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Malmedy

Crímenes contra los prisioneros de guerra y la población civil

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sepp dietrich
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Malmedy

Mensajepor sepp dietrich » Vie Sep 23, 2005 8:57 pm

Hola a todos. Soy nuevo en este foro que he descubierto a traves de un compañero. Me parece todo muy interesante y estoy bastante enganchado. Me gustaría haceros una pregunta sobre una duda que tengo:
¿ Que sucedió verdaderamente en Malmedy ?, ¿ Es verdad que Peiper ordenó fusilar a los prisioneros yankis o fué simplemente pura propaganda Aliada ?
Gracias a todos de antemano
"El futuro será mejor mañana".

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Francis Currey
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Mensajepor Francis Currey » Vie Sep 23, 2005 9:07 pm

Estimado amigo, ante todo darte la bienvenida al foro donde espero que te sientas agusto, en cuanto a tu pregunta en la web exordio hay un interesante artículo sobre el tema, desde el punto de vista de Estados Unidos fruto de una buena recopilación de varias fuentes:

El Teniente Coronel Joachim Peiper, comandante del KGr. Peiper, fue un ex ayudante de Heinrich Himmler, poseedor de la Cruz de Caballero con Hojas de Roble. A través de su carrera en Francia y en el Frente del Este fue reconocido por sus jefes como un brillante soldado y comandante de tanques, pero ese día en particular, estaba cansado y frustrado. Su estado de ánimo se debía a que su misión se encontraba con un retraso de más de 12 horas, por la oposición inesperada que presentó la 99 División de Infantería de EEUU. La misión de Peiper era capturar el puente sobre el Mosa, en el pueblo de Huy, y mantenerlo a toda costa hasta que llegara el grueso de las fuerzas del 6to Ejército Panzer del General Josef "Sepp" Dietrich.

Como punta de lanza de la ofensiva del 6to Ejército Panzer, Peiper necesitaba abrir una brecha para sus 117 tanques, 149 porta tropas blindadas semioruga, 24 piezas de artillería y unos 40 cañones antiaéreos. Hasta ese momento, Peiper había sufrido algunas bajas, pero su unidad de avanzada al mando del Teniente-SS Werner Sternebeck, había quedado reducida, de 7 tanques y un pelotón de zapadores en semiorugas, a dos tanques Panzerkampfwagen (PzKw.) Mk. IV y dos semiorugas. Por el fuego de artillería de la 2da División de Infantería de EEUU, Peiper se vio obligado a cambiar su ruta dirigiéndose por el pueblo de Malmedy cerca al cruce de caminos de Baugnez.

El KGr Peiper, nunca alcanzó su objetivo en Huy, porque la mayoría de sus 117 tanques y 149 semiorugas fueron eliminados. Después de ordenar a sus tropas que destruyeran los que le quedaban, comenzaron el repliegue a pie durante la Navidad de 1944. De los 5 mil hombres que componían su fuerza, sólo sobrevivieron 800 y el 10% de ellos fueron acusados por crímenes de guerra.

Mientras Sternebeck se movía al norte por la carretera N-32 de Thirimont a Bagatelle, vio el convoy de la Batería B estadounidense moviéndose al sur de la N-23 que estaba a su izquierda. Los dos tanques abrieron fuego; cada uno disparó cinco o seis rondas y entonces Peiper ordenó moverse lo más rápido posible a Bagatelle, donde giraron a la izquierda para dirigirse a la encrucijada de caminos Cinco Puntos, luego giró nuevamente a la izquierda por la carretera N-23. Vio los vehículos abandonados del convoy estadounidense, unos incendiándose, otros semidestruidos, otros más en la cuneta o chocados unos contra otros. No se sabe cuántos vehículos quedaron en la carretera, pero algunos estaban en buen estado y fueron tomados por los alemanes.

Después de volver a la N-23, el PzKw Mk IV de Sternebeck se dirigió al sur, sacando del camino a los vehículos abandonados y disparando ráfagas de ametralladora donde los estadounidenses estaban agazapados tratando de esconderse. Sternebeck declaró después que hizo eso para inducir a los estadounidenses a que se rindieran y como no tenían armas pesadas, la táctica dio resultado. Después, hizo ademanes con su arma de la manera usual para indicar a los prisioneros que debían marchar por el camino hacia Cinco Puntos y estacionó su tanque cerca de la cabeza de la columna del convoy para esperar nuevas órdenes, las cuales no tardaron en llegar. Peiper estaba furioso por el retardo que ese incidente había causado y tomó el semioruga de comando de su infantería, para dirigirse hacia donde se encontraba Sternebeck, ordenándole en términos que no se conocen a moverse a Ligneuville. Después, junto con un tanque PzKw. Mk. V Pantera y los semioruga de la 11 Compañía Panzergrenadier-SS, Peiper siguió a Sternebeck. Eran como las 13:30 horas.

Mientras los supervivientes de los vehículos de la Batería B eran reunidos en un campo adyacente al sur de la Cafetería Bodarwé, tres camiones de la Compañía B del 86 Batallón de Zapadores subieron por la colina procedentes de Malmedy y después de detenerse detrás de las ambulancias en la retaguardia de la Batería B fueron atacados por los alemanes. Cinco de los hombres de esos camiones lograron escapar a pesar que uno estaba herido y un sexto fue capturado.

En esos mismos momentos, los cuatro últimos vehículos de la batería B, bajo el mando de Ksidzek habían trasladado a un cabo enfermo para ser atendido y también se aproximaron a Baugnez. Cuando escucharon los disparos y explosiones, se dieron cuenta que la columna estaba en problemas. Sensatamente, Ksidzek dio media vuelta y regresó a Malmedy sin bajas.

Como a las 14:00, 113 estadounidense habían sido reunidos en el campo cerca a la cafetería. Incluían 87 miembros del 285 Batallón de Observación de Artillería de Campaña, tres de la Batería B, diez hombres de las cinco ambulancias, el policía militar que estuvo en misión de controlar el tráfico en Cinco Puntos y 11 prisioneros capturados por Peiper antes de llegar a Baugnez, ocho del Batallón Blindado de Reconocimiento, dos del 200 Batallón de Artillería de Campaña y un sargento del 23 regimiento de Infantería.

Además de esos 113 prisioneros, hubo otros 26 que estuvieron involucrados en ese episodio. Los más afortunados fueron los hombres de la batería B, que iban al frente del convoy y otro que iba en el último camión, los cuales lograron escapar. A otros cuatro, más tres del 32 Batallón Blindado de Reconocimiento, los alemanes les ordenaron conducir los camiones capturados en calidad de prisioneros.

Sin embargo, 11 hombres de la Batería B fueron muertos, ya sea durante el encuentro inicial o en circunstancias desconocidas. Sus cuerpos no fueron encontrados sino hasta febrero y abril de 1945 y otros dos hombres fueron muertos cuando el jeep, que supuestamente iba a la cabeza de la columna por delante de los camiones, se encontró con los carros de Sternebeck al este de Cinco Puntos. De acuerdo a un joven belga, que fue testigo del incidente, los alemanes les dispararon a sangre fría después de haberles ordenado que salieran de la cuneta donde estaban escondidos.

A las 14:15 más o menos, soldados del KGr Peiper abrieron fuego contra los prisioneros en el campo cerca a la cafetería. El episodio completo no tomó más de 15 minutos, Mientras ocurría el tiroteo, los carros del Kampfgruppe siguieron su marcha por la N-23. Hacia las 15:00 Baugnez estaba en calma y fue poco después, con seguridad antes de las 16:00 horas, que 61 estadounidenses que estaba todavía vivos cerca a la cafetería intentaron escapar. Desafortunadamente había algunos alemanes en las cercanías y abrieron fuego mientras los prisioneros trataban de huir al oeste y noroeste. Cuando menos, 15 de ellos fueron muertos. Tres más murieron más tarde y a uno no se le volvió a ver más.

El Teniente Coronel Pergrin, parado fuera de su Cuartel General en una casa al este de Malmedy escucho el ruido de los disparos y explosiones y se imaginó "que esa pequeña columna de observadores de artillería de campaña, se había encontrado con la columna de taques alemana." En algún momento, como a las 15:00 decidió hacer un reconocimiento por Baugnez para investigar. Luego de pasar por uno de los ocho puntos de bloqueo de carreteras, que sus hombres habían levantado en todos los accesos a Malmedy, Pergrin y uno de sus sargentos bajaron de los jeeps en Geromont y continuaron a pie en dirección al sur. De improviso se encontraron con tres de los prisioneros que escaparon de Cinco Puntos. Estaban histéricos y gritaban "¡Los alemanes mataron a todos!" Pergrin regresó rápidamente a Malmedy y a las 16:40 envió un mensaje al oficial en jefe de zapadores en el Cuartel General del Primer Ejército, informando que parecía que había ocurrido una masacre de prisioneros estadounidenses cerca a Malmedy.

Los cuerpos de los dos hombres que murieron en Cinco Puntos, el 17 de diciembre, se quedaron en lo que fue tierra de nadie, hasta el 14 de enero de 1945. A pesar del hecho que, por las declaraciones de los supervivientes, parecía que había ocurrido una especie de masacre, nadie hizo nada para recuperar los cuerpos, antes que la 30 División de Infantería retomara el lugar.

Por una extraña coincidencia del destino, fue uno de los zapadores de las compañías de Pergrin, que con la ayuda de detectores de minas, descubrieron los cuerpos cubiertos por la nieve de 71 víctimas de la masacre. Después, entre el 14 y el 16 de enero, el Mayor Giacento Morrone, el Capitán Joseph Kurcz y Capitán John Snyder, todos médicos del 44 Hospital de Evacuación, hicieron las autopsias de los cuerpos, que estaban totalmente congelados a la llegada al hospital. La gran mayoría llevaba anillos, relojes, dinero y otros valores consigo, lo que contradice las declaraciones de algunos supervivientes que dijeron que los alemanes les robaron todo lo que llevaban de valor, al momento de ser capturados.

El análisis de los informes, todos de extrema crudeza para ser leídos, muestra que 43 de los cuerpos tenían disparos en la cabeza, al menos tres habían sufrido estallidos en la cabeza, tres habían sido aplastados, dos habían recibido alguna suerte de primeros auxilios antes de morir y nueve tenían sus armas levantadas sobre sus cabezas. Debe aclararse que tanto antes, como después del avance estadounidense desde Malmedy en enero de 1945, la artillería de ambos bandos acertó el área de Baugnez y por eso las autopsias confirman que al menos 5 de los cuerpos recibieron el impacto de fragmentos de granadas y obuses después de muertos. En las autopsias, también se muestran evidencias que en al menos cinco casos, los ojos fueron retirados de sus órbitas y que en al menos un caso, el hombre estaba vivo, cuando eso ocurrió. Aunque cualquier cosa es posible, parece poco probable que hasta el más depravado o desquiciado de los soldados pueda realizar un acto como ese, más bien, como suele suceder cuando los cadáveres son dejados expuestos al aire libre, cuervos y otros pájaros carroñeros son los más probables causantes de tal acción.

Actualmente hay 84 nombres en el cementerio de Baugnez, algunos de ellos mal escritos y el del soldado Louis Vairo fue borrado por error hace algunos años. También aparece el nombre de un soldado Delbert Johnson del 256 Batallón Blindado de Infantería, pero es también un error afirmar que fue víctima de la masacre, porque él no se encontraba en ese lugar el 17 de diciembre; resultó muerto en esa zona el 3 de enero de 1945 durante el ataque a Hedomont. Este error y el hecho que los cadáveres de hombres de otras 7 unidades, además de la 285 Batallón de Observación de Artillería de Campaña, fueron recobrados en Cinco Puntos, lleva a sugerir que cuerpos que nada tienen que ver con el hecho fueron deliberadamente llevados allí, por militares de EEUU después del 17 de diciembre. Este es uno de los argumentos presentados por quienes tratan de defender la tesis de que no hubo una masacre o que los estadounidenses trataron de hacer que el incidente pareciera peor que lo que pudo ser.

Veintiún supervivientes declararon ante autoridades estadounidenses, el mismo día en que ocurrieron los hechos y al día siguiente, básicamente la misma historia que sigue:

Después de rendirse a la columna blindada alemana y ser desarmados, fueron reunidos en un campo al sur de la encrucijada de caminos. Entonces los alemanes abrieron fuego contra ellos con ametralladoras y rifles. En la mayoría de los casos, los supervivientes mencionaron dos tiros de pistola antes que comenzara el tiroteo. Ellos dijeron que luego entraron soldados al campo y les dispararon a quienes mostraban signos de vida y que muchos de los cadáveres fueron pateados o pinchados con bayonetas para ver si había alguna reacción. Después de eso, la columna alemana prosiguió su camino, mientras algunos de los soldados, desde los vehículos, hacían blanco en los cuerpos tirados en el campo. Excepto uno de los supervivientes, todos insistieron en que no hubo intentos de fuga, antes que los alemanes comenzaran a disparar, y que los intentos por fugar ocurrieron más tarde, cuando ellos pensaron que los alemanes se habían retirado del área.

El interés de los periodistas en el asunto, particularmente el los últimos años, ha llevado a adornar la historia hasta por algunas de las víctimas. Un superviviente dijo, en 1989, que él vio al General-SS Josef "Sepp" Dietrich, comandante del 6to Ejército Panzer atisbando al pasar por el campo de la masacre, mientras los estadounidenses estaban allí. Y el único oficial superviviente, Virgil Larry habló de tanques Tigre, cañones 88 y gran número de tanques amenazándolos para obligarlos a rendirse.

Aparte de algunas pequeñas inconsistencias, como la del Teniente Larry quien el 18 de diciembre dijo que después de escapar del campo, logró que alguien lo llevara en un camión a Malmedy, pero que luego cambió la historia diciendo que una o dos mujeres belgas lo ayudaron a llegar a ese lugar a pie, ayudado por unas improvisadas muletas, el único punto real de discrepancia es, si hubo o no un intento de fuga que podría haber causado que los alemanes abrieran fuego.

El propio Peiper, como se ha dicho antes, afirmó haber salido del área de Baugnez antes que empezara el tiroteo. Después de la guerra, él describió cómo había visto tres grupos de estadounidenses antes de irse a Ligneuville, los que estaban con las manos levantadas, aquellos en el suelo y en las zanjas ya fuera muertos o fingiendo estarlo y un tercer grupo, que después de simular estar muertos, se levantaron y corrieron al bosque. El dijo que sus hombres dispararon tiros de advertencia hacia los dos últimos grupos.

Muchos miembros del "Leibstandarte Adolf Hitler", subscribieron la explicación dada por el ayudante de Peiper, Hans Gruhle, quien dijo que hubo un lapso de 10 minutos entre la partida de Sternebeck y el grupo de comando saliendo de Baugnez y la llegada de los primeros elementos del cuerpo principal del Kampfgruppe. Durante ese tiempo, los americanos fueron dejados a su suerte, pero como no estaban marchando en dirección al este, que es como se esperaba que hicieran los prisioneros de guerra, los miembros del cuerpo principal los confundieron con unidades de combate y abrieron fuego.

Algunos dicen que con el paso del tiempo, la historia ha sido también cambiada, al extremo de decir que los estadounidenses rendidos, habiendo recuperado sus armas, abrieron fuego contra la columna del Kampfgruppe, al encontrarse sorpresivamente con ellos. Ellos dudan que soldados bisoños y aterrados, que ya se habían rendido, pudieran haber tomados sus armas. También dudan que soldados veteranos de las Waffen-SS dejaran las armas de los prisioneros por ahí tiradas, y que suponiendo que hubiera sido así, contando con sólo rifles y pistolas, hubieran atacado tanques y semiorugas. Por supuesto que es un disparate decir que el General Dietrich, tuviera algo que ver con la masacre, cuando el no estuvo cerca de ese lugar el 17 de diciembre de 1944.

También, muchos estadounidenses subscriben la teoría de que se cursaron órdenes al más alto nivel, en el sentido que no fueran tomados prisioneros americanos y que la ofensiva debía realizarse bajo una ola de terror. Afirman que Hitler usó esas palabras en la arenga a los oficiales superiores cuatro días antes del ataque. Pero en las memorias del General Manteuffel que estuvo en esa reunión y que no tuvo nada que ver con el episodio de Malmedy, no menciona nada sobre esa orden. Además, el hecho de que los hombres de Peiper enviaran cantidades de prisioneros a la retaguardia de manera normal durante su avance, en la mañana del día 17, desmiente esa teoría y por tanto los intentos de los acusadores de producir evidencia escrita de esa orden, para ser utilizada en el juicio por crímenes de guerra en Dachau, quedó en nada.

Debe notarse que los hombres de Peiper encararon verdaderos problemas al decidir, qué hacer con un enorme número de prisioneros tomados en el área de Baugnez. De acuerdo con todos los informes alemanes, Peiper estaba apurado por llegar a Ligneuville y capturar el Cuartel General estadounidense en ese lugar y ordenó al resto de la columna a seguirlo lo más rápido posible.

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ignasi
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Mensajepor ignasi » Vie Sep 23, 2005 9:35 pm

Hubieron en diversos lugares disparos sobre prisioneros:
-en Honsfeld, las tropas del 1. Regimiento SS Panzer, bajo el mando del SS-Obersturmbanführer Joachim Peiper hicieron unos 200 prisioneros. Mientras que eran conducidos hacia la retaguardia, un tanque abrió fuego sobre ellos (19 muertos)
- camino de Büllingen, cayeron unos 50 prisioneros más.
- Finalmente, la mayor fue contra hombres del 285º Batallón de Artilleria de Campo del ejército americano. La columna de Peiper abrió fuego sobre la Batería B, y finalmente hubieron unos 120 prisioneros. Después de ser registrados, fueron llevados a un prado, y fueron fusilados desde algunos tanques y semiorugas: 86 muertos.

Todas ellas fueron el 17 de diciembre de 1944.

Podemos afirmar que cumplieron las órdenes de Hitler, en donde decía que "la ofensiva debe ser precedida por una oleada de terror y alarma y no debe mostrarse ninguna inhibición humana". Por su lado, algunas unidades americanas juraron que no harían ningún prisionero de las SS.

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Re: Malmedy

Mensajepor wewelsburg » Sab Sep 24, 2005 11:49 pm

Las matanzas de Malmedy, en la cuales un grupo de prisioneros americanos de guerra fueron abatidos después de ser capturados durante la Batalla de las Ardenas, realmente sucedió?

La prohibición americana de evidencias basadas en declaraciones de lo oído ha sido suspendida. Se admitieron testimonios de segunda y tercera mano, aunque el Juez General de la Abogacía advirtió contra el valor de la evidencia del rumor, sobre todo cuando fue obtenido, como era el caso, dos o tres años después del acto. El Teniente Coronel Ellis y el Teniente de la acusación declararon que era difícil de obtener correctas evidencias. Perl dijo al tribunal, "Teníamos un caso difícil de tratar y tuvimos que usar métodos persuasivos". Admitió ante el tribunal que los métodos persuasivos incluyeron varios "expedientes, incluyendo alguna violencia y juicios simulados". Ulteriormente dijo al tribunal que los casos se basaban en declaraciones obtenidas por tales métodos. Las declaraciones que se admitieron como evidencias fueron obtenidas de hombres que habían sido mantenidos primero en confinamiento solitario durante tres, cuatro y cinco meses. Fueron encerrados entre cuatro paredes, sin ventanas, y ninguna oportunidad de ejercicio. Dos comidas al día se les empujaban a través de una hendedura en la puerta. No les permitieron hablar con nadie. No tenían comunicación con sus familias o cualquier clérigo o sacerdote durante ese tiempo.

Este encierro solitario demostró ser suficiente en sí mismo en algunos casos para persuadir a los alemanes a firmar declaraciones preparadas. Estas declaraciones no sólo involucraron al firmante, sino que a menudo involucraban a otros acusados.
"Que sea la Razón nuestra Guía, que sea la Voluntad nuestra Fuerza; que el Deber de proceder así nos dé la Perseverancia y que nuestro más fuerte Apoyo sea siempre nuestra Fe". A.H

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minoru genda
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Mensajepor minoru genda » Dom Sep 25, 2005 7:11 pm

Algo similar a lo ocurrido en Malmedy fue en su momento atribuido a Peiper, ya es mucha casualidad que por dos veces se mencione a Peiper como autor de crímenes de guerra (la otra en Boves).
Podemos hablar de muchas cosas que ocurrieron con posterioridad al juicio que acabo con la condena a muerte de Peiper y varios jefes más de las SS, por ejemplo la conmutación de la pena (ya habia empezado la guerra fria y no convenia ejecutar a otro militar o político alemán).
Con todo esto, quiero decir, que tan controvertida como pueda ser cualquier versión, lo es la conmutación de la pena, que creo que es justa para aquellos que se oponen a la pena de muerte, pero la pena de prisión debia haber sido cumplida en su integridad, pues el caso habia sido cerrado y sentenciado.
Dicho juicio se celebró en Dachau en la primavera de 1946
Las penas impuestas fueron:
Pena de muerte para Peiper y 43 mandos de las SS, 23 más a cadena perpetua, 8 a otras penas de carcel menores, Dietrich a 25 años de carcel, Kramer jefe del 1er cuerpo acorazado SS a 10 años y Priess jefe de la primera división acorazada SS a 18 años.
Resulta por otra parte extraño, que el famoso senador Mc Carthy, (creo que todos sabemos quien era) fuera el promotor de la conmutación de la pena que posteriormente condujo a la libertad de Peiper y al resto de los acusados, alegando precisamente que los condenados fueron maltratados para sacarles la confesión de culpabilidad.
En marzo de 1948 fueron conmutadas varias penas de muerte quedando en abril de nuevo reducidas hasta el punto de ser solo seis los condenados a la pena capital, que fueron a su vez conmutadas a comienzos de 1951.
En 1959 todos estaban en libertad; lo mejor es que ante el escándalo montado por McCarthy y su grupo de senadores se pasaron por alto pruebas irrefutables.
A todo esto, yo añado que un asesinato es un asesinato, sea en un campo de batalla, o sea en la vida civil y no creo yo que los forenses fueran incapaces a la vista de los cuerpos de los muertos, de discernir si se trataba de una consecuencia de una batalla o de una serie de asesinatos masivos.
Pero hay más, están los testimonios de varios testigos .
De todos modos, todos sabemos que en una guerra pueden ocurrir muchas cosas y todas desagradables.
Por cierto, no me gusta mucho hablar de estos asuntos porque nunca se acaba la discusión y solo se llega a discusiones agrias, que en muchos casos nada aportan, lo hago para evitar que determinadas afirmaciones sean a largo plazo dogma y con el objeto de que el tema se quede como algo controvertido en lo que cada cual y con arreglo a todo lo escrito al respecto, tenga su opinión ponderada sin que en modo alguno sea influenciado por opiniones dispares.
Un cordial saludo
P.D. Una muy buena exposición del tema por parte de Francis Currey te felicito :wink:

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Mensajepor sepp dietrich » Mié Sep 28, 2005 2:10 am

Gracias a todos por vuestra ayuda.
"El futuro será mejor mañana".

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Francis Currey
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Mensajepor Francis Currey » Mié Sep 28, 2005 2:36 am

Gracias amigo Minoru sin embargo como bien cito en el propio post el mérito es de exordio que es de donde procede la información.

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Mensajepor Audie Murphy » Lun Oct 10, 2005 7:36 am

la condonación de las penas vino aparte del procedimiento irregular para conseguir confesiones de que resultaba difícil atribuir a unos individuos a título individual acataron órdenes y del temor a crear un precedente, por el que se pudiera asimismo juzgar a mandos aliados (con tales precedentes éstos obviamente replicaron con las mismas medidas de gracia)

Finalmente Peiper moriría en el incendio de su chalet francés, por avatares del destino (venganza?) la puerta de casa estaba atrancada y la boca de incendios de su calle, inutilizada.

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Mensajepor sepp dietrich » Lun Oct 10, 2005 4:17 pm

Gracias por tu información Audie. Por favor, ¿ podrías informarme un poco más sobre el final de Peiper?. Desconozco los datos sobre su fallecimiento.
Un saludo
"El futuro será mejor mañana".

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Mensajepor Lamarmora » Lun Oct 10, 2005 5:11 pm

Diciamo che Jochen Peiper non morì casualmente ma fù attaccato da una banda di comunisti che lo circondarono nella sua casa in Francia con l'intenzione di ucciderlo.
Il nostro Jochen ovviamente si difese come un leone sparando verso i banditi dal terrazzo della sua casa e dalle finestre del piano terra con le armi che aveva, ovvero una carabina cal. 22lr e un revolver cal. 38.
Gli infami però riuscirono ad arrivare presso la casa e la incendiarono con le bottiglie molotov, l'abitazione prese fuoco ma Jochen non si arrese e morì nell'incendio della casa, probabilmente soffocato dal fumo,e comunque non carbonizzato, essendo rimasto intrappolato dalla frana del tetto.

Max

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Mensajepor José Luis » Mar Oct 11, 2005 12:44 am

¡Hola a todos!

Dos matices y una opinión.

1) Al texto aportado por mi estimado Francis Currey:

El “retraso de más de 12 horas” que el autor del texto atribuye a las acciones de la 99ª División de Infantería estadounidense mueve, cuando menos, a confusión. Peiper declara en su informe personal Kampfgruppe Peiper 15-26 diciembre 1944* que su grupo de combate comenzó a moverse desde sus áreas de reunión en el bosque Blankenheim a las 08:00 horas hacia un área por detrás del sector de la 12ª División Volksgrenadier en Losheimer Graben. Ahí se entrecruzó con una masa de vehículos pertenecientes a la Leibstandarte, 12ª División Volksgrenadier y 3ª División Aerotransportada (Fallschirmjäger). Este tramo del sector –la carretera de Scheid a Losheim- estaba congestionado de tráfico por culpa de un puente sobre el ferrocarril que había sido volado a principios de año cuando los alemanes se retiraban de esa zona. Además, los panzergrenadiers del mayor general Engel no progresaban al ritmo adecuado. Así que Peiper se pasó toda la mañana en el cuartel general de Engel. Él mismo cita en Ethint Nr. 10** que permaneció ahí hasta las 14:00 horas, y no se movió con su kampfgruppe hasta las 14:30 horas. Llegó a Losheim hacia las 19:30 horas, donde se le ordenó que avanzara hacia Lanzerath para contactar con los elementos de la 3ª Fallschirmjäger. Camino de Lanzerath perdió cinco tanques y cinco vehículos blindados por efecto de las minas y cañones antitanque estadounidenses (y por la prisa que le metió, sabiendo a conciencia que iba a perder más vehículos por las minas). La vanguardia de Peiper (una columna) llegó a Lanzerath poco antes de medianoche. A las 05:00 horas del 17 de diciembre atravesó Bucholtz sin encontrar resistencia, y a las 06:00 horas, antes de amanecer, su columna entró en Honsfeld. A estas alturas Peiper comenzó a quedar sin fuel, por lo que decidió avanzar hacia Büllingen para hacerse con combustible americano. Llegó a esta localidad a las 08:00 horas, donde se hizo con más de 50.000 galones de gasolina. Tras sufrir un bombardeo de la aviación y artillería americana, Peiper dejó Büllingen con dirección a Ligneville a las 09:30 horas, superando Moderscheid a última hora de la mañana sin encontrar apenas resistencia. Entre las 12:00 y las 13:00 horas, la guardia de avanzadilla de Peiper alcanzó la encrucijada de Baugnez, un pequeño pueblo situado a unos pocos kilómetros de Malmedy. Ahí comenzó a engendrarse el famoso incidente de Malmedy, cuando los hombres de Peiper se encontraron con partes de la Batería B del 285º Batallón de Observación de Artillería de Campaña americana. Dejemos el asunto. Los primeros panzers de Peiper llegaron a Ligneville durante la tarde, y fue en esta plaza donde Peiper encontró por vez primera una resistencia digna: el Comando de Combate B de la 9ª División Acorazada estadounidense. Por tanto, el episodio que cuenta ese texto de la “inesperada resistencia” de la 99ª DI estadounidense es pura fantasía. La única resistencia digna de tal nombre que se encontró Peiper hasta llegar a Ligneville vino dada por la congestión de tráfico cuando partió, por las minas americanas, por el mal estado del terreno (sobre todo en el camino desde Büllingen a Ligneville) y por la escasez de combustible.

2) A mi estimado Minoru Genda: Priess no era el jefe de la 1ª División Panzer, sino el comandante en jefe del I Cuerpo Panzer SS.

Mi opinión personal es que nunca sabremos qué sucedió verdaderamente durante el episodio conocido como la “masacre de Malmedy”. Hay varios hechos, sin embargo, significativos. Primero, y que yo esté enterado, Peiper jamás mandó asesinar a un prisionero que estuviera bajo su cargo en el Frente Oriental. Se me hace extraño, pues, que si no lo hizo donde no había trabas para hacerlo lo hiciera, en cambio, en el Frente Occidental. Por otra parte, después de lograr escapar de la bolsa de Falaise –muy mal parada- la Leibstandarte tuvo que ser reconstruida con tropas nuevas que procedían de cinco fuentes: 1) jóvenes de las quintas de 1926 y 1927, 2) oficiales cadetes de las SS Jungerschulen de Bad Tölz y Braunschweig, 3) Volksdeutscher de Siebenbürgen (zona de la actual Rumania y Hungría sudoriental) y Transilvania (centro y norte de la actual Rumania), 4) veteranos que se había recuperado de sus heridas y 5) voluntarios extranjeros procedentes principalmente de Países Bajos, Bélgica y Francia.

Poco antes de comenzar la contraofensiva alemana del 16 de diciembre, muchos de los jóvenes reclutas que formaron parte del Kampfgruppe Peiper fueron testigos de las horrorosas masacres (incluyendo ancianos, mujeres y niños) producidas por los bombardeos de la aviación americana. No sería de extrañar que unos, bastantes o muchos de estos jóvenes buscaran venganza después durante las operaciones. El propio Peiper reconoció que, en ocasiones, a duras penas podía controlar a sus hombres (que estaban completamente enfurecidos por las masacres de las cuales habían sido testigos). Peiper también afirmó que esas masacres eran auténticos asesinatos en masa. Fuera como fuera, el factor venganza, si la famosa masacre de Malmedy ocurrió tal como la intuimos o la cuenta la historia oficial, no se debe descartar. Como tampoco se puede descartar que hubiera sido originada por cualquier precipitación provocada por el nerviosismo de los reclutas SS o de alguno-s de los prisioneros estadounidenses.

Pero yo tengo para mí que Peiper nada tuvo que ver en el asunto.
*Peiper, Joachim. 1945. Kampfgruppe Peiper, 15-26 December 1944. Historical Division European Command, Operational History Branch, Landsberg, Germany. Photocopy in the Combined Arms Research Library at U.S. Army Command and General Staff College, Fort Leavenworth, Kansas. Edited by H. Heitman.

**Detwiler, Donald S., ed. 1979. World War II German Military Studies: A collection of 213 special reports on the Second World War prepared by former officers of the Wehrmacht for the United States, Volume 2. New York: Garland Publishing Inc.

Saludos cordiales
José Luis
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Mensajepor minoru genda » Mar Oct 11, 2005 1:01 am

Pues ya ves Jose Luis con todos mis respetos y dados determinados antecedentes (Boves) a mi no me resulta extraño que si tuviera que ver.
De todos modos ¿que clase de jefe es aquel que es incapaz de controlar a su tropa? porque si es así peor me lo pone
No me sirve eso de que alguien que manda un grupo militar no puede hacer que sus órdenes sean obedecidas, porque entonces no esta al mando de una tropa que debe ser respetuosa y disciplinada con sus mandos.
Es algo inconcebible que con Yamashita por poner un ejemplo y lejos de los lugares de los hecho además de no conocer los mismos, los estadounidenses le condenaran a muerte por crimenes de guerra sin embargo parece ser que Peiper puede ser disculpado porque no controlaba las acciones de sus subordinados asi que tenemos que se asesina impunemente y no hay responsables.
Puedo en todo caso concederle el beneficio de la duda si no supo lo que ocurria, pero de cualquier modo si el se escuda en el descontrol de su tropa entonces el es responsable de lo que sus hombres hicieron aún en el supuesto de que no lo ordenara
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José Luis
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Mensajepor José Luis » Mar Oct 11, 2005 2:59 am

¡Hola, Minoru!

No seré yo quien defienda a los criminales de guerra, pero sí defenderé a los que creo inocentes de tal acusación. Veamos.

Es la segunda vez que te leo nombrar el incidente de Boves. Y lo de Boves, estimado Minoru, si fue una canallada..... fue de los italianos.

La Leibstandarte fue transferida a Italia en agosto de 1943. En septiembre la división se puso en estado de máxima alerta ante la expectativa alemana de un desembarco aliado en el norte de Italia. Peiper levantó su cuartel general en Cuneo, a lo largo de la Riviera italiana, y procedió al desarme de los italianos de dudosa lealtad; entonces, no todas las tropas italianas fueron desarmadas, había soldados italianos que llevaban ropas de civil, mientras otros iban de uniforme. El 19 de septiembre fueron secuestrados dos suboficiales del batallón de Peiper por tropas italianas entre Cuneo y Boves. Peiper ordenó a uno de sus comandantes de compañía recuperar a los secuestrados, a la vez que ordenó igualmente el despliegue de sus otras dos compañías. Hubo fuerte resistencia en Boves y muchas casas ardieron, pero los dos suboficiales lograron escapar. Más tarde, en 1965, Peiper y los comandantes de sus compañías fueron acusados de la comisión de crímenes de guerra: incendios y asesinatos de civiles. Westemeister (Joachim Peiper: SS Standartenführer) concluye que ésta fue una acusación rimbombante. Los habitantes de Boves no estuvieron interesados en el caso durante más de veinte años. Incluso habían recibido una condecoración del gobierno italiano por la defensa heroica de la ciudad. El nombre de Peiper saltó nuevamente a la prensa después de la publicación en Italia de Battle: The Store of the Bulge, de John Toland, y en 1965 ya estaba estigmatizado como criminal de guerra por el asunto de Malmedy. Los italianos litigaron en Alemania pero el caso fue desestimado en 1968 por el Tribunal de Distrito de Stuttgart.

Por tanto, acusar de crímenes de guerra a Peiper por el episodio de Boves supone acusar automáticamente del mismo delito a todos los comandantes de todos los ejércitos que tuvieron que combatir contra la resistencia de una plaza durante la IIGM, en cualquier teatro y en cualquier ocasión. Pero en este caso, además, dos suboficiales alemanes habían sido secuestrados y se mantenían como rehenes en esa plaza.

Así que, estimado Minoru, dejemos las leyendas y la propaganda a un lado. Por cierto, lo que no es leyenda fue el vil asesinato -con nocturnidad y alevosía- de Peiper por una panda de cobardes repugnantes que no tenía suficiente valor para hacerlo a pleno día y cara a cara, aunque Peiper ya había cumplido entonces los sesenta años.

En cuanto al comentario que hizo Peiper de que hubo momentos en que a duras penas pudo controlar a sus hombres, ya veo que te lo has tomado a tu gusto y medida. En vez de interpretar -como se desprende literalmente de la frase- que Peiper controló a sus hombres aunque le resultara difícil, tú, estimado Minoru, interpretas que no los pudo controlar. Y te haces la pregunta retórica de: "¿que clase de jefe es aquel que es incapaz de controlar a su tropa?". Y te lanzas a divagar sobre la obediencia de órdenes.

A eso le llamo yo, con todos mis respetos, estimado Minoru, tomar partido sobre una base prestablecida. Y esa actitud nada tiene que ver con intentar buscar de manera desapasionada y objetiva (hasta donde esto es posible) la verdad basada en la realidad de los hechos, no en los prejuicios de la literatura de propaganda.

Pero de todas formas, no seré yo quien acuse (o no comprenda) de falta de autoridad o energía en el mando de comandantes que tuvieron que pasar situaciones verdaderamente difíciles en el aspecto psicológico, como por ejemplo los comandantes estadounidenses que no pudieron contener a sus hombres cuando corrió el rumor entre la tropas (como un reguero de pólvora) de los incidentes de Malmedy. Puedo adjuntarte la declaración de varios comandantes estadounidenses reconociendo el hecho de que no pudieron controlar cabalmente a sus hombres. Y yo no los voy a tildar de incompetentes porque sé muy bien que el campo de batalla no es igual que un cuartel de entrenamiento.

Saludos cordiales
José Luis
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Mensajepor minoru genda » Mar Oct 11, 2005 7:17 pm

Yo no aplaudo ni apoyo el asesinato de alguien sea Peiper o sea quien sea y mucho menos y tal y como comentas con nocturnidad, alevosia, premeditación y cobardia Peiper fue juzgado condenado y absuelto, una vez en libertad (puedo estar más o menos de acuerdo con esa puesta en libertad) a mi entender considero que su deuda está pagada y es una persona como tu y como yo y no es justo ni de personas cabales que nadie se tome la justicia por su mano.
Respecto al comentario sobre el descontrol pregunto, hasta que momento Peiper no pudo controlar la furia de sus subordinados, porque si lo hace despues del asesinato de solo uno de los prisioneros y no toma medidas al respecto castigando al autor o autores entonces seguiré pensando que es tan culpable como ellos ¿tu tienes constancia de algo al respecto que disipe mis dudas? si es así te agradecería que me lo hicieras saber.
Por cierto respecto al descontrol de los soldados estadounidenses te voy a dar un ejemplo que no exime a sus mandos y deberian ser castigados, pero ya se sabe que en los juicios por crímenes de guerra no estaban todos los que debian.
En la campaña del Pacífico, los soldados estadounidenses cometieron verdaderos asesinatos y en algunos casos se comportaron de un modo vil con los japoneses que se rendían, pero lo que más me llama la atención es el hecho de que dado el descontrol sobre las tropas y para evitar los asesinatos continuos de los japoneses capturados dichos jefes y mandos optaron por conceder permisos y raciones especiales a quienes hicieran prisioneros y los conservaran con vida.
Más sobre las injusticia de los juicios por crímenes de guerra, se trata de la célebre unidad japonesa 731 equivalente a los médicos nazis, todos sus componentes se libraron de ser juzgados como criminales de guerra por el hecho de entregar los resultados de sus experimentos con seres humanos
Con todo esto pretendo decirte que no se midió a todos por el mismo rasero y cualquier debete sobre los que fueron juzgados como criminales de guerra y los que presuntamente se comportaron como tales no estará exento de polémica y nunca será posible establecer la verdad mientras dicha polémica exista, amen de lo ya comentado que no todos los criminales de uno u otro bando fueron, por razones obvias, juzgados.
En fin que me encanta el debate y veo que tienes sólidos argumentos que pueden llegar a convencerme de que con Peiper se cometió una injusticia pero aún no lo tengo claro :wink:
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Mensajepor José Luis » Mar Oct 11, 2005 9:01 pm

Estimado Minoru,

Yo no estaba allí para poder contarlo, y en consecuencia nada puedo afirmar categóricamente en uno u otro sentido. A Peiper sólo lo puedo juzgar por sus antecedentes humanos y militares y por los hechos conocidos sobre sus movimientos cuando tuvo lugar el episodio de Malmedy.

Mis conclusiones, teniendo en cuenta esas circunstancias, me llevan a establecer que Peiper nada tuvo que ver con las supuestas atrocidades de Malmedy, a excepción de que él era el comandante superior de los elementos alemanes involucrados. Cuando se conocieron estos hechos, el comandante en jefe del 6º Ejército Panzer, Sepp Dietrich, quedó, según se cuenta, estupefacto y encargó una investigación sobre los sucesos.

¿Por qué estoy intuitivamente convencido de que Peiper fue completamente inocente en el affair Malmedy? En primer lugar, porque su conducta personal durante su estancia combatiente en el Frente Oriental, en este sentido, fue intachable, para los parámetros que se estilaban entonces. No son muchos los oficiales, ni de las Waffen SS ni del Heer, que salgan tan bien parados como Peiper en relación con el trato (asesinato por comisión u omisión) a los prisioneros de guerra. En segundo lugar, porque si Peiper fuera uno más de los oficiales fanáticos de las Waffen SS (por ejemplo, Mohnke, que era -además de un líder fanático poco querido por sus hombres, y un morfinómano y alcohólico como consecuencia de la pérdida de un pie en la campaña de Yugoslavia en 1941- el comandante de la Leibstandarte en esos momentos, y jefe inmediato superior de Peiper), podría haber dado el mismo destino a los prisioneros americanos que tenía cuando estaba rodeado en la bolsa de La Gleize. Sin embargo, cuando Peiper rompió la bolsa, desobedeciendo las órdenes absurdas de Mohnke, dejó atrás a los prisioneros americanos y alemanes heridos bajo el cuidado de médicos alemanes, llevándose consigo al mayor McCown como rehén para que se cumpliese el acuerdo que habían establecido entre ambos (que los alemanes heridos que quedaban en La Gleize fuesen liberados después de que se recuperaran de sus heridas).

Peiper, a pesar de pertenecer a las Waffen SS y ser el protegido de Himmler, jamás aceptó ingresar en el Partido Nazi. Y, más aún, seguramente muchos aficionados del Foro desconocerán que Peiper vivía con su mujer y sus hijos en una villa propiedad de una familia judía y que esa familia judía vivió con ellos durante toda la guerra.

Peiper era un hombre de carácter reservado, duro y exigente (consigo mismo y con sus hombres), pero estaba lejos de ser el típico nazi fanatizado y carente de sentimientos que pinta el cuadro clásico de la iconografía oficial.

Fue un comandante excelente (dentro del mando subordinado), magnífico ejemplo de la filosofía alemana del Auftragstaktik, con pensamiento independiente y criterio propio, franco y directo en sus relaciones (en 1943 le espetó a Himmler en plena cara que bien haría en ir reclutando un cuerpo de mujeres en las Waffen SS porque el Frente Oriental estaba desangrando a un ritmo de vértigo a sus formaciones de combate, y le dijo que la guerra estaba perdida; cuando recibió personalmente de Hitler las Hojas de Roble para su Cruz de Caballero a principios de 1944, no tuvo reparo alguno en hablarle al Führer sin tapujos de la verdadera situación de estado de fuerzas en el Frente Oriental). Pero también fue un hombre desgraciado: su hermano mayor –Hans Hasso-, que había intentado suicidarse de adolescente, murió de tuberculosis en 1942; su otro hermano, el más querido, Horst, murió “oficialmente” de un accidente de automóvil mientras servía con la Totenkopf, pero se dice que la causa real fue suicidio (al parecer había sido acusado de ser homosexual). Peiper pudo retirarse del servicio en el frente por ser el único superviviente de su familia, pero decidió luchar. Y su calvario de posguerra tras cumplir condena (injusta, a mi juicio) y su asesinato final quizás sea el tributo (entre otros muchos similares) que muchos alemanes inocentes debieron pagar por las atrocidades cometidas por otros alemanes absolutamente culpables de los peores y más horrendos crímenes que se cometieron en la IIGM.

Saludos cordiales
José Luis
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