Violadas por el ejército ruso

Crímenes contra los prisioneros de guerra y la población civil

Moderador: José Luis

Avatar de Usuario
Francis Currey
Administrador
Administrador
Mensajes: 3153
Registrado: Vie Jun 10, 2005 8:50 am
Ubicación: España
Contactar:

Violadas por el ejército ruso

Mensajepor Francis Currey » Vie Jul 28, 2006 1:45 pm

Violadas por el ejército ruso

Esta horripilante realidad, jamás al igual que los crimenes cometidos por los nazis o los japoneses podrá ser justificado a los ojos de la historia. La violación sistemática de las mujeres alemanas es sin duda uno de los hechos más negros de la historia contemporanea a la par que menos conocido. Sirva este artículo publicado en el mundo a modo de introducción para ampliar la información e iniciar el topic.

El diario se descubrió entre las ruinas en llamas de Berlín, totalmente arrasada por el choque de dos ejércitos poderosos y desesperados.No había ningún nombre escrito en la portada, pero entre todas las historias de privaciones y luchas, una revelaba el infierno de una guerra que se acercaba a su apocalíptico final. La autora, una joven alemana, describía cómo había sido violada por los soldados del Ejército Rojo, que avanzaba ávido de tomar la ciudad y de vengarse de los alemanes.

«Cierra los ojos, aprieta los dientes, no digas nada», garabateó la mujer, recordando cómo se había inducido al silencio para soportar la agresión. «Pero cuando la ropa interior cae rasgada y los dientes rechinan involuntariamente, la última prenda...Estoy paralizada. No siento asco, sino una completa frialdad.Es como si mi espalda estuviera helada. Estoy mareada, tengo frío en la nuca. Antes de marcharse extrae algo del bolsillo y lo lanza sobre la mesa sin decir palabra; aparta la silla y sale dando un portazo. Ha dejado un paquete de tabaco arrugado.Es la propina».

Ha habido que esperar hasta ahora, 60 años después de que se produjera la violación de esta mujer anónima, para que se conozca la verdadera dimensión de la campaña de violaciones perpetrada por el Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial. El escritor británico Antony Beevor, ex oficial del Ejército cuya reconstrucción de la batalla de Stalingrado se convirtió en un éxito de ventas, está a punto de publicar un libro sobre la caída de Berlín. Al buscar entre archivos soviéticos, cuyo acceso había estado vedado a los historiadores hasta hace poco, Beevor descubrió una tormenta de venganzas que le dejó «totalmente consternado».

Se cree que unos dos millones de mujeres fueron violadas, agredidas o asesinadas por los soldados del Ejército Rojo en su avance sobre Alemania, pero el libro de Beevor revelará horrores aún mayores. «Cuando el Ejército Rojo llegó a Berlín, los soldados ya consideraban a las mujeres una especie de botín carnal», afirma.«Creían que podían hacer lo que quisieran, ya que estaban liberando Europa».

En algunos casos las mujeres de una calle entera fueron violadas: abuelas, embarazadas, incluso mujeres que se encontraban en su lecho de muerte. Según el representante del Vaticano en Berlín, en octubre de 1945, seis meses después del final de la guerra, miles de mujeres permanecieron semanas escondidas en los tejados para eludir los saqueos y registros de los escuadrones del Ejército Rojo quienes, cuando se emborrachaban, avivaban su apetito sexual.

«Han violado a mujeres de entre 10 y 70 años, e incluso a algunas de hasta 75 años», aseguraba el representante del Vaticano. Beevor ha descubierto aspectos todavía más siniestros: los rusos violaron incluso a reclusas liberadas de los campos de concentración, mujeres esqueléticas, vestidas de harapos. «Esto echa por tierra la idea de que los soldados sólo utilizaron la violación como una forma de venganza contra los alemanes», afirma. Sus comentarios ya han provocado polémica. El embajador ruso en Londres ha acusado al escritor británico de «blasfemar» contra el pueblo ruso. «Es una injuria contra el pueblo que salvó al mundo del nazismo», ha declarado indignado esta semana Grigory Karasin.

Pero para comprender los hechos de la caída de Berlín, es necesario conocer lo ocurrido antes. En su avance hacia Stalingrado, los alemanes abrieron una brecha de destrucción a lo largo de Rusia, una de las mayores infamias registradas en los anales de la guerra.El 30 de marzo de 1941, en un discurso pronunciado ante 200 altos mandos del Ejército alemán, Hitler explicaba a grandes trazos que la Operación Barbarrosa, la ofensiva contra la Unión Soviética, sería totalmente distinta a las guerras anteriores. «Debemos olvidar la camaradería entre combatientes», decretó. «Los comunistas no son camaradas, ni antes ni después de la batalla. Esta es una guerra de aniquilación. Venceremos al enemigo, pero si no comprendemos esto tendremos que volver a luchar contra los comunistas dentro de 30 años».

A las tres de la madrugada del 22 de junio de 1941 se desató la mayor ofensiva militar de la Historia. Tres millones de soldados cruzaron un frente de casi 1.600 kilómetros. Había comenzado el conflicto que, según Hitler, sería «una guerra sin normas».A finales de ese año, cuatro millones de rusos habían muerto en combate y otros 3,5 millones habían sido hechos prisioneros.El 97% moriría.

En su avance, los alemanes hicieron desaparecer del mapa 7.000 aldeas rusas. Los hombres fueron asesinados por los Escuadrones de Acción de las SS; las mujeres a menudo eran violadas y enviadas a las fábricas alemanas a trabajar como esclavas o a campos de concentración o de exterminio. La mayoría de los niños eran ejecutados en cuanto llegaban a los campos de Treblinka, Sobibor, Belzec y, más tarde, Auschwitz-Birkenau.

En el campo de batalla, los soldados del Ejército Rojo no podían recurrir a la rendición. «No entendíamos cuando sacaban la bandera blanca en Francia, sabe, eso de rendirse», declaró un miembro de la SS de Das Reich durante los juicios celebrados tras la guerra. «En Rusia, cuando la gente se rendía simplemente les pasábamos por encima con los tanques». En la gran Leningrado, los nazis organizaron un asedio que se extendió durante 900 días, se cobró 1,5 millones de vidas y obligó a algunos ciudadanos a practicar el canibalismo. Con razón los rusos sentían un odio profundo hacia «el invasor fascista».

Y cuando la suerte de la batalla de Stalingrado cambió a favor del Ejército Rojo, que comenzó a avanzar, los rusos vivieron una verdadera pesadilla al pasar junto a casas destruidas, ciudades arrasadas y agujeros llenos de cadáveres. Esto avivó el afán de venganza, algo que Stalin fomentó de todas las formas posibles.

Los soldados del Ejército Rojo eran hombres duros mongoles, cosacos, tártaros y siberianos , no eran rusos occidentalizados de Leningrado o Moscú, hombres más moderados por influencia de la educación, o por su participación en el socialismo utópico del partido. De todos modos, las violaciones no fueron hechos generalizados desde el principio. Cuando entraron en territorio alemán, lo primero que los soldados decían era «Ur», es decir, reloj de pulsera. El saqueo o la destrucción de las posesiones de una burguesía que despreciaban eran para ellos prácticas legítimas.Pero pronto comenzaron a decir «Frau, Komma». Y durante el final apocalíptico del Tercer Reich, las mujeres y los niños tuvieron que pagar por los pecados de las SS, la Gestapo y los «einsaizgruppen», o escuadrones de la muerte.

TAMBIÉN MORIBUNDAS
En la aldea de Dahlem, recuerda una mujer, «los rusos se colocaron en fila delante de un grupo de mujeres. Ni siquiera se daban cuenta de que algunas estaban agonizando, porque habían ingerido veneno o sufrían hemorragias internas. Los soldados les abrían la boca a la fuerza y las obligaban a tomar bebidas alcohólicas».

Anna Seddig, una joven de Prusia oriental que intentaba escapar de la guerra encinta y con su hijo de un año, Siegfried, fue otra víctima de los rusos. «Una noche, cuando buscábamos un lugar para refugiarnos, nos topamos con un grupo de soldados. Nos iluminaron con una linterna. Uno me dijo: "Te vamos a llevar a un lugar donde podrás pasar la noche". Era un refugio antiaéreo. Ahí me violaron, uno tras otro. Era como si estuviera muerta, tenía calambres por todo el cuerpo. Sientes repugnancia, sólo sientes repugnancia. Éramos blancos legítimos para los rusos. No sé cuántos hombres había, 10, 15...».

Muchos han intentado ocultar lo ocurrido. Cornelius Ryan, autor de The Last Battle, donde narra la caída de Berlín, descubrió que tras publicarse el libro en 1966 algunos editores lo presionaron para que eliminara pasajes como el siguiente: «Mientras continuaba la batalla, se producía otra ofensiva salvaje. Era encarnizada, personal. Las hordas rusas que llegaban tras los disciplinados veteranos del frente exigían el derecho de los conquistadores: las mujeres de los conquistados». «Úrsula Roester dormía en el sótano de una casa de Zehlendorf junto con sus padres, sus hijas gemelas de seis años, y Bernard, su hijo de siete meses, cuando cuatro soldados rusos golpearon la puerta con la culata de sus fusiles». «Registraron el refugio. Un soldado ruso encontró un frasco de perfume francés. Lo destapó, lo olió y lo derramó sobre su uniforme. Otro encañonó a los padres e hijos de Úrsula y los encerró en el sótano. A continuación, los cuatro se turnaron para violarla».

«Al día siguiente, a eso de las seis de la mañana, Úrsula estaba amamantando a su bebé cuando otros dos soldados rusos entraron en el sótano». «Intentó escapar por la puerta con su bebé en brazos. Pero estaba muy débil. Uno de los rusos le quitó el bebé y lo colocó en su cochecito. El otro la miró y sonrió. Ambos la violaron...».

El legado de la campaña de violaciones del Ejército Rojo es imperecedero.Para los soldados vencidos de las divisiones nazis, así como para los industriales, los banqueros y los altos cargos del partido que se habían pavoneado durante el apogeo del régimen, la violación de sus mujeres era la máxima humillación. Hanna Gerlitz, esposa de un banquero de Berlín, fue violada por seis soldados rusos delante de su marido. «Cuando terminaron», recuerda, «dispararon sus fusiles al aire. Las otras personas que estaban en casa creían que me habían asesinado, hasta que les grité: "Estoy bien. Ya todo ha acabado"». Después tuve que consolar a mi esposo y ayudarlo a recobrar el valor. Lloraba como un niño».

El viaje hasta este infernal crisol de crueldad ha resultado traumático para Beevor, y le ha hecho pensar: «He llegado a la conclusión de que ante la falta de disciplina militar un hombre armado, deshumanizado tras dos o tres años de guerra, se convierte en la mayoría de los casos en un violador en potencia».

Mientras, Berlín sigue reconstruyéndose con su nueva imagen de ciudad europea y quienes sufrieron llegan al final de sus vidas.Las cicatrices de Alemania van desapareciendo. A los rusos les es más difícil olvidar. En cada punto de las estepas donde los alemanes borraron del mapa una aldea, ahora hay una campana.Aún tocan a la crueldad del hombre cuando el viento bate las tierras sobre las que los alemanes marcharon triunfalmente, las mismas por las que más tarde se replegaron en la ignominia.

Fuente: El Mundo
Fecha: Domingo 3 de febrero de 2002

emir
Usuario
Usuario
Mensajes: 1
Registrado: Mar Sep 05, 2006 3:30 am
Ubicación: culican , sinaloa
Contactar:

Mensajepor emir » Mié Sep 06, 2006 9:11 am

tu mensaje me da escalofrios , ya que si los alemanes lo hicieron con las mujeres rusas pues los rusos al hacelo con las alemanas se volvieron iguales o peores que los mismos.

Avatar de Usuario
Wilhelm Mohnke
Miembro
Miembro
Mensajes: 89
Registrado: Dom Sep 03, 2006 11:08 pm
Ubicación: Santander, España

Mensajepor Wilhelm Mohnke » Sab Sep 09, 2006 8:38 pm

Ya leó algo sobre esto en el libro de Beevor y me quedé helado...
Una más de las miles y miles de locuras cometidas durante la guerra por TODOS los bandos.

Saludos
Wilhelm Mohnke
Winston Churchill:"Nada hay en el mundo mas estimulante que te disparen y no te acierten"

Avatar de Usuario
fangio
Miembro distinguido
Miembro distinguido
Mensajes: 2318
Registrado: Sab Jun 18, 2005 1:33 pm
Ubicación: Argentina

Mensajepor fangio » Dom Sep 10, 2006 3:09 pm

Es verdad. Lo que más me sorprendió (o mejor dicho horrorizó), fueron los relatos de Beevor en "Berlín, La Caída: 1945", sobre violaciones a mujeres cometidas por los rusos. Entiendo que pudieran estar resentidos con los alemanes pero me parece que se les fue la mano.

Págs. 60-61 del libro de Beevor (Booket):
"Llegaron a la bodega en que nos ocultábamos, nos apuntaron con sus armas, a mí y a las otras dos mujeres, y nos ordenaron que saliéramos al patio. Una vez allí, se turnaron para violarme doce soldados, mientras que otros hacían lo mismo a mis dos vecinas. La noche siguiente, irrumpieron en la bodega seis militares borrachos y nos violaron delante de los niños. El 5 de febrero, les tocó el turno a tres soldados más, y el día seis nos violaron también y nos golpearon ocho soldados borrachos."

Sin palabras.

Saludos,

FANGIO

Tamerlan
Usuario
Usuario
Mensajes: 11
Registrado: Jue Sep 21, 2006 6:52 am

Mensajepor Tamerlan » Vie Sep 29, 2006 9:21 pm

Como ha dicho fangio; sin palabras.

rodin
Usuario
Usuario
Mensajes: 12
Registrado: Mié Sep 27, 2006 12:38 am

Mensajepor rodin » Jue Nov 02, 2006 10:02 pm

Salud !
Aunque tarde...,para los que esten interesados en el tema os recomendaría la lectura de ''Una mujer en Berlín'' ( Ed. Anagrama ).El diario de una persona anónima en la época que va de Abril a Junio del 45.Una visión serena,más que eso,fría,de lo que ocurrió contado en primera persona.

JOSE ANTONIO AZURZA
Usuario
Usuario
Mensajes: 37
Registrado: Mié Sep 27, 2006 3:42 am

Mensajepor JOSE ANTONIO AZURZA » Vie Nov 03, 2006 12:12 am

Repugnante.Por desgracia en todos los ejercitos habia hienas de esta calaña,pero parece que en algunos ,mas que en otros.Un saludo.

quetzacoal
Expulsado
Mensajes: 131
Registrado: Jue Oct 19, 2006 12:57 am
Ubicación: Barcelona

Mensajepor quetzacoal » Jue Ene 25, 2007 7:15 pm

Realmente sobrecogedor. Aunque una constante en la historia de la humanidad.
De todas maneras si algun pueblo hizo algo para merecer tal castigo ese fue el Aleman. Las mujeres Alemanas no eran algo desvinculado al nacionalsocialismo, muchas eran partidarias y muchas otras beneficiarias de la politica racial y expansionista del III Reich. Ellas conocieron tambien el expolio de sus vecinos Judios y muchas decidieron luchar contra el fascismo y eligieron morir. El estado totalitario tambien se aplicaba a mujeres, como consequencia es logico pensar que las que callaron aceptaron, consintieron y eso no las exime de culpa. Vivian en ese mundo y conocian lo que pasaba. Eran miembros activos del partido o apoyaban a sus maridos, padres e Hijos.
No los censuraban.
Las violaciones indiscriminadas son injustas, pero fueron ellos como pueblo, quienes abrieron la caja de pandora.
La verdad, se corrompe tanto con la mentira, como con el silencio. Ciceron

Conchi_83
Usuario
Usuario
Mensajes: 5
Registrado: Vie Ene 19, 2007 4:49 pm

Mensajepor Conchi_83 » Jue Ene 25, 2007 8:35 pm

Un relato escalofriante que refleja que los comunistas no fueron héroes para población civil, y en especial para las mujeres que sufrieron las violaciones de los rusos.

En especial, me sorprende el comentario de Quetzacoal que aunque condena los actos como injustos, de alguna manera los justifica diciendo "...si algún pueblo hizo algo para merecer tal castigo ese fue el Alemán". Y digo yo, ¿conoces aquello de "ojo por ojo y el mundo quedará ciego"?

Sabemos que evidentemente el pueblo alemán sabía de los horrores derivados de la política exterminadora nazi, pero el crimen fue cubierto por la propaganda y bocas silenciadas.

Cientos de alemanes habitaban próximos a los campos de exterminio nazi y "durante cuatro años se les pegó a la piel el olor a muerto".

El silencio y la no denuncia del pueblo alemán solo es explicable por el MIEDO.

Erwin Rommel
Expulsado
Mensajes: 202
Registrado: Mié Jul 05, 2006 9:32 pm

Mensajepor Erwin Rommel » Jue Ene 25, 2007 9:46 pm

El horror vivido en su propia tierra, hizo que el avance de los soviéticos hacia Berlín dejara tras de sí una estela de destrucción. En tierras alemanas 2 millones de mujeres fueron violadas por el ejército rojo, más de 350 mil en Berlín, en una orgía para celebrar la caída de la capital. Hasta tal punto llegó la brutalidad, que cuando iban liberando campos de prisioneros, las mujeres rusas celebraron la dicha de su liberación sin saber que sus propios compatriotas iban a violarlas. No respetaron ni a sus mujeres, prisioneras de los nazis.
Como dice un viejo dicho y perdón por la expresión, "las excusas son como los culos, todos tenemos uno".
Un saludo camaradas.

Avatar de Usuario
Badoglio
Miembro distinguido
Miembro distinguido
Mensajes: 515
Registrado: Dom Dic 03, 2006 7:11 pm
Ubicación: Zaragoza, España

Mensajepor Badoglio » Vie Ene 26, 2007 12:54 am

Me parece repugnante que se hiciera eso y que además, no se les castigara por ello a los soldados.

SALU2
Imagen

Imagen
Imagen

Avatar de Usuario
Shindler
Miembro distinguido
Miembro distinguido
Mensajes: 2583
Registrado: Mar Dic 05, 2006 10:31 pm

Mensajepor Shindler » Vie Ene 26, 2007 1:17 am

Lamentablemente la guerra enloquece a los civiles por lo que representa (Días de hambre, de no saber si se despertará al día siguiente, donde estaran los familiares?, que pasará mañana?, quien entrará por la puerta?, un mejor escondite,etc. etc.) sinó que también enloquece a los soldados (Y NO DIGO A TODOS), es más no hay que pasar una prueba psicológica para entrar hoy día al ejército? creo que ni así. Además muchos se marean con los aplausos (como decimos en Uruguay) y el soldado en cierto momento se siente el amo de todo.
Y repito NO DIGO QUE TODOS SEAN IGUALES, pero el exelente artículo expuesto por Francis Currey nos trae a la memoria que no sólo mujeres Alemanas fueron violadas, él nos presentó un ejemplo de lo que se repitiría detrás de cada línea, en cada ciudad y en cada país jústamente sin distinción de nacionalidad, y no olviden que también los niños fueron víctimas de esta horrorosa tortura.

Gracias

Un acto de justicia permite cerrar el capítulo; un acto de venganza escribe un capítulo nuevo.
Marilyn vos Savant
ImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagen
"La esclavitud crece sin medida cuando se le da apariencia de libertad."
Ernst Jünger

Avatar de Usuario
bycicleto
Miembro distinguido
Miembro distinguido
Mensajes: 734
Registrado: Mié Jul 26, 2006 3:11 am
Ubicación: Valencia (España)

Mensajepor bycicleto » Vie Ene 26, 2007 10:23 am

Yo me estoy leyendo ahora "Berlín: la caída" y es bastante fuerte todo lo que nos cuenta Beevor.
Mujeres polacas recién liberadas corriendo delante de los rusos al tiempo que gritan: ¡Por Dios! Soy polaca!
E incluso el escalofriante comentario de que como algunos rusos no podían consumar la violación (por su estado de embriaguez) lo llevaban a término con sus botellas rotas.....

Hay quien defiende que la primera linea de rusos eran valientes soldados que se sacrificaban por su patria mientras que los que venian detrás eran los que acometían la barbarie...

No hay justificación, el ejército ruso podría haber quedado mucho mejor como fuerza militar y como pueblo mismo si hubiese respetado a la población civil. Es todo.

Un saludo
Imagen

"¿E irás a Flandes, mi querida Mally?
¿Para ver a los grandes generales, mi preciosa Mally?
Lo que verás serán las balas volar,
y a las mujeres oirás llorar,
y a los soldados morir verás,
mi querida Mally".
Canción de los soldados del duque de Marlborough, principios del siglo XVIII

Avatar de Usuario
Stormbringer
Miembro
Miembro
Mensajes: 206
Registrado: Dom Dic 10, 2006 12:32 pm
Contactar:

Mensajepor Stormbringer » Vie Ene 26, 2007 8:23 pm

Digo yo que no todos los soldados rusos irían en plan horda de orcos,este veranito hecharon en la 2 una serie de documentales sobre la caida de Berlín y habló uno de los mandos rusos que estuvieron allí (no recuerdo el rango pero de comandante parriba) y comentó que las unidades de primera línea eran mas educadas con la población civil y cometían menos barbaridades que ,paradójicamente, las unidades de retaguardia que eran los que cometían toda clase de tropelías, dato corroborado por ciudadanos alemanes que vivieron los sucesos en varios documentales sobre la caida de Berlín, por ejemplo en "La II Guerra Mundial, capitulo Némesis".
Imagen
Seis honrados servidores me enseñaron cuanto sé. Sus nombres son cómo, cúando, dónde, qué, quién y por qué.

Avatar de Usuario
Ignatius 56
Miembro distinguido
Miembro distinguido
Mensajes: 585
Registrado: Lun Feb 20, 2006 12:54 am

Mensajepor Ignatius 56 » Sab Ene 27, 2007 12:02 am

Me parece de una vileza supina que se intentén justificar de algúna manera estos hechos luctuosos y horrendos, seán efectuados por cualquiér parte.
Si miras al abismo el tiempo suficiente, el abismo te devoverá la mirada.
Nietzsche, Más allá del bien y del mal.
Imagen


Volver a “Crímenes de guerra”

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado