán, la intención enemiga de perjudicarla para desmoralizar a la población y la conveniencia de mejorarla para impresionar a la población y desanimar al contrario:
1. Herr Reichsmarschall ordena que bajo ninguna circunstancia se reduzcan las raciones alimentarias en la patria.

2. Él nunca toleraría algo así porque la moral en la patria durante la guerra es un factor crucial de la defensa del Reich. El contrario sabe con certeza que no puede batir militarmente al pueblo alemán. Tiene por ese motivo la esperanza de desanimar el frente interno. Eso se deduce de las medidas que ha tomado. Busca sembrar una constante inseguridad e inquietud mediante los ataques aéreos, y azuzar los territorios ocupados para que siempre pidan más, especialmente alimentos para, así, traer problemas a la patria e influirla propagandísticamente. Por deben tomarse todas las medidas para que eso no ocurra y no debe suceder nada que sirvan de apoyo en lo más mínimo a esas pretensiones. El frente interno resiste porque, al contrario que en la Guerra Mundial, hay pocas bajas y un nivel de vida mantenido

Si fuera posible incluso mejorar ese nivel de vida, ello tendría efecto, además de en la patria, un enorme efecto sobre el enemigo. Por ello hay que esforzarse para que en un tiempo previsible haya un aumento en las raciones de aceite, grasa, carne y textil.

3. Si debido a la situación alimentaria actual se precisa de algún tipo de racionamiento, este debe tener lugar, sin excepción en alguna de las naciones vencidas.

La siguiente jerarquía alimentaria fue ordenada por Göring:
Primero vienen las tropas combatientes, después las restantes tropas en territorio enemigo y después las tropas en la patria. Las raciones serán confeccionadas en ese orden. Después la alimentación de la población alemana no militar. Solo entonces le toca a la población de los territorios ocupados. Básicamente, allí solo debe asegurarse alimentos a los que trabajan para nosotros. Aun cuando se quisiera alimentar a todos los restantes habitantes, ello no puede hacerse en los nuevos territorios ocupados del este.

En cuanto a la alimentación de los prisioneros bolcheviques, no estamos obligados, a diferencia de otros prisioneros, a ninguna obligación internacional. Su alimentación se establecerá solo por lo que rindan trabajando para nosotros.

La orden del OKH del 21.10.41 se basaba en la convicción de que los PGS eran en su mayor parte prescindibles y que solo estaban justificado el esfuerzo para mantener con vida a los que eran de clara utilidad para la economía alemana. A raíz de las dificultades para alimentar el creciente número de PGS el 20.10.41 el Jefe de Estado Mayor Económico del Este, Schubert, informó de la conveniencia de "tomar medidas para mantener la capacidad de trabajo de aquellos enfermos que sean de especial valor para la economía de guerra”, recomendando un cribaje con criterio profesional que tuviese en cuenta, además de las necesidades de la economía de guerra, la reconstrucción de los territorios del este en el futuro.

No eran, pues, las dificultades logísticas la causa de que no hubiera suficientes alimentos para los PGS sino la decisión de reservarlos para el pueblo alemán. Como el estado de las comunicaciones no permitía enviar al Reich grandes cantidades, estas se almacenaron con la advertencia de Göring de evitar que fueran “devorados por la población que vagaría por ahí como gitanos” o empleados para alimentar a los prisioneros.

Pocos días después de ser promulgada esta (el 21.10.41), pocos días, el 31.10.41, Keitel firmaba un “Führerbefehl” (orden del Führer) que iba a significar un giro en la política de custodia de los PGS. La orden determinaba que estos fueran empleados de forma masiva en la economía alemana. Aunque la decisión sobre la utilización de la fuerza de trabajo de los PGS será tratará más adelante, solo adelantar que lo que había detrás era la percepción de que no se iban a cumplir los objetivos de Barbarroja por lo que no se liberarían divisiones en el Frente Oriental, por lo que tampoco habría la disponibilidad de mano de obra resultante. También de que iba a ser un conflicto largo.

El “Führerbefehl” del 31.10.41 estipulaba una mejora de la alimentación de los PGS aunque a expensas, no de las reservas para la población alemana sino de una intensificación del expolio de las zonas ocupadas. El valor dado a la alimentación del pueblo alemán mantenía la prioridad sobre necesidades económicas y Göring reiteró sus directrices anteriores cuando expuso el Plan Cuatrienal del 7.11.41 y de la alimentación de los PGS dijo:
El ruso es frugal, de ahí que se pueda alimentar de forma ligera y sin una fuerte repercusión en nuestro balance alimentario. No debe ser malacostumbrado con raciones alemanas pero debe recibir lo suficiente para conservar su rendimiento

más tarde se recogieron las siguientes notas de su discurso:
Alimentación: asunto del plan cuatrienal. Consecución por medios propios (gatos, caballos, etc)
Ropa, alojamiento, víveres: algo mejor que en su propia casa donde la gente vive en cuevas.

Todos los PGS iban a recibir las raciones de trabajo. El 4.12.41 se determinaron nuevas raciones con más pan (“ruso” de baja calidad), menos patatas, más col, carne, leche desnatada, con un valor energético de 2.540 Kcal. Estas raciones teóricas estuvieron vigentes todo el invierno, hasta abril de 1942, en que se redujeron. El “pan ruso” de entonces (“Russenbrot”) estaba hecho de: 50% centeno, 20% remolacha, 20% serrín, 10% harina de paja o follaje.

Además de aumentar las raciones en general, se promovió una “Aufpäppelaktion” (acción de mimo) para acelerar la recuperación de los PGS en mal estado para una pronta incorporación laboral. Así, el 26.11.41 la oficina de prisioneros del OKW emitió una orden para proceder a una selección de los PGS según tres categorías:

    a) aptos para el trabajo
    b) transitoriamente no aptos
    c) definitivamente no aptos
La categoría b debía recibir una mejor en la alimentación, la “Aufpäppelungszulage” (ración de mimo), alojamiento en barracas calefaccionadas, cuidados médicos y curas de reposo.

De los PGS que iban a ser empleados en la industria de armamento se hizo cargo a partir del 3.12.41 el Ministro de Armamento, Todt. Este ordenó que las incorporaciones serían graduales tras haberse recuperado físicamente. El número era de 30.000 y su estado tan malo que a pesar del plan de recuperación no pudieron ser empleados en la industria de armamento, destinándose en su lugar a tareas agrícolas de baja intensidad para un período de dos meses para irse recuperando. Aunque sometidos a un régimen de vigilancia y disciplina severos, estos PGS evitaban al menos el destino deparado a la gran masa de sus camaradas cautivos. En al campo había más alimentos; los que trabajaban para pequeños propietarios recibían mejor trato y alimentación que los que lo hacían en grande fincas donde eran alojados en colonias. Tras recuperarse eran enviados a las fábricas o a las minas donde la sobreexplotación solía provocar recaídas al poco tiempo. Así, el primer trimestre de 1942, en la circunscripción de la industria de armamento de Düsseldorf se perdieron para el trabajo, por bajas o muerte, el mismo número de trabajadores forzados que los que entraban.

Una novedad de la orden del 4.12.41 es que establecía que en los casos en que los alimentos no pudieran conseguirse del propio territorio, se emplearía harina, que hasta entonces era de uso exclusivo en el Reich.

Tras haber reducido en octubre las raciones de los PGS para asegurar el abastecimiento e incluso un aumento del consumo para el pueblo alemán, las raciones de estos prisioneros mejoraron por la necesidad de emplearlos en la economía pero no en cantidad suficiente, por lo que la industria de armamento pidió repetidamente, sin éxito, que fueran aumentadas. Es un ejemplo de que las consideraciones de política interna tenían más fuerza que las necesidades de la economía.

El 6.4.42, sin embargo, se redujeron las raciones para la población alemana y también, en menor proporción, de los PGS que trabajaban. El nuevo Ministro de Armamento y Munición, Speer, arrancó de Hitler incluso un compromiso para mejorar su alimentación:
El Führer ha aclarado de forma inequívoca en una larga exposición, que no está de acuerdo con la mala alimentación de los rusos. Los rusos deben recibir una alimentación absolutamente suficiente y Sauckel ha de procurar que estos alimentos sean asegurados por Backe.

Después este se echaría atrás, cuando Backe y Bormann plantearon de nuevo la importancia de asegurar la moral de la población alemana con un estándar alimentario alto.

Vemos a continuación una tabla con el valor calórico y protéico de las raciones diarias de los PGS en junio y julio de 1941 y las ordenadas por el OKH a partir de agosto:
img839.imageshack.us...
Elaborado a partir de STREIT ibid. p.138-9

* * *
¿Cuánto y qué recibían los PGS en la práctica? Poco nos dicen estas raciones teóricas si no conocemos la respuesta; es lo que abordaremos en el próximo post.

Saludos
Grossman

Fuentes:
(1) STREIT C “Keine Kameraden. Die Wehrmacht und die sowjetischen Kriegsgefangenen 1941-1945”. Dietz (1997) p.137-62
(2) BARTOV O “Hitler’s Army. Soldiers, Nazis, and War in the Third Reich”. Oxford University Press (1992) p.59-105
(3) RDA (Recommended Daily Allowances 1989) en http://www.sparknotes.com/health/assess ... ion6.rhtml" onclick="window.open(this.href);return false;
Espérame y yo volveré, pero espérame mucho
Espérame cuando las tristes lluvias lleguen, y cuando el calor llegue no dejes de esperar
Espérame y yo volveré para que la muerte rabie
No comprenderán jamás los que jamás han esperado, cómo tú del fuego me salvaste
Es que sencillamente me esperaste como nunca nadie me esperó
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El crimen contra los prisioneros de guerra soviéticos

Mensajepor Grossman » Lun Sep 13, 2010 12:51 am

Muertes por inanición
(2ª parte)

2. ¿Qué comían los prisioneros en realidad?

Se sabe de forma solo desigual. Del Reichsgebiet hay poca información. A pesar de que comparado con los otros territorios disponían de mejor infraestructura organizativa y recursos, hay ejemplos de que las raciones que recibían los PGS quedaban muy lejos de lo oficialmente estipulado. La información viene de las empresas que se quejaban de que por dicho motivo los prisioneros apenas rendían: 

    -la fábrica de maquinaria Grevenbroich A.G. en el Wehrkreis IV Düsseldorf se quejó en diciembre de 1941 de que los trabajadores recibían diariamente solo una libra de patatas y que los intentos de aumentar las raciones habían sido infructuosos

    -ese mes las raciones en el Wehrkreis VI se redujo aun más, a 250-300g semanales sin quedar compensado por otros alimentos

    -la situación era especialmente aguda en la factoría Krupp que en marzo de 1942 se quejó de la escasez de comida que motivaba que los rusos no tuvieran fuerzas suficientes para fijar un cable de acero. En otra queja describían la comida:
     
      "una sopa aguada, literalmente agua con unas piezas de remolacha que parecía agua de fregar"
     y en otra:
     
      "una sopa aguada con hojas de col y algunos trozos de remolacha"
Un par de indicios más del incumplimiento de las raciones ordenadas es que en octubre de 1942 el Ministerio de Alimentación exigió un cumplimiento completo de las dietas, y poco después una orden de la oficina de prisioneros de guerra del OKW decía que se había constatado: 
que en muchos lugares las raciones no se han proporcionado o no se ha hecho en las cantidades ordenadas. Las causas se hallan por un lado en el desabastecimiento, por ejemplo de patatas, o en fallos en la organización del reparto (almuerzo del mediodía a las 20 horas). La consecuencia fue una reducción del rendimiento de trabajo, que después se ha interpretado como una resistencia malévola a trabajar.
 
Se vuelve a avisar a los comandantes [de los campamentos] que deben estar atentos a que se cumpla la alimentación de los prisioneros de guerra soviéticos y que las dificultades que pudieran surgir en algún lugar sean inmediatamente comunicadas a la superioridad. Si el establecimiento no esta en condiciones de proporcionar estas raciones, entonces esta valiosa fuerza de trabajo para el Reich debe ser retirada antes de que deje de ser apta.

Hay poca documentación sobre la alimentación real de los PGS en el GG y los Kommssariat, sin embargo abundan de la circunscripción del OKH. Así, aunque el Quartiermeister del HM había informado que la alimentación de los prisioneros en julio y agosto no había supuesto problemas, eso no ocurría en todos los sectores. En una reunión de los Kriegsgefangenenbezierkskommandant (responsables de los prisioneros) Marschall y Gaissert se comentó que ni las divisiones que custodiaban las marchas ni los lugares de recepción se sentían responsables de la alimentación de los prisioneros. Es comprensible que en el frente fuera más difícil conseguirlas pero había a la vez una tendencia excesiva a considerar esas dificultades como insuperables.
 
El Oberquartiermeister del 9º Ejército informó el 17.7.41 que la alimentación de los PGS había sido difícil porque no se habían tomado del enemigo suficientes cocinas de campaña ni los prisioneros llevado consigo los útiles de comer. A mediados de agosto informó que las dificultades habían sido superadas pero que surgían de nuevo cuando por la afluencia de nuevos prisioneros la capacidad de los Dulag superaba la cifra de 5-6.000, por lo que era muy importante mantener el flujo continuo de prisioneros a la retaguardia. También que por el insuficiente número de cocinas de campaña en los campamentos grandes se cocinaba interrumpidamente.
 
Como alimentos los prisioneros reciben productos de botín, principalmente mijo, cebada, alforfón y, cuando es posible, restos de carnicerías así como carne de caballo. Naturalmente no hay disponible pan. Pero a pesar de la escasez, la nutrición de los prisioneros (una o dos veces al día sopa caliente) es razonable.

La primera semana de Barbarroja los puestos de reunión de los ejércitos tuvieron que recurrir a su propia organización para alimentar a los prisioneros porque los puestos de suministro de los ejércitos no les dieron nada.

El 17º Ejército había preparado dos puestos de reunión de prisioneros a principio de agosto de 1941 para la batalla de cerco de Umán y hecho provisión de alimentos provenientes de botín y restos del puesto de suministro del ejército. Pero después se pusieron de manifiesto problemas de tipo organizativo: tras ser enviados sin aviso previo de golpe se encontraron con 70.000; había alimentos pero no cocinas para prepararlo, faltaba también agua. Aunque se había ordenado capturar las cocinas y que los prisioneros llevaran consigo los útiles de comer -ya vimos en un testimonio de uno de los prisioneros el drama que suponía no tener un cazo- la tropa no la había obedecido. Hubo un motín y los sospechosos de haberlo instigado fueron fusilados.
 
En septiembre de 1941 el Quartiermeister del HM volvió a afirmar que la alimentación de los PGS eran "en general suficiente"; había suficiente carne gracias a las bajas de caballos, perro faltaban grasa y verdura: 
Puede decirse en general que las raciones ordenadas por el OKH son suficientes para los prisioneros de los campos que no trabajan o hacen trabajos ligeros, pero a la larga no va a alcanzar para los que llevan a cabo trabajos físicos intensos. Debería haber también una alimentación suplementaria para el invierno.

En las áreas de combate había la ventaja de que los PGS no habían sido sometido aun a las extenuantes marchas o transportes a los Reichskommissariat (RK), GG y al Reich. En el Dulag 112, Molodecno, había 20.000 prisioneros a principios de septiembre que habían llegado agotados tras 400 Km y en un estado tal que a pesar de recibir las raciones estipuladas morían a razón de 1% al día (30% mensual), produciéndose ya casos de canibalismo. Y en el Dulag 314, Bobrujsk, aunque el Kriegsgefangenenkommandant había informado de que la alimentación era suficiente, los prisioneros se quejaban de no recibir pan y el médico informó que con las raciones que recibían los prisioneros no podrían subsistir por mucho tiempo.
 
Por la misma época (septiembre 1941) la 403ª División de Seguridad pidió que los prisioneros que marchaban recibieran más alimentos y que no se descartara la que podría proporcionar la población local.
 
Del territorio de retaguardia del HM no hay documentos concretos en relación con la afluencia de prisioneros de las batallas de Viazma y Briansk a mediados de octubre. Se sabe que fueron alimentados con la carne de caballo que estaba disponible, así como con mijo y cebada, pero que por falta de medios de transporte no había sido posible hacer provisión para el invierno. Hay informes de que el estado de los prisioneros en los campos era bueno, pero que el de los recién capturados de los combates era crítico por lo que murieron muchos.
 
Algo más explícita es la documentación del HS. En noviembre de 1941 el Estado Mayor Económico Este informó: 
El gran número de prisioneros es causa de dificultades especiales en la circunscripción de la Inspección Económica Sur [WiIn Süd]. Para su alimentación se está empleando la remolacha que no va a emplearse para la obtención de azúcar. No toda se puede elaborar por debido a la destrucción de las fábricas de azúcar. Pero tampoco esos sobrantes alcanzan para aliviar el déficit de comida para los prisioneros. Vemos que a lo largo de todas las carreteras por donde han marchado que las hojas y troncos de remolacha del campo han sido cogidos y devorados con ansia. Estas columnas de prisioneros generan sentimientos compasivos entre los habitantes. Cuando pasaban por los pueblos los pobladores les lanzaban zanahorias y remolacha, y en el campo las mujeres que estaban cerca hacían lo mismo. Es fácil suponer que ante la visión de estos prisioneros desfallecidos, cuya hambre les sale de los ojos, el talante de la población hacia los alemanes se resienta.
 
Dificultades similares tiene el WiIn del Grupo de Ejércitos Centro

Un representante de la industria informó en noviembre de 1941: 
Inacabables columnas de prisioneros pasaban de largo. En un caso eran 12.500 hombres vigilados por tan solo 30 soldados alemanes. Los que no eran capaces de marchar eran abatidos. Pasamos la noche en un pueblecillo donde quedamos atrapados en el barro. Alí había un Dulag donde fuimos testigos de como los prisioneros habían cocinado y comido a sus propios camaradas. Por la noche los autores fueron fusilados por la patrulla. La alimentación de los prisioneros consistía en patatas del lugar. Cada uno recibía como mucho dos patatas diarias
 
Estos dos informes se refieren a los prisioneros provenientes de las batallas de cerco de Kiev, donde habían sido tomados unos 600.000. Previamente, el 22.9.41, el 17ª Ejército había hecho preparativos para unos 200.000 y ordenado erigir 6 campos de reunión de prisioneros con capacidad de 10 a 40.000, y aprovisionamiento con productos del lugar para cuyo transporte se disponían de camiones de gran capacidad, y que la tropa recogiera cocinas de campaña y calderos del enemigo. Ordenó también que los prisioneros fueran transportados después a la retaguardia en tren, especificando que se empleara para ello tanto vagones abiertos de ganados como cerrados de mercancías.
 
La 24ªDI fue la encargada de la custodia de los prisioneros durante el transporte. Ya el 25.9.41 solicitó al 17ª Ejército ayuda porque por falta de provisiones, e incluso agua, se habían desencadenado varios motines. No hubo señales de los camiones prometidos porque hacían falta para aprovisionar a la tropa. El traslado se llevó a cabo no en tren sino a pie, 400 Km, y duró hasta el 24.10.41. No se conoce cuantos pero hubo muertos por desfallecimiento y fusilados desde los primeros días. En noviembre de 1941 el 17º Ejército informó de una cifra de prisioneros de 366.540 desde el inicio de Barbarroja, y de la alimentación: 
Las raciones ordenadas [por el OKH el 21.10.41] no pudieron darse a los prisioneros en ningún caso. Grasa, queso, harina de soja, mermelada habitualmente no alcanza muchas veces ni para nuestras tropas. Estos alimentos fueron sustituidos por mijo, maíz, semillas de girasol, cebada y en parte por lentejas y pan.
 
La dispensación total o parcial de las raciones ordenadas era simplemente imposible porque los alimentos no podían conseguirse. La comida de los prisioneros solo se podían obtener de lo que se encontrara en el propio territorio. La preparacion de la comida presentaba dificultdes adicionales porque en general los prisioneros no llevaban consigo las cocinas de campaña. Incluso nuestras tropas debían vivir de lo que había en el territorio debido a las dificultades de suministro. las raciones para ellos tuvieron que reducirse a la mitad durante mucho tiempo.
...
Por la escasez de grasa y proteínas, la mortalidad de los prisioneros aumentará en invierno. Han surgido ya muchos casos de infecciones pulmonares y enfermedades graves intestinales. Durante el traslado del enorme número de prisioneros de la batalla al este de Kiev, donde bajos unas pésimas condiciones climáticas solo una pequeña parte podía ser alojada en establos, la mortalidad diaria era del 1%
 
El estado del terreno, con el barro, aumentaba el esfuerzo de los que marchaban. Un asistente del Generalquartiermeister declararía:
En la Batalla de Cerco de Kiev se empleó para el traslado de 600.000 prisioneros del guerra tan solo dos divisiones. Dado que no se había hecho provisión de suficientes alimentos, los prisioneros tuvieron que marchar durante semanas hacia la retaguardia sin suficiente comida. 10.000 han muerto antes de llegar a un Dulag

A pesar de que el estado nutricional de los prisioneros preocupaba, considerando aunque fueran los intereses alemanes no se pensó en tocar las raciones destinadas a la Wehrmacht sino en incrementar el expolio, a pesar de que la situación de los habitantes de las grandes ciudades era ya muy grave. El mando alemán se aferró además a la absurda noción de que el primitivismo ruso les otorgaba una capacidad de sobrevivir en las más extremas circunstancias.

En noviembre de 1941 el tono de los informes del Quartiermeister de la retaguardia del HM era ya más pesimista y valoraba que los Dulag carecían de peso administrativo para alimentar la gran cantidad de prisioneros que debían custodiar. Ponía como ejemplo que un Dulag de 20.000 prisioneros necesitaba cocer 10 toneladas de patatas diariamente pero no podía porque no disponía de suficientes cocinas; tampoco podía transportar toda la comida porque carecía de los camiones y carros necesarios; faltaban también almacenes para los alimentos porque los existentes eran exclusivamente para la tropa. De las provisiones para el invierno decía que eran escasas y que iban a recurrir a llamamientos a la población para que les dieran comida.

Como en otras batallas de cerco, en las de Viazma y Briansk los soldados soviéticos habían estado de 6 a 8 días sin apenas comer y algunos desfallecieron inmediatamente, incapaces incluso de ingerir nada. El frío también hizo mella y surgieron las epidemias, como veremos en el próximo post.

El rendimiento de las compañías de trabajadores bajó mucho por la inanición y empeoró con la llegada del frío. Se empleó molinos movidos por los prisioneros, hornos requisados. Las batallas permitieron proveerse durante un tiempo de carne de caballo. Faltaba mijo, cebada y otros alimentos que se sustituyeron por patatas y sopa de harina. Si en alguna ocasión se alcanzaban las raciones del OKH del 21.10.41 en cuanto al número de calorías, no era así en la composición cualitativa, pues grasa, queso, mermelada, té, no se podía conseguir del terreno y los puestos de intendencia del ejército no lo podían suministrar. Para la provisión de invierno se almacenó patatas y cebada, en cambio col y remolacha no se pudo conseguir en cantidad suficiente.

Tras una inspección, el Kriegsgefangenenbezirkskommandant ‘J’ informó del Dulag 142, Briansk, que carecía de instalación de baño, no disponía ni de un solo catre y que la despensa era absolutamente insuficiente, por lo que el hambre había llevado a los prisioneros al canibalismo: 6 habían sido fusilados ya y otros 5 lo serían a la mañana siguiente.

Bock, el comandante del HM, y Schenkendorff, el comandante de la retaguardia del HM, estuvieron hablando de la grave situación alimentaria de los PGS. Querían mejorarla, pero no a costa de las raciones destinadas a la tropa; lo que esperaban era una orden desde arriba. El 13.11.1941 su Jefe de Estado Mayor, Greiffenberg, presentó el informe de Schlenkendorff ante Halder (EM/OKH) y Wagner (Generalquartiermeister/OKH), exponiendo que aunque los PGS podían suponer un aporte importante para la economía, en su estado actual eran incapaces de trabajar por hallarse en un estado exhausto. A lo que Wagner respondió:
Los prisioneros de guerra de los campos que no trabajan han de dejarse morir de hambre. Los prisioneros de guerra que trabajan pueden en casos excepcionales recibir alimentos de la reserva del ejército. Lamentablemente esto no puede generalizarse en vista de los alimentos disponibles en la actualidad.

La decisión de incorporar a los PGS a la economía alemana no tuvo al final para estos consecuencias relevantes hasta primavera de 1942. Hasta entonces todo el interés de la cúpula de la Wehrmacht estaba en las operaciones contra Moscú y la esperanza de alcanzar en un último esfuerzo una posición decisiva en el Frente Oriental para 1941, empleando en ello todos los medios al alcance. A muchos de los prisioneros provenientes de los cercos de Viazma y Briansk solo los hubiera salvado unos cuidados intensivos, pero la mayoría de los restantes fueron víctimas de los principios que regían la conducción alemana de la guerra, en virtud de los cuales no iban a liberar en favor de los PGS los medios que hubieran permitido mantener con vida a los que al final murieron. La cuestión de los prisioneros no trabajadores se afrontó de la misma forma que había hecho Wagner con los habitantes de las grandes ciudades, declarándolo simplemente un “problema insoluble”. Una respuesta reveladora de la disposición de la cúpula militar alemana de participar en la “solución del problema del este” a la manera nacionalsocialista.

En el Dulag 240, en Rzhev, los prisioneros recibían en diciembre de 1941 una ración diaria de 300 g de pan, 30 g de carne de caballo y 175 g de otros nutrientes, con un valor energético de 1.435 Kcal. De este campo se conoce que el 7.11.41, cuando se hizo cargo un nuevo comandante, tenía 5.582 prisioneros y una mortalidad diaria de un 2% y este informó de unas condiciones alimentarias ‘catastróficas’. Después la mortalidad se redujo para volver a ascender con el recrudecimiento del frío: entre el 25.11.41 y el 14.12.41 murieron 1.191, el 22%. El comandante tomó la decisión de alojar en barracones calefaccionados a los prisioneros recuperables, manifestando pesar por haber de abandonar a su suerte los que no tenían salvación. En el Dulag 220, en Gomel, en el que se alcanzaban las calorías reglamentarias, a 2-3.000 de los 12.800 existentes se les consideraba “Todeskandidaten” (=candidatos a la muerte) y diariamente morían unos 400 (3,1%).

Tampoco en febrero y en marzo de 1942 se alcanzaron en la mayor parte de los Dulag las raciones reglamentarias y no fue hasta marzo y abril que el Kriegsgefangenenbezirkskommandant informó de un descenso de la mortalidad hasta un 0,5% diario frente al 0,9% en febrero y al 1,4% de enero, y que las causas eran menos la inanición y más la epidemia de tifus exantemático y el frío.

Revelador es la interpretación de estas cifras por parte del Bezirkskommandant de la retaguardia del HN en el sentido de que la mortalidad por hambre disminuía porque en virtud la mortalidad anterior había ahora más comida para cada uno de los prisioneros que habían logrado sobrevivir.

Hasta mayo de 1942 los puestos de suministro del ejército eran reacios a ceder comida para los prisioneros. Había también quien opinaba que un poco de hambre servía para estimular las ganas de trabajar de los perezosos. El mismo Reinecke había declarado el 4.9.1941 ante representantes del Kriegsgefangenwesen/OKW que la experiencia enseñaba que el cierre temporal de los comedores medio día o un día entero ejercía un efecto beneficioso y educativo.

Siempre había soldados que trataban de salvar a algún prisionero compartiendo la comida, lo que el mando no veía con buenos ojos. El 20.11.41 Manstein había firmado la siguiente orden al respecto, donde comprobamos también ese distanciamiento de la suerte de los habitantes de las grandes ciudades:
La situación alimentaria de la patria hace necesario que la tropa se alimente en gran parte del país, y que además, existencias a ser posible grandes sean puestas a disposición de la patria. Especialmente en las ciudades enemigas la mayor parte de la población va a tener que pasar hambre. Aún así, de lo que la patria puede prescindir, nada debe ser repartido, en aras de un humanismo mal entendido, entre la población o prisioneros de guerra, salvo que se hallen al servicio de la Wehrmacht alemana.


3. Canibalismo

Un médico del campo de prisioneros de Schepetowak informó:
Los casos de canibalismo surgen porque los prisioneros sacrifican a sus camaradas para saborear el gusto de la carne humana; en el interior del campo el estofado de carne humana se ha convertido en un manjar.

Como prueba envió una fotografía donde al cadáver de un prisionero le faltaba carne de muslo. Informó que a otros les habían abierto el abdómen para acceder a los órganos internos para comerlos, y pidió que por razones humanitarias se fusilara a los hambrientos para liberarlos de sufrir por el hambre.

El canibalismo se reflejó en numerosos informes. En uno de la Gauleitung de la Alta Silesia del 18.9.41 dice:
Un nuevo caso conocido en el Stalag Kamsdorf ha suscitado una gran inquietud. Era conocido hasta ahora que los rusos devoraban, como si fueran animales, hierba, flores y patatas crudas. Hace poco un vigilante detectó que los soviéticos asaban carne. La investigación por parte de la Gestapo descubrió que siete prisioneros estaban en posesión de carne humana cruda. Se desenterró también un cadáver de un prisionero soviético en el que se detectaron cortes en los muslos y en los pectorales. Los soviéticos habían atravesado con un clavo la garganta de uno de sus camaradas, lo habían dejado desangrar y habían asado y comido su carne.

En muchos de los informes no se discutía que la causa estuviera en la falta de comida sino que se asumía que tenía que ver con la condición “subhumana” de los prisioneros. Un Bezirkskommandant llegó incluso a expresar ante un grupo de oficiales sus sospechas de que detrás podría haber motivos propagandísticos, basándose en que los prisioneros recibían raciones suficientes de comida. Se apoyaba también en las manifestaciones de un médico ruso que le había comunicado que creía firmemente en que el canibalismo estaba organizado y alentado clandestinamente.

Incluso las defensas del Proceso del Nuremberg apelaron a este punto de vista:
Los autores eran asiáticos. Obraban en parte por odio racial hacia los europeos, en parte por motivos políticos, en parte para conseguir comida y en parte para intercambiar carne por cigarrillos y otros artículos del mercado negro del campo de prisioneros.

Los testigos de las defensas llegaron a afirmar que la alimentación en esos campos era suficiente e incluso buena.

Por la alarma que generaban estos informes se ordenó en noviembre de 1941 una investigación que tras una gira de inspección por distintos campos de las retaguardias del Heer informó:
Hasta la actualidad los prisioneros han recibido de promedio 1.039 calorías diarias. El estado de las despensas permite que un prisionero que trabaje reciba diariamente 2.000 calorías y uno que no trabaje 1.200 calorías.


Víctima de canibalismo y supuestos autores
/img840.imageshack.us/i/ca/4390/canibalr83.jpg[/img][/url] REUSS E ibid p.83

Fusilamiento por canibalismo en el Stalag 305 de Adabasch
//img201.imageshack.us//6510/canibalr8.....
REUSS E ibid. p.84

4. Una prueba demoledora

El escrito del Reichsminister de territorios del este, Alfred Rosenberg, a Keitel del 28.2.42 sirvió a la acusación contra este en el Juicio de Nuremberg:
Por el contrario, el destino de los prisioneros de guerra soviéticos en Alemania es una tragedia descomunal ... Una gran parte han caído víctimas del hambre y de las inclemencias del tiempo. Miles han muerto por el tifus exantemático ... Los comandantes de los campos han prohibido que la población local pusiera alimentos a disposición de los prisioneros, prefiriendo exponerlos a una muerte por hambre ... en muchos casos, en que los prisioneros de guerra no pudieron continuar las marchas debido al hambre y el agotamiento, fueron ejecutados ante los ojos indignados de la población civil, dejando los cadáveres abandonados. En numerosos campos no se proveyó absolutamente nada para el alojamiento de los prisioneros de guerra. Con lluvia y nieve yacían bajo el cielo abierto. Ni tan solo se puso a su disposición herramientas para que pudieran cavar un agujero bajo el suelo.

5. Conclusión

Aunque el Heer no se propuso el exterminio de los PGS, el conflicto entre unos objetivos contradictorios:

    -expoliación del territorio para alimentar a la tropa
    -expoliación del territorio para alimentar al Reich
    -explotación de la fuerza de trabajo de los PGS
    -alimentación de los PGS
lo resolvió sacrificando criminalmente a estos últimos, a una escala que hasta entonces la Historia desconocía.

* * *

Seguiremos con las muertes por epidemias.

Un saludo
Grossman

Fuentes:
(1) STREIT C “Keine Kameraden. Die Wehrmacht und die sowjetischen Kriegsgefangenen 1941-1945”. Dietz (1997) p.137-62
(2) REUSS E “Kriegsgefangen im 2. Weltkrieg. Wie Deutsche und Russen mit ihren Gegnern umgingen”. Edition Ost (2010) p.83-7
(3) “Das Urteil von Nürnberg”. DTV (1961/2005) p.102-3
Espérame y yo volveré, pero espérame mucho
Espérame cuando las tristes lluvias lleguen, y cuando el calor llegue no dejes de esperar
Espérame y yo volveré para que la muerte rabie
No comprenderán jamás los que jamás han esperado, cómo tú del fuego me salvaste
Es que sencillamente me esperaste como nunca nadie me esperó
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El crimen contra los prisioneros de guerra soviéticos

Mensajepor Grossman » Mar Sep 28, 2010 4:43 pm

Muertes por la epidemia de tifus exantemático

Tiene diferentes nombres: tifus exantemático epidémico, tifus epidémico, tifus de las prisiones, y en España durante la postguerra civil, "piojo verde", aunque el piojo en cuestión es negro, o como mucho, rojizo. Tifus es un término griego que alude al estado de embotamiento mental que sufren los afectados y exantemático, a las manchas que aparecen típicamente en la piel.

Los militares la conocían bien. Durante la Primera Guerra Mundial una epidemia diezmó la población serbia y retrasó por ese motivo seis meses la invasión alemana; después, al afectar a las tropas de la recién nacida Unión Soviética obligó a las alemanas estacionadas en el frente oriental a desparasitarse, lo que retrasó su traslado al frente occidental tras la firma del armisticio, pues debía asegurarse el control de la epidemia, por lo que influyó en el desarrollo de la parte final del conflicto. Según algún autor, de forma decisiva.
 
En los siglos anteriores había afectado de forma significativa las operaciones militares de españoles, suecos y prusianos y fue una de las causas principales de la mortalidad de los 600.000 soldados que Napoleón condujo a Rusia, por lo que, por su importancia táctica, se convirtió en materia de estudio en la escuela de oficiales prusiana.

Los meses de mayor virulencia del tifus exantemático (TE) en los campos de prisioneros (CP) tuvo lugar entre octubre de 1941 y final de primavera de 1942. En verano de 1941 ya se conocieron casos de la epidemia entre la población civil en zonas devastadas. El 20.10.41 se comunicaron las primeras muertes por TE en el Stalag 307 de Biala Podlaska, a finales de noviembre se había propagado ya a los Stalag del Reich y a finales de diciembre alcanzado la mayoría de ellos. A esa altura, fuera del Reich casi todos los CP estaban afectados. ¿Qué medidas tomó Alemania para prevenir la epidemia? Primero vamos a conocer un poco mejor esta enfermedad.
 
El tifus exantemático y modo de combatirlo

Por el nombre puede confundirse con la fiebre tifoidea; esta también es grave y puede propagarse en epidemias, pero la causa otro germen, se transmite por vía digestiva y se relaciona con la contaminación por aguas fecales.

El TE lo produce una bacteria minúscula denominada rickettsia prowazekii. Esta por sí sola no es capaz de llegar al hombre sino que necesita ser transportada. Lo hace el piojo del cuerpo, distinto al más conocido del pelo. La bacteria infecta al piojo, este enferma y la excreta por las heces y después de un tiempo muere. El piojo chupa la sangre del hombre pero no lo infecta en ese momento. La infección ocurre cuando el hombre se rasca y con ello introduce en el torrente sanguíneo las heces infectadas del piojo. La bacteria entonces se disemina, depositándose en los pequeños vasos sanguíneos, inflamándolos y dificultando la circulación de la sangre en los tejidos que al no ser irrigados quedan lesionados o mueren. El ser humano afectado experimenta fiebre alta durante una o dos semanas, un malestar intenso y le aparecen unas manchas abultadas por la piel. La importancia de las manchas, el exantema, es que permite saber con gran probabilidad de acierto la causa del enfermar o de la muerte, ocurren en un 80% de los casos. La mortalidad de las epidemias es variable: entre un 10 y un 60%. La mortalidad es más alta cuanto peor sea el estado físico de la persona infectada. Son frecuentes las complicaciones neurológicas (el embotamiento mental, la depresión mayor) y una convalecencia prolongada.

Hoy en día hay antibióticos eficaces contra el TE pero en la SGM no existían. Sin embargo se conocían medidas preventivas eficaces. Dado que la infección deja inmunidad se desarrollaron distintas vacunas, pero no eran baratas y estuvieron difundidas irregularmente. La prevención se centró en combatir al "vehículo" de transmisión, el piojo. La desparasitación requería cierta inversión de medios pero funcionaba.
 
El modo de propagación nos da las claves del porqué esta infección aparece en catástrofes humanas, sobre todo bélicas, y del procedimiento de prevención. El piojo del cuerpo no es capaz de volar y se mueve arrastrándose, es hipomóvil por tanto. Se aloja sobre todo en la ropa, va a la piel, muerde y vuelve a la ropa. En condiciones normales le cuesta pasar de una persona a otra, por eso el hacinamiento favorece su transmisión, así como las estaciones frías en las que se emplea más ropa y mantas, aumenta  la proximidad entre el personal y este se lava menos. Como el piojo es sensible a la temperatura y se siente incómodo cuando su "cliente" tiene fiebre, emigra. Atraviesa entonces ropa y mantas y busca un medio más fresco, es decir a alguien que no tiene fiebre, es decir sano o solo recientemente infectado. Por la propia infección el piojo acaba muriendo; este no transmite la infección a sus descendientes, quienes la adquieren al chupar sangre humana. (2,3)
 
Las medidas preventivas son, pues:
 
    -vacunación
    -desinfección de ropa y mantas: ebullición o insecticidas
    -higiene corporal periódica con agua y jabón
    -separación de los enfermos: instalaciones de cuarentena
    -evitar el hacinamiento

El piojo del cuerpo
Imagen
Fuente: http://blogs.discovermagazine.com/80beats/tag/insects/

La Comisión Chorun, un organismo soviético de investigación de crímenes de guerra, informó en 1946 sobre el Stalag 304 de Zeithain (4):

Es difícil determinar el número de muertos por tifus exantemático durante el período de la epidemia (octubre de 1941 a mayo de 1942). Los que lo padecieron no fueron llevados a la enfermería sino que permanecían en el campo de prisioneros, y así como al principio de la cuarentena (diciembre de 1941) hubo una revisión, después, con la prohibición de la entrada del personal médico alemán en el campo de prisioneros ya no se anotó la cifra de muertos. Hay sólidos fundamentos para suponer que sobre todo desde diciembre de 1941 hasta el final de la cuarentena todos los prisioneros del campo enfermaron de tifus exantemático. Las condiciones de vida de los prisioneros en el campo eran tales que resultaban imposible evitar la infección. A lo largo de los meses de otoño e invierno aumentó drásticamente la ocupación del campo de prisioneros y la presencia de piojos. Para escapar del frío los prisioneros abarrotaban las barracas inacabadas en las que yacían o estaban sentados apretados unos contra otros porque era la única forma de calentar el cuerpo. Con ellos también los enfermos de tifus exantemático que no habían sido llevados a la enfermería y que hacían de progagadores de la epidemia. A esto Oltmann ha admitido que las barracas no comenzaron a calefaccionarse hasta el invierno 1942-43 pero que en el invierno 1941-42 no porque no había combustible

(Protocolo Oltmann 16.8.1946)

La epidemia de tifus exantemático

Como medida preventiva contra esta epidemia, durante la planificación de Barbarroja Reinecke había establecido que los CP no superaran de media los 40.000. Sin embargo en septiembre de 1941 esta cifra se había rebasado ampliamente en el GG y en las áreas de combate. Por la necesidad de preservar a los PGS para la economía alemana y para prevenir la extensión de la epidemia se ordenaron algunas medidas que no se concretaron hasta mediados de diciembre.
 
Al igual que en la cuestión del estado nutritivo de los PGS, también con el TE muchas oficinas de sanidad informaban de una falsa normalidad. El caso es que, o por ese motivo, o por el desinterés en general o todo a la vez, también aquí el OKW y el OKH fueron cogidos por sorpresa con el alcance de la epidemia. En la medida en que las medidas preventivas que hemos visto antes conllevaban un coste, que era la construcción de:

    -un número mayor de barracas y en general unas condiciones de alojamiento mejores
    -instalaciones de cuarentena
    -instalaciones de baño
    -instalaciones de desparasitación
así como la provisión de cuidados médicos, y vista la poca disposición del Heer a desviar recursos en favor de la supervivencia de los PGS, esta peligraba mientras no hubiese una voluntad política clara de darle más prioridad.

En septiembre de 1941 Reinecke había exigido, para prevenir la epidemia, disponer lo necesario para una limpieza exhaustiva de los PGS. Sin embargo las instalaciones para el aseo de los prisioneros eran completamente insuficientes. En el mejor de los casos estos recibían una toalla de manos para cada dos y no debía gastarse mucho jabón en virtud de la advertencia de que todo lo que se gastara en los prisioneros era en perjuicio de la Wehrmacht y de la patria.

Tras haber atendido al argumento del riesgo de infectar vagones y camiones para no transportar a los PGS, la Wehrmacht no realizó ningún otro esfuerzo para prevenir la epidemia hasta diciembre de 1941. En noviembre hubo algún intento pero a mediados de diciembre prácticamente no había aún nada, como se deduce de un informe del responsable del reclutamiento de trabajadores, Mansfeld, a Göring, el 13.12.41 solicitando que se erigieran en los CP instalaciones de desparasitación y de cuarentena en el Reich. Tampoco en el área del OKH a pesar del informe del Quartiermeister del HM de que los PGS habían sido examinados y desparasitados en todos los CP.

OKW y OKH recibían información errónea pero además reaccionaban con lentitud. Las primeras medidas fueron promulgadas a mediados de diciembre pero se basaban en unas condiciones muy alejadas de la realidad:

Los campos deben estar adecuadamente equipados. El alojamiento debe ser espacioso. La eficacia de la desparasitación no debe quedar comprometida por unas condiciones de alojamiento primitivas.

Esta era que en los campamentos de invierno los prisioneros dormían en literas de 3 a 5 alturas, no recibían mantas y en su lugar se cubrían con colchas rellenadas con papeles, serrín o paja. Por todo ello, cuando en primavera-verano de 1942 la epidemia estuvo bajo control, jugó un papel decisivo que la mortalidad masiva dejara a los supervivientes un porción mayor de recursos alimentarios y de alojamiento; las medidas verdaderas para combatir el TE no se vieron hasta verano de ese año.
 
A principios de diciembre de 1941 el Comité Internacional de la Cruz Roja propuso a Reincke repartir entre los PGS así como entre los PG alemanes en poder soviético alimentos, ropa y vacuna antítífica. Tanto Reinecke como Goebbels estaban a favor de la propuesta, por la expectativa de mejorar la suerte de los prisioneros alemanes sin necesidad de entrar en negociaciones con la Unión Soviética y por el efecto que ello tendría de mejora de la moral de la población alemana, y por otro lado, por la posibilidad de ahorrar en inversiones para los soviéticos. Pero en enero de 1942 Hitler rechazó el asunto categóricamente a pesar de que pocos días antes había promulgado un "Führerbefehl" (orden del Führer) para mejorar la suerte de los PGS que hacía hincapié en combatir el TE.
 
Los nazis más radicales tenían soluciones muy "a su manera". A principios de diciembre de 1941 un comunicado del Einsatzgruppe 'A'  se quejaba de que no se había llevado a cabo la recomendación del departamento de sanidad del Generalkommisariat de Minsk de fusilar inmediatamente a todos los afectados de TE en el Stalag de Molodecno, donde se localizaron los primeros casos de la epidemia, y cerrar herméticamente el campo. Y en enero de 1942 el dirigente SS de Reval propuso a Himmler fusilar a la mitad de los PGS de su demarcación para atajar la epidemia. Así además, la otra mitad de las "bestias bolcheviques alcanzarían el doble de ración y con la ropa de los fusilados podrían estar mejor vestidos, lo que permitiría que los sobrevivientes constituyeran una fuerza de trabajo verdadera.” Himmler estuvo de acuerdo y recomendó que solicitara para dicho fin la colaboración de los puestos SS.

Discusión

¿Cuántos víctimas se cobró el TE entre los PGS? Según la administración sanitaria del GG el 10.2.42, 2.242 de los 270.000 PGS fallecidos hasta entonces lo habían sido a causa de la epidemia, menos del 1%. Después de la guerra los defensores de la Wehrmacht argumentaron que la elevada mortalidad de los PGS se debió al TE como si hubiera sido algo inevitable. Streit, el autor de la fuente principal que utilizo para este hilo, insiste en varias partes del texto en que la proporción de muertes por TE fue baja, pero no aporta los argumentos para sustentar esa afirmación.

La información disponible la contradice. Sabemos que el TE era muy contagioso en las condiciones a las que estaban sometidos los PGS y que estaba presente en casi todos los CP, por lo que hay que pensar que la mayor parte de los prisioneros la contrajeron. Sabemos también que la mortalidad es elevada (10-60%), y mayor cuanto peores las condiciones físicas, y que estas eran pésimas en el caso que nos ocupamos: desnutridos, expuestos continuamente a temperaturas bajas, extenuación, carentes de cuidados médicos. Si la mayoría de los PGS contrajo una enfermedad de elevada mortalidad, ¿cómo puede sostenerse que fue "sin ninguna duda" baja?

Para dar una idea de la letalidad del TE, unos cuantos ejemplos:

    -De los 600.000 soldados de la “Grande Armée” que Napoleón envió a Moscú en 1812 la mitad aproximadamente pereció de TE y disentería tras contraer la primera a su paso por Polonia

    -Y de los 500.000 del ejército que Napoleón levantó en 1813, el TE causó la muerte de 219.000

    -En la Guerra de Crimea murieron de TE 65.000 de los 350.000 soldados afectados de las fuerzas anglofrancesas y 38.000 de los 322.000 afectados de las fuerzas rusas

    -En 1914 el TE mató a 200.000 soldados serbios, una cuarta parte de su ejército, y a 126 de los 400 médicos que los atendían

    -Los serbios habían tomado 60.000 prisioneros austríacos de los que fallecieron de la epidemia de TE la mitad

    -El caos que siguió a la Revolución de Octubre en 1917 dejó unas condiciones propicias para la propagación de la epidemia de TE que se estimó que afectó entre 1918 y 1922 a unas 25 millones de personas de las que murieron aproximadamente 3 millones

Conclusión

No vamos a saber cuántos PGS se hubieran salvado de no haber estallado la epidemia o si la Wehrmacht hubiese tomado las medidas que aplicaba a sus propias tropas, que no se vieron afectadas. Ya se ha comentado que concurrieron otros factores que pudieron agravar la infección o por si solos ser causa de muerte, como la desnutrición, la extenuación y la exposición prolongada al frío. Lo que sí está claro es que cada una de ellas era en gran medida evitable, pero para ello la Wehrmacht, la responsable de su custodia, debía haber puesto unos medios de los que privaron a los PGS, causando su muerte masiva.

* * *
Un saludo
Grossman

Fuentes:
(1) STREIT C “Keine Kameraden. Die Wehrmacht und die sowjetischen Kriegsgefangenen 1941-1945”. Dietz (1997) p.177-80
(2) RAOULT D “Rickettsioses” en “Cecil Textbook of Medicine” 22nd edition (2004) p.1951-2
(3) WOODWARD TE "Rickettsial Disease" en "Harrison's Principles of Internal Medicine" 11th edition (1987) p.747-54
(4) HAMBURGER INSTITUT FÜR SOZIALFORSCHUNG “Verbrechen der Wehrmacht. Dimensionen des Vernichtungskrieges 1941-1944. Austellungskatalog”. Hamburger Edition (2001) p.267
(5) CONLON JM “The Historical Impact of Epidemic Typhus”
en http://entomology.montana.edu/historybu ... conlon.pdf" onclick="window.open(this.href);return false;
Espérame y yo volveré, pero espérame mucho
Espérame cuando las tristes lluvias lleguen, y cuando el calor llegue no dejes de esperar
Espérame y yo volveré para que la muerte rabie
No comprenderán jamás los que jamás han esperado, cómo tú del fuego me salvaste
Es que sencillamente me esperaste como nunca nadie me esperó
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El crimen contra los prisioneros de guerra soviéticos

Mensajepor Grossman » Vie Oct 08, 2010 6:23 pm

Las condiciones de alojamiento

 
Las pésimas condiciones en las que la Wehrmacht alojó a los PGS fue uno de los factores determinantes de su masiva mortalidad. Por dejarlos expuestos de forma prolongada a temperaturas muy bajas y porque el hacinamiento y la carencia de instalaciones sanitarias y de aislamiento facilitaron la propagación de epidemias, como acabamos de ver.
 
A la decisión del ejército alemán de no invertir más que un mínimo vergonzoso para la custodia de los PGS se sumó los cambios de criterio de la dirección política y militar alemana respecto a qué hacer con ellos. Primero decidió que trabajaran en el Reich, para lo que se levantaron allí algunas instalaciones (que después veremos que eran absolutamente precarias), pero más tarde, y a punto de comenzar la invasión, Hitler ordenó que no entraran, por lo que la gran masa de prisioneros debía permanecer en los Ostkommissariat, en el Generalgouvernement (GG) y en las áreas de combate, donde no había prácticamente nada.

Cuando el 23.9.41 el OKW autorizó el envío de 500.000 PGS al Reich, no lo hizo para su explotación laboral sino por la preocupación de no poder controlarlos, dada la insuficiente dotación de vigilancia, y que se produjeran fugas masivas que acabarían engrosando el movimiento partisano. Fue más tarde, a finales de octubre, cuando se tomó la decisión de trasladarlos a Alemania para trabajar.

Estos cambios en la planificación del destino de los PGS afectó a las condiciones de custodia de estos en los Reichskommissariat, GG y áreas de combate, donde acabaron acumulándose. En el Reich en cambio, aun con no haber alcanzado las cifras previstas de prisioneros y no sufrir el desabastecimiento de los territorios del este, los Stalag y Oflag consistían en apenas un terreno cercado con alambre de espino con torres de vigilancia, porque el ejército había decidido que se invirtiera lo mínimo y que el resto lo erigieran los propios prisioneros a partir de los medios más primitivos. No iban a recibir las barracas prefabricadas que se empleaban normalmente.

Un representante del Amt Rosenberg informó que en el Stalag II B en Hammerstein (Pomerania) y en el Oflag 53 en Pogegen (Prusia Oriental), es decir en el Reich y uno de los campos de prisioneros para oficiales:

Los prisioneros tuvieron que dormir al principio en agujeros cavados en el suelo, lo que provocó un aumento de la mortalidad. Después fueron alojados en cabañas construidas por ellos mismos con tierra y hierba a mayor profundidad para protegerse del frío. Las literas estaban hechas con un par de tablones y cubiertas con hojas de brezo.

Incluso en noviembre, en los Stalag del Reich los PGS se vieron obligados a dormir en agujeros en el suelo o en cabañas de adobe.

Tras la decisión de septiembre de trasladar a 500.000 PGS al Reich el ‘OKH/ChHRü und BdE’ (Chef der Heeresrüstung und Befehlshaber des Ersatzheeres, = Jefe de Equipamiento del Ejército y Comandante del Ejército de Reemplazo) decidió emplear las barracas prefabricadas modelo ‘RAD’ con capacidad para alojar cada una a 150 prisioneros si se empleaban literas de varias alturas, estableciendo después que, quitando los tabiques y acostándolos en el suelo, esta capacidad podría incrementarse hasta 300, y finalmente, reconociendo que era un remedio excepcional pero mejor que dormir en agujeros o en cabañas, que podrían albergar hasta una cantidad de 900-1.200.

El 21.11.41 el ‘OKH/ChHRü und BdE’ ordenó que cada CP para PGS fuera dotado con 20 barracas ‘RAD’ que debían reservarse para aquellos prisioneros que en un plazo breve estuvieran en condiciones de trabajar, pero no se suministraron. El 13.12.41 el responsable del reclutamiento de trabajadores, Mansfeld, aseguró a Göring que se construirían porque había recibida autorización para la necesaria cantidad de madera. Sin embargo, ese invierno en el Reich el alojamiento de los prisioneros que debían trabajar en la industria siguió sufriendo serias carencias. Una muestra de que las prioridades económicas estaban detrás de las políticas a pesar de las oscuras perspectivas que se abatían sobre Alemania es una queja de la oficina de armamento de Dortmund porque en el reparto de barracas, las juventudes hitlerianas tuvieron preferencia respecto a los campos de prisioneros para los PGS.

Al igual que hemos visto hasta ahora con la alimentación y con la prevención de la epidemia de tifus exantemático, también en la cuestión del alojamiento de los PGS el Reich actuó con mucha lentitud tras darse cuenta que la supervivencia de estos era necesaria para la de su propia economía.

En los territorios más al este las cosas estaban aún peor. Aunque el 22.8.41 el OKW/Kgf ordenó que los PGS del GG permanecieran allí de forma duradera, hasta entrado septiembre no comenzó la construcción de los CP de invierno. Mientras, los prisioneros dormían al raso o en agujeros en el suelo. Y aunque el mando militar del GG declaró que remediar eso era la misión más importante en ese momento, el OKW/OKH no le facilitó prácticamente material. A mediados de septiembre se asignaron, para construir campamentos para albergar a 400.000-500.000 prisioneros, 34 camiones pero el Oberquartiermeister tuvo que superar innumerables obstáculos para conseguir la necesaria cantidad de combustible.

Otro ejemplo que revela dónde estaban las prioridades: el mismo día en que el Generalquartiermeister del OKH negó al Oberquartiermeister del GG la petición de camiones requisados para poder construir los CP, asignó 1.200 camiones al ‘Wirtschaftsstab Ost’ (=estado mayor económico este) para poder trasladar trigo y carne expoliados hasta las estaciones de ferrocarril.

Finalmente recibieron una pequeña partida de camiones y los PGS fueron alojados en antiguos cuarteles, fábricas y cárceles en desuso, así como en algunas barracas.
 
Entre el 11.10 y el 1.11.41 la capacidad para albergar prisioneros en el GG subió de 159.000 a 568.000, contando con que 100.000 estarían en "alojamientos de emergencia", que era el eufemismo para designar los agujeros cavados por los propios prisioneros en el suelo. Los que estuvieran bajo techo dormirían en literas de 5 pisos. 0En fecha tan tardía y fría como el 1.11.41 los CP de verano alojaban en el GG a 84.529 PGS, es decir, que dormían al raso o en agujeros. Y el 1.12.41 aún a 24.330, que estaban prácticamente condenados a morir. La mortalidad de los PGS en el GG fue tan alta que a mediados de diciembre su número se había quedado reducido a la mitad, por lo que nunca se alcanzó la cifra prevista.
 
En septiembre estalló en el CP de Biala-Podlaska una epidemia de disentería que afectó a 20.000 prisioneros de los que el 19.9.41 habían fallecido 2.500. Después, en el mes de octubre, estalló la epidemia de tifus exantemático, que acompañó a los prisioneros cuando fueron trasladados a la ciudadela de Deblin. Allí apenas había provisión de nada, y dormían en las húmedas casamatas de la fortaleza y miles quedaron a la intemperie, buscando protección en los fosos. La alimentación era insuficiente por lo que los prisioneros recurrieron a las corteza de los árboles, la hierba y al canibalismo. El 30.11.41 quedaban con vida 14.162; no se conoce la cifra absoluta de muertos, pero sí que cada día morían de 200 a 500. Aparte de este caso, no iban mucho mejor las cosas en los de Cholm, Ostrow, Ostrowek, Siedlce, Przemysl y Benjaminon, donde se determinó que la guarnición recibiera una mejora en su dieta para compensar su bajo estado de moral.
 
Escasean las fuentes de investigación para saber cómo iban las cosas en los Reichskommissariat aunque hay que suponer que de forma similar al GG. En cambio se sabe más sobre las zonas de combate. Allí la capacidad de los CP de verano se había estimado en función de su capacidad de vigilancia y del número de cocinas disponibles, pero no había interés ni inversión para construir algo más. No fue hasta mediados de septiembre que se comenzó a construir los CP de invierno, pero faltaba madera, chapa, alambre y camiones.

Al principio se erigieron solo cubiertas y los prisioneros tenían que seguir durmiendo sobre el suelo y la cubierta distaba de alcanzar para todos, por lo que cuando llovía debían permanecer por la noche de pie para que el máximo número quedara cubierto. En noviembre muchos se alojaban en hangares aunque sobre suelo de tierra en general. El suelo de madera y la paja alcanzaba para algunos solo. En otros campos los prisioneros no disponían ni de hangar ni de tejado, y dormían en cuevas subterráneas. Incluso a finales de marzo faltaba material y medios de transporte para construir algo. No se podía contar con viviendas o instalaciones de las inmediaciones porque estaban reservadas para las tropas combatientes.
 
Informe del Dulag 240, Rhzev, del 14.12.41 sobre la mortalidad de los prisioneros: 
Según la experiencia, el número de muertes está siendo influido por la intensidad del frío. Durante los días de frío extremo, entre el 5 y el 7 de diciembre, la cifra de muertes subió a 88 el día 5, 119 el día 6 y 98 el día 7 de diciembre. Después, cuando entró el período de rocío, de 47 el día 9, 30 el día 10 y 30 el día 11. Después el frío aumentó de nuevo y murieron 35 el día 12, 38 el día 13 y 53 el día 14 de diciembre.

No puede atribuirse la responsabilidad del estado de los CP a sus administradores, entre los que hubo muchos que se implicaron para organizar y conseguir material y alimentos, y evitar males peores.
 
Uno de los factores determinantes del estado de los CP era la capacidad de transporte, donde toda la organización de los prisioneros de guerra andaba sumamente escasa. Además, el CP debía conseguir del lugar herramientas esenciales como sierras, hachas, palas, clavos, etc., porque no recibían soporte de las intendencias de divisiones y ejércitos. Un campo para 10.000 prisioneros necesitaba diariamente, aun con raciones menores de las estipuladas, unas 5 toneladas de patatas, 3 toneladas de pan y 60 "ster" (metros cúbicos) de madera para calefacción y cocina.
 
Aunque las cosas ya estaban mal, órdenes subsiguientes provenientes del OKW/OKH las empeoraron. El 4.9.41, por ejemplo, Reinecke ordenó a los responsables de los prisioneros que cada Dulag cediera 1 ó 2 camiones para equipar las nuevas unidades de combate. Y el 19.9.41 el mando del HM ordenó que para las construcción de carreteras se formaran 20 batallones de trabajo, cada uno con 2 compañías de trabajo de prisioneros de guerra, y que los Dulag debían proveer de madera, herramientas, y 2 cocinas de campaña para cada compañía

* * *
Con esto nos acercamos ya al final de la exposición. Unos breves post más para ver el tema de los prisioneros judíos, las prisioneras, los heridos, y los esfuerzos dentro del propio régimen y fuera para mejorar la suerte de los cautivos.

Saludos cordiales

■ STREIT C “Keine Kameraden. Die Wehrmacht und die sowjetischen Kriegsgefangenen 1941-1945”. Dietz (1997) p.171-177
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El crimen contra los prisioneros de guerra soviéticos

Mensajepor Grossman » Sab Oct 09, 2010 6:58 pm

El trato a los prisioneros heridos y enfermos

La Unión Soviética no había suscrito la Convención de Ginebra relativo al Trato de los Prisioneros de Guerra de 1929 en cambio sí la Convención de Ginebra para mejorar la Suerte de los Heridos y Enfermos de los Ejércitos en Campaña de 1929 por lo que Alemania estaba legalmente obligada a tratar a los enfermos y heridos según los términos estipulados. Pero no tenía intención alguna de hacerlo, y para justificarse la propaganda repitió machaconamente el argumento de que la Unión Soviética no había firmado la Convención de Ginebra de 1929 ni ratificado las Convenciones de La Haya con respecto a las Leyes y Costumbres de la Guerra Terrestre de 1907.

El 7.7.41 el OKH ordenó que los heridos fueran tratados exclusivamente por personal sanitario soviético y solo con material capturado; su evacuación debía llevarse a cabo en camiones comunes, estándoles vedado el transporte sanitario. El 24.7.41 el OKH ordenó que fuesen trasladados a territorio del Reich solo aquellos heridos o enfermos con pronóstico de curación en una semana.

Después de ver la suerte que corrían los prisioneros exhaustos que no podían mantener el ritmo de las marchas no sorprenden ya los casos conocidos en que los heridos eran abatidos directamente en el momento de captura.

No sabemos mucho más sobre los heridos comunes. Que los puestos sanitarios para los prisioneros se hallaban en el exterior del recinto principal, por ejemplo. Hay más información, sin embargo, sobre el trato que la Wehrmacht dispensaba a los inútiles totales, como amputados y ciegos. El mando ordenó que los médicos alemanes se aseguraran de su estado para después liberarse de los “comensales inútiles”. El 17.12.41, por ejemplo, el comandante del territorio de retaguardia del 9ºE ordenó que los prisioneros inválidos -ciegos, amputados y terminales- fueran abandonados a la intemperie. Poco después el propio mando del 9ºE dispuso que estos prisioneros fueran sacados de los CP para “no sobrecargarlos inútilmente”, y que de su manutención se encargara la población civil, sin consideración a que esta a duras penas lograba sobrevivir con unas raciones de hambruna.

También el mando de la retaguardia del HN discutió en diciembre la forma de librarse de los inválidos. A principios de febrero de 1942 ordenó que las divisiones de seguridad los sacaran de los Dulag para llevarlos en trineo a los núcleos de población. En marzo de 1942 informó al respecto el comandante de la retaguardia del HN lo siguiente:
Esta acción está ejerciendo una impresión desfavorable sobre la población. Los prisioneros de guerra, casi muertos de hambre, que más parecen esqueletos vivientes, y algunos con heridas malolientes, producen una impresión horrorosa. Las deducciones que puede extraer quien lo presencie sobre las condiciones en las que han vivido estos prisioneros no quedarán sin consecuencias.

La advertencia no tuvo eco y los meses siguientes estos procedimientos continuaron y sólo a mediados de mayo se ordenó que los prisioneros severamente inválidos fueran trasladados al Stalag 340, Dünaburg. El 22.1.41 el OKH ratificó lo que era ya una práctica extendida al ordenar que en todos los territorios de retaguardia estos prisioneros fueran sacados de los CP y abandonados. Los que transmitieron esta orden fueron los mandos de los ejércitos; ya hemos visto anteriormente que el TMI de Nuremberg consideró que los transmisores de las órdenes criminales incurrían en responsabilidad. Además, en esta cuestión el OKH se retrataba y quitaba credibilidad a los que después manifestaron que habían hecho todo lo posible por conducir la guerra en los términos honorables tradicionales, porque no existía en este caso ninguna orden superior de Hitler ni de Keitel.

Y en cuanto a que las objeciones de la Wehrmacht a los procedimientos criminales tenían que ver en muchos casos más con la cuestión de no ensuciarse las manos que de una postura moral, tenemos un ejemplo en la reunión celebrada a finales de 1942 entre el jefe del Kriegsgefangenswesen, Graevenitz, con representantes del mando de tropa, de los servicios médicos y del RSHA. Cuando aquel propuso que se hicieran cargo de los prisioneros con invalidez severa la Gestapo, el representante de esta se opuso en estos términos:
La Gestapo no va a seguir siendo el verdugo de la Wehrmacht.

■ STREIT C “Keine Kameraden. Die Wehrmacht und die sowjetischen Kriegsgefangenen 1941-1945”. Dietz (1997) p.183-7
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El crimen contra los prisioneros de guerra soviéticos

Mensajepor la_respuesta » Dom Oct 10, 2010 2:46 am

He estado atento a cada uno de tus aportes estimado Grossman, y realmente se acongoja el corazón de forma enorme, al leer la suerte de los POW soviéticos. Ver esas caras de los pobres que aguantaron la terrible embestida alemana y tuvieron el infortunio de caer en un sistema que les odiaba y que en el mejor de los casos reservaba para ellos una indolencia cuasi criminal. Aparte estuve viendo muchísimas imágenes (en la pagina que sacas algunas de las fotos, un foro ruso) y es simplemente brutal ver esos rostros…

…gran y estremecedor aporte, espero la próxima entrega.

Saludos.-

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Re: El crimen contra los prisioneros de guerra soviéticos

Mensajepor Grossman » Vie Oct 15, 2010 4:27 pm

img830.imageshack.us/i/c88o.jpg/][img]http://img830.imageshack.us/im....
Fuente: CARREL P “Operation Barbarossa in Photographs” Schiffer (1991)p88-9

Las prisioneras de guerra soviéticas

Se enfrentaban a un destino peor aun que los hombres. Lo vemos en el siguiente fragmento, de “Kalkulierte Morde” de Christian Gerlach, que el compañero Medina ha traducido:

Las mujeres del Ejército Rojo atrajeron un odio especial. Incluso hubo una orden del ejército de matarlas a todas –al menos una. El 29 de junio de 1941 hubo una instrucción firmada por el General Mariscal de Campo von Kluge, en la cual se lee: “Las mujeres con uniformes serán ejecutadas”. Así, al mismo tiempo que von Kluge intervino contra las ejecuciones masivas en un respecto, ¡ordenaba otras! Este orden fue pasada en el mismo día al VII Cuerpo de Ejército y reforzada por ejemplo para la 286 División de Seguridad el 1 y el 2 de julio. El 3 de julio, una contraorden del Alto Mando del Ejército llegó a la 286 División de Seguridad, según la cual las mujeres uniformadas, armadas o no, serían reconocidas como prisioneros de guerra. Pero aún después, el odio de los soldados alemanes de primera línea contra las llamadas “tipas con pistola” (Flintenweiber) no permaneció detrás de las órdenes iniciales desde arriba, y las siguieron combatiendo con enorme brutalidad o las masacraron tras la batalla. Nuevas órdenes para matar a todas las soldados femeninas del Ejército Rojo fueron emitidas, así en julio de 1941 en el 167 Regimiento de Infantería en el sector central y en octubre de 1941 en la 75 División de Infantería en Ucrania. Tan tarde como el 6 de marzo de 1944, el Alto Mando de la Wehrmacht ordenó que las soldados femeninas del Ejército Soviético capturadas serían por regla general entregadas a la policía de seguridad y al SD así como los llamados elementos poco fiables. En Bielorrusia hubo campamentos especiales de prisioneros de guerra para mujeres, por ejemplo en Bobruisk y en Baranovichi.

en: ARTICULO: ANIQUILACION DE PRISIONEROS RUSOS EN BIELORRUSIA

No he hallado sobre el destino de las mujeres prisioneras soviéticas más información.

* * *
En efecto, la_respuesta, esto despierta mucha tristeza y mucha indignación. No puede quejarse la Wehrmacht de cómo la ha tratado la historia de la SGM, con un crimen de esta envergadura sobre su espalda.

Saludos cordiales
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Re: El crimen contra los prisioneros de guerra soviéticos

Mensajepor Grossman » Vie Oct 15, 2010 5:14 pm

Grupo de prisioneros, probablemente judíos, esperando marchar al lugar de su ejecución.
Adabasch, noviembre de 1941
://img811.imageshack..........
Fuente: HAMBURGER INSTITUT FÜR SOZIALFORSCHUNG “Verbrechen der Wehrmacht. Dimensionen des Vernichtungskrieges 1941-1944. Austellungskatalog”. Hamburger Edition (2001) p.244

Los comandos de exterminio en los campos de prisioneros

Grossman escribió:Declaración de Karl R., antiguo miembro del Landesschützenbataillon 783 en 1941 en el Stalag nº 305 en Kirovograd, el 28.3.1962 (1)
... me acuerdo que en noviembre de 1941, en Adabasch, unos 150 prisioneros de guerra judíos que según mis conocimientos provenían del campo de Adabasch, fueron fusilados en un promontorio distante a más o menos un kilómetro del campo ... se contaba en la compañía de vigilancia que los médicos del campo habían examinado a los prisioneros para comprobar si estaban circuncidados. A la gente así detectada los eliminaron por ser considerados judíos.

(1) HAMBURGER INSTITUT FÜR SOZIALFORSCHUNG “Verbrechen der Wehrmacht. Dimensionen des Vernichtungskrieges 1941-1944. Austellungskatalog”. Hamburger Edition (2001) p.245

en ¡Preparen, Apunten, Asesinen!

La prohibición de Hitler a última hora de que entraran PGS en el Reich obedecía al temor a la propagación de la ideología comunista. La medida no podía mantenerse indefinidamente por lo que la cúpula nazi organizó un proceso de filtración para eliminar a los ideológicamente peligrosos. La Wehrmacht estableció un acuerdo con el RSHA (Reichssicherheithauptamt, =oficina principal de seguridad del Reich) por el que una de las ramas de este, el SD (Sicherheitdienst, =servicio de seguridad), se encargaría de la selección, donde selección era un término eufemístico que equivalía a ejecución inmediata o diferida. La SD estableció dos grupos, los confiables y los que no. Entre estos últimos estaban funcionarios, miembros del partido comunista, intelectuales y judíos. También los propios comandantes de los campos podían efectuar las selecciones y entregar a las víctimas a los SD. Las listas de seleccionados iban a Berlin, donde eran supervisadas por el propio Heydrich, y devueltas a los CP donde los "nominados" eran enviados a campos de concentración para ser ejecutados.

Una de las consecuencias de esta orden era una argucia de los comandantes consistente en entregar a los enfermos graves para así paliar algo la situación sanitaria colectiva. Se dieron cuenta los mandos policiales porque un 10% aproximadamente de los enviados a los campos de concentración llegaban sin vida.

No todo el mundo colaboraba: en septiembre de 1941 el RSHA elevó una queja por no haber recibido ayuda del comandante del Stalag Moosburg, el Oberst Hans Nepf. Después el oficial de reclutamiento para el trabajo de prisioneros, Karl Meinel, declaró que Alemania no podía permitirse perder esa fuerza de trabajo y que no existía ningún derecho a fusilar a los PGS por lo que prohibió que fueran enviados a un campo de concentración. El RSHA protestó ante el OKW  y este ordenó repetir la selección de los últimos que habían enviado al campo de concentración de Buchenwald, con el resultado de que de los 188 iniciales, en la segunda pasada solo eran seleccionables 70. Sin embargo, el OKW demostró de qué madera estaba hecho porque al no reclamar la vuelta al Stalag de los casi 118 restantes no es difícil imaginar la suerte que corrieron. Poco después, por presión del RSHA, Meinel fue depuesto.
 
Esto en territorio del Reich, al este, en el Generalgouvernement y en los Reichskommissariat, los fusilaban a cielo abierto. En cambio en el territorio del Heer los SD no tenían competencias al principio para actuar en los CP. En estos había para todos los gustos, en unos los propios comandantes se encargaban de las selecciones y los entregaban a los SD, en otros los dejaban pasar y en otros les vedaban explícitamente la entrada.
 
El 24.7.41 el OKH emitió una orden que prohibía la entrada de los SD en los CP y encargó a los propios comandantes de los mismos entregar los "elementos inaceptables". Esta resistencia del OKH finalizó al decretarse una nueva regulación a principios de octubre de 1941 y la orden nº 14 de Heydrich, que facultaba al SD para entrar en los CP del territorio del Heer. Hubo quejas por la forma arbitraria de llevar a cabo las selecciones. Por ejemplo, caían víctimas del afán de eliminar judíos muchos musulmanes porque los escuadrones del SD seleccionaba a todos los circuncidados. También había peligro para el que llevara gafas porque podía identificarse con un intelectual. Y aunque se había solamente prohibido la entrada en Alemania de asiáticos, o de soviéticos que hablaran alemán, estos en muchos casos acabaron también delante de los pelotones de fusilamiento.
 
Para salir al paso de la cuestión de no deshacerse de unos PGS que la economía alemana necesitaba, Himmler aceptó el 1.11.1 no ejecutarlos sino ponerlos a trabajar en los campos de concentración, lo que a la larga no cambiaba su suerte.
 
No se conoce el número exacto de PGS ejecutados por el SD. Las estimaciones de varios autores (Hartmann, Otto, Streim y Streit) es de unos 38.000 en territorio del Reich y más de 100.000 fuera.

Fuentes:
■ OVERMARS R "Die Kriegsgefangenenpolitik des Deutschen Reiches" en MGFA “Das Deutsche Reich und der Zweite Weltkrieg” Bd.9/2. DVA (2005) p.811-17
■ FÖRSTER J The Wehmacht and the War of Extermination against the Soviet Union p.17-21
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El crimen contra los prisioneros de guerra soviéticos

Mensajepor Grossman » Mié Oct 20, 2010 9:21 pm

¡Hola!

Amplío un poco el post anterior.

Más sobre los comandos de exterminio

La orden del OKW por la que los comandos del SD podían actuar en los CP del Reich, Prusia Oriental y Generalgouvernement fue firmada por Reinecke el 17.7.41 y constituye, después del Kommissarbefehl y el Barbarossa Erlass un paso más en la comunión entre la Wehrmacht y el nacionalsocialismo y la puesta en práctica de la política de este. Hay que destacar que esta radicalización no emanó de Hitler sino que fue por propia iniciativa de Reinecke y Heydrich.
La Wehrmacht debe liberarse de todos los elementos entre los prisioneros de guerra que puedan considerarse instigadores del bolchevismo. La especial situación del Ostfront requiere medidas especiales que deben llevarse adelante con agilidad, sin mediación burocrática ni administrativa.

Mientras que las órdenes del OKW/OKH emitidas hasta entonces respecto a los PGS respondían a razones militares (la lucha antipartisana y el control del territorio), ahora debían servir a una finalidad política: proteger al pueblo alemán de instigadores bolcheviques. Entre los sospechosos figurarían también la mayor parte de los oficiales del ER. Las ejecuciones tenían lugar de forma inmediata con excepción de los que interesaban al servicio de inteligencia. Para que no hubiera testigos la orden de Heydrich especificaba que los fusilamientos se llevaran a cabo en un lugar alejado de los CP, pero como los prisioneros seleccionados se mantenían durante semanas –porque los comandos de exterminio no daban abasto- en un recinto adyacente, en unos condiciones de alojamiento y comida aún peor que los demás prisioneros, estos no era testigos de los fusilamientos pero sí del suplicio previo.

Tras una gira de inspección por los nuevos territorios del este, Reincke sostuvo una conferencia con los comandantes de las oficinas de prisioneros de guerra y comandantes de los CP, de ambas circunscripciones, del OKW y del OKH, en la que dijo:
El resultado del trabajo conjunto con los Einsatzkommando es, en líneas generales, bueno … Básicamente el SD debe mantenerse en los cauces de lo que se ha ordenado. Donde haya diferencias entre los comandantes de los Dulag y los responsables del SD, deben reunirse las partes y alcanzar un acuerdo

Corrección

Grossman escribió: ... Las listas de seleccionados iban a Berlin, donde eran supervisadas por el propio Heydrich, y devueltas a los CP donde los "nominados" eran enviados a campos de concentración para ser ejecutados.

No era así. Las listas de los prisioneros que en el ámbito del OKW se habían seleccionado para su exterminio llegaban al jefe de la Gestapo, Heinrich Müller, y volvían con su firma a los CP. En virtud del acuerdo alcanzado entre Reinecke y Heydrich, la custodia de los prisioneros pasaba de la Wehrmacht al RSHA, lo que permitía que salieran de los CP para ser conducidos a los campos de concentración. En estos los métodos para su ejecución variaban. En Dachau eran fusilados en una zona específica para fusilamientos. En Sachsenhausen y en Buchenwald los conducían a una dependencia de registro donde recibían un tiro en la nuca. En Mauthausen los métodos para matarlos eran diversos pero coincidían en ser todos crueles: obligados a trabajar hasta morir, de hambre, con inyecciones de fenol y de otros productos químicos, y asfixiados con clorato magnésico. Más tarde fusilados.

De la queja del RSHA sobre Meinel

El jefe de la Einsatzgruppe lo describía en su escrito de queja como “un viejo oficial huesudo”, transcribiendo después:
... dijo que era intolerable la manera en que se trata a los prisioneros de guerra soviéticos, y que él era un viejo soldado y que desde el punto de vista del soldado no puede tolerarse este procedimiento. Que una vez que el soldado enemigo ha sido hecho prisionero no puede ejecutársele sin más. El segundo motivo es que la situación del trabajo el el Wehrkreis VII es catastrófica y por dicho motivo hacía falta cualquier fuerza de trabajo.

Focos de resistencia en territorio del Heer

Para el territorio del Heer, Heydrich había dado orden de que las unidades del SD exterminaran, además de a bolcheviques, a judíos –“la raíz biológica del bolchevismo”- asiáticos, intelectuales y prisioneros que hablaran alemán, y la orden del OKW del 17.7.41 avalaba que los Einsatzkommando actuaran en los CP de la circunscripción del Heer. Sin embargo, poco después, por medio del Generalquartiermeister Wagner, el OKH limitó las competencias del SD en otra orden del 24.7.41. En virtud de esta, los comunistas debían ser fusilados, pero judíos, asiáticos y germanoparlantes solamente separados y enrolados en el trabajo, pero no ejecutados. Este orden tuvo una aplicación desigual. Mientras que en la circunscripción del HS (Rundstedt) el SD informaba de buena cooperación y ejecución de judíos entregados por los CP, en los HM y HN se dieron varios casos de oposición a la demanda del SD de que les entregaran prisioneros judíos. Eran casos minoritarios en los que los comandantes de los CP que se negaban eran objeto de considerable presión y, sin el apoyo de una superioridad indiferente, se hallaban solos.

Uno de ellos era el comandante del Dulag 185 en Mogilev, Major Wittmer:
Tengo una cierta cantidad de prisioneros judíos en mi campo pero no tengo intención de entregarlos para el procedimiento de selección, dado que no existe para ello ninguna orden del organismo competente de la Wehrmacht, que es lo único a lo que me atengo

Cuando el jefe del Einsatzkommando 8 recomendó liquidar como elementos asociales a los hombres en edad militar que deambulaban por la región, Wittmer respondió:
¡Eh, eh, no tan deprisa!, no se puede cometer así, llanamente, un asesinato.

La queja mencionaba también que Wittmer había dejado claro que, llegado el caso, él se bastaba para arreglar los problemas sin necesidad de llamar a los comandos del SD, como cuando después de que un prisionero hubiera amenazado a un guardián con un puñal, él ordenó fusilarlo a las fuerzas del propio CP.

Toda oposición acabó el 7.10.41 con una orden del OKH -a todas luces a instancias del OKW- que establecía que los Einsatzkommando tenían acceso sin restricciones a los CP de la circunscripción del Heer, con lo que todo atisbo de resistencia quedó barrido. Solo valían las excepciones determinadas por las operaciones de combate. Era una orden secreta que se transmitió por escrito a los comandantes de los Heeresgruppe y de los territorios de retaguardia del Heer, pero que los comandantes de las oficinas de prisioneros y de los Dulag debían recibir solo verbalmente.

■ STREIT C “Keine Kameraden. Die Wehrmacht und die sowjetischen Kriegsgefangenen 1941-1945”. Dietz (1997) p.87-105
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El crimen contra los prisioneros de guerra soviéticos

Mensajepor Grossman » Jue Oct 21, 2010 9:57 am

Fusilados masivamente por la Wehrmacht

Aunque las órdenes anteriores al inicio de Barbarroja respecto a la custodia de los PGS eran muy severas, al OKW/OKH no le pareció que se aplicaran con la suficiente contundencia: “Ha llegado a nuestro conocimiento que no en todas partes se ha procedido con la dureza exigida … ” por lo que había que “ … incidir en ello de nuevo con toda claridad”. Así comenzaba el preámbulo de una nueva orden del 25.7.41 que Brauchitsch (OKH) había encargado al ObdH Müller.

Por un lado establecía que cualquier PGS fugitivo debía ser abatido de inmediato, sin aviso previo, por el peligro que suponía de engrosar las bandas partisanas, y por otro, que la misma suerte correría la población que les diera alguna forma de soporte. Por lo que hemos visto hasta ahora en el hilo, para el prisionero, la mejor opción de sobrevivir era fugándose, lo que ahora se ponía más difícil. En cuanto a los civiles que pudieran ayudarles, no solo se jugaban su vida sino la de sus familias, pues las ordenanzas antipartisanas establecían represalias ampliadas.

Grossman escribió:
Orden nº3 del Mando de la Gendarmería de Mosyr del 18-9-1942 (extracto)
Queda establecido de forma irrecusable que cuando miembros de una familia son bandidos [partisanos] se hace responsable a toda la estirpe que será exterminada por acuerdo con el SD.
Al final de las grandes batallas de cerco quedaron muchos soldados del ER errantes por el territorio, que se escondían en marismas y bosques. Y aunque en líneas generales estos eran hechos prisioneros, hubo unidades de la Wehrmacht que los trataron como partisanos, fusilándolos masivamente. Aquí hay decir que, aunque la lucha antipartisana era un pretexto empleado para aplicar políticas de exterminio, era cierto que muchos soldados soviéticos buscaban formar parte de estas partidas irregulares.

No fue el caso, sin embargo, del fusilamiento de 10.431 de 10.940 prisioneros en Bielorrusia, a la luz de lo que la unidad de seguridad de la Wehrmacht que lo perpetró, comunicó en su “Informe sobre lucha antipartisana” del 19.11.41. Habían sufrido -en esa "lucha" y contra casi 11.000- tan solo dos bajas y capturado no más de 89 armas de infantería.

■ STREIT C “Keine Kameraden. Die Wehrmacht und die sowjetischen Kriegsgefangenen 1941-1945”. Dietz (1997) p.106-8
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El crimen contra los prisioneros de guerra soviéticos

Mensajepor Grossman » Lun Oct 25, 2010 9:36 pm

El trabajo en las áreas de combate

Las Convenciones de La Haya de 1907 prohibían emplear a prisioneros de guerra en trabajos relacionados con las operaciones de combate, y la de Ginebra de 1929 establecía, además, que debían ser alejados lo más pronto posible de las áreas peligrosas. Sin embargo la Wehrmacht obligó a los PGS, al igual que a civiles, a trabajar en esas zonas.

Convención (IV) relativa a las Leyes y Costumbres de la Guerra Terrestre. La Haya, 18.10.1907. 
Capítulo II. Prisioneros de guerra
Artículo 6. El estado puede emplear el trabajo de los prisioneros según su rango y aptitud, con excepción de los oficiales. Las tareas no deben ser excesivas y no pueden tener relación con las operaciones de guerra

Convención relativa al Trato de los Prisioneros de Guerra. Ginebra, 27.7.1929
Parte III. Cautividad.
Sección I. Evacuación de los prisioneros de guerra
Artículo 7. Tan pronto sea posible tras su captura, los prisioneros de guerra deben ser evacuados a depósitos suficientemente alejados de las zonas de combate para que no estén expuestos a peligro. Solo aquellos prisioneros heridos, donde el riesgo es mayor por su evacuación que por su permanencia, se mantendrán temporalmente en las zonas peligrosas. Los prisioneros no deben ser retenidos innecesariamente en las zonas de combate por esperar la evacuación.

Sección III. Trabajo de los prisioneros de guerra
Capítulo 3. Trabajo prohibido
Artículo 31. El trabajo llevado a cabo por los prisioneros de guerra no puede tener conexión directa con las operaciones de combate. Está prohibido emplear a prisioneros en la manufactura y transporte de armas, municiones de cualquier tipo, o en el transporte de material destinado a las unidades de combate.

Artículo 32. Está prohibido emplear a prisioneros de guerra en trabajos contrarios a la salud o peligrosos.

Capítulo 4. Destacamentos de trabajo
Artículo 33
. Las condiciones de los destacamentos de trabajo han de ser similares a las de los campos de prisioneros de guerra, en particular en lo que concierne a condiciones higiénicas, alimentación, cuidados en caso de accidente o enfermedad, correspondencia o la recepción de paquetes.
 
Cada destacamento de trabajo debe estar conectado con un campo de prisioneros. El comandante de cada campo debe ser responsable de que en los destacamentos de trabajo se observen las regulaciones de la presente convención.

Recordemos que los términos de la Convención de Ginebra obligaban a los signatarios  también respecto a beligerantes que no la hubieran firmado, es decir, que Alemania debía cumplirlo aunque la Unión Soviética no lo hubiera firmado:
Parte VIII. Ejecución de la Convención
Sección I. Provisiones generales 
Artículo 82
. Las provisiones de la presente Convención deben ser respetadas por las partes contratantes en todas las circunstancias. En tiempo de guerra, si uno de los beligerantes no forma parte de la Convención, las provisiones de esta son vinculantes, de la misma forma que entre beligerantes que lo hayan suscrito.

A pesar de que el empleo de prisioneros de guerra en trabajos prohibidos fue objeto de atención por parte del Tribunal Militar Internacional de Nürnberg (TMI) en el Proceso del OKW, el tema apenas aparece en la restante bibliografía empleada en este hilo por lo que tengo poco material. Por ese motivo, aunque la parte expositiva del hilo se limita (por ahora) al primer año de la guerra germano-soviética, he tenido que recurrir a algunos ejemplos de la sentencia que son de fecha posterior, por considerarlos extrapolables a ese primer año.

Los trabajos eran de edificación de defensas, y mantenimiento y construcción de carreteras, puentes y vías férreas, y en el servicio de suministro. También limpieza de minas y localización de explosivos de acción retardada en edificios que iban a ser ocupados por los alemanes.
 
La mortalidad de los prisioneros obligados a trabajar en las áreas de combate era elevada por dos motivos. En primer lugar porque eran zonas peligrosas por ser objeto de bombardeo enemigo. Y después, porque eran retenidos en territorios faltos de suficientes recursos alimentarios así como de condiciones de alojamiento, sanitarios, etc.

Este es el caso que recoge la sentencia del TMI contra Hoth en calidad de comandante del 17º Ejército. Porque conociendo la situación crítica en que se hallaban los PGS, con una elevadísima mortalidad, como revela un informe de su Oberquartiermeister del 25.11.41:
Las raciones ordenadas por el OKH el 21.10.41 para los prisioneros no podrá, naturalmente, cumplirse, porque grasa, queso, mermelada y té tampoco lo recibe nuestra tropa.

Estas raciones no podían alcanzarse porque no eran suministradas y debían obtenerse del terreno, pero había la dificultad adicional en la preparación de la comida porque los prisioneros no llevaban consigo las cocinas de campaña.

Las raciones de la tropa tuvieron que racionarse a la mitad durante un tiempo considerable.

El estado de la vestimenta es insuficiente y falta sobre todo calzado. De ropa interior no hay nada.

En la situación actual es completamente imposible alojar a los prisioneros de guerra bajo tejado.

Con la escasez actual de grasa y proteínas aumentará la mortalidad en invierno.

Con la gran cantidad de prisioneros de guerra existentes su manutención es imposible.

La mortalidad diaria entre los prisioneros de guerra soviéticos es del 1%.

ordenó que no fueran evacuados porque hacían falta para trabajar en el frente:
No pueden evacuarse los prisioneros que se hallan ahora en el territorio del 17º Ejército porque son necesarios para constituir las compañías de prisioneros de guerra para el mantenimiento del ferrocarril y los batallones de construcción.

Una orden del 41ª Cuerpo de Ejército (Reinhardt) decía: 
En caso de sospecharse de carreteras o terrenos minados, prisioneros de guerra o habitantes de la zona han de caminar delante o limpiar las minas.

Y una orden del 18º Ejército (Küchler) a la 269ª División de Seguridad del 3.11.41 especificaba: 
que los prisioneros de guerra limpien las minas en territorios alejados de las zonas de combate para ahorrar sangre alemana
 
El 29.10.43 el Oberquartiermeister del 17º Ejército había escrito en su diario: 
Como contramedida por la colocación de espoletas retardadas se ha visto que tiene éxito el alojar en determinados lugares de los edificios ocupados por las tropas a prisioneros de guerra y a civiles. Según la experiencia previa, en poco tiempo los prisioneros y civiles encontraron y desactivaron las espoletas.

Otro informe, esta vez de la 83ª División de Infantería (3er Ejército Panzer), reveló que 25 de los prisioneros de guerra adscritos a uno de los batallones de fusiles habían sido ejecutados durante el trabajo.

La sentencia del TMI explicaba que había numerosos testimonios sobre el trabajo de prisioneros en las áreas de combate, por lo que se podía concluir que era una práctica generalizada. Y en el caso de la Armeeabteilung Hollidt, que empleó a prisioneros de guerra para la construcción de defensas en momentos de gran crisis en 1943, que si bien la necesidad podía tener consideración atenuante, la consecuencia fue que los prisioneros estuvieron por ese motivo expuestos a mucho mayor peligro, y que de hecho eran conocidos casos de prisioneros muertos y heridos por fuego contrario mientras trabajaban en las áreas de combate.

El examen de la actividad de la 253ªDI por Christoph Rass en el libro de Hartmann, revela que esta unidad empleaba a prisioneros y civiles para trabajos prohibidos como el transporte de munición y la limpieza de minas. Y que posiblemente la ejecución de prisioneros de guerra se debiera a que por agotamiento no eran capaces de trabajar. Cuando un civil no se presentaba al lugar de trabajo fusilaban a los dos que tuvieran las numeraciones contiguas: el anterior y el posterior. Y si el prisionero de guerra se había evadido, ejecutaban a otros prisioneros en calidad de rehenes.

Fuentes:
■ “Fall 12. Das Urteil gegen das Oberkommando der Wehrmacht”. Rütten&Loening (1960) p.137-88
■ HARTMANN C “Verbrechen der Wehrmacht. Bilanz einer Debatte”. C.H. Beck (2005) p.84-5
■ Convención (IV) relativa a las Leyes y Costumbres de la Guerra Terrestre. La Haya, 18.10.1907 http://www.icrc.org/ihl.nsf/FULL/195?OpenDocument
■ Convención relativa al Trato de los Prisioneros de Guerra. Ginebra, 27.7.1929 http://www.icrc.org/ihl.nsf/FULL/305?OpenDocument
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El crimen contra los prisioneros de guerra soviéticos

Mensajepor Grossman » Mar Oct 26, 2010 10:58 pm

Órdenes criminales posteriores al 22 de junio

En el post dedicado a la planificación de Barbarroja abordamos el conjunto de órdenes criminales que determinaban los cauces por los que Alemania iba a conducir su confrontación con la Unión Soviética, donde todas eran anteriores al 22 de junio. Después hubo las que acabamos de ver, respecto a la actuación de las unidades de exterminio en los campos de prisioneros, y dos órdenes principales más, que son las que vamos a tratar en este post.

La siguiente se mencionó ya al tratar la cuestión -punto II: captura de los prisioneros de guerra- de que el OKW prohibió registrar nominalmente a los PGS hasta que llegasen a los Stalag, al territorio OKW. El punto III alertaba del peligro que suponían los prisioneros y requería máximo rigor ante cualquier indicio de resistencia, y proclamaba la adherencia a la Convención de Ginebra de 1929 con alguna rebaja.

"Befehl des Oberkommandos über die Erfassung und Behandlung der sowjetischen Kriegsgefangenen” (=orden del mando supremo sobre la captura y trato a los prisioneros del guerra soviéticos) del 26.6.41:
I.Organización ...

II.Captura de los prisioneros de guerra ...

III.Trato de los prisioneros de guerra
Frente a los prisioneros del Ejército Rojo se exige reserva extrema y una gran alerta. Hay que contar con comportamientos aviesos, sobre todo por parte de los prisioneros de origen asiático, por lo que debe actuarse sin miramientos y con energía al menor indicio de oposición, sobre todo por parte de instigadores bolcheviques. ¡Eliminación total de cualquier tipo de resistencia, activa o pasiva!

Todo trato entre prisioneros de guerra y población civil, o con la dotación de vigilancia, debe evitarse taxativamente.

Los prisioneros de guerra que ejercían el mando (oficiales y suboficiales) deben ser separados ya en el campo de batalla para ser transportados a la organización de prisioneros de la patria en transportes exclusivos. Esta separación debe mantenerse también en los Wehrkreis con máxima atención. En el caso de no estar disponibles campos de prisioneros para mandos, debe asegurarse una separación que garantice que no puedan comunicarse con la tropa ni con signos.

La Unión Soviética no ha suscrito la Convención sobre el Trato de Prisioneros de Guerra del 27.7.1929. Sin embargo esta es la base del trato de los prisioneros de guerra. Se ordenan las siguientes excepciones:
1.No empleo de prisioneros de guerra en la economía, solo para trabajos en el campamento.
2.No sueldos para el trabajo realizado. No sueldos para oficiales ni personal sanitario.
3.De la alimentación de los prisioneros de guerra rusos hay una orden específica
4.Las disposiciones sobre la ‘relación de los prisioneros de guerra con el mundo exterior' (potencias protectoras, organizaciones de ayuda) no tienen cabida.
5.No se permite el intercambio postal.


El 8.9.41 Reinecke promulgó una nueva orden que unificaba el conjunto de órdenes anteriores relativas a los PGS y daba una vuelta de tuerca más a la radicalización de la Wehrmacht.

El bolchevismo es el enemigo de la Alemania nacionalsocialista
...
El soldado bolchevique ha perdido todo derecho a ser tratado como un soldado de honor y según la Convención de Ginebra
...
Corresponde a la consideración y dignidad de la Wehrmacht alemana que cada soldado alemán guarde respecto al prisionero de guerra soviético una distancia clara. El trato ha de ser frío pero correcto. Cualquier indulgencia o familiaridad debe castigarse severamente. El sentido del orgullo y de la superioridad del soldado alemán destinado a la vigilancia de los prisioneros de guerra soviéticos debe ser reconocible en todos los momentos en público.

Se ordena intervenir sin miramientos y con energía ante el mínimo indicio de oposición, en especial frente a instigadores bolcheviques. Oposición activa o pasiva debe ser reducida de inmediato y en su totalidad con empleo de armas (bayonetas, culatas o armas de fuego). Las regulaciones sobre el empleo de armas por parte de la Wehrmacht son válidas de forma parcial, porque se han formulado para condiciones pacíficas. Pero con los prisioneros de guerra soviéticos es necesario, aunque solo sea por motivos disciplinarios, aplicar el uso de armas de forma decidida. Quien no haga uso del arma para imponer una orden con suficiente energía puede ser castigado.

Debe dispararse de inmediato y sin aviso previo a los prisioneros que traten de escapar. No deben hacerse disparos de advertencia ... Por otro lado queda prohibido cualquier tipo de arbitrariedad. Al prisionero trabajador y obediente hay que tratarlo de forma correcta. Sin embargo nunca hay que perder la alerta y la desconfianza frente al prisionero de guerra. El empleo de armas contra el prisionero de guerra soviético se ve, como regla general, como correcto.
...
Debe conformarse con los prisioneros una policía del campamento encargada de mantener el orden y la disciplina. Para cumplir su cometido, esta policía puede valerse, dentro del recinto, de bastones, látigos y objetos similares. El empleo de dichos artilugios por parte de soldados alemanes queda terminantemente prohibido.
...
Los comandantes de las oficinas de prisioneros de guerra son personalmente respondables de que las disposiciones de esta orden se cumplan con el máximo rigor en todas las unidades subordinadas.


■ STREIT C “Keine Kameraden. Die Wehrmacht und die sowjetischen Kriegsgefangenen 1941-1945”. Dietz (1997) p.181-2
■ HAMBURGER INSTITUT FÜR SOZIALFORSCHUNG “Verbrechen der Wehrmacht. Dimensionen des Vernichtungskrieges 1941-1944. Austellungskatalog”. Hamburger Edition (2001) p.70-1
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El crimen contra los prisioneros de guerra soviéticos

Mensajepor Grossman » Mié Oct 27, 2010 3:52 pm

Esfuerzos para un trato legal a los prisioneros de guerra soviéticos
 
Se implicaron en ello más la Cruz Roja Internacional (CRI), Suecia y Estados Unidos que la propia Unión Soviética. Hubo esfuerzos también por parte de una minoría en la Wehrmacht, que no hallaron respuesta en los OKW/OKH.
 
De fecha 24.6.41 hay dos escritos de la oficina de prisioneros de guerra del OKW a la oficina del extranjero del OKW (del Kriegsgefangenwesen al Amtsgruppe Ausland del Amt Ausland/Abwehr del OKW). En uno preguntaba si se podía reclamar a la CRI que interviniera para el intercambio de nombres de prisioneros en poder soviético y alemán, que era una de las estipulaciones de la Convención de Ginebra de 1929 (CG-1929). El otro escrito llamaba la atención sobre la obligación de Alemania de atenerse a esa Convención aunque la Unión Soviética no la hubiera suscrito. Parece que detrás estaba la mano del Grupo VI (leyes de guerra) del Amtsgruppe Ausland (oficina del extranjero del OKW) y la figura de Helmut James von Moltke.
 
En el seno de este grupo uno de los integrantes había sugerido, aunque entendía que Alemania no estaba obligada a cumplir con los prisioneros soviéticos la CG-1929, que llegaran a un acuerdo con la Unión Soviética para hacerla valer y así beneficiar a los prisioneros de guerra alemanes.
 
El mismo día 22.6.41 la CRI envió telegramas a la Unión Soviética, Alemania, Finlandia y Rumanía para organizar el registro nominal para el intercambio de listas de prisioneros. La Unión Soviética respondió que aceptaba si también lo hacía Alemania, y el 17.7.41 comunicó a Suecia (la "potencia protectora" de la Unión Soviética para mediar en casos de conflicto bélico) que aceptaba las Convenciones de La Haya con respecto a las Leyes y Costumbres de la Guerra Terrestre de 1907 (CH-1907) y se comprometía a aplicarlas si había reciprocidad.
 
La oferta soviética se convirtió en un asunto diplomáticamente incómodo para Alemania. Aunque esta veía que un acuerdo podía mejorar la suerte de sus soldados prisioneros, no tenía interés alguna de cambiar su política respecto a los PGS pero no quería se notara internacionalmente.
 
El OKW consultó entonces si Alemania estaba obligada respecto a la Unión Soviética en los términos de las CH-1907 aunque no las hubieran suscrito (ya hemos visto que si) y si en caso de solicitarlo la Unión Soviética, la validez dependía del visto bueno de Alemania (no dependía, con solo su declaración de intenciones la Unión Soviética era beneficiaria de pleno derecho). Donde llama la atención del hecho de formular estas consultas, que el OKW se lanzara a una guerra sin conocer el estado de la legalidad internacional al respecto.
 
El OKW manifestó que las directrices que había impartido sobre la forma de conducir la guerra se atenían ya a las CH-1907 y, para sacarse el asunto de encima, que este correspondía al AA (Auswärtiges Amt, =ministerio de asuntos exteriores). Y que en todo caso, la Unión Soviética tendría que demostrar que trataba a los prisioneros en su poder según las CH-1907.
 
El AA recomendó no dar un no rotundo para evitar su uso propagandístico por parte de los enemigos de Alemania, pero cuando el 8.8.41 se presentó el asunto a Hitler, este radicalizó la respuesta:
El Gobierno del Reich manifiesta su gran asombro de que la Unión Soviética, a pesar del comportamiento exhibido por sus tropas hacia los soldados alemanes, se crea con derecho de hablar de un trato legal a los prisioneros de guerra y por añadidura solicite una reciprocidad. Se entiende por sí solo que el Gobierno del Reich ha tratado a los prisioneros que han caído en sus manos siempre de forma legal.

Y a continuación menciona el hecho de que las tropas soviéticas hubiesen ejecutado a un cierto número de prisioneros alemanes.
 
Reinecke hizo intentos de bajar el tono de la respuesta, pensando en la suerte de los prisioneros alemanes, pero no tuvo éxito. En ese momento se contaba con que la Unión Soviética se derrumbaría en cuestión de semanas y se trataba de ganar tiempo, por lo que, con el propósito de demorar la cuestión, Alemania pidió que la Unión Soviética aportara pruebas de que había cambiado completamente su trato a los prisioneros de guerra alemanes.
 
Información sesgada del frente reforzó la creencia extendida en el OKW y de Hitler de que el Ejército Rojo ejecutaba  a los prisioneros alemanes inmediatamente, por lo que contaba que su número sería reducido. También influyó en el tono tan directo y brusco de la respuesta, probablemente, la atmósfera de invencibilidad que se respiraba en el OKW en ese momento.

En julio de 1941 hubo en Ankara contactos extraoficiales entre representantes alemanes y soviéticos por mediación de uno de la CRI. La Cruz Roja soviética había elaborado una lista de prisioneros alemanes para un intercambio de nombres y organizar el envío de correspondencia. Pero las partes implicadas no tenían realmente ganas de llegar a un acuerdo, y se tensó mucho la cuerda cuando el representante alemán inquirió, oficialmente, si eran ciertas las amenazas del régimen soviético de represaliar a las familias de los prisioneros. Finalmente entregó a la CRI un listado de nombres de PGS. A la petición de la CRI de visitar un campo de prisioneros alemanes la parte soviética respondió que accedería si tenía garantías de que Alemania aplicaría los CH-1907, lo que la CRI no podía dar.
 
La Unión Soviética no quería que la cifra de 2 millones de PG en poder alemán fuera aireada, ni Alemania que supiera que de estos la mayoría habían muerto. Ninguna parte quería que sus tropas esperaran un trato digno si caían prisioneros, y así llevar su combatividad al extremo.
 
También los Estados Unidos lo intentaron. Preocupaba a estos que el deterioro al trato a los prisioneros se generalizara y lo acabaran sufriendo sus soldados. Pero en contraste con la táctica pragmática de la CRI de buscar logros parciales, la diplomacia estadounidense exigió frontalmente a la Unión Soviética que suscribiera el CG-1929. Esta, de los acuerdos de 1929 no quería saber nada. Detestaba la idea de que una comisión extranjera entrara a su territorio para inspeccionar sus CP. Y no porque tuviese nada que ocultar sino pura desconfianza.
 
Por la misma época fracasaba un intento en el propio OKW de mejorar el trato a los PGS, donde el desencadenante fue el endurecimiento de la política hacia estos con el decreto de Reinecke del 8.9.41 (el que acabamos de ver en el post anterior). La rama de derecho de guerra del Amt Ausland/Abwehr (oficina de contrainteligencia extranjera), encabezada por Helmut James von Moltke envió a Canaris, el jefe, quien lo suscribió [yo no tengo un jefe así], una memorando con fecha 15.9.41 en el que recordaba que aunque la Unión Soviética no había suscrito la CG-1929, Alemania estaba obligada a observar las leyes de la guerra que se habían desarrollado desde el siglo XVIII:
... en todos los ejércitos se ha desarrollado una doctrina en base a la cual contradice a la concepción militar matar a desarmados y heridos. El fondo se corresponde también al interés de los contendientes que saben que sus soldados capturados estarán protegidos frente al maltrato.

Y denunciaba que la orden de Reinecke no solo iba contra ese sentido sino que constituía, en su conjunto, un delito. Señalaba también que en interés de mantener de la disciplina de la tropa había que observar la legalidad. Después, que aunque el trato arbitrario estaba formalmente prohibido, la aplicación de esa orden llevaría claramente a un aumento de los maltratos y muertes arbitrarias. Y finalmente, que al encomendar a los Einsatzkommando la práctica de "selecciones" (ejecuciones) y la vigilancia de los CP a prisioneros, la Wehrmacht perdía control sobre la custodia de los PGS aunque externamente era la responsable. Apelaba también al previsible incremento de la resistencia de los prisioneros y la consecuente necesidad de aumentar la dotación de vigilancia, a la imposibilidad ulterior de emplear a esos prisioneros para la reconstrucción de los territorios ocupados, y al aumento de la resistencia combativa enemiga.
 
No tuvo éxito. No parece que Keitel lo transmitiera a Hitler. Sobre el documento escribió a mano:
Estas reflexiones corresponden a una concepción de guerra caballeresca. Aquí se trata de la aniquilación de una idelología. Por eso tomamos estas medidas.

Como Keitel se había acogido también al argumento de que el ER no tomaba prisioneros (asumía que los ejecutaba en el acto) y Reinecke compartía esa creencia, Moltke intentó demostrar que no era así. De hecho el Abt.Kgf. (departamiento de prisioneros de guerra) estimaba que de los 20.000 soldados alemanes desparecidos en el frente oriental unos 13.000-14.000 estaban en CP soviéticos. Que un gran número de prisioneros alemanes estaban vivos quedó demostrado definitivamente el 14.11.41.

Helmut James von Moltke (1907-1945) en el proceso que le condenaría a muerte
Imagen
Fuente: http://germanhistorydocs.ghi-dc.org/sub ... ge_id=1935

Mientras, habían llegado a Ginebra las noticias de la mortalidad masiva de los PGS por lo que la CRI trató de conseguir ayuda material y sanitaria por parte de los estados neutrales y la Unión Soviética, solventando la cuestión del bloqueo. Reinecke estaba de acuerdo y elevó una propuesta a Hitler por mediación de Ribbentrop que estaba también a favor, así como Goebbels. Para apoyarla se argumentó que tenía la ventaja de no tener que negociar con los soviéticos y que descargaría a Alemania de la manutención de los PGS, redundando finalmente en favor de la economía del Reich. El asunto se decidió en una reunión entre Hitler, Jodl y Keitel sin que se conozca la postura de estos dos al respecto. Hitler se opuso y adujo dos razones. La primera era que quería evitar que las tropas pensaran que si caían en cautividad soviética tuvieran esperanza de recibir un trato legal. La segunda, que a partir del intercambio de nombres el gobierno soviético sabría que la mayoría no estaban vivos ya. Esta negativa fue la última oportunidad importante de mejorar la suerte de los prisioneros de ambos bandos. Más tarde hubo otras iniciativas, como una de la CRI de entregar ayuda en forma de regalos, pero el OKW puso como condición que la CR renunciara al control del reparto y que de este se encargaran los comandantes de los CP.
 
En 1942 los Estados Unidos hicieron un nuevo intento para que la Unión Soviética aceptara la CG-1929 pero Molotov dijo a Roosevelt en uno de sus encuentros que tras saber del trato inhumano y brutal que los PGS recibían por parte de Alemania, habían descartado llegar a un acuerdo para que esta no dijera después que les había dispensado un trato legal, afirmando que ellos, los soviéticos, sí que trataban a los alemanes según las CH-1907.
 
Realmente la Unión Soviética no tenía mucho interés en sus soldados en poder alemán después de que Stalin hubiese declarado que no habían cumplido con su deber. Además, con una moral combativa de la tropa muy baja, quería que esta tuviera claro qué le esperaba al que se rendía. Sin embargo no veía en ello contradicción para aplicar (o decir que aplicaba) en el trato a los soldados alemanes cautivos, mientras duró la guerra, las CH-1907.

■ STREIT C “Keine Kameraden. Die Wehrmacht und die sowjetischen Kriegsgefangenen 1941-1945”. Dietz (1997) p.224-37
■ OVERMARS R "Die Kriegsgefangenenpolitik des Deutschen Reiches" en MGFA “Das Deutsche Reich und der Zweite Weltkrieg” Bd.9/2. DVA (2005) p.816-9
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El crimen contra los prisioneros de guerra soviéticos

Mensajepor Grossman » Jue Oct 28, 2010 7:38 pm

Conclusiones y fin

Aquí acaba la exposición, en primavera de 1942, tras casi un año desde la invasión, cuando de los 3.350.000 prisioneros de guerra tomados por los alemanes, 2.000.000 ya no estaban vivos. El tema da para mucho más: las causas de la mortalidad subsiguiente, las cifras, el empleo masivo de PGS para trabajar en el Reich, su utilización en la experimentación médica, en las pruebas con explosivos y en los ensayos de las cámaras de gas, el trasvase de la custodia de los prisioneros de guerra a la SS, etc.

¿Cómo puede explicarse un crimen así?, ¿quiénes fueron los responsables? Para comenzar hay que separar dos grupos de víctimas; por un lado las buscadas, los comisarios políticos y los judíos, y por otro, el grupo más numeroso constituido por los prisioneros de guerra corrientes.

Los comisarios políticos y los soldados judíos murieron porque fue la decisión de Hitler y este disponía de los medios para llevarla a término. Los medios eran el aparato de seguridad de la SS y, fundamental: una Wehrmacht que ya había vendido su alma. Ahí, al lado de los Hitler, Himmler y Heydrich hay que recordar a otros “padres” de la Orden de los Comisarios, además de Hitler: Halder, Müller, Lattmann, Warlimont, Jodl y Brauchitsch, y a los que hemos visto que el TMI condenó por transmitirlo: Küchler, Hoth, Reinhardt y Roques. Había muchos más, porque para que la orden se cumpliera debió transmitirse a lo largo de todo el escalafón. En cuanto a la cooperación entre el SD y la Wehrmacht para que aquél actuara en los campos de prisioneros de este, hay que destacar a Heydrich de nuevo, firmando con Reinecke el acuerdo. Otros nombres que protagonizan el exterminio planificado de PGS son el del jefe de la Gestapo, Müller, que firmaba la lista de los que debían ejecutarse, y el de Rundstedt, comandante del Grupo de Ejércitos Sur, donde el SD gozó de especiales facilidades para actuar. Sin olvidarnos del Oberquartiermeister del OKH, Wagner, que prohibió entregar a prisioneros judíos pero ordenó hacerlo con los comunistas.

El prisionero de guerra soviético corriente. Conformó el grueso de las víctimas de este crimen. Su muerte no estuvo planificada pero se veía venir. Las causas fueron diversas, como vemos a continuación, donde de los nombres propios no están todos los que fueron sino, como en el caso del exterminio planificado, los que se han recogido a lo largo del hilo. Causas:

1. La decisión de Hitler de conducir la guerra fuera del marco legal internacional, violando acuerdos, como el de la Convención de Ginebra de 1927, que el propio régimen nazi había ratificado en 1934. Los prisioneros de guerra soviéticos no iban a recibir el mismo trato que los del frente occidental.

2. La decisión de Hitler de expoliar los territorios del este hasta un extremo donde la muerte prevista de millones de personas –civiles y prisioneros- no importaba. Además de aquel, fueron responsables en este punto Göring, Thomas, Schubert, Backe y Rosenberg.

3. La decisión de no emplear a los PGS en la economía alemana y después la de emplearlos. Significó que al principio Alemania los consideró prescindibles, por lo que debía invertirse en ellos el mínimo y no importaba que murieran o fueran fusilados masivamente. La decisión posterior de mantenerlos con vida, por un lado puso en evidencia la negligencia alemana previa, pero tuvo poca repercusión en la suerte de los PGS: a) porque llegó tarde –octubre de 1941- para edificar la infraestructura necesaria, b) porque las necesidades económicas del Reich no lograron anteponerse a las consideraciones políticas: la alimentación de la población alemana con un estándar alto por motivos propagandísticos, y c) porque la Wehrmacht se hallaba ese invierno en medio de una crisis extrema. La cuestión de las muertes masivas de PGS en el Reich por su explotación laboral vino después, a partir del segundo año de conflicto.

4. Los tres puntos anteriores confluyeron, como se ha dicho, en una causa inmediata esencial: la determinación de invertir en los PGS lo mínimo. De ahí que murieran tantos por hambre, frío y epidemias. No he conseguido averiguar su nombre pero apuntaría el que el 6.8.41 ocupaba el cargo de Chef der Heeresrüstung und Befehlshaber des Ersatzheeres, que ordenó reducir aun más la alimentación de los PGS, y en el mismo sentido actuaron Göring, Backe y Bormann. Y Wagner (OKH): "Los prisioneros de guerra de los campos que no trabajan han de dejarse morir de hambre".

5. La indiferencia de la Wehrmacht ante la inmensa catástrofe humana que estaba desarrollándose en su propia casa. Salvo la protesta de Moltke y Canaris por la orden de Reinecke del 8.9.41 no hay nada más. Aunque la Wehrmacht no era autónoma para disponer de los recursos económicos, no puede decir que hizo todo lo posible por salvar las vidas de los prisioneros que estaba a su cargo. De hecho, la liberación de la responsabilidad de custodiar legalmente a los PGS le vino bien. Como cabeza de la Wehrmacht en el asunto de los prisioneros de guerra hay que señalar a Reinecke.

6. Las órdenes de los OKW/OKH que convirtieron el este en un territorio sin ley para la Wehrmacht y las disposiciones para ejercer la custodia de los PGS, crearon un marco en el que fue posible que decenas o centenares de miles de prisioneros de guerra corrientes fueran ejecutados sin más. Aquí hay que nombrar a Keitel, que firmó el “Barbarossa Erlass” (“Decreto Barbarroja”), y a Reinecke, autor de la orden del 8.9.41.

7. Todo el rigor que emana de esas órdenes faltó, sin embargo, a los OKW/OKH para imponerse a la administración del transporte para que los PGS fuesen evacuados en ferrocarril y camiones, como estaba previsto inicialmente, con la consecuencia de que murieron masivamente durante las marchas.

8. Aunque la infraestructura para acoger a los PGS en el Reich era bastante precaria, la prohibición de Hitler de última hora de que entraran hizo que se acumularan en un territorio peor preparado aun, y más expuesto a las inclemencias climáticas, aumentando con ello la mortalidad.

9. La práctica generalizada por parte de las unidades del frente de obligar a los PGS a trabajar en áreas peligrosas y carentes de recursos, y en trabajos muy peligrosos. Eso no fue cosa de los OKW/OKH sino de los mandos de los grupos de ejércitos, de los ejércitos, etc, que lo ordenaron o consintieron.

10. La crudeza particular de ese invierno. La Wehrmacht tampoco había dispuesto lo necesario para un invierno normal pero sin duda, como a sus propias tropas, el rigor de ese invierno aumentó la mortalidad de los PGS retenidos en el este. No fue, sin embargo, un factor decisivo.

Tampoco fueron decisivas:

11. Las dificultades logísticas derivadas del gran número de prisioneros tomados en las grandes batallas de cerco. La logística, definitivamente, no era el fuerte de la Wehrmacht y la falta de aplicación que demostró en esta asignatura acabó pasándole una factura fatal en sus propias operaciones. Pero murió también un gran número de PGS que no tuvieron nada que ver con esas batallas, y Alemania había contado, además, con tomar un número de soldados enemigos aun mayor. No es creíble pues, como dijeron más tarde los responsables, que les sorprendió el gran número de prisioneros; si acaso les sobrevino la sorpresa irresponsable del que no ha hecho los preparativos que debía.

12. La indiferencia soviética ante la suerte de sus soldados cautivos. Da buena idea de la talla moral de Stalin, pero lo contrario no hubiera cambiado la suerte de los prisioneros de guerra ni un ápice.

13. La influencia de otras potencias y de organismos internacionales. Tampoco. Se les vio al menos el esfuerzo para tratar de frenar esta colosal catástrofe humana, pero no estuvo en sus manos modificar el destino que Alemania deparó a los PGS.

* * *
Fin de la exposición. Queda abierto el turno de intervenciones para discutir, añadir y aclarar o, para quien tenga material y ganas, acometer la continuación, el período 1942-45, o aspectos parciales del mismo.

Saludos cordiales
Grossman
Espérame y yo volveré, pero espérame mucho
Espérame cuando las tristes lluvias lleguen, y cuando el calor llegue no dejes de esperar
Espérame y yo volveré para que la muerte rabie
No comprenderán jamás los que jamás han esperado, cómo tú del fuego me salvaste
Es que sencillamente me esperaste como nunca nadie me esperó
****************** Konstantin Simonov ******************

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José Luis
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El crimen contra los prisioneros de guerra soviéticos

Mensajepor José Luis » Jue Oct 28, 2010 11:01 pm

¡Hola a todos!

Conociendo lo complejo y tedioso de este tema, la dificultad de sus fuentes por escasez y barrera idiomática, y la ardua tarea consumida en preparar los textos que preceden, no puedo por menos que expresar al compañero Grossman mi agradecimiento y reconocimiento más sinceros.

Ciertamente, la suerte que les depararon los nazis a los prisioneros de guerra soviéticos (y de otras nacionalidades) fue trágica por criminal. Pero incluso, después de la guerra, parece que el mundo (Stalin en cabeza) quiso condenar, como Dante hizo en su Comedia con los tibios, su memoria al olvido y al desdén la compasión y la justicia.

Quiero aportar un ejemplo, infame, que ilustra bien lo que he dicho. A unos 60 kilómetros al norte de Dresden en el río Elba hay un lugar llamado Zeithain donde se estableció uno de los llamados campos rusos (Russenlager), el Stalag 304 (IV H). Fue el único campo en Sajonia y la Alemania central levantado exclusivamente para prisioneros de guerra soviéticos. Entre 1941 y 1945 se establecieron un total de cuatro cementerios militares sobre el territorio del campo de entrenamiento militar de Zeithain, cementerios donde se enterraron a unos 25.000/30.000 prisioneros de guerra soviéticos, principalmente en fosas masivas; había también otro cementerio más para prisioneros de guerra italianos, polacos y serbios.

El 23 de abril de 1945 el Ejército Rojo capturó Zeithain y liberó el campo de PGs; a excepción de unos cuantos centenares de tumbas individuales del verano de 1941, ya no eran reconocibles como tales los cuatro cementerios soviéticos. No se marcaron las fosas masivas, e incluso en un caso el cementerio fue destinado a uso agrícola por los granjeros con la aprobación del mando militar alemán local. Tres de los cuatro cementerios ya no se estaban usando en la época de la liberación, pero se continuó utilizando uno para enterramientos hasta que finalmente se abandonó el campo en el otoño de 1945. Muchos de los antiguos trabajadores forzosos y PGs soviéticos permanecieron en el campo tras la liberación, muriendo unos 450 mientras esperaban ser repatriados.

En 1945 se marcaron todas las tumbas individuales existentes por orden de la oficina del comandante local de la Administración Militar Soviética en Alemania (Sowjetische Militäsradministration in Deutschland, SMAD). Se marcó cada tumba con un panel de madera indicando los detalles personales del muerto, y cada panel adornado con la estrella roja soviética. Las cuatro fosas masivas de PGs soviéticos fueron finalmente remodeladas, añadiéndose un monumento central en 1948/49, pero sólo después de que la SMAD nombrara una junta de investigación, el 1 de agosto de 1946, para conocer la causa de la muerte de los PGs soviéticos muertos en Zeithain. Se clausuraron tres de los cuatro cementerios, aunque en 1948/49 se construyó el complejo monumental “Ehrenhain Zeithain” en el lugar del cuarto cementerio, el antiguamente llamado Cementerio Ruso de Zeithain (Russenfriedhof Zeithain). Fue el único cementerio que el Ejército Rojo no destinó después de 1945 a campo de entrenamiento militar en Zeithain, de tal forma que los otros tres, aunque nominalmente eran parte del complejo, no estaban accesibles al público porque el campo de entrenamiento militar fue declarado zona militar prohibida.

Con su nuevo diseño, el Ehrenhain Zeithain perdió gran parte de su carácter de cementerio, y en el transcurso de sus obras todas las tumbas individuales marcadas que existían fueron allanadas y, a pesar de que se conocía su localización exacta, las fosas masivas continuaron sin ser marcadas. Así que al anonimato de los PGs soviéticos enterrados en las fosas masivas se unía ahora el anonimato de los enterrados en las tumbas individuales. Hoy en día, la única evidencia de las muertes viene dada por una placa conmemorativa colocada en frente del imponente obelisco con la inscripción “Gloria y honor para los combatientes contra el fascismo”. Se desconocen los nombres de los soldados asesinados del Ejército Rojo y falta cualquier referencia al hecho de que esos muertos fueron prisioneros de guerra. Hecho aplicable a los cuatro cementerios, a pesar de que en 1945 los estadounidenses entregaron a los soviéticos la mayoría de los documentos de la Wehrmacht relacionados con las muertes de los PGs soviéticos. Es indudable que el pérfido Stalin los seguía considerando traidores.

Sólo a comienzos de la década de 1980 comenzó a recordarse, al menos parcialmente, a los PGs soviéticos de Zeithain. Debido a una iniciativa del departamento local de la Sociedad de Amistad Germano-Soviética (Deutsch-Sowjetische Freundschaft, DSF), se inició en 1977 un proyecto de investigación germano-soviético sobre la organización de la resistencia comunista en el campo, lo que dio como resultado el establecimiento del Gedenkstätte Ehrenhain Zeithain, con una exposición permanente en 1985. No obstante, de acuerdo con las tradiciones anti-fascistas de la RDA, la exposición trató exclusivamente el tema de la resistencia, mientras que el destino individual de los PGs soviéticos y el recuerdo individual de todas las víctimas recibieron poca o ninguna atención.

Fue peor, si cabe, el destino deparado a los PGs italianos de Zeithain (y de cualquier otro lugar en la RDA). No sólo fueron completamente olvidados, sino que sus tumbas fueron ya destruidas, ya descuidadas o bien dadas al anonimato.

Fuente: Jens Nagel, “Remembering Prisoners of War as Victims of National Socialist Persecution and Murder in Post-War Germany”, en Bill Niven y Chloe Paver, Memorialization In Germany since 1945 (Palgrave MacMillan, 2010), pp. 135-138.

Saludos cordiales
JL
"Dioses, no me juzguéis como un dios
sino como un hombre
a quien ha destrozado el mar" (Plegaria fenicia)


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